CULTURA E IGUALDAD EN EL SENADO

16 mayo, 2018
42020516091_2e7565b9f2_z

Montserrat Boix, Montserrat Domínguez, Pepa Bueno y Mabel Lozano.

por Ángela Armero
El pasado jueves 10 de Mayo tuvo lugar en la sala Clara Campoamor del Senado una jornada sobre cultura e igualdad, organizada por el grupo socialista. Allí se dieron cita muchas personalidades de las instituciones culturales, del mundo del cine y el teatro, y también de los medios de comunicación. Yo acudí representando al sindicato ALMA y a CIMA y tuve ocasión de participar brevemente.
La jornada proporcionó una panorámica (sustentada en abundantes estudios, datos y testimonios) del presente de la cultura, y especialmente de la desigual participación de la mujer en él.
En esta crónica me centraré en las opiniones de cine y medios, por imposibilidad de contarlo todo; la mañana dio para mucho. El debate alrededor del mundo audiovisual tenía como ponentes principales a Cristina Andreu, vicepresidenta de CIMA, a la productora Pilar Pérez Solano y a Pilar González Almansa, productora de teatro y fundadora de la compañía Cría Cuervos, y representante de la asociación Liga de las mujeres profesionales del teatro. Las cifras que arrojó Andreu, sobre la presencia femenina en el cine fueron dramáticas, y especialmente en el guion: en 2016 solo el 17% de las películas fueron escritas por mujeres. Otros indicadores también revelan y amplifican esta desigualdad: si se analiza el reparto de los  premios cinematográficos de carácter nacional (Premio Nacional de Cinematografía, Goya de Honor, Medalla de oro de la Academia), las mujeres han obtenido reconocimiento en 34 ocasiones, y en 27 de estos casos, las galardonadas han sido actrices, y solo dos (que suponen el 6%) lo han recibido por sus aportes en liderazgo cinematográfico, es decir,  por su desempeño en producción, dirección o guion.
Además, las películas escritas o dirigidas por mujeres suelen llevarse a cabo con presupuestos menores, con lo que ello acarrea: menor distribución, menor promoción, menor reconocimiento y por tanto, menor visibilidad. Entre otras medidas, CIMA propone que los fondos anticipados para la producción se repartan de forma igualitaria entre mujeres y hombres en las categorías de directoras, guionistas y productoras.
Al hilo de esta cuestión, la productora Pilar Pérez Solano propuso mirar el modelo de financiación del cine sueco, que ha arrojado excelentes resultados, y cuyo primer filtro se basa exclusivamente en la calidad, independientemente del sexo.
Pilar González Almansa habló de la escena teatral. Arrojó datos que mostraban que las mujeres son, por lo general, programadas en salas más pequeñas y menos tiempo que sus compañeros varones y que sus voces son más difíciles de singularizar como creadoras y autoras al estar constreñidas al género. Reivindicó que seamos vistas también como personas y no solo como colectivo.
En este debate también participaron cineastas como la directora Patricia Ferreira y la productora Ana Amigo. Se mencionó el reciente artículo de Sabina Urraca, que expone la paradoja de que mientras las mujeres nos dedicamos a llenar programaciones de festivales de cine, teatro o literatura de mujeres, los hombres están ocupando los espacios donde no tienen que exponer continuamente la cuestión de género sino que se dedican a dar a conocer su obra sin más preocupaciones.
Por mi parte, hablé del sesgo existente (muchas veces de forma inconsciente) que provoca que la mayoría de los creadores de series son hombres, y la mayoría de los guionistas de cine (y los más reconocidos) son hombres. En este informe de FERA-FSE sobre la remuneración de los guionistas europeos se muestra que las mujeres guionistas ven cómo su carrera se estanca alrededor de los 35 años mientras que la de sus compañeros varones sigue subiendo ininterrumpidamente hasta los cincuenta. Si lo cruzamos con este otro estudio de las universidades de Copenhague y Londres recogido por el periódico “El País”, que muestran como las mujeres son penalizadas laboral y económicamente al tener hijos, y que en España la edad media para tener hijos es de 32 años, tenemos un doble reto para superar: el sesgo de género y los cuidados de hijos y en ocasiones de mayores, que tradicionalmente recae en las mujeres. En mi opinión, solo con medidas para impulsar la inclusión y políticas decididas por la conciliación familiar podremos lograr la plena igualdad entre guionistas de ambos sexos.
La mesa de medios, en la que estuvieron Montserrat Boix, periodista de RTVE y reconocida activista, Montserrat Dominguez, directora del Huffington Post, Pepa Bueno, directora de Hoy por Hoy, y Mabel Lozano, directora y productora de cine y activista en contra de la trata de mujeres, estuvo llena de brillantez y verdades incómodas, y también de datos para la esperanza. Pepa Bueno explicó cómo en reuniones con compañeros detecta que es difícil reconocer la autoridad de la mujer. Abunda la cita “como dijo Iñaki el otro día…” pero cuando se trata de invocar una figura reconocida de forma unánime, no se recuerda tanto a las compañeras como a los compañeros; también que cuando las mujeres opinan, muchas veces lo hacen como si pidieran disculpas (“Perdonad, pero yo creo que…” “Es mi opinión…” debido a la educación recibida), y que encima las periodistas que trabajan en medios como presentadoras tienen que someterse a la esclavitud de la imagen. También se habló del lenguaje inclusivo. Bueno comentó que las periodistas más jóvenes no tienen ni que pensarlo, que acude de forma innata, por contraste con generaciones anteriores. Boix afirmó que hay muchas formas de abordar el lenguaje para que sea más igualitario, por ejemplo, utilizando la palabra “ciudadanía”.
Por su parte, Domínguez apuntó un hecho positivo que denominó un “movimiento tectónico”: en el mismo año, 2008, ella asumió la dirección del diario (y porque Arianna Huffington, como dijo, se empeñó en que fuera una mujer), Pepa Bueno se puso al frente de “Hoy por Hoy” y Angels Barceló de “Hora 25”. Afirmó que los espacios ganados no han de pasar desapercibidos, ya que “la lucha feminista comenzó mucho antes del 8 de marzo.” Dijo además que su redacción está formada por mujeres y hombres jóvenes y que en su plantilla ambos sexos “no pasan ni una”, y que esa es una señal de que las mentalidades están cambiando.
Mabel Lozano habló de las dificultades que enfrentó como directora de cine al haber sido modelo y estrella televisiva de “programas de variedades”, y de lo que le costó interesar al público e incluso a sus compañeros cineastas en un tema incómodo como es la trata de blancas en nuestro país (tema que aborda sus película “Chicas nuevas 24 horas” y su libro “El Proxeneta”). Opinó que el cine español está hecho desde el patriarcado y que es necesario ampliar el punto de vista y los referentes, ya que cuando ella era pequeña ser directora de cine no era algo a lo que una mujer podía aspirar; aunque la situación ha mejorado, cree que siguen faltando referentes femeninos en el audiovisual español.
Fue una velada muy intensa, llena de testimonios, datos e iniciativas, que favorecen la reflexión y la toma de conciencia. Somos muchísimas mujeres las que trabajamos con pasión y entrega en el teatro, en la televisión y en el cine, pero en los ámbitos de toma de decisiones la igualdad sigue estando lejos. El guión, por ser el comienzo de todo, por el peso cultural e identitario que implican las narraciones de gran consumo, es una pieza especialmente sensible en el avance hacia una sociedad mejor.
Estudio de CIMA 2016
Estudio FSE-FERA sobre la remuneración de los autores audiovisuales
Estudio sobre niños y desigualdad de género de investigadores de las universidades de Londres y Copenhague
Agradecimientos: Ibàn García del Blanco, Curro Royo, Cristina Andreu, Virginia Yagüe, Pablo Uruburu. 

EL TEST DE BECHDEL: AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

21 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

Si en tu guión aparecen al menos dos personajes femeninos que interactúan entre ellos y, cuando lo hacen, hablan de algo que no sea un hombre, se podría decir que pasa sin problemas el Test de Bechdel. Sencillo, ¿verdad? Pues parece que no. La discriminación del género femenino en las historias, en la creación de personajes y en su trato en la industria es un problema grave que aún afecta tanto a las profesionales como a las historias que cuentan. Por eso mismo, el pasado día 19 se llevó a cabo una nueva edición de “Los martes de DAMA” –en la Cineteca de Madrid, como siempre– en la que se discutió sobre este asunto en una mesa redonda organizada en colaboración con CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales).

1

La Sala Azcona de la Cineteca de Madrid presentaba este aspecto. Foto @hbeltrangimeno.

Esta mesa redonda estuvo moderada por Virginia Yagüe, vicepresidenta de DAMA, presidenta de CIMA y guionista; e integrada por el bloguionista David Muñoz, la profesora Concepción Cascajosa, la directora Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Durante dos horas expusieron y debatieron sus argumentos sobre el trato de los personajes femeninos en la ficción del momento y la relación de ésta con la realidad de las guionistas y directoras en la industria nacional.

Situación actual

¿Sabías que ‘Gravity’, la película de Alfonso Cuarón protagonizada por una mujer astronauta, no pasa el Test de Bechdel y comedias como ‘Scary Movie’ o ‘American Pie’ sí? Éste fue uno de los datos con los que Concepción Cascajosa abrió la mesa redonda. Este test tiene su origen en una tira cómica de los años 80 y su “sistema de evaluación”, por así decirlo, es bastante sencillo. ¿Podría ser más completo? Belén Macías opinó que sí: “El Test de Bechdel debería incorporar también cómo está incluido el personaje femenino en la trama y cómo reacciona a ella”. Puso como ejemplo válido la reciente ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, pero David Muñoz no tardó en saltar. No estaba de acuerdo: él opinaba que se trata una película bastante machista.

5

La vicepresidenta de DAMA Virginia Yagüe presentando a los participantes de la mesa redonda. Foto @hbeltrangimeno.

Por otro lado, Olatz Arroyo empezó diciendo que, poco a poco, está habiendo un “cambio de tendencia notable en cine comercial y de animación“. Se refería, sobre todo, a fenómenos recientes como ‘Frozen’ o ‘Brave’, éxitos absolutos protagonizados por personajes femeninos fuertes. A esta lista, David Muñoz añadió las protagonistas de ‘Divergente’ o ‘Los Juegos del Hambre’, a las que considera mucho más potentes e importantes para la causa que algunas ya clásicas como Lara Croft, de ‘Tomb Raider’.

Sin embargo, hasta ese momento sólo se habló de referentes internacionales. ¿Qué pasa aquí, en España? ¿Cómo está la situación? David Muñoz volvió a utilizar un ejemplo reciente para ilustrar la realidad: “En la nueva de ‘Mad Max’ las mujeres son las que toman las decisiones y las que hacen los planes. Si en España hubiese dinero para hacer algo así no lo produciría ni el tato”. Lo que le llevó a afirmar que, por desgracia, el problema con el género a nivel nacional “está en los productores más que en los guionistas”. De acuerdo con esto, Belén Macías dijo que “si hubiese más directoras, más guionistas y más productoras en las industria todo sería diferente, pero hay muy pocas“.

3

Virginia Yagüe y Belén Macías. Foto @hbeltrangimeno.

Concretando un poco más, Olatz Arroyo, guionista de series como ‘Allí abajo’ o ‘Aída’, cree que “en comedia no se cuida tanto el personaje femenino”. Respecto a esto, David Muñoz opinó que, “en la televisión española, si tienes más de 30 años sólo puedes hacer de la amiga fea o de madre”. Esta actitud tan anticuada como ilógica de algunos responsables fue uno de los puntos clave de la mesa redonda. “Lo que los productores españoles de televisión evitan es que cualquier persona se moleste viendo su serie”, dijo Concepción Cascajosa. Y añadió que, por eso, “la señora de Cuenca es machista, elitista y urbanista”. David Muñoz, por otro lado, aseguró que “la televisión nacional representa una sociedad blanca, como de los años 70, que hace mucho tiempo que no existe”.

6

Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Foto @hbeltrangimeno.

Nuevas generaciones

Tanto David Muñoz como Virginia Yagüe han sido dos de los tutores de la iniciativa DAMA Ayuda, además de ser profesores de guión en diferentes escuelas y másters. Ambos compartieron cifras bastante representativas sobre las diferencias que existen respecto al género, además, en las nuevas generaciones. “Los datos son neutros y demuestran que hay chicas estudiantes de guión en escuelas que luego no llegan a determinados puestos”, contó Virginia Yagüe. Por su parte, David aportó datos de la última convocatoria de DAMA Ayuda: de 303 sinopsis recibidas, sólo 64 estaban escritas por mujeres.

7

David Muñoz y Concepción Cascajosa. Foto @hbeltrangimeno.

Quizás, se preguntaban, sea un problema de actitud. Concepción Cascajosa y Virginia Yagüe comentaron algunas anécdotas que les hicieron pensar y llegar a la posible conclusión de que los hombres son, por decirlo de alguna manera, más echados para adelante y más temerarios que las mujeres. Por ejemplo, Virginia recordó un caso reciente en el que le preguntó a unas alumnas de Comunicación Audiovisual sobre las prácticas en su carrera. Éstas le dijeron que, pese a que el porcentaje de alumnas era mayor que el de alumnos, los chicos eran los que terminaban “poniéndose delante” y liderando esos grupos de prácticas en los puestos de dirección. Además, y a modo de curiosidad, David Muñoz terminó afirmando, que “el número de estudiantes que quieren dirigir sube, pero el de mujeres que quieren ser guionistas baja”.

El gremio de la cultura –y del audiovisual en particular–, como dijo Virginia Yagüe, siempre se ha caracterizado por ser abiertamente progresista. Sin embargo, concluyó diciendo que, pese a ello, “no hay igualdad” y que todavía “queda mucho trabajo por hacer” para que la desaparición de cualquier diferencia por motivos de género sea una realidad.

Participantes:

Bloguionistas:


FIRMAS INVITADAS: EL ODIO, LA ADRENALINA, LA CALMA

25 octubre, 2012

Isabel de Ocampo es directora de cine y presidenta de CIMA. En 2009 logró el Goya al mejor cortometraje de ficción con MIENTE y en 2012 ha estrenado su primer largometraje, EVELYN. Hoy nos habla del proceso de escritura de ese guión.

EL ODIO

Escribir el guión de EVELYN fue la parte más difícil de todo el proceso de crear esta película. Mucho más que rodarla, planificarla,  afrontar los problemas de producción, dirigir a los actores… El guión fue lo más difícil por un sólo motivo: el tema es terrible.

La violencia en general es muchísimo más llevadera si la comparamos con el tema de nuestra película: el tráfico de mujeres para su explotación sexual donde, a la violencia física y psíquica se le suma la abyección moral, la trasgresión ética,  la… la…

No tengo palabras.

¿Cómo logras escribir un guión cuyo tema odias? ¿Cómo logras escribir una película cuyo tema es tan horrible que ni tu mismo irías a verla?

Porque normalmente, la peripecia, la trama, los puntos de giro, la arquitectura de cómo ir construyendo ese mecano para que cada pieza encaje y el resultado final funcione es lo que ocupa la mente del guionista cuando escribe. Pero hubo una primera etapa de la escritura en que teníamos que convivir con el hecho de odiar la idea. Es una sensación perturbadora: valoras tu historia, convives con ella en la cabeza, pero al mismo tiempo la detestas. Tenía un problema de vinculación emocional con la película.  Y lo peor de todo es que a mi no me gustan las películas que consisten en hacer sufrir a una mujer. David Mamet nos cuenta en  Bambi contra Godzilla como llaman en Hollywood peyorativamente a este “sub-género”: fem jep (females in jeopardy, mujeres en peligro).

Pero por debajo del odio yo quería saber por qué y cómo una mujer se convierte en prostituta. Es decir, qué pasa en la mente de quien hoy dice “no quiero” y poco tiempo después se te ofrece con una sonrisa seductora.  Y me encontraba con que todas las películas que abordaban este tema tenían una delicada elipsis que te evitaba los peores momentos, justo ese lapso de tiempo clave donde se produce la transformación. Me interesaban esas mujeres y como gestionan su dolor para convertirlo en energía de supervivencia. Me intrigaba el proceso de “construcción de la puta” porque era el reverso de la

“socialización del ama de casa perfecta”. Dos caras de la misma moneda, la santa y la puta, dos construcciones culturales con un denominador común, la utilización del cuerpo como elemento definitorio de la identidad. La puta mostrándolo, el ama de casa decente escondiéndolo.

Y cuantas más películas veía sobre el tema, más elipsis me encontraba. Esta fue la segunda gran dificultad: de lo que yo quería hablar era de lo que, con razón, todo el mundo evitaba hablar. Este era el aspecto del guión que nos traía (a Juanma Romero y a mí) por la calle de la amargura.

Sin embargo había otros puntos del guión que me hacían conectar más con la parte bonita de este oficio. Porque cuando escribes una película en realidad estas participando en una gigantesca tela de araña de ideas que se conectan entre si. Todas las historias que escribas han sido escritas ya, pero ninguna tiene tu punto de vista. Cuando quieres escribir una película sobre un tema, y si haces caso  a Robert Mckee, te verás todas las pelis que aborden ese tema. Y entonces tu escribes la tuya y ahí queda para bien o mal, pero ahí queda, y cuando llegue el siguiente que quiera hacer una peli similar, se tendrá que ver la tuya para partir de ahí y continuar hacia otro lugar.

Yo tenía en la cabeza Le trou (La evasión) de Jacques Becker. Me encantó. Recordaba cuatro o cinco tíos metidos en una celda intentando huir y recordaba con nitidez la banda sonora, minimalista, hecha de golpes, golpes, golpes…. golpes que se te metían en la cabeza y en el estómago y te transmitían ellos solos, todo el nerviosismo de esos presos que se querían escapar.

Porque para combatir ese tema tan odioso, intentábamos escribir una atractiva historia carcelaria llena de suspense: una chica encerrada en un puticlub quiere escapar. ¿Lo conseguirá? ¿No lo conseguirá?

Y empezamos a escribir escaletas.  Acabo de abrir la carpeta “Evelyn>Guión>Antiguo 1>Escaleta 1” que llevaba sin ser abierta un año. Y dice así el primer punto:

  1. Deby mata a un policía y lo esconde debajo de la cama. Cuando entra el chulo, Reynaldo, quema el dinero.

Ni de lejos Evelyn empieza así, pero esto me hace recordar algo: yo quería empezar muy fuerte. Con una historia de estructura no lineal para poco a poco ir encajando las piezas. Como Amores Perros. Se lo comenté a un amigo y me dijo “trata de escribirla de forma lineal y luego prueba a descomponer”. ERROR. Hace poco en una charla de Eliseo Altunaga en la Fundación Autor lo mencionó: si quieres escribir una historia de estructura no lineal, lo tienes que hacer así desde el principio, no funciona descolocar las piezas luego. La intuición nos decía que era necesario contar de dónde venía esa chica y que a medida que iba creciendo la intensidad de la película, meter un flash back… no iba a funcionar. Ahora creo que la estructura que tiene EVELYN es la que tiene que tener. Porque es fundamental contar de donde viene esa chica para entender cómo le afecta todo lo que le sucede luego.

Y encuentro otra frase que me hace soltar una carcajada:

  • En algún momento del clímax Deby rompe la pared con la pata de la cama y hace un agujero para salvar a su amiga.

Y aquí llegamos a LA IMAGEN que tenía en la cabeza desde el principio. Sobre un plano de una pared, mientras escuchábamos a su amiga sufrir en la habitación de al lado, Evelyn, que por entonces se llamaba Deby golpeaba la pared y el espectador, lo único que alcanzaba a ver es una pared siendo golpeada con violencia (golpes, golpes, golpes) hasta que se abría un agujero y veíamos lo que pasaba al otro lado. Quería lograr que el clímax de la película fuera un plano fijo sobre una pared en la que se abría un agujero. Es decir, construirlo con el audio (la esencia de La huida de Becker). Utilizar el mínimo de recursos y lograr el máximo de intensidad.

Encuentro otro documento que data del 31/12/08 que se llama “miente2 en fichas”. Por entonces, no teníamos título.  Y Miente es el corto que inspira esta película (y con el que le arrebaté el Goya a Sergio Barrejón en 2009, jajajaja). No teníamos título pero teníamos claro que la estructura de la peli era las fases de la aceptación de la muerte.  (Por cierto, nótese la fecha en la que yo, a excepción del mundo, estaba trabajando…)

He dejado la parte de abajo porque me hace gracia recordar cómo antes pensaba que Syd Field era lo más…

LA ADRENALINA

Poco a poco a lo largo de año 2009 dimos con la primera versión de guión. Una chica encerrada en una habitación prácticamente toda la película. Paralelamente habíamos iniciado un proceso de documentación intensa. Habíamos contactado con periodistas, policías, escritores… habíamos intentado hablar con víctimas de trata. Y aunque todo era complicado y hermético una cosa sí aprendimos: antes de recibir hay que dar. No puedo explicarlo pero es así.

Una buen día pasó algo con lo que todo guionista sueña: conocimos al personaje que habíamos creado. Una de las principales ong’s que operan en Madrid había aceptado leer nuestro guión y pasárselo a varias mujeres que habían atravesado por esa experiencia. Nos citaron y al poco nos encontramos alrededor de una mesa con unas 9 mujeres de varias nacionalidades que habían sido engañadas de distintas formas para ejercer la prostitución. Todas ellas nos fueron relatando sus historias. Fue emotivo y muy alucinante. Comprobar como entre ellas no conocían los detalles de lo que le había pasado a la otra, y la fuerza y el suspense de sus relatos empujaba a las demás a preguntar. ¿Y porqué no escapaste? ¿Y porqué no hiciste aquello o lo otro? Me di cuenta de la increíble fuerza dramática de lo que contaban y acepté el reto: había que trascender lo horrible del tema. Había que lograr una película que se te metiera en el estómago y te retorciera las entrañas. El odio se había transformado en energía creativa de fuerza 20 en la escala Richter. Había que conseguirlo.

Y como si de una caja de Pandora se tratara empezamos a ser recibidos por escritores, periodistas, policías, proxenetas, clientes, madames… toda una fauna increíble de personajes algunos de los cuales parecían haber sido sacados de la ficción que intentábamos crear y poco a poco nos sumimos en la contemplación de nuestra propia sociedad desde un punto de vista hasta entonces sólo imaginado: el Mal de verdad.

Comprobamos que el nexo que une la corrupción, el tráfico de drogas, los alunizajes de las joyerías, las contabilidades A, B y C, el blanqueo de capitales, los trapicheos varios… El elemento que todos estos negocios ilegales comparten son las prostitutas. Mujeres tratadas como ganado para celebrar cierres de negocios, extorsionar a políticos, chantajear a las familias. Material para escribir películas el resto de nuestras vidas. Y durante un tiempo andaba como sonada, mientras asimilaba todo lo que me contaban. Se me dio la cabeza de sí.

LA CALMA

A día de hoy, que EVELYN ya se ha estrenado y yo estoy a otra cosa, me doy cuenta de que la escribí de forma completamente contraria a como (supongo) trabaja la mayoría los guionistas. La fuimos creando paso a paso, secuencia a secuencia, de manera 100% orgánica y totalmente intuitiva. Utilizándome a mi misma de cobaya emocional y con un arco aproximado de lo que tenía que pasar, pero nunca con un mapa de acontecimientos fijado de antemano. Como los escritores escriben sus novela, sin saber a veces qué va a pasar a continuación. Un método que tiene sus ventajas y sus inconvenientes, claro. La gran desventaja es que puede ser caótico. La mayor ventaja es que es completamente visceral.

Otra de las grandes lecciones que he aprendido dirigiendo mi primera película es algo que ya sabía, como suele pasar. Guión viene de guía. Y una guía es como un libro de instrucciones con consejos para conocer bien algo, para llevar a buen termino alguna acción. Seguramente habréis oído esa frase de que “una historia es la que se escribe, otra la que se rueda, otra la que se monta”.  Y curiosamente, muchos de nosotros estudiamos los guiones de las películas a través, no del guión de esas películas sino de su montaje final. Es decir, a través de la tercera historia, no la primera. ¿Qué consecuencias tiene esto y de qué manera influye en cómo escribimos? Os lo dejo a vuestra reflexión…

Yo lo que he aprendido es que un guión tiene que estar bien armado pero poseer una gran dosis de flexibilidad que permita a la magia surgir. Es como llevar la historia envuelta en papel burbuja, tiene que respirar, tiene que estar holgada, tiene que haber material para montaje.  El guión es una guía, no la tabla de los diez mandamientos. A veces la actriz está especialmente inspirada y hace la interpretación de su vida en la secuencia más accesoria, justo cuando un rayito de sol se cuela en el plano y el eléctrico mueve 2 grados el stico y sus ojos llorosos llenan el plano de una manera que te embarga, y ese minuto de historia que iba a caer en montaje se transforma en un pico de emoción. A veces te pasas días inventado secuencias y diálogos que sirvan para redimir a un personaje y llega la actriz y te lo logra en un solo plano  haciendo temblar su barbilla. Nunca sabes qué puede pasar. Sólo te queda tener la antena bien sintonizada para capturar el mayor numero posible de momentos mágicos.  Y por supuesto tener un equipo como el que yo tuve, lleno de profesionales con gran sensibilidad y destreza.

Hay muy poca gente que sepa realmente lo  difícil que es escribir un guión. Y a mí éste, me ha cambiado la visión de la vida. EVELYN se proyecta el próximo miércoles, día 31 de Octubre, en la Filmoteca de Madrid. Si tenéis la oportunidad de verla entenderéis lo que digo.

EVELYN. Guión de Isabel de Ocampo y Juanma Romero.


A %d blogueros les gusta esto: