DESATANDO “EL NUDO” CON NURIA BUENO

22 noviembre, 2019

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Por: Nico Romero

Trabajar con Nuria es como asistir a un espectáculo de magia en directo. En lo que tú enuncias torpemente un titular de trama que resulte mínimamente atractivo, por su cabeza ya circulan los momentos más dramáticos y potentes que se pueden extraer de un conflicto. Mientras tú balbuceas un par de ideas vagas para el perfil del protagonista, ella ya ha dotado de personalidad profunda y singular a varios de los secundarios. Cuando tú apenas has vomitado una linea de diálogo intranscendente, ella ya ha encontrado la frase que mejor dibuja al personaje, transmite el mensaje y mayor emoción provoca en el espectador. Formo parte de su “troupe” desde que nos conocimos en el “Gran Circo de la Cabra y la Escalera”, que aún hoy despliega su carpa en un descampado entre Fuencarral y Alcobendas. Llevo asistiendo a sus veladas de ilusionismo desde 2003, año tras año, desde bambalinas. Cuando creo saber en qué manga esconde la paloma, Nuria chasquea los dedos y el espectáculo torna en un inesperado número de contorsionismo… o en un luminoso ejercicio de escapismo. Mientras su público cree que ella aún lucha en el tanque de agua por despojarse de candados y cadenas, la Houdini de las letras ya les saluda bajo el cañón de luz que acaba de prenderse en el anfiteatro. Y cuando la platea aún aplaude boquiabierta y el telón todavía está cayendo, de camino al camerino, ella te susurra sonriente: “Ya tengo pensado nuestro próximo número”.

La serie es un encargo que Antena 3 y Diagonal te hacen en julio de 2018 ¿Qué te pidieron? ¿Cuánto tiempo te llevó? ¿Qué respuesta obtuviste de la cadena y de la productora? 

Antena 3 le planteó a la productora la posibilidad de adaptar la telenovela “Caer en tentación”, que había tenido mucho éxito tanto en su versión argentina como en la mejicana. Diagonal me propuso el encargo en verano, a finales de julio. Pensamos que lo ideal sería que pudieran leer algo en la cadena al regreso de las vacaciones de verano, así que en agosto replanteé la serie y los personajes, escribí la biblia, y en paralelo escribí el piloto. Un montón de trabajo, pero intenté hacer lo mejor posible, aunque tenía una cierta sensación sobrevolándome de que probablemente todo se quedase en eso, una biblia y un piloto. Fue una sorpresa saber que en Antena el piloto había gustado mucho, así que en septiembre escribí el capítulo 2, lo entregamos en octubre y creo que en noviembre ya tuvimos el ok de la cadena. 

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¿Cómo fue el proceso de adaptación? ¿Qué queda del original? ¿Qué incorporaste de tu cosecha para que te apeteciera escribir esta historia?

Hubo que cambiar el contenido de las tramas y la extensión de la historia tal como exige el paso de un culebrón a una serie semanal de 13 capítulos, y también para acercar la serie a la sensibilidad y al gusto del público al que “El Nudo” iba dirigido. Fue una decisión consciente no profundizar en la historia de “Caer en tentación”. El aliciente de esta adaptación para mí estaba en levantar otra serie distinta rescatando sólo las premisas básicas de la historia: una infidelidad dentro de dos parejas amigas de distinto nivel económico que se descubre a partir de un accidente de coche, en el que resulta muerta una mujer. También decidimos utilizar la fórmula narrativa que empleaba “Caer en tentación” de los dos tiempos para contar la historia.

El resto – y ahí estaba atractivo del encargo – había que componerlo: crear unos personajes y buscar un universo para ellos. También se añadió una línea de testimoniales que no estaba en el original, personajes relacionados con la historia que opinaban sobre la misma desde un tercer momento temporal, cuando todo ya ha terminado. Además, envolvimos la investigación de la muerte con la que arranca la serie en otro misterio que venía de más atrás y que se originaba en el ambiente de la universidad. Tú ya sabes que me gusta mucho moverme en esos territorios de misterios inquietantes y perturbadores, bueno, a los dos nos encanta…

Resumiendo: “El Nudo” después de este reformateo casi total era un proyecto que daba carta blanca para conducirlo hacia donde mejor funcionara. Eso por sí solo ya hacía que me apeteciera escribirlo, a pesar de los plazos temporales tan cortos, que para mí han sido el gran escollo para sacar adelante este proyecto.

“El nudo” desgrana una investigación criminal pero también la evolución en las relaciones sentimentales de dos matrimonios y sus historias cruzadas. Lo policiaco es interesante pero creo que dónde la serie realmente brilla es en esto último ¿por qué? 

Casi todas las historias nos interesan en la medida en la que los personajes nos muestran algo que podemos reconocer. Por distante que sea su mundo, las emociones son universales. Creo que nosotros (los guionistas del Nudo, quiero decir) acogimos con ganas la oportunidad de escribir sobre vivencias internas de personajes de una cierta edad, pasados los cuarenta, que dada nuestra “viejunez”, controlamos un poco. A estos personajes no les ocurren peripecias alucinantes; les pasan cosas que sí, pueden ser un poco de telenovela, pero que ocurren en la vida, y ahí es donde la serie se va al plano corto, a ver cómo las procesan por dentro, tratando de que esa acción interna tenga tanta intensidad que te obligue a pegarte a la historia. El ritmo rápido con que está escrita toda esta parte sentimental también ayuda, creo, a que se vea con interés.

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En estos tiempos de especial atención al empoderamiento femenino, ¿os planteasteis algo específico a la hora de componer los personajes femeninos?

Aunque no haya sido algo buscado conscientemente, de los cuatro personajes principales, dos mujeres y dos hombres, los personajes que tiran de la acción son ellas. Nos esforzamos por mostrar a dos mujeres, y explicarlas en sus virtudes y en sus defectos, pero sobre todo por hacer dos retratos de tías inteligentes que aunque se muevan por sus pasiones, no son un juguete de éstas. Tampoco ellas dos están al servicio de los personajes masculinos a los que acompañan. Aquí son ellos los que las secundan a ellas.

Ya no ocurre en la ficción televisiva española porque las cosas han cambiado muchísimo, pero no hace tantos años era complicado encontrar personajes femeninos singulares; la mayoría seguían perpetuando estereotipos de mujer sexy, madre sufridora, esposa comprensiva o mujer perversa y nociva. Lo sé porque yo he escrito ese tipo de personajes, y ahora afortunadamente en “El Nudo” no somos vanguardia en ese tema, simplemente ponemos a los personajes femeninos a la misma altura que siempre han estado los masculinos.

La serie va saltando a lo largo de tres momentos temporales. El presente (que desgrana la investigación policial), el pasado (que nos va conduciendo hacia el crimen) y el futuro (los testimonios posteriores a la resolución). Los dos primeros suelen ser una estructura común en el género pero el tercero no tanto ¿por qué optaste por ello? ¿qué crees que aporta al resultado general? 

La incorporación de esa tercera línea temporal que no estaba en el original respondió al deseo de singularizar la historia a través de unos personajes que comentan lo sucedido una vez que todo ha terminado. Esta tercera línea es en realidad una invitación al espectador para que entre al juego de formarse su propia opinión, para que vaya más allá de lo que las imágenes le muestran, y que desconfíe del narrador, que lo cuestione; es una cierta mirada desde arriba que también nos ayudó a nosotros, los guionistas, a no pasarnos de intensos, y nos abrió una vía para jugar que yo creo que se agradece al ver la serie.

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La serie siempre fue diseñada para capítulos de 50 minutos. ¿Qué ha supuesto el nuevo formato ¿Menos personajes? ¿Menos tramas? ¿Más ritmo? ¿Estás contenta con el cambio? 

Salvo que seas una telenovela turca, es un cambio que favorece a la ficción serializada. 45-50 minutos permiten que cuentes lo que necesitas contar en cada capítulo y no tengas que alargar artificialmente lo que te está pidiendo a gritos que se cierre ya. Nosotros en “El Nudo” no aprovechamos esta duración menor para reducir tramas, porque lo cierto es que teníamos dos líneas temporales y mucho contenido para cada capítulo (creo que con lo mismo podríamos haber llenado capítulos de 70 minutos). A nosotros lo que nos ha aportado el cambio de duración, al tener mucho que contar y poco tiempo, es un ritmo muy alto, es todo muy energético aunque se trate de un melodrama y un policial con poca acción.

¿Cómo ha sido la mecánica de trabajo en la escritura de la temporada? Cuántos días de escaleta, de diálogo, de versiones… Si hubiéramos tenido más tiempo ¿a qué se lo habrías dedicado?

Tiempo hemos tenido poco. Una serie con guiones (exceptuando 1 y 2) que se empezaron a escribir en enero y que en julio ya estaba toda escrita no es que haya ido sobrada en los plazos. Aún más teniendo en cuenta que no existieron tiempos razonables para preparar el mapa de tramas de la forma que me hubiera gustado.

En cuanto a la mecánica, éramos un equipo de cuatro guionistas – yo me incluyo – en el que enseguida nos quedamos tres, José Ángel Lavilla, tú y yo. A mí me gustan los equipos muy pequeños en los que la dispersión es mínima y todo está muy concentrado. Sólo que en “El Nudo” circunstancias de todo tipo que tu bien conoces obligaron al equipo de guión a trabajar con unos plazos que impedían poner en pie una mecánica de trabajo fija. Cada triada de guiones fue una aventura distinta. ¿Hubiera sido una serie mejor si hubiéramos tenido más tiempo? Clarísimamente, sí.

El resultado final para mi gusto es excelente y muy vistoso pero la realidad es que no se trata de una gran superproducción. Al principio nos costaba mucho someter la historia para que se dejara ser contada con un número limitado de personajes y escenarios pero paulatinamente fue haciéndose cada vez más fácil ¿por qué crees que fue así?

Uno se acostumbra a todo y trata de hacer de la necesidad virtud. Al principio es verdad que era difícil, pero en cuanto la parte sentimental de la serie fue cogiendo intensidad acabamos viendo que podíamos contar todo más o menos bien usando lo que teníamos porque ya nos interesaba tanto lo que pasaba en entre nuestros personajes que la falta de medios se convertía en algo secundario.

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Para finalizar ¿En qué proyecto andas ahora? 

Ahora tengo muchas cosas, porque durante la escritura de “El Nudo” no pude dedicarme a nada que no fuera la serie, y no escribí ninguna otra cosa. Iba anotando ideas sobre la marcha y se me empezaron a acumular contenidos, por eso ahora estoy con varios proyectos a la vez, principalmente una comedia, de la que una productora me ha encargado un piloto. También estoy trabajando en una serie de miedo que quiero mover más adelante. Que ahora estemos viviendo esta explosión de series y se esté demandando tanto contenido es fantástico y motivador.

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VI ENCUENTRO DE GUIONISTAS

20 noviembre, 2019

Por Sergi Jiménez.
Fotografías de Egoitz Moreno.

Bajo la lluvia y entre pinchos de tortilla se produjo en Bilbao el VI Encuentro de Guionistas. Para quienes no pudieron acudir o los que aún no hemos superado el bajón post encuentro os traemos una reseña.

El evento arrancó con un coloquio entre los Moriarty: Jon Garaño, Joxe Mari Goenaga y Aitor Arregi, autores de Loreak, Handia y la reciente La Trinchera Infinita. Explicaron como a través de una metodología caótica han escrito y realizado su filmografía. Se pasan las diferentes versiones de guión y las reescriben para luego debatir sobre los cambios. Estos choques entre visiones creativas han producido varias películas premiadas con Goyas. Llama la atención que si bien los tres acostumbran a trabajar juntos, los cargos de guionista y director han ido rotando en cada proyecto. Tras la conferencia hubo un cocktail que sirvió de excusa perfecta para romper el hielo y facilitar que los asistentes fueran circulando entre distintas conversaciones.

En el programa se podía apreciar la gran diversidad de ponencias. En cápsulas de 20 minutos hemos podido escuchar a profesionales hablar sobre guion de cine documental, comedia, cómic, videojuegos, reality shows, terror, series, radio, derechos de autor y un largo etcétera. Es complicado decidir que ponencias destacar en este artículo porque el nivel fue muy alto en todas ellas. Con asistentes de renombre como Conchi Cascajosa, Javier Olivares, Verónica Fernández o Alberto Marini, hemos decidido resaltar los grandes descubrimientos. Guionistas con muchos años de experiencia y que tal vez aún no tengas en tu radar. 

Mona León Siminiani transmite energía solo con escucharla. Habló sobre el proceso creativo y las claves de la ficción sonora, llevando a cabo una demostración en vivo y directo con la ayuda de varios voluntarios (incluyendo a Antonio Onetti). Les fue dando indicaciones mientras interpretaban un guion radiofónico sobre una fuga carcelaria. 

Otro que transmitió su pasión por su trabajo fue Josué Monchán versando sobre guión de videojuegos. Empezó con unas diapositivas explicando las mecánicas del mítico juego Pong. En cada plana añadía o modificaba elementos gráficos o jugables. Las palas pasaban a representar a Alemania y Hungría. La pelota se convertía en un grupo de refugiados sirios. Lo que empieza siendo un inofensivo juego de ping pong pasa a ser una reflexión sobre la crisis de los refugiados. Todo a partir de unas mecánicas interactivas sin usar ningún recurso cinematográfico.

Diana Aller desgranó las herramientas del reality show y sus dilemas éticos. ¿Qué es más grave, manipular al concursante o al espectador? Siendo un género tan consumido como denostado, el reality es un producto cultural derivado de la sociedad actual. Comentó que normalmente en el mundo real solemos posicionarnos junto a la masa y viendo este tipo de programas apoyamos al oprimido. 

Como va siendo habitual en estos encuentros, Conchi Cascajosa dio un sintético y completo vistazo a las tendencias de la ficción en el panorama internacional. Antonio Onetti reconoció errores pasados de SGAE y explicó que medidas están aplicado para mejorar su funcionamiento. Nacho Faerna repasó la trayectoria de DAMA con motivo del 20 aniversario de la entidad y explicó que el único propósito es recaudar y repartir. Virginia Yagüe aportó los escalofriantes datos que recopilan en CIMA. En 2018 de 152 películas solo un 20% fueron escritas por mujeres. Los datos dicen que las mujeres normalmente disponen de la mitad de presupuesto frente a largometrajes dirigidos por hombres, dejando ver que la brecha de género es una realidad que algunos se empeñan en no ver. Verónica Fernández acaparó la atención del auditorio explicando los criterios de desarrollo en Netflix y la gestación de Hache.

Conchi Cascajosa dando su ponencia. Fotografía a cargo de Olga Ruiz.

Para más información os recomendamos buscar en twitter el hashtag #encuentroguionistas. Tanto Bloguionistas como otros asistentes comentaron los puntos álgidos para los que no pudieron asistir.

Hay que agradecer a la organización el excelente devenir del evento. Con tantos ponentes era fácil que alguna presentación se alargara y repercutiera en las demás, cosa que no ocurrió. Muchos de los asistentes comentamos el gran acierto que fue servir la comida en la sala anexa al auditorio. Esto permitía no tener que ir lejos y perder tiempo comiendo. Además congregaba a todos los participantes en un sitio y facilitaba el contacto entre asistentes.

La clausura se produjo en la fábrica de cerveza La Salve, donde los asistentes pudimos probar una amplia gama de cervezas mientras nos despedíamos del Encuentro.

Me es imposible valorar el evento objetivamente sin tener en cuenta mi experiencia personal. Creo que hay muchas personas en una situación similar a las que puede que les sirva de algo. El Encuentro de Guionistas es mucho más que la suma de sus ponencias. La posibilidad conocer profesionales de ámbitos muy diversos es algo que no sucede cada día. La industria audiovisual parece rodeada por un muro inexpugnable para los novatos que queremos entrar. Cuando empiezas y asistes a uno de estos eventos es fácil sentirse un impostor, algo muy de guionista. Echo la vista dos años atrás cuando fui solo (y acojonado) a la edición de Santiago y me da la sensación de que el entrar es menos complicado. Sigo sin trabajo de guionista pero la industria ha dejado de ser un concepto abstracto. Ahora conozco a muchísimos compañeros y creo que tengo las herramientas necesarias para mover proyectos personales y preguntar a las personas adecuadas si saben de algún equipo que busque guionista. Para aquellos que están empezando y están igual de perdidos que yo les recomiendo marcarse en su calendario este tipo de eventos y no faltar ni a uno. Cada oportunidad cuenta y el Encuentro de Guionistas es una de las mejores que podemos encontrar.







BIENVENIDO, MR. MCKEE

19 noviembre, 2019

Un mal drama siempre puede convertirse en una comedia estupenda. Una mala comedia no vale para nada.

Lo dijo Alberto Caballero en el pasado Encuentro de Guionistas de Bilbao. Es una gran verdad, y es una de las razones para apuntarse al seminario que Robert McKee imparte a finales de este mes en Madrid: el primer día (de cuatro) está dedicado íntegramente a la comedia. Hay otros tres módulos, uno por cada día, y por si estáis indecisos, en este post os desglosamos su contenido.

COMEDIA

Miércoles 27 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Empezamos con el que seguramente sea el género más complicado de escribir. El humor es algo transversal que se encuentra en muchísimas películas, no sólo comedias de género al uso. McKee empezará abordando las herramientas y el potencial para desarrollar con éxito uno de los aspectos más complicados en el mundo del guión.

ACCIÓN

Jueves 28 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Todos creemos que podemos escribir acción hasta que nos ponemos a ello y surgen mil dudas. Requiere de un profundo saber de cuestiones narrativas y técnicas. Si hay algo en lo que destaque el audiovisual de Estados Unidos frente otros país es la abundancia y calidad de películas y series de acción. Cuando lo único que tienes para comunicar al resto del equipo la escena de acción que tienes en mente son palabras, debes elegirlas con sumo cuidado. McKee destaca por hablar en sus seminarios no sólo de clásicos atemporales, sino también de películas de acción recientes.

TERROR

Viernes 29 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Una película de miedo funciona cuando le pasan cosas terroríficas a personajes que te importan.

Esto lo dijo Alberto Marini en el Encuentro de Guionistas. Es otra gran verdad, pero como todas las grandes verdades, es más fácil decirlo que llevarlo a cabo. El tercer día del seminario estará dedicado a explicarnos cómo poner en práctica tan sabio consejo.

Desde los clásicos slashers sangrientos a películas más de nicho como Midsommar, existe un amplio espectro de mecanismos narrativos en lo que se refiere a historias que nos hacen pasar la noche en vela. Un género que se caracteriza por retratar los miedos de la sociedad y cada vez más en auge. Es importante conocer los recursos narrativos para conseguir sobresaltar al público.

SERIES TV

Sábado 30 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Escribir para televisión es similar a hacerlo para cine. Sólo que tienes que generar 100 veces más contenido. El salto de largometraje a televisión no es algo que todos los guionistas sepan llevar, por muy profesionales que sean. La televisión tiene una serie de recursos y limitaciones con las que hay que saber jugar. Alumnos como Vanessa Taylor (Juego de Tronos), George Kay y Rob Williams (Killing Eve), Lisa Joy (Westworld) o Peter Morgan (The Crown) son la prueba de que McKee es capaz de formar buenos guionistas en el formato seriado. 

La inscripción al seminario de Robert McKee sigue abierta, y hay numerosos descuentos. Sigue el enlace para consultarlos.

Sergi Jiménez Arranz.


DAYOSCRIPT / JOSÉ ALTOZANO: ESCRIBIR HASTA ESTAMPARSE CONTRA UNA PARED

13 noviembre, 2019

Entrevista por Sergi Jiménez.

Youtuber, periodista y ahora guionista de cómics. José Altozano, también conocido como Dayoscript, es uno de los críticos de referencia en materia de videojuegos. Protagonista es su debut como guionista de cómics y lo hace junto a Ulises Lafuente, Andrés Garrido y Pablo Ilyich. La historia arranca con un estudiante anodino llamado David. Tiene una vida sin sobresaltos hasta que se le aparece un ser llamado Kawachii y le revela que es el Heraldo y debe salvar el mundo. José dedica su primera obra a deconstruir los arquetipos del viaje del héroe y los clichés del manganime.

¿Has escrito ficción anteriormente?

Hay una frase muy repetida que es “estoy escribiendo una novela”. Pues durante muchísimo tiempo he estado escribiendo una novela. De pequeño quería ser dibujante de cómics, novelista, director de cine… Un autor. He estado escribiendo muchas novelas, proyectos que he empezado y se han quedado en una biblia. Me puse a escribir fanfictions pero empecé a trabajar como periodista de videojuegos y como youtuber. Me consumió demasiado tiempo y paré de escribir. Después de tantos años, ahora intento retomarlo. Básicamente me forcé porque quería escribir y ya que tengo la oportunidad de llamar la atención por el nombre que tengo, era ahora o nunca. Ninguno de los proyectos anteriores los he terminado. Siempre pensaba en reescribirlos más adelante o simplemente los he perdido. 

¿Cómo ha sido el proceso de escritura?

Fue largo. Empezó en bachillerato como una historia muy distinta. Hablando estrictamente de la escritura, hice una pequeña biblia con la premisa, los personajes y todo lo que ocurre. A partir de ahí comencé a escribir. Ahora estoy planeando nuevos proyectos con Andrés Garrido, el colorista. Él me descubrió el mundo de la escaleta. A organizar lo que pasa en cada página. Este cómic ha sido más bien una historia que tenía en mi cabeza. Sabía a que puntos quería llegar, así que me puse a escribir. Yo lo describo como cerrar los ojos y empezar a correr mientras grito hasta que me estampo con una pared. Ese es el momento en el que he llegado al final. Lo que he escrito detrás es basura pero al menos hay algo escrito. A partir de ahí puedo revisar. Ponerme a escribir aunque sea mierda. Me da igual porque lo he escrito, lo puedo revisar. 

El guión de cómic no es algo tan reglado como el de cine. Depende del diálogo que tienes con los otros artistas. ¿Cómo de detallado es el guión de Protagonista?

Como estudié cine, ese es el guión que conozco. En Protagonista en vez de estar escrito por escenas, estaba dividido por páginas con descripciones como si fuera una película. Había muchas descripciones de cómo se sentían los personajes, como si fueran anotaciones para un actor. Porque eso se lo voy a pasar a un dibujante que ha de hacer la escena. Para una historia como esta, me parecía muy importante que se entendiera como se sentía el personaje en ese momento. Que busco transmitir en la escena, donde está ubicado todo el mundo, que opinan sobre lo que está pasando etc. Por lo demás era como un guión de cine. Alan Moore describe hasta la última baldosa donde ocurre la escena pero yo más bien me centraba en los sentimientos de los personajes. También había referencias a otras cosas, porque el lenguaje metareferencial viene bien para estas situaciones. 

¿Entonces te planteas para nuevos proyectos seguir con la división por páginas y viñetas?

Creo que las páginas vienen bien porque me ayudan a ver el resultado final. No tanto en el sentido de cuando pasas la página, aunque a veces sí que lo tenía en mente. Por ejemplo Isaac Sánchez (Loulogio) lo describe como la sorpresa, pasar la página y ver lo que ha ocurrido. A mi me ha venido bien porque es como un receptáculo de información. Si lo escribo en general se me puede ir muchísimo y terminar con un guión de 300 páginas. Si concreto las páginas, limito la acción. Se cuanto pueden durar las cosas, me da un control sobre el ritmo y la duración. Porque dos personas pueden entender una misma acción de formas muy distintas. Se puede alargar o comprimir. Ulises, el encargado de los bocetos, me avisaba cuando la narrativa de una escena necesitaba más páginas. Ahí ya es hacernos al lenguaje que los dos tenemos. 

Me consta que Fernando Llor escribe como si fuera un guión de cine. No hay una manera definida de escribir cómics.

Claro, es lo que me dijeron. No hay una forma de escribirlo. Pensé “menos mal”, creía que sería el novato patoso. 

¿Qué influencias y referentes has tenido?

Esencialmente son tres. La primera la pongo directamente en la obra, que es La Melancolía de Suzumiya Haruhi. Vi en una película llamada Animals que el personaje está leyendo el cómic Agujero Negro. Cuando me di cuenta fue como “hostias, me están poniendo la principal referencia de la película de manera super evidente. Voy a copiar esa técnica.” Segundo, Neon Genesis Evangelion, que también se nota un montonazo. Luego hay otra más sutil que es El Mundo de Sofía, un libro de filosofía que me hicieron leer en bachillerato. Es la historia de la filosofía pero una trama que conduce todas las lecciones. El libro juega de cierta manera con la cuarta pared y eso me marcó muchísimo.

¿Cambiarías algo del cómic?

Preocupante sería que la respuesta fuera no. Cambiaría un montón de cosas. Hay una escena que en una primera versión contaba exactamente de que va la historia. Al pasárselo a mi hermano me dijo: “¿Por qué me lo estás restregando en la cara? Lo haces demasiado evidente.” Vale, ahí estaba siendo demasiado Nolan. Quise hacerlo sugerido y me pasé de sugerido. A posteriori veo que con una simple frase más, se entendería todo mucho mejor. También la gente critica el ritmo del cómic. Al principio parece que David, el protagonista, está deprimido y amargado. Cuando lo que quería era ponerle en un punto neutro. Siempre hay fallos, es inevitable. Pero si siempre estás repasando tus fallos nunca vas a hacer nada. Por eso decía lo de avanzar hasta golpear una pared. Cuando escribía mucho en mi adolescencia me quedaba en el capítulo uno. Avanzas y cuando vuelves un par de días después, hostias. Pensaba: se como corregir esto, lo puedo hacer mejor. Repasaba el capítulo uno y siempre me quedaba allí, porque nunca estaba perfecto. Aquí evidentemente podría haber pasado más meses rehaciéndolo todo pero al final has de encontrar un compromiso entre si quieres que esto exista o si quieres que sea perfecto. Si quieres que sea perfecto no lo vas a tener nunca. Prefiero sacar un cómic que sea imperfecto y que los próximo cinco años pueda publicar dos más si todo va bien. No hay que dejarse paralizar por el perfeccionismo.

Teniendo en cuenta que en tu canal analizas el argumento de videojuegos, películas y series. ¿Has aprendido alguna lección de cara a escribir tu propia historia? 

En realidad no. No me fijo en los fallos sino en los buenos referentes. Cuando terminé el primer borrador, después no me leí un cómic malo. Lo que hice fue coger Flex Mentallo y We3 de Grant Morrison y me dije, “¿pero como eres tan bueno cabrón?”. Me deprimí. En tres páginas explicaba todo perfectamente y yo pensaba “soy un mierdas, nunca llegaré a nada”. Es bueno fijarse en esas inspiraciones que te enseñan lo mucho que puedes crecer. En los fallos que tienen algunas historias me fijaba estrictamente como una crítica, no como “ellos cometen ese error y yo no voy a hacerlo”. Más bien “ellos cometen ese error y quiero criticarlo”. Ese ángulo crítico se transmite más bien a la ejecución de la obra y no a que yo tuviera en mente “algunos autores suelen fallar en esto, yo lo voy a hacer mejor”. Prefiero ver las cosas que funcionan e intentar alcanzar eso. 

También tienes un canal en el que episódicamente vas haciendo de máster en un juego de rol donde diseñas una trama que han de seguir tus amigos con los que juegas. ¿Se retroalimentan tu faceta como guionista y como máster?

Son cosas totalmente distintas. Cuando empezamos Anima: Beyond Memeverso el cómic ya estaba en producción. La gente me pregunta mucho si voy a hacer un videojuego sobre el rol, a lo que siempre respondo que no. Me encantan los videojuegos pero no me gusta contar con gente. En ese medio necesitas contar con más personas por su naturaleza. Con el rol es algo parecido. Es una historia que he de escribir capítulo a capítulo. Lo que pasa en la partida. Lo que hacen los jugadores determina de inmediato lo que va a pasar a continuación. No puedo adelantar lo que va a pasar en tres sesiones. Lo puedo hacer en términos generales, viendo dónde se dirigen y sabiendo que en general su objetivo es llegar a un sitio concreto. Ahora bien, pueden llegar de una pieza o dejando atrás todo al pasto de las llamas. Es algo muy dinámico e interactivo. Son dos medios muy diferentes. En el cómic he podido medirlo todo hasta el último detalle porque me lo puedo permitir. Sin embargo en una partida de rol tengo que ser más de brocha gorda y adaptarme a lo que los jugadores me dan. 



MIGUEL CAMPOS: CÓMO SE ESCRIBE LA RESISTENCIA

8 noviembre, 2019

Entrevista por Sergi Jiménez. Fotografías de Ana Álvarez Prada.

“Te voy a pedir que pongas un disclaimer al principio diciendo: Miguel no tiene ni puta idea de lo que está hablando y él es consciente.” Así empieza mi entrevista con Miguel Campos, coordinador de guión de La Resistencia. Me explica que empezó siendo realizador pero que el mundo de la comedia siempre le había interesado.

¿Cómo diste ese salto de realización a guión?

Con 30 años fui crítico y de repente me di cuenta de que no sabía escribir un chiste. Pensé que la mejor forma de aprender era precisamente escribir chistes. Subir a un escenario y probarme. Así que con 30 años empecé a hacer stand up y a conocer a otros cómicos. Me llegó la oportunidad de trabajar en una serie de sketches llamada Gente Viva para Playz, en la que estaba Jorge Ponce. Y de ahí él me llamó para trabajar en la segunda temporada de La Resistencia. Ese fue mi salto de realizador a guionista. De guionista llevo año y medio. A mitad de la segunda temporada me ofrecieron coordinar el equipo.

¿Cuántos sois en el equipo de guión?

Somos cuatro guionistas a tiempo a completo y tres guionistas a media jornada. Harían cinco y medio.

¿Cómo es un día cualquiera en La Resistencia?

Empezamos todos los guionistas juntos enfrentándonos al monólogo. Hacemos una pequeña reunión con noticias que traemos y creemos que pueden funcionar. A través de un brainstorming salen ideas y chistes. Es una primera criba para el monólogo. A partir de ahí todo es una cuenta atrás hasta que Broncano suba al escenario. El resto es ir avanzando con el monólogo, las secciones e ir planificando otros días. Hay guionistas más enfocados a secciones y otros más a monólogo, pero el curro de todos es más o menos parecido.

¿Cuál es tu labor como coordinador?

Sobretodo es una cuestión de poner en contacto a guión con otros departamentos. Que nuestras ideas se puedan comunicar bien a dirección y realización para que el resto de departamentos puedan plasmarlo de la mejor manera posible. Mi trabajo es más de unir y ver donde podemos centrar los esfuerzos para que todas las cabezas estén pensando en la misma dirección. Para que al final del día el guión esté lo mejor posible y podamos avanzar trabajo pendiente.

La Resistencia es un late night rebelde, buscando salirse de los límites que siguen otros programas. ¿Cómo se busca ese tono punk desde la redacción?

No quiero darlas de que en La Resistencia somos especiales, porque no lo somos. Pero sí que es cierto que tanto David como Jorge y Ricardo, los directores, buscan algo especial en todas las ideas. Se intenta que las ideas que desarrollamos tengan esa pátina de ser algo más rebelde y que se sale de las normas. No queremos hacer secciones que puedan hacer otros programas. Porque efectivamente ya las hacen y de puta madre. Intentamos tener ideas que suponen bordear el límite de lo que se puede decir o hacer. Porque juegan a hacerlo mal o bien porque le da realismo la química que tienen Ricardo y David, hablando sobre algo que les ha pasado. Suelen ser cosas que no se encuentran en otros programas.

La entrevista tuvo lugar en La Fugitiva.

¿Cómo preparáis las entrevistas?

Helena Pozuelo es la guionista que se encarga de las entrevistas. Ella hace una tirada de preguntas mucho mayor de las que hará Broncano. Él muchas veces se deja llevar por donde va la entrevista, se sale de lo habitual y pregunta cuál es tu montaña favorita. Helena prepara una lista de preguntas y un perfil muy detallado. Aunque la gente piense que no hay un trabajo de guión, lo hay y es muy grande. A David le funciona mucho, lo necesita. Ve que hay preguntas relacionadas con la carrera del invitado y otras más aleatorias como “¿te secas con toalla grande o toalla pequeña?”. David antes de salir a las entrevistas tiene un momento de elegir cuales le molan más.

¿Hay alguna pregunta en concreto que se haya quedado en el tintero y te hubiera gustado ver contestada?

¿Alguna? Todas. David utiliza un 10% de las preguntas que le lanzamos. Funcionamos quemando preguntas. Hay muchas de las que prepara Helena que son maravillosas, pero o David no ve el momento de sacarlas o la entrevista no va por ahí. Se pierden como lágrimas en la lluvia.

¿Qué invitado o invitada te gustaría llevar al programa?

Es cierto que siempre sobrevuelan nombres que creemos serían super especiales. Pero creo que una de las posibilidades de La Resistencia es traer personas que no irían a un late night canónico como pueden ser una jugadora de la selección española de waterpolo o Salva Espín. Salva fue el gran descubrimiento. Un dibujante para Marvel de Murcia que no va a ir al Hormiguero ni a Buenafuente, pero le traemos nosotros y es la polla. Mola muchísimo. Está bien que vengan los más famosos de los más famosos, pero a mi lo que más me gusta es que venga una persona de la que no sabes nada. Alguien que no tiene ni página de wikipedia pero te da una entrevista de veinte minutos que es una maravilla.

El programa tiene un estilo caótico o azaroso, aunque está guionizado. ¿Cómo se escribe eso que parece dejado al azar? Pero no es aleatorio, si no que está diseñado.

En el programa hay una norma que llevamos a rajatabla y es que no vale teatrillo. Todo lo que sucede es verdad. Nunca se va a jugar a “Jorge hacemos esto y te haces el sorprendido”. Eso no funciona y ellos no lo quieren. Así que cuando pasa algo en el programa es verdad. Escribimos para que ciertas situaciones pasen pero nunca va a haber un texto entre una interacción entre Jorge y Ricardo que requiera de actuación por su parte. Sabemos que si Jorge le presenta una idea a Broncano que le va a molar lo que va a generarse ahí va a funcionar mucho. Pasan cosas azarosas y luego otras que están un poco guiadas.

