CÓMO ADAPTAR TU PROPIA NOVELA: MIGUEL SÁEZ CARRAL Y “APACHES”

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Texto: Nico Romero

Fotos: Héctor  Beltrán

Acordamos encontrarnos en el Tetuán que retrata en su libro. Son pocos los bares que quedan de cuando Miguel era niño. “Casa Morán”, en Marqués de Viana, era uno de ellos. Nos lo encontramos con la persiana a medio echar. El dueño se jubila y lo traspasa. Aún así, consigo hacerme una idea de lo que debió de ser este barrio en los setenta y ochenta: el final de Madrid, el principio de un gran descampado, un barrio obrero golpeado por la delincuencia y las drogas, un pueblo en el que todos se conocen… Miguel Sáez Carral, guionista y escritor, prefiere no revelar qué cosas de las que narra en su novela son inventadas y cuáles ocurrieron de verdad. En tiempos de la posverdad, eso no importa. Al menos a mí. Yo ya he decidido que el guionista de “Al salir de clase”, “Sin tetas no hay paraiso” y “Homicidios” es ese brillante delincuente que describe “Apaches”, la novela que ahora se estrena en Antena 3 en formato serie.

¿Habías vuelto por aquí desde los sucesos que narras en la novela?

Yo me fui de aquí en el noventa y tantos y no volví en quince años. Cuando se publicó la novela volví con Planeta, con mi editora y con algún periodista y la verdad es que fue una impresión. Fue suavizada porque muchas cosas habían cambiado. Mi casa estaba ahí.

¿Cómo te documentaste para escribir sobre el mundo de la joyería? ¿Tu padre era joyero como en la novela?

Sí, sí. Mi padre tenía una fábrica de joyería. Gran parte de las cosas que ocurren en “Apaches” son ciertas. Lo que pasa es que yo he cambiado otras tantas para convertirlo en algo literario.

Claro. Se nota que hay una estructura dramática detrás.

Hay muchos personajes que tienen un reflejo en la realidad pero eso no significa que todo lo que cuenta “Apaches” sea verdad. Muchos personajes están basados en gente real… otros no.

¿El personaje de Sastre?

(…)

¿Y cómo te documentaste sobre el mundo de la delincuencia?

Pues lo mismo. Es que yo nací en este barrio.

¿Era un barrio muy problemático?

No. Tampoco diría eso. Pero era un barrio obrero. Esto era el extrarradio de Madrid. Hacia allá no había nada más. Esto era Finisterre. En los ochenta aquí golpeó la droga y la delincuencia con bastante fuerza. Lo que pasa es que este barrio tenía una estructura muy familiar. Mientras que en otros sitios, las madres tenían más precaución para que sus hijos se fueran a la calle, a mi madre no le importaba, porque yo iba desde mi casa hasta el mercado de Tetuán y me encontraba veinte personas que me saludaban. Me llamaban por mi nombre y me preguntaban dónde iba. En la puerta de cada bar…

Como un pueblo

Sí. Un pequeño pueblo, una gran familia… todo el mundo se conocía. Y por supuesto también había delincuentes.

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Supongo que la respuesta es “porque es verdad” pero ¿por qué en todas las películas los negocios ilegales son monopolísticos? ¿Por qué no pueden convivir diferentes capos en el mismo barrio?

No es la delincuencia. Es el capitalismo. McDonald, si pudiera, destruiría a Burger King.

Pero como es un negocio legal se atiene a las reglas. En el momento en el que saltas al mundo de la ilegalidad, ya no hay reglas.

No es que no haya reglas. Hay otras reglas. Y no quieres compartir el pastel porque eso significa “poder”, que es lo que la gente quiere en el fondo. El poder es sexo y dinero. No hay más. Dime otra cosa.

¿Respeto?

Yo diría que en el fondo es sólo sexo.

¿Te consideras guionista o escritor?

