YO NO TENGO QUE DAR EXPLICACIONES A NADIE

4 junio, 2015

Siempre que estoy escribiendo un guión me agobia la misma duda: “¿Esto se entiende bien? ¿No debería explicarlo mejor?”.

He llegado a la conclusión de que no hay que dejarse llevar por el miedo. Llenar el guión de momentos explicativos es un error.

Y yo he cometido ese error muchas veces. Para no volver a caer en él, me he preparado este breve recordatorio que quiero compartir con vosotros.

1) El espectador no va al cine a que le expliquen cosas. Como decía Billy Wilder, “si quieres transmitir un mensaje, ve a la Western Union”.

2) El espectador ha visto mil películas más de las que tú has escrito. Es listo. Es culto. Está acostumbrado a entender las cosas. La señora de Cuenca existe, pero no va a ir a ver tus películas por muy bien que las expliques.

3) La posibilidad de que aparezca un monstruo ignoto es siempre más terrorífica que cualquier monstruo que se pueda filmar. Nadie puede producirnos un terror más intenso que nuestra propia mente.

Del mismo modo, un relato en el que tenemos que imaginar elementos será siempre una experiencia más intensa que un relato en el que todo se cuenta dos veces.

4) Ante la duda, elige siempre no aburrir. Un espectador que no entiende lo que está ocurriendo se mantiene alerta. Un espectador que recibe una explicación que no necesitaba se aburre y se impacienta. Prefieres a un espectador pensando “qué coño pasa aquí” que un espectador pensando “ya lo he entendido, joder”.

5) En nuestra vida, tomamos muchas decisiones y llevamos a cabo muchas acciones sin que tener un motivo razonado detrás. Si un productor te pregunta “¿Por qué él se enamora de ella?” intenta escurrir el bulto. No contestes de forma directa. No hay respuesta correcta a esa pregunta. Nadie sabe por qué se enamora de alguien. El enamoramiento, como la mayor parte de las energías dramáticas, están motivadas por mecanismos sutiles, inconscientes muchas veces, difícilmente articulables en simples estructuras de “causa-efecto”. Cuando un productor pregunta “¿Por qué él se enamora de ella?” en realidad está preguntando “¿Es bueno este guión? ¿Me voy a arruinar haciéndolo?”. Está pidiendo clemencia a Dios. Es, por tanto, una pregunta retórica, y contestarla sólo dará lugar a problemas que antes no existían.

6) Si vas a incluir una explicación, nunca lo hagas en el diálogo. Los diálogos, en realidad, son acciones. Y así deben ser tratados por el guionista. La gente no habla para explicarse. La gente habla para conseguir cosas. La mayoría de las veces que alguien da explicaciones, está mintiendo, o eludiendo la cuestión, o intentando conseguir algo más allá de darse entender. El guionista debe tener en cuenta esas motivaciones, pero su deber es mantenerlas en el plano del subtexto.

-¿A qué vino a Casablanca?
-A tomar las aguas.
-¿Qué aguas? ¿Las del desierto?
-Me informaron mal.

Como dice David Mamet, el chico le dice a la chica “bonito vestido”, no le dice “¿quieres tener sexo conmigo?”. Los motivos del personaje deben pasar de la cabeza del autor a la cabeza del espectador por la magia de las acciones filmadas, no por explicaciones verbales. El cine no es un tratado de psicología.

7) El productor, la cadena, el actor… Las personas que no saben contar historias siempre te van a pedir que incluyan más explicaciones. Y no porque no hayan entendido la historia. La han entendido perfectamente. Por eso te han contratado. Pero cuando empiezan a invertir tiempo o dinero en el proyecto, empiezan a tener miedo. Y procuran calmar su conciencia haciendo ofrendas rituales al dios de la razón. Así pues, no escribas ninguna explicación por propia voluntad. De ese modo, cuando al final te obliguen a, o te engañen para, incluir explicaciones innecesarias, el resultado final no será demasiado catastrófico.

Sergio Barrejón.


