PERSONAJES QUE CAMBIAN DE NOMBRE

15 enero, 2015

por Sergio Barrejón.

Batman-logo-evolution
J.H., de Almería, nos envía esta pregunta:

En mi historia, hay un personaje femenino que, aunque se da por sentado que es X persona (en la historia no se hace referencia a su nombre), al final de la historia se comprueba que es, en realidad, otra persona distinta. El caso es que no sé cómo hacer referencia a dicho personaje en el guión. Supongo que debería nombrarle por su nombre original, pero éste es uno de los ganchos de la historia, y no quisiera estropear la historia al lector del guión. Así, incluso, llamándola por su nombre original, el lector puede quedar un poco desconcertado. Agradecería si me pudieran ayudar.

Podemos ayudarte. De hecho, te va a ayudar el guionista norteamericano John August, el pionero en los blogs sobre guión. August ha tratado esta cuestión no una, sino dos veces en su consultorio. A continuación, traduzco las dos entradas de su blog.   PERSONAJES CON DISTINTOS NOMBRES Sigue este enlace para leer el artículo original de John August.

En las clases de guión te dicen que no presentes un personaje con un nombre si luego se lo vas a cambiar. Por ejemplo, no lo presentes como CAMARERO para dos páginas después cambiarlo por BOB sin motivo alguno. Pero esta situación es un poco distinta de mi caso. En mi guión, un personaje miente al protagonista sobre su identidad, por motivos que se revelan más adelante. Ahora mismo, en el guión, la presentación del personaje se hace con su nombre verdadero, pero en los diálogos se hace referencia a él por su nombre falso. Y esto supone estropearle al lector esa revelación posterior. El mejor que se me ocurre de algo parecido es Charada. En esa película, el personaje de Cary Grant tiene por lo menos tres o cuatro nombres. ¿Cómo se refleja eso en formato guión? J. Jovel vía imdb

Como norma general, procura tratar al lector como si fuera parte del público. Casi siempre es preferible que la página ofrezca la misma información que ofrecerá la pantalla. Así que si un personaje se presenta a sí mismo como “Señor Truefake”, así es como tú deberías llamarle en el guión. En el tercer acto, cuando se revele que en realidad se llama Ichabod Donnweather, tendrás que decidir si quieres cambiarle el nombre en la columna de acción. Si sólo va a estar presente durante un par de páginas, plantéate la posibilidad de referirte a él con los dos nombres: Truefake/Donnweather. Otra opción es introducir una rápida nota aclaratoria: “Para simplificar, nos referiremos a él como Truefake”. En cualquier caso, te recomiendo seguir usando de alguna manera el nombre original. Los lectores se olvidan con facilidad de los personajes, y andar cambiándoles el nombre puede empeorar las cosas.   CUANDO LOS PERSONAJES TIENEN MÁS DE UN NOMBRE Sigue este enlace para leer el artículo original de John August.

Tengo una pregunta sobre nombres de personajes. No quiero revelar demasiado, pero tengo un guión en el que un personaje usa dos nombres distintos a lo largo de la historia. Más o menos como Superman o Batman se hacen llamar Clark Kent o Bruce Wayne. Lo que hago es simplemente ir poniendo el nombre que el personaje usa en cada momento. ¿Lo estoy haciendo bien? Supongo que, como he introducido una explicación al principio, no habrá confusión por que unas veces llame al personaje por su nombre y otras por su alias. -Andy

Haces bien en evitar la confusión del lector a toda costa. Guiones diferentes suponen formas diferentes de hacer las cosas, no hay fórmulas infalibles. Si yo estuviera escribiendo el próximo BATMAN, sospecho que usaría “Bruce Wayne” para referirme al excéntrico millonario, y “Batman” para referirme al Justiciero Enmascarado. Como en este tipo de películas rara vez aparecen en escena las dos versiones del personaje, probablemente resulta menos confuso. En una película como TOOTSIE, aunque no he leído el guión original, sospecho que siempre se refieren al personaje de Dustin Hoffman como Michael, ya esté vestido de hombre o de mujer. Cuando está disfrazado, probablemente sus diálogos se consignen como “MICHAEL (como DOROTHY)”, para dejar claro qué rol está interpretando en cada momento. En una película como FIGHT CLUB (atención, spoilers), dado que la revelación de que Brad Pitt y Edward Norton son en realidad la misma persona llega tan avanzada la historia, evidentemente conviene referirse a ellos siempre como dos personas distintas. ——————– Podéis enviar vuestras consultas a bloguionistas@gmail.com.


DUDO, LUEGO ESCRIBO

14 diciembre, 2010

por David Muñoz.

Hace unas semanas recibimos este mensaje en el buzón de consultas de Bloguionistas:

Hola,

Hace diez años, cuando tenía veinte, un amigo me convenció de la utilidad de los cursillos impartidos por casas de cultura para ligar (soy de donosti y era un poco pagafantas, que se le va a hacer). Había una buena gama donde elegir, desde repostería caribeña a pintura flamenca, pero me quedé con uno de iniciación al guión. No ligue nada pero me entró el gusanillo de contar historias.

Al cabo del tiempo tuve la suerte de poder crear y trabajar en una serie que nadie vio pero que tenía su punto.

Hace tiempo que he escrito mis primeras mil páginas pero soy consciente que todavía me queda mucho por pulir.

Tengo escritos cuatro guiones de largo, uno de ellos finalista en un concurso. También he escrito muchos cortos y alguno ha sido realizado obteniendo una veintena de premios.

Resumiendo, no me ha ido mal pero tampoco bien (últimamente pago el alquiler gracias a currar en una guardería), ya no me considero un principiante pero desde luego no soy un veterano, tampoco soy viejo ni joven… Me siento en tierra de nadie y lo que es peor, he perdido mucha de la ilusión que tenía.

Y aquí va la pregunta (perdón por la chapa): ¿Cuándo es el momento de arrojar la toalla?

Ya llevo diez años intentando conseguir mi objetivo: escribir en pijama, es decir, escribir guiones desde el calor de mi casa. Una vez lo conseguí pero no duró mucho tiempo pues la serie no llegó ni a emitirse.

Alguien me dijo que los guionistas compramos tiempo para escribir nuestra siguiente historia. A mi se me está terminando ese tiempo. Lo malo es que soy como el burro del cuento, el de la zanahoria, que ha probado su sabor y que por muchos palos que sufra sigue caminando. ¿Pero hasta cuándo?

Gracias por vuestro tiempo

Un saludo

A.

Hola A.,

Me gustaría poder responder tu pregunta de forma categórica, dándote un plazo por Ej. (“¡Si a los 30 años no has conseguido que se ruede uno de tus guiones de cine, ha llegado la hora de abandonar!”*), porque tengo la impresión de que eso te daría cierta tranquilidad, tanto para atreverte a dejarlo como para decidirte a seguir intentándolo. Pero me temo que las cosas nunca son tan sencillas. Y mucho menos cuando estamos hablando de un trabajo tan impredecible como el nuestro.

En realidad, tú eres el único que puede responder correctamente la pregunta que formulas. Y quizá ya conoces la respuesta. Otra cosa es que estés dispuesto a obrar en consecuencia.

Se trata de un proceso emocional, no racional. Cuando uno se gana la vida realizando un trabajo, aunque odie ir a la oficina todos los días no tiene más remedio que hacerlo, pero en tu caso, si te apetece lo haces, o si no, no. Es así de sencillo.

La pregunta sería: dadas tus circunstancias actuales (que solo conoces tú)…  ¿te apetece escribir otro guión o no?

¿Cuál es la respuesta?

Y la edad no me parece un factor que debas tener en cuenta para responder “sí” o “no”. Eres muy joven. 30 años no es nada.  Si los aspirantes a escritores abandonaran al llegar a esa edad, prácticamente no se publicarían libros.

Pero a lo mejor no sabes qué responder. A lo mejor realmente estás hecho un lío y no sabes lo que quieres.

Desde mi punto de vista, el momento de “arrojar la toalla” es nunca o ahora mismo, dependiendo de varios factores.

Dices que has perdido la ilusión, pero al mismo tiempo, si has escrito este mail, supongo que sigues deseando profesionalizarte como guionista (o sea, lograr vivir de ello).

Si aún disfrutas inventando historias y sentándote a escribir delante del ordenador a transformarlas en guiones, debes seguir tratando de abrirte hueco en la industria. ¿Por qué no? ¿Qué tienes que perder? Otros dedican su tiempo libre a aficiones mucho más absurdas. ¿Por qué no escribirse un tratamiento de un guión en vez de… yo qué sé… irse a esquiar todos los fines de semana o montar una ciudad de cartón en el sótano de tu casa?

Eso siempre que tu vida te lo permita y no te veas obligado a renunciar a algo más importante para hacerlo.

Los edificios de cartón del dibujante Seth. Comenzó a construirlos para pasar el rato y terminaron en un museo.

Por otra parte, no te ha ido tan mal. Has trabajado en televisión y has rodado un corto que ha sido premiado.

No me parece que estés tan lejos de conseguir lo que anhelas.

¿De qué depende que lo logres?

Pues, básicamente, de que sigas trabajando y de que tengas un golpe de suerte.

Resulta duro aceptarlo. A todos nos gustaría creer que podemos controlar nuestro propio destino o que hemos conseguido nuestros objetivos solo porque nos lo hemos currado. Pero la suerte juega un papel muy importante a la hora de determinar por dónde va a discurrir nuestra vida. Tanto la personal como la laboral. Que sí, que la suerte hay que buscarla (escribiendo sin parar un proyecto tras otro), y te tiene que pillar preparado (con oficio si por Ej. te surge la oportunidad de hacer una prueba para una serie), pero sin ella no hay nada que hacer.

Un día, conoces a un productor que se interesa por ti para integrarte en el equipo de una serie; otro, un director decide que puede interesarle dirigir esa sinopsis que has escrito. Y si la serie o la película van bien (o al menos tienen cierta repercusión) ya tienes el inicio de una carrera.

Y ese golpe de suerte, gracias al que nos hemos profesionalizado todos los guionistas que vivimos de esto, puede llegar hoy, mañana o nunca.

Hace unos días, en su discurso de aceptación del Premio Nobel, Mario Vargas Llosa habló de su golpe de suerte: venir a España y conocer a su agente. También mencionó a todos esos escritores de talento que al no haber mediado ese golpe de suerte, abandonaron  vencidos por la desesperanza, o que han seguido trabajando sin que nadie les presté la más mínima atención. He leído por ahí que hubo a quien esa mención le pareció un arranque de falsa modestia por parte de Vargas Llosa (quizá son de esos ingenuos qué creen que el talento siempre encuentra recompensa). Pero yo estoy convencido de que era totalmente sincero y de que habló con el corazón en la mano.  Ya seas un escritor con Nobel o un modesto guionista como yo, sabes que habría sido muy fácil quedarse por el camino.

Entonces… ¿cuándo dejar de esperar que llegue el golpe de suerte?

Pues cuando no te compense emocionalmente, como he dicho antes. Cuando seguir moviendo proyectos (y moviéndote tú) te haga más infeliz que feliz. Todos necesitamos una recompensa de algún tipo para continuar haciendo algo que requiere un gran esfuerzo (y escribir guiones cuesta mucho). Sin esa recompensa, es imposible seguir adelante.

De todas maneras, me gustaría comentar algo en lo que me ha hecho pensar tu pregunta.

Muchas veces me da la impresión, sobre todo cuando doy clase, de que hay ciertas cosas que se da por hecho que ocurren automáticamente cuando se piensa en profesionalizarse en esto del guión. Como por Ej. que dejas de preocuparte por todos estos temas.

Pero la realidad es que nunca dejas de pensar en ellos.

Sobre todo, porque salvo casos muy contados, casi nunca “lo consigues” del todo. A poco que lleves en esto, te das cuenta de que es muy fácil perder de un día para otro todo lo que has conseguido tras años de esfuerzo. Lo digo a menudo en mis clases en tono de broma para no deprimir a mis alumnos, pero en el fondo de broma tiene más bien poco: si eres guionista, tu tercer apellido es incertidumbre, y el cuarto, fracaso.

Hay que fracasar mucho (pero mucho), para conseguir un éxito. Y por éxito no entiendo hacer una gran taquilla o conseguir una audiencia masiva, sino lograr que lo que escribes se haga. Yo he sido contratado veintitantas veces para escribir guiones de largo, por Ej., y solo tengo cinco películas. Por el resto de los guiones cobré (no todo lo pactado y no siempre), de manera que no puedo quejarme mucho. Pero eso no quiere decir que no me haya pasado meses y meses al borde de la depresión al darme cuenta de que otro guión en el que había estado trabajando tanto tiempo iba a quedarse también en el cajón.

Sé que visto “desde fuera” no parece así, pero es raro el guionista profesional que no siente que vive con una espada de Damocles flotando continuamente por encima de su cabeza. Las productoras cierran, las cadenas cancelan las series de un día para otro, el proyecto de cine que salía “seguro” deja de salir en unas horas, el dinero con el que contabas para sobrevivir los próximos meses nunca llega…

Luego, salvo que estés a sueldo en una productora tipo Globomedia, lo normal es compatibilizar la escritura de guiones con otros trabajos. En mi caso, además de haber ejercido como periodista hace ya muchos años y más recientemente, de realizar sketches y dirigir un programa en Paramount Comedy, ahora mismo me gano la vida también dando clases de guión. Disfruto muchísimo con ello, así que no me  agobia tener que hacerlo. De hecho, es algo que no quiero dejar nunca, por mucho trabajo de guionista que tenga. Lo importante es que hay que tener claro que muchas veces para ser guionista y llegar a fin de mes, es importante no ser solo guionista.

Y las dudas siempre están ahí: ¿Valdré realmente para esto? ¿Por qué no he encajado en esta serie? ¿Qué es lo que hice mal para que la cadena no decidiera producir el guión del largo que llevábamos desarrollando con ellos dos años…? ¿Por qué no me saco una oposición y dejo de sufrir de una vez?

Así estamos casi todos de desquiciados.

En fin, A. Espero que algo en toda esta perorata te resulte útil. Yo me he sentido muy identificado con tus preocupaciones. Han sido las mías en muchas ocasiones, y estoy seguro de que tarde o temprano volverán a serlo.

Mucha suerte.

*Esa fue la regla que me puse yo por Ej. Y lo conseguí por los pelos. Ahora creo que aunque no lo hubiera logrado, no habría dejado de escribir. Disfrutaba demasiado con ello y soy bastante cabezón.


CONSULTORIO: CON O SIN CONT.

22 abril, 2010

por Pianista en un Burdel.

Llega esta pregunta a nuestro consultorio:

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Estoy escribiendo un largo y me ha entrado una duda sobre el formato de guión.

¿CUÁNDO HAY QUE PONER “(CONT.)”?

Ejemplo:

ANTONIO

Han llamado del colegio.

Antonio se acerca a Javi. Le coge del brazo.

ANTONIO (CONT.)

¿Por qué no has ido a clase?

Javi con la cabeza gacha.

ANTONIO (CONT.)

¡Mírame cuando te hablo!

Antonio husmea.

ANTONIO (CONT.)

¿Has bebido?

*Tengo entendido que si Antonio fue el último personaje que habló, si vuelve a  hablar se pone el “(CONT.)”

*¿Es siempre así? ¿Cuándo hay que poner “(CONT.)”?

* Y, ¿si Antonio habla al final de una escena, y empieza hablando en la siguiente escena?

* Resulta un poco coñazo poner “(CONT.)” tanto para el escritor como para el lector. Y no le veo ninguna utilidad concreta. ¿Sirve para algo?

A.H.F.

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Antiguamente, si un personaje tenía varias intervenciones de diálogo separadas sólo por acción, en la segunda y subsiguientes intervenciones había que añadir a su nombre la indicación CONT’D, o bien incluir, entre su nombre y el diálogo, la acotación entre paréntesis (continuing)

Hoy en día, eso ya no se hace.  Sencillamente, ha caído en desuso. Resulta innecesario e incomoda la lectura.

Si un personaje habla al final de una escena y empieza hablando en la siguiente escena, tampoco hay que usar CONT’D.

Que yo sepa, sólo hay un caso en que se debe usar CONT’D, y es cuando el diálogo de un personaje queda cortado entre dos páginas. Es decir, si el parlamento alcanza el final de una página y debe continuar en la siguiente, deberás indicar (MORE) en la última línea de la página, y (CONT’D) tras su nombre, en la siguiente página.

Veámoslo aplicado en el guión de “Pulp Fiction”:

VINCENT

Jules, if you give this nimrod fifteen hundred buck, I’m gonna shoot ‘em on general principle.

JULES

You ain’t gonna do a goddamn thing, now hang back and shut the fuck up. Besides, I ain’t givin’ it to him. I’m buyin’ somethin’ for my money. Wanna know what I’m buyin’ Ringo?

PUMPKIN

What?

JULES

Your life. I’m givin’ you that money so I don’t hafta kill your ass. You read the Bible?

PUMPKIN

Not regularly.

JULES

There’s a passage I got memorized. Ezekiel 25:17. The path of the righteous man is beset on all sides by the inequities of the selfish and the tyranny of evil men. Blessed is he who, in the name of charity and good will, shepherds the weak through the valley of the darkness. For he is truly his brother’s keeper and the finder of lost children. And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger those who attempt to poison and destroy my brothers. And you will know I am the Lord when I lay my vengeance upon you. I been sayin’ that shit for years. And if you ever heard it, that meant your ass. I never game much thought to what it meant. I just thought it was a cold-blooded thing to say to a motherfucker before I popped a cap in his ass. But I saw some shit this mornin’ made me think twice. See, now I’m thinkin’: maybe it means you’re the evil man. And I’m the righteous man.

(MORE)

Así cerraríamos la página 1.
La siguiente página comenzaría así:

JULES (CONT’D)

And Mr. 9mm here, he’s the shepherd protecting my righteous ass in the valley of darkness. Or it could mean you’re the righteous man and I’m the shepherd and it’s the world that’s evil and selfish. And I’d like that. But that shit ain’t the truth. The truth is you’re the weak. And I’m the tyranny of evil men. But I’m tryin’, Ringo. I’m tryin’ real hard to be the shepherd.

De todos modos, esto de (MORE) y (CONT’D) -que en castellano podría ser (MÁS) y (CONT.)- suelen hacerlo automáticamente los programas de edición de software. Celtx, Screenwriter y Final Draft lo hacen, al menos.

Confío en haber respondido a tus preguntas. Aprovecho para recomendarte dos libros extraordinarios sobre formato (ambos en inglés, me temo): THE SCREENWRITER’S BIBLE y THE HOLLYWOOD STANDARD. Difícilmente llegarás a tener una duda sobre formato que no esté contestada en uno de estos libros.

¿Más dudas? Escribid a nuestro consultorio de guión.


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