SERIESPEPITO: TRES ORDENADORES, DOS DISCOS DUROS Y UNA RAYA DE COCA

4 diciembre, 2014

por Sergio Barrejón.

En los buenos tiempos podías comprar un gramo de cocaína por cinco mil pelas. Con las subvenciones y los sobres de la SGAE que nos llegaban cada dos por tres, podíamos ir encocados hasta las cejas sin apenas mermar el saldo de nuestra cuenta en Suiza. Íbamos tan drogados que nos dijeron que pusiéramos el dedo encima del ojo como imitando la ceja de Zapatero y ni nos dimos cuenta de que era para una foto de campaña. ¿Lo del No a la guerra? Cocaína. ¿Hay motivo? Farlopa a paletadas.

Poner este .gif animado ES DELITO.

Hola, don Pepito.

Luego llegó la crisis y la cosa se jodió. La farlopa se puso súper cara. ¡De 5.000 pelas a 50€! Intolerable. Los sobres de la SGAE eran cada vez más flacos. Las subvenciones caían en picado. Así que tuvimos que buscar nuevos caladeros. Podríamos haber dejado de hacer películas sobre la guerra civil. Podríamos haberle dado al público lo que quiere. Pero no. Lo nuestro es la corrupción y la droga, joder. El talento para los americanos. ¡Que inventen ellos!

Así que pusimos a una de los nuestros en el Ministerio y le sacamos una ley a medida. ¡El canon pagaría nuestras rayas! ¡Le sacaríamos el dinero a los piratas! ¿Seriesyonkis? ¡NOSOTROS somos los yonkis, hijos de puta!

Pero llegó el PP y se jodió el invento. Adiós al canon. Las subvenciones, bajo mínimos. Y el IVA al 21%. Tengo amigos que llevan meses sin meterse un tirito. ¿Cómo vamos a hacer el nuevo MAD MEN si sólo esnifamos los viernes y los sábados? Bueno, y algún domingo. Pero hay un rayo de esperanza. Con la misma reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que rebajó el canon a calderilla, venía una novedad genial: las webs de enlaces también podrían ser perseguidas por piratería. ¡Ya no hacía falta que alojasen los contenidos ilegales en sus servidores! Sólo con enlazarlos habría delito. ¡Podríamos sacarle la pasta a todos esos putos friquis! ¡Se acabó el forrarse con publicidad a costa de nuestro sudor! ¡Otra vez habría farla en el catering!

Y ayer, por fin, la ley Sinde-Wert empezó a dar sus frutos: TRINCAMOS A LOS DE SERIESPEPITO. ¿Os reíais cuando la Guardia Civil registró la sede de la SGAE, cabrones? ¿Ahora qué? ¿Qué tal sienta ver a las Fuerzas del Orden desarticulando todo vuestro entramado criminal?

Ayer devoré los periódicos con la avidez con que en los 90 me desayunaba tortitas con nata del VIPS después de una noche de farra. Quería todos los detalles morbosos. Fotos de polis con el rostro pixelado. De criminales entrando al juzgado con la cabeza tapada por el abrigo. Del alijo incautado con su mosca del logo de la Policía.

Y cuál no sería mi decepción cuando comprobé a cuánto ascendía el pastel: estos pelanas sólo habían facturado un puto millón en tres años. ¿Y la tecnología con la que montaron su emporio? Tres ordenadores, una tableta, un router, dos discos duros y cuatro pendrives. ¡Pero si eso lo tengo yo en mi casa, coño!

¿Te imaginas entrar en la guarida de Lex Luthor y que tenga menos metros que tu piso de Malasaña?

Tenía que haber algún error.

Y lo hay.

El error fue pensar que las leyes antipiratería españolas beneficiarían a la industria cultural. Para nada. Cualquiera que esté mínimamente informado se dará cuenta de que el gran problema de la piratería no está en las webs de enlaces, sino en los servidores que alojan los contenidos… y que seguirán siendo enlazados desde otras webs similares. Esos servidores se encuentran en territorio extranjero, y cerrarlos es poco menos que imposible.

El cierre de Seriespepito no es un logro para los autores. A 50€ el gramo, un millón de euros da sólo para 20 kilos de farlopa. En tres años, eso equivale a 18 gramos diarios. Comprenderéis que 18 gramos diarios para todo el gremio no es plan de vida. Y recordad que ese millón se lo han robado a toda la industria, no sólo a los autores. O sea, que no tenemos polvo ni para levantar la resaca del jueves.

Pero alguien tiene que salir beneficiado, claro. Como cualquier guionista de género policíaco sabe, para hallar al verdadero culpable de un delito, hay que preguntarse qui prodest. ¿Quién sale beneficiado de esos artículos en prensa contando la operación policial como si hubieran desarticulado una peligrosa banda criminal, cuando en realidad sólo eran dos fulanos en chándal, con un iPad viejo y un portátil del MediaMarkt?

Según la historia oficial, salen beneficiados los productores de 8 apellidos vascos, cuya recaudación cayó un 50% el mismo fin de semana en que se subió un DVDrip de la peli. Según la vida real, cuando una peli lleva ocho semanas en cartel, y llegan nuevos estrenos que le quitan salas, y además sale un fin de semana de buen tiempo y hay un par de partidos interesantes en la tele… No sé si me explico. Como me decía el otro día me decía un productor: a la mierda las subvenciones, a la mierda ley de mecenazgo… ¡Que pongan el fútbol por la mañana y verás cómo se arregla todo!

Si haces una encuesta preguntando por qué la gente no va al cine, la respuesta más habitual incluirá al menos la mitad de los siguientes argumentos: Porque está muy caro y el cine español es una mierda, y para eso me lo veo en casa, que es gratis. Sólo que:

a) No es gratis. Ver cine pirateado pasa por tener una conexión ADSL, que a día de hoy cuesta al mes algo menos que un gramo de farlopa, o cinco entradas de cine. Además, hay que tener un ordenador, un router, y si quieres guardarte las pelis y las series, también un par de discos duros. Casi como los pepitos.

b) La gente sí va al cine. Y a ver cine español. En los tiempos del ivazo, las subvenciones mierder y la piratería desaforada, el cine español está reventando sus resultados históricos de taquilla. Y sin Amenábar ni Almodóvar ni Bayona ni Álex de la Iglesia.

Entonces, ¿de qué va esto?

Esto va de lo de siempre. ¿La guerra contra la droga? Detener camellos y traficantes de tres al cuarto en alta mar, mientras los alijos grandes entran por la Zona Franca, y el precio de la farlopa se mantiene en 50€ el gramo, a Dios gracias. ¿La guerra contra la piratería? Detener a dos imbéciles que movían calderilla, mientras los contenidos siguen intactos en servidores de pago radicados en países a los que se la suda la protección de la cultura. Megaupload, recordemos, movía el 5% del tráfico mundial de internet.

¿A quién beneficia la ley antipiratería? No sé. Yo diría que Telefónica sigue teniendo beneficios. Que a Jazztel no le ha ido particularmente mal en estos años. ¿Y Orange? Tampoco les veo llorar. En Telefónica hay dos consejeros que fueron ministros del PP. En Jazztel y Orange no me he molestado en mirar. Me deprime todo esto me resulta muy deprimente. (Sobre todo sin una mísera rayita para animarme). Lo curioso es que la bestia negra de los internautas, Ángeles González Sinde, no parece haber hecho uso de las puertas giratorias. ¿QUÉ RARO, EH? La que se suponía que trabajaba al dictado de las majors americanas y las grandes empresas, se queda sin su carguito. Quizá lo que dijo en su discurso en los Goya 2009 tenga algo que ver:

Hay que seguir peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos.

Lo dijo hace casi seis años. Nadie hizo ni puto caso entonces, nadie hará ni puto caso ahora que las operadoras de ADSL siguen beneficiándose del tráfico masivo de contenido pirata, que el mercado VOD de España sigue siendo una puta mierda y que el Gobierno ha conseguido el primer titular en siete semanas que no habla de corrupción.

Pero no me hagan caso. Qué voy a saber yo, si sólo soy un guionista subvencionado y de la SGAE. Quizá éste es el camino a seguir. Pero yo sólo me lo creeré el día en que Telefónica no tenga ex ministros en su Consejo de Administración. Porque mientras el Gobierno se dedica a podar las malas hierbas que es incapaz de arrancar, la opinión pública se echa encima de los autores porque supuestamente somos los instigadores de esta operación y los grandes beneficiados. Y la realidad es muy distinta. La realidad es que hay toda una generación de cineastas españoles condenada a seguir creando sin farlopa. Y eso, nos pongamos como nos pongamos, es un drama social.

P.S. No he comprado cocaína en mi vida, pero he visto horas y horas de ficción en seriespepito. También he recibido subvenciones. Y soy de la SGAE.


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