TIRSO CALERO: “UN COORDINADOR QUE NO ESTRUCTURE, OPTIMICE Y SE ORGANICE EL TIEMPO NO ESTÁ HACIENDO BIEN SU TRABAJO”

24 mayo, 2018

Por Pablo Bartolomé. Fotografías de Bárbara Fernández.

Al ser ésta mi primera entrevista para Bloguionistas, acudo con bastante antelación al lugar de la cita; estoy un poco nervioso y quiero que todo esté preparado cuando llegue el entrevistado, Tirso Calero, quien asegura que uno de sus trucos como coordinador es “ser previsor y aprovechar bien el tiempo”, quizá por eso aparece prácticamente a la misma hora que yo.

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Tirso me habla sobre la buena marcha de “Servir y Proteger”, donde es coordinador y productor ejecutivo, del estreno en Madrid de su texto teatral “Aguacates” y, gracias a la confianza que genera en el trato cercano, nos regalamos analizando la situación de la ficción nacional en televisión.

Productor ejecutivo de “Servir y Proteger” (“SyP”) y coordinador de guión; también lo fuiste de “Amar es para siempre” (“Amar…”) y de “Bandolera”; has escrito novelas; has dirigido dos largometrajes y ahora estrenas en plena Gran Vía… ¿Cómo lo haces?

Yo escribo bastante rápido, pero sobre todo soy organizado y muy cuadriculado. En mi papel de coordinador, por ejemplo, lo fundamental es optimizar el tiempo. En “SyP”, los guionistas que trabajan conmigo lo saben. Cada día de la semana hay una tarea especifica, esa tarea dura unas horas. Un coordinador que no se estructure o como te decía, optimice y se organice el tiempo, creo que no está haciendo bien su trabajo.

Y cuando escribes para ti, eso que quizá nadie vea nunca, ¿qué genero manejas?

Mis géneros favoritos siempre han sido el Western y el policíaco, pero a nivel espectador. Nunca me he planteado escribir un Western. Sin embargo, “Syp” tiene mucho que ver con el cine policíaco de los setenta, un cine donde no había grandes efectos especiales. Había tensión; había acción, pero no estaba todo supeditado a grandes explosiones o artificios.

Háblame un poco de tus rutinas de trabajo como coordinador de una serie diaria.

En la serie contamos con once guionistas. Cinco escaletistas, cinco dialoguistas más guionista de plató. Todo es muy mecánico. Cada capítulo lo firman dos personas (dialoguista + escaletista). Luego lo edito y voy preparando los contenidos de los siguientes capítulos. Es una rueda que no puede parar. El problema es cuando uno siente que se queda bloqueado, sin ideas que contar. En “SyP” acabamos de firmar el capítulo 300 y cada capítulo tiene que tener alguna idea nueva. Eso es lo complicado de una serie diaria, ahí está el reto. Afortunadamente, yo he coordinado alrededor de 2500 capítulos en distintas series y eso te da músculo, porque la escritura es un oficio empírico, que a fuerza de escribir y reescribir se aprende la técnica de forma natural.

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Pero un coordinador invierte muchísimo tiempo de su día a día en el trabajo. ¿Hay espacio para la conciliación?

Tiene que haberla. Yo tengo dos niños pequeños, lo que me obliga a conciliar con mi mujer. Intento no trabajar nunca más allá de las nueve de la noche. Eso implica que a veces me tenga que levantar a las cinco o seis de la mañana. Soy la antítesis de esa imagen de guionista que trabaja hasta altas horas de la madrugada.

En una entrevista anterior en Bloguionistas nos contaste todo tu recorrido en “Amar…”, primero como guionista, luego como coordinador y finalmente tu salida de la serie. Después de haber estado tanto tiempo lo normal es que se genere una relación casi umbilical con la serie, con el equipo. Cuando surge la oportunidad de volver a la sobremesa, ¿no te dieron ganas de decir que no? ¿Qué supuso para ti ese retorno a la sobremesa?

La cuestión es que me ofrecieron algo a lo que no pude decir que no. César Benítez me llamó y me propuso ser productor ejecutivo. Estoy muy agradecido a César por esto y creo que es algo que otros productores deberían hacer, ceder ese testigo (el de la producción ejecutiva) a los guionistas o a los coordinadores, que son al final quienes crean las historias. Nos permite estar más encima del producto; opinar en cuanto al casting o a labores de dirección. Detalles muy importantes para acompañar a la creación de una serie. A día de hoy, la única serie diaria donde un guionista cumple ese rol es en “SyP”, pero confío en que con el paso del tiempo se unan más compañero/as.

El viernes pasado (por el viernes 18 de mayo) superasteis a “Amar…” en audiencia y no era la primera vez que lo hacíais. ¿Cuando arrancaste “SyP” te pones eso como objetivo?

No, no, el primer objetivo era crear un producto que se mantuviera. Es decir, cuando empieza “SyP” hay que recordar de dónde venimos, las tardes de TVE no pasaban por su mejor momento y ofrecer una serie contemporánea de policías era algo que no se había hecho, que no tenía nada que ver con el formato tradicional de sobremesa, lo que implicaba un riesgo. Afortunadamente ha funcionado bien y la audiencia se ha ido ganando poco a poco, porque las series diarias necesitan tiempo para crear ese vinculo con el espectador. Es muy difícil superar a “Amar…” por lo que representa, por la propia marca “Amar…”, por la inercia.

¿Es posible la convivencia?

Sí, sí. Claro.

Pero al final, hay una lucha por un espectro de la audiencia.

Sí, pero mira, hay datos de audiencia muy sorprendentes como por ejemplo que el número de espectadores masculinos ha ido en aumento en “SyP”. Son espectadores que quizá nunca hubieran visto una serie diaria y que, quien sabe si por el género o por qué, pero se han enganchado a nuestra serie. Ambas series son compatibles y eso es una buena noticia para todos, porque al final es trabajo para todos. En “SyP”, por ejemplo, somos más de cien personas trabajando.

Sal un momento de tu rol de profesional, ¿cuál crees que es el motivo de la buena aceptación de la serie por parte de la audiencia?

La novedad, sin duda. Es una serie totalmente diferente a lo que se puede encontrar en esa franja en otras cadenas. Esto es fácil verlo ahora, pero como te decía fue un riesgo, todo el mundo ofrecía el mismo tipo de producto y lo normal era pensar que es lo que se demandaba. Desde mi opinión, la gente está cansada de las series de época. Ha habido un momento que las series de época se parecían tanto entre sí que llegaban a despistar al espectador. “SyP” ha ofrecido aire fresco y por supuesto, el ritmo y la intensidad. Intentamos que “SyP” tenga un ritmo de prime time, que pasen muchas cosas. Yo he estado en otras series diarias y es otro ritmo, otra dinámica. Cuestión distinta son los gustos, habrá gente a la que nunca le llegue a gustar un género como el policíaco.

Ese ritmo e intensidad de la que hablas y que se puede ver en la serie tiene resultados y no sólo en datos de audiencia: sois la primera serie diaria con un galardón al guión.

Sí, hombre, eso llena de satisfacción. Ha servido también para distinguir el trabajo silencioso de los guionistas de series diarias que es un trabajo titánico. Encima es un premio que nos dio ALMA, que sale de los compañeros. Eso ha sido impulso, la verdad.

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Estás al tanto de las audiencias, imagino.

Sí, claro.

¿Qué crees que está pasando con la ficción? ¿Por qué esa tendencia a la baja en el consumo tradicional de ficción, sobre todo en prime time?

Las audiencias en ficción en general están bajando y no sólo en prime time. Yo, como guionista, estuve en “Amar…” cuando esta hacía un 20 %. Cuando estaba como coordinador nos movíamos en torno a un 15 % o 16 % y ahora está en un 12 % y “SyP” en un 11 %. Todo ha bajado menos las audiencias de los eventos o del entretenimiento. Habría que estudiar por qué programas como “Operación Triunfo”, “Master Chef” o “Supervivientes” siguen haciendo datos tan buenos.

¿Por qué crees que esa bajada se ha resentido menos en la franja de sobremesa? ¿Crees que tiene algo que ver que las series diarias tienen que centrar sus esfuerzos en los guiones y no tanto en lo visual?

No, no… Yo creo que no tiene nada que ver. Los guiones de prime time están trabajadísimos. Yo creo que es la fuerza de la costumbre. Mira, un capítulo de una serie diaria equivale a tomarse un café. La gente después de comer está habituada a tomarse un café. Es más, hay gente que necesita ese café, así como necesita ver un capítulo de su serie. Los capítulos de prime time no han creado esa necesidad, ese hábito, puesto que la competencia es bestial.

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Llevamos un rato hablando de audiencias, pero tú trabajas en una cadena pública.

Y no debería ser un factor determinante, pero yo vivo con la misma presión que cuando trabajaba en una privada. Cuando hay buena audiencia todo el mundo está contento y cuando hay mala audiencia, prepárate para que tu teléfono suene. Está así montado. Yo creo que la televisión pública debería tener vocación de servicio público, pero tal y como es la programación, al final se buscan productos que lleguen a la audiencia y cuando uno acepta entrar en el juego no vale con decir luego “si me gusta a mí ya vale”, no. Si no se llega al público no tiene razón de ser.

Y tú como coordinador, ¿cómo manejas, desde un punto de vista emocional, cuando los datos no son buenos? ¿Te lo llevas al terreno personal?

Bueno, pues hay que intentar no tomarse esto como si la vida te fuera en ello. A partir del tercer fracaso o tercer éxito, uno empieza a relativizar.

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Cartel promocional de Aguacates, escrita por Tirso Calero.

Oye, Juanjo Artero estuvo contigo en “Amar…” interpretando a Victor Reyes, personaje sobre el que posteriormente hiciste una novela. Ahora, en “SyP”, interpreta al personaje del Comisario Bremón y también protagoniza la obra de teatro que has estrenado esta semana. ¿Esta fijación con Juanjo es personal?

Es una fijación que nace a raíz de una amistad. Le conozco hace unos ocho años. Al poco de conocerle logré que entrara en “Amar…”; escribí un personaje para él, le propuse y le contrataron y a partir de ahí nuestros destinos han ido un poco de la mano. También me empeñé en que estuviera en “SyP”. En “Aguacates”, su personaje lo escribí expresamente para él. Es lo único que tenía claro, el título y un personaje para Juanjo.

Entiendo que esa relación personal implica una complicidad profesional.

Claro, claro.

¿Cuán importante es para un guionista el conocer a actores o actrices que sepan entender aquello que escribimos y que identifiquen las claves y herramientas que les dejamos en los guiones?

Es muy importante porque uno sabe lo que puede escribir a ese actor; lo que puede sacar de él; dónde se va a sentir cómodo o incómodo. Yo creo que lo bonito de esa relación es llegar a exprimir al máximo al actor. En el fondo, todos los actores quieren eso, que alguien les exprima todo el talento. Así ocurre con Juanjo en “Aguacates”, donde se va a demostrar que es un gran actor de comedia y mucha gente que sólo conoce su faceta de “SyP” o de “Amar…” se va a llevar una sorpresa.

Esa relación que existe en teatro entre escritor (dramaturgo) y actor y que tan buenos resultados produce, no se da en televisión.

