MADRID: EL FUTURO DE LAS SERIES

29 abril, 2019

La mejor forma de aprender es enseñando. Dar clases de guión me obliga a replantearme constantemente lo que sé sobre mi oficio. Porque es muy fácil venderse ideas a uno mismo. Pero cuando hay que vendérselas a un auditorio, la cosa cambia. Y cuando uno se enfrenta a un auditorio formado por estudiantes, cuyo estado natural es el cuestionamiento constante del dogma, uno aprende a descartar las ideas débiles muy rápido.

Es una herramienta muy útil para el guionista: ideas brillantes las tiene todo el mundo de vez en cuando. Lo que distingue a un profesional es, por un lado, la capacidad de desarrollar las ideas buenas y, por otro, la capacidad de descartar las ideas malas rápidamente, sin dedicarles demasiado tiempo ni energía.

Cuento todo esto porque el próximo curso voy a ser tutor de proyectos en un proyecto docente nuevo al que me incorporo con muchas ganas, porque lo organiza una escuela en la que he trabajado mucho, la ECAM, y lo coordina mi amiga (y co-fundadora de este blog) Ángela Armero. En su currículum, montones de créditos en TV y cine, una legislatura en la presidencia del sindicato ALMA y una abultada experiencia docente.

Nunca antes ha habido tanto interés internacional por la ficción seriada hecha en España. Plataformas mundiales como Amazon y Netflix han abierto sedes en Madrid. Series creadas en España están entre las más vistas del mundo. Parece evidente que el mercado va a necesitar guionistas formados específicamente en ese campo. En este contexto, Ángela ha tenido la idea de montar un máster específico en guión de series de ficción.

La suma del prestigio de la ECAM y la experiencia de Ángela Armero han facilitado que muchos profesionales de primera línea hayan querido sumarse al proyecto como profesores. Hace un par de semanas decidí reunirme con algunos de ellos para charlar del proyecto y que contasen cómo van a enfocar este nuevo máster. Empezando, lógicamente, por su coordinadora.

SERGIO BARREJÓN: Ángela, ya hay varios másteres de prestigio en España donde te enseñan cine, documental, cortometraje. El de la ECAM es exclusivamente de series de ficción. ¿No es esto una baza en contra?

ÁNGELA ARMERO: Yo creo que es una baza a favor. Por una parte, en la ECAM ya hay una formación de tres años que profundiza en todos esos ámbitos, e incluso se asoma a la literatura y el teatro. Pero este máster atiende a cómo es la televisión ahora. Y es un tablero de juego que cambia constantemente. Por eso nuestra formación está muy actualizada, te permite profundizar en formatos que hace diez años no existían. Pensamos que es un sector lo suficientemente variado como para hacer un máster específico.

Aparte de la asignatura propia, que consiste en desarrollar un proyecto de serie en grupos reducidos de 2/3 alumnos, hay varios talleres donde se profundiza en los géneros y formatos que vemos en la ficción seriada, que no se ven en el cine, ni en los programas de entretenimiento. Tratamos todo lo que cabe en el paraguas de la ficción, que es muy amplio y se reinventa cada día. Estudiamos Comedia, Serie de autor, Serie diaria, Ciencia ficción, Hechos reales, Transmedia… Y cada asignatura la enseña un guionista en cuyo currículum hay muchos trabajos de ese género.

Tener el tiempo necesario para centrarnos en todo esto es el valor distintivo de este máster. Eso, y por supuesto el prestigio de la ECAM, que es un valor seguro después de dos décadas formando a gente muy reconocida. Además, nosotros incorporamos un profesorado de alto nivel, que están en activo en el sector y por tanto son capaces de reflejar la realidad cambiante del mercado.

Ángela Armero.

S.B. Hablando de esa realidad cambiante: Netflix acaba de inaugurar su hub europeo en Madrid. Esto va a ser un polo de atracción para la industria audiovisual. ¿En este máster vais a tener profesores que puedan decir ‘vengo de hacer una serie en Netflix’?

Á.A. Por supuesto. Estíbaliz Burgaleta ha escrito para Netflix en Las chicas del cable. Esther Martínez Lobato es una de las creadoras de La casa de papel. El profesorado es muy versátil, vamos a abarcar todos los aspectos de la industria. Y esa versatilidad a veces se ve incluso en un solo docente. Un ejemplo: Verónica Fernández acaba de coordinar y hacer la producción ejecutiva de Hache para Netflix. Pero antes venía de escribir Seis hermanas, una diaria. Y antes de eso, Ciega a citas, una comedia. También semanales como Hospital central y varias películas. Álvaro Fernández Armero ha escrito y dirigido muchas películas y series antes de crear Vergüenza para Movistar. Carlos Vila escribió Presunto Culpable y Los misterios de Laura, que tuvo su adaptación al mercado estadounidense.