¿Qué valoras como coordinador dentro del programa de La Resistencia

La capacidad de tener ideas que sean algo especiales, que se salgan de la norma. Debes de saber escribir chistes, sin duda. Aunque sea un programa que parece que no tiene mucho guión, hay que escribir chistes y tienen que funcionar. También ayuda llevar algún detallito de vez en cuando, unas minipalmeritas de chocolate. Eso sería muy guay.

Dijiste que a los 30 te diste cuenta que no sabías contar chistes. ¿Qué has aprendido en tu experiencia haciendo monólogos?

Cuando decidí subirme a los escenarios, tuve que leerme un libro sobre cómo se hace stand up. Que es una premisa y un remate. También ejercicios. Porque yo partía de cero absoluto. La comedia situacional no funciona así. Si se escribir chistes, la comedia situacional va a ser infinitamente más divertida. Si eres capaz de mezclar ambos mundos. Cuando empecé a hacer monólogos descubrí que es un infierno, la verdad. Nunca vas a estar agusto con lo que escribes porque siempre va a haber una forma mejor de hacerlo. Trabajar con guionistas como mis compañeros de La Resistencia, que es gente que lleva escribiendo chistes decenas de años, te lleva a entender la economía del lenguaje. Porqué usar ciertas palabras, porqué el ritmo es tan importante… Hay todo un arte que vas aprendiendo y te da el empaque para afrontar la jornada a las 11 de la mañana. Coger un día que no te apetece  nada y poder soltar chistes. Tener un momento en el que alguien te dice una noticia y contestes “se me ocurre este chiste”. Cosa que hace cinco años para mi era imposible.

Antes los únicos guionistas valorados eran los de cine. Ahora con las plataformas y la internalización de las series españolas los guionistas de series empiezan a ganar visibilidad. ¿Ha llegado el momento de los guionistas de programas? 

La de veces que me han dicho “ah, pero que La Resistencia tiene guión. ¿Hay guionistas?”. Sí que los hay y nos dejamos el culo trabajando. Es cierto que cada vez los guionistas están más valorados por el público y un poco más por nuestro sector.  Creo hay programas que están siendo mejor valorados por la opinión pública. Programas que hacen cosas diferentes y con un montón de creatividad detrás. También hay un repunte de cómicos de stand up y el público empieza a interesarse por quien escribe los chistes. Creo que entre todos se está formando un caldo de cultivo que puede dar a nuevos programas de comedia, diferentes a los tradicionales, llevando a que guionistas y cómicos empiecen a estar valorados como se merecen. 



LA POLÍTICA ES LA MEJOR SERIE (I)

7 noviembre, 2019

por Ángela Armero

Cuando la política se ejerce, es realidad. Pero cuando se habla, de cara a los medios y especialmente en campaña, es casi todo ficción.

De un tiempo a esta parte, el fin del bipartidismo, el auge de nuevas figuras políticas y de forma decisiva la espectacularización y el aumento de horas de la cobertura de la actividad de los partidos y sus líderes, multiplicados por el eco masivo de las redes sociales, han convertido a la política en la mejor serie española. Buena prueba de ello es la música épica digna de Gladiator que el omnipresente Antonio G. Ferreras coloca en los espacios de las grandes citas electorales.

Es corriente, en cualquier reunión social o familiar, que se hable en extensión de Pedro, de Pablo, de Albert, y también de otros de popularidad más reciente como Pablo Casado, Irene Montero, Inés Arrimadas o Santiago Abascal. El enfrentamiento entre Sánchez y Díaz, lo último de Rivera, el cambio de actitud de Arrimadas o la familia formada por Iglesias y Montero logran, por suerte o por desgracia para ellos y ellas, cautivar mucha atención del público. Comentamos sus vidas, personales y profesionales, sus jugadas, sus batallas, a la forma seriada, de manera regular y sostenida en el tiempo. Igual que las peripecias del elenco de “Juego de Tronos”, el destino de este reparto nos acompaña y en ocasiones sirve como espejo de nuestros propios problemas y alegrías, y con suerte nos podemos identificar con su forma de ver la vida o los principios que nos rigen. Carlos G. Miranda, en esta inspirada columna, situaba el detonante de esta serie reciente sobre la política española en el 15-M.

No es ningún secreto que varios guionistas trabajan de asesores o escritores de discursos para figuras políticas muy relevantes, que muchos políticos, como Pablo Iglesias, “spin doctors” o jefes de gabinete como Iván Redondo, se reconocen fanáticos de las series.

Las herramientas que usamos nosotros son, en buena medida, las mismas que usan ellos, asesores y asesoras, políticos y políticas, y que llegan también a los medios y a los periodistas, muy claramente a los tertulianos/as.

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¿Ha existido alguna vez un jefe de gabinete mejor que Leo Mac Garry?

CREANDO ARGUMENTOS

Se habla mucho del “relato” y de quien lo gana. Las propuestas y las acciones de los políticos quedan sepultados por la importancia que se le otorga a quien lo cuenta mejor y quien queda mejor en la historia. En realidad, el relato, o lo que nosotros consideramos “argumento” (como sucesión de ideas y acciones principales que conforman la obra) o la “trama”, como elección que hace el guionista de los acontecimientos y el diseño temporal en que los enmarque, es un fundamental campo de batalla donde la pregunta dramática,  es sobre todo quién conseguirá convencer a la opinión pública de la veracidad de su relato. Aristóteles en su “Poética” afirma que la mimesis, o la capacidad de imitar a la naturaleza, es fin esencial del arte.

La mayor herramienta que usan los partidos políticos en la construcción del relato es la manipulación. Todos, en mayor o menor medida, lo hacen, y el barro que modelan es la verdad. Es exactamente lo mismo que hacemos los guionistas. Nos basamos en la realidad, la aplastamos y moldeamos hasta que tiene la forma que nos conviene para dotar de sentido, interés, emoción e impacto a nuestra obra.

Tenemos por un lado personajes y por otro argumento, y abrimos un abanico de posibilidades y caminos para que las piezas encajen, nuestro trabajo es un “Elige tu propia aventura” que en las series se puede prolongar en semanas y semanas de lanzar posibilidades a ver cuál nos ofrecerá el resultado que deseamos para nuestra historia.

Lo que hacen los políticos se parece especialmente a la creación de un mapa de tramas de una serie de televisión. Por resumir, (aquí está explicado en detalle en un post estupendo de Natxo López) se trata de diseñar el argumento básico de los argumentos de toda la temporada. Se coloca en primer lugar aquello que deseamos que ocurra o que tenemos claro que va a ocurrir por criterios dramáticos o de producción, en diversas ubicaciones temporales, y en función de eso se rellenan los huecos, no solo de argumentos, sino también las actitudes de los personajes, que conducen habitualmente a una acción u otra.

Por ejemplo y usando una analogía de lo más burda, si al final de la temporada hay una boda entre dos personajes, en el penúltimo episodio algo debe suceder que ha de poner en riesgo ese enlace, y de forma más profunda los sentimientos de uno de los dos contrayentes o de los dos. Como dice el maestro Manolo Matji, el dios de los guionistas debería ser ISIS, porque hemos de preguntarnos continuamente “¿Y si…?”, pregunta heredada de su versión anglosajona, “what if…”

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Este “¿Y si…?” es una herramienta gastadísima en la comunicación política. Algunos ejemplos recientes:

Es bastante descabellado pensar que los recientes disturbios en Barcelona favorecen al PSOE, pues polarizan e incentivan a los votantes de derecha y extrema derecha. Sin embargo, alguien en el entorno de Pablo Casado se puso a jugar al “¿Y si…?”, pues dijo esto en un mitin: 

“Él (Pedro Sánchez) ha forzado elecciones sabiendo que la sentencia del Supremo contra los líderes de la sedición iba a tener lugar antes del 14 de octubre. Él pensaba que le interesaba que hubiera violencia esos días y que apareciera como el de la porra, envuelto en la bandera.”

Casado o sus asesores intentan hacer converger la interpretación de unos hechos con una visión negativa de su antagonista (Sánchez). Que lo hayan logrado o no, queda a gusto del votante o el espectador. También el propio presidente utilizó esa herramienta en el debate al criticar la postura de Podemos respecto a las donaciones de Amancio Ortega, insinuando que a Pablo Iglesias le resultan indiferentes los niños enfermos, cuando obviamente para el partido morado el asunto tiene más que ver con el trato privilegiado que recibe y la dejación de sus obligaciones fiscales. Ese también fue un buen “¿Y si hacemos creer que…?”

El secretario general de Podemos por supuesto también hace con el relato lo que quiere y le interesa, igual que sus asesores. Habría, (seguramente) dos discursos preparados ante la exhumación de Franco, fuera fallida o exitosa. En el caso del éxito, como se pudo ver, acusó a Sánchez y a su partido de mercantilizar la salida del dictador de Cuelgamuros. Si hubiera fallado, probablemente hubiera hablado de la servidumbre del gobierno ante sus hipotéticos futuros socios y los poderes económicos, convirtiendo así un tanto del rival en una ganancia propia (a los asesores no se les llama “spin doctors” porque sí). La cosa es, de nuevo, hacer que la realidad sea una foca que salte lo que se le pida para alcanzar la sardina: ganar el favor de la opinión pública, muy habitualmente a costa de la reputación de otro político o partido.

Por último, la comparación que hizo Rivera de Barcelona con Aleppo es tan forzada que solo puede despertar pasión o ira; cuando se plantea algo tan extremo, y la motivación más clara es lo mucho que le conviene a su creador, estamos fastidiados.

Otros paralelismos de las series y la política son las temporadas. Cada temporada puede ser un año, o como lo llamamos aquí, un par de convocatorias electorales. Como si de una temporada de “Anatomía de Grey” se tratara, el objeto de cortejo cambia en cada campaña. Los partidos también piensan con detenimiento a qué partido o tendencia de voto deben seducir, los amigos de la temporada anterior pueden ser ahora secundarios o figurantes en esta, o incluso villanos. De una temporada a la siguiente, pueden cambiar los objetivos, los protagonistas, los antagonistas, pero estos ingredientes siempre son cuidadosamente escogidos para casar con las circunstancias cambiantes y sobre todo con el relato.

Lo más apasionante de la política española como serie es lo que surge de la realidad, tramas que son “bigger than life” y que parecen “de película”. Por supuesto, la historia de caída y auge de Pedro Sánchez sería un clásico instantáneo de la peli de superación: el protagonista cae a los infiernos y contra todo pronóstico consigue llegar a lo más alto a base de tenacidad y fe en sí mismo. Otro tremendo hit es la amistad de dos amigos, íntimos en la Facultad, que fundan un partido político que reilusiona a buena parte del electorado y se convierte en la primera en intención de voto, para acabar poco después odiándose y compitiendo en dos partidos distintos. Es una historia con tantos ingredientes que, si no estuviera basada en la realidad, podría ser acusada de inverosímil.

En cuanto al argumento de esta temporada de la política española, con las elecciones del próximo domingo, por mucho que todos los partidos estén escribiendo de forma vehemente y esforzadísima sus relatos y cargando a sus personajes de razón, el bloqueo se presenta como un anticlímax de tal calibre que lo más probable es que esto no lo levante ni Ferreras con partitura de Hans Zimmer. Muchos votantes les piden a sus representantes que no les fallen. Yo a los políticos y a sus asesores les pido, por favor, que no nos aburran.

Continuará. 

 

 

 


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