SITGES 2016: ENTREVISTA A BABAK ANVARI

13 octubre, 2016

Entrevista de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Babak.jpg

El guionista iraní Babak Anvari presenta estos días en el Festival de Cine de Sitges su primer largometraje, Under the Shadow, película presentada en la sección Noves Visions que cuenta una historia de terror ambientada en el Teherán de los años 80, durante la guerra con Irak. Con él pudimos hablar sobre la escritura de terror y sobre los mecanismos de guión propios de este tipo de historias, así como del trasfondo social que respira su película.

Hasta donde hemos podido saber, Under the Shadow está basada, al menos para la atmósfera que envuelve la historia, en tu propia infancia en Irán durante la guerra. ¿Qué influencia ha tenido esta etapa de tu vida en la escritura?

Nací y pasé mis primeros años en Teherán, en mitad del conflicto armado entre Irán e Irak. Irán era entonces un lugar particularmente tenso debido a la guerra y a los cambios que se habían introducido en la sociedad iraní tras la revolución de 1979. Por definición, los cambios siempre son estresantes, sobre todo los que afectan drásticamente al modo de vida de la sociedad en su totalidad. Al recordar este ambiente tan cargado de tensión, comprendí rápidamente que tenía el potencial para ser el escenario de un thriller psicológico y de terror. Dicho esto, no es una autobiografía, sino obviamente una obra pura de ficción, sobre todo por el carácter paranormal que adquiere la historia, pero como escritor he desarrollado la idea partiendo en muchos aspectos de mis vivencias personales.

¿Cómo hiciste para transformar este contexto sociopolítico y cultural en una historia de terror? ¿Podrías explicarnos el proceso que has seguido hasta lograrlo?

Bueno, desde el principio ya tenía claro que quería contar la historia en clave de terror psicológico. Como os decía antes, Teherán era un hervidero de tensión en los años 80, así que para mí tenía todo el sentido del mundo seguir este camino hasta encontrar la mejor manera de escribir esta historia. Pero al mismo tiempo, quería asegurarme de que, además del contexto, el guión contara con unos personajes bien definidos, que fueran interesantes y dotaran de profundidad a la narración. Durante el proceso de escritura buscaba también introducir esta idea de los roles de género y las consecuencias que tuvo la revolución en ellos. De ahí la dominancia, tanto en número como en peso en la historia, de los personajes femeninos.

Precisamente, es refrescante ver que los personajes femeninos de tu película no son nada pasivos. De hecho, cargan con el peso de la película. ¿Era un tema importante para ti cuando creaste la historia y los personajes?

Por supuesto. Existe una concepción errónea y generalizada según la cual las mujeres iraníes son débiles y muy pasivas con respecto a la opresión que sufren, pero no es así en la realidad. De hecho, no está en la cultura de las mujeres iraníes el sentarse en un segundo plano y aceptar sin más todo lo que les lanzan. Siempre se han defendido. Yo crecí rodeado de mujeres muy fuertes. Dicho esto, en última instancia, lo más importante para mí a la hora de crear a la protagonista era lograr hacer de ella un personaje complejo y tridimensional, una mujer lo más realista posible y que se alejara de ese estereotipo de la mujer oprimida. Si lo he conseguido o no, eso es algo que debe decidir la audiencia.

En este tipo de películas, el ritmo es esencial para mantener la tensión en la audiencia. ¿Cuántas versiones del guión tuviste que escribir hasta conseguir ordenar todos los elementos de terror en la cinta? ¿Sigues algún método para asegurarte de que esto ocurra?

Hice tantas versiones que ya ni siquiera me acuerdo del número total. Además, como quería que el film se rodará en farsi, tuve que escribir toda la historia en esta lengua e ir traduciendo las sucesivas versiones al inglés para los productores y el equipo técnico. Este proceso, aunque largo, me forzó a revisar un gran número de veces el guión, lo que acabó siendo muy útil para mí. Sobre la escritura de los elementos de terror, lo que me ayudó fue ponerme en la piel de los personajes de la película y pensar qué me daría miedo a mí si estuviese en su lugar. En realidad, muchos de los elementos paranormales que aparecen en la historia están basados en mis propios miedos.

under_the_shadow-736836070-large.jpg

Cartel promocional de Under the Shadow

Cuando escribes un guión, ¿tiendes a ser bastante académico en cuanto al procedimiento o prefieres dejarte llevar por la propia escritura e ir viendo cómo la historia crece progresivamente conforme avanzan las páginas?

A decir verdad, soy bastante académico y me gusta serlo. Prefiero planificar bien lo que voy a intentar contar antes de sentarme a escribir el guión, investigando hasta averiguar la estructura y los pulsos que mejor se puedan adaptar a la idea que tengo en la cabeza. Siempre lo he hecho así, y creo que me sería imposible sentarme a escribir sin más, sin esa planificación, e ir viendo cómo se desarrollan las cosas. A pesar de esto, no me considero una persona demasiado rígida. A veces, también es necesario dejarse llevar para lograr algunos cambios espontáneos que den frescura a la historia.

En esta película, pero es algo que también hemos observado por ejemplo en tu cortometraje Two and Two, intentas reflejar temas sociales de vital importancia, como la educación o el autoritarismo. ¿Siempre intentas hablar de la sociedad cuando te sientas a escribir una nueva historia?

Creo que para mí lo más importante es tener una historia y unos personajes interesantes. Esa es mi prioridad. Los cortometrajes pueden tener, por su formato, una mayor abstracción o basarse sobre todo en un concepto, mientras que un largometraje está mucho más anclado al argumento y a los personajes para mantener la cohesión y el interés en el espectador durante un mayor periodo de tiempo. Sólo después de tener clara la historia es cuando hago ese trabajo de reflexión para encontrar los temas que me han llevado hasta esa historia en concreto, o lo que puedo explotar a partir de ella, aunque normalmente es un proceso que me viene de manera muy natural. En mi opinión, si tienes una historia y unos personajes interesantes, y también una atmósfera adecuada y atractiva para contar lo que les sucede, los temas comienzan a brotar de una manera muy orgánica entre las decisiones de los personajes, las localizaciones e incluso los puntos de giro.

Cuando ves la película, incluso a pesar de ser una historia de terror, la sensación de realismo se mantiene en todo momento como una constante, más allá de los fenómenos sobrenaturales propios del género. Sobre todo por las reacciones de los personajes. ¿Cómo has construido a los personajes en este sentido?

Para diseñar a los personajes de mis historias, me resulta muy útil reflexionar sobre sus pasados y sus contextos. ¿Dónde estaban antes del inicio de nuestra historia? ¿Quiénes son en realidad? ¿En qué punto de sus vidas se hallan? Estas preguntas siempre me ayudan. Entender a los personajes también me ayuda a estructurar mejor la historia. Es muy importante hacer este proceso de cara al primer acto, para poder así construir de la mejor manera posible tanto a esos personajes como al mundo que los rodea. Sin hacer esto, es imposible que den comienzo los elementos de terror y tensión de una manera interesante y creíble al mismo tiempo. Ahí radica el interés del primer acto en este tipo de películas, y es algo que echo de menos en muchas de las cintas de terror que se estrenan en la actualidad. Considero que la mayoría de estas no dedican el tiempo suficiente a este primer acto, no dejando así que la audiencia se comprometa con el universo y los personajes de la historia.

MV5BMTU2MzUwMTYxN15BMl5BanBnXkFtZTgwMjAxMDE0NzE@._V1_SX1777_CR0,0,1777,688_AL_.jpg

Fotograma promocional de la película

Cuando escribes una historia de terror como Under the Shadow, en la que como nos has contado coexiste lo sobrenatural y lo sociocultural, ¿cómo decides qué procedimientos de escritura de terror y de tensión son los más adecuados para mantener la historia entre esos dos terrenos?

Es algo que voy averiguando con el sucesivo avance de las versiones de guión. Tenía claros los miedos que quería reflejar en la historia desde el principio, aunque luego los haya ido puliendo. Mis películas de terror favoritas son aquellas que dejan que sea el espectador quien tenga que imaginar e interpretar las imágenes, que no son demasiado explícitas en ese sentido. Para ello, la atmósfera era la clave en gran parte. Me gustan las historias de miedo que poseen una marcada atmósfera, lo más tensa posible. Es, en mi opinión, mucho más efectivo que las películas gore o de susto fácil y barato. Son elementos que trato de dejar lo más claros posible desde la fase de escritura, pero en esto, gran parte del éxito la tienen mi director de fotografía y diseñador de producción durante el rodaje, así como mis editores de postproducción de imagen y sonido y los supervisores de VFX en la fase de postproducción. Les estoy muy agradecido por haber sabido respetar y plasmar la ideas que yo escribí en mi guión.

 


SITGES 2016: ENTREVISTA A DENISE CASTRO, LLUÍS SEGURA Y LAIA SOLER

13 octubre, 2016

Entrevista y fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Salvación es un largometraje escrito por Denise Castro, creadora del proyecto, con la colaboración de Lluís Segura y Laia Soler, los cuales han entrado en distintos momentos del proceso de construcción de la historia. La película, producida íntegramente por la ESCAC, ha contado con un presupuesto de 80.000 euros y se estrena por primera vez en el Festival de Sitges (sección Noves Visions), donde pudimos hablar con los tres guionistas del proyecto.

IMG_9755.JPG

De izquierda a derecha, Lluís Segura, Denise Castro y Laia Soler

¿Cómo es el proceso de creación de la historia entre los tres?

Denise: La ESCAC creó un Máster oficial de cine con el objetivo de crear seis películas. A partir de ahí escogieron seis directores (yo estaba entre ellos) para que buscáramos a los guionistas, directores de arte y el resto del equipo. El proyecto se ha llevado a cabo durante los dos últimos años, y ahora, al fin, lo estamos estrenando aquí, en Sitges.

Si bien yo era la directora, siempre suelo escribir todo lo que hago con otros guionistas, puesto que no me gusta quedarme en mi burbuja, necesito feedback, el trabajo del guionista puro, porque a veces un director se pierde dentro de sus propias historias. Siempre está bien tener la ayuda de alguien que te pueda decir por dónde tirar. En este caso contacté primero con Lluís, puesto que la historia tenía primero un cariz más fantástico. Había un monstruo, incluso. Posteriormente, y como el presupuesto era demasiado alto, cambiamos a un estilo más minimalista, con personajes de carne y hueso. Es aquí donde entró Laia. Finalmente, durante el rodaje Laia estaba más ocupada y volvió a entrar Lluís, por lo que todo el proceso ha sido un ping pong creativo.

Y por lo que respecta al proceso puro de escritura, la idea nace de ti, de tu vida, ¿verdad?

Denise: Nací con un soplo en el corazón, lo que provocó que me pasara la infancia enferma. A los trece años me practicaron una operación muy agresiva. Me abrieron en canal, literalmente. Yo tenía mucho miedo, pensaba que me iba a morir. Como por aquel entonces ya era una niña un tanto oscura y me gustaba el fantástico, me dio por pensar que me encantaría ser un vampiro para ser inmortal, así no tendría que operarme. De ahí nace la historia.

Luego ya suponemos que le empezáis a dar vueltas en las sucesivas reescrituras. ¿A partir de esa idea, cómo empezáis a construir la historia? ¿Cómo decidís por dónde tirar?

Denise: Yo tenía claro que quería hacer un drama fantástico. El punto de partida era muy de drama autoral, al ser una historia personal, pero a mí me tira mucho el fantástico. No concibo el cine sin el fantástico, así que me decanté por esta mezcla. Además, la historia me lo permitía. El hecho de anhelar ser un vampiro ya de por sí es un drama en esas circunstancias.

