BERND LICHTENBERG (II): “ACERCARSE A PERSONAS QUE NO TIENEN LA MISMA VISIÓN DE LOS HECHOS QUE TÚ. EN ESO CONSISTE LA EMPATÍA”

Por Àlvar López. Fotografías de Tato Baeza (SGAE).

Tras publicar ayer la primera parte de la crónica sobre la Masterclass de Bernd Lichtenberg (guionista de Good Bye Lenin!), hoy continuamos con la segunda y última entrega, donde encontraréis la transcripción de la ronda de preguntas y respuestas que se sucedió al final de la jornada.

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Good Bye Lenin! es una película de dos personas de occidente [guionista y director] contando una historia de oriente. El guion, por tanto, es un ejercicio de empatizar con el otro.

La empatía era una condición previa y necesaria para escribir el film. De otra manera, nunca podría haber escrito Good Bye Lenin!. Es importante acercarse a personas que no tienen la misma visión del mundo que tú, y hacerlo con cariño. En eso consiste la empatía necesaria en un guion.

¿Tuvisteis más éxito en Alemania o fuera de ella?

La película se ha enseñado en todo el mundo, se ha estrenado en todo el mundo, y tuvo bastante éxito a nivel internacional. También en Alemania. Por dar algún dato de lo que ocurrió con la película fuera de Alemania: en Francia tuvo un millón de espectadores.

Creo que si esto sucedió es porque Good Bye Lenin! cuenta una historia política a la vez que trata de contar una historia familiar, por lo que cualquier persona puede identificarse con sus personajes. Todo el mundo puede identificarse con la historia de un hijo que quiere ayudar a su madre, o con el amor de una madre hacia su hijo, o con la historia de amor entre Alex y Lara.

¿Ahora, al mirar la película con perspectiva, consideras que se podría haber contado esta historia con el mismo tono si viniera de parte de autores orientales?

Creo que no. Creo que la distancia con los hechos te permite acercarte de una manera más objetiva a lo que sucede. Sin este punto objetivo, sin esta distancia, habríamos estado implicados emocionalmente y es posible que nos hubiera costado más escribir ciertas cosas.

¿Crees que funcionaría la película sin el recurso del Voice Over?

En general, creo que el Voice Over es un recurso muy difícil de usar, porque en muchas ocasiones se dobla lo que ya estás viendo y se convierte así en un recurso innecesario. A mí me gusta usar el Voice Over para mostrar algo que no se puede ver de otra manera. Por tanto, pienso que esta película sin Voice Over no habría funcionado igual.

¿Por qué el título en inglés?

Desde la primera versión estuvo este título. A mi entender, el título ya te explica la idea inicial de la película, la idea de base de la historia. Evidentemente, al principio se planeaba como una película alemana, la proyección internacional fue posterior, y no se escribió para el público internacional. Por ello, el director quiso cambiarlo en algún momento para que no fuera inglés, pero para mí era necesario que fuera en este idioma. En Brasil, por ejemplo, lo tradujeron como Adiós Lenin, por más que les explicáramos que el título original era en inglés (ríe).

¿Tuvisteis problemas con las marcas por enseñarlas en la película?

Mcdonalds no nos permitió usar su marca, por ejemplo, pero Coca Cola sí. Fue una suerte, porque era muy importante usar Coca Cola en el film. Los responsables de la marca entendieron que su presencia en la película no perjudicaba su imagen. Personalmente, he de reconocer que si tuviéramos que haber hecho esta misma escena con una marca de Cola inventada, no habría tenido ni la mitad de la potencia que tuvo.

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Se da el caso de que muchos pueblos opinan que ellos fueron los verdaderos creadores de la Coca Cola. En la Comunitat Valenciana tenemos el caso de Aielo de Malferit. Igual el engaño de Alex sobre que la Coca Cola se creó en la Alemania Oriental no es tal…

(Ríe) Te aseguro que en este caso no puede ser. En la RDA tenían su “propia” Coca Cola, pero era nefasta. Te aseguro que nadie que la haya probado puede pensar que esa receta fue la que derivó en la Coca Cola.

Cuando escribiste al personaje de la madre de Alex, ¿la considerabas realmente  una socialista?

Hay algunas preguntas que no se pueden contestar blanco o negro. Puede haber motivos diversos. La madre cree en el socialismo, claro, aunque no era parte del sistema, no era fiel a la línea. Eso también es cierto. Cuando se dio cuenta que su marido tenía problemas con el sistema, que por no estar en el partido tenía problemas en el trabajo, se planteó qué hacer.

¿Estaba dispuesta a salir? Sí. ¿Fue fuerte? No. Tenía miedo a lo que podía pasar. A partir de ahí, cada uno se cuenta su propia verdad para poder seguir adelante.

¿Cómo trabajas la estructura para formar la historia?¿Tienes como referencia a los clásicos (McKee, Syd Field…)?

Me fío más en mi intuición, aunque evidentemente conozco todos los modelos dramatúrgicos. Durante mi formación los estudié. No obstante, debo decir que cuando escribo no pongo de antemano dónde va a estar el punto de giro. No creo que se pueda escribir pensando tan matemáticamente. Eso sí, hay estructuras que ya las tenemos dentro, puesto que las historias se cuentan así desde hace más de 1.000 años.

Por tanto, si tienes problemas, las plantillas sirven mucho como medio de ayuda, puesto que te permiten adaptarte o solventar errores.

Veo cosas del western americano en Good Bye Lenin!. Un personaje solitario, un romance que no es muy trascendente para la trama, fronteras… ¿Hay inspiración en el western?

Es muy graciosa la comparación, francamente. Nunca había pensado en un western, no es un género que suela ver, pero he de reconocer que es una interesante interpretación.

Conforme la película avanza, hay un momento que tienes claro que el equívoco no puede durar eternamente, que la madre de Alex se tiene que enterar. ¿Tenías miedo a acabar el equívoco?

No teníamos temor alguno. Ella se entera de la verdad, que le han engañado, pero al mismo tiempo se da cuenta de por qué le han mentido. Le han mentido por amor, y ve todo lo que Alex ha hecho para hacérselo creer.

¿Consideras que Good Bye Lenin! es una película nostálgica?

No. Creo que incluso cuando habla de esta nostalgia lo hace con ironía, como es el caso de los vecinos de Alex. Hace tiempo leí en una crítica que Good Bye Lenin! era un entierro a la RDA. En cierto modo creo que se ajusta más a la realidad. Pienso que en todo caso se ironiza sobre lo que se ha perdido, pero no se presenta como un tema de la película. Hay algo de melancolía, un poco de canto a la pérdida, pero no de nostalgia.

En el proceso de trabajo con el director, ¿contó contigo durante el rodaje por si había que hacer modificaciones?

Mi mayor trabajo fue antes de la película, como es evidente, pero sí, siempre estuvimos en contacto. No he estado siempre en los rodajes, pero sí que han contado conmigo, con mis opiniones.

¿Y en la mesa de montaje, donde has dicho que hubo una reducción importante del metraje?

Cortar en montaje es muy difícil porque a veces quieren cortar lo que más te gusta a ti. Por suerte, se llegó a una longitud de película razonable y las cosas que consideraba importantes para el desarrollo de la historia se mantuvieron.

¿Había imposiciones de producción?

Naturalmente, la producción tenía influencia. Está claro. Wolfgang es un director fuerte. La empresa que produjo Good Bye Lenin! les pertenece al director y al productor, por lo que el acuerdo es un tanto diferente, es una coproducción, prácticamente.

Durante la conferencia, Lichtenberg contó una anécdota interesante sobre la producción referente a la famosa escena en la que un helicóptero transporta el busto de Lenin. En un primer momento, Lichtenberg ubicó la escena en la que ahora se conoce como Plaza de las Naciones Unidas. No obstante, por una cuestión de coherencia interna de la historia acabó desplazándola hasta la escena resultante, que se rodó en dos domingos consecutivos. El primero de ellos fue prácticamente imposible hacer nada debido a la lluvia. Para el segundo, un día soleado, contaban con un helicóptero ruso de la época… pero se averió poco antes del rodaje. Finalmente, se decantaron por utilizar un pequeño helicóptero de un amigo del productor que posteriormente fue sustituido por CGI. Con este ejemplo, Lichtenberg quiso comentar que, efectivamente, las limitaciones de producción obligan al guionista a ser creativo para solventar problemas.

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¿Hubo muchos cambios respecto a los diálogos?

Hubo cosas pequeñas que se cambiaron, pero en general la película es un fiel reflejo del guion tal y como se escribió. Nadie ha improvisado más allá de pequeños cambios, que fueron insustanciales.

Good Bye Lenin! es un reflejo de una época en la que en los medios cabía todo, todo era posible y quien lo veía lo tomaba como cierto. ¿Hay una crítica a los medios de comunicación, es un tema, o más bien es un mecanismo de guion para hacer avanzar la trama?

Es un tema, evidentemente. A través de los medios se nos puede convencer de cualquier cosa. El mecanismo de los medios ha sido utilizado como herramienta de influencia desde hace mucho tiempo, y lo sigue siendo ahora.

¿Cuántas versiones de guion hubo?

Hubo seis versiones diferentes de guion. En las últimas Wolfgang me ayudó, porque había que cristalizar cómo se iba a contar la historia del padre. Siempre estaba el pensamiento “¿cuál va a ser el primer encuentro, y cómo vuelven a encontrarse?” Para mí era una escena muy importante a tener en cuenta.

* ¡Por nuestra parte, esto ha sido todo! Seguid atentos al Blog, mañana vamos con el análisis de uno de los guiones que más nos han gustado de los nominados a los Oscar de este año.

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