THE COMEDY CROWD: LOS 5 MAYORES ERRORES DEL GUIONISTA DE COMEDIA

21 diciembre, 2016

Jon y Peter han fundado The Comedy Crowd, una comunidad que apoya a los creadores de comedia para que aprendan, colaboren entre ellos y obtengan un feedback. Este post fue escrito por ellos para la web Bang2Write, una de webs más útiles que pueden existir para quien se dedique a escribir.


Los 5 mayores errores del guionista de comedia

Título original: Top 5 Mistakes Comedy Writers Make.

Texto original de The Comedy Crowd publicado en Bang2Write. Traducción de Nico Frasquet. 

 

Existe la idea de que ahora es más difícil que nunca entrar en comedia. Escritores consagrados han lamentado el cambio de horarios y presupuestos que ha sufrido la televisión a favor del drama y de las malditas “dramedias”, y en detrimento de la comedia de situación (también conocida como sitcom).

Si lo que tú estás intentando es hacerte un hueco en el primetime de la BBC y no eres un humorista consagrado, esos escritores probablemente tengan razón – sí que es muy difícil entrar en comedia.

Pero visto desde otras muchas perspectivas es un GRAN momento para el aspirante a escritor de comedia.

Si lo que estás buscando es ver tu guión realizado y encontrar una audiencia, la comedia es ahora más accesible que nunca. Para tener ventaja, los escritores necesitan adaptarse a un nuevo mundo donde los shows de éxito crecen a partir de contenidos de pequeño formato, y deben evitar estos cinco errores que los ralentizarían:

1)  Lanzarse directamente a escribir una comedia de situación.

Andy Riley (Veep, Black Books) equipara empezar escribiendo una sitcom en tu viaje por la escritura de comedia con empezar el gimnasio usando la mancuerna más pesada.

Nuestra opinión es que las sitcoms deben ser el producto final de una idea que ya ha sido probada. Los sketches son el mejor modo de empezar, porque cada uno puede ser una mini-sitcom a su manera. De esta manera puedes probar tus personajes, endurecer tu escritura, y no invertir demasiado tiempo antes de saber si una idea tiene o no tiene potencial.

2)  Centrarte en cualquier otra cosa al principio que no sean los personajes.

Si aceptas el consejo de arriba tu objetivo es simple: Crea personajes geniales.

Tu idea puede girar en torno a una premisa o a una situación en particular, pero eso no va a llamar la atención de nadie, los personajes lo harán.

Lo que realmente buscan los productores son personajes, así que no decepciones. Trabaja en la construcción de personajes ricos e interesantes, y muéstralos en piezas cortas como monólogos o sketches. Son la base de tu comedia, el resto se puede construir más adelante.

3) No recibir un feedback de manera temprana.

Hay muchas razones para no buscar feedback. Asusta, se siente personal, y podría dar como resultado darse cuenta de que la idea que pensabas que era buena no lo es tanto.

La comedia es el género más subjetivo de todos, y uno en el que la opinión de nuestro propio trabajo es, incluso, menos fiable. Así que expón tu trabajo lo antes posible. Te va a ahorrar tiempo y te va a dar confianza en que estás persiguiendo una idea con potencial. Nosotros hemos estado utilizando un plan de trabajo donde los escritores intercambian feedback bastante pronto, lo cual ha probado ser bastante positivo para aquellos guionistas que ya estaban listos para plasmar sus ideas.

4) No editar sin piedad

Aprender a desechar material que no es lo suficientemente bueno marca una gran diferencia en la calidad final de la pieza.

Obtener feedback también te va a ayudar a editar. Es muy difícil cortar líneas divertidas, y ese es el problema: gran parte del material que desecharas será bueno (guárdalo en el cajón para otra ocasión), pero el impacto de hacer toda la pieza más ajustada y precisa es mucho mayor que el efecto de esas secciones individuales.

5) Trabajar solo

Probablemente hayas notado una cosa:

Muchos escritores abrazan la soledad, y no estamos sugiriendo que todo proceso de escritura debe ser colaborativo, pero para provocar un impacto escribiendo comedia necesitas tender tu mano. Encuentra personas con la capacidad de llevar tu guión a la realidad a través de desempeño, feedback y motivación.

Los canales online ahora permiten a los escritores probar y evidenciar la calidad de sus ideas. Si eres capaz de crear ideas originales, tienes voluntad de abrazar los formatos cortos y de encontrar otros creadores de comedia que te ayuden, entonces se te abren un mundo de oportunidades.

¿A qué esperas? ¡Buena suerte!


La versión original del post la podéis encontrar en este enlace: http://www.bang2write.com/2016/11/top-5-mistakes-comedy-writers-make-by-thecomedycrowd.html 


20 CONSEJOS “ÚTILES” PARA GUIONISTAS NOVATOS.

7 diciembre, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace un par de semanas, alguien dijo que lo que escribí en mi post anterior no era útil para los guionistas novatos.

Creo que todos los que escribimos en este blog intentamos que lo que se cuente sea de utilidad para el planeta Tierra en general: para novatos y para veteranos.

También opino que no es fácil acertar en el intento, por dos razones:

En primer lugar, creo que un guionista nunca deja de ser novato. Yo llevo 18 años escribiendo. Un bebé que hubiese nacido mientras ideaba mis primeros largos, hoy día podría hacer porno legal. Y a pesar de ello sigo sintiendo las mismas inseguridades de cuando empezaba, y también otras nuevas. Trabajamos en un negocio que depende de factores muy cambiantes. Todo se redefine de un día para otro, como las calles de Dark City.

En segundo lugar, uno acaba perdiendo la perspectiva sobre qué puede considerarse útil y qué no. Lo que resulta de utilidad para una persona concreta puede resultar inútil – o incluso contraproducente – para otra.

¿Estamos obsesionados con la utilidad?

Me entristece esa tendencia a buscar recetas fáciles. Estamos a un paso de buscar el sentido de nuestra vida en Google…

… y puede que estemos a medio paso de encontrarlo en Google.

Una de las cosmovisiones más recurrentes a la hora de construir historias es “el viaje del héroe”, y me atrevería afirmar que la esencia de ese viaje podría resumirse en:

No te lo puede contar nadie. Tienes que vivirlo en primera persona, tienes que interiorizarlo, tienes que echarle cojones, tienes que cometer errores“.

He omitido a posta las palabras “zona de confort”. Hoy no vienen al caso. Y además las odio.

Como decía uno de mis profesores de realización: “Te pueden explicar mil veces en qué consiste un salto de eje, pero hasta que no cometes uno, no sientes en tus propias carnes el horror que eso implica”.

Y a pesar de todo, me he propuesto recopilar 20 consejos de mi puño y letra con vocación de ser útiles. Eso no significa que lo sean. Caerán de forma distinta según el cerebro – o las tripas – donde aterricen.

Son consejos endebles. No pretenden sentar cátedra. Si están formulados de manera lapidaria es porque he intentado redactarlos de manera concisa.

No lo he conseguido.

(y ahora empiezan los 20 consejos)

.

– Escribe las primeras versiones como si fueses un genio y escucha las primeras críticas como si fueses un aprendiz.

– Cuando vayas a cerrar un acuerdo para escribir un guión, procura que quede bien definido el número de versiones que te comprometes a entregar. A partir del segundo o tercer borrador, asegúrate de que te paguen aparte cada reescritura extra. No hay nada peor que un cliente con tarifa plana. Te pide cambios por el simple placer de pedirlos. Es comprensible: Cuando yo voy a un buffet me lleno el plato hasta arriba con comidas absurdas que ni siquiera me apetecen.

– ¿Estás atascado con tu guión? Define en tu cabeza – de manera concreta – ese problema que no sabes solucionar… y deja de pensar en ello durante un tiempo: el que te puedas permitir (unas horas, unos días, unas semanas) vete a dar un paseo, ponte a ver una peli, queda con otra gente… Cuando vuelvas a la pizarra o al teclado es muy probable que la solución aparezca de improviso. Tu conciencia puede estar de vacaciones, pero el inconsciente seguirá trabajando.

– No te obsesiones con innovar. La mayoría de las veces se innova casi sin querer. Dedícate a vivir con la actitud adecuada y a plantearte tu visión del mundo. A lo mejor así, con suerte, te conviertes en la clase de persona que innova sin querer.

– Incluye un midpoint en tu largometraje. Entre otras razones, porque dividir tu segundo acto en dos mitades lo hace psicológicamente más abarcable. Así se deconstruye la pereza.

– Si te gusta el alcohol y te apetece encarnar el arquetipo del artista bohemio, bebe para pescar ideas, pero no para “materializarlas”. A la hora de teclear suele ser más “útil” café o té. Yo soy de té.

– A la hora de arrancar con un guión, el paso más difícil es abrir el procesador de texto. Parece una chorrada, pero hay un factor de barrera psicológica ahí. Deja abierto el word/finaldraft/celtx, escribe el título, garrapatea el encabezado de la secuencia 1… Aumentarán las probabilidades de que, en ese partido de pin-pong que juegas lanzando tu mente de Facebook a Twitter, de Twitter a Facebook… acabes escribiendo las dos primeras frases de tu guión por inercia, casi sin darte cuenta. Y son quizá las dos frases más jodidas de escribir.

– Alíate con un director. Haced tándem. Apostad fuerte de cara al futuro. Pero todo tiene un límite. Según mi experiencia, la mayor parte de los directores se cansan enseguida de mover el primer guión que les escribes: Lo “aparcan” y te tientan para que les escribas un segundo largo “que tendrá más posibilidades de petarlo”. Y tú acabarás escribiéndoles ese segundo largo, claro… pero si ves que el director en cuestión aparca también el segundo, no te dejes tentar para un tercero. Pon tierra de por medio.

– No sólo de tele y cine vive el guionista. Cada vez hay más trabajo en formatos alternativos: Internet, videojuegos, realidad virtual, o en ámbitos que ni siquiera se nos ocurren a priori. Conozco a guionistas que se sacan un dinero diseñando juegos de mesa o de rol. Llevamos ya un buen rato en el siglo XXI. Conviven cyborgs con hipsters. Abre tu mente.

– Cada vez que alguien proclame una ley “sagrada” de la escritura de guiones, busca la excepción. Busca una peli que te guste y que no cumpla esa ley.

– Todo guionista debería dirigir, como mínimo, un par de cortos. Cuando conoces de primera mano los problemas a los que se enfrenta en el set un director, un esclavo de producción, un maquillador, un director de fotografía, uno de arte… te nace escribir facilitándoles el trabajo en la medida de lo posible… y mejor todavía: Tendrás una idea más precisa de cuántos euros/dólares costará rodar el material que escribes.

– Si te dicen que “ahora las cadenas están buscando equis tipo de serie“, no escribas esa serie… a menos que seas MUY rapido escribiendo, y seas MUY bueno escribiendo rápido. Si ese cotilleo ha llegado a ti, habrá llegado también a otras mil personas. Y, casualmente, veinte de esas mil ya tendrán una serie que se adapta como un guante a lo que se pide, lista para enseñar.

– En vez de eso, estudia qué series triunfaban en USA hace un año. Las cadenas españolas suelen tardar poco más de un año en solicitar la “versión barata” de lo que triunfa fuera. Antes tardaban dos o tres años. Ahora sólo uno…

– … a menos que quieras hacer Doctor Who. En España tardan unos 50 años en asumir que el público está preparado para un Doctor Who. Esto con Chicho no pasaba.

– Cuidado con los productores que te invitan a comer de manera ostentosa. En muchas ocasiones, luego no les queda dinero para llevar la película a buen puerto (o para pagar tu trabajo)

– No te nutras sólo de productos audiovisuales. Lee libros. Lee poesía. Escucha música. Juega a juegos. Conoce a gente que no es como tú.

– Afíliate a ALMA en cuanto te lo puedas permitir. Cuando existan más guionistas dentro del sindicato que fuera de él, tendremos más peso para negociar condiciones sensatas.

– Aprende inglés.

– Si lees este post con cinco años de retraso… aprende chino.

– Cuando te queden pocas páginas para terminar tu guión… tómatelo con calma. No te dejes llevar por las prisas. Aplaza esas páginas restantes para el día siguiente si es necesario. La mitad de los guiones adolecen de terceros actos descuidados a causa del ansia. Da igual si estás en la primera versión o en la novena: Cuando ves el final tan cerca, te vuelves impulsivo. La única palabra que te apetece escribir es la palabra “FIN”.


MÉXICO D.F. AHORA SE ESCRIBE C.D.M.X: ENTREVISTA A LUIS GAMBOA

15 noviembre, 2016

Entrevista de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea. Fotografías de Caridad Riol.

El nombre de la capital no es lo único que ha cambiado en México los últimos meses: la industria audiovisual mexicana está en auge. Es más, puede ser que actualmente esté viviendo uno de los mejores momentos de su historia. La entrada de nuevas productoras y agentes y la demanda de cada vez más proyectos de todos los géneros reflejan que en México hay una necesidad de contenido desconocida hasta la fecha.

Aprovechando nuestra estancia en Ciudad de México (C.D.M.X.) hemos tenido la oportunidad de reunirnos con diversos guionistas para que nos cuenten cómo están viviendo la situación actual. La de hoy es la primera de una serie que publicaremos los martes y que iniciamos con Luis Gamboa, guionista español afincado en México desde hace cuatro años. Con él hablamos sobre cómo vive y supera un guionista los miedos de empezar de cero en un entorno desconocido, su visión sobre la importancia de los contactos en esta profesión y las diferencias entre México y España en este sentido.

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Bajo tu punto de vista, ¿esta gran demanda de contenido que se está viviendo en México va relacionada con una demanda de nuevos guionistas al mismo nivel?

Aunque puede que sí sea así, no sé si es el mensaje que querría mandarle a alguien que pueda estar planteándose este salto, porque mucha gente va a tener una idea equivocada. Hay una repentina necesidad de buscar contenido, sí, pero eso no implica que estén buscando guionistas españoles. No quiero dar a la gente la idea de que se aventuren a esto, puesto que no siempre sale.

Hace dos años publicaste un artículo en Bloguionistas en el que hablabas precisamente sobre los miedos y dificultades que afrontabas al haberte mudado a México, aunque por fortuna tu situación personal ha cambiado a día de hoy. ¿Cuál dirías que es el trabajo de un guionista para enfrentarse (y superar) el vacío laboral?

La verdad que cuando llegué tuve la suerte de escribir dos telenovelas bastante seguidas, pero después hubo un tiempo en el que no funcionaron muy bien las cosas. Quizá en ese momento publiqué el artículo en Bloguionistas (ríe), por quejarme un poco supongo. Creo que en ese momento me dio por diversificar, por intentar hacer cosas distintas. Por un lado me metí en un grupo de escritores (que funcionan a modo de cooperativa) que me ayudaron mucho: roomservice (www.roomservice.mx). Por otro, retomé mi labor de periodista. Bueno, de hecho nunca había ejercido hasta ese momento como tal. Aunque estudié Comunicación, la verdad, no es lo mío. El caso es que entré a currar en una revista, en cosas de publicidad, hice hasta guiones de eventos espantosos… hice de todo, y a partir de esa variedad, de esa búsqueda, me fui ubicando y olvidando de la parte que tenía que ver más con el puro negocio. A partir de ahí empezaron a funcionar las cosas. Pero sobre todo, eso sí, hubo un cambio de mercado abismal. No es solo lo que yo hice, sino lo que se vivió aquí. Cuando yo llegué había una realidad muy marcada por las series diarias, donde siempre te decían lo mismo: “un español… no sé yo si va a saber, esto es un mundo muy distinto, con muchas diferencias, nunca podrás dialogar…”. Y de repente, hace un tiempo, se empezaron a hacer series de todo tipo. Las productoras empezaron a preguntar quién había hecho series, y empezaba a salir mi nombre. De repente, y sin buscarlo, me empezaron a llamar, empezó a haber mucho trabajo. Y a partir de ahí me pude arreglar. Eso sí, ¿cómo afrontar todos los miedos que van surgiendo? La verdad… ni idea (ríe).