Es cierto que esa es una relación muy de teatro. Se puede dar en el cine cuando el director también escribe sus propias historias. En televisión no se da tanto porque es casi contraria al formato. En televisión hay muchos filtros; muchas personas que intervienen, coordinadores, productores, realizadores, directores de casting… esto obliga a que la relación no sea tan íntima. El teatro sí que te permite esa comunión con el actor, por eso yo siempre que pueda intentaré seguir escribiendo teatro.

Nervioso no te veo, quizá el éxito de haber estrenado antes en Valencia te permite relajarte un poco.

Bueno, a ver, un estreno siempre produce nervios. Es la primera vez que la obra se va a ver en Madrid. Es un teatro que impone, el Principe Gran Vía, que es un histórico en la ciudad. Además, estamos tomando el relevo a “Toc Toc“, que ha sido el éxito de comedia que lo ha reventado durante años. Todo esto carga de mucha responsabilidad, pero es cierto que yo vi el estreno en Valencia y funcionó muy bien. Así que contento y satisfecho. Cada minuto hay un par de gags y esto hace que la gente entre desde el principio.

Por cierto, antes has comentado que lo primero que tenías de la obra era el título.

Sí, me gustaba mucho cómo sonaba, pero no sabía qué hacer con él: una película, una novela… Hasta que decidí hacer una comedia muy veraniega, muy en la línea de “Sé infiel y no mires con quién” o de las comedias de Neil Simon, que me gustan mucho. Y como te comentaba, con eso pensé en Juanjo y en un personaje para él, que es un aventurero playboy que dice que tiene mucho éxito pero que está endeudado hasta las cejas. Por ello acude a pedir ayuda a un amigo suyo, que es un político conservador que está a punto de ser nombrado presidente del gobierno. Este hombre, muy conservador, muy tradicional, tiene una hija que se acaba liando con el mejor amigo de su padre. La obra es un vodevil con mucho ritmo, cuya gran pretensión es hacer reír.

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Y después del teatro, ¿qué? ¿Tienes algún proyecto en mente? ¿Estás trabajando en algo?

Bueno, yo sigo trabajando en “SyP” y tengo un contrato con Plano a Plano que no se adscribe solo a la serie. Estamos preparando una miniserie para una cadena generalista de la que también soy guionista y productor ejecutivo y, además, estamos ya desarrollando la Biblia para una serie diaria, que no tiene cadena, pero que seguramente la tendrá pronto.

Además, en noviembre se estrena, tanto en Francia como en España, “Bernarda”. Una película basada en la obra de Federico García Lorca (“La casa de Bernarda Alba”). Venimos de presentarla en Le Marché du Film en Cannes y ha conseguido una importante distribución gracias a que la protagoniza Victoria Abril, que allí es muy reconocida.


ENTREVISTA A TIRSO CALERO

28 marzo, 2016

Por Alberto Pérez Castaños. 

Las series diarias de la parrilla española son, quizás, las ficciones con el público más fiel de nuestra televisión. Esto es, en gran parte, mérito de quienes idean sus guiones. Tirso Calero es un guionista y director alcoyano que, si de algo sabe, es de escribir series diarias: ‘Amar es para siempre’, ‘Gran Reserva’, ‘Bandolera’… Tirso, además, ha estado muchos años al frente del equipo de guionistas de algunas de estas series.

Hace unas semanas se anunció su salida como coordinador de ‘Amar es para siempre’, serie que ha capitaneado las últimas temporadas. Como se despide además con una novela, tiene proyectos personales en marcha y nunca habíamos entrevistado a un guionista de series diarias en Bloguionistas, pensamos que era el momento ideal para sentarnos un rato a charlar con él.

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El guionista y director Tirso Calero. Foto: Pablo Bartolomé.

Se ha anunciado recientemente tu salida de ‘Amar es para siempre’, serie de la que has sido coordinador y guionista durante unos cuantos años, ¿por qué la dejas?

Después de muchos años escribiendo diaria, casi ocho sin parar, era el momento de cambiar de aires. Yo mismo notaba que estaba perdiendo la ilusión por seguir escribiendo. Si un guionista quiere sobrevivir en esta jungla y a la vez poder vivir de esto no tiene que perder nunca la ilusión, porque es lo que te termina moviendo. Si no, te conviertes en un funcionario y eso se nota luego en la calidad de los trabajos.

Termino muy contento con ‘Amar es para siempre’. Se me contrató hace dos años para levantar la serie, que estaba en un momento de audiencia complicado, entorno a un 12%, y ahora me voy y está alrededor de un 14. No es sólo mérito mío, claro, sino del equipo de guión. Me gustaría citar a gente como Sergio Barrejón, Antonio Onetti, Dionisio Pérez, con los que hemos hecho un buen equipo. Decidí irme, pero los guiones que yo coordino se van a ver hasta el mes de junio. Me voy con la sensación del trabajo bien hecho.

Además, he tenido la suerte que justo después de mi marcha me haya contratado otra productora para empezar una serie semanal. Ahora estoy desarrollando la biblia para esa productora a partir de una idea mía. Lo único que puedo decir sobre ella es que es para prime time, actual y de contenido social. Tiene un tipo de protagonista que nunca se ha visto en la ficción española. Estoy muy ilusionado.

Varios años en una diaria como ‘Amar es para siempre’, con tantos cambios en la trama y en el reparto, dan para mucho, ¿recuerdas algún momento en especial?

Recuerdo uno especialmente gratificante. Fue hace un año, cuando supimos que la competencia iba a estrenar series diarias. Se me ocurrió averiguar la fecha de estreno de estas series y propuse a los productores la idea de volar por los aires un decorado. Era un poco locura. Esa explosión iba a matar a gente, incluso algunos protagonistas. Era un hito para una telenovela. Pensaron que desde guión estábamos locos, pero terminaron dando luz verde a la idea. Tras esto, la serie subió un punto, se mantuvo ahí e hizo que la competencia arrancara de forma floja. Yo creo que es uno de los grandes aciertos del equipo de guión con el que trabajé. Independientemente de que en las siguientes temporadas haya un nuevo equipo creo que habría que valorar el gran trabajo que hicieron los guionistas tanto del año pasado como los de este año.

