“EL ESPECTADOR ESPAÑOL NO ESTÁ ACOSTUMBRADO A VER CINE DRAMÁTICO CON FINAL NO FELIZ”

24 abril, 2015

El año 2012 fue, según los expertos, el más duro en lo que llevamos de crisis económica. ‘Techo y comida’, la ópera prima del jerezano Juan Miguel del Castillo, está situada en ese momento de nuestra historia reciente. En la película, Rocío, una joven madre soltera en paro desde hace años, lleva sin pagar el alquiler ocho meses y las circunstancias, cada día peores, empiezan a ahogarle. Este es el contexto que ha utilizado del Castillo para contar una historia que todos conocemos, ya sea porque la hemos vivido de cerca o porque la hemos visto en las noticias. Sin embargo, lo hace de una manera conmovedora, evitando en todo momento caer en el drama fácil gracias, sobre todo, a una Natalia de Molina sencillamente perfecta como Rocío. ‘Techo y comida’ se estrenó ayer en la Sección Oficial del 18 Festival de Málaga y cuenta con una particularidad: no se ha visto beneficiada por ningún tipo de subvención ni ayuda pública.

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El guionista y director Juan Miguel del Castillo.

Quiero empezar dándote la enhorabuena porque en ‘Techo y comida’ has llevado a la ficción una realidad muy complicada y delicada de una manera muy elegante…

Yo soy de Jerez y allí la cosa está que ni te cuento. Es un tema que conozco por parte de gente cercana. Me gustan muchos los temas sociales y me siento comprometido, además, viví una historia muy cercana, donde una vecina desapareció de donde yo vivía y después, por televisión me enteré de que la habían desahuciado. Eso me tocó la fibra y empecé a documentarme, empecé a buscar información en comedores sociales, Cáritas, asociaciones, plataformas… No quería mostrar esta parte en la película pero entre lo ya conocía y toda la información que conseguí me lancé a escribir el guión con muchas ganas. Este asunto me molestaba y lo he echado todo en la peli.

¿Llegaste a sentir responsabilidad al estar escribiendo una historia que afecta a tantas personas?

Es cierto que es un tema con el que la gente está muy sensibilizada, y todo el mundo conoce un caso, por eso la historia es tan cercana y emociona. Y sí que sentía una responsabilidad muy grande. Además, este guión lo he escrito solo. Yo soy muy cabezota, llevo 20 años luchando para hacer una peli y lo he conseguido ahora, es decir, que llevo mucho tiempo currando. Intenté estructurar de una forma que funcionase y que también plasmara el mensaje que a mí me interesaba. Con el tiempo el guión fue cogiendo cuerpo pero escribirlo ha sido una experiencia dura. Sabía que tenía que diseñar un gran personaje, y que todo se moviese a raíz de ella. No hay muchas tramas secundarias, esos personajes secundarios sirven para acompañar al principal. En el momento que tuve esa estructura y esa base que es el personaje de Rocío lo demás llegó solo. Se fue desarrollando la historia con lo que me pedía ella. También quería que esa “marca España” estuviese reflejada, le di muchas vueltas y decidí el momento en el que España ganó la Eurocopa del 2012 porque me parece muy interesante dramáticamente, quedó para la posteridad pero no hay que olvidarse que ese año pasaron más cosas.

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Juan Miguel del Castillo con los protagonistas de ‘Techo y comida’, Natalia de Molina y Jaime López.

Está muy bien jugado en segundo plano ese papel del fútbol como opio para el pueblo…

La peli se ha hecho para ese plano de Rocío con su hijo con la celebración de fondo. Todo está preparado para eso, fue la apuesta. También tenía un poco de miedo porque me tenía que arriesgar, dudaba si iba a funcionar porque esa parte es distinta al resto de la peli pero le tenía que dar la misma forma. Yo creo que está conseguida. Es una secuencia que hemos pulido mucho en montaje, sobre guión está distinta, es más larga. Creo que le hemos sacado el partido que queríamos y queda perfectamente reflejado el mensaje en la imagen, no hace falta explicar nada. Eso, como autor, me llena de satisfacción porque es mi ópera primera. He escrito varios guiones de largometraje, pero este es el primero en solitario, porque lo quería contar de una manera que sabía que lo tenía que hacer solo: está hecha con lo mínimo, es muy austera, sin música…

También tiene un papel algo menor la religión. Presentas a Rocío como una joven creyente, ¿lo haces como un clavo ardiendo al que se agarra por su situación?

Claro. Yo no sé en otras partes de España, pero en Andalucía hay muchas Rocíos, gente que está desesperada y que se agarra a una estampita de la virgen y le pone velitas o va detrás de un paso de Semana Santa, yo eso lo he visto toda la vida. La gente que está mal se agarra a donde sea. En Andalucía hay gente muy religiosa a la que le encanta las hermandades, los penitentes… A mí particularmente no me llama mucho la atención pero creía que debía estar presente, aunque sea una pinceladita que caracterice al personaje. Es un matiz rico para el guión.

Durante la película, al personaje de Rocío se le van presentado pequeños motivos para la esperanza: un posible trabajo, un boleto de lotería… ¿buscabas con esto que no fuese todo una cuesta abajo?

Mientras me documentaba vi que las personas que están en esa situación ven esperanza por todas partes, con cosas que pueden ser absurdas, como un cupón. Están tan desesperados que se agarran a todo. En el caso de Rocío, una papeleta de lotería o ese posible trabajo. Con lo del trabajo quería que se viese que sabes que no va a conseguirlo y, también, su inocencia al pensar que sí. Por otra parte, la complicación de esto era que yo no quería mostrar esperanza en la película, en ningún momento. Sólo pequeños matices, pequeñas pinceladas. Yo creo que me he portado bien porque, hay tantos dramas… Los espectadores españoles no están acostumbrados a ver cine dramático con final no feliz. Y creo que acabar de esa manera siempre invita más a la reflexión. Yo quiero que el espectador diga, “¿y ahora qué?”, que se quede como el personaje.

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Foto: @hbeltrangimeno.

En ‘Techo y comida’ no hay un malo. Todo el mundo sabe cuál es, pero en la película, los que ponen obstáculos a Rocío son personas que también lo están pasando mal, ¿ha sido delicado construir estos personajes secundarios?

Yo he querido contar la película desde el lado de los “buenos”, desde el lado de los que están sufriendo. Por eso no hay culpables ni malos en la película. Todo el mundo sabe los que han provocado esta situación, y yo no voy a cambiar el mundo con la película ni hace falta que los muestre. Creo que había que mostrar lo mínimo y lo máximo a la vez, y la apuesta fue esa. Quería que hubiese unas personas que crean unos obstáculos pero que también fuesen una víctima más. Al final, se ve al personaje de su casero hecho polvo, bebiendo, sin ver el fútbol. Quería que la película estuviese llena de estos matices. Llevo con ella tres años y le he dado tantas vueltas a todo…Han sido muchas versiones de guión y de montaje y la hemos acabado hace diez días, hemos ido a sprint para poder mandar la copia final a Málaga. En diciembre aún estábamos rodando y en febrero ya estábamos haciendo un pase para ver si nos seleccionaban en el festival.

La película se ha producido sin ayudas ni subvenciones de ningún tipo, sólo con inversiones privadas y crowdfunding…

El crowdfunding fue muy poco, unos 25.000 euros, pero no hemos tenido ni subvenciones, ni apoyo de televisiones, ni nada, todo ha sido con financiación privada de la productora que ha apostado por ello. Hemos llamado a muchas puertas y, la subvención más gorda, que es la del ministerio, no la hemos pedido pono estamos dispuestos a esperar tres años para que nos den un portazo en la cara, porque la última decisión de esta subvención es política. Y por ahí no pasamos ni vamos a esperar, porque se nos va el tiempo.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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“ESTAR DIEZ AÑOS CON UNA IDEA EN LA CABEZA NO ES FÁCIL”

24 abril, 2015

El pasado miércoles se presentó en la Sección Oficial del Festival de Málaga la primera película de Gonzalo Bendala, ‘Asesinos inocentes’. Bendala, que en los últimos años ha estado trabajando como productor (‘Els nens salvatges’) ha debutado con un guión que mezcla suspense con comedia negra encabezado por Maxi Iglesias y Miguel Ángel Solá. 

‘Asesinos inocentes’ cuenta la historia de Francisco Javier Garralda, un mediocre estudiante de psicología al sólo le separa una asignatura de ser un licenciado. El profesor de esa asignatura es Espinosa, un misterioso psicólogo que le hará una propuesta: si le mata, le aprobará automáticamente. 

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El director, guionista y productor Gonzalo Bendala.

Leí la historia real en la que te has inspirado para ‘Asesinos inocentes’ y me pareció genial, ¿cómo llegaste a ella?

Sí, la película está inspirada en un caso real y ese es el punto de partida. Sí te digo la verdad, fue porque el profesor de literatura de mi instituto nos encargó, como trabajo de verano, leer una serie de relatos. Entre esos relatos había uno, serían como siete u ocho páginas nada más, que contaba el suceso de Michael Malloy. Me quedé sumamente sorprendido con la historia, de hecho se hizo súper conocida en el mundo entero y se empezó a conocer en aquella época como el asesinato más desastroso de la historia. Pensé que eso era increíble y que Hitchcock lo hubiera cogido y hubiese hecho una película.

Antes de la película, además, hiciste un corto con esa idea, ¿no?

Sí, de hecho se terminó en la facultad y la rodamos con un equipo totalmente amateur. Con una cámara Hi8 o incluso 8mm, no recuerdo muy bien, sin micrófonos y sin focos pero aun así me gustó mucho cómo quedó. Para haberlo hecho con nada y con diecinueve años estoy muy contento de cómo quedó. Pero nunca moví el corto porque la música que teníamos era música que no era original y no teníamos los derechos. Además, era un corto de escuela pero siempre me quedé con el gusanillo de seguir desarrollando esa historia y poderla hacer algún día en formato de largometraje. Ese fue el germen de ‘Asesinos Inocentes’.

Debe ser muy satisfactorio que tu primera película sea un proyecto al que llevas ligado tantos años y desde tan joven…

Sí. Llega un momento que se convierte casi en una espinita que se te queda clavada y que tienes que expulsar como sea. Ahora tengo la sensación de que por fin voy a pasar página y pensar en otra cosa. Estar diez años con una idea en la cabeza no es fácil. Pero claro, en diez años pasan muchas cosas y ya tengo mi siguiente película. Bueno, estamos metidos en dos proyectos, uno como director y otro de Patricia Ferreira, una comedia que se llama ‘Salsa de arándanos’ que tiene un guión muy potente. Y el segundo proyecto mío como director pretendía que hubiera sido mi ópera prima pero por cuestiones de financiación ha surgido antes la posibilidad de rodar ‘Asesinos Inocentes’.

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Foto: @hbeltrangimeno.

¿Por qué decides ambientarla en la actualidad, en el ambiente universitario y el mundo de la psicología?

Quizá fuera porque coincidió en mi época de estudiante en la facultad de Comunicación Audiovisual de Sevilla. Imagino que sería ese el motivo por el cual lo decidí así. Algo que quedó de la historia original fue que, como Michael Malloy era de ascendencia irlandesa, siempre pensé en la taberna irlandesa que sale en la película como escenario. También es cierto que al hacer el corto en esta época universitaria crees que es difícil encontrar actores de mayor edad y por eso son jóvenes.

¿En qué momento entra José Miguel Asensio a coescribir el guión contigo? ¿Participó en ese cortometraje inicial como actor, verdad?

Sí, José Miguel hizo de Sánchez en el cortometraje. El primer punto de partida fue el guión del cortometraje, que realmente no era un cortometraje sino un mediometraje, ya que duraba alrededor de 32 minutos. Ese fue el punto de arranque del guión y a partir de ahí quise desarrollar las relaciones entre los personajes. El corto está basado en los intentos de asesinato y los sucesivos fracasos pero no se desarrollaban las subtramas entre los personajes. En el largometraje ya desarrollé tramas nuevas como la de Nuria, que trata de investigar de una forma paralela lo que está pasando a su alrededor. También la trama de los del taller de coches y el tema de la deuda que Garralda tiene con ellos. Le di motivaciones y fui desarrollando las relaciones entre los personajes el guión se fue extendiendo hasta que en el 2004 tuve una primera versión de unas 130 páginas. Lo dejé parado, seguí con otras historias y en 2008 hice una segunda versión.

Después, ya en 2012, una vez estrenamos ‘Los niños salvajes’ quedé un poco más liberado de mi faceta de productor y retomé el guión y a la vez empezamos a buscar financiación. Conseguimos ayuda al desarrollo del ICAA y de la Junta de Andalucía. Seguimos desarrollándolo hasta la quinta versión en el que llegó un punto en el que me sentí atascado y conté con José Manuel. Había leído guiones suyos y habíamos colaborado en la facultad haciendo cortos, entre otras cosas. Y creí que su estilo era el adecuado para contar esta historia. Además, a él el thriller se le da muy bien y yo siempre había querido tratar esta historia, aunque realmente tiene mucha comedia, con un tono de suspense. Hicimos dos versiones más juntos, en paralelo seguimos buscando financiación, y en la última fase, a partir de 2013, estuve con un asesor de guión que es Fernando Cámara. Así que durante el último año yo seguía haciendo versiones y él sobre todo trabajó conmigo lo que eran las motivaciones de los personajes, especialmente, las motivaciones del profesor Espinosa. Hasta ese último momento, antes de la entrada de Fernando Cámara, las motivaciones del personaje eran muy diferentes. Simplemente estaba separado y seguía sintiendo mucho amor por su mujer aunque ella lo había abandonado totalmente y él no quería ser la causa de la ruina de su mujer. La seguía teniendo idealizada. Fernando me hizo ver que eso no era una razón de peso y fue cuando surgió el tema del sentimiento de culpa del que tanto habla el personaje. De querer morir como redención porque él se siente muy culpable. Por un lado, si muere va a acabar con esa losa que lleva cargando tantos años y por otro lado, su muerte podría hacer que su mujer se pudiera operar y que tuviera alguna esperanza para poder salir adelante. Todo ese trabajo fue mano a mano con Fernando Cámara.

Contó la productora en la rueda de prensa que el proceso se alargó cinco años…

De hecho, empezamos con él antes que con el de ‘Los niños salvajes’. Lo que pasa es que llegó este proyecto, que partía de la productora catalana Distinto Films y nos encantó. Queríamos trabajar con Patricia y paralizamos el proyecto de ‘Asesinos Inocentes’. Pero claro, cuando conseguimos ayuda al desarrollo, tanto del ICAA como de la Junta de Andalucía fue cuando empezó la financiación. La productora Marta Velasco empezó a mover el proyecto por mercados y a hacer contactos con Filmax y con TVE. Y después de ‘Los niños Salvajes’ fue cuando conseguimos la ayuda a producción del ICAA, nos dieron 495.000 euros, la máxima de aquel año de un presupuesto total de unos 3 millones que tenía el ICAA. A raíz de conseguirla se sumaron las de la Junta de Andalucía, Canal Sur y TVE. Ahí ya fue todo poco a poco.

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Foto: @hbeltrangimeno.

En ‘Asesinos inocentes’ mezclas thriller con algo de comedia negra, aunque has terminado dándole más peso al thriller

No me gusta utilizar la palabra thriller, no por nada, aunque realmente es un thriller. Lo que pasa es que últimamente se está asociando la palabra thriller a película de acción y no es lo mismo. Es decir, una película de acción es una película con persecuciones, coches y tiros. El thriller es otra cosa diferente y creo que da pie a equívocos. Hay otra vertiente de thrillers, como el psicológico, que te lleva a películas tipo ‘Memento’, ‘Seven’ o ‘El silencio de los corderos’. Pero tampoco es eso. Yo creo que a la hora de buscar los referentes para ‘Asesinos Inocentes’ siempre fueron películas clásicas de Hitchcock como ‘La soga’, ‘Extraños en un tren’ o ‘Un crimen perfecto’. En aquel entonces no se llamaba thriller, sino genero de suspense. Por eso prefiero decir que es suspense con toques de humor porque es verdad que el humor es la única forma en la que puede ser aceptada la premisa de esta película. La serie de situaciones inverosímiles, que por más que estén basadas en un hecho real resultan muy inverosímiles, o las tratas con humor o difícilmente funcionan. Incluso el humor funciona como desahogo de la tensión.

¿Qué has podido aportar a la película con tu experiencia de productor en anteriores proyectos?

En esta película solo he ejercido de director y de guionista, pero sí que es verdad que no solo tengo experiencia como productor sino que la empresa productora de la película es mía también. Con lo cual, si se gasta un euro de más, a quien le duele es a mí. Por eso, siempre he tenido mucho cuidado de medir y controlar qué necesito para contar y qué cosas puedo evitar para ahorrar costes. He estado continuamente pensando en el presupuesto de la película y que no se fuera de lo que estaba previsto. Puedes pensar que un plano de grúa quedaría súper bien pero siempre me planteo si se puede hacer de otra forma, si hay opción de que quede igual. Así que básicamente eso, mis conocimientos de producción y el cuidado de controlar el gasto han sido lo que he aportado, más que nada porque el dinero que se estaba arriesgando es el mío.

La película la protagonizan caras muy conocidas como Maxi Iglesias, Aura Garrido o Luis Fernández, ¿entraba en tus planes desde el principio que se hiciese con estrellas jóvenes?

Siempre, pero claro, como el proyecto ha pasado a través de tantos años, por mi cabeza y por el papel han pasado elencos muy diferentes de diversas generaciones. Por ejemplo, Maxi tendría doce años cuando hice la primera versión. Por mi cabeza han pasado muchos actores que están triunfando en el cine español pero que a día de hoy son mucho más mayores para lo que venía bien en esta historia. He querido coger lo mejor de lo mejor de los actores de esa edad de hoy en día.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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“MI PELÍCULA ES UNA COMEDIA ROMÁNTICA Y TODO LO CONTRARIO”

23 abril, 2015

Alejo Flah lleva más de una década trabajando como guionista, siempre a caballo entre España y su Argentina natal. Ha escrito, por ejemplo, en la serie ‘Vientos de agua’, de Campanella, y el guión de ‘Septimo’, de Patxi Amezcua. Este año debuta como director con ‘Sexo fácil, películas tristes’, que se estrena el 24 de abril en nuestros cines y que pudimos ver ayer en la Sección Oficial del Festival de Málaga. 

En su primera película como realizar –que comparte productores con ‘Ocho apellidos vascos– Alejo Flah desmonta el género de la comedia romántica para llevarlo a su terreno y jugar con él entre la realidad y la ficción. Cuenta la historia de Pablo, un escritor argentino al que le encargan el guión de una comedia romántica en el momento en el que su vida empieza a irse a la deriva. Con estos problemas rondando por su cabeza a todas horas escribe la historia de Víctor y Marina, dos treintañeros que viven en Madrid y que se conocen en una librería. 

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El director y guionista Alejo Flah.

En ‘Sexo fácil, películas tristes’ cuentas dos historias: una real y otra de ficción, ¿cómo estructuraste esa mezcla cuando empezaste a escribir el guión?

En general, por una cuestión práctica, cuando escribo por encargo, por llamarlo de alguna forma, escribo de una forma bastante ordenada. Es decir, escribo una sinopsis, un tratamiento y luego lo dialogo, pero en este caso no. En este caso lo que iba teniendo eran escenas, más o menos sueltas, y lo que me pasaba con estas escenas era que algunas ocurrían en España y otras en Argentina y no terminaba de entender por qué. Era bastante caótico el tema, incluso escribí muchas escenas que no están en la película pero que formaron parte en un principio. Creo que por mi propia profesión de guionista me salió esa idea sobre la confusión en la que vivimos, entre la ficción y la realidad. Todos vivimos muy familiarizados con la ficción y cómo las comedias románticas, por decir un género pero podría ser cualquier otro, nos marcaron en nuestra forma de establecer las relaciones románticas. Y como me daba cuenta que todo lo que pasaba en las películas no ocurría en mi vida. De ahí surge esa contradicción y por qué no ponerla en escena.

En cuanto a la forma, con el tiempo me di cuenta que escribiendo en argentino y en español, por decirlo de alguna forma, había una cuestión rítmica que es distinta en los diálogos. No lo sabría explicar bien pero siento que son como dos lenguajes distintos aunque tengan palabras muy parecidas. Lo que me salía era que los personajes de la ficción hablaran más porque el protagonista de esa realidad prácticamente no se comunica. Es un gran observador y espectador y te habla a través de todos sus otros personajes. Esa quizá fue la diferencia más grande a la hora de dialogar.

En el cuestionario que hiciste hace unos meses para Bloguionistas dijiste que a veces escribías con escaleta y otras no. Esta vez ha sido de las que no, ¿verdad?

No he hecho, pero al final acabé escalentando casi de golpe. Escribía diez páginas y pensaba en cómo seguir y ahí me hacía guías y planes para saber qué es lo que pasaba. Ahí es cuando escaletaba. Pero lo que yo entiendo por escaletar, por eso respondí a veces en el test, no lo he hecho. Era como entrar y salir. Escribo una escena que me apetece, salgo un rato, la estructuro y luego vuelvo a entrar. La cuestión es que en las siguientes reescrituras pasé por un par de laboratorios de guión que me sirvieron mucho para mejorar la película. Pasé por uno que organiza el festival de Sundance en Oxaca (México) y por otro que lo recomiendo mucho: lo organiza el Programa Media “éQuinoxe Germany” y lo hacen en Noruega o en Alemania. Allí estuve con el guionista de ‘Drácula, James V. Hart, que es un genio total, y también estuve con el guionista de varias películas de Warren Beatty. Es decir, tipos con una experiencia genial y que es muy bueno que lean tu guión y se pongan a pensarlo contigo. Sobre todo para volverlo a estructurar.

¿Es ese proceso que comentas es más caótico que el convencional?

No sé si más caótico pero sí que sé que me fui desprendiendo, a medida que pasaba el tiempo, de algo más intelectual que tenía el guión para acercarme a algo más sentimental. Fui dejando la cabeza, que era lo más tentador, sobre todo como guionista, y me di cuenta que lo que me interesaba era que esos personajes de ficción, aunque se muevan dentro de un género como la comedia romántica, fueran interesantes. Porque es media película. Si hubiera estado todo el tiempo desnudando el artificio hubiese sido una película muy cerebral y no me interesaba hacer eso. Creo que eso fue lo que más se fue suavizando aunque tampoco cambiaron tanto las versiones. Sí que había versiones en las que los personajes le hablaban al autor, ese tipo de cosas como más de Charlie Kauffman pero a mí me interesaba algo más sentimental, aunque creo que el riesgo es mayor.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Has dicho en la rueda de prensa que te interesaba que la parte ficcional de la película tuviese mucha verdad para mantener la atención del espectador. Siendo ambas muy reales, me ha dado la sensación de que has utilizado el estilo de los diálogos para diferenciar algo más las dos partes…

Las dos son artificios, porque construir una realidad no deja de ser un artificio y una ficción a la vez. Pero creo que la diferencia a la hora de construir los diálogos de una realidad o de una ficción está en que en la ficción se habla más ordenadamente, mientras que en la realidad se habla de forma más caótica. Normalmente pasamos rápidamente de hablar de una cosa y a hablar de otra. Lo que quise es que en la realidad nunca se viera lo que va a responder el otro después. En cambio en la ficción sí, y aunque te sorprenda una cosa te va llevando a la otra. Tiene cierta lógica dentro del género. Hay un ejemplo muy claro de esto en la secuencia en que una chica, cuando está meando, le dice al personaje de Ernesto Alterio: “¿quieres mirar?”. Eso nunca hubiera podido pasar nunca en la ficción, aunque después lo retomo y en la ficción dice: “¿quieres pasar?”. Pero era la idea de que en todo momento están pasando cosas y no tienen un orden tan lógico.

La lección de la película podría ser que, mientras que en las comedias románticas siempre sabemos lo que va a pasar, en la vida real, no…

Exacto. Y aún así, aunque sepamos lo que va a pasar en las comedias románticas, porque desde el minuto uno esos dos personajes aunque se odien van a terminar juntos, les queremos ver y saber por qué y qué les pasa para que terminen juntos. A mí me interesaba desnudar todos los elementos, de hecho la película empieza prácticamente contando el final y no me importa.

Me ha parecido muy interesante lo que ha dicho de ti Ernesto Alterio, que tienes la virtud de reescribir como tuyas las sugerencias de los actores…

Yo creo que esto viene un poco de ser guionista y perder cierta solemnidad con el papel escrito. Hay un punto en el que como guionista te das cuenta de que tu guión se transforma en otra cosa. Viene gente con otra visión, colabora, se aportan cosas en el rodaje, la gente escribe encima y el guión se transforma en algo nuevo. A la hora de dirigir yo quería estar abierto a todo eso. Es un equilibrio por el cual sabes que llevas un año escribiendo y tiene una lógica pero si de golpe te aparece algo nuevo puedes discernir entre una cosa u otra. Si uno entra en un terreno de confianza puedes decirle al actor “no lo veo” o “esto sí”. Por ejemplo, el diálogo sobre las series de televisión que tienen Quim Gutiérrez y Carlos Areces terminaba diciendo que la sexta temporada era la buena y que tenía que ser un poco paciente, pero los dos se pusieron a hablar de un personaje inventado de esa serie que era medio tonto y me pareció genial. Me empecé a descojonar y lo metimos. También me gusta mucho una improvisación robada de otra improvisación que es cuando Areces le dice a Quim mientras corre: “cuidado con la mierda”. Esa frase en realidad es una improvisación de Ricardo Darín la película ‘El mismo amor, la misma lluvia’ de Campanella que le encantó a Carlos Areces y la metimos. Por eso, me parece que en un rodaje hay que estar abierto a que sucedan estas cosas sin perder la vida y tener en mente que uno escribió un guión que es una guía y lo tiene que tener presente pero también hay que estar abierto. Sobre todo si hay gente talentosa, inteligente y con experiencia como Quim, Areces o Ernesto que proponen cosas. Además, siempre está la opción de la retoma o quitarlo en el montaje por si algo no te encaja.

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Rueda de prensa del equipo de ‘Sexo fácil, películas tristes’.

En la película hay un personaje que hace de productor de Pablo y con el que mantiene una muy buena relación, ¿cómo ha sido la tuya con tus productores?

Curiosamente, uno de los productores, José Nolla, es un gran amigo mío. También lo son Gonzalo Salazar-Simpson y David Naranjo, hemos creado una muy buena relación pero a José lo conozco de hace mucho. De hecho, apenas llegué a España le conocí. Me molesta a veces esta figura del productor enemigo que aparece en el cine. Sí, es cierto, hay productores que son el enemigo pero también hay directores de fotografía que son enemigos, o cualquiera… Quería rescatar esa figura del productor que ama el cine, que quiere sacar esa película adelante, hipoteca su casa… y más si es con un actor como Luis Luque. Es un actor que maneja ese límite entre la oscuridad y el cariño de una manera formidable. Logra hacer un personaje que por un lado te propone hacer un intercambio de parejas y por otra parte te debe dinero, pero aun así le quieres. Es lo que tiene trabajar con Luis, que a pesar de todo logra hacerlo querible. Si hubiese sido un actor más oscuro o más cursi no hubiera funcionado. En definitiva, quería rescatar esa figura del productor que aunque parezca un oxímoron, ama el cine.

Dices que gracias a salir a andar por la ciudad para despejarte descubriste el Madrid de la comedia romántica que has plasmado, ¿demuestra esto que para escribir no hace falta estar delante del ordenador?

Sí, si no me equivoco también lo contaba un escritor israelí, Amos Oz. Decía que para él escribir era como tener un negocio, como tener una peluquería en la que esperas a los clientes igual que a las ideas. Y que mientras no llegan las ideas él está trabajando. Como el peluquero que barre el suelo, lee el diario, sale a pasear… Yo reivindico, sin pasarse porque también hay que escribir, que hay que darse cuenta que esos procesos de búsqueda también forman parte de la escritura. Lo que pasa es que creo que con la experiencia uno se va dando cuenta y va sabiendo cuando son demasiado grandes esos tiempos de búsqueda. A medida que empezamos a localizar para la película yo les iba mostrando a muchos madrileños zonas de la ciudad en las que no habían estado nunca y se sorprendían. Eso era gracias a las caminatas que a priori pensaba que eran perder el tiempo al final me acabaron sirviendo para eso.

‘Sexo fácil, películas tristes’ también es una tesis sobre la comedia romántica, donde desmontas su estructura en los primeros minutos, ¿es un género que te gusta?

A mí me gustan muchas películas, desde el thriller hasta las comedias románticas y película sin género. Hay muchas películas que me gustan que son comedias románticas y hay otras que detesto. Pero, a medida que uno las va pensando y se va dando cuenta de que son todas iguales, no importa. Eso era un poco lo que quería reivindicar. Habrá gente que le gustará y habrá gente a la que no y me dirá que le conté todo solo en el principio… No importa, tú puedes saber que el protagonista va a tener un amigo, que va a pasar esto y lo otro y da igual. Lo que importa es la emoción de cada escena, como si la trama no importara. Lo que importa son los personajes y la emoción que logran imprimir los actores cada momento.

¿Es un género cada vez más difícil de escribir por eso que cuentas?

Yo creo que pasa con todos los géneros, y por eso creo que la película está escrita así. Por un lado, a la gente de nuestra generación, que nos criamos viendo géneros, nos gustan. Pero por otro lado, no podemos evitar decir: “ahora pasa esto”. Lo que me pasa a mí es que aunque lo desmonte me acerco con mucho cariño y respeto, no con cinismo y desdén. Ahí están todos esos elementos, pero están tomados en serio, es decir, el monólogo final busca emocionar, no se está riendo de esos personajes. El personaje de Ernesto es un escritor que empieza a escribir la película con cierto cinismo y poco a poco se va dando cuenta, que esto a todos los guionistas de encargo nos ha pasado, que un encargo te puede transformar la vida más que un proyecto personal. Y eso es curioso de nuestra profesión. La intención era abordarlo como un juego pero sin perder el cariño por el género. Yo digo que la película es una comedia romántica y todo lo contrario. Ahora estamos en un momento de géneros puros y cuando piensas, por ejemplo, en Azcona, las comedias tenían una carga dramática tremenda. Es muy difícil mezclar muchos géneros pero me interesa mucho.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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“ESCRIBIR ME HA HECHO TENER UNA RUTINA QUE ME DA ESTABILIDAD”

23 abril, 2015

Tras consolidarse como actriz de cine y televisión, en 2009, Leticia Dolera escribió y dirigió su primer cortometraje, ‘Lo siento, te quiero’. Al año siguiente, rodó el segundo, ‘A o B’. Y, cinco años después, ya tiene su primer largometraje preparado: ‘Requisitos para ser una personal normal’. Esta comedia romántica, protagonizada por la propia Leticia Dolera y Manuel Burque, levantó carcajadas y aplausos en el pase de prensa del 18 Festival de Málaga, donde compite en la Sección Oficial.

En su ópera primera, Leticia Dolera encarna a María de las Montañas, una treintañera sin pareja, sin trabajo y sin casa, que busca convertirse en lo que ella entiende por una persona normal para empezar a encajar en la sociedad. Además, no se trata sólo de su primer largometraje como directora, sino también como guionista y, por eso, aprovechamos nuestra estancia en Málaga para charlar con ella sobre la escritura de ‘Requisitos para ser una persona normal’.

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La actriz, guionista y directora Leticia Dolera.

Quiero que empieces contándome ese momento en el que, tras rodar varios cortos, te pones a trabajar tu primer largometraje…

Lo primero que hice fue empezar a imaginar unos personajes y una historia que en realidad empezó con la idea de escribir una novela. Me empezaron como a salir los pensamientos de la protagonista, en primera persona, más que una idea para una peli. Es curioso porque la trama familiar tenía mucho más peso y la historia era más oscura porque entraba mucho más en el drama con el padre. Pero, poco a poco, no sé si fue porque yo misma empecé vivir una etapa vital de más luz, la historia fue cada vez más luminosa, así que pensé que mejor novela no, porque me empezaba a imaginar imágenes y los personajes tenían cara. En ese momento fue cuando empecé con esas maravillosas cartulinas y a llenarlas con cuadraditos.

Vamos, a hacer una escaleta…

Bueno, yo lo llamo “los cuadraditos”. Mi universo de cuadraditos. Tengo las cartulinas de cuadraditos y las cartulinas del timeline, porque cuando me agobio con los cuadraditos voy al timeline y voy cambiando. Tardé en ponerme a escribir. Cuando descarté lo de la novela, que fue como a la página ocho o nueve, veía que necesitaba imaginar la historia a nivel plástico y estuve un montón de tiempo con los cuadraditos. Pasó mucho tiempo hasta que empecé a teclear en el ordenador. Estuve pensando, tomando notas de pensamientos de los personajes… Sobre todo de éstos, porque la historia la construía más a partir de ellos que a través de la trama. Me volví loca con esa cartulinas. No tengo el tiempo calculado de lo que tardé en terminarlas, porque entre viajes, rodajes de actriz… Año y pico, seguro. Pero allá donde yo estuviera me acompañaba la historia.

En el post que escribiste en Bloguionistas hace ya unos cuantos años contaste que empezaste a escribir como ejercicio personal y una hora al día, ¿has seguido manteniendo esa rutina?

Ahora, como estoy metida con la promo de la peli y con temas de producción, me cuesta mucho sentarme a escribir, porque son como dos partes del cerebro distintas. Pero sí que es verdad que cuando estaba escribiendo el largo me sentaba cada día, porque es como un músculo que tienes que entrenar y, aunque, había días en los que no escribía nada, me sentaba en la mesa o me iba a una cafetería a leer mis propios cuadraditos o una versión del guión para calentar, ya que no me venía nada. Otra cosa que hacía cuando estaba bloqueada era ver pelis que tuvieran que ver con el universo de la mía, porque eso te alimenta y te inspira. Y también me venía bien salir correr, me despejaba mucho la mente para escribir. Aunque puede ser desquiciante, tiene un punto muy relajante saber que cada día te puedes dedicar un rato a estar en esa burbuja, sea productiva o no. Es bueno sentir que tienes un objetivo. Por ejemplo, en el trabajo de actriz, cuando no tenías un rodaje o un casting no tenías nada que hacer y era una sensación de “¿qué hago? Quiero una rutina, quiero currar”. Y escribir me ha hecho tener una rutina que me da estabilidad.

