ENTREVISTA A CRISTÓBAL GARRIDO Y ADOLFO VALOR

23 agosto, 2016

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Carlos de Pando. 

Una guardia civil andaluza, un agente de movilidad madrileño, un ertzaina, un mosso d´esquadra y un legionario ecuatoriano forman el nuevo ‘Cuerpo de élite’ creado por Cristóbal Garrido y Adolfo Valor. Esta pareja de guionistas ya nos dio una buena sorpresa en 2012 cuando estrenaron la comedia ‘Promoción Fantasma’, dirigida por Javier Ruiz Caldera. Fantasmas adolescentes, estética ochentera y buenos chistes, ¿qué podía fallar? Nada, por eso les mandaron una nueva misión: una comedia de acción, esta vez, dirigida por el debutante Joaquín Mazón y con estreno el próximo 26 de agosto.

Adolfo y Cristóbal son una de las pocas parejas creativas del guión español en la que ninguno es director. Además, hacen tele, empiezan a hacer sus primeros contactos con Hollywood y, por si fuera poco, son majísimos. ¿Cómo no íbamos a hacerles una (extensa) entrevista?

Recuerdo que cuando hice el Máster de Guión de Salamanca, allá por el año 2012, vinisteis a hablar de ‘Promoción Fantasma’ y nos contasteis que estuvisteis seis años escribiendo el guión. Con ‘Cuerpo de élite’ habéis bajado la marca, no está mal, ¿no?

Adolfo Valor: Y la peli está rodada desde hace un año, ¿eh?

Cristóbal Garrido: Empezamos a escribirla meses antes de estrenarse ‘Promoción Fantasma’. Nos llamaron los productores, nos lanzaron la propuesta y nos pusimos a trabajar. Eso fue en 2012 y se ha rodado en 2015.

A.V: Hay una cosa muy guay cuando empiezas a currar bien con la gente, que es que tú quieres buscar más trabajo pero ellos tampoco quieren que quedes libre, así que nos amarraron. Por eso, como habíamos currado muy a gusto con nuestros productores, antes de que se estrenase ‘Promoción Fantasma’ nos dijeron que un jefe estaba buscando una película de este rollo.

¿Ese rollo es “comedia autonómica”?

C.G: Sí. Había dos pautas: una era humor autonómico, ese conflicto entre autonomías, y la otra era comedia de acción. Esas fueron las dos semillas que plantaron en nuestros cerebros para empezar a currar.

Hablemos de la escritura. Otra de las cosas que recuerdo que dijisteis en vuestra visita al Máster de la UPSA era que estabais teniendo problemas para vender ‘Cuerpo de élite’ en fase de escaleta porque os decían que no era graciosa, cuando todo el mundo sabe que la escaleta o el tratamiento son el mayor enemigo de la comedia que existe. ¿Cómo hacéis para solventar esos problemas con los productores? ¿Metéis chistes para que quede divertida?

C.G: Lo intentamos, pero a veces quedan tan descontextualizados que al final ensucian o no sirven para vender la historia. Porque al final para lo que sirve ese momento del desarrollo es para contar tu historia y presentar a tus personajes. Pese a que nuestros productores saben cómo trabajamos y qué tono tenemos, sí es cierto que ‘Cuerpo de élite’ fue un poco parto y, después de no sé cuántas mil versiones de escaleta hubo un momento en el que nos plantamos y dijimos que nos dejaran hacer una primera versión.

¿Cuánto tiempo pasó desde que empezasteis a desarrollar el guión hasta que os dejaron dialogar?

C.G: Pues a lo mejor hicimos unas ocho versiones de sinopsis. O siete. O un millón.

A.V: En ‘Cuerpo de élite’ fue un poco especial porque ni siquiera era sinopsis. Lo primero que les vendimos fueron los personajes, y fue tal cual los pensamos. De hecho, así fue como nos compraron el proyecto, estaban muy bien definidos desde el principio. Luego nos tuvieron que comprar la misión con la que queríamos hacer la historia. Recuerdo que pensamos un montón súper divertidas; siempre recuerdo en la que había un submarino nuclear americano con un clímax en el que no sé cómo lo terminaban enterrando en el desierto de Almería.

C.G: Unos encargados del puerto perdían el submarino y si los americanos se enteraban se iba a liar la de Dios, así que el cuerpo de élite tenía que encontrarlo y recuperarlo pero resulta que lo habían desguazado y lo habían enterrado en el desierto.

A.V: El primer comentario que nos llegó de uno de nuestros productores fue: “Esto está muy bien pero quitadme helicópteros YA”. Nosotros queríamos que fuese ‘Misión Imposible’ con personajes cachondos.

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¿No tenéis en mente al empezar que contaréis con un presupuesto normal?

A.V: Nosotros ya estamos cogiendo la fama entre nuestros productores y suelen decir “que hagan las primeras sinopsis y que se vuelvan locos y luego ya se van bajando”. Por lo menos tienen la deferencia de dejarnos soñar.

C.G: Luego, la segunda fase compleja fue la de encontrar un malo. Fue muy complicado porque no hay tradición de malos en España. En Estados Unidos siempre tienen un malo que puede ser desde un ruso hasta un redneck de la América profunda. Por eso pasamos por varias fases en las que el malo eran los americanos, luego los portugueses, luego un señor de Teruel por el rollo de “Teruel también existe”…

Será que no tenemos malos en casa…

A.V: Teníamos claro que no podía ser rollo Torrente, porque ya hay cinco o seis pelis y todas las ideas están explotadas. Además, Torrente parodia un género muy concreto que es James Bond, y los malos de Bond ya son muy parodia. Eso nos llevó a tener un malo de verdad.

C.G: Pero es que es eso que dices, ¿para qué irnos fuera a buscar los malos si en casa tenemos un millón?

A.V: Cada vez que teníamos una encrucijada tocha, nos alejábamos de la historia y en cuanto volvíamos y empequeñecíamos la peli y lo dejábamos todo más cercano entraba mucho mejor. Hablo desde encontrar el malo hasta las propias escenas. Encuentras soluciones mucho más guays que las que tenías al principio. Nuestros productores muchas veces nos decían que éramos muy barrocos, cuando lo que realmente querían decir era que éramos muy caros, pero probablemente tenían razón y lo éramos y lo que teníamos que hacer es ir a lo sencillo.

Decís que os dieron dos directrices: comedia autonómica y de acción. Año 2012, cuando todavía no existía ‘Ocho apellidos vascos’ y demás productos del tema…

C.G: En ese momento había una corriente europea que estaba funcionando muy bien que era ‘Bienvenidos al norte’, su secuela y sus remakes.

A.V: También hicieron una que se llamaba ‘Nada que declarar’. Alguien aquí pensó que se debería hacer algo así, con conflictos entre policías.

C.G: Las cadenas y algunas productoras estaban en busca de tener su propio ‘Bienvenidos al norte’ y eso que se empezaron muchos proyectos que quedaron en nada.

¿Qué pasó por vuestra cabeza en el momento en el que estabais en plena preproducción de ‘Cuerpo de élite’ y veis que la cosa autonómica se empieza a poner de moda?

C.G: Vimos estrenarse ‘Ocho apellidos vascos’, ‘Ocho apellidos catalanes’ y dos temporadas de ‘Allí abajo’. Al principio tuvimos un poco de acojone pero luego bastante alivio, porque fuimos a ver ‘Ocho apellidos vascos’ y no tenía nada que ver, y con ‘Allí abajo’, salvo por compartir una actriz, lo mismo. Son cosas distintas.

A.V: A mí me acojonó mucho más cuando se estrenaron ‘Anacleto’, ‘Kingsman’ o ‘Grimsby’, que son comedias de espías, pero luego nosotros hemos ido por otro lado. Aún así, nosotros siempre tenemos la sensación de llegar tarde a los sitios. Con ‘Promoción Fastasma’ nos pasó lo mismo con el tema de la nostalgia ochentera; ‘Espinete no existe’ llevaba un montón de años en cartel, ya se habían hecho todos los chistes de los 80 y pensábamos que nuestra peli iba a quedar un poco rancia. Y con ‘Cuerpo de élite’ lo mismo, pensamos que íbamos a llegar con la moda de los tópicos autonómicos y nos van a odiar, pero como eso es algo que escapa de nuestro control… Nosotros sabemos la película que tenemos, que es una película de acción. Somos muy cinéfilos y nos propusimos pasar por lugares comunes del género que nos encantan. Al final es por eso por lo que haces cine. ¿Cuántas veces vas a tener la oportunidad de hacer una peli de espías en España? No muchas. Así que intentamos pasar por todas las cosas que nos gustaría ver en una peli de espías. Por eso, la paraonia es en el momento en el que estrenan tres así seguidas y piensas que te lo van a fusilar todo.

C.G: También tenemos que empezar a acostumbrarnos a que lo autonómico no es un género en sí, sino que por fin estamos empezando a hacer películas que pasan en España con personajes que son españoles. Los americanos hacen películas con señores que son descaradamente de Nueva York y con otros que son claramente de Minnesota. ‘Sensación de vivir’ es dos gemelos de Minnesota que se van a vivir a Beverly Hills, y eso no es comedia estatal, es comedia de pez fuera del agua. Hay un montón de casos en España de un señor que es de pueblo, vale, ¿pero de qué pueblo? Hablar de eso no es hacer chistes regionales, sino tener un personaje con una realidad y unas tramas y, a partir de ahí, explotarlo. En ‘Cuerpo de élite’ no hay apenas chistes autonómicos.

A.V: La historia no deja de ser la de un grupo de perdedores que tienen que convivir entre ellos.

Habéis contado alguna vez también que, en ‘Promoción Fantasma’ os impusieron desde producción meter un número musical para el que tuvisteis que crear toda una trama. ¿Ha habido imposiciones de este tipo en ‘Cuerpo de élite’?

C.G: No hubo tanta imposición. Había muchos productores y luego estábamos nosotros dos, y hubo un punto en el que no todo el mundo tenía claro cómo tenía que ser esta peli.

A.V: Nosotros, cuando tuvimos ya los cinco personajes, sabíamos exactamente la peli que tenía que ser, la veíamos súper claro, y luego durante los tres o cuatro años que ha durado el desarrollo de la peli había algunos que no entendían si estábamos haciendo una spoof u otra cosa diferente.

C.G: No es que no lo entendieran, lo que pasaba era que no sabían hacia dónde querían tirar la película. Eso ocurrió hasta el momento en el que llegó un director, la canalizó y la llevó para un lado concreto. Pero imponer, no. Más allá de que nos dieran unos cánones de presupuesto, que nos dijeran que nos olvidáramos de submarinos nucleares, no recuerdo ninguna imposición muy gorda.

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¿Cómo eran esas reuniones con tantos productores a la vez?

C.G: Nos reuníamos con todos y tomábamos notas, pero llegaba un momento en el que Adolfo y yo teníamos que hablar, porque la comedia es algo muy subjetivo, a cada uno le puede hacer gracia una cosa. Por eso, al final todo pasaba por nuestro embudo y nos íbamos quedando con lo que considerábamos que era mejor para la historia en ese momento. Pero no dejaban de ser colas de opiniones que, seguramente, han hecho que la peli sea mejor.

A.V: Hay mucha gente que opina pero, al final, nuestro círculo cercano, que son nuestros productores, son gente muy respetuosa con el guión y con nosotros concretamente. Nos fichan porque les gusta nuestro rollo y no he visto a nadie que propusiera chistes concretos ni nada de eso. Creo que eso se da mucho más en la tele que en el cine.

¿Y en qué consistió ese trabajo previo al rodaje con Joaquín Mazón, el director?

C.G: Fue delicia pura. Por cambios que hubo durante el proyecto entró prácticamente tres meses antes de empezar el rodaje.

A.V: Ha hecho un trabajo cojonudo.

C.G: Ha sido el primer director en nuestra carrera que nos ha invitado a una lectura de guión con todos los actores. Parece una locura, ¿no? Guionistas con los actores leyendo un guión. Pues fue muy práctico, porque de esa lectura sacamos cosas interesantes. Por ejemplo, todas las secuencias de Joaquín Reyes y Carlos Areces las reescribimos a raíz de esa lectura porque lo que aportaban era oro. Y, además, el personaje de Joaquín creció un montón. Al principio, no tenía ni nombre.

A.V: Cuando ficharon a Joaquín Mazón nos dijeron: “Ya veréis. A Joaquín le encanta el trabajo con actores, todos se han tranquilizado muchísimo cuando han sabido que era él el director”. Joaquín llegó al rodaje como un chaval lozano y feliz y, a las tres semanas, cuando nos pasamos por el set estaba calvo y con ronchas por toda la cara. Es que es una locura, los cinco actores salen en plano todo el rato y eso tiene que ser muy difícil.

C.G: Cuando leyó el guión nos dijo: “Sé qué tono queréis, sé que tipo de pelis veis y cuáles son vuestros referentes”. Y eso es muy guay. Nos quedamos muy tranquilos.

A.V: Además, es un tío que, pese a no ser algo necesario, te pide tu opinión. “¿Esto cómo lo ves?”, nos decía. La peli se rodó hace un año y seguimos viéndonos con él. Estamos preparando cosas juntos.

C.G: Fíjate si nos pidió opinión: hay un momento de la peli en el que Byron se tira a una ecuatoriana en un ascensor y ésta dice “Esta pinga sabe a hogar”. Joaquín nos preguntó para asegurarse: “¿Dice ‘Esta pinga sabe a hogar’ o ‘Esta pinga sabe AHOGAR’?”.

‘Promoción Fantasma’ era una película muy conceptual: fantasmas y nostalgia ochentera de instituto, y ‘Cuerpo de Élite’, también lo es. ¿Os sentís cómodos trabajando este tipo de historias o preferís hacer otro tipo de comedias?

C.G: Nosotros tenemos un mogollón de ideas, pero sí es cierto que yo llevo deseando hacer una película que no sea coral mucho tiempo, pero todo lo que nos cae es así. Además, todos los personajes tienen que tener su arco.

A.V: En historias así, aquí siempre te exigen que la película pase por una serie de puntos y esquemas que son un coñazo. Si tú ves ’Doce en el patíbulo’ ves que no hay doce tramas; está la de Lee Marvin, la de John Cassavetes y la de Charles Bronson. Los demás patibularios no abren la boca. Nosotros, cuando tenemos un guión y tiene cinco personajes, se quiere que todos sean maravillosos, divertidos y con tramas.

C.G: Por ejemplo, en ‘Tropic Thunder’, el protagonista no tiene arco. Es un actor chiflado que termina siendo un actor chiflado.

A.V: Y lo mismo con el cocainómano que hace Jack Black.

C.G: Más allá de conceptos y géneros, para nosotros lo más importante es que la historia funcione.  Tener claros los conceptos puede servir para hacerla más diferente.

A.V: Tener un concepto ayuda a vender la peli. Pero, por ejemplo, ahora empezamos a coquetear con cosas en el extranjero y a veces decimos: “no queremos vender el concepto de una serie si no la vamos a escribir nosotros”. Pero es que fuera no vas a escribir guiones, van a pillar a un guionista americano. Sin embargo, sí puedes vender conceptos, porque los conceptos son universales. Aunque eso no sirve de nada si luego no tienes un guión bueno.

C.G: Es mucho más fácil vender una película que sea una comedia de acción sobre un cuerpo especial en el que cada uno es de una autonomía que una historia iniciática sobre treintañeros en una casa rural. Y mucho más fácil también a la hora de plantearte la peli: qué humor va a tener, cómo va a ser…

A.V: Nos estamos haciendo un hueco y por eso intentas diferenciarte con algo. Uno de nuestros valores como equipo de guión es que pitcheamos muy buenos conceptos, creo.

C.G: Mal, pero los pitcheamos.

A.V: Sí, pitcheamos mal. Es que luego lees a Adam McKay cuando le piden recomendaciones para pitchear un concepto a un estudio y dice que no sabe, porque no ha pitcheado un concepto en 15 años, que lo que hace es ir a un despacho con Will Ferrell y decir que va a hacer una película con él. Nosotros no tenemos a Will Ferrell, nos tenemos a nosotros y ni siquiera tenemos un nombre, así que cuando nos preguntan qué tenemos, soltamos ideas y en una reunión de media hora pitcheamos cuatro pelis.

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Habéis nombrado vuestros primeros contactos con Hollywood. Hace poco se publicó que firmabais un acuerdo con un agente de allí, ¿cómo os sale eso, en qué consiste?

C.G: Hubo un punto en el que, a raíz del remake de ‘Promoción Fantasma’, nuestros nombres estaban en Variety o en The Hollywood Reporter, era el momento perfecto, si no lo hacíamos ahí no lo íbamos a hacer nunca. Así que movimos fichas para buscar agente y hemos firmado un acuerdo con uno. Lo que está haciendo es movernos a nosotros y consiguiéndonos entrevistas con algunos productores, y nosotros estamos proponiendo cosas, de ahí a que salga algo…

A.V: Todo el mundo tiene un agente en Los Ángeles ahora, es como tener un piso en Dénia.

C.G: Es muy complicado que salgan cosas. Por ejemplo, series es muy difícil, porque tienes que tener un nivel de inglés bilingüe para poder manejarte en una sala. Es más fácil vender un formato o un concepto de serie, que un guionista de allí lo escriba y que nosotros aparezcamos como creadores y punto. En cine sería escribir una película, que la traduzcan y vender allí el guión. Esto es algo que a nosotros nos hace mucha ilusión pero en realidad estamos muy concentrados en que nuestro mercado es éste y que lo de allí es como que te toque la lotería. Nos hará mucha ilusión y seremos los más felices del mundo, pero si no pasa, no pasa absolutamente nada.

Habladme más de esos pitchings vuestros, porque se supone que son el mayor terror del guionista…

C.G: Yo hablo muy mal. Mi cabeza va a mil por hora y me cuesta mogollón organizar un discurso en mi cabeza, pero, yo que sé, derrochamos simpatía.

A.V: Dice que habla mal, pero tiene muchos menos problemas para relacionarse, es mucho más festivo. Yo, si entro a una fiesta, probablemente me quede en una esquina mirando mi vaso de cerveza. Pero poco a poco vas desarrollando músculo y algo que nunca habías pensado que se te iba a dar bien, como los pitchings, al final descubres que no se te dan mal. Ser tu propio agente es una labor comercial que tienes que hacer porque si no la haces tú aquí no la hace nadie. Aquí, en Estados Unidos o en cualquier lado. Y, al final, como en España somos cuatro gatos y hay cuatro despachos, te van conociendo e incluso agradecen que vayan dos anormales como nosotros a hacerles reír durante 15 minutos.

¿Pero cuántos pitchings habéis hecho ya? ¿Vais, os llaman…?

A.V: A veces hacemos coñas en plan “esta semana no hemos pitcheado aún”…

C.G: Es una mezcla, unas veces nos han llamado, otras hemos llamado nosotros… A veces no teníamos nada y otras decíamos de hacer una batería de proyectos, y en dos o tres semanas preparamos cuatro o cinco proyectos dependiendo de donde vayamos, con lo que pensamos que están buscando o lo que les puede interesar, ya sea Antena 3, Telecinco, una productora o estas cosas de Estados Unidos que hemos dicho.

A.V: Si alguien entra a nuestra casa y abre nuestro ordenador verá que son como los de Torbe pero con ideas de comedia. Hay material para aburrir a la industria los próximos diez años.

C.G: De hecho, dedicamos tanto tiempo a pitchear que no escribimos una puta mierda. No, en serio, lo guay de todo esto es la sensación de que nos conozcan y nos reciban. Con ‘Promoción Fantasma’ ya hicimos un pitch que fue prácticamente nuestra primera reunión profesional. Buscamos al productor de ‘Spanish Movie’ y le pitcheamos la peli.

A.V: Es muy importante no ser un imbécil. Nosotros, en comparación con la cantidad de conceptos que tenemos, trabajamos por encargo. ‘Cuerpo de élite’ es un encargo. Nosotros lo creamos todo, sí, pero alguien viene y nos dice que quiere un tipo de peli. Y ahora estamos con otros encargos. Así que lo que agradece la gente es que hagas bien tu trabajo y no des problemas. Nosotros somos bastante agradables en el trato. Lo último que quiere un productor es que venga un guionista que se crea J.D. Salinger a darle problemas. Porque si lo haces mal, lo hará otro, y si lo haces bien pero has dado tanto el coñazo que no compensa, a la siguiente llamará a otro.

Volvamos a hablar de escritura. ¿Cómo os organizáis como pareja en un caso como ‘Cuerpo de élite’, que os llega de fuera?

A.V: Creo que el esquema general cuando haces comedia, por lo que he hablado yo con otros guionistas, es que tendemos a ser vagos, pese a que Cristóbal es una de las personas más trabajadoras que he conocido en mi vida. El esquema es: eres muy productivo al principio, antes de escribir. Estás muy ilusionado y todo son ideas frescas y espontáneas con las que te ríes y de las que te vas a sustentar en los próximos años de tu vida. Y todo esto es en una semana o en dos. Luego respiras un poco tranquilo, te dicen las fechas de entrega, te sientas a escribir, piensas que esa idea no es tan divertida como creías y ahí empieza el parto; se acerca la fecha de entrega, llega el estrés y vuelven a salir ideas cojonudas en el último momento.

C.G: Al principio, una vez sabemos de qué va la peli, lanzamos ideas y nos reímos mucho.

A.V: Este momento se podría resumir como Gtalk.

C.G: Y una vez sabemos qué es lo que queremos contar, que tenemos todos los personajes bien trazados, hacemos una escaleta entre los dos, nos la repartimos y la dialogamos. Esa primera versión es una pota, vomitar todo lo que nos ha salido. Luego hay un momento en el que nos vamos unos días a un apartamento en la playa, en Altea, sin Internet, sin tele ni nada. Estamos de ocho de la mañana hasta que anochece.

A.V: Sólo salimos para ir a una pulpería.

C.G: Sí, salimos para comer y curramos hasta la noche reescribiendo. De ahí salen siempre las versiones para enseñar.

A.V: Hoy justo leía a no sé quién, un escritor de un nivel al que no llegamos, que decía que hay que escribir el primer borrador del tirón sin leer nada. Yo eso no lo puedo hacer ni de coña.

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¿Llegáis al punto de no saber al final quién ha escrito qué?

A.V: Yo no sé quién ha escrito cada parte.

C.G: Lo que pasa es que cada uno tenemos nuestras bazas. Adolfo es muy bueno en diálogos y chistes y a la hora de reescribir se nota porque se mete en diálogos…

A.V: Eso es lo que dices siempre, pero en el tráiler, por ejemplo, hay muchos chistes que yo no recuerdo haber escrito. Aunque sí es cierto que Cristóbal tiene mucha mejor memoria que yo. Yo nunca me acuerdo como nace nada. Me acuerdo de cosas puntuales como lo del submarino de Almería, pero no de dónde salió aquello. Sinceramente, no recuerdo de dónde sale cada cosa del guión, al final está todo tan sobado…

C.G: Él reescribe mucho diálogo y yo soy más de estructura y estoy reescribiendo secuencias. Nos complementamos mucho en ese sentido, al final llegas a ese punto de unión en el que cada uno tiene sus fuertes.

A.V: Yo con el paso de los años noto clarísimamente que somos más compactos y que mis carencias están mejoradas por haber trabajado con Cris y él conmigo. Yo tenía mucha dificultad para llegar a conceptos que funcionasen y ahora por obligación tenemos una cadena de mails que si no se va actualizando con ideas nuevas quedamos como el culo.

C.G: Otra cosa es que nunca ha habido un momento en el que yo propusiese algo que creía gracioso y él me decía que a él no se lo parecía, no ha habido discusiones ahí. También tenemos muy claro el tono de las pelis, sabemos perfectamente en qué liga juega cada una.

A.V: Y luego, el magma primigenio de las pelis, que son los personajes, es tan de los dos que ahí sí que no recuerdo quién dio con Byron o con Lola. Y eso es lo que sustenta todo lo demás, el árbol de Navidad que decoras luego con secuencias y chistes.

Ambos habéis compatibilizado la carrera en cine con trabajos en televisión, que siempre suelen ser bastante exigentes. Siendo vuestros últimos proyectos encargos, ¿ha llegado el momento en el que escribir cine se convierte en una obligación en lugar de en una vía de escape como fue ‘Promoción fantasma’?

C.G: Bueno, aunque sean películas de encargo las tendemos a hacer muy nuestras. Y lo de compatibilizarlo con la tele lo conseguimos currando más todavía. Yo, por ejemplo, salgo de currar a las siete de la oficina y sigo trabajando con Adolfo aunque sea por mail. Mis hijas se van a dormir pronto y, a partir de las once de la noche resucito en el mail de Adolfo.

A.V: Mis únicas horas de felicidad al día son cuando Cristóbal sale de la ofi hasta que se duermen sus niñas.

C.G: Normalmente es un trabajo que nos podemos repartir. Además, por suerte o por desgracia, en el cine hay muchos tiempos muertos, y cuando tú entregas una versión tardan en decirte algo 15 días. Entre que te pones y no te pones, tardas una semana más. Así que vas teniendo tiempos muertos para dedicarlos a otros proyectos, o a descansar, o a currar en la tele. Si esto te gusta y eres guionista, lo haces. Una cosa que me da mucha rabia son los guionistas funcionarios. Lo respeto, me parece muy bien, que cada uno haga lo que le salga de los cojones, pero esta gente que pilla un curro en una productora y que de diez a siete hace ese trabajo y no tiene otra inquietud, no le mueve nada más allá de ese curro, no le apetece contar sus historias o sus paridas es una cosa que me vuelve loco. Yo necesito estar en veinticinco proyectos al mismo tiempo porque me arde el culo. No es que sea más guionista que el que no lo hace pero sí creo que un guionista tiene que tener esa pasión. ¿De verdad no te apetece hacer nada más a parte de tu serie? ¿Algo más tuyo, más personal?

Sí, eso es pasión por el oficio…

A.V: Hay mucha gente que empieza a currar en la tele y piensa que es lo mejor que le podía pasar. Entonces, un momento, ¿antes de trabajar en la tele tú no tenías ganas de hacer cosas? ¿Realmente el trabajo que estás haciendo ahora satisface todo eso? No hablo ya de escribir películas, que es un curro que te cagas y nadie debería hacerlo a la ligera porque te tiene que gustar, hablo de, no sé, cultivar bonsáis o tener un grupo de ska. Lo digo por el perfil que se le supone a alguien que se mete a escribir guiones.

C.G: Ahí hay una cosa que es que gusta más la idea de ser guionista que ser guionista. Hay un halo en eso. Luego llegas con veinticinco años a un máster y no has escrito absolutamente nada. Eso me vuelve loco, porque cuando voy a un máster lo veo mogollón de veces. No me puedo creer que vayan a gastarse un pastón en un máster y nunca jamás hayan escrito un corto, una obra de teatro o lo que sea.

A.V: Luego, currar en la tele, entre las millones de cosas buenas que tiene es que curras más con otros guionistas que en ningún otro sitio. Ahí conoces las carreras de la gente. Hemos conocido a guionistas con mogollón de callo y todos han hecho cosas muy guays a parte de la tele. Ahora me viene a la cabeza Verónica Fernández, que es una tía con la que he coincidido en la oficina y sólo quería que me contase historias de su profesión. Al principio se pensaba algo tipo “este es el guionista gracioso que se quiere reír de mí”, pero lo que quería era que me contase toda su vida, cómo ha llegado hasta aquí, que seguro que tenía las mejores historias del mundo porque nunca ha parado de crear. Tiene Goyas y nunca ha parado de currar en la tele.

C.G: Otro ejemplo es Carlos López. Ha hecho desde los guiñoles del Plus a galas de los Goya de Rosa María Sardá, además de pelis y, ahora mismo, series como ‘La Embajada’. Son gente que tiene una pulsión por contar algo. Gente interesante de verdad.

A.V: En general, cuando me preguntan cómo llegar a dedicarte a eso y demás digo que, mientras funcione, móntatelo como quieras. Yo, por ejemplo, fui escéptico mucho tiempo con los estudios porque mi experiencia en la carrera fue decepcionante. Pero luego, de mis amigos de ‘El Intermedio’, el 80% vienen de másters de guión.

