PUNTO DE NO RETORNO

3 junio, 2013

Por Daniel Castro

Había dedicado demasiado tiempo a aquello como para tirarlo a la basura. ¿Os ha pasado alguna vez? Es una especie de punto de no retorno. Volver atrás es aún peor que seguir adelante.

¿Qué iba a contarle a toda esa gente a la que le había dicho que estaba escribiendo un largo? ¿Me cambiaría de acera para evitarles? ¿Iba a estar evitándoles toda la vida? ¿Debía mudarme de ciudad? ¿Cambiar de móvil y amigos para que nadie volviera a preguntarme por aquél maldito proyecto? No, tenía que seguir adelante con aquella mierda. Por lo menos debía intentarlo.

Pero mi idea inicial era demasiado ambiciosa. Si quería producirla y dirigirla, tenía que simplificarla. Muchísimo. Tenía que escribir un nuevo guión. Fuera el chalet. Fuera el personaje del niño. Fuera el viaje en coche. Fuera la visita a los padres en otra provincia. Fuera las escenas en restaurantes o bares.

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Se acercaba el verano y tenía tanto por hacer que sólo pensar en ello me daba vértigo.

Sonó el teléfono. Me ofrecían un trabajo. El trabajo más atractivo y mejor pagado que me habían ofrecido jamás. Pero también era un empleo exigente. Siendo realista, si lo aceptaba, iba a dejar de lado mi película, por lo menos durante medio año.

Tenía algo de dinero ahorrado, pero tampoco demasiado. Un buen trabajo siempre viene bien, sobre todo cuando eres guionista.

Pedí un par de días para responder a la oferta. Vi un par de episodios de la serie en la que me ofrecían trabajar. Joder. Era buena. La decisión hubiera sido sencilla si la serie hubiera sido horrible. Pero no, aquello estaba bien dirigido, producido y escrito.

Sin embargo, aún no sé ni cómo, rechacé la oferta. Hace ya unos años. Estábamos en crisis, pero aún no sabíamos que aquello sólo era el prólogo.

Durante varios días noté una fuerte presión sobre el pecho. No pude dormir en casi una semana. Era miedo, claro: ¿Y si no era capaz de escribir ese maldito guión? ¿Y si lo escribía y era una mierda? ¿Y si no era capaz de rodarlo? ¿Y si, una vez rodado, era una mierda? ¿Y si jamás volvían a ofrecerme un trabajo tan envidiable como el que me habían ofrecido? ¿Qué iba ser de mi?

Ahora soy capaz de formular las preguntas que me angustiaban. Pero por aquél entonces no existían bajo esta forma tan definida. Durante aquellos días cobraban forma de insomnio y peso en el pecho.

Empecé a tomar pastillas para dormir. La Dormidina me hacía efecto inmediato. Pero me dejaba atontado. Al día siguiente era incapaz de escribir una sola frase.

Unos familiares que sabían lo mal que lo estaba pasando me invitaron a irme de viaje con ellos. Me vendría bien – dijeron. Al día siguiente de que España se clasificara para las semifinales del Mundial con aquél gol de Villa contra Paraguay salimos hacia Galicia.

Vimos el partido de Alemania en Orense. La final, el gol de Iniesta, ya en Aveiro, en Portugal.

Unos días más tarde volvió el insomnio. Me recuerdo andando por la playa de San Martinho do Porto, dándole mil vueltas a mi historia, muerto de miedo.

Me recuerdo de rodillas, en una iglesia, rezando, lloroso, aunque no creo en Dios. Recuerdo que en aquella iglesia sonaba una música maravillosa. He intentado localizarla muchas veces. Creo que era de Bach.

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Aunque tenía previsto volver a Madrid, nadie me esperaba ahí, así que cambié de planes y me fui al norte. Estuve un par de semanas solo en un piso de veraneo que me dejaban. De vez en cuando cogía la bici. A veces bajaba a la playa y me comía un bocata de pollo al curry que vendían en el chiringuito. Empecé a escribir la nueva versión. Creo que la escribí en el netbook de 400 euros que sigo usando ahora.

Esa versión no tenía más de ochenta páginas, pero era algo.

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Cuando volví a Madrid, pasé el guión a algunos amigos. Hubo reacciones de todo tipo. Unos cuantos me dijeron que les gustaba más la versión anterior. La del chalet, el niño y las escenas en bares. Yo también prefería aquella. Pero era ésta la que podía rodar.

Han pasado casi tres años del Mundial. Un poco menos desde que acabé el guión de “Ilusión”.

Después del trabajo de un montón de personas, aquél guión se ha convertido en una película. Durante algunas fases he creído que no era una buena película. Pero, en general, las críticas han sido muy positivas y la película ha ganado tres premios en la sección Zonazine del festival de Málaga, así que, poco a poco, me he ido convenciendo de que está mejor de lo que yo pensaba.

Me gustaría saber qué pensáis vosotros.

Mañana martes la presentaré en Madrid por primera vez, en Los Martes de Dama, a las 18h30, en la Cineteca de Matadero. Si podéis y queréis venir a verla, las entradas están disponibles aquí, donde también podéis reservar entradas para la charla de Oriol Capel sobre comedia del día 11. Además, si escribís a bloguionistas@gmail.com, podéis obtener gratis una de las cinco invitaciones gratuitas para cada sesión.

El estreno oficial de “Ilusión” será en la sala grande de la Cineteca y por sólo 3’5 euros, los días 29 y 30 de junio. Podéis ver los horarios aquí y, por ahora, comprar las entradas en la taquilla de la sala (pronto estarán disponibles online).


UNA PEQUEÑA DIGRESIÓN

16 febrero, 2011

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Voy a mover la 17.

Sí.

Aquí, antes de la 25.

Es cojonudo, así todo encaja. Él viene de aquí: feliz y … se encuentra con la gran sorpresa, de noche, al volver a casa.

Genial. Creo que he dado con la clave. No, si cuando me pongo a ello, centrado, soy cojonudo. ¿Cómo no lo había visto antes?

Pero… ahora que lo pienso, esto afecta a esto otro: la 25 no puede ser noche. Tiene que ser día otra vez. Maldita sea. No pueden hacer el amor en un coche, al aire libre, de día. Es el párking del Mercadona. Nadie folla de día en el párking del Mercadona.

Posiblemente tampoco follen de noche, pero… es más posible. Ni siquiera he ido a un Mercadona en los últimos cinco años. Tal vez no tengan ni párking. Tal vez debería ir a documentarme. A ver si hay parkings en los Mercadonas. A ver si hay gente que los aprovecha para…

No tengo ni coche. ¿Cómo me voy a un párking de un Mercadona de noche? ¿Y, caso de llegar hasta allá, me pasearé entre los coches, mirando si hay parejas que…?

Joder. Esto de documentarse da pereza. Y suena peligroso y pervertido.

Voy a imaginar que la gente copula en los Mercadona, de noche. La gente copula donde puede, siempre que puede.

El problema real no es ese. Lo que de verdad importa es cómo hacer esa transición. De la noche del martes a la del miércoles.

Hay que meter algo de día. Lo que sea. Un desayuno, una jornada laboral… ¿Invento una nueva? Puedo poner una en la que se explica su historia de amor. Vamos, el matiz exhibicionista. Ella habla con su compañera de trabajo sobre el fetichismo de su novio: sólo hace el amor en aparcamientos de grandes superficies de alimentación. Que lo hablen. Sí, eso puede funcionar.

No. Nunca funciona una escena en la que “hablan”. Tiene que avanzar la historia. Tiene que ir a alguna parte. Por ejemplo, la compañera de trabajo la previene: cuidado con ese tipo, parece rarito y peligroso. ¿Se pone a vigilar la compañera de trabajo a su amiga, para evitar que vuelva a recaer con el follador de los aparcamientos? ¿le presenta a otro tipo que parece más normalito que su pareja actual? ¿Y si luego resulta que al “normalito” sólo le gusta copular en establecimientos de pompas fúnebres?

Suena divertido.

Sí, suena divertido pero… no sé, no sé. Esto lleva la trama por otros derroteros. No me acaba de interesar esta compañera de trabajo ni el loco de las pompas fúnebres. ¿Me voy a poner a inventar una trama para que una secuencia no sea de relleno?

No.

Volvamos a la esencia. ¿Por qué estoy contando esta mierda de historia? ¿A quién le interesa una pareja que se ve los miércoles sólo para copular en diferentes aparcamientos? ¿Dice esto algo sobre el mundo actual? ¿Si unos extraterrestres rescataran esta película de un holocausto nuclear, podrían sacar algo en claro sobre el tiempo en el que fue escrita? ¿Se refleja en esta historia la crisis actual? ¿Refleja mi mundo interior, caso de que tal cosa exista? ¿Si alguien se empeñara, podría hacer una tesis doctoral sobre ella? ¿Y si se empeñara mucho mucho?

Creo que es momento de dar una vuelta para airearse, ya estoy pensando en extraterrestres. Voy a andar un buen rato.

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Sí, señor comisario, es un varón. Complexión normal. Nariz grande, más bien alto. Tampoco mucho. Ojeras pronunciadas. No, no nos suena de nada. No llevaba cámara de fotos ni vídeo… pero sí tenía un móvil y ya sabe que ahora con eso… No, parece buen chico. Tiene tarjetas a su nombre. Incluso de la biblioteca municipal. No, la cremallera la tenía cerrada. No nos hemos fijado en el momento, pero, desde luego, desde que está en comisaría no le hemos visto que tenga signos de erección. Muy bien, comisario. Buenas noches.

Ochoa, dile al muchacho que por esta vez puede pirarse, pero que, como le volvamos a ver agazapado entre coches en el párking del Mercadona, se le va a caer el pelo.

Por cierto, Ochoa, ¿te pasa algo? ¿De verdad? ¿Era el coche de tu novia? Joder. No, no me estoy riendo. De verdad que no… ¿estás seguro? Joder, enterarse así debe de ser un buen palo.


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