DONOSTIA 2016: ENTREVISTA A RAFAEL COBOS

19 septiembre, 2016

Entrevista y fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Después del éxito que cosecharon con La Isla Mínima en la edición de 2014, los guionistas Rafael Cobos y Alberto Rodríguez vuelven al Festival de Cine de San Sebastián con El Hombre de las Mil Caras, una de las películas más esperadas de la Sección Oficial de la 64º edición. Rafael Cobos nos ha recibido en la terraza del hotel María Cristina para charlar sobre el proceso de creación del guión, que narra la implicación de Francisco Paesa en el caso Roldán, uno de los escándalos más sonados de la historia de nuestra democracia.

rafa-1.jpg

Escribir una historia real como ésta, además tan complicada y llena de interrogantes, requiere sin duda un largo periodo de documentación, incluso contando con la obra de referencia de Manuel Cerdán. ¿Cómo has afrontado, junto a Alberto Rodríguez, esta fase de la escritura?

Veníamos con mucho trabajo hecho ya. Llevábamos varios años trabajando en ello, con otros proyectos de por medio, pero retomando de cuando en cuando este guión. También contábamos con el libro de Manuel Cerdán. Además, para dotar de complejidad a los personajes y a la historia, recurrimos también a entrevistas, tanto a personas relacionadas con el caso, como a profesionales y expertos que nos ayudaron a comprenderlo mejor, como jueces o fiscales. La hemeroteca también ha sido una fuente importante para armar la estructura del guión. En su día Roldán y Paesa tuvieron una gran repercusión mediática en España. Aquello era un “queso de gruyère”, con tal nivel de fantasía y aventura que ni siquiera hoy en día se sabe la verdad.

Y con tanto material sacado de la realidad, ¿dónde y cómo decidisteis establecer la frontera entre los hechos que conformaban la intrincada verdad del caso y los que debían ser ficcionados para contar mejor la historia?

Es importante señalar que en este caso en concreto la verdad de la historia yo no sé quién la sabe. Ni siquiera el propio Paesa o el propio Roldán deben de conocerla. Por eso sabíamos de antemano que no podíamos contar únicamente con la versión oficial. Teníamos que especular mucho para ficcionar. Por otra parte, queríamos que fuera una película entretenida, que no se hiciera soporífera para el espectador a causa de los muchos detalles del caso. Era uno de los elementos que quisimos tener en cuenta a la hora de escribir. Y por otra parte, no queríamos que se nos viera el plumero, o que existiese en cierto modo una aproximación partidista por nuestra parte. En definitiva, traicionar la realidad era difícil, porque venía ya traicionada entre las ambigüedades y las lagunas de las hazañas de Paesa.

¿La elección del personaje Jesús Camoes como narrador, interpretado por Coronado, responde precisamente a esa necesidad de hacer que estas lagunas actuasen a favor de la historia?

La decisión por nuestra parte de crear un álter ego a partir de un personaje real que nos sirviera para articular la historia, como lo es Camoes, respondió a esa necesidad de revelar ese grado de ambigüedad, y por otra parte para poder inventar y rellenar esas grandes lagunas de la historia real. Éramos conscientes de que ello conllevaba un riesgo porque no sabes hasta qué punto puedes tensar la cuerda que separa al espectador de lo que está ocurriendo. Hasta cuándo va a aguantar sin enterarse de lo que está ocurriendo sin salir de la historia. Había que medir bien el grado de aturdimiento y de sensación de desorientación que podíamos transmitirle al espectador. Al final es una película de espías, con vocación de thriller, y tienes que alimentar eso.

La vida de Francisco Paesa, por lo que sabemos a través de la prensa, daría tranquilamente para varias películas. ¿Cómo se elige que parte es la adecuada?

Nuestra primera intención fue, hace ya muchos años, la de contar su vida entera, empezando por sus primeras implicaciones, donde precisamente conocía al personaje de José Coronado. Pero esa película hubiera sido imposible. Este guión ha tenido 18.000 vidas. Por medio hemos hecho otros proyectos y luego todas las versiones una vez con el proyecto ya encarrilado.

el_hombre_de_las_mil_caras-226345831-large.jpg

Y entonces, ¿por qué la fuga del director general de la Guardia Civil Luis Roldán?

Era quizá uno de los momentos más suculentos. Uno de los mayores casos de corrupción de la historia de la democracia, que supuso un gran momento de crisis en aquellos años, y que todavía hoy tiene asuntos pendientes de solucionar. Relacionaba y cristalizaba muchos temas interesantes de la sociedad española de entonces, como lo eran los GAL. Por otro lado, esta aglomeración de elementos e informaciones en esta parte de la vida de Paesa, debidas a la gran repercusión del caso Roldán, permitían que fuera una película asumible, una vez ficcionadas algunas de esas lagunas del caso para conseguir una estructura de guión de ficción.

Precisamente, algunos de los rasgos definitorios de los personajes son los que cumplen la ficción de mantener al espectador entretenido, ¿verdad?

En parte sí, pero muchas de las fuentes del caso consultadas, e incluso el libro de Manuel Cerdán, plagado de detalles, ya contenía descripciones y situaciones que nos ayudaron a definir a los personajes.

Más allá de un improbable encuentro con Paesa, os habéis apoyado directamente en alguno de los protagonistas todavía vivos del caso, como Roldán?

Nosotros no quisimos entrevistar a Roldán. En parte porque cuando surgió la posibilidad ya habíamos terminado la enésima versión del guión y no queríamos que nos contaminara. Aún así, muchos de los rasgos de Roldán están basados en los documentos reales a los que hemos podido acceder.

Volviendo a la creación de los personajes, ¿hasta qué punto las características dramáticas de cada uno de los personajes se han perfilado para conseguir una estructura de guión de ficción?

La intención por nuestra parte de buscar algo de emoción entre los personajes protagonistas, Camoes y Paesa, nos ayudaba a crear la empatía entre el espectador y el narrador, que nos sirviera para contar cómo al final para Paesa todo el mundo es un esclavo más de su entramado. Pensábamos que era una buena forma para contar que hay tipos elegidos o especiales y el resto somos casi marionetas a expensas de sus decisiones. Camoes representa precisamente esa metáfora, la del tipo que surca los cielos y puede llegar a verlo de algún modo pero al final no deja de ser algo insignificante, como nosotros, ante tipos que al final que verdaderamente manejan estas cuerdas y tejen estas redes que nos gobiernan. Ese descubrimiento final representa la apuesta emocional que proponemos en la historia y que hace que funcione como ficción.

Hacia el final del segundo acto, con una trama tan complicada como ésta, ¿no existía miedo a que el espectador pudiera confundirse, o existe un ejercicio deliberado para desorientar al espectador?

Llega un momento en el que quieres que el espectador esté perdido, como ocurre también con la elección del narrador, pero hay que medir bien para que el espectador no sobrepase el umbral y se rompa la comunicación que debe existir entre el éste y la historia. Es verdad que puede que algún espectador pueda perderse con tanto dato, pero nosotros que lo tenemos tan trabajado y lo vemos tan claro que nos parecía que se iba a ver el artificio si añadíamos más datos. De todas formas, parte del juego de las películas de género es perderse. Es un peaje que el espectador de género sabe que tiene que pagar en algún momento, para que después todo se sitúe en el lugar correcto al final y las piezas cuadren. Es un estándar del género. El problema aquí, como decíamos antes, es medir el grado de tolerancia del espectador para saber hasta dónde puedes forzar la maquinaria.

Con las primeras versiones ya escritas, ¿cómo conseguís hacer el trabajo de alejaros para saber si una persona de fuera va a entender los hechos así narrados?

Creo que ese proceso nunca lo haces, por mucho que digas que tomas distancia o por mucho que lo dejes enfriar. Yo creo que es solo con los años, cuando releo cosas que he escrito hace tiempo, cuando puedo plantearme una solución distinta a la que tomé en su día, y desde luego con ésta no he tenido tiempo todavía. Como decía Borges, uno no termina las obras, las abandona. Yo creo que por una cuestión de supervivencia, casi de propia necesidad. A veces es muy jodido ser autocrítico a ese nivel como para ver la obra desde muy arriba. En este sentido, lo mejor es el azote, la crítica despiadada de la gente que te rodea como vehículo necesario para que te despegues definitivamente de algo. En definitiva piensas de otra forma con el tiempo. Es lo mejor y lo peor que tiene el guión.


9 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

30 enero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Supongo que a estas alturas ya conocéis el colectivo 70 teclas. En este enlace de nuestro blog podéis descargar los guiones que han publicado hasta la fecha –a falta del de ‘La isla mínima’–, además de un buen puñado de trabajos de Berlanga, Azcona y Bardem y otros tantos escritos por Bloguionistas y colaboradores. 

2. Y en éste podéis leer una entrevista bastante interesante a Stephen King y su ordinaria vida como señor del terror. Tiene 67 años y, exacto, sigue escribiendo como una auténtica bestia.

3. La bloguionista Ángela Armero y Daniel Martín han escrito una novela sobre los orígenes de las galerías Velvet. La producción de Bambú está siendo un éxito, pero a la novela tampoco le va mal. Si te gusta la serie, estás tardando en comprarlo.

