A LOS TÍMIDOS

12 enero, 2016

Por David Muñoz

Aviso: he escrito este texto en un arrebato. Para no sentir tentaciones de reescribirlo entero y a lo mejor acabar por no subirlo, apenas lo he revisado.

Ser tímido es una mierda.

No me refiero a la timidez que de vez en cuando sentimos todos en determinadas situaciones, la timidez que podríamos llamar “normal”. No, hablo de esa timidez que no te deja hacer cosas que querrías hacer, que te paraliza, que te bloquea. La timidez que se convierte en terror cuando te ves obligado a interactuar con otros, especialmente si esa interacción se produce en público. La timidez que te condena a ser figurante en vez de protagonista, que te hace vivir acurrucado, como en si cualquier momento un francotirador agazapado en una terraza te fuera a reventar la cabeza de un disparo. Esa timidez que algunos psiquiatras llaman “fobia social” (aunque otros, como uno que a mí me merece mucho respeto, Guillermo Rendueles, opinan que a denominarla así y convertir la timidez en cuadro clínico, en enfermedad, puede ser contraproducente, contribuir a su cronificación y a que el tímido no deje de serlo nunca).

Yo conozco esa timidez muy bien.
Fui tímido durante muchos años. Aún sigo siéndolo. Solo que ahora, no siempre, pero sí casi siempre, he aprendido a simular que soy una persona normal. Nunca lo seré del todo, pero ya no dejo de hacer cosas que quiero hacer por miedo. O por lo menos solo dejo de hacer algunas. Por ejemplo, jamás podré orinar en un váter público si hay otra persona. Pero bueno, no es tan importante. Siempre puedo esperar a quedarme solo (y si voy al cine, asegurarme de llegar siempre con tiempo).

Si eres guionista, ser tímido es una mierda por partida doble. Esta es una profesión en la que es muy importante relacionarse, conocer gente, saber venderse. Más ahora, con tanta sesión de “pitch” por la que hay que pasar sí o sí si quieres dar a conocer tus proyectos. Y por supuesto, si trabajas en televisión y formas parte de un equipo, saber explicar tus ideas es fundamental. Y todo eso, a mí, durante años, se me dio como el culo. Encima sospecho que tendía a caer mal. Era uno de esos tímidos de gesto duro que más que tímido parecía un borde. Pero si no hablaba, o cuando lo hacía lo hacía de manera brusca, y en un tono mucho más duro del que me habría gustado utilizar, era porque no sabía hacerlo de otra manera.

Pero tuve suerte: un coguionista, Antonio Trashorras, que además de comprenderme y apoyarme, aportaba el don de gentes del que yo carecía cuando empezamos a mover nuestros guiones. Antonio, si lees esto, gracias. Creo que nunca lo he dicho en público, pero ya tocaba. Sin ti quizá nunca habría tenido el valor de salir de mi agujero.

Ahora, me parte el alma cuando veo que entre mis alumnos hay gente con talento que no es capaz de hablar de sus proyectos sin que les tiemble la voz. Y todos los años tengo varios. Me he puesto a escribir esto pensando en ellos.

Porque lo que no pretendo es que esto sea el clásico texto autocompasivo de guionista. Para nada. Lo escribo para explicar que, como he dicho antes, de la timidez se sale. Vale, lo de mear en un váter público para mí es un imposible, pero vaya, que dentro de un par de días voy a estar dando clase a veintitantos alumnos en la universidad, y no solo no lo voy a pasar mal haciéndolo, sino que lo voy a disfrutar. He pasado de no poder hablar en público a dar clase contento. De hecho, lo que ocurre ahora es que cuando me dan la oportunidad de hablar, lo difícil es conseguir que me calle*.

Pero para lograrlo, para salir como salí yo, necesitas esforzarte mucho y, también, probablemente, necesitas ayuda.

La “receta” para ir saliendo es fácil: Debes obligarte a hacer cosas que te da miedo hacer. Una cada cierto tiempo. Sin agobios. No se puede cambiar totalmente de un día para otro. Conviene ir paso a paso.

La primera vez que lo hagas, lo pasarás fatal. Pero poco a poco empezarás a sentirte más a gusto hasta que, incluso aunque no acabes estando del todo relajado mientras haces eso que antes te asustaba tanto, por lo menos serás capaz de hacerlo. Parafraseando a la actriz Carrie Fisher hablando de sus problemas psicológicos: “aunque sigas teniendo miedo, no dejes de hacerlo”.

