IVA, IRPF Y ACCIONES

6 noviembre, 2015

por Sergio Barrejón.

Vamos con una de consultorio. Hoy, por partida doble. Pregunta J.S.Q.:

He escrito una escaleta de un programa piloto para una productora y me han dicho que para cobrar la remuneración acordada he de emitir una factura con su correspondiente IVA e IRPF. No estoy dado de alta como autónomo y no sé que porcentaje está establecido de IVA ni de IRPF.

¿Me podríais indicar los datos que necesito para realizar la factura? 

En primer lugar, enhorabuena por el trabajo. La mejor respuesta que podría dar a tu pregunta es que consultes con un gestor. Pero supongo que es un engorro contratar a un gestor para facturar un trabajo puntual, así que me voy a arriesgar a contestarte, dejando claro que hablo de oídas y que no soy un profesional de la cosa fiscal.

Desde el pasado 12 de julio, tal como puede verse en la web de la Agencia Tributaria, a la “Elaboración de obras literarias, artísticas o científicas” se le aplica un IRPF del 15%.

Y creo que eso es todo lo que necesitas consignar en tu factura, porque los guionistas estamos exentos de IVA según el artículo 20.26 de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Pregunta ahora J.G.S.:

Mi duda es a la hora de escribir la acción. Y básicamente es si hay que presupone que el lector del guión es “tonto”. Me explico.

Si por ejemplo queremos decir que un personaje se despierta con resaca, ¿valdría con decir eso o hay que explicar con todo detalle lo que sucede?

Veo un poco absurdo tener que describir cosas tan triviales(salvo que el personaje haga algo fuera de lo común). Porque decir: el personaje se despierta con cara de malestar, el pelo alborotado y emitiendo gruñidos me parece innecesario.

Buscando en vuestro blog y mirando guiones no me queda del todo claro, porque he visto que en algunos guiones sí se hace y en otros no.

Es una buena pregunta. Y no te puedo dar una respuesta taxativa. David Mamet te dirá que sólo deberías escribir las stage directions estrictamente imprescindibles para que la escena se comprenda. “Saca la pistola”, por ejemplo. “Cae muerto”. Cosas así.

William Goldman te dirá que en realidad un guionista escribe para los ejecutivos de desarrollo, y que más te vale entretenerlos y explicarles muy bien la acción, o tu guión irá a la papelera de reciclaje.

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Una buena síntesis de los dos consejos sería lo que recomienda Jeff Daniels a los directores: deja que los ejecutivos lean el guión con todas las acotaciones. Pero cuando entres en producción, haz otra versión sin descripciones ni acotaciones, y deja que los actores hagan su trabajo. Es un consejo muy parecido al que se ofrece en el magnífico libro Directing Actors, de Judith Weston.

 

 

En conclusión: el escritor eres tú. Nadie mejor que tú sabe lo que tienes que escribir.

¿Tienes una consulta que hacernos? Escríbenos a bloguionistas@gmail.com.

 


CONSULTORIO: HE TENIDO UNA IDEA MUY BUENA

6 octubre, 2015

CONSULTA:

Hola, mi nombre es ***, primero que nada felicitaros por el blog y este apartado de consultas.

Me presento; He hecho un curso de cine, tras el cual he hecho un corto como director y guionista. He participado en otros cuatro cortometrajes como cámara. Ahora tengo en proyecto escribir y dirigir otro corto y estoy participando en un largometraje como el cámara.

El caso es que buscando la idea de mi segundo corto, he tenido una idea muy buena y tengo la sinopsis de un guion de verdad brutal, muy bueno. Sé que suena a tópico y casi todo el mundo pensará que tiene el mejor guión del mundo o un guión brutal cuando no lo es, pero de verdad que el mío sí lo es, soy muy crítico y de verdad que es un guión (bueno no tengo todo el guión, tengo la historia principal, sinopsis corta y larga, vamos la idea y esencia de la peli) para hacer una película en EEUU de muy alto nivel. Estoy completamente seguro que a los mejores directores del país, incluso fuera de España les interesará. De verdad la idea es súper original y muy muy buena. (me repito, se que todos pensarán lo mismo con sus guiones, pero en mi caso estoy completamente seguro de lo que digo).

Como no soy guionista (sólo escribí el guión de mi primer corto, que por cierto me costó meses dar con la idea, tras estar cada día y noche dándole vueltas a ideas), tengo un montón de dudas, pero sobre todo dos que creo son las más importantes, y os agradecería muchísimo si me podéis ayudar.

1. Protección de la idea: ¿Donde protejo el guión de mi corto? ¿Es seguro y queda protegido al 100%?
2. ¿Si es cierto que es muy buena la idea, por cuanto lo podría vender? También se me ha ocurrido en lugar de la venta, firmar un porcentaje del beneficio y también ser codirector (bueno esto de codirector es imposible je je porque sólo he hecho un corto y estoy hablando de directores de primerísimo nivel, pero sí tener en el proyecto algún cargo técnico o participar de alguna manera activa y estar en rodajes)

Había pensado en tres opciones. 1. Dirigir y hacer mi corto con este guión, pero sería tirar esta brillante idea a la basura, porque es algo para hacer una peliculón. 2. Dirigir y hacer yo directamente mi largometraje pues tengo equipo técnico (ayudante dirección, sonidista, director fotografía, maquillaje, adrezo, etc), pero sería hacer con una idea brutal una pelí reconozco de bajo nivel, pues mi presupuesto es muy bajo y somos un equipo técnico sin experiencia en largos (dos de los miembros del equipo técnico han hecho dos largometrajes y sí bueno muchos cortos, pero ninguno con premios ni de nivel). Por lo que descarto estas dos ideas, que sí, serían para hacer algo muy chulo pero que con esta idea tan buena no quiero desaprovecharla.

Insisto en que el guión sí es muy bueno, he leído muchísimos guiones, he pasado meses y meses para crear un guión, le he dado vueltas a diferentes ideas de miles de horas y este que me ha surgido de imprevisto es realmente bueno. Ya se que no debería decirlo yo o que me diréis que como es mío lo pienso así, que debería contrastarlo, que es no lo puedo saber yo. Entiendo todo esto, pero es una idea tan clara, directa, original y cinematográfica que estoy seguro que cualquiera desearía llevar a la pantalla grande.

Gracias por dedicarme vuestro tiempo.

 

RESPUESTA:

 

1. En el Registro de la Propiedad Intelectual. No es 100% seguro.

2. Está prohibido fijar tarifas.

 

 

Sergio Barrejón.

 

 


CONSULTORIO: ATRAPANDO LA ESENCIA. CONVERSACIONES CON ANDRÉS

10 junio, 2015

reek.

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El compañero Andrés nos enviaba este mail:

Hola, antes que nada me gustaría felicitaros por tan estupendo blog. Os sigo desde hace años y he aprendido cosas muy útiles con vuestros posts, seguid así.

Bueno voy al grano me llamo Andrés, estudié Comunicación Audiovisual en la universidad de Murcia y he hecho varios cortometrajes. Creo que ha llegado el momento de saltar al largometraje y quiero adaptar al cine una obra que curiosamente nadie ha llevado aún a la pantalla: La Ley General Tributaria 58/2003

Pero claro, me surgen muchas dudas. ¿Necesito los derechos o el consentimiento del autor original?  ¿El lenguaje de un texto jurídico se puede traspasar tal cuál al formato guión o hay que hacer muchos cambios? Cualquier duda que me podáis solucionar será bienvenida, estoy un poco desesperado, jejeje.

Muchas gracias, cracks.

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Hola Andrés. En primer lugar, gracias por tus palabras y por confiar en nosotros.

En lo que se refiere a temas legales me vas a disculpar, pero no es mi fuerte. Imagino que necesitarás pedir permiso o pagar derechos en la medida en que te ciñas o no al texto de manera literal. De todos modos, si eres de ALMA te recomiendo aprovechar su magnífico servicio jurídico. Ellos sabrán resolver tus dudas en estos temas mucho mejor que yo.

Con respecto al proceso de adaptación, el primer consejo que me nace es el habitual en estos casos: Localiza la esencia,  atrápala… y trabaja a partir de ella. Tu historia está llena de conceptos interesantes, pero tiene el problema de que se puede abordar desde muchas perspectivas distintas. Puedes contar la Ley General Tributaria con un enfoque social, con tintes revolucionarios utópicos… o puedes tirar por un enfoque más kafkiano, con el sistema oprimiendo al individuo y arrastrándolo hacia la trastienda absurda de lo presuntamente razonado, etc. En esa decisión no podemos ayudarte ni yo ni nadie. Depende de lo que vibre con más fuerza en tu corazoncito. ¡Es tu película!

Otra decisión interesante que deberías contemplar es si vas a ambientar la historia en el contexto en que se escribió la ley (año 2003) o si prefieres adaptarlo a la época actual. Lo bueno de un material como la Ley General Tributaria 58/2003 es que su mensaje es universal. Su trasfondo y sus implicaciones nos afectan a todos. En 2003 o en 2015. En España o en China.

Evidentemente, tendrás que hacer algunos cambios por razones estrictamente cinematográficas. A veces lo que funciona en lenguaje jurídico no funciona necesariamente en lenguaje cinematográfico. El artículo 42, por ejemplo: En un juzgado cumple su cometido perfectamente, pero en una peli resultaría antinatural y (peor todavía) el ritmo se resentiría. El lector de códigos civiles y penales no tiene la misma percepción del ritmo ni la misma paciencia que el espectador de cine.

Por otra parte, estoy seguro de que cualquier productor te dirá que, por razones de presupuesto, lo suyo es fusionar el artículo 26 y el segundo epígrafe del artículo 30. Legislar es muy barato, pero en cine cada minuto cuesta dinero. Por eso todo el mundo se siente con derecho a opinar sobre cada puta cosa. Cuando otros invierten su capital en la primera comunión de tu hija, todos quieren decidir cómo va a ser el vestido, y todos la manosean para colocarle el susodicho vestido como ellos creen que le sienta mejor, y todos se mean en ella para marcar el territorio y terminan violándola por su propio bien porque hay demasiado dinero en juego para confiar en tus virtudes como padre, por muy sensatos que sean tus argumentos sobre que “no se debe violar a alguien en su primera comunión”.

Así está el patio, Andrés… Estamos jodidos. ¿Cómo quieres que te resuelva las dudas, si cuanto más avanzo yo, más dudas tengo sobre mí mismo y sobre esta profesión incierta? Lo más probable es que tu decisión de adaptar la Ley General Tributaria sea, con perdón, una decisión de mierda. Me baso en la jurisprudencia, en decisiones tuyas anteriores: Estudiaste Comunicación Audiovisual. ¿Pa qué? Cuando te contratan nunca te piden el título, y lo más probable es que mientras asistías a las clases no te enterabas de nada. Conozco a gente que viene emocionada porque en un máster le han explicado no sé qué movida crucial, importantísima. “Eso te lo explicaron en cuarto de carrera, y más barato”, pienso yo. “Lo que pasa es que no estabas atendiendo, porque nos obligan a estudiar cuando aún no estamos preparados. El mundo va con prisas. El mundo tiene gastroenteritis y sólo quiere llegar a tiempo al cagadero más cercano.”

Y es probable que tampoco estés preparado para escribir un largo. Sólo has hecho un puñado de cortos de mierda, Andrés. No estás preparado. Ninguno de nosotros lo está. ¿Cómo vamos a estar preparados, si olvidamos diez cosas por cada una que aprendemos? Escribir es el arte de cometer continuamente errores de novato. Y para colmo, el mundo cambia más deprisa de lo que aprendemos nosotros. Lo que ahora es trending topic mañana está “super out”. Y las tecnologías se reinventan a sí mismas tres veces por segundo.

¡Cojones, Andrés! Hagamos algo al respecto, tú y yo. ¡Huyamos juntos! Dejemos esta mierda y montemos un chiringuito en Barbate. Yo cocino, tú tratas con los clientes. No es que yo sea un virtuoso de la cocina, pero relacionarme con gente se me da aún peor. Por eso no medro en el audiovisual. El 80% en este mundillo va de relacionarse y se supone que el 20% restante tiene que ver con entender al público y saber lo que quiere… y darle lo que quiere. Que a fin de cuentas no es más que otra forma de relacionarse. Ahora que lo pienso, tampoco sirvo pa estar en la cocina del chiringuito. Más de la mitad de los clientes pedirán sardinas, y odio las sardinas. Me niego a cocinarlas. El olor me repugna. ¿Sabes qué te digo, Andrés? Que igual lo de la hostelería no es tan buena idea. ¡Hagamos un proyecto audiovisual por nuestra cuenta! Sin teles, sin subvenciones. Algo puro. Algo NUESTRO. Pero tiene que ser transmedia, ¿eh? Ahora lo de deconstruir no sólo está de moda en la cocina. Nos inundan con programas de cocina porque quieren prepararnos para ser un país de hosteleros. Intentan que nuestro mayor orgullo sea cocinar bien las cosas y presentar bien los platos para que puedan disfrutarlos los turistas alemanes. Quieren que nos sintamos orgullosos de ser el balneario de Europa. No me malinterpretes, Andrés: Yo adoro a los camareros y a los cocineros, pero prefiero la amabilidad de Paco, el del bar de mi barrio.

¡Deconstrucción audiovisual, Andrés! ¡Transmedia! ¡Brand content noséqué pollas! Escribamos una peli que cada dos minutos la tengas que interrumpir porque no puedes entender una escena a menos que veas en Youtube quince vídeos de la vida del personaje. Y si quieres pasar al tercer acto primero deberás jugar a un videojuego y compartir tus resultados en Facebook para captar a todos tus contactos. Si no eres spam no estás en la onda. Si tu producto no es viral, no es sano. ¡Ah, se me ocurre otra idea! Para poder avanzar en la trama tienes que ir a bares y pagar una consumición. Entonces el camarero te da el ticket y en él hay un código de barras QR de ésos que lo escaneas con el móvil y accedes al siguiente capítulo. Habría un acuerdo comercial con los bares, por supuesto. ¡Un porcentaje de lo que se pague por cada caña sería pa nosotros!

Ya… a mí tampoco me motiva demasiado contar las historias de ese modo, pero hay que espabilar, Andrés… Si hacemos lo de siempre no nos va a hacer caso ni Dios. Seguro que tu muro del Facebook está igual que el mío: Infestado de invitaciones a microteatros, a presentaciones de novelas, a que les votemos en el Notodo y veamos sus videobooks actualizados con toda esa nueva mierda del año 2014 que no hemos visto porque para ver todo lo que todos quieren que veamos tendríamos que clonarnos varias veces a nosotros mismos.

Y los largometrajes, Andrés… los largometrajes… Ahora todo el mundo puede hacer un largo lowcost. Es como en USA, que cualquier desequilibrado tiene licencia de armas. Si queremos petarlo de verdad tenemos que hacer algo distinto. Aunque ello implique que contemos peor la historia. Lo importante es llamar la atención, Andrés. Si escribes meneando la cadera con el boli metido en el culo nadie se detendrá a juzgar tu caligrafía.

Aunque te contaré otro secreto: Ni siquiera necesitamos petarlo. Nuestra autoestima está ligeramente por encima de la de un actor y ligeramente por debajo de la de un perro. Nos conformamos con que nos quieran un poquito. Si tu amo te da una palmadita en la espalda y te dice “Buen trabajo, Andrés. Buen chico“… con eso tienes combustible para toda la semana. Te conformas con que te acaricie el lomo… aunque ni siquiera te esté pagando… aunque te tenga contratado como falso autónomo… aunque tarde una semana en leerse eso que tú has escrito con tanta ilusión… y con tanta prisa, porque se supone que lo necesitaba “para ayer”.

Los productores son de Marte, los guionistas de Venus.

Un poco de cariño. Los despojos de nuestro amor propio se conforman con eso, porque el propio sistema se encarga de destrozarnos la moral. No sé si ves Juego de Tronos. ¿Conoces a Theon Greyjoy? ¿Conoces a Reek? No voy a entrar en detalles por temor a espoilearte algo más que el patético futuro que te aguarda. Pero los guionistas somos algo así: cerebros lavados en un MK ULTRA involuntario. O quizá no tan involuntario, porque en el fondo interesa que el trabajo del guionista esté tan minusvalorado, Andrés. Los productores no quieren arriesgar su propio dinero y lo único que necesitan para pedir subvenciones es un guión o un dossier. Les interesa que la persona encargada de hacer eso no se valore lo suficiente, para poder aprovecharse de ella. Les interesa que si ellos tiran un palito, nosotros salgamos corriendo a por el dichoso palito y se lo devolvamos impregnado en nuestras propias babas.

Pero qué vamos a hacer nosotros para cambiar el sistema, Andrés… Somos unos putos vagos. Somos dechados de desidia. Yo, sin ir más lejos, no me he documentado para este post. Puse “Ley Tributaria” en Google y ni siquiera me la leí. No sé si esa ley del 2003 sigue vigente, ni sé si tiene artículo 42 ó 26. De hecho, estoy escribiendo este post en un móvil para poder hacerlo desde un bar. Me ha costado tres vermuts. Ése es el valor de este post, y supongo que ése es mi valor como guionista.

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CONSULTORIO: CÓMO ESCRIBIR CINE DENTRO DEL CINE. EL COÑAZO DE LOS FORMATOS.

2 marzo, 2015

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El compañero Jorge nos ha enviado este mail al consultorio:

Hola, muy buenas.

Primero de todo felicitaros por el blog que sigo diariamente. Leeros ya se ha convertido en una rutina matinal. ¿Rutina o excusa para procrastinar?

Voy al grano.  Estoy escribiendo un guión donde ocurren varios rodajes de películas. En muchos momentos de la historia, vemos las imágenes de lo que graban a full frame. Es decir, es como si hay grupo de personas rodando una escena y más adelante, nosotros, espectadores, vemos el resultado final. O viceversa: vemos lo que parece un fragmento de peli de época y cuando termina, cortamos a la gente grabando ese último plano que vimos. Es la misma situación que ocurre en pelis como “Vivir rodando” (1995) o “Rebobine, por favor” (2008).