La versatilidad es clave. Queremos que el alumno salga preparado para insertarse en el mercado de la ficción seriada, habiendo tratado todos los géneros, habiendo escrito mucho, y conociendo a los actores principales de la industria.

Efectivamente, el mercado de las series abarca mucho más que las plataformas. En España, por ejemplo, la franja de sobremesa sigue reuniendo a millones y millones de espectadores cada tarde, para ver telenovelas como Amar es para siempre o, dejadme barrer para casa un momento, Servir y proteger. Y si hablamos de escribir telenovelas, es complicado encontrar a alguien que sepa más que Aurora Guerra.

S. B. Aurora, estamos en un momento de fascinación por las plataformas. Pero las series diarias siguen siendo un maravilloso entrenamiento para guionistas. Son como el Vietnam de las series. Si sales vivo de ahí, eres indestructible. Tú has sobrevivido no ya a escribir una diaria… sino a coordinar dos series diarias a la vez durante años.

AURORA GUERRA. Sí, yo he estado con Puente Viejo desde 2010. Y la he dejado ahora, o sea que he estado nueve años. Y con Acacias han sido cinco años. Y lo de Vietnam es verdad. A los guionistas que aguantan el ritmo de una serie diaria, y son capaces de generar buenas ideas a ese ritmo, yo me los llevaría a cualquier sitio. Aunque está muy extendida la idea de que la serie diaria es un género menor, para mí lo único que tiene menor es el presupuesto.

De hecho, me parece mucho más complicado escribir diarias que prime-time. Yo ahora, cuando tengo que hacer un desarrollo para prime-time, lo hago con una relajación y una facilidad pasmosa, porque vengo de tener que sacar cinco capítulos a la semana, con sus cinco escaletas, y además escribir las biblias.

Aurora Guerra.

S.B. Claro, al ritmo que se genera argumento de las diarias, un escaletista no se puede permitir tener “un mal día”.

A.G. Cierto. Mis equipos de Acacias y Puente viejo en general han sido buenísimos, pero sí que hemos tenido un par de incorporaciones que no lo han resistido. Y eran gente experta, ¿eh? Pero no han podido soportar el formato. O sea, que imagínate alguien con poca experiencia. Además, cuando empiezas tienes ganas de experimentar, de ser muy libre, y el formato diario es muy rígido, te tienes que amoldar a una “plantilla”.

Pero también es verdad que es un formato muy bueno para desarrollar la imaginación y el ingenio para la elipsis. Porque tú en una diaria tienes que poder narrar un montón de cosas (un incendio, un terremoto, un diluvio), pero todo lo que tienes es un plató donde esas cosas no se van a ver. Como guionista, eso es un reto.

Lo que pretendo con mis clases en este máster es trasladar mi experiencia a la gente que empieza. Algo así como contarles en directo lo que es ser guionista, los problemas que se van a encontrar trabajando como guionistas, y específicamente como guionistas de diaria. Está bien hablar de teoría, de estructura de guión, de cuántos pulsos tiene que tener y de cómo dejar un capítulo en alto. Pero además de todo eso, voy a contarles las cosas como son de verdad, el día a día en la mina.

S.B. En este máster se van a enseñar todos los tipos de series. Desde sitcom a diaria, pasando por hechos reales y muchos más. ¿Es realista montar una coctelera con tantos ingredientes?

A.G. Yo creo que un buen guionista tiene que saber moverse y bailar todos los bailes. Después de nueve años haciendo diarias, a mí ahora me ven como “la de las diarias”. Pero curiosamente, antes escribí bastante humor y me veían como “la de la comedia”. Y ahora me he ido a Alea Media donde tenemos todo tipo de proyectos en desarrollo. Quién sabe, igual hago una de terror, me sale bien y empiezan a encasillarme como “la siniestra esa”.

Uno de los profesores al que sería imposible encasillar es Carlos López. El autor de blockbusters de cine como La niña de tus ojos y coordinador de éxitos televisivos de prime-time como El príncipe, impartirá sin embargo en el máster un taller específico sobre otra de sus especialidades (como guionista y como docente): las miniseries basadas en hechos reales.

S.B. Carlos, ¿por qué un taller sobre series basadas en hechos reales?

CARLOS LÓPEZ. Siempre me ha llamado la atención el formato. Porque, en cierto modo, todo lo que escribimos nace de la realidad, pero cuando partes de algo concreto que ha ocurrido el formato tiene otros códigos. Y otra categoría, porque tienes que plantearte cómo le vas a contar al espectador algo cuyo final ya conoce. ¿Cuál es el interés?

En mis clases explicaré cómo manejar la documentación, cómo convertir lo increíble en algo verosímil, y cómo fabricar una mentira para contar una verdad. Van a ser unas cuantas sesiones en las que trabajaremos a fondo con ejemplos, y partiremos de un hecho real para que el alumno dibuje una serie o un proyecto de serie propio.

Carlos López.

S.B. ¿La ficción basada en hechos reales es un formato al alza?

C.L. Sí, ha ido a más. Hoy en día cualquier serie de ficción que arranque con un cartón que diga “Basado en hechos reales” tiene ya una categoría especial. En las nuevas plataformas también. Fíjate en Waco (Paramount/Movistar), Fuga en Dannemora (Showtime/Movistar), o A Very English Scandal (Amazon).

S.B. Estamos en mitad de un boom de las series, o en mitad de una burbuja, según a quién preguntes. ¿Cómo ves tú el momento actual?

C.L. Yo creo que no es una burbuja por dos razones. Por un lado, yo recuerdo cuando, hace muchos años, estando en la Facultad, se decía “llegará un día en que podamos decidir lo que queremos ver en la televisión desde el sofá de nuestra casa”. En aquel tiempo decir eso era igual de absurdo que decir “llegará el día en que puedas invitar a cenar a un selenita”. Pero ha pasado, y eso ha cambiado radicalmente los hábitos de consumo.

Por otro lado, está la globalización: las plataformas de streaming han roto las barreras territoriales. Tanto para los espectadores como para contarlas. Las series viajan mucho, es muy fácil encontrar espectadores que se interesen por ellas en la otra punta del mundo. Y ha cambiado por tanto la forma de escribirlas.

Y en ese sentido, internacionalmente se está corriendo la voz de que los guionistas españoles tienen mucho talento para escribir series. La casa de papel ha demostrado que aquí hay un producto muy exportable y muy competitivo. Los españoles llevamos muchos años haciendo, con pocos medios, series que conectan con el público. Y eso es muy atractivo para las plataformas. Y de repente están viniendo a España productoras de Latinoamérica buscando ideas para series.

S.B. ¿Y todo esto realmente se puede enseñar?

C.L. Yo no me creo capaz de enseñar una receta, una fórmula, un mecanismo. Pero los profesores que estamos aquí hemos trabajado suficientes años en esto como para advertir qué errores no debes cometer, qué cosas te puedes encontrar, qué forma de trabajo has desarrollado estos años, y luego aplicar un análisis sobre la obra hecha. A partir de ahí, también depende de cada uno, del talento y las ganas que traiga.

Uno de los profesores más curtidos profesionalmente en la industria es Javier Olivares, quizá el guionista más conocido de España gracias a su éxito El Ministerio del Tiempo. En el máster, Javier Olivares impartirá una clase específica sobre el oficio del showrunner.

S.B. Javier,¿Por qué parece que hoy en día todo guionista quiere ser showrunner?

JAVIER OLIVARES. Bueno, es mejor que antes, que todos querían ser directores (risas). No, cada uno tiene su trayectoria vital y puede hacer lo que le plazca. Pero tiene sentido que el creador de una serie aspire a ser showrunner, para asegurarse de que su serie sea lo que él tenía en la cabeza.

Ahora bien, ¿todo el mundo puede ser showrunner? Bueno, hace falta experiencia, y no sólo de guión, porque entras en terrenos que no son de guión. Tienes que saber un poquito de todo. De recursos humanos, de trabajar con actores y directores…

Javier Olivares.

S.B. Tu currículum como guionista habla por sí solo, pero además eres uno de los pioneros en la lucha por el reconocimiento del guionista y por el derecho de los creadores a estar al frente de sus series.

J.O. Estudiar la forma en que se hacen las series ha sido mi obsesión y la de mi hermano Pablo toda la vida, desde antes de que Teresa de Rosendo y Josep Gatell publicasen ese libro tan estupendo, Objetivo Writers’ Room. Cuando Tom Fontana vino a dar un curso de tres días en Barcelona, allí sólo éramos doce, y yo creo que al final me odiaba de tanto como le preguntaba. Cuando vino Søren Sveistrup, el GAC me dijo “oye, modera tú la mesa con él” y yo dije “no, no, que si estoy en la mesa no aprendo. Yo quiero estar tomando notas”.

Mi conclusión es que el showrunner no es el que manda, así sin más. Es el que manda… con criterio. Es un gestor. Y tanto mejor showrunner serás cuanto mejor sea tu equipo, en el sentido de que incluya voces diferentes, y te planteen retos, que no se limiten a decirte “sí, señor”. Tu objetivo es hacer que la creatividad de toda esa gente sea positiva y haga crecer la serie. Es una especie de entrenador de fútbol que diseña una táctica, una forma de atacar y defender, una forma de crear. Tienes que fichar a la gente ideal para llevar a cabo esa táctica.

Me habría gustado reunirme con más futuros compañeros de máster, pero es complicado juntarlos, porque todos son guionistas que están hasta arriba de trabajo. Bien pensado, mejor así. Porque, si al principio decía que dar clases de guión me obliga a replantearme lo que sé sobre mi oficio, hacerlo en compañía de autores de tanto prestigio y trayectorias tan amplias me hace plantearme si sé algo sobre mi oficio.

El Máster en guión de series de ficción de la ECAM comienza en octubre de 2019 y ya está abierto el plazo de inscripción.

Texto: Sergio Barrejón. Fotografías: Ana Álvarez Prada


CULTURA E IGUALDAD EN EL SENADO

16 mayo, 2018
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Montserrat Boix, Montserrat Domínguez, Pepa Bueno y Mabel Lozano.

por Ángela Armero
El pasado jueves 10 de Mayo tuvo lugar en la sala Clara Campoamor del Senado una jornada sobre cultura e igualdad, organizada por el grupo socialista. Allí se dieron cita muchas personalidades de las instituciones culturales, del mundo del cine y el teatro, y también de los medios de comunicación. Yo acudí representando al sindicato ALMA y a CIMA y tuve ocasión de participar brevemente.
La jornada proporcionó una panorámica (sustentada en abundantes estudios, datos y testimonios) del presente de la cultura, y especialmente de la desigual participación de la mujer en él.
En esta crónica me centraré en las opiniones de cine y medios, por imposibilidad de contarlo todo; la mañana dio para mucho. El debate alrededor del mundo audiovisual tenía como ponentes principales a Cristina Andreu, vicepresidenta de CIMA, a la productora Pilar Pérez Solano y a Pilar González Almansa, productora de teatro y fundadora de la compañía Cría Cuervos, y representante de la asociación Liga de las mujeres profesionales del teatro. Las cifras que arrojó Andreu, sobre la presencia femenina en el cine fueron dramáticas, y especialmente en el guion: en 2016 solo el 17% de las películas fueron escritas por mujeres. Otros indicadores también revelan y amplifican esta desigualdad: si se analiza el reparto de los  premios cinematográficos de carácter nacional (Premio Nacional de Cinematografía, Goya de Honor, Medalla de oro de la Academia), las mujeres han obtenido reconocimiento en 34 ocasiones, y en 27 de estos casos, las galardonadas han sido actrices, y solo dos (que suponen el 6%) lo han recibido por sus aportes en liderazgo cinematográfico, es decir,  por su desempeño en producción, dirección o guion.
Además, las películas escritas o dirigidas por mujeres suelen llevarse a cabo con presupuestos menores, con lo que ello acarrea: menor distribución, menor promoción, menor reconocimiento y por tanto, menor visibilidad. Entre otras medidas, CIMA propone que los fondos anticipados para la producción se repartan de forma igualitaria entre mujeres y hombres en las categorías de directoras, guionistas y productoras.
Al hilo de esta cuestión, la productora Pilar Pérez Solano propuso mirar el modelo de financiación del cine sueco, que ha arrojado excelentes resultados, y cuyo primer filtro se basa exclusivamente en la calidad, independientemente del sexo.
Pilar González Almansa habló de la escena teatral. Arrojó datos que mostraban que las mujeres son, por lo general, programadas en salas más pequeñas y menos tiempo que sus compañeros varones y que sus voces son más difíciles de singularizar como creadoras y autoras al estar constreñidas al género. Reivindicó que seamos vistas también como personas y no solo como colectivo.
En este debate también participaron cineastas como la directora Patricia Ferreira y la productora Ana Amigo. Se mencionó el reciente artículo de Sabina Urraca, que expone la paradoja de que mientras las mujeres nos dedicamos a llenar programaciones de festivales de cine, teatro o literatura de mujeres, los hombres están ocupando los espacios donde no tienen que exponer continuamente la cuestión de género sino que se dedican a dar a conocer su obra sin más preocupaciones.
Por mi parte, hablé del sesgo existente (muchas veces de forma inconsciente) que provoca que la mayoría de los creadores de series son hombres, y la mayoría de los guionistas de cine (y los más reconocidos) son hombres. En este informe de FERA-FSE sobre la remuneración de los guionistas europeos se muestra que las mujeres guionistas ven cómo su carrera se estanca alrededor de los 35 años mientras que la de sus compañeros varones sigue subiendo ininterrumpidamente hasta los cincuenta. Si lo cruzamos con este otro estudio de las universidades de Copenhague y Londres recogido por el periódico “El País”, que muestran como las mujeres son penalizadas laboral y económicamente al tener hijos, y que en España la edad media para tener hijos es de 32 años, tenemos un doble reto para superar: el sesgo de género y los cuidados de hijos y en ocasiones de mayores, que tradicionalmente recae en las mujeres. En mi opinión, solo con medidas para impulsar la inclusión y políticas decididas por la conciliación familiar podremos lograr la plena igualdad entre guionistas de ambos sexos.
La mesa de medios, en la que estuvieron Montserrat Boix, periodista de RTVE y reconocida activista, Montserrat Dominguez, directora del Huffington Post, Pepa Bueno, directora de Hoy por Hoy, y Mabel Lozano, directora y productora de cine y activista en contra de la trata de mujeres, estuvo llena de brillantez y verdades incómodas, y también de datos para la esperanza. Pepa Bueno explicó cómo en reuniones con compañeros detecta que es difícil reconocer la autoridad de la mujer. Abunda la cita “como dijo Iñaki el otro día…” pero cuando se trata de invocar una figura reconocida de forma unánime, no se recuerda tanto a las compañeras como a los compañeros; también que cuando las mujeres opinan, muchas veces lo hacen como si pidieran disculpas (“Perdonad, pero yo creo que…” “Es mi opinión…” debido a la educación recibida), y que encima las periodistas que trabajan en medios como presentadoras tienen que someterse a la esclavitud de la imagen. También se habló del lenguaje inclusivo. Bueno comentó que las periodistas más jóvenes no tienen ni que pensarlo, que acude de forma innata, por contraste con generaciones anteriores. Boix afirmó que hay muchas formas de abordar el lenguaje para que sea más igualitario, por ejemplo, utilizando la palabra “ciudadanía”.
Por su parte, Domínguez apuntó un hecho positivo que denominó un “movimiento tectónico”: en el mismo año, 2008, ella asumió la dirección del diario (y porque Arianna Huffington, como dijo, se empeñó en que fuera una mujer), Pepa Bueno se puso al frente de “Hoy por Hoy” y Angels Barceló de “Hora 25”. Afirmó que los espacios ganados no han de pasar desapercibidos, ya que “la lucha feminista comenzó mucho antes del 8 de marzo.” Dijo además que su redacción está formada por mujeres y hombres jóvenes y que en su plantilla ambos sexos “no pasan ni una”, y que esa es una señal de que las mentalidades están cambiando.
Mabel Lozano habló de las dificultades que enfrentó como directora de cine al haber sido modelo y estrella televisiva de “programas de variedades”, y de lo que le costó interesar al público e incluso a sus compañeros cineastas en un tema incómodo como es la trata de blancas en nuestro país (tema que aborda sus película “Chicas nuevas 24 horas” y su libro “El Proxeneta”). Opinó que el cine español está hecho desde el patriarcado y que es necesario ampliar el punto de vista y los referentes, ya que cuando ella era pequeña ser directora de cine no era algo a lo que una mujer podía aspirar; aunque la situación ha mejorado, cree que siguen faltando referentes femeninos en el audiovisual español.
Fue una velada muy intensa, llena de testimonios, datos e iniciativas, que favorecen la reflexión y la toma de conciencia. Somos muchísimas mujeres las que trabajamos con pasión y entrega en el teatro, en la televisión y en el cine, pero en los ámbitos de toma de decisiones la igualdad sigue estando lejos. El guión, por ser el comienzo de todo, por el peso cultural e identitario que implican las narraciones de gran consumo, es una pieza especialmente sensible en el avance hacia una sociedad mejor.
Estudio de CIMA 2016
Estudio FSE-FERA sobre la remuneración de los autores audiovisuales
Estudio sobre niños y desigualdad de género de investigadores de las universidades de Londres y Copenhague
Agradecimientos: Ibàn García del Blanco, Curro Royo, Cristina Andreu, Virginia Yagüe, Pablo Uruburu. 

SORTEAMOS “ANOCHECE EN LOS PARQUES”, DE ÁNGELA ARMERO

3 enero, 2017

Ángela Armero es guionista de series como Velvet y Hospital Central y de películas como El Diario de Carlota. Ha escrito y dirigido varios cortometrajes, y ha publicado varias novelas. La última, ANOCHECE EN LOS PARQUES, ganó el Premio Jaén de Narrativa Juvenil 2016… y te la vas a llevar GRATIS.

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Para concursar, sólo tienes que ser suscriptor de nuestro boletín LA SEPARATA (si no lo eres, pincha en el enlace, que es gratis) y estar atento al correo. Dentro de muy poco te contaremos cómo participar en el sorteo de los cinco ejemplares que nos ha cedido su editorial, Montena.

Y ahora seguimos con nuestras vacaciones. La semana próxima volvemos con contenidos nuevos. Entre ellos, la entrevista que Nico Romero le ha hecho a Alberto Caballero destripando el proceso de creación de “La que se avecina”, y una reflexión de Juanjo Ramírez Mascaró sobre los imbéciles que piden las cosas para ayer.

Feliz año. Y no olvidéis suscribiros a LA SEPARATA.


MI EXPERIENCIA EN IBERMEDIA

28 enero, 2016

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Cuando le conté a un par de personas cercanas que me habían seleccionado un proyecto en el programa de desarrollo Ibermedia, tuvieron la misma reacción.

-De tutora, ¿no?

-No.

La verdad es que es un halago que me sitúen al nivel de los tutores y tutoras del programa (entre los que se encuentra el bloguionista David Muñoz), pero les parecía sorprendente que con cierto grado de veteranía allí estuviera yo, con mi guión, bajo el brazo, dispuesta a recibir consejos, collejas, sugerencias, diagnósticos y tortas de todo pelaje. Yo, la verdad, no sabía qué me iba a encontrar. Lo único seguro es que tenía un guión con necesidad de mejorar y la ocasión de dejarme aconsejar por algunos ilustres a quienes no conocía.

Dos meses después de acabar el curso, puedo decir que ha sido un acierto haber participado, y que mi guión ha mejorado mucho.

Dejadme que os hable un poco de la mecánica del programa, en el que pueden participar guionistas y directores/as de España y toda América del Sur. (En caso de que el participante sea de fuera de Madrid, se le paga el viaje y el alojamiento.)

Hay dos fases, una por cada tutor. Son tres semanas con uno, tres semanas con otro. Dos visiones distintas que se suceden mientras tú vas haciendo y deshaciendo a lo largo de las semanas que dura el curso. Los tutores van siguiendo tus progresos y opinando sobre las modificaciones que se hacen hasta la versión definitiva. Además, el curso incluye un curso de pitching (destinado a hacerlo en 90 segundos; muy útil) y un pitch con productores y festivales internacionales, sesiones sobre producción, y adicionalmente puede ser una vía interesante para entrar en contacto con vías de coproducción, especialmente con países latinoamericanos. Y por último, pero no menos importante, está la maravillosa oportunidad de conocer a guionistas y director@s de todos los países latinoamericanos y descubrir en sus guiones historias que suelen ser absolutamente diferentes a lo que solemos leer en España, al tiempo que compruebas que, aparte del lenguaje, la pasión por el cine nos hermana a todos. (Esto es cursi, pero es verdad.)

En mi caso, el primer asesor fue Andrés Koppel. Me hizo entender muchas cosas que no os diré porque si queréis aprender, es mejor que os las cuente él. El segundo fue Tomás Aragay, y empezó repartiendo una leña desconocida. Pero fue increíblemente útil también. La suma de los dos me hizo ver el guión desde un lugar diferente, probar sus fortalezas y fomentarlas, destruir o transformar sus debilidades, y sobre todo, des-escribir y hacerme muchas preguntas. Encontrar la esencia y liberarme de palabras y acciones innecesarias. Hallar, en definitiva, el guión dentro del guión, el guión pulido, aproximarte a la película “platónica” que lleva tiempo habitando en tu cabeza pero que no has sabido transmitir aún en el papel.

Independientemente de las horas de vuelo de cada guionista (y es verdad que los niveles de experiencia dentro del programa varían mucho) creo que nunca sobra enseñarle tu guion a un profesional y pedirle su opinión, con profundidad y sin excesivo “cariño” de por medio. Los amigos y las amigas (sean colegas de profesión o no) tienen un problema: pueden tener una visión privilegiada, pero nos quieren, o eso deben hacernos creer, y eso nubla su visión. Es bueno entrar en esa arena, como gladiadores del guión y pensar “Ave César, los que van a descuajaringar su guion te saludan” y asumir que la mayoría de las veces lo que escribimos no vale ni el precio de los árboles caídos para imprimirlo.

Pero sin duda, lo mejor de Ibermedia para mí, aparte del beneficio impagable de haber mejorado la historia, y aunque tenía miedo de que esos Jedis del guionismo destruyeran mi fluctuante autoestima, es la sensación de sentirme padawan de nuevo.

Sí, estudiante de nuevo. Con el 100% de mi atención en las páginas, como hacía tiempo que no me sentía. Una auténtica reconexión con la parte de mí misma que quería contar historias, muchos años después de la chispa inicial. Recuperar el ensimismamiento, la pasión, y por qué no decirlo, el combate contra la frustración de no poder escribir lo que se quiere, sino lo que se puede.

Hay que caminar siempre hacia esa idea de perfección, aunque no se consiga. Cuando éramos más principiantes nos motivaba la idea de dedicarnos a esto. Ahora que tenemos el privilegio de hacerlo con mayor o menor continuidad, la fortuna es aspirar a hacerlo cada día mejor. Y eso es lo que mantiene la energía creativa crepitando dentro de nuestras cabezas.

¿Acaso merecería la pena esta profesión si la llama se hubiera apagado?

El plazo para recibir solicitudes para la siguiente convocatoria concluye el 6 de Marzo. Las bases están aquí. 

Otros enlaces de interés

Entrevista a Mariana Barassi, coordinadora del curso

Preguntas frecuentes

 


9 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

30 enero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Supongo que a estas alturas ya conocéis el colectivo 70 teclas. En este enlace de nuestro blog podéis descargar los guiones que han publicado hasta la fecha –a falta del de ‘La isla mínima’–, además de un buen puñado de trabajos de Berlanga, Azcona y Bardem y otros tantos escritos por Bloguionistas y colaboradores. 

2. Y en éste podéis leer una entrevista bastante interesante a Stephen King y su ordinaria vida como señor del terror. Tiene 67 años y, exacto, sigue escribiendo como una auténtica bestia.

3. La bloguionista Ángela Armero y Daniel Martín han escrito una novela sobre los orígenes de las galerías Velvet. La producción de Bambú está siendo un éxito, pero a la novela tampoco le va mal. Si te gusta la serie, estás tardando en comprarlo.

4. Tampoco les está yendo mal a los compañeros DAMA con sus conferencias de los martes. Lleno en las del mes de enero y todo parece indicar que repetirán éxito con las de febrero, porque mira qué cartelazo.

5. Uno de los guionistas que pasó por los Martes de DAMA fue Rafael Cobos, coautor de ‘La isla mínima’ junto a Alberto Rodríguez. Aquí puedes leer una entrevista al director sevillano, reciente ganador del premio Feroz.

6. David Seidler es el guionista ganador de un Oscar por ‘El discurso del rey’. También es un gran pescador. Y tiene un método de trabajo interesante. Lo sé porque lo dice en este vídeo:

7. Larry David no tiene un Oscar ni falta que hace. El creador junto a Jerry Seinfeld de la sitcom más exitosa de todos los tiempos debuta en Broadway como autor y actor. Aquí, un reportaje bastante completo sobre el asunto. Ojo, que también está bastante en inglés.

8. Filmarket Hub acaba de convocar la segunda edición de Pitchbox. Si no sabes lo que es pégale un vistazo, porque es muy probable que te interese.

9. Y, para terminar, le pegas otro vistazo a este ciclo organizado por la Fundación SGAE con las películas nominadas al Goya. Del 1 al 22 de febrero en la Sala Berlanga de Madrid por sólo 3 euros.

Buen fin de semana.


FLASHBACK: VENDEDORES DE ILUSIONES

11 septiembre, 2011

por Ángela Armero

Llevo cierto tiempo trabajando en la creación de nuevas series en lo que podríamos llamar cariñosamente Development Hell, Development’s Kitchen, o Arrested Development.  Es que un trabajo tan bonito como frustrante, porque es muy difícil dar con la formula del éxito.

Como dice William Goldman NADIE SABE NADA, si la gente (ya sean productores, directores o escritores) supiera cómo se fabrica un éxito todo el mundo tendría uno; es muy complicado materializar una serie, al igual que pasarse un tiempo invirtiendo tiempo y esfuerzo en un proyecto que se moverá por las cadenas en un ciclo de dos o tres meses para, en la mayoría de los casos, quedarse en el papel. Esto mismo sucede casi siempre con las películas; es como si lleváramos un año o dos ahorrando y en una noche de casino nos lo jugáramos todo. Podemos ganar, pero estadísticamente es más fácil perder.
En la vida cotidiana de casi todo guionista existe una carpeta, ya sea de cartón, informática o cerebral en la que vamos apuntando todo lo que responde a la etiqueta de “ideas nuevas”, para una serie, para una película, para cualquier cosa. Nuestra mentalidad creativa nos habla de historias y personajes, y a veces otra parte de nuestra mente, la pragmática, nos puede sugerir elementos que ayuden a vender la serie, como por ejemplo, ser familiar, ser barata, ser reconocible a la par que original, contar con el apoyo de un actor o una actriz que vendan mucho, tocar un tema de actualidad o una tendencia (histórica, fantástica, etc). Pero aún así, la fórmula del éxito sigue siendo esquiva.
El otro día estaba viendo un capítulo de “The Big Bang Theory” y pensé que quizá había otra forma de pensar en qué es lo que el espectador quiere, como en un ejercicio de “ingeniería inversa” de todo a cien. Es decir, ¿qué es lo quiero yo como espectador? ¿Qué es lo quiero yo, casi como persona?
Quiero vivir dentro de “Friends” y de “The Big Bang Theory”.
Quiero ser joven para siempre, no preocuparme de nada, vivir con mis amigos y tener a mi “love interest” en la puerta de enfrente.
Quiero ser libre.
Quiero vivir en una nebulosa temporal sin cargas familiares ni problemas demasiado graves.
Quiero estar rodeada de gente que lanza chistes brillantes cada dos frases y que nunca se enfada en serio conmigo.
Quiero estar en un universo en el cual ni la salud ni el dinero parecen condicionar las vidas de las personas.
Quiero vivir la década de los veinte, una y otra vez.
Y entonces pensé, que aparte de buenas historias, buenos personajes, medios de producción suficientes, buenos profesionales y todos esos aditamentos que ayudan a vender y consolidar una serie, quizá la ilusión sea un factor infravalorado.
Puede que el mayor imperativo a la hora de construir esos universos más o menos estables en los que volcamos la ficción (sobre todo en las sitcoms) debiera ser crear un mundo del que nos gustaría formar parte.
Tampoco digo que eso explique el éxito de todas las series, pero creo que este “ingrediente x” parcialmente sí contribuye al de estas dos que menciono y que a mí me encantan (y al mundo entero.)
Está muy bien vender zapatillas, móviles, escenas de sexo y de violencia pero la ilusión de ser libre, de vivir un amor apasionante, de ser eternamente joven… eso no tiene precio.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 25 de junio de 2010)


FLASHBACK: ¿SOMOS LOS GUIONISTAS ESCRITORES?

28 agosto, 2011

por Ángela Armero.

El otro día conocí a un a escritor joven y talentoso. Entáblamos una conversación cordial y me preguntó que si sólo escribía guiones. No se muy bien cómo, acabé justificándome por no escribir novelas, relatos breves, ni aforismos, ni haikus ni sonetos.

No. Solo guiones, amigo. Pero ahora recordándolo me viene eso de “excusatio non petita, acusatio manifiesta” a la cabeza. Es decir, ¿qué estoy haciendo con mi vida, escribiendo sólo guiones? Le dije que me sentía incómoda escribiendo algo que no fuera eso y que hacía mucho tiempo que no intentaba escribir prosa. Lo del mucho tiempo es relativo. Hace un par de años intenté escribir un “bestseller” (por empezar por algo fácil, vaya –modo ironía on) y lo dejé a las diez páginas. Actualmente no he desechado esa historia, pero si la retomo, será en forma de guión. Pero el joven escritor me dió en un punto débil.

¿Me gustaría escribir novelas?
Sí.
¿Soy capaz?
No lo sé.
¿Sería una escritora de verdad si escribiera otros géneros literarios?

Eso es lo que quiero preguntaros.

Según me dijo un viejo profesor y no es cosa baladí, “escritor es aquel que escribe todos los días”. Según esos parámetros, un periodista también es un escritor, aunque su oficio sea interpretativo más que creativo. Según esos parámetros, un guionista es un escritor. Según esos parámetros, el que apunta el menú a 10,50 en la pizarra del restaurante es un escritor. (Y quien diga que me estoy metiendo con los periodistas: se equivoca. Ni con los pizarreros. O pizarristas.)

Pero luego entras en una librería, con todos esos volúmenes que condensan la LITERATURA así con mayúsculas y tú, que haces un día un culebrón para chavales y otro sketches para una sitcom en una peluquería, sientes que estás en otra galaxia. No, no comparo a los guionistas con Kafka. Digo que somos de otra galaxia mucho, mucho más pequeña.

Supongo que lo que convierte a los escritores de prosa o de poesía en la jet de los creadores literarios es que su obra, terminada en sí misma ya es completa. Un guión sólo es una pieza en un engranaje, un material del que todo el mundo opina y que mucha gente puede cambiar.

Aparte de eso, creo que depende mucho de lo que se escriba y para qué medio. Me imagino que nadie se escandalizaría si digo que Pedro Almodóvar es un gran escritor, pero que sí me mirarían mal si dijera que los autores de Gossip Girl son grandes dramaturgos.

Tan escultor es quien crea “La piedad” como quien modela a Naranjito con arena en la playa. Quizá sea la obra la que permite diferenciar quién es un artista, quién un artesano… y quién un desgraciad@ que debería dedicarse a otra cosa.

¿Qué opináis?

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 3 de diciembre de 2010)

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