DOS GUIONISTAS ESPAÑOLES EN HOLLYWOOD

1 diciembre, 2015

En julio de 2013 emprendimos un viaje a Los Ángeles para conocer de primera mano cómo trabajan allí los guionistas de ficción en televisión. Tras años de carrera en nuestro país, y habiendo recopilado información sobre las distintas formas de organizar el trabajo y los equipos en España, queríamos ver en persona cómo lo hacen en la industria más potente del mundo, la que más éxito alcanza contando historias de forma seriada.

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Todo esto lo pensábamos hacer entrevistando a cuantos más profesionales mejor y colándonos en una sala de guionistas, la famosa writers’ room, para vivir desde el corazón de la serie el nacimiento, desarrollo y reescrituras de sus capítulos.

Cuando empezamos a contactar con gente para contarles nuestra idea, las primeras respuestas cubrieron un amplio abanico que abarcaba desde el “es imposible” hasta el “ni lo intentéis”. Y en parte tiene sentido. La writers’ room es un templo, un lugar íntimo que requiere de un clima especial, una química que permita que las ideas fluyan y que los allí presentes se sientan cómodos lanzándolas al resto de sus compañeros. Y además está el asunto de la confidencialidad. ¿Quién iba a arriesgarse a que dos desconocidos llenasen Internet de secretos y spoilers tras haber escuchado y tomado notas sobre el futuro de la temporada X de la serie Y?

Pero somos cabezotas y nos apetecía demasiado. Además, teníamos dos ases en la manga. Por un lado, una persona aquí en España nos aseguró que conocía a un PEZ GORDO que nos permitiría entrar en la sala de guionistas de LA serie.

El segundo as lo llevábamos guardando tres años y era nada más y nada menos que… Carlton Cuse, guionista y productor americano conocido sobre todo por su trabajo como productor ejecutivo en la serie Perdidos. En 2010 impartió una clase magistral en Madrid, y como por aquel entonces la idea de ir a L.A. ya rondaba por nuestras cabezas, le asaltamos en un descanso.

El objetivo que le planteamos era pasar un mes en una writers’ room como “observadores”, cosa que le pareció poco factible. Pero nos dio dos claves: “No me parece imposible […] Yo contactaría con el showrunner y le pediría que me dejara estar sólo un día. Luego, intentaría que me dejara volver otro más. Y luego otro”.

Volvemos a 2013, ahora con tres claves para ponernos en marcha:

  1. NO es imposible. Lo dice Carlton Cuse.
  2. Una estrategia. En lugar de aspirar a un mes pedir estar un día, luego otro más, y otro…
  3. Un contacto que nos aseguraba entrar en LA serie. “Dadlo por hecho” fueron sus palabras exactas.

Así que compramos dos billetes y nos tiramos a la piscina.

Objetivo Writers’ Room acabó convirtiéndose en un libro de viajes y aventuras. Es el relato de aquel viaje: los logros, las entrevistas, las piedras con las que tropezamos, y lo que aprendimos sobre cómo funciona la vida -profesional y un poco personal- en ese particular mundo llamado Los Ángeles. No sabemos si es mejor así, pero seguro que es más entretenido. Al fin y al cabo es lo suyo: somos guionistas.

Así arranca Objetivo Writers’ Room. Las aventuras de dos guionistas españoles en Hollywood, que acaba de salir a la venta.

Ha sido un camino largo desde entonces: de transcripción, traducción, investigación, edición, búsqueda de editorial… y mucha ilusión. Además de un montón de alegrías que nos ha traído este libro. Muchas gracias a todos. Esperamos que os guste.

Josep Gatell y Teresa de Rosendo.


LAS ACCIONES Y LAS ACOTACIONES

21 diciembre, 2011

Por Chico Santamano.

No sé por qué, pero últimamente el tema de las acciones y/o acotaciones está siendo una conversación recurrente con algunos colegas. – Sí, vale… así de apasionante está siendo mi vida social en los últimos meses.- Y todos hemos detectado con cierto fastidio y asombro que se está extendiendo una especie de ley por la que se prohíbe mimar este apartado en los guiones.

Entre otras cosas, esta ley-no-escrita asegura que la descripción de las acciones cuanto más escuetas mejor. Estoy de acuerdo, pero escueto no tiene por qué significar “telegráfico” o “aséptico”. También dice que si lo que estás contando no se puede enfocar con el objetivo de una cámara no hay que escribirlo. Es decir, líneas como “En la conciencia de Mengano aún pesa lo ocurrido días atrás” estarían prohibidas, puesto que ninguna cámara, por muy digital y 3D que sea, podría registrar el eco de una experiencia pasada si no lo estamos viendo en modo flashback.

El año pasado llegó desde la tele el informe de un capítulo que yo había escrito. Era un informe realizado previsiblemente por uno de esos becarios tan “denostados” últimamente y que, como tenía los manuales y “reglamentos” muy fresquitos, criticó y pidió que se eliminara una descripción que era prácticamente igual al ejemplo anterior.

Era evidente que la “teoría” se la había aprendido, pero la práctica no la conocía.

En la práctica en general y en la tele en particular se rueda muy rápido. Casi no hay tiempo para ensayos y tanto los actores como los directores agradecen un poco de tu ayuda. Si la acotación hace referencia a un raccord emocional que encima viene de un capítulo anterior, nunca está de más que les refresques la memoria. Es decir, si al final del episodio anterior la prota ha sido violada, no es ninguna tontería que les recuerdes que al principio de ese episodio no debería estar canturreando en la ducha.

Ya me diréis qué le importaba al becario el estilo de esas descripciones si esa literatura no se va a “emitir” en el canal que le paga… aunque eso tampoco es cierto.

El año pasado Carlton Cuse, showrunner de LOST, dio una charla en Madrid. El tipo contó cómo en las descripciones de los flashbacks de Sawyer llenaban las páginas de tacos. Frases como “Sawyer coge la puta pistola y sale de la habitación cagando leches” vendían perfectamente la fuerza y el tono “callejero” que el guionista pretendía dar a la escena. De alguna forma, el escritor con su pauta estilística conseguía influir directamente en el pulso narrativo de la secuencia. De la misma forma, los flashbacks de Jin y Sun seguro que estaban cargados de líneas que describían un mundo oriental más elegante y sosegado que el de ese outsider sin hombros llamado James Sawyer.

A no ser que hagas una descripción pormenorizada de todos y cada uno de los libros que pueblan una estantería y los dieciocho cuadros que decoran una pared, los compañeros de arte también agradecen una mínima referencia sobre las localizaciones. ¿La habitación tiene aire retro o minimalista? Si la casa es propiedad de gente adinerada, ¿destila encanto y sofisticación o está sobrecargada de manera vetusta y barroca? Somos escritores y somos buenos, seguro que podemos encontrar un punto medio entre “Menganito observa la casa” y un párrafo eterno de media página que sólo despierta bostezos.

Y es que en esto, como en todo en la vida (menos en los debates de Telecinco), el “punto medio” y la moderación es la clave. Hace unos meses me tocó reunirme con actores. Uno de ellos se quejaba de que cuando leía algunas de las acotaciones que les escribíamos no podía más que ofenderse porque le tratábamos como si fuera subnormal. Marcar acotaciones para su personaje como “Menganito muestra su asombro” para él era insultante. “¡Entiendo lo que sucede en la secuencia… sé que me tengo que asombrar!” La respuesta por mi parte era clara…

“Estamos seguros de que tú lo sabes, pero este guión lo tienen que leer unos señores en la tele, entender la secuencia en toda su dimensión y hacer un informe”. El actor mostró su total asombro al descubrir que el guión pasaba por el departamento de ficción del canal antes de que llegara a sus manos. Pero claro… ese es otro tema… Actores, os queremos. Qué haríamos sin vosotros, pero qué porculo dais a veces, coño.


LA CITA CON CUSE: LOS SECRETOS DE LOST (y II)

27 octubre, 2010

Por Chico Santamano.

[Viene de LA CITA CON CUSE: LOS SECRETOS DE LOST (I)]

Parte de la grandeza de LOST es la revolución internetera que generó involuntariamente a su alrededor. Sin ánimo de lucro para algunos… otros han ganado MUCHA pasta a costa de esta y otras ficciones yankis, se ha creado toda una industria que trabajaba de madrugada para que el público en general y los guionistas hipócritas-que-criticamos-al-mismo-tiempo-que-descargamos en particular pudiésemos tener el episodio a la mejor resolución y con subtítulos de calidad digna en tiempo récord.

Así que, para devolverle el favor a los duendes misteriosos que subían todos esos capítulos durante seis años, yo les subo la master class con los high lights de Cuse. Favor por favor…

Al lío…

Para empezar, algunos datos técnicos que quizá os interesen. El equipo lo componía 425 personas. El trabajo se repartía en dos unidades. La principal que trabajaba en cada capítulo durante 8 días y una segunda unidad que dedicaba 2 días para rodar en localizaciones no principales.

 

Fundamental. Los actores no improvisan nunca. Estaba terminantemente prohibido cambiar una sola línea de texto en el set. Cuse, con toda la razón, defendía que las estrellas tenían los guiones con la suficiente antelación (una semana antes) como para hablar con ellos si creían que una frase no iba con su personaje. Una vez que el actor pisaba el plató se acababa el tiempo de negociación y la improvisación se convertía en el mayor de los delitos.

 

Los actores se enfrentaban al rodaje sin haber hecho ensayos ni lecturas previas. El único ensayo del que disponían eran los teatrillos que se montan antes de dar acción para ir colocando luces y cámaras.

 

Cuse defendía la PRESIÓN como la mejor aliada del guionista. Aseguraba que el cerebro humano rinde más y mejor con tensión que sin ella. Para ilustrar esta tesis recordó la huelga de guionistas de 2007. Todo el mundo creyó que con la profesión en casa y sin nada que hacer se crearían los mejores guiones de la década. Las historias más mimadas, trabajadas e inspiradas gracias a la cantidad de tiempo libre que tendrían los escritores… y nada más lejos. Lo que pasó es que sin la tensión por los plazos de entrega, los guionistas no hicieron absolutamente nada. Viajaron, pasearon, se enamoraron y se dieron de baja en una compañía de ADSL para irse a otra, pero no escribieron nada reseñable.

 

Una de las señas de identidad de LOST era esa enigmática cabecera. Nunca antes se había hecho nada igual… tan corta, tan raquítica, sin créditos del casting ni del equipo técnico… Después muchas series copiarían el concepto de cabecera fugaz, pero antes de llegar a ese ejercicio de síntesis, ¿qué habían pensado hacer? Pues una más tradicional. Donde nos mostrarían los lugares de origen de los protagonistas en su ausencia. Buzones rebosantes de correspondencia, jardines mustios porque su dueña no los ha regado o tarea acumulada en una mesa de oficina. Una cabecera similar habría costado unos 50.000 dolares y por ahorrar se quedaron con esa cartela hipnótica hecha por el propio JJ Abrams en su mac. Cuse reconoce que es muy cutre y que hay webs que se dedican a criticar que sea el render más cochambroso que se haya hecho nunca en Hollywood. Con el tiempo se plantearon hacer un 3D algo más limpio y elaborado, pero ya era demasiado tarde. La cartela era una seña de identidad de LOST tan importante como sus personajes.

 

En un momento dado, la cadena les pidió que fuera cual fuese el misterio de la isla los orígenes fueran puramente NATURAL/REALISTA. Es decir, que tiraran más de la ciencia que de lo sobrenatural. De ahí se entendería la creación de la famosa Iniciativa Dharma y sus experimentos. Pero al final, el chocho que montaron fue tan gordo que tuvieron que apelar a los Jacobs y antijacobs. Esto último es una conjetura mía, ojo. Según Cuse desde el principio quisieron un final espiritual, porque sabían que no podían justificar todo científicamente.

 

Sobre la piratería que tan presente ha estado en el fenómeno Lost, Cuse asegura que es imposible hacer series tan buenas gratuitamente. Las series, como todo, cuestan dinero y si el público quiere shows con un nivel técnico y artístico como el de “Perdidos” debería ser consciente de que ha de pagar aunque sea un mínimo.

 

Uno de los guionistas le preguntó qué opina sobre las oportunidades que dan las nuevas tecnologías para crear su propia serie de espaldas a las cadenas y distribuirla (y monetizarla) él mismo a través de internet. Cuse se mostró reacio asegurando que es un esfuerzo tan titánico que no tendría tiempo para hacer lo que realmente le gusta y quiere hacer que es ESCRIBIR. Contó que James Cameron, tras el bombazo de Titanic, ya intentó producir y distribuir su propia película. Le llevó dos años negociar con mil y un agentes del proceso hasta que se dio cuenta de que él solo no podía con semejante tarea y estaba desatendiendo el producto que era lo que realmente le apetecía hacer.

 

En contra de lo que hicieron los Wachowski con Matrix (y sus videojuegos, cómics, animatrix…), Lindelof y Cuse tenían muy claro que bajo ningún concepto usarían los productos periféricos de la serie para dar respuestas. No podían exigirle al espectador que fuera de allí para allá en busca de respuestas. Si algo era fundamental para entender la trama nunca se daría ni en un videojuego, ni en un webisode, ni en webs de corporaciones ficticias, ni en un posible comic… Personas muy malas y de dudosa ética creerán que las respuestas no las dieron ni en la misma serie, pero eso ya… cada uno que piense lo que quiera.

 

Hablando del videojuego. Nunca les gustó el que se hizo. Ellos apostaban por algo con más acción, más aventura, pero la empresa que adquirió los derechos aseguraban no tener la tecnología suficiente como para llevar a cabo lo que Lindelof y Cuse demandaban. Eso les enseñó que nunca más venderían una licencia sin estar seguros de que la empresa estaría a la altura del producto.

 

Los guionistas de Lost usan el Final Draft como procesador de textos y todos tienen Mac.

 

Un pequeño inciso. A Carlton le escoltaban dos banderolas ilustradas con su cara y los logos de los organizadores. Bajo el logo de la SGAE aparecía esto: 111@360º. Perdonen mi ignorancia, pero ¿alguien sabe qué coño significa?? ¿Un nuevo misterio de la isla quizá?

 

Sobre el poder de los guionistas en USA dijo que allí se hace la mejor ficción del mundo precisamente porque son ellos, los guionistas, quiénes tienen el control de las series. Por suerte, en este santo país, cada vez son más los guionistas que ejercen como productores ejecutivos. Ahora sólo hace falta que las teles les dejen trabajar con cierta libertad.

 

 

Al finalizar la cuarta temporada, el equipo de guionistas de Lost dedicó un mes sólo en pensar cómo y de qué manera serían los viajes en el tiempo en la isla. En torno a estos saltos temporales se explicaría la historia más reciente de la isla y se articularía toda la mitología.

 

Como se podrán imaginar, no podían sobrepasarse con las palabrotas más allá del famoso “son of a bitch” de Sawyer.

Sin embargo, en determinadas secuencias donde querían impregnar ese ambiente de tensión y malrollismo en el rodaje, llenaban las descripciones de la acción de tacos; se le cae la puta pistola, el cabrón del coche no arranca, dispara a esa zorra… Un truco como otro cualquiera para transmitir determinadas ideas al equipo técnico, ¿no?

 

 

Y ahora la chicha… ¿CUÁNTO COBRAN LOS GUIONISTAS DE LOST? Pues bien… 32.000 $ es el mínimo que se cobraba por guión. Cuando lo dijo me quedé a cuadros. Teniendo en cuenta el presupuesto de sus episodios y sobre todo la cantidad de cientos de millones de dolares que genera esta serie por temporada me parecía una purria. Eso sí… Luego Carlton empezó a añadir extras. Eso es lo que cobran los escritores que se llevan un capitulito a casa para desarrollarlo. Por otro lado, los guionistas “asalariados” cobran unos 5000 $ a la semana. Si eres “editor” te llevas un plus de 12.500 $ por episodio. Y si además eres productor ejecutivo (show runners) como Cuse o Lindelof estos se metían un extra más de 40.000 $ por episodio. ¿Está bien, verdad? Pues miren ustedes que a mí todavía me parece poco. Insisto… estas series generan millones y millones de dolares por semana. Como ejemplo de cifras desorbitatadas, Carlton sacó a la palestra los 80 millones de dolares que la Fox paga a Seth Macfarlane (Padre de Familia). Claro que este produce tres series, escribe guiones, pone voces… ¡Muy merecidos!… ejem.

 

 

Seguimos hablando de pasta. Los actores cobran por todos los episodios… AUNQUE NO SALGAN. Lost no sólo innovó con su raquítica cabecera. Por primera vez en las series todos los personajes no salían en todos los capítulos. Daba igual lo protagonistas que fuesen. Jack se podía tirar dos episodios sin salir tan ricamente. Al principio, esto provocó problemas con las estrellas, ya que todos los miembros del reparto pensaban que realmente ellos eran los protagonistas de la serie y no entendían nada cuando en algún episodio no les sacaban. Una vez que asumieron la dinámica de LOST todo volvió a su cauce. En el caso de Claire, personaje para el que no tenían ninguna chicha en la quinta temporada, la pagaron para estar en casa tocándose el aparato genital y no fichara por otra serie, puesto que sí que la necesitarían para la última entrega. Con Rose y Bernard, tres cuartas partes de lo mismo, cerraron un sueldo simbólico para asegurarse que aparecerían las veces que se necesitase por guión.

 

 

Para acabar, una curiosidad… según el reglamento antiviolencia de la tele americana un personaje no puede ponerle una pistola en la cabeza a otro en una serie familiar. ¿Qué se hace entonces? Ponérsela en el cuello. ¿A que les viene a la memoria mil veces esa imagen tan típica de pistola en el cuello apuntando hacia la mandíbula? Pues ya saben por qué es.

 

Y hasta aquí el repaso de lo que dio de sí la master class del bueno de Carlton Cuse. ¿Creen que esto vale los 180 euros que pagamos cada uno? No hace falta que contesten.

La semana que viene les espero con un tema muy muy muy fuerte y muy controvertido. Ya saben… ESO de lo que todo el mundo es consciente… ESO que está pasando en el mundillo y nadie se atreve a decir.

 

PUM!
LOST

 

(En realidad es mentira. No tengo ni idea de lo que escribiré, pero estoy opositando para ser el alumno más aventajado de Carlton Cuse)


LA CITA CON CUSE: LOS SECRETOS DE LOST (I)

20 octubre, 2010

Por Chico Santamano.

ADVERTENCIA: Evidentemente hay spoilers sobre “Perdidos” en esta entrada. Avisados quedan.


Carlton Cuse
llegó con cierto retraso a su encuentro con el puñado de guionistas que nos dimos cita
, previo pago de su importe, en la Sala Berlanga. Sala que, como una buena base secreta de Dharma, creo que casi todos descubrimos aquel jueves y que posiblemente no volveremos a pisar nunca…

El motivo del retraso del co-creador de Lost es que había estado dando una mini rueda de prensa ante los medios unos minutos antes. Me cuentan que no fue prácticamente nadie. Lo que demuestra que la serie que marcó un hito en el audiovisual internacional ha caído en el olvido bastante más rápido de lo que esperábamos.

Entre la media docena de periodistas congregados, un colega tuvo la suerte de hacerle una buena batería de preguntas para un proyecto tan ambicioso como interesante y del que ya nos haremos eco  más de una y más de dos veces en Bloguionistas. Acuérdense de lo que les digo.

Bien, el caso es que el retraso no fue lo único negativo de la jornada. Sin contar los botines incalificables que lucía el bueno de Carlton, hubo una nueva decepción. José Luis Borau no presentó al protagonista. Es más, en contra de lo anunciado ni siquiera fue.  Ya saben que mataba por ver al presidente de la Sgae introduciendo al invitado en la master class, como si de Ángel Llacer con David Civera en la Academia de OT se tratara, pero bueno… hubo que aguantarse y el protagonista se presentó él solito.

ACTUALIZACIÓN: Me comentan que Borau sí presentó a Carlton, pero sólo ante la prensa y que se  fue a las dos preguntas. Según me cuentan también, hubo tan pocos medios (entre ellos la gente de lostzilla y un par de chicas twitteando para cuatro) porque ni Dios, ni Jacob, ni su señora madrastra se enteraron de la convocatoria de prensa. Es más, me dicen que es posible que ni siquiera existiese dicha convocatoria. (?)

Tras una introducción de una hora sobre su aprendizaje en una granja escuela verde, su paso por Harvard, su carrera profesional con Don Johnson como muso fundamental, sus referentes (C.S. Lewis, John Steinbeck, Hunter S. Thompson…) y los gurús guionísticos (David Milch) con los que se fue encontrando por el camino… Carlton se rompió la camisa y a pecho descubierto se enfrentó a dos días de preguntas lanzadas por los profesionales allí congregados.

Para que no se quejen, como una taquígrafa aplicada del Congreso de los Diputados, fui tomando notas con el fin de que no se me olvidara NADA. Y hay mucha tela que cortar. Así que, señores y señoras lectoras, paso a transcribir lo apuntado entre el jueves y el viernes de la semana pasada. Allá voy.

–          Damon Lindelof, ya saben… el otro alma mater de Lost, empezó con Carlton Cuse. Vamos, que antes de ser compañeros, Damon fue algo así como su “becario”. Carlton contó cómo Damon se vio con el marrón de desarrollar una serie a partir de un piloto extraordinario y que nadie sabía cómo continuar. JJ Abrams había estado a tope con el primer episodio hasta que le dejó tirado para embarcarse en la preparación de “Misión Imposible III”. Así que, el pobre Lindelof, que no tenía mucha experiencia, llamaba desesperado cada noche a su mentor Carlton para pedirle consejo. El cual en ese momento estaba preparando un remake televisivo que nunca llegó a ver la luz: “Los Ángeles de Charlie”. Poco a poco, llamada desesperada tras llamada desesperada, se fue enamorando más y más del proyecto de los supervivientes y menos y menos del trío de chicas detectives. Y así hasta que Carlton presentó su dimisión y se plantó en los estudios de la ABC dispuesto a ayudar a su amigo Damon y, sin presuponerlo, comenzar a hacer historia de la tele.

Imagino que ustedes se preguntarán llegados a este punto… pero entonces… ¿sabían desde el principio lo que pasaría al final? Se lo cuento más adelante, ¿eh? Sigo repasando mis notas.

–          Ambos tenían en común un concepto muy claro. Querían que el show se recordara de la misma manera que la gente recuerda a “Twin Peaks” o “El prisionero”. Dos series de culto absoluto. Los más descreídos piensan, incluso pensamos (ya saben que yo voy y vengo con esta serie) que en realidad, y en contra de sus ambiciones, LOST se ha convertido en un referente generacional más cercano a “Dinastía, “El coche fantástico” o “El equipo A” que a la serie de David Lynch, pero bueno.

–          Nos contó que el equipo de guionistas de Lost lo componían entre 9 y 10 personas. Aunque proyectó una foto de todos ellos y yo conté 14… Por cierto, no saben lo emocionante que es ver las fotos de esa sala de guionistas. Aquí mi parte de fan aflora y se emociona observando con detenimiento las cuatro paredes de esa habitación.

–          Antes de comenzar cada guión se tomaban dos “días de cielo azul”. No escribían, sólo charlaban y se cuestionaban de qué iría ese capítulo y quién sería el personaje más idóneo sobre el que hacerlo girar. Y ahí entraban mil puntos a tener en cuenta… si llevaban demasiados capítulos con mucho drama había que tirar de algún personaje de perfil más relajado como Hurley, si se acumulaban capítulos de acción tiraban por el melodrama de Claire o Rose y Bernard…

–          Cada capítulo se escribía teniendo en cuenta una narrativa de 6 actos. Que son los marcados por los cortes de publicidad y que, a pesar de lo que pueda parecer, a ellos les parecía gloria bendita porque les articulaba a la perfección el desarrollo de la historia. ¡Afortunados ellos! En España no sólo no sabemos cuántos cortes tendremos sino que ni siquiera conocemos en mitad de qué sílaba del diálogo meterán el hacha para dar paso a la publi.

–          A partir de esos “días de cielo azul”, los guionistas tienen dos semanas hasta dar con el documento de edición (una especie de escaleta acompañada de mil notas al margen con ideas y sugerencias que han ido aflorando a lo largo de esos días y que podrían ser interesantes para el escritor encargado de ese capítulo). Ese documento de edición se manda al guionista  “oficial” de ese capítulo, el cual tiene entre 4 y 5 días para acabar un primer borrador. Este era devuelto a Cuse y Lindelof los cuales tenían un par de días para reescribir y dar con el capítulo definitivo. Si les digo la verdad, tienen bastante menos tiempo del que yo creía. ¿No les parece?

–          Curiosamente el capítulo que más tardaron en levantar fue el de “The Constant” (proyectado el viernes). Un auténtico clásico de la serie y que les llevó 5 semanas escribir.

–          A las 13:20 del primer día salta la liebre y nuestro gozo se hunde en un pozo (igualito al que tiran a Desmond). Tras la pregunta de un guionista, Cuse advierte de que no contestará a interpretaciones sobre el final. No va a entrar en por qué la estatua tenía cuatro dedos y cuestiones similares. ¿Cobardía? No lo sé, pero nos corta todo el rollo. Se defiende con un argumento contundente; no quisieron dar todas las respuestas porque no hay ninguna mejor que la que el espectador tiene en la cabeza. Uff… a mí esto me parece perfectamente legítimo, pero tras prometer en entrevistas y comic cons varias que al final habría respuestas, suena a cara MUY DURA. Menos mal que aún había curiosidades por rascar…

–          Por cierto, en contra de lo que se había publicado, desmiente rotundamente que se vaya a publicar un libro en el que se expliquen todos y cada uno de los misterios.

–          Como por ejemplo la confirmación de algo que todos sospechábamos. ¿Por qué mandaron a tomar por culo a Walt, un personaje que en principio parecía eje fundamental de la trama? Básicamente porque al actor le dio por crecer de una temporada a otra. No es lo mismo tener 14 que 18 y era inviable justificar un cambio así en una acción que en las primeras temporadas transcurría en torno a los cien días.

–          ¿Y Mr. Eko? ¿Por qué se lo cargaron si también parecía ser clave? Él estaba llamado a convertirse en el auténtico man of faith de la serie. El tipo que debía conectarse con la isla y ¿jugar el rol que más tarde jugó Locke como el humo negro? Este no tuvo una complicación con el crecimiento (bastante grande era ya). Su problema era que se le fue la olla en la isla. Tal cual. Se agobió. No quería vivir allí, ni estar allí, ni arrimarse a más de dos metros a cualquier insecto, vegetación o paisaje que le recordara a Hawaii. Su comportamiento fue tremendamente problemático en el set y se lo tuvieron que cargar. Cuse reconoció que la desaparición de Mr. Eko no fue una muerte de la que se sintiera especialmente orgulloso. Quizá se lo podían haber currado más, pero les quedó un cosa bastante cutre.

–          Habla un pelín de las influencias (y cito textualmente) “de Indiana Jones tomamos ese tono naturalista” y de “The Stand” de Stephen King les apasionaba el universo de todos esos personajes atrapados por una mitología. Al parecer, obviando los mil rumores de esos mil libros que se citaban en los mil foros como EL LIBRO DEL QUE BEBEN LOS DE LOST, este era el reflejo más cercano en el que ellos se miraban.

–          La palabra mitología la repitió 198 veces durante la charla. Bueno…. Quizá alguna menos, pero por ahí anduvo la cosa.

–          ¿Cuál era el papel de la ABC durante las seis temporadas? Pues curiosamente, tras gastarse un dineral en el piloto no poseían NINGUNA esperanza de que la serie fuera a ser un éxito. No tenían nada claro y les entregaron carta blanca para hacer lo que les diera la gana con la continuación de las desventuras de esos personajes. Es curioso cómo estos guionistas empezaron a escribir la serie con presión cero y tuvieron que terminarla con los ojos de todo el planeta puestos en sus cogotes. Cada vez que arrancaban una temporada y se dirigían hacia los estudios de la ABC para explicar en qué consistiría esa nueva entrega de capítulos, Cuse y Lindelof les bombardeaban hablando de viajes en el tiempo, flashforwards, flashsideways, flashbacks locos… Los ejecutivos no entendían nada, pero les decían “vale, si hemos llegado hasta aquí y a la gente le gusta es que sea lo que sea lo que estáis haciendo lo hacéis bien. Confiamos en vosotros. Adelante”. Y ellos tenían libertad con mínimas interferencias… ¿se imaginan esto aquí?

–          Y ahora lo que estaban esperando. ¿SABÍAN LOS GUIONISTAS EL FINAL DESDE EL PRINCIPIO O FUERON COMO POLLO SIN CABEZA SOLTANDO MISTERIOS A DIESTRO Y SINIESTRO HASTA ESE FINAL TREMENDAMENTE ABIERTO? Pues bien, según Cuse la cronología de esta respuesta es la siguiente:

Cuando se hizo el piloto no tenían ni idea de cómo continuaría el asunto. Es algo evidente por mucho que después lo quisiesen negar. En esa isla del primer episodio había un MONSTRUO GIGANTE en toda regla. Un monstruo que movía (muchas) palmeras a su paso y no una lengua de humo que sólo hace ruido cuando a él le interesa. Una vez que la cadena dio luz verde al piloto (¿cómo no iban a hacerlo después del dineral que se gastaron?), y con la incorporación de Cuse, crearon toda la mitología. SUPUESTAMENTE (yo no me lo acabo de creer) en esa mitología ya estaban Jacob, el antijacob, el manantial con el kebab ese gigante que sirve como tapón y todo lo descubierto en la última temporada.

¿Por qué no se veía nada de esto en las dos primeras temporadas? Pues porque los guionistas trabajaban sin saber cuándo acabarían y no querían enseñar sus cartas demasiado pronto. Al principio de la tercera temporada, Cuse reconoce que escribieron los peores capítulos de la historia de Lost. Hace especial mención al capítulo del tatuaje de Jack… y yo le doy mucho la razón porque es básicamente PÉSIMO. También puso el capítulo de Desmond en el monasterio como ejemplo de “capítulo de atasco” (así lo denominó él). Esos episodios fueron el detonante para que cundiera el pánico. En ese momento de crisis en el que ya no podían seguir lanzando misterios y los flashbacks habían agotado su capacidad de sorprendernos saltaron las alarmas.

Carlton y Cuse se reunieron de urgencia con la cúpula de la ABC y les obligaron a cerrar la fecha del final. Necesitaban saber cuándo iba a acabar el show para poder administrar la información a lo largo de las temporadas que quedasen.

Una vez decidido que serían seis temporadas en total, los guionistas respiraron tranquilos y siguieron el modelo de J.K. Rowling cuando comunicó que la historia de Harry Potter se desarrollaría durante siete libros. Ni uno más ni uno menos. Es decir, les dijeron a la audiencia “TENEMOS 3 TEMPORADAS POR DELANTE. Nos os marearemos más de lo estrictamente necesario”. Así empezaron a dejar de estirar el chicle de mala manera para hacerlo de la mejor que fueron capaces a esas alturas de la película.

 

Ufff… me quedan muchísimas notas. La semana que viene más… ¿Cotilleos de los actores? ¿Por qué esa cabecera? ¿Qué software  usaban los guionistas para escribir los guiones de Lost? ¿Cómo vivieron ellos la famosa huelga de guionistas que paralizó la industria? ¿La opinión de Cuse sobre que los guionistas produzcan sus propias series y las distribuyan en internet? ¿Más datos sobre sus intenciones para con el final? ¿Quieren saber cuánto cobra un guionista de “Perdidos”…?

 

PUM!
LOST


LA CITA CON CARLTON

14 octubre, 2010

Por Chico Santamano

Mientras que ustedes leen estas líneas un servidor se encuentra en la Sala Berlanga. Aunque en realidad mientras las escribo me estoy preguntando dónde coño está la dichosa sala.  Muchos planos temporales para una sola frase, ¿no?

Mi yo de ahora (el que escribe), mi falso yo del futuro (el que les habla) y mi futurible yo (el que estará en la Sala Berlanga).

La verdad es que no lo había hecho de una manera premeditada, pero este caos espaciotemporal me viene de perlas para decirles que en esa sala un servidor se encontrará con Carlton Cuse, co-guionista, co-productor, co-creador, co-alma mater de LOST… ya saben, aquella serie que nos enseñó a amar el universo “series descargadas” y nos descubrió que 02×06 era mucho más que 12.

En un principio la cosa iba a ser una cita más bien privada entre él y yo. La teníamos planeada desde hace algún tiempo, pero como la SGAE se enrolla y paga el billete y la estancia del amigo mexicano (nació allí, sí) me consultaron si no me importaba que se nos unieran algunos colegas de profesión. Y señores, podré ser muchas cosas, pero ante todo soy un tipo generoso, y no me importó que se acoplaran un centenar de guionistas más a nuestra reunión.

Serán dos mañanas entrañables en la mejor compañía. Me hace gracia pensar en la cantidad de fans de LOST que se han dedicado durante años a poner a parir a la SGAE (ante la amenaza de que esta consiguiera cortarles el grifo de su adicción favorita) y que, caprichos del destino, durante semanas han rogado y rezado a Teddy Bautista, como si este fuera el mismísimo Jacob, por una acreditación (previo pago de su importe) al evento. Porque sí, señores, la master class está reservada única y exclusivamente para miembros de la SGAE, pero aún así algún fan se colará y bombardeará a Cuse con preguntas concretísimas sobre por qué el ruso del parche resucitaba cada dos por tres.

Con un poco de suerte, los asistentes nos toparemos con algún que otro seguidor tan cínico como desencantado. Alguno que ponga al tipo contra las cuerdas. Esperemos ¿por qué no? que queme su camiseta de Dharma en público como protesta por incumplir su promesa de dar respuesta a la interminable lista de enigmas en la season finale más esperada de todos los tiempos.

Les informo de que José Luis Borau hará una introducción al protagonista de la master class. Se pueden imaginar la sonrisa maliciosa con la que el YO del pasado escribe estas palabras, claro… Mato por saber qué dirá el bueno de Borau sobre el fenómeno extradimensional, multiplataforma, ubercultural de LOST. También se proyectarán los episodios “Outlaws” (hoy) y “The constant” (el viernes). Después habrá un turno de comentarios y preguntas. Si alguno quiere que pregunte algo concreto sobre “The constant” (o mandarle algún otro recado) que hable ahora en los comments o calle para siempre.

En fin, no les quepa la menor duda de que la semana que viene les contaré todo lo acontecido en la Sala Barlanga. Soy FAN y también DESENCANTADO. Aunque no queme camisetas de Dharma, les prometo ser crítico con la figura en cuestión.

Un abrazo de parte de todos los Chico Santamanos repartidos en el espacio tiempo.

PD: Es curioso que la SGAE eligiera estas fechas para la master class, ¿no? Los días de inscripción coincidían JUSTO con el límite permitido para abandonar la SGAE y pasarte a DAMA. ¿Cuánta gente no habrá pensado “bueno, me apunto a esto y ya me piro si eso en enero”? Al menos uno… YO (aunque si me traen a Tina Fey GRATIS el año que viene me quedo un rato más, ¿eh?).


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