DONOSTIA 2016: ENTREVISTA A BORJA COBEAGA

27 septiembre, 2016


Entrevista y Fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Con motivo de la presentación de Kalebegiak, una película colectiva que recoge la visión sobre San Sebastián de varios cineastas estrechamente relacionados con la ciudad, durante el Festival pudimos charlar con Borja Cobeaga sobre Bidexka, su nuevo cortometraje. Y ya de paso sobre comedia en general.

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Los cortometrajes que forman Kalebegiak tienen como nexo en común aportar distintas visiones de directores sobre la ciudad de San Sebastián. ¿Por qué has elegido contar esta historia y no otra?

Si hablamos de cómo surgió el corto, empezaré diciendo que yo tenía otro corto en mente. Esta primera idea la escribí yo solo y no me gustó nada como había quedado el guión. Se llamaba Niño Señor. Y a pesar de lo divertido del título, no me gustaba nada. Fue entonces cuando hablé con Diego San José sobre una idea que teníamos ya pensada desde los tiempos de Vaya Semanita y que por cuestión de producción nunca se pudo ejecutar, pero ahora sí que se han dado las condiciones adecuadas. Por un lado la producción era asequible para este proyecto, y por otro, y a diferencia de Niño Señor, esta idea sí reflejaba una visión mucho más clara de lo que es importante en esta ciudad: la gastronomía. El Festival es el ejemplo perfecto para decir que incluso más que el cine, aquí importa la comida. Lo que preocupa no es que Ethan Hawke reciba o no un premio, sino dónde ha comido y si le ha gustado.

Con esto quiero decir que dentro de la visión de San Sebastián como ciudad, todo lo que tiene que ver con la gastronomía es importante, como se demuestra en el giro final. Y pensamos que la mejor manera era darle esa épica a todo este tema de la gastronomía, y sobre todo al de los cocineros como figuras importantes. Diego y yo teníamos incluso otro sketch de Vaya Semanita al respecto, que tampoco llegamos a hacer nunca, sobre un hombre que tenía un ataque al corazón en el Bulevar (una de las zonas con más bares) y la gente se arremolinaba a su alrededor, de donde surgía un chef donostiarra diciendo: “apártense, soy cocinero”, como si fuera una figura omnipotente. Para esta visión de la ciudad decidimos hacer esta chorrada, que al hacerla a lo grande se convierte en una gran chorrada.

En definitiva, considero que el cortometraje que he hecho para Kalebegiak es una parodia de la ciudad, porque la idiosincrasia de esta ciudad es muy parodiable, con sus particularidades en el modo de vida y con sus tótems, que están ahí para ser cuestionados.

La persecución con la que comienza la historia está realizada con muchos medios. ¿Te planteabas ya desde el guión una persecución así?

Sí. Creo que es importante verlo en imágenes desde el guión. Al principio, la persecución se escribió para ser rodada en la playa de La Concha, pensando que nadie recurriría en Kalebegiak al tópico de destacar este lugar, pero resulta que fuimos uno de los últimos en rodar y nos dijeron que La Concha estaba siendo utilizada por varios cortometrajes más, así que decidimos cambiarlo sin alterar la idea original: debía ser un escenario icónico de la ciudad. Este corto no tendría la misma gracia si hubiese sido pensado para Zamora o Almería, por decir dos ejemplos. Fue así cómo acabamos situándolo en Gros, antes incluso de hacer la segunda versión de guión, con la persecución ya más o menos como se muestra en el corto, porque tenía que ser muy visual para ir en consonancia con la estructura de la historia. Y todo con el objetivo de transmitir la fantasmada. Cuanto más aparatoso en cuanto a localización, gente mirando, adelantamientos y demás, más gracia iba a tener, porque queríamos basar la comicidad precisamente en esa exageración que queremos transmitir de San Sebastián con respecto a su cocina.

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Fotografía tomada durante el rodaje de Bidexka

La elección de rodar en euskera, que no era algo impuesto por el proyecto, ¿se debe a una decisión de guión para fomentar esa especificidad?

Es un caso curioso. Uno de los motivos por los que deseché Niño Señor fue que tenía mucho diálogo y no me veía haciéndolo en euskera. En cambio, Bidexka, en su primera versión de guión, no tenía prácticamente diálogo y eso me animó a atreverme más. Lo que pasa es que Diego San José y yo somos unos fanáticos del diálogo y cuando nos ponemos a escribir acaba saliendo mucho diálogo. Así que acabar haciendo un corto en euskera con mucho diálogo se debe a una bola de nieve, porque en realidad el corto iba a ser muy mudo… pero nos pierde el diálogo.

Pues para no estar en la primera versión es en gran medida el diálogo el que mantiene la tensión hasta el desenlace del cortometraje. Sobre todo gracias a una conversación que se presenta como ya iniciada y que el espectador solo puede tratar de seguir debido a la falta de concreción.

Sí. Eso fue idea de Diego, que pensó que sería bueno introducir la idea de segunda oportunidad que subyace en el diálogo con tal de mantener la tensión. Sin estas líneas de diálogo se hubiese quedado en tan sólo una ambulancia que va cumpliendo peripecias hasta llegar al hospital/restaurante. Otra idea que trabajamos desde el guión y que creo que queda muy bien es el Basque Culinary Center (la universidad culinaria de San Sebastián), esa mezcla absoluta resultante de un laboratorio de pruebas químicas y un hospital y que en realidad es una cocina. Diego propuso añadir esta historia personal para darle más gracia al personaje de la conductora. Y la verdad es que con eso conseguimos que no sea simplemente un chiste de dos líneas.

¿Qué etapas habéis seguido durante el proceso de construcción de la historia?

Primero nos centramos en la idea, que estaba bastante clara. Una ambulancia a toda pastilla por San Sebastián transportando lo que parece ser un órgano pero que en realidad es el pescado más fresco del mundo. Luego trabajamos la estructura, qué podía o no pasar, qué acciones debía ir superando la ambulancia. Finalmente, la última capa fue la creación del personaje: qué condicionantes o qué historia tenía detrás, para hacerlo lo más interesante posible. Cuando estábamos diseñando cómo podía ser la conductora, pensaba mucho en la socorrista del video viral de YoutubeLa he liao parda”. Youtube es una buena referencia. Por ejemplo, la película sueca Fuerza Mayor, una de las mejores comedias negras de los últimos años, se inspiró en tres videos de Youtube. Y nosotros, en No Controles, metimos también una referencia, ya que el personaje de Juan Carlitros aparecía como un gato de Youtube. A veces Youtube es una buena inspiración. No sé si eso responde a la pregunta.

Durante el festival, pudimos hablar con Patxo Tellería, que nos comentó que para él hacer comedia con un toque social le servía en cierto modo de catarsis. Tú has hecho comedia de todo tipo, desde la más basada en chistes como Ocho Apellidos Vascos a otra más situacional como Negociador, ¿en qué te ayuda a ti hacer comedia?

Yo creo que hacer comedia me sale un poco de forma natural desde que escribí mi primer corto, que no tenía pensado que fuera una comedia pero que acabó siéndolo. A mí me aporta, de una manera muy egoísta o incluso manipuladora, la risa del público. La sensación que tiene uno cuando ha escrito algo y lo ve proyectado con un público que además se ríe en el momento que tenías pensado es maravillosa. Y temáticamente hablando de la comedia, creo que también aporta una visión de mi vida. Para mí, sobre todo es una reacción contra la solemnidad, contra las cosas graves. Creo que la comedia te permite utilizar una herramienta que no es solemne en absoluto pero que te permite tratar asuntos que te lo parecen en mayor o menor medida. Desde Pagafantas, donde tratábamos el drama personal de ser un pringado, a Negociador, donde toqué el tema de las negociaciones de ETA con un fuerte contraste entre la historia cómica y todos los muertos que hay detrás de una situación tan grave como esta. En suma, a mí la comedia me ayuda a restar solemnidad.

El otro día leía que Verhoeven estaba muy interesado en hacer cine político en los ochenta y noventa y trabajaba en Estados Unidos, con lo que tenía que hacer ciencia-ficción. Y creo que en cierto modo mi aproximación al cine político es usar la comedia, porque sí que es verdad que la experiencia de haber hecho Negociador me ha hecho pensar que me gustaría hacer más cosas así, porque hay temas realmente apasionantes. Por ejemplo, hace poco estaba pensando en hacer una especie de Il Divo con Rita Barberá, casi sin salir de casa, como una especie de obra teatral. Casi de Polanski, pero con Rita Barberá, aunque es muy difícil que no te salga grotesco. Lo que me desanima a hacer lo de Rita Barberá es precisamente que no queda solemne pero se va tan al otro extremo, a lo grotesco, que es difícil de hacer.

Nosotros como valencianos lo agradeceríamos, sin duda.

Es que Valencia tiene un poco esa cosa exagerada, petarda. Petarda en el sentido literal, no es una metáfora.

¿Cuales dirías que son tus recursos cómicos favoritos a la hora de escribir?

Yo creo que lo que más me gusta es sembrar sin chiste para luego rematar con una gran risa. Donde más disfruto escribiendo es con una situación que a lo mejor dura un montón y te hace dudar de si va a ser comedia, pero que por la combinación de varias cosas acaba estallando como tal. Es lo que Diego y yo llamamos el cebe. Hablamos de cebar. Por utilizar otra película, pienso en el ejemplo de la uruguaya Whisky, donde la primera risa llega en torno al minuto 50, y que funciona por la repetición y la conjunción de varios elementos. Es ese tipo de comedia, que no se basa sólo en el chiste y que estalla por acumulación o por la presentación que se ha ido sembrando del personaje la que más me interesa a la hora de escribir.

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En cierto modo es la dilatación de un buen sketch, ¿no? Una situación de partida, en este caso más dilatada al tener más tiempo, pero que sirve para luego generar un número elevado de situaciones cómicas derivadas de esa premisa.

Sí. Es también una estructura muy de cortometraje. Por ejemplo, en Éramos pocos, que partía de una situación a priori nada cómica, justamente pasaba eso. Era la situación la que servía para envolver al espectador y hacer estallar la risa en el último tercio. Una situación que por otro lado era un drama en sí misma.


NUESTROS NOMINADOS AL GOYA

15 diciembre, 2015

Este año se ha juntado la semana de las cenas de empresa con el final de la campaña electoral… y con las nominaciones al Goya. Los cuñadómetros están al rojo vivo. Guionistas: llevaos la Moleskine a todas las cenas, incluida la de Nochebuena. Las discusiones van a dar perlas que podréis usar durante años en próximos guiones de comedia costumbrista.

Sobre la campaña electoral, qué decir. El banco azul del Congreso está más reñido que los enchufes de un Starbucks. Pero sólo hay dos candidatos que no ofenden a la inteligencia y no hace falta ni nombrarlos. Uno de ellos, además, ha demostrado que un español de menos de 40 años puede llevar camisa por dentro sin parecer de derechas. Un dato que el 90% de los guionistas españoles ignoraban.

Sobre las cenas de empresa, qué decir: exceso de alcohol, azúcar, hidratos y carne con antibióticos. Si queréis destacar, cenad ensalada y bebed agua. Se reirán de vosotros, pero por dentro envidiarán vuestra entereza. Y bueno… viviréis más.

Centrémonos en los Goya. Pero dejando para los cuñados la indignación por la ausencia de tal película y la incredulidad por el éxito de tal otra. La votación ha sido democrática, como siempre, y los resultados dejan más cabreos que satisfacciones. Como siempre. Como en el Congreso.

Lo que nos interesa destacar:

-Borja Cobeaga está nominado a Mejor Guión por Negociador. Con motivo del estreno de la peli, Borja Cobeaga nos concedió una entrevista estupenda con unas fotos chulísimas.

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Borja Cobeaga. Foto: ©Nacho Méndez

No es el único de los nominados a Mejor Guión Original que hemos entrevistado en el blog. Cesc Gay y Tomás Aragay, los guionistas de Truman, también nos concedieron sendas entrevistas. Cesc Gay habló con Alberto Pérez Castaños, y Tomás Aragay con Ángela Armero.

Foto: ©Héctor Beltrán

Cesc Gay. Foto: ©Héctor Beltrán

¿Y qué pasa con Guión Adaptado? Pues también hemos entrevistado a la mitad de los nominados. Con Agustí Villaronga (El rey de La Habana) sólo pudimos hablar en una round table durante el festival de San Sebastián, pero Paula Ortiz (La novia) nos concedió una extensa y jugosa entrevista  y con David Ilundain (B) hablamos incluso antes del rodaje, cuando lanzaron su campaña de crowdfunding.

Paula Ortiz. Foto: ©Héctor Beltrán

Paula Ortiz. Foto: ©Héctor Beltrán

Y la cosa no acaba aquí: también en San Sebastián (adonde acudimos gracias al apoyo económico de DAMA) pudimos entrevistar a Fernando Colomo (Isla bonita), que está nominado a… Mejor Actor Revelación.

Carraspeos, ceños fruncidos… Sigamos.

Isla bonita es un experimento maravilloso con el que quizá no se atrevería ningún otro director de su generación, y aunque no está nominada a ningún premio gordo, la entrevista que nos concedió Fernando Colomo es de las que mejor recuerdo nos dejaron.

Fernando Colomo. Foto: ©Héctor Beltrán

Fernando Colomo. Foto: ©Héctor Beltrán

Y tenemos más noveles entre nuestros entrevistados de este año: concretamente, dos nominados a Mejor Dirección Novel: Leticia Dolera (Requisitos para ser una persona normal) y Juan Miguel del Castillo (Techo y comida).

Leticia Dolera. Foto: @Héctor Beltrán.

Leticia Dolera. Foto: @Héctor Beltrán.

Para celebrar todas estas nominaciones, sorteamos 3 DVDs de Negociador entre nuestros lectores. Para participar en el sorteo, sólo tienes que suscribirte a LA SEPARATA, la newsletter de Bloguionistas, que empezaremos a publicar a principios de 2016. Pincha en el enlace y suscríbete antes del 31 de diciembre de 2015 y entrarás en el sorteo de 3 DVDs de Negociador, de Borja Cobeaga.

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A los que os habéis suscrito ya durante la pasada semana también os consideramos incluidos en el sorteo. Y muy majos, os consideramos también. Gracias.

Sergio Barrejón.


MARTÍNEZ-LÁZARO, EL APELLIDO COMPUESTO DEL ÉXITO

7 octubre, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

Ya ha pasado más de un año desde ‘Ocho apellidos vascos’ y aún se sigue hablando de ella. El boom ha aguantado prácticamente hasta el estreno de su secuela, el próximo 20 de noviembre. Otra medalla más para la colección de la película. Sus responsables: dos guionistas jóvenes pero ya maestros de la comedia, y un director veterano y todavía más maestro en el género. Ayer, uno de esos guionistas –Borja Cobeaga– y ese director –Emilio Martínez-Lázaro– se reunieron en la Cineteca del Matadero de Madrid. El guionista entrevistó al director haciendo un repaso de su trayectoria, inaugurando así una nueva temporada de Los Martes de DAMA con ‘Martínez Lázaro, los apellidos del éxito’.

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Emilio Martínez-Lázaro y Borja Cobeaga.

Para iniciar esta conversación entre guionista y director, Borja Cobeaga resumió de manera perfecta la carrera de Emilio Martínez-Lázaro: es un director que ha llevado al cine y ha hecho reír a tres generaciones distintas. En los 90 fue la comedia madrileña con ese tándem que hizo con David Trueba al guión y que dio como resultado dos películas míticas: ‘Amo tu cama rica’ (1991) y ‘Los peores años de nuestra vida’ (1994). A principios del 2000 volvió a reventar taquillas, esta vez con la comedia musical: ‘El otro lado de la cama’ (2002) y su secuela, ‘Los dos lados de la cama’ (2005), esta vez con David Serrano escribiendo. Y, diez años después, los apellidos vascos. Casi nada.

Lo curioso es que son comedias muy distintas pero todas agradan al gran público. ¿Es consciente de eso el director? “Siempre he sabido lo que me gustaba”, respondió a Cobeaga, “no he cambiado mi punto de vista, tengo gustos invariables en comedia”, y nombró a Howard Hawks y a Ernest Lubitsch y ‘Ser o no ser’.

El nombre de Martínez-Lázaro siempre ha estado asociado a la comedia, pero él aseguró que no se trata de una asociación buscada. No olvidemos que su primera película, ‘Las palabras de Max’ (1978) era un drama y ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín. Según contó, la película que le abrió los ojos en cuanto a comedia se refiere fue ‘Ópera prima’ (1980), de Fernando Trueba: “Es una comedia personal pero con sentido del espectáculo”, dijo. Tras eso, el director empezó a experimentar con el género: ‘Sus sueños dorados’ (1980), ‘Todo va mal’ (1984), ‘El juego más divertido’ (1987) y la que fue la siguiente parada de Cobeaga en el repaso a la filmografía de Martínez-Lázaro: ‘La mujer lunática’ (1990), el capítulo del director dentro de la serie de Televisión Española ‘La mujer de tu vida’. Lo escribió y lo dirigió él mismo y lo produjo junto a Fernando Trueba: “Es un homenaje claro al cine americano de los años 30 y 40”, explicó. Curiosidad: los títulos del crédito son de Juan Carlos Eguillor, tío de Borja Cobeaga.

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Emilio Martínez-Lázaro.

Siendo el madrileño un director que ha hecho tanto drama como comedia, Cobeaga le preguntó por las diferencias a la hora de prepararse. Martínez-Lázaro dice que para dirigir drama prepara una dirección más cerrada, mientras que para la comedia lo deja más abierto. “Ahí entra en juego la vis cómica, que es algo muy sutil”, dijo, “y decirle a los actores que hagan la escena tal y como te la habías imaginado es una novatada”.

Tras pasar por las antes mencionadas ‘Amo tu cama rica’ y ‘Los peores años de nuestra vida’ –proyección de momentazos de Gabino Diego en esta última incluida– Cobeaga y Martínez-Lázaro repasaron el siguiente mega-éxito del madrileño: ‘El otro lado de la cama’. Para hacerlo, Borja puso este fragmento:

Esa patada junto a ese indignado “¿qué está pasando aquí?” de Javier, el personaje de Ernesto Alterio, levantó una carcajada entre los asistentes. No es para menos. Entrevistador y entrevistado analizaron la escena: “Es un momento mítico de la comedia española”, opinó Cobeaga. Algo con lo que estaba de acuerdo Martínez-Lázaro, que explicó que fue una idea de Ernesto Alterio. “Aunque ese momento no existiría sin el brillante diálogo anterior”, dijo.

Otro momento que todo el mundo recuerda de ‘El otro lado de la cama’ es la aparición del niño melón. Cobeaga no lo proyectó, hizo una cosa mejor: explicar su origen, para goce de los asistentes. Borja contó que, una noche, estaba en un bar de Malasaña con Nacho Vigalondo –¿soy yo o una anécdota que empieza así sólo puede molar?– cuando un chino entró vendiendo unos llaveros. Vieron uno que les hacía gracia: un muñeco con cabeza de melón al que no dudaron en bautizar como “niño melón”. Al parecer, el chino estuvo de acuerdo con ese nombre. Le contaron esta broma a David Serrano y el resto, bueno, ya se sabe.

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Borja Cobeaga.

Al final, de lo que menos se habló fue de ‘Ocho apellidos vascos’. Pero fue por falta de tiempo, más que por otra cosa. Estos encuentros siempre se quedan cortos. Aún así, se rascaron minutos para hablar del fenómeno y, sobre todo, de su secuela. Director y guionista nos pusieron los dientes largos diciendo que ya habían visto la película. Borja Cobeaga dijo que estaba contento con el resultado, que los actores siguen en estado de gracia, incluidos los nuevos, y que en breve podremos ver el tráiler. Una pena no haberlo visto ayer mismo. Hubiese sido un buen cierre a ‘Martínez Lázaro: los apellidos del éxito’.

“Por cierto, eso está mal, Martínez-Lázaro es un apellido compuesto”, bromeó Emilio al terminar refiriéndose al título de la conferencia proyectado en la pantalla. “Es que ‘Martínez-Lázaro, el apellido compuesto del éxito’ no quedaba bien. No dejes que la realidad te estropee un buen título de conferencia”, se defendió Cobeaga. Lo dicho, dos maestros.

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MARTÍNEZ-LÁZARO, COBEAGA Y LA FÓRMULA DEL ÉXITO

23 septiembre, 2015

El director Emilio Martínez-Lázaro tiene una especie de fórmula del éxito: buscarse un guionista-director joven y “robarle” un guión de comedia para dirigirlo él. La repite una vez por década: en el ’91 con David Trueba y Amo tu cama rica; en 2002 con David Serrano y El otro lado de la cama, y el año pasado con Cobeaga y los apellidos.

Foto: Sergio Enríquez-Nistal

Emilio Martínez-Lázaro y Borja Cobeaga. Foto: Sergio Enríquez-Nistal

Si queréis saber más sobre esta hábil maniobra y otros secretos para petarlo, no faltéis al diálogo que mantendrá Martínez-Lázaro con Borja Cobeaga el próximo 6 de octubre en la Cineteca de Matadero (Madrid), que bajo el título Los apellidos del éxito inaugurará la nueva temporada de Los martes de DAMA.

En esta temporada, también regalaremos entradas para los lectores del blog. Aunque los precios son de chufla (2€ para estudiantes de audiovisual y 5€ para el resto), siempre mola que te regalen cosas, y sobre todo, estar seguro de que no te quedarás sin un asiento. Porque lo que empezó siendo un insider tip, ahora ya corre de boca en boca, y con mucha frecuencia los martes de DAMA agotan las localidades.

Así que no esperes más. Rellena este formulario si quieres conseguir una de las dos entradas gratis que regalamos para Los apellidos del éxito, el martes 6 de octubre a las 19:00 en la Cineteca de Matadero. Tienes una semana para participar: hasta el miércoles 30 de septiembre estaremos recibiendo vuestros correos.

(Participar en esta promoción supone que has leído y aceptas lo que se dice en nuestro disclaimer sobre Protección de Datos personales.)

Sergio Barrejón.


“LA PEREZA ES LO QUE MUEVE EL MUNDO”

13 marzo, 2015

A lo tonto, Borja Cobeaga lleva casi un año de promoción: junto a Diego San José hizo más entrevistas de las que cualquier guionista hubiese imaginado tras el estreno de ‘Ocho apellidos vascos’; luego publicaron ‘Venirse arriba’, su primera novela; al poco tiempo vio la luz ‘Aupa Josu’ y, justo hoy, estrena ‘Negociador’, su tercera película como director. ‘Negociador’ es una película muy especial porque está hecha con pocos medios, trata sobre un tema delicado y es muy diferente a los dos primeros largometrajes de Borja. Así que, como imaginaréis, teníamos muchas ganas de hablar con él.

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Foto: @Nacho Méndez

Una de las cosas que más me ha sorprendido de ‘Negociador’ es tu evolución como director de largometrajes, ¿qué piensas que ha cambiado del Cobeaga de ‘Pagafantas’ al actual?

Sobre todo tenía ganas de hacer algo muy personal. Con esto no quiero decir que ‘Pagafantas’ no lo fuese, aunque hubiese ganas de provocar la carcajada no creo que hubiese concesiones; era una comedia alocada y con un poso bastante melancólico. El siguiente paso fue ‘No controles’, que también era una comedia alocada, pero más clásica y sin esa melancolía. Sin embargo, los primeros cortos que hice, como ‘Éramos pocos’, funcionaron muy bien y no tenían ese sello de comedia loca. Pensé que a lo mejor me estaba perdiendo algo, ya que eran algo muy personal y no lo estaba imprimiendo en lo que estaba haciendo ahora. Y de ahí vino ‘Negociador’, de la necesidad de tener ese tono incluso antes de que se me ocurriera la historia. También me pasa que, como espectador cada vez me gustan menos las pelis “académicas” y que son más correctas y me gustan más las películas imperfectas y con personalidad.

Pero recuperar el tono de ‘Éramos pocos’ no te hace renunciar a la comedia de gag, porque, al menos, la sigues escribiendo…

No. Para mí lo ideal sería alternar. La comedia más de gag, de carcajada, da muchas satisfacciones. Ver que una línea de diálogo o una situación que has escrito funciona en una sala llena de gente que se ríe a carcajadas es muy satisfactorio y hace que sea muy difícil renunciar a eso. Lo que pasa es que si sólo me dedicase a eso sí que sentiría que estoy renunciando a algo que me gusta mucho. De la misma manera que en el thriller existe ‘La isla mínima’, que es una película comercial y que encima es de prestigio, a mí me encantaría combinar ambas cosas en una sola película. Pero, de momento, como eso parece la fórmula de la Coca-Cola, supongo que seguiré escribiendo y también dirigiendo comedias alocadas y comedias más del estilo de ‘Negociador’. Ahora tengo la sensación de que, en un mismo año, he hecho dos películas muy diferentes, una como guionista y otra como director, y que si pudiese mantener esto como modo de vida sería estupendo.

‘Negociador’ es la primera película que escribes sin Diego San José, ¿cómo ha sido no tener en esta ocasión un muro en el que rebotar ideas?

Es más complicado. Cuando escribes con otra persona lo bueno no es sólo lo que aporta, sino lo que quita, en el sentido de que las malas ideas te las lima mejor otra persona. Con ‘Negociador’ ha sido un proceso natural, porque surgió como entretenimiento propio y sin saber muy bien si iba a hacerla realmente. Entonces, en ese sentido, tenía que ser una apuesta personal. Es verdad que hay un par de ideas en el guión que son de Diego. Como la de que los negociadores oyen en la tele una frase que más tarde usan en la negociación. Creo que, de haber escrito el guión con otra persona, sería mejor, pero, por otro lado, yo siempre he visto esta película como un capricho, y si es un capricho de una sola persona es mucho más sencillo. Y lo he disfrutado incluso en esas imperfecciones que tiene escribir solo.

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Foto: @Nacho Méndez

Dices que empezaste el guión sin saber si la ibas a rodar y, cuando pudiste hacerlo, fue con un presupuesto reducido. Cuando la escribiste, ¿lo hiciste adaptando la historia a los medios de los que dispondrías más adelante?

Claro. Yo, en el fondo, la escribí porque sabía que en el caso de que se rodase iba a ser así. Tuve dos momentos que me hicieron hacer click la cabeza para ver cómo se podía hacer ‘Negociador’. Uno de ellos fue cuando hice un corto para el Notodo como jurado, entre ‘Pagafantas’ y ‘No controles’, llamado ‘Un novio de mierda’. Lo grabamos en una casa, con un equipo muy reducido y pensé: “¿no estaría bien hacer una película así?”. Cosa que se confirmó más tarde cuando estábamos produciendo ‘Extraterrestre’, de Vigalondo, que fue un proyecto que lo había escrito él para poder hacerlo porque la financiación de ‘Open Windows’ se estaba estirando. Las ganas de rodar le llevaron a escribir un guión del que era consciente que tenía que estar limitado. Entonces, yo recuerdo que visité el rodaje y me pareció que aquello estaba muy bien, le veía todo ventajas. Además, también escribí ‘Negociador’ porque me daban envidia algunos compañeros que hacían investigación. Yo hablaba con Urbizu, por ejemplo, y me decía que estaba documentándose con Gaztambide y eso era algo que a mí también me apetecía hacer. Así que sí, sí me mentía a mí mismo mientras escribía diciendo: “esto no sé si se va a hacer pero, por si acaso, no voy a meter figuración aquí”. Por ejemplo, cuando desayunan por primera vez Ramón Barea y Josean Bengoetxea dicen: “qué vacío está esto, ¿no?”.

¿Y qué tal ese proceso de documentación?

Justamente coincidió que salieron bastantes cosas, tampoco hay mucho escrito sobre el tema. Además, cuando Diego y yo empezamos a escribir ‘Fe de etarras’ ya habíamos leído bastante porque queríamos que tuviese ese punto de realidad pese a ser una comedia alocada. Jesús Eguiguren publicó un libro con Luis Rodríguez Aizpeolea (‘ETA, las claves de la paz’) que sirvió mucho de base; se hizo un documental, ‘Memorias de un conspirador’, que era sobre Eguiguren; en ETB también hicieron un estupendo reportaje en profundidad con él, más todo lo publicado en prensa… De repente, en poco tiempo había mucho material al que recurrir y, sobre todo, muy rico en detalles cotidianos. El otro día me juntaron en una entrevista con Luis Rodríguez Aizpeolea y me decía que cuando estaban escribiendo el libro le pedía a Jesús que le contase muchas cosas cotidianas, y son esas cosas en las que me he fijado y con las que no he podido evitar fantasear. Por ejemplo, si un día la traductora no acude a la negociación, yo, como guionista, pienso: “¿y por qué no fue?”. Lo que no quise hacer fue hablar con gente que había intervenido en estas conversaciones porque sabía el tono antiépico que iba a tener. Si llego a hablar con ellos me hubiese entrado Síndrome de Estocolmo y me hubiese dado pudor escribir o rodar ciertas cosas.

¿Hubo algún momento durante la escritura en el que dijeses “cuidado, esto mejor no lo pongo”?

No. Eso no pasó, y creo que vino por la confianza en trabajos previos. ‘Vaya Semanita’ vino más que nada de una audacia inconsciente, porque éramos muy jóvenes y en ETB hacíamos un humor político muy cotidiano, no hacíamos burla de nadie en concreto, sino sátira de lo cotidiano. Un ejemplo muy claro es que, justamente, el chispazo con el que nació ‘Negociador’ fue el Salvados que hace Jordi Évole con Jesús Eguiguren. En un momento del programa, Évole iba a Hernani, pueblo símbolo del nacionalismo radical, y le preguntaba a un quiosquero por los periódicos que se vendían: cuánto se vendía el Gara, el Diario Vasco… Y cuando le preguntó cuánto se vendía La Razón le dijo que “ahora más, porque regalaban un patinete”. A mí, ese padre de convicciones nacionalistas muy arraigadas pero que su hijo quiere el patinete y tiene que ir a comprar La Razón, es la política que me interesa.

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Foto: @Nacho Méndez

De hecho, ‘Negociador’ es una comedia política, pero donde haces comedia es con los personajes, con sus bajezas y sus miserias. Esto es algo bastante común en tus obras…

En el último Festival de San Sebastián hubo una especie de encuentro donde proyectaron varios cortos míos seguidos y el presentador del acto me dijo: “todos tus personajes principales son muy mezquinos”. Lógicamente no es algo a lo que fuese ajeno, pero verlos seguidos me impresionó mucho. Supongo que tiene que ver con una visión muy personal de las cosas. Yo creo se resumiría en que tengo un problema con Aaron Sorkin, con ese idealismo, con ese humanismo extremo, y yo no tengo ninguna fe en esas cosas. Creo que la pereza es lo que mueve el mundo. Incluida la política, y lo demuestran ahora. He estado escuchando la conversación de Iñaki González con los comisarios en la Puerta del Sol y, ¿de verdad nos quieren hacer creer que esto es un mundo serio, donde todo está calculado y milimetrado con dos tíos llamándose “tronco” el uno al otro, diciendo “buga”, todo muy cutre, todo muy sórdido… Yo es que creo que la vida es así. Mi visión es que tenemos que sobrellevar nuestras miserias y tirar para adelante.

Viendo la película me dio la impresión de que los momentos más delicados a la hora de escribir tuvieron que ser en los que aparece el personaje inspirado en Thierry, encarnado por Carlos Areces…

Pues sí. Yo lo que tenía claro era que no quería frivolizar. Por un lado estaba bajando a un nivel muy humano todo esto, pero por otro, los hechos históricos llevaban a que esa negociación llegó a dar muchas esperanzas y se truncó. Y lo hizo porque un sector de ETA que en ese momento tenía más peso decidió que así fuese. Luego vino la ruptura de la tregua, el atentado de la T-4, el asesinato de Isaías Carrasco, que era un amigo muy cercano de Eguiguren y lo cierto es que escamotear todo eso me hubiese parecido muy frívolo. Son acontecimientos que no puedes pasar por alto. Y uno de ellos fue la aparición de ese personaje inspirado en Thierry que hace Carlos Areces, un actor de marcado tono cómico. Thierry en la realidad era un tipo muy sociable, muy campechano, pero que luego tenía unos cambios de carácter muy fuertes. Y Carlos Areces es aparecer en la pantalla y la gente dice: “Ay, Areces, qué gracioso”. Tenerle a él ahí y que, de repente, su personaje se ponga inquietante me parece, por un lado muy fiel a la realidad y, por otro, me permitía ponerle el freno a los aspectos cómicos y meterme más en cosas como aquello que dijo de las corbatas negras o en el momento de su detención, que es algo muy icónico… Todo el mundo lo recuerda con un polo verde, esposado y gritando. Por eso me parecía que era necesario subrayar en ese sentido esa parte de la película.

Me preguntan mucho por qué Areces. Uno de los motivos es porque la película se hizo en un ambiente muy familiar, quería llamar a actores con los que había trabajado o con los que tenía ganas de hacerlo, como Josean Bengoetxea. Y Areces, además de ser muy buen actor, es de confianza porque somos amigos. Por otro lado, todos conocemos a Areces. Es uno de esos cómicos que tiene un lado muy inquietante y que pueden hacer papeles aterradores. Ya lo hizo en ‘Balada triste de trompeta’.

Tras ‘Negociador’, ¿estás más cerca de hacer ‘Fe de etarras’, una adaptación de vuestra novela ‘Venirse arriba’ u otro proyecto diferente?

Pasa una cosa muy curiosa con ‘Fe de etarras’; cuando teníamos tiempo para hacerla nadie la quería y ahora que hay quien quiere hacerla, no tenemos tiempo. Entre la escritura de la secuela de ‘Ocho apellidos vascos’, que es el eje laboral que tenemos Diego y yo ahora mismo, y recuperar un proyecto que se quedó un poco paralizado porque Javier Ruiz Caldera estaba rodando ‘Anacleto’ y nosotros escribiendo la secuela, que es ‘Superlópez’, creo que 2015 está ya muy adjudicado. Pero sí que creo que estoy más cerca de hacer ‘Fe de etarras’, sobre todo porque es una comedia muy diferente a ‘Negociador’, es ‘Friends’ con ETA, una comedia de compañeros de piso. El tono ha sido la razón para hacer ‘Negociador’ y con ‘Fe de etarras’ pasa lo mismo. Me apetece bastante hacerlo. Respecto a la adaptación de ‘Venirse arriba’, pues no lo sé, la verdad. Ahora mismo sólo tenemos en mente estos tres proyectos, que no está mal. Pero recuerdo que escribiéndola pensé que podía ser una buena película. La mayor complicación sería encontrar alguien que pudiese hacer del padre. Con el reparto adecuado me gustaría mucho hacerla. Habría que matizar mucho el tono, no caer en hacer un Alfredo Landa 2.0. Sería complicado llegar a un equilibrio entre un actor que sea muy gracioso y que no sea chusco y gritón.

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Foto: @Nacho Méndez

¿Y cómo está yendo la adaptación de ‘Superlópez’?

Al principio fue un proceso bastante reflexivo de leer los álbumes y ver si cada libro daba para estructura de película, y la verdad es que resulta complicado. Pero sí que, del mismo modo que hay adaptaciones de tebeos como ‘Anacleto’ o ‘Zipi y Zape’ que cogen los personajes y los ponen en un contexto totalmente diferente, aquí sí que queremos ser fieles al universo y al tono de la historia. Creo que el guión va a estar lleno de detalles que remiten de lleno al universo de ‘Superlópez’. Es curioso porque, por ejemplo, ‘Zipi y Zape’ tiene seguidores, pero no son tan fervientes como los de ‘Superlópez’. Ya me ha pasado muchas veces de encontrarme con alguien que me dice: “he visto que vas a hacer Superlópez, ten cuidado”. Y creo que hay una cosa del tono, de cómo afrontamos la adaptación, en la que Diego dio en el clavo: de la misma manera que en ‘Superman’ Clark Kent es un perdedor y cuando es Supermán es la hostia, ‘Superlópez’ en su faceta de López es un perdedor y como Superlópez, también. Y con esa premisa creo que haremos una buena peli.

Está siendo un proceso curioso porque es la primera vez que adaptamos algo, pero tenemos mucha confianza sabiendo que Caldera es el director. Todavía no he visto la película, pero el tráiler de ‘Anacleto’ me ha parecido bestial. Pensé: “¿este tío va a dirigir ‘Superlópez’? Pues lo que quieras, porque sería capaz de hacer una gran escena de acción con una hoja en blanco”. Luego, por otro lado, Diego y yo nos estamos divirtiendo mucho haciendo con las setpieces de acción, que es algo que no hemos hecho nunca. Pero ahí nos tenemos que limitar porque, pese a que va a tener un gran presupuesto para tratarse de una producción española, no tiene ese presupuesto que puede tener una película de superhéroes tipo ‘Los Vengadores’, nosotros estamos en una liga mucho más pequeña y por eso tenemos que ser muy selectivos en dónde ponemos la carne en el asador en cuanto a efectos y escenas de acción. En ese sentido, el trabajo con Javi está siendo muy racional.

Además de tener varios proyectos en marcha, por si fuera poco, también eres presidente de DAMA, ¿qué balance haces de este primer año?

La verdad es que, comparado con anteriores presidentes, está siendo tremendamente fácil porque DAMA ya ha llegado a un nivel de estabilidad brutal. Todo es como muy normal ya. Estamos creciendo y haciendo cosas; desde hace unos meses llevamos el catálogo de SACD, la entidad de gestión francesa, y eso hace que nuestro volumen crezca. Pero no es una obsesión crecer, yo me encuentro con amigos de SGAE y no les reparto panfletos de DAMA, de hecho Diego es de SGAE y yo de DAMA. Eso es algo que también quiero transmitir: estoy muy a gusto en DAMA, todo es muy racional y muy transparente, si te quieres venir estupendo y si no, también. Yo, si me pasé a DAMA, fue porque estaba en SGAE y no entendía cómo, por ejemplo, estaban comprando teatros o por qué estaba dominada por un sector pequeño que era el que menos recaudaba en la realidad. Era una espiral muy loca. Yo sé que muchos de los que están en SGAE siguen dentro para intentar cambiarlo, pero hay cosas que no entiendo por qué tienen que seguir aguantando. Pero siempre desde el respeto hacia ellos. Fíjate, si no respeto a Diego… Así que, todo aquel que quiera venir será bienvenido. En los últimos años se ha racionalizado mucho todo y no sólo crecemos en número de socios, sino también a nivel de infraestructura, pero siempre sin volvernos locos ni ponernos a comprar teatros.

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Foto: @Nacho Méndez

Entrevista: Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Nacho Méndez.

Peluquería y maquillaje: María Manuela Cruz

Estilismo: García Madrid


CALDERA, COBEAGA Y DIRIGIR LA RISA

3 marzo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

Dice Borja Cobeaga que, ahora mismo, cuando un guionista está escribiendo una comedia irremediablemente piensa en Javier Ruiz Caldera para dirigirla. No le falta razón. Tras tres películas estrenadas y la cuarta a punto, el director catalán se ha convertido en el realizador por excelencia de la risa española moderna.

Por eso, el martes de la semana pasada, DAMA organizó una conversación entre Caldera y el mismo Borja Cobeaga. El vasco preguntaba y el catalán, respondía. Una de sus primeras respuestas fue que tenía ganas de dirigir un drama. Una declaración un tanto delicada si tenemos en cuenta que el título de la conferencia era “Dirigir la risa”. Pero ojo, que no tardó en matizar. Afirmó que, en caso de que algún día le dejasen rodar un drama, no sería uno al uso, de esos “intensos” que, él al menos, no se cree cuando los ve. Sería un drama “como la vida real” que, de vez en cuando, también hace reír. No sé vosotros, pero yo quiero ver esa película.

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Javier Ruiz Caldera respondiendo a una de las preguntas de Borja Cobeaga.

Javier Ruiz Caldera es de los pocos directores no guionistas que hay ahora mismo en España. Y es de los que más trabaja y mejor le funcionan sus películas. (¿Casualidad? Que cada uno piense lo que quiera). Por eso, no es extrañar que, como dijo, le lleguen montañas de guiones. “Busco que sean historias que tengan algo diferente”, aseguró. Además, dijo estar convencido de que “los buenos guiones siempre se acaban rodando”.

Cobeaga hizo una buena observación: las cuatro películas que ha dirigido Caldera hasta la fecha son comedias, pero muy diferentes entre sí. El catalán es un director que maneja con solvencia el lenguaje cómico y además lo hace en estilos diversos. Él respondió que siempre intenta que en sus comedias haya géneros diferentes: ‘Spanish Movie’ se trata de una spoof; ‘Promoción Fantasma’, una comedia fantástica; ‘Tres bodas de más’, una romántica y gamberra, y ‘Anacleto: Agente Secreto’, es más bien una comedia de acción.

La adaptación del cómic de Vázquez centró la primera parte de la conversación y, para abrir boca, vimos el tráiler:

Si os gusta la pinta que tiene la película con sólo ver este avance, enhorabuena, porque Caldera dijo que la película ha quedado incluso mejor, que aún están postproduciendo pero el resultado es “muy divertido”. No será una adaptación al uso: Fernando Navarro, uno de sus guionistas, propuso hacer una actualización del personaje y la historia estará protagonizada por Anacleto (Imanol Arias) y su hijo (Quim Gutiérrez).

Sobre su (bendito, en mi opinión) encasillamiento en comedia, los asistentes pudimos saber que surgió de manera más o menos circunstancial. El primer corto de Javier Ruiz Caldera fue una comedia: ‘Treitum’, una pequeña maravilla. Lo rodó a principios de los 2000 y no le ha dado más que alegrías aunque, eso sí, tardaron. Hasta 2008 estuvo trabajando como montador y director de publicidad, entonces le llamaron unos productores a los que les encantaba su trabajo para rodar ‘Spanish Movie’. El resto, es historia. Mientras tanto, consiguió agente en Los Ángeles gracias al corto. Todavía sigue leyendo guiones que le llegan de allí, aunque, tal y como contó, es muy complicado dirigir proyectos americanos.

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El director y guionista Borja Cobeaga.

No me consta que Cristóbal Garrido, guionista de ‘Promoción Fantasma’ junto a Adolfo Valor, estuviese apuntado con un arma a Javier Ruiz Caldera durante la entrevista, pero el director afirmó que la comedia protagonizada por Raúl Arévalo y sus alumnos fantasmas es el trabajo del que más orgulloso se siente. Contó que se trató de un proyecto en el que el productor estaba a tope gracias, en gran parte, al pitch de los guionistas. Además, sobre su trabajo en la película, dijo que se pudo “lucir” más como director al ser una historia “más visual”. Al contrario de lo que pasó con ‘Tres bodas de más’, en la que tuvo que “desaparecer” todo lo posible. Casualmente, ‘Tres bodas de más’ es su película más exitosa hasta la fecha: superó los cinco millones de euros de recaudación, ganó el Premio Feroz a la Mejor comedia y obtuvo siete nominaciones a los Goya. Aunque no la de mejor director, a causa de lo cual Cobeaga le preguntó si piensa que sería más valorado si hiciese drama. Su respuesta fue rotunda: “No”.

Una de las cosas que menos le gusta a Caldera cuando está dirigiendo, según comentó, es cuando un actor fuerza un gag para intentar hacer reír, elevando o modificando el tono. Esto provoca que se pierda la credibilidad. “La comedia, para que resulte efectiva, hay que creérserla, que sea de verdad, el guión es el que decide si una situación es graciosa o no“, dijo.

Siguiendo sobre dirigir actores, el realizador apuntó que le gusta ensayar, pero que es algo que intenta equilibrar para “no quemar cartuchos”. Otro de sus secretos es que le gusta mezclar cómicos de raza (Berto Romero, Joaquín Reyes), con actores dramáticos (Imanol Arias): “Es arriesgado, pero me gusta”, dijo. Desde luego, le ha salido bastante bien. En su última película, dos intérpretes nominados al Goya.

Como se ha dicho, Caldera es un director acostumbrado a trabajar con guiones ajenos. Hasta el momento, dice, está contento, porque cree que “ningún guionista se ha sentido violado tras ver el resultado final”. Cuando un asistente le preguntó sobre escribir sus propias películas fue bastante claro: “Si alguna vez tengo una idea le pediré a unos guionistas que le escriban, yo no tengo oficio para hacerlo y respeto su trabajo igual que a mí me gusta que los demás respeten el mío”.

Con esta charla se daban por finalizados los Martes de DAMA del mes de febrero, pero ya están listos los de marzo. El día 10 podremos disfrutar de una nueva conversación, esta vez entre Joaquín Gorriz y Fernando Colomo. Mientras que el día 24 tendrá lugar otra sobre efectos digitales con Juanma Nogales y David Heras. Podéis inscribiros y encontrar más información aquí.

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TRAILERS, ENTRADAS GRATIS Y MÁS ENLACES PARA UN FIN DE SEMANA DE ESTAR HASTA EL COÑO

20 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos regalando. Concretamente, cinco entradas para ver gratis ‘Negociador’, la tercera película de Borja Cobeaga como director, que se estrena el próximo 13 de marzo. Seguid el enlace para conocer los detalles. Y no tardéis, el plazo para participar en el sorteo acaba el 1 de marzo.

2. El martes salió a la venta ‘Conexo’, la segunda novela del bloguionista Carlos García Miranda. Tras ‘Enlazados’, Carlos vuelve a contar una historia protagonizada por adolescentes, esta vez mezclando ciencia ficción con misterio y referencias musicales y cinematográficas de la década de los 80. Destino, que ha puesto a vuestra disposición el primer capítulo de la novela.

3. El guionista Javier Grillo-Marxuach colgó una serie de tweets en su cuenta y en esta web los han editado en forma de texto y es genial. Según su responsable, “todo aspirante a escribir para televisión debería leerlo”. Así que, ya sabéis.

4. Y, hablando de televisión. Tras ver el tráiler, todos estamos de acuerdo en que uno de los estrenos más esperados de este año es el de ‘El Ministerio del Tiempo’. Uno de sus responsables es Javier Olivares, que ya ha desvelado algunas claves de la serie.

5. Otro estreno que no pinta nada mal es el de ‘Anacleto: Agente Secreto’, la nueva comedia dirigida por Javier Ruiz Caldera y escrita por Fernando Navarro, Pablo Alén y Breixo Corral. Esta semana hemos podido ver, por fin, el tráiler:

6. El Sindicato de Guionistas Americano ya ha decidido cuáles son los mejores guiones del año con la entrega de sus premios anuales, los WGA Awards. En cine, Wes Anderson ha sido el ganador en la categoría de mejor guión original con su ‘Gran Hotel Budapest’, mientras que Graham Moore se llevó el premio al guión adaptado por ‘The Imitation Game’. Podéis consultar el resto de ganadores aquí.

7. ¿Os acordáis de aquel post de Chico Santamano sobre la política cultural de Podemos que casi nos rompe la web? Pues los compañeros de Guionistas Vlc, más en concreto Gabi Ochoa, también han dado su opinión sobre el tema.

8. “Este ninguneo constante, casi una campaña orquestada para no abordar el tema de la desigualdad, no sólo es motivo de indignación, (…) sino que implica graves consecuencias”. Virginia Yagüe está “hasta el coño y más allá” y lo deja claro en este necesario artículo sobre la desigualdad en la profesión. Imprescindibles también los artículos que cita al final para comprender la situación.

9. Y, para terminar, unas cuantos consejos sobre escritura. En total, diez. Y, en concreto, de Elmore Leonard. Casi nada.

Buen fin de semana.


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