Es que yo creo que es lo mismo. Aún siendo trabajos muy diferentes, el origen es el mismo: la necesidad de contar historias. Hay una diferencia en la forma en que se trabaja pero nada más. Sigues siendo el que reúne a toda la tribu en la caverna y les cuenta una historia.

¿Y cómo empezó todo?

Yo empecé como novelista. Publiqué “El tiempo de las arañas” en 1997 y no empecé a trabajar en guion hasta el 2000. La experiencia de la novela fue lo que hizo que alguien se interesara por mí y me contratara como guionista, aunque la verdad es que yo nunca he estudiado nada de guion. En mi primer trabajo ni siquiera había escrito uno.

¿Ni siquiera un corto?

No. Cero. Mi primer trabajo como jefe de guion fue en “Al salir de clase”

¿Empezaste como jefe?

Sí. Yo llevaba trabajando en televisión diez años, siendo director y subdirector de programas. En lo que tenía experiencia era en la gestión de equipos. Yo entré en la tercera temporada de “Al salir de clase”. Se estaba viviendo un momento tempestuoso allí y los productores ejecutivos pensaron que yo podría hacer algo en ese caos. Lo hice lo mejor que pude.

¿Y en qué momento escribiste “Apaches”?

Encadené tres temporadas de “Sin tetas” del tirón. Si terminé un jueves, el viernes empezaba “Homicidios”. Fueron cinco años siendo jefe de guion. Estaba agotado. Había sido un trabajo muy exigente y necesitaba un descanso. Y escribí otra cosa. “Apaches” era una historia que yo tenía clavada en el corazón desde hacía 25 años y pensé “Voy a intentarlo”. Me puse a escribir. El primer borrador me llevó tres meses, la novela completa once. Me reencontré con el escritor que había sido quince años antes. Fue una experiencia estupenda. Un año maravilloso.

¿Y fue fácil publicarla?

La verdad es que sí. La novela la envió una amiga a Planeta.

¿El primer borrador?

El tercero. Planeta la leyó. En dos meses me llamaron y me dijeron que les había encantado y que la querían publicar. Les dije que pensaba que la novela no estaba acabada y que necesitaba un editor. Estuve trabajando con tres otros dos meses en el borrador definitivo.

¿Y cambiasteis algo de estructura?

No. El cuarto borrador es igual que el primero pero tiene cien páginas menos. Fue limpieza. Cuando has estado durante once meses metido en una historia, hay cosas que ya no ves. Yo sabía que había un montón de repeticiones pero necesitaba alguien que me ayudara a pulir el texto. Ese párrafo que tiene 22 líneas y que cuando acabas no sabes de lo que estabas hablando… eso se puede escribir mejor en tres líneas.

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¿Cómo surgió la oportunidad de adaptar tu novela a televisión?

La novela se publicó en febrero de 2014 y en abril o mayo Antena 3 había hecho ya la oferta para comprar los derechos.

¡Qué fácil todo!

Sí.“Apaches” es como un tren que va por una vía. Antena 3 compró los derechos y me dijo: “vas a adaptar la novela”. Pensemos en productoras que pudieran hacer esto muy bien. Antena 3 eligió a New Atlantis y nos pusimos a trabajar. Yo no quería hacer el proceso de adaptación solo porque yo era el novelista y tenía que distanciarme de la historia. Así que llamé a un par de guionistas: Carlos Montero es el creador de “Física o Química” y adaptó “El tiempo entre costuras”. Y María López Castaño, que había trabajado en “Gran Hotel”.

¿Por qué ellos?

A Carlos le conozco de hace muchos años y siempre me ha parecido un excelente guionista. Además tenía la experiencia de haber adaptado otra novela. Y de María yo tenía muy buenas referencias y quería una visión femenina dentro del equipo. Porque, aunque “Apaches” es una novela muy masculina, quería tener una visión femenina de esta historia.

¿Y el proceso cómo fue?

Durante tres meses nos encerramos en un despacho de la productora. Todos habíamos leído el libro varias veces y teníamos una visión clara de lo que queríamos hacer. El trabajo fue pelar todo aquello que era superfluo y transformar en imágenes todo aquello que no tenía una traslación clara a la pantalla.

