SITGES 2016: ENTREVISTA CON DIEGO LÓPEZ Y DAVID PIZARRO

17 octubre, 2016

Entrevista y fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

21 años después de su estreno, El Día de la Bestia sigue estando muy presente en el Festival de Sitges. Muestra de ello fue la presentación del documental Herederos de la Bestia durante la 49 edición del festival. Con guión de Diego López y David Pizarro, el documental rinde homenaje al largometraje escrito por Àlex de La Iglesia y Jorge Guerricaechevarría. Durante el festival tuvimos la suerte de poder hablar con Diego y David sobre la construcción del guión de un proyecto tan característico como este.

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La primera pregunta que tenemos para vosotros es cómo afrontáis el guión de un proyecto como este. Suponemos que lo primero, una vez tenéis la idea, es hacer un escaletado de todos los temas que queréis tocar, ¿no?

Diego: Lo primero que teníamos en mente era que teníamos que realizar las entrevistas, tener a todos los protagonistas que queríamos que tuvieran voz en el proyecto. De alguna forma, esas entrevistas son parte del guión.

David: Desde principio teníamos clara la estructura que queríamos seguir. Hicimos un pequeño boceto de lo que más o menos queríamos a partir de las preguntas que íbamos a hacer. Luego empezamos a profundizar, a informarnos sobre la película y sobre todo lo que nos interesaba de ella. A partir de ahí, lo primero es preparar las entrevistas teniendo claro hacia dónde las quieres enfocar. Luego tienes que estar atento a lo que te dice el entrevistado. Depende de lo que se explaye cada uno, de lo que diga, debes reestructurar.

Lo que sí que teníamos claro era que queríamos hacer un documental distinto al último que hicimos. Queríamos hacer un producto que no se basara en la típica estructura de entrevistas de 3/5 minutos, sino que queríamos escalonarlas. A partir de ahí fuimos confeccionando el guión en función de las respuestas que nos iban dando. Por tanto, teníamos un guión, sí, pero fue un proyecto que se fue haciendo sobre la marcha.

Diego: Sí, yo creo que más allá de lo que tengas en mente es a partir de las respuestas que vas obteniendo cuando empiezas a ver la estructura que puede tener. Todo eso ya son elementos que juegan el mismo papel que el pensar ideas en la escritura de guión. La composición surge a partir de las entrevistas, que son casi como el proceso de documentación.

Precisamente eso os íbamos a preguntar. Más allá de las entrevistas, ¿cómo es el proceso de documentación? ¿Cómo decidís qué fuentes considerar pertinentes?

David: La verdad es que toda la predisposición de los entrevistados hizo muy fácil la documentación. La primera vez que hablamos con Álex, que fue lógicamente la primera persona a la que recurrimos y le contamos el proyecto, nos dio el visto bueno y nos brindó toda la colaboración que nos hizo falta. A partir de aquí se unieron todos. Wyoming, Terele, Segura… El proceso de selección, además, fue sencillo: todos los que salen en el documental son protagonistas de algún modo en la película, por lo que eran fuentes lógicas. Están todos los que queríamos, aunque nos faltaron un par que se cayeron simplemente por motivos laborales.

Retomando la pregunta de antes, cada entrevista la concebíamos como un modo de encontrar las respuestas que queríamos para el documental, por lo que todos se hacen necesarios, todos aparecen. A posteriori incluso te das cuenta que hay cosas que se te han escapado, que querrías haber abarcado más, pero al final el documental no puede durar seis horas y es lógico que caigan cosas.

Diego: Y por lo que respecta al proceso de documentación puro, lo llevamos a cabo a través de la lectura de varios libros relacionados con la película, así como con sucesivos visionados de la misma, revisionando el material para buscar aquello que nos interesaba con tal de sacar el mayor partido posible.

Esta fase también nos ayudó en el proceso de estructura, puesto que nos permitió hacer una primera división en entrevistados que participaron en el rodaje y en entrevistados ajenos al rodaje pero que podían aportar distintos puntos de vista sobre la película, como Balagueró, Urbizu, Paco Plaza… A este segundo tipo de entrevistados ya les llevábamos preparadas otro tipo de preguntas para que nos pudieran aportar aquello que nos interesaba.

Y bueno, si hablamos de estructura, creo que es importante que destaquemos que este proyecto viene de otra idea más ambiciosa que teníamos.

David: Quizá, más que ambiciosa, mayor, como algo mucho más grande.

Diego: Exacto. Lo que queríamos hacer en un principio era una revisión al cine fantástico español de los últimos 20 años a raíz de El Día de la Bestia. Pero nos dimos cuenta que cada vez que hablábamos con alguien todo nos remitía a El Día de la Bestia, por lo que decidimos centrar el documental exclusivamente en el largometraje. De otro modo se nos habría ido de las manos, puesto que si hubiéramos entrevistado a todos los que teníamos en mente habría dado incluso para una serie.

David: Sí, porque nos planteamos incluso entrevistas a gente que vive fuera, como Jaume Collet-Serra.

Diego: Sí, pero se nos iba de las manos, porque era un proyecto demasiado ambicioso que habría derivado en un documental demasiado largo.

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David: Recuerdo que la primera vez que vi la película, justamente en este festival, ya tuve la sensación de que era una película especial. Y así ha sido, puesto que ha marcado a diferentes generaciones. Es el génesis de muchas otras películas de este género, por lo que vimos claro que si lo centrábamos solo en el film nos quedaba un proyecto bonito y además factible. Es un largometraje que se merecía un documental por la trascendencia que tiene, tanto la película como Álex de la Iglesia como realizador.

Diego: A parte, nos fue sencillo en este sentido contactar con los entrevistados desde el momento en el que Álex estaba en el proyecto. Él mantiene contactos con la mayoría del equipo, cosa que nos facilitó bastantes contactos. De un entrevistado fuimos enlazando a otro, nos fluyó mucho la cosa.

David: Sin olvidarnos, como os decíamos antes, de los externos a la película, como Pablo Berger o Urbizu, dos personas muy interesantes para indagar en los inicios de Álex, con ese bagaje cultural que tenía desde Bilbao como editor de un fanzine, como “activista cultural”, que es como lo denomina Urbizu, y era como tener de golpe y porrazo una radiografía del Álex que se traslada en los años ochenta a Madrid junto a Guerricaechevarría y demás y empiezan a idear cosas, desde Mirindas Asesinas, Acción Mutante… creo que eran presencias vitales para poder perfilar en el documental la figura de Álex antes de El Día de la Bestia.

Y aunque las entrevistas fueran la base troncal del documental, ¿teníais claros los puntos por los que queríais que pasara?

Diego: Sí, la estructura la teníamos antes de empezar las entrevistas. Teníamos una estructura que queríamos seguir, y es de hecho cómo hemos construido el documental. Queríamos empezar hablando del contexto, de todo lo que surgió a raíz de la Ley Miró, pasando por el vacío del cine fantástico en España en los finales de los ochenta y principios de los noventa, y cómo este panorama cambia a raíz de Miríadas Asesinas y Álex, que es el que empieza a romper moldes. A partir de aquí, queríamos que el documental plasmara cómo el género fantástico empezó a evolucionar, o mejor dicho, a revolucionar.

David: Sí, llegan nuevos realizadores a la vez que él que permiten esa revolución, como Alejandro Amenábar y su Tesis, y en los años 2000 el fantástico español ya acaba de coger muchísima fuerza.

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Y esta revolución de la que habláis, ¿cómo se plasmó por lo que respecta a la forma de contar las historias dentro de este género a partir de El día de la Bestia hasta el día de hoy?

David: Yo diría que ha habido mucha variedad.

Diego: Sí, y ha habido altibajos.

David: Pero a parte de los altibajos, variedad. El Día de la Bestia fue una película que bebió mucho de décadas pasadas. El propio personaje de Terele Pávez te puede llevar a referencias como Lola Gaos. Coge mucho también de la comedia española anterior, hay thriller, terror también. Hay un poco de todo, y a partir de aquí creo que hay mucho cine fantástico en España, desde películas que se sustentan muy bien en el puro terror, como puede ser la saga Reca cosas de pura ciencia ficción como pueden ser Los Cronocrímenesde Nacho Vigalondo, a cosas más apocalípticas como la película de los hermanos Pastor Los Últimos Días… Yo creo que en los últimos 20 años del género fantástico español encontramos un poco de todo, con mejores y peores resultados, lógicamente, pero creo que goza de un buen momento.

Diego: Sí que es cierto, creo, que no ha vuelto a haber una película que haya funcionado tan bien con la miscelánea de géneros que tenía El Día de la Bestia. Hubieron tres o cuatro intentos posteriormente, pero no funcionaron tan bien. Pero lo que me parece un poco triste, sobre todo, es que muchos directores españoles deban irse fuera de España para exponer su talento. Eso lo considero triste, porque a fin de cuentas estaría bien que lo nacional pudiera quedarse aquí, que hubiera unas infraestructuras, unas instituciones, que apoyaran a estos cineastas y que pudiera subsistir este tipo de cine aquí.

David: Pero yo creo que ha sido más un problema de la propia industria, porque al final los realizadores, tanto aquí como allí, hacen propuestas bastante interesantes, pero aquí hay un problema de industria y obliga a que la gente tenga que marchar. Nombres como Collet-Serra, que está dentro de proyectos muy potentes, o los hermanos Pastor, o Víctor García. Creo que hay una generación de gente muy cualificada que la industria… no sé si sería adecuado decir que le ha dado la espalda, pero sí que podemos decir que ellos vieron que había que moverse, y han acabado saliendo. Pero bueno, para mí el cómputo general creo que presenta un panorama interesante.

Diego: De hecho, uno de los entrevistados nos lo comentaba, que lo que gana fuera con una película es lo que gana en 10 años aquí.

David: (ríe) Sí, ese ya es otro tema…

Diego: Claro, eso decía él. “Mejor me voy a Estados Unidos que me gano la vida haciendo películas y puedo comer”.

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Por último, para cerrar el círculo volviendo al documental, quisiéramos saber cómo enfocáis el proceso de escritura pensando en el target al que va a ir destinado. Está claro que es un proyecto muy concreto, de género. ¿Lo escribís pensando en que la audiencia que lo reciba sea esta, o pensando en abrir miras e intentar desde la propia estructura que interese a un público más amplio?

David: Diría que están las dos vías. Hemos intentado abarcar a todos los fans del cine de Álex, del cine fantástico, pero creo que se ha buscado esa apertura.

Diego: De hecho es una pregunta que en su día nos hicimos nosotros mismos. Nos planteábamos cómo vería este documental alguien que no ha visto El Día de la Bestia. ¿Le interesará? Es complicado, porque creo que un documental sobre una película mítica está destinada principalmente a los fans de la película. ¿Que puede interesarle a otro tipo de personas? Pues puede ser, porque en el documental hay de todo. Hay momentos de drama, hemos buscado picos de humor, y bueno, espero que la gente se anime a verlo aunque no haya visto El Día de la Bestia.

David: Sí que es verdad que creo que si no has visto la película puede haber un proceso de mucha información nueva. Si has visto la película toda la información que te va llegando la manejas bien, y si has viso la película lo que te permite el documental es completar la experiencia de verla, y sobre todo ver que han pasado 20 años desde que se estrenó y sigue estando muy viva, que tiene mucha fuerza. Y, cómo no, todo lo que ha marcado a gente como Paco Plaza, Balagueró, Nacho Cerdá… son tres de los máximos exponentes que en los años noventa se lanzaron a hacer proyectos a partir de El Día de la Bestia, así como la generación posterior de gente como Carles Torrens o Bayona, que si bien el cine de Álex puede que no haya influido de manera directa, seguro que sí que es un referente por la fuerza que tuvo.


JORGE GUERRICAECHEVARRÍA: “ES CLAVE DESCUBRIR DE QUÉ VA TU HISTORIA PARA EVITAR ESCRIBIRLO”

26 noviembre, 2015

Entrevista: Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Pablo Bartolomé. 

“El título de la conferencia no es más que una trampa para que vengáis aquí después de comer”, bromeó Jorge Guerricaechevarría ya sobre el escenario del CCCB durante el IV Encuentro de Guionistas de Barcelona. Jorge mantendría una conversación junto a su sobrino Asier Guerricaechebarría que llevaba por título “Cómo vender un guión cinematográfico”. Obviamente, no dieron las claves para hacerlo porque no existen, pero de esta estirpe sólo se podían esperar buenos titulares. Y así fue. Además, regalaron anécdotas maravillosas. Por ejemplo, Jorge contó que el primer premio que ganaron Álex de la Iglesia y él por su corto ‘Mirindas asesinas’ fue en un festival que ellos mismos montaron para dicho fin. Y ganaron de manera clara, más que nada porque sólo participan ellos. Asier también recordó una historia que le contó su tío sobre cuando fueron a ver a Almodóvar para enseñarle ‘Mirindas asesinas’ como carta de presentación para que les produjese ‘Acción mutante’. Hasta aquí todo normal. Lo bueno es que, durante la proyección, de la Iglesia tuvo que ir poniendo todas la voces porque el corto no tenía sonido. “Todavía estaba por sonorizar”, explicó Jorge entre risas. 

Además de anécdotas maravillosas también hablaron de guión, y eso mismo quisimos hacer nosotros con Jorge cuando terminaron. Todavía no le habíamos entrevistado en este blog y le teníamos bastante ganas. 

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Jorge Guerricaechavarría.

No conocía la anécdota del primer festival que Álex y tú ganasteis con ‘Mirindas asesinas’ y me ha parecido genial, ¿de verdad montasteis vuestro propio certamen para ganar un premio?

Nos dejaron un local, montamos sobre una mesa de comedor el proyector de 16 mm, invitamos a todos los amigos de la universidad… Hicimos una fiesta, básicamente. Al final se leyó la decisión del jurado…

Que erais vosotros, supongo…

No. No éramos nosotros porque había que hacer las cosas legalmente, pero sí eran personas cercanas, eso hay que reconocerlo. Ahora en serio, no sabíamos qué recorrido iba a tener el corto, que al final ganó muchos premios, incluido uno en la tele por el que nos dieron un pastón… También nos dieron dinero para hincharlo a 35 mm y se pasó en los cines. Tuvo una vida larga y rica. Nuestra idea con este festival era tener una noche para verlo con la gente y cumplir con que al menos viese alguien el corto, porque pensábamos que todo acabaría ahí.

Has contado que os costó tres años levantar ‘Acción mutante’ y otros cuatro ‘El día de la bestia’. ¿Cómo fueron esos primeros años en los que todavía Álex y tú no podíais vivir del cine?

Teníamos días en los que estábamos desesperados porque el productor no te contestaba una llamada o no te decía nada, porque parece que la cosa va bien y de repente algo se ha torcido; o porque de repente Almodóvar ha decidido que antes de producir la nuestra va a hacer una peli él y tienes por delante seis o nueve meses en blanco en los que no sabes qué va a pasar y todo se puede caer… Sobre todo dedicábamos esos días a pensar en otros proyectos, como ‘El día de la bestia’, que en los años de ‘Acción mutante’ ya estábamos pensado en ella.

Una vez vinimos a Madrid una semana a una de esas reuniones, a ver cuándo nos podían ver y, ya que estábamos, dejamos una copia de ‘Mirindas asesinas’ en un programa de cortos. Lo presentamos de pura casualidad y lo ganamos. Eran cinco millones de pesetas de premio. Ese premio nos permitió mantenernos vivos con la llama de la esperanza, a parte de las cosas que íbamos haciendo cada uno por nuestra cuenta. Lo curioso es que en aquella época siempre era “sí, sí, sí se va a hacer” pero siempre había una circunstancia o alguna cosa que hacía que se retrasase y te hacía pensar si realmente se iba a hacer o si se cansarían de ti… Porque, además, era una peli de ciencia ficción con un planteamiento de comedia. Era algo tan marciano que pensabas que lo más probable es que todo fuese mentira y que al final no se hiciese.

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Jorge y Asier en un momento de su intervención en el IV Encuentro de Guionistas.

¿En algunos de esos momentos de inseguridad llegasteis a pensar en hacer algo no tan marciano, sino más convencional, para tener más posibilidades?

No. Porque lo curioso del caso es eso, que a nosotros nos decían que Almodóvar llevaba un año buscando proyectos, había leído esto nuestro y quería conocernos y hacerlo. Pensamos que habíamos dado en el clavo. Lo que pasó fue que todo lo que Almodóvar había recibido durante ese año eran copias de él mismo, cosas que la gente pensaba que le gustarían porque eran como las suyas. En estos casos, lo que siempre pasa es que eso es lo último que quieres, porque te ves como deformado. Y de repente recibió una propuesta diferente. Pedro es una persona con mucha frescura y nosotros llegamos con esa ingenuidad que nos hacía decir “¿y por qué no se puede hacer esto? ¿por qué no puede ir un tipo volando en un platillo en una peli española?”. Evidentemente, pese a esto, tuvimos que demostrarlo todo; para hacer eso tuvimos que rodar nosotros, buscar los cables que se usaban, hacer el platillo, rodar una prueba para que vieran que no se veían los cables… Lo digital no existía en aquel momento prácticamente, era otra técnica.

En tu intervención has hablado sobre el problema que puede suponer decir que no a proyectos que no te interesan, que hay gente que se puede hasta llegar a sentir ofendida. ¿Cuándo dices que no a un proyecto y cómo lo haces para evitarte esos problemas?

Lo que hago, sinceramente, es buscar excusas para salir del paso. La gente se puede tomar muy mal que le digas que algo que él ha elegido o que él ha decidido que merece la pena hacerse no se sostiene. Pero es que también es lo que decía antes: “y yo qué sé”. Evidentemente hay cosas que puedes decir que son malas técnicamente, pero hay otras que aunque sean malas igual son un taquillazo. Yo no le quiero quitar la energía a nadie para desarrollar un proyecto. Y la gente es así, se pregunta “¿por qué me estás diciendo que no?” o ”¿cómo te atreves”, es un poco una mezcla de las cosas.

Has aconsejado tener siempre en marcha proyectos personales a parte trabajar en encargos y otro tipo de trabajos, ¿cómo haces tú para compaginar ambas cosas, sigues alguna rutina?

Por suerte, como yo suelo trabajar con varios directores a la vez, voy compaginando. Los procesos de escritura son muy largos e intento que los proyectos siempre estén en momentos diferentes. Nunca empiezo dos proyectos a la vez porque es el momento más difícil y necesitas estar absolutamente centrado, das vueltas, es desesperante. Es algo muy exclusivo. Pero cuando eso ya está sí que se puedes compaginar con empezar otra cosa. Incluso viene bien, porque te ayuda a despejar la mente para volver a mirarlo. Uno de los problemas que tienes cuando escribes un guión y llevas uno o dos años en ello es que te saturas de los personajes, de la historia. Por poner un ejemplo, yo siempre digo que es como cuando pasas un cuchillo por una madera. La primera vez que la pasas piensas que puedes hacer la figura que quieras porque manejas el cuchillo. Luego tienes que mejorar la figura y todavía puedes mejorar la forma, puedes ir haciendo ajustes. Cuando pasas la tercera vez, el cuchillo ya va solo por la línea que has hecho, y para intentar sacarlo tienes que darle un golpe; parece imposible, piensas “el cuchillo va a así, el camino es este porque va solo”, y no es verdad porque el camino lo has hecho tú, pero mentalmente ya tienes la dificultad de volver a tener esa apertura de mente que tenías al comienzo, donde todo es posible. Por eso, conviene usar el tiempo para ayudarte a reiniciar de alguna forma. Si pasan tres meses y has estado trabajando en otra historia, en la que además estás en un momento diferente, más mecánico o dialogando, te limpia mucho del otro guión y cuando la vuelves a leer notas que la línea del cuchillo ya no está tan marcada y dices “¿cómo pude pensar que no hay otro camino, si tengo A, B y C?”.

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Thomas Bidegain habló de la importancia de tener un método y que él escribe de la misma manera pese a trabajar con directores diferentes, ¿te pasa a ti lo mismo? ¿Tienes un método?

No sé si tengo un método pero mentalmente sí trabajas de una forma, aunque no siempre compartas esa manera que tienes de afrontar la historia con la persona con la que estás trabajando. Lo tienes interiormente y buscas determinadas cosas, pero a veces eso puede frenar al otro, depende de la energía de esa otra persona, de cómo funciona. Álex y Daniel con muy distintos en cuanto a cómo afrontan una historia; Álex es mucho más directo va a una situación o a un personaje y ver qué pasa, pero al final el proceso siempre el mismo, buscas las mismas cosas: motivaciones, objetivos…

También pasó una vez con algún director que tras hacer un trabajo mental e interior desarrollando la historia y creer que he encontrado la clave –que como decía Bidegain no es la trama, sino otra cosa, el corazón de la película, lo que estás contando realmente–, terminamos de escribir el guión y nos vamos a tomar algo en plan “qué bien va todo”. En ese momento, me preguntó: “a ver, ¿pero tú de qué cree que va el guión?”, le respondí y me dice que no, que eso no es, que eso no está en la película. Yo le dije que sí, que si se fijaba la trama se va desarrollando pero a la vez estamos contando otra cosa de una determinada manera. Lo que quiero decir es que le sorprendió que yo pensase que lo más importante de la película era eso y no lo que nos había llevado tantos meses de discusiones sobre tramas y personajes. Le parecía absurdo que yo pensase que esa película realmente era la resolución de un conflicto entre dos amigos tras romperse esa amistad y que a lo largo de la trama todo llegaba a solucionarse, pero yo necesitaba pensar eso, tener esa reflexión para hacer el camino a través de toda la trama.

Como guionista abogas por escribir con el director, algo que siempre haces pero, ¿alguna vez escribes solo? ¿empiezas alguna vez un proyecto por tu cuenta?

Depende del proyecto y depende del director. Nunca he empezado a escribir un guión yo solo, pero sí a pensarlo y a elaborar mentalmente la idea para luego contársela a un director e involucrarlo en ella. Me parece que es muy importante que esté involucrado a tope porque al final es él el que va a ir a defender la historia, a explicársela a los actores. Tiene que ser suya, tiene que ser algo que él pueda entender, que le interese de verdad, no que me interese a mí y que él esté simplemente ejecutando. A veces puedes tener la petulancia de pensar que tu guión está tan bien escrito y tan bien explicado que es imposible que alguien lo lleve por otro lado, porque pasa esto y dicen esto, pero luego ves el resultado y pese a que pasa eso y dicen eso, la película no es lo que yo pensaba que era porque el directo ha puesto el acento en otras cosas o no ha entendido la intención que podía haber… Al final se desvirtúa. Literalmente está todo lo que tiene que estar pero no está lo esencial.

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¿Dirías que de todos tus años de oficio, en los que habrás aprendido miles de cosas, trabajar con el director es la más importante?

Sí, de las más importantes. O por lo menos de las más útiles. Te libra de todo ese mundo de peligros de acabar siendo el esclavo del productor y de sus caprichos. Te permite que la película sea realmente lo que tiene que ser. Para mí es fundamental. Las pocas veces que no lo he hecho así ves que no funciona bien. Por lo menos a mí, supongo que a veces funcionará, porque también se trabaja así y el mundo sigue.

¿Y a parte de juntarse con un director, qué otro consejo le sueles dar a los guionistas que están empezando?

Siempre aconsejo no preocuparse tanto de la trama, sino de tener un personaje y un conflicto potentes, todo lo demás vendrá después. Primero hay que encontrar esa esencia del personaje y ese motor que te va a mantener a través de ese proceso tortuoso de buscar la trama, solucionar los giros y demás. El guionista de ‘Chinatown’, Robert Towne, decía dos cosas con las que me he quedado porque me parecen muy importantes. Una de ellas era que lo fundamental es encontrar qué quiere el personaje y qué teme el personaje. Hay que encontrar eso antes de afrontar el proceso de guión. Y la otra es que es clave descubrir de qué va tu historia, el significado profundo de la película, para evitar escribirlo y que se exprese a través de las acciones y los personajes. Que no sea un manifiesto, que no esté en el primer término, tiene que estar en el corazón. Lo tienes que conocer, trabajarlo y utilizarlo, pero no lo puedes poner verbalizado.

A veces he trabajado en talleres que tratan de reescritura de guión. En este caso era un programa con autores sudamericanos que los traían a Madrid para trabajar en una reescritura de su guión durante tres semanas conmigo y luego otras tres semanas con otro guionista. La idea era hacer una segunda versión de un guión que ya promete. Lo curioso del caso es que el trabajo empieza por eso. Con el guión ya escrito empezamos a hablar y, muchas veces, cuando el autor me cuenta de qué va su película lo que me cuenta es la trama, no de qué va realmente. Yo les digo que se imaginen que la película ya se ha hecho y que están hablando con un periodista que necesita saber de qué va la película realmente. Normalmente no lo saben. Por eso, la primera parte del taller la basamos en encontrar entre todo el material la esencia de lo que está intentando transmitir. Cuando lo encuentran es un momento como de gran descubrimiento, de decir “qué maravilla, ahora sí que sí”. Sin embargo, muchas veces la segunda versión que hacen una vez saben esto es mucho peor que la primera porque la primera reacción que tienen es ponerlo en el texto, hacer que alguien diga eso. El resultado es peor de lo que había porque eso, como te decía, tiene que estar pero no en el primer término, sino siendo la base de todo lo demás.

¿Intentas saber esto desde el principio, antes de ponerte a escribir la película?

No lo suelo hacer al principio, intento ir descubriéndolo en el proceso de ir desarrollando la historia. De hecho, no me gusta saberlo desde el comienzo porque corro el peligro de hacer lo que estamos hablando ahora: como lo tengo tan claro, lo voy a poner aquí y allá. Además, pienso que si de entrada tengo tan claro algo sobre un tema o sobre un personaje, ¿para qué hago la película? Es como si lo estuviese prejuiciando todo. Del mismo modo que yo no me estoy sorprendiendo es difícil que pueda sorprender al espectador. Es parte del proceso, hay que encontrarlo durante el desarrollo, por eso no suelo trabajar con premisas iniciales de ese tipo, me gusta empezar por un personaje o por una situación, ver qué se va creando alrededor y luego decir “¿todo esto qué tiene en común, qué hay detrás? Si esto que ha surgido lo ha hecho de alguna manera porque yo lo llevo dentro, ¿qué es? ¿qué me hace llegar a esto?”. Y cuando creo que lo tengo claro, como todo este proceso de escribir siempre es dialéctico, vas de adelante hacia atrás, lo voy aplicando intentando que sean las acciones las que expresan esa idea.

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ÁLEX DE LA IGLESIA: “CUANDO MÁS LOCAL RESULTA ALGO, MEJOR FUNCIONA FUERA”

22 septiembre, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

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El director y guionista Álex de la Iglesia.

Desde ‘Balada triste de trompeta’ (2010) se olía que Álex de la Iglesia tenía ganas de trabajar con Raphael. El título de la película, esa escena con el cantante proyectado en plena actuación… Cinco años después, lo ha conseguido y el resultado se llama como otra canción del de Linares: ‘Mi gran noche’.

Todo empezó con un guión. El director y su compañero Jorge Guerricaechevarría escribieron la historia pensando en Raphael desde el principio y sin plan B. Una decisión arriesgada, a priori. Quizá la primera vez en muchos años que los autores de ‘El día de la bestia’ escribían sin saber con seguridad si su trabajo se llegaría a rodar. “Era un todo o nada, o a rodar o al cajón. Podríamos haber hablado con él previamente pero si le hubiese explicado la película sin tener el guión nos hubiera dicho que no”, contó Álex de la Iglesia en la round table a la que fuimos invitados junto a otros medios en el Hotel María Cristina de San Sebastián. 

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Rueda de prensa de presentación de ‘Mi gran noche’.

La jugada les salió bien. Raphael dijo que sí y esta semana han presentado la película en la Sección Oficial de Donosti, aunque fuera de concurso. Además del cantante –”símbolo que representa una parte de la historia de España”, según de la Iglesia– hay un reparto coral de más de una docena de caras conocidas de nuestro cine. Porque la película es eso: una locura coral en la que varias tramas se suceden de manera consecutiva con un ritmo trepidante. “Empezamos a escribir el guión y, al principio, había más tramas, pero terminamos sintetizándolo. Conforme íbamos escribiendo se iba conformando el grupo perfecto de personajes, y cuando nos pusimos a dialogar ya teníamos claro los que iban a protagonizar esa comedia”, explicó.

Ante una historia con tantos frentes abiertos y tantos personajes en acción a la vez, quisimos saber si durante la escritura, Jorge Guerricaechevarría y él se enfrentaron a algún problema nuevo hasta el momento para ellos. La respuesta fue bastante significativa: “Jorge tenía un papel con los nombres de cada personaje porque no se acordaba. Yo creo que en el guión algunos personajes aparecen con diferentes nombres. De hecho, ha habido veces en que los actores me decían que les llamaba de dos maneras distintas”, dijo. Aún sí, aseguró que la del guión de ‘Mi gran noche’ ha sido una de las escrituras que más han disfrutado.

Carmen Machi, Mario Casas, Hugo Silva, Carlos Areces, Blanca Suárez, Pepón Nieto, Ana Polvorosa, Terele Pávez, Carolina Bang… El desfile es apabullante. Sin embargo, lo más parecido a un protagonista que tiene ‘Mi gran noche’ es, por supuesto, Raphael en la piel del mito viviente Alphonso. Todos estábamos deseando saber cómo fue ese primer encuentro entre los dos. “Íbamos retrasando el momento de hablar con él y ya teníamos el guión acabado. Estábamos a punto de empezar la preproducción y teníamos que cenar con él y convencerle. Quedamos y estábamos de los nervios y cuando dijo que sí yo le pregunté si se había leído el guión. Dijo que sí“, contó. Así de fácil. Y todavía más sencillo parece que fue el reto de rodar con él: “Raphael fue absolutamente fiel a todas las letras del guión. Le íbamos a poner un traje blanco que irradiaba luz como el de Jor-El en ‘Superman’ y le íbamos a meter en una cámara hiperbárica porque creíamos que era muy gracioso. Y aceptó. Incluso cuando le dije que moviera la mano como lo hace el Papa, lo hizo“.

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Álex de la Iglesia nos atendió en una ‘round table’.

Sin embargo, pese a que ‘Mi gran noche’ es una comedia alocada y frenética, de la Iglesia aprovecha para retratar en cierto modo algunos de los recientes lastres de nuestro país: expedientes de regulación de empleo, violencia policial, corrupción… El director, aún así, tampoco le da mucha importancia: “La película es perfectamente comprensible sin eso, Pero lo he hecho para añadirle algo más. Es como aliñar una ensalada, si no, no tiene sabor. Además, me gusta que esté colocado en ese entorno social concreto para que lo entendamos mejor. La gente sabe que es lo que ocurre, lo ha vivido. Ayuda a entender la película y a entender el mensaje”.

Así que se podría decir que ‘Mi gran noche’ tiene mucho de España. Pese a eso, fue una sorpresa lo bien que funcionó en el Festival de Toronto, donde Álex de la Iglesia fue a presentar la película. “De pronto pensé que no iban a pillar nada, que no iban a entender las bromas con las letras de Raphael, pero resultó que no importaba, lo entendían todo. Lo mismo que con Raphael, sabían que era un divo. Creo que cuando más local resulta algo, mejor funciona fuera. Ése ha sido el éxito internacional de Pedro Almodóvar y de otros tantos”, dijo.

Tras su paso por Toronto y San Sebastián, ‘Mi gran noche’ se estrenará en todos los cines de España el 23 de octubre.

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Crónica realizada gracias al apoyo de DAMA. 

   logoDamaConLetras

 


ENLACES DONOSTIARRAS PARA EL FIN DE SEMANA

20 septiembre, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

1*. Como algunos sabéis, los enviados especiales habituales de Bloguionistas nos encontramos en plena cobertura del 63 Festival de San Sebastián. Pinta bien, ¿eh? Pues sí, para que nos vamos a engañar. Tras dos años consecutivos cubriendo el Festival de Málaga realizando entrevistas, hemos debutado en nuestro primer festival internacional de Clase A. Casi nada. Todo ha sido gracias a la ayuda de DAMA, que ha apoyado económicamente este viaje para unirse a la causa de Bloguionistas y dar difusión al trabajo de los autores.

*Vale, nos habéis pillado, esto no es un enlace, sino una introducción. Lo compensamos con esta bonita foto del Kursaal:

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EXT-KURSAAL-NOCHE. Foto: @hbeltrangimeno.

2. Desgraciadamente no pudimos asistir al pase de una de las películas más esperadas del año: ‘Regresión’, la vuelta de Alejandro Amenábar. Un sólo pase de prensa el viernes con el que fue imposible cuadrar horarios, alguno que otro previo al festival en Madrid al que nadie nos invitó… Lo dicho, una lástima. (Jefes y jefas de prensa, a partir de ahora invitadnos. Somos simpáticos y educados). Así que nos estrenamos el viernes 18 con ‘Truman’, la nueva película de Cesc Gay.

Pese a ser la primera película proyectada de la Sección Oficial que entra en concurso, ‘Truman’ ya se ha convertido en una de las favoritas del festival. La crítica se la dejamos a otros, nosotros hablaremos con su director y co guionista Cesc Gay sobre el guión esta misma tarde. Si no sucede nada fuera de lo normal, mañana publicaremos la entrevista.

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El Teatro Principal de San Sebastián. Siempre hay colas, pero cabemos todos. Foto: @hbeltrangimeno.

3. Antes de charlar con Cesc Gay lo haremos con Álex de la Iglesia. El director vasco presenta ‘Mi gran noche’ en la Sección Oficial, aunque lo hace fuera de concurso. Se trata de una comedia muy loca y muy coral escrita, cómo no, junto a Jorge Guerricaechevarría y que pudimos ver ayer en el Teatro Principal de San Sebastián.

Como veis, vamos a pasar el domingo en bastante buena compañía.

4. Pero no sólo de Sección Oficial vivimos en Bloguionistas. Empezamos el sábado 19 con una sorpresa: ‘Le Nouveau’, una comedia “preadolescente” del francés Rudi Rosenberg que participa en Nuev@s Director@s. Ya hemos dicho que las críticas se las dejábamos a otros, pero para compensar que vamos a poner el tráiler en francés y sin subtítulos (es lo que hay), diremos que es divertidísima, con actuaciones brillantes de actores jovencísimos (ojo con Josuah Raccah) y que está escrita con mucha inteligencia y sensibilidad. Ojalá dé mucho que hablar. Si tenéis posibilidad de verla, hacedlo sin dudarlo:

5. Y para compensar que ayer vimos otra película de la Sección Oficial, la experimental ‘Evolution’, de Lucile Hadzihalilovic, nos dejamos caer por la proyección de ‘Me, Earl and the Dying Girl’, que participa dentro de la sección Perlas. Fue una de las grandes triunfadoras del último festival de Sundance y, ésta sí, tiene tráiler subtitulado:

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“HAGO CINE PARA BORRACHOS”

19 abril, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Muchos recordaréis a Zoe Berriatúa por su carrera como actor en series como, por ejemplo, ‘Al salir de clase’. Pero lo cierto es que ese Zoe ha mutado, y lo ha hecho en un autor con personalidad y con bastantes cosas que decir.

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El guionista y director Zoe Berriatúa.

Tras una decena de cortometrajes, ayer inauguró la Sección Oficial del 18º Festival de Málaga con ‘Los héroes del mal’, su primer largo. Se trata de una historia dura pero tierna a la vez, en la que tres adolescentes marginados en las aulas encuentran en la violencia su forma de responder a su condición de incomprendidos. Estos tres jóvenes son encarnados por Jorge Clemente, Beatriz Medina y Emilio Palacios, tres auténticos descubrimientos que elevan la crudeza de sus personajes a un nivel impresionante. Ayuda, y mucho, a lograr ese nivel la banda sonora clásica de la película. Luego pudimos saber que para Berriatúa fue una parte imprescindible durante la creación de la historia. 

La película está producida por Álex de la Iglesia, Carolina Bang y Kiko Martínez, a los que Zoe convenció para que se unieran a su proyecto con tan sólo la primera secuencia de la película. De la Iglesia confesó haberle dicho a Zoe en un primer momento que era imposible producir ese guión porque no existían actores jóvenes capaces de encarnar esos personajes. Pero Berriatúa los terminó encontrando. Y ahora Alex de Iglesia afirma públicamente que ‘Los héroes del mal’ es una de las cosas de las que más orgulloso está de su carrera.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Con esta entrevista damos por iniciada la segunda expedición de Bloguionistas al Festival de Málaga. Este año, además, lo hacemos con la ayuda del Sindicato ALMA. 

Escribiste el guión de ‘Los héroes del mal’ con 25 años y llevabas casi una década intentando sacarlo adelante. Supongo que estabas convencido de que esa historia tenía que hacerse sí o sí.

Absolutamente. Yo tenía que hacer esta película a toda costa. Es paradójico lo de este guión, porque por un lado, los diez años que he tardado en hacer la película le han venido muy bien. Ojalá todos los guiones tuvieran siete años para ser reescritos, reposados, reescritos, reposados y otra vez reescritos. No voy a decir que el guión sea perfecto pero sí espero que sea coherente consigo mismo. También, por otra parte, tardar tanto me sirvió para ir buscando y reescribiendo las secuencias conforme a los ritmos de las músicas clásicas que tenían que estar en la historia. Esto para mí ha sido absolutamente enriquecedor, ya no sólo porque las imágenes juegan con estos ritmos sino porque además la película se ha impregnado de la sensibilidad y del talento de los músicos que han compuesto esas piezas. Estos adolescentes son un poco “wagnerianos”, y eso que no hay música de Wagner, pero sí vienen de esa emocionalidad de la adolescencia que hace que uno sea capaz de tirarse de un coche en marcha cuando se siente mal. En esta película esa relación tan intensa de los personajes está reflejada en la música; ese dramatismo exaltadísimo del ballet de Khachaturian, que ha sido el centro neurálgico del tono de la película. Porque el trabajo de un director es básicamente mantener el ritmo y el tono.

Viendo la película queda clara la importancia de la música en la historia y el trabajo que has puesto en ella, ¿cómo es eso de escribir sabiendo qué quieres que suene en cada secuencia?

Es una trampa porque te puede despistar. Hay que mantener la cabeza fría porque no puedes dejarte llevar demasiado pero a la vez no puedes olvidar el tono que a veces te proporciona esa música. Hay un equilibrio complicado en escribir con música, por eso a veces lo evito por completo, pero otras veces lo hago y lo hago sin normas.

En el momento que tengo un tratamiento y tengo una estructura que para mí es buena para empezar a construir el guión final dialogado se puede empezar a escribir con una música, que seguro que te ha proporcionado la propia historia. El germen de las historias proviene de lugares tan mínimos como una pieza musical o la sensación que has tenido cuando te has tomado un café con un amigo. Ese germen puede generar una historia entera y, en ese caso, para mí, la música estaba muy ligada a un proceso de mi vida en el cual está basado la película. No está basada directamente en mi vida, pero sí en un proceso en el cual yo sentía las cosas como esa música.

Álex de la Iglesia, productor de la película, ha sido la pieza clave para que todo esto que cuentas suceda. En la rueda de prensa ha comentado que quiso hacer tu película después de que le enseñases la primera secuencia del guión rodada. ¿Por qué elegiste esa en concreto para mostrar?

Porque rodé de forma cronológica, ya que sabía dónde iba a terminar la película. Cómo no sabía si los actores me los iban a coger para una serie, les iban a cortar el pelo o qué, me vi obligado a rodar de esta forma la historia. Conclusión: si me planteo rodar una película los fines de semana durante seis meses, me da tiempo, entre medias, a seguir trabajando en la preproducción, a conseguir cosas. Lo que no podía hacer, inicialmente al menos, era plantearme rodar seguido con un montón de profesionales que tienen que comer y trabajar en otras cosas que les dé dinero, porque la película se empezó así, al más puro estilo guerrilla.

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Berriatúa junto a Álex de la Iglesia y los tres protagonistas de su película.

Has definido ‘Los héroes del mal’ como una “paradoja moral”. Llegas a tratar temas delicados, de los que dan para debate ético. ¿Tuviste algún dilema moral durante la escritura?

La verdad es que la escritura fue delicada. Porque, claro, yo en algún momento tenía la tentación de explicar por qué los protagonistas eran así, por qué un personaje se comporta de forma violenta, de dónde proviene la violencia… Son preguntas que te posicionan un poco en un lugar en el que dices “voy a ser Dios, voy a dar explicación a estos misterios de la Humanidad imposibles de contestar”. Uno siempre tiene esas expectativas a la hora de ponerse a escribir un guión aunque sea desde lo más profundo de su ego. Pero me fui dando cuenta, conforme iba avanzando en la escritura, de que lo importante no era eso; aunque hubiese encontrado esas respuestas, ese origen de la violencia, pensé que no era interesante, que lo interesante era saber cómo se posicionaban los personajes respecto a esa violencia. Y eso marcó muchísimo el final. Queríamos darle al espectador los datos justos y necesarios para que pensase si aquello que había pasado es legítimo o no. A mí me gusta cerrar bien las cosas y que todo esté muy claro, uno de mis lemas en guión es que yo hago cine para borrachos, es decir, que el espectador no es tonto, pero está borracho. Te expones a ello, porque van a ver tu película y están “tengo que llamar a no se quién”, “esto me recuerda a no sé cuantos”… Se despistan fácilmente. Tienes que contar con que el espectador seguramente no tenga los cinco sentidos para ti. A mí no me gusta el cine en el cual me estreso como espectador; una cosa es el suspense y otra es estresar al espectador, y esto pasa cuando algo en la película no funciona o no tienen explicación. Por eso a mí me gusta que todo esté diametralmente claro. Me pongo muy cabezota con eso en guión y en rodaje.

Los héroes del mal, pese a que trata temas muy crudos, no deja de ser una historia en la que tres adolescentes empiezan a descubrir emociones muy primarias, como el amor, que son las que les convierten en adultos. Ese contraste está muy bien logrado…

Porque es una película escrita desde las entrañas. Como te decía, no es autobiográfica por completo pero sí tiene muchísimas cosas autobiográficas o que he vivido de cerca. Es decir, yo no me metía en las palizas, yo me metía para sacar al hijoputa de mi amigo de las palizas en las que se metía, yo era el que intentaba que no ejerciera la violencia. Magnifiqué esto en guión, puse crimen donde no llegó a haberlo, hice que la historia fuese un paso más allá. Pero, en el fondo, sé que yo he vivido la situación de ser menor de edad y de estar expuesto a las amenazas de otro menor de edad que lo mismo nos iba a matar o no, pero eso está ahí. En la película ha salido de forma completamente visceral, porque no puedes escribir sin ponerte en el pellejo de los personales.

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Foto: @hbeltrangimeno.

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¿ESTÁ BIEN VISTO CAGARSE EN LOS LÍMITES DEL HUMOR O ES MEJOR “HACER CAQUITA”?

15 octubre, 2014

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por Juanjo Ramírez Mascaró

Son tiempos siniestros. Todos estamos trastocados por el ébola, ya sea pandemia, cortina de humo o ambas cosas. Hace poco publiqué un estado en Twitter y Facebook; una adaptación contemporánea de un chiste clásico:

– ¿Cuántos negros hacen falta para pintar una pared de rojo?

– En Liberia sólo hace falta un niño, pero no saldrá en las noticias.

Nadie se ha mostrado ofendido. Nadie ha dejado “replies” indignados. Nadie me ha hecho ningún unfollow hasta el momento. En Facebook incluso he conseguido algunos “Me gusta”, concedidos por gente que suele apoyar las causas justas.

Quizá me equivoque, pero creo que habría recibido insultos y lapidaciones virtuales – no sería la primera vez – si hubiese escrito exactamente el mismo tweet, pero suprimiendo las palabras: “pero no saldrá en las noticias.” En ese caso, el mensaje habría sido el siguiente:

– ¿Cuántos negros hacen falta para pintar una pared de rojo?

– En Liberia sólo hace falta un niño.

Existe una diferencia, ¿verdad? El primero es un alegato con crítica social. El segundo es un chiste cruel.

Personalmente creo que una mente lúcida sabría detectar la crítica social en la versión “recortada”.

Personalmente creo que una mente lúcida sabría detectar un utilitarismo frívolo en la versión “extendida”.

Personalmente creo que si aún quedan mentes lúcidas en estos tiempos convulsos, probablemente estén brindando con cianuro para no seguir soportándonos durante mucho tiempo.

El lenguaje humano es cojo, ciego y sordomudo. Y nosotros imbéciles.

Ser imbéciles tiene sus ventajas: Si no lo fuésemos no seguiríamos aquí. Nos habríamos marchado, o habríamos impedido que todo esto se convirtiese en “aquí”.

Pero estamos AQUÍ. Las cosas no son perfectas, y si intentamos arreglarlas obedeciendo el manual de instrucciones notaremos que nos sobran tres arandelas y cinco mil tornillos. En casos como éste me acuerdo de esa cita de Samuel Beckett que leí en una novela de Alex de la Iglesia:

Cuando tenemos la mierda hasta el cuello, sólo nos queda cantar.

En otras palabras, imbéciles: Este post va a tratar sobre los límites del humor

… o va a “tratar de tratar” sobre ellos porque el imbécil número uno soy yo, y confieso que tengo más opiniones quebradizas sobre el tema que argumentos potentes.

Llevo década y media dedicándome a esto de escribir. No es mucho tiempo, pero sí el suficiente para fabricar unas cuantas convicciones, cagarme en ellas, esculpir convicciones nuevas con la mierda resultante y volver a sentir – de repente – unas ganas incontrolables de cagar.

En esos años me he especializado sobre todo en dos géneros:

Comedia y terror.

Y a menudo la comedia y el terror se me juntan en un mismo proyecto, porque lo bueno del terror es que es como el color negro: que pega con todo…

… y también porque, en cierto modo, terror y comedia son el principio y el final de un mismo círculo. Ambos nacen de situaciones extremas, de circunstancias en las que ya nadie aguanta más.

En pocas palabras:

Risa histérica.

Reír por no llorar.

Llorar de risa.

Creo que el humor, al igual que el miedo o cualquier otro comportamiento humano visceral, está inscrito en nuestro ADN por una cuestión de pura supervivencia darwinista.

Así a priori estamos todos de acuerdo con eso, ¿verdad? “¡El humor es una válvula de escape!” “¡Al mal tiempo buena cara!” “¡Si la vida te manda pesadillas, devuélvele sonrisas!” “Jejejeje”

El problema llega cuando alguien hace un chiste sobre un tema que a ti te afecta de forma personal. De repente ese chiste es cruel, inhumano, desconsiderado, poco apropiado. “¡Una cosa es reírse y otra es tener mal gusto!

Podría termina este post justo aquí, en esta frase, si alguien me mostrase un barómetro objetivo para medir el sentido del humor y el sufrimiento humanos.

¿Alguien lo tiene?

¿Quién?

¿Nadie?

¡No! ¡Todos a la vez no, por favor!

Está bien, continúo:

Si trabajas en comedia para televisión, teniendo que hacer chistes todos los días sobre todos los temas, es muy probable que, de vez en cuando, te veas obligado a idear bromas sobre temas que, en ese momento concreto de tu vida, te afectan de manera muy directa.

Cuando la gente se sienta en el sofá, cuando hace zapping en busca de miserias que le hagan reír porque no son las suyas propias… a veces dichas miserias están escritas por alguien que sí las está viviendo en primera persona. No es raro que un guionista de comedia se vea obligado a escribir chistes de funerales cuando acaba de morírsele alguien. No es raro que tenga que escribir sobre anorexia cuando tiene un familiar cercano sufriendo dicha situación. No es raro tener que buscarle la comedia al cáncer mientras esperas los resultados de una biopsia (tuya o de un ser querido) o mientras tu hipocondría personal te susurra que quizá deberías hacerte una.

En esa clase de situaciones, un escritor consagrado al humor nunca te dirá que “de ese tema no hay que reírse”. En todo caso dirá: “Oye, hoy yo no estoy de humor para hacer chistes sobre esto. No quiero removerlo. Hacedlo vosotros. Ya os cubriré yo a vosotros cuando estéis en esta misma situación con cualquier otro asunto.

No obstante, también es habitual que la persona más afectada por algo sea la más dispuesta a hacer bromas sobre ello, la que propone los chistes más brillantes, ésos tan afilados que llegan hasta el tuétano porque provienen del tuétano. Lo hablaba el otro día con Daniel Castro: La comedia más auténtica proviene del dolor, de la indignación y de la rabia.

¡Y coño! Porque si algo tenemos en común quienes nos consagramos al humor es que no existe ningún tema del que no necesitemos reírnos. Siempre habrá bajas colaterales, por supuesto. Si algo no es susceptible de ofender a nadie, no es humor.

Cuando trabajaba en Vaya Semanita aprendí mil cosas. Una de ellas: Es casi imposible prever a quién vas a ofender con tus chistes. En ocasiones nos agarrábamos a la barandilla de la montaña rusa pensando que habíamos emitido algo que cabrearía a un montón sensibilidades… y no pasaba nada. En otras ocasiones, sin embargo, emitíamos algo que considerábamos relativamente inocente… y nos llovían quejas e incluso amenazas de denuncia.

Si hiciésemos comedia intentando no ofender a nadie seríamos mariposas incapaces de volar por miedo a provocar un terremoto en San Francisco.

Curiosamente, las personas más útiles en los velatorios son las que, a pesar de las circunstancias, consiguen hacer reír a los dolientes, quitándole hierro al asunto, apartándolos de su tormento durante algunos segundos. Esas personas me parecen héroes, o cuñaos, o vete a saber qué… Yo no sé hacer eso, a pesar de que me paguen por ello, muchas veces, a pesar de tener que hacerlo  en salas más deprimentes que cualquier tanatorio.

En cierta ocasión escuché a la humorista Raquel Sastre decir que, ante las quejas de muchos que pusieron el grito en el cielo sobre un chiste que Raquel publicó sobre Irene Villa… la propia Irene se pronunció sobre esa clase de chistes, e incluso especificó cuáles eran sus favoritos.

Lo decía más arriba y lo repito a riesgo de parecer cansino: Humor y miedo. Si reniegas del uno, asegúrate de que no estás condicionado por el otro.

Y donde digo miedo digo bilis, dolor, rencor, valle de lágrimas.

Propongo un experimento: Que dos personas transmitan un mismo mensaje: uno con seriedad, el otro con humor. Muchos se sentirán inclinados a crucificar al humorista. Porque no nos quieren libres: Nos prefieren con miedo.

Por supuesto que hay chistes de mal gusto, pero no siempre lo son por culpa del humorista en cuestión. Normalmente el cómico no sabe quiénes van a recibir su chiste, y si ése fuese un factor de peso para él, no existirían los cómicos.

Y si desapareciesen los cómicos ocurriría lo mismo que si desapareciesen las abejas: La Humanidad se iría al carajo.

El único código deontológico al que puede aspirar un profesional del humor es el sentido común. Y quizá también la convicción de que aunque el humor no esté por encima de todo… sí que está por encima de tropecientas cosas:

El humor tiene el poder de convertir los dragones en lagartijas.

El humor tiene el poder de convertir a Hitler en payaso.

El humor tiene el poder de aguar los licores amargos, los rencores…

El humor tiene el poder de que lo rígido se convierta en lo flexible…

… de que la lucha se convierta en baile.

La prota de Dentro del Laberinto derrotaba a su demonio personal diciéndole, muy convencida: “¡No tienes poder sobre mí!

A cualquier persona que esté ahora mismo en unas circunstancias desgarradoras yo le diría:

Cariño, hoy te ha tocado a ti. Vamos a sacarte una muestra de sangre y de tejidos y la vamos a usar para hacer chistes, porque la gente lo necesita y tú lo sabes. El día en que me toque a mí estar tan jodido como tú, aceptaré que hagáis lo mismo conmigo. Hoy por ti, mañana por mí. (…) Sí… tienes razón… es mejor cuando lo explica Eric Idle:


DOS ENRIQUES MUY MACHOS

16 diciembre, 2011

por Sergio Barrejón.

La noticia del año de esta semana en el cine español la acaban de protagonizar dos Enriques. Y se resume tal que así: el presidente de la Academia de Cine, el veterano distribuidor y productor Enrique González-Macho, interpreta la no aprobación del reglamento de la ley Sinde como una rendición del Gobierno ante “los delincuentes”.

Enrique González-Macho

Y Enrique Dans, gurú oficial de la trendera emprendedora-startupista, interpreta que González-Macho está llamando delincuentes a todos los internautas, y se pica. Y decide que para Enrique, y macho, él más que nadie. Y va y dice en su blog, uno de los más populares (nunca mejor dicho) de España, que no piensa volver a comprar una entrada para ver cine español mientras González-Macho siga de presidente de la Academia.

Enrique Dans

Y se lía. Total, por un tal y cual, Pascual. A mí todo esto me parece de patio de colegio. Y se pone… Y salta el otro… Huy, me llega a decir eso eso a mí… Pero hay en este conflicto una cuestión de fondo que me irrita mucho. Y es precisamente el postureo. El rasgarse las vestiduras. La indignación vocacional.

Vamos a ver: a todo el mundo le cuesta comprender los inventos que aparecen después de la artrosis. Mi padre, por ejemplo, era un señor muy culto, jugaba al ajedrez que te cagas, se hacía el crucigrama de El País todos los días en diez minutos (el antiguo, el chungo), y había tocado profesionalmente el piano, el acordeón, el vibráfono, la tuba, el bajo y la batería. Tenía cabeza, vaya. Pero nunca aprendió a manejar el ratón por mucho que intentamos enseñarle. Simplemente, no le interesaba. Y es que había nacido en 1919, qué quieres.

Así es como yo valoro la actitud de González-Macho hacia el P2P e Internet. Sabe mucho de lo suyo, pero como cualquiera, ignora mucho más de lo que sabe. Y me apuesto una cena en el Miyama a que ni siquiera sabe qué coño significa P2P. Él ve que su negocio va a menos, y trata de protegerlo de quien cree que está causándole pérdidas. Lógico. Cualquiera de nosotros haría lo mismo. El problema es que el tiro es equivocado. Pero González-Macho cree honestamente que el P2P merma sus ingresos. Cree honestamente que la Ley Sinde es la solución a esos problemas. González-Macho no es malo. Simplemente, está mal asesorado.

Por otro lado, Enrique Dans sabe bastante de Internet, P2P y descargas (o al menos, vive bien aparentando que sabe mucho). Su presencia en el encuentro que interlocución con Alex de la Iglesia mantuvo con los detractores de la Ley Sinde fue determinante en el cambio de opinión del ex presidente de la Academia. ¿No sería estupendo que Enrique Dans, y los otros interlocutores de Alex de la Iglesia en aquella reunión, pudieran sentarse ahora con González-Macho para explicar su postura y acercar posiciones? En una entrevista concedida a ABC hace unos meses, a González-Macho le preguntaron si él se reuniría con los internautas, en clara referencia a aquel otro cónclave. Y él dijo “con los internautas siempre, con los piratas nunca”.

¿Sólo yo veo ahí una oportunidad para sentarse con este hombre y explicarle, con datos y argumentos, no con posturas radicales, unas cuantas verdades sobre la “piratería” y sobre la Ley Sinde? Haga el favor de convocar a los internautas, señor González-Macho. ¿O es  que tiene miedo de que le convenzan, como convencieron a Alex de la Iglesia? ¿Y usted, señor Dans? ¿Tan mal le fue en aquella reunión con el ex presidente que se niega a pisar de nuevo la Academia? ¿Tan pronto se ha olvidado de lo que usted mismo llamó la vía Alex: poner empeño en hablar, en obtener consenso, en hacer las cosas bien?

¿Acaso soy el único que está hasta las narices de golpes de pecho, puñetazos en la mesa y portazos airados? ¿Soy el único que echa de menos un poco de actitud adulta y responsable? Será que estoy viciado de tanto escribir telenovelas, pero me parece que aquí lo que hace falta es MÁS DIÁLOGO Y MENOS ACCIÓN.

En cualquier caso, como acción, la de Enrique Dans tampoco es como para grandes alharacas. ¿Quién va a creerse que, antes de este pifostio, Enrique Dans veía cine español? Yo no me lo creo ni aunque me enseñe los tickets. Y teniendo en cuenta el odio manifiesto que tienen sus seguidores hacia el cine español, yo diría que las pérdidas totales que va a provocar este boicot ascienden más o menos a lo que llevo ahora mismo en el monedero. Esta ronda la pago yo, que también soy muy macho.


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