IVA, IRPF Y ACCIONES

6 noviembre, 2015

por Sergio Barrejón.

Vamos con una de consultorio. Hoy, por partida doble. Pregunta J.S.Q.:

He escrito una escaleta de un programa piloto para una productora y me han dicho que para cobrar la remuneración acordada he de emitir una factura con su correspondiente IVA e IRPF. No estoy dado de alta como autónomo y no sé que porcentaje está establecido de IVA ni de IRPF.

¿Me podríais indicar los datos que necesito para realizar la factura? 

En primer lugar, enhorabuena por el trabajo. La mejor respuesta que podría dar a tu pregunta es que consultes con un gestor. Pero supongo que es un engorro contratar a un gestor para facturar un trabajo puntual, así que me voy a arriesgar a contestarte, dejando claro que hablo de oídas y que no soy un profesional de la cosa fiscal.

Desde el pasado 12 de julio, tal como puede verse en la web de la Agencia Tributaria, a la “Elaboración de obras literarias, artísticas o científicas” se le aplica un IRPF del 15%.

Y creo que eso es todo lo que necesitas consignar en tu factura, porque los guionistas estamos exentos de IVA según el artículo 20.26 de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Pregunta ahora J.G.S.:

Mi duda es a la hora de escribir la acción. Y básicamente es si hay que presupone que el lector del guión es “tonto”. Me explico.

Si por ejemplo queremos decir que un personaje se despierta con resaca, ¿valdría con decir eso o hay que explicar con todo detalle lo que sucede?

Veo un poco absurdo tener que describir cosas tan triviales(salvo que el personaje haga algo fuera de lo común). Porque decir: el personaje se despierta con cara de malestar, el pelo alborotado y emitiendo gruñidos me parece innecesario.

Buscando en vuestro blog y mirando guiones no me queda del todo claro, porque he visto que en algunos guiones sí se hace y en otros no.

Es una buena pregunta. Y no te puedo dar una respuesta taxativa. David Mamet te dirá que sólo deberías escribir las stage directions estrictamente imprescindibles para que la escena se comprenda. “Saca la pistola”, por ejemplo. “Cae muerto”. Cosas así.

William Goldman te dirá que en realidad un guionista escribe para los ejecutivos de desarrollo, y que más te vale entretenerlos y explicarles muy bien la acción, o tu guión irá a la papelera de reciclaje.

Una buena síntesis de los dos consejos sería lo que dice Jeff Daniels en este estupendo vídeo:

Escribe una versión para los ejecutivos con todas las acotaciones que necesites. Pero cuando entres en producción, haz otra versión sin descripciones ni acotaciones, y deja que los actores hagan su trabajo. Es un consejo muy parecido al que se ofrece en el magnífico libro Directing Actors, de Judith Weston.

En conclusión: el escritor eres tú. Nadie mejor que tú sabe lo que tienes que escribir.

¿Tienes una consulta que hacernos? Escríbenos a bloguionistas@gmail.com.


CONSULTORIO: HE TENIDO UNA IDEA MUY BUENA

6 octubre, 2015

CONSULTA:

Hola, mi nombre es ***, primero que nada felicitaros por el blog y este apartado de consultas.

Me presento; He hecho un curso de cine, tras el cual he hecho un corto como director y guionista. He participado en otros cuatro cortometrajes como cámara. Ahora tengo en proyecto escribir y dirigir otro corto y estoy participando en un largometraje como el cámara.

El caso es que buscando la idea de mi segundo corto, he tenido una idea muy buena y tengo la sinopsis de un guion de verdad brutal, muy bueno. Sé que suena a tópico y casi todo el mundo pensará que tiene el mejor guión del mundo o un guión brutal cuando no lo es, pero de verdad que el mío sí lo es, soy muy crítico y de verdad que es un guión (bueno no tengo todo el guión, tengo la historia principal, sinopsis corta y larga, vamos la idea y esencia de la peli) para hacer una película en EEUU de muy alto nivel. Estoy completamente seguro que a los mejores directores del país, incluso fuera de España les interesará. De verdad la idea es súper original y muy muy buena. (me repito, se que todos pensarán lo mismo con sus guiones, pero en mi caso estoy completamente seguro de lo que digo).

Como no soy guionista (sólo escribí el guión de mi primer corto, que por cierto me costó meses dar con la idea, tras estar cada día y noche dándole vueltas a ideas), tengo un montón de dudas, pero sobre todo dos que creo son las más importantes, y os agradecería muchísimo si me podéis ayudar.