En guión me he estado haciendo un lío para que se pueda entender bien la diferencia entre lo que es imagen de video de lo que es “realidad”. ¿

Existe alguna forma estándar para plasmar de forma limpia esta situación?

Muchas gracias!

Hola Jorge, muchas gracias a ti por escribirnos.

Va a ser gracioso que te responda precisamente yo, porque odio los formatos. Me parecen un auténtico coñazo. No obstante, me temo que se trata de un coñazo necesario. El mundo del guión está plagado de “coñazos necesarios”. Coñazos como reescribir, ir al Registro de la Propiedad Intelectual, ver los Microteatros de tus compañeros o incluso, en ocasiones, trabajar en equipo.

Con respecto al coñazo de los formatos, te diré algo que quizá te sirva de consuelo:

A la hora de la verdad, no hay reglas sagradas.

En cada productora de televisión te obligan a usar una plantilla distinta, o al menos ésa ha sido mi experiencia hasta la fecha. En el caso del cine sí parece existir un frágil consenso que hemos heredado de las máquinas de escribir estadounidenses. Ya sabes: Courier 12, diálogos centraditos, alguna mancha de café en una esquinita del folio… Aunque si te saltas ese consenso tampoco te mueres. Yo he leído de primera mano guiones de profesionales consagrados que le dan patadas muy gordas al formato. Unas patadas maravillosas.

Mi filosofía de vida en estos casos consiste en delegar las responsabilidades en softwares como Celtx o FinalDraft. ¡Que se encarguen los ordenadores del trabajo aburrido! Quizá ése sea el primer paso para acabar sometidos a ellos, como en Matrix. Me parece un precio razonable. Acepto que las máquinas me dominen y me metan cables por todos los orificios del cuerpo si a cambio de ello me arreglan el formato de los guiones y me dejan escribir en paz. Y si ya de paso me redactan automáticamente la contestación a ese mensaje de ese colega que quiere saber qué me ha parecido su Notodo… eso ya sería la polla.

Disculpa que me demore con esta ida de olla, Jorge. Sólo intento crear un clima en el que podamos relajarnos un pelín. Perdámosle un poco el respeto a los formatos y dejemos de sobrevalorar “lo estándar”.

A veces “lo estándar” es muy útil, lo reconozco. Porque respetando estándares nos resulta más fácil hacernos pasar por mediocres, y la mediocridad nos puede abrir muchas puertas. Es como esa camiseta que triunfa porque es cómoda.

Tú no eres mediocre, y yo no soy mediocre, pero en realidad todos somos mediocres en mayor o menor medida. De un modo u otro creo que si alguien tiene razones para declararle la guerra a lo estándar, es precisamente la gente que realiza labores creativas. Me temo que esa gentuza somos nosotros. Es más: Cuando un productor tiene cien guiones en su mesa y todos son estándar, lo más probable es que acabe durmiéndose, igual que un conductor en una carretera demasiado recta.

Me acaban de pitar los oídos. Creo que es Jorge pensando muy fuerte: ¡Déjate de rollos y responde a mi puta pregunta! Está bien, Jorge. ¡Voy al grano, perdona!

Yo en casos como el tuyo, no busco tanto “lo estándar” como el “sentido común”. ¿Qué me dice, al menos a mí, el sentido común? Que el formato del guión debe estar al servicio de estos dos cometidos:

– Que otra persona lo pueda leer de manera fluida y entienda qué cojones le estamos contando.

– Que sea útil como herramienta, para los distintos equipos, en las distintas fases del proceso en que dicha herramienta va a ser necesaria (preproducción, rodaje, montaje…)

Habrá distintas maneras de afrontar cada problemilla, y en mi opinión todas ellas serán válidas en la medida en que cumplan las dos condiciones que acabo de citar. Si yo personalmente me viese en esa tesitura tuya, intentaría diferenciar visualmente las dos partes (la de los rodajes en la “vida real” y la de las pelis “ficticias” a full screen) No sé… Que cada una de esas realidades esté escrita con una tipografía distinta, o con distinto color (si te respalda una productora gorda que tenga pasta para imprimir en colorines, y sé de alguien que se va a arrancar los ojos al leer esto, y espero que lo grite en los comentarios) o… yo qué sé… si te sobra el tiempo puedes hacer que cada trozo de lo que debería verse “como peli” esté enmarcado con unos bordes que imiten los agujeritos de arrastre del celuloide. Imagínate al señor productor en su despacho, aburrido de leer guiones con un formato estándar. De pronto abre el tuyo y… “¡Coño, si éste tiene dibujitos!” Eso aportará su granito de arena para que el productor no se muera de aburrimiento. A veces también ayuda que el guión esté bien escrito.

Si – como yo – trabajas con Celtx supongo que no podrás hacer esa clase de pijadas y tendrás que conformarte con resaltar ciertos trozos en negrita para diferenciar una de las dos “realidades alternativas” de tu guión.

Yo pondría al principio un texto explicativo que, como su propio nombre indica, explique por qué el formato del guión consta de dos partes diferenciadas visualmente y en qué consiste cada una de ellas. Una vez dejamos eso bien clarito, podemos permitirnos el lujo de narrar de forma fluida y (muy importante) podremos llamar a cada personaje siempre con el mismo nombre, a pesar del plano de realidad en el que estemos, sin que ello induzca a confusión.

Cada vez que llamamos a un mismo personaje con dos nombres distintos Dios mata a un gatito y un ayudante de dirección tiene diálogos de besugos con una auxiliar de producción por nuestra puta culpa.

Espero haberte ayudado aunque sea un poco, aunque, como ya decía más arriba, ni mi propuesta es la única válida, ni es necesariamente la más apropiada, ni soy yo la persona más legitimada para hablar de formatos. Por eso mi intención es que este post no termine aquí, sino que prosiga en los comentarios con propuestas de otra gente: maneras alternativas de abordar el problema, trucos para cambiar tipografías o colores en Celtx o FinalDraft, debates sobre si hay que ser de DAMA o SGAE, o sobre si los guionistas de ficción son mejores o peores que los de entretenimiento…

Muchísima suerte con tu guión, Jorge. Y sobre todo muchísimo curro, muchísimo disfrute y muchísimo ánimo.


PREGUNTAS IMPORTANTES

12 febrero, 2015

por Sergio Barrejón.

Llega esta consulta a nuestro buzón de correo:

Os conocí a través de internet y estaria interesado en escribir un guión aunque no se aun de que temática o genero y si va a ser el guión de un corto, medio o largometraje.
Os escribo por que tengo algunas preguntas y consultas que son muy importantes para mi.
Las preguntas son…

– Donde se tiene que ir para registrar un guión, proceso,…
– El coste que tiene de registrar la obra.
– Por cuanto se puede ofrecer y vender un guión ( dependiendo si es un corto, medio o largometraje, teniendo en cuenta que seria el primero que escribo,… ).
– Cual es la forma de presentar el guión.
– Que tipo de productoras son mas recomendables para ofrecer un guión
( corto o largometraje )
– Que géneros serian mas apropiados para llamar la atención, teniendo en cuenta que seria lo primero que escribo,…

Os agradecería mucho que me ayudarais.

Un saludo y gracias.

Hola, te voy contestando una a una:

-Lee unos cuantos guiones.

-Lee unos cuantos más.

-Escribe tu guión. Déjalo reposar quince días. Reescríbelo.

-Déjalo reposar quince días. Reescríbelo. (No, no es una errata: REESCRÍBELO).

-Enséñale la tercera versión a un par de amigos. Si te dicen que es estupenda y maravillosa, cambia de amigos.

-Elabora una cuarta versión incorporando aquellas sugerencias y críticas que te hayan parecido relevantes (si ninguna crítica te ha parecido relevante, tienes un grave problema), y vuelve a consultarnos, si te parece bien. Para entonces, alguna de tus preguntas se habrá respondido sola. Otras habrán dejado de ser importantes.

También puede que encuentres respuesta a alguna de tus preguntas en nuestra sección de preguntas frecuentes.

Ojalá te haya ayudado en algo. Puede que no lo parezca, pero es la intención. Gracias por seguir el blog. Salud.


PERSONAJES QUE CAMBIAN DE NOMBRE

15 enero, 2015

por Sergio Barrejón.

Batman-logo-evolution
J.H., de Almería, nos envía esta pregunta:

En mi historia, hay un personaje femenino que, aunque se da por sentado que es X persona (en la historia no se hace referencia a su nombre), al final de la historia se comprueba que es, en realidad, otra persona distinta. El caso es que no sé cómo hacer referencia a dicho personaje en el guión. Supongo que debería nombrarle por su nombre original, pero éste es uno de los ganchos de la historia, y no quisiera estropear la historia al lector del guión. Así, incluso, llamándola por su nombre original, el lector puede quedar un poco desconcertado. Agradecería si me pudieran ayudar.

