LA ADVERTENCIA

24 febrero, 2010

Por Chico Santamano.

Segunda y última vez que les advierto que ando como puta por rastrojo metido en un curro que me está absorbiendo la vida por la punta de los dedos. De esta salgo enfilado para convertirme en el productor ejecutivo más importante de este país (que alguien me vaya pidiendo plaza en un centro de desintoxicación) o directamente me quedo como estaba, pero con tantas experiencias marcianas como para tres años de “posts llorones” non-stop (por si las moscas, pídanme la plaza en el centro de todas formas, que nunca se sabe).

Me gustaría dedicarle más tiempo a este texto, pero como tampoco quiero entrar en polémicas, intentaré ser directo, aséptico y (si me apuran) todo lo elegante que puedo llegar a ser ante el motivo de la advertencia de este post. ¿Y cuál es la advertencia? Ahí va…

NO LE HAGAN NI PUÑETERO CASO A ESTA SEÑORA.

Si como yo, no tienen mucho tiempo para leer, les copio y pego unos extractos de la sorprendente entrada que Beatriz Maldivia (su historial aquí) ha realizado en “Blog de cine” sobre las ayudas del Ministerio para el desarrollo de guiones de largometraje.

Advertencia: si conoce mínimamente la profesión de guionista, la lectura de estos párrafos pueden cabrearle y hacerle caer en un profundo estado de shock.

(…) el tratamiento secuenciado es casi igual que un guión literario, con la única diferencia de que no tiene diálogos. Si es necesario señalar que un personaje dice una cosa —lo cual ocurrirá en contadas ocasiones—, se hace en modo indirecto, o sea: «Fulanito le dice a Menganita que…» en lugar de irse a otro párrafo, poner los márgenes de los diálogos, indicar el nombre de quien habla y especificar cómo se dijo exactamente. Todo lo que no sean diálogos, ya estará incluido en este tratamiento.

Primer error. El tratamiento secuenciado NO es un guión literario sin diálogos. Vale que es una invento un tanto extraño. Un hijo bastardo entre un tratamiento y una escaleta. Pero si quieren saber de verdad qué es un “tratamiento secuenciado” lean la entrada de Pianista en un burdel de la semana pasada.

Si la ayuda que ofrecen consiste en un dinero con el que la persona que crea el guión pueda mantenerse durante unos meses para dedicarse en exclusiva a escribir, es absurdo ofrecerla cuando se ha concluido este extenso documento. Lo más probable es que, cuando se disponga de un tratamiento secuenciado, se haya hecho más trabajo en el guión del que queda por delante.

Segundo error. Cualquiera que haya escrito un poco en la vida, sabe que un documento de (como máximo) 30 páginas no es un “EXTENSO DOCUMENTO” comparado con lo que viene después.

Tercer error. ¿Qué locura es esa de que el tratamiento secuenciado es lo más fácil y lo que queda por delante es poca cosa como para merecer la ayuda? Entre un tratamiento secuenciado y una primera versión de guión (motivo por el cual te subvencionan) hay un trabajo ENORME. Pero es que entre la primera y la segunda puedes echarle muchas más horas aún. Y si eres un poquito exigente puede que entre la segunda y la quinta no queden ni dos líneas de dialogo de la versión primigenia.

Beatriz Maldivia, debería usted saber que un guión es un trabajo en constante evolución desde la primera versión hasta el día que el director grita la palabra “Acción”. Así que ese tratamiento secuenciado no es más que un pequeño paso para el guionista y un gran paso para nadie.

(…) Lo único que quedaría sería dialogar, pero eso es un trabajo menos complicado. Incluso en los casos en los que se quiera cuidar mucho los diálogos o cuando se trate de autores a los que esta parte les cueste especialmente, el trabajo es menor que el de lo anterior… aunque sólo sea porque toda la exploración que has hecho de los personajes ya te ayuda a saber cómo hablan y porque sólo tienes que elegir la forma de decirlo, pues las cosas que se van a decir también se han decidido a estas alturas.

Cuarto error. Y lo llamo error por no llamarlo insulto. ¿¡Dialogar es más fácil que escribir un tratamiento!? Santo Dios… Estoy convencido de que todos los compañeros que trabajan en series de este país, única y exclusivamente, dialogando capítulos habrán puesto el grito en el cielo al leer esta irresponsabilidad. ¿Ahora resulta que su trabajo es una chorrada al lado del de sus compañeros escaletistas o argumentistas?

Y vamos a por la última atrocidad…

(…) Es bastante habitual incluso que no se llegue a pasar nunca por este proceso y que directamente desde una sinopsis o un tratamiento corto —de entre cinco y diez páginas— se proceda a dialogar al mismo tiempo que se decide cuántas escenas habrá y qué ocurrirá en cada una.

Quinto error. Me aterra pensar que la autora está dando clases de guión no sé bien dónde porque ésta (por si no había quedado claro anteriormente) es la confirmación del desconocimiento más absoluto sobre el oficio de guionista.

Es “bastante habitual” que los principiantes sin formación pasen de 0 a 100 en un segundo. Es decir, se ponen a dialogar directamente. Así escribí yo mi primer trabajo, claro.  Pero cualquiera que tenga una mínima experiencia sabrá que no es NADA HABITUAL enfrentarse ante la tarea de dar forma a un guión sin pasar por una mínima escaleta. Este paso es clave por una mera cuestión práctica y sobre todo es imprescindible cuando trabajas en equipo.

En fin, me reclaman de nuevo desde las catacumbas. Así que, con todos mis respetos, no le hagan ni caso a Maldivia. Me parece ridículo jurarles que esto no funciona como ella cuenta. Que así no se hacen los guiones. Pero lo haré.

Les juro que un tratamiento es importante, pero no es lo más laborioso.
Les juro que en las sucesivas versiones de guión puedes tirarte meses y años trabajando.
Les juro que dialogar no es una nimiedad al lado del tratamiento. Todo lo contrario.
Les juro que los profesionales, salvo experimentos bizarros, no pasan de una sinopsis de 5 páginas a dialogar.

¡Se lo juro! ¡TODO!


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