1. Protección de la idea: ¿Donde protejo el guión de mi corto? ¿Es seguro y queda protegido al 100%?
2. ¿Si es cierto que es muy buena la idea, por cuanto lo podría vender? También se me ha ocurrido en lugar de la venta, firmar un porcentaje del beneficio y también ser codirector (bueno esto de codirector es imposible je je porque sólo he hecho un corto y estoy hablando de directores de primerísimo nivel, pero sí tener en el proyecto algún cargo técnico o participar de alguna manera activa y estar en rodajes)

Había pensado en tres opciones. 1. Dirigir y hacer mi corto con este guión, pero sería tirar esta brillante idea a la basura, porque es algo para hacer una peliculón. 2. Dirigir y hacer yo directamente mi largometraje pues tengo equipo técnico (ayudante dirección, sonidista, director fotografía, maquillaje, adrezo, etc), pero sería hacer con una idea brutal una pelí reconozco de bajo nivel, pues mi presupuesto es muy bajo y somos un equipo técnico sin experiencia en largos (dos de los miembros del equipo técnico han hecho dos largometrajes y sí bueno muchos cortos, pero ninguno con premios ni de nivel). Por lo que descarto estas dos ideas, que sí, serían para hacer algo muy chulo pero que con esta idea tan buena no quiero desaprovecharla.

Insisto en que el guión sí es muy bueno, he leído muchísimos guiones, he pasado meses y meses para crear un guión, le he dado vueltas a diferentes ideas de miles de horas y este que me ha surgido de imprevisto es realmente bueno. Ya se que no debería decirlo yo o que me diréis que como es mío lo pienso así, que debería contrastarlo, que es no lo puedo saber yo. Entiendo todo esto, pero es una idea tan clara, directa, original y cinematográfica que estoy seguro que cualquiera desearía llevar a la pantalla grande.

Gracias por dedicarme vuestro tiempo.

 

RESPUESTA:

 

1. En el Registro de la Propiedad Intelectual. No es 100% seguro.

2. Está prohibido fijar tarifas.

 

 

Sergio Barrejón.

 

 


PREGUNTAS IMPORTANTES

12 febrero, 2015

por Sergio Barrejón.

Llega esta consulta a nuestro buzón de correo:

Os conocí a través de internet y estaria interesado en escribir un guión aunque no se aun de que temática o genero y si va a ser el guión de un corto, medio o largometraje.
Os escribo por que tengo algunas preguntas y consultas que son muy importantes para mi.
Las preguntas son…

– Donde se tiene que ir para registrar un guión, proceso,…
– El coste que tiene de registrar la obra.
– Por cuanto se puede ofrecer y vender un guión ( dependiendo si es un corto, medio o largometraje, teniendo en cuenta que seria el primero que escribo,… ).
– Cual es la forma de presentar el guión.
– Que tipo de productoras son mas recomendables para ofrecer un guión
( corto o largometraje )
– Que géneros serian mas apropiados para llamar la atención, teniendo en cuenta que seria lo primero que escribo,…

Os agradecería mucho que me ayudarais.

Un saludo y gracias.

Hola, te voy contestando una a una:

-Lee unos cuantos guiones.

-Lee unos cuantos más.

-Escribe tu guión. Déjalo reposar quince días. Reescríbelo.

-Déjalo reposar quince días. Reescríbelo. (No, no es una errata: REESCRÍBELO).

-Enséñale la tercera versión a un par de amigos. Si te dicen que es estupenda y maravillosa, cambia de amigos.

-Elabora una cuarta versión incorporando aquellas sugerencias y críticas que te hayan parecido relevantes (si ninguna crítica te ha parecido relevante, tienes un grave problema), y vuelve a consultarnos, si te parece bien. Para entonces, alguna de tus preguntas se habrá respondido sola. Otras habrán dejado de ser importantes.

También puede que encuentres respuesta a alguna de tus preguntas en nuestra sección de preguntas frecuentes.

Ojalá te haya ayudado en algo. Puede que no lo parezca, pero es la intención. Gracias por seguir el blog. Salud.


CONSULTORIO: “NO TENGO GUIÓN, NO SÉ ESCRIBIRLO”

20 noviembre, 2013

sandro

Por Chico Santamano.

Desde que Bloguionistas apareciera en sus vidas y en la de un servidor, he ido esquivando la tentación de contestar las preguntas que los lectores nos mandan por mail periódicamente. Nunca he creído que tuviera la suficiente experiencia o talento didáctico como para explicar absolutamente nada, pero cuando llegó la siguiente pregunta me dije a mí mismo: “Si no sabes contestar a esto… ERES UN FARSANTE”. Así que ahí que voy.

——–

Estimados Sres:

Mi nombre es Fernando. Soy de Argentina, hace un par de años vivo aquí en España. Voy a ser sincero, yo soy director de cine, no guionista.

Pero igual estoy en busca de mi primera película. Pero no tengo guion, no sé escribirlo solo.

Por eso pienso presentar mi argumento de cuatro páginas a varias productoras y decirles que me financien la tutoría o curso de guión y con ese mismo guión llegar a negociaciones y yo dirigir la película.

¿Es una idea muy descabellada?

Un abrazo grande. Siempre leo el blog.

Saludos!!

——–

Amigo Fernando de Argentina, quizá habrías preferido que te contestara David Muñoz, lo siento. Te tocó Santamano.

La respuesta es:

SÍ, ES UNA IDEA DESCABELLADA.

¿Por qué? Por DOS RAZONES:

Primera razón: a mucha gente en tu situación la pregunta le parecerá interesantísima. Son legión los directores que están en tu misma situación. “¡Quiero dirigir, pero no sé escribir!” A mí, como guionista que no quiere ni sabe dirigir, tu consulta me parece un poco “indignante” (lo pongo entre comillas porque en realidad no me indigna para nada, pero es por darle un poco de drama al asunto). Voy a explicarte por qué la cuestión me saca de mis casillas con este práctico ejemplo

 blogactores

Imagínate que viviésemos en un universo paralelo tan loco como para que existiera un blog llamado BLOGACTORES y llegara la siguiente consulta:

——–

Estimados Sres:

Mi nombre es Fernando. Soy de Argentina, hace un par de años vivo aquí en España. Voy a ser sincero, yo soy director de cine, no ACTOR.

Pero igual estoy en busca de mi primera película. Pero no tengo PROTAGONISTA, no sé ACTUAR.

Por eso pienso presentar mi PROYECTO a varias productoras y decirles que me financien UN CURSO DE INTERPRETACIÓN, llegar a negociaciones y yo dirigir la película.

¿Es una idea muy descabellada?

Un abrazo grande. Siempre leo el blog.

Saludos!!

——–

¿Ridículo, verdad? ¿Para qué ibas a querer estudiar interpretación habiendo ACTORES en el mundo? Harías un casting, probarías a gente, encontrarías al más indicado, sacarías lo mejor de él, él lo mejor de ti y ambos lo petaríais en el mundo entero. Fácil, ¿verdad? Entonces… ¿por qué empeñarte en escribir tú mismo pudiendo encontrar a UN GUIONISTA DE VERDAD?

Creer que cualquiera es capaz de escribir un guión es tan absurdo como creer que cualquiera podría protagonizar su película, maquillar a sus actores, fotografiar sus planos, decorar el plató o elegir y remendar las enaguas de tus protagonistas.

Esto es cuestión de ¡RESPETO A LA PROFESIÓN!

La especialización de los gremios se inventó no para repartir las partidas presupuestarias o para inventarse nominaciones con las que rellenar las interminables galas de premios. Existen porque no somos hombres ni mujeres del Renacimiento que sabemos hacer de todo. Tenemos limitaciones. No pasa nada. Conocer las tuyas es un paso cojonudo para empezar a hacer bien las cosas.

Segunda razón: Te reconoces como director y no como guionista. ¡Perfecto! Hay muchos directores que creen que por el mero hecho de saber contar una escena en imágenes, también saben construir una escaleta de hierro o escribir un buen diálogo. Y va a ser que no. Así que no tienes por qué preocuparte. De hecho, voy a darte una gran noticia.

Si llevas un par de años en España sabrás que ahora mismo hay dos directores españoles que no paran de currar. Son los tíos con más proyección nacional e internacional del momento. Uno es J.A. Bayona y el otro Javi Ruiz Caldera. El primero es famoso por dar el campanazo con pelis como “El Orfanato” y “Lo Imposible” y el segundo por convertirse en el indiscutible rey de la comedia tras “Spanish Movie” y “Promoción Fantasma” (en diciembre estrena “Tres bodas de más”. No te la pierdas).

¿Qué tienen en común J.A. y Javi? Sus nombres empiezan por la letra jota, los dos son catalanes, los dos estudiaron en la ESCAC y sobre todo… Ninguno de los dos firma sus guiones. ¿Por qué iban a hacerlo? Son directores. Perdón, son SEÑORES DIRECTORES. Tienen un enorme talento, controlan su oficio y lo único que tienen que hacer es rodearse de buenos productores y conseguir un buen guión.

Habrá algunos que también piensen: “¿Y qué pasa con Medem, Coixet o de la Iglesia? Son directores y escriben sus cosas”. Bien, a juzgar por sus últimas pelis… ¿No creéis que necesitan urgentemente un guionista?

Y para terminar… Sobre tu plan de ir a un productor y proponerle que te pague un curso de guión a cambio de dirigir la peli mi consejo es:

NO LO HAGAS, LOCO.

Se supone que quieres que te respeten como a un profesional. Si te presentas de esa manera te desacreditarás en cuanto entres por la puerta. Y básicamente, lo que quieres es que te respeten, ¿no? Un profesional JAMÁS HARÍA ESO. Se presentaría confiado de su talento y su producto y nunca se vendería por nada que fuera un sueldo digno. El sistema del trueque estaba muy bien cuando comprábamos cabras en los mercados medievales. Así que, a no ser que te acepten cabras cuando tengas que pagar la factura del gas, ni se te ocurra proponer algo así.

Es más, si te pasas mi opinión por el orto (cosa que me parecería genial) y un productor acepta semejante trato… HUYE. ¿Por qué? Porque el tipo no sólo estará aún más loco que tú, además será un cara dura que te cagas. Nadie que prefiera pagar un curso de guión (por muy caro que sea) antes que un sueldo de director y el precio de un guión, merece que trabajes para él. ¡Te están estafando!

MORALEJA: si lo que quieres es tener un guión, este blog es un punto de encuentro de gran parte de la profesión y aspirantes a ella. Si alguien quiere echarle una mano al amigo Fernando… tenéis los comments para ofrecer vuestros servicios guionísticos y llegar a un acuerdo privado.

¡Mucha suerte, Fernando!


CONSULTORIO: REESCRIBIENDO

19 noviembre, 2013

Por David Muñoz

“¡¡Hola “bloguionistas”!!

Soy un ferviente seguidor vuestro desde hace años y me considero uno de tantos aspirantes a guionistas. Tengo una consulta que haceros que me está consumiendo la cabeza.

Resulta que después de haber hecho varios cursos, haber leído mucha teoría y las entradas más didácticas de vuestro blog (y varios otros sobre guión también muy interesantes) hice lo que tanto recomendáis hacer. ESCRIBIR.

No es la primera vez que escribo un guión de largometraje, pero es la primera en la que he aplicado todo lo aprendido. Hice, pensé y rehice muchas veces la escaleta hasta estar contento. Luego escribí incluso un tratamiento. Y ya por último (y en gran parte gracias al curso que dio este verano David Muñoz en el que nos dio muchas técnicas para ponernos a escribir y evitar los bloqueos), he terminado la primera versión de mi guión. Ahora mismo todo es felicidad y alegría en mi cabeza, pero hay una palabra que resuena sin parar. REESCRIBE.

Sé que tengo que reescribir. Que el verdadero trabajo del escritor empieza ahora. Pero no sé por dónde acometer esta tarea. No sé una técnica óptima para la reescritura. Estoy bastante contento con la estructura de mi historia (ya digo que pensé mucho la escaleta), pero esta primera versión ha ocupado finalmente 162 páginas (con 132 escenas), así que de primeras sé que es muy largo y que debo recortarlo. Pero vamos, que estoy un poco perdido con el proceso de la reescritura y me encantaría si nos pudieseis orientar un poco sobre cómo la lleváis a cabo los guionistas profesionales.

Muchas gracias y continuar con el blog todo lo que podáis. No os hacéis una idea de lo gratificante que es leeros.

Saludos,

Guillermo Duplá.”

Hola Guillermo,

Lo primero: felicitarte. Me alegro mucho de que hayas conseguido terminar la primera versión de tu guión. Es así: para aprender a escribir guiones lo más importante es escribirlos. De nada sirve la teoría sino se aplica. Y claro, también me alegro de que te resultaran útiles las cosas que os expliqué en el taller de DAMA.

Lo malo es que no tengo muy claro cómo contestar a tu pregunta. Es casi imposible saber cómo abordar la reescritura del guión sin haberlo leído. Y dependiendo de cómo sea el guión, la reescritura debe abordarse de una manera distinta. No todas las primeras versiones tienen los mismos problemas.

Lo que sí parece claro es que el mayor problema que tienes es que te ha salido una primera versión larguísima. Lo primero que vas a tener que plantearte es reducir el número de páginas. No es raro que los guiones de las grandes producciones de Hollywood sean tan largos, pero es muy poco habitual que un guión de una película española pase de las ochenta y tantas o las noventa y tantas. Los tiempos que se manejan para rodar dan para lo que dan, y ahora mismo es casi imposible que un productor se plantee rodar una película de más de dos horas (a no ser que… yo qué sé, se lo proponga un Amenábar).

Por lo que cuentas, da la impresión de que has escrito escenas muy largas. 132 escenas es una cifra normal para un guión de largo, pero para un guión que ronde las 100 páginas, no las 162 del tuyo. Quizá podrías empezar a cortar por ahí aplicando la regla que siempre explicamos los profesores de guión cuando hablamos de escribir escenas: entra tarde y márchate pronto. Los prolegómenos y los epílogos suelen sobrar, lo que importa es la “chicha”. Casi siempre no hace falta explicar tanto las cosas como nos parece cuando escribimos la primera versión. En esa fase es normal caer en redundancias.

Luego, otra posibilidad es que hayas desarrollado más de la cuenta algunas subtramas. También suele pasar con las primeras versiones. De pronto una subtrama concebida para apuntalar o reforzar la trama principal, empieza a coger peso y acaba ocupando más páginas de las debidas (lo que además de descabalar el guión supone otro peligro: que la subtrama se apodere de la película o compita en interés con la principal). De todos modos ya te digo que sin haber leído tu guión es muy difícil poder ayudarte.

Aún así, sí que hay una serie de preguntas que merece la pena hacerse cuando llega la hora de meterle cortes a un guión y no sabes por dónde empezar:

-¿Has contado la historia que querías contar?

-Si es así… ¿cuál es esa historia? Cuéntatela a ti mismo, o mejor aún, cuéntasela a un amigo (con paciencia). Todo lo que olvides contar al explicarla verbalmente, probablemente sobra. Ve al grano. Tus lectores (y tus espectadores) te lo agradecerán.

-¿Hay escenas en las que se reitere información, en la que se “repase” algo que ya sabemos o que ya hemos visto? En las primeras versiones suele haber muchas escenas de ese tipo. Y deben ser las primeras en caer.

Algo que te puede resultar útil es escribir una escaleta de tu guión. Yo lo hago a menudo para conseguir “entender” la película que he escrito y ver con claridad su estructura. A veces con los guiones pasa eso de que los árboles no te dejan ver el bosque. Te enamoras de diálogos, de momentos, y te empeñas en conservar escenas que en realidad no sirven para nada y que para lo único que valen es para engordar el guión e impedir que la historia fluya a buen ritmo (esas escenas son las que tarde o temprano acaban eliminándose en montaje). Sé que da pereza ponerse con una escaleta de un guión que ya has escrito, pero de verdad que suele resultar muy útil. Condesar cada escena en un par de frases te pone más fácil determinar qué aportan, saber si son indispensables o no. También te permite ver si puedes “salvar” un detalle imprescindible de una escena que por lo demás sobra y colocarlo en otra. En realidad, fusionar unas escenas con otras es una manera también de ahorrar páginas en el guión y de acortar minutos en la película. Ocurre a menudo que mientras escribimos la primera versión tendemos a dedicar cada escena a conseguir un solo objetivo, cuando en realidad las escenas pueden cumplir varios. Es rara la escena, salvo que sea de una especial intensidad, que “haga” solo una cosa.

Y cuidado, que no soy de los que creen que todas las escenas de un guión tienen que avanzar necesariamente la trama. Tienen que resultar interesantes, que es otra cosa. Si bien es cierto que generalmente las escenas que nos parecen interesantes son las que hacen progresar el argumento, también nos atrapan escenas en las que se profundiza en las circunstancias de los personajes o en su psicología. Vale que es preferible que esas escenas sean breves, pero eso no quiere decir que no deban existir. De hecho, suelen dotar a la historia de esa textura emocional que en muchas ocasiones es lo que nos hace enamorarnos de las películas. Algunos momentos “pequeños” pueden pesar más que los grandes. No todo van a ser puntos de giro. Y cuando esos momentos “pequeños” no están, creo que la película se resiente. Hace poco vi la segunda parte de Thor y, aunque lo pase bien (es una space opera muy bien llevada, con ritmo y gracia), eché de menos detalles que me hubieran permitido empatizar con los personajes, profundizando en sus emociones. Solo se hace con Loki, el hermano malvado de Thor. A falta de esos tiempos “muertos”, la película a veces parece un tráiler, un clímax de dos horas. No quiero “espoilerla”, pero por Ej. en un momento dado la novia de Thor corre peligro de muerte tras ser infectada por un poder cósmico raruno que le da poder pero va a acabar matándola, y no hay ni un solo momento en el que veamos su miedo. Y resulta rarísimo. De todas maneras, dudo mucho que esa fuera una elección de los guionistas. Tampoco del director, Alan Taylor, que en una entrevista contaba que la película fue pulida y repulida y en montaje se perdieron muchas cosas que le hubieran dado más profundidad a los personajes.

Aunque dudo que tú vayas a tener ese problema, porque 162 páginas son MUCHAS páginas.

En fin, Guillermo, siento no poder ayudarte más. Pero como he dicho antes, para poder hacerlo tendría que haber leído tu guión. Espero que estas líneas al menos te ayuden un poco a la hora de decidir por dónde tirar.

Y lo repito: enhorabuena.

MÁS

La Fundación SGAE ha anunciado un Laboratorio de Escritura de Guiones de Cine y un Laboratorio de Escritura Audiovisual para Televisión. Las bases las podéis leer aquí.

La convocatoria de guiones de cine tiene algún parecido con la de DAMA AYUDA (o la de DAMA a la suya, ya que ellos es la segunda vez que lo hacen), de la que como ya sabéis soy tutor junto a otro “bloguionista”, Carlos López, pero con una gran diferencia: SGAE paga a los guionistas por escribir su guión, cosa que en DAMA no podemos hacer.

Y sí, estoy anunciando una convocatoria de la “competencia”. Pero como pienso que es estupendo que existan convocatorias de este tipo vengan de dónde vengan, me parecería absurdo no hacerlo. Eso sí,  esto me reafirma más en mi deseo de conseguir que de DAMA AYUDA salgan buenos guiones y que, si es posible, incluso alguno llegue a rodarse. Para poder decir dentro de un año que vale, no pagamos, pero lo hacemos muy bien… o mejor.


CHAT CON UNA ESTUDIANTE DE GUIÓN

20 septiembre, 2013

por Sergio Barrejón.

Sabe Dios por qué razón, a veces me escriben estudiantes de guión y aspirantes a guionista para pedirme consejo profesional. Y yo, por razón de mi inmodestia, les contesto como si supiera de qué hablo. Y luego, en un alarde de insensatez, vengo a este blog y publico las conversaciones. Esta que reproduzco a continuación la tuve hace unos días con una ex alumna mía de la ECAM:

ALUMNA: Me gustaría trasladarte una inquietud que tengo, muy de principiante y muy de idiota a la vez.

Tengo muchas ganas de escribir un largo. Nunca he escrito uno completo y creo que ya toca. Sé que es imposible que el primer guión sea bueno, vendible o producible. Pero tampoco quiero escribir sólo con la idea en la cabeza de: esto es para aprender, aún te quedan 1000 páginas para hacer algo mínimamente decente. Me gustaría tener la ilusión de que lo que estoy haciendo puede llegar a valer.

ABUELO CEBOLLETA: Lo único que te detiene es la presión de “hacer algo bueno”, lo que en mi curso El oficio de guionista definí como un “objetivo subjetivo”. Ese tipo de objetivos suelen ser paralizantes. Hay que buscar “objetivos objetivos”. No te impongas una tarea tan abstracta como escribir un buen guión. Oblígate sin más a escribir un guión. Como decía Louis CK:

Por fin tengo el cuerpo que deseaba. Y ha sido fácil conseguirlo: sólo consistía en desear un cuerpo patético.

O sea, que si te da miedo no ser capaz de escribir algo bueno, plantéate escribir una soberana mierda. Parece más fácil, ¿no?

ALUMNA: OK, pero yo lo que quiero es que tú, desde tu posición experimentada, me recomiendes qué tipo de largo escribir: algo tipo ILUSIÓN (autoproducible, pequeño) u otro tipo de historia más comercial pero con algunos requisitos que estén pidiendo ahora.

ABUELO CEBOLLETA: No, no, no. Sin limitaciones. Escribe lo que te dé la gana. La experiencia demuestra repetidamente que las ideas más susceptibles de triunfar son aquellas que se escriben de espaldas a objetivos como “triunfar”. Todos los grandes éxitos provienen de maniobras inesperadas, insólitas, poco recomendables. Si pones a trabajar el lado pragmático del cerebro estás perdida. No puedes plantearte tus objetivos artísticos en función de lo vendibles que serán los resultados. Eso ya llegará cuando seas vieja.

Ese es el problema de ir a másters y escuelas de cine: que nos escucháis hablar a los viejos y cogéis los vicios. Esa forma de pensar tiene sentido cuando ya has hecho músculo, tienes 7 guiones escritos y sabes que puedes enfrentar un proyecto sin morir. Entonces puedes escoger de entre tus doce o catorce ideas que siempre tienes a fuego lento y decir “ésta es la que parece más razonable escribir ahora”. Pero cuando no has escrito ningún guión tu objetivo es ESCRIBIR TU PRIMER GUIÓN. Punto. No hay más requerimientos.

El mejor consejo profesional que me han dado en mi vida fue “Estás en tercero de carrera. Tienes que hacer un corto ESTE AÑO. Bueno o malo, no importa. Tienes que hacerlo ya, PORQUE estás en tercero de carrera”. (El tipo que me dio ese consejo ahora tiene un Oscar, por cierto).

Si te fijas por ejemplo en la carrera de alguien como Vigalondo, ves que tiene una especie de alergia a parar. Al ritmo que este hombre hace sus cortos, comprenderás que no hay tiempo para tener mieditos. Ya sabes lo que dice Woody Allen: “80% of success is just showing up”.

Y hablando de show up, voy a dejarme de dar la chapa y voy a seguir con mis guioncitos de telenovela. Hablando de lo cual…

El próximo miércoles 25 llega a las librerías esta obra magna de la literatura mundial:

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Mi primera novela.

Dudo mucho que la novela resulte de interés para el lector promedio de este blog, pero le encantará a vuestros padres. A mi madre, al menos, le ha FASCINADO. Si gracias a esta sutil maniobra de marketing alguien siente el irrefrenable deseo de leerla, puede echar un vistazo a este adelanto de la novela en la web de Antena 3.


CONSULTORIO: SOBRE COMPRA Y VENTA DE DERECHOS

10 septiembre, 2013

Por David Muñoz

“Buenos días,

Mi nombre es Verónica y me enteré de ustedes a través del buscador Google.

Les escribo para consultarles: ¿Qué diferencia hay entre “adaptación”, “basado en” y “versión libre”, a la hora de escribir un guión? 

Mi pregunta apunta a saber en cuáles de estos tres casos hay que conseguir derechos, y sobre todo a poder diferenciar de manera concreta, cuándo escribimos influenciados inconscientemente por los autores que nos gustan (como una especie de homenaje) y cuándo estamos repitiendo la obra de otro autor.

Desde ya muchas gracias por su respuesta.

¡Saludos desde Argentina!

Verónica”.

Obviamente, si estás escribiendo siendo influida de forma inconsciente por un autor que te gusta, no tienes porqué conseguir los derechos de nada. De hecho, si es así de verdad uno ni se lo plantea, ¿no? La palabra clave es “inconsciente”. O sea, que es algo que se hace sin saber que se está haciendo.

Otra cosa es que aunque durante el proceso de escritura esa influencia sea inconsciente, al terminar leas tu guion y te des cuenta de que has fusilado alguna de tus películas preferidas. Entonces sí que deberías plantearte qué hacer.

De todas maneras, como ya hemos explicado muchas veces aquí, las ideas expresadas en su forma más sencilla no tienen copyright. Ni tampoco las estructuras dramáticas. Ni siquiera los argumentos básicos. Si escribes un western sobre un vaquero justiciero que llega a un pueblo y se enfrenta a los “malos” locales nadie va a pensar que estás plagiando. Hay cientos de películas así. Tantas que dicho argumento se ha convertido en un cliché, en casi un subgénero.

Lo importante son los detalles. Para que lo entiendas voy a ponerte un ejemplo que mis alumnos me han citado en clase muchas veces: “Bailando con lobos” y “Avatar”. Las dos cuentan básicamente la misma historia: un extraño de otra cultura, en principio un enemigo, un soldado, acaba integrándose de tal manera entre aquellos a los que en teoría debería combatir, que termina peleando a su lado y enfrentándose a quienes eran los suyos. Pero una es un western y la otra una película de ciencia ficción y tienen un desarrollo lleno de detalles que las diferencian.

De la misma forma, podrías escribir un guión con la estructura de “Memento” y no pasaría nada. Otra cosa es que algún productor te lo comprara, claro (hay películas con una identidad tan específica que cualquiera que se le parezca es despreciada por derivativa). Pero eso es otro tema. Lo importante es que no habría problema alguno en que lo hicieras.

Imagínate que no fuera así. No podríamos escribir nada. Todas las historias parten en mayor o menor grado de historias anteriores. Como dice Arturo Pérez Reverte, lo que escribimos es una mezcla de las historias que hemos leído y de la vida que hemos vivido. Es imposible empezar a estructurar un guion olvidando todas las películas que hemos visto. No podemos inventar la rueda cada vez que nos ponemos a escribir.

Otra cosa es que, por seguir con el mismo ejemplo de antes, decidas contar la historia de un soldado paralítico que llega a un planeta extraterrestre y tiene la oportunidad de andar al ocupar el cuerpo de una criatura alienígena. Entonces sí que podrías tener problemas.

Narrar es tomar decisiones, elegir, dejar atrás lo genérico para ir hacia lo específico. Y si tus decisiones son las mismas que las de otro guionista, es probable que entonces sí que estemos hablando de plagio.

Luego, me preguntas la diferencia que hay «entre “adaptación”, “basado en” y “versión libre”, a la hora de escribir un guión».

Pues de cara al tema del que estamos hablando, lo importante es que en los tres casos tienes que adquirir los derechos de la obra de la que has partido.  Da igual lo fiel que seas a ella. “Blade Runner” se parece muy poco a la novela de Philip K.Dick en la que se basa, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, pero para que Hampton Fancher y David Webb Peoples pudieran escribir el guión de la película de Ridley Scott, los productores tuvieron que adquirir los derechos de la novela de Dick.

No sé si en Estados Unidos los tres tipos de créditos que mencionas están regulados de alguna manera por la WGA (seguro que sí). Lo que sé es que en España y creo que también que en muchos países europeos eso depende únicamente del acuerdo al que haya llegado el autor con los productores y del contrato que haya firmado.

Lo habitual es que si lo que aparece en pantalla es “versión libre” (cosa que pasa muy poco) se deba a que todo parecido de la película con el material de partida es pura coincidencia. Pero lo normal es que independiente de lo fiel que sea o no el guión a la novela, cómic, o lo que sea que adapte, lo normal es poner “basado en” y ya está.

Lo importante, repito, es que si partes de un material ajeno, consigas los derechos, a no ser que acabes haciendo algo que no permita reconocer cual ha sido tu inspiración (o que adaptes una obra que por su antigüedad tenga libres los derechos, claro). Da igual que lo hayas hecho de forma inconsciente. Ya sabes que el desconocimiento de una ley no exime de su cumplimiento.

Y ah, los homenajes son otra cosa. Normalmente quienes los escriben procuran que se noten. Son guiños a los autores que han influido al guionista o al director (por ejemplo las películas de Tarantino están llenos de ellos) y que suelen reconocer aquellos que son también fans del mismo cine. No puedes adaptar al cine algo que no es tuyo y evitar las responsabilidades legales diciendo que era “un homenaje”. ¡Te aseguro que no funciona!

“Muy buenas,

Soy autor de una recopilación de relatos que se publicará en otoño 2013.

Tengo contrato firmado con la editorial por el cual cedo los derechos exclusivos para la publicación en forma de libro para su reproducción, distribución y venta en cualquier lengua para todos los países del mundo por el plazo de 5 años de la publicación de la obra.

Por otro lado ha surgido el interés de hacer una adaptación cinematográfica de algún relato de la obra.

La pregunta es: ¿puedo ceder, vender una opción o de forma completa los derechos a un tercero (productor, guionista, etc.), ya que es para una adaptación?

A tener en cuenta que una cláusula del contrato dice lo siguiente: 

– El AUTOR/A responde delante de la EDITORIAL de la originalidad de su obra y del ejercicio de los derechos que cede mediante el presente contrato y manifiesta que no tiene contraídos, ni contraerá, compromisos o gravámenes de ningún tipo que atenten contra estos derechos. En este sentido, el AUTOR/A se hace responsable de todas las cargas pecuniarias que se pudieran derivar para la EDITORIAL en favor de terceros con motivo de reclamaciones o conflictos derivados del incumplimiento de estas obligaciones por parte del AUTOR/A.

La verdad, no sé qué hacer. Si podéis responder a mi pregunta os estaré inmensamente agradecido.

Un saludo,

A”.

Teniendo en cuenta la información que me das, creo que está claro que puedes vender los derechos de adaptación al cine o la televisión de tus relatos. En el contrato con la editorial no se los has cedido a ellos. Y si no los tienen, siguen siendo tuyos. Ellos los únicos derechos que te han comprado les permiten publicar el libro (y por cierto, la cláusula en cuestión me parece tremenda, lo que no sé es si es habitual en el mundo editorial; espero que al menos tengan prevista una compensación adecuada). Por tanto, si un productor quiere hacer una película con tu material, con quien tiene que hablar es contigo, no con la editorial.

A menudo, los editores se reservan también los derechos de adaptación (de transformación en los contratos), pagándole al autor un porcentaje del dinero que ganen en el caso de que se produzca una venta (casi siempre una miseria), pero afortunadamente no es ese tu caso. Tus historias siguen siendo tuyas al menos en ese aspecto.

Y aunque no lo tengo claro, parece que te preocupa lo de la “originalidad de la obra” y que si hay una película contando lo mismo tu obra ya no sea “original”. Pero vaya, que con los plazos que se manejan en el cine, tu libro estará en el mercado dos años antes de que pueda estrenarse la película. Eso, si se hace. El 70% de los proyectos se quedan en el camino. No es algo que deba preocuparte.

Pero aunque me parece muy claro que no has cedido los derechos de adaptación, lo más fácil sería que llamaras a tu editor y le preguntaras al respecto. Así sabrías también si es probable que tengas problemas con ellos en el futuro por este tema. Hay muchos editores que al desconocer las cifras reales que mueve el cine, se imaginan que se pagan grandes cantidades por los derechos, cuando no es ni mucho menos así, y entonces se ponen avariciosos, les da por querer revisar los contratos, etc. Cuidado, no quiero decir que eso te vaya a pasar. Lo más seguro es que te digan: “pues vale, haz lo que quieras”.

Yo hace años estuve en una situación así. Una productora madrileña se interesó por un cómic mío llamado “Miedo”, coescrito con Antonio Trashorras y dibujado por Javier Rodríguez, y como yo no tenía muy claro al leer el contrato si los derechos eran nuestros o no, hablé con el editor, me aclaró que sí que lo eran y ya está. Luego, como suele pasar, después de marear la perdiz unos cuantos meses, el productor perdió interés y no llegamos ni a firmar el contrato de la película.

Además,  creo que por pura cortesía, está bien que tengas informado a tu editor del interés que han despertado tus relatos. Si son medio honrados, lo único que pasará es que alegrarán de publicar algo que a más gente le está llamando la atención.


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