VIVIR DOS VECES: ‘PEQUEÑA MISS SUNSHINE’ A LA ESPAÑOLA

6 septiembre, 2019

Por Paula Sánchez Álvarez

Hoy se estrena Vivir dos veces, película dirigida por María Ripoll y escrita por María Minguez. Si al salir de ver Handia llamé a mi hermano para recordarle que le quería, con esta película llamé a mi madre para agradecerle intentar siempre que la familia esté unida.

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Cartel promocional de la película

Emilio (Oscar Martínez) es un hombre al que le diagnostican alzheimer. Cuando acepta la enfermedad que sufre, decide ir a buscar al amor de su juventud, antes de que pueda olvidarla. Se embarca en un viaje con su hija Julia (Inma Cuesta), el marido de esta (Nacho López), y su nieta Blanca (Mafalda Carbonell). Este viaje Valencia-Navarra por el amor perdido pondrá a prueba todas las relaciones de la familia. La película comprende tres generaciones que chocan, pero también tres generaciones que comparten sentimientos universales.

La película se enmarca dentro del género road movie, y tiene muchos puntos en común con la conocida Pequeña Miss Sunshine. Especialmente el tono agridulce, siendo Vivir dos veces una comedia con la que también lloras. Además de esto, María Míguez, la guionista, reconocía que Pequeña Miss Sunshine había sido un referente a la hora de crear los personajes:

Son personajes que parecen muy diferentes pero al final los problemas que tienen todos marcan el tema de la película. En el caso de Pequeña Miss Sunshine es una película de perdedores (desde perdedores universitarios hasta perdedores de todo tipo), y eso es algo en lo que me fijé también. En Vivir dos veces, siendo personajes muy distintos todos tenían el mismo problema común: se mentían a sí mismos en las relaciones personales y amorosas. Entonces sí, es un referente, sobretodo en el tono.

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Cartel promocional de Pequeña Miss Sunshine

En su día también me fijé mucho en El hijo de la novia. Porque es una película que también trataba el tema del alzheimer y lo hacía de una manera divertida, pero súper respetuosa, que era para mí algo muy importante. Sí, me gustaba mucho hablar de una enfermedad tan dura desde un punto de vista cómico pero siempre con muchísimo respeto. No riéndose de la enfermedad, sino sacando la parte positiva que puede haber en cualquier situación negativa que nos da la vida. 

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Fotograma de El hijo de la novia

María me cuenta también cómo fue su proceso de escritura.

La película yo la empecé a escribir en 2014. Estaba estudiando guion en la New York Film Academy y tenía que escribir un guión dentro de una de las asignaturas. Se me ocurrió esta historia. Estaba hablando con una compañera del tema del alzheimer y me di cuenta de que había muchas películas sobre el alzheimer que me gustaban, pero nunca el protagonista era la persona que lo sufría. Se me ocurrió escribir algo en esa línea y combinarla con el tema road movie. Al principio la película la ambienté en EEUU porque como allí las distancias son tan largas era fácil hacer una road movie.

Al volver de Nueva York quería moverla por aquí, con producciones de aquí, entonces la trasladé a España. Se hizo un poco difícil adaptar el tema road movie porque aquí al final de una punta a la otra del país vas en un día. Me dieron aquí una ayuda del Instituto Valenciano de Cinematografía para seguir escribiendo el guion, y bueno, a raíz de eso conocí a Gustavo, que es el productor, y fui ya haciendo nuevas versiones con él.

¿Alguna difícil decisión de guion en Vivir dos veces? 

Hombre, de eso siempre hay mucho. Pero, por ejemplo, el personaje de la niña durante todas las versiones de guion hasta casi el final era muy diferente. Era una adolescente que tenía una constitución física súper diferente a la que tiene Mafalda, la actriz que lo ha acabado haciendo. Cuando entró Mafalda en la película hubo que reescribir todo el personaje, porque Mafalda no es una adolescente, el otro personaje tenía otro tipo de problemas… Y la verdad es que fue duro por un lado porque era un personaje que llevaba mucho tiempo trabajando y al que le tenía mucho cariño. Pero por otro lado en cuanto vi el casting de Mafalda me pareció que era una niña que tenía muchísimo carisma, y que le iba a aportar un montón de cosas buenas a la película. Entonces, por un lado fue duro despedirme del anterior personaje, pero adaptarlo a ella fue muy bonito y acabó siendo un acierto.

En algunas películas has escrito con más de otro guionista y esta la haces tu sola, ¿Pros y contras?

Yo la verdad hasta el momento he escrito sola casi todos los guiones que tengo. Solamente he escrito una película en equipo que es Amor en polvo, que es una peli cuya idea no es mía, sino que surge de otro guionista y él me busca a mí para co-escribir. Pros de escribir sola es que tú te metes en un universo y lo creas tú todo. Recorres un camino que con otra persona no sería tan personal, tan tuyo. Y contras desde luego la soledad. Al final cuando escribes hay tantos momentos de “Dios mío esto por dónde lo tiro, que horror, no sé si me gusta, no sé si no me gusta…” Es un sentimiento horrible y hay momentos que estás súper perdida. Cuando estás con otro guionista lo tienes hecho; poder hablar, poder decir “esto no funciona, esto sí funciona…”. A tí solo te costaría más verlo. Pero, por otro lado, cuando estás solo y algo no funciona y al cabo de dos días, una semana, un mes… Encuentras algo que dices “eesto es” es súper gratificante.

¿Cuando sabes que es el momento de dar por terminado el guion?

Bueno yo creo que todos seguiríamos cambiando cosas hasta el final de los tiempos. Hasta que se rueda porque ya no puedes cambiar más. Incluso habiendo rodado todavía lo ves y dices “ayy esto lo tendría que haber cambiado”. Es difícil dar por terminado el guion.

Fotografía, dirección y guion a cargo de mujeres, ¿Podemos decir que esto es cada vez más frecuente?

Pues yo creo que sí. Habiendo mucho camino por hacer, por supuesto. Personalmente yo he trabajado con más directoras que con directores (contando proyectos que no se han hecho). Por ejemplo Belén Macías, María Ripoll… Y de momento con directores no me he emparejado con muchos. Pero vamos, que sí. Visto está cada vez que hay nominaciones a Los Goya o cada vez que hay festivales que las mujeres son dos de cada diez, o ninguna de cinco… Hay mucho por hacer ahí, creo.

Por último, como autora, ¿Hay algún tema especial del que te guste escribir? Un tipo de personaje, un género…

A raíz de haber escrito cuatro o cinco guiones me doy cuenta que en todos ellos lo que mueve la trama son las relaciones familiares. Siempre las madres son personajes muy potentes en mis guiones y el tema de las relaciones familiares es muy recurrente, ya sea el género que sea.

Creo que, pese a que la película no posee una originalidad excesiva, su seña de identidad se nota. Es tremendamente emotiva. Porque el amor es una receta que siempre funciona. Cualquier locura por amor nos hace empatizar porque casi todos lo hemos sentido alguna vez.

Vivir dos veces es un viaje a las partes más dramáticas de la vida, un viaje hacia lo triste al que vas con una sonrisa. La película nos recuerda lo difícil no sólo que es el amor romántico, sino también las relaciones con los hijos, las madres o los cónyuges. Es una película tierna, cómica y dolorosa, como nuestro día a día.


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