CREMATORIO Y EL PRIMER AÑO DE SETENTA TECLAS

9 octubre, 2014

por Carlos López

70TECLAS_PORTADAS

Fue un momento feliz compartir los sillones de la librería Ocho y Medio con Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo, que hace casi diez meses recibieron la noticia de que íbamos a publicar el guion de la serie y han esperado pacientemente hasta ver cumplida la promesa. Gracias a su colaboración, su paciencia y su entrega (como también gracias, y muchas, a Mod Producciones y a Canal Plus) hace una semana pudimos presentar públicamente la edición del guion de CREMATORIO, un acto del que ya os hemos dado referencia en este blog. Algo de esa paciencia y dedicación también hay en su trabajo como guionistas, y algo de eso nos contaron durante la charla improvisada que mantuvimos en la librería el pasado jueves día dos de octubre.

Aunque han pasado ya más de tres años desde su emisión, CREMATORIO sigue mantiendo la vitola de una serie especial, con un prestigio que seguramente se incrementará con el tiempo. La votación entre los teclistas también fue en este caso abrumadora, y mira que es difícil ponernos de acuerdo. ¿Por qué es tan especial CREMATORIO? Los autores nos trasmitieron algunas claves, que no está de más recordar:

UNO– Es una serie fruto del encargo de un productor, Fernando Bovaira, que les entregó la novela y el propósito de convertirla en miniserie. Suya, al parecer, fue la idea y el propósito inicial, y no sabéis qué poco frecuente y qué necesario es algo así en nuestra industria. Así que los hermanos autores se recluyeron a leer la novela deseando ver en ellos la serie que el productor quería ver…

DOS– era una adaptación difícil, un tour de force para los guionistas, porque la novela sugiere más que cuenta, es más de monólogo interior que de acciones, y si se quería una trama había que inventársela en gran parte, aunque fuera a partir de los espacios blancos que dejaba la línea de narración de Rafael Chirbes.

TRES– Con ese material, los autores tenían que construir una miniserie cerrada, con principio y fin. Ocho capítulos. Algo no tan usual en la fecha del encargo (2009) y que daba a la adaptación, al menos, un objetivo claro y un universo finito. Además, eso hacía posible que estuviera escrita en su totalidad antes de empezar la grabación: algo que ayuda a elaborar arcos, tramas y personajes.

CUATRO– Era la primera vez en nuestro país que un canal de pago abordaba la producción de una serie. Y por tanto, no buscaba a un público mayoritario sino un prestigio de marca, un mercado selecto, un marchamo especial: Canal Plus. Por ejemplo, la duración de la serie iba a ser de cincuenta minutos. Y los guionistas sabemos que eso es una gran ventaja para escribir y que se nota en el resultado.

De estos asuntos nos hablaron el presentación, y algunos de ellos también os los cuentan en esta entrevita que han realizado los teclistas Sara Antuña y Carlos de Pando (con la edición del teclista Cristóbal Garrido). Con ustedes los autores de Crematorio (junto con la guionista Laura Sarmiento Pallarés, cuyo trabajo no está incluido en el material publicado pero firma varios capítulos de la serie):

La edición de CREMATORIO por Setenta Teclas contiene material exclusivo y muy útil para guionistas, aspirantes y estudiosos. Los textos pertenecen a tres momentos diferentes de la elaboración del proyecto.

Una memoria y una descripción de los personajes, fechada en junio de 2009 y que formaba parte del proyecto que fue presentado a Canal +.

Las escaletas (más propiamente, tratamientos secuenciados) de los ocho capítulos de la serie, tal como fueron presentados a la cadena en diciembre de 2009.

El guion del primer capítulo, de marzo de 2010.

Interesante comparar, por ejemplo, las diferencias entre la escaleta del capítulo uno y el guion que finalmente se escribió. En el libro no ha sido posible incluir los otros ocho guiones ni tampoco el resto del proyecto inicial, porque hubieramos publicado un volumen grueso como el Quijote. Eso da idea, para quien no lo sepa, de cuánto trabajo hay detrás de una serie, de cualquier serie, de lo concienzudo y detallado que debe ser el material que el guionista entrega para que pueda llevarse a cabo ese producto final en el que todo parece fluir de manera natural y casi improvisada.

Con el título de CREMATORIO, el proyecto de SETENTA TECLAS cumple un año, su primer año. El compromiso inicial se ha cumplido con creces y en este tiempo hemos dado a luz tres títulos votados por todo el teclado: CANIBAL (diciembre 2013), 11-M (mayo 2014) y CREMATORIO (octubre 2014).

¿Qué hacer a partir de ahora? Depende de lo que digan y quieran hacer los teclistas: este es un proyecto suyo y así continuará siendo. No sé si seguiremos siendo los mismos, si algunos se darán de baja (espero que no) o si muchos otros se querrán sumar (seguro que sí). De momento, lo que es seguro es que contamos con el respaldo garantizado de DAMA y con el apoyo de Ocho y Medio.

Nos gustaría crecer. Distribuir a nivel nacional y dar los primeros pasos de una distribución internacional. Abrir una página web. Mejorar la calidad de las publicaciones. Editar títulos clásicos, o inéditos. Hay muchas posibilidades, y para todas siempre será bien recibida la colaboración de cualquiera de vosotros, teclista o no.


CURSO BLOGUIONISTAS Y OTROS 4 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

3 octubre, 2014

Por Alberto Pérez Castaños

1. Esta semana se ha estrenado la temporada 26 de ‘Los Simpson’ en Estados Unidos. ‘Los Simpson’ es una serie inmortal que ya nació haciendo historia. Así lo cuentan Al Jean, Mike Reiss, Jay Kogen y Jeff Martin, responsables de la serie desde sus inicios, en esta mesa redonda moderada por Conan O’Brien, que también fue guionista y productor ejecutivo del show. 80 minutos –me temo que en inglés y sin subtítulos– que son un regalo para todo fan de la serie. Por cierto, un consejo: no os perdáis el resto de Serious Jibber-Jabber de O’Brien, algunos como el de Mel Brooks  o el de Judd Apatow son verdaderas lecciones de comedia.

2. También será un regalo para los fans de ‘El Exorcista’ esta entrevista con William Peter Blatty, autor de la novela y de la adaptación cinematográfica. Además, Peter Blatty también dirigió y escribió ‘La novena configuración’:

3. En un rodaje, ¿de qué se encarga el departamento de dirección? ¿Y de qué se encarga el de producción? Una cosa está clara: si eres guionista pintas más bien poco, pero a lo mejor te interesa saber a quién preguntar dónde está el café en caso de que te apetezca pasarte a molestar por el set. En este interesante post de Eva Ferradas, Ayudante de Dirección, queda todo bastante claro.

4. Vuelve 70 Teclas. La librería Ocho y Medio de Madrid acogió ayer jueves 2 de octubre la presentación del nuevo guión del colectivo de guionistas. Esta vez era el turno del guión de la serie más votada: ‘Crematorio’. Los autores, Alberto y Jorge Sánchez-Cabezudo, asistieron a la presentación, que fue moderada por Carlos López. En este enlace podéis descargar los dos guiones publicados anteriormente: el largometraje ‘Caníbal’ y la TV Movie ’11-M’.

a

Un instante de la presentación de ayer. Foto de Alberto P. Castaños.

5. Y para cerrar, otro regreso: los Martes de DAMA vuelven otro año más y lo hacen con el curso “Escribir en Televisión (II)”, en el que colabora Bloguionistas. Si quieres asistir a las clases que impartirán Carlos G. Miranda, Sergio Barrejón, David Muñoz, Verónica Fernandez y Natxo López durante octubre, noviembre y diciembre y andas algo flojo de dinero puedes participar en el sorteo de uno de los cuatro asientos con 50% de descuento que hacemos en Bloguionistas. Debes escribir antes del 8 de octubre a bloguionistas@gmail.com con el asunto DESCUENTO CURSO BLOGUIONISTAS-DAMA y con tus datos (nombre y apellidos, email y teléfono). El día 9 a primera hora de la mañana comunicaremos los ganadores para que puedan realizar el pago, pero antes debéis prescribiros al curso en DAMA.

Buen fin de semana.


NO SABÍA NADA

9 abril, 2012

por Sergio Barrejón.

“Yo me enteré por la prensa”, dijo en su día Felipe González sobre el escándalo de financiación ilegal de su partido. Este señor dirigía un partido que llegó a ver encarcelados a un ministro, un secretario de Estado, un director de la Guardia Civil y algún que otro diputado. Pero no se enteró de nada.

 

“No sabíamos nada”, decían en Alemania los habitantes de pueblos vecinos a campos de exterminio. Veían llegar trenes y trenes cargados de presos. Los veían trabajando a punta de metralleta. Oían los disparos de los guardias. Veían el humo de las chimeneas. Pero no sospecharon nada.

Mi próximo corto trata sobre las redadas racistas que la Policía Nacional practica a diario en Madrid. Agentes de paisano a veces, de uniforme otras, se colocan en las entradas de Metro o de Cercanías, y se dedican a identificar de manera sistemática, actuando de oficio y siguiendo criterios exclusivamente racistas, a ciudadanos libres de toda sospecha, en la esperanza de encontrar gente a la que expulsar del país de manera arbitraria, injusta y costosísima. Para vergüenza de todos sus votantes, tanto este Gobierno de cobardes como el anterior gobierno de cobardes niegan que esas redadas existan.

Están ahí, a la vista de todos. Miles de madrileños las ven cada día. Algunos lo comunican por Twitter. Pero la mitad de la gente que lee mi guión no da crédito cuando le digo que son hechos reales. No sabían nada.

Siempre he creído que Felipe González mentía descaradamente cuando lo de Filesa. Siempre he tenido claro que los súbditos nazis mentían sobre los campos de exterminio. Ahora me doy cuenta de que, en realidad, sería mucho más terrible que no mintieran. Sería mucho más escalofriante pensar que, en efecto, toda esa corrupción, toda esa degeneración ocurría delante de sus ojos y ellos, simplemente, eligieron no ver.

Nunca he aceptado que el arte tenga una responsabilidad social. No soporto la condescendencia paulocoelhista de algunos autores de “cine social”. Y no creo que nadie esté obligado a escribir guiones panfletarios ni reivindicativos. Pero me preocupa seriamente no haber visto un solo corto destacable sobre el 15-M, por ejemplo. Me preocupa que todo el mundo esté a tope con The Wire, The Shield, The West Wing, Crematorio y Grupo 7, pero casi nadie de mi generación haya intentado un relato serio sobre temas políticos de actualidad.

Y me preocupa, me preocupa muchísimo que no lo hagan porque han elegido no saber nada.


SOBRE CREMATORIO (y III)

30 mayo, 2011

Por Daniel Castro

Yendo al grano, “Crematorio” está simplemente… bien hecha.

Por muchos motivos (estupenda producción, magníficas localizaciones, gran fotografía, acertado cásting…) pero, seguramente, a nosotros los que más nos interesan son los relacionadados con el guión.

– Los episodios son de una duración razonable (unos 50 minutos) para una serie dramática.

Los personajes, y la trama, son complejos. Se confía en que el espectador sea capaz de entenderlos sin secuencias de explicación o verbalización.

Ausencia de tramas infantiles o personajes costumbristas, etc. (Evidentemente, no hay nada malo de por sí en estas tramas o personajes, pero introducirlos en “Crematorio” hubiera dado lugar a un “engendro” que intentara gustar a todo el mundo).

– Pese a lo anterior, “Crematorio” es una serie ambientada en nuestro país, en un tiempo y lugar muy definidos. Un tiempo y un lugar que todos (lamentablemente) podemos reconocer pese a que, siguiendo la novela de Chirbes, la mayor parte de la acción se desarrolla en una localidad ficticia de Levante llamada Misent.

– En resumen, ya desde su génesis (la elección de una novela de prestigio), “Crematorio” tiene algo de lo que carece la ficción nacional desde hace demasiado tiempo: voluntad artística. Muchos guionistas, con razón, nos sentimos incapaces de hablar de nosotros o de nuestro trabajo como “arte”. Solemos hablar de “oficio”. Es una modestia razonable y realista, pero también denota cierta falta de ambición. El cine, o la televisión, pueden ser arte. O algo muy cercano al arte. Si uno piensa en sí mismo como alguien incapaz de alcanzar esas cotas, jamás escribirá “El séptimo sello” o “The Wire”. Es mucho más probable que se encuentre poniendo todo su ingenio al servicio de “El Inquilino”.

Afortunadamente, los creadores de “Crematorio” fueron ambiciosos.

Como ya decía en el primer post, achacarle defectos a esta serie se parece a buscarle espinillas a la hermana guapa de Claudia Schiffer, pero vamos con ello.

Pequeños defectos de una serie grande

En mi opinión, “Crematorio” peca de cierta excesiva solemnidad. Tal vez por las ganas de separarse de la ficción costumbrista, Sánchez – Cabezudo y su equipo han decidido llenar la serie de personajes hieráticos, reconcentrados y solemnes. Es cierto que la novela de Chirbes daba para hacer esta lectura, pero había otras posibles. En ellas, los personajes no hablarían siempre para que sus palabras fueran esculpidas en piedra. Echo de menos toques de mayor realismo, de naturalidad e incluso de comedia. Incluso “El Padrino”, la referencia más clara de esta serie, está trufada de celebraciones familiares, de conversaciones afectuosas y ritos religiosos. “Crematorio” resulta mucho más fría. Y esto tiene que ver con el siguiente punto…

Todos los personajes son malos. Sí, así es. Excepto un personaje episódico, la cuidadora de la (despiadada) abuela, todo el resto de los personajes parecen regirse principalmente por sus peores instintos. Rubén es ambicioso y despiadado. Su hija, interpretada por Alicia Borrachero, se permite juzgarle pero vive de él. Además, es excesivamente autoritaria con su hija e infiel a su marido. Este es un intelectual supuestamente crítico con Rubén pero… acude a él cuando ve en peligro la concesión de una beca. La nieta de Rubén (Aura Garrido) es caprichosa, vengativa, vaga y aprovechada. No sigo, porque los defectos del mafioso ruso, del corrupto concejal de Urbanismo, del contratista que abandona a su familia por una prostituta, del abogado codicioso o del encargado de hacer los trabajos sucios de Rubén supongo que os los podéis imaginar.

En mi opinión, tan planos como los personajes única e invariablemente buenos lo son los única e invariablemente malos. Una serie en la que todos los personajes tienen intenciones poco confesables resulta así algo fría: no hay con quien identificarse, no hay a quién comprender. Ni siquiera los personajes que están sufriendo (el caso del enamorado de la prostituta rusa, por ejemplo) nos son presentados de manera que empaticemos con ellos. Os pongo como ejemplo una pequeña escena sin demasiada importancia (ojo pequeño espoiler): Bertomeu es ingresado en el hospital tras sufrir un infarto cuando estaba en el calabozo policial. Trata de seducir a un enfermero para que le haga llegar un móvil y un periódico (le están prohibidos ambos). El enfermero se mantiene muy firme pese a que Rubén le hace ofertas económicas exageradamente altas. Por fin, me dije, un hombre íntegro en la serie. Es entonces cuando el enfermero, de pasada, comenta que le encantan los toros. Bertomeu sonríe: ¿le traería lo que quiere a cambio de torear una capea con Enrique Ponce? Unos minutos más tarde, el enfermero trae el móvil y un diario reciente.

Entiendo que esta es una de las intenciones de la serie, mostrar que la corrupción se contagia como una epidemia, que alrededor de toda persona exageradamente rica se extiende un terreno baldío, una tierra de cenizas, en el que arden el amor y las relaciones auténticas, y todas las relaciones pasan a ser transacciones económicas encubiertas con mayor o menor esfuerzo. Sin embargo, opino que “Crematorio” se hubiera beneficiado de permitir entrar un poco más de vida en sus episodios. Y con esto me refiero a elementos que no acudieran únicamente en apoyo de la tesis defendida por sus autores. Es decir, lo que nos ocurre cuando acudimos a una fiesta en un piso del barrio de Salamanca, temiéndonos que todos allá van a ser unos pijos que nos miren por encima del hombro y, quien nos abre la puerta es una maravillosa chica sonriente que, un par de años más tarde, acaba siendo la madre de nuestros hijos mellizos.

Pese a estos pequeños “peros”, no puedo dejar de recomendaros que veáis “Crematorio”, que acaba de salir en DVD, y os hagáis vuestra propia opinión sobre ella. Será tan respetable como la mía y, seguramente, no necesitaréis tres largos posts para expresarla.


SOBRE CREMATORIO (II)

22 mayo, 2011

Por Daniel Castro

La semana pasada, publiqué un apasionado post en el que, básicamente, me limitaba a repetir varias veces, y con diversas fórmulas, que “Crematorio” producida y emitida exclusivamente por Canal Plus era inmensamente superior a (casi) toda la producción nacional de televisión de las últimas décadas.

Ahora, una semana más tarde, os voy a intentar contar porqué.

“Crematorio” es una serie basada en la novela de Rafael Chirbes del mismo título. Me la leí el verano pasado, cuando que se estaba rodando esta serie.

La novela me resultó bastante difícil de leer, ardua y muy discursiva. Ganó el premio nacional de la Crítica en 2007, así que no niego que estuviera bien escrita (tampoco lo aseguraría con demasiado ardor). Algunos capítulos son narrados en tercera persona. Muchos otros, sin embargo, son monólogos interiores del protagonista, Rubén Bertomeu. Si tenéis cierta experiencia en este trabajo (o un poco de sentido común, cosas, por cierto, no siempre coincidentes) imaginaréis que “novela ardua y muy discursiva” y “monólogo interior” no son justo las palabras favoritas del guionista al que le toca adaptar una novela.

Efectivamente, “Crematorio” es una novela llena de pensamientos, de razonamientos, en la que la trama (intrincada, compleja y de largo desarrollo en el tiempo) aparece fugazmente, casi oculta tras inteligentes reflexiones sobre casi cualquier asunto.

Con esfuerzo uno llega a sacar en claro una pequeña línea narrativa: con motivo de la muerte de su hermano Matías, Rubén Bertomeu, poderoso constructor de unos setenta años reflexiona sobre su vida y recuerda cómo eran él y Matías cuando todavía tenían cosas en común. Cada uno escogió un camino diferente: Matías, comprometido ideológicamente, se dedicó a la agricultura ecológica pero sin excesiva constancia ni éxito. Rubén, en cambio, comenzó construyendo edificios con cierta intención social y acabó convertido en un promotor sin escrúpulos, asociado a delincuentes internacionales, inmensamente rico, con una hija que le desprecia, y casado con una mujer mucho más joven que él. Ahora, algunos de sus socios delincuentes empiezan a crearle problemas.

En resumen, la novela de Chirbes trata de ser la historia de la descomposición de la generación que “trajo” la democracia a nuestro país. Y, por lo tanto, un retrato de la corrupción material y moral (¿no van siempre unidas?) de España en los últimos años. Dos hermanos cultos y comprometidos, procedentes de una familia acomodado, acaban sumidos el uno en una especie de abulia intrascendente e improductiva, el otro en la corrupción más descarada y cínica.

La novela arranca, al igual que la serie, el día en que Matías (el hermano “comprometido”) fallece. Este acontecimiento actúa como detonante de las reflexiones de su hermano Rubén. Sin embargo, tal vez por no poder contar con el personaje de Matías para dar una contrarréplica ideológica al discurso de Rubén, Chirbes incluye en la narración también a Federico Brouard, amigo de ambos hermanos, y novelista, que recuerda lo que los tres amigos pensaban en los años setenta, cuando eran aún jóvenes e idealistas.

Sí, resumiendo, “Crematorio” la novela es, en mi opinión, una historia sobre ideales. Tal vez sería mejor decir que es una novela sobre ideales traicionados. En mi opinión, la novela enfatiza demasiado este aspecto. Rubén Bertomeu es un hombre de gran inteligencia y cultura, comprometido con la izquierda y que pasa convertirse en un despiadadísimo constructor y, posteriormente, en un delincuente relacionado con el narcotráfico.  El arco del personaje es tan espectacular como, en mi opinión, poco justificado. Hay algo de esquemático y poco verosímil en el enfrentamiento entre estos dos hermanos tan opuestos.

También encuentro bastante inverosímil que el constructor Bertomeu sea un personaje de tanta cultura, alguien que, en su juventud fuera un tipo tan comprometido con la política, con la necesidad de cambiar el mundo por medio de la arquitectura. Las personas reales de esa misma generación que se han enriquecido con la construcción en nuestro país no tienen mucho que ver con ese cínico pero culto Bertomeu que nos describe Chirbes.

(En esta entrevista, Chirbes viene a explicar qué intentaba hacer atribuyendo esos monólogos tan elevados al personaje principal: lograr que el lector entendiera y, por lo tanto, se acercara al personaje al que, en principio, más podía detestar).

Bien, llevo folio y medio comentando la novela y aún no he empezado a hablar sobre cómo Jorge Sánchez – Cabezudo y sus coguionistas han llevado a cabo la versión televisiva.

Creo que… lo haré la semana que viene.


SOBRE CREMATORIO (I)

16 mayo, 2011

Por Daniel Castro

Son las cuatro de la mañana y acabo de verme cinco episodios seguidos de “Crematorio”, la serie de Canal Plus sobre la novela homónima de Rafael Chirbes. Ya hablé de ello hace unos meses, en este post de respuesta a Chico Santamano. Es demasiado tarde para escribir mis opiniones sobre la serie. Dentro de unas horas, cuando haya dormido un rato, actualizaré este post y contaré algo más interesante y algo menos personal.

Ok. Han pasado unas cuantas horas, ya estoy algo más despierto (no más brillante).

Escribo mis impresiones sobre “Crematorio”

– Es la mejor serie española de los últimos años. Con últimos años, quiero decir dos o tres meses. La única serie comparable la produjo, también Canal Plus, hace poco: “¿Qué fue de Jorge Sanz?“.

– Las demás series juegan en otra liga.

– Se llama liga infantil.

– “Crematorio” contra cualquier serie española reciente es como Pau Gasol contra mí. Yo estoy cojo, borracho y con fiebre.

– “Crematorio” contra cualquier serie española reciente es como Andrés Velencoso contra mí. Yo con un ojo hinchado, borracho y con dermatitis facial.

– ¿No podría emitir una cadena privada generalista una serie como “Crematorio”? ¿Por qué? ¿Qué dice esto sobre esas cadenas? ¿Qué dice sobre nosotros y lo que hemos estado viendo en las últimas decadas? ¿Y sobre lo que hemos estado escribiendo?

– “Crematorio” es Strauss Kahn. El resto de las series españolas recientes son la limpiadora del hotel, huyendo por la suite, aterrorizada por lo que se le viene encima.

– Lo que le hace “Crematorio” a cualquier serie española reciente es legalmente perseguible. Ilegal. Obsceno.

– “Crematorio” contra cualquier serie española reciente es como Kasparov contra mí. Yo tengo sueño, he perdido ya la reina y estoy borracho, claro.

– En mi ciudad, contaban de un gitano que robaba a los críos sus relojes y luego les meaba encima. Pues eso.

– Viendo las series a las que nos hemos acostumbrado (series que algunos hemos coescrito, por cierto) sacarle defectos a “Crematorio” es como buscarle puntos negros a la hermana guapa de Claudia Schiffer.

– La próxima semana me dedicaré a ello.


A %d blogueros les gusta esto: