ASGHAR FARHADI: CAUTIVOS DEL TIEMPO

14 septiembre, 2018

por Sergio Barrejón.

Asghar Farhadi (Irán, 1972) ha dirigido dos películas ganadoras del Oscar a Mejor Película en Lengua Extranjera. Y él personalmente ha sido nominado en la categoría de Mejor Guión Original en 2012 por “Jodaeiye Nader az Simin (Nader y Simin, una separación)”.

Con sólo 46 años, ya ha ganado un Oso de Oro (y un Oso de Plata a Mejor Director) en la Berlinale. Una Palma de Oro (y un premio a Mejor Guión) en Cannes. Y un César y un David de Donatello a Mejor Película Extranjera.

El tío es un crack. Pero esta semana ha logrado su mayor proeza: dar una charla por la mañana el día después del preestreno de su peli en Madrid. Imaginad lo que fue la noche: Bardem y Penélope, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Bárbara Lennie… El miércoles por la noche estaba en el cine Callao toda la pomada del cine español. Aquello debió de acabar más tarde que una nochevieja en casa de los Javis.

Pues el jueves a las 11 Farhadi como un clavo en la Academia de Cine. Y dio una charla muy amena, muy inspiradora y, todo hay que decirlo, muy bien conducida por el presidente Mariano Barroso, a quien se le nota que conoce y admira el cine de Farhadi, porque su agudo cuestionario fue en gran parte la causa de que el ponente estuviese tan sembrado. La charla fue una gozada y estuvo llena de perlas, algunas de las cuales os comparto a continuación, porque pueden ser de mucha utilidad para guionistas.

El guionista. “Crear un guión es un proceso larguísimo, en el que la fase más breve consiste en escribirlo”. Tras arrancar risas con esa reflexión, Farhadi explicó su proceso creativo. “Nunca me ha ocurrido eso de pensar en un tema importante y pensar voy a hacer una película sobre esto. Yo primero intento escribir la historia, y sólo a partir de la primera versión empiezo a buscar el tema. Leo mi primer borrador y me pregunto ¿de qué trata esta historia? Y una vez que doy con el tema del guión, entonces reescribo para intentar ajustarme a ese tema. Pero normalmente todo parte de una imagen. Nader y Simin nace de una imagen: un hombre bañando a su padre anciano. Esa imagen me rondaba la cabeza, así que empecé a hacerme preguntas. ¿Quiénes son esos dos hombres? ¿Por qué están solos en el baño? Y pensé que tal vez la mujer había abandonado al hijo del anciano. ¿Y por qué lo ha abandonado, dejándolo solo al cuidado de su padre enfermo? Ese tipo de preguntas. El guión es la respuesta a esas preguntas y muchas otras que surgieron de aquella imagen. Cuando uno trabaja así, normalmente el guión acaba teniendo demasiadas respuestas, demasiada información. En una primera versión no importa. Hay que plantearse todas las preguntas y contestarlas. Pero después hay que reescribir para ir restando, para eliminar información, prescindir de lo superfluo”.

El director de actores. Farhadi insistió en la importancia de realizar un extenso trabajo previo con el actor. La idea es dejar definido el tipo de interpretación que necesita la película. Proporcionar un asidero al actor, que le sirva durante todo el rodaje. Farhadi lo llama “llaves”. Y durante los ensayos, creó una llave para cada actor. Una referencia o una metáfora que sirviese al actor como guía para entender a su personaje. “A Eduard Fernández le dije que tenía que ser como Hamlet… pero en un pueblo andaluz. A Bardem le pedí que fuese como un niño de 45 años. Y de vez en cuando le corregía diciendo no, no: te estás comportando como un adulto. Recuerda: eres un niño. Y lo entendía inmediatamente. Penélope tenía un personaje que sufre durante toda la película, pero no queríamos reducirla a una mujer llorosa y doliente. Le puse el ejemplo de una loba a la que han arrebatado a su cría: no se va a limitar a lamentarse. Hará todo lo posible por recuperarla, incluyendo atacar a quien sea necesario”

Farhadi reflexionó largo y tendido sobre el trabajo del actor. “La relación entre un actor y su personaje es la que hay entre una mano y un guante. Es la mano la que se mueve, la que interpreta, pero el aspecto exterior es el del guante. El actor debe aceptar que su identidad personal desaparezca, debe adoptar la del guante. Y es una ventaja: eso es lo que le va a permitir ser muchas personas distintas durante su carrera. El público cree que va al cine a ver a los actores que admira. Pero un año después de ver la película, ya no recuerda al actor, sino al personaje. Y más tarde acabará recordándose a sí mismo en el papel del protagonista”.

El creador de personajes. “A la hora de escribir tenemos que dar la oportunidad a todos los personajes de defender su postura. Que el espectador pueda conectar emocionalmente con cada personaje. Con todos y cada uno. Y a la hora de hacer casting, no debemos dividir a los personajes entre buenos y malos. Y con la cámara tampoco debemos discriminar. No recuerdo haber creado nunca un personaje negativo. No quiero decir que todos mis personajes sean buenos, sino que todos tienen algún aspecto positivo. En mi país, durante el régimen anterior, operó durante años un torturador asesino… de quien más tarde se descubrió que también era autor de varias canciones de amor bastante populares, algunas de ellas verdaderamente hermosas. Yo mismo había escuchado y apreciado su música, sin saber que la había escrito él. Por supuesto, su talento como músico no le hace menos culpable de sus crímenes. Pero el hecho es que esa persona no era sólo un criminal, había otra dimensión en su vida.