C.G: Hay una cosa buena de los másters que es el caldo de cultivo que se crea. Allí conoces a gente con la que vas a escribir.

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Estoy de acuerdo. Yo mis primeros años en Madrid los he sobrevivido gracias a juntarme con gente que conocí estudiando en el Máster de Salamanca…

C.G: Es que es eso. Yo no estudié ni comunicación audiovisual, ni másters, ni cursos, ni nada, pero conocí a gente por otro lado, de puro rebote.

A.V: A mí me llama la atención que, cuando voy a dar charlas, siempre, lo primero que me preguntan es “¿cuánto cobras?”, y la otra “¿cómo puedo meter la cabeza?”. Y lo que sé es cómo no meter cabeza en esto, y es mirando algo y diciendo “yo podría hacerlo mejor”. Y hay un grandísimo porcentaje de cinéfilos, teléfilos, estudiantes, cortometrajistas, foreros… en plan “¿pero qué es esto tan malo? ¿cómo no me dejan hacerlo a mí?”. ¿Pero por qué te tienen que dejar? ¿Cómo quieres que te busquen? Está claro que todo cuesta un esfuerzo. Llegar es recorrer un camino desagradable, pero es que la vida es desagradable.

C.G: Yo creo que la respuesta a “¿cómo meter cabeza?” es escribiendo. Es la única manera.

De hecho, recuerdo que dijisteis algo parecido en vuestra visita a Salamanca y se me quedó grabado. Fue algo como: “llegar es difícil, pero si os lo curráis, se puede”. Los estudiantes siempre escuchan experiencias muy pesimistas de los guionistas de cine y se agradece encontrar discursos como los vuestros. Es más, tú, Cristóbal, vendiste tu primer guión con 18 años, ¿no?

C.G: Eso fue una mezcla de llegar en el momento adecuado y tener algo que se pueda vender. Y es lo que decía, porque yo como meto la cabeza es vendiendo un tipo de peli que en ese momento se estaba demandando. Yo me las quiero dar aquí de guionista putilla pero sí es verdad que hay un punto a veces que hay que tener un poco de olfato en lo que se está haciendo y qué es lo que la gente quiere ver. Y, a partir de ahí llevarlo a tu rollo.

A.V: De todas formas, España creo que es el único sitio en el que conocer la realidad comercial e industrial a veces se ve como algo peyorativo.

C.G. Claro. Si hice eso también era porque yo veía ‘Scream’ y me apetecía hacer ‘Scream’. Todo nace de ahí. También se trata de ser un poco versátil. Adolfo, por ejemplo, también ha hecho programas, estuvo muchos años en ‘El Intermedio’ y encima, haciéndolo muy bien, porque se fue él, no lo echaron. Ojalá yo fuese muy, muy bueno escribiendo en una cosa y sólo me llamaran para eso, pero si sobrevives en este mundillo es porque sabes moverte de un lado para otro: sabes escribir series para señoras en prime time y al mismo tiempo haces comedias locas para el cine.

A.V: Esto no es ser pesimista, es verdad: cuando empiezas, todo el mundo te va a decir lo que no puedes hacer; a mí me han dicho mogollón de veces que no se puede hacer cine, o que cuando te metes de guionista de programas es muy difícil dar el salto a la ficción… Y todas esas cosas son ciertas y tú te las crees. Pero yo he hecho programas, he podido hacer series de ficción, he podido hacer cine, he vuelto a la tele, me he vuelto a ir al cine… Si quieres excusas para no hacer cosas las vas a encontrar a porrillo, porque todo el mundo está deseando decirte que no se puede, pero, a la vez, todo el mundo quiere encontrar a gente que mole.

Y así habéis logrado ser de los pocos guionistas de cine no directores que hay en España trabajando…

C.G: Pero eso también es un hándicap. Por un lado es bueno que eso esté pasando, porque habla bien de nosotros y habla bien de la industria, que ha dado el paso de cineasta autor a pelis más comerciales. Pero, por otro lado, hace que los procesos se dilaten más porque hay que encontrar un director. Ahora hemos dado con Joaquín y le queremos para nosotros solos. Está bien que haya directores que no quieran ser guionistas; si ya hay un director que sea muy bueno como director, que nos deje a nosotros escribir los guiones.

Entonces, ¿hacen falta más guionistas que no dirijan o directores que no escriban?

C.G: Hacen falta muchos más directores. De comedia, o de thriller, o de lo que sea, da igual. Directores de encargo que no sean guionistas.

A.V: Lo que ya no hacen falta ahora mismo son más guionistas de comedia. El cupo está lleno. Hold the door. Hodor.

 

 


PODCASTS DE GUIÓN, BLOGS CATALANES Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

29 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. “Hay productores que son muy listos. Se ha dado el caso, de hecho, de productores que saben lo que hacen”. Tiene ya una semana y pico, pero esta entrevista a José Luis Cuerda merece abrir la tanda de enlaces de esta semana.

2.  A lo mejor este enlace con 10 consejos para escribir loglines os viene bien para cuando vayáis a ver a uno de esos productores que dice Cuerda.

3. Álex Catalán es el director de fotografía de películas como ‘Camino’, ‘Habitación en Roma’, ‘También la lluvia’ y, por supuesto, toda la filmografía de Alberto Rodríguez, incluida ‘La isla mínima’, por la que ganó el premio Goya. Canal Sur le dedicó recientemente este pequeño pero interesantísimo reportaje:

4. El guionista Arnau Margenet tiene un blog en el que analiza guiones de películas. Su última disección ha sido al guión de ‘Drive’.

5. Así que, el guión de esta semana es ‘Drive’, escrito por Hossein Amini.

6. Por cierto, ¿conocíais este blog de guión en catalán? Pues una manera de empezar a hacerlo es este post de Rodolf Giner“La millor professió del món”.

7. Esta semana se ha estrenado el podcast sobre guión de Antonio Trashorras, “Courier New”, y lo ha hecho con Virginia Yagüe, Adolfo Valor y Cristóbal Garrido como invitados.

8. Y, para terminar con la tanda, un par de críticas. En concreto, de ‘Ilusión’, de Daniel Castro, que se proyectó en el Coral Gables Art Cinema de Miami y han hablado muy bien de ella aquí y aquí.

¡Buen fin de semana!


#JORNADASPROFESIONALES: DÍA 2

10 diciembre, 2014

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

Las “X Jornadas Profesionales: Guionistas y Mercado Audiovisual” de Madrid organizadas por Abcguionistas y Ars Media continuaron con su segunda sesión el pasado domingo, donde los asistentes pudieron disfrutar de las ponencias de profesionales como Jose Luis García Berlanga, Manuel Ríos San Martín o Cristóbal Garrido. Fueron charlas de temática más variada que las del día anterior, donde se trataron temas que iban desde la producción low cost –con Hugo Serra–, las web series como manera de entrar al mercado o el funcionamiento de TVE de la mano de José Morillas.

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Los asistentes de las Jornadas Profesionales durante la segunda sesión.

El primer ponente del día fue José Luis García Berlanga, director, guionista y productor de televisión, que centró su intervención en su forma de trabajar en el medio desde los puestos antes nombrados. Berlanga ha trabajado en series como ‘Hospital Central’, ‘MIR’ o ‘Villarriba y Villabajo’ y, en la actualidad, se encuentra desarrollando un proyecto para televisión basado en la vida de Miguel de Cervantes. “Es nuestra marca más conocida fuera tras el Real Madrid-Barcelona”, contó. Berlanga afirmó además que lo que le gusta es “trabajar en ideas diferentes a las que se están desarrollando en la actualidad”, para ello, dijo que “hay que estar constantemente al día”. También comentó que una de las realidades más duras de la televisión es que “si no la estrenan, tu historia no existe”.

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José Luis García Berlanga durante su ponencia.

Berlanga lleva muchos años en la profesión, algo que le ha permitido pasar por innumerables despachos y reuniones A modo de anécdota, contó que, una vez, en una cadena le dijeron que a un guión suyo “le falta un 30% de ternura: una abuela y un niño”. El hijo del director de ‘El Verdugo’ dijo que le agradaba trabajar siempre con equipos de guionistas: “Me gusta aportar mi experiencia como productor al equipo para economizar los rodajes”. También dio consejos sobre la preparación de proyectos, diciendo que, en las biblias, lo ideal es “no poner adjetivos” y limitarse a contar “cómo es la idea”.  “En mis biblias hago sinopsis de una página de todos los capítulos de la temporada”, afirmó. Finalmente, recomendó a los asistentes “hacer equipos” con gente de su afinidad para “vender y levantar proyectos”. Para presentar estos proyectos, Berlanga dijo que es imprescindible hacer un buen pitch, pero siempre “conociendo las limitaciones de cada uno”.

El siguiente ponente del día fue José Morillas, que se encargó de explicar la mecánica de Televisión Española, en la que lleva trabajando más de 25 años como guionista, director, analista de programas e investigador. Aseguró, nada más empezar, que la maquinaria de TVE es tan complicada que “da para una tesis”. Morillas alentó a los guionistas a presentar sus proyectos ellos mismos a la televisión, sin esperar a tener una productora que les apoye, porque ellos “son la matriz del proyecto”. Así que, “¿por qué no hacerlo?”, añadió. Por eso, recomendó que no piensen en Televisión Española “únicamente como TVE, porque hay más canales y más medios dentro”. Además, recalcó la importancia que están teniendo los productos “Marca España” dentro de la cadena en los últimos tiempos: “Al no haber publicidad, la mayoría de los productos llegan gracias al patrocinio cultural”, subrayó.

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José Morillas explicando los entresijos de TVE.

El guionista Manuel Ríos San Martín fue el siguiente en continuar con las Jornadas. Lo hizo con un profundo análisis de la situación del mercado televisivo actual y dando a los asistentes algunos consejos –basados en sus experiencias– para conseguir entrar en la industria. San Martín comenzó haciendo un balance del momento en el que nos encontramos ahora mismo, echando la vista atrás para entrar en situación: “La crisis económica llegó a la televisión cuando TVE decidió no emitir los nuevos episodios de ‘Isabel'”, comentó, “desde entonces, llegó a haber más de 200 capítulos de series en prime time sin emitir”. Sin embargo, afirmó que en la actualidad “la cosa está mejorando” pero que, eso sí, “se paga menos que antes”. Manuel Ríos es el coordinador de guión de la serie ‘Sin identidad’, a la que llegó tras dejar la productora Boca a Boca. “Me llamaron para trabajar en la serie gracias a un proyecto que presenté un mes antes en la cadena y por el que me dijeron que no”, contó. Esta experiencia le sirvió para insistir a los guionistas presentes en la sala que “hay que estar entrenado para que, cuando llegue una oportunidad, no se deje pasar”, porque, como dijo, “vender un proyecto es muy difícil, pero sirven como carta de presentación para que te llamen en el futuro”.

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El guionista, director y productor Manuel Ríos San Martín.

Entrar en el mundo audiovisual es muy complicado pero, como dijo San Martín, “no es imposible”. Es algo que requiere mucho esfuerzo y dedicación aun en las peores condiciones: “Cuando me pagaban mal en una serie pedía que me diesen más responsabilidades, así al menos me motivaba. Gracias a esto terminé dirigiendo y produciendo”, afirmó. Sin embargo, también dijo que, siendo el de guionista un trabajo tan duro, “hay veces en las que hay que plantearse si realmente es lo tuyo”.

El segundo día de las Jornadas Profesionales continuó por la tarde con la ponencia de Hugo Serra y su taller sobre cine low-cost. Serra, que es un experto en la materia, ha firmado un documental llamado ‘Baratometrajes 2.0 – El futuro del cine hecho en España’, junto a Daniel San Román. Serra empezó diciendo que con una película low-cost “cumples tu sueño de ser cineasta”, pero que “no se hace industria”. Pese a esto, comentó que “cada vez hay más plataformas low-cost y circuitos donde está funcionando y hasta puedes lograr distribución”.

A partir de aquí, Serra dio una serie de consejos para levantar un proyecto propio a los asistentes, como, por ejemplo, sistemas de financiación y distribución. Respecto al crowdfunding comentó que “hay que trabajar muy duro en él y convencer a las tres F’s: family, friends and fools”. Uno de los peros de este sistema de financiación, según contó Serra, es que “si fallas, la gente pensará que no eres capaz de enfrentarte a la película”. Por eso, recomendó que, antes de empezar una campaña de crowdfunding, es bueno “participar en la de otra persona para saber cómo funciona”. Respecto a la posible participación de empresas, Serra aconsejó que, lo ideal es hacer “un análisis de las que puede llegar a encajar en el proyecto”. También insistió en la importancia de los festivales para dar a conocer tu proyecto: “Es algo vital”, dijo. “Pero prueba sólo con Festivales de Clase A si la película tiene el estilo de esas competiciones”, matizó.

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Hugo Serra durante su taller de low-cost.

El último invitado del día fue el guionista de Cristóbal Garrido, que habló de las web series como forma de entrar al mercado. Garrido es el co-creador de la exitosa ‘Con pelos en la lengua’, que cuenta con más de 20 millones de visionados en Internet. “El mayor error de los que empiezan a hacer web series es que quieren triunfar en la tele. Una web serie triunfa cuando está pensada para Internet”, comenzó explicando. El primer consejo que dio a los asistentes fue que hagan “web series para un público que esté necesitado de ficción”, y lo justificó con su propia experiencia: “En Internet triunfa el sexo, los vídeos de gente dándose hostias y los gatitos. Nosotros tiramos por el sexo y nos fue bien”. ‘Con pelos en la lengua’ habla de sexo sin tapujos y lo hace en forma de comedia, formato que Garrido aseguró ser el mejor para web series porque “es más fácil que quede bien”.

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Cristóbal Garrido aconsejó a los asistentes sobre la creación de web series.

Para seguir animando a los guionistas a lanzarse a probar suerte a la red, Cristóbal Garrido contó que gracias a su web serie logró “las reuniones más importantes de su carrera profesional”, algo interesante si se tiene en cuenta que es el actual coordinador de guión de ‘Velvet’ y tiene una carrera en cine gracias a éxitos como ‘Promoción Fantasma’.

Respecto al formato, Garrido dijo que a ellos les ha ido bien “con capítulos muy cortos”, pero que, por ejemplo, otra web serie de éxito como es ‘Malviviendo’ también “ha tenido éxito con capítulos de hasta 40 minutos”, según contó el guionista. Otro consejo que dio fue el de grabar la serie del tirón: “Youtube es un cementerio de web series porque la gente pierde la ilusión a mitad del camino, por eso lo mejor es rodar todos los episodios seguidos”, y continuó sugiriendo, para finalizar, que “hay que crear mucho contenido para promocionar el producto”, es decir, “redes sociales a saco”.


#MADMENCLASS: LOS JACQUEMETTON EN ESPAÑA

12 mayo, 2014

Por Alberto Pérez Castaños.

Fotos de Héctor Beltrán.

Los días 22 y 23 de marzo pudimos disfrutar de la primera de las dos Masterclass de guion organizadas por ALMA, que trajo a Madrid a Greg Daniels, el nombre que siempre aparece. Fue todo un éxito, como no podía ser de otra manera después del tremendo trabajo de meses y meses que han realizado desde la Junta del sindicato guionistas como Teresa de Rosendo, Josep Gatell, Cristóbal Garrido o Carlos de Pando entre otros, que no solo se esfuerzan para dar la oportunidad al resto de guionistas de disfrutar de experiencias como estas clases magistrales, sino que también están luchando cada día para mejorar la situación del sector.

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Cristóbal Garrido presenta el acto junto a Inés París y Virginia Yagüe

Este fin de semana fue el turno de la segunda Masterclass, gracias a la cual pudimos conocer un poco más a André y Maria Jacquemetton, el matrimonio que está detrás del guion y la producción ejecutiva de Mad Men. Alrededor de 200 personas se volvieron a dar cita, –esta vez en Conde Duque en lugar de en el Matadero– para escuchar a esta pareja hablar sobre los entresijos de una de las mejores series de los últimos tiempos de una manera cercana y desmitificadora, así como de sus inicios en el salvaje mundo del guion, que en Hollywood es más bonito, pero igual o más complicado que aquí.

Los Jacquemetton comenzaron la primera de las dos sesiones hablando de cómo aterrizaron en la industria americana. Ahora están en la élite, podrán decir el resto de su vida que escribieron en Mad Men, pero les costó lo suyo llegar a la cima. Empecemos con André: francés de nacimiento, llegó a Estados Unidos gracias a una beca de deportes –jugaba al fútbol– y empezó trabajando “de cualquier cosa” para mantenerse. Maria también empezó desde abajo. Trabajó, por ejemplo, de ayudante de un agente literario, donde pudo conocer a actores y aprovechaba para leer todos los guiones que llegaban a sus manos. En su primer trabajo en una serie de televisión –de becaria– aprendió, según dijo, a “escuchar y a reescribir”. De esta primera época dejaron varias perlas a modo de lección de vida guionística demostrando que, en el fondo, allí no es tan diferente que en el resto del mundo: a ambos les costó años llegar; “años” no son dos o tres, sino diez. En cualquier caso, nunca dejaron de escribir. Además, aseguraron que no hay una forma estándar de llegar, pero lo que sí tienen claro es que “no basta con tener talento: hay que ser buen compañero y saber trabajar en equipo”.

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André y Maria Jacquemetton durante la primera sesión de su Masterclass

El primer trabajo fijo que tuvieron como guionistas fue en la serie Los vigilantes de la playa, con la que se trasladaron a Hawai a vivir y a escribir. No fue hasta unos años después cuando se toparon con el hombre que les ofrecería el trabajo de sus vidas. Mientras pasaban por Cazatesoros y Star Trek: Entreprise, los Jacquemetton conocieron a Matthew Weiner, que por aquel entonces escribía en la serie Becker. “Le conocimos porque coincidíamos con él al salir a fumar en el estudio”, contaron. En aquellos encuentros, Weiner les comentaba que estaba trabajando en un piloto. Al cabo de unos años, Weiner les llamó y les dijo que había vendido aquel proyecto y que los quería escribiendo con él. Esa serie era Mad Men.

Como es evidente, cuando uno comienza a trabajar en una serie no espera que vaya a hacer historia, por eso, según contaron los Jacquemetton, empezaron a escribir en Mad Men sin ninguna presión: “Al principio, el único objetivo era hacerlo lo mejor que podamos, y mirad hasta donde hemos llegado”. Empezaron un total de siete guionistas en la sala de la primera temporada, de los cuales cinco era conocidos del showrunner, Matthew Weiner. Este dato sirvió a Maria para confirmar que “es fundamental que tus compañeros de trabajo además sean tus mejores amigos”. Sin embargo, no por ello deja de haber competencia entre compañeros: “Los trabajos creativos atraen a gente difícil, con la que puede ser complicado trabajar”, comentó André poco antes de soltar una de las frases de la jornada: “Los guionistas somos seres dañados”, refiriéndose a la compleja personalidad y complicadas vivencias que suelen haber detrás de los escritores, una idea que, por cierto, su mujer no compartía.

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Unas 200 personas acudieron a la Masterclass de los Jacquemetton

Mad Men es una serie compleja que trata temas delicados y aspectos muy crudos de la naturaleza humana. Por eso, no es difícil imaginar que en su sala de guionistas las emociones siempre deben estar a flor de piel, algo que los Jacquemetton confirmaron: “A veces, entrábamos a la sala y todos estaban llorando porque alguien estaba contando sus penas”. Según contaron, los guionistas se preocupaban de que las tramas estuviesen lo más ligadas posible a su propia realidad y, para ello, intentaban que alguien del equipo hubiese pasado por esas experiencias, ya sea un trauma, un divorcio… Pasaban juntos el tiempo suficiente como para confiar los unos en los otros a la hora de contar sus experiencias más oscuras: “Hay que estar dispuesto a mostrar tus cicatrices, de sangrar sobre la mesa, porque de ahí es de donde salen las buenas historias”. Toda esta crudeza puede sonar exagerada vista desde fuera, pero todos nos empezamos a hacer a la idea cuando contaron cómo era un día de trabajo en la serie: empezaban a las 9:30 de la mañana y la jornada era de unas 12 horas, los teléfonos estaban prohibidos en la sala y nadie podía salir de allí –menos para ir al baño–, ni siquiera para comer, ya que les traían la comida de fuera. Como tuiteó el sindicato ALMA: “El drama al servicio del drama”.

André y Maria Jacquemetton aseguraron haberse echado las manos a la cabeza en varias ocasiones al conocer algunos detalles de la industria española. Uno de ellos fue sobre la figura del showrunner: “Nos hemos enterado de que aquí el showrunner no es guionista. De verdad, no sabemos cómo puede funcionar”, dijeron mientras todos asentíamos con todo el dolor de nuestro corazón. Aprovecharon esto para hablar de la figura Weiner como mandamás: “Matt decide todo; un showrunner tiene que ser capaz de controlar todos los aspectos de su serie y de escribir cada capítulo él solo si quisiera. Debe estar presente en todas las reuniones, decidiendo en cada departamento, desde peluquería hasta vestuario. Es el general del batallón”, explicaron.

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Y como general del batallón, donde primero da órdenes es en el inicio de la construcción de la temporada. “Nos juntamos unas nueve semanas antes del inicio de la producción a informarnos, documentarnos y compartir las ideas. Matt nos pedía llegar a cada inicio de temporada con diez posibles tramas nuevas y nosotros las teníamos que vender”, contaron los Jacquemetton. Sobre esto, dijeron que un guionista tiene que saber cómo vender sus ideas, actuando, hablando… “En el equipo de Mad Men no gustan los guionistas que no hablan en las reuniones”, contaron.

Siguiendo con la construcción de la temporada, André y Maria explicaron que, tras un mes hablando de hacia dónde quieren ir, una vez tienen el mapa de tramas listo –el cual generan cortando las escenas en papel y mezclándolas sobre una mesa– y el episodio escaletado, el guionista al cual se le ha asignado ese capítulo se va de la sala durante dos semanas a escribir el primer borrador; una vez pasados esos días estipulados, Matt Weiner se encarga de reescribirlo en tres días para luego terminar una segunda versión en una semana. El presupuesto inicial era de unos dos millones de dólares por capítulo, pero han terminado teniendo casi cinco.

Tras desmenuzar la forma de trabajar en Mad Men, los Jacquemetton pasaron a hablar de la figura del guionista y de su manera personal de ver la profesión. Respecto a las relaciones con directivos, afirmaron que éstos “se sienten incómodos con nosotros porque los guionistas somos más inteligentes que ellos, por eso hay que llevarlos a nuestro terreno”. Y opinaron que si un guionista “no sabe lo que pasa en todas las áreas, desde edición hasta plató, nunca será un buen escritor”. Por otro lado, comentaron un problema habitual que están observando últimamente relacionado con los guionistas jóvenes: “Escriben cosas que nunca han experimentado, y se nota”. Por eso, recomendaron encarecidamente “salir a la calle a investigar sobre lo que vas a contar; si vas a escribir sobre un fontanero, vete con un fontanero”. Maria, por su parte, dijo que para escribir se inspira en historias de gente que conoce o que le han contado.

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También hablaron de las épocas malas que suelen pasar los guionistas, que ellos también las tienen: “En momentos bajos lo que mejor que puedes hacer es escribir siempre que puedas y reinventarte mientras te llega una nueva oportunidad”, y aprovecharon para dar otra lección de cara a enfrentarse a un nuevo trabajo: “Tienes que dar la sensación a quien te va a contratar de que vas a ser un solucionador de problemas, que puedes hacer de todo”.

Actualmente los Jacquemetton ya no forman parte del equipo de guionistas de Mad Men. En la que será la última temporada, la séptima, no han participado. “Preferimos dejarlo en el punto álgido y empezar proyectos propios”, explicaron. Ahora mismo están inmersos en la adaptación que está produciendo la Warner de la novela gráfica DMZ, escrita por Brian Wood para DC. Lo cierto es que no pudieron dar muchos detalles al respecto, solo que ya están escribiendo. La séptima temporada de Mad Men será el cierre definitivo a la serie, pero estará dividida en dos partes, emitiéndose la última tanda de capítulos el año que viene. André contó que la idea de dividirla fue de la cadena, pero que Matthew Weiner estuvo de acuerdo con la decisión.

Como responsables de sus propios proyectos, los Jacquemetton se han tenido que enfrentar a muchos pitches y ofrecieron su visión sobre este momento tan temido por todos los guionistas. André no dudó en afirmar que “escribir un guion es la mitad del trabajo, mientras que la otra mitad es saber venderlo y venderte a ti mismo”. La pareja contó que no saber venderse hasta bien avanzada su carrera es uno de los grandes errores que han cometido profesionalmente. “Los guionistas solemos ser personas tímidas, es normal que nos cueste hacer un pitch, pero hay que aprender a dar un espectáculo cada vez que vendes tu producto”, dijeron. Para esto recomendaron a todos los guionistas que se apuntaran a clases de improvisación e interpretación. “Un pitching siempre es algo complejo, ya que no sabes con quién te vas a encontrar, eso sí, cuanto más corto mejor, 20 minutos es largo, 10, perfecto”, concluyeron sobre el tema.

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Instantes antes de entrar a la Masterclass

Si la idea de que el showrunner español no escribiese guiones les hizo echarse las manos a la cabeza, cuando se enteraron de que en España se escriben biblias de hasta 100 páginas, y gratis, se quedaron boquiabiertos. Contaron que, en Estados Unidos, las biblias son de unas 30 páginas, en las que dedican las 12 primeras a hablar de “la idea general del proyecto” y el resto “a los personajes, cuál será su viaje en la serie y los temas de la temporada”. “En nuestro país no les gusta leer, por eso las hacemos de 25-30 páginas. Lo que hacéis aquí nos parece una locura. Solo con un sindicato fuerte se puede llegar a conseguir que las productoras paguen por biblias, pilotos y primeras versiones”, sentenció Maria.

Otro aspecto que les sorprendió es que aquí no tuviésemos agentes. En Estados Unidos, la figura del agente es indispensable: “Conocen a todos los productores ejecutivos y hablan cada día con ellos para saber qué están buscando por si algún cliente suyo pudiese encajar en el proyecto”, explicaron.

Sin duda, uno de los momentos que permitió a los fans de Mad Men recrearse fue cuando los Jacquemetton contaron detalles de momentos puntuales y claves de la serie. De estos detalles se pudo saber que, por ejemplo, las escenas suelen ser largas y pausadas porque a Matthew Weiner le gusta que los actores se recreen en sus diálogos. Explicaron que los directores obedecen órdenes directas del guionista que ha escrito el capítulo en el que está trabajando; el escritor está con él durante el rodaje y, si éste opina que los diálogos se han interpretado más rápido de lo que él tenía pensado, sin, por ejemplo, respetar silencios clave, se lo hace saber. También pudimos saber que, desde la sala de guionistas, estructuran cada temporada como un gran episodio, usando gráficos para observar los picos emocionales. Normalmente, utilizan el capítulo 12 para el clímax. Otra curiosidad: Weiner decidió articular una temporada poniéndole sabores de helado a cada episodio.

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Respecto a la relación con el espectador y la posibilidad de llegar a decepcionar al fan con alguna decisión tomada en la sala de guionistas, los Jacquemetton afirmaron que ellos jamás escriben pensando en un público concreto, sino que lo que buscan con su escritura es que les guste primero a ellos y que les emocione.

Tras ocho horas en dos días, el matrimonio Jacquemetton se despidió entre aplausos asegurando que estaban encantados con la experiencia de haber venido a España, poniendo así fin a las visitas estelares desde Estados Unidos. Como se ha citado al principio, que hayamos podido disfrutar de estas citas internacionales ha sido gracias a meses de trabajo por parte de la Junta del sindicato ALMA, a los que hay que dar la enhorabuena y las gracias por el esfuerzo realizado, del que pueden sentirse más que orgullosos. Una de las muchas conclusiones que se pueden sacar de ambas clases magistrales es la importancia de tener un sindicato fuerte y unido para mejorar las condiciones laborales del guionista y para que, conforme nos vayan visitando profesionales americanos a los que admiramos, les envidiemos cada vez un poco menos.

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ENTREVISTA: CRISTÓBAL GARRIDO Y ADOLFO VALOR, GUIONISTAS DE “PROMOCIÓN FANTASMA”

3 febrero, 2012

Por Antonio Castelo.

¿QUIÉN PREGUNTA?

Antonio Castelo, humorista, fundador del portal de humor Papanatos, alérgico al marisco, amigo de Cristóbal Garrido y compañero de piso de Adolfo Valor.

¿QUIÉN RESPONDE?

Cristóbal Garrido, guionista de series como Gran Reserva, Gran Hotel, creador de “Con pelos en la lengua“, ha hecho pelis con títulos locos y no vocaliza cuando habla.

Adolfo Valor, guionista de “Homo Zapping” y “El Intermedio”. No le cuenta a cualquiera que fue guionista de “El diario de Patricia”, creador y director de la serie web “Tú antes molabas” y nunca bebe agua del grifo.

¿DE QUÉ HABLAN?

De “PROMOCIÓN FANTASMA“. Película escrita por Cristóbal y Adolfo y dirigida por Javi Ruiz Caldera. Se estrena HOY en cines de toda España y la Fotogramas le ha dado las mismas estrellas que a “Moneyball”. ¡Chúpate esa, Sorkin!

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Antes de empezar pido encarecidamente a Adolfo que no vaya de gracioso con las respuestas. GRACIAS. (Si. ¡Ahora voy de periodista! A lo Ana Pastor).

AV: Me parece justo. Pero al final me dejáis que cuente un chiste. ¿Os sabéis el del perro Mistetas?

CG: Gracias, Señor.

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Esta película es el fruto de un espíritu de resistencia al desánimo increíble. Creo que han sido casi 6 años desde que empezasteis. ¿Cuándo peligró la peli de verdad? Cuándo pensasteis: “Esto no se hace”.

AV: Yo lo pensé seriamente hacia el tercer o cuarto año. No recuerdo exactamente, pero el guión empezó a criar polvo en un cajón bastante tiempo. Luego Cristóbal dio un vuelco radical a su vida (y no, no fue salir del armario, que lo tiene pendiente) y dijimos: “aprovechamos y reactivamos Promo”. Nos impusimos como tarea mandar, cada uno, una vez a la semana, el guión a una productora. Y la primera a la que lo llevamos, nos compró el guión e hizo la película.

CG: Adolfo aún cree que la película puede no llegar a ver la luz. Yo sin embargo soy tan optimista como cabezón. Tenía clarísimo que ese guión iba a hacerse sí o sí y así fue. Si tardamos tanto fue por una cuestión de curro. La tele nos quitaba mucho tiempo, pero cada vez que lo retomábamos, dábamos un paso más y teníamos una versión mejor.

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La discusión más tocha durante la escritura del guión. Venga. Que yo he oído unas cuantas bastante heavys.

AV: Uf. Díficil. Hemos tenido peloteras serias. Generalmente porque a mí me entran mil inseguridades y quiero reescribir hasta el día del juicio final. Y Cris es más de “para ya, porque a partir de ahora, lo que toques sólo va a empeorar el guión”. Al final, el cabrón siempre aprovecha un momento en el que estoy llorando en una esquina, para guardar el documento y mandárselo a los productores.

CG: jajajaja… Nos hemos peleado poquísimo para un proceso tan largo. Por suerte, teníamos muy claro el tono de la peli y jamás hemos discutido sobre si algo hacía gracia o no. La más gorda fue este verano en mi casa. Generamos TAL MAL ROLLO que la cosa sólo podía acabar de una forma: se nos coló un murciélago en el salón. Adolfo cogió un cojín, se cubrió la cabeza y se encerró en la cocina. Yo me tiré media hora intentando echarle con un cuadro. ¿El motivo de la bronca? Adolfo no veía lógico que hubiera un micrófono en la sala de ensayos de una coral. ¿!? Al final gané yo y el micrófono se quedó… Pero porque no salió de la cocina en toda la noche.

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¿Qué ha hecho el otro de bueno por la película? ¿Cuál es el valor diferencial de Adolfo y cuál el de Cristóbal?

AV: Cristóbal dispara ideas con una velocidad malsana. Yo soy más lento. Y como viene del thriller y el culebrón, no me compra ni una sola idea que no implique un mínimo de 14 giros argumentales en cada secuencia. Por el contrario, él viste peor.

CG: Adolfo se ha tirado media vida currando en “El intermedio”, la otra media se la pasa probándose zapatos en El Ganso. Tiene mucha facilidad para los chistes y los diálogos. Yo creo que soy más de situaciones cachondas y estructura… Somos un buen tándem. Adolfo, te quiero.

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Yo echo de menos más comedia en la peli. Más líneas. Más chistes. ¿Dónde cojones se han quedado? Yo leí el guión y estaba petado de oneliners.

AV: Se han ido cayendo. Fíjate que yo no los echo de menos. Y eso que después de hacer tanto humor en tele yo ya he visto Matrix y sólo veo la realidad decodificada en forma de oneliners. Pero al final lo que importa es la historia. Una situación cómica siempre aguanta mejor que un chiste. Además, qué coño, esto no es El Club de la Comedia ni, Dios no lo quiera, Papanatos.

CG: Cuando vimos la peli por primera vez lo primero que hicimos fue limpiarnos las lágrimas. Después los productores nos miraron en plan “perdonad por quitar algunas cosas”. No sabíamos de qué nos hablaban. No echamos nada de menos, la verdad. Puede que la peli haya perdido en chistes verbales, pero ha ganado en ritmo (¡al fin una comedia de 90 minutos!) y en emoción. Así que si tenemos en cuenta la respuesta anterior… No queda nada del trabajo de Adolfo Valor en la película. Jajaja.

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ADOLFO: Cristóbal, tío, te dije que me llamaras antes de salir de casa. ¡Vamos iguales!

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¿Cuál ha sido la imposición de guión más jodida que os habéis comido con patatas porque venía directamente de los productores?

AV: El número musical de Shakira. Tuvimos que incorporar una subtrama entera para que ese número tuviera sentido. Al final ha quedado muy bien. Yo cuando lo vi casi lloro. Y yo no suelo llorar más de tres veces al día.

CG: Y bueno, el personaje de Jorge cambió un poco el rumbo. Nosotros lo veíamos más como una especie de Elijah Wood en “The Faculty”, en plan el chico “invisible” del insti que después de muerto se convierte en más invisible aún, pero después de varias versiones se optó por darle un rollo más fucker y deportista… es decir, el polo opuesto al personaje de Elsa, una gótica que jamás se enrollaría con un tipo así.

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Durante la gestación, desarrollo y remate de este guión habéis pasado casi todos los sábados de casi todos los fines de semana de los últimos 5 años en el salón o en el despacho, de la casa que comparto con Adolfo, escribiendo. Todos esos sábados yo me he levantado de resaca. ¿Cuál es la visión más jodida o más loca que habéis tenido cuando abría la puerta de mi habitación?

AV: Por fin hablamos de TI, Castelo. Estaba empezando a preocuparme.

CG: La mesa donde trabajamos está pegada a tu cuarto de baño… te hemos visto entrar y salir de la ducha y he de decir que Antonio Castelo tiene los huevos más gordos y colganderos que he visto en mi vida. Es un auténtico bóxer humano.

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¿A qué restaurante habéis ido más a comer esos sábados de escritura? ¿Algún descubrimiento remarcable?

AV: El Naia en la Plaza de la Paja nos ha abastecido más y mejor que ningún otro. Tiene, además a las camareras más guapas, simpáticas y francesas de todo Madrid. En el tramo final, el Moctezuma, en una callejuela de los Austrias, me ha hecho feliz.

CG: Eso en nuestra última etapa de La Latina. Pero en los primeros años comimos mucho en el favorit de Sevilla, ojo. Las ensaladas más pesadas ever.

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Cristóbal ¿ves posible que Adolfo pille cacho con alguna starlette televisiva en el estreno?

CG: Han confirmado Los Vivancos. Son muchos y bailarines… seguro que tiene alguna oportunidad.

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Adolfo ¿crees que Cristóbal se abstendrá de ir vestido completamente de Pull&Bear por una puta vez? (Adolfo se ha comprado una chaqueta Mark Jacobs en Nueva York para la Premiere… ¡QUÉ GAY!).

AV: Cristóbal tiene un resentimiento proletario muy grande. Y, a pesar de que ahora es mucho más rico que yo, no concibe gastarse más de cinco euros en una prenda. Esto le lleva a looks demenciales que yo no apruebo. Pero, vaya, allá cada cual con su conciencia.

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Last question: ¿Creéis que algún día me podréis pagar/agradecer lo suficiente que os haya vendido el guión al productor que finalmente ha hecho la peli? Quiero que esta respuesta sea una oda a mi persona, ya que esta noche en la Premiere me veo obligado a pasar desapercibido.

AV: Por fin hablamos de TI, Castelo. Estaba empezando a preocuparme.

CG: Si ahora a pasar un contacto lo llaman vender un guión, el 11811 es el nuevo Akiva Goldsman.

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Un consejo encerrado en una frase que os hubiese gustado escuchar antes de comenzar todo esto

AV: Uno que le oí a Conan O Brien cuando le echaron del Tonight Show: “Nadie consigue en esta vida exactamente lo que se había propuesto. Pero si trabajas duro y eres buena persona, te sucederán cosas increíbles”. ¿Puedo contar ya el chiste?

CG: “Yo no zé hablá inglé, pero lo respeto” El gitano marica de OT.

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LAS SERIES WEB

5 octubre, 2011

Por Cristóbal Garrido.

Escribí mi primera peli hace siglos y ahora curro coordinando la serie de Televisión Española “Gran Reserva”. Entre “Más del mil cámaras velan por tu seguridad” y mi último trabajo han pasado más de ocho años. Durante todo ese tiempo he escrito más pelis, más series y hasta programas de cocina para los Países Bálticos y lo que más satisfacciones me ha dado ha sido esto

Para algunos, las series webs son algo así como una moda underground y/o amateur, para otros una forma de guisárselo y comérselo sin necesidad de depender de nadie más. Cuando Felipe Jiménez Luna (co-creador y director) y yo decidimos sumergirnos en este mundo lo hicimos a sabiendas de que no íbamos a pagar la hipoteca, pero al menos podría mantenernos en activo durante unos meses de auténtica sequía laboral.

Por aquel entonces existían muy pocos referentes… “Qué vida más triste”, “Lo que surja” y poco más. Teníamos claro que no queríamos hacer un producto “minoritario” y ombliguista, pero sí algo que se diferenciara en forma y fondo de lo que ya se podía ver en la tele. Tras un “extenuante” trabajo de investigación llegamos a la conclusión de que en internet lo que peta son los vídeos de sexo, la comedia y las fotos de gatitos. Una vez prescindido de los felinos, decidimos hincarle el diente a las otras dos bazas.

Con un presupuesto ínfimo y la colaboración imprescindible de un montón de actores y amigos generosos nos lanzamos a parir “Con pelos en la lengua”. Nuestro producto no era una serie al uso. Eran tres. Quisimos innovar en eso y apostamos por un relato a tres bandas. Tres protagonistas bien diferenciados, targets distintos, pero compatibles. “Conpelos” nacía con la intención de que cada una de sus tres series pudiera encontrar su público y cada público pudiese decidir si sólo seguía a un personaje o en cambio se zambullía también en los otros dos universos que le ofrecíamos a golpe de click.

Tres años después de lanzar ese primer episodio (o mejor dicho… esos tres primeros episodios) hemos levantado 2 temporadas con 54 capítulos, conseguido más de ocho millones y medio de reproducciones  (que no dejan de subir cada día) y tenemos miles de fans en las redes sociales. VALE. No llegamos a los niveles de “Malviviendo” o “Niña Repelente” – créanme si les digo que si alguien conoce el secreto del éxito en internet, vive en Sevilla y se lo está montando muy bien – pero podemos presumir de ser la serie con más seguidores fuera de nuestras fronteras; México, Perú, Puerto Rico… “Con pelos en la lengua” ha conseguido eso que tantas veces hemos oído decir y pocos han conseguido… Aprovechar el enorme potencial de la comunidad hispana.

A fecha de hoy no hemos ganado ni un solo euro a través de esta serie, como es “””lógico””” por el lenguaje que usamos, ni un solo anunciante ha querido patrocinarnos. (Ellos se lo pierden) Pero sí hemos conseguido trabajo y se nos han abierto puertas de importantes despachos que jamás habríamos imaginado gracias a las desventuras zafias y deslenguadas de Marcos, Cris y Pablo.

Si ustedes quieren saber cómo hemos conseguido rodar más de 180 minutos de ficción en 13 días y con un presupuesto total de menos de 2000 euros, no pueden perderse el curso de Bloguionistas que vamos a impartir en Hotel Kafka durante este mes de Octubre.

No esperen aprender cómo hacerse millonarios, pero se lo pasarán bien.


CÓRDOBA: UN VERANO DE GUIÓN

14 julio, 2011

por Sergio Barrejón.

Éste se supone que debería ser un post de autobombo, para venderles a todos ustedes que la última semana de este mes estaré en Córdoba, haciendo asesorías de guión y dando dos charlas monográficas, una sobre recursos en internet para guionistas y otra sobre vías de financiación de una obra audiovisual.

Charla de recursos en Madrid, 13 Junio 2011. Foto: Gorka Basaguren

Pero para eso no necesito un post entero. Me basta con un párrafo. Bueno, con dos. Así en el segundo les aviso de que pueden conseguir un descuento para todos los eventos de Un Verano de Guión simplemente solicitándolo en bloguionistas@gmail.com.

Hecho. Fin del autobombo. Déjenme ahora que les explique lo que significa para mí Córdoba y Un Verano de Guión.

Valentín Fernández-Tubau, “el jefe de todo esto”, por así decirlo, fue una de las primeras personas que me consideró guionista. Hace ya la tira de años, antes incluso de crearse abcguionistas, cuando mi currículum como guionista aún podía escribirse en un papel de fumar, incluso con letra grande y dejando buenos márgenes, Valentín se reunió conmigo en un bar de la Gran Vía y decidió que yo valía para esto. Con el tiempo, me dio trabajo de analista de guiones en abcguionistas, y me llevó como profesor de guión a la primera edición de Un Verano de Guión.

Valentín Fernández-Tubau

Gracias a Valentín, di mi primer curso sobre guión habiendo hecho apenas unos cortometrajes y un par de capitulillos de una serie que no vio casi nadie. Cierto que este dato podría indicar que Valentín no vale gran cosa como jefe de personal. Lo que yo creo que demuestra es que es una persona capaz de darle un voto de confianza a alguien que apunta maneras, más allá del hecho de que tenga un gran curriculum, que venga con contactos o que se tire mucho el moco. Son tres cosas que yo no tenía cuando empezaba en esto: apenas conocía a nadie en la industria, sólo había hecho unos cortos en vídeo y jamás he sido uno de esos que van a fiestas, estrenos y rodajes a dejarse ver. En fin, no es que yo desde entonces me haya convertido en un guionista súper exitoso ni nada parecido. Sólo he escrito unas pocas de series y mi primer largo como guionista todavía ni se ha rodado. Pero llevo ya siete años ganándome la vida decentemente con esto, lo cual no es poco decir, tal y como está el patio. Y en gran parte, creo que se debe al voto de confianza que me dio Valentín en su día. Y no porque me haya convertido en su protegido, ni su recomendado. No. Simplemente, porque en esta profesión hace falta cierta dosis de autoconfianza para seguir adelante, sin arrugarse ante los retos ni frustrarse ante los reveses.

No es casualidad que uno de los seminarios de guión más populares de España en los últimos años haya sido el de Valentín imparte sobre Mercado Audiovisual. Sus reflexiones sobre el estado de la industria y sobre las maneras de “meter el pie en la puerta” han sido valiosísimas para cualquiera que estuviese empezando. Tampoco es casualidad que Valentín insista en mantener la convocatoria de Un Verano de Guión incluso cuando las ayudas económicas del Ayuntamiento y la Universidad desaparecen o se reducen al mínimo. Valentín es uno de los pocos emprendedores reales que conozco. Con el mérito añadido de no ser un neoliberal desmelenado ni un pedante egocéntrico, que es lo que suelen ser los que se autodenominan emprendedores. Y además, uno de sus mayores empeños es siempre el de ayudar a formarse a futuros guionistas. Año tras año tiene que romperse los cuernos para no perder dinero en el camino. Pero ni se cansa ni abandona.

Tampoco es casualidad que las dos charlas que yo impartiré esa semana en Córdoba estén destinadas fundamentalmente a dar pistas a la gente que empieza. Ni es casualidad que participe en este blog, donde no hay publicidad ni ingresos de ningún tipo, y donde el único interés que nos mueve a sus autores sea compartir lo poco que sabemos de guión.

Podríamos decir que Valentín Fernández-Tubau me contagió las ganas de ayudar. Obviamente, no voy a Córdoba para forrarme dando clases. Lo que cobro por cada charla a duras penas da para comprarse un polo Lacoste de esos que lleva Caco Senante en las ruedas de prensa de SGAE. Pero merece la pena. Y creo que para todo el que esté empezando en esto, para todo el que necesite un empujoncito, merece la pena pasarse por Un Verano de Guión. La relación calidad/precio/buen rollo no creo que la supere ninguna otra oferta formativa en España.

Y ahora permítanme otros dos párrafos de autobombo para terminar. Dentro de mi modesta aportación al programa de Córdoba este año, creo que destaca una charla inédita, que hemos titulado DE CERO A CIEN. La impartiré con Cristóbal Garrido y Álex Montoya, otros dos que empezaron en esto sin un enchufe ni un papaíto que les pagase los masters, y que ahí están ganándose la vida: uno reventando audiencias en prime-time, y otro con ciento y pico premios ganados con sus cortos.

Cristóbal Garrido y Álex Montoya

En esta charla de tres horas intentaremos explicar cómo demonios nos las hemos arreglado para salir adelante, tanto en proyectos de presupuesto cero como en obras subvencionadas. E intentaremos demostrar, desde nuestra humilde experiencia, que la única manera de entender este negocio es no entender este negocio de una única manera. E ilustraremos nuestras múltiples maneras de afrontar cada proyecto. Enseñaremos guiones, memorias, storyboards y presupuestos. Proyectaremos cortos y contaremos anécdotas de todo tipo. Y muy probablemente, será la primera vez en mucho tiempo que, en una charla sobre industria audiovisual, los ponentes no le dicen al público que “la cosa está muy mal”. Será el 28 de julio, en Córdoba. Y quién sabe… Quizá a la vuelta del verano repitamos en Madrid.


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