OCHO ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

21 noviembre, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

1. El bloguionista Carlos García Miranda ha escrito en algunas de las ficciones televisivas de más éxito de los últimos años, por eso sabe muy bien las razones por las que mola ser guionista de series españolas y las argumenta de manera irrefutable en este enlace.

2. La consultora de guiones Ana Sanz-Magallón tiene un libro llamado ‘Cuéntalo bien’ que todo guionista debería tener y, por si fuera poco, en su blog también escribe perlas como ésta a menudo. Imprescindible.

3. Como ya avisamos en nuestro Twitter hace unas semanas, la guionista Virginia Yagüe ha publicado su novela ‘La última princesa del Pacífico’. Esta semana la entrevistaron en Fórmula TV y contó todos los detalles de su nuevo trabajo.

4. Argumento y personajes poco desarrollados, estructura pobre, inviabilidad comercial… Estos son algunos de los problemas más comunes de los proyectos de guionistas primerizos según este artículo de Las Horas Perdidas.

5. Así que, para evitarlos, a lo mejor es una buena idea seguir los consejos de este caballero.

6. O preinscribirte en las “X Jornadas Profesionales: Guionistas y Mercado Audiovisual” que se celebrarán en Madrid los próximos 6, 7 y 8 de diciembre y tomar apuntes. Más información aquí.

7. Esta semana ha sido bastante ajetreada en el blog. No sólo porque el post sobre la Cultura de Podemos de Chico Santamano haya superado las 100.000 visitas en dos días. Además, Natxo López publicó su reflexión sobre la polémica del anuncio de la Lotería de Navidad. Es bastante interesante –y lamentable– ver cómo hay compañeros que han pasado por situaciones parecidas. Así lo contó Toni Betrán en los comentarios. 

Por otro lado, David Muñoz publicó el martes una historia con moraleja. De nuevo en los comentarios, la compañera Verónica Fernández contó una anécdota personal merecedora de todo nuestro respeto y de la que hay que tomar nota.

8. Filmarket Hub, en colaboración con Bloguionistas, sortea 5 cupones regalo para participar en el Primer mercado cinematográfico y audiovisual online de Europa. Los ganadores disfrutarán de 3 meses gratuitos de cuenta Premium e inscripción de un proyecto de película, documental o serie de TV en el mercado Filmbox, que será lanzado el lunes 24 de noviembre. Este mercado conecta a guionistas y sus proyectos con productoras. En este post Natxo López habla de él.

Para participar en el sorteo, sólo tienes que escribir un email a bloguionistas@gmail.com con el asunto “Sorteo Filmbox” y tus datos personales: Nombre y apellidos, dirección, email y teléfono. Tenéis hasta el domingo 23 de Noviembre a las 23.59. Comunicaremos los 5 ganadores en el Twitter de @bloguionistas a lo largo del lunes 24 de noviembre.

Para inscribir el proyecto en el mercado Filmbox se deberán cumplir los requisitos establecidos por Filmarket Hub en su página web. Se recomienda tener listo el proyecto para inscribir en el mercado antes de utilizar el cupón regalo. Los cupones se podrán canjear a partir del 1 de enero de 2015.

Buen fin de semana.


ENTREVISTA: FERNANDO NAVARRO

16 septiembre, 2011

por Gorka Basaguren.

En Bloguionistas se ha escrito y reescrito en abundancia sobre cuál es la forma de acceder a este oficio. ¿Cómo se llega a ser guionista? Tengo 25 años y apenas he hecho unas prácticas en una serie de televisión así que no seré yo quien dé la clave mágica, pero tampoco creo que exista una respuesta concreta.

Recientemente, en el Verano de Guión de Córdoba, Valentín Fernández-Tubau decía que el oficio del guionista no es un trayecto en el que se asciende constantemente, si no una espiral en la que unas veces vas a estar arriba y otras abajo. Y tiene razón.

En mi caso, después de cursar el máster de guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, a través de una prueba entré como guionista en prácticas (sí, existen los becarios de guión) a Bambú Producciones. Hay que tener en cuenta que esas pruebas eran exclusivas para los alumnos del máster, y no conozco otra forma de entrar a trabajar en una serie de televisión que no sea por prueba o por enchufe contactos.

Pero al terminar el convenio que sostenía esas prácticas, de nuevo me vi en la línea de salida. Volvía a estar abajo en la espiral. Ya han pasado varios meses desde entonces, y como otros tantos aspirantes a guionista, sigo desempleado, vagando entre trabajillos de mierda esporádicos. Aún así, el tiempo que pasé en Bambú cuenta, porque aún recuerdo lo que aprendí y la gente que conocí. Porque de no haber estado ahí, no habría coincidido con profesionales como Fernando Navarro, guionista de series como Pelotas, ¿Qué fue de Jorge Sanz?, Hispania, la leyenda… Y en consecuencia no estaría escribiendo estas líneas.

Como dice Chico Santamano, lo importante es estar ahí, pero sobre todo, estar en movimiento. Porque cuanto más te mueves, más gente te ve. Y puede que algún día alguien se acuerde de ti.

En definitiva, no creo que ningún guionista haya accedido al oficio de la misma forma, y la de Fernando es una de esas trayectorias fuera de lo común que merecen ser destacadas.

Foto: Natxo López

¿Por qué decidiste ser guionista? ¿Buscaste la oportunidad o se te presentó de forma casual?

Medio tocaba la batería e intenté armar un grupo, pero en Granada todos mis amigos tenían uno. Así que me pareció que escribir cine o televisión podría ser igual de lucrativo y algo más relajado. Siempre me han interesado la escritura y el cine, y si juntas las dos cosas: sale un guionista.

Ahora están a la orden del día los cursos de guión, masters, etc. pero tus comienzos fueron muy distintos. ¿Cómo entraste en el gremio? ¿Recomiendas cursar este tipo de estudios?

Escribí mi primer guión de largometraje en Granada, antes de haber hecho otra cosa, en los ratos libres que me dejaban los trabajos mal pagados de camarero o crítico de música para un periódico local. Le pasé ese guión a un actor al que conocí casi de casualidad y él se lo llevó a una productora. Les gustó y me lo compraron. Como suele pasar, la película no se rodó, pero lo cobré íntegramente. Con ese dinero, conseguí tiempo para seguir escribiendo y moviendo cosas.

Respecto a los cursos, a pesar de mi formación, creo que está muy bien escuchar a guionistas con más experiencia, poner en práctica distintas técnicas de escritura, coincidir con más gente que también quiere escribir, aprender el paradigma, los tres actos y todas esas cosas de Aristóteles.

¿Qué hay de los libros? ¿Hay algún manual de guión, o algún libro de cualquier tipo, que te haya servido de guía o de inspiración?

De pequeño medio hojeé uno de Michel Chion cuyo nombre no recuerdo, pero que me parece que estaba bien escrito. Y alguien me dejó el que escribió Jean Claude Carrière, que es uno de los guionistas a los que más admiro. Sobre el proceso creativo a mí me han ayudado cosas muy variadas como el “Mientras escribo” de Stephen King o las “Oblique Strategies” de Brian Eno.

Y para aprender sobre el oficio recomiendo el “Backstory 4” (cuarto volumen de una serie dedicada a entrevistas a guionistas americanos, en este caso a los de los 70), y, sobre todo, “El Vendedor de Naranjas” de Fernando Fernán-Gomez, una novelita sobre un guionista que persigue a un productor para cobrar un guión.

¿Eres el típico guionista con un oficio alternativo? ¿Tienes un Plan-B por si lo de los guiones al final no funciona?

Dios proveerá.

Ahora, desde la distancia, ¿cómo recuerdas tus primeros trabajos de guionista?

No pienso mucho en los trabajos que ya he hecho. Y la realidad es que yo aún estoy empezando, con lo que mis primeros trabajos se remontan a antes de ayer. De todos modos, cuando empecé me sentía torpe en la escritura en sí. Me costaba encontrar las palabras justas, las más exactas o la manera de afrontar cada una de las secuencias. Hoy más o menos es igual.

Dicen las malas lenguas que curraste un tiempo de negro para un guionista famoso (si es que eso existe). No te pido nombres, pero sí anécdotas.

Las malas lenguas se equivocan. No era un guionista famoso. Y no conservo muchas anécdotas. Pero aprendí el oficio a su lado. No hice muchos trabajos para él. Dejó de llamarme pronto. Supongo que pensó que ya estaba preparado para ir por mi cuenta. No sé donde está ahora, pero si está leyendo esto, me gustaría invitarlo a una caña. Pago yo.

Has trabajado tanto en cine como en televisión. ¿Cuál es tu visión de estos dos medios hermanos y tan diferentes a la vez? ¿Dónde te has sentido más cómodo / has encontrado más facilidades para trabajar?

Escribir cine es un trabajo más parecido al literario. Es más personal y, a ratos, mucho más solitario. De la  televisión me gusta su inmediatez, el hecho de poder trabajar mano a mano con otros compañeros, conocer distintos métodos de escritura, ser disciplinado. Se mejora muchísimo como profesional cuando se escribe televisión.

¿Cómo crees que se podría mejorar la situación actual del cine español? ¿Y la calidad de las producciones televisivas?

Quitándolo de la sección “Cine Español” de las tiendas. “Rec” tiene que ir con cine de terror, “Pagafantas” con comedia y, no sé, “La Mujer sin Piano” en cine de autor. Por lo demás, para mí, el cine español no tiene ningún problema. Si que lo hay en la forma que tiene de percibirlo cierto sector del público. Pero no pasa nada, Spain is pain.

Mójate: ¿Cuál es el mejor guión español del año? ¿Y el mejor guión del mundo este año? ¿Y el mejor guión DE TODOS LOS TIEMPOS?

Uff. No sé. De lo que llevo visto este año, me han encantado los guiones de “Dispongo de Barcos” de Juan Cavestany y el de “Cerro Bayo”, una preciosa película argentina. Y estoy impaciente por ver “No Habrá Paz para Los Malvados”, de Enrique Urbizu y “La Piel que Habito”. Respecto a guiones de fuera, ahora mismo recuerdo los de “The Kids Are Allright” de Lisa Cholodenko, “I Saw the Devil” de Jee-woon Kim o “El Padre de mis Hijos” de Mia Hansen Love.

No me atrevo a decir cuál es el mejor guión de todos los tiempos. Puedo empezar a decir guiones que me gustan, no sé… “Río Bravo” de Leigh Bracket y Jules Furthman me parece uno de los mejores, quizá mi favorito por su tono, tan ligero. Están muy bien “La Piel Suave” de Truffaut y Jean Louis Richard, “El Apartamento” de Billy Wilder y I.A.L. Diamond, el guión de “Yi Yi” de Edward Yang, que es como una novela, los guiones de Robert Benton y David Newman (que escribieron casi seguidos) para “Bonnie & Clyde”, “¿Qué me pasa, Doctor” y “El Día de los Tramposos”) y “Superman” o “Two-Lane Blacktop” de Rudolph Wurtlitzer. Si me preguntas mañana, seguramente te diría otros.

¿Cómo llega un joven de Granada a recibir el encargo de desarrollar un guión de largometraje para los hermanos Weinstein?

Llevo tiempo escribiendo con uno de mis mejores amigos, el director Gonzalo López-Gallego. A raíz de la buena acogida de su película, “El Rey de la Montaña”, en el festival de Toronto, se le abrieron las puertas del mercado americano. Un día le encargaron una película de terror y él se atrevió a sugerir mi nombre para escribirlo, aún sabiendo lo difícil que era que aceptaran a un guionista español, desconocido. Les mandamos un tratamiento escrito en inglés, les gustó y encargaron el guión. Todo es mérito de Gonzalo y de nuestros agentes en ICM, que han ayudado mucho con el papeleo.

Hay gente que piensa que “los del cine” os bañáis en champán. ¿Es tu caso? ¿Qué te pilla más cerca: el ranking de Forbes o el comedor de Cáritas?

“Hemos pasado de las más bajas cotas de la pobreza a las más altas cotas de la indigencia”.

¿Cuáles son las claves que te han permitido acceder al mercado internacional? ¿Cómo ha sido el sistema de trabajo con los productores estadounidenses?

La única clave está en la confianza que Gonzalo tiene en mi trabajo. También han ayudado la suerte y un moderado conocimiento del inglés para la escritura del primer tratamiento y la comunicación con ellos. Respecto al sistema, nos han dejado trabajar con bastante libertad. Como en cualquier trabajo, nos mandaban algunas notas desde Red Wagon -la productora- y más tarde, Dimension Films -el estudio- daba el visto bueno a los borradores que íbamos mandando. No ha sido especialmente traumático ni horrible. Son muy educados y muy amables. De todos modos, no me gusta mucho hablar mucho de este guión, porque como todo en Hollywood, no sabemos qué va a pasar con él.

¿Cómo es tu rutina de trabajo? ¿Eres de los que escriben a mano en un café, con jersey de cuello vuelto y fumando sin parar? ¿O tienes una mesa de diseño con un iMac y un sillón ergonómico? ¿Eres de los que no salen sin su libretita en el bolsillo, o trabajas en horas fijas?

¿Alguien escribe con jersey de cuello vuelto? Yo me levanto más o menos temprano, leo la prensa, pongo música y escribo hasta la hora de comer. Después, continúo hasta la caída de la tarde. Trabajo en un despacho sencillo, pequeño, siempre con música, con luz natural y ayudándome muy de vez en cuando de una libreta, que luego casi no miro.

¿Qué les recomendarías a un guionista novel para llegar a vivir de esto?

Que lea. Un guionista es un escritor. Y un escritor tiene que leer. Todo el tiempo y todo lo que caiga en sus manos.


FLASHBACK: EL TESTAMENTO DE BILLY WILDER

5 septiembre, 2011

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

El valiente y numeroso equipo de periodistas que nutre este blog ha averiguado, tras una larga investigación, que, cuando Billy Wilder murió, tenía algo fuertemente agarrado en su mano derecha.

Gracias a una herramienta metálica y a un uso algo liberal de la fuerza bruta, se pudo arrancar el objeto de la mano agarrotada.

Era una libretita.

En la primera página, unas anotaciones a lápiz, en la ininteligible caligrafía del maestro.

Por fin, ahora, coincidiendo con el centenario de la muerte del director y guionista, se han podido descifrar esas últimas palabras.

Al parecer era una serie de consejos para los jóvenes guionistas.

El trabajo de traducción ha puesto a prueba a nuestro nutrido plantel de expertos y asesores externos.

Pero, por fin, podemos poner esos consejos a disposición de nuestros lectores.

Aquí están:

1. El público es caprichoso…
2. Así que agárralo del cuello y no lo sueltes
3. Desarrolla una línea de acción clara para tu protagonista
4. Ten claro adónde vas
5. Cuanto más elegante y sutil seas ocultando los giros de tu guión, mejor escritor serás.
6. Si tienes un problema en tu tercer acto, el problema de verdad está en el primer acto.
7. Un consejo de Lubitsch: deja que el público sume dos más dos, te querrán para siempre.
8. Cuando escribas una voz en off, ten cuidado de no decir lo que el público ya está viendo. Asegúrate de que añade algo a la imagen.
10. El acontecimiento que cierra el segundo acto desencadena el tercero.
11. El tercer acto tiene que ir cada vez más, más y más rápido hacia el desenlace. Y una vez llegado, se acabó. No te enrolles más.

Ejem…

Bueno, la historia real es que el maestro le enunció estos consejos a Cameron Crowe y los he traducido de aquí.

Y, como la principal norma de Wilder, a pesar de no estar en este decálogo, era no aburrir, nunca aburrir, este texto acaba… aquí.

(Post publicado originalmente en Guionista en Chamberí el 6 de julio de 2006)


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