SERIELIZADOS FEST 2016 – ALGO MÁS QUE DAVID SIMON

25 abril, 2016

Por Concepción Cascajosa.

Concepción Cascajosa Virino es Profesora Titular de Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid, donde es Directora, por parte de la Universidad, del Máster en Guion de Cine y TV UC3M / ALMA – Sindicato de Guionistas. Imparte clases e investiga sobre televisión y es autora de, entre otros, ‘Historia de la televisión’ (con F. Zahedi) y ‘La cultura de las series’.

Cuando llegué el pasado jueves por la tarde a la entrada del auditorio del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona me encontré con una importante cola de gente esperando para poder entrar. Esa noche se inauguraba oficialmente el Serielizados Fest 2016 con una entrevista realizada por el periodista Toni García a David Simon, el celebrado creador de la serie The Wire. Todo el mundo estaba expectante por entrar, incluido (podemos intuir) que el director y guionista David Trueba, que por la mañana había moderado la master-class impartida por Simon en la Facultat de Comunicació de Blanquerna de la Universitat Ramón Llull y que, horas más tarde, esperaba como uno más. Más de cuarenta medios estaban acreditados para la inauguración, incluyendo el argentino Clarín, y ni Toni García ni David Simon defraudaron: hubo preguntas agudas y respuestas sinceras en un coloquio amenizado por un vino con el significativo nombre de “Las uvas de la ira”.

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Los responsables del evento que ha colocado a un creador de televisión en los informativos y periódicos todo el fin de semana (para una muestra, aquí), son dos chicos de nombre Víctor Sala y Betu Martínez, que hace apenas unos años estudiaban carreras relacionadas con la comunicación en facultades de Barcelona y compartían de su devoción de la series. Al acabar decidieron convertir su pasión en una profesión a través de una revista digital y la organización de eventos relacionados con ellas, que incluyen ahora espectáculos de humor y hasta catas de vinos con tema serial. Otra de sus apuestas es una competición de pilotos de ficción que ya ha celebrado por ediciones. En la primera en noviembre de 2014, uno de los ganadores fue El Mort Viu, que meses después se haría con el Premio Ondas. Para ambos, el evento de inauguración con David Simon y Toni García supuso una buena manera de mostrar el espíritu del Serielizados Fest. En palabras de Betu Martínez: “Me gusta que una inauguración trate de eso, de darle una vuelta de tuerca al invitado del Festival con una conversación poco común. Más personal y menos técnica, cosa que creo que el público agradece porque de esta manera conoce al personaje (e ídolo), mientras este va bebiendo vino y la cosa acaba casi sin barreras entre el escenario y los espectadores”. Según Víctor Sala, era un año esencial para el proyecto Serielizados Fest: “El reto de que fuera la edición de consolidación del Festival. La idea es combinar proyecciones y charlas, y con un invitado internacional que marque el estilo del festival. David Simon ha sido un gancho muy importante para los medios, ha venido hasta Variety. Quizás para otros años podemos ampliar más allá de guionistas, pero tenemos claro que nuestra línea en el Festival en que los invitados sean la gente que crea las series”.

Aunque, como veremos, el Serielizados Fest 2016 fue mucho más que David Simon, no se puede discutir que sin su presencia su impacto hubiera sido mucho menor. Tras la participación el año pasado del creador de Community Dan Harmon, en esta ocasión el reto era traer a otra figura internacional como estrella del evento. David Simon ya había estado previamente en España, irónicamente en un festival dedicado a la literatura de fantasía como es el Celsius 232, y las crónicas de esa visita dan muestra de su afinidad por los lugares donde se puede comer y beber bien. Cuentas los rumores (y demuestra la actividad en las redes sociales de su esposa, la novelista Laura Lippman) que algo parecido pasó en esta ocasión, aunque sin duda Simon se ganó esa recompensa tras una apretada agenda en Barcelona que incluyó la master-class de Blanquerna, la entrevista en el acto de inauguración del Festival, la presentación del documental The Whole Gritty City en la Filmoteca de Catalunya y un diálogo sobre política norteamericana con el periodista de TV3 Antoni Bassas (que tuvo un momento de tensión cuando puso un clip de The Newsroom, con los creadores nunca hay que mezclar churras con merinas). El guionista de Baltimore también tuvo una mañana entera dedicada a entrevistas con periodistas, que con poco disimulado orgullo hacían saber en sus redes sociales que se encontraban en camino para entrevistarle. Probablemente nunca hemos vivido en España un evento dedicado a un creador de televisión con mayor intensidad que este y, los organizadores, contaban que se habían visto superados por las solicitudes de entrevistas y las entradas para todos los eventos donde participó Simon presentaron un lleno total.

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Sin duda, el lugar central que The Wire ocupa en la seriefilia es lo que sustenta el culto a un creador de trayectoria singular y cuya última entrega, la miniserie Show Me a Hero, pasó por las pantallas con más pena que gloria. Más o menos fue el caso de The Wire durante sus años de emisión entre 2002 y 2008, sin reconocimientos reseñables en la industria, pero con el apoyo incondicional de los críticos de televisión y una pequeña legión de fieles seguidores que fueron creciendo gracias a los pases posteriores (BBC2 emitió la serie en abierto en 2009) y el DVD. En la proyección del capítulo piloto de la serie en el Arts Santa Mònica (en formato 4:3, como corresponde) destacó un silencio reverencial en todo momento, frente a las muestras externas de alegría que caracterizan las otras ocasiones en las que he visto proyecciones de series de televisión (como, la noche anterior, un capítulo de El Ministerio del Tiempo). Probablemente mucha menos gente ha visto The Wire de lo que se piensa, pero su centralidad en el proceso de reconocimiento de las series es innegable, arrastrando a muchos admiradores a los trabajos posteriores de Simon (entre los cuales sigue destacando la notable miniserie sobre la invasión de Iraq Generation Kill) y al propio hábito de ver ficción televisiva.

Simon parece tener sentimientos contradictorios sobre su propio trabajo y, como se deriva de algunas de sus intervenciones, permanece como un guionista accidental al que la deriva y crisis del periodismo escrito expulsó de su profesión a una edad temprana. Quizás por ello sus frases estaban teñidas de inconformismo y pesimismo, tanto sobre el estado de la televisión como del periodismo como de Estados Unidos en general. Llegó a afirmar que el sexo y la violencia siguen siendo los principales elementos para hacer atractiva una serie, y es precisamente a la presencia de violencia a lo que atribuye la popularidad de The Wire por encima de sus otras series. Por el camino, gracias a la labor de mentor de Tom Fontana en Homicidio (la serie donde se encuentra el núcleo creativo The Wire) y el apoyo de HBO, que actúa con Simon casi como un mecenas renacentista, ha logrado desarrollar un corpus de trabajo de una enorme coherencia. Y eso que en estos días muchos han parecido olvidar el peso específico de los colaboradores de Simon, como los tristemente fallecidos Robert F. Colesberry y David Mills, y Ed Burns, Joe Chapelle, Eric Overmyer y Nina Kostroff Noble. A Simon, sensato y generoso, no hemos tenido que escuchar como a Matthew Weiner que escribe sus series él solo. Más bien aprovechaba cada ocasión para colocarse en su sitio, como esforzándose para que las atenciones de las que era objeto en Barcelona no le hicieran distraerse. Al final, parecía tener mucho más que decir sobre el mundo en general que sobre su propio trabajo, repitiendo una y otra vez las mismas ideas pero mostrando la inquietud y pasión con la realidad que siente alguien que sin duda siente y actúa como un ciudadano comprometido con su tiempo.

Pero el Serielizados Fest 2016 fue mucho más que David Simon, por mucho que haya sido su elemento estrella. Para esta tercera edición, su reto era consolidar su evento anual, tras una jornada en 2014 y un festival patrocinado por Movistar en 2015. El resultado de este año fue una programación con 33 actividades repartidas en siete espacios de la ciudad, llevados adelante por una treintena de jóvenes de más o menos la misma edad y perfil, entre personal contratado y voluntarios. Según los organizadores, unas tres mil quinientas personas participaron en alguna de las actividades, lo que da una media de unas 100 por actividad (proyección, charla, mesa redonda, encuentro…, algunas con cuota de acceso pero la mayoría gratis). El espacio central de las actividades fue el Arts Santa Mònica, un antiguo convento cercano al puerto rehabilitado para la cultura contemporánea, lo que de alguna manera lo hacía propicio para un evento que partía de un acto paradójico: ver fuera de casa lo que se ha hecho para ser consumido dentro, en un ejercicio de celebración colectiva. Y también en una transferencia de los hábitos de la cinefilia más tradicional, por lo que resultó perfectamente natural que este año se sumara Filmoteca de Catalunya, donde se proyectó un ciclo de tres documentales inéditos en España bajo el título de “Un eco de las series de David Simon”, con excelente entrada a pesar de tener que competir en alguna ocasión con el fútbol televisado. Eso también permitía ampliar el perfil del asistente al Serielizados Fest: “Hemos ampliado a un público diferente. La Filmoteca tiene un público fiel, y aunque tienen relación con otros festivales, es la primera vez que hacíamos algo con ellos. También debutábamos con la sesión profesional, y eso ha se ha visto en que había más gente de la industria. El año pasado con Harmon teníamos un público más joven, pero con Simon ha sido más adulto. Es un público que hemos ganado en esta edición y lo debemos tener en cuenta para las próximas ediciones”.

En los últimos años se ha convertido en una moda que festivales de cine incorporen contenidos de televisión en secciones específicas, como hemos visto ya en Rotterdam, Berlín, Toronto y Sitges, y acaba de hacer Tribeca. Pero la idea de hacer un festival específicamente sobre series continúa siendo compleja en la búsqueda de un lugar intermedio entre el evento plenamente profesional (al modo del Festival de Edimburgo) y el más orientado a los fans (la opción del Festival de Series de Canal +/Movistar). En el Serielizados Fest de este año han buscado tocar todos los palos. Para los fans, proyecciones de capítulos en pantalla grande, desde Mad Men a un pre-estreno de la nueva temporada de The Walking Dead. Para los cinéfilos con un gusto por las series, proyecciones en la Filmoteca y el Cinema Maldà de documentales como Chuck Norris vs. Communism. Y siempre ese carácter inconformista e irónico que caracteriza a las actividades de Serielizados, con un espectáculo de monólogos en la clausura, Venga Monjas comentando la película de Doraemon y sesiones específicas sobre la corrección (o incorrección) política (con Antoni Baños y Facu Díaz), las comedias del yo y el humor en femenino. No nos tomemos demasiado en serio esto de las series, por favor. Es otra de las maneras de definir a un festival con dos almas, la lúdica y la que trata a las series como arte y cultura.

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Para los que tienen aspiración profesional, una jornada Pro donde se habló de cuestiones tan diversas como las posibilidades del crowdfunding para la puesta en marcha de webseries, el capítulo virtual y en donde tuve la oportunidad de moderar un coloquio con Teresa de Rosendo y Josep Gatell a propósito de su libro Objetivo Writers’s Room. Por la mañana, fue el turno de una sesión doble realizada en colaboración con Guionistes Associats de Catalunya (GAC) centrada en el thriller. Primero Beto Marini habló su idea del género y de sus películas, no de televisión, pero a nadie importó porque fue sencillamente brillante, y a continuación Anaïs Schaaff moderó una mesa con Lluís Alcarazo (Nit i dia), Cristina Clemente (Sin identidad), e Iván Mercadé (coordinador de guiones de la nueva serie de Pau Freixas Sé quién eres). Esa hora de debate supuso un diálogo virtual con todo lo que de manera paralela estaba pasando con David Simon. Y no se trataba sólo de poner el foco en los que escriben las series, sino de entrar de lleno en una doble cuestión central en la situación actual. En primer lugar, cómo superar las limitaciones existentes para representar los males sociales en unas televisiones que, públicas o privadas, parecen ser totalmente adversas a ello, y así se da la circunstancia de que en este momento en España se habla de política en todas partes menos en la ficción televisiva. Y en segundo lugar, que la mejor manera de demostrar que se equivoca a ese ministro de Hacienda que decía que las series eran sólo para pasar el rato, es que los guionistas pongan su vocación de contar historias que reflejan el mundo en el que vivimos por delante, en Baltimore y a este lado del charco.


EL TEST DE BECHDEL: AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

21 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

Si en tu guión aparecen al menos dos personajes femeninos que interactúan entre ellos y, cuando lo hacen, hablan de algo que no sea un hombre, se podría decir que pasa sin problemas el Test de Bechdel. Sencillo, ¿verdad? Pues parece que no. La discriminación del género femenino en las historias, en la creación de personajes y en su trato en la industria es un problema grave que aún afecta tanto a las profesionales como a las historias que cuentan. Por eso mismo, el pasado día 19 se llevó a cabo una nueva edición de “Los martes de DAMA” –en la Cineteca de Madrid, como siempre– en la que se discutió sobre este asunto en una mesa redonda organizada en colaboración con CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales).

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La Sala Azcona de la Cineteca de Madrid presentaba este aspecto. Foto @hbeltrangimeno.

Esta mesa redonda estuvo moderada por Virginia Yagüe, vicepresidenta de DAMA, presidenta de CIMA y guionista; e integrada por el bloguionista David Muñoz, la profesora Concepción Cascajosa, la directora Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Durante dos horas expusieron y debatieron sus argumentos sobre el trato de los personajes femeninos en la ficción del momento y la relación de ésta con la realidad de las guionistas y directoras en la industria nacional.

Situación actual

¿Sabías que ‘Gravity’, la película de Alfonso Cuarón protagonizada por una mujer astronauta, no pasa el Test de Bechdel y comedias como ‘Scary Movie’ o ‘American Pie’ sí? Éste fue uno de los datos con los que Concepción Cascajosa abrió la mesa redonda. Este test tiene su origen en una tira cómica de los años 80 y su “sistema de evaluación”, por así decirlo, es bastante sencillo. ¿Podría ser más completo? Belén Macías opinó que sí: “El Test de Bechdel debería incorporar también cómo está incluido el personaje femenino en la trama y cómo reacciona a ella”. Puso como ejemplo válido la reciente ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, pero David Muñoz no tardó en saltar. No estaba de acuerdo: él opinaba que se trata una película bastante machista.

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La vicepresidenta de DAMA Virginia Yagüe presentando a los participantes de la mesa redonda. Foto @hbeltrangimeno.

Por otro lado, Olatz Arroyo empezó diciendo que, poco a poco, está habiendo un “cambio de tendencia notable en cine comercial y de animación“. Se refería, sobre todo, a fenómenos recientes como ‘Frozen’ o ‘Brave’, éxitos absolutos protagonizados por personajes femeninos fuertes. A esta lista, David Muñoz añadió las protagonistas de ‘Divergente’ o ‘Los Juegos del Hambre’, a las que considera mucho más potentes e importantes para la causa que algunas ya clásicas como Lara Croft, de ‘Tomb Raider’.

Sin embargo, hasta ese momento sólo se habló de referentes internacionales. ¿Qué pasa aquí, en España? ¿Cómo está la situación? David Muñoz volvió a utilizar un ejemplo reciente para ilustrar la realidad: “En la nueva de ‘Mad Max’ las mujeres son las que toman las decisiones y las que hacen los planes. Si en España hubiese dinero para hacer algo así no lo produciría ni el tato”. Lo que le llevó a afirmar que, por desgracia, el problema con el género a nivel nacional “está en los productores más que en los guionistas”. De acuerdo con esto, Belén Macías dijo que “si hubiese más directoras, más guionistas y más productoras en las industria todo sería diferente, pero hay muy pocas“.

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Virginia Yagüe y Belén Macías. Foto @hbeltrangimeno.

Concretando un poco más, Olatz Arroyo, guionista de series como ‘Allí abajo’ o ‘Aída’, cree que “en comedia no se cuida tanto el personaje femenino”. Respecto a esto, David Muñoz opinó que, “en la televisión española, si tienes más de 30 años sólo puedes hacer de la amiga fea o de madre”. Esta actitud tan anticuada como ilógica de algunos responsables fue uno de los puntos clave de la mesa redonda. “Lo que los productores españoles de televisión evitan es que cualquier persona se moleste viendo su serie”, dijo Concepción Cascajosa. Y añadió que, por eso, “la señora de Cuenca es machista, elitista y urbanista”. David Muñoz, por otro lado, aseguró que “la televisión nacional representa una sociedad blanca, como de los años 70, que hace mucho tiempo que no existe”.

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Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Foto @hbeltrangimeno.

Nuevas generaciones

Tanto David Muñoz como Virginia Yagüe han sido dos de los tutores de la iniciativa DAMA Ayuda, además de ser profesores de guión en diferentes escuelas y másters. Ambos compartieron cifras bastante representativas sobre las diferencias que existen respecto al género, además, en las nuevas generaciones. “Los datos son neutros y demuestran que hay chicas estudiantes de guión en escuelas que luego no llegan a determinados puestos”, contó Virginia Yagüe. Por su parte, David aportó datos de la última convocatoria de DAMA Ayuda: de 303 sinopsis recibidas, sólo 64 estaban escritas por mujeres.

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David Muñoz y Concepción Cascajosa. Foto @hbeltrangimeno.

Quizás, se preguntaban, sea un problema de actitud. Concepción Cascajosa y Virginia Yagüe comentaron algunas anécdotas que les hicieron pensar y llegar a la posible conclusión de que los hombres son, por decirlo de alguna manera, más echados para adelante y más temerarios que las mujeres. Por ejemplo, Virginia recordó un caso reciente en el que le preguntó a unas alumnas de Comunicación Audiovisual sobre las prácticas en su carrera. Éstas le dijeron que, pese a que el porcentaje de alumnas era mayor que el de alumnos, los chicos eran los que terminaban “poniéndose delante” y liderando esos grupos de prácticas en los puestos de dirección. Además, y a modo de curiosidad, David Muñoz terminó afirmando, que “el número de estudiantes que quieren dirigir sube, pero el de mujeres que quieren ser guionistas baja”.

El gremio de la cultura –y del audiovisual en particular–, como dijo Virginia Yagüe, siempre se ha caracterizado por ser abiertamente progresista. Sin embargo, concluyó diciendo que, pese a ello, “no hay igualdad” y que todavía “queda mucho trabajo por hacer” para que la desaparición de cualquier diferencia por motivos de género sea una realidad.

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