‘LA ISLA MÍNIMA’ Y ‘MAGICAL GIRL’: LO MÁS FEROZ DEL AÑO

27 enero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán. 

Tan sólo dos ediciones le han hecho falta a los Premios Feroz para ganarse el respeto de todos. La gala del pasado domingo, escrita por Eva Merseguer y Tomás Fuentes, dirigida por la propia Eva y presentada por la actriz Bárbara Santa-Cruz, fue divertida, entretenida y, lo que más se agradece a este tipo de actos: rápida. El mismo Raúl Arévalo lo dijo antes de abandonar el escenario junto a todo el equipo de ‘La isla mínima’ tras recibir el Feroz a la Mejor película dramática: “Gracias por una gala tan divertida y maravillosa”. Los periodistas cinematográficos, responsables de organizar y entregar los premios, tendrán un buen sabor de boca, sin dudas.

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La directora y co-guionista de la gala Eva Merseguer.

El año pasado los Feroz se caracterizaron por dar la campanada, por nominar y galardonar lo que nadie esperaba. La humilde ‘Stockholm’ se llevó el premio al Mejor drama; ‘Tres bodas de más’, Mejor comedia por encima de la favorita ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’; Antonio de la Torre, Mejor actor en lugar de Javier Cámara, que luego se llevó el Goya… Así que, este año se esperaba alguna sorpresa… Y así fue. Aunque las sorpresas empezaron ya con las nominaciones. Para empezar, la segunda película más taquillera del año pasado, ‘El niño’, se quedaba fuera de las principales nominaciones –algo que en los Goya no ha ocurrido: 16 en total– para dar paso a películas con menos repercusión como ‘10.000 Km’, ‘Hermosa Juventud’ o ‘Loreak’. Ya sólo por eso se podía llegar a pensar que no había favoritos: ¿premiarían los periodistas el cine low cost como en la anterior edición? ¿Seguirían la estela del Festival de San Sebastián y su amor a ‘Magical Girl’ o se decantarían por las marismas de ‘La isla mínima’? ¿Qué pasaría en la categoría a Mejor comedia?

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Aitor Arregi, José Mari Goenaga y Jon Garaño, guionistas de Loreak.

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El equipo de ‘10.000 Km’ al completo en la alfombra roja.

De todas estas posibles sorpresas, quizás la más llamativa fue ‘Carmina y Amén’ como vencedora del Premio Feroz a la Mejor comedia por encima de ‘Ocho apellidos vascos’, a priori la favorita por aquello de ser la película más taquillera de la historia de nuestro cine. La película de Paco León obtuvo buenas críticas, se llevó el premio al Mejor guión en el Festival de Málaga y recaudó una taquilla bastante aceptable, pero la apisonadora vasca escrita por Borja Cobeaga y Diego San José aplastó a todas sus competidoras en el género, al menos a nivel popular, y Carmina Barrios y su familia terminaron pasando más o menos desapercibidas.

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Paco León con su Feroz por ‘Carmina y Amén’.

Pero hay que recordar que estos premios los da la prensa especializada, a la que nunca le convenció ‘Ocho apellidos vascos’ y enseguida le colgaron el dichoso cartel de “es mala pero te ríes”, mientras que la mayoría ensalzó el salto de calidad de Paco León como narrador cómico desde su debut. Teniendo en cuenta que tampoco se llevó ninguno de los premios a la interpretación a los que optaba, podríamos decir que ‘Ocho apellidos vascos’ fue la gran perdedora de la noche, pero calificar de “perdedor” semejante fenómeno sería una idiotez como la copa de un pino, y por ahí hay 57 millones de euros para demostrarlo.

Más que sorpresa, lo de Carlos Vermut fue una confirmación. ‘Magical Girl’ ya pegó el pelotazo en el Festival de San Sebastián llevándose los premios a Mejor película y director, y desde entonces la bola de nieve no ha dejado de crecer. Los críticos la pusieron por las nubes. Almodóvar, también. Luego llegaron las nominaciones a los Goya: un total de siete. Ese atrevimiento de los Feroz a la hora de premiar del que hablábamos al principio llevaba a pensar que algo gordo se llevaría el madrileño y, finalmente, fueron un total de cuatro premios: Mejor actriz para Bárbara Lennie, Mejor actor de reparto para José Sacristán y Mejor cartel y guión para Carlos Vermut.

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Carlos Vermut posa con su premio al Mejor guión por ‘Magical Girl’.

El Feroz por su guión hizo creer por momentos que la rendición de los periodistas por ‘Magical Girl’ iba a ser total, pero los galardones a Mejor director para Alberto Rodríguez y Mejor película dramática para ‘La isla mínima’ confirmaron un justo reparto de premios entre dos historias diferentes pero igual alucinantes. Ahora bien, ¿se atreverán los académicos a repetir premios con ese criterio? Últimamente el Goya al Mejor guión va emparejado al de Mejor película y Mejor director. La última vez que esto no ocurrió así fue en 2007: ‘La soledad’ ganó Mejor película y Jaime Rosales, Mejor director, pero Sergio G. Sánchez se llevó el Goya al Mejor guión por ‘El Orfanato’.

Premiado o no, el guión que han escrito Rafael Cobos y Alberto Rodríguez para ‘La isla mínima’ es una verdadera joya. De hecho, la semana pasada se presentó su edición a cargo de 70 Teclas en la Librería Ocho y Medio de Madrid, donde ya se puede adquirir. Si eres guionista ya deberías tener tu ejemplar. Es una lectura obligatoria.

Además, Cobos y Rodríguez fueron los protagonistas junto al resto de nominados a Mejor guión de un divertido sketch en el que, tras leer una críticas anónimas, tenían que acertar a qué película pertenecían. Una idea que demuestra que esta gala está dispuesta a hacer cosas diferentes, a alejarse del tono didáctico y grandilocuente de los Goya y que no está ceñida al tradicionalismo ni las exigencias de una cadena.

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El equipo de ‘La isla mínima’ momentos antes de la gala.

En resumen, se podría decir que, mientras el año pasado los premios fueron más repartidos y sorprendieron en las dos principales categorías, este año no han sido tan “feroces” y la fiera se ha amansado un poco; que ‘La isla mínima’ y ‘Magical Girl’ son las dos películas españolas del año en la cosecha de premios; que académicos y periodistas piensan que ‘Ocho apellidos vascos’ ya se ha llevado suficientes alegrías y que, definitivamente, los Premios Feroz han llegado para quedarse.


BLOGUIONISTAS EN MÁLAGA – DÍA 2

23 marzo, 2014

Texto y fotos por: Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant.

Segundo día en el Festival de Málaga. Tras la apertura de la Sección Oficial de Claudia Llosa con No llores, vuela, ayer fue el turno de Mikel Rueda con A escondidas y de uno de los platos principales del Festival y del que vamos a hablar aquí: el regreso de Paco León a la dirección con la segunda entrega de su saga familiar, Carmina y amén.

Además, también estuvimos en la inauguración de la sección Málaga Premiere, que llenó el Teatro Cervantes de público infantil y ambiente familiar con el estreno de la nueva comedia de Tom Fernández, Pancho, el perro millonario.

Por último, ayer también se entregó el Premio Eloy de la Iglesia a Pablo Berger, un reconocimiento que otorga todos los años el Festival a trayectorias profesionales destacadas.

Carmina y amén

En esta segunda entrega, el sevillano ha dado un salto de calidad importante, tanto en la dirección como en el guion. En este aspecto podemos decir que Carmina y amén comparte el ADN de su predecesora, pero le ha sacado brillo. Este ADN del que hablamos incluye la picaresca de barrio, el costumbrismo, el humor negro y la escatología como pilares de la saga de Carmina, además del imponente matriarcado que impregna cada minuto de las dos entregas.

La película arranca, como no podía ser de otra manera, en la cocina de Carmina. Su marido no se encuentra muy bien y ella le insta a que se siente en el sillón mientras le pone un plato de lentejas. Cuando Carmina va a servirle, su marido ya ha muerto. En el epicentro del dolor por la pérdida, Carmina, después de vomitar en el fregadero, logra tomar una decisión que rompe completamente los esquemas de su hija y también de los espectadores: conservar el cuerpo unos días para cobrar la inminente paga extra.

Como en las buenas películas, esta primera escena contiene el ADN del que ya hemos hablado y es una muestra de todo el entramado que vamos a ver durante los cien minutos siguientes. Toda la película está contenida en estos primeros minutos: el matriarcado, la picaresca, la escatología y el humor negro. Además, esta escena, sin duda una de las mejores de la película, incluye el detonante y el Mapa de la India*. No se puede pedir más.

* El Mapa de la India es un término acuñado por el guionista Manolo Matji para designar el momento en el que el protagonista explica su plan. Es cuando se despliega un mapa sobre la mesa para trazar una ruta. Aquí, el libro donde se habla de ello.

carmina y amen

Ya en esta primera escena también se constata la maduración de Paco León como director y guionista respecto al tratamiento del humor y a las transiciones entre la comedia y el drama. Tiene mérito que una secuencia que empieza con la muerte del marido de la protagonista, acabe con una carcajada popular.

Respecto al humor en general, Paco León ha conseguido afilar lo que en la primera entrega se apuntaba pero no acababa de entrar. Un factor esencial que certifica esta mejora es la utilización de silencios y de subtexto. Se puede apreciar que, en general, el sevillano ha decidido apostar por la inteligencia del espectador, sin renunciar tampoco al humor más básico que funciona tan bien, sobre todo en el personaje de Carmina.

Pero en esta entrega, aunque el peso lo sigue llevando Carmina, aparecen una serie de personajes muy bien retratados, como la vecina que vive sola con su hijo enfermo, la amiga que fuma porros para abrir sus chakras o la vieja que dice que habla con Sofía. Personajes todos con un centro de gravedad alejado del de Carmina. Esto ayuda a enriquecer la narración mediante pequeñas subtramas (o, en ocasiones, simplemente gags) que ayudan a definir el universo narrativo en el que nos encontramos: el barrio de clase obrera de toda la vida que está pasando su peor momento por culpa de la crisis.

Otro acierto de Carmina y amén es la entidad de las escenas, ya que el peso que tiene cada una de ellas hace que funcionen incluso por separado. El desfile de los vecinos por el piso (en el que ocultan el cuerpo del marido de Carmina) genera una serie de escenas muy bien definidas y, en su mayoría, con remate claro (algo que se echaba en falta en la primera) y con carcajada incluida.

A grandes rasgos, la diferencia entre las dos entregas se podría resumir en que si en la primera, el momento más representativo es cuando Carmina descuida su esfínter en una furgoneta; en esta segunda parte, lo escatológico pasa a un segundo plano gracias a la brillantez de los diálogos y a la sucesión de momentos de buena comedia.

Si Carmina o revienta constituía un inicio prometedor, Carmina y amén confirma la progresión y redobla la confianza que teníamos puesta en Paco León como uno de nuestros cineastas emergentes más prometedores.

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Pancho, el perro millonario

Tras firmar dos buenas comedias como fueron La torre de Suso (2007) y ¿Para qué sirve un oso? (2001), Tom Fernández ha dejado a un lado el humor más costumbrista y “rural” y ha dado un giro hacia un cine más comercial y para un público más infantil con Pancho, el perro millonario, que inauguró la sección Málaga Premiere.

El anuncio de la llegada del perro más famoso de la televisión española llenó el Teatro Cervantes de Málaga de niños que, acompañados de sus padres, gozaron de lo lindo con cada locura que, gracias a unos logrados efectos artificiales, hacia Pancho en pantalla.

Otro de los alicientes de la película es su popular reparto, plagado de rostros televisivos: Iván Massagué, Patricia Conde, Secun de la Rosa, Alex O’Dogherty, Armando del Río, Marta Hazas y muchos más.

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En definitiva, Pancho, un perro millonario es una película sin más pretensión que la de hacer pasar un buen rato a toda la familia, algo que consigue sin problemas, ya que tiene todos los ingredientes clásicos de la comedia infantil comercial: una trama con giros en los que lo importante es que la historia tome una nueva dirección dejando la coherencia en un segundo plano, un héroe, un villano malvado con esbirros alocados y una sucesión de gags.

Antes de la proyección de la película, el reparto al completo, incluido Pancho, salió al escenario liderado por Tom Fernández. El director, tras bromear un rato con los más pequeños, prometió una sorpresa al final de la sesión. Y así fue: el grupo “Efecto Pasillo” salió al escenario a dar un pequeño concierto en el que interpretaron algunas de sus canciones, una de las cuales forma parte de la banda sonora de la película.

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Pablo Berger, Premio Eloy de la Iglesia

El día acabó con la entrega del premio Eloy de la Iglesia (La Opinión de Málaga) a Pablo Berger, el director y guionista de Torremolinos 73 (2003) y Blancanieves (2012). Este premio, que reconoce una trayectoria profesional destacada, le fue entregado por Ángela Molina en una gala en la que no faltaron grandes amigos del cineasta como Juan Diego, Fernando Tejero, Paco Delgado o Tomás Cimadevilla

Ademñas Pablo Berger charló con el público asistente de sus orígenes y sus gustos y desveló que está escribiendo una tercera película, de la que, por cierto, no dio detalles para “no traicionar a los personajes”.

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