DANIEL REMÓN: “ES IMPORTANTE DEJARSE LLEVAR Y EXPLOTAR AL MÁXIMO LAS POSIBILIDADES DE CADA ESCENA”

12 octubre, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Un año más vuelven los martes de DAMA a la Cineteca de Madrid. Y lo hacen con Daniel Remón, que impartirá un curso titulado “El idioma de la película: la escena como punto de partida“. El guionista y director madrileño, en cuatro sesiones de dos horas cada una (17 y 31 de octubre y 14 y 28 de noviembre), explicará a los asistentes cómo desarrollar una historia partiendo precisamente de la concreción que supone la escritura de una escena. Esta manera de proceder, que en cierto modo supone seguir el proceso inverso a la hora de desarrollar una historia, tiene como objetivo favorecer la experimentación a la hora de escribir con tal de encontrar el lenguaje único de cada película. Pero mejor que sea él quien nos lo explique.

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Cuéntanos Dani, ¿en qué consiste exactamente este curso?

Mi objetivo con estas clases es tratar de salir un poco de la norma, de los manuales de guión y de las maneras de proceder que se enseñan en las escuelas. Evidentemente, son conocimientos importantes que los guionistas deben saber y manejar, pero en la práctica no necesariamente funcionan para todas las películas.  En mi opinión, cada película se escribe de forma diferente, por lo que es bueno adquirir otras herramientas además de las habituales. El proceso más frecuente a la hora de escribir una historia, que consiste en tener una idea y después una sinopsis y de ahí pasar al tratamiento y a la escaleta, ofrece sus ventajas, pero muchas veces se escribe sin saber hacia dónde se va. A mí es algo que me ocurre bastante, porque muchas veces no puedes tenerlo todo planificado desde el principio.

Y quieres tratar de mostrar esto a través del estudio de escenas concretas, ¿verdad?

La idea es trabajar sobre escenas, utilizándolas como punto de partida en lugar de como final del proceso, es decir, siguiendo el camino contrario. En lugar de tener una escaleta cerrada y haber realizado un estudio previo de los personajes, lo que quiero es que los alumnos prueben a planteárselo en dirección contraria, que cojan situaciones que se les ocurran o que hayan escuchado en la calle y a partir de ahí traten de hacer crecer la historia. En definitiva, podría decirse que de lo que se trata aquí es de utilizar el lenguaje como punto de partida.

¿Para qué tipo de alumnos va enfocado este curso?

Va enfocado a cualquier persona que esté interesada en escribir y busque ir más allá de la teoría, desde personas que estén empezando y busquen ir más allá de los manuales a profesionales del guión que trabajan habitualmente escribiendo. Como lo que se pretende es ofrecer otro enfoque a la hora de abordar la escritura de una historia, creo que el curso que planteo puede serles útil tanto a quienes buscan probar otras rutinas de trabajo como para los que quieran desarrollar una historia en concreto pero estén atascados en algún punto.

¿Cómo será el desarrollo de cada una de las sesiones de trabajo?

Para poder explicarme bien, utilizaré en gran medida mi propia experiencia, analizando las tres películas que he escrito hasta la fecha: Casual day, 5 metros cuadrados y El perdido. En mi caso, analizando mi experiencia como guionista a la hora de sentarme a escribir, pienso que cada película viene en cierto modo viciada por el proyecto inmediatamente anterior. Por ejemplo, cuando escribíamos 5 metros cuadrados, durante seis o siete meses tuvimos escaletas muy parecidas a las de Casual day y no fue hasta casi el final donde llegamos a una escaleta mucho más clásica con una trama principal marcada y con el viaje del héroe de por medio. Ese fue el punto de llegada en nuestro caso, y todo el recorrido que hicimos hasta llegar allí nos permitió conocer mejor a los personajes y por tanto nos ayudó a dialogar y a poder plasmar el tono de la historia de un mejor modo. En cambio, con El perdido sucedió lo contrario y nos planteamos hacer una película sin diálogos. En definitiva, se trata de pasar mucho tiempo con la película, dejar que vaya creciendo dentro de ti, para que puedas encontrar el idioma concreto que habla esa película. Y en este sentido, partir de la escena para hacer crecer la historia me parece un método acertado a la hora de librarse de esos vicios adquiridos por las otras cosas que uno ha escrito.

Tú también has trabajado, además de en estos largometrajes, como guionista de cortos, de documentales o incluso escribiendo teatro. ¿Está el curso únicamente pensado para cine o puede servir para otras disciplinas?

Los ejemplos con los que trabajaremos en el curso salen de proyectos para cine, pero creo que a pesar de las diferencias específicas de cada formato, el proceso sirve también para el teatro o el género documental. Una de las historias que escribí junto a mi hermano acabó convirtiéndose en una obra de teatro diez años después. Porque también se tarda en encontrar cuál es el medio más adecuado para contar la historia. Partir de una situación, de una escena, y tratar de crecer desde ahí también sirve de hecho para encontrar qué formato se adapta mejor a esa historia en concreto.

¿Qué crees que puede aportar esta manera de enfocar el trabajo de escritura? ¿Por qué sigues tú este proceso?

Hay gente que a la hora de escribir, en mi opinión, peca de querer conocer demasiado la historia. Guillermo Arriaga dijo una vez que era importante no saber demasiado sobre lo que estás escribiendo. Muchas veces se le da demasiada importancia a la documentación, o a la psicología de los personajes… Yo no trabajo de ese modo, sino más bien partiendo de la necesidad de escribir para que sea la propia película la que encuentre su camino. Y si no lo encuentra es que seguramente haya que escribir otra cosa. De este modo, sucede que lo que pensabas que iba a ser una comedia puede acabar siendo un drama, o al revés. Realmente no tenemos tanto control sobre el material como pensamos, y hay que aprender a echarse a un lado y dejar que hasta cierto punto el material funcione solo.

Desde luego, con esto no quiero decir en ningún momento que no sea importante fijarse en la estructura y trabajarla, pero creo que cómo hay que hacer las dos cosas, es interesante hacerlo invirtiendo el orden habitual. Así, para mí resulta más cómodo empezar por la parte más intuitiva, más de dejarse llevar, aunque en todo proyecto llegará un punto donde tengas que parar, poner distancia y analizar hacia donde ha ido esa historia, como si ese guión lo hubiese escrito otra persona. Y después volver a entrar en la historia. Es un proceso, el de la escritura de un guión, que implica muchas idas y venidas. Sin esa parte de escritura automática -por decirlo de algún modo- creo que se corre el riesgo de llegar a películas más vacías, donde a veces se ve demasiado el manual. Los manuales tienen de bueno que funcionan, porque se ha demostrado que así es, pero sin esa parte más intuitiva las historias pueden ser demasiado previsibles.

Además, seguir los manuales a raja tabla puede suponer encorsetarse demasiado. ¿No es así?

Muchas veces, las películas tienden a cierta economía en las escenas, siguiendo la máxima de que cada una en particular debe hacer avanzar la trama, cuando no siempre es así. Yo creo que se tiende a intentar controlar la trama, precisamente porque es un elemento más fácil de analizar conscientemente y es verdad que todas las escenas tienen que servir para algo, pero no siempre es necesario que hagan avanzar la trama de un punto a otro. Por ejemplo, una escena puede ser también útil para que el espectador conozca mejor al personaje, o interiorice el tono de la historia. Lo que hace que las películas aguanten bien el paso del tiempo, más que su estructura,  son ciertos detalles y momentos concretos, o una determinada frase de un personaje, por lo que es importante dejarse llevar y explotar al máximo las posibilidades de cada escena.


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