FLASHBACK – CONSULTORIO 2×1: SALTOS TEMPORALES + COLOCAR GUIONES

19 noviembre, 2011

por Pianista en un Burdel.

Me llamo J. L. Hace varios años que escribí un guión de un largo en un Máster de guión que hice, pero nunca lo he presentado para ayudas ni concursos. Este año va a ser la primera vez.

Gracias a su blog me han resuelto muchas dudas sobre el tratamiento, el tratamiento secuenciado, etc. pero aún sigo teniendo una al respecto. Mi guión tiene muchos saltos temporales, no sigue una linea cronológica, y no sé si esto debe ser así también en el tratamiento.

He leído, y recuerdo del máster, que debe ser lineal en función a la historia que se cuente en el futuro guión, pero me gustaría asegurarme, ya que uno de los atractivos de este guión es la estructura que tiene.

Vamos a ver. Creo que estamos mezclando dos conceptos: el tratamiento y el tratamiento secuenciado. Sé que esto de las denominaciones es un coñazo, y que además luego cada productor entiende lo que le da la gana por tratamiento, sinopsis, argumento, tratamiento secuenciado, escaleta, sinopsis larga, preproyecto, biblia y la madre del cordero.

Así que voy lo que sigue es sólo una opinión personal basada en mi experiencia, y como tal debe ser valorada. Tal y como yo lo veo, existen dos tipos de tratamientos: el tratamiento “literario” y el tratamiento “secuenciado”.

En un post de febrero pasado ya hablamos profusamente del tratamiento secuenciado, y antes de eso David Muñoz también escribió sobre tratamientos “literarios”, así que no vamos a entrar en demasiados detalles. Pero creo que la respuesta a tu pregunta pasa por diferenciar el objetivo que persigue cada formato.

  • El tratamiento “literario” es un relato en prosa que cuenta la historia de manera literaria, no cinematográfica, y que pretende enganchar a un lector no necesariamente instruido en técnica narrativa audiovisual (léase un productor o ejecutivo).
  • Por el contrario, el tratamiento secuenciado es un esquema o esqueleto de lo que será un guión. Y por ello debe acercarse mucho más a la técnica cinematográfica: está contado en presente de indicativo y está estructurado en secuencias, con sus respectivos encabezamientos. Y lo más importante para tu pregunta, respeta escrupulosamente el orden cronológico que seguirá el futuro guión.

De manera que, para saber si debes respetar dicho orden cronológico, debes preguntarte qué clase de tratamiento quieres escribir.

Si es un tratamiento secuenciado para el ICAA, o para un productor que ya conoce la historia y quiere ver qué tipo de guión piensas escribir, entonces debes reflejar esa estructura temporal de la manera más fiel al guión. Puede que sea un documento árido, pero será de gran utilidad para dimensionar el guión en términos de producción y valorar sus posibilidades cinematográficas.

Si lo que estás buscando es redactar un documento atractivo de leer, que pueda interesar a alguien totalmente ajeno, entonces puedes recurrir a técnicas más literarias, sin preocuparte de que cada flashback sea detallado en el momento en que ocurre, sin constreñirte a contar lo que la cámara puede filmar. Tu objetivo es escribir un documento ameno, que presente a tus personajes de manera interesante y que venda tu historia bien.

Tú decides.

La siguiente consulta la envía E.R. y dice así:

Os lo habrán preguntado mil veces y probablemente habréis respondido sin cansaros 999, ¿cómo coloco a una productora el guión que he escrito? Sé que no recomendáis enviar los guiones por correo, pero no se me ocurre otra manera de asomar la cabeza en el mundillo. He terminado una historia de terror gótico y decimonónico, quizá podríais recomendarme alguna productora a la que pudiera enviárselo.

Como lector: Alguno de vosotros mencionó algo de prepararse una presentación por si un productor decide atenderte. ¿Podría alguno escribir un post sobre el tema, dar algunos consejos o  rememorar algunas experiencias?
La primera pregunta, efectivamente, la hemos respondido unas cuantas veces. Y no, no recomiendo en absoluto ponerse a enviar indiscriminadamente copias no solicitadas de tu guión.
Por varias razones, y perdona si no sueno muy alentador: en primer lugar, porque la mayor parte de los primeros guiones son una mierda pinchada en un palo. No he leído el tuyo, así que no puedo opinar. Y por otro lado, “Tesis” era un primer guión y no era una mierda pinchada en un palo, así que probablemente me equivoque. Pero también es cierto que he leído unos cuantos primeros guiones y la inmensa mayoría no valían ni para limpiarse el culo con él. Y aunque valiesen… daría igual. Porque la gran mayoría de las productoras no se leen los guiones no solicitados.
Si alguien está esperando que le dé el consejo mágico para colocar guiones, que no siga leyendo. Porque si lo hay, yo no lo conozco. Y de hecho, pienso -llámenme pesimista- que no existe una fórmula mágica para vender guiones. Igual que no la hay para triunfar en… yo qué sé, el mundo de la moda, o de la hostelería. Aunque algo me dice que, de existir una fórmula, estaría basada en una mezcla de perseverancia, autocrítica, talento… y suerte.
Por ser un poco positivo, te diré que, a bote pronto, supongo que Filmax sería la productora ideal para un guión de terror gótico/decimonónico. Y he oído muchas veces que en Filmax sí se leen los guiones que les llegan por el conducto oficial, y que suelen contestar a los tres meses más o menos. Pero también he oído que siempre contestan algo del tipo “no, gracias”. De hecho, quitando ejemplos anecdóticos como “Tuno Negro” o “Más de 1.000 cámaras…”, no conozco ninguna película que se haya rodado a partir de un guión enviado en plan francotirador.
De manera que supongo que la perspectiva más realista que puedes esperar de esta vía es llamar la atención de un productor sobre tu estilo como guionista. Así, quizá, algún día obtengas algún encargo para reescribir un guión, o desarrollar una idea… Y de ahí en adelante, sky is the limit. Pero ojo, eso también puede ser un arma de doble filo: porque si has escrito un guión rematadamente malo -lo cual es más probable cuanto más lejos estés de las 1.000 primeras páginas-, eso es lo que se recordará de ti durante un tiempo.
Sé que no te doy alternativas molonas al envío indiscriminado de copias. Pero la falta de alternativas molonas no convierte en buena a una mala idea, ¿verdad?
Más información sobre la eterna pregunta de cómo poner el pie en la puerta la encontrarás en este post de Curro Royo, en éste de Chico Santamano (continuación aquí) y en éste de un servidor.
En cuanto a la segunda parte de la pregunta, tienes razón: la cosa del pitching da para un post. Pero en resumen, es una cuestión de sentido común. Piensa fríamente en su guión e imagina esta situación: coincides con Steven Spielberg en un ascensor… y de pronto se va la luz. El ascensor se queda parado. Estáis los dos solos. Por romper el hielo, Spielberg te pregunta a qué te dedicas. Y cuando le dices que eres guionista, Spielberg arquea una ceja y te pregunta “¿y tienes alguna historia que me pueda interesar?”.
Estas cosas no pasan, por supuesto. Y si ocurriesen, lo más probable es que Spielberg se pusiera a trastear con su Blackberry antes que dirigirte la palabra. Pero qué putada si ocurre y no tienes una respuesta preparada, ¿eh? Pues ése es el ejercicio: ¿qué le dirías a Spielberg si te pregunta algo así? Sacar el guión de la mochila y endosárselo sería una grosería, como si una chica te pregunta cómo te llamas y tú le enseñas la polla. Tienes que captar su interés. Y ojo: si un tío tan importante como Steven Spielberg se queda encerrado en un ascensor, es más que probable que antes de cinco minutos haya un ejército dedicado a sacarlo de allí. Así que tendrás que preparar una respuesta breve.
Más información a cargo de gente mucho mejor informada que yo, en este post de mi antiguo blog: Los Diez Mandamientos del Pitching.
Podéis enviar vuestras consultas a bloguionistas@gmail.com.
(Publicado originalmente en Bloguionistas el 10 de junio de 2010)

FLASHBACK: ENCUENTRO DE GUIONISTAS DE VALENCIA

5 noviembre, 2011

por Pianista en un Burdel.

El pasado fin de semana tuvo lugar en Valencia el I Encuentro de Guionistas, auspiciado por la asociación Escriptors de l’audiovisual valencià. Este bloguionista estuvo allí, naturalmente (había comida gratis) y en mi post de hoy ofreceré unos cuantos random thoughts al respecto:

– La asistencia fue un éxito. La sala de conferencias del IVAM estaba siempre llena al 90%.

– A la inauguración asistió Guardans y, para variar, se quejó de que en España se hacen muchas películas. También se quejó de que no fueron a buscarle en coche oficial. Y luego no se presentó a la cena que se había organizado a petición de su oficina. Una trama bastante previsible.

– Hubo alguna ausencia sonada, como la de Álex Montoya, demasiado ocupado con la promoción de su corto “Marina” y finalizando el siguiente, “Maquillaje”. Con dos subvenciones seguidas del IVAC, un Premio Bancaja y sus cortos premiados en Cinema Jove, la Mostra y Radio City, muchos consideran a Montoya uno de los guionistas más exitosos de Valencia. Por cierto, ya se puede ver online su corto premiado en Sundance Cómo conocí a tu padre.

– Quien sí estuvo, en todo, fue Juanjo Moscardó. El Vicepresidente de EDAV derrochó esfuerzo, buen humor y mano izquierda. Reciente ganador de una de las subvenciones a desarrollo del ICAA con su proyecto “Amor en Polvo”, Moscardó es quizá el principal responsable de que el encuentro haya sido un éxito. Ah, y también ha dirigido un corto, Chocapaquete:

– Muy interesantes las ponencias de Rodolf Sirera (Amar en tiempos tevueltos), Virginia Yagüe (La Señora), o Susana Herreras (coordinadora de ficción de Canal +). Sus nombres son ya clásicos en eventos de guión, pitching y audiovisual en general.

– El mejor ponente para mí fue el guionista y productor Ramón Campos, que desde la productora Bambú ha lanzado productos como Desaparecida, Guante blanco o Gran reserva. Y más importante todavía, ¡ha sido firma invitada en Bloguionistas! Ameno, dialogante y sensatísimo, se ganó risas y aplausos varias veces con sus anécdotas sobre su experiencia como guionista y productor ejecutivo de series de prime-time.

– Una sorpresa muy agradable fue comprobar el talante abierto y dialogante de Pablo Hernández, subdirector general de SGAE. Algunos ya lo habrán visto en el Twitter: un señor que dijo claramente que su objetivo no es perseguir el P2P, que el P2P va a existir siempre, y que admite sin ambages que la política de comunicación de la SGAE ha sido defectuosa. Claro en sus explicaciones, sin esquivar ninguna pregunta… nada que ver con el señor Bautista y sus exabruptos y despistes continuos. Su ponencia era el viernes, pero el sábado también asistió a las conferencias, desde primera hora, y siempre dispuesto a sentarse a charlar de lo que hiciera falta.

– En el capítulo de defectos: las rondas de preguntas se hacían eternas. Después de unas cuantas, siempre se levantaba el típico compañero que no ha entendido que una ronda de preguntas es para preguntar algo a alguien. Parece que es imposible que se junten diez guionistas sin que salgan tres temas: “necesitamos un nuevo cine español y no tanta Guerra Civil”, “necesitamos una HBO española y no tantas series de niños y abuelos” y “la SGAE es mala, mala, mala”.

– Cabe destacar también la tenacidad con que algunos compañeros se agarraban al micrófono para reivindicar cosas que no venían al caso, como por ejemplo el sempiterno “parece que nos hemos olvidado de los guionistas de no-ficción“. Por muy legítimas que puedan ser estas reivindicaciones, pierden seriedad cuando se hacen así, en plan espontáneo que salta al ruedo. El lobbying, como su propio nombre indica, se hace en el lobby. No en la sala de conferencias.

– En resumen, hablamos de muchos temas; aprendimos muchas cosas que no sabíamos sobre nuestra profesión; estrechamos manos; devoramos canapés; agotamos el café; a las cabañas bajamos, a los palacios subimos, y los claustros escalamos, y allá por donde fuimos, memoria amarga dejamos. Confío en que se repita el año próximo, ojalá vuelva a ser en Valencia, y espero verles a todos ustedes allí. Y los que no vayan, que no se quejen luego de lo difícil que es hacer contactos.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 7 de octubre de 2010)


FLASHBACK – MICROPOST: ¿QUÉ TIENEN EN COMÚN TARANTINO Y GARCI?

16 octubre, 2011

por Pianista en un Burdel.

(Nota preliminar: escribo esto el Lunes, 24 de Enero. Antes, por tanto, de publicarse “Gordon Gekko contra los guionistas“, el post de anteayer. Lo digo por si esperaban aquí alguna contestación a cualquier hipotética controversia que haya podido generar dicho post.)

Hace dos días les lanzaba el acertijo: ¿Qué tienen en común la mejor película de Tarantino y la mejor película de Garci?

El adalid de la posmodernidad hollywoodiense y el director más valorado por el Imserso.

El cineasta más cool de las últimas décadas y el adaptador oficial de literatura viejuna.

El paradigma del éxito indie y un señor de derechas subvencionado y oscarizado.

Los dos usaron la misma canción en la banda sonora de sus mejores películas (Pulp Fiction y El Crack). Y en planos muy, pero que muy parecidos:

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 27 de enero de 2011)


FLASHBACK: DE ALTAMIRA A FRANKENSTEIN, PASANDO POR DANI ÉCIJA

8 octubre, 2011

por Pianista en un Burdel

Leo en el siempre interesante Focoforo un hilo que abre así el muy ilustre Fanshawe:

Hoy me he desayunado con un artículo doble sobre la ficción en España publicado en El País. Uno es un texto sobre las quejas de los guionistas y creadores acerca de las exigencias de productoras y televisiones a la hora de hacer series:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/corse/aprieta/guionistas/elpepisoc/20100612elpepisoc_1/Tes

Ya sé que son cosas ultrasabidas por todos aquí y en otros mentideros (me encanta decir mentideros) de Internet, a saber: putas series de 70 minutos donde tiene que haber una familia, un desayuno grupal, un niño, un abuelo, un perro, dos adolescentes, etc; para todos los públicos que interese al abuelo y al nieto. Sí, todo eso lo sabemos pero a mí me resulta muy interesante y significativo que eso “que ya sabemos” ahora salga publicado en un periódico de tirada nacional, es decir, que pueda ser leído por un grueso de la población a la que los foros de internet les traiga al fresco.

Más interesante aún me resulta el artículo que escribe Daniel Écija, gran jefe indio de Globomedia, defendiendo el modelo de ficción nacional:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/patio/butacas/irrenunciable/elpepisoc/20100612elpepisoc_2/Tes

La retórica de Écija es la clásica “institucional”, con un punto paternalista y otro de “no tenemos más remedio, la gente demanda esto”: que si el público español es el que es, que si tenemos que intentar llegar a todos porque si no no hay rentabilidad y no se puede hacer ficción, que si la estructura de la TV de pago nacional no permite otro tipo de apuestas más arriesgadas…

Independientemente de filias y fobias, ¿cómo se pueden rebatir los argumentos de Écija cuando efectivamente ideas con un punto de riesgo mayor se pegan castañazos importantes? Me gustaría escuchar la opinión del foro con un punto de seriedad sobre este tema, que ha salpicado otros hilos pero que creo que aquí queda muy resumidito, con el punto ese además de que El País decide colocarlo sobre una mesa más amplia que el debate de la red.

¿Se puede cambiar o ampliar el modelo de la ficción de series en España, señoras?

El hilo continúa como es habitual en un foro, incluso en un foro de cierto nivel como éste: yéndose por los cerros de Úbeda. Reconozco que lo he leído en diagonal y a toda velocidad, pero creo que nadie contestaba a la pregunta crucial del mensaje de Fanshawe:

¿Cómo se pueden rebatir los argumentos de Écija cuando efectivamente ideas con un punto de riesgo mayor se pegan castañazos importantes?

Voy a aportar mi reducida experiencia y mi dilatada arrogancia para intentar contestar a esta pregunta con el punto de seriedad que demanda (y merece) Fanshawe.

Como la mayor parte de ustedes sabrán, hay muy poco margen de creatividad en el mercado televisivo de ficción español. Ése es el problema central. Como un día me dijo un amigo director, “yo no tengo ningún problema con el público. Mi problema es con los intermediarios que se empeñan en impedir que mi obra llegue al público tal y como yo la diseño”. El arrollador éxito que había tenido en sus proyectos independientes le daba la razón.

Pero no quiero perderme en digresiones pro-indie. ¿Por qué hay tan poco margen de creatividad en la ficción televisiva nacional? Porque 8 de cada 10 series se diseñan tratando de encajar en las demandas previas de una cadena. Y las demandas de las cadenas son increíblemente conservadoras.

El funcionamiento normal de una productora en contacto con una cadena incluye por un lado la propuesta de proyectos propios, vamos a llamarlos “originales”; y por otro, la propuesta de proyectos que responden a las demandas antes citadas.

“Antena 3 está buscando comedias juveniles.”

“Telecinco quiere hacer una serie con José Coronado.”

“Cuatro está buscando un formato… increíblemente barato.”

Cosas así.

La posibilidad de que un periodista con talento para la ficción se invente una serie policíaca increíblemente verosímil sobre los tejemanejes de la mafia que reina en el puerto de Barcelona o en los supermercados de la droga en Madrid y acabe colocándola en una cadena con gran éxito es absolutamente ínfima.

Y estoy tratando de ser optimista. Siendo realista, diría que ES IMPOSIBLE.

Y es imposible porque, sencillamente, las cadenas no quieren productos así. Las cadenas quieren productos que cumplan al menos dos de estas condiciones:

a)    Contener elementos clave de éxitos anteriores. Entre los cuales se valorará especialmente el estar protagonizados por actores de mucha fama (o por actores de medio pelo que la cadena ha decidido proteger, sabe Dios por qué).

b)   Presentar un contenido que no ofenda a determinados grupos de presión, ya que eso que podría comprometer la imagen pública de los patrocinadores que pagan la serie mediante la publicidad.

c)    Responder a las supuestas demandas del público, según estudios de mercado elaborados sabe Dios con qué criterio pseudocientífico (léase esotérico).

Esos son los tres pilares sobre los que se sustenta el sistema de valores de la ficción televisiva española. Y muy, muy pocas veces se verán en pantalla series que no responden a esos cánones.

Y por supuesto, no necesariamente saltarse esos cánones hace que las series sean buenas. (Sé que los trolls de turno van a fingir no haber leído esta frase, pero yo la dejo escrita: que cite algunas series como ejemplo de las que cumplen o no esos cánones, no quiere decir que me gusten, ni que me disgusten.)

La mayor parte de las series de Globomedia cumplen esos cánones. Es cierto que suelen contener algunas pasadas verbales, pero el habitual enfoque sainetero de su humor casi siempre evita que se sientan realmente ofendidos los lobbies más coñazo: ultracatólicos, ultrafeministas, ultrahomosexuales, ultra-andaluces/catalanes/vascos/gallegos/etc.

Algunas series que se han saltado parte de esos cánones con un éxito arrollador han sido, por ejemplo, las series de época de Televisión Española: Cuéntame, La Señora y Amar en Tiempos Revueltos. (Águila Roja no la cuento como serie de época básicamente porque la época se la inventan. Lo cual no juzgo ni como defecto ni como virtud.) Estas series de época han demostrado, por ejemplo, que el punto C de los mandamientos de la cadena es tremendamente peligroso. Cuéntame anduvo 7 añazos dando vueltas por las cadenas sin que nadie se decidiese a comprarla. “Porque la historia reciente de España no interesa a la gente.”

Pero hay otro supuesto, además de “series que no cumplen los cánones” y “series que las cadenas deciden comprar tras siete años considerando que no es el momento. Son las series que un productor con labia consigue venderles a pesar de sus reticencias.

Ésas son las peores. No quiero dar nombres propios, pero últimamente ha habido algunos castañazos sonados con series que partían de presupuestos completamente contrarios a los que configuran las series estándar. Series que trataban de desafiar el establishment en todos los ámbitos: entorno, personajes, formato, estética visual…

Y se estrellaron. ¿Acaso no se pueden rebatir los argumentos de Écija? ¿Acaso hay sólo una manera de hacer series en España? No lo sé. Pero tengo una cosa clarísima con respecto a los mandamases: si no les vendes la moto a la primera, no insistas. Casi nunca conseguirás vendérsela a la segunda. O también puede que tengas mucha labia y acabes convenciéndoles de hacer tu serie, sólo que… para entonces ya no será tu serie, y recordarás el viejo adagio de santa Teresa.

Será un Frankenstein. Una mezcla de elementos originales con injertos de clásica ranciedad españolaza.

La cadena aceptará ese entorno original, pero insistirá en meter con calzador a un actor rancio. Y creerás merece la pena ceder, porque un manchurrón no estropea Las Meninas.

La cadena aceptará esos personajes chocantes y controvertidos, pero insistirá en que haya un niño, o un abuelo, o un genio de la informática con ataques de verborrea, o cualquier otra imposición arbitraria camuflada de estrategia para enganchar a determinado sector de la audiencia. Y cederás, porque un mal suplente no estropea un buen equipo.

La cadena aceptará esa historia que no se parece a nada, y esa narrativa tan seca y exenta de melodrama… a condición de que estires los capítulos hasta 70 minutos y metas un par de subtramas: una que se parezca a determinado éxito, y otra que tenga algo de melodrama. Y cederás, porque una pequeña vía de agua no hunde un barco, si se achica agua a tiempo.

La cadena, en fin… aceptará que ruedes con estética cinematográfica y estará encantada con que tengas muchos exteriores, pero te dará un presupuesto que lo hará casi imposible. Y cederás, porque tu naturaleza aventurera hace que te estimulen los desafíos.

Y al final del proceso te verás con una serie que dura lo que las de siempre, que tiene a los actores rancios de las de siempre, con personajes y tramas rancios como las de siempre… y encima se ha hecho con menos dinero que las de siempre.

A mí me parece que el artículo de Dani Écija es muy muy muy interesado. Cita algunos datos para a continuación convertirlos en dogma. Una tesis tan sólida como “rellene la quiniela con los resultados de ayer.” Pero, ¿qué va a decir este señor? Él no es un creador, sólo es un mercader. Un mercader de muchísimo éxito, ojo. Un tipo que ha identificado UNA manera de hacer las cosas que tiene mucha aceptación en las cadenas. Y que ahora intenta, a través de las páginas de un diario amigo, decirnos tácitamente que la suya es LA ÚNICA manera de hacer las cosas. Esto, que sería absolutamente deprimente para cualquier creador, es estupendo para un vendedor. No hay que cambiar de medios de producción, no hay que pensar… sólo hay que darle al rodillo de imprimir billetes.

Personalmente, creo que Écija es un maestro en lo suyo. Un tipo astuto que sabe vender su producto con maestría. Pero igual que no me convencen algunas de sus técnicas para convencer a la gente de que no se vaya de Globo (“ahí fuera hace mucho frío”), tampoco me convence su artículo. No creo que el estilo Globomedia sea la única forma sensata de hacer televisión. Cierto que las cadenas viven una hipnosis colectiva según la cual Dani Écija conoce y administra la fórmula del éxito, con pocas excepciones (Bambú, Diagonal TV…)

Cierto que Globomedia también ha tenido pinchazos. Cierto que las cadenas no aprenden de sus errores, sino que tratan de repetir sus éxitos de una manera casi mágica. Su estrategia de supervivencia se asemeja a la de los pobladores de Altamira: pinta mamut, cazarás mamut.

Pero como en este negocio nada es una ciencia exacta, por definición, TIENE QUE HABER más maneras de hacer las cosas. Es sólo cuestión de tiempo. Cuando cambie la gente que maneja el cotarro hoy en día en las televisiones -cuya edad promedio también se asemeja a la de los pobladores de Altamira- cambiarán los prejuicios absurdos sobre “lo que interesa a la gente”. Tengamos en cuenta que los últimos años de éxitos continuos en TVE coinciden en parte con la llegada de gente joven a los puestos de responsabilidad en ficción, que ha apostado por maneras distintas de entender la ficción.

Cuando más gente joven, formada en ámbitos distintos al franquismo y el nacionalcatolicismo, ocupe los puestos de responsabilidad, es de esperar que equilibren un poco mejor la balanza entre creatividad y mercadotecnia. No hace falta que le den un vuelco, basta con poner cada cosa en su sitio: la gente con talento crea el producto, la gente con corbata lo vende.

Ése es uno de los secretos del éxito de Globomedia: su marchamo de calidad es tan apabullante, que la mayoría de las cadenas confían casi ciegamente en el producto, sin necesidad de intervenir significativamente en los guiones. Más o menos lo mismo que ocurre en las series de éxito de TVE. Si las cadenas se limitasen a contratar a buenos profesionales y les diesen un margen de creatividad razonable, minimizando sus intervenciones en texto y casting, y metiéndose sus estudios de mercado por donde buenamente les cupiesen, todos seríamos más felices.

Que es de lo que se trata. ¿No?

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 17 de junio de 2011)


FLASHBACK – MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS: EL 525.1

18 septiembre, 2011

por Pianista en un Burdel.

La reciente apertura de juicio oral a Javier Krahe por un delito contra los sentimientos religiosos (artículo 525.1 del Código Penal) me ha hecho reflexionar sobre los peculiares límites de la libertad de expresión en España, y la forma en que afectan a los autores audiovisuales en un país en que la Iglesia Católica sigue teniendo un sitio preferencial en el ordenamiento jurídico. La separación Iglesia-Estado, desde el inicio de la democracia hasta nuestros días, ha seguido una progresión notable, pero aún queda mucho trabajo por hacer (ver gráfico).

Y mientras no se haga ese trabajo, cambiando las leyes y colocando a la Iglesia en su sitio, seguiremos teniendo Torquemadas wannabe.

Resumamos los hechos del caso:

  • La obra por la que se acusa a Javier Krahe es el cortometraje “Cómo cocinar un Cristo“, de 1978. En él, de la manera más neutra y objetiva, se muestra la preparación un plato en el que el ingrediente principal es una escultura de Cristo, previamente retirada de un crucifijo, a la que se sazona de diversas maneras y se introduce en un horno, del que, según la locución, saldrá solo a los 3 días.
  • Dicho corto fue proyectado en la pantalla que aparecía tras los entrevistados en el programa Lo + Plus de 15 de diciembre de 2004. La directora del programa también ha sido imputada.
  • La querella criminal la ha presentado el Centro de Estudios Jurídicos Tomás Moro.
  • El caso fue sobreseído en 2007. El Centro Tomás Moro recurrió el sobreseimiento.
  • El lema que el Gabinete de Estudios Jurídicos Tomás Moro exhibe en su página web es “cristianizando el Derecho, cristianizando la Sociedad”.
  • El juez, aplicando el artículo 589 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ha dictado que Javier Krahe vaya pagando una fianza de 400 euros diarios, hasta un total de 192.000, por si se le encuentra culpable.

Krahe

Yo no sé mucho de derecho (ni mucho ni poco) pero me parece ACOJONANTE que te puedan sacar 192.000 euros por si acaso resulta que eres culpable. No vaya a ser que luego te condenemos y digas que no tienes dinero.

Desde la ignorancia lo pregunto: si puedo fingirlo tras la sentencia, ¿no podría fingirlo también ahora? ¿Si resulta que soy inocente, me devuelven la pasta con los intereses?

Y sobre todo, ¿adónde va ese dinero? En caso de que me condenen, digo. ¿Reparar los ofendidos sentimientos religiosos de un fanático cuesta más que comprar un piso? Oiga, y ya puestos, ¿no podrían sacarle 192.000 también al Centro de Obtusos Jurásicos Toma Moreno, por si acaso resulta que Javier Krahe no es culpable de nada? Digo, para repararle a él los sentimientos de justicia, que después de esta locura deben de haberle quedado bastante maltrechos, al pobre.

También me parece acojonante que EXISTA un artículo del código civil que pretende proteger algo tan absolutamente etéreo como los “sentimientos religiosos”. Digo etéreo por no decir maleable. Porque bajo esa definición se pueden amparar cientos, miles de denuncias arbitrarias y malintencionadas, como en mi opinión es la presentada contra Javier Krahe.

¿Qué es el sentimiento religioso? ¿Cómo puedo identificarlo? ¿Cómo puedo saber cuándo lo estoy ofendiendo? Yo puedo evitar atropellar a un niño con mi coche. Veo al niño cruzando la calle, me hago una idea bastante clara de lo que le ocurriría si le paso por encima con mi coche. Puedo comprender que me castiguen duramente por hacerlo. Puedo comprender que el castigo sea mayor si lo hago en un paso de cebra (porque puedo ver el paso de cebra). Me parece estupendo que la multa sea mayor si encima supero la limitación de velocidad (perfectamente visible), y le atropello de noche con las luces apagadas (de sentido común).

Pero ¿cómo sé dónde empieza la sensibilidad religiosa de cada cuál? En fin, cualquier día pueden oírse blasfemias en la televisión. Que yo sepa, nadie ha denunciado nunca a nadie por decir HOSTIA PUTA o ME CAGO EN DIOS en televisión o en el cine o en la radio. Y sin duda son blasfemias dichas públicamente. Hasta a mí me molesta oírlas. Pero el caso es que se dicen, y nada ocurre. Se dicen delante de los niños, y el mundo sigue girando.

¿Es aceptable en un país aconfesional, en el siglo XXI, que a uno puedan no ya condenarle, sino siquiera procesarle, por cometer un supuesto delito que no se sabe cuándo se está cometiendo?¿Es aceptable que determinados delitos -como la estafa- prescriban en pocos años, y mientras se procese a ciudadanos por obras de arte realizadas hace más de TRES DÉCADAS?

¿Cómo demuestra un presunto ofendido que su sentimiento religioso ha sido herido? ¿Hay PRUEBAS de eso? Que yo sepa, no se puede condenar a alguien sin pruebas. Y sin embargo, el juez ya ha visto INDICIOS de delito. ¿Cuáles son esos indicios, Señoría? ¿La propia denuncia? ¿Basta con el testimonio del presunto ofendido para considerar que hay una ofensa? ¿Por qué se imputa a la realizadora del programa y no se persigue a quien ha subido el vídeo a Youtube? Qué demonios, ¿por qué no se multa a Youtube?

Imaginemos que yo establezco el límite de mi sensibilidad religiosa, pongamos por caso, en los Diez Mandamientos. Todo aquel que infrinja públicamennte los preceptos de este código básico y de todos conocido estará atacando a mi sentimiento religiosos, y por tanto conculcando el artículo 525.1 del Código Penal.

Bien. Pues que se preparen todos lo que pronuncien en mi presencia cualquier interjección con las palabras “Dios” o “Cristo”. Incluyo, naturalmente, “por el amor de Dios” o “por los clavos de Cristo”. Porque si eso no es tomar el nombre de Dios en vano, que venga Dios y lo vea.

Ups.

Y lo mismo con los mentirosos. Los que desean a la mujer del prójimo. LOS QUE NO SE AMAN LOS UNOS A LOS OTROS COMO ÉL LOS AMÓ.

¿Dónde está el límite?

Confío, Señoría, en que no sea usted quien lo marque, porque sería como mínimo dudoso que pueda usted dictar Justicia sobre los SENTIMIENTOS AJENOS.

A todo esto: ¿no sería más que razonable pedir, en este tipo de casos, que el juez demuestre no tener los mismos sentimientos religiosos que el denunciante? En fin, creo que a un católico de misa y comunión diaria le resultaría muy difícil ser imparcial en el caso de Javier Krahe.

¿Y si le diéramos la vuelta? ¿Y si mis sentimientos religiosos cristianos -que no católicos- se ven ofendidos cada vez que un cura de barrio suelta una diatriba contra las bodas homosexuales o contra los anticonceptivos? ¿No sería razonable ofenderse (religiosamente, digo) ante la noticia de que la Conferencia Episcopal, pongo por caso, tiene cientos de millones en fondos de inversión?

Digámoslo claro: la permanencia del 525.1 en nuestro Código Penal es una vergüenza intolerable para todos los Presidentes del Gobierno, Ministros de Justicia y, en general, Diputados del Congreso que la permiten. No tengo ni idea de si podría derogarse por decreto en el Consejo de Ministros. Pero de ser así, dudo que exista una justificación razonable para que no se haga ESTE VIERNES. Tampoco entiendo a qué dedican el tiempo ciertos congresistas, mientras en nuestro ordenamiento jurídico permanecen artículos propios de la Edad Media. Shame on you all.

Y que nadie vea esto como un ataque al catolicismo, ni a ninguna religión. Pero las cosas conviene ponerlas en su sitio. Los sentimientos religiosos pertenecen a la esfera privada. Y son intangibles. Luego no se pueden hurtar ni perjudicar. No tienen proyección en la vida social, como lo tienen por ejemplo otros intangibles (el honor, la identidad) por lo que no se pueden realmente menoscabar ni herir. La única manera razonable de que los fanáticos religiosos exijan que no se ofenda a sus sentimientos sería que exhibiesen su condición de fanáticos religiosos, y que dejasen claros sus sentimientos. No sé, una camiseta que diga

SOY CATÓLICO, TENGO UN BUFETE QUE TE CAGAS Y ME SOBRA LA PASTA. AL PRIMERO QUE SE CAGUE EN DIOS, LO EMPAPELO.

Por ejemplo.

A mí no me gusta blasfemar, pero hombre… en determinadas ocasiones no le queda a uno más remedio que cagarse esto y en aquello. Pero no se me ocurriría hacerlo delante de una monja. Porque eso son ganas de molestar a la señora. Pero si yo hago un corto en el que parodio la comunión y la resurrección de Cristo, y que se llama CÓMO COCINAR UN CRISTO… no veo dónde está el ánimo de ofender.

Si Javier Krahe hubiese enviado el corto a la Conferencia Episcopal con una nota invitándoles a verlo… entiendo que eso sí serían ganas de tocar los cojones (aunque jamás entenderé por qué se valora el delito en 192.000 euros).

Los consejos de supervivencia que se extraen de este caso son claros: ten mucho cuidado cuando te metas con la religión (y con los Borbones). Y si en tu guión hay un ataque contra la Iglesia (la Católica, las otras aún no tienen abogados poderosos), procura que el atacante sea un personaje concreto. Porque si no, los fanáticos entenderán automáticamente que el autor del ataque eres tú, el autor de la obra. Y nadie garantiza que entre los fanáticos no haya jueces y fiscales. Recordemos que el inicio del año judicial se celebra con una misa católica.

¿Qué quieres? Han estudiado derecho romano. No esperarás que también sepan ALGO sobre comunicación audiovisual.

Tened mucho cuidado, y sobre todo en esta época. Porque si todo esto fuera un guión de cine, a lo mejor habría un sheriff llamado Garzón, y un forajido llamado Tomás Moro, dispuesto a cualquier cosa para impedir que ningún sheriff entrometido se ponga a buscar cadáveres por los armarios.

Por supuesto, esto no es un guión de cine. Y la denuncia contra Javier Krahe seguramente no será una acción de castigo de la parte más reaccionaria de la judicatura contra la izquierda antifranquista para que ésta se entere de quién manda aquí.

Pero si lo fuera, tengamos en cuenta que los que han presentado una querella criminal por un corto de 1978 no sólo tienen dinero, poder y la convicción de que Dios está de su lado. Además disponen de un Código Penal hecho a medida para joderle la vida a cualquiera que no comulgue con sus ideas.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 3 de junio de 2010)


FLASHBACK – MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS: LOS TIBURONES BLANCOS Y LA CARNAZA

20 agosto, 2011

por Pianista en un Burdel.

En el post anterior, La Primera Dama, les contaba la anécdota del productor, su mujer y su perro. Un título digno de Peter Greenaway, pero con una trama mucho más deprimente. Relatada la anécdota, vamos con la moraleja. Y la moraleja es:

Un buen guión no te protege de los tiburones blancos. De los tiburones blancos sólo te protege LA CARNAZA.

Y me explico: nos guste o no, hay todo un segmento de la industria que considera que el cine tiene que promover determinados valores sociales. Desgraciadamente, los ignorantes que piensan esto son imprescindibles para poner en pie proyectos cinematográficos en este país. Los llamaremos tiburones blancos. Son unos escualos robustos y voraces, que encuentran su habitat natural en las comisiones ministeriales, los jurados de concursos de proyectos, y los departamentos de desarrollo de las cadenas, donde apenas hay otros depredadores que amenacen su hegemonía. (Ni que decir tiene que en esas comisiones, jurados y departamentos también hay gente inteligente, ecuánime y talentosa. Pero los tiburones les superan en número.)

Conviene señalar que el tiburón blanco no es intrínsecamente violento. No mata por matar. Reflexionemos un momento sobre las razones más habituales de sus ataques:

  • El tiburón no ataca a la víctima con intención de comérsela, sino porque la considera un intruso en su actividad diaria al que interpreta como una amenaza potencial. Por ello, la mordida y posterior retirada no sería más que una simple aunque desproporcionada “advertencia”.
  • El animal se siente confuso ante algo que nunca ha visto antes y no sabe si es comestible o no. Por tanto, el fugaz ataque es una especie de “mordisco-prueba” con el que intenta hacerse una idea de si le conviene alimentarse en el futuro de ese nuevo elemento en su mundo.
  • El tiburón confunde a la víctima con su comida habitual. Los ataques registrados contra pequeñas embarcaciones pesqueras y de recreo podrían explicarse como confusiones entre éstas y los cuerpos de cetáceos de tamaño medio o elefantes marinos muertos a la deriva.

(Fuente: Wikipedia – Carcharodon carcharias)

Para mí, la conclusión está clara: más nos vale a los autores darles carnaza que morder. Porque son ignorantes y descastados, pero no ciegos. Y necesitan alimentarse. Quieren su banderita de Cruz Roja. Quieren su pegatina de Greenpeace. Quieren la foto con el pobre. Y si no la colocamos en el lugar adecuado, lo harán ellos. Y siempre, siempre se equivocarán.

Yo descubrí en este proyecto cuál era la carnaza favorita del tiburón blanco. Y siguiendo mi vocación de servicio público, compartiré este hallazgo con ustedes: procuren que su guión tenga un tema. Un tema clarísimo. Del tipo “las putas también son personas“. Del tipo “mucho jiji y mucho jaja, pero si te pasas con las rulas, la puedes palmar“. Del tipo, “todos los franquistas eran malos y feos, y todas las republicanas eran monísimas“. Cuanto más evidente mejor. Y procuren colarlo de manera burda: Un monólogo. Una escena que no contenga material clave para ninguna trama. Un personaje ad hoc que no interactúe demasiado con los protagonistas.

En resumen: procuren colocarlo de manera que pueda desaparecer en montaje sin dejar rastro.

Recuerden: el tiburón blanco es capaz de confundir a un humano con su comida habitual. Diablos, es capaz de confundir un barco de pesca con un elefante marino muerto. No debería ser difícil colocarle una carnaza en forma de tema. Ellos no son capaces de distinguir la estructura del guión (que es su verdadero alimento). Ellos sólo ven el tema (que no es más que el envoltorio).

Créanme: nueve de cada diez productores, diez minutos después de leer un guión,  sólo recordarán aquellos highlights que le preocupan personalmente. No se van a dar cuenta de cómo están introducidos. Metan en el guión todo lo que vean necesario para venderlo. Si el director y el montador tienen cerebro, el proceso natural de creación de la película acabará con todos los flecos inservibles. (Y si no tienen cerebro, da igual lo que hayamos luchado: la peli será basura.) En la fase de montaje, cuando ya hay un millón de euros menos en el banco, los productores se vuelven mucho más razonables. Entonces entienden que ese minuto de buenas intenciones por el que tanto han luchado… sencillamente sobra.

Pero no peleen con los biempensantes durante la fase de guión. No intenten explicarles que la gente no va al cine a ser aleccionada, sino a divertirse. Eso es como bañarse solo, lejos de la costa, en aguas cálidas y a la hora del atardecer: no sería extraño que apareciera un tiburón blanco viejo (los más violentos) y te arrancase una pierna, o medio segundo acto. Recuerden que estamos en un país en el que se le dice a la gente que su obligación es ir a ver cine español. Este país todavía tiene un concordato con el Vaticano. La Iglesia Católica tiene su casilla propia en la declaración de IRPF. Todavía tenemos un Rey, por el amor de Dios. Aquí la moral importa.

Dado que el próximo día 1 de marzo acaba el plazo de las subvenciones a desarrollo de guión del ICAA, el jueves que viene les hablaré de eso que tanto les preocupa: ¿qué demonios es un tratamiento secuenciado y qué aspecto tiene?

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 11 de febrero de 2010


FLASHBACK: OBSESIÓN

14 agosto, 2011

por Pianista en un Burdel.

Hace tiempo publiqué dos posts raros en mí: sensatos, lúcidos y con tesis. Probablemente los dos únicos artículos de los que me siento orgulloso.

Me lo paso bien soltando diatribas contra productores poderosos, ganándome el odio de ciertos compañeros del Sindicato, y publicando gilipolladitas supuestamente ocurrentes. Pero artículos como PLANTILLA DE GUIÓN PARA OPENOFFICE y MANIFIESTO POR UN FORMATO COMÚN son algo más que entretenimiento para frikis del guión. Creo honestamente que tratan un tema importante y proponen cosas útiles.

Naturalmente, nadie les ha hecho ni puto caso en la industria. Pero eso, dada la tesitura actual del negocio audiovisual español, no hace más que reafirmar mi convicción de que he dado en el clavo. Si recibiese aplausos de la gente que manda en la industria, me preocuparía y mucho.

Lo que venía a decir en MANIFIESTO POR UN FORMATO COMÚN es que más nos valdría a todos adoptar un formato común para los guiones audivosuales y renunciar a costosas y arbitrarias plantillas de su padre y de su madre, y cuya continuidad sólo se justifica por la fuerza de la costumbre y el arraigado yoesquismo ibérico. Verbigracia: “ya sé que es una mierda, pero yo es que estoy acostumbrado”. Más o menos el mismo argumento por el que, en el siglo XXI, en un país de la Unión Europea, aún se toleran cosas como el toro embolado.

En PLANTILLA DE GUIÓN PARA OPENOFFICE proponía que abrazar el software libre y gratuito, en vez de plegarnos a la absurda tiranía del Microsoft Word: un programa caro, complejo, de tamaño monstruoso y carente de ergonomía, que una vez más, sólo reina en el mundo audiovisual porque nadie con un mínimo poder de decisión se ha sentado a pensar cómo optimizar el sector de guión. No creo que nadie sea capaz de discutir que es mejor un software específico, multiplataforma, gratuito y accesible desde Internet que un macroprocesador que cuesta cientos de euros, que presenta todo tipo de problemas de compatibilidad, y que lo único que ofrece a cambio son miles de funcionalidades que no se necesitan en absoluto para un guión.

Que OpenOffice y Celtx son mejores que Word para escribir guiones es tan evidente como que las sitcom y las telenovelas diarias deberían durar 25 minutos por capítulo. Pero ya saben que hay personas que no están dispuestas a permitir que una evidencia distorsione sus queridos prejuicios. Esas personas se llaman MANDAMASES, y no hay nada que más les joda que una buena idea que no haya salido de su propia cabeza.

Como me dijo un jefe una vez: “no vuelvas a llevarme la contraria, y mucho menos si tienes razón“.

El caso es que recientemente ha aparecido un comentario de una lectora habitual de Bloguionistas en uno de estos posts, que dice lo siguiente:

Trabajé bastante tiempo con open office, pero después de dos años de problemas continuados por parte de los destinatarios de mi trabajo, trminé por poner una copía pirata de Office.

[…]

Aunque soy una firme defensora del software libre (muy acertado lo que comenta al respecto) creo que mientras no se solucionen las compatibilidades con otros programas es dificil pensar en su generalización.

Cristina, tiene usted toda la razón. Con un matiz: los problemas de compatibilidad no los tiene OpenOffice con Word, sino Word con el resto del mundo. Y sobre todo, los verdaderos problemas de compatibilidad los tienen los mandamases con el mundo real, con el pensamiento lógico.

Usemos un ejemplo práctico. Pongamos que yo escribo en Celtx el guión de un largometraje (como ya han hecho, recordemos, Borja Cobeaga y Diego San José con No Controles o Nacho Vigalondo con Extraterrestre, entre otros), y lo envío en PDF, que es como se envían los documentos serios en el mundo real.

Hagamos un inciso: ¿por qué se popularizó, precisamente, el formato PDF para enviar los documentos serios en el mundo real? Porque es un formato legible desde un software gratuito y multiplataforma, como es Adobe Reader. Es decir, porque cualquiera, aunque no sea orgulloso poseedor de un Word pagado, o miserable poseedor de un Word pirateado, puede leerlo en su formato original, descargándose gratuitamente el Adobe Reader. En otras palabras: por su gran versatilidad. Fin del inciso.

He enviado mi guión en PDF y lo he vendido a una productora. Hacemos un par de reescrituras y el guión entra en preproducción. Un ayudante de producción o de dirección me pide el guión en un formato editable para, pongamos por caso, numerar las escenas. Le paso en guión en su formato original, .celtx. Y ¿qué ocurre? Saltan las alarmas:

¡NO SE ME ABRE EN WORD!

¿Saben lo que ocurrirá a continuación? En la oficina de producción habrá denodados intentos por copiar y pegar el documento .celtx en Word. Viendo que el formato se va al carajo y los acentos se convierten en locos grupos de caracteres con aspecto de blasfemia de tebeo de Ibáñez (#$%*!!), intentarán abrir el PDF en Word. El resultado será igual de frustrante. Entonces, algún pobre asistente se comerá el marrón, y perderá valiosas horas de trabajo intentando reformatearlo. Cuando se vea que es una tarea inhumana, algún ayudante llamará al productor para quejarse, y el productor llamará al guionista para exigirle el guión en formato Word.

¿Saben cómo se denomina esto en psicología? OBSESIÓN.

Eso es lo que hay en la industria con respecto a Word. Una verdadera obsesión. Porque sólo desde la sinrazón se explica esa incapacidad para buscar caminos alternativos. Tan simples como pensar ¿qué formato es éste? ¿.celtx? VOY A BUSCARLO EN GOOGLE. Que en el siglo XXI, en un país de la Unión Europea, un profesional del cine sea incapaz de superar un mínimo problema técnico cuya solución se encuentra a un maldito click… sencillamente no es lógico.

Celtx, y para el caso OpenOffice, no tienen problemas de compatibilidad con Word. Sencillamente, no es su objetivo ni su responsabilidad ser compatibles con Word. ¿Desde cuándo lo que es gratis y accesible tiene que competir con lo que es caro y difícil de obtener? ¡Que Word se busque la vida para abrir documentos .celtx! ¡Que las oficinas de producción abran los ojos y se instalen Celtx y OpenOffice en sus ordenadores!

A nadie en su sano juicio se le ocurriría exigir una partitura musical o unos planos de rodaje en formato Word. Dejen de pedir los guiones en formato Word. Existe software específico y gratuito para escribir guiones. Existe otro procesador de textos tan completo como Word, gratuito, compatible con todos los sistemas, y descargable desde Internet.

Señores mandamases, queridos productores, amigos ayudantes y asistentes: solucionad vuestros problemas de compatibilidad con la vida real, por favor. Haced sitio en vuestros discos duros para Celtx y OpenOffice. Y sobre todo, haced sitio en vuestros cerebros para lo que viene siendo LA LÓGICA.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 15 de julio de 2010)


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