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Foto: @hbeltrangimeno.

¿Cuántas versiones llegaste a hacer el guión?

Muchísimas. Tampoco me acuerdo lo que tardé en dialogar la primera versión. Lo que me pasó es que estaba acostumbrada a hacer versiones de guión que nadie tenía que leer. Una vez que ya habíamos mandado el guión a Televisión Española y los productores empezaron a trabajar pero no sabíamos si la peli se iba a levantar o no, yo seguía haciendo versiones. He tenido que aprender ahora que, cuando haces cambios en una versión tienes que hacer que aparezca con un asterisco para que se distinga. Como no lo hacía nadie sabía cuales eran los cambios. Eran frases, no localizaciones ni cambios de producción. Eso hizo que me diera cuenta de que el proceso ya no era algo independiente, sino que tenía que ir comunicándolo.

Otra de las cosas que contaste en tu post fue que gracias a un director aprendiste que el guión es una guía para el resto del equipo y que había que dejar que creciese con el trabajo y las aportaciones de los actores. Trabajaste así en tu corto ‘A o B’, ¿también en la película?

Sí. Y a mí me gusta decirles eso. En España creo que hay un método de trabajo muy tradicional en el que el guión es el que es y hay que decir lo que pone, y creo que eso coarta a los actores muchas veces. Es muy importante saber que el guión es una guía y ellos son el personaje, y desde ese personaje pueden salir cosas que desde tu mesa de trabajo no van a surgir nunca. Creo que, además, estas son las cosas que acaban dando más verdad, tanto a los personajes como a la peli. Al fin y al cabo, el actor es el instrumento. Si tú les dejas ese espacio creativo para que crezcan y aporten luego ya puedes decidir lo que está bien o lo que no, pero cuando estás actuando salen cosas muy orgánicas y muy locas. Por ejemplo, cuando en la peli Manuel y yo nos tiramos el pedo bajo la manta, cada vez decíamos una cosa diferente. Y en la que se quedó, que es en la que dice “tienes el infierno ahí dentro”, eso lo improvisó él. Es muy chulo cuando trabajas con actores que saben encontrar un equilibrio entre lo que pasa la escena y la improvisación.

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Leticia Dolera con Jordi Llodrà, Manuel Burque y Miki Esparbé, actores de la película.

Has definido ‘Requisitos para ser una persona normal’ como un “canto a la libertad”, algo que, supongo, no se habría dado sin esa libertad que comentaste que te dieron los productores…

Eso es lo bueno de trabajar con Televisión Española, que deja la peli en mano de los autores totalmente, y eso es muy chulo. Es muy guay que una televisión pública apoye los proyectos de esa manera, dando voz a los creadores. Me siento muy afortunada en ese sentido. Si hago más pelis y las hago con otras cadenas que sí te imponen un casting y opinan sobre el guión o sobre el montaje, pues será otra experiencia que viviré y aprenderé a lidiar con eso, si es que ese momento llega. Pero poder hacer la primera peli como tu sientes que debe ser, escogiendo el cast, ir cambiando el guión durante el rodaje (siempre y cuando pongas asteriscos) ha sido muy bonito y me siento muy afortunada, porque tengo muchos amigos guionistas y directores que no han vivido las cosas así, así que soy consciente de la suerte que tengo.

Hay una diferencia notable entre escribir un corto y un largo. Tengo curiosidad por saber si, durante la escritura de la película, necesitaste tirar de algún manual de guión o algo por el estilo…

Me leí un libro que me dejó Miguel Ángel Vivas, y que aún no le he devuelto, por cierto, que es ‘Salva al gato’, que muy ameno, aunque creo que no hay que volverse locos con la rigidez de la estructura que propone el autor. Este libro te ayuda a saber lo que, en teoría, funciona. También me leí ‘El viaje del escritor’, y otro que me gustó mucho pero que no recuerdo el título, sobre conversaciones con varios cineastas de distintas épocas. Me ayudó mucho para aprender sobre distintas maneras de enfrentarse al guión y a la dirección. Y, por otro lado, el hecho de haber analizado muchos guiones como actriz, de tener que entender un personaje, sus intenciones y sus porqués para interpretarlo, también suma. He vivido el proceso, porque luego he visto cómo quedaba en pantalla y he comprobado lo que no funcionaba. De hecho, hay cosas en el guión de la peli que me hacían dudar, que me costó pelear con ellas y que era consciente de que estaban más en pincillas, y que después de rodar me han dado problemas. Esas son las partes que me han hecho reescribir la peli en montaje. Al final, lo que en guión tienes entre arenas movedizas se va a notar en montaje.

En la película también has jugado mucho con la comedia de montaje, ¿es algo que has trabajado desde el guión o son ideas que van surgiendo?

Hay muchas de esas cosas que te las imaginas en guión y las vas apuntando porque forman parte de la historia, pero, por ejemplo, la idea de que los personajes hablan a cámara se me ocurrió en el set, en el segundo día de rodaje, y como me moló lo mantuve en el resto de la peli.

¿Serías capaz de dar unos ‘Requisitos para escribir un buen primer guión’?

Te los intento dar con toda mi buena fe: mucho trabajo, muchos cuadraditos, mucha autocrítica y mucha honestidad. Respecto a este último, creo que fue en una entrevista que vi a Neil Gaiman, que dijo algo como “si cuando estáis escribiendo, en algún momento sentís pudor, es que vais bien”, y a mí esto me caló y durante la escritura lo tuve en mente. Había momentos en los que, escribiendo determinadas escenas, sentía pudor y la necesidad de borrarlo, pero me acordaba de esto y los terminé dejando.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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“‘EL PAÍS DEL MIEDO’ ES UNA METÁFORA DE LA PÉRDIDA DE CONFIANZA DEL CIUDADANO EN LAS INSTITUCIONES”

22 abril, 2015

Carlos es un hombre pacífico y culto que no concibe la violencia como opción en ningún caso. Sin embargo, una niña de 13 años que acosa a su hijo en el instituto empieza a hacerle la vida imposible también a él. Tanto su día a día como sus principios se verán alterados por una sensación continua de angustia e inseguridad. Esta es la premisa de ‘El país del miedo’, la primera película del extremeño Francisco Espada, que se presentó ayer en la Sección Oficial del Festival de Málaga. Espada, productor y también autor del guión, ha adaptado la novela homónima de Isaac Rosa actualizándola a ese país del miedo en el que estamos viviendo: una España precaria sumida en la inseguridad ciudadana.

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El guionista, director y productor Francisco Espada.

¿Qué viste en la novela de Isaac Rosa para embarcarte en este proyecto?

Fundamentalmente lo que vi en la novela es que era una reflexión muy interesante sobre el miedo pero desde el punto de vista de lo cotidiano. Y que la propia estructura de la novela permitía construir la historia como un thriller y no como un drama, que es lo que normalmente aparece con historias sobre bullying. Este tipo de construcción me permitía probar narrativamente una serie de cosas que me interesaban mucho y que creo que añadían mucho dinamismo a la historia.

La novela es del año 2008, y en ella se relatan miedos diferentes a los de la España del presente, ¿cómo ha sido esa renovación de los temores de la sociedad actual?

La verdad es que fue sencillo, porque realmente para mí la referencia, aunque escriba una película y esté basada en una novela, es la vida más que otras obras. ¿Cuáles son los miedos que hay ahora? El miedo fundamental ahora es perder el empleo. Isaac hablaba del miedo al terrorista islamista, a la gripe aviar, a la gripe A, a la crisis, etc. Todo eso se ha incorporado a la película porque entraba muy bien y también todo el tema de los recortes. La película también es una metáfora de la pérdida de confianza del ciudadano en las instituciones. Meter todo lo de los recortes contribuye a crear ese clima de desesperación en el protagonista. El personaje se va dirigiendo a otros personajes y se van quitando el problema siempre de encima porque no le pueden ayudar. Como el director del instituto o la psicóloga que no le pueden ayudar con su problema porque no tienen recursos materiales para enfrentarse a esa situación.

¿Estuvo Isaac Rosa presente en la adaptación de algún modo?

No. Al principio le planteé si quería involucrarse en la adaptación pero no quiso entrar a participar por respeto a mi trabajo y porque dice que él sabe escribir novelas pero no cine. Ya una vez que él se desvinculó, cuando lo tenía terminado, le mandé el guión que iba a rodar y sobre ese guión él me hizo algunas sugerencias. Tenían que ver más con la actualización de la novela y de involucrar los miedos actuales.

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Francisco Espada con el equipo de ‘El país del miedo’.

Has comentado en la rueda de prensa que escribiste el guión siempre pensando en que el presupuesto iba a ser bajo…

Lo que hice fue ponerlo todo en función de las posibilidades que íbamos a tener. Por ejemplo, la secuencia donde él está esperando para entrar en la comisaría en la que se imagina la situación en el interior del despacho, en un principio, la tenía escrita en una cafetería. Claro, eso, al que no se dedique al cine, le parece que es lo mismo, pero la diferencia es otra localización, muchos más personajes, un camarero, policías y que se vea que es la cafetería que está cerca de la comisaría. Esas decisiones son muy sencillas, muy prácticas pero que luego ayudan una barbaridad en el rodaje porque teníamos cinco semanas para hacer la película. Además, yo quería que fuera un rodaje de ocho horas y no matar al equipo, que es lo que suele pasar.

Sobre los diálogos, ya que mi formación es sobre todo como actor, lo que intenté hacer fue construirlos a partir de las técnicas que utilizan los actores para vivir las situaciones. Por ejemplo, un factor fundamental es saber qué quiere un personaje de otro, qué vínculo tienen los dos, qué relación tienen, qué han hecho antes y qué van a hacer después. Todo eso estaba en la base de los diálogos y, claro, luego los personajes hablan del día tan bueno que hace pero están hablando de sus problemas. Los diálogos no son literales sobre lo que está pasando, son oblicuos. Y los propios diálogos que hay en la novela están prácticamente tal cual en la película. Sin apenas conocer el mundo del cine, Isaac hizo un trabajo muy bueno con la novela, los diálogos son muy cinematográficos y se nota lo que quiere cada personaje, por eso la adapté. Isaac es muy buen escritor.

También vienes del mundo del cortometraje, donde has escrito y producido unos cuantos, pero sólo has dirigido uno antes de tu primer largo. Has dicho en la rueda de prensa que dirigiste ‘El país del miedo’ porque escribiste el guión y al final “te liaste”, ¿cuándo y por qué sucedió esto?

Lo primero que hice fue un tratamiento secuenciado de la novela y luego dialogué el guión. Digo que me lié en el sentido de que yo podía haber hablado con un guionista e ir diciéndole que “esto no porque no vamos a tener presupuesto, mejor lo hacemos así”. Me parecía que iba a ser un ejercicio que no iba a dar un buen resultado porque, por lo general, la gente que viene del mundo del guión no tiene esa conciencia de la producción que ahora mismo tengo yo por haber sido productor, básicamente. Por eso preferí adaptar el libro yo. Luego, lo que pasó es que había hecho tan mía la historia que me parecía imposible encargársela alguien, porque le hubiese hecho la vida imposible. A mí lo que más me interesa como espectador son los personajes y las historias y, como director, los actores y los guiones. Entonces, tenía tan claro que todo iba a circular alrededor de los actores que ahí sí me sentía seguro porque creo que el trabajo del actor lo conozco y, además, me encanta.

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Foto: @hbeltrangimeno.

La película habla del miedo, ¿llegaste a sentirlo en algún momento antes de ponerte a dirigir?

Yo creo que no lo había hecho antes por eso, por miedo. Yo siempre he pensado que no quería dirigir pero igual lo que pasaba es que quería dirigir esta película pero no me atrevía a hacerlo. Le he mandado la novela a directores y ninguno me ha hecho caso. Llegué a pensar: “joder, ¿cómo no la ven?”. Alguno me respondió amablemente pero nadie me dijo nada. Así que llegué a la conclusión de que esta historia era mía y que, además, si la dirige otro le voy a hacer la vida imposible.

Una cosa que ocurrió fue que, en el guión que escribí la historia era lineal, pero cuando empezamos a montar la película me di cuenta de que no funcionaba nada. Estaba desesperado, no entendía que, con todas las cosas que ocurren, no se acumulara la emoción. Así que empezamos a probar a montar, a partir del segundo acto, de una manera no lineal: el marido la cuenta a la mujer por teléfono que pasa una cosa, pero vemos que ha pasado otra, y creo que eso le ha venido muy bien a la película.

Al final, ¿cuánto tiempo te ha costado levantar el proyecto?

Ha sido muy difícil levantarlo. Fíjate, compré los derechos del libro en 2008. Han pasado siete años. Cuando haces una apuesta que no es un cine comercial que vaya solamente con el objetivo de llenar las salas siempre es más complicado. Y, además, cuando la propuesta la hace un tipo al que nadie conoce como soy yo, pues más complicado todavía. Al final, conseguimos un pequeño apoyo de Extremadura, entorno a un 20% del presupuesto y el apoyo definitivo de Canal Sur ahora ha sido muy importante porque creo que va a posibilitar que la película se pueda distribuir.

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Foto: @hbeltralgimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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“RODAR SIN GUIÓN DABA VÉRTIGO, PERO LOS ENSAYOS NOS TRANQUILIZARON”

21 abril, 2015

Miguel Larraya debutó como director de largometrajes en 2013 con el slasher ‘Afterparty’ y el año pasado rodó su segunda película gracias a la iniciativa Little Secret Film. El proyecto se llama ‘Todo el mundo lo sabe’ y es una de las participantes del 18 Festival de Málaga. Antes se ha podido ver, tal y como nos contó Larraya, en un festival de Gran Canaria y en La Cineteca de Madrid, pero su principal ambición era que la seleccionaran en la sección Zonazine del certamen malagueño. Ayer, vio su objetivo cumplido.

‘Todo el mundo lo sabe’ está protagonizada por Bárbara Santa-Cruz, Diego Toucedo, Juan Alén y Juan Blanco, y está ambientada en Madrid, en el año 2014. Una persona que trabaja para una agencia de investigación transcribe conversaciones de algunos implicados en un caso de corrupción. Y ahí está la originalidad de la historia, ya que esos personajes no son los que estamos acostumbrados a ver en las noticias. Además, un dato: fue rodada sin un guión dialogado previo, tal y como mandan las normas del Little Secret Film.

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El guionista y director Miguel Larraya.

Una de las bases del Little Secret Film es que no se podía tener un guión dialogado como tal. Manuel Bartual, otro de los participantes de la sección Zonazine con su Little Secret ‘Todos tus secretos’, nos dijo que él se la había saltado, ¿hiciste tú lo mismo?

No, yo no lo tenía dialogado. Nosotros trabajamos con un documento que era un tratamiento de unos 35 folios. Son como los tratamientos que suelo hacer justo antes de llegar a dialogar un largometraje. Sí que incluyo determinadas frases entrecomilladas cuando las veo muy claras y las anoto en estilo indirecto. No diría que había cero diálogos en el tratamiento de ‘Todo el mundo lo sabe’ porque sí que los había pero, en definitiva, era un tratamiento escaletado por secuencias. Luego sí que se fijó bastante dialogo, sin escribirlo en ningún momento, en los ensayos. Fueron apareciendo frases que sí que nos gustaban y las fijábamos mentalmente. Aunque luego en rodaje cada actor es de una manera. Por ejemplo, me daba un poco de reparo no tener un guión con Bárbara porque ella es muy disciplinada y sus tomas son muy parecidas de diálogo. Sin ser iguales, es verdad que tenían más líneas de dialogo parecidas, mientras que los demás hacían tomas muy distintas.

¿Puede pasar factura a un director no trabajar sobre un guión ya dialogado? ¿Te quita seguridad?

Trabajar así es como un arma de doble filo pero que tiene diferentes ángulos. Hay uno muy interesante que es lo que decías, te da una seguridad, pero a veces la seguridad es relajación y a los actores, es una opinión personal que no he hablado con ellos, creo que les mantuvo muy alerta. Les hizo tener que estar muy cerca del personaje porque ellos no podían decir cualquier frase, sino que tenían que hacer el ejercicio de estar en el personaje para decir lo que él diría. Es un ejercicio que creo que debería hacer cualquier actor aunque el guión estuviera escrito. A veces cuando tienes las cosas hechas en la vida, aunque tú no quieras, hay un punto en el que te relajas. ¿Corres igual cuándo te están persiguiendo que cuando no? Siempre hay un punto más.

El trabajo de los actores es muy bueno y los diálogos, muy reales, ¿cómo fue ese trabajo en los ensayos para ir dándoles forma?

La verdad es que al empezar los ensayos todos tenían algo de vértigo. Al hacer las escenas ellos se iban sintiendo más cómodos y los ensayos nos tranquilizaron a todos. Al principio daba más miedo porque todos habían trabajado siempre con textos cerrados pero la clave fue empezar con los ensayos. Luego hay otra parte de la que se habla poco pero es muy importante: el montaje y el raccord. El tener un diálogo cerrado te permite tener diferentes posiciones de cámara y saber que todo puede encajar pero no era nuestro caso. Por eso, quería tener una planificación multicámara para que siempre pudiéramos cortar dentro de cada toma. Porque, de repente, en el plano corto un personaje le ha dicho antes a otro cierta información y en el general se la ha dicho después y no puedes montarlos. Eso lo pensé antes y tenía claro que si íbamos a utilizar improvisación por lo menos estar cubierto y saber que puedo cortar dentro de una misma toma improvisada.

Entonces, ¿no tener guión te hace tener trabajar más y tener que usar más herramientas durante el rodaje?

Sí, tiene pros y contras. Hay cosas que exigen un poquito más de trabajo. También es verdad que, claro, en esta película, que es muy sencilla de producción, pues como te quitas de unas cosas te puedes meter en otras. Probablemente en una película que exige más producción creo menos razonable, o igual me atrae menos, utilizar este tipo de estilo y sólo rodar con un tratamiento, porque te estás poniendo trabas a ti mismo. No creo que sea una cosa que haría siempre pero después de hacerlo me quedé muy contento. Además, estuve hablando con amigos guionistas y alguien me comentó sobre un método de trabajo que se basa en escribir los diálogos en los ensayos. No lo he hecho aún pero me ha gustado tanto lo de generar los diálogos con los actores, teniendo tu claras muchas cosas, que me atrae mucho la idea de grabar los ensayos, transcribir los diálogos que te gustan y hacer un híbrido.

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Foto: @hbeltrangimeno.

¿Cuánto tiempo tardaste en tener el tratamiento? ¿Nació a raíz de la propuesta del Little Secret Film?

Sí, nace a partir de la propuesta de Little Secret Film. Hubo un primer arreón de dos meses en el que sí que tuve una primera versión de unos 35 folios de tratamiento pero luego hubo modificaciones bastante sensibles de apariciones y desapariciones de personajes y demás durante otros cinco meses, igual que cuando vas retocando un guión. A partir de una primera versión empiezas a retocar, a coger perspectiva, lo dejas y vuelves. Es un poco mi forma de escribir. Tener una primera parte de volcarlo todo y luego ya dedicarle mucho más tiempo a pulir el primer impulso.

La historia bebe directamente de la actualidad. Cuentas una historia de corrupción pero en ningún momento se habla de política pese a que a todos nos viene a la cabeza, nombres incluidos, ¿no quisiste meterte ahí por alguna razón?

Me gustaba la parte de jugar a que el espectador pusiera de su parte para que así la película adquiera una dimensión más atemporal y para no caer en el oportunismo. Creo que son situaciones que se han dado siempre y de hecho muchas de las tramas que salen ahora nos remiten a décadas anteriores, son cosas que siempre han ocurrido y a mí siempre me han interesado estos temas. En los últimos años el foco de la opinión pública se ha centrado ahí, lo cual hace que para película haya más gente que pueda rellenar esos huecos porque tienen más información. Pero no quería que la película fuera circunstancial. El mundo financiero te puede remitir a relaciones políticas, de hecho hay algún diálogo que habla sobre conseguir concesiones…, pero quería que cada espectador pudiera rellenar ese hueco. Yo quería poner el foco en el factor humano y eso se repite en todas las partes. Lo otro creo que es más labor del periodismo, el meterse ahí y contar exactamente como es. La ficción me interesa más para contar lo que les pasa a los personajes.

Creo que uno de los grandes aciertos de la película es que los protagonistas de esa historia de corrupción son personajes que nunca leemos en las noticias, al menos en primer plano…

Toda la información siempre se pone en el centro, el foco son los personajes protagonistas de esas tramas. Entonces, leyendo todas esas noticias, lateralmente, aparecen estos personajes. De hecho, en el encabezamiento de la noticia, ya hay un periodista que la firma y para mí eso ya genera preguntas, ¿por qué lo has escrito? ¿Quién te lo ha contado? Y de ahí surge el personaje de Jorge. Luego, hay veces que sí que aparecen en la prensa amantes de una manera muy periférica pero a mí ya me despertaba curiosidad para preguntarme sobre esa relación. Si hay una traición o está divorciado… Por ejemplo, el personaje del policía ya surge de ese tipo de historias. Recuerdo en alguno de estos casos grandes de corrupción que a la salida de Soto del Real, un convicto comentaba que estos presos son tipos de puta madre… De pronto, alguien entra a la cárcel y hay un choque. Tienen que relacionarse con personas que tienen que ver con el mundo de la delincuencia y que parece que ellos no tienen nada en común pero que por algo están ahí…

Todos los personajes de ‘Todo el mundo lo sabe’ acaban mal, incluido ese corrupto invisible que les une. En la vida real, estos personajes suelen salir impunes, ¿te pedía el cuerpo ajusticiarle?

No, de hecho sí que creo que hay personajes como él que han acabado mal. Igual no con la muerte por motivos de violencia pero ha habido algún caso de gente que ha muerto de enfermedad después de pasar por un caso de corrupción y cuando lees sobre ello puedes llegar a pensar le mató el escarnio público o su caída al abismo. Quería llevar al personaje a ese arco. Ellos piensan que están muy arriba en la escalera de poder pero sigue habiendo gente por encima y puedes caer hasta la muerte. Probablemente es el punto en el que la película aprieta un poco más la hipérbole dramática pero para cerrar me gustaba la idea de que cayese al fondo.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Antes has comentado la importancia del montaje. Me pareció muy original ese interludio musical que haces mostrando la actuación del grupo que está escuchando en ese momento el personaje que transcribe las conversaciones, ¿por qué lo hiciste?

Es una película determinada por las necesidades de producción y el esquema está muy apoyado en los diálogos pero no quería hacer una historia de bustos parlantes. Yo soy muy fan de ‘La conversación’ de Coppola, también de ‘Blow Out’, de Brian de Palma, que son dos pelis que exploran y experimentan con la representación visual del sonido, de cómo alguien que escucha algo se lo va imaginando, así que me pregunté por qué no articular la película a través de eso, experimentando con la narrativa. Por eso también empiezo la peli con insertos, contraluces… Como si fuera la cabeza de la persona que está escuchando la grabación. También, por otro lado, al haber tanto diálogo pensé que podía venir bien hacer pequeños descansos y me encajaba muy bien enfatizar eso, que si el tipo que transcribe en la película es el que está narrando, no le vendría mal tanto a él como al público hacer una pausa en el cambio del segundo al tercer acto, recapitular para que el espectador piense en la información que tiene. Además, la canción se llama ‘Antes de caer’, un poco como diciendo “ahora viene el descenso”.

Rodaste ‘Todo el mundo lo sabe’ tras ‘Afterparty’, tu ópera prima. Son dos películas muy diferentes: una es low cost mientras que la otra responde a un modelo más industrial, ¿cómo fue ese cambio en el tipo de producción?

Una de las cosas de las que te das cuenta es que las películas pueden ser más grandes o más pequeñas pero que lo más importante es que tenga todo lo que necesita. Yo he sentido más que tenía todo lo que necesitaba en ‘Todo el mundo lo sabe’ que haciendo una película con más presupuesto, porque a veces requiere unas cosas a las que no llegas y te sientes más atrapado. Creo que aprendí mucho con ‘Todo el mundo lo sabe’ a la hora de construir un concepto que tenga que ver exactamente con lo que puedo producir, aunque tenga muy poco.

Por otro lado también hay una parte de cambiar de tono y acercarme a inquietudes personales que me han interesado desde siempre sin tener que estar sometido ni tener que vendérselo a alguien que tiene que arriesgar mucho dinero. Para experimentar y probar cosas sin grandes riesgos económicos creo que está muy bien. Si no funciona bien, pues la distribuyes menos y al menos tú has aprendido, y si el resultado es bueno, la puedes enseñar. Pero si al final no sale bien, no ha habido grandes pérdidas. Otra de las cosas que me gustaba del formato Little Secret Film es la de plantearnos un rodaje corto: Bárbara Santa-Cruz rodó en una jornada, Juan Blanco también, Diego Toucedo rodó en tres… Es algo razonable.

¿Te ha dejado mejor sabor de boca ‘Todo el mundo lo sabe’ que ‘Afterparty’?

A nivel creativo sí. También creo que son dos películas que tenían un objetivo distinto; ‘Todo el mundo lo sabe’ tiene mucho más que ver con mis propias inquietudes como espectador, siendo ‘Afterparty’ también un tipo de cine que me gusta ver pero que probablemente es menos central en mis gustos. Le dedico tiempo, me gusta ver cine adolescente y he sido muy fan, pero es verdad que era una película con una vocación industrial, de demostrar que puedes ganarte la vida como un director y hacer productos para un mercado que hace cosas muy establecidas, porque existe un mercado de productos adolescentes donde algunos productos me interesan. También era una película pensada para ser barata, tenía una sola localización. Fue un ejercicio para hacer un buen producto y que fuese divertido en el que también fui bastante autoconsciente, porque había guiños a los propios productos adolescentes. Aunque creo que la peli necesitaba un poco más; rodamos en 20 días y creo que necesitamos algo más. Pero aprendí mucho rodando, tanto de los aciertos como de los errores.

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Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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“LAS MUJERES TODAVÍA TENEMOS QUE HACER MUCHO RUIDO”

20 abril, 2015

2013 fue el año de Manuela Moreno. Su Notodo ‘Pipas’ fue uno de los cortos más populares del certamen del año, llevándose el premio al Mejor Guión y, ojo, una nominación al Goya. Poco después se anunció su esperada llegada al largometraje: ‘Cómo sobrevivir a una despedida’, una comedia alocada, con guión suyo y de Susana López Rubio, sería su debut como directora. 

Y ayer fue el día. Su opera prima se estrenó en la Sección Oficial del 18 Festival de Málaga y el 24 de abril lo hará en toda España. ‘Cómo sobrevivir a una despedida’ cuenta las aventuras de un grupo de amigas en Gran Canaria, donde van con el objetivo de celebrar por todo lo alto los últimos días de soltería de una de ellas. 

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La guionista y directora Manuela Moreno.

La idea original de ‘Cómo sobrevivir a una despedida’ es de Nuria Valls y Susana López Rubio, mientras que el guión lo firmáis Susana y tú, ¿cómo y cuando entraste a escribir y dirigir la película?

A mí me llega el guión porque estaban buscando una directora para la película. Lo que ocurrió fue que cuando entré en el proyecto me dijeron que tratara de llevarla a mi universo, que dialogara toda la película porque querían algo con mi estilo. Por ejemplo, la cabecera y la definición de los protagonistas no estaban en el guión y lo añadí para dibujar y perfilar los personajes. También añadí algún secundario, como el que hace Javier Bódalo, el bakala que acosa a Gisela. Digamos que traté de reescribir lo que ya tenía, que era el guión que me pasó Susana López. Nunca llegué a escribir a cuatro manos. Fue un trabajo arduo porque es como darle a un pintor un cuadro pintado por otro y decirle que lo haga suyo, todo un reto para mí. Dialogué la peli y traté de darle mi universo, metí algunas cosillas de trama pero realmente el argumento principal ya me vino dado, así que el guión está firmado por las dos.

Es tu primer largometraje como directora, ¿es también tu primer guión?

No, yo tenía mi primer largo ya escrito, que voy a rodar ahora en agosto. Se llama ‘Rumbos’. Jamás creí que iba a debutar con una película por encargo, sin embargo me vino esta oportunidad y no me lo pensé. El trabajo que he hecho en ‘Cómo sobrevivir a una despedida’ ha sido sobre un guión ya trabajado. El proceso fue muy diferente porque no pasé por la escaleta ni nada de eso, pero fue muy divertido. Así que, sí, ya tenía mi guión escrito y paré de moverlo cuando me llegó este proyecto. Lo dejé durmiendo en el portátil para meterme en esta aventura.

‘Cómo sobrevivir a una despedida’ responde a un claro modelo de comedia americana, ¿te llegaron directrices concretas desde la productora?

No, porque yo sólo iba a dirigir la película. Lo que pasa es que luego en el proceso creativo fue realmente cuando me invitaron a llevarla más a mi universo, a como yo retrato a mis personajes en los cortos. Los productores tenían muy claro el concepto y el tipo de producto que querían. Por eso, en el proceso de documentación me vi todo tipo de películas: ‘Bridesmaids’, ‘Resacón en las Vegas’, ‘Algo pasa con Mary’ o ‘Colega, dónde está mi coche’…

Es un tono que dista bastante del de tus cortos, más cercanos a la tragicomedia…

Mi próximo proyecto, ‘Rumbos’, es una tragicomedia a tiempo real, lo que dura la trama es lo que dura la película. La historia ocurre durante una madrugada de verano en una gran ciudad. Es una película de historias cruzadas y personajes. La produce una productora catalana, Arcadia; han hecho ‘Blancanieves’, ‘No habrá paz para los malvados’… Y ahí ando, se me ha juntado la promoción de ‘Cómo sobrevivir a una despedida’ y con la preproducción de mi nueva película, porque en agosto empiezo el rodaje.

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Foto: @hbeltrangimeno.

La mayoría de tus cortos transcurren en una sola localización, mientras que ‘Cómo sobrevivir a una despedida’ es todo lo contrario: exteriores, secuencias en parques de atracciones, discotecas… ¿Ha sido un reto?

Efectivamente, menos el corto ‘Lo sé’, casi todos ocurren en una única localización. Y de repente hacer una comedia loca, disparatada y a la americana fue un reto para mí. Fue como una yincana con más de cuarenta localizaciones. Si me faltaba un plano ya no había solución, porque al día siguiente nos íbamos a la otra punta de la isla. Iba todo el rato un poco muerta de miedo, con mucho vértigo pero con mucha firmeza a la vez.

Supongo que habrá sido un aprendizaje brutal…

Me he hecho un master. He aprendido una barbaridad. Me ha permitido rodar en 35mm, que pensaba que nunca más podría; todos los exteriores de día de la película son en 35mm, mientras que los interiores y los planos nocturnos los hemos rodado con Alexa.

Entonces, pese a esta primera incursión en el largometraje, ¿no te ves en el futuro como directora de encargo?

Si en el futuro surge la oportunidad y es interesante, ¿por qué no? Pero no te voy a engañar, lo que más feliz me hace es contar con imágenes lo que me he imaginado previamente. Eso es una realidad. Es lo que he venido haciendo en mis cortos, sin ningún tipo de pretensión. Además, me parece más fácil cuando la idea original y el germen de la historia vienen de mí. Incluso la planificación. Por ejemplo, estaba escribiendo ‘Pipas’ y ya sabía que iba a ser un plano secuencia. Veo la forma de contar cada historia. En este caso he hecho un proceso diferente pero con el que he aprendido muchísimo.

He podido ver un vídeo tuyo dirigiendo la película y me ha llamado la atención comprobar que eres muy efusiva y con mucho carácter…

Digamos que soy muy apasionada. Soy muy intensa dirigiendo. Cuando algo me apasiona me vengo arriba y, sin embargo, cuando algo no me gusta no me vengo abajo en el sentido de hundir en la miseria al compañero, pero no soy efusiva. Con palabras poco eufóricas, desde la tranquilidad, intento decir “vamos a ver de qué manera podríamos trabajar esto…”, por ejemplo. Pero cuando algo queda brillante me vengo arriba y motivo mucho al equipo.

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Manuela Moreno junto al reparto de ‘Cómo sobrevivir a una despedida’.

Imagino que uno de los grandes retos de dirigir la película era conseguir que el quinteto protagonista tuviese esa complicidad que se le supone a un grupo de amigos que lo son desde la infancia, ¿lo trabajaste de alguna manera?

Los actores hicieron piña desde el primer día. Yo quería organizar eventos con los cinco todo el rato, que se divirtieran juntos para transmitir esa amistad desde la infancia, pero no hizo falta mucho trabajo porque en el primer ensayo se vinieron arriba, incluso se fueron de cañas luego y ya se hicieron super íntimos.

Vamos, que a estas alturas tienen un grupo de WhatsApp seguro…

Efectivamente. De hecho, estoy incluida y me entero de todo el panorama.

Otro de los signos distintivos de la película es su marcado universo femenino, incluido en el equipo técnico…

Sí, directora de fotografía, guionista, productora… Y la propia historia está enfocada en el universo femenino, es algo que estaba muy claro desde el principio, que las chicas fuesen en este caso las que la lían parda, y no los chicos. Para dirigir este proyecto estaban buscando una mujer y es algo que agradezco, porque las mujeres tenemos que hacer todavía mucho ruido. Hay muchas mujeres talentosas en la industria y en este festival sólo estamos dos, cuando podrían ser por lo menos la mitad.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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