Podemos ayudarte. De hecho, te va a ayudar el guionista norteamericano John August, el pionero en los blogs sobre guión. August ha tratado esta cuestión no una, sino dos veces en su consultorio. A continuación, traduzco las dos entradas de su blog.   PERSONAJES CON DISTINTOS NOMBRES Sigue este enlace para leer el artículo original de John August.

En las clases de guión te dicen que no presentes un personaje con un nombre si luego se lo vas a cambiar. Por ejemplo, no lo presentes como CAMARERO para dos páginas después cambiarlo por BOB sin motivo alguno. Pero esta situación es un poco distinta de mi caso. En mi guión, un personaje miente al protagonista sobre su identidad, por motivos que se revelan más adelante. Ahora mismo, en el guión, la presentación del personaje se hace con su nombre verdadero, pero en los diálogos se hace referencia a él por su nombre falso. Y esto supone estropearle al lector esa revelación posterior. El mejor que se me ocurre de algo parecido es Charada. En esa película, el personaje de Cary Grant tiene por lo menos tres o cuatro nombres. ¿Cómo se refleja eso en formato guión? J. Jovel vía imdb

Como norma general, procura tratar al lector como si fuera parte del público. Casi siempre es preferible que la página ofrezca la misma información que ofrecerá la pantalla. Así que si un personaje se presenta a sí mismo como “Señor Truefake”, así es como tú deberías llamarle en el guión. En el tercer acto, cuando se revele que en realidad se llama Ichabod Donnweather, tendrás que decidir si quieres cambiarle el nombre en la columna de acción. Si sólo va a estar presente durante un par de páginas, plantéate la posibilidad de referirte a él con los dos nombres: Truefake/Donnweather. Otra opción es introducir una rápida nota aclaratoria: “Para simplificar, nos referiremos a él como Truefake”. En cualquier caso, te recomiendo seguir usando de alguna manera el nombre original. Los lectores se olvidan con facilidad de los personajes, y andar cambiándoles el nombre puede empeorar las cosas.   CUANDO LOS PERSONAJES TIENEN MÁS DE UN NOMBRE Sigue este enlace para leer el artículo original de John August.

Tengo una pregunta sobre nombres de personajes. No quiero revelar demasiado, pero tengo un guión en el que un personaje usa dos nombres distintos a lo largo de la historia. Más o menos como Superman o Batman se hacen llamar Clark Kent o Bruce Wayne. Lo que hago es simplemente ir poniendo el nombre que el personaje usa en cada momento. ¿Lo estoy haciendo bien? Supongo que, como he introducido una explicación al principio, no habrá confusión por que unas veces llame al personaje por su nombre y otras por su alias. -Andy

Haces bien en evitar la confusión del lector a toda costa. Guiones diferentes suponen formas diferentes de hacer las cosas, no hay fórmulas infalibles. Si yo estuviera escribiendo el próximo BATMAN, sospecho que usaría “Bruce Wayne” para referirme al excéntrico millonario, y “Batman” para referirme al Justiciero Enmascarado. Como en este tipo de películas rara vez aparecen en escena las dos versiones del personaje, probablemente resulta menos confuso. En una película como TOOTSIE, aunque no he leído el guión original, sospecho que siempre se refieren al personaje de Dustin Hoffman como Michael, ya esté vestido de hombre o de mujer. Cuando está disfrazado, probablemente sus diálogos se consignen como “MICHAEL (como DOROTHY)”, para dejar claro qué rol está interpretando en cada momento. En una película como FIGHT CLUB (atención, spoilers), dado que la revelación de que Brad Pitt y Edward Norton son en realidad la misma persona llega tan avanzada la historia, evidentemente conviene referirse a ellos siempre como dos personas distintas. ——————– Podéis enviar vuestras consultas a bloguionistas@gmail.com.


CONSULTORIO: ¿CÓMO SABER SI UN LIBRO ESTÁ LIBRE DE DERECHOS O NO?

28 enero, 2014

Por David Muñoz

Hace unas semanas un lector nos envió esta consulta:

“Muy buenas, me he encontrado recientemente con un artículo en vuestro blog que trataba este tema: el de la adaptación de un libro al cine. En ese caso se hablaba del libro de un autor que estaba vivo pero, en el caso de que hubiera fallecido ¿cómo sería?  ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que sea una obra libre? El libro que he estado mirando es de principios del siglo XX. Y no sé con quién contactar, si con la editorial que adaptó el libro aquí u otra editorial…”

Y, como nosotros no teníamos ni idea de cómo responderla, le pedí a mi amigo Óscar Palmer que lo hiciera. Además de saber todo lo que hay que saber sobre cualquier aspecto de la cultura popular, Óscar es traductor y editor, así que quién mejor que él para hablar de estos temas.

Ah, si queréis saber más sobre Óscar, esta es la página de su editorial, Es Pop ediciones (donde podéis comprar todos sus libros, y os aseguro que hay muchos que merecen la pena) y este es su blog, el siempre interesante Cultura impopular.

El tema de los derechos de autor y de las leyes de propiedad intelectual es enormemente complejo y varía notablemente dependiendo del país. Para no complicar demasiado la respuesta ni perderme en vericuetos que a lo mejor sólo servirían para confundir o para generar nuevas dudas, voy a intentar resumir tres o cuatro reglas generales, aplicables única y exclusivamente a obras literarias.

1. Empezando por lo más básico: para saber si el libro en cuestión está o no en dominio público, lo importante no es la fecha de edición de la obra sino la fecha de defunción de su autor. Generalmente, dentro de la Unión Europea, se considera que la obra de un autor entra en dominio público el día 1 de enero del año siguiente a que se cumplan los 70 años de su muerte. Por ejemplo, puede que recientemente hayas leído artículos en los que se anunciaba la entrada en el dominio público a partir del 1 de enero de 2014 de la obra de Beatrix Potter (fallecida el 22 de diciembre de 1943). Y eso es lo que, efectivamente, ha sucedido en todos los países de Europa salvo en España, donde, por encima de la normativa europea, prima el Real Decreto Legislativo 1/1996,  el cual establece que “Los derechos de explotación de las obras creadas por autores fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987 tendrán la duración prevista en la Ley de 10 de enero de 1879 sobre Propiedad Intelectual”.

2. La duración prevista por dicha ley de 1879 no era de 70 sino de 80 años, y ese es el plazo que se sigue aplicando todavía hoy a cualquier autor español fallecido antes de 1987. ¿En qué afecta esto a Beatrix Potter o a cualquier otro escritor de cualquier otro país de la Unión Europea? Pues les afecta en que las leyes de los países integrantes tienen un principio de reciprocidad que establece que “los autores de cada Estado gozarán en los demás Estados miembros de la misma protección que cada uno de estos Estados conceda a las obras de sus nacionales”. Expresado de una manera más clara, esto viene a decir que si el gobierno español trata a sus autores de una manera determinada, no va a poder tratar de manera distinta a los autores de los demás países europeos. De ahí que el Artículo 160 del mencionado Real Decreto indique claramente que “Se protegerán, con arreglo a esta Ley, los derechos de propiedad intelectual de los autores españoles, así como de los autores nacionales de otros Estados miembros de la Unión Europea”.

3. Así pues, se da la incongruencia de que autores que ya están en dominio público en el resto de Europa y en sus mismos países de origen (como la ya citada Potter, Stefan Zweig, Virginia Woolf o Sigmund Freud, por mencionar algunos de los casos más recientes) tienen un amparo adicional de diez años en el nuestro. Esto no sólo es absurdo sino que genera una desigualdad flagrante de oportunidades dentro de la EU, ya que ahora mismo cualquier guionista de cualquier país europeo podría realizar una adaptación de las obras de estos autores sin necesidad de pedir permiso alguno… salvo en España.

4. En caso de que el autor cuyo libro quieras adaptar no fuese español ni natural de ningún Estado perteneciente a la Unión Europea, se cumple, salvo excepciones, la regla de los 70 años, lo que explica, por ejemplo, por qué de 2011 en adelante han proliferado de tal manera las traducciones de los libros de Scott Fitzgerald (falleció en diciembre de 1940).

5. Si el autor que quieres adaptar ha fallecido, pero aún no está en dominio público y debes solicitar permiso, la solución más rápida y efectiva debería ser contactar con la editorial que lo esté publicando para que te indique a quién pertenecen o quién gestiona los derechos. Si el autor es extranjero y lo has leído traducido, puedes recurrir a la editorial española responsable de la traducción; en teoría la editorial habrá comprado los derechos de publicación al agente o heredero correspondiente y debería poder proporcionarte los datos del mismo. En caso de que la editorial española no responda o no te quiera dar el contacto (lo cual sería una estupidez por su parte, pero siempre puede suceder que el mail no llegue a la persona adecuada), intenta recurrir a la editorial original o por lo menos a la que haya lanzado la edición más reciente. Una simple búsqueda en Google debería ponerte en el buen camino. Una vez localizada la editorial, busca en su página web el departamento de “Rights Management” o de “Subsidiary Rights”. Algunas te lo pondrán muy fácil (el grupo Random House por ejemplo tiene una página específica para preguntar por derechos fílmicos  y en otras probablemente te volverás loco dando vueltas, pero, en mi experiencia, antes o después sueles obtener una respuesta. Suerte.


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