Recuerdo perfectamente el día en que mi pareja me obligó a pedir algo en un bar. Tenía veinte y pocos años. Hasta ese momento había sido incapaz de dirigirme a un camarero. Fue aterrador. Me tembló la voz, pero lo hice. Y después de hacerlo diez veces, la vez número once ya no me pareció tan importante.

También recuerdo la primera vez que di clase, con las orejas coloradas como tomates y las manos metidas en los bolsillos para que no se notara lo que me temblaban. Aquella clase, en un taller de ALMA, la di también porque otros se empeñaron en que podía y debía hacerlo. En este caso fueron mis amigos los también guionistas Carlos Molinero y Nacho Faerna. Ellos me hicieron profesor. Y sin saberlo, me cambiaron la vida.

La timidez solo se “cura” (o mejora) si el tímido es consciente de que lo es, si no se inventa excusas para justificar su comportamiento (esas del tipo “esto no lo hago porque no me gusta” cuando en realidad sabes que no es así, que te mueres por hacerlo, y no puedes), y empieza a dar pequeños pasos para vencerla.

Como habéis visto por los ejemplos que he puesto, casi siempre también hace falta que te echen una mano. Lo que yo no hice fue algo que ahora parece una solución muy obvia: ir a ver a un psicólogo. En aquella época me resultaba algo muy exótico, una cosa rara que la gente de mi entorno no hacía, una extravagancia de las películas de Woody Allen. Y tendría que haberlo hecho. En muchos casos, la timidez está relacionada con una baja autoestima, y eso puede trabajarse con un psicólogo.

Yo no fui, no supe ir, pero a cambio tuve amigos, mi pareja, gente que me quería, que me ayudó aunque yo no se lo hubiera pedido. No todo el mundo tiene esa suerte.

Sea como sea, si sois tímidos, no dejéis que la timidez os impida ser lo que podéis llegar a ser. Luchad contra ella. El primer paso es el más difícil. Pero es una meta que puede lograrse. Con mucho trabajo, desde luego, pero puede hacerse.

Pensad: ¿qué podéis hacer esta semana que normalmente os dé miedo hacer?

Y hacedlo.

Aunque os tiemblen las manos, aunque se os quiebre la voz, aunque vuestras orejas brillen como dos farolillos chinos… hacedlo.

*El camino para salir de la timidez no es una línea recta. A veces se da un paso adelante y dos atrás. O hay recaídas. A mí me pasa de vez en cuando. El tímido que llevo dentro vuelve a apoderarse de mí. Conviene no obsesionarse con ello y recordar que en este caso sí que se trata de algo excepcional. Además, como las habilidades sociales se dominan mediante la práctica, y el tímido suele haber practicado poco, también ocurre a menudo que al tímido le cuesta medir y a veces habla más de la cuenta. Cuando me ocurre a mí y me agobio lo que pienso es que es mejor hablar de más que no poder abrir la boca.


SIETE ENLACES PARA UN FIN DE SEMANA DE PUENTE

1 mayo, 2015

1. ‘Anchorman’, ‘Talladega Nights’, Knocked Up’… Todas estas películas tienen algo en común: que si no lloras de risa viéndolas estás muerto por dentro y Brent White, el hombre que hace a la gente más graciosa del mundo incluso más graciosa. No lo digo yo, sino este reportaje del New York Times dedicado a este maestro montador de comedia.

2. Y siguiendo con la comedia americana: si te gusta Tina Fey, esto que han escrito en The Script Lab será una de tus lecturas favoritas del fin de semana.

3. ¿Os acordáis de Hagai Levi? Aquel tipo con un Globo de Oro que estuvo hace poco por Madrid impartiendo sabiduría gracias al Sindicato ALMA? Pues los en El País aprovecharon su visita para hablar con él.

4. Además de organizar charlas con guionistas de prestigio mundial, en ALMA también dan premios, como este a mejor guión en el Festival de cortometrajes y animación Mecal Pro que ganó Oriol Puig por su corto ‘It girl’. ¡Enhorabuena!

5. Anotad: 19 de mayo en la Cineteca del Matadero de Madrid, 19 horas. Nueva entrega de los martes de DAMA con una mesa redonda sobre los personajes femeninos en la ficción encabezada por Virginia Yagüe.

6. Y el guión para leer este fin de semana, que no falte: ‘La red social’, de Aaron Sorkin, ganador del Oscar al mejor guión adaptado.

7. También podéis ir leyendo el adelanto de ‘Toda una vida’, la nueva novela de los guionistas de ‘Cuéntame’ Jacobo Delgado y Carlos Molinero en la que cuentan el orígenes de la familia Alcántara.

¡Buen fin de semana!

Por Alberto Pérez Castaños. 


CONSEJOS A LO CORNETTO, CURSOS PARA INVOCAR GUIONES Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

27 marzo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. “Para mí, la tortura es tener una idea, trabajar su argumento general, la estructura y la historia. Una vez tengo esto, puedo escribir un guión en dos o tres semanas”. Esto lo dice Woody Allen. Esto y cuatro cosas más sobre escribir guiones.

2. Y en la misma página, screencraft.org, que ya es de visita diaria obligada, podemos ver cuáles son los cinco ingredientes para grandes personajes que no estás utilizando (aún).

3. También se han ganado el calificativo de obligatorio todos los cursos y ponencias que organizan desde DAMA. Con el último que han montado te van a enseñar a invocar un guión en seis semanas sin perder demasiado la cordura y el responsable de hacerlo será el gran Carlos Molinero.

4. Mientras te apuntas al curso de Molinero puedes ver este video en el que Mario Puzo y Francis Ford Coppola hablan sobre la escritura de ‘El Padrino’:

5. El enlace semanal con un guión para leer se va a empezar a convertir en tradición. El viernes pasado fue el de ‘Tiburón’. Hoy, el de Nebraska, escrito por Robert W. Nelson (AKA Bob Nelson) y dirigida por Alexander Payne.

6. Por cierto, ya hay nuevas fechas para la próxima Fiesta del Cine: 11, 12 y 13 de mayo.

7. Los compañeros de Las Horas Perdidas nos descubrieron una de las lecturas más interesantes de la semana: un ensayo de 17.000 palabras escrito por el guionista de ‘Perdidos’ Javi Grillo-Marxuach en el que narra detalladamente su paso por la serie.

8. Simon Pegg, Edgar Wright y Nick Frost son los responsables de la “Trilogía del Cornetto”, es decir, de tres de las comedias más brillantes en lo que llevamos de siglo. Así que, atentos a sus consejos:

9. El sábado pasado nos dejó Moncho Alpuente, periodista, humorista, escritor, presentador, músico… En resumen: un grande. Su hija, Bárbara Alpuente, a la que se le ha pegado la genialidad del padre, le ha dedicado este precioso homenaje.

Buen fin de semana.


TALLERES, GUIONISTAS PREMIADOS Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

14 noviembre, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

1. Carlos Molinero, guionista de ‘Cuéntame cómo pasó’, fue galardonado recientemente con el premio Minotauro gracias a su novela ‘Verano de Miedo’. Aquí, una entrevista digital con el autor.

2. Y más guionistas premiados: esta semana se anunció que los hermanos Pablo y Daniel Remón ganaron el premio Lope de Vega de teatro con su obra ‘Muladar’. Ambos han sido entrevistados en Bloguionistas este año; Pablo por el estreno de su primera obra de teatro –’La abducción de Luis Guzmán’– y Daniel por el estreno de ‘Paradiso’ en el Festival de Málaga.

3. El mismo Daniel Remón dará un Taller de Escritura de Guión de Largometraje en la ECAM durante los meses de febrero y marzo del próximo año. Interesados, más información aquí.

4. Pegadle también un vistazo a este curso. Se trata de un Taller de Desarrollo de Series Históricas organizado por la Fundación SGAE e impartido por dos expertos en la materia: Alberto Macías y Rodolf Sirera.

5. ‘Babel’, ’21 gramos’, ‘Amores perros’… Son algunos de los guiones que ha escrito Guillermo Arriaga. En esta conferencia habla sobre la construcción de personajes:

6. Una de las noticias más comentadas de esta semana ha sido el estreno del anuncio de la Lotería de Navidad, pero también la inmediata réplica al mismo de Jon D. Domínguez, director de foto de la maqueta del anuncio pero no del anuncio. En este post cuenta el porqué de esto y su desafortunada experiencia con la productora y la agencia. Curiosamente, un lector nos dejó un comentario contando un caso parecido en una entrevista publicada recientemente.

Buen fin de semana.


CONSULTORIO: VENDER EL PRIMER GUIÓN

26 noviembre, 2013

Por David Muñoz

“Hola,
Mi nombre es David, soy de Málaga e intento ser guionista.
Últimamente he visto como en el blog insistís con el tema de que para vender un guión o un proyecto no basta con: formarte, escribir mucho y muy bien, y contactar con las productoras para que te lean. Ya… me voy dando cuenta. Eso es lo que he hecho hasta ahora, y muy bien no me ha ido. Y mira que yo no me limito a mandar mails a las productoras. Las he llamado, les he dicho de qué iba mi proyecto, lo he enviado cuando me han dado permiso para hacerlo, he preguntado si lo estaban leyendo, he insistido, me temo que tendré que volver a insistir…
La sensación es que, debido a la baja financiación, las productoras se han vuelto hiperselectivas y sólo se fijan en los proyectos que vengan bajo el brazo de alguien consolidado en el sector. De ahí quizá la importancia de ofrecerle primero tus proyectos a directores, actores u otros guionistas (para hacer una colaboración) y que ellos te hagan de padrino (no por afinidad, sino porque realmente les mole tu proyecto y se impliquen en que vea la luz).
Y ahí es donde nos solemos perder los guionistas noveles. Porque una productora es engañosamente accesible, pero, ¿cómo accedo a un director, a un actor, a otro guionista? ¿Y no sólo cómo accedo, cómo destaco de entre la manada de frikis que como yo, anda pidiendo que le lean esto o aquello, es decir, cómo consigo captar su atención?
Se echa en falta, cuando surgen estas cuestiones, la figura del agente en España. Pero como no lo tenemos, no estaría nada mal un post orientativo en este sentido. Incluso se agradecería que contarais experiencias personales (“pues yo hice esto”).
Gracias por adelantado y enhorabuena por el blog.
¡Un saludo!”.

Hola David,

Sinceramente, la única manera en la que puedo responder a tus preguntas es diciéndote la verdad: no tengo ni idea. O más bien, que no puedo explicarte cómo acceder, así en general, a directores, actores o guionistas. Cada persona es un mundo. Hay quienes están dispuestos a escuchar el “pitch” de un novato si éste consigue despertar su interés de alguna manera (que sí, que sino concreto es como decirte nada, pero es que no hay un método), pero también hay quien sale corriendo en cuanto un “friki” trata de pillarle por banda.  Hay de todo.

Lo que no hay es UNA manera de llamar su atención.

En realidad, de todo esto ya hemos hablado muchas veces en el blog. Incluso recientemente. Solo tienes que revisar las entradas de los últimos meses para encontrar las respuestas a muchas de tus preguntas (aunque no sé si en ellas se dice una cosa obvia: para contactar en persona con directores, actores, guionistas, conviene ir a donde van ellos, o sea: festivales y certámenes varios).

Por otra parte me parece que por lo que cuentas estás haciendo las cosas bien, como hay que hacerlas. Solo que este no es el mejor momento para vender ningún guión (y claro, luego habría que ver si tus guiones tienen o no posibilidades de interesar a un productor, cosa que yo no tengo manera de saber).

También me parece que algunos también hemos contado aquí cómo vendimos nuestro primer guión. Yo al menos lo he hecho unas cuantas veces.

Y en tu mensaje hay algo que me ha llamado mucho la atención: y es que pienses que conseguir coescribir con un guionista más o menos conocido te va a poner más fácil lograr tu primer crédito. Hombre, si consiguieras que Sergio G. Sánchez accediera a colaborar contigo, pues a lo mejor sí. Pero ojalá los guionistas más veteranos y con algunos créditos tuviéramos más fácil conseguir que se rodaran nuestros guiones. Hombre, supongo que la veteranía sí es un grado y que es más probable que los productores lean un guión nuestro que el de un novato, y que a lo mejor hasta le hacen un poco más de caso, pero te aseguro que ahí queda la cosa. Por otro lado no veo razón alguna para que un guionista veterano colabore con un novato (perdiendo la mitad del dinero que ganaría escribiendo solo) si no les une una relación personal. Como la de por ejemplo Jonás Cuarón y su padre, Alfonso Cuarón.

Pensando en todo esto me he acordado de unas entrevistas con guionistas que hice hace al menos ocho o nueve años (o más) con Antonio Trashorras para un libro que no llegamos a terminar. Como en varias de ellas los entrevistados cuyas declaraciones transcribimos -Juan Cavestany, Carlos Molinero y Ángeles González Sinde-, hablan de sus inicios en la profesión, me ha parecido que podía ser interesante que leyeras sus respuestas (como verás, son historias muy distintas entre sí; lo repito: no hay un método, “solo” necesitas constancia y suerte):

CARLOS MOLINERO: Yo decidí ser guionista en el momento en que me di cuenta de que las películas las hacían personas (risas). Me explico: un día siendo pequeñito estaba viendo “Los duelistas” en la tele y vi el nombre de Ridley Scott, y pensé: “Ay, va… el mismo de “Blade Runner” y “Alien”. Entonces, por absurdo que parezca, me di cuenta de que las películas tenían responsables. Y decidí que quería ser uno de ellos. Por supuesto, más tarde supe que Ridley Scott ni siquiera las había escrito y que unos señores llamados guionistas, que siempre permanecían en la sombra, eran  los que en realidad inventaban las historias. Como siempre fui un poco sociópata y la interacción humana no ha ido mucho conmigo, pensé que lo mío no era dirigir sino escribir películas. Cuando lo conté en casa se descojonaron de mí, claro.

Años después acabé haciendo la carrera de Matemáticas, y en los dos últimos años de universidad me apunté a un taller literario, pero no de cine, sino de escritura creativa en general. Luego, al terminar la carrera entré en la Escuela de Cine de Madrid en la especialidad de Guión. Ese fue un giro importante en mi vida porque en lugar de buscar trabajo como informático o preparar una oposición ya me encontré metido en un ambiente que me convenció que dedicarse al cine no era una locura.

JUAN CAVESTANY: Yo he dado varios tumbos hasta acabar dedicándome a esto. Primero estudié Ciencias Políticas, nada menos. Luego me dediqué a varios trabajos que no tienen nada que ver con aquella carrera, y por fin hice el master de Periodismo de “El País” y me fui a Nueva York, donde estuve seis años colaborando con el periódico como corresponsal para temas de cine y cultura. Paralelamente  yo venía escribiendo cosillas por mi cuenta: cuentos, obras de teatro, pequeñas escenas, “sketches”… Algunas cosas las escribía para que las representaran en la compañía de teatro a la cual pertenezco desde hace años que es “Animalario”, compuesta por gente como Alberto San Juan, Guillermo Toledo, Ernesto Alterio, etc. El grupo se formó a mediados de los 90 y no hemos perdido el contacto ni las ganas de hacer cosas juntos. El cine siempre nos atrajo, pero no sabíamos qué hacer para entrar en él. A mí lo de escribir guiones me resultaba algo ajeno; no sabía si se estudiaba o si alguien te encargaba un primer trabajo sin tener referencias.

ANGELES GONZÁLEZ SINDE: Mi vocación empezó bastante tarde, teniendo encima en cuenta que mi padre se dedicaba al cine, que mi tío era montador… Y yo incluso salí de pequeña en una película de José Luis García Sánchez: “El love feroz”. Ya de mayor lo que estudié fue Filología Clásica y luego trabajé en una compañía de discos, de traductora, y en una editorial en promoción y prensa. En general cambié bastante de trabajo porque ninguno me acababa de gustar. Un día salió un anuncio en el periódico y mi madre lo vio y se empeñó que me apuntara en un curso de guión que daban José Luis Borau y Mario Onaeindia. Era en el año 92 y antes de esto no había escrito prácticamente nada, ni era especialmente cinéfila.

C.M: Yo creo que casi cualquiera puede vender un tratamiento a una productora si les gusta lo que leen. No hace falta presentarse con unas referencias acojonantes. Por ejemplo, recién salido de la Escuela de Cine yo vendí un guión a Tornasol. Y me hicieron contrato y me trataron no como a un novato sino como a un profesional más. Simplemente confiaron en el proyecto aunque yo no fuera nadie. Bien es cierto que yo ya venía con la referencia de ser de la Escuela de Cine, lo cual ya te supone un nivel mínimo, pero aun así creo que lo importante es dar en la diana con algo que les guste, y no importa el nombre que tengas. Yo me entero continuamente de proyectos rechazados a supuestos guionistas y directores consagrados, y otros casos de absolutos desconocidos que de repente colocan un guión. Sin ir más lejos, me consta que los guionistas y directores de “Tuno negro” llevaron el tratamiento a Lola Films sin el menor contacto y les compraron la idea porque vieron la película clara. Lo de los contactos sirve para eliminar filtros hasta llegar a  la persona que decide lo que se hace y lo que no. Si conoces a  alguien gordo, pues no te va a leer el último becario que está en la productora haciendo informes de guiones. Pero aunque no conozcas a nadie, si los informes van siendo buenos y gusta lo que entregas, al final tienes tantas oportunidades como cualquiera. Puede ser todo más lento, eso sí, pero no hay más misterio que escribir algo con lo que ellos crean que van a ganar dinero. Y ya está. Con esto quiero decir que creo que en las productoras realmente se leen los guiones que llegan. La forma en que se los leen y si aciertan o no en sus elecciones ya es otra cosa, pero leérselos yo creo que se los leen. Y desde luego que el 90% de lo que les llega será basura, como todo en esta vida.

A.G.S: Este trabajo no es distinto que cualquier otro, y si no te conoce la gente, ¿cómo vas a conseguir trabajo? Un arquitecto no se queda en casa esperando que le llamen para ofrecerle un proyecto. Pues nosotros al principio, lo mismo.

J.C: Yo dudo que en las productoras se lean todo los que les llega. Lo digo desde fuera y sin ninguna certeza  de que esto sea así. Pero es la impresión que tengo cada vez que voy a una productora y veo los montones de guiones apilados. ¿Cómo van a leérselos todos? A mí algún productor me ha reconocido que si se los leyeran todos no tendrían tiempo para nada, aunque eso también depende de cuantos sean los que trabajan allí. Otra cosa que también me deprime un poco es cuando voy al registro y me encuentro un montón de chavales registrando sus guiones con unas caras de ilusión…

J.C: Estando en Nueva York un buen día, me dio por escribir un guión entero, de principio a fin, que fue “Los lobos de Washington”. Bien es cierto que eso no fue tan brusco como suena, ya que lo que hice fue partir de varias escenas pequeñas que tenía escritas para Animalario y tratar de construir una historia mínimamente articulada. Lo escribí muy rápido, a mi bola, sin ningún método… y luego, claro, vi que aquello no respondía a lo que se entiende por un guión clásico, pero aun así me gustaba. La primera versión del guión de “Los lobos de Washington” la escribí con intención de que se convirtiera en el primer proyecto cinematográfico de “Animalario”. Nosotros ya habíamos hablado de que además de teatro nos gustaría hacer una peli, pero lo que pasa es que por entonces ninguno de nosotros tenía ni idea de cómo dar los pasos necesarios, ni de donde salía el dinero, ni nada. Por eso pensé que el guión podía servir para impulsar una película con “Animalario” y si no salía, pues hacer un montaje teatral con él.

Aquella primera versión de “Los lobos” era más rara, todo diálogos, un poco inconexa, sin esa trama de thriller que tiene la película. Recordaba más a un texto teatral y fragmentado que a un guión de largometraje normal. Yo se lo mandé a Alberto, y como él hizo un taller con Mariano Barroso, se lo pasó para que lo leyera a ver que le parecía. El caso es que Mariano lo leyó y al poco llamó a Alberto y le dijo que le había encantado, porque era una cosa muy fresca, muy rara… para nada los típicos guiones que estaba acostumbrado a leer. Y que quería hacer una película con ese guión. Yo me vine a Madrid a hablar con Mariano, quien se planteó  ponerse a reescribir el guión conmigo ya.

El hecho de que el primer guión que escribí lo vendiera tan rápido me dio una imagen de esta profesión totalmente equivocada, y unas esperanzas también algo desproporcionadas, que luego se han puesto en su sitio, todo tengo que decirlo (risas).

A.G.S: El primer guión que escribí lo hice en aquel master con Borau, ya que el ejercicio final consistía en escribir uno entero. Ese guión lo leyó más tarde Manolo Matji, quien se lo pasó a Ricardo Franco y le gustó lo suficiente como para iniciar una colaboración conmigo, que mantuvimos a distancia mientras estuve en Los Angeles. De hecho, ese primer guión acabé vendiéndolo a una productora aunque al final no se rodó.

C.M: Mi primer trabajo profesional fue en un programa de televisión que se llamaba “Osados” y me salió porque llamaron a Yolanda García Serrano, que había sido profesora mía, y como ella no podía hacerlo les dio mi contacto. Más tarde mi primer trabajo de ficción en televisión, que fue en “Querido maestro” pues surgió de forma parecida, aunque esta vez gracias a otra profesora, Lola Salvador. Es decir, tengo que reconocer que en ese sentido la Escuela de Cine fue fundamental porque sirvió para que unos cuantos profesores confiaran más tarde en mí para encargos profesionales.


MAÑANA HAZ COMO JOSS WHEDON

28 marzo, 2012

Por Carlos Molinero
(Presidente del Sindicato de guionistas ALMA)

Compañeros del teclado:
Mañana es el día de la huelga general y en ALMA la apoyamos al cien por cien.
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Si eres un guionista que escribes desde casa la solución es muy fácil y hasta positiva para el cerebro. Por primera vez la pelea que nos consume ante el ordenador, el mirar el correo con sentimientos de culpa porque sabemos que tenemos que escribir ese guión, el leer un libro reconcomidos porque aún no hemos corregido esos diálogos, mañana desaparecerán. Por un día no tendremos ese ruido constante en la cabeza de “escribe, no hagas el vago”, por un día el mensaje será “no escribas, haces bien”.
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Pero si dentro de este grupo eres de los que tienen que escribir casi como medida terapeútica, como si fueras el personaje de Michael Ironside en “Scanners” que se tenía que hacer un agujero en el cráneo para sacar las voces de su cabeza, tranquilo, no te hagas un agujero. Haz como Josh Wheddon.
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En la famosa huelga de guionistas de Hollywood del 2007 Joss Whedon, creador de “Buffy”, “Firefly” y, sobre todo, adicto al trabajo, aprovechó la huelga para escribir el musical superheroico y melancólico “Dr. Horrible´s Sing-Along Blog “. Mañana puede ser el día perfecto para recuperar esa historia perdida en el disco duro, esa película que lleva dando vueltas muchos años, ese guión personal que necesita una nueva versión. Mañana trabaja para ti.
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Lo tienes más difícil si eres un guionista que vas a trabajar a la productora. Si estás en un equipo de guión y tiene un horario de oficina.
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Cualquiera sabe que la oficina es el peor ambiente para una persona. En especial si eres guionista.
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La sensación de que somos un fraude que atenaza a todo guionista, Mamet incluido, es tu enemiga. El miedo a que si no vas se darán cuenta de que no eres necesario. O todavía peor, el miedo a que si no vas resulta que salen más ideas. El miedo a que te despidan, porque eres prescindible. Básicamente el miedo.
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No entraré en la cita evidente de las Bene Gesserit, “el miedo mata la mente“, y eso es lo que somos los guionistas “mente”, o sea, nuestra muerte total. Pero no, no voy a hablar de “Dune”, sino de una película nuestra, “Amanece que no es poco “.
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En esta obra maestra de José Luis Cuerda cuando el alcalde es recibido por el pueblo un paisano grita : “Alcalde, nosotros somos contingentes, pero tú eres necesario”.
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Esta es la esencia. No temas. Eres necesario.
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Si estás en un equipo de guión es porque tienes talento, porque vales, a un nivel ecónomico puro y duro, eres rentable, por eso estás ahí. Las productoras no son ONGs de guionistas mediocres, son productoras y tienen a los mejores guionistas que pueden tener y que pueden pagar, vamos, a los mejores guionistas porque todos sabemos que salimos bastante baratos.
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En tus hombros está el peso de la industria, pero ese peso no tiene que agobiarte, sino que impulsarte para si no estás de acuerdo con la Reforma Laboral quedarte mañana en casa.
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Desde ALMA no solo te apoyaremos a todos los niveles, sino que te admiraremos, como admiramos a los compañeros de Hollywood cuando fueron a la huelga. Escritores que no solo eran guionistas de a pie, sino que por su perfil eran productores ejecutivos, showrunners, los que llevaban las series sabían que su esencia era la escritura, era ser guionista por encima de todos los demás.
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Mañana haz como hicieron todos los guionistas que mantienen y controlan la industria más importante del mundo.
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Mañana haz como Joss Whedon.
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