4. Tampoco les está yendo mal a los compañeros DAMA con sus conferencias de los martes. Lleno en las del mes de enero y todo parece indicar que repetirán éxito con las de febrero, porque mira qué cartelazo.

5. Uno de los guionistas que pasó por los Martes de DAMA fue Rafael Cobos, coautor de ‘La isla mínima’ junto a Alberto Rodríguez. Aquí puedes leer una entrevista al director sevillano, reciente ganador del premio Feroz.

6. David Seidler es el guionista ganador de un Oscar por ‘El discurso del rey’. También es un gran pescador. Y tiene un método de trabajo interesante. Lo sé porque lo dice en este vídeo:

7. Larry David no tiene un Oscar ni falta que hace. El creador junto a Jerry Seinfeld de la sitcom más exitosa de todos los tiempos debuta en Broadway como autor y actor. Aquí, un reportaje bastante completo sobre el asunto. Ojo, que también está bastante en inglés.

8. Filmarket Hub acaba de convocar la segunda edición de Pitchbox. Si no sabes lo que es pégale un vistazo, porque es muy probable que te interese.

9. Y, para terminar, le pegas otro vistazo a este ciclo organizado por la Fundación SGAE con las películas nominadas al Goya. Del 1 al 22 de febrero en la Sala Berlanga de Madrid por sólo 3 euros.

Buen fin de semana.


‘LA ISLA MÍNIMA’ Y ‘MAGICAL GIRL’: LO MÁS FEROZ DEL AÑO

27 enero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán. 

Tan sólo dos ediciones le han hecho falta a los Premios Feroz para ganarse el respeto de todos. La gala del pasado domingo, escrita por Eva Merseguer y Tomás Fuentes, dirigida por la propia Eva y presentada por la actriz Bárbara Santa-Cruz, fue divertida, entretenida y, lo que más se agradece a este tipo de actos: rápida. El mismo Raúl Arévalo lo dijo antes de abandonar el escenario junto a todo el equipo de ‘La isla mínima’ tras recibir el Feroz a la Mejor película dramática: “Gracias por una gala tan divertida y maravillosa”. Los periodistas cinematográficos, responsables de organizar y entregar los premios, tendrán un buen sabor de boca, sin dudas.

3

La directora y co-guionista de la gala Eva Merseguer.

El año pasado los Feroz se caracterizaron por dar la campanada, por nominar y galardonar lo que nadie esperaba. La humilde ‘Stockholm’ se llevó el premio al Mejor drama; ‘Tres bodas de más’, Mejor comedia por encima de la favorita ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’; Antonio de la Torre, Mejor actor en lugar de Javier Cámara, que luego se llevó el Goya… Así que, este año se esperaba alguna sorpresa… Y así fue. Aunque las sorpresas empezaron ya con las nominaciones. Para empezar, la segunda película más taquillera del año pasado, ‘El niño’, se quedaba fuera de las principales nominaciones –algo que en los Goya no ha ocurrido: 16 en total– para dar paso a películas con menos repercusión como ‘10.000 Km’, ‘Hermosa Juventud’ o ‘Loreak’. Ya sólo por eso se podía llegar a pensar que no había favoritos: ¿premiarían los periodistas el cine low cost como en la anterior edición? ¿Seguirían la estela del Festival de San Sebastián y su amor a ‘Magical Girl’ o se decantarían por las marismas de ‘La isla mínima’? ¿Qué pasaría en la categoría a Mejor comedia?

6

Aitor Arregi, José Mari Goenaga y Jon Garaño, guionistas de Loreak.

11

El equipo de ‘10.000 Km’ al completo en la alfombra roja.

De todas estas posibles sorpresas, quizás la más llamativa fue ‘Carmina y Amén’ como vencedora del Premio Feroz a la Mejor comedia por encima de ‘Ocho apellidos vascos’, a priori la favorita por aquello de ser la película más taquillera de la historia de nuestro cine. La película de Paco León obtuvo buenas críticas, se llevó el premio al Mejor guión en el Festival de Málaga y recaudó una taquilla bastante aceptable, pero la apisonadora vasca escrita por Borja Cobeaga y Diego San José aplastó a todas sus competidoras en el género, al menos a nivel popular, y Carmina Barrios y su familia terminaron pasando más o menos desapercibidas.

26

Paco León con su Feroz por ‘Carmina y Amén’.

Pero hay que recordar que estos premios los da la prensa especializada, a la que nunca le convenció ‘Ocho apellidos vascos’ y enseguida le colgaron el dichoso cartel de “es mala pero te ríes”, mientras que la mayoría ensalzó el salto de calidad de Paco León como narrador cómico desde su debut. Teniendo en cuenta que tampoco se llevó ninguno de los premios a la interpretación a los que optaba, podríamos decir que ‘Ocho apellidos vascos’ fue la gran perdedora de la noche, pero calificar de “perdedor” semejante fenómeno sería una idiotez como la copa de un pino, y por ahí hay 57 millones de euros para demostrarlo.

Más que sorpresa, lo de Carlos Vermut fue una confirmación. ‘Magical Girl’ ya pegó el pelotazo en el Festival de San Sebastián llevándose los premios a Mejor película y director, y desde entonces la bola de nieve no ha dejado de crecer. Los críticos la pusieron por las nubes. Almodóvar, también. Luego llegaron las nominaciones a los Goya: un total de siete. Ese atrevimiento de los Feroz a la hora de premiar del que hablábamos al principio llevaba a pensar que algo gordo se llevaría el madrileño y, finalmente, fueron un total de cuatro premios: Mejor actriz para Bárbara Lennie, Mejor actor de reparto para José Sacristán y Mejor cartel y guión para Carlos Vermut.

17

Carlos Vermut posa con su premio al Mejor guión por ‘Magical Girl’.

El Feroz por su guión hizo creer por momentos que la rendición de los periodistas por ‘Magical Girl’ iba a ser total, pero los galardones a Mejor director para Alberto Rodríguez y Mejor película dramática para ‘La isla mínima’ confirmaron un justo reparto de premios entre dos historias diferentes pero igual alucinantes. Ahora bien, ¿se atreverán los académicos a repetir premios con ese criterio? Últimamente el Goya al Mejor guión va emparejado al de Mejor película y Mejor director. La última vez que esto no ocurrió así fue en 2007: ‘La soledad’ ganó Mejor película y Jaime Rosales, Mejor director, pero Sergio G. Sánchez se llevó el Goya al Mejor guión por ‘El Orfanato’.

Premiado o no, el guión que han escrito Rafael Cobos y Alberto Rodríguez para ‘La isla mínima’ es una verdadera joya. De hecho, la semana pasada se presentó su edición a cargo de 70 Teclas en la Librería Ocho y Medio de Madrid, donde ya se puede adquirir. Si eres guionista ya deberías tener tu ejemplar. Es una lectura obligatoria.

Además, Cobos y Rodríguez fueron los protagonistas junto al resto de nominados a Mejor guión de un divertido sketch en el que, tras leer una críticas anónimas, tenían que acertar a qué película pertenecían. Una idea que demuestra que esta gala está dispuesta a hacer cosas diferentes, a alejarse del tono didáctico y grandilocuente de los Goya y que no está ceñida al tradicionalismo ni las exigencias de una cadena.

8

El equipo de ‘La isla mínima’ momentos antes de la gala.

En resumen, se podría decir que, mientras el año pasado los premios fueron más repartidos y sorprendieron en las dos principales categorías, este año no han sido tan “feroces” y la fiera se ha amansado un poco; que ‘La isla mínima’ y ‘Magical Girl’ son las dos películas españolas del año en la cosecha de premios; que académicos y periodistas piensan que ‘Ocho apellidos vascos’ ya se ha llevado suficientes alegrías y que, definitivamente, los Premios Feroz han llegado para quedarse.


5 COSAS QUE UN GUIONISTA DEBERÍA SABER SOBRE UN CASTING

15 enero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

El pasado 13 de enero tuvo lugar una nueva sesión de los Martes de DAMA en la Sala Borau de la Cineteca de Madrid: “El Casting: decisiones que cambian una película”, de Yolanda Serrano y Eva Leira, directoras de casting responsables del reparto de largometrajes como ‘Ocho apellidos vascos’, ‘La isla mínima’ o ‘Biutiful’, y de series como ‘El secreto de Puente Viejo’ o ‘El tiempo entre costuras’. Durante dos horas, Serrano y Leira desvelaron los secretos de su trabajo y contaron qué hay detrás de esa toma de decisiones que les han llevado a ser las directoras de casting más solicitadas del país. Pero, también, dieron unas cuantas claves que todo guionista y director debería saber sobre el proceso de elección de reparto:

10

Las directoras de casting Yolanda Serrano y Eva Leira.

1. Hay muchos mitos sobre la profesión del director de casting

El más infundado es aquel que dice que hay cierta facilidad para poner siempre a los mismos actores en determinadas películas. Eva Leira dijo que lo que buscan es encontrarle el actor perfecto al proyecto, y no el proyecto perfecto a un actor. “La elección de un personaje nunca debe partir de su físico. Si se hace así, es un proyecto que nace muerto”, afirmó Leira. Es decir, que si se ha decido que Mario Casas protagonice una película es por algo que más por su cara bonita. Lo que nos lleva al punto dos.