¿Quien decide que van a ser doce capítulos?

La propia historia. En principio iban a ser diez y, de repente, fuimos contando tramas y nos dimos cuenta de que con diez no teníamos espacio suficiente.

¿La serie cuenta más cosas que la novela?

No. Cuenta lo mismo pero aporta ángulos diferentes y esa es la razón por la que llegamos a los doce capítulos. La novela está narrada en primera persona. Todo lo que sucede, le sucede a Miguel. Pero para televisión eso implicaría que el personaje tiene que estar en todas las secuencias, algo bastante coñazo.

Y comprometido para producción

Sí. Por eso decidimos que todo aquello que en la novela se cuenta en off, aquí merecía la pena contarlo en on. Y que había personajes que tenían la suficiente entidad como para que tuvieran su propia trama. Entonces, el personaje de Sastre tiene su propia trama, el personaje de Carol la tiene y el personaje del chatarrero también. Ya no es sólo la visión de Miguel. Es la visión de todos esos personajes. Esa es la diferencia fundamental entre la serie y la novela.

Lo que pasa es que el chatarrero y Carol no aparecen hasta bien avanzada la historia. ¿Vosotros los incluís desde el principio?

Sí. Miguel y el chatarrero se encuentran en el capítulo uno. Miguel y Carol se encuentra en el dos.

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Según iba leyendo, no podía evitar imaginar cómo lo habría adaptado yo. Yo, por ejemplo, habría optado por la voz en off.

Nosotros no. A mí la voz en off no me gusta. Sí que tiene una primera secuencia que es un flash-forward de algo que ocurre en la novela unos cuantos capítulos después. Esa secuencia avanza un punto de giro dentro de la historia y lo adelantamos como gancho. Creo que es el único momento en que se usa la voz en off.

También habría llevado el primer capítulo hasta el primer atraco.

Es que eso no te lo puedo contar. Haría un spoiler.

Vale. No he preguntado nada. En la novela es muy importante el vínculo entre Miguel y Sastre y ese se construye a través de flash-backs en el capítulo 2 de la novela. Pero claro, eso implicaría una cantidad inusual de flash-backs para el piloto de una serie ¿Cómo los habéis graduado para que el espectador entienda desde el principio ese vínculo entre ambos personajes?

Contamos estas tramas flash-backs cuando son necesarias para entender su presente. A veces necesitas verles de pequeños porque su relación sólo tiene sentido si entiendes cuál es el vínculo que les une desde pequeños. De la misma forma, hay otra trama de flash-backs de estos mismos personajes cuando son adolescentes. Porque hay momentos en que se necesita comprender qué ocurrió con estos personajes para que uno se convirtiese en un delincuente y otro en un periodista ¿Qué pasó? Bueno, y no sólo Miguel y Sastre. Son Sastre, Miguel y su padre. Los tres intervienen en esa trama.

¿Qué duración tienen los capítulos?

Los tres primeros tienen sesenta y cinco minutos. El resto setenta.

¿Por contrato?

No, no. Salió así. A mí, como guionista, una de las cosas que más me escuece, supongo que como todos los guionistas de este país, es tener que escribir capítulos de setenta minutos. Todo el mundo sabe, menos los ejecutivos de las cadenas, que una historia se cuenta mejor en cincuenta minutos que en setenta.

Bueno, no sé. Los guionistas de “Mad men” cuando vinieron a Madrid decían que nos envidiaban porque ellos, muchas veces, no tenían espacio suficiente en sesenta minutos para contar todo lo que querían contar.

A lo mejor con “Mad men” pasa. Pero si quieres hacer un policiaco, mejor cincuenta.

Yo creo es que la duración de un capítulo debería tener que ver con el tiempo que un espectador medio aguanta concentrado delante de la tele.

Sí. Porque cuando vas por el minuto sesenta y cinco dices ¿Cuando se va a acabar esto? Por eso digo yo ¿por qué no podemos hacer los primeros capítulos un poco más cortos para que la gente se quede con ganas de más?

Es una buena idea. Tetúan es un personaje dentro de la novela. ¿La serie también transcurre aquí?

Sí. Hemos rodado en varias localizaciones porque Tetúan ha cambiado mucho y era muy dificultoso grabar aquí. Hemos rodado en Fuencarral. Allí encontramos cuatro o cinco calles juntas en un damero que se parecen al Tetúan de los setenta y ochenta y que te permitían poner la cámara en cualquier sitio. El bar Rabal, que es un escenario importante, lo encontramos en Villaverde. Y el tercer set importante es en Guadalajara donde construimos las casas de los protagonistas… pero los construimos dentro de un edificio. Había un sitio maravilloso que era una chatarrería alucinante.

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¿Tu labor se limitó al guion o ejerciste de productor ejecutivo?

Fui un coproductor ejecutivo de contenidos. Me impliqué en la elección del casting, de los directores. Luego, en el rodaje, hice un seguimiento de los masters pero la verdad es que dije muy poco porque todo estaba bastante claro desde el principio. Los directores hicieron una labor fantástica y desde los primeros días de grabación, con Daniel Calparsoro decías: “Esto está muy bien”. A veces me preguntan las diferencias entre escribir una novela y escribir una serie. Cuando escribes una novela, tú eres el único responsable, el único que pinta ese cuadro. Pero cuando haces una serie no. Una serie es el trabajo de cientos de personas y cada una aporta un trabajo creativo, desde el director hasta el ayudante de vestuario. A veces no estás de acuerdo con esas decisiones pero tienes que confiar en que si los demás han puesto eso ahí es por alguna razón. Lo que quiero decir es que cuando lees una novela, cada uno tiene una interpretación distinta. Y unas imágenes en la cabeza diferentes a las tuyas.

¿Pero tú estás contento con el resultado final?

Sí, sí. Creo que se ha hecho un gran trabajo. Hay momentos maravillosos. “Apaches” es una historia muy emotiva.

¿Y por qué tanto retraso en el estreno de la serie?

 Sé que “Apaches” es una serie con un presupuesto bastante elevado y sé que las cadenas programan un producto cuando piensan que pueden recuperar la inversión vía publicidad. Si la publicidad, por lo que sea, no está en su mejor momento, pues tratan de retrasar la emisión lo máximo posible.

¿Pero se estrenó en el resto del mundo antes que en España?

Sí. Lo que sé es que Netflix se había interesado por “Apaches” y quería ver los capítulos. Desde ese momento, que debía ser marzo hasta junio, hubo una negociación y llegaron a un acuerdo bastante interesante. Entonces Netflix lo estrenó en otoño para todo el mundo menos para España porque Antena 3 se reserva el derecho a estrenarla primero aquí. Afortunadamente, “Apaches” es una serie cerrada. No necesita ser testada porque tiene un final definido y no se va a prolongar en una segunda temporada. Y además es atemporal. No ha perdido ni un gramo de vigencia porque no habla de la actualidad sino de cosas universales como la amistad, la lealtad o el sacrificio por las personas a las que queremos.

¿Y ahora en qué andas?

Acabé “Apaches” en diciembre del 2015 y empecé a escribir otra novela que ya está acabada, que se va a publicar en Planeta en los primeros meses del 18

¿Es una novela autobiográfica?

No. Pero aunque lo fuera, nunca lo reconocería, porque la novela habla sobre la infidelidad.

¿Y en tele tienes algo?

Estoy en un par de proyectos que están circulando con dos productoras diferentes.

¿Tú solo o con un equipo?

De momento estoy yo solo.

¿Drama o comedia?

Drama. Uno es una mini-serie de 6 capítulos. Ya tengo el arco dramático y estamos esperando el ok. Y la otra es una serie de varias temporadas. Pero estamos en un proceso muy de génesis todavía.

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