Además, te despides con una novela sobre la serie…

Sí. Esta novela, ‘El último viaje de Víctor Reyes’, es como un broche a mi etapa en ‘Amar es para siempre’. Hace seis o siete meses me propusieron hacer una novela porque sacamos muy buena audiencia. La ventaja de escribir literatura, o al menos mi sensación con esta primer novela, es la libertad total comparada con cuando eres coordinador o guionista de televisión. Nunca he escrito con tanta libertad, no la tenía que enseñar a nadie. El editor de Planeta hizo su trabajo formal, claro, pero en cuanto a contenido nadie me dijo nada. Estamos acostumbrados a que nuestros guiones para televisión los revisen una media de ocho o nueve personas y escribir una novela de esta manera ha sido un gustazo. El tema era libre, pero tenía que tener relación con los personajes de la serie.

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¿Y por qué Víctor Reyes?

De todos los personajes de las últimas temporadas de ‘Amar es para siempre’ es el que más me gusta. Cuando se compuso era una mezcla entre el Humphrey Bogart de ‘Casablanca’ y Alain Delon en ‘El silencio de un hombre’. Me ha permitido hacer un homenaje al cine negro europeo que tanto me gusta y que tanto me ha influido. Esta es una novela pequeña, de esas llamadas “de usar y tirar” o de “aeropuerto”: entretenidas y que se puede leer en un trayecto de tren.

¿Es una dificultad añadida escribir además de para los seguidores habituales de la serie para los lectores que no conozcan ‘Amar es para siempre’ y sus personajes?

Es una de las mayores dificultades, porque no hay que defraudar a los seguidores y hay que atrapar a un tipo de lector diferente. Y creo que en ‘El último viaje de Víctor Reyes’ no se defrauda a nadie porque hay muchos guiños a la serie; el espectador habitual se identificará con determinadas tramas y el espectador de fuera puede ver una novela de suspense.

¿Cuál es la diferencia entre el trabajo de un coordinador y la del guionista en una serie diaria? ¿Cuáles son las claves para ser coordinador?

Por la experiencia que tengo y por lo que he visto en otros coordinadores, creo que es importante tener todo el trabajo muy organizado. La escritura de guiones en una diaria funciona como en una fábrica, en cada nivel tiene que haber un operario que cumpla con unos objetivos y el coordinador tiene que unificar todo eso y lograr que esos seis guiones diferentes que recibe cada domingo parezcan escritos por una misma persona. Otra labor importantísima del coordinador es crear la trama. En mi caso, no sólo soy coordinador, también soy creador de las biblias de las series en las que estoy. Creo que esto es algo fundamental, porque así sé hacia dónde va la serie y qué quiero contar. Es un trabajo full time, que te absorbe. Yo trabajo seis días a la semana.

Además, otra dificultad es que en una serie, y más en una diaria, hay muchos intereses en juego, hay mucha gente que opina sobre el guión. Todo el mundo se cree capaz de juntar letras, así que todo el mundo va a opinar sobre el guión. Eso no le pasa, por ejemplo, a un director de fotografía o al atrezzista. Por eso, los guionistas somos los que más sufrimos durante el proceso porque todo el mundo se cree con el derecho de cambiar lo que tú has hecho. Desde la coordinación de guiones intentamos luchar para reivindicar nuestro trabajo. ¿Por qué los realizadores pueden tener potestad para cambiar un guión si ellos no se dedican a eso? Es una de las luchas eternas. Es muy fácil criticar un guión de diaria, coger el rotulador rojo y tachar cuatro o cinco frases, pero enfréntate tú a los setenta folios en blanco…

Creo que fue aquí en Bloguionistas donde leí hace unos años una historia sobre tu serie ‘Bandolera’ que me pareció genial. La querías vender como una película pero finalmente te ofrecieron convertirla en una serie diaria y aún así dijiste que sí. ¿No te pareció algo temerario en ningún momento?

Mira, yo me licencié en Derecho en Alicante y llevo 16 años en Madrid. Nunca he ejercido de abogado ni creo que lo haga. Yo no conocía a nadie en la industria, soy de provincias, de Alcoy, era totalmente ajeno a este mundo. Pero un día cogí un tren y me vine por tres meses a una pensión con un dinero ahorrado. Es verdad que hace 16 años no había tanta competencia como la hay ahora; no había escuelas, muy poca gente quería ser guionista. Ahora es más complicado, pero también hay más televisiones y más plataformas. Tomé esa decisión porque tenía ilusión y porque sabía que tenía que pillar todas las oportunidades. Si uno quiere dedicarse al mundo del guión y triunfar, siendo triunfar vivir holgadamente de tu profesión y de tu pasión, no tienes que hacer ascos a nada. Yo hice programas de televisión, shows de sketches… De todo lo que tuviera que ver con guión para ir subiendo peldaños.

Dicho esto, volviendo a lo de Bandolera, yo tenía escrito un documento de unas 15 o 20 páginas que contaba la historia de una chica inglesa que llegaba a Andalucía en el siglo XIX, se metía en una banda de bandoleros y se enamoraba del guardia civil que quiere apresarla. Era un concepto claro pero atractivo. Yo, ingenuo de mí, quería que Gwyneth Paltrow protagonizara esa película. Mi primera experiencia en cine fue ‘Miguel y William’ y fue un poco regular. Era lo primero que escribí, junto a un compañero. Lo movimos, Juan Luis Galiardo nos compró el argumento y se hizo la película. Sin embargo, poco tenía que ver con lo que escribimos, sólo se respetó el argumento; nosotros habíamos hecho un drama y terminó siendo una comedia. En España fue un fracaso, pero fue vendida a 60 países, porque contaba una falsa historia de amor entre Cervantes y Shakespeare, enamorados de una misma mujer. Funcionó muy bien fuera, con eso me di cuenta de que en España se pueden contar historias atractivas para los extranjeros y ahí cree ‘Bandolera’. Escribí esas 20 páginas y, en aquella época estaba trabajando de guionista en ‘Amar en tiempos revueltos’, le dije al productor que tenía una idea para una película chulísima. Me dijo que se la pasara, pero más por compromiso. Se la pasé y me olvidé. Pero a los quince días me dice: “oye, hemos vendido ‘Baldolera’, pero ahora es un culebrón de, de momento, 65 capítulos, si quieres montar tu equipo…”. Dije que sí. Y eso me sirvió para ir haciéndome un nombre como coordinador, aprender el trabajo, que me llamara luego Bambú…

Estoy muy contento con ‘Bandolera’ porque supuso el inicio de la recuperación de Antena 3 en las tardes tras unos años mal. A partir de aquí empezaron a apostar por la ficción, surgió ‘El secreto del Puente Viejo’, por ejemplo. Las tardes de Antena 3 empezaron a ser un referente.

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Foto: Pablo Bartolomé.

Dices que coordinar una diaria es un trabajo full time, pero aún así también tienes proyectos personales en marcha, ¿cómo te lo montas para poder hacer todo?

Es saber organizarte. Por ejemplo, yo no duermo mucho, unas cinco o seis horas al día. A las siete de la mañana ya estoy escribiendo. A parte, soy padre. Intento compaginarlo todo. Otra cosa importante también es saber que no por echar demasiadas horas delante del ordenador escribes mejor que echando menos para más aprovechadas.

Cuando nos reunimos semanalmente en una diaria lo solemos hacer en un día, en una jornada. Intento condensar, ir rápido. Si tuviésemos más tiempo seguro que sacaríamos mejores guiones, pero necesitamos sacar 24 guiones al mes o la máquina se para. Con todo esto es necesario oxigenarse, escribir otros proyectos y crear nuevas historias. Dos años es el tiempo ideal para un coordinador en una serie diaria.

¿Y tienes algún proyecto en marcha ahora?

El 22 de junio estreno ‘Swingers’ en el Teatro Reina Victoria de Madrid. Es mi segunda obra de teatro, protagonizada por Jorge Roelas, Berta Collado y Juanma Lara. Me la ha producido Carlos Sobera a través de su productora Arequipa. Confió en mí a raíz de ver mi película ‘Blockbuster’; quiso conocerme, nos reunimos, le enseñé mi primera obra, ‘Love Room’, le gustó y escribí una expresamente para ese tipo de género: alta comedia, vodevil, comedia comercial, digamos. Yo creo que puede funcionar bien. Estaremos todo el verano, de martes a domingo. Además de escribirla también la dirijo. Siempre que puedo me gusta dirigir los textos que escribo, me gusta mucho trabajar con los actores. Hacer esta obra, con una productora detrás, es un gran alivio. ‘Love Room’ funcionó bien, pero la escribí, la dirigí y me la auto produje yo.

¿Qué aprendiste de esa experiencia auto produciéndote tu primera obra?

Fundamentalmente, para empezar supe que tenía que ser un proyecto con poca gente, por eso sólo había dos personajes. Y también, intentar que esos dos actores fueran amigos o conocidos, tener cierta confianza para explicar las cosas. Además, la obra tampoco era cara y eso también es importante. También aprendí cómo es el circuito, cómo conseguir colocar tu obra. Más o menos es algo parecido a cuando yo quería vender un guión a una productora. Yo soy muy pesado; llevo los guiones, me presento, conozco a uno, a otro, voy a festivales… Con el teatro es igual, tuve que saber, por ejemplo, quiénes eran los encargados de cultura de los diferentes ayuntamientos. Aquí en Madrid estuvimos en cuatro teatro distintos, que eso está muy bien porque da visibilidad a la obra. Para hacer una gira es muy importante estrenar en Madrid y que tenga recorrido. Si esto pasa, en provincias como que te tratan mejor. La idea que tenemos con ‘Swingers’ es que esté todo el verano aquí en Madrid y luego hacer gira.

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Foto: Pablo Bartolomé.

Oyéndote me da la sensación de que eres un guionista poco habitual. Por lo general, los guionista son más retraídos y tú pareces todo lo contrario…

Sí es cierto que los productores siempre me han dicho soy un guionista “raro”, o “poco habitual”, pero supongo que porque tengo mentalidad de productor, de buscarme las cosas por mí mismo. Muchos guionistas están “en su mundo”, a mí eso también me gusta, yo también estoy siempre en mi mundo de películas de los 60, pero al fin y al cabo lo importante es saber venderse. Los resultados te tienen que acompañar, claro, pero es importante. Eso y trabajar muchas horas.

Has comentado antes tu primera experiencia en cine como guionista. Más tarde dirigiste ‘Carne cruda’ y ‘Blockbuster’. ¿Algún proyecto nuevo de cine a la vista?

Sí. Es una película llamada ‘Yerma’, que se está terminando de rodar ahora mismo, en inglés. Han sido tres semanas en la Sierra de Madrid y luego un poquito en Londres. La dirige Emilio Barrachina, que es su cuarta película, con actores británicos de televisión de la BBC que aquí no son muy conocidos. Creo que es el guión de cine más raro que he escrito.

Esta película surge porque en esta profesión todo te lleva a otro sitio y hay que tener la mente abierta para estar preparado para las oportunidades. Este proyecto nace porque Emilio Barrachina ve mi primera obra de teatro, le gusta mucho y se queda a la salida para conocerme. Nos caímos muy bien y me explicó que estaba buscando un guionista que dialogara con agilidad para darle un toque moderno a lo que es ‘Yerma’ y que si estaba disponible. Siempre estoy con series pero siempre digo que sí, y nos pusimos a escribirlo. Yo no tenía muchas esperanzas, pero tenía ganas de trabajar con Emilio. Cuando terminamos el guión estuvo un año o dos parado; en su momento iba a ser una película con financiación grande y grandes estrellas, pero todo se cayó y ahora, finalmente, se ha podido volver a levantar. Visité el rodaje y los actores que la están haciendo están muy bien. Se rueda en inglés porque tiene más mercado fuera que en España, a pesar de ser Lorca. En los circuitos de festivales ingleses es muy preciado. De hecho, para los actores ingleses era como una bendición hacer Lorca.

Y ahora mismo también estoy escribiendo un guión con David Carreras, que hizo una película que me encantó, ‘Hipnos’, y luego ‘Flores negras’. Es un director que trabaja mucho en Alemania pese a ser español. Es una historia sobre la Mallorca de los años 50.

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Tirso Calero junto a Emilio Barrachina durante el rodaje de ‘Yerma’. Foto cedida por Tirso Calero.

Antes has contado que te cogiste un tren y te viniste a Madrid a la aventura, a intentar buscarte la vida como guionista. Y lo lograste. ¿Qué le dirías a alguien que esté pensando en hacer lo mismo que tú ahora?

Le diría que si no coge ese tren se va a arrepentir toda su vida. Aquí se va a encontrar con muchas dificultades pero lo que está claro es que es imposible lograrlo sin venirse aquí. Cuando ya tiene un nombre puede trabajar desde otros sitios, pero para hacerte ese nombre tienen que verte, tienes que estar. Animaría a todo el mundo a hacer ese viaje, porque además, a esa edad en la que yo lo hice es el momento.


GEMA R. NEIRA: DE CÓMO SUPERVISAR CINCO SERIES Y NO MORIR EN EL INTENTO

9 mayo, 2017

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Texto: Nico Romero Fotos: Héctor Beltrán

Habría que remontarse a los años dorados de Globomedia (y ni siquiera) para encontrar una productora con tantos proyectos de ficción en marcha a la vez. Gema R. Neira, directora de desarrollo de Bambú, nos recibe en su despacho y nos confiesa que aquellas oficinas de Pozuelo de Alarcón ya se les han quedado pequeñas. Con tan sólo dos salas destinadas a los equipos de guion, Ramón, Teresa, Gema y sus equipos conciben series tan distintas y exitosas como “Las chicas del cable”, “Tiempos de guerra”, “Velvet colección” o “Fariña”. O la burbuja de las series explota pronto o tendrán que mudarse. No es para menos. Su última serie puede verse ya en 190 países.

SOBRE LA MECÁNICA DE TRABAJO EN “BAMBÚ”

Sois una de las productoras con más éxito actualmente y esto se debe, en gran medida, a la calidad de vuestros guiones ¿Cómo es el proceso de escritura de una serie en Bambú?

Lo que solemos hacer es que el piloto lo escribimos Ramón y yo y, a partir de ahí, incorporamos a un coordinador.

¿En qué momento?

Cuando la cadena dice adelante con la serie, aunque tengamos notas del capítulo. Con él reescribimos el capítulo y montamos el equipo.

¿Y cómo seleccionáis a los guionistas?

Todos los coordinadores que tenemos llevan trabajando con nosotros mucho tiempo. Lo que hacemos es sentarnos con él y plantearle: ¿hay alguien con quien te gustaría trabajar? Y vamos viendo los perfiles de esa gente, en qué series ha estado… Decidimos un poco entre los dos porque, al final, él es el responsable de que la serie salga bien. Tiene que estar contento con su equipo.

Pero guionistas en plantilla no tenéis…

Sólo María José Rustarazo. Lo que pasa es que la gente con la que llevamos más tiempo y con la que estamos contentos pues la volvemos a llamar. A mí me gusta que la gente se involucre. Por eso, si tengo un guionista que le encanta el thriller y ahora tengo una de amor pero dentro de dos meses voy a tener un thriller pues le digo: “Espérate porque creo que ésta te interesa más.”

¿Entonces buscáis guionistas específicos por género?

Yo, cuando veo una serie española que me gusta, miro quién la ha escrito e intento trabajar con esa gente. A Carlos López le conocimos así. Yo había visto “El príncipe” y me encantaba. A Ramón también le interesaba mucho y pensábamos que era una serie que tenía mucho que ver con cosas que nosotros queríamos hacer. Nos conocimos por casualidad en un festival y le dije: “Carlos, soy muy fan de tu serie. Un día te voy a llamar para que trabajes con nosotros”.

Y cuando surgió “La embajada”, como él también es periodista y yo sabía que le interesaba un poco ese tema, pues le llamé. Lo hemos hecho mucho así, diciendo: “esta serie se puede parecer en tono esta otra” y buscando gente que no conocíamos de nada en IMDB.

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Y una vez formado el equipo ¿cómo os organizáis?

Los primeros episodios Ramón y yo estamos muy encima del guion, rescribiendo incluso los cuatro o cinco primeros episodios de la temporada. Unas veces estamos los dos, otras veces sólo uno, dependiendo del tiempo que tengamos. Y luego, una vez establecido el tono y los personajes, vamos haciendo una  revisión final de los guiones pero ya no entramos a reescribir. Mandamos notas.

¿Y el equipo cómo afronta la escritura?