2. Nunca quieren repetir elencos

“El nuestro es un trabajo que tiene algo precioso y es que nunca es igual. Estamos convencidas de que el espectador siempre quiere algo nuevo”, aseguraron. Algo parecido dijeron los productores que pasaron por las Jornadas Profesionales del mes pasado: cuando terminan con un proyecto, quieren saltar a otro diferente. Por lo tanto, guionista, si estás pensando en escribir una comedia romántica regional protagonizada por un simpático andaluz, deberías cambiar de idea.

1

Eva Leira.

3. Cada vez buscan más caras desconocidas

Si por algo se han caracterizado Yolanda Serrano y Eva Leira es por tomar decisiones a priori poco populares que han terminado siendo éxitos rotundos. Alberto Rodríguez tenía en mente un actor de perfil diferente al de Javier Gutiérrez para ‘La isla mínima’… hasta que le enseñaron su prueba. Y no sólo han tomado decisiones poco populares, también algunas arriesgadas como confiar en completos desconocidos para papeles importantes: Joaquín Nuñez hacía teatro infantil hasta que pasó a formar parte del Grupo 7; Salva Reina era cómico en Canal Sur antes de salir en ‘La isla mínima’. Por eso, las directoras de casting aseguraron que no tienen complejos en mirar en otros sectores para buscar el actor perfecto y que las cosas están cambiando, porque cada vez se confía más en caras desconocidas.

4. Se fijan en cómo habla el personaje

“No nos valen los adjetivos para elegir a los personajes. Lo que nos sirve es ver cómo hablan”, dijo Yolanda Serrano. A los guionistas nos han dicho mil veces que hay que prescindir de los adjetivos y descripciones de personajes en nuestros guiones y aquí está la prueba. Aseguraron que, cuando les dicen que el personaje es “una chica guapa de 25 años” o “un chico problemático”, no les sirve absolutamente de nada. Lo que hacen es “escuchar” el tono y el modo de hablar del personaje en el guión y, con ese material, trabajan la prueba con el actor. Así que, en lugar de perder el tiempo escribiendo cómo es un personaje por fuera, quizá es mejor idea trabajar más cómo es por dentro para que el resultado sea como teníamos pensado.

4

Yolanda Serrano.

5. No deja de ser un trabajo en equipo

Las directoras y directores de casting, tal y como afirmaron Yolanda Serrano y Eva Leira, son el engranaje que une todas las piezas de un proyecto. Ellas hablan con cadenas, productoras, directores y actores, por lo que no deja de ser un trabajo en equipo. Con el actor trabajan en pruebas, las que hagan falta, hasta estar seguras de que es el adecuado. “Si no vemos el 90% de lo que buscamos para la secuencia que va a rodarse, no nos vale”, contaron. Luego, esa prueba es la herramienta que usan para mostrar al director, guionista y demás responsables, su elección. Insistieron mucho en que si no hay sinergia entre todos los miembros del equipo es difícil que el proyecto salga bien. Para cerrar la conferencia ofrecieron a los asistentes algunos ejemplos de pruebas grabadas, como la de Dani Rovira en ‘Ocho apellidos vascos’ o la de Alberto Ammann en ‘Celda 211’, y es cierto: el resultado es similar al que vimos todos en las películas.

3

La Sala Borau se volvió a llenar un martes más.


ENTREVISTA A RAFAEL COBOS

29 diciembre, 2014

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

El pasado 9 de diciembre, el guionista Rafael Cobos visitó la Sala Borau de la Cineteca del Matadero de Madrid para dar su conferencia “Cómo escribo mis películas”, perteneciente al ciclo de charlas de Los Martes de DAMA. El co autor guiones como ‘La isla mínima’ o ‘Grupo 7’ entre otros, habló de sus inicios profesionales y de su relación con Alberto Rodríguez, su principal colaborador a las teclas, así como del origen y proceso de trabajo de las películas –incluidas las no filmadas– que ha escrito con el director andaluz.

En la actualidad, Rafael acaba de terminar el guión de ‘Toro’, que dirigirá Kike Maíllo y que ha escrito junto a Fernando Navarro. Además, ya está inmerso en la escritura del próximo proyecto del tándem Rodríguez-Cobos: una película sobre Francisco Paesa.

8

El guionista Rafael Cobos.

Quiero empezar dándote la enhorabuena por el éxito de ‘La isla mínima’, que ha superado el millón de espectadores y los seis millones de euros de taquilla. En la conferencia de los Martes de DAMA dijiste que el éxito de ‘Grupo 7’ te sorprendió, ¿te ha sorprendido éste también?

Uno siempre espera que lo que hace lo vean el máximo número de personas, así que, puestos a soñar, esperábamos que llegase este momento. Pero, por ejemplo, una vez que con ‘Grupo 7’ esperábamos llegar al millón de espectadores y no ocurrió. De hecho, nos quedamos bastante lejos, casi a la mitad. No las teníamos todas con nosotros para llegar a este punto. Así que el éxito de ‘La isla mínima’ no lo esperábamos, pero lo deseábamos.

En la conferencia contaste algunas cosas que, a mí personalmente, me sorprendieron. Una de ellas fue que Alberto y tú empezasteis a desarrollar el guión de ‘La isla mínima’, vuestra cuarta película, antes que ‘After’, vuestra segunda obra…

‘La isla mínima’ es el sitio con el que comenzamos y al que volvimos cuando nos quedamos sin nada que contar, o por lo menos cuando intentamos rescatar algo que nos preocupaba pero que no terminábamos de encontrar un telón de fondo o realidad que convirtiera una historia policiaca en algo interesante. Tuvo que pasar el tiempo, tuvo que pasar ‘Grupo 7’, ‘1982’ y ‘1977’, nuestros dos guiones no rodados, para que encontráramos casi de forma fortuita, casi mística, qué iba a haber detrás para que no fuese una historia más.

En concreto, comentaste que para ‘La isla mínima’ “reciclasteis” ciertos aspectos de ‘1977’, ¿cuáles en concreto? ¿Se podría llegar a rodar ‘1977’ pese a ‘La isla mínima?

Lo veo complicado, pero entre otras cosas porque ‘1977’ es una historia que transcurre durante unos acontecimientos reales que ocurrieron en la cárcel de La Modelo de Barcelona, que llevan diciendo que la van a desalojar desde hace 15 años. Por otro lado, montar un decorado basado en esa cárcel es imposible, es carísimo. Mucho tendrían que cambiar las cosas. Además, en esta historia, la cárcel es un personaje más, con la misma importancia de un protagónico pero siendo una cárcel de galerías de 50 metros de altura y 200 de longitud; un personaje fundamental que si no existe o no hay posibilidad de conseguirlo, no tiene sentido hacer la historia.

Respecto a lo de reciclar aspectos de esta historia para ‘La isla mínima’ debo decir que lo que hicimos fue usarlos pero muy entre comillas. Lo que hicimos fue retomar el trasunto político. ‘1977’, como el propio nombre indica, transcurre a partir de 1977, que fue la época de la Ley de Amnistía por la que muchos presos políticos que estaban en la cárcel según algunas leyes ya trasnochadas salieron a la calle mientras otros presos sociales se quedaban cumpliendo condena. Y es verdad que en ‘La isla mínima’ hablamos de la Transición porque transcurre en esos años, pero la relación entre ambas historias no va mucho más allá de la connotación temática.

¿Y la relación que contaste que hay entre ‘1982’, vuestro otro guión no rodado, y ‘Grupo 7’ es similar a ésa?

Sí. Nosotros solemos partir de una preocupación temática, es decir, que el tema de la película es el origen de todo y lo que va formando poco a poco la historia es la preocupación por lo que queremos hablar, y nos pasó lo mismo con ‘1977’ y ‘La isla mínima’ que con ‘1982’ y ‘Grupo 7’. En este sentido, el guión de ‘1982’ hablaba de la llegada del socialismo al poder, del “vamos a respirar todos las libertades” y estaba muy vinculado con determinadas formaciones policiales muy concretas que se empiezan a especializar en parcelas de la vida de aquella época. Esta película en su momento fue inviable por presupuesto, pero sirvió de pinza temática para hacer ‘Grupo 7’, con la que comparte trasunto temático y político.

2

Rafael Cobos durante la conferencia de los Martes de DAMA.

Además de ser importantes para vuestro avance profesional, también dijiste que esos dos guiones no filmados eran tus favoritos…

Eso es postureo, siempre dices eso de algo que no se ha hecho. (El guionista Fernando Navarro, presente durante la entrevista, interviene para darle la razón a Rafael: “Eso es un clásico. Los guiones favoritos son los que nunca se han rodado”). Y también lo dices porque, por otra parte, nadie te puede decir lo contrario, que ese guión es una mierda.

Afirmaste haber aprendido a renunciar de los diálogos con el paso del tiempo, algo que se nota en ‘La isla mínima’. ¿Es algo que ha venido con tu maduración como guionista o va más relacionado con la historia que estás contando?

Los diálogos son un elemento al que recurres porque tiene una función dramática. Si no la tuviera, y esto es una opinión subjetiva, prefiero prescindir del ornamento. Es verdad que el diálogo se puede usar para muchas cosas que no sean dramáticas porque, al fin y al cabo, pueden dar color, matices, porque sirven para contextualizar… Pero en mi caso personal, que no creo que sea de maduración, con el tiempo he descubierto que me molesta, que si el diálogo no cumple con esa función dramática que te comentaba, no tiene sentido, y por eso hay una tendencia a hacerlo prescindible cuando no está al servicio de la historia. Como decías, va relacionado con la historia que estés contando, porque si estás hablando de dos chicos encerrados en un piso vas a necesitar fundamentalmente el diálogo para que exista la acción, pero si puedo evitarlo, lo voy a evitar.

Viendo ‘La isla mínima’ me resultaron muy atractivos esos planos cenitales que ponían cierre a una determinada serie de escenas. Me dio la sensación de que eran como telones que hacían que la película tuviese cierta estructura teatral, lo me pareció interesante teniendo en cuenta que tú vienes del teatro. ¿Trabajasteis esto desde el guión o es un detalle que viene de post-producción?

Es una decisión posterior, no está en el guión, pero sí está claro que es la conclusión dramática de un bloque. De hecho, están concebidos como tal. Fueron una decisión de Alberto con Álex Catalán, estos planos tienen la función de darle al espectador la posibilidad de recopilar o recapacitar. Sin embargo, sí tienen algo relacionado con el personaje de Javier Gutiérrez, su relación con los pájaros, que de alguna forma son el recuerdo de los muertos en el ejercicio de sus funciones. Los planos son como una mirada omnisciente de todos estos muertos que lo están esperando. Yo diría que tienen más que ver con esta licencia poética.

Cuéntame cómo fue tu pasado teatral. ¿Tienes pensado retomarlo?

Yo empecé escribiendo teatro porque no podía escribir cine, lo veía como algo inalcanzable, muy lejano, y porque tenía una compañía de teatro y había que pagar derechos de autor cada vez que montábamos una obra. Y yo, que había querido ser poeta y que quería haber sido novelista, que había pasado por todos estos estadios de la literatura, desemboqué en el teatro. Fui casi por obligación y no me fue mal, la verdad. Empecé escribiendo textos para esta compañía que teníamos. Hice un montón, fue muy satisfactorio porque de repente me llegaban correos de compañías que querían representar los textos. Pero se acabó ahí, en dos o tres concursos a los que me presenté por el año 93-94 y que me dieron un dinero, luego llegué al audiovisual casi de forma inconsciente. Ahora, el teatro es algo a lo que vuelvo pero para meterlo en un cajón, porque me parece algo complicadísimo.

En vuestras películas la estética tiene mucha importancia, siendo ‘La isla mínima’ un ejemplo bastante claro. ¿Es algo que viene porque Alberto no se quita la “chaqueta” de director durante la escritura o lo trabajáis los dos desde el germen de la historia?

Las últimas reescrituras del texto siempre están muy vivas, muy condicionadas a una determinada localización, es algo lógico. Siempre hay un futurible imposible, algo que no sabes a dónde va si no controlas de memoria el espacio en el que está ocurriendo todo. Pero sí que creo que en nuestros guiones hay mucho contenido de lo que luego se hace cuando, como dices, más tarde Alberto se pone la chaqueta de director y trabaja con el director de fotografía para plasmar el resultado final. Los guionistas siempre tenemos que hacer defensa de nuestra implicación en el resultado final de la historia.

5

Un instante de la entrevista con Bloguionistas.

Una de los puntos más interesantes de tu conferencia fue cuando contaste las referencias literarias de tus guiones. Hablaste de una influencia clara de ‘Peter Pan’ en ‘7 Vírgenes’ o del tono decadente de ‘Ampliación del campo de batalla’ de Houellebecq para ‘After’. ¿Cuándo entran en juego esas inspiraciones en el guión?

Hay influencia previa a la escritura, durante y después. Durante la escritura somos una especie de termomix, donde todo cabe y cualquier estímulo por mínimamente sugerente que sea va a terminar finalmente en el guión. Es algo que suele ocurrir cuando estás metido en la historia. Previo a la escritura del guión pasa lo mismo, estás como cociendo, es el momento en el que estás recibiendo y hay, probablemente, una última razón emocional que te está llevando a alimentarte de un material casi de forma inconsciente. Aunque tú no lo sabes, ahí hay algo que está trabajando y que luego estará relacionado con esas referencias en la fase de pico y pala, en la que entran de manera real cuando decides con qué quedarte; empiezas a darles un nombre, a hacer que esas referencias tengan sentido, que una te lleve a otra… Y que aquello que pareció siendo un estímulo místico e irracional se va traduciendo en material de trabajo.

¿Cuáles dirías que son tus referencias literarias principales?

Es difícil responder a eso. A mí hace mucho tiempo me sorprendió literariamente Roberto Bolaño, por el año 98, cuando ganó el Premio Rómulo Gallegos. Fue una influencia clara durante mucho tiempo, por dónde intuí que podía ir lo que estaba haciendo. Yo creo que es una influencia, por evidente que sea, que lo resume todo bastante bien. Últimamente me ha pasado algo parecido con un escritor norteamericano, James Salter. Te lo recomiendo. Me leí una novela suya llamada ‘Años luz’ que me llevó a leerme todo lo que tenía porque me pareció un escritor brillante.

La literatura ha sido clave en los guiones que has escrito con Alberto, pero también comentaste la importancia de la documentación en vuestras historias, que te ha llevado a leer sumarios extensísimos. ¿Es un proceso que disfrutáis o resulta farragoso?

El proceso de documentación más brutal que hemos vivido fue con ‘1977’, que nos comió por completo, fue exagerado. Pero sí que lo disfruto, me parece golosísimo, porque sacas petróleo, auténticas perlas. Es un proceso en el que vas viendo que la realidad es algo infinito. Hay una secuencia en ‘Grupo 7’ que protagoniza el personaje de Mario Casas en la que se pone a gritar en medio de un patio: “¡Somos el Grupo 7!”. Pues antes hay otra que se quitó del guión en la que sucede algo que está sacado de un caso real, en el que este personaje esposaba al malo al coche y empezaba a darle vueltas. Esto ocurrió en un barrio de Sevilla y lo leí en un sumario. Es brutal. Tú vas a ver esto al cine y dices: “te has pasado tres pueblos, tío”, pero es el ejemplo claro de cómo la realidad da cosas que son de género.

¿Va vuestro proceso de documentación paralelo a la escritura? ¿Alguna vez os habéis encontrado con que queríais llevar la historia por otro lado pero la documentación os lo impedía de alguna forma?

Claro, eso ocurre. El problema de empezar con la documentación a secas es que siempre tienes ese lastre, ese Pepito Grillo diciendo “cuidado, la realidad no es así”. Lo mejor de hacerlo paralelamente es que sabes encontrar el momento perfecto para mandar a la mierda la documentación, porque has sabido encontrar una solución, o por lo menos porque sabes cómo conseguir camuflarla con cuatro detallitos.

Dijiste que para vosotros lo más importante es saber de qué estáis hablando en vuestra historia, conocer el tema de la película. Que preferís tener eso claro a una estructura sólida, incluso que se puede llegar a perdonar no tener una estructura fuerte si el tema de ésta queda claro…

Alberto y yo trabajamos con el tema siempre. Y soy muy fatigas siempre con esto, en las clases que doy siempre incido en que el tema es algo tan genérico que te mata y que hay destilarlo hasta que tengas muy claro lo que vas a contar, es decir, sobre un tema en concreto, qué es lo que merece ser contado y bajo qué punto de vista se va a hacer. Nosotros consideramos que el tema es el origen, el germen de todo, el verdadero motor; tanto estructura como personajes vienen del tema.

Me gusta mucho esa confianza que tenéis en lo que estáis contando, hasta el punto de concluir aspectos de la historia de tal forma que algún espectador pueda llegar a pensar que falta información…

Eso lo discutimos mucho a veces. ¿Qué está bien y qué no está bien? ¿Por qué una historia tiene que estar mal si no hay un repaso final o porque no decimos abiertamente quién es el malo o no desvelamos el mecanismo? ¿Qué significa estar mal? ¿Por qué no puede poner el espectador esos elementos que dan la solución a la ecuación? Si esto es así significa que estamos destinados a generar productos en los que las costuras hacen que éste no exista. No quiero que esto se interprete como un “hagamos dramaturgias impresionistas” pero algo hay, sobre todo en este caso, que estamos hablando de drama.

Para terminar, ¿qué puedes contar sobre el nuevo proyecto que tienes con Alberto Rodríguez sobre Francisco Paesa?

Es una historia que lleva cuajándose ya un tiempo, en la que ya estábamos trabajando durante ‘La isla mínima’, por eso la tenemos bastante avanzada. No es exactamente un biopic, sino una historia basada en un reportaje de investigación que hizo Manuel Cerdán sobre Francisco Paesa.

3

La sala Borau del Matadero se llenó para ver a Rafael Cobos.


A %d blogueros les gusta esto: