CONSULTORIO: ANÁLISIS DE LARGOMETRAJES

3 abril, 2012

Por David Muñoz

“Buenos días. Me llamo R., y soy estudiante del último año de Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.

En estos momentos estoy realizando mi Trabajo de Fin de Grado, “Análisis estructural de un guión de largometraje”, en el que tengo que realizar mi propia propuesta teórica de análisis de guión. Por desgracia, en español hay muy poca información acerca de este tema, lo que está haciendo que mi trabajo sea un poco complejo.

Me gustaría saber si podríais darme algún tipo de información sobre cómo lleváis a cabo los análisis de guión. Cualquier dato me ayudaría mucho con mi trabajo, ya sean unas pautas o algún pequeño consejo.

Gracias por vuestro tiempo. Un saludo”.

Hola R.,

La verdad es que no sé si he entendido bien tu pregunta. Porque mi impresión es que sí que hay bastante información en español sobre el tema que te ha llevado a escribirnos.

El trabajo que tienes que escribir se llama “Análisis estructural de un guión de largometraje”, por lo que entiendo que tienes que analizar el guión de alguna película desde el punto de vista estructural. Y hay varios libros publicados en español que explican muy bien cómo funciona la estructura de un largometraje. De entre ellos, quizá el que te resulte más útil sea “El libro del guión” de Syd Field. De forma muy clara  y concisa, Field cuenta cómo funcionan y porqué la mayor parte de los guiones. Además tiene la ventaja de que no es demasiado largo. También podría recomendarte “El guión” de Robert McKee, pero su lectura resulta bastante más pesada y para lo que tú necesitas, con lo que cuenta Field creo que puede valerte. Uno puede pasarse toda la vida dándole vueltas a los porqués de la escritura de los guiones, pero lo básico se cuenta muy rápidamente. Además, el libro de Field es fácil de encontrar. Y sí, también puedes descargártelo. Antes de escribir este texto he hecho una búsqueda rápida y he visto que hay muchas páginas que lo ofrecen. Pero yo te recomiendo que pagues por él. Cuesta 15 euros y estarás apoyando al editor que se ha tomado la molestia no solo de editarlo sino de traducirlo y corregirlo (y que ha pagado dinero por los derechos para poder hacerlo), facilitando que pueda poner otros títulos a la venta. Pero si estás muy apurada de dinero y comprarlo se te hace un mundo, es probable que hasta puedas encontrarlo en la biblioteca de tu facultad.

A veces lo básico es suficiente

También hay un libro muy interesante: “Diccionario del guión audiovisual”, de dos autores españoles, Jesús Ramos y Joan Marimón, que desmenuza varios guiones de largos usando diagramas que permiten ver de forma muy clara cómo funcionan estructuralmente. Pero resulta más difícil de encontrar.  Y es caro.

La cuestión es que sí que existe la suficiente información publicada en español para que puedas hacer ese trabajo.

Respecto a cómo llevamos a cabo los guionistas el análisis de un guión, supongo que eso depende de cada analista y de las necesidades de la productora que encarga el guión. Porque no es lo mismo un análisis académico, sobre un guión rodado y estrenado, que lo que hacemos los guionistas cuando nos encargan un análisis.

En mi caso, cuando he tenido que escribir uno, ha sido siempre porqué un productor quería saber mi opinión sobre un guión que estaba pensando en producir pero que no acababa del ver del todo claro, y en mi trabajo no solo consistía en analizarlo, sino en proponer maneras de mejorarlo.

Para analizar la estructura del guión que me pasan lo primero que hago es leerlo un par de veces, luego, escribo su escaleta, desgranándolo escena por escena, intentando localizar los puntos básicos de la estructura de cualquier guión: el detonante, los puntos de giro, el punto medio, y el clímax.

Esa escaleta, en la que a veces cada acto está coloreado de una manera, me permite saber rápidamente si los actos están descompensados (lo habitual es que el segundo acto sea demasiado corto y el primero demasiado largo), si el detonante llega en el momento adecuado (normalmente tarda en aparecer), etc.

A partir de ahí paso a otra “capa”: aislar cada trama y analizarla por separado. De esa manera a menudo descubres que se ha puesto más énfasis en una subtrama que una trama, por Ej.

De lo que se trata es de extraer la suficiente información del guión como para conseguir entender cómo funciona desde el punto de vista estructural y que te sea posible determinar cuáles son sus puntos débiles y dónde cabe la posibilidad de una mejora.

Una vez has “entendido” el guión comienza el trabajo más complicado. Porque debes pasar del análisis objetivo, de describir lo que hay (cosa que no es tan sencilla como parece) a valorarlo. ¿Está bien? ¿Está mal? Si es así, ¿es mejorable? ¿Y cómo?

Para poder hacer bien su trabajo, el analista debe tratar no de cambiar totalmente el guión, transformándolo en otro, sino encontrar la manera de conseguir que alcance su verdadero potencial. Que sea la mejor versión de si mismo. Y lo hará siempre comparando la versión que le han dado a leer con esa versión ideal que de momento solo existe en su cabeza y que se ha escrito –aunque por ahora solo sea virtualmente-, de acuerdo a sus parámetros, a su idea de lo que es un buen o mal guión.

Por eso es crucial que la persona que está analizando tu guión comparta tu forma de ver las cosas. Porque sino, el trabajo que hay que llevar a cabo a partir de ese análisis es imposible. Si guionista y analista viven en mundos narrativos antagónicos, no hay nada que hacer. El análisis no servirá para nada.

La verdad es que éste es un tema interesante del que acabaré hablando en otra entrada tarde o temprano.

En todo caso, creo que cuando se analiza un guión hay que tener claro que éste no es mejor ni peor porque encaje mejor con una plantilla estructural prestablecida. Hay guiones maravillosos donde el primer punto de giro llega tarde y otros horrorosos que sin embargo funcionan como un mecanismo de relojería. De lo que se trata es de que la historia resulte entretenida, de que interese. Y si lo hace, pueden perdonársele muchas cosas. Cuando no es así, es cuando uno tira de teoría para tratar de mejorarlo.

El guionista John August lo explicaba muy bien hace poco en su blog comentando un análisis de su guión para la película de Tim Burton, “Big Fish”: “Demasiado a menudo veo a guionistas principiantes peleando para conseguir que las grandes películas que ven en su cabeza encajen en una plantilla. Así que os doy permiso oficial para que dejéis de hacerlo. Relajaos. (…) La teoría es la teoría. Escribir es real, y a veces resulta muy duro. Merece la pena saber lo bastante sobre teoría dramática para que puedas hacer preguntas inteligentes sobre tu trabajo -“¿Cómo puedo conseguir que a mí héroe las cosas le resulten más difíciles?”, es una buena- pero no se te pide que contestes cada pregunta o que marques cada casilla. Y recuerda: Si los supuestos expertos realmente conocieran los secretos, estarían escribiendo películas en vez de vendiendo libros sobre cómo escribir películas”.

Pero como digo, este es un tema complejo en el que merece la pena profundizar más. Aunque en lo básico estoy de acuerdo con August, no comparto su desprecio por aquellos que se dedican a la enseñanza de la teoría del guión sin ser guionistas. Y últimamente cada vez que veo una película que me aburre, cuando luego pienso en ella suelo llegar a la conclusión de que no lo habría hecho de haber tenido en cuenta alguna regla de dramaturgia básica (pues para eso valen, para conseguir que nos interesen las historias, es de lo único que se trata). Y de eso también espero hablar pronto por aquí. También de otra teoría mía a lo mejor absurda que he llamado “la teoría de la compensación”.

Volviendo al tema que nos ocupa… R, tu mensaje me ha hecho pensar en las preguntas que recibimos en Bloguionistas. Muchas veces son tan generales que la única manera de responderlas adecuadamente sería escribir un ensayo… ¡o un libro! También pasa que están formuladas de una manera tan ambigua que no conseguimos entender qué es lo que se está realmente preguntando. Pero lo peor es cuando no son nada concretas.

Así que, por favor, a aquellos que queráis enviarnos consultas a Bloguionistas, por favor, ser precisos y concretos. Nos facilitaréis el trabajo y tendréis muchas más posibilidades de que os contestemos.

Porque R., tu mensaje ha estado a punto de quedarse sin contestación por esas mismas razones: dices que buscas “algún tipo de información” sobre el tema que te ha llevado a escribirnos, y que “cualquier dato” te vale. Pero decir eso es como no decir nada. Porque a poco que uno se tome estas cosas un poco en serio, lo que quiere es ser útil, no explicar una serie de vaguedades que quizá al final no le sirvan de nada a quien nos ha escrito. Que puede que sea lo que yo he hecho en esta entrada, mal que me pese.

R., termino recomendándote el único blog donde se habla habitualmente de análisis de guiones, el de Ana Sanz-Magallón, que además de saber mucho sobre estos temas, es la autora de un libro excelente: “Cuéntalo bien”, que también sumo a la lista de lecturas recomendadas.

Espero haberte sido útil.


FIRMAS INVITADAS: ANALIZANDO AL ANALISTA (y II)

5 diciembre, 2011

por Silvestre García.

(Esta entrada es continuación de la publicada el pasado 24 de Noviembre)

En lo que concierne a las biblias y nuevos proyectos, diré lo más importante que desde aquí creo que puedo decir. En dos años y pico, ni una, ni una sola de esas biblias que llegaban sin haberse encargado, se realizaron. Y ojo, sólo se recibían proyectos de productoras.

Sinceramente, la mayoría de esos proyectos eran malos. Malos según mi subjetivo criterio, sí. Criterio, que no gusto. Parte del trabajo era separar el gusto personal de la capacidad de valoración. ¿Y basándome en qué puedo decir tan rotundamente que eran malos?

Pues, por un lado, había un alto índice de proyectos con faltas de ortografía. Vale, puede que a mí mismo se me haya escapado alguna en este mismo texto. Pero esto no es un trabajo presentado a una cadena. Lo que revela un proyecto con faltas de ortografía son varias cosas: 1) Quien lo ha escrito no ha mimado/cuidado/revisado lo suficientemente bien su producto; 2) En su equipo no hay más personas ocupadas de hacer de filtro ; 3) Si se les ha pasado eso, ¿qué otras cosas no se les pasarán en un futuro?

Por otro lado, había muchos proyectos que decían lo que iban a ser, pero no lo mostraban por ningún lado. Proyectos de comedia recalcaban que su humor será desternillante, con unos personajes muy originales, y unas tramas muy imaginativas. De verdad, había muchísimas biblias basadas en intenciones.

Por haber, había hasta proyectos que te hacían pasar vergüenza ajena: Una serie sobre los buenos modales en la mesa; Un biblia que comenzaba –Género: ficción- Formato: grabado -Target: 25 años en adelante. Lo juro. Y otros casos sonrojantes.

¿Era todo malo? Por supuesto que no. Y ojo, entiendo y presupongo que la mayor parte de la culpa la tenían las productoras, que por “colar” y reunirse con la cadena mandaban biblias y proyectos que aún no estaban maduros, o que pedían a los guionistas copiar las series de moda.

Llegaron buenos proyectos, algunos muy buenos.

¿Por qué no se hicieron? Pues, habiendo trabajado desde dentro, te das cuenta de lo difícil que es dar con el momento y la idea adecuadas en el “lugar” indicado.

Y justamente eso fue lo que falló. Una de las series que gustó mucho, de una productora grande, no se llegó a hacer porque justo se tenían varias series de ese tono/corte, y se buscaba algo diferente. Vamos, que era juvenil y en ese momento estaban “El Internado”, Física, y “Los protegidos” en preparación.

 La otra serie que gustó mucho no se llegó a hacer porque no terminaba de tener el tono adecuado, era una serie muy adulta y seria. Y las hostias que se pegan las anteriores series marcan. En Antena, tras el varapalo que sufrió “Cazadores de hombres” se repensaron mucho las series más adultas. A “Karaboudjan” se le dio luz verde sólo cuando Hugo Silva dijo que entraba.

Es una putada, pero ciertamente las cosas de calidad, buena factura y tratamiento más cinematográfico… No despuntaban. Se podría entrar en un largo análisis que daría para otro post, pero la realidad, al menos la realidad que ve y quiere ver la cadena, es que funciona la dramedia y que los capítulos, cuanto más largos sean, más rendimiento económico dan. Y, como hasta ahora no se ha demostrado que ataña a la calidad… Podremos ponernos como queramos, (yo seré el primero en luchar por un estándar de menor duración), pero “Gominolas” no fue mejor que “Siete vidas”; ni “Cuenta atrás” mejor que “Los Hombres de Paco”. Siendo cada una diferente. Lo que quiero decir es que a ojos de la cadena, un capítulo de setenta minutos no desvirtúa la calidad.

Muy diferente es la labor de analista de guiones fuera de una cadena. Colaboro con bloguionistas y he analizado algunos proyectos y guiones de largo. Ahí de lo que se trata es de saber qué quiere el autor, y qué espera/necesita de tu ayuda. Idealmente, se debería llegar a un análisis que no haga sentir al autor que alguien desde “arriba” le dice cómo hacerlo mejor, sino que trate de situarse “dentro” de la historia para intentar descubrir qué late en ella y qué puede hacerse para potenciarla.

Aún así, después de todo, uno de mis aprendizajes, en ese famoso “nadie sabe nada” de William Goldman, el analista, aún menos. Y es que he de reconocer que había muchas veces en las que no “veía” o entendía, o criticaba desde un punto de vista práctico algo de un guión, argumentaba de manera racional el por qué creía que debían quitarse o modificarse ciertas cosas, y mi interlocutor insistía en que no lo “podían” cambiar, que tenía que ser así.

No os toméis esto al pie de la letra, que ya hace mucho, pero la esencia de lo que cuento es que dicho interlocutor se posicionaba en contra de los cambios que yo le pedía. Pero tampoco lo argumentaba, sino más bien terminaba siendo un porque sí. Luego, cuando veía el resultado… Me tenía que comer mis palabras. Ahí había algo, inexplicable (o explicable a un nivel no racional, o por química de actores, de ritmo en la puesta en escena, u otros elementos que, analizando un guión, se escapaban), pero que ellos sí conocen y lo tienen en cuenta mientras escriben. Porque es su serie, así de simple.

Por eso creo que las genialidades surgen donde menos filtros se interponen. Y, así mismo, donde más filtros se establecen, más industria se genera, pues más acorde al gusto general y establecido se puede llegar.

¡Ojo!, es una opinión más personal que profesional. Un muestra de ello podrían ser los cortos. La gente suele hacer lo que le sale de… Del alma… Para bien, para mal y, en raras veces, para muy bien. Si de forma establecida se analizasen los guiones de todos los cortos, sería mucho más difícil que obras como los dos alumbramientos se hubiesen realizado.

En el cine español creo que también hay menos filtros, sobre todo cuando el guionista, y/o director son más conocidos. Así se pueden llegar a dar, gusten más o gusten menos, obras como “Hable con ella”, “Los amantes del círculo polar”, “Barrio” o “La buena vida”. Aunque también, como contrapartida negativa (y hay a quien le gustan) películas como “La piel que habito”, “Caótica Ana”, “Princesas” o “Bienvenido a casa”.

Mientras que en la tele… Sí, conseguimos audiencias que multiplican por 10 las del cine, a veces por 100, pero… Y no arremeto contra la calidad, ni quiero entrar en la eterna controversia entre un medio y otro, sólo creo que lo que se hace en tele es más industrial, más elaborado, genera más trabajo… Pero es menos libre.

Para finalizar, me gustaría plantear una duda: ¿El analista, debería ser, o haber sido, o querer ser guionista? Yo a priori creo que sí, que es fundamental para que tenga y entienda las herramientas con las que trabaja la persona que ha trabajado en el guión. Pero, como pasa respecto a los críticos, hay voces que opinan diferente. Y me sorprendió que Ana Sanz Magallón dijese en el encuentro que ella ni es ni quiere ser guionista.

Silvestre García ha sido guionista en Los Serrano, ha realizado varios cortometrajes (17 del 7), y ha sido Delegado de Ficción en Antena 3. En la actualidad ultima la puesta en marcha de una empresa de 3D, y es miembro del equipo de analistas de guión de Bloguionistas.


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