Al principio hacíamos escaleta por un lado y diálogos por el otro pero eso hace que los dialoguistas estén muy descolgados de la serie. Su implicación era menor y la capacidad de reacción si se te cae una trama de otro capítulo también. Ahora tenemos modelos diferentes según el tiempo y el coordinador de la serie. Cuando la serie tiene muchísima continuidad pues hacemos que el equipo trabaje aquí porque no podemos avanzar en paralelo. Pero, por ejemplo, en “Tiempos de guerra”, el equipo no está en la oficina. Nos reunimos cada cierto tiempo, trameamos y luego cada persona se lleva una escaleta a su casa y escribe de manera individual. Y luego la corregimos en grupo.

¿Y Ramón y tú seguís encima de cada uno de los capítulos, incluso en una cuarta temporada?

Sí, sí. Una vez que pasa la primera temporada, lo que solemos hacer es dividirnos las series. A partir de la segunda pues en una está Ramón, en otra Teresa y en otra yo. En los mapas de tramas solemos entrar los dos. No tanto como en la primera pero marcamos las líneas y vamos pactando tramas.

¿Documentalista tenéis?

Depende de la serie. En “Fariña” tenemos, en “Tiempos de guerra” tenemos asesores militares y asesores médicos. En “Las chicas del cable”, al principio tuvimos un asesor de telefonía porque lo primero que tuvimos que entender es qué hacían las chicas. De hecho nos fuimos al museo de Telefónica que puedes usar las máquinas y hacerte una llamada. Pero para cosas de época ya teníamos documentación de otras series.

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SOBRE “LAS CHICAS DEL CABLE”

¿Cómo surge la posibilidad de trabajar para Netflix?

Antena 3 había vendido los derechos de Velvet a Netflix y parece que les estaba funcionando muy bien. Erik Barmack, uno de los directivos, empezó a verse la serie y en navidades de 2015 le mandó un mensaje a Ramón. “Mira, me interesa mucho esta serie. Quiero producir la primera serie para España y me gustaría que me presentéis proyectos pensando en un público similar pero pensando que esto es cable y que vamos a ir más lejos. Vamos a hacer algo un poco más oscuro pero que puedan tener una línea de público parecida a “Velvet”.”. A partir de ahí presentamos tres o cuatro proyectos, un poco de todo.

¿”Las chicas del cable” era el más “Velvet” que presentábais?

No. De hecho el proyecto ha evolucionado y ahora es mucho más oscuro de lo que nosotros lo pensamos al inicio. Pero “Las chicas del cable” les encantó desde el principio. Se sintieron muy identificados. Les gustó todo el tema de las comunicaciones. Empezamos, además, con la primera llamada entre España y Estados Unidos y eso también les llamó la atención. Había como tres o cuatro conceptos que veían muy claros: la época, el tema femenino…

¿Qué diferencia hay entre trabajar para Netflix y para una cadena nacional?

La traducción retrasa casi tanto como la propia escritura. Y el hecho de que no estén físicamente aquí también dificulta. Una videoconferencia no es lo mismo que reunirte con alguien en una mesa. Sí que han venido varias veces, sobre todo al principio de temporada para pactar tramas, y eso ha facilitado las cosas. Pero, en líneas generales, el proceso es un poco el mismo. Quizás supervisan más todo. En Antena 3, por ejemplo, no entregamos escaletas. En Televisión Española en su momento sí las entregábamos pero ahora ya no.

¿El tipo de público al que os dirigís es básicamente el mismo que para una televisión española?

No. Tenemos un público principalmente femenino como en  Antena 3, pero partimos de personajes más oscuros. El público de “Velvet” es más blanco y la protagonista de “Las chicas del cable” es un personaje con un pasado turbio. También vamos un poco más lejos a la hora de contar conflictos personales. Con determinados temas un poco más comprometidos, como el aborto, nos permitimos poner a los personajes en una tesitura que en otras series no haríamos. Y no porque la cadena nos diga nada sino porque nosotros mismos queremos tratarlo con menos crudeza y más divertimento. Menos para hacer pensar y más para disfrutar. Y luego, a la hora de la narrativa, como son menos minutos pues vamos mucho más directos y la serie va más deprisa.

¿Y cómo es el proceso de escritura de esta serie en concreto?

La tendencia ahora es que la escritura ocupe más tiempo pero que el equipo sea menor. “Las chicas del cable” lo escribe un equipo de tres. Está la coordinadora con dos guionistas y un apoyo de diálogo pero que no trabaja en todos los capítulos. Por ejemplo, el capítulo 7 la coordinadora y sus dos guionistas hacen la escaleta del 7 y después se lo escriben entre ellos. Después hacen la escaleta del 8 y se lo pasan al dialoguista y ellos se ponen a escaletar el 9. Se hace así porque, por tiempo, ellos no pueden asumirlo todo.

Pero menudo marrón para ese dialoguista que está tan ajeno a la serie ¿no?

En este caso, Almudena Ocaña es la que está haciendo los diálogos desde casa. Formaba parte del equipo en la primera temporada y conoce la serie a la perfección. Por eso le resulta más fácil cogerse un capí sí y otro no e ir siguiendo toda la continuidad.

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“Las chicas del cable” tiene principalmente personajes femeninos. Cuando me siento a escribir mujeres, a veces me cuesta porque tenemos muchos estereotipos que superar…

Yo el que peor llevo es el de la mujer fuerte muy masculina. Estamos rodeados de mujeres, lo seamos o no. Entonces ¿para qué recurrir a los estereotipos? Sólo tienes que mirar a tu alrededor. Yo, cuando salen estos personajes tan masculinos, siempre digo: “Chicos, estáis rodeados de mujeres que son directivas pero son madres, son dulces, dirigen de otra manera…”. Yo creo que el prototipo de mujer exitosa ya no es ése. No sé si a lo mejor lo fue hace unos años, porque como estaba rodeada de muchos hombres tenía que fingir para poder sobrevivir, pero ahora ya no. Ahora cada vez hay más chicas guionistas y eso facilita las cosas. Cuántos más personajes femeninos haya y menos naif se les dibuje pues más acertaremos a hacer mujeres reales. Hay que confiar en que son lo suficientemente interesantes sin necesidad de ponerles un hombre al lado. Siempre que se escribe a una protagonista, lo potente es la historia de amor. ¡No! Hay que preguntarse ¿qué tiene de especial esta protagonista? Hay que darle características al propio personaje y no hacerlo en función de la trama que quieres establecer. Luego puedes hacer una historia de amor preciosa, por supuesto, pero el personaje no puede estar supeditado a esa trama.

Caridad Fernández, una amiga y profesora de guion, me decía: “Crea a los personajes femeninos simplemente como haces con los masculinos, con sus defectos y sus virtudes”.

Sí. ¿Una mujer escribe mejor a las mujeres? Yo siempre digo: “Un buen escritor escribe bien a sus personajes”. Yo no creo que necesariamente una mujer tenga que escribir a las mujeres y un hombre a los hombres. Es verdad que cuánto más cercano te sientes tú a un conflicto, más fácil te resulta retratarlo. Pero simplemente eso. No buscamos mujeres para escribir las series de mujeres y hombres para las series más masculinas. Normalmente en los equipos hay de todo.

El otro día hablaba con Rodolf Sirera, coordinador de “Amar en tiempos revueltos” sobre “Velvet” y le preguntaba cómo veía él que esta serie maquillara nuestro pasado para mostrar una España feliz, que se parece más al París de los años 50 que al Madrid de entonces. Los dos defendíamos el derecho a escribir una serie así pero yo también apuntaba la responsabilidad de la ficción a la hora de conservar nuestro pasado y el peligro que conlleva adulterarlo. ¿Os planteasteis esta duda?

Sabíamos que era una decisión que mucha gente pondría en duda pero tienen que entender que a veces se busca despertar conciencias y otras veces se busca divertir. En España ya existe una serie que retrata la época y se llama “Cuéntame”. Nosotros no íbamos a aportar nada nuevo. Nosotros queríamos hacer un cuento de hadas: el viaje de una chica que partía de la nada para llegar a ser una gran diseñadora. Elegimos los 50 porque el viaje de la moda se hacía partiendo de la alta costura para llegar a la moda para todos. Y también porque estéticamente era un momento muy interesante.

Sin embargo, por el trailer me da la sensación de que “Las chicas del cable” sí quiere hablarnos de política: concretamente de feminismo…

Sí. Lo que pretendíamos era demostrar que los problemas que las mujeres tenemos hoy llevan ahí mucho tiempo. Aquel era un momento de cambio total, se pedía el voto femenino… Elegimos la profesión de telefonistas porque era el primer trabajo que empezó a lanzarlas hacia la independencia. Les exigían que fueran solteras pero les dio un “status”. Eso permitió que el mercado laboral se fuese abriendo para las mujeres poco a poco. Luego no se plantean tanto conflictos políticos, que están de fondo, como referencias a lugares reales donde se reunían las feministas y determinadas conferencias y personajes como Victoria Kent. Y luego tenemos conflictos como el de una mujer que quiere trabajar pero que tiene hijos y la sociedad la mira mal. Y ella misma no se siente ni buena madre ni buena trabajadora. Va un poco por ahí.

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SOBRE GEMA

Pau Freixas, showrunnner de “Sé quién eres” me decía: “Escribe sobre lo que te apasione. Lo contrario te lleva al fracaso”. Tirso Calero, creador de “Servir y proteger” me decía: “Para triunfar tienes que adaptarte. No siempre puedes escribir sobre lo que te gusta”. Creo que los dos tienen razón pero ¿tú con quién te sientes más identificada?

Yo con Pau pero creo que es una cuestión de actitud. Yo tengo la oportunidad de plantear proyectos propios pero también he trabajado para proyectos de otros y, a veces, la serie que estás escribiendo no es la que más te apetece escribir. Pero si algo no te apasiona, tienes que conseguir que lo haga… encontrar tu nexo de unión con ese proyecto. A veces sólo son los conflictos de un personaje determinado… pero yo no sé escribir si no me enamoro. Si no encuentras realmente algo interesante en tu propio proyecto es imposible que hagas que le interese a los demás. Cuando los guionistas me dicen: “este personaje es muy aburrido” les digo “pues lo hemos escrito nosotros. Démosle más cosas. Es nuestra responsabilidad”.

Y en ese sentido ¿qué es lo que te apasiona a ti? ¿Hay algo que no has podido contar en tus series?

A mí me gusta la música, la fotografía, la historia de personajes fuertes que han cambiado pequeñas cosas en el mundo… Y tengo la oportunidad de contar casi todo en mis series. Lo único que echo en falta es contar una serie más cercana a mi vida.

¿Más autobiográfica?

No. Una serie sobre gente de ahora, de entre 30 y 40 años, que vive en una ciudad. Algo más cercano realmente a lo que vivo todos los días.

¿Y por qué no lo haces?

Porque no interesa. Interesa desde la comedia pero nosotros tampoco somos una productora experta en comedia.

¿No te gusta?

Sí, pero me va más la comedia romántica. La comedia de situación no es de mis géneros favoritos. No es lo que mejor se me da hacer. He escrito alguna pero me gusta más la mezcla de géneros. Me gusta el misterio y la dramedia.

Por último ¿En qué andas ahora?

Ahora mismo estamos escribiendo varios proyectos con equipos en marcha. “Las chicas del cable”, “Tiempos de guerra”, “Velvet Colección”, “Fariña”, otra para México y otra para TVE que estamos empezando ahora. Esas son las que están en marcha. Y luego todas las semanas sacamos ideas nuevas porque al final tenemos que preparar el año que viene.

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