El triunfador. Farhadi asegura que el éxito y la fama no lo han cambiado en lo personal. Mantiene la misma relación que antes con su familia y sus amigos. “Pero inevitablemente, te hace sentir mucho más responsable con la sociedad en la que vives. Sobre todo cuando vives en una sociedad en constante cambio”. Para Farhadi, una de las peores consecuencias de la fama es que te priva del derecho a cometer errores. “Y en mi trabajo el ensayo y error es una herramienta básica. Es muy peligroso intentar hacer todo el tiempo algo perfecto que guste a todo el mundo”.

El iraní. “La imagen que se tiene de Irán en el exterior está muy distorsionada. Sólo se percibe la imagen de los políticos iraníes. Pero Irán es probablemente el país con más directoras de cine del mundo. Detrás de la cámara, las mujeres son mayoría. No están todas en casa con el velo puesto, como se piensa. La mayoría de los cambios que se han producido y se van a producir en Irán los ha conseguido la mujer.

El extranjero. Para Farhadi, rodar en español no ha sido un problema. La barrera idiomática él no la concibió como tal. Al contrario, le ayudó a fijarse más en los ojos, los gestos, la expresión corporal de los actores. “A veces los directores hablamos demasiado a los actores. Les damos tantas instrucciones que acabamos por confundirlos. Cuando no hablas el idioma del actor, te ves obligado a resumir, a ser más directo, más concreto. Y eso evita los malentendidos”.

El pasado. Muy certeramente, Mariano Barroso señaló la importancia que tiene el pasado de los personajes en el desarrollo de las tramas. Es un elemento que se repite en toda la filmografía de Farhadi. En sus propias palabras: “somos cautivos del tiempo, estamos atados a él y no podemos escapar. Como el pajarito de un reloj de cuco. El pasado nos impide volar, cargamos con él como un lastre demasiado pesado y del que no podemos librarnos. A los cincuenta años aún cargamos con la responsabilidad de lo que hicimos a los veinte, aunque en muchos aspectos seamos personas distintas”.

Os dejo con este pensamiento tan esperanzador, esperando que disfrutéis del fin de semana. Para ello, os aconsejo ir a ver Todos lo saben, la recién estrenada película de Farhadi. O Todas las mujeres, el incombustible texto de Mariano Barroso que nació como serie de televisión, después fue una película ganadora del Goya al Mejor Guión Adaptado, y ahora se ha convertido en una exitosa obra de teatro protagonizada por Fele Martínez y dirigida por Daniel Veronese. Puede verse en el Teatro Reina Victoria de Madrid.


PRUEBA DE AGUDEZA VISUAL

16 febrero, 2015

por Alberto Pérez Castaños y Sergio Barrejón

1. Observe las siguientes fotografías.

2. Cuente los nombres de los premiados. Cuente los trofeos que se entregan.

3. Nombre la única categoría donde ambas cifras no coinciden.

Mejor Sonido - Goyas 2015

Mejor Sonido – Goyas 2015

Maquillaje

Mejor Maquillaje y Peluquería – Goyas 2015

Mejor Guión Original - Goyas 2015

Mejor Guión Original – Goyas 2015

Por si alguien se lo está preguntando: no, no se hace igual en todas partes.

Affleck-Damon-Oscar

Mejor Guión Original – Oscars 1998

Mejor Guión Adaptado - Oscars 2012

Mejor Guión Adaptado – Oscars 2012

 

 


DOS ENRIQUES MUY MACHOS

16 diciembre, 2011

por Sergio Barrejón.

La noticia del año de esta semana en el cine español la acaban de protagonizar dos Enriques. Y se resume tal que así: el presidente de la Academia de Cine, el veterano distribuidor y productor Enrique González-Macho, interpreta la no aprobación del reglamento de la ley Sinde como una rendición del Gobierno ante “los delincuentes”.

Enrique González-Macho

Y Enrique Dans, gurú oficial de la trendera emprendedora-startupista, interpreta que González-Macho está llamando delincuentes a todos los internautas, y se pica. Y decide que para Enrique, y macho, él más que nadie. Y va y dice en su blog, uno de los más populares (nunca mejor dicho) de España, que no piensa volver a comprar una entrada para ver cine español mientras González-Macho siga de presidente de la Academia.

Enrique Dans

Y se lía. Total, por un tal y cual, Pascual. A mí todo esto me parece de patio de colegio. Y se pone… Y salta el otro… Huy, me llega a decir eso eso a mí… Pero hay en este conflicto una cuestión de fondo que me irrita mucho. Y es precisamente el postureo. El rasgarse las vestiduras. La indignación vocacional.

Vamos a ver: a todo el mundo le cuesta comprender los inventos que aparecen después de la artrosis. Mi padre, por ejemplo, era un señor muy culto, jugaba al ajedrez que te cagas, se hacía el crucigrama de El País todos los días en diez minutos (el antiguo, el chungo), y había tocado profesionalmente el piano, el acordeón, el vibráfono, la tuba, el bajo y la batería. Tenía cabeza, vaya. Pero nunca aprendió a manejar el ratón por mucho que intentamos enseñarle. Simplemente, no le interesaba. Y es que había nacido en 1919, qué quieres.

Así es como yo valoro la actitud de González-Macho hacia el P2P e Internet. Sabe mucho de lo suyo, pero como cualquiera, ignora mucho más de lo que sabe. Y me apuesto una cena en el Miyama a que ni siquiera sabe qué coño significa P2P. Él ve que su negocio va a menos, y trata de protegerlo de quien cree que está causándole pérdidas. Lógico. Cualquiera de nosotros haría lo mismo. El problema es que el tiro es equivocado. Pero González-Macho cree honestamente que el P2P merma sus ingresos. Cree honestamente que la Ley Sinde es la solución a esos problemas. González-Macho no es malo. Simplemente, está mal asesorado.

Por otro lado, Enrique Dans sabe bastante de Internet, P2P y descargas (o al menos, vive bien aparentando que sabe mucho). Su presencia en el encuentro que interlocución con Alex de la Iglesia mantuvo con los detractores de la Ley Sinde fue determinante en el cambio de opinión del ex presidente de la Academia. ¿No sería estupendo que Enrique Dans, y los otros interlocutores de Alex de la Iglesia en aquella reunión, pudieran sentarse ahora con González-Macho para explicar su postura y acercar posiciones? En una entrevista concedida a ABC hace unos meses, a González-Macho le preguntaron si él se reuniría con los internautas, en clara referencia a aquel otro cónclave. Y él dijo “con los internautas siempre, con los piratas nunca”.

¿Sólo yo veo ahí una oportunidad para sentarse con este hombre y explicarle, con datos y argumentos, no con posturas radicales, unas cuantas verdades sobre la “piratería” y sobre la Ley Sinde? Haga el favor de convocar a los internautas, señor González-Macho. ¿O es  que tiene miedo de que le convenzan, como convencieron a Alex de la Iglesia? ¿Y usted, señor Dans? ¿Tan mal le fue en aquella reunión con el ex presidente que se niega a pisar de nuevo la Academia? ¿Tan pronto se ha olvidado de lo que usted mismo llamó la vía Alex: poner empeño en hablar, en obtener consenso, en hacer las cosas bien?

¿Acaso soy el único que está hasta las narices de golpes de pecho, puñetazos en la mesa y portazos airados? ¿Soy el único que echa de menos un poco de actitud adulta y responsable? Será que estoy viciado de tanto escribir telenovelas, pero me parece que aquí lo que hace falta es MÁS DIÁLOGO Y MENOS ACCIÓN.

En cualquier caso, como acción, la de Enrique Dans tampoco es como para grandes alharacas. ¿Quién va a creerse que, antes de este pifostio, Enrique Dans veía cine español? Yo no me lo creo ni aunque me enseñe los tickets. Y teniendo en cuenta el odio manifiesto que tienen sus seguidores hacia el cine español, yo diría que las pérdidas totales que va a provocar este boicot ascienden más o menos a lo que llevo ahora mismo en el monedero. Esta ronda la pago yo, que también soy muy macho.


58 PREMIOS NO SON NADA

3 noviembre, 2011

por Sergio Barrejón.

Ayer, Chico Santamano decía que anda como puta por rastrojo y no le daba tiempo a armar un post como Dios manda. Yo ando tan mal de tiempo que AÑORO aquellos rastrojos por los que iba alegremente como puta. Así que imitaré hoy a Chico, si me disculpan, y haré un post de aliño. Un cortapega. Lo que vienen haciendo los diarios nacionales durante los últimos años, vaya. ¡A lo que hemos llegado! Un blog especializado rebajándose a la altura de un diario de pago. En fin…

Lo que voy a contarles me toca de cerca, porque aparte de guionista y director de cortos, también he sido productor ocasional. En 2009, estuve nominado al Goya con un corto que co-escribí y dirigí: EL ENCARGADO.

Si lo hubiera dirigido un año más tarde, no sólo no habría estado nominado: es que ni siquiera me habría podido presentar. Porque tras aquella edición cambiaron las bases de los Goya, y desde entonces sólo podían presentarse cortos que hubieran ganado premios de una selecta lista de festivales… y en unas fechas muy determinadas. Ya hablé del asunto a principios de este año, y no quiero insistirles. Baste con un dato: el corto MARINA, de Álex Montoya, coproducido por un servidor, ganó TRES premios de esa selecta y arbitraria lista… y aun así no pudo presentarse a los Goya. Ni siquiera presentarse. Imagínense lo complicadas que eran las bases.

Este año las han cambiado. A peor, claro. COMO TODO. Bueno, han mejorado algunas cosas… y han empeorado sensiblemente otras. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque en la Academia no hay un vocal de Cortometrajes. Y creo que con eso lo digo todo. La tremebunda cantidad de premios y reconocimientos internacionales que reciben cada año los cortos españoles no parecen hacer la más mínima mella en los señores académicos. Por no hacer, ni siquiera invitan a unirse a la Academia a los directores de los cortos galardonados con el Goya. Bien mirado, todo estos errores son previsibles en una institución donde abundan respetables cineastas que no ven cortos, que no entienden los cortos, y que no empezaron su carrera haciendo cortos.

El último damnificado de este desbarajuste lamentable es DULCE, dirigido por Iván Ruiz-Flores. Ha recibido, agárrense, 58 premios por todo el mundo. Es el cortometraje español más premiado de 2011. Pero a la Academia eso se la bufa. No se puede presentar. Vuelva usted mañana. Les dejo con la nota de prensa que ha publicado su productora. Que tengan un buen día.

 

El amargo caso de Dulce

 El cortometraje español más premiado del año, que acumula, desde su estreno el pasado mes de marzo, 150 selecciones y 58 reconocimientos, en su gran mayoría internacionales,no cumple las bases para poder presentar su candidatura a la 26 Edición de los Premios Goya.

 La cinta, escrita y dirigida por Iván Ruiz Flores y producida por AniuR Creativos Audiovisuales, ha sido premiada recientemente por Francis Ford Coppola, y reconocida también por respetados Jurados Internacionales entre los que destacan los nombres de Ridley Scott, Paul Verhoeven, Robert Rodríguez, Miranda Richardson, Charlote Rampling o Rutger Hauer.

 

A pesar de ser Dulce el cortometraje español más premiado en el año 2011, este trabajo no cumple las bases específicas para poder presentar su candidatura a las Premios Goya 2012 para películas de cortometraje.

La injusta situación que atraviesa Dulce y otros tantos trabajos de diferentes autores en similar circunstancia, que tampoco pueden presentar su candidatura, pone en evidencia el desinterés con el que están redactadas las citadas bases, que parecen más encaminadas a que la Academia reciba la mínima cantidad posible de cortometrajes que a valorar la calidad de los trabajos realizados.

 

MODIFICACIONES DEL REGLAMENTO

 Aceptación de cortometrajes en formato digital

La primera gran modificación consiste en la apertura de las presentes bases a cortometrajes en formato digital, medida que desde AniuR aplaudimos.

Entendemos, aunque ni mucho menos compartimos, que esta apertura haya provocado una restricción en las normas. Sin embargo, dicha restricción no puede hacerse, a nuestro juicio, de forma tan improcedente.

 

Selecciones Internacionales

Por ejemplo, en las bases de la edición anterior tan solo era necesaria una selección internacional para poder presentar el trabajo.

El reglamento de las actuales bases, sin embargo, exige haber sido seleccionado o ser ganador de uno de los quince Festivales Internacionales, no celebrados en España, que aparecen publicados en el listado en la página web de la European Film Academy (www.europeanfilmacademy.org).

De un año a otro las exigencias han aumentado considerablemente en lo que a participación internacional se refiere, a la vez que han quedado excluidos un sinfín de Festivales Internacionales de importancia que se celebran dentro y fuera de Europa.

 

Festivales Nacionales

Por otro lado, en las bases de esta edición se mantiene la exigencia de haber participado y ser ganador de uno de los principales premios en el mismo listado de festivales celebrados en España que aparecían en la edición anterior.

 

PARADOJAS QUE EL REGLAMENTO PERMITE

 El citado reglamento permite que un cortometraje que haya ganado tan solo un festival de ámbito autonómico, como, por ejemplo, y no tenemos nada en su contra, el de Cans – incluido en el listado de la Academia de Cine – pueda presentar su candidatura a las Premios Goya 2012 para películas de cortometraje. Mientras tanto Dulce, que atesora más de 50 premios internacionales, y otros trabajos en parecida situación no gozan de ese derecho.

Cabe preguntarse entonces cuál ha sido el criterio con el que se ha elaborado el listado de los Festivales españoles señalados por la Academia de Cine y, sobre todo, cuál ha sido el criterio a la hora de redactar las nuevas bases para películas de cortometraje.

 

 SOLUCIÓN PROPUESTA

 En CARTA ABIERTA a la Junta Directiva de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográfica de España, con fecha 6 de septiembre de 2011, firmada por el guionista, director y productor del cortometraje “Dulce” Iván Ruiz Flores, hemos demandado una respuesta explicativa de la amarga realidad referida en esta nota y  ofrecido en su nombre una propuesta concreta, sencilla y de fácil aplicación.

Opinamos que debería añadirse en las bases un punto en el que se especifique que también podrán presentarse a concurso los trabajos que hayan obtenido un número determinado de premios y/o selecciones nacionales e internacionales, estableciendo el número de premios y/o selecciones que dieran acceso a que el cortometraje pudiera ser inscrito. Esta medida impediría que cortometrajes españoles con una gran trayectoria se quedasen sin el derecho a poder ser presentados.

 

RESPUESTA POR PARTE DE LA ACADEMIA

La respuesta recibida refiere que “La Junta Directiva de la Academia ha estimado que aunque el corto reúne cualidades creativas de gran valor, el reglamento de participación para los Premios Goya, editado y publicado con fecha 7 de junio de este año es muy claro en las condiciones de admisión de trabajos para esta categoría. La búsqueda de criterios objetivos para la selección y sobre todo, el principio de seguridad jurídica, hacen que una vez que la Junta publica las bases de participación, estas deben mantenerse durante todo el proceso, con el fin de permitir a todos los participantes las mismas oportunidades”.

En su misiva La Academia se muestra “receptiva de las sugerencias para ir mejorando cada año los reglamentos de participación”, manifestando a su vez que si tenemos interés en hacerlas, “las estudiará para las ediciones siguientes”.

Respuesta esta que consideramos previsible y triste para el equipo de Dulce y para otros tantos cortometrajistas cuyos trabajos por las mismas razones aquí referidas no serán admitidos para concursar en la XXVI edición de los Premios Goya. La búsqueda de criterios objetivos a la que hace referencia esta respuesta- y que, a nuestro juicio, brilla por su ausencia –  debería haberse tenido en cuenta a la hora de redactar las bases y no en este momento.

Con el deseo de que esta noticia tenga la mayor difusión posible y con la esperanza de una futura mejora en el citado reglamento en beneficio del cortometraje español, sus protagonistas y su público, esta Nota de Prensa la firmamos, de común acuerdo, el equipo del cortometraje Dulce.

 

FIRMADA POR:

 

Pedro Peña, actor.

Fely Manzano, actriz.

Nuria Martinez y Raúl Martín, padres de la actriz Miriam Martín.

Yolanda Reyes, madre del actor Santiago Díaz.

Iván Ruiz Flores, guionista, director y productor.

José Luis Martínez Muñoz, ayudante de dirección

Álex Bolumar, script y montador.

Antonello Novellino (Dpto. de dirección y de producción).

Orisel Gaspar, directora de casting.

Chello Gil, ayudante de casting.

Lolo Moldes, autor de la Banda Sonora Original.

Laura Barbed, directora de producción.

Susana Sánchez, jefa de producción.

Ana Laguarta, directora de arte.

Cristina Bonillo, ayudante de arte.

Mapy Hernández (Dpto. de arte).

Carmelo Barberá, director de fotografía y posproducción.

Pablo Macías, operador de cámara.

José Luis Ruiz Novella, ayudante de cámara.

Nadia Reyes, auxiliar de cámara.

Jano García Prendes, jefe de eléctricos.

Jaime Lardiés, responsable de sonido directo.

Santiago Lorigados, edición y posproducción de sonido.

Jaime Fernández Sánchez, mezclador de sonido.

Almudena Laborda, responsable de vestuario.

Eva Vegas, responsable de maquillaje y peluquería.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN, NO DUDÉIS EN CONTACTAR CON NOSOTROS.

AniuR Creativos Audiovisuales

prensa@aniur.es


FLASHBACK: “SI PESTAÑEAS, TE LO PIERDES”

25 septiembre, 2011

por Mercedes Rodrigo.


A riesgo de resultar pesada, me dejo llevar por el entusiasmo y abordo un tema recurrente en Bloguionistas: El Taller de Thriller que tuvo lugar en la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España.

Si, compañeros, yo también fui. Y os aseguro que mereció la pena. Entre otras cosas, por poder asistir a la Clase Magistral que nos regaló Enrique Urbizu.

Y es que hacía mucho tiempo que no quedaba tan conmovida por un discurso sobre guión, cuajado de perlas que siguen brillando en mi cabeza como flechas de neón. Tan útiles para indicar el camino y solucionar los múltiples problemas que surgen en el guión que escribo, que es precisamente un thriller.

Urbizu trató muchos temas en su charla, desde la importancia que tiene el MacGuffin en sus películas, hasta la atmósfera cautivadora de hollín y óxido del Bilbao de los ochenta. Pero me llamó especialmente la atención esta pregunta que lanzó al aire: “¿Hasta qué punto complaces al espectador?”

Por supuesto que él tiene muy clara la respuesta y, si bien trató el tema en el ámbito del thriller, se puede aplicar a todos los géneros.

Hablo de cine, claro. De una película pensada para proyectarse en una sala oscura o, al menos, para ser vista con toda la atención. Una atención que cada vez es más difícil exigir al espectador de nuestro tiempo, y no necesariamente porque éste sea responsable.

Esa atención sale de manera natural cuando se acude a una sala de cine. El lugar proporciona la atmósfera, el resto ya es mérito de la película. El cine pide silencio y concentración, a cambio proporciona evasión, conmoción y, en ocasiones, reflexión.

La tele puede proporcionar lo mismo pero con menos intensidad. Se presta más a originar opiniones inmediatas, comentarios, conversaciones. Está integrada en la escenografía de nuestra propia casa, con la luz cotidiana que acompaña nuestro día a día, bajo el dictado del zapping y el despiste del consumidor.

En el lenguaje televisivo estamos más que acostumbrados a complacer al espectador.

Yo, que acumulo la mayor parte de mi experiencia escribiendo series diarias, tengo una tendencia casi patológica  a dejarlo todo claro.

Y no es que subestime la inteligencia del espectador (que es la mía propia) sino que cuento con su falta de concentración  y trato de ponérselo lo más fácil posible.

Porque el objetivo, es que el espectador vea el mayor número de capítulos posibles, ya sea niño, anciano, o adolescente. Se trata de que, si se pierde un par de capítulos, pueda seguir la trama sin problemas.

Por eso, si una trama se basa en la confusión que ocasiona que un personaje confunda un maletín con otro idéntico, ha de hacerse un plano detalle de esos maletines e incluso verbalizar la coincidencia, dejando claro al espectador que eso será la clave de la confusión y de un futuro conflicto.

Godard definió estas diferencias entre la pantalla de televisión y la de cine de manera muy gráfica: “En un cine, el espectador levanta los ojos para ver la pantalla; cuando ve la televisión, los baja…”

Vivimos en la época de La Pantalla Global. Encontramos pantallas allá donde se posa nuestra mirada: pantallas en el metro, en el aeropuerto, en nuestros móviles, en los bares, en el ordenador.

Es la imagen la que nos busca y no al revés.

Se nos ofrece constantemente un exceso de imágenes que apelan a la estimulación sensorial, en busca de ser rápidamente “elegidas” por el espectador.

Parece que, ante tanta proliferación de pantallas y canales, los lenguajes publicitarios, televisivos y cinematográficos se mezclan y confunden.

Asimismo, el espectador es más sabio que nunca y conoce perfectamente los resortes visuales, por eso no le vale cualquier cosa.

Por eso existen series como “Lost” o “The Wire”, donde apenas se verbaliza la acción y las incógnitas se resuelven sin previo aviso ni posterior resumen. Como te descuides, ni te enteras, y te lo tienen que contar.

Más de un seguidor de estas series tendrá que reconocer que, para mayor disfrute del capítulo, apaga la luz de su cuarto y no atiende ni las llamadas de teléfono.

Es tele que consumimos con la atención y la avidez con la que consumimos cine.

Pese a todo, siempre surge la eterna duda sobre si facilitar o no al espectador el seguimiento de la trama.

El tema de complacer o no al espectador se vuelve más complejo cuando, en España, la mayor parte de cine está producida con dinero de las televisiones, y los productores que vayan a trabajar con directores y guionistas, obviamente, van a buscar la rentabilidad del producto.

Porque bien lo dijo Urbizu: “El productor siempre va a tratar de hacer un cine confortable para el espectador.”

El director, que ahora vive inmerso en la postproducción de su última película “No habrá paz para los malvados”, nos explicaba así una diferencia de opiniones entre él y sus productores.

Urbizu plantea un plano general en el que el protagonista baja a un sótano donde se encuentra un objeto indispensable para la trama pero en el que el protagonista no se fija especialmente.

El director cree que si el personaje no ve nada especial en el objeto, el espectador tampoco tiene que verlo.

El productor, en cambio, piensa que el espectador agradecerá un plano detalle del objeto en cuestión, una pista más que evidente de que ese objeto juega un papel importante en la trama.

Tal vez exista algo de miedo a que el espectador se sienta perdido en la trama y se frustre pero, en mi opinión, la intención del director es la correcta, sabe lo que hace.

Sólo trata de respetar el punto de vista del personaje sin hacer concesiones al espectador.

Así obliga al espectador a releer la imagen cinematográfica, exigiéndole toda la atención que requiere esa película que ha sido pensada al milímetro (no en vano Urbizu ha rodado su última película en formato panorámico, ofreciendo al espectador mucho fotograma para ver, buscar y deleitarse).

Es la única manera de disfrutar de la complejidad de la trama, de las rimas de imágenes que se suceden y que pasarían desapercibidas si no se le prestara al conjunto toda la atención que merece.

“Si pestañeas, te lo pierdes”.

La intención es que la historia no termine cuando acaba la película, sino que vaya más allá. Así se reta al espectador a una mirada diferente: la propia.

Y Urbizu lo hace porque ésas son las películas que le gustan a él.

También son las películas que me gustan a mí.

Es un valor añadido para una película que el espectador salga de la sala haciéndose mil preguntas y conjeturas sobre lo que acaba de ver, pese al riesgo que existe de que algún espectador se pierda y termine frustrado.

Tenemos un ejemplo claro en la película “Inception”, en la que el espectador está mucho tiempo desconcertado, sin saber qué está sucediendo exactamente, pero con toda la atención puesta en los detalles, releyendo la imagen cinematográfica constantemente en busca de pistas.

Por eso, cuando Urbizu contó que no rodó ni uno solo de los insertos que se habían incluido en el guión, os juro que el corazón me dio un vuelco.

Una actitud tan valiente no puede sino merecer mi más sincera admiración.

Respeta el punto de vista de los personajes y, al hacerlo, está respetando la inteligencia del espectador, tratándolo como a él le gusta ser tratado.

Después de un discurso tan inspirador lo primero que hice fue ver de nuevo “La Caja 507” y comprobé en cada plano lo consecuente de sus palabras.

Así que, como él mismo reflexionó, tal vez tenga que esperar mucho tiempo para rodar una película y tal vez éstas no consigan la rentabilidad económica esperada.

Pero de lo que no me cabe ninguna duda es que alcanzan con creces el objetivo, tanto temático como visual, que se propuso como director: “Acabar con la mirada inocente del espectador”.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 9 de diciembre de 2010)


FIRMAS INVITADAS: FERNANDO CÁMARA Y “CALLES TOMADAS”

15 julio, 2011

Fernando Cámara se inicia como guionista en series de televisión. Debuta en el cine con Memorias del Ángel Caído por la que es nominado al Goya a la mejor Dirección Novel. Es profesor de narrativa audiovisual y miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas desde 1997. NecróParis es su primera novela. Con Calles Tomadas inicia una nueva aventura narrativa.

 

  1. ELLOS

Mientras se cocinaba mi primer hijo en el interior de mi mujer, desarrollé un notable insomnio. Me dormía tarde, entre lecturas y películas de repesca, y me levantaba pronto, lo que me permitió dar tempranos paseos por el barrio. Una mañana de domingo –para el insomnio no hay descanso- me fui topando con algunos bancos poblados por inmigrantes que dormían la mona del sábado noche, quizá arrojados de sus casas, o no regresados todavía para no ser echados. En el 2004 en que ocurría esto, todavía había muchos recién llegados que se estaban acoplando a este engañoso primer mundo que les exigía velocidades y reglas atroces, y el alcohol era su aliado inmediato. Todos ellos formaban una nueva raza que iba tomando sigilosamente las calles y dominaba el barrio. Su actitud sumisa, como de “que no se nos note”, los hacía aún más misteriosos. Y yo me encuentro paseando entre Ellos, sintiéndome solo, diferente, distinto. Debo escapar de allí para que no me descubran. Una vez más, se desata mi viejo pánico a los Ultracuerpos.

  1. LAS CALLES

2004, recuerden. Compro el periódico y descubro un mapa de España. «Intenciones de voto por comunidades». Y más detallado: intenciones de voto por ciudades. Y finalmente, por barrios. Madrid a vista de pájaro, dividido por sus calles, vecinos de diferente signo conviviendo casi sin saberlo. Un país que vuelve a estar dividido por los intereses de la clase política, apoyados por unos medios de comunicación agitadores que buscan el azucarillo de sus amos. Planos de una ciudad quebrada, sometida constantemente a los infantiles manejos de los líderes de opinión. Una ciudad que se desmorona y se radicaliza a cada golpe de urna.

  1. LAS CALLES Y ELLOS

La premisa era muy sencilla: cruzar la ciudad, de noche, y con la mayoría de las calles tomadas por… Ellos. Ya indagaría más adelante sobre quiénes eran esos Ellos. Ahora lo importante era no perder el ambiente, aroma de sueño, pesadilla, un estado de ánimo que nace del miedo. Miedo a cambiar. A que nos cambien. A descubrir que al final todos somos Ellos. Un miedo que suena. Que grita. Miedo de luz. Que huele a electricidad. Y ahoga.

Una aventura en mi ciudad. En las calles de siempre. Una crónica de gentes perdidas, desorientadas, como nosotros, enfrentados a un terror que nace de lo insólito y de lo cotidiano. Por eso se hacía imprescindible no indagar nunca en su origen. Evitar toda posible comprensión de los sucesos, nada que pudiera restar misterio, intriga u horror.

Ahora por fin estaba claro lo que había que contar: Un joven médico tiene que cruzar la ciudad de noche para visitar a su padre enfermo. Pero muchas calles, aunque parecen normales, están tomadas por gente que acecha en silencio. Una aventura terrorífica donde a cada paso pueden convertirle en uno de Ellos.

  1. LA NO PELÍCULA

La gente dice odiar sus pesadillas. Yo las adoro. Sobre todo las de niño, las más puras. Todavía hoy forman parte de mí y puedo resucitarlas con la misma intensidad y emoción de aquellos primeros juegos de infancia.

Calles tomadas me ha acompañado toda mi vida, pero comenzó a escribirse en 2004 como novela (Ciudad tomada). Dura, cruel, seca. Sin concesiones. Pero quedó aparcada tras unos primeros capítulos por proyectos más alimenticios –Trastorno-, acordes con la gestación de mi primer hijo (no artístico sino biológico en este caso).

Al año siguiente, terminada la postproducción de la película y finalizadas las clases, me reengancho a las Calles, pero con un enfoque muy distinto: sería un guión que diera origen a una película muy barata. Y así nació Ellos, planteada para poder rodarse en un entorno familiar, barrios y lugares clave de mi vida. La historia empezaba en mi apartamento de entonces, que ahora es de mi hermano, en la calle Blasco de Garay, y terminaba en Moratalaz, donde vive David Alonso, con quien dirigí Memorias del Ángel Caído. Durante un mes febril redacté el guión, tan manido mentalmente. Como decía William Goldman de sus Dos hombres y un destino, le llevó unas semanas redactarlo pero toda una vida escribirlo.

Y entonces se plantearon dos opciones: producirla en plan cooperativa, con unos cuantos colegas implicados, o someter el proyecto a los despachos de las consabidas productoras. Una cosa no tenía que ir contra la otra, así que empecé el turno de visitas, emails, llamadas… Pero el asunto no cuajaba. Quizá era algo demasiado arriesgado para un mercado que todavía no apostaba por un fantástico sin complejos. Terror sutil, casi invisible. Quizá demasiado localista, acusó un productor poco avispado, ya que si es cierto que en la historia nos movemos por el Retiro, Atocha o Moratalaz, no son menos localistas las películas que transcurren en la sudorosamente manida Quinta Avenida de Nueva York. A lo universal por lo local, proclamo.

Así que regresamos al planteamiento de la autoproducción, pero este no es buen sistema para cualquier tipo de historias –a no ser que tengas un colega rico y kamikaze-. A pesar de la ilusión de algunos amigos y alumnos, reconozco que me venció el miedo a que la película quedara demasiado amateur. Siempre he dirigido cine en formato sibarita, es decir, con un equipo profesional motivado por un sueldo lo suficientemente básico como para que soporten las quince horas diarias que se tienen que echar al cuerpo. Esta película, además, resultaba engañosa, porque aunque pretendía vendérmela como una terrorífica Al final de la escapada, no dejaba de estar plagada de sutiles efectos, complejas iluminaciones y permisos casi imposibles de obtener. Por no hablar de un casting de desconocidos asombrosamente convincentes para representar esta lúcida paranoia.

  1. EL BLOGSTORY

Así que, vuelta a las clases y a los asuntos alimenticios, y otros cuantos años con las Calles aletargadas. Y luego, por fin, de forma sorpresiva, casi neurótica, surgió NecróParis, mi primera novela. Una redacción enloquecida, imparable. Tras las galeradas, revisiones, portadas, teasers y demás, me quedó claro que Calles debía ser la siguiente novela, sobre todo ahora que había probado el adictivo éxtasis de no reparar en presupuestos a la hora de inventar cada escena.

Y así surgió la idea de utilizar la fórmula editorial más veloz del mercado: Internet. Publicar directamente, por capítulos, a lo Dickens, ¡y gratis!, para que no nos acusen a los autores de que siempre queremos comer a cambio de nuestro trabajo. Un blog era la plataforma perfecta porque confluyen narración textual y muchos otros elementos multimedia que permitían expresar estos fantasmas de las Calles en toda su amplitud. Al contenido adaptado del guión, simplemente hubo que añadirle unas cuantas entradas de cariz documental que fueran dando paso al cuerpo de la historia. Y por fin, la criatura: CALLES TOMADAS.

Trescientas cincuenta visitas el día de apertura. Respuestas de todo tipo. Confusión en muchos casos. Lo cual tuvo sus ventajas, porque siendo ésta una aventura tan marciana, no tardó en unirse a la causa el gran David Jasso, presidente de NOCTE, que ya había detectado a algunos extraños Ellos por su barrio. Y así nació la versión maña, CALLES TOMADAS ZARAGOZA, un spin off que fue dando cuenta de las zonas afectadas de su ciudad, así como de nuevas formas para identificar a estos seres, algunas de ellas tan extravagantes que hacen sospechar que el propio Jasso sea uno de Ellos.

Lógicamente, una vez terminado el blogstory, como he dado en llamar a este multiformato, solo faltaba conjuntar todas las entradas y publicarlas en forma de libro. Electrónico, claro, dada su anterior naturaleza blog. ¡Y aquí lo tienes!

EBOOK CALLES TOMADAS

Añado a esta edición el guión de la película, que recorre la misma aventura, con mínimas diferencias. Y lo hago, tanto por vocación pedagógica, como para reivindicar la validez literaria de los guiones cinematográficos. A veces, es mucho más fácil expresarse en cine-papel porque, a pesar de sus limitaciones, ofrece otras ventajas. He de advertir, no obstante, que este guión en concreto está escrito con cierta libertad de forma, un estilo poco ortodoxo, pero que sirve para hacer más viva y emocional su lectura. Al fin y al cabo, ¿no es esa la esencia del cine?

Y éste, amigos, es todo el recorrido de una novela inacabada, que devino en película no rodada, y que finalmente se ubicó como blog multimedia, para ser reconvertido en relato novelado, como originalmente fue concebido. Y quién sabe, quizá algún día, un aguerrido productor se anime a completar este misterioso puzzle.

En resumen, que no abandonéis vuestros viejos papeles, porque hoy más que nunca pueden adoptar diferentes formas de vida, e incluso puede que alguna de ellas le sea más propia que el cine. Al fin y al cabo, una historia, es una historia.

Os dejo con el cuento. Bajad luz y persianas. Y de vez en cuanto echad un ojo por la ventana. Nunca se sabe.

Fernando Cámara

fc@fernandocamara.com


NO SE VAYA, SEÑOR DE LA IGLESIA

26 enero, 2011

Por Ángela Armero

Ayer me sorprendió la noticia de la dimisión de Alex de la Iglesia. Explicaba sus motivos en este artículo en El País.

Vivimos tiempos bastante duros, los artistas, los no artistas y cualquiera. La crisis ha exacerbado la inquina con la que tradicionalmente se trata al cine desde algunos sectores, y además la polémica de la Ley Sinde ha alentado una “guerra” entre los autodenominados “internautas” (cuyos argumentos puedo entender, respetar y en ocasiones compartir, puesto que yo también navego lo mío) y los creadores.

Me provoca una tremenda tristeza que se haya generado una nueva división en la sociedad: entre artistas e internautas, o más bien entre “artistas” y “pueblo”.

Quien haya creado esa brecha lo ha hecho interesadamente. Esa brecha es falsa. Polarizar al público, dividir, crear “guerras”… Para echarse a llorar.

El 99,9 % de los creadores/artistas/trabajadores del audiovisual no vivimos en nenúfares y cúpulas de cristal. No nos alimentamos de caviar iraní y no viajamos en aviones privados. No rellenamos nuestras cisternas con Evian ni tenemos nuestro dinero en paraísos fiscales. Muchas veces ni siquiera tenemos dinero.

Vivimos en los edificios, compramos en los mercados, esperamos en los ambulatorios, pagamos impuestos, cedemos el asiento en el metro (a veces)… Sangramos, sufrimos, soñamos, fracasamos, nos reproducimos, enfermamos y nos morimos, como todo el mundo (no necesariamente en ese orden.) Sentimos miedo, a veces alegría, a veces desolación, y también esperanza.

Lo que quiero decir es que no hay ninguna diferencia entre los artistas y el resto de la gente. El sector del audiovisual da trabajo a miles de familias, familias de personas anónimas, porque no aspiran a la fama ni a la riqueza, sino simplemente a vivir de lo que les gusta, sea escribir, actuar, construir escenarios, maquillar a los actores, vestirles, componer o interpretar música, entretener, participar en ese trabajo en equipo que es contar historias y en torno al que gravitan cientos de profesiones.

Perogrullada necesaria: Los artistas somos pueblo (también).

El clima reinante de beligerancia (como elocuentemente muestra Daniel Castro en su blog) me hace albergar poca esperanza respecto al posible entendimiento de creadores, internautas y público. Por eso lamento la dimisión de Alex de la Iglesia. A costa de sus nervios y su integridad personal, ha servido como un portavoz dialogante, realista y esforzado para los creadores.

Gracias a él y a su trabajo de estos dos años,  en este país hay menos gente que nos odia, más gente que nos comprende, más gente a la que llegan nuestras intenciones y que se da cuenta de que, como cualquier hijo de vecino, aspiramos a vivir de nuestro trabajo, y más gente que aunque no comparta nuestras posturas al menos sí entiende nuestros motivos. De la Iglesia le ha dado visibilidad y cercanía a la Academia; ha intentado que el cine español sea el cine de todos.

Por ello y porque hace falta un interlocutor como Alex, que en vez de dividir ha intentado sumar, digo:

NO SE VAYA, SR. DE LA IGLESIA

Por favor.


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