ENTREVISTA A CARLOS MONTERO, GUIONISTA Y PREMIO PRIMAVERA 2016

5 abril, 2016

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Pablo Bartolomé. 

Hace poco más de un mes se anunció el ganador del Premio Primavera 2016. Y fue para Carlos Montero, guionista con una trayectoria en televisión de más de una década y un largometraje estrenado, ‘Combustión’. Carlos se alzó con el galardón gracias a  ‘El desorden que dejas’, su segunda novela tras ‘Los tatuajes no se borran con láser’. Ganar un premio como el Primavera ya es motivo suficiente para entrevistar a un guionista en este blog, pero es que, además, resulta que este mes se empieza a rodar ‘No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas’, la segunda película de Carlos como guionista, dirigida por María Ripoll.

Antes de quedar con él, Carlos tuvo la generosidad de dejarnos leer la novela, que se acaba de publicar. ‘El desorden que dejas’ es un thriller psicológico altamente adictivo que se merece todo lo bueno que le pase. Así que quedamos con su autor, que nos abrió su casa para la entrevista y, encima, nos invitó a café.

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El guionista y escritor Carlos Montero.

Ganar el Primavera es cosa seria…

Sí. Estoy muy contento porque es de estos premios con los que sueñas, realmente. Me he leído bastantes premios Primavera, de hecho, me acuerdo perfectamente del primero. Fue ‘La hija del caníbal’, de Rosa Montero, una escritora que me gusta mucho. Ahora cumple 20 años el premio, y por aquel entonces yo había salido de la facultad hacía poco y estaba empezando a trabajar de guionista, por eso me acuerdo de cuando la leí. Desde entonces he seguido el premio.

¿Escribiste ‘El desorden que dejas’ para mandarla al concurso?

No. Tenía la idea, escribí un poco y me gustó. Y me di cuenta de que por fechas estaba justo, así que pensé: “si me apuro…”. Fue más como ponerme un deadline y si llego, genial y si no, pues nada. Y llegué.

¿Cómo se trabaja una novela para mandarla a un concurso si no tienes una editorial detrás? Sobre todo en cuanto a versiones, reescrituras…

Tengo como dos grupos de amigos que me ayudan siempre a terminar mis trabajos. Tres amigos son muy críticos y tres son siempre más benévolos. Me fío mucho de los críticos, así que a uno se la pasé terminada y a los otros dos por entregas. Me van guiando bastante, la verdad. Para mí son como una especie de editores. De hecho, me fío más de ellos que luego cuando entregas la novela. Aunque no en este caso, sino en el de mi primera novela. Ahí tuve dos editoras tan encantadoras y tan majas que todo les parecía bien. Es todo lo contrario que en la tele, por ejemplo. En la tele siempre hay mil versiones. En novela a lo mejor te dicen: “hay que retocar una cosita”. Y al final es sólo una frase que sobra.

¿Qué otras diferencias has notado entre la escritura de ambas novelas, a parte del proceso? ¿Qué has aprendido de una y de otra?

La primera sale fruto de algo que quería contar sí o sí. Venía de ‘Física o Química’, había dejado la serie a mitad de la cuarta temporada y tenía muy claro lo que quería contar en esa novela: la influencia de los medios en el público, y principalmente en los adolescentes. Algo que me salía de las tripas, como muy de verdad. Mientras que ‘El desorden que dejas’ está escrita desde el otro lado, desde alguien que ya tiene un poquito más de experiencia, que ya no es su primera novela y que, además, está en un género claro, que es el thriller. La primera no tenía un género determinado, y apoyarte en un género tiene muchas cosas muy buenas, porque te sientes menos sólo, hay como una vía. La puedes seguir o no, pero al menos sabes que existe.

La novela, especialmente en su arranque, es muy adictiva. En cierto modo me ha recordado, para bien, a una serie de televisión, cuando se deja un capítulo arriba y quieres ver ya el siguiente. Vamos, que se nota la mano de un guionista…

Yo creo que también, que es un poco inevitable. Yo ya pienso en tramas todo el rato, es que no lo puedo evitar. Aunque después soy muy caótico a la hora de escribir; nunca hago una escaleta muy cerrada, sí anoto puntos y tal, pero son tantos años escribiendo guiones que al final se nota.

¿Cómo son esas escaletas por puntos?

Son escaletas que van variando muchísimo y muy, muy esquemáticas. Yo quiero tener claros los personajes y el tema. Con eso y un bosquejo de trama voy tirando. Por ejemplo, en esta novela, a mitad de la escritura no sabía qué iba a pasar al final. Es algo que me inquieta, pero también me estimula. Lo paso mal hasta el final, porque a lo mejor llego al 80% y pienso que lo que estoy haciendo es una mierda que no hay quien la sostenga. Pero creo que ese vértigo me hace escribir mejor, porque llego a sitios que no esperaba. Yo me crezco cuando estoy en lo concreto, en el diálogo y en la acción, y en una escaleta siempre estás en lo genérico. Hay gente que detalla muchísimo la escaleta, pero yo cuando hago eso luego estoy aburrido de la historia. Me pasa tanto en un guión como en una novela. Digo: “¿para qué escribir más, si tengo esto ya tan cerrado?”. De hecho, siempre he tenido problemas cuando algún productor me pide escaletas muy contadas. A veces tengo que volver sobre mis pasos, sobre todo cuando tienes que encajar todas las piezas. A lo mejor, si estoy escribiendo el capítulo cinco, lo que hago es ir pensando los capítulos siguientes. Es un ir y volver constante.

Aquí, un timbrazo interrumpió la entrevista. Era un paquete para Carlos. Casualmente, sus ejemplares de ‘El desorden que dejas’ recién salidos de la editorial. Paramos para dejarle disfrutar del momento, pero quiso compartirlo con nosotros. Nos los enseñó y nos llamó la atención que estaban muy fríos. Resulta que es algo común. “Siempre pasa y no sé por qué”, nos contó. El diseño de la portada es una preciosidad, como podéis observar.

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¿Cuánto tiempo te llevó escribir la novela, entonces?

Yo soy muy rápido, porque me canso enseguida de las cosas. Diría que… unos cuatro meses. No llegó a cuatro meses, realmente. Tras la primera versión hago como dos versiones más, tres en total. Es diferente que en un guión porque ahí tienes que contarlo todo en cien páginas, ir quitando y quitando hasta llegar al corazón de la historia. En una novela no, te permite la libertad de desbarrar un poco, irte, volver… No necesitas tanta versión para pulir. O al menos yo tengo esa sensación. Cuesta muchísimo reescribir una novela, cuesta acordarte dónde estaba exactamente un momento de la historia, y eso que yo intento hacer capítulos cortitos. Hay gente que trabaja con programas determinados pero yo lo hago siempre en Word, y en guiones, Final Draft. He intentado escribir en otros formatos pero es que tienes que hacerte un cursillo para entenderlo.

La novela está ambientada en el mundo de la docencia y lo adolescente, como ‘Física o Química’. ¿Tienes alguna fijación particular con esos temas?

Es un mundo que me gusta mucho, tanto el lado de los profesores como el de los alumnos. Sí es cierto que en la novela hablo bastante de la adolescencia pero no era mi intención. Aquí son verdugos y víctimas, es un poco más esquemático, no estoy haciendo un dibujo detallado del adolescente ni mucho menos. Y nunca he sido docente, para contar la parte de la docencia creo que simplemente basta con ponerse en la piel del personaje. Siempre lees sobre el tema, te documentas un poco, y yo, además, ya venía bastante documentado de ‘Física o Química’.

Hace poco escuché a decir, creo que fue a Borja Cobeaga, que el escritor Santiago Lorenzo (también director de cine) dice que escribir una novela se parece más a dirigir una película que a escribir un guión. Tú que también has dirigido algún corto, ¿estás de acuerdo?

No lo había pensado, pero sí es cierto que en el proceso estás tú y el lector, ya no hay nadie más. Pero sí siento que es el lector el que termina de dirigir la novela, realmente. Porque la novela tiene algo maravilloso que es que tú escribes “la mujer más guapa del mundo” y el lector ya le pone la cara que quiera. Es él el que acaba de dirigir esa “película”, el que rellena las elipsis. Pero sí, creo que es un trabajo que haces a medias, entre escritor y director.

He leído que eres muy de rutinas. ¿Cuáles son tus hábitos de trabajo?

Soy de trabajar siempre por la mañana. Me levanto pronto, me ducho, bajo al perro, desayuno un poco, quince minutos, media hora como mucho en Internet y me pongo a trabajar. Si aprovecho bien la mañana ya no trabajo más. Por la tarde siempre estás dándole vueltas a las cosas pero sentado, trabajando, solo por las mañanas. Y procuro hacerlo todos los días.

Tú eres gallego y la novela está situada en Galicia. ¿Es eso jugar en casa?

Me gusta mucho la novela negra escandinava, y creo que el paraje tiene que ver. Es una idea que me gustaba mucho, pero no sé si se nota. Como Galicia la conozco bastante y me apetecía esa cosa húmeda y verde… Además, creo que en el ambiente ya está un poco el género.

Cambiando un poco de tercio, creo que ya tienes acabada tu próxima película como guionista, ¿no? Has adaptado ‘No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas’, de Laura Norton, junto a Breixo Corral…

Sí. La novela era muy clarita y hemos trabajado muy a gusto. Creo que, por ahora, es el mejor guión que he escrito en mi vida. He trabajado con Breixo, al que ya conocía de ‘Vive cantando’ y hemos conectado genial. Bueno, creo que es imposible no conectar con Breixo, porque es maravilloso y tiene talentazo. En ese sentido ha sido algo parecido a Jaime Vaca, con quien escribí ‘Combustión’. Lo conocía de ‘Física o Química’, también nos llevábamos genial y conectábamos mucho. Esta vez produce la 1, queríamos que fuese Antena 3 en un principio pero no llegamos a un acuerdo con ellos; querían otro guión distinto al que queríamos nosotros así que nos fuimos a otro lado. Así que fuimos a la Televisión Española y en el comité del año pasado, que fue en el que se aprobó, fue el que más nota tuvo. Fue un subidón. Se empieza a rodar a finales de abril, ahora mismo está en preproducción. Digamos que es una comedia romántica muy realista, donde los personajes lo pasan muy mal. Los protagonistas transitan por verdaderas desgracias aunque tú te estés riendo.

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Cambias de género respecto a ‘Combustión’. Ahora, comedia romántica. ¿Te has visto menos apurado que escribiendo de coches?

Sí, mucho menos. Pero ya no sólo porque fueran coches, sino porque en esa película nosotros queríamos ir para un lado, el productor quería ir hacia otro… Pero bueno, con una novela es mucho más fácil.

¿Dirías que la experiencia de la segunda película ha sido más satisfactoria que la de la primera?

Mucho más satisfactoria. Siempre es satisfactoria desde el momento en el que estás contento con el guión. Porque, además, tienes la capacidad moral de peleártelo. Por ejemplo, con María Ripoll nos hemos llevado muy bien, pero ella quería que estuviese muy basado en la novela, quería básicamente la novela, pero nosotros le dijimos “esto es una peli, para la novela ya está escrita la novela”, porque la película te obliga a ir por sitios donde la novela va por otros, eso es así. Breixo y yo la convencimos. Mientras que en ‘Combustión’, el director nos decía “¿por qué no vamos por aquí?” y nosotros: “pues vamos a ver…”, pero porque tampoco estábamos contentos ni satisfechos con lo que teníamos. Hay directores que les llega un guión y lo hacen tal cual y otros que lo quieren hacer tan suyo que necesitan reescribirlo, literalmente, y eso a veces es un problema.

¿Fue ‘Combustión tu primer largo escrito?

Sí, fue el primero, y entre ‘Combustión’ y ‘No culpes al karma…’ he escrito otro que no se ha hecho.

¿Después de ganar el premio Primavera te sientes más novelista que guionista?

No, no me he dejado de sentir guionista en ningún momento. De hecho, para mí lo ideal sería poder compaginar las dos carreras.

Compaginar el Planeta con un Goya…

¡Con un Oscar, qué coño! ¿Sabes lo que pasa? Que con la novela estás muy solo, y a mí me encanta trabajar en equipo, soy muy social. Creo que soy bueno creando en conjunto y cuando estás cuatro meses solo en casa echo de menos la vidilla de una serie. Tanto las cosas buenas como las malas; las buenas, como reunirte con el equipo, y las malas, como reunirte con la cadena, con el equipo técnico… Toda esa inmediatez te da mucha vidilla.

Hablando de televisión, ¿tienes algo en marcha?

No, lo último que hice fue ‘Apaches’, que se tiene que estrenar todavía, y ‘El tiempo entre costuras’. Con ‘Apaches’ creo que está pasando lo mismo que con ‘El tiempo entre costuras’, que estuvo en el cajón casi dos años. Lo que pienso yo, que a lo mejor es otra cosa, es que como son series caras, las quieren mimar tanto que no acaban de encontrar un hueco. ‘Apaches’ es una serie adulta en la que los temas se tratan en serio. La novela está muy bien. Miguel Sáez, el autor, era a la vez el coordinador de la serie. Fue un trabajo facilísimo y nos lo pasamos muy bien, fue un paseo. La escribimos entre tres: Miguel, María López Castaño y yo.

Llevas muchísimos años escribiendo en tele, ¿notas que las cosas estén cambiando en algún sentido?

Sí. Sobre todo están cambiando a nivel de producción; se produce mejor, se arriesga más. A nivel temático también se están dando pasos, pero creo que ahí es donde todavía estamos un poco atrasados. Como siempre vamos para un público generalista todavía hay un poco de miedo ahí. Lo que creen que no va a gustar a un público amplio te lo echan para atrás. Pero sí, se están dando pasos, se están empezando a ver series de género que molan.

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¿Has vuelto a crear alguna serie tras ‘Física o Química’?

Lo he intentado con varios proyectos que no han salido. Creo que siempre voy a destiempo, que propongo cosas que no se acaban de ver y de repente tres o cuatro años después alguien las hace. Mejor, seguramente, claro. Esto va a quedar un poco arrogante y me da un poco de rabia, pero creo que escribir siempre es mirar hacia delante, hacia el futuro, por eso soporto el rebufo de las tendencias. Algunas veces lo he hecho porque te lo piden de encargo, pero a mí me gusta mirar hacia dónde se puede tirar, tanto temática como ideológicamente, hacia cosas que nunca se han hecho, o que creo yo que no se han hecho. Eso, muchas veces se entiende mal. Por ejemplo, yo tenía una historia que me encantaba que se llamaba ‘16’ que trataba de un grupo de adolescentes en el siglo XVI. Hicimos un teaser súper bonito del que estoy muy orgulloso, era una serie bastante sexual… Por resumirlo, aunque no era eso, digamos que era un ‘Física o Química’ en el siglo XVI. La idea era muy clara y muy chula y después he visto que en cadenas de pago americanas ahora se empiezan a hacer ese tipo de cosas. La escribí con Verónica Fernández. Hicimos la biblia, pero no llegamos a escribir capítulo.

Pues es una pena, porque tiene buena pinta…

Sí, es una pena. El productor, que es el mismo de ‘Combustión’ y ‘No culpes al karma…’, sigue empeñado en ella. De hecho después escribimos una peli para levantarla, pero no lo conseguimos. Yo ya me he olvidado. Luego, este año empecé de nuevo con Globomedia a ver si levantábamos algo pero no… En la tele, cuando quieres levantar tú algo pasan meses y meses y llega un momento en el que es un poco agotador. Ahora mismo, no lo necesito. Lo echo de menos porque me gusta, porque soy público y me encanta, pero no echo de menos los procesos habituales.

 

 

 

 

 


FERNANDO NAVARRO: “SER LO MÁS IRRESPETUOSOS POSIBLE NOS PARECIÓ LO MÁS RESPETUOSO CON UN AUTOR COMO VÁZQUEZ”

4 septiembre, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

A mediados de los 60, Manuel Vázquez creó uno de los personajes más célebres del cómic español: Anacleto, agente secreto. Hoy, 4 de septiembre de 2015, Anacleto se vuelve a poner la pajarita y a encenderse un pitillo gracias al director Javier Ruiz Caldera y a los guionistas Fernando Navarro, Breixo Corral y Pablo Alén. En esta adaptación del realizador catalán, el agente del flequillo negro ahora tiene el pelo canoso, se encuentra al borde de la jubilación y está encarnado por Imanol Arias. Además, tiene un hijo, Adolfo, con el que no se lleva muy bien: Quim Gutiérrez.

En Bloguionistas quisimos charlar un rato con Fernando Navarro, uno de los guionistas de la película y que, además, en 2016 estrenará ‘Toro’, el próximo largometraje del director Kike Maíllo. 

Los autores del guión de ‘Anacleto: Agente secreto’ sois tú y Pablo Alén y Breixo Corral, que ya formaron pareja creativa en ‘Tres bodas de más’. ¿Cómo empiezas a escribir con los guionistas del último éxito de Javier Ruiz Caldera?

El proyecto surge cuando Paco Ramos, de Zeta Cinema, me ofrece la adaptación. Para Paco solo había un director posible, Javier Ruiz Caldera, y Javi y yo nos conocíamos de antes del estreno de ‘Spanish Movie’ y llevábamos tiempo buscando algo que escribir juntos. Así que todo cuadró perfecto. Estuvimos bastante tiempo buscando el tono. Escribimos bastantes tratamientos. Trabajamos mucho y muy duro.

Después de cuatro versiones, muy asentadas, mi siguiente guión, ‘Toro’ estaba en pleno desarrollo y requería mucho trabajo y eso coincidió con que Javi pensó que Pablo y Breixo –que acababan de hacer con él ‘Tres Bodas de Más’– podrían hacer una reescritura final en la que aportaran algunos chistes más. De hecho, Javi siempre somete a sus guiones a reescrituras de gente de fuera que aporten más y más chistes. Pablo y Breixo tienen muchísimo talento para el humor, y no solo trajeron muy buenos gags sino que aportaron ideas nuevas muy interesantes, que acabaron dando forma al guión que finalmente se rodó.

Me ha parecido un acierto la actualización del personaje de Anacleto (Imanol Arias), verlo a punto de jubilarse, y que su hijo (Quim Gutiérrez) tome el protagonismo. Sin embargo, también me parece una decisión arriesgada, ¿en qué momento la tomasteis y por qué?

Estuvo claro desde el principio. La idea fue: hagamos de Anacleto un héroe de acción. Javi y yo éramos fans de Anacleto pero habían dejado de publicarse en los setenta. Así que decidimos huir de la idea de una película retro o deudora en exceso del Universo Bruguera. Yo soy lector fiel de Marvel desde que soy niño y el lenguaje del cómic adaptado al cine me interesa mucho, así que la idea fue escribir un tebeo más contemporáneo, con héroes a la vez realistas y demenciales. Necesitábamos un punto de vista más cercano para contar la historia y para contar a un personaje como Anacleto y de ahí surgió la posibilidad de crearle un hijo. Ese hijo éramos nosotros, nuestro punto de vista. Alguien que pudiera “infiltrarse” en un cómic desde fuera para acabar formando parte de él.

Una de las cosas más difíciles de adaptar cómics de humor es lograr mantener el tono. Muchas veces son gags físicos muy bestias y complicados de rodar, otras veces chistes que quizás no funcionan igual de bien en pantalla que en papel… ¿Qué directrices seguisteis para la adaptación?

Las principal directriz era: ‘Anacleto’ es una película de acción. Queríamos, de alguna manera, refundar una franquicia que no existía realmente. Había que ser más o menos fiel, plagar el guión de guiños al tebeo, a los chistes originales y a los personajes. Pero, al mismo tiempo, iba a ser la hija bastarda, más violenta, más salvaje, más adulta. Y, sobre todo, tenía que ser muy entretenida y con un ritmo que no decayera nunca. Edgar Wright, Mathew Vaughan y Álex de la Iglesia marcaron el camino de este tipo de películas. Humor. Acción. Violencia.

Fue un encargo increíble, de estas cosas que dices: “no me va a volver a pasar”. Yo soy muy fan de Walter Hill, es uno de mis maestros y fue uno de los primeros en adaptar el lenguaje del tebeo al cine con ‘The Warriors’, por ejemplo. Y no es tan fácil que te hagan un encargo de un tebeo en España y cuando pasa es como un sueño, ya no tanto por los personajes, sino sobre todo por el lenguaje. Por eso nosotros decidimos hacer un cómic, y un cómic incluye desde ‘Sin City’ hasta los Mortadelos de Fesser, e incluso las pelis de Edwar Wright, que tienen un tono de cómic. Y Javi es un estilista y eso nos permitió estilizar la realidad, pudiendo hacer cosas que no se pueden hacer, por ejemplo, en ‘Tres bodas de más’ o yo mismo en otros guiones.

En una comedia de acción como ‘Anacleto: Agente secreto’ se juega mucho a hacer humor desde la realización. Muchos directores de este tipo de comedias como, por ejemplo, Edgar Wright, que has nombrado antes, escriben o coescriben sus propios guiones; sin embargo, Caldera no escribe, ¿trabajasteis en algún momento de la escritura con el director este tipo de situaciones?

El guión se ha trabajado con Javi secuencia por secuencia. De manera exhaustiva y perfeccionista. Hay secuencias de acción como la pelea con el chino o el asalto a la Masía, que Javi y yo coreografiamos en papel ya desde las primeras versiones del tratamiento. Cuando escribes acción y además escribes chistes integrados en esa acción, lo mejor es estar cerca del director, escribirlos con él, probarlos y desarrollarlos con él. Sus ideas, la puesta en escena, lo que se puede y no se puede rodar, debe estar lo máximo posible integrado en el papel.

¿Qué ha sido más complicado, escribir una comedia de acción o que la comedia sea la adaptación de un personaje tan emblemático como el de Vázquez?

A mi no me resulta especialmente complicado escribir acción. Ni me siento incómodo en la comedia. Lo de Vázquez sí era mucho más difícil. Para empezar, Vázquez era un genio absoluto. Del humor, del despropósito. Y adaptar sus personajes era complicadísimo porque la mayoría de las historietas de Anacleto no tenían mucho desarrollo dramático. No daban para un guión de noventa páginas. Eran una sucesión de chistes brillantes, de ideas estupendas, de dibujos increíbles. Así que usamos sus personajes, nos inventamos otros nuevos, decidimos olvidarnos de él para construir la narrativa de la película y volvimos a él cuando había que rematar chistes, pensar diálogos, aportar detalles. Ser lo más irrespetuoso posible nos pareció lo más respetuoso con un autor como él.

¿Crees que a Vázquez le gustaría vuestra adaptación?

Yo creo que nosotros le gustaríamos a Vázquez. Para que viera la película antes tendríamos que haber quedado con él e invitarlo a un vino. Probablemente le divertiría una cosa y es que la película es cien por cien española. Fue uno de nuestros empeños, que fuese una película española estilizada. Muchos cineastas se desentienden de España porque la ven cutre. Y lo es. Pero para hacer comedia, o para hacer thriller es muy interesante. Yo admiro mucho las películas de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, por ejemplo, porque son muy autóctonas. Por eso pusimos tanto empeño en hacer una película castiza.

Casi todas las adaptaciones de clásicos del cómic español han contado con continuación, ¿sabes ya si habrá más misiones para vuestro Anacleto en el futuro?

Nosotros no podemos tomar esa decisión. Dependerá de la respuesta del público a la película. Pero no es un secreto que estaríamos felices de volver al mundo de Anacleto.

Foto de Eva Manzano

Fernando Navarro con Carlos Areces caracterizado como el villano Vázquez. Foto: Eva Manzano.

Estuviste en el rodaje, como se puede ver en esta foto con Carlos Areces. ¿Eres de los guionistas a los que les gusta ir al set?

No me gusta mucho. Y a ellos tampoco les suele gustar que vaya el guionista. Sin embargo, en el caso del rodaje de ‘Anacleto’ había muchos amigos: los actores, parte del equipo técnico, así que me pasé un par de días a saludar. Creo que el guionista es una presencia incómoda y es mejor no estar mucho por allí y dejarlos hacer sus trabajo. Hay algunos compañeros que van porque trabajan con los actores –caso de Rafael Cobos– o porque son los asistentes del director –como Mateo Gil– o que simplemente aprovechan los rodajes porque saben que quieren dirigir y aprenden mucho.

Así que no eres de los de compartir tu opinión con el director…

Bueno, fui dos días y hubo uno que creo que sí le dije a Javi algo que no terminaba de ver e hicimos algún cambio sobre la marcha, pero esto depende mucho de los directores. Javi, por ejemplo, es muy celoso de su trabajo. Él siempre se encierra con el guión y con el montador antes de rodar y trabaja sobre el texto.

¿Sabes qué tipo de trabajo previo hace sobre el guión?

Javi tiene espíritu de montador –es montador, de hecho–, y los montadores son como escritores; reescriben la película. Yo creo que Javi lo que hace es montarla en su cabeza antes de rodarla. Tiene una cabeza privilegiada. Cuando coge el guión se imagina cómo lo va a rodar, qué le sirve y qué no. Sabe perfectamente lo que va a hacer y por eso tiene ese control del material y hace esas películas tan redondas.

Caldera es uno de los directores que más trabajan en la actualidad, que más éxito tiene y que más guiones de guionistas diferentes ha rodado. ¿No crees que esto demuestra la importante que es tanto para la industria como para los guionistas que existan figuras así, que debería haber más Calderas?

Javi es un director muy inteligente. Muy exigente con las historias y los guiones y que ha asumido una posición muy discreta y muy humilde respecto al guión: él no escribe y no quiere escribir. Como la mayoría de sus directores de cabecera, por otra parte. Pero eso no quiere decir que no esté detrás de cada una de las cuatro películas que ha dirigido. Al contrario. Su visión impregna cada página del guión. No me atrevería a decir que para una industria es mejor o peor que haya directores no guionistas, porque estamos rodeados de cineastas muy buenos (Javier Rebollo, Jonás Trueba, Carlos Vermut, Cobeaga) que escriben su propio material. Para mí, como espectador, no hay diferencia. Lo importante es el resultado, no el proceso. A Javi o a Jota les viene bien contar con escritores y a otros no tan bien. No hay una fórmula.

Recientemente ha terminado el rodaje de ‘Toro’, el guión que has escrito junto a Rafael Cobos y que dirige Kike Maíllo. En este cuestionario que contestaste hace un tiempo en Bloguionistas dijiste que fue una escritura muy complicada, ¿por qué?

Escribir ‘Toro’ junto a Rafael Cobos para Kike Maíllo ha sido una de las mejores experiencias profesionales que he tenido. La más intensa, sin duda. Rafael es de los mejores guionistas de este país. Un gran compañero y un amigo. ‘Toro’ es, de nuevo, un guión de acción total y su escritura nos llevó por cuatro ciudades distintas por circunstancias personales de los implicados. Kike sabía que yo estaba escribiendo el Anacleto con Javi. Empezamos a pensar en hacer algo juntos y terminamos dándole vueltas a un guión. En ese punto llamé a Rafael Cobos, con el que estaba deseando escribir. Como por aquel momento estábamos pasando por algunas situaciones personales algo convulsas éramos como una banda de rock en plena huida hacia delante. Y eso se refleja en el guión, que es muy salvaje, muy violento. Recibimos total apoyo del productor, Enrique López Lavigne, que era como el cuarto miembro del grupo y se metió en la película desde el principio. Ha sido el mejor proceso de mi vida, muy salvaje. Nunca me lo voy a pasar mejor. Repetiría mañana.

Tus dos últimos guiones, ‘Toro’ y ‘Anacleto: Agente secreto’, los has escrito con guionistas para directores no guionistas. Sin embargo, también has escrito con directores. ¿Encuentras diferencias a hacerlo con unos o con otros?

Yo suelo trabajar codo con codo con el director, sea o no escritor. No suelo escribir un primer borrador sin saber quién lo va a dirigir, como mucho un primer tratamiento y a veces ni eso. Para mí la visión del director es la visión global de la película ­–que no del guión– y es la que quiero conocer y la que debo potenciar. Si no estoy de acuerdo con algo, argumentaré cómo lo veo yo, porque conozco muy bien a los personajes y la trama, pero él es quién tomará las decisiones en el set y en montaje. Mi manera de trabajar en ese sentido es siempre con un director detrás, aunque escriba con otro compañero. Lo importante es que todo el mundo esté de acuerdo en el tono, en la historia y los personajes. Si involucras al director desde la primera versión ahorras mucho tiempo, porque avanzáis hacia el mismo sitio. Por eso, en mi caso no noto una diferencia.

Esa actitud ahora es más posible porque ya llevas muchos años escribiendo y relacionándote con productores pero, ¿cómo lo hacías cuando empezaste?

Al principio empecé a trabajar con el director Gonzalo López Gallego. Vendimos algún guión fuera y aprendí mucho el oficio. Luego me fui cruzando con productores y tuve suerte. Siempre pensé que era mejor ir de la mano de alguien, porque confío en el trabajo de los directores y de los productores, porque ellos son los que hacen las películas, los que encuentran el dinero… Me gusta mucho trabajar con productores mano a mano; con Enrique Lavigne, con Paco Ramos… Pero si me preguntas qué debe hacer el que esté empezando, creo que lo mejor es ir con un director; buscar un director de cortos, que también esté empezando, y asociarte con él. Es mejor que ir solo a una productora.

También andas escribiendo la próxima película de Jaume Balagueró, ‘Muse’, ¿qué puedes contar sobre este proyecto?

Aún poca cosa. Es la primera película en inglés de Jaume desde ‘Frágiles’. El guión es un thriller sobrenatural ambientado en un campus universitario, con la literatura y la poesía como trasfondo y una mitología, creo, bastante original. Ha sido un proceso muy interesante para un guionista. Adaptar una novela de género, trabajar en el guión con Jaume, que es un referente mundial para el cine de género, hacer un thriller con sus propias reglas, escribir secuencias terroríficas. Estoy deseando que empiecen a rodar.


TRAILERS, ENTRADAS GRATIS Y MÁS ENLACES PARA UN FIN DE SEMANA DE ESTAR HASTA EL COÑO

20 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos regalando. Concretamente, cinco entradas para ver gratis ‘Negociador’, la tercera película de Borja Cobeaga como director, que se estrena el próximo 13 de marzo. Seguid el enlace para conocer los detalles. Y no tardéis, el plazo para participar en el sorteo acaba el 1 de marzo.

2. El martes salió a la venta ‘Conexo’, la segunda novela del bloguionista Carlos García Miranda. Tras ‘Enlazados’, Carlos vuelve a contar una historia protagonizada por adolescentes, esta vez mezclando ciencia ficción con misterio y referencias musicales y cinematográficas de la década de los 80. Destino, que ha puesto a vuestra disposición el primer capítulo de la novela.

3. El guionista Javier Grillo-Marxuach colgó una serie de tweets en su cuenta y en esta web los han editado en forma de texto y es genial. Según su responsable, “todo aspirante a escribir para televisión debería leerlo”. Así que, ya sabéis.

4. Y, hablando de televisión. Tras ver el tráiler, todos estamos de acuerdo en que uno de los estrenos más esperados de este año es el de ‘El Ministerio del Tiempo’. Uno de sus responsables es Javier Olivares, que ya ha desvelado algunas claves de la serie.

5. Otro estreno que no pinta nada mal es el de ‘Anacleto: Agente Secreto’, la nueva comedia dirigida por Javier Ruiz Caldera y escrita por Fernando Navarro, Pablo Alén y Breixo Corral. Esta semana hemos podido ver, por fin, el tráiler:

6. El Sindicato de Guionistas Americano ya ha decidido cuáles son los mejores guiones del año con la entrega de sus premios anuales, los WGA Awards. En cine, Wes Anderson ha sido el ganador en la categoría de mejor guión original con su ‘Gran Hotel Budapest’, mientras que Graham Moore se llevó el premio al guión adaptado por ‘The Imitation Game’. Podéis consultar el resto de ganadores aquí.

7. ¿Os acordáis de aquel post de Chico Santamano sobre la política cultural de Podemos que casi nos rompe la web? Pues los compañeros de Guionistas Vlc, más en concreto Gabi Ochoa, también han dado su opinión sobre el tema.

8. “Este ninguneo constante, casi una campaña orquestada para no abordar el tema de la desigualdad, no sólo es motivo de indignación, (…) sino que implica graves consecuencias”. Virginia Yagüe está “hasta el coño y más allá” y lo deja claro en este necesario artículo sobre la desigualdad en la profesión. Imprescindibles también los artículos que cita al final para comprender la situación.

9. Y, para terminar, unas cuantos consejos sobre escritura. En total, diez. Y, en concreto, de Elmore Leonard. Casi nada.

Buen fin de semana.


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