La ESCAC potencia esto, que los guionistas escriban sobre lo que conocen, apoyando las visiones de los autores, y siempre supe que no quería hacer una película realista de una niña triste en un hospital. Siempre quise darle este empaque. Toda la vida he venido a Sitges además, así que tenía que ser aquí el estreno.

Laia: De hecho, cuando Denise me llamó, me sorprendió lo que me planteó, puesto que yo soy una guionista muy realista por lo que respecta al género que escribo. Lo primero que le dije es “Denise, yo, terror, no.” Ahí me explicó que ella lo que quería era jugar mucho al drama, a la relación entre una madre y su hija. Me gustó la realidad que había detrás de esta historia, y precisamente el tratamiento que hice fue realizado sin haber leído la versión de Lluís.

Denise: Con tal de no intoxicarse de la historia, sobre todo. Si bien Lluís es más fantástico, Laia, como ella decía, es más realista.

Laia: Y lo que me dijiste, de hecho, era precisamente esto, que querías vaciar de terror la historia, por lo que el tratamiento sin haber leído nada antes era imprescindible. A partir de las directrices que me fue dando Denise (la relación madre/hija, la enfermedad y ese vampiro que fue cambiando) la historia se convirtió en algo más real.

IMG_9719.JPG

Entonces, Laia, tú también entras en la fase de construcción de personajes.

Laia: Sí. Les dimos una caracterización mucho más humana.

Denise: Tú controlas más ese terreno, y pensé que estaba bien hacer un refresco con otro tipo de guionista que permitiera trabajar más la relación amorosa entre los personajes.

Entonces, es aquí cuando nace la historia de amor entre los niños.

Laia: Lo que yo me planteaba cuando estaba inmersa en este proceso era buscar la fantasía dentro de la realidad. En otras palabras, buscar la fantasía que tienen los adolescentes para evadirse de la realidad, de los problemas. También esa fantasía de los niños que al final es lo que te ayuda a madurar: el huir de lo que no te gusta a través de la fantasía.

Por tanto, diseñamos los personajes a partir de una niña que, ante la enfermedad, y ante el no poder soportar la idea de la muerte, busca la fantasía como una vía de escape. Y en el caso del niño, es alguien que niega absolutamente la enfermedad y lo que se cree es que es un vampiro. También era interesante tratar el sufrimiento de una madre que no puede entender las fantasías de su hija, que no puede cominicarse del todo con ella.

De hecho, se ha estrenado otra película en el festival, The Transfiguration, en la que lo que deciden es abortar toda idea de fantasía a partir de una premisa que apunta a los fantástico. Al inicio de vuestro largometraje pensábamos que ibais a tirar por aquí también, pero en vuestro caso los personajes secundarios le aportan ese plus de fantasía a la historia. ¿Cómo es su creación?

Denise: La construcción de los secundarios, que como dices son los que aportan género, los construimos con Lluís. El payaso, la muerte, Berta… todo esto, más de género, más oscuro, lo trabajamos con el otro guionista.

¿Estos personajes no estaban pensados para ser tan oscuros al principio?

Denise: La película ha sufrido muchos cambios, sobre todo por presupuesto. Conforme avanzas te das cuenta que la ESCAC te apoya en todo, pero los recursos son los que son, por lo que vale la pena buscar una buena historia con los recursos que tienes.

En este momento de la entrevista llega Lluís Segura.

Lluís: ¡Paren las rotativas! No os creáis nada de lo que os han dicho, todo mentira.

Denise y Laia ríen.

Lluís: Venía pensando que ya que llegaba, lo hacía por todo lo alto.

Denise: Nada, les contábamos cómo ha sido el proceso de escritura entre los tres. Explica tu versión, a ver si coincidimos (ríe).

Lluís: (Ríe) Bueno, ha sido un proceso de coger lo mejor de cada uno y juntarlo. Ha habido muchas versiones de este guión, muchas aproximaciones desde distintos puntos de vista a una idea clara: alguien que conoce a un vampiro para que le dé la inmortalidad. De hecho, hubo momentos en los que ni siquiera teníamos esto en alguna versión, y nos dimos cuenta que nos habíamos ido demasiado.

Denise: Sobre todo fue antes de que entrara la ESCAC de por medio. Iba a hacer la película con otra productora, pero era algo mucho más convencional, de vampiros chupa sangre, pero cuando entramos en la ESCAC me quitaron todo esto: me pidieron que contáramos una historia que se ajustara al presupuesto y que, sobre todo, fuera una historia que surgiera de dentro de mí, que me moviera. Aquí sufrió el primer cambio radical.

IMG_9766.JPG

¿Y cómo fue el proceso a partir de esta ruptura? Al ser un máster, ¿teníais un tutor?

Denise: El caso es que ya nos vamos apañando más o menos, pero sí, hay una supervisión, aunque no te presionan con nada. Puedes hacer lo que quieras porque la ESCAC lo que potencia es que la gente saque de dentro lo que quiere y tiene, aunque tienes que pasar un mínimo de filtros y tribunales, sobre todo para enseñar lo que estás haciendo, puesto que invierten dinero en ti y es normal que quieran saber en qué están invirtiendo.

Laia: En mi caso, el tiempo que estuve yo, sí que estuvimos con distintos guionistas cercanos a la ESCAC, los cuales nos aportaron puntos de vista: hubo cambios importantes en los personajes, por ejemplo.

Denise: Pero en ningún momento se trata de una imposición, porque no puedes hacerle caso a seis guionistas diferentes. Se trata de escuchar, bajar a la tierra y ver lo que tú creas que hará mejor a tu historia. Como os decía, salir de la burbuja de director y ver las opiniones de diferentes guionistas. Salir de nuestro bucle para ver lo que hay.

Laia: Además, como la frontera entre fantasía y realidad era difusa también nos iba bien para ver por dónde tirar, para encontrar la manera de combinar ambos mundos.

Entonces deducimos que fue un proyecto bastante académico, que seguisteis todos los pasos que se suelen seguir, ¿no? 

Denise: Sí, hemos intentado seguir todos los pasos del procedimiento, digamos normal, para no volvernos locos sobre todo. Antes hablamos mucho, profundizamos en sesiones de exorcismo largas, y luego ya pasamos a la sinopsis, tratamiento, escaleta… sí que seguimos un procedimiento normal, pero avanzamos y retrocedimos por las distintas fases, retomando y desechando.

Lluís: Yo es que si no empiezo por una idea, escaleta, fichas… no sé cómo se escribe un guión la verdad, pero fue curioso porque de entrada escribimos un guión casi hasta el final. Un guión ni bueno ni malo, pero que estaba exorbitado desde el punto de vista de la producción.

Denise: Es que era para que lo hiciera Telecinco o Antena 3 como poco.

Lluís: Suerte que Laia lo bajó a la Tierra, con mucha gracia además, y la hizo más íntima, más pequeña y emocional y menos de efectos.

Denise: La base, la esencia, era la misma, pero digamos que pasó de ser producida por Telecinco a ser producida por una independiente. Son dos formas opuestas de contar una historia, pero se puede contar la misma historia.

Lluís: Una vez acabado volvió a mis manos, y ya hice un trabajo sobre todo más estructural, de pulir personajes y diálogos.

Laia: Y el final.

Denise: Y luego durante el rodaje también me ayudó.

MV5BN2NlMTk2NzMtYzAwYi00YWQyLWI5MjItMjJmZWYwMzYwMjRmXkEyXkFqcGdeQXVyNjc0MjQxNjg@._V1_SY1000_CR0,0,699,1000_AL_.jpg

Cartel promocional de la película

Pero imaginamos que antes del rodaje teníais ya unos diálogos bastante cerrados. ¿Cómo lo hicisteis? ¿Lo escribisteis entre los tres?

