GUIONISTAS HABLANDO DE SUS COSITAS

1 octubre, 2013

Por Estíbaliz Burgaleta.

ALMA ha organizado (está pasando ahora mismito) un encuentro donde guionistas de televisión hablan de las series en las que trabajan. Series que se emiten AHORA, y es que el ahora es clave en este encuentro. Cómo se trabaja ahora, por qué hay series que se grabaron el año pasado pero se emiten hoy, cómo organizan el trabajo en Los Misterios de Laura o en Aida, ¿hay equipo de documentación en Isabel?… Y, sobre todo, ¿por qué ha dado plantón el equipo de Aquí no hay quien viva a la organización?

Os contamos, en vivo y en directo, qué cuentan los guionistas de las series de mayor éxito.

A VECES TE DAN BAJONES

Muchos de los guionistas ahí presentes han sufrido en sus cannes (que dirían Martes y Trece) los retrasos continuos en sus series de televisión, grabadas hace tiempo y guardadas en la nevera. Como dice Carlos Vila (Los misterios de Laura), “a veces te dan bajones”. Y es que las cadenas imputan en sus presupuestos anuales las series emitidas ese año, no las producidas o grabadas. Así que, si van mal los temas presupuestarios, las cadenas optan por guardar en la nevera las series, con los problemas que eso conlleva para la productora, que tiene que afrontar unos pagos de sueldos, alquileres y demás, sin haber visto un duro. Para que luego digan que la farándula es un cachondeo.

Los guionistas de Tierra de Lobos, Los misterios de Laura, Águila Roja, Isabel… todos han sufrido en sus carnes esa tortura, ese trabajar en el aire, sin saber si emitirán tu serie o si tendrás trabajo el próximo mes. Y más tratándose todas de series en segunda, tercera, cuarta temporada… con lo que, a más retraso, más posibilidades de perder audiencia. Dos años después ya no sabes si veías la serie del ninja que iba a ser rey de Castilla, la de la mujer policía en un pueblo dominado por un cacique, o qué.

Por cierto, a la una (curiosamente a la hora prevista para el cóctel), aparecerá Alberto Caballero. Nos lo acaban de comentar por ahí…

NAVY ES LA SERIE MÁS VISTA EN ESTADOS UNIDOS

¿A que no lo sabíais?

Por supuesto llega la pregunta de oro: ¿por qué no se hace en España el tipo de serie que todo guionista ve? Porque es verdad, los guionistas ven series que aquí JAMÁS se producirían. Ven “Breaking Bad”, ven “Mad men”, ven “Lost”… Series que no se producen aquí porque son demasiado caras, demasiado violentas, demasiado complejas, ¡no tienen niños ni chacha andaluza!

Pablo Tébar (Tierra de Lobos) da en el clavo al añadir que “tampoco hacen ese tipo de series en Francia o en Rumanía”. Y es que a veces pecamos de compararnos con los mejores, olvidando que lo habitual es precisamente lo que se hace aquí: series familiares que aspiran a gustar a una mayoría. Alberto Manzano añade que todas esas series de culto americanas se producen en canales de pago, dirigidos a un público muy concreto. En España las series las producen canales generalistas que necesitan una audiencia alta ya que su rentabilidad viene de la publicidad.

Por cierto, ¿sabíais que “Navy” es la serie más vista en los Estates? Antonio Castelo, el moderador de este encuentro, comparte su sabiduría.

Preguntados por si la cadena influía en los guiones, Nando Abad (Aída) dice que nunca. Es más, detalles como el cameo de Belén Esteban no fueron idea de Tele5, fue del equipo de guión de Aída. Ahora, los cameos de gente popular se han convertido en parte de la identidad de la serie.

SOMOS UN SECTOR DESCONOCIDO

Seguro que esto no lo habíais pensado nunca… pero como bien dice Paula Fernández de Vive Cantando, la visibilidad del guionista es casi nula. Cuando muchas veces puede ser una garantía, ¿o no te daría cierta confianza saber que una serie de próximo estreno está escrita por el mismo equipo de otro programa de éxito?

Miriam G. Montero, de Amar es para siempre cree que debe reconocerse el trabajo del guionista, sin por ello buscar la foto.

Mariano Baselga, de Vive cantando, añade un dato fun-da-men-tal (por eso lo pongo entre guiones) al debate anterior sobre las series americanas versus series españolas: allí los clientes son los espectadores, aquí los clientes son los anunciantes.

Preguntados por experiencias como “Crematorio” (una de las pocas series españolas producidas por un canal de pago), todos los guionistas están encantados con que existan iniciativas así. Laura Sarmiento (Isabel, Crematorio), vuelve al micrófono para contar su experiencia.  Define su experiencia en Crematorio como “todo un milagro” por varios motivos: escribió lo que quiso, estaba decidido de antemano cuánto iba a durar la temporada, con un final ya definido.

Y SI TE SALE UN HIJO GUIONISTA, ¿QUÉ?

Dos series de época, de próximo estreno, ocupan la siguiente charla: El tiempo entre costuras y Galerías Velvet. Y vuelve a salir el tema de los retrasos en los estrenos de las series, ya que la promoción de El tiempo entre costuras es eterna. De hecho lleva en el congelador, ¡2 años!

El tiempo entre costuras está basada en todo un best seller. Susana López cuenta que la autora del libro fue de gran ayuda, especialmente en el tema de la documentación. Eso sí, barriendo para casa, porque luchó para que la serie fuera fiel a su novela.

A la pregunta de qué opinarían si sus hijos fueran guionistas, vistos los problemas del sector, Ángela Armero (Galerías Velvet) nos da el titular para esta sección: “mientras no sean actores”… También confiesa que “todo poder conlleva una responsabilidad” y que escribir para actores de nivel, como Pepe Sacristán, supone todo un reto para el guionista.

Ramón Campos y Gemma R. Neira (Galerías Velvet) dicen que nunca se guardan nada para posteriores temporadas, porque nunca se sabe si vas a renovar. No temen a quedarse sin nada, el gran temor del guionista… ése y cuándo conseguirá un contrato con alta en la Seguridad Social o, lo que sería todavía mejor, ¡cheques de comida!

Hablando de comida… tras este encuentro viene un cóctel, ¡me voy a comer!


BUENAS NOTICIAS PARA TODOS

19 noviembre, 2010

Por Guillermo Zapata

Había pensado escribir un texto sobre Misfits, la serie Británica que esta semana empezó su segunda temporada. La serie que deberíais estar viendo ahora mismo. El problema es que ese texto terminaría con una especie de absurda plegaria preguntándome porque demonios no existe una serie como Misfits en la televisión de nuestro país. El texto tendría ese tono llorica y autocomplaciente que termina por resultar inútil de pura repetición.

Hablemos de otra cosa. Hablemos de cosas buenas que pasan. Hablemos de Museo Coconut.

La existencia de una serie como Museo Coconut en las parrillas de nuestra televisión es un milagro. No es que la existencia de Muchachada Nui (y antes, de La Hora Chanante) no fuera un milagro también. Pero era un milagro de otro tipo. Quizás perdimos la oportunidad entonces de hablar de esos milagros, hablemos de éste.

No voy a intentar desmontar algunas de las críticas que he leído sobre el programa. Empezando por el sempiterno “yanoeslomismo” que una parte del público lleva enarbolando desde, me temo, el programa dos de La Hora Chanante (“Ah, el programa uno de la Hora Chanante, eso si que era un programa, pero ahora en el dos… yanoeslomismo) es inútil para cualquier análisis y tan grotesco como esas personas humanas que después de perder las sensibilidad en los dedos de escribir en su foro favorito que el final de Lost era una puta mierda, corren ahora cual gacelas a por la sexta temporada en Blu-Ray como si no hubiera un mañana. Así que pasando del “yanoeslomismo”. En los comentarios, si quieren, indican su crítica favorita.

Centremonos en todo lo demás. En lo bueno. En lo que nos hace GOZAR.

Museo Coconut maneja unas diecisietemil formas distintas de humor en cada programa (Hay quién ve ésto como un problema) Desde el chiste en su forma más clásica, al humor por la vía de la tensión, a la vergüenza ajena, a la trama surrealista, al slapstick, al humor de cartoon, a la animación y suma y sigue.

Museo Coconut dura lo que tiene que durar. Por fin existe una sitcom con formato de tal en una cadena en abierto.

Museo Coconut es una serie compacta. Puedes gustarte más o menos, pero es una serie en la que todos y cada uno de los miembros del equipo delante y detrás de las cámaras van en la misma dirección. Hay una coherencia casi autoral en la estética, el ritmo, las interpretaciones, las tramas, etc.

En apenas cuatro capítulos han conseguido hacer reconocible y consistente un universo estético. Si pensáis que eso es fácil… os equivocáis. Servidor percibe esos niveles de coherencia incluso a los temas que componen la serie (He llegado a pensar e incluso elaborar unas notas sobre el capítulo dos como relato surreal antirracista. Si, ya, no os preocupéis que ya se me pasa) Empezando por la construcción social de la fama o las hostias a las formas habituales de conjugar el poder más perverso de la cultura, especialmente “el compromiso social”.

Pero quizás lo que me resulta más apasionante del visionado de cada capítulo es que se trata de un humor que es consciente de los código del humor y que, haciendo explícitos esos códigos, consigue producir el humor mismo. Antes de que empecéis a pensar en lo que me he fumado mientras escribo ésto, voy a un ejemplo concreto.

Cuando uno ve un capítulo de, por ejemplo, Aída o por poner otro distinto que juega en la misma liga, Frasier, los personajes son inconscientes de que esos diálogos y esas situaciones existen para producir humor. Las dicen de la forma más natural posible (cada uno en su registro) e intentan construir una coherencia. Esto no pasa en Museo Coconut.

Cuando en el capítulo uno un caballero tartamudo entra en la oficina del director del museo, todos sabemos lo que va a pasar a continuación, lo hemos visto cientos de veces. Y la situación se desarrolla tal y como la esperamos, pero llega un punto en el que la situación se ha extendido tanto en el tiempo (El tartamudo que habla y habla y el director que no le interrumpe por educación, pero ya no puede más) que el humor juega con la propia situación humorística en sí, llevándola al paroxismo.

Pero lo que más me gusta de Museo Coconut es que está funcionando. Que su audiencia permite cuestionar los lugares comunes de aquellos que pretenden determinar “lo que funciona y lo que no funciona” en televisión. Y eso es una noticia excelente. El tipo de noticia que puede hacer que quizás, en algún momento, puede existir en la televisión española una serie como Misfits.


A %d blogueros les gusta esto: