ARTHUR MILLER: PONER PRECIO A LOS RECUERDOS

31 octubre, 2018

por Sergio Barrejón.

El teatro Pavón Kamikaze (Madrid) tiene en cartel una de las grandes obras de uno de los grandes dramaturgos norteamericanos. Dirigida por Silvia Munt y protagonizada por Tristán Ulloa, Gonzalo de Castro, Eduardo Blanco y Elisabet Gelabert, EL PRECIO, de Arthur Miller estará en el Pavón hasta el próximo 6 de enero.

En El Precio, un Miller ya en la madurez (post caza de brujas, post Marilyn) abunda sobre los temas que le obsesionan: la alargada sombra de la figura paterna y el aplastante peso de las circunstancias económicas sobre la dignidad del ciudadano norteamericano.

La acción se desarrolla en tiempo real en el desván de una casa brownstone de Manhattan pendiente de demolición. Antes de que la casa sea derribada, dos hermanos deben fijar un precio para la venta de los viejos muebles familiares y acordar un reparto del dinero obtenido.

Pero ese precio resulta ser para uno de los hermanos más metafórico que real. Se trata de Victor, el hermano que renunció a su carrera para quedarse a vivir con (y cuidar de) su padre, un antiguo hombre de negocios arruinado tras la crisis del 29. Aunque Victor realmente necesita el dinero, prefiere aprovechar la oportunidad para echar otro tipo de cuentas: las que tiene pendientes con Walter, el hermano que triunfó profesionalmente quizá a costa de que Victor se quedase en casa cuidando del padre.

Como tercera pata del taburete está Gregory Salomon, el tasador que debe negociar con ellos el precio de la venta y para quien todas estas disputas sólo son ruido. El ruido de una vieja construcción que se viene abajo. Gregory es el pescador de ese río revuelto de emociones, tan importantes para los que las viven, tan nimias para quien las contempla desde fuera, a la espera de revolver en los escombros a ver qué puede sacar de provecho.

Como tantas veces ocurre en Miller, el personaje femenino, Esther, es meramente un satélite de su esposo Victor. Apenas aporta nada a la obra más que una “pared” para que Victor pueda tener diálogos brillantes. Un machismo muy de la época, por otro lado.

El montaje que en su día hizo Terry Kinney en Broadway, con Mark Ruffalo, Tony Shalhoub, Danny DeVito y Jessica Hecht debió de ser memorable, y sin duda fue su éxito lo que motivó que el revival de esta obra de 1968 aterrizase poco después en España. Pero su directora Silvia Munt afirma no haber visto la obra nunca en escena, y asegura que “se enamoró del texto” leyéndolo. A mí me ha pasado lo contrario: aunque soy muy fan de Miller y he leído muchas de sus obras, esta no la conocía.

Antes de estrenar en Madrid, Silvia Munt ya había montado El Precio en Barcelona y en catalán con gran éxito de crítica y público. La traducción al castellano suena convincente y el montaje tiene un ritmo muy ágil, alejado de la solemnidad con que algunos directores tratan a veces a clásicos como Miller. Contribuye a no dar respiro el excelente trabajo de todo el elenco, en el que destacan la interpretación enérgica de Gonzalo de Castro, soberbio en el papel de Walter, y la enternecedora composición del anciano Solomon por el siempre brillante Eduardo Blanco, quien no hace esfuerzos por disfrazar su acento argentino, lo cual es de agradecer.

Es plausible también la decisión de Munt de no actualizar la obra, que transcurre en 1968. En declaraciones a EFE, Silvia Munt afirmaba que en un principio pensó “vamos a actualizarlo, porque estamos en una crisis y podríamos adaptarlo a lo que ocurre hoy día”. Sin embargo finalmente decidió confiar en la inteligencia del público para comprender la vigencia de la obra y los posibles paralelismos de la época original con el momento actual. Un acierto.

Silvia Munt consigue así una carambola a tres bandas: reeditar un éxito de Broadway, montar a uno de los grandes clásicos modernos con una obra cargada de significación social y alcance poético, y a la vez ofrecer al gran público un montaje perfectamente comercial.

Este montaje madrileño es una excusa perfecta para recordar otras de las grandes obras de Arthur Miller. Además del crepuscular guión de la película Misfits (Vidas rebeldes), Miller es autor de algunas de las obras fundamentales del teatro norteamericano del siglo XX, muchas de ellas adaptadas (con mayor o menor fortuna) a la televisión y el cine. Mis favoritas:

La muerte de un viajante

Todos eran mis hijos

Las brujas de Salem

Panorama desde el puente

Incidente en Vichy

En todas ellas apreciamos la que quizá es la característica que convierte a Miller en un genio: la capacidad para reflexionar ‘en directo’ sobre la época en la que está viviendo, componiendo dramas que perduran en el tiempo sin perder vigencia a lo largo de las décadas. Quizá el gran secreto para lograr esa lucidez histórica cuando aún se carece de la perspectiva del tiempo es una enorme empatía hacia sus personajes (al menos los masculinos), la capacidad de meterse en sus zapatos y sentir lo que están sufriendo en cada momento.

Donde más evidente se hace esa genialidad es en el caso de Las brujas de Salem. En plena caza de brujas de McCarthy, y en mitad de un agrio enfrentamiento personal con su gran amigo Elia Kazan por sus posturas ante el Comité de Actividades Antiamericanas, Arthur Miller escribe un drama histórico sobre una caza de brujas real ocurrida siglos atrás en su país, cuya trama reproduce paso por paso la histeria anticomunista que se está viviendo en ese momento en Estados Unidos.

Hablando de carambolas a tres bandas, Las brujas de Salem logra la carambola definitiva: no sólo es una tragedia sobrecogedora por derecho propio, sino que además presenta una escalofriante crónica de unos hechos históricos muy relevantes, y encima funciona de manera brillante como lectura metafórica del momento político en que fue escrita. Una obra fundamental de un autor fundamental.


EL OFICIO DE GUIONISTA – ALICANTE 3 DE NOVIEMBRE

17 octubre, 2018

por Sergio Barrejón.

En el contrato de mi primera película como guionista había una cláusula que aplazaba el pago de la mitad de mi sueldo al inicio de rodaje. La película tardó cinco años en rodarse.

En las reuniones de trabajo de otra película, al director lo alojaban en un hotel de 4 estrellas. A mí, en un hostal de prostitutas.

Durante mi primer año como guionista de televisión me pasaba catorce horas diarias al ordenador. Me gasté la mitad del sueldo en fisioterapia, engordé nueve kilos y no podía dormir sin un Orfidal.

Mis relaciones con los productores también eran difíciles. Firmaba cualquier cosa que me pusieran delante, no sé si por miedo o timidez. No sabía negociar. O bien comulgaba con ruedas de molino o bien rechazaba trabajos de forma altanera y quijotesca.

Me alimentaba mal, dormía a deshoras, tenía la vitamina D por los suelos y mi capacidad de concentración era un desastre. Es un milagro que hoy siga siendo guionista. Me sorprende incluso el seguir vivo.

En algún momento empecé a darme cuenta de que el mito del guionista que trabaja en pijama y descansa cuando quiere estaba poco conectado con la realidad. Sabía que mi carácter tampoco me permitiría ser uno de esos escritores que se sientan a la mesa de nueve a cinco y no se levantan ni a mear. Pero alguna forma tenía que haber de conciliar un trabajo que me encantaba con un estilo de vida que no me convirtiese en un viejo de treinta años.

Empecé a investigar sobre hábitos de trabajo. A leer sobre la postura correcta al ordenador. Me informé sobre alimentación. Empecé a hacer ejercicio. Aprendí a negociar.

Hoy estoy más en forma que hace quince años, duermo sin pastillas, aún me queda bastante pelo, y mi volumen de producción es mucho mayor que cuando era joven. Y entonces no era padre de familia ni profesor de guión. Mi presión arterial es correcta y cuando viajo por trabajo me alojan en sitios sin prostitutas (al menos que yo sepa).

A mí me costó  años enderezar un mal arranque. A otra gente le cuesta la carrera. Para evitarle el mal trago a futuros guionistas, y aprovechando que algunas escuelas y universidades me llamaban para dar clases de guión, en 2011 monté una conferencia sobre este asunto. No se trata sólo de advertir de los riesgos laborales del guión. También de dar consejos de organización de tiempo. Trucos para vencer el bloqueo creativo (empezando por comprender qué es y qué lo motiva). Proponer técnicas de negociación. Incluso he diseñado un diagrama para decidir qué trabajos aceptar y cuáles no.

Intento dar esta charla un par de veces al año. La última vez fue en febrero, en Madrid. La próxima es el 3 de noviembre en Alicante. La organiza la asociación Mediterrània Audiovisual. Se titula El oficio de guionista y la inscripción está abierta hasta este domingo.


NO LEAS ESTO SI TE GUSTA QUE TE ROBEN

3 octubre, 2018

por Sergio Barrejón.

Sastrón ha vuelto a maniobrar para favorecer a su cohorte en detrimento de los guionistas, músicos y directores de audiovisual.

Desde el Colegio Audiovisual de SGAE han emitido un largo y aburrido comunicado al respecto. Yo os traigo la versión abreviada: Sastrón se ha bajado los pantalones ante las cadenas de televisión. Les ha ofrecido pagar mucho menos de lo que ya están pagando a los autores de audiovisuales. Entre ellos, a los guionistas.

Es normal que las cadenas de televisión quieran pagar lo menos posible. A los autores y a todo el mundo. Es normal que cualquier empresa quiera maximizar ingresos y minimizar gastos. Lo que no es normal es que el presidente de SGAE tire por los suelos unos precios que ya están pactados y vigentes y llegue a nuevos preacuerdos con las cadenas que perjudican gravemente a los autores audiovisuales.

Todos los representantes del Colegio Audiovisual de SGAE votaron en contra de esos preacuerdos. Todos. Pero como Sastrón tiene mayoría en la Junta Directiva, consiguió sacarlos adelante.

¿Cuál es el siguiente paso? Denunciarlo ante el Ministerio de Cultura y paralizar este nuevo ataque de Sastrón al colectivo de audiovisuales. Le molestamos. Hemos denunciado el caso de La Rueda. Lo hemos llevado a los tribunales. Mañana mismo, de hecho, Sastrón está citado a declarar como imputado en la Audiencia Nacional. Quién sabe, igual el juez lo manda a prisión provisional. Tendría cierta gracia.

Pero no contemos con ello. Mala hierba nunca muere. Para poder paralizar este atropello necesitamos estar unidos. Alzar la voz entre todos. Por eso es importante que firmemos la carta abierta del Colegio Audiovisual en contra de los preacuerdos.

El sindicato ALMA ya lo está recomendando. El Ministerio ya ha apercibido a Sastrón y le ha advertido que debe facilitar el voto electrónico en las elecciones. Cuando nos movemos, conseguimos avances. Pero no podemos flaquear. Porque con cada avance nuestro, Sastrón reacciona. Los malos no descansan nunca.

Lee la carta del Colegio Audiovisual y firma la carta (sólo para socios de ALMA).


ÍÑIGO GUARDAMINO: “NO ME INTERESA CONVENCER A NADIE DE NADA”

26 septiembre, 2018

Entrevista de Sergio Barrejón.

¿Qué es Europa? ¿Hacia dónde va? ¿Qué nos ha pasado? ¿Se puede hacer algo para arreglar esto? Íñigo Guardamino (Bilbao, 1973) trata de buscar respuestas a estas preguntas en obra teatral Monta al toro blanco, estrenada recientemente en el ambigú del teatro Pavón Kamikaze, en Madrid.

Monta al toro blanco es una inquietante comedia (negra como el fondo del Mediterráneo, en palabras de Guardamino) que comienza con discursos de Hitler y acaba (no es un spoiler) con un americano, un ruso, un chino y un saudí remando en una patera. Por el camino, el rapto de Europa por Zeus, y una galería de personajes que encarnan algunas de las caras más representativas de ese poliedro caótico en que se ha convertido la Europa contemporánea.

Tras asistir al estreno de la obra, tuvimos la oportunidad de hacer unas cuantas preguntas a su autor:

¿Qué impresiones tienes del estreno de Monta al toro blanco? ¿Reaccionó el público como esperabas?

Nunca sé muy bien cómo va a reaccionar el público, pero por las reacciones en vivo y en redes sociales parece que ha gustado mucho, también se ha ido al menos un espectador en cada función, tiene que haber de todo.

¿Cómo fue el proceso creativo que llevó hasta la versión definitiva del texto? ¿De dónde arrancas: partes de un tema, de una imagen sugestiva, de una noticia…?

Empecé a tener ganas de hablar de ello cuando veía las imágenes de los refugiados sirios entrando en Alemania. Pero no es preconcebido, son un montón de ideas y vivencias, algunas de hace años, que de repente convergen en el momento adecuado. La versión original era más larga pero luego he ido recortando y añadiendo cosas en los ensayos.

La obra tiene una estructura de puzzle. La imagen final se va completando a partir de escenas fragmentarias independientes, aunque hermanadas por un tema común.

He escrito otras obras con estructuras más clásicas; creo que lo mejor es elegir la estructura que se ajuste mejor a lo que quieres contar y en este caso la fragmentada encajaba mejor con la historia.

En Monta al toro blanco se tratan temas durísimos: el racismo, la intolerancia, la castración, la guerra, las crisis de refugiados, la corrupción… Pero no faltan los ramalazos de humor.

No me gusta mucho la gente que se toma demasiado en serio, porque al final se olvidan de la seriedad del tema y se toman en serio a ellos mismos y para mí lo importante es la historia. Lo solemne suele ir de la mano de lo panfletario y a mí no me interesa convencer a nadie de nada, prefiero que vean la obra y saquen sus propias conclusiones, y creo que el humor ayuda a distanciar y a pensar.

El mito del rapto de Europa es el leitmotiv de la obra y no es la única mención a la mitología griega. ¿Cuánto pesan los clásicos en tu mochila de escritor?

Mucho. Todo viene del origen. Luego ya haces con ello lo que te dé la gana pero creo que todo el mundo está influido de una manera u otra por los clásicos porque son nuestra base común.

Entremezclas con las tramas más políticas dos historias de pareja truncadas por el dolor y la muerte. Son dos parejas blancas, heterosexuales y europeas. ¿Encuentras un paralelismo entre la crisis de valores de las democracias capitalistas y la desintegración de la pareja heterosexual como estructura fundamental de la sociedad occidental?

La desintegración de la pareja heterosexual es una excelente noticia. El abrir y normalizar todo el espectro de relaciones humanas es lo mejor que nos ha podido pasar. Encuentro más paralelismo con la desintegración del asociacionismo, de los vínculos entre personas, y el predominio de un individualismo narcisista animado por las nuevas tecnologías mal entendidas y el consumo desenfrenado.

En la obra conviven los discursos de Hitler, Carlos Martel contra los musulmanes en el siglo VIII, la actual crisis de los refugiados… ¿Aprecias un efecto circular en las grandes crisis europeas? ¿Es como si la historia se repitiese una y otra vez?

Espero que la historia no se repita porque sería algo muy sangriento y mis rasgos hebreos no me ayudarían nada, pero durante la historia el ciclo de paz/conflicto/paz/conflicto se repite sin fin, en Europa y también en los mercados. En la montaña rusa que nos ha tocado montar. Hemos subido y ahora es el momento de la caída, a ver hasta dónde.

En la obra, la aparición de unos valiosos restos arqueológicos amenaza la viabilidad de un gran proyecto inmobiliario, de modo que sus responsables deciden ocultar el hallazgo. ¿Eso es lo que está pasando en Europa? ¿Olvidamos nuestras raíces y nuestra historia en favor del beneficio económico de proyectos banales?

Totalmente. Parece que no se ha aprendido nada de la crisis y sigue primando el beneficio a corto plazo y el “después de mí, el diluvio” de los comisionistas. Eso también pasa en política, los ciclos se acortan cada vez más y apenas se tomas las decisiones a largo plazo. Paradójicamente en las “democracias” estilo turco y ruso eso es más fácil porque saben que tienen agarrado el poder. Eso y la falta total de escrúpulos es lo que hace que les vaya tan bien últimamente.

En la obra hay varias referencias humorísticas al procés soberanista en Cataluña. ¿Qué relación aprecias entre el independentismo catalán y la crisis de valores en Europa?

El buscar el enemigo fácil y las soluciones simples. A la derecha catalana le ha salido muy bien la táctica de buscar un enemigo exterior justo cuando les estaban empezando a pedir cuentas por las mordidas y la corrupción.

¿Cuándo entraste en contacto con el Pavón y cómo se concreta el proceso de estrenar allí?

Mandé el proyecto y el texto, les gustó y me ofrecieron estrenar allí. Tenía muchas ganas de montar algo el Teatro Kamikaze por el apoyo que siempre han dado a la dramaturgia contemporánea y fue una alegría cuando seleccionaron el proyecto. Se trabaja muy bien con ellos.

¿Qué te aporta el Pavón Kamikaze en relación con otros teatros donde hayas estrenado?

Al igual que Nave 73, otra sala donde he estrenado, apoyan mucho las nuevas propuestas y no tiene miedo al riesgo; la diferencia estriba en que el Teatro Kamikaze tiene más repercusión (no olvidemos que son Premio Nacional de Teatro) y son el único teatro madrileño que está entre el off y el público/privado y se nutre de lo mejor de cada mundo.

Monta al toro blanco está en cartel hasta el 6 de Octubre, de miércoles a domingo en el teatro Pavón Kamikaze de Madrid.

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ASGHAR FARHADI: CAUTIVOS DEL TIEMPO

14 septiembre, 2018

por Sergio Barrejón.

Asghar Farhadi (Irán, 1972) ha dirigido dos películas ganadoras del Oscar a Mejor Película en Lengua Extranjera. Y él personalmente ha sido nominado en la categoría de Mejor Guión Original en 2012 por “Jodaeiye Nader az Simin (Nader y Simin, una separación)”.

Con sólo 46 años, ya ha ganado un Oso de Oro (y un Oso de Plata a Mejor Director) en la Berlinale. Un premio a Mejor Guión en Cannes. Y un César y un David de Donatello a Mejor Película Extranjera.

El tío es un crack. Pero esta semana ha logrado su mayor proeza: dar una charla por la mañana el día después del preestreno de su peli en Madrid. Imaginad lo que fue la noche: Bardem y Penélope, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Bárbara Lennie… El miércoles por la noche estaba en el cine Callao toda la pomada del cine español. Aquello debió de acabar más tarde que una nochevieja en casa de los Javis.

Pues el jueves a las 11 Farhadi como un clavo en la Academia de Cine. Y dio una charla muy amena, muy inspiradora y, todo hay que decirlo, muy bien conducida por el presidente Mariano Barroso, a quien se le nota que conoce y admira el cine de Farhadi, porque su agudo cuestionario fue en gran parte la causa de que el ponente estuviese tan sembrado. La charla fue una gozada y estuvo llena de perlas, algunas de las cuales os comparto a continuación, porque pueden ser de mucha utilidad para guionistas.

El guionista. “Crear un guión es un proceso larguísimo, en el que la fase más breve consiste en escribirlo”. Tras arrancar risas con esa reflexión, Farhadi explicó su proceso creativo. “Nunca me ha ocurrido eso de pensar en un tema importante y pensar voy a hacer una película sobre esto. Yo primero intento escribir la historia, y sólo a partir de la primera versión empiezo a buscar el tema. Leo mi primer borrador y me pregunto ¿de qué trata esta historia? Y una vez que doy con el tema del guión, entonces reescribo para intentar ajustarme a ese tema. Pero normalmente todo parte de una imagen. Nader y Simin nace de una imagen: un hombre bañando a su padre anciano. Esa imagen me rondaba la cabeza, así que empecé a hacerme preguntas. ¿Quiénes son esos dos hombres? ¿Por qué están solos en el baño? Y pensé que tal vez la mujer había abandonado al hijo del anciano. ¿Y por qué lo ha abandonado, dejándolo solo al cuidado de su padre enfermo? Ese tipo de preguntas. El guión es la respuesta a esas preguntas y muchas otras que surgieron de aquella imagen. Cuando uno trabaja así, normalmente el guión acaba teniendo demasiadas respuestas, demasiada información. En una primera versión no importa. Hay que plantearse todas las preguntas y contestarlas. Pero después hay que reescribir para ir restando, para eliminar información, prescindir de lo superfluo”.

El director de actores. Farhadi insistió en la importancia de realizar un extenso trabajo previo con el actor. La idea es dejar definido el tipo de interpretación que necesita la película. Proporcionar un asidero al actor, que le sirva durante todo el rodaje. Farhadi lo llama “llaves”. Y durante los ensayos, creó una llave para cada actor. Una referencia o una metáfora que sirviese al actor como guía para entender a su personaje. “A Eduard Fernández le dije que tenía que ser como Hamlet… pero en un pueblo andaluz. A Bardem le pedí que fuese como un niño de 45 años. Y de vez en cuando le corregía diciendo no, no: te estás comportando como un adulto. Recuerda: eres un niño. Y lo entendía inmediatamente. Penélope tenía un personaje que sufre durante toda la película, pero no queríamos reducirla a una mujer llorosa y doliente. Le puse el ejemplo de una loba a la que han arrebatado a su cría: no se va a limitar a lamentarse. Hará todo lo posible por recuperarla, incluyendo atacar a quien sea necesario”

Farhadi reflexionó largo y tendido sobre el trabajo del actor. “La relación entre un actor y su personaje es la que hay entre una mano y un guante. Es la mano la que se mueve, la que interpreta, pero el aspecto exterior es el del guante. El actor debe aceptar que su identidad personal desaparezca, debe adoptar la del guante. Y es una ventaja: eso es lo que le va a permitir ser muchas personas distintas durante su carrera. El público cree que va al cine a ver a los actores que admira. Pero un año después de ver la película, ya no recuerda al actor, sino al personaje. Y más tarde acabará recordándose a sí mismo en el papel del protagonista”.

El creador de personajes. “A la hora de escribir tenemos que dar la oportunidad a todos los personajes de defender su postura. Que el espectador pueda conectar emocionalmente con cada personaje. Con todos y cada uno. Y a la hora de hacer casting, no debemos dividir a los personajes entre buenos y malos. Y con la cámara tampoco debemos discriminar. No recuerdo haber creado nunca un personaje negativo. No quiero decir que todos mis personajes sean buenos, sino que todos tienen algún aspecto positivo. En mi país, durante el régimen anterior, operó durante años un torturador asesino… de quien más tarde se descubrió que también era autor de varias canciones de amor bastante populares, algunas de ellas verdaderamente hermosas. Yo mismo había escuchado y apreciado su música, sin saber que la había escrito él. Por supuesto, su talento como músico no le hace menos culpable de sus crímenes. Pero el hecho es que esa persona no era sólo un criminal, había otra dimensión en su vida.

El triunfador. Farhadi asegura que el éxito y la fama no lo han cambiado en lo personal. Mantiene la misma relación que antes con su familia y sus amigos. “Pero inevitablemente, te hace sentir mucho más responsable con la sociedad en la que vives. Sobre todo cuando vives en una sociedad en constante cambio”. Para Farhadi, una de las peores consecuencias de la fama es que te priva del derecho a cometer errores. “Y en mi trabajo el ensayo y error es una herramienta básica. Es muy peligroso intentar hacer todo el tiempo algo perfecto que guste a todo el mundo”.

El iraní. “La imagen que se tiene de Irán en el exterior está muy distorsionada. Sólo se percibe la imagen de los políticos iraníes. Pero Irán es probablemente el país con más directoras de cine del mundo. Detrás de la cámara, las mujeres son mayoría. No están todas en casa con el velo puesto, como se piensa. La mayoría de los cambios que se han producido y se van a producir en Irán los ha conseguido la mujer.

El extranjero. Para Farhadi, rodar en español no ha sido un problema. La barrera idiomática él no la concibió como tal. Al contrario, le ayudó a fijarse más en los ojos, los gestos, la expresión corporal de los actores. “A veces los directores hablamos demasiado a los actores. Les damos tantas instrucciones que acabamos por confundirlos. Cuando no hablas el idioma del actor, te ves obligado a resumir, a ser más directo, más concreto. Y eso evita los malentendidos”.

El pasado. Muy certeramente, Mariano Barroso señaló la importancia que tiene el pasado de los personajes en el desarrollo de las tramas. Es un elemento que se repite en toda la filmografía de Farhadi. En sus propias palabras: “somos cautivos del tiempo, estamos atados a él y no podemos escapar. Como el pajarito de un reloj de cuco. El pasado nos impide volar, cargamos con él como un lastre demasiado pesado y del que no podemos librarnos. A los cincuenta años aún cargamos con la responsabilidad de lo que hicimos a los veinte, aunque en muchos aspectos seamos personas distintas”.

Os dejo con este pensamiento tan esperanzador, esperando que disfrutéis del fin de semana. Para ello, os aconsejo ir a ver Todos lo saben, la recién estrenada película de Farhadi. O Todas las mujeres, el incombustible texto de Mariano Barroso que nació como serie de televisión, después fue una película ganadora del Goya al Mejor Guión Adaptado, y ahora se ha convertido en una exitosa obra de teatro protagonizada por Fele Martínez y dirigida por Daniel Veronese. Puede verse en el Teatro Reina Victoria de Madrid.


QUÉDATE QUIETO, NO HE TERMINADO DE ROBARTE

12 septiembre, 2018

por Sergio Barrejón.

Disclaimer: si no eres socio de SGAE, este post puede provocarte un aburrimiento mortal.

El pasado 21 de junio, una abrumadora mayoría de los socios de SGAE votamos en contra de la reforma estatutaria con la que el presidente Sastrón pretendía hacerse con el control absoluto de la entidad, en detrimento del Colegio Audiovisual, de los autores dramáticos y, básicamente, de todo el que no pertenezca a su Rueda de no-músicos paniaguados. Resumiendo: se llevó una colleja como para perder los dientes.

Hoy hemos conocido que la Audiencia Nacional ha imputado a Sastrón por presunto fraude en el caso de La Rueda. Otra colleja, esta con posible pasaporte a Soto del Real.

Sastron

“Señoría, a mí póngame mejor con Urdangarín, así charlamos de nuestra familia política y echamos unas risas”.

Pero no conviene confiar mucho en el proceso penal, porque en el mejor de los casos pasaría muuuucho tiempo antes de que lo condenasen, y mientras llega ese momento este señor tiene un par de ases en la manga. El primero, un pucherazo. Ayer, 17 miembros de la Junta Directiva de SGAE han demandado al presidente Sastrón y han impugnado las elecciones convocadas para el 26 de octubre. Según los demandantes, Sastrón y su camarilla habrían mentido sobre la posibilidad de que el Ministerio de Cultura sancionase a la SGAE si no se convocaban elecciones de urgencia. Y algo aún peor: Sastrón pretende impedir el voto electrónico en esas elecciones.

¿Cómo se justifica esta absurda vuelta al siglo XX? Fácil: repasemos el primer párrafo de este artículo. “El pasado 21 de junio, una abrumadora mayoría votó en contra de la reforma estatutaria”. ¿Adivinan por qué vía llegó la mayoría de los votos-colleja? Correcto. Eran votos electrónicos.

Lógico. Cualquier persona a) ocupada y b) cuerda que haya asistido alguna vez a una asamblea de SGAE sabe la jaula de grillos que es aquello. Le dan ganas a uno de comerse las manos. Una retahíla de filibusteros y ganapanes secuestrando la tribuna durante horas, con la descarada intención de aburrir al personal para que se marche antes de la votación. Al final, allí sólo aguanta hasta el final la gente a) desocupada, b) demente o c) perteneciente a la camarilla interesada que vota a sueldo. Los demás tenemos cosas que hacer. Por ejemplo, escribir guiones que sí generarán derechos sin necesidad de montar fraudes como La Rueda.

El voto electrónico es un derecho reconocido en los estatutos de SGAE, y cualquier intento de anularlo sólo tiene un nombre: pucherazo. Ojalá el Ministro de Cultura escuche la demanda y paralice esta convocatoria electoral a todas luces ilegítima. Pero igual que no conviene confiar en los procesos penales, tampoco conviene poner nuestras esperanzas en la rapidez de reflejos ministerial. De momento, la guerra continúa, y la batalla definitiva podría ser este 26 de octubre.

El 21 de junio le dimos una colleja a Sastrón que todavía la está escociendo. El 26 de octubre quizá tengamos que ir a darle la patada en el culo que lo saque de una vez por todas de la SGAE… y de nuestras cuentas corrientes.

Aun en el caso de que no haya voto electrónico, lo habrá por correo, y delegado. Y como decíamos aquí, siempre podemos ir a la asamblea presencial con nuestro portátil cargado y nuestros auriculares aislantes y hacer gala del súper poder del guionista: concentrarse en cualquier parte. Escaletaremos capítulos, puliremos diálogos, reescribiremos biblias durante horas si hace falta… hasta el momento de la votación. Y entonces echaremos a Sastrón, recuperaremos nuestro dinero, y demostraremos a la sociedad que la SGAE no está corrupta, que los corruptos tienen nombres y apellidos.

Y un montón de dinero que no les corresponde.


ESTE PRESIDENTE NO ES BUENO PARA LOS GUIONISTAS

11 junio, 2018

¡Hagamos algo! El poder está en manos de incapaces, algunos metidos en procesos judiciales. Si no actuamos, cambiarán las leyes a su antojo, favorecerán a sus amigos a nuestra costa. ¡Guionistas, a las urnas!

Un momento… Quizá debería aclarar de qué urnas estoy hablando. No tiene nada que ver con el Congreso, con partidos políticos ni nada de eso. Es que HOY se abre el período para votar el cambio en los estatutos de SGAE que ha propuesto el presidente Sastrón y que los autores debemos votar en la próxima asamblea.

Si la asamblea se me tuerce, yo también me meto en un bar. Pero no 8 horas. Con lo que he trincado, puedo estar 8 semanas pimplando.

Muy resumidamente, ese cambio de estatutos servirá para que Sastrón y sus amiguitos de la Rueda acumulen poder y dinero en detrimento del resto de autores. Si sale adelante el cambio de estatutos, los más perjudicados seremos los autores de Audiovisual y Teatro.

Los argumentos de Sastrón y la Rueda son que el cambio estatutario es necesario para adecuarse a la nueva normativa de tal y cual y no sé qué. No es cierto. Eso es sólo el disfraz con el que visten al pucherazo. Su intención es lisa y llanamente:

  • Cobrar más que los demás por su trabajo.
  • Alargarse en el puesto más allá de lo que permiten las normas.
  • Reducir la presencia de los miembros de audiovisual y artes escénicas en la Junta Directiva a favor de los músicos (porque todos los de la Rueda son músicos).

Aclaración para los que no estudiaron Lógica en Bachillerato: afirmar que todos los de la Rueda son músicos no equivale a afirmar que todos los músicos sean de la Rueda. Ni que todos los músicos sean malas personas. Ni que todos los de audiovisual y artes escénicas sean buenas personas. Fin de la aclaración.

Evitar esto es más fácil que nunca. No hace falta acudir a la Asamblea. Ni siquiera hace falta delegar el voto. Se puede hacer todo online. Pero sólo esta semana.

SÓLO TIENES UNA SEMANA PARA EVITAR QUE SASTRÓN TE META LA MANO EN LA CARTERA.

¿Cómo puedes votar para paralizar este desastre? Fácil:

Desde hoy 11 de junio a las 10:00h hasta el próximo lunes 18 de junio a las 20:00h – Vas a la página de SGAE, pinchas en la pestaña “Socios en línea” y sigues las instrucciones. Ten en cuenta que todos los cambios que proponen les ponen más fácil lo de ROBARTE. Así que no te diré lo que tienes que votar, pero si no quieres que te roben, lo más útil es votar NO A TODO.

¿Que el rollo online no es lo tuyo? Me parece bien. Puedes votar presencialmente en la Asamblea general en Madrid. Es el día 21 a las 16.30 en el Auditorio del complejo de los Duques de Pastrana (Paseo de la Habana nº208).

Por supuesto, no va a ser sólo en Madrid. Antes de esa fecha, hay varias pre asambleas territoriales en Zaragoza, Barcelona, Bilbao, Valencia, Santiago de Compostela y no sé dónde más. Infórmate en tu sede.

Y si no quieres ni ir a las asambleas ni tampoco votar online, puedes delegar tu voto en algún otro socio del que te fíes. Pero ojo, no os fiéis todos del mismo porque cada socio sólo puede recibir tres delegaciones de voto.

Elegid vuestra opción y ayudemos entre todos a recuperar la SGAE. No va a ser fácil, pero eh: también parecía que Rajoy iba a estar ahí por siempre jamás y mira.

Sergio Barrejón.

Actualización 14 junio, 10:00 horas —> Asistentes a las pre asambleas territoriales me cuentan que se está produciendo un rechazo enorme a la propuesta de Sastrón. Los estatutos han sido rechazados por 600 votos contra 200 en Barcelona; por 250 contra 50 en Valencia y por unanimidad en Málaga. Este gif promocional de mi peli  lo ilustra bastante bien:

Boss Gomez GIF - Find & Share on GIPHY

Recordad que está abierto el plazo de votación online hasta el lunes. Oiréis rumores de que el sistema está fallando: no hagáis caso, funciona perfectamente y la mayor parte de mis conocidos guionistas ya han votado (no a todo, claro) sin problema.


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