¿Qué es lo primero que le recomendarías a un guionista que va a buscar trabajo a una ciudad desconocida? ¿Por dónde empezar?

En mi caso llegué aquí por motivos familiares. Mi mujer es mexicana, y su madre enfermó. De repente vinimos aquí, sin tener muy claro si era algo temporal o más fijo. Supongo que lo veíamos como algo temporal, pero ya que estábamos me propuse encontrar trabajo todo el tiempo que estuviéramos por Ciudad de México. Hay que buscarse la vida. Y bien, diría que siempre hay que buscar posibles contactos, porque si buscas siempre los encuentras. En mi caso vino de casualidad, por un amigo de España que lo conocía por algunas borracheras. En España era profesor de inglés, y aquí coordinador de guión de una serie. Creo que la situación de mi amigo puede reflejar a la perfección la diferencia entre ambos países: allí nadie le dio la oportunidad para escribir, y aquí le va de puta madre. Bien, resulta que tenían la necesidad de gente para una teleserie de casinos para Cadena 3, y ahí que entré.

Y bueno, luego hay que tirar de lo que sea, hay que buscar siempre. En el momento que te dicen que hay una actriz española aquí, quedas y desayunas con ella. Si alguien conoce a un productor, pues vas a conocerlo. Lo que jamás haces en España, porque allí estaba encantado y super cómodo de que me llamaran mis amigos para trabajar, donde entre comillas lo tenía todo más a huevo, pues aquí te toca perseguir al personal. Pero lo sentí como algo bueno, como un ejercicio para salir de mi vagancia y de hacer las series que he hecho toda mi santa vida, que podría ser que fueran mejores que las que hago aquí, pero me tocó venir por temas familiares, y uno debe buscarse la vida.

Está bien conocer esta faceta, porque la mayoría de las entrevistas que solemos hacer se centran en el proceso de escritura, pero tan importante es escribir como este proceso del que hablas de buscar contactos, de hacer amigos dentro del sector.

Sin duda alguna. Yo soy bastante tímido, y en su momento llegué acomplejado aquí, cosa que no era buena. En México las relaciones públicas son muy importantes, mucho más que en España, diría yo. Aquí tienes que perseguir a la gente, de manera literal. Y ahora ya no tanto, que el mercado está mucho más abierto y afortunadamente de vez en cuando alguien llama, pero en su momento nadie quería al españolito. Sin exagerar, tampoco ningún drama, pero sí que te miraban de lejos. Aquí la gente de cine si has hecho televisión te miran como si fueras muy poca cosa. Yo llegué aquí con mi background de series españolas. Eso a ellos no les suponía mucho. Ellos hablan de Almodóvar. Así que te toca tragarte la timidez. Iba a las productoras, les enseñaba mis trabajos, les hablaba de mí, de mis ideas, e intentaba agradar al personal. Y finalmente fue en televisión donde me acogieron.

Al final, más allá del talento de cada uno, parece que el guionista que lo puede tener más fácil es aquel que se traga la vergüenza y busca contactos.

Joder, es que eso es obligatorio. Siempre hay que buscar a alguien en algún momento. Da muchísima pereza, porque los escritores solemos ser gente a la que nos gusta estar en nuestra casa, que es donde quiero estar yo, escribiendo mientras mis hijas ven Frozen. Esa es mi vida, pero bueno, te toca ir a desayunar con un señor, o escribir una web serie, o hacer cosas baratas (gratis espero que no), pero tienes que funcionar.

Hace poco me tocó dar una charla en la universidad de aquí y me dio la sensación que los chavales no entendían eso. Todo el mundo quiere partir de ser productor ejecutivo. No ven el paso lógico de estar encerrado en tu casa y salir a buscarte las castañas. Ese es un paso que todo el mundo tiene que dar en un momento dado, hay que ir a conocer al personal. Si no, ¿quién te va a venir a buscar? Porque si no te buscan a ti, buscarán al de al lado.

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Fortuna es la serie sobre Casinos a la que entró a trabajar Luis.

¿Ves diferencias a dar este primer paso en España y en México?

Sí. En España está todo un poco más sistematizado, tiene un poco más de protocolo. Tú sabes a quién tienes que escribir, e igual te recibe, igual no. Aquí hay que tirar a todo, buscas a quien puedas, quedas con quien sea. Le mandas la prueba a alguien, y si en dos semanas no te contesta pruebas con otro (ríe). En España no, hay pruebas, le preguntan a gente de los equipos para buscar gente. En el fondo es similar, pero aquí está más salido de madre, porque México está un poco más desmadrado.

¿Cómo buscar el punto medio entre perseguir a la gente y no llegar a ser pesado?

(Ríe) No lo sé, la verdad. En México pasarte por exceso está complicado, la verdad. La gente es muy insistente, muy intensa. Hay que serlo. Aunque en España creo que también. Tengo un amigo productor en España que me dio un consejo valioso. Me dijo que yo era demasiado bien educado, que era un señorito de Bilbao de colegio de curas que pedía las cosas por favor, que le escribía a Globomedia acojonado. Pues no, tienes que ser valiente, tienes que afrontar las cosas de cara. En España sí, y aquí, el doble. La medida es no faltarle el respeto a la gente. Y bueno, no ser un tarado.

* En este momento de la conversación habla Pablo Arramendi, guionista español afincado en México que estuvo presente durante la charla y del cual publicaremos entrevista la próxima semana.

Pablo: La diferencia que sí que hay aquí es que las clases sociales ya marcan mucho. En España, por ejemplo, yo estudié en la ECAM, donde me dio clase Verónica Fernández y gracias a ella entré en el mundo de la televisión, pero si no, no sé a qué puerta tendría que haber llamado, porque no tenía ningún contacto. Aquí en México este mundo pertenece a un grupo social más reducido y es más sencillo encontrar un nexo. Tu esposa, un amigo, el primo de no sé quién… hay menos grados de separación con la gente de la profesión a la que te quieres dedicar que en España, por ejemplo. Si en España son 5, aquí son 2.

Luis: Suena como horrible decirlo, pero aquí partes de una posición social de gente con estudios que es más bien reducida, y a partir de ahí pues lo que dice Pablo, mi cuñado conoce a alguien, pues vas, aunque luego no salga nada.

¿Tan minoría supone la gente con estudios?

Reflexionando un poco más sobre el tema, no sé si es sólo esto de gente con estudios. Aquí ser un señorito mexicano te hace partir con mucha ventaja. Ser un señorito en España te abre alguna puerta, pero no tantas, porque compites al mismo nivel con la gente que ha estudiado lo mismo, que ha accedido a tu misma carrera, en el mismo lugar. Es un tema económico/racial… Es duro decirlo tan crudo, pero es que es así de feo. Como aquí mucha gente no accede a esos estudios, ni a esos contactos, les es más difícil que a ti. Mucho más difícil. Y repito, la verdad es triste que el panorama social sea este, pero es así.

Y en España… Si en España llego a tirar de familia, imposible. Pablo y yo entramos a trabajar en el mismo trabajo, y estudiamos juntos. Llevamos vidas absurdamente paralelas. Aquí, por ejemplo, puedes llegar a conseguir una película a través de un contacto de tu cuñado, por ejemplo, o Pablo me pone en contacto con un amigo suyo que te consigue otro trabajo. Aquí lo social es muy importante.

Por tanto, a pesar de ser un grupo más cerrado o reducido, podríamos decir que es más accesible.

Es que aquí la gente es mucho más amable y cercana, pero ojo, porque esto puede llevar al equívoco. Aquí la gente te abre las puertas de su casa y de sus oficinas. Al principio llegaba a unas oficinas asombrosas en Polanco [una de las zonas con más nivel de vida de la Ciudad de México], me invitaban a frapuccinos y me hablaban de Hollywood y claro… te venden las cosas como que aquí no hay límite, y al final quizá de eso no queda nada. En España sabes que el día que te sientan en la oficina es para darte un trabajo, de cada 10, 8 veces al menos. Si no, no te reciben. Si alguien te rechaza lo hace por teléfono. Pues aquí te sientas casi con quien sea. Y eso está muy bien, pero te puedes equivocar mucho. Aquí han llegado muchos españoles pensando que van a arrasar, y la realidad es que no, siempre hay que seguir picando piedra.

¿Y cómo haces para no desmotivarte mientras sigues picando piedra pero no salen resultados?

No hay forma de evitarlo. Te vienes abajo, pero luego te vienes arriba, y te vuelves a venir abajo (ríe). No sé, supongo que la vida te empuja en cierto modo. Por ejemplo tú, si tienes a la novia aquí, ya te buscarás la forma de venir, ¿no? O si estás esperando gemelos, como Pablo, te buscas la vida. Si has acabado tu carrera y no te llama nadie en tu país, lo mismo, te buscas la vida. Cada cual según sus necesidades y sus cosas, pero hay que buscarse la vida.

Y a parte, nos gusta esto joder, lo hacemos en parte por buscarnos la vida pero también por afición. Yo no sabría hacer otra cosa, me gusta escribir y si no tuviera que ganarme la vida con ello lo haría igual, con menos ganas y en cosas más bonitas, pero lo haría igual. Para trabajar en esto todos los días te tiene que gustar, incluso cuando escribes cosas que luego las ves en la tele y te das cuenta que son un mojón que no le han gustado a nadie, te tiene que emocionar. Te vienes abajo, sí, pero de repente viene el siguiente proyecto y te vuelves a animar.

Si hay algo que he aprendido es que en esta profesión el cinismo no sirve de nada. En un proyecto en el que estuve la cagué mucho por eso, por creerme más de lo que era, y la serie me superó por todos lados. Fue un éxito acojonante, mucho más de lo que yo pensaba y de lo que pude dar, de lo que pude aportar. Por tanto, hay que ser muy humilde, y trabajar y que te siga gustando. Porque el proceso es divertidísimo. A mí me encanta escribir, aunque luego no le recomiende a nadie verlo (ríe).

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Precisamente, un día nos comentó David Muñoz en el máster que estudiamos que lo más importante para ser guionista es disfrutar del proceso de escritura, porque luego ocho de cada diez veces el proyecto no sale como esperabas.

No nos engañemos, todos nos metemos en esto para escribir la mejor película, para escribir Breaking Badpero luego te toca lo normalito. Y ojalá no, ojalá todos podamos hacer cosas super bonitas, hay que seguir creyendo. Pablo y yo llevamos unos diez años trabajando en esto, y seguimos con la misma ilusión y emoción. Seremos idiotas (ríe), pero no hay que perder nunca esa emoción, sea una serie española, sea una telenovela. El proceso siempre es divertido. Me encanta escribir con la gente, me cae bien casi siempre el equipo con el que trabajo. Mis mejores amigos son guionistas, que es con quien me lo paso bien. Con el resto de la gente soy un coñazo, y mi mujer me odia porque no hablo con nadie y no me entiendo con un banquero. Pero hablar de series… es divertidísimo. Lo adoro.

* Actualmente Luis está escribiendo una teleserie basada en la vida de Paquita la del Barrio, para el recién estrenado Canal 3. A su vez, esta semana se emite Sin Rastro de ti (el domingo el último capítulo), serie original de Adriana Pelusi y Carlos Quintanilla, y en Blim acaban de estrenar los primeros capítulos de Blue Demon, donde también ha participado. En cine tiene varios proyectos en marcha, aunque de momento están por confirmar. A día de hoy también se dedica a ser padre, su otra profesión, donde, en sus propias palabras, “hace Lego, pinta vacas y cuenta cuentos por las noches”.


QUÉ COSAS HACE LA GENTE QUE LO PETA MÁS QUE TÚ.

31 agosto, 2016

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Si eres guionista y estás empezando, es lógico que pienses que eres el mejor. ¡El puto amo! Llevas toda la vida escuchándolo. Cuando escribiste ese poema lleno de ripios en el cole, tus padres se lo enseñaron al resto de la familia y entre todos proclamaron que eras especial, que estabas destinado a llegar lejos.

Luego hiciste aquel corto amateur que ganó el primer premio en el festival de tu pueblo. “Vas a ser el nuevo Amenábar“, profetizaron tus colegas, pero a esas alturas tú ya dabas por sentado que Amenábar era basura comparado contigo.

Saliste del instituto dispuesto a merendarte el mundo, atravesaste esa fase que en su día bauticé como “la edad del pavo del artistilla” y, cuando por fin te dieron el diploma de turno y llegó el momento asomarte al mundo real para probar tu valía, enviaste tus guiones a una decena de productoras, dando por hecho que alguna de ellas se rendiría a tus pies.

Por alguna extraña razón, no sucedió.

Escudriñabas las webs de Anagrama, Vertele, Fotogramas… y siempre era algún otro quien conseguía ese éxito que, si el mundo fuera justo, te correspondería a ti.

En muchas ocasiones los artistillas de nuestra calaña se quedan prisioneros en ese bucle hasta el fin de sus días, pero si tienes suerte (y espero que la tengas) la vida te demostrará que…

… igual no eres tan bueno COMO TE HAN HECHO CREER. Esos titubeos pueriles que aplaudían tus familiares podían petarlo en el jardín de infancia, pero ahora estás jugando en la puta arena de los gladiadores.

En los casi 10 años que llevo flirteando con el mundo de la tele he hecho no sé cuántas pruebas de guión para distintos programas y series. El 80% de esas pruebas no dieron ningún fruto. Las primeras veces pensaba que el mundo era injusto, que la gente que tomaba las decisiones era demasiado obstusa y no apreciaba mi “talento”.

Luego, con el paso de los años, fui coincidiendo en distintos trabajos con otros guionistas que, ya sea por divina providencia, ya sea porque nuestro gremio es una casa de putas, resultaron ser precisamente esas personas que habían sido elegidas en todos aquellos curros en los que mis pruebas de guión fueron rechazadas. Gracias a eso descubrí por qué en el pasado habían llamado a esos guionistas en lugar de a mí:

Porque son mejores que yo.

Así de simple. La mayor parte de las veces que curro con un guionista y acabo pensando “qué bueno es este cabrón” (o cabrona) me entero al poco tiempo de que ésa fue una de las personas que, años atrás, en cierto programa o cierta serie, eligieron en vez de a mí.

Creo que no soy del todo mal guionista ni hago del todo mal mi trabajo, pero seamos realistas: El mundo es demasiado grande y hay MUCHA gente en él que es muy, muy buena. Ganarás en salud y felicidad si asumes eso: El mundo no conspira contra ti. Es sólo que hay decenas de individuos que lo hacen mejor que tú.

Una de las virtudes que suelen tener esos guionistas que lo petan más que nosotros es:

Dejarse de chorradas e ir al grano. Yo no sé hacerlo. Si supiese hacerlo habría empezado este post diciendo que mi intención era precisamente ésa: la de enumerar cuáles son las virtudes de la gente que lo peta más que nosotros.

Está bien, ya sabemos que una de ellas es “ir al grano”. Éstas son las demás:

– Son MUY trabajadores.

Es un hecho: La mayoría de la gente que se queja porque su talento no está siendo valorado como merece rara vez hace gran cosa para merecer valoración alguna.

Los guionistas que lo petan más que tú normalmente se lo curran más que tú. Revisan sus guiones una y mil veces, corrigiendo erratas, agujeros, puntos débiles. Les llamas para que se tomen una caña contigo y, muy a su pesar, rechazan el planazo porque tienen que preparar una reunión o responder un mail.

Los guionistas que lo petan más que tú también reciben críticas negativas cuando exponen  sus guiones en sus círculos de confianza. La diferencia está que en que tú reaccionas a esas críticas diciéndole a tu colega: “Muchas gracias. Tus comentarios me parecen súper útiles“… y acto seguido los tiras a las basura y no cambias ni una coma de tu guión, mientras que la gente que lo peta más que tú, cuando recibe críticas de ese tipo, intenta aprovecharlas para escibrir una versión mejor.

La gente que lo peta más que tú revisa sus textos para evitar gazapos como el del párrafo anterior, en el que he tecleado “escibrir” en lugar de “escribir”.

– Disparan con MUCHA puntería.

Los guionistas que lo petan más que tú tienen un sexto sentido que les ayuda a saber qué batallas deben librar y en cuáles no merece la pena perder el tiempo.

Es posible que tú, con tu romanticismo de mierda, decidas apostar por la gacela coja, porque te gustaría vivir en un mundo en el que las gacelas cojas también puedan triunfar. Pero la gente que lo peta más que tú es consciente de que el mundo funciona como funciona, y no como a ellos les gustaría que funcionase. Los guionistas que lo petan más que tú no son adictos al fracaso.

Algunos triunfadores tienen un ego del tamaño de Júpiter, e incluso cabe la posibilidad de que dicho ego les haya ayudado a llegar a donde están, pero la mayoría de los guionistas de éxito que conozco son más bien humildes: Veneran a más gente de la que desprecian, padecen una inseguridad casi patológica, van por la vida como si todavía les quedase todo por aprender…

… pero valoran su trabajo.

La gente que lo peta más que tú no se vende demasiado barata o, como mínimo, no regala su tiempo a timadores, ni a gacelas cojas.

Conozco gente que ha escrito decenas de guiones pero no ha vendido ninguno. Sus obras van a parar a un cajón cerrado bajo llave o acaban siendo usadas para limpiarle el culo al rocín de Don Quijote. Sólo les falta colocarse en la calle Montera con una minifalda y un portátil dispuestos a  mamársela en Courier 12 a cualquiera que les pida arremeter contra el molino de viento más cercano. ¡Qué cojones! Yo soy uno de ésos…

Da igual lo bien o mal que escribas: Cien mil euros apostados al caballo perdedor son cien mil euros tirados a la basura.

¡Valora tu trabajo!

¡No lleves a tu criaturita a jugar al parque de los yonkis!

Pero antes de todo eso, recuerda el apartado anterior: No basta con apuntar bien. Primero debes tener buena munición. ¡Cúrratelo! Déjate la sangre y el sudor en lo que haces. Y también la ilusión, si no es mucho pedir.

– Caen MEJOR que tú.

Si llevas tiempo en esto te habrás dado cuenta de que la mitad de los trabajos en el mundo del guión se consiguen por enchufe…

¡¡MENTIRA!!

Se consiguen por recomendación personal, que no es lo mismo.

Tiene su lógica: Hablamos de un curro que cosiste en encerrarte con otra media docena de personas en una sala a compartir ideas… durante seis, ocho, doce horas. Hablamos de un curro en el que la decisión final del coordinador ha de ir a misa (porque no existen baremos objetivos para definir qué es correcto y qué no lo es) En esas circunstancias no sólo se valora el supuesto talento del candidato. Se valorará en igual o mayor medida que sea capaz de generar buen ambiente, que trabaje bien en equipo, que no se deje dominar por la soberbia o por el ego. No hay nada que tranquilice más a un jefe que saber que no está contratando a un puto loco, o a un arrogante conflictivo de mierda, o a un sociópata de los cojones.

Es por ello que esa gente que lo peta más que tú… esa gente que fue elegida en tu lugar porque su prueba de guión fue mejor que la tuya… suele ser a su vez la misma gente que entra antes que tú a ciertos lugares… “por recomendación personal”.

Llegados a este punto, ¿qué podemos hacer para petarlo como lo peta la gente que lo peta más que nosotros? El primer paso está en admitir que aún no somos ese tipo de gente. El segundo paso está en preguntarnos: ¿Realmente estamos dispuesto a serlo?


ESCRITOR: INSTRUCCIONES DE USO

6 abril, 2016
wonderboys

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Querido lector: es probable que la idea de mantener relaciones con un escritor le resulte atractiva, incluso apasionante. Parece ser que el antaño sagrado oficio de la escritura conserva cierto eco de glamour heredado de otros tiempos, un aura que aún pervive del mismo modo en que pervive el coxis en el esqueleto humano: recuerdo inútil del mono que un día fuimos.

Sirva pues este texto a modo de advertencia.

Si aún no ha estrechado usted lazos con ninguna de esas sabandijas, está a tiempo de huir. Alternar con guionistas, literatos y gente de mal vivir no hará su vida más interesante sino, en el mejor de los casos, más molesta.

No nos referimos únicamente a la avalancha de eventos de Facebook, invitaciones ponzoñosas a microteatros, presentaciones de libros o proyecciones en el Matadero de películas cuyo presupuesto asciende a la mitad de lo que a usted le cuesta la entrada, que a su vez es el triple de lo que su amigo escritor cobró por escribirlas.

No se deje engañar por el título del post. No son éstas unas instrucciones al uso sino más bien un muestrario de razones por las que conviene evitar a estos extraños seres llamados escritores.

Por su propio bien de usted y por el propio bien de ellos mismos.

Aún no entendemos por qué no se recluye a los escritores en reservas naturales como hacen con los indios o con los leopardos. Hoy por hoy, los que fusilan a los unos son los mismos que fusilan a los otros.

De hecho la comparación con felinos no anda del todo desatinada. Si tiene usted la mala fortuna de compartir techo con un escritor descubrirá que es casi, casi como convivir con un gato, salvo por el hecho de que en vez de depositar su mierda en un cajón de arena la depositan sobre un taco de folios.

Si a pesar de todo lo dicho sigue usted en sus trece, si hace gala de ese masoquismo que caracteriza a la insensata especie humana, confiamos en que la información que ofrecemos a continuación le resulte de cierta utilidad:

En ciertas ocasiones la casa del escritor es también su lugar de trabajo.

Da igual si su escritor es guionista, novelista o poeta: Más de la mitad de sus obligaciones laborales las va a desempeñar en casa y en bares.

Eso usted ya lo sabe, pero no lo entiende. Si lo entendiese no importunaría a su amigo juntaletras cada veinte minutos para contarle trivialidades o pedirle favores estúpidos como firmar esa página de Change.org a favor de que los watusis cobren más que él o hacerle bajar a la calle a comprar no sé qué.

Si se fundase un país basado en el poco respeto que se le tiene a la gente que trabaja en casa, su himno nacional sería el pitido del Whatsapp sonando cada cinco segundos.

Quien escribe estas letras confiesa que de un tiempo a esta parte, cuando alguien le asalta en horario laboral, en lugar de contestar “Estoy trabajando“, contesta “Estoy EN EL TRABAJO“. De esa manera el interlocutor imagina al escritor sentado en una oficina y sometido a la mirada inquisitiva de un jefe. Proyectar esa imagen es muy útil para que le dejen a uno en paz. Del mismo modo en que en los atentados terroristas hay “muertos de primera” y “muertos de segunda”, en la concepción judeocristiana del mundo laboral hay “currantes de primera” y “currantes de segunda”.

Si usted trabaja en casa se le considerará un “currante de segunda”. La sociedad no está preparada para asimilar el hecho de que un ser humano pueda rendir en pijama con la cabeza bien alta. El ciudadano de a pie no concibe que en ocasiones el “currito estándar”, encerrado en una oficina, pasa las horas muertas perdiendo el tiempo en internet sin hacer nada útil mientras el “currito que se gana el pan desde casa” aporrea el teclado contrarreloj para poder entregar a tiempo lo que le han pedido.

El escritor fingirá sufrir más de lo que sufre.

Se trata quizás de otro síntoma de esa cosmogonía judeocristiana que define nuestro sistema de valores. Parece ser que seguimos pagando a plazos aquel mordisquito a la manzana prohibida de nuestros ancestros, o aquel escarceo que tuvo Caín con el gilipollas de Abel.

De un modo u otro, nuestra civilización concibe el trabajo como una condena bíblica. Si usted no lo pasa mal cuando trabaja, es como si no estuviera trabajando. Un trabajo disfrutado es un trabajo que no puntúa, un gol marcado en fuera de juego. El hecho de que usted funcione mejor y sea más productivo cuando disfruta de lo que hace resulta casi insultante. Sus padres y sus abuelos no se partieron la espalda para que usted cometa la desfachatez de ser feliz.

Es por ello que la mayoría de los escritores tienden a resaltar los aspectos negativos de su trabajo. Si usted los escucha durante más de dos minutos se llevará la impresión de que la escritura profesional es una tortura china.

No seremos nosotros quienes desmintamos ese mito, o al menos no lo negaremos de manera tajante. En el mundo de la escritura ocurre con la tortura china lo mismo que con la tinta china: que “haberla haila“, pero ni la hay en todas partes ni llega la sangre – ni la tinta – al río.

Si su amigo escritor se queja constantemente de los ultrajes a los que está siendo sometido, de las horas extra, de los marrones imprevistos de última hora… no se alarme: Es probable que, a pesar de las apariencias, esté usted interaccionando con una persona que, contra todo pronóstico, está incluso contenta.

¿Por qué exagera el escritor su sufrimiento? Porque sabe que la sociedad jamás le perdonará por dedicarse a algo que le gusta. Necesita justificar una dosis aceptable de sufrimiento para que el Ministerio de Valles de Lágrimas le convalide las horas de trabajo.

También se han registrado casos de escritores que se quejan DE TODO porque algún imbécil les ha dicho que para dedicarse a la escritura hay que ser inteligente, y porque alguien más imbécil todavía les ha dicho que resultarán más inteligentes si se quejan por todo.

El hecho de que un escritor esté delante suyo no implica que esté realmente allí.

Asúmalo cuanto antes: Si un escritor está “en racha”, es casi como si no estuviera. Oirá lo que usted le diga, pero no escuchará. Contestará con monosílabos. En ciertas ocasiones dará un manotazo en el aire mascullando: “Ahora no“.

No se alarme, es normal. El muy imbécil se halla en algo parecido a un trance.

¿Ha oído usted hablar de las bitcoins? Se trata de una divisa ciberespacial, una moneda digital con la que se pueden hacer transacciones reales. La esencia de las bitcoins es muy sencilla: Del mismo modo en que un billete de 20 euros posee dicho valor porque representa – en teoría – a una cierta cantidad de metales preciosos almacenados en un lugar seguro, el valor de una bitcoin se basa en que alguien la ha encontrado dentro de una jungla de caos matemático invirtiendo en ello cierta cantidad de energía y recursos (memoria, capacidad de procesamiento ) de un ordenador que podría estar siendo útil en otros menesteres.

Pues bien, debe usted ser consciente de que la mente de un escritor es como uno de esos ordenadores cuyo dueño ha decidido que: “En lugar de dedicar toda la potencia de esta máquina a tareas mundanas como usar el Word o chequear el mail, la voy a destinar a generar bitcoins.

El funcionamiento de la mente del escritor, ya sea éste guionista o payaso bohemio con ínfulas, se asemeja al de un ordenador consagrado a generar bitcoins, aunque en el caso del escritor, el objetivo es más bien lo que conocemos como: generar ideas.

Muchas ideas.

Tropecientas ideas por día.

Y en ocasiones la gestación de las ideas más brillantes no es sólo producto de los procesos mentales conscientes – que constituyen un porcentaje ínfimo de lo que se cuece en el cerebro de una persona – sino que exigen también los aportes de la parte inconsciente, e incluso de esas otras neuronas que en circunstancias normales se ocuparían de regular asuntos extremadamente básicos, como los movimientos instestinales.

No es pues de extrañar que cuando un escritor se encuentra en horas de trabajo alcance ese estado de concentración de “generar bitcoins” y se muestre callado y taciturno mientras usted, ajeno a sus circunstancias, intenta interactuar con dicho individuo como si vibrase en su misma dimensión.

Insistimos, a riesgo de resultar cansinos: Cuando un escritor trabaja es una máquina que genera bitcoins. Si tenemos en cuenta que un escritor rara vez deja de trabajar durante las 24 horas del día, obtenemos como resultado un oligofrénico alérgico a la multitarea.

El buen funcionamiento de un escritor es incompatible con injerencias absurdas como “bajar a hacer la compra“, “hacer la declaración de la renta“, “descolgar una lavadora” o “elegir un regalo de cumpleaños“. El hecho de que los escritores se vean obligados a acometer tales tareas es un claro síntoma de lo mal diseñada que está esta sociedad y del injusto rol que ocupan en ella los trapicheos relacionados con las musas.

En una sociedad sana y avanzada el escritor sólo pasaría por trances como “renovar el DNI” o “comprarse unos pantalones nuevos” con la única finalidad de “documentarse” en aras de posibles proyectos.

Y ya que hacemos mención al proceso de documentación, es obligado finalizar con un último consejo:

El historial de internet de un escritor rozará la ilegalidad.

No se alarme usted si al hacer click en el historial de internet de su amigo escritor tiene la sensación de haber abierto la caja de Pandora. Un teclado limpio es más propio de funcionarios que de escritores. Contar historias implica bucear en numerosas cloacas y fingir muchas vidas simultáneamente. No todas ellas merecen el perdón de Dios.

Si en el historial de su escritor hay búsquedas de Google sobre cómo funciona un predictor, ello no implica que haya dejado embarazada a nadie, ni que se haya quedado embarazada ella. Sencillamente está escribiendo un capítulo de una serie donde alguien ha fornicado sin condón.

Si en el historial de su escritor hay búsquedas de Google sobre cuánto tiempo se tarda en disolver un cadáver con ácido clorhídrico, no tema necesariamente por su vida. El único cadáver real dentro de esa ecuación será el de arbolito que talarán para imprimir el capítulo de cierta serie policiaca que en vano intenta emular a Breaking Bad.

Si en el historial de su amigo hay búsquedas de Google de porno con enanos, es casi seguro que su amigo escritor ha estado viendo porno por enanos sin que nadie le obligue a ello. A esas alturas el porno con enanos era la única forma de procrastinación a la que aún no había recurrido para no tener que enfrentarse a ese agujero de la trama que aún no sabe cómo resolver.

Y ya por último pero no por ello menos importante, el consejo más útil de todos cuantos hemos ofrecido hasta la fecha:

Si sorprende usted a su amigo escritor leyendo este blog en lugar de teclear gilipollecez de su propia cosecha, estámpele una colleja en la nuca, y no desista hasta que se le queden impresas en la frente todas las letras del teclado.

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Este post va dedicado a los novios y las novias de los y las guionistas, que por alguna extraña razón, no sólo respetan nuestras rarezas sino que incluso nos soportan.

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POR QUÉ LOS PRODUCTORES NO SE LEERÁN TU GUION – INCREÍBLE CASO DE ESTUDIO DE UN PRODUCTOR EJECUTIVO

9 octubre, 2015

por Carlos Crespo.

Escribir un guion de largo es una tarea difícil para la que se necesita mucho tiempo y mucha energía. Terminarlo requiere además cantidades ingentes de determinación. Llegar a tener una versión que puedas mostrar sin morir de la vergüenza supone semanas o meses de reescritura y aislamiento social. En agradecimiento a tanto esfuerzo, conseguir que un productor lea tu guion es casi un sueño inalcanzable. Pese a todo esto, mejor no hacer nunca lo que hizo el guionista del ejemplo que viene a continuación si no queremos que nuestro sueño casi inalcanzable se convierta instantáneamente en una misión imposible.

El autor del texto original es Chris Jones y lo podéis encontrar íntegro en inglés en este enlace:        

http://www.chrisjonesblog.com/2014/04/producers-submit-script.html

Ahí va la traducción:

Un productor amigo que trabaja en una productora ha compartido recientemente este intercambio de emails con un escritor. Ilustra dolorosamente por qué la mayoría de los productores solo aceptarán guiones bajo demanda o a través de un agente acreditado. Independientemente del talento que este escritor en particular pueda llegar a demostrar en un futuro, esta puerta ya está cerrada para él.

He cambiado algunos datos por XXXXX y por supuesto eliminado la sinopsis de la historia así como títulos, tratamientos, pitches, etc.

Primer email del escritor-director al productor

Hola, XXXX XXXXX, nos hemos visto hoy en XXXXXX, ha sido un placer conocerte hoy, una pena no tener más tiempo para hablar contigo. Te he dado mi tarjeta con mis datos, entre ellos 3 guiones que acabo de subir a XXXX, échales un vistazo si sacas tiempo.

Actualmente busco productora que se encargue de llevar mis guiones y mi carrera al siguiente nivel. He oído cosas buenas sobre ti y XXXX y espero que mis datos sean de suficiente interés para alguno de los productores de vuestra compañía y que queráis saber más de mí.

Ya he vendido algún guion y derechos de opción a productoras.

Tengo tres guiones listos para producir, los tres con una gran idea (high concept), con grandes posibilidades comerciales.

Soy escritor, director, actor y productor, pero actualmente quiero concentrarme principalmente en escribir.

He rodado varios cortos, entre ellos el que ganó el premio al mejor corto XXXXX en el Festival XXXXX.

He escrito, producido y dirigido la película de bajo coste XXXXXX.

Espero con esto que me des cierta credibilidad y le eches un vistazo a los 3 geniales guiones que he escrito.

Recientemente has trabajado con un actor que se llama XXX XXXXX (nota: aquí venía el nombre de una estrella), que da el perfil para ser el protagonista de XXXXXX.

NOTA: Aquí se ha cortado una parte que contenía demasiada información y tres sinopsis de los proyectos mencionados, de una página cada una.

*****

Te dejo mis datos para que me puedas contactar directamente si estás interesado, o si lo prefieres, también a través de la web de XXXX.

Gracias otra vez por nuestra charla de hoy, encantado de conocerte.

Un saludo cordial, XXXXXX XXXXXXX, escritor-director.

Primera respuesta del productor

Gracias XXXXX,

Le he pasado tus ideas a nuestro equipo de desarrollo, pero en estos momentos tenemos tal volumen de trabajo que ninguna de tus propuestas ha destacado lo suficiente como para incorporarlas a nuestro material y desarrollarlas.

Mucha suerte con tus proyectos y un saludo cordial.

XXXXX

Segundo email del escritor-director al productor

Gracias XXXXXX, te agradezco que las pasaras a tu equipo de desarrollo. Por desgracia para mí, siempre se me ha dado mal escribir loglines (sinopsis breves). No así guiones. Supongo que debería centrarme en mejorar ese aspecto porque me dificulta conseguir que mis guiones sean leídos. Sé que cambiarían de opinión con respecto a esos proyectos si te hubiera pasado directamente los guiones. Son tres guiones geniales, de verdad que son magníficos, altamente comerciales y fácilmente vendibles.

Estoy seguro de que cambiaríais de opinión si leyerais uno solo de esos guiones. Cualquiera de ellos. Pídemelo, leedlo y si es un no, me retiraré educadamente y te agradeceré tu tiempo. Pero sé que habrás cambiado radicalmente de parecer cuando leas uno de mis guiones.

Encantado de conocerte, XXXX, te deseo mucho éxito en XXX en cualquier caso.

Un saludo cordial, XXXX XXXXXX

Segunda respuesta del productor

De acuerdo, le echaré un vistazo a uno de ellos (elige tú el más comercial de los tres), aunque quiero asegurarme de que eres consciente de que ahora mismo es muy poco probable que incorporemos ningún nuevo proyecto a no ser que nos deje con la boca abierta.

XXXX XXXX

Tercer email del escritor-director al productor

Gracias, XXXX, te lo agradezco mucho. No es momento de ser modestos, así que te digo que creo que os van a dejar con la boca abierta los tres guiones. Pero si tengo que elegir uno, lo haré siguiendo los motivos de los que hablábamos el otro día: empezar con el que creo que podría hacerse antes, y luego ya los otros. Por presupuesto creo que el más costeable es XXXXXX, así que ese es el que elijo.

Piensa en XXXX, XXXXXX (nota: aquí menciona dos películas muy conocidas en plan Batman meets Titanic).

Buena suerte. Y gracias, XXXX.

Un saludo cordial, XXXX XXXXX.

Tercera respuesta del productor

Hola XXXXX, ya hemos revisado el guion y me temo que no está a la altura de lo que nos habías prometido; de hecho, tanto el director de desarrollo como yo pensamos que copia bastante y no nos termina de convencer.

Basándonos en esto, hemos decidido dejarlo pasar, pero te deseamos mucha suerte moviéndolo por otros lugares.

Todo lo mejor

XXXX

Cuarto email del escritor-director al productor

Hola XXXX,

He de decirte que tengo la sospecha de que tú no has leído el guion sino que se lo has pasado a alguien para que lo lea por ti, porque lo que dices en tu correo no tiene ningún sentido.

Decir que no está a la altura de lo que había prometido o que es una copia y no es convincente no tiene base alguna y sinceramente lo encuentro insultante.

El guion ofrece muchísima originalidad, potente y cinematográficamente, sería una película fantástica y muy vendible y comercial.

Si te parece que copia bastante, como dices, por favor, dame nombres de películas o dime qué contenidos o temas han sido copiados. O ni siquiera copiados, me vale con que se parezcan. ¿Me lo puedes pasar en un email?

Te digo desde ya que no puedes. Porque no es una imitación de nada, absolutamente nada, que haya sido hecho jamás. ¿Por qué? Porque sale de mi mente, de mis habilidades como escritor y las de nadie más. No como la porquería regurgitada una y otra vez por becarios sin talento que quieren escribir imitando a los demás.

Lo siento, XXXXX, pero si me acusas de algo así deberías aportar alguna prueba. Tu análisis del guion es tan equivocado que no creo que lo hayas leído.

Todo lo mejor, XXXXX XXXXXX.

Cuarta respuesta del productor

Estimado XXXX,

Te puedo asegurar que me leí el guion yo mismo. Y si esta es la manera en que vas a tomarte cualquier tipo de crítica a tu trabajo lo vas a pasar bastante mal en esta industria.

En cualquier caso, en uno de tus emails prometiste que “si es un no, me retiraré educadamente y te agradeceré tu tiempo”, así que vamos a dejarlo ahí.

XXXX

Quinto email del escritor-director al productor

Estimado XXXX,

Tienes razón, en efecto dije que si era un no me retiraría educadamente y ahí lo dejaríamos, pero es que no esperaba de ti una falta total de respeto hacia mi persona. Podrías haber dicho cosas que yo habría aceptado, incluyendo críticas auténticas al guion, pero es que decir que mi trabajo “copia bastante” es poner mi reputación en tela de juicio. Al decir eso, básicamente dices que he plagiado los trabajos de otra gente y eso me ofende.

Te he pedido que aportes pruebas de esa supuesta copia dándome nombres de películas, temas o conceptos a los que se pareciera XXXXX XXXXXX. ¿No has sido capaz de darme ninguno? Pues voy más lejos: ¿me puedes mencionar eventos, escenas o incluso personajes que sean similares? ¿No se te ocurre nada tampoco? Motivo de más para no creer que te hayas leído el guion, porque si lo hubieras hecho serías capaz de dar datos que apoyen tu crítica o juicio, ¿no? ¿No eres capaz ni de compararlo en estilo a otra obra que hayas visto o leído? Eso es porque estás ante algo distinto dentro de un mar de igualdad, es único. Y por eso mismo está expuesto a que quien lo lea lo reescriba y se cargue su singularidad. Y lo arruine por completo.

Y no te pongas en plan malote conmigo y me amenaces con que no voy a llegar lejos en la industria si no soy capaz de aceptar críticas. Para ser claros, yo ya estoy en la industria y siempre me comporto educadamente, puedo aceptar críticas todo el tiempo sin que me afecten ni me hagan enfadar. Parece que eres tú quien se toma mal las críticas y ha sido poco profesional lanzándome calumnias virtuales.

No me sienta bien que me traten así, ni tú ni nadie, sea quien sea. Y sigo pensando que no te lo has leído y me estás recitando lo que te ha dicho quien sí se lo haya leído. Y esto lo sé porque el guion es lo que yo os prometí y más, y es alucinante que alguien en tu posición lo lea y pase de él siendo un guion tan bueno, y encima lo rechaces con actitud condescendiente y faltándome al respeto innecesariamente. No te he dado motivo para que me trates así. Es más, de primeras pareces un tío majo con el que podría trabajar y habría estado encantado de dorarte la píldora incluso si por la razón que fuera no te interesaba o gustaba el guion que te mandé. ¿Pero decir que es una copia? ¿De verdad?

En fin, que efectivamente me retiro, pero no educadamente. Me debes una disculpa por las calumnias vertidas sobre mi trabajo y por tanto sobre mi persona. Lo veo como un abuso de poder desde el puesto que ocupas en XXXXXXX y en la industria. Espero que entiendas la gravedad de lo que me estás acusando. Y estoy muy muy cabreado al respecto. Quiero que aportes pruebas de todo lo que me acusas o me pidas perdón. No tengo ninguna duda de que nuestros caminos volverán a cruzarse. Una simple disculpa bastará, y mejor ahora que dejar esto sin resolver.

Todo lo mejor, XXXXX.

Aquí estoy otra vez. Tristemente, incluso si este escritor hubiera enviado el más extraordinario de los guiones, su actitud hizo que fuera imposible trabajar con esa persona.

Así que la próxima vez que te preguntes por qué los productores no aceptan trabajo no solicitado, acuérdate de esta cadena de correos.

Y al escritor en cuestión, al igual que le dijo el productor: “te deseamos mucha suerte moviéndolo por otros lugares”.

¡Hacia delante y hacia arriba!

 


10 CONSEJOS PARA HACER CINE INDIE Y PETARLO COMO MARK DUPLASS

30 abril, 2015

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  1. Si ya sabes rodar sin saltarte el eje, si tienes conocimientos de montaje y en general conoces el ABC de la realización… no vayas a la Universidad. Convence a tu familia de que te dé la cuarta parte del dinero que gastarías en formación para hacer películas. Tampoco te empeñes en pegarte a alguien consagrado para aprender de él. Gastarás tiempo y energía y es posible que ni siquiera lo consigas. Además, estarías aprendiendo a imitar a alguien. Mejor aprender de tus propios errores.
  2. La caballería no va a llegar a salvarte. No dejes pasar los años esperando que alguien financie tu gran proyecto. La mejor manera de construir una carrera es a tu manera, haciendo pelis que puedas levantar tú solo.
  3. No hay excusas: haz cortos de 3€ con un iPhone y los amigos. Un corto cada fin de semana. No importa que los encuadres sean limitados, las historias sean básicamente gente en pisos hablando de chorradas, y que el sonido apeste. Tú haz cortos. Poco a poco irás mejorando, es inevitable. En algún momento, alguno de ellos entrará en un buen festival, ganarás un premio, ganarás algo de dinero. Y por el camino, conocerás a gente como tú, empezarás a formar un equipo de gente con la que hacer pelis.
  4. Cuando tengas un equipo más o menos consolidado, haz tu primer largo con 1.000€. Usa sólo lo que tengas a mano: el piso de tu pareja, la furgoneta de una amiga… Escribe un guión que ocurra en lugares donde puedes grabar gratis.
  5. Gasta esos 1.000€ fundamentalmente en dar de comer al equipo y en enviar la peli a festivales.
  6. Compra los materiales de rodaje en tiendas que devuelvan el dinero. Devuélvelo todo cuando termines el rodaje.
  7. Si tu primer largo funciona bien en festivales, aprovecha para contactar con un actor conocido y rico, y convéncele de actuar gratis en tu segundo largo. El actor perfecto es uno que lleve seis temporadas en una serie que no le llena, porque será rico pero estará quemado y deseando hacer algo fresco y creativo. Y ahí estarás tú, con tu largo recién estrenado. Pregúntale qué tipo de papel le gustaría hacer en ese punto de su carrera, y escríbele un papel así. Será tu segundo largo.
  8. Recuerda el punto 1: la caballería NO va a llegar. Aunque te digan lo contrario, no te lo creas. Haz tu segundo largo también por 1.000€. Ahora tienes un actor famoso en el cartel y podrás sacar 50.000€.
  9. Sé un comunista. Reparte los beneficios con tu equipo. En cuanto a la parte que le corresponde a tu actor conocido y rico… Convéncele de que renuncie a ella, que para algo es rico, y repártela también con tu equipo. Te interesa mantener una comunidad creativa donde todos os ayudáis mutuamente.
  10. Si tu segundo largo funciona bien y te ofrecen encargos como director, no los aceptes. Recuerda: la caballería no va a venir. Es el momento de dar el salto a la televisión. Ya tienes experiencia, ya has desarrollado un estilo. Tú y tu equipo podéis hacer una serie con poco dinero y venderla a un canal privado por mucho menos de lo que suelen pagar… que es mucho más de lo que tú sueles ganar. A ti te sale rentable, a ellos también.

Estos y otros muchos consejos se los he oído a Mark Duplass aquí:

Sé que muchos preferiríais comeros vuestros propios ojos con anchoas de lata antes que ver un vídeo de una hora en inglés, pero creedme: éste merece la pena. Se entiende muy bien, se hace cortísimo y está lleno de sabiduría. Sabiduría de la buena, de la que sale de la experiencia, no de la teoría. Mark Duplass ha estado en el fregao, sabe de lo que habla. Y lo hace de forma honesta y directa. Esta horita de Youtube enseña más que algunos másters.

Sergio Barrejón.

 


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