DAMA AYUDA SERIES (III): ¿EN QUÉ CONSISTE EL TUTELAJE?

17 mayo, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Viene de:

  1. DAMA AYUDA SERIES (I): ¿QUÉ SE BUSCA EN LOS PROYECTOS RECIBIDOS?
  2. DAMA AYUDA SERIES (II): ¿CUÁLES SON LOS ERRORES MÁS COMUNES?

Hoy cerramos la serie de los tres posts con Sara Antuña, centrados en analizar a fondo el programa DAMA AYUDA SERIES. Si en el primer artículo Sara analizaba lo necesario para que una sinopsis sea escogida y el segundo consistió en hacer un compendio de los errores más comunes de las propuestas recibidas, este último post estará centrado en averiguar en qué consiste el proceso de tutelaje, así como otras cuestiones relacionadas con los criterios para escoger los proyectos seleccionados.

Clausura DAMA Ayuda Series2.jpg

En la imagen, gran parte de los tutores y alumnos de la segunda edición.

¿Valoráis más la originalidad y el riesgo, o una apuesta segura que sabéis que puede funcionar/encajar dentro de la industria española?

Las dos cosas me parecen estupendas. Si la serie es buena, me da igual que la protagonicen dinosaurios o un padre de familia que tiene una taberna. Es bastante difícil colocar una serie en España, con tantas productoras desarrollando sus productos, así que no miro las posibilidades de producción o de venta a la hora de elegir. Lo que sí hago, una vez elegida la serie, es hablar con el alumno acerca de los elementos que, en mi opinión, pueden hacerla más o menos deseable para una productora o una cadena. Pero naturalmente, la última palabra siempre es suya. Si quiere que su serie vaya petada de desnudos frontales masculinos y trufada de escenas de masturbación colectiva, adelante con ello. Mucha suerte intentando vendérsela a Televisión Española.

¿Hay algún género que predomine en las propuestas que os llegan?

Siempre hay bastante ciencia ficción, investigadores de lo sobrenatural y hasta superhéroes. Algunos años hay también abundancia de un tema concreto: en la última edición hubo bastante política, ya fuera en plan House of Cards o en plan Parks and Recreation o Veep. La corrupción también tiene bastante éxito como tema de una serie.

¿Hasta qué punto deben estar los proyectos desarrollados por lo que respecta a tramas y personajes?

No hace falta mucho desarrollo si la premisa y los personajes ya prometen conflictos y evolución. La serie de Héctor y la de Arnau me parecen buenos ejemplos en ese sentido: una idea muy clara, muy potente y muy prometedora. Pero pienso, por ejemplo, en que una serie como Vis a vis también podría presentarse perfectamente con una sinopsis sencilla, que contase solamente el detonante: Fulanita es condenada por un delito económico y sentenciada a pasar siete años en una cárcel de mujeres. Tendrá que arreglárselas para sobrevivir en un mundo en que impera la ley del más fuerte, se enfrentará con presas peligrosas, conocerá el amor y la amistad, etc, etc. Y si ya me cuentas que descubre dónde escondió el botín de un atraco una de las presas, que muere esa misma noche, y que quien la ha matado también está buscando ese dinero, perfecto. No necesito más. Ahí hay una serie.

¿En qué consiste exactamente el tutelaje de DAMA AYUDA?

Si el tutor y el alumno vivimos en la misma ciudad, nos reunimos para trabajar. Si vivimos en ciudades distintas, se tira de mail o de Skype. En ambos casos, se trata sobre todo de hablar mucho sobre la serie, para ir construyéndola poco a poco. La labor del tutor es guiar al alumno en ese trabajo, para que al final de la tutoría tenga un documento de venta de la serie, con personajes y tramas principales bien desarrolladas y expuestas, y un piloto dialogado. Las decisiones últimas, por supuesto, corresponden al alumno. El tutor no puede imponer su criterio, aunque sí puede (y debe) señalar los motivos por los que una decisión le parece más correcta que otra. La serie la firma únicamente el alumno y le pertenece a él, así que es lógico que haga las cosas a su gusto. Pero normalmente suele haber acuerdo, sobre todo porque, como digo, una buena parte del trabajo es hablar muchísimo acerca de la serie, lanzar propuestas, pensar en soluciones para problemas concretos, conocer bien a tus personajes, sus motivos para actuar, sus defectos y sus conflictos. Esas conversaciones son una especie de clases de diseño de series, y su nivel de detalle depende también de si el alumno tiene algo de experiencia previa en escritura o no. En mi experiencia, estamos casi siempre para hacer una pregunta: “¿por qué?”. Por qué tu personaje es así y no de otra manera. Por qué esto ocurre en este preciso momento. Por qué das esta información en este punto de la trama. Nos cuestionamos todo el tiempo la función de las decisiones que el alumno toma y le enseñamos a entender cuáles son útiles para lo que quiere contar y cuáles no. Es un proceso muy divertido y muy interesante, salen cantidad de buenas ideas… y entonces también hay que enseñar el proceso de reescritura, el momento en el que algunas de esas ideas ya no te sirven o incluso perjudican a lo que estás construyendo. Mis alumnos, además, resultaron ser tipos ingeniosos, rápidos, llenos de recursos, que me sorprendían todo el tiempo con lo bien que pensaban. Este año no participo en la convocatoria, porque no puedo compaginarlo con el trabajo, y bien que lo lamento.

¿Se trabaja por un número de versiones, durante un tiempo determinado?

Tenemos plazos de entrega. Hay que entregar un documento de venta más o menos desarrollado, una escaleta del piloto y el piloto dialogado. El ritmo de trabajo depende de la disponibilidad de ambos, alumno y tutor, así que a veces se llega con varias versiones a la entrega del documento definitivo, y a veces con menos. En mi experiencia como tutora, los dos alumnos encontraron trabajo de guión mientras estábamos con la tutoría, así que hubo algún retraso y seguramente podríamos haber trabajado un poco más alguno de los documentos. Pero el trabajo manda y el tiempo es el que es.

¿Hay casos de series que hayáis desarrollado y se hayan vendido, más allá de que estén o no en fase de rodaje?

No puedo hablar por otros tutores, pero en mi caso, las series de mis alumnos no se han vendido. No tengo la menor duda de que podrían venderse, pero la cosa está complicada para todos, no es fácil acceder a una productora o a una cadena, con una serie propia. Y mucho menos que te la compren, porque la mayoría ya tienen sobre la mesa un taco de proyectos de productoras veteranas, y no siempre quieren recibir material no solicitado. Pero por intentarlo, que no quede.

¿Cómo es el feedback que recibís con los alumnos?

Durante la tutoría, creo que la comunicación es buena. Yo tiendo a mandar mails kilométricos, con reflexiones sobre todos los aspectos de la serie, como ya habréis deducido de la extensión de las respuestas a este cuestionario. Animo también a mis alumnos a escribirme sin piedad y sin mesura, en cualquier momento, sobre cualquier aspecto de la serie, con cualquier idea que hayan tenido, cualquier referente que estén manejando, cualquier cosa que se les pase por la cabeza. Cuanto más sepan de su serie, más fácil será escribirla. Así que, en ese sentido, diría que el feedback es bueno. Pero quizá a eso deberían contestar los alumnos, no yo.

¿Cuáles crees que son los puntos fuertes de la propuesta de DAMA en sus dos primeras ediciones?

La propuesta de DAMA es una tutoría para el desarrollo de una serie. A mí me parece algo estupendo, ojalá hubiera podido presentarme cuando empecé a escribir y hubiera tenido la oportunidad de aprender a desarrollar una serie de alguien que ya lo hubiera hecho. Hay otras convocatorias que ofrecen ayuda económica, lo que también me parece muy bien, pero DAMA Ayuda me gusta porque ofrece la posibilidad de aprender. Y eso es todo lo que puedo decir al respecto.

¿Por último, qué consejo le darías a alguien que se plantee enviaros una propuesta?

En este mismo blog hay algunas entradas acerca de DAMA Ayuda, y concretamente alguna de David Muñoz y Sergio Barrejón (entradas disponibles clicando el nombre de David y Sergio) con consejos para presentar una buena sinopsis. Mi consejo es que quien quiera presentar una serie se lea esas entradas y aplique sus sugerencias, porque es una pena ver una buena idea mal planteada o escasamente desarrollada. De hecho, en las dos ocasiones en que he sido tutora, me he quedado con las ganas de escribir a algunas personas para explicarles el motivo por el que no había elegido su serie, aunque tuviera elementos interesantes. Pero ya lo dije al principio: recibimos muchísimos proyectos y no podemos responder individualmente a cada persona, con lo que se queda sin saber qué podría hacer para mejorar esa sinopsis o para elaborar la de la convocatoria del año siguiente. Espero que estos consejos puedan servir de ayuda en ese sentido. También le diría a quien se presente que no desespere si no le eligen. De nuevo, hay muchísimas propuestas y sólo somos cuatro. Que no hayamos elegido su serie no quiere decir que sea mala o que no merezca dedicarle algo de tiempo a desarrollarla.

Ah, y un último consejo para terminar: ¡afiliaos a ALMA, vuestro sindicato amigo!

Captura de pantalla 2017-05-16 a las 10.28.56.png

ALMA es el Sindicato de Guionistas de España. Si quieres saber cuáles son sus funciones, clica aquí.

*** Actualmente Sara está desarrollando series para Globomedia. También escribe en una serie de televisión para México, porque le parece que “los mexicanos hablan estupendamente y da gusto oírlos”. Además, está metida en otros proyectos, de los que le encantaría hablar, porque no cree en eso de “no lo cuento, que se gafa”, pero no debe, por la famosa confidencialidad. Es miembro de la junta del sindicato ALMA y cree que todos los guionistas deberían afiliarse, “porque cuantos más seamos, más nos reiremos”.


DAMA AYUDA SERIES (II): ¿CUÁLES SON LOS ERRORES MÁS COMUNES?

15 mayo, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Viene de  DAMA AYUDA SERIES (I): ¿Qué se busca en los proyectos recibidos?

Seguimos, un día más, profundizando en el programa DAMA AYUDA SERIES de la mano de Sara Antuña. Si el primer bloque estuvo centrado en analizar qué elementos deben incluir los proyectos presentados, el de hoy lo estará en justo lo contrario: qué elementos NO deben aparecer. Para ello, y tras analizar decenas de propuestas recibidas, Sara nos habla sobre los que, a su parecer, son los errores más comunes en los que suelen incurrir varios de los proyectos que lee.

Captura de pantalla 2017-05-11 a las 13.18.36.png

Sara separa los errores más comunes de las sinopsis que reciben en DAMA Ayuda Series en hasta nueve bloques diferentes.

Hay errores muy habituales, prácticamente se repiten en todas las convocatorias. Voy a intentar hacer una enumeración de los más recurrentes y los consejos para evitarlos:

1. “El chisteador ataca.”

Algunas sinopsis de comedia esconden sus fallos de diseño bajo una avalancha de chistes. Empezando por los nombres de los personajes: hay cantidad de propuestas que comienzan con “Nabucodonosorcito es un famoso actor que…” o “Minga Dominga de la Dominguera es una joven estudiante de Derecho que…”. El nombre de tu protagonista no importa (salvo que sea Jesucristo, Rajoy o Cher). Intentar ser chistoso con un nombre más o menos cómico no sirve para nada: si tu serie es buena, me gustará lo mismo si tu protagonista se llama Pablo que si se llama Carlos. El bautismo de los personajes no es el momento para ponerse creativo. Sencillez, amigos. Lo mismo para la redacción de la sinopsis: concisión y claridad. El espacio es limitado y usarlo para hacer chistes que no aportan nada útil a la sinopsis es un error. El estilo ligero y cómico está bien cuando no resta espacio a lo importante, pero donde tienes que demostrar tus habilidades para la comedia es en la construcción de los personajes, no en líneas como “Rodriga y Virginio son más paletos que las bellotas, que nacen con boina, y Rodriga es tan fea que se presentó a un concurso de feas y la descalificaron porque no aceptaban profesionales”. Lo mismo vale para cualquier otra extravagancia con respecto al estilo en la redacción o la presentación. No hay ninguna necesidad de presentar la sinopsis en endecasílabos o acompañada de los dibujos de tu hermano pequeño. Es un esfuerzo inútil, porque lo que aquí se valora es la correcta exposición de una buena idea. Meterle complementos que no aportan nada es el equivalente a subrayar con rotuladores fluorescentes todas las preguntas del examen para que quede bonito y parezca menos chapucero. No funciona. No lo hagáis.

2. “¿Dónde he oído yo esto antes?”

No vamos a hablar de plagio, pero sí de ideas que se han hecho mil veces o que se parecen demasiado a series muy conocidas y exitosas. En años anteriores he leído series con premisas como:

– Unos niños preguntan a su madre por su padre, al que no han conocido. La madre va contándoles la historia de su vida, y especialmente su relación con sus mejores amigos: un ligón empedernido, una pareja muy enamorada y un periodista independiente y alérgico al compromiso.

– La Fundación es un organismo gubernamental que controla una máquina del tiempo, con la que se puede viajar al pasado. Tres amigos viajarán juntos: una enfermera del siglo XX, una mujer soldado y un universitario del siglo XIX.

– Un hombre muy golfo se cae desde un quinto piso y sobrevive. Decide que lo ocurrido ha sido un milagro y que debe dedicar su vida a ayudar a todos los que sufrieron por su culpa en el pasado, con la indemnización que ha cobrado tras el accidente.

Es cierto que hay premisas que comparten elementos: la clásica pareja de investigadores, hombre y mujer, entre los que existe una tensión sexual no resuelta, ha dado series tan distintas como Expediente X, Castle o Luz de luna. Y es cierto también que hay ideas que el autor considera originales, porque no ha visto esa serie noruega que lo está petando en las redes. Pero si eres o aspiras a ser guionista se te supone un mínimo conocimiento de los productos más populares, y no cabe entonces alegar desconocimiento de series tal que How I met your mother, El ministerio del tiempo o My name is Earl.

Hay excepciones a esta norma, naturalmente. De nuevo, el ejemplo es la sinopsis que elegí para la tutoría de 2016: Frontera, de Arnau Margenet. Ésta era la propuesta:

TÍTULO: FRONTERA

GÉNERO: Thriller

IDEA: Tras una serie de brutales asesinatos en la zona fronteriza de La Jonquera, Céline y Enric se convierten en un inusual tándem de policía franco-español.

SINOPSIS: 

2012. Un incendio ha quemado 13.000 hectáreas de bosque en el Alt Empordà. Entre la naturaleza muerta, bajo un mar de ceniza, el cuerpo de una mujer semicarbonizada. Otra prostituta. La cuarta en dos semanas. La ubicación de los cadáveres parece dibujar un cerco sobre el mapa: la frontera.

Cerca del desolado paisaje transcurre la N-II a su paso por el pueblo fronterizo de La Jonquera, limítrofe con Francia. Un auténtico embudo humano por el que diariamente transitan miles de camiones. Un lugar oscuro, sembrado de prostíbulos y negocios turbios que lo convierten en un particular ecosistema de paso.

El hallazgo de un cuarto cadáver pone la maquinaria en marcha. España y Francia deciden emprender una investigación conjunta, y así es como Enric Masjoan (42) y Céline Fontaine (38) se convierten en pareja policial. El carácter frío e introvertido de Enric esconde un lastre: la muerte de su mujer años atrás en extrañas circunstancias. Céline es una reputada agente especializada en homicidios con un trastorno bipolar que trata de ocultar a su familia, que parece destinada a fracturarse.

Sólo juntos podrán resolver el caso. Sólo juntos podrán recomponer sus vidas.

Lo primero que le pregunté cuando elegí su serie fue: “¿has visto Bron/Broen?”. No la había visto y casi se tira por la ventana cuando la vio. Efectivamente, sus investigadores de distintas nacionalidades que se unen para resolver un crimen en la frontera entre ambos países se parecían un poquito a los de la serie escandinava, especialmente por el trastorno bipolar de su protagonista. Pero cabía la posibilidad de un parecido casual, porque al fin y al cabo es Bron/Broen, no Friends o Juego de Tronos. Y, sobre todo, lo que me gustaba de la serie no eran los elementos en común con la serie escandinava, sino el conjunto. Especialmente, lo que es el título y la esencia de la serie: la frontera. Parecía obvio (y así fue) que Arnau conocía el territorio del que hablaba y lo había considerado un ecosistema propio, un mundo peculiar, con sus personajes característicos (camioneros, prostitutas, contrabandistas) y sus conflictos distintivos, sobre el que valía la pena escribir. Además, tenía un buen detonante, un incendio que pone al descubierto un cadáver, y dos protagonistas con conflictos muy claros: el pasado traumático de Enric y la enfermedad de Céline. Más adelante cambiaríamos el trastorno bipolar de Céline por otro problema (separándola así de ese obvio referente que era Saga Noren) y profundizaríamos en el pasado de Enric (que nos dio un conflicto de paternidad muy interesante).

En resumen: cuidado con presentar una serie muy parecida a cualquier otra serie que esté en emisión o que todo el mundo conozca. Si tenéis dudas al respecto, contad el titular a varios amigos. Si unos cuantos os dicen: “anda, un médico cojo, inteligentísimo y drogadicto, como House”, es que estáis haciendo House.

MV5BMjQ3MDAzNDU4NV5BMl5BanBnXkFtZTgwNjE2NDQ0NzE@._V1_SY1000_CR0,0,701,1000_AL_.jpg

Para Sara, que una serie guarde una similitud notable con otro proyecto en emisión no tiene por qué ser siempre una desventaja.

3.“Aquí faltan cosas.”

Si la premisa de tu serie es demasiado simple y no está bien desarrollada, no se le ven las posibilidades. Un enunciado como “Fulanita viaja a Barcelona: está buscando a su ex novio para matarlo”, seguido de una descripción exhaustiva de Barcelona, no es una serie. Falta todo: quién es Fulanita, quién es su ex novio, por qué quiere matarlo, qué ocurrirá cuando llegue a Barcelona, qué otros personajes tendrá la serie y qué roles jugarán a lo largo de la temporada… Si no le cuentas nada más, ¿por qué al espectador le va a interesar seguir a Fulanita en su viaje en busca de su ex novio? Lo mismo para redacciones que prometen pero no dan: “Menganito y Zutanito deciden juntar sus ahorros y emprender juntos un negocio. Como son muy tontos, todos sus negocios serán ridículos y el espectador se partirá de risa”. De nuevo, no hay personajes: ser tonto no es una buena definición de personaje, y además los dos son tontos, con lo que tenemos el mismo chiste dos veces. No hay conflictos, o al menos no se detallan. Los negocios ridículos tampoco los sabemos, sólo se nos dice que serán ridículos y que nos partiremos de risa por ello, pero no se nos da ni un mísero ejemplo que nos convenza de que, efectivamente, la serie va a ser un festival del humor. Por si eso fuera poco, también es un esquema repetitivo, que es algo que hay que intentar evitar, a menos que quieras hacer El equipo A. Una serie es mucho más que un titular llamativo o un contexto muy peculiar, y ése es un error muy común en algunas series de género que nos envían. No basta con ambientar tu serie en el año 2095, en la luna o dentro del cuerpo de un ser humano: hay que construir personajes y conflictos que sustenten las tramas de trece capítulos.

4. “Aquí sobran cosas.” 

Otras propuestas pecan de lo contrario, y también se ve muy claramente en las de género. Recibimos muchas series de ciencia ficción y algunas de esas premisas son o se explican de manera innecesariamente prolija. Si tu serie transcurre en un futuro distópico, cuéntame solamente lo que necesito saber para entenderla. Si el sistema político es una dictadura de aristócratas, militares o robots, cuéntame exactamente eso: que gobiernan los aristócratas, los militares o los robots. No necesito saber su código penal, el funcionamiento de su sistema sanitario o los nombres de todos los planetas que han conquistado y los asteroides que han destruido. Si tu serie está basada en el viaje en el tiempo, no necesito que desarrolles todas las paradojas temporales que se producen o todas las normas que deben seguir los viajeros o la lista completa de todos los personajes históricos que van a encontrarse. Sobre todo, si esos datos le quitan espacio a lo importante. Que, como no nos cansamos de repetir, es el diseño de los personajes y sus conflictos.

5. “Esto es rarísimo.” 

Hay premisas, especialmente en la comedia o en el género sobrenatural, que resultan un pelín increíbles o especialmente retorcidas. No hay nada de malo en buscar la originalidad, pero no a cualquier coste. Se me ocurre un ejemplo de premisa bastante rara, la de la serie Pushing Daisies (o Criando malvas, en español). Su protagonista, el pastelero Ned, tiene el don de devolverle la vida a los muertos: solo tiene que tocarlos y reviven durante un minuto. Pero si vuelve a tocarlos mueren de nuevo y para siempre, y si los deja vivir más de sesenta segundos, muere la persona que está más cerca. Para evitar que eso vuelva a ocurrir, tiene que tocar a los muertos que ha revivido antes de que termine el minuto, para que vuelvan a morir.

La premisa es de corte fantástico y muy original, pero para que ahí haya una serie, hacen falta elementos cotidianos. Pushing Daisies los tiene: un detective descubre el poder de Ned y decide emplearlo para poder interrogar (aunque sea solamente durante un minuto) a las víctimas de crímenes y descubrir así a sus asesinos. Pero el poder de Ned es la premisa de la serie, así que también se emplea para sus tramas personales: antes de que aprendiera los límites de su poder, causó la muerte de su madre, lo que le ha convertido en un solitario. Chuck, la mujer de la que está enamorado murió, él la tocó para revivirla… y ya nunca más podrá tocarla, porque si lo hiciera, ella volvería a morir para siempre. La serie tuvo dos temporadas y funcionaba como un procedimental: en cada capítulo, Ned resolvía un caso con ayuda del detective y otros personajes, avanzaba en su relación con Chuck y sus amigos, etcétera.

En resumen: las premisas complicadas tienen que contar con elementos más sencillos para desarrollar con ellas una serie. Si tu premisa es “Fulanita es una mutante telépata, pero sólo puede leer las mentes de los animales herbívoros que nunca hayan bebido agua de un río” o “Menganito es la reencarnación de un guerrero vikingo al que unos extraterrestres abdujeron antes de que un sacerdote pudiera completar el exorcismo del demonio que le había poseído”, más vale que haya otros elementos que permitan desarrollar una serie que puedas contarle a tu abuelo (y que la entienda