Laia: Había un guión acabado, la primera versión, y yo se lo envié a ellos. A partir de ahí reescribieron.

Lluís: Sí, ella acabó un guión, cambió mucho del que nosotros le enviamos, y nosotros lo estructuramos y pulimos.

Denise: El final lo cambiamos de nuevo totalmente.

Lluís: Había mucha controversia sobre el final.

Denise: Sí, y decidimos apostar por una vía y mojarnos. Y los diálogos los acabé yo con los actores en rodaje, porque es ahí donde te das cuenta de lo que funciona y de lo que no, con ellos.

Y lo mismo ocurrirá en postproducción.

Denise: Claro, el montaje es una fase en la que vuelves a contar el guión y puedes tocar muchas cosas.

Lluís: Sí, yo creo que sí, que si no tienes mucho ego, cuando alguien coge un guión tuyo y lo toca, o lo reconvierte, creo que siempre crece, y en el fondo siempre aprendes. Cuando acabé mi versión, mucho más fantástica, vi la de Laia y dije “hostia, mira qué bien.”

Denise: Fue la mezcla, en su equilibrio.

Laia: Sí, y fue surgiendo, fue cambiando hasta que al final quedó así.

Lluís: Sí, creo que fue bueno, que enriqueció al proyecto.

Y siendo que el guión también cambió en el rodaje, ¿sabíais de antemano con qué actores ibais a trabajar?

Lluís: Sí, en la última parte de escritura, lo que ayudó mucho porque te haces una idea de cómo es el actor y de qué registro puede o no darte. Ayuda mucho.

Denise: De hecho, os diría que reconstruimos el guión en base a ellos. Por ejemplo me di cuenta que el final no funcionaba, que no lo entendían ni ellos, por lo que tienes que estar abierta a cambiar siempre.

Y por lo que comentáis, el nivel de producción también lo teníais muy controlado en las últimas fases de escritura.

Lluís: La película ha costado lo que cuestan algunos anuncios de 20 segundos. El caso en películas de este tipo es que el espectador no es consciente de lo que ha costado la película. Ni lo sabe, ni tiene que saberlo, de hecho. Y esa es la gran lucha de estos proyectos, encontrar la historia que tienes que contar con el dinero que tienes. Eso lo ha hecho muy bien Laia, encontrando que esta no es una historia de vampiros, sino una historia de sentimientos.

Denise: Y acotada en un hospital, donde la mayoría de los personajes están en cama. Se trata de encontrar la mejor manera de narrar tu historia.

IMG_9744.JPG

Sí, tiene pinta que a partir de que entrara Laia la historia pasó de ser una película más de trama a una película de personajes.

Denise: Sin duda, esa es la mutación más grande que ha sufrido. La historia está más centrada en los niños que en la madre, eso ha ido cambiando. Es curioso.

Lluís: Personalmente, eso es algo que he aprendido, cómo puede mutar un guión, porque al final el guión es un trabajo de equipo, básicamente.

Denise: Todos queremos lo mejor para la película.

Lluís: Muchas veces tú ves una película americana y ves que lleva la firma de una persona, pero detrás hay una cantidad de ghost writers… es un equipo de trabajo increíble que, aunque no esté acreditado, siempre está ahí.

Denise: Yo no podría haber hecho el guión de la película sola nunca. Habría sido un suicidio. Hay que abrir la mente y dejar respirar.

Lluís: A mí me da la sensación de que en España mucha gente sigue pensando que el guión lo escribe una única persona. Pero es algo imposible. Escribir un guión solo es la muerte. Moral y creativa, porque te ríes de tus chistes, te emocionas con tus cosas, y después lo enseñas y nadie ríe ni llora.

 

 

 

 

 


A %d blogueros les gusta esto: