ENTREVISTA A TIRSO CALERO

28 marzo, 2016

Por Alberto Pérez Castaños. 

Las series diarias de la parrilla española son, quizás, las ficciones con el público más fiel de nuestra televisión. Esto es, en gran parte, mérito de quienes idean sus guiones. Tirso Calero es un guionista y director alcoyano que, si de algo sabe, es de escribir series diarias: ‘Amar es para siempre’, ‘Gran Reserva’, ‘Bandolera’… Tirso, además, ha estado muchos años al frente del equipo de guionistas de algunas de estas series.

Hace unas semanas se anunció su salida como coordinador de ‘Amar es para siempre’, serie que ha capitaneado las últimas temporadas. Como se despide además con una novela, tiene proyectos personales en marcha y nunca habíamos entrevistado a un guionista de series diarias en Bloguionistas, pensamos que era el momento ideal para sentarnos un rato a charlar con él.

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El guionista y director Tirso Calero. Foto: Pablo Bartolomé.

Se ha anunciado recientemente tu salida de ‘Amar es para siempre’, serie de la que has sido coordinador y guionista durante unos cuantos años, ¿por qué la dejas?

Después de muchos años escribiendo diaria, casi ocho sin parar, era el momento de cambiar de aires. Yo mismo notaba que estaba perdiendo la ilusión por seguir escribiendo. Si un guionista quiere sobrevivir en esta jungla y a la vez poder vivir de esto no tiene que perder nunca la ilusión, porque es lo que te termina moviendo. Si no, te conviertes en un funcionario y eso se nota luego en la calidad de los trabajos.

Termino muy contento con ‘Amar es para siempre’. Se me contrató hace dos años para levantar la serie, que estaba en un momento de audiencia complicado, entorno a un 12%, y ahora me voy y está alrededor de un 14. No es sólo mérito mío, claro, sino del equipo de guión. Me gustaría citar a gente como Sergio Barrejón, Antonio Onetti, Dionisio Pérez, con los que hemos hecho un buen equipo. Decidí irme, pero los guiones que yo coordino se van a ver hasta el mes de junio. Me voy con la sensación del trabajo bien hecho.

Además, he tenido la suerte que justo después de mi marcha me haya contratado otra productora para empezar una serie semanal. Ahora estoy desarrollando la biblia para esa productora a partir de una idea mía. Lo único que puedo decir sobre ella es que es para prime time, actual y de contenido social. Tiene un tipo de protagonista que nunca se ha visto en la ficción española. Estoy muy ilusionado.

Varios años en una diaria como ‘Amar es para siempre’, con tantos cambios en la trama y en el reparto, dan para mucho, ¿recuerdas algún momento en especial?

Recuerdo uno especialmente gratificante. Fue hace un año, cuando supimos que la competencia iba a estrenar series diarias. Se me ocurrió averiguar la fecha de estreno de estas series y propuse a los productores la idea de volar por los aires un decorado. Era un poco locura. Esa explosión iba a matar a gente, incluso algunos protagonistas. Era un hito para una telenovela. Pensaron que desde guión estábamos locos, pero terminaron dando luz verde a la idea. Tras esto, la serie subió un punto, se mantuvo ahí e hizo que la competencia arrancara de forma floja. Yo creo que es uno de los grandes aciertos del equipo de guión con el que trabajé. Independientemente de que en las siguientes temporadas haya un nuevo equipo creo que habría que valorar el gran trabajo que hicieron los guionistas tanto del año pasado como los de este año.

Además, te despides con una novela sobre la serie…

Sí. Esta novela, ‘El último viaje de Víctor Reyes’, es como un broche a mi etapa en ‘Amar es para siempre’. Hace seis o siete meses me propusieron hacer una novela porque sacamos muy buena audiencia. La ventaja de escribir literatura, o al menos mi sensación con esta primer novela, es la libertad total comparada con cuando eres coordinador o guionista de televisión. Nunca he escrito con tanta libertad, no la tenía que enseñar a nadie. El editor de Planeta hizo su trabajo formal, claro, pero en cuanto a contenido nadie me dijo nada. Estamos acostumbrados a que nuestros guiones para televisión los revisen una media de ocho o nueve personas y escribir una novela de esta manera ha sido un gustazo. El tema era libre, pero tenía que tener relación con los personajes de la serie.

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¿Y por qué Víctor Reyes?

De todos los personajes de las últimas temporadas de ‘Amar es para siempre’ es el que más me gusta. Cuando se compuso era una mezcla entre el Humphrey Bogart de ‘Casablanca’ y Alain Delon en ‘El silencio de un hombre’. Me ha permitido hacer un homenaje al cine negro europeo que tanto me gusta y que tanto me ha influido. Esta es una novela pequeña, de esas llamadas “de usar y tirar” o de “aeropuerto”: entretenidas y que se puede leer en un trayecto de tren.

¿Es una dificultad añadida escribir además de para los seguidores habituales de la serie para los lectores que no conozcan ‘Amar es para siempre’ y sus personajes?

Es una de las mayores dificultades, porque no hay que defraudar a los seguidores y hay que atrapar a un tipo de lector diferente. Y creo que en ‘El último viaje de Víctor Reyes’ no se defrauda a nadie porque hay muchos guiños a la serie; el espectador habitual se identificará con determinadas tramas y el espectador de fuera puede ver una novela de suspense.

¿Cuál es la diferencia entre el trabajo de un coordinador y la del guionista en una serie diaria? ¿Cuáles son las claves para ser coordinador?

Por la experiencia que tengo y por lo que he visto en otros coordinadores, creo que es importante tener todo el trabajo muy organizado. La escritura de guiones en una diaria funciona como en una fábrica, en cada nivel tiene que haber un operario que cumpla con unos objetivos y el coordinador tiene que unificar todo eso y lograr que esos seis guiones diferentes que recibe cada domingo parezcan escritos por una misma persona. Otra labor importantísima del coordinador es crear la trama. En mi caso, no sólo soy coordinador, también soy creador de las biblias de las series en las que estoy. Creo que esto es algo fundamental, porque así sé hacia dónde va la serie y qué quiero contar. Es un trabajo full time, que te absorbe. Yo trabajo seis días a la semana.

Además, otra dificultad es que en una serie, y más en una diaria, hay muchos intereses en juego, hay mucha gente que opina sobre el guión. Todo el mundo se cree capaz de juntar letras, así que todo el mundo va a opinar sobre el guión. Eso no le pasa, por ejemplo, a un director de fotografía o al atrezzista. Por eso, los guionistas somos los que más sufrimos durante el proceso porque todo el mundo se cree con el derecho de cambiar lo que tú has hecho. Desde la coordinación de guiones intentamos luchar para reivindicar nuestro trabajo. ¿Por qué los realizadores pueden tener potestad para cambiar un guión si ellos no se dedican a eso? Es una de las luchas eternas. Es muy fácil criticar un guión de diaria, coger el rotulador rojo y tachar cuatro o cinco frases, pero enfréntate tú a los setenta folios en blanco…

Creo que fue aquí en Bloguionistas donde leí hace unos años una historia sobre tu serie ‘Bandolera’ que me pareció genial. La querías vender como una película pero finalmente te ofrecieron convertirla en una serie diaria y aún así dijiste que sí. ¿No te pareció algo temerario en ningún momento?

Mira, yo me licencié en Derecho en Alicante y llevo 16 años en Madrid. Nunca he ejercido de abogado ni creo que lo haga. Yo no conocía a nadie en la industria, soy de provincias, de Alcoy, era totalmente ajeno a este mundo. Pero un día cogí un tren y me vine por tres meses a una pensión con un dinero ahorrado. Es verdad que hace 16 años no había tanta competencia como la hay ahora; no había escuelas, muy poca gente quería ser guionista. Ahora es más complicado, pero también hay más televisiones y más plataformas. Tomé esa decisión porque tenía ilusión y porque sabía que tenía que pillar todas las oportunidades. Si uno quiere dedicarse al mundo del guión y triunfar, siendo triunfar vivir holgadamente de tu profesión y de tu pasión, no tienes que hacer ascos a nada. Yo hice programas de televisión, shows de sketches… De todo lo que tuviera que ver con guión para ir subiendo peldaños.

Dicho esto, volviendo a lo de Bandolera, yo tenía escrito un documento de unas 15 o 20 páginas que contaba la historia de una chica inglesa que llegaba a Andalucía en el siglo XIX, se metía en una banda de bandoleros y se enamoraba del guardia civil que quiere apresarla. Era un concepto claro pero atractivo. Yo, ingenuo de mí, quería que Gwyneth Paltrow protagonizara esa película. Mi primera experiencia en cine fue ‘Miguel y William’ y fue un poco regular. Era lo primero que escribí, junto a un compañero. Lo movimos, Juan Luis Galiardo nos compró el argumento y se hizo la película. Sin embargo, poco tenía que ver con lo que escribimos, sólo se respetó el argumento; nosotros habíamos hecho un drama y terminó siendo una comedia. En España fue un fracaso, pero fue vendida a 60 países, porque contaba una falsa historia de amor entre Cervantes y Shakespeare, enamorados de una misma mujer. Funcionó muy bien fuera, con eso me di cuenta de que en España se pueden contar historias atractivas para los extranjeros y ahí cree ‘Bandolera’. Escribí esas 20 páginas y, en aquella época estaba trabajando de guionista en ‘Amar en tiempos revueltos’, le dije al productor que tenía una idea para una película chulísima. Me dijo que se la pasara, pero más por compromiso. Se la pasé y me olvidé. Pero a los quince días me dice: “oye, hemos vendido ‘Baldolera’, pero ahora es un culebrón de, de momento, 65 capítulos, si quieres montar tu equipo…”. Dije que sí. Y eso me sirvió para ir haciéndome un nombre como coordinador, aprender el trabajo, que me llamara luego Bambú…

Estoy muy contento con ‘Bandolera’ porque supuso el inicio de la recuperación de Antena 3 en las tardes tras unos años mal. A partir de aquí empezaron a apostar por la ficción, surgió ‘El secreto del Puente Viejo’, por ejemplo. Las tardes de Antena 3 empezaron a ser un referente.

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Foto: Pablo Bartolomé.

Dices que coordinar una diaria es un trabajo full time, pero aún así también tienes proyectos personales en marcha, ¿cómo te lo montas para poder hacer todo?

Es saber organizarte. Por ejemplo, yo no duermo mucho, unas cinco o seis horas al día. A las siete de la mañana ya estoy escribiendo. A parte, soy padre. Intento compaginarlo todo. Otra cosa importante también es saber que no por echar demasiadas horas delante del ordenador escribes mejor que echando menos para más aprovechadas.

Cuando nos reunimos semanalmente en una diaria lo solemos hacer en un día, en una jornada. Intento condensar, ir rápido. Si tuviésemos más tiempo seguro que sacaríamos mejores guiones, pero necesitamos sacar 24 guiones al mes o la máquina se para. Con todo esto es necesario oxigenarse, escribir otros proyectos y crear nuevas historias. Dos años es el tiempo ideal para un coordinador en una serie diaria.

¿Y tienes algún proyecto en marcha ahora?

El 22 de junio estreno ‘Swingers’ en el Teatro Reina Victoria de Madrid. Es mi segunda obra de teatro, protagonizada por Jorge Roelas, Berta Collado y Juanma Lara. Me la ha producido Carlos Sobera a través de su productora Arequipa. Confió en mí a raíz de ver mi película ‘Blockbuster’; quiso conocerme, nos reunimos, le enseñé mi primera obra, ‘Love Room’, le gustó y escribí una expresamente para ese tipo de género: alta comedia, vodevil, comedia comercial, digamos. Yo creo que puede funcionar bien. Estaremos todo el verano, de martes a domingo. Además de escribirla también la dirijo. Siempre que puedo me gusta dirigir los textos que escribo, me gusta mucho trabajar con los actores. Hacer esta obra, con una productora detrás, es un gran alivio. ‘Love Room’ funcionó bien, pero la escribí, la dirigí y me la auto produje yo.

¿Qué aprendiste de esa experiencia auto produciéndote tu primera obra?

Fundamentalmente, para empezar supe que tenía que ser un proyecto con poca gente, por eso sólo había dos personajes. Y también, intentar que esos dos actores fueran amigos o conocidos, tener cierta confianza para explicar las cosas. Además, la obra tampoco era cara y eso también es importante. También aprendí cómo es el circuito, cómo conseguir colocar tu obra. Más o menos es algo parecido a cuando yo quería vender un guión a una productora. Yo soy muy pesado; llevo los guiones, me presento, conozco a uno, a otro, voy a festivales… Con el teatro es igual, tuve que saber, por ejemplo, quiénes eran los encargados de cultura de los diferentes ayuntamientos. Aquí en Madrid estuvimos en cuatro teatro distintos, que eso está muy bien porque da visibilidad a la obra. Para hacer una gira es muy importante estrenar en Madrid y que tenga recorrido. Si esto pasa, en provincias como que te tratan mejor. La idea que tenemos con ‘Swingers’ es que esté todo el verano aquí en Madrid y luego hacer gira.

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Foto: Pablo Bartolomé.

Oyéndote me da la sensación de que eres un guionista poco habitual. Por lo general, los guionista son más retraídos y tú pareces todo lo contrario…

Sí es cierto que los productores siempre me han dicho soy un guionista “raro”, o “poco habitual”, pero supongo que porque tengo mentalidad de productor, de buscarme las cosas por mí mismo. Muchos guionistas están “en su mundo”, a mí eso también me gusta, yo también estoy siempre en mi mundo de películas de los 60, pero al fin y al cabo lo importante es saber venderse. Los resultados te tienen que acompañar, claro, pero es importante. Eso y trabajar muchas horas.

Has comentado antes tu primera experiencia en cine como guionista. Más tarde dirigiste ‘Carne cruda’ y ‘Blockbuster’. ¿Algún proyecto nuevo de cine a la vista?

Sí. Es una película llamada ‘Yerma’, que se está terminando de rodar ahora mismo, en inglés. Han sido tres semanas en la Sierra de Madrid y luego un poquito en Londres. La dirige Emilio Barrachina, que es su cuarta película, con actores británicos de televisión de la BBC que aquí no son muy conocidos. Creo que es el guión de cine más raro que he escrito.

Esta película surge porque en esta profesión todo te lleva a otro sitio y hay que tener la mente abierta para estar preparado para las oportunidades. Este proyecto nace porque Emilio Barrachina ve mi primera obra de teatro, le gusta mucho y se queda a la salida para conocerme. Nos caímos muy bien y me explicó que estaba buscando un guionista que dialogara con agilidad para darle un toque moderno a lo que es ‘Yerma’ y que si estaba disponible. Siempre estoy con series pero siempre digo que sí, y nos pusimos a escribirlo. Yo no tenía muchas esperanzas, pero tenía ganas de trabajar con Emilio. Cuando terminamos el guión estuvo un año o dos parado; en su momento iba a ser una película con financiación grande y grandes estrellas, pero todo se cayó y ahora, finalmente, se ha podido volver a levantar. Visité el rodaje y los actores que la están haciendo están muy bien. Se rueda en inglés porque tiene más mercado fuera que en España, a pesar de ser Lorca. En los circuitos de festivales ingleses es muy preciado. De hecho, para los actores ingleses era como una bendición hacer Lorca.

Y ahora mismo también estoy escribiendo un guión con David Carreras, que hizo una película que me encantó, ‘Hipnos’, y luego ‘Flores negras’. Es un director que trabaja mucho en Alemania pese a ser español. Es una historia sobre la Mallorca de los años 50.

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Tirso Calero junto a Emilio Barrachina durante el rodaje de ‘Yerma’. Foto cedida por Tirso Calero.

Antes has contado que te cogiste un tren y te viniste a Madrid a la aventura, a intentar buscarte la vida como guionista. Y lo lograste. ¿Qué le dirías a alguien que esté pensando en hacer lo mismo que tú ahora?

Le diría que si no coge ese tren se va a arrepentir toda su vida. Aquí se va a encontrar con muchas dificultades pero lo que está claro es que es imposible lograrlo sin venirse aquí. Cuando ya tiene un nombre puede trabajar desde otros sitios, pero para hacerte ese nombre tienen que verte, tienes que estar. Animaría a todo el mundo a hacer ese viaje, porque además, a esa edad en la que yo lo hice es el momento.


COMO UNA PELÍCULA CANNON

4 noviembre, 2015

 

Foto: Marta G. Brea

TIRSO CALERO. Foto: Marta G. Brea

Tirso Calero es director argumental y jefe de guionistas de “Amar es para siempre”. Fue creador de “Bandolera”, jefe de guionistas de “Gran Reserva, El Origen”, y director de los largometrajes “Carne Cruda” y “Blockbuster”.

Hace pocos días pude ver un espléndido documental titulado “Electric Bogaloo: la loca historia de Cannon Films”. Es muy recomendable para los amantes del cine en general y, especialmente indicado para aquellos que crecimos en los videoclubs de los años 80.

La Cannon Films fue una compañía independiente, creada por dos productores avispados de Tel Aviv, que decidieron conquistar Hollywood. La jugada les salió regular porque se estrellaron una y otra vez contra el gran muro de las majors establecidas. Pero de aquella aventura liderada por Menahem Golan y Yoram Globus se extraen aspectos muy positivos. Por primera vez, una productora independiente plantaba cara a los grandes estudios contratando a auténticas estrellas como Sylvester Stallone o Lee Marvin, además de dar oportunidad a grandes directores que ya no contaban para el férreo Hollywood, como John Frankenheimer, Andrei Konchalovsy, Franco Zeffirelli o Jean Luc Godard.

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Menahem Golan y Yoram Globus. Fuente: Google

La mayor parte de sus películas (“Invasión USA”, “Desaparecido en combate”, “Masters del Universo”…) eran de consumo rápido y dudosa calidad. Pero también produjeron films realmente interesantes como “El borracho”, “El tren del infierno” o “Life Force”. La mayor parte del público disfrutaba con las correrías de Chuck Norris o Charles Bronson y se celebraba con entusiasmo la aparición de un nuevo héroe de acción como Jean Claude Van Damme, que consiguió su primer papel haciendo una demostración de artes marciales en el mismo despacho de Menahem Golan.

El peor enemigo de Cannon Films eran ellos mismos. Su imagen y su marca quedaban siempre asociadas a productos bastante baratos de dudoso gusto. Era un cliché, un estigma que les acompañó siempre, desde su fundación en los años 70 hasta su final, a principios de los 90. A pesar de sus intentos por ofrecer cine de qualité (“Ansias de vivir”, “Otello”, “Los hombres duros no bailan”…), nadie les tomaba en serio. Hicieran lo que hicieran, siempre sería una peliculita de la Cannon. Daba igual que fuera un éxito en taquilla o que el film se vendiera a más de 50 países o incluso que se contara con intérpretes prestigiosos (Alan Bates, Faye Dunaway, James Mason, Rod Steiger, Sean Connery…), el sello Cannon eliminaba cualquier posibilidad de crítica positiva. Todas sus obras, pues, caían en el mismo saco.

Viendo ese documental, pensé en el fenómeno Cannon dentro de nuestra televisión actual. Creo que las series diarias tienen algo de ese estigma. En la actualidad, hay cuatro series nacionales diarias en la parrilla (“Amar es para siempre”, “El secreto de Puente Viejo”, “Acacias 37” y “Seis hermanas”). Podríamos hablar de cinco series si incluimos la tira diaria “Gym Tony”. Pero la repercusión que tienen las series diarias, en comparación con las series nacionales, es ínfima. Algunas de ellas obtienen más audiencia que una serie de prime-time e incluso cuentan con repartos sonados, dignos de cualquier película o serie semanal, pero todo eso no basta.

Las series diarias, a pesar de lo mucho que suponen para la industria audiovisual de nuestro país, son las grandes olvidadas, en todos los sentidos.

Como le ocurría a Cannon Films, hagamos lo que hagamos en una serie diaria, siempre se nos dirá que estamos escribiendo / produciendo / interpretando un culebrón. No tengo nada en contra de esa palabra pero no me gustaría que se asociara el término a un trabajo desganado, pobre o deficiente.

En mi equipo de guión de “Amar es para siempre” hay 14 guionistas. Por mi experiencia en televisión, puedo decir que cualquiera de ellos podría cumplir con creces en una serie semanal. Lo mismo ocurre con los 6 realizadores con los que cuenta la serie o con los actores que están dando el callo para aprenderse diariamente 30 páginas y soltarlas con naturalidad. Pero da igual, como La Cannon, siempre seremos los tipos que hacen culebrones. Al igual que ellos, nuestros presupuestos son mucho más ajustados y las condiciones de producción son limitadísimas. A pesar de eso, tenemos que seguir buscándonos la vida para ofrecer 250 capítulos al año y, lo más importante, conseguir audiencia. Debemos escribir 24 guiones al mes, sin descanso y sin que nos repitamos. Después de 2500 capítulos (que son los que tiene “Amar”) a veces es difícil escribir algo que no haya aparecido previamente, aunque de forma indirecta. Con la velocidad a la que trabajamos (no se puede ir más lentos porque, en ese caso, la maquinaria se pararía), es imposible escribir una obra de arte. Un guión de cine suele darse por bueno, después de varios meses o años de trabajo y un sinfín de revisiones. Estamos hablando de unas 100 páginas. Pues bien, nosotros debemos dar por buenas 360 páginas… a la semana. Porque la siguiente semana llegan otras 360. Pero aunque lográramos escribir el mejor guión de la historia de la televisión, daría igual. ¿Quién se iba a fijar en un guión de una serie diaria?

La temporada pasada contamos una historia de terroristas con bombas y no salimos del decorado. Batimos récords de audiencia y todo el mundo quedó satisfecho. ¿Cómo era posible eso? Como Menahen Golam y Yoram Globus, echándole cara, valentía y, sobre todo, sin avergonzarse de lo que hacían. En la presente temporada de “Amar es para siemprecontamos una historia de espías de la Guerra Fría sin salir de una plaza. Y mis compañeros de otras series diarias también son capaces de contar grandes historias en reducidos espacios con un montón de dificultades.

En la actualidad, muchos guionistas, actores, realizadores, técnicos… siguen en activo gracias a las series diarias. Difícilmente se les reconocerá su labor porque la hacen en un culebrón y, hagamos lo que hagamos, siempre llevaremos encima el estigma de la Cannon.


WE WERE GIVEN GOLD

19 septiembre, 2014

por Sergio Barrejón.

La semana pasada se estrenó la tercera temporada de Amar es para siempre, serie en la que trabajo desde que arrancó, hace ya nueve años, bajo el título de Amar en tiempos revueltos.

A principios de esta semana, se dio a conocer a la prensa la nueva serie de Resines: Aquí paz y después gloria. Se hizo mediante una nota de prensa en la que se citaba a TRECE actores y a CERO guionistas.

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El ninguneo de las cadenas (en este caso Tele5) y de las productoras (en este caso Mandarina) al trabajo de los guionistas es algo que no nos sorprende. Lo que nunca dejará de sorprenderme es el ninguneo de los propios compañeros.

¿La nueva serie de Resines?

¿Ha creado él los personajes? ¿Ha pasado meses diseñando las tramas? ¿Ha escrito los diálogos?

Si en el primer párrafo de este post mencionaba que llevo nueve años trabajando en Amar, es porque, en estas nueve temporadas, el equipo de guionistas siempre ha recibido con ilusión las noticias que llegaban desde Dirección sobre el casting.

Recuerdo lo afortunados que nos sentíamos de poder contar con actores de la talla de Pilar Bardem, Hector Colomé o Ana Otero en la primera temporada (que entonces pensábamos que sería la última). Recuerdo cómo nos admiraban las interpretaciones de Begoña Maestre y una entonces desconocida Inma Cuesta en la segunda temporada. Cómo nos alegrábamos cuando fichaban a algún actor no tan famoso, pero cuyo trabajo conocíamos. Cómo nos contábamos entre nosotros “es buenísimo, yo lo vi en tal corto, o en tal obra de teatro”.

Recuerdo también cómo nos entristecía que no cuajasen las negociaciones para fichar a algún actor que admirábamos (Enrique Villén estuvo a punto de entrar en la serie, por ejemplo).

Las pocas veces que alguien me ha preguntado algo en una rueda de prensa, nunca me he olvidado de subrayar que el mérito de mi trabajo se lo debo en gran parte a los actores. Ellos son los que dan vida a mi trabajo.

Por eso no deja de sorprenderme el obstinado olvido de algunos actores hacia los guionistas. Un actor hablando con la prensa de SU PERSONAJE sin mencionar siquiera a los guionistas que lo crearon mucho antes de que el actor estuviera siquiera contratado, no es sólo un mal compañero, sino que además está tirando piedras contra su propio tejado.

Guionistas ninguneados = guiones mediocres.

Guiones mediocres = interpretaciones flojas.

Queridos actores: estamos en el mismo equipo. Si nos alegramos de contar con buenos actores es porque entendemos que vuestro talento va a hacer brillar el nuestro. Pero sed coherentes: no penséis que vuestro talento puede brillar sin el nuestro.

Cuando el sindicato americano de guionistas declaró una huelga en 2007, actores como Sean Penn, Holly Hunter, Harvey Keitel, Kate Beckinsale, Ethan Hawke, Susan Sarandon, David Schwimmer, Patricia Arquette, James Franco, Eva Longoria y muchos otros participaron desinteresadamente en una campaña titulada Speechlessmicrocortometrajes que ilustraban lo desvalido que puede llegar a estar un actor sin guión.

¿Lo hicieron por solidaridad? Sólo en parte. Como profesionales del audiovisual, ellos sabían lo importante que es contar con guiones de profesionales. Coherente, ¿no?

Cuando en 2002, el veterano actor John Spencer ganó un Emmy por su interpretación de Leo McGarry en The West Wing, lo agradeció con estas palabras:

“Un actor es tan bueno como el material que le dan. Y a nosotros nos dieron oro”.

¿Lo dijo por humildad? Sólo en parte. Después de una vida entera dedicada a la interpretación, trabajando con guiones buenos, mediocres y horribles, había llegado a la conclusión de que sólo se puede ser actor cuando se tiene un buen guión. Coherente, ¿no?

Mientras tanto, en España…

No hay respuesta. Esto es la serie de Resines.

Queridos actores: la próxima vez que os pregunten por vuestro personaje, acordaos de John Spencer. De Sean Penn. De Susan Sarandon. Acordaos de las tardes que pasásteis estudiando nuestros diálogos.

No os pedimos solidaridad. Sólo coherencia.

Queridos periodistas del audiovisual: la próxima vez que ESCRIBÁIS sobre una serie, acordaos de preguntar quién la ESCRIBIÓ. Para copiar y pegar notas de prensa no hace falta ir a la Universidad.

Querido redactor que escribiste el titular “Resines, Fiti y la chica de Buenafuente“, si no quieres que se te note el machismo, procura llamar a Belén Cuesta por su nombre, o por su cargo en el programa de Buenafuente, tal como haces con los hombres.

Actualización 19.09.14, 12.23: En estos momentos, la ficha de la serie en imdb proporciona los nombres de 19 actores, 2 sonidistas, 2 dobles de acción 1 vídeo assist y 1 auxiliar de producción. ¿Adivinan cuántos guionistas?


LAS 7 DIFERENCIAS

10 octubre, 2013

por Sergio Barrejón.

A mediados del año pasado, la serie en la que trabajaba, Amar en tiempos revueltos, abandonó la cadena en que se emitía (TVE). La Corporación llevaba muchos meses sin presidente, y la junta directiva no tenía potestad para renovar la serie… ni tampoco para cancelarla. Llegado un cierto punto, la productora no podía esperar más. Necesitaba saber si habría nueva temporada. O sea, si tenían que seguir pagando el alquiler de unos platós, los sueldos de un equipo, etc. Ante la falta de respuesta, la productora aceptó una oferta de Antena 3, para quien ya estaba produciendo una serie (Bandolera), y así, Amar emigró al sector privado.

A principios de 2014, empezó a emitirse Amar es para siempre. La serie empezó bastante bien, mejorando la audiencia de la serie anterior y manteniéndose por encima de la media de la cadena, y pasadas unas semanas de emisión se decidió lanzar el primer producto derivado: una novela. La serie matriz ya había dado lugar a tres novelas, todas escritas por guionistas de la serie, y ahora tocaba publicar una de Amar es para siempre. Y me la encargaron a mí. Y dije que sí.

Es la primera vez que escribo una novela (una novela completa, porque a los 19 años escribí unas 200 páginas de una novela-río que nunca llegué a completar… gracias a Dios). El libro se publicó el pasado 25 de septiembre, y me ha permitido incorporarme al club, cada vez más numeroso, de “guionistas con novela”, en el cual tengo grandes amigos e impagables mentores, como Carlos García Miranda o Martín Piñol.

Entiendo que una novela como la mía no tiene su target en un blog como éste. (Parafraseando a Marty McFly: “Supongo que todavía no estáis preparados para esto… pero les encantará a vuestros padres.”)

Aun así, he pensado que podría ser interesante contar lo que he visto en mi primera incursión en el mundo editorial. Al fin y al cabo, la mitad de los guionistas de España parecen estar dedicados a escribir novelas (la otra mitad están escribiendo teatro).

Básicamente, lo que he observado es que hay 7 grandes diferencias entre escribir guiones por encargo y escribir novelas por encargo:

1. El dinero. Por una (primera) novela se paga bastante menos que por un guión de prime-time. Eso sí: aparte de lo que te pagan por escribirla, luego te dan un porcentaje de las ventas. El estándar creo que está en un 10%, aunque esto varía cuando la novela, como es mi caso, está basada en material existente, cuyos derechos pertenecen a una productora, una cadena, y unos creadores del formato. Eso quiere decir que tienes que compartir la tarta con bastante gente.

¡Ésta es mi tarta!

¡Ésta es mi tarta!

2. Los agentes. A diferencia de lo que ocurre en el audiovisual español, los agentes literarios sí existen. Y negocian tus contratos por ti. Si una editorial te hace un encargo, no te será difícil conseguir un agente. Al fin y al cabo, en un encargo editorial suele haber pasta de por medio, y los agentes van a comisión. Aunque sólo escribas esa novela en tu vida, ese 15% ya lo tienen seguro. Otra cosa es que después del primer encargo vayan a seguir trabajando por conseguirte contratos. Eso dependerá del tipo de agente que tengas. Si es muy grande, tendrá autores grandes a quien deberán prestar más atención que a ti (el 15% de Ildefonso Falcones es más dinero que el 15% de Guionista Promédiez). También dependerá de ti: si el agente ve que vas a seguir escribiendo libros vendibles, se lo currará. Pero aunque no se lo curre, al menos podrás darte el gustazo de poder comentar con aire casual: “Pues el otro día me dijo mi agente que…”

3. El tiempo. Hay más tiempo para escribir una novela que para escribir un guión de prime-time. Incluso para una novela corta como la que yo he escrito, he tenido aproximadamente el triple de tiempo de lo que jamás me dieron para escribir ningún capítulo de ninguna serie. Eso no quiere decir que no haya plazos de entrega. Los hay, y hay que respetarlos. Especialmente en lanzamientos como el de una “novela basada en tal serie”: ninguna editorial va a querer lanzar una novela basada en una serie que ya no existe. Y cualquier serie es susceptible de ser cancelada en cualquier momento, así que la editorial tratará de que el libro esté listo en un plazo lo más corto posible de tiempo. Lo que nos lleva a la siguiente diferencia:

4. La diferencia de deferencia. Cuando escribes para una serie de televisión, tienes claro que la última palabra la tienen la productora y la cadena. Y si no lo tienes claro, ya se ocuparán ellas de dejártelo clarísimo. Aunque tengas un margen creativo amplio. Aunque seas el creador de la serie, y coordines los guiones. Aunque tengas un Goya y un Ondas en la estantería, si la productora dice “esta escena no se puede grabar” o la cadena dice “no nos gusta esta trama”, te toca tragar. Con la editorial no funciona así. El autor tiene la última palabra. En primer lugar, por algo obvio: no hay nada que no se pueda grabar. No hay problemas de exteriores, ni de escenas corales. Pero es que además la editorial no quiere interferir en tu historia, más allá de una primera propuesta. Te hacen el encargo, tú propones una sinopsis (en mi caso, página y media nombrando los protagonistas y contando sólo el plantemiento) y si la aprueban… se acabó el desarrollo. Ttienes libertad total para escribirla como te dé la gana. ¿Quiere esto decir que nadie te corrige nada? No exactamente. Ver el punto siguiente.

5. Las reescrituras. La mala noticia es que cuando escribes novelas también tienes que reescribir. La buena noticia es que las reescrituras no se parecen en nada a las que haces cuando trabajas en televisión. Y es que nadie en la editorial piensa que sabe más que el autor. Las reescrituras se plantean para ayudar al autor, para descargarle del trabajo no creativo. Cuando uno se sumerge en un texto de treinta mil palabras, es muy fácil perder de vista la superficie. En ese sentido, una corrección ortotipográfica y de estilo es una bendición. Y lo mejor de todo es que la corrección sólo tiene carácter de sugerencia. Te mandan un documento de Word con control de cambios, y en la práctica, tienes la potestad de rechazar todos los cambios sin siquiera explicarlo. (Si lo haces, probablemente no volverás a publicar nada más largo que un estado de Facebook, pero el caso es que podrías hacerlo). Un ejemplo: yo aún no me he adaptado a las últimas normas ortográficas de la RAE (ni lo haré). Eso significa que la palabra “solo”, cuando es adverbio, la escribo siempre con tilde. Pues bien, la correctora de mi novela (gracias, Cristina Núñez Pereira), sustituyó todos los “sólo” por “solo”, como corresponde a la norma actual. Me pareció bien… con una salvedad. Mi novela transcurre en 1958, y el 80% del texto corresponde a un diario escrito en ese año. Por una cuestión de verosimilitud, me pareció que estaría bien mantener la parte del diario en la norma ortográfica antigua. Es decir, dejar el texto tal como lo habría dejado alguien que lo hubiera escrito en su diario de 1958. Así que volví a poner las tildes en los “solo” adverbiales de la parte del diario. ¿Que pensaréis que respondieron en la editorial? No es que no lo discutieran. Es que ME DIERON LAS GRACIAS por ocuparme personalmente de hacerlo. “Si nos lo hubieras dicho, nos ocupábamos nosotros”. (Aquí toca dar las gracias a mi editor, Emilio Albi).

6. La presentación. Ese respeto que se aprecia en las correcciones y en el trato en general se extiende también a los eventos relacionados con la novela. A diferencia de lo que ocurre con algunas ruedas de prensa, fiestas de fin de temporada y demás, en el mundo editorial nadie se olvida de invitar al autor a la presentación. Ni siquiera cuando se trata de una novela cuyos personajes protagonistas están interpretados por actores famosos. Naturalmente que Javier Collado y Nadia de Santiago acudirán a la presentación de la novela, y probablemente serán los que capten más atención de público y prensa. La diferencia es que, a pesar de ser guionista de la serie, yo también tendré mi sitio en la mesa. (Y aquí toca meter publicidad: la presentación de mi novela será el próximo jueves 17 en la Casa del Libro de Gran Vía, en Madrid.)

7. Los cuñaos. Una diferencia que puede parecer anecdótica, pero que te hará desear dedicarte a la novela toda la vida, incluso aunque acabes arruinado y teniendo que alimentarte con las páginas de los ejemplares no vendidos: Esos familiares pesados que siempre te hacen preguntas absurdas sobre tu trabajo de guionista… no te abrasarán con cuestiones como “¿Pero tú cuándo vas a salir en la serie?”. Se acabó aquello de “¿Cómo hacéis para escribir la serie entre varios, escribís cada uno un personaje?”. Nada de “¿Por qué tenéis que cobrar de la SGAE si ya habéis cobrado por escribir el guión?”.  La única pregunta de la que no te librarás jamás, por supuesto, es el clásico de entre los clásicos:

¿De dónde sacas las ideas?

Para la cual, por cierto, yo sigo sin tener una respuesta sarcástica-pero-no-demasiado-borde, así que si se os ocurre alguna y queréis compartirla, ahí tenéis los comentarios. Si la uso en la presentación, prometo citar a su autor.

P.S. Si vuestros padres (o cuñaos) son seguidores de la serie, decidles que participen en el concurso para ganar un ejemplar de Ese Brillo en Tus Ojos. Tienen de plazo hasta el próximo viernes, 18 de octubre.


¿ES MARIO CASAS UN BUEN ACTOR?

2 octubre, 2013

por Sergio Barrejón.

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¿Sabes esa gente que pulula por los conciertos de bandas veteranas diciéndole a quien quiera escucharles eso de que “yo ya les conocía de su primero disco” o  “a mí ya me gustaban antes de volverse comerciales”? Pues este post va un poco de eso. Avisado quedas.

Hace un par de años, cuando los organizadores del Master de Guión de Salamanca me propusieron escribir un ensayo para el libro colectivo DIEZ GUIONES CON HISTORIA, yo elegí escribir sobre Regreso al Futuro. Y no les pareció mal, a pesar de ser una película claramente comercial y de entretenimiento. Porque hoy en día ya se considera tolerable decir que Regreso al Futuro es una obra maestra.  Es casi un tópico decirlo. Ya no es FRIQUI.

Pero hace quince años, cuando impartía mis primeras clasecitas de cine en la ya desaparecida Escuela de Artes Visuales de Madrid, todos mis alumnos me miraban con cara de incredulidad cuando les ponía esta escena de Regreso al Futuro como ejemplo de presentación de personajes. O cuando les ponía esta otra como ejemplo de uso de lentes, cambios de punto de vista, ruptura de ritmo… Como ejemplo de TODO, vaya:

En 2013, los rictus de incredulidad me los encuentro cuando digo cosas como que MARIO CASAS ES UN ACTOR ESTUPENDO que ya lo quisiera yo para protagonizar un guión mío. No busques la ironía, que no la hay.

Los argumentos para criticar a Mario Casas suelen resumirse en tres:

1. Mucho musculito pero poco talento.
2. Tiene un rostro inexpresivo.
3. No se le entiende al hablar.

Pero el subtexto, desengañémonos, es éste:

ES INTOLERABLE QUE ALGUIEN SEA JOVEN, GUAPO Y EXITOSO. BAJÉMOSLE LOS HUMOS.

Las razones del cinéfilo-todólogo promedio para despreciar a Mario Casas están emparentadas con el mismo prejuicio que sufre el resto del cine español: la presunción de que “no se lo curra”. De que el éxito le ha venido regalado. De que no ha sudado sangre para triunfar.

En mi opinión, nadie diría que es mal actor si no fuera un sex-symbol para miles de adolescentes.

En esta profesión, el éxito siempre es producto del talento, la perseverancia y la suerte. Y hacen falta los tres elementos.

Tomemos el caso de Amenábar, por ejemplo. Perseverante donde los haya, y con algo de talento (hazte un favor y reconoce que puede existir gente con talento aunque no te interese su obra). Pero su talento y perseverancia no le habrían servido de gran cosa si no se hubiera tropezado con José Luis Cuerda en el preciso instante en que Cuerda quería producir cine (cosa que no había hecho antes ni ha vuelto a hacer después).

Ahora bien, ¿cuál de esos tres factores es el determinante para el éxito? Parece que es la suerte, porque fue el último factor en entrar en juego. Pero los tres son imprescindibles. Tropezarse con Cuerda le puede pasar a mucha gente. Pero Amenábar tenía algo que enseñarle: varios cortometrajes de calidad y un guión comercial. Los frutos de su talento y su perseverancia.

No sé cuánta suerte ha tenido Mario Casas. Ni me importa si, tal y como sugieren algunos, se ha tenido que acostar con alguien para llegar adonde está. No es que me parezca una estrategia digna, es que no me parece una estrategia en absoluto. Con un polvo oportuno puedes conseguir un papel, pero una carrera sólo la levantas con talento y perseverancia.

Sobre la perseverancia… no sé tú, pero yo sólo conozco una manera de hacer aparecer una chocolatina en tu abdomen: PERSEVERAR. Naturalmente, ser actor consiste en mucho más que en hacer abdominales. Pero cuidar el cuerpo es fundamental para un profesional de la interpretación. Ojalá todos los actores lo tuvieran tan claro como Mario Casas.

En cuanto al talento, ni me voy a molestar en defenderlo: consulta con Álex de la Iglesia, Antonio Banderas, Jaume Balagueró, Paco Cabezas, Marcelo Piñeyro, Alberto Rodríguez o algún otro de los muchos directores con los que ha trabajado. Consulta con la “mayoría ruidosa” de gente que acude a ver sus películas.

En cuanto a la dicción y la expresividad: pues sí, yo también creo que pueden mejorar. Siempre pueden mejorar. Un actor se pasa la vida mejorando esos aspectos. Para ver si Mario Casas está esforzándose en conseguirlo, basta con echar un vistazo a sus primeros trabajos y compararlos con los últimos. Si alguno de sus críticos se tomase la molestia de hacer ese repaso, quizá descubriría que lo peor de esos trabajos no era su dicción, sino el PAPEL.

De manera que antes de decir “mucho musculito, pero poco talento”, piensa que una cosa no tiene nada que ver con la otra, y luego reconoce que si ese actor protagoniza películas que a ti de entrada no te interesan, con papeles que ya de entrada no te crees, difícilmente podrás apreciar su talento, aunque lo tenga.

Antes de decir “es inexpresivo”, trágate un ciclo de Ryan Gosling y luego échale un vistazo a GRUPO 7. Que igual no estamos hablando de la misma persona.

Y antes de meterte con la dicción de Mario Casas, piensa si no tendrá una dicción mucho más auténtica que todos esos actores de doblaje que nos han atrofiado el oído con su entonación perfecta y esa reverb que siempre les acompaña.

Y antes de meterte, en general, con actores de éxito, piensa si no estáras proyectando sobre ellos algún tipo de prejuicio más relacionado con su imagen pública que con su capacidad profesional. Piensa si no estarás anteponiendo el topicazo al criterio, cual tertuliano de talk-show mañanero. (Esos mismos tertulianos que luego te dicen que el cine español vive de espaldas a su público.)

Y aquí dejo el tema, que me empiezan a salir bifurcaciones. Si a alguien no le basta con insultarme en los comentarios, el 17 de octubre tendrá la oportunidad de hacerlo en persona, durante la presentación en Madrid de mi novela “Ese brillo en tus ojos“. El lugar está por confirmar, pero lo que es seguro es que estaré acompañado de otros dos actores estupendos: Javier Collado y Nadia de Santiago (Héctor y Asun, para los fieles de “Amar”).


GUIONISTAS HABLANDO DE SUS COSITAS

1 octubre, 2013

Por Estíbaliz Burgaleta.

ALMA ha organizado (está pasando ahora mismito) un encuentro donde guionistas de televisión hablan de las series en las que trabajan. Series que se emiten AHORA, y es que el ahora es clave en este encuentro. Cómo se trabaja ahora, por qué hay series que se grabaron el año pasado pero se emiten hoy, cómo organizan el trabajo en Los Misterios de Laura o en Aida, ¿hay equipo de documentación en Isabel?… Y, sobre todo, ¿por qué ha dado plantón el equipo de Aquí no hay quien viva a la organización?

Os contamos, en vivo y en directo, qué cuentan los guionistas de las series de mayor éxito.

A VECES TE DAN BAJONES

Muchos de los guionistas ahí presentes han sufrido en sus cannes (que dirían Martes y Trece) los retrasos continuos en sus series de televisión, grabadas hace tiempo y guardadas en la nevera. Como dice Carlos Vila (Los misterios de Laura), “a veces te dan bajones”. Y es que las cadenas imputan en sus presupuestos anuales las series emitidas ese año, no las producidas o grabadas. Así que, si van mal los temas presupuestarios, las cadenas optan por guardar en la nevera las series, con los problemas que eso conlleva para la productora, que tiene que afrontar unos pagos de sueldos, alquileres y demás, sin haber visto un duro. Para que luego digan que la farándula es un cachondeo.

Los guionistas de Tierra de Lobos, Los misterios de Laura, Águila Roja, Isabel… todos han sufrido en sus carnes esa tortura, ese trabajar en el aire, sin saber si emitirán tu serie o si tendrás trabajo el próximo mes. Y más tratándose todas de series en segunda, tercera, cuarta temporada… con lo que, a más retraso, más posibilidades de perder audiencia. Dos años después ya no sabes si veías la serie del ninja que iba a ser rey de Castilla, la de la mujer policía en un pueblo dominado por un cacique, o qué.

Por cierto, a la una (curiosamente a la hora prevista para el cóctel), aparecerá Alberto Caballero. Nos lo acaban de comentar por ahí…

NAVY ES LA SERIE MÁS VISTA EN ESTADOS UNIDOS

¿A que no lo sabíais?

Por supuesto llega la pregunta de oro: ¿por qué no se hace en España el tipo de serie que todo guionista ve? Porque es verdad, los guionistas ven series que aquí JAMÁS se producirían. Ven “Breaking Bad”, ven “Mad men”, ven “Lost”… Series que no se producen aquí porque son demasiado caras, demasiado violentas, demasiado complejas, ¡no tienen niños ni chacha andaluza!

Pablo Tébar (Tierra de Lobos) da en el clavo al añadir que “tampoco hacen ese tipo de series en Francia o en Rumanía”. Y es que a veces pecamos de compararnos con los mejores, olvidando que lo habitual es precisamente lo que se hace aquí: series familiares que aspiran a gustar a una mayoría. Alberto Manzano añade que todas esas series de culto americanas se producen en canales de pago, dirigidos a un público muy concreto. En España las series las producen canales generalistas que necesitan una audiencia alta ya que su rentabilidad viene de la publicidad.

Por cierto, ¿sabíais que “Navy” es la serie más vista en los Estates? Antonio Castelo, el moderador de este encuentro, comparte su sabiduría.

Preguntados por si la cadena influía en los guiones, Nando Abad (Aída) dice que nunca. Es más, detalles como el cameo de Belén Esteban no fueron idea de Tele5, fue del equipo de guión de Aída. Ahora, los cameos de gente popular se han convertido en parte de la identidad de la serie.

SOMOS UN SECTOR DESCONOCIDO

Seguro que esto no lo habíais pensado nunca… pero como bien dice Paula Fernández de Vive Cantando, la visibilidad del guionista es casi nula. Cuando muchas veces puede ser una garantía, ¿o no te daría cierta confianza saber que una serie de próximo estreno está escrita por el mismo equipo de otro programa de éxito?

Miriam G. Montero, de Amar es para siempre cree que debe reconocerse el trabajo del guionista, sin por ello buscar la foto.

Mariano Baselga, de Vive cantando, añade un dato fun-da-men-tal (por eso lo pongo entre guiones) al debate anterior sobre las series americanas versus series españolas: allí los clientes son los espectadores, aquí los clientes son los anunciantes.

Preguntados por experiencias como “Crematorio” (una de las pocas series españolas producidas por un canal de pago), todos los guionistas están encantados con que existan iniciativas así. Laura Sarmiento (Isabel, Crematorio), vuelve al micrófono para contar su experiencia.  Define su experiencia en Crematorio como “todo un milagro” por varios motivos: escribió lo que quiso, estaba decidido de antemano cuánto iba a durar la temporada, con un final ya definido.

Y SI TE SALE UN HIJO GUIONISTA, ¿QUÉ?

Dos series de época, de próximo estreno, ocupan la siguiente charla: El tiempo entre costuras y Galerías Velvet. Y vuelve a salir el tema de los retrasos en los estrenos de las series, ya que la promoción de El tiempo entre costuras es eterna. De hecho lleva en el congelador, ¡2 años!

El tiempo entre costuras está basada en todo un best seller. Susana López cuenta que la autora del libro fue de gran ayuda, especialmente en el tema de la documentación. Eso sí, barriendo para casa, porque luchó para que la serie fuera fiel a su novela.

A la pregunta de qué opinarían si sus hijos fueran guionistas, vistos los problemas del sector, Ángela Armero (Galerías Velvet) nos da el titular para esta sección: “mientras no sean actores”… También confiesa que “todo poder conlleva una responsabilidad” y que escribir para actores de nivel, como Pepe Sacristán, supone todo un reto para el guionista.

Ramón Campos y Gemma R. Neira (Galerías Velvet) dicen que nunca se guardan nada para posteriores temporadas, porque nunca se sabe si vas a renovar. No temen a quedarse sin nada, el gran temor del guionista… ése y cuándo conseguirá un contrato con alta en la Seguridad Social o, lo que sería todavía mejor, ¡cheques de comida!

Hablando de comida… tras este encuentro viene un cóctel, ¡me voy a comer!


CHAT CON UNA ESTUDIANTE DE GUIÓN

20 septiembre, 2013

por Sergio Barrejón.

Sabe Dios por qué razón, a veces me escriben estudiantes de guión y aspirantes a guionista para pedirme consejo profesional. Y yo, por razón de mi inmodestia, les contesto como si supiera de qué hablo. Y luego, en un alarde de insensatez, vengo a este blog y publico las conversaciones. Esta que reproduzco a continuación la tuve hace unos días con una ex alumna mía de la ECAM:

ALUMNA: Me gustaría trasladarte una inquietud que tengo, muy de principiante y muy de idiota a la vez.

Tengo muchas ganas de escribir un largo. Nunca he escrito uno completo y creo que ya toca. Sé que es imposible que el primer guión sea bueno, vendible o producible. Pero tampoco quiero escribir sólo con la idea en la cabeza de: esto es para aprender, aún te quedan 1000 páginas para hacer algo mínimamente decente. Me gustaría tener la ilusión de que lo que estoy haciendo puede llegar a valer.

ABUELO CEBOLLETA: Lo único que te detiene es la presión de “hacer algo bueno”, lo que en mi curso El oficio de guionista definí como un “objetivo subjetivo”. Ese tipo de objetivos suelen ser paralizantes. Hay que buscar “objetivos objetivos”. No te impongas una tarea tan abstracta como escribir un buen guión. Oblígate sin más a escribir un guión. Como decía Louis CK:

Por fin tengo el cuerpo que deseaba. Y ha sido fácil conseguirlo: sólo consistía en desear un cuerpo patético.

O sea, que si te da miedo no ser capaz de escribir algo bueno, plantéate escribir una soberana mierda. Parece más fácil, ¿no?

ALUMNA: OK, pero yo lo que quiero es que tú, desde tu posición experimentada, me recomiendes qué tipo de largo escribir: algo tipo ILUSIÓN (autoproducible, pequeño) u otro tipo de historia más comercial pero con algunos requisitos que estén pidiendo ahora.

ABUELO CEBOLLETA: No, no, no. Sin limitaciones. Escribe lo que te dé la gana. La experiencia demuestra repetidamente que las ideas más susceptibles de triunfar son aquellas que se escriben de espaldas a objetivos como “triunfar”. Todos los grandes éxitos provienen de maniobras inesperadas, insólitas, poco recomendables. Si pones a trabajar el lado pragmático del cerebro estás perdida. No puedes plantearte tus objetivos artísticos en función de lo vendibles que serán los resultados. Eso ya llegará cuando seas vieja.

Ese es el problema de ir a másters y escuelas de cine: que nos escucháis hablar a los viejos y cogéis los vicios. Esa forma de pensar tiene sentido cuando ya has hecho músculo, tienes 7 guiones escritos y sabes que puedes enfrentar un proyecto sin morir. Entonces puedes escoger de entre tus doce o catorce ideas que siempre tienes a fuego lento y decir “ésta es la que parece más razonable escribir ahora”. Pero cuando no has escrito ningún guión tu objetivo es ESCRIBIR TU PRIMER GUIÓN. Punto. No hay más requerimientos.

El mejor consejo profesional que me han dado en mi vida fue “Estás en tercero de carrera. Tienes que hacer un corto ESTE AÑO. Bueno o malo, no importa. Tienes que hacerlo ya, PORQUE estás en tercero de carrera”. (El tipo que me dio ese consejo ahora tiene un Oscar, por cierto).

Si te fijas por ejemplo en la carrera de alguien como Vigalondo, ves que tiene una especie de alergia a parar. Al ritmo que este hombre hace sus cortos, comprenderás que no hay tiempo para tener mieditos. Ya sabes lo que dice Woody Allen: “80% of success is just showing up”.

Y hablando de show up, voy a dejarme de dar la chapa y voy a seguir con mis guioncitos de telenovela. Hablando de lo cual…

El próximo miércoles 25 llega a las librerías esta obra magna de la literatura mundial:

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Mi primera novela.

Dudo mucho que la novela resulte de interés para el lector promedio de este blog, pero le encantará a vuestros padres. A mi madre, al menos, le ha FASCINADO. Si gracias a esta sutil maniobra de marketing alguien siente el irrefrenable deseo de leerla, puede echar un vistazo a este adelanto de la novela en la web de Antena 3.


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