NO ME DIERON LA AYUDA… PERO ME AYUDARON

20 noviembre, 2012

Por David Muñoz

En esta entrada de su blog, el guionista de cómic, crítico y traductor Santiago García habla de lo que supone para el mundo del cómic que el centro cultural La Alhóndiga de Bilbao haya suprimido la beca para historietistas que venía concediendo desde hace unos años.

Al recordar su experiencia como parte del jurado que concedió la beca en el año 2011, Santiago dice: “Recuerdo lo mucho que me impresionó la calidad de los trabajos presentados a esta beca. Había decenas de proyectos publicables, algunos propuestos por autores que ya tenían obra en el mercado, pero otros muchos firmados por talentos completamente desconocidos. Y recuerdo el dolor de no poder otorgar quince o veinte becas, y confiar en que, de la misma manera que la existencia de la convocatoria había servido de estímulo a muchos de los candidatos para materializar aquel proyecto que llevaba tanto tiempo dándoles vueltas en la cabeza, el no haberlo conseguido en esta ocasión no les desanimara, haciéndoles desistir de sacar adelante sus cómics. Al fin y al cabo, habría otras oportunidades”.

Y al leerlo, lo primero que pensé fue que esa era exactamente la función que cumplían las ayudas al desarrollo de guiones de largometraje que otorgaba hasta hace muy poco el Ministerio de Cultura*.

Porque los beneficiarios de las ayudas no han sido solo quienes las han recibido, sino todos los guionistas que se han presentado a las convocatorias.

Habrá quién piense: “Si quieres escribir un guion, pues lo escribes y punto, no te hace falta una ayuda ministerial”. Y algo de razón tendría, pero solo “algo”.

Escribir un guion de cine, aunque sea solo en forma de tratamiento, que era lo que pedía el Ministerio de Cultura,  es un trabajo mucho más duro y laborioso de lo que pueden imaginarse aquellos que nunca han intentado escribir uno. Si quieres hacerlo bien, tienes que dedicarle mucho tiempo, y, cuando no hay nadie esperando a leer tu proyecto, es muy fácil desanimarse y abandonar. Quizá porque un guion que no tiene la posibilidad de ser convertido en una película, no es nada, no es una obra literaria con entidad propia, no es una novela. Como ya hemos dicho por aquí muchas veces, un guion es el mapa de una película. Nadie suele leer guiones por gusto salvo quienes quieren escribirlos. Y todos sabemos que en este país, la mayor parte de los guiones de las películas que se estrenan los escriben o los coescriben los propios directores. De los que no, la mayoría son encargos de productores, habitualmente adaptaciones de material ajeno. De modo que, sabiendo que las historias originales tienen un hueco diminuto en el mercado, creo que hay razones más que suficientes para preguntarse para qué dedicar varios meses de tu vida a escribir algo que tiene un 90% de posibilidades de no servir para nada.

Y es ahí dónde juegan un papel fundamental los concursos, las ayudas y las becas.

Pensar que puedes llegar a recibir una mínima compensación económica, o que gracias a que tu guion sea premiado o seleccionado, va a haber productores que le van a hacer un poco más de caso cuando salga al mercado (aunque luego tu historia te sirva solo como muestra de escritura y si gusta acaben encargándote otra cosa), puede ayudarte a sentarte delante del ordenador con un poco más de optimismo.

Estaría bien ser “superseres” capaces de trabajar siempre porque sí, por el puro placer de hacerlo, pero no lo somos. La mayoría necesitamos darle una finalidad a nuestro trabajo, tener un objetivo, aunque no acabemos consiguiéndolo.

Además, pese a lo difícil que resulta vender un guion, a veces ocurre. Y estoy convencido de que muchos de esos guiones que sí que han vendido, pasaron de ser a una idea a un tratamiento y más tarde a un guion gracias a que sus autores decidieron presentarse a las ayudas del Ministerio.

Al menos eso fue lo que me pasó a mí.

Creo que debió ser en el año 1998 o en el 1999, ahora no lo recuerdo exactamente.

Fuera el año que fuera, lo importante es que yo llevaba entre seis y nueve meses escribiendo guiones con el que fue mi coguionista durante muchos años, Antonio Trashorras. Pero, aunque habíamos escrito varias sinopsis y algo que se parecía lejanamente a un tratamiento, no teníamos ningún documento lo bastante cerrado como para poder enviárselo a un productor.

Entonces, pensamos en presentarnos a las ayudas al desarrollo de guiones del Ministerio de Cultura. Y, para doblar nuestras posibilidades de conseguir alguna, decidimos presentar cada uno por separado “Bola 8” y “La bomba”, dos de los proyectos que habíamos arrancado juntos.

Recuerdo que nos metimos un palizón para tratar de llegar a tiempo y que lo conseguimos por los pelos.

Pero ni “Bola 8” ni “La bomba” fueron seleccionados por el jurado.

Obviamente, nos habría encantado que nos hubieran dado un dinerillo por escribir alguno de los dos guiones (sobre todo a mí, que en aquel momento estaba en paro); pero  gracias al palizón que nos habíamos metido para entregar a tiempo, teníamos por fin dos tratamientos “de verdad”, dos documentos que sí que podíamos pasarle a quién quisiéramos.

Que fue exactamente lo que hicimos.

Varios meses después, le dimos nuestros tratamientos (los dos que presentamos y un tercero que escribimos después, llamado “Topos”) al director Guillermo del Toro.

Y en un giro totalmente inesperado, Guillermo decidió comprarnos “La Bomba”.

Dos años más tarde, lo que había sido “La bomba” se estrenó con el título de “El espinazo del diablo”.

Fue la primera película que escribimos Antonio y yo y la que nos permitió convertirnos en guionistas profesionales. Aunque quiero pensar que quizá habríamos escrito aquel tratamiento de todas maneras, puede que no hubiera sido así. Quien sabe si nos habríamos cansado de “La bomba” después de estar dándole vueltas unos meses. Son  muchas las historias que se quedan por el camino porque no las escribes cuando están “vivas”, cuando son lo único en lo que piensas mañana, tarde y noche. Puede que sin aquella convocatoria de las ayudas del Ministerio,  el momento más importante en nuestra carrera de guionistas no se hubiera producido.

Me resulta muy triste pensar que un guionista joven, que sueña con ganarse la vida alguna vez con sus historias, haya perdido oportunidades que sí que tuvimos generaciones anteriores (y que dábamos por hecho; jamás pensamos que llegaríamos  a este punto).

Además, me parece que no es solo algo malo para los guionistas, sino para el cine español.

Está bien decir que hacen falta guiones y exigir que mejoren la calidad de las historias que contamos. Pero para eso deben darse las condiciones que permitan escribirlos.  Y en ese sentido, las ayudas al desarrollo de guiones del Ministerio de Cultura han jugado un papel fundamental.

Por eso, y aunque he escuchado decir que las ayudas volverán “tras la crisis” (cosa que ahora mismo me cuesta creer), me parece que es importante que todos los que nos dedicamos a esto tengamos claro que las ayudas de este tipo no son una limosna, no son algo de lo que se pueda prescindir cuando las cosas van mal, son una necesidad.

Y ya sea  de manera individual o a través del sindicato ALMA o de las asociaciones a las que pertenecemos, hay que empezar a decirlo.

*Por si alguien se lo pregunta, es obvio que estoy a favor de que el gobierno invierta parte de mis impuestos en apoyar la industria cultural de mi país, tal y como se ayuda a otras industrias, incluso a otras que mueven mucho menos dinero. Otra cosa es cómo se han gestionado esas ayudas. Mayor control para evitar el fraude, sí. Supresión, no. Pero como es un tema que aquí se ha discutido ya muchas veces, y como sé también que no voy a convencer a nadie que piense lo contrario, es lo único que voy a decir al respecto.


FLASHBACK: LA MEMORIA SUSCRITA POR EL AUTOR PARA EL ICAA

9 julio, 2011

por Pianista en un Burdel.

Quedan cuatro días para presentarse a las ayudas a la elaboración de guiones para largometrajes del ICAA. Si el pasado jueves les hablaba de cómo escribir el tratamiento secuenciado, hoy les hablaré de la otra gran desconocida: la memoria suscrita por el autor, documento exigido por el ICAA para todos los proyectos, con una longitud de una a tres páginas.

¿Qué es la memoria suscrita por el autor? Básicamente, es una explicación razonada de por qué debería el Ministerio de Cultura atizarle cuarenta mil euros al autor del proyecto en cuestión. Una demostración de que los autores no han cagado el tratamiento después de comerse un paquete de folios. Una reflexión lúcida sobre las cualidades del proyecto: su interés, su originalidad, su viabilidad.

¿Cómo debe ser una buena memoria? Debe ser breve, extremadamente pulcra, y debe ensalzar las mejores cualidades de la historia. Debe explicar el interés y el atractivo del tema que se trata. Puede también citar algunos referentes, a ser posible no demasiado sobados. Puede incluso explicar qué ha movido al autor a poner en marcha el proyecto, siempre que esta explicación no sea un relato detallado de la vida y milagros del escribano en cuestión, que no le interesan a nadie.

Un tratamiento es un formato árido. Está a medio camino entre la literatura y el cine. Es raruno de leer. La mayor parte de la gente los escribe con partes del cuerpo que no está bien visto mostrar en sociedad. Los miembros del comité tienen que leerse cientos de malos tratamientos. Es probable que, cuando lleguen al tuyo, acaben de leer una buena ración de basura. Es probable que estén hartos, con ganas de hacer pagar a alguien el suplicio que están pasando. Por eso es importante la memoria: para advertirles de que no están ante otro montón de mierda encuadernada. Para que se den cuenta de que lo que tienen entre manos es materia prima para hacer cine, no cuarto y mitad de papel reciclable.

Pero que nadie se llame a engaño: la subvención se gana con el tratamiento secuenciado. Una buena historia, un tema interesante y una buena estructura son los elementos fundamentales que llevarán al comité a decidir. Ahora bien: hay historias que no se prestan bien a ser explicadas en un tratamiento secuenciado. Hay temas que pueden enfocarse desde muchos puntos de vista. Y hay treinta o cuarenta tratamientos buenos todos los años, pero sólo va a haber quince subvenciones.

Por todo ello una buena memoria puede ser muy útil: para vender la moto. Eso es lo que hacemos en la memoria. Por eso, además de escribirla bien y de defender el proyecto con buenos argumentos, deberíamos hacerla amena, fácil de leer, bien digerible. En otras palabras: que no está de más meter fotos. Distribuir el texto en epígrafes. Usar frases cortas.

Hasta aquí, la teoría. Pasemos a la práctica con dos ejemplos de memorias que ilustraban proyectos subvencionados recientemente. La semana pasada le agradecíamos a Cristóbal Garrido y a Felipe Jiménez Luna su generosidad al mostrarnos un extracto del tratamiento secuenciado de su proyecto Balmis, subvencionado por el ICAA hace dos años.

Hoy pondremos no uno, sino dos ejemplos de memoria suscrita por el autor. Y es que Garrido dio hace poco una charla en el Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca sobre “Cómo presentar proyectos a subvención”. Allí explicó la estrategia seguida en el proyecto de Balmis, y las que él consideraba las cualidades que lo hacían subvencionable. Le acompañaban los guionistas y directores Álex Montoya y Sergio Barrejón, que hablaron de sus respectivos proyectos subvencionados.

Montoya, además de sus éxitos como director, entre los que se incluye una Honorable Mention en Sundance, ganó recientemente una subvención a desarrollo de guiones del IVAC, con su proyecto “Máscaras”, del que reproducimos la memoria a continuación:

Memoria MÁSCARAS

Barrejón, por su parte, tuvo el buen tino de aliarse con Rodolf Sirera, prestigioso dramaturgo valenciano y creador de superéxitos televisivos como “El Súper” o “Amar en Tiempos Revueltos”, para escribir el proyecto “Un pequeño accidente sin consecuencias”, que ganó el año pasado una de las subvenciones del ICAA. Ésta era la memoria:

Memoria UN PEQUEÑO ACCIDENTE SIN CONSECUENCIAS

(Actualización de 13 de septiembre de 2010: esta memoria ha sido retirada por petición de los autores)

Aprovecho para aclarar que estas dos memorias son material protegido, e inscrito debidamente en el Registro de la Propiedad Intelectual. Se ponen a disposición de los lectores de bloguionistas porque se considera de interés para el tema tratado, pero estas obras no se encuentran bajo la Licencia del blog. Sus autores no renuncian a sus derechos sobre las obras, y éstas no deben ser reproducidas, ni reenviadas.

Confío en que este post les haya sido de ayuda. Y de postre, dos tips extra: si aún no has presentado tu proyecto a subvención, y ves que te pilla el toro, presenta lo que tengas mientras aún estás en plazo. Te darán unos días para “subsanar errores” y obtendrás un poco de margen para rematar el tratamiento. Y otro: procura llevar dos copias del formulario de inscripción. Pídele al funcionario que te compulse también la copia, naturalmente. Esto os permitiría reclamar, en caso de que vuestro proyecto quedase misteriosamente traspapelado. Ha habido casos.

Mucha suerte con las subvenciones.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 25 de febrero de 2010)


UNA CUESTIÓN DELICAA

20 enero, 2011

por Pianista en un Burdel.

A mí tampoco me hace gracia el juego de palabras. Pero es que lo del ICAA hace mucho que no tiene gracia. El año pasado ya tuvimos problemas con las subvenciones a Desarrollo de Guión del ICAA, gracias a la chapuza que hicieron los gestores del Ministerio y el señor Guardans. ¿Se acuerdan de todo el rollo de Cineastas contra la Orden? ¿A que parece que hace mucho tiempo?

Pues no, sólo hace un año de aquella vez en que anunciaron las ayudas el 1 de Febrero, cuando el plazo de recepción de solicitudes se cerraba el 1 de Marzo. Un puto mes para presentarse a una subvención de CUARENTA MIL EUROS. Este año las han anunciado un poco antes, el 15 de Enero… y han recortado el plazo de admisión al 15 de Febrero.

¿Esto qué coño es, un concurso público o una gymkana de pueblo?

No se lo pregunten al Twitter del ICAA, porque lleva inactivo desde el 16 de Diciembre. Se ve que Gervasio, el que llevaba este tema, salió a tomar café… y hasta hoy. Media profesión se ha enterado de que han salido las ayudas porque la noticia ha saltado en Facebook y Twitter, de boca de algún guionista que ha llevado el arte de la procrastinación hasta el extremo de echar horas leyendo el BOE.

Parece, en cualquier caso, un buen momento para recordarles dos posts que publicamos en Bloguionistas el año pasado por estas fechas, y que les vendrán muy bien si quieren presentarse a las ayudas:

EL TRATAMIENTO SECUENCIADO PARA EL ICAA

LA MEMORIA SUSCRITA POR EL AUTOR PARA EL ICAA

Uno de los más rápidos en reaccionar este año ha sido Gabkarwai, que ha publicado el artículo COMISIONES Y DOSSIERES, lleno de acertadísimos consejos que nadie que vaya a presentarse a las subvenciones debería dejar pasar.

El artículo ha aparecido en un blog muy reciente y muy recomendable: GUIONISTAS VLC. Síganlo de cerca, porque tiene buena pinta. Lo escriben entre cuatro guionistas profesionales valencianos, han empezado con mucho brío, actualizando a diario, y prometen convertirse en un referente importante para la profesión.

Y hablando de Valencia, las tramas empiezan a entrecruzarse como en la escaleta de una telenovela. Resulta que el próximo día 3 de Febrero, el guionista Sergio Barrejón, firma invitada de Bloguionistas la semana pasada, impartirá precisamente allí una charla llamada Recursos para Guionistas en Internet.

Auspiciada por la SGAE y EDAV, la asociación de guionistas valencianos, la charla promete proporcionar mucha información y herramientas útiles para el día a día de un guionista, y que andan por ahí sueltas en Internet, a un click de distancia… y gratis.

Y ya que hemos mencionado a la SGAE, voy a despedirme con un link en primicia: hoy se estrena TUS DERECHOS 2.0, una serie documental para Internet, dirigida por Alejandro Pérez Blanco, y producida por Sayaka (No Controles). Cada capítulo de la serie se centrará en un tema relacionado con los derechos de autor, abordando el tema del modo más objetivo posible, entrevistando a todos los que tienen algo que decir al respecto, desde directivos de entidades de gestión hasta gurús de Internet. La intención es construir un debate que presente información y la diversidad de opiniones…

… aunque no servirá de nada: los trolls seguirán siendo trolls. Y seguirán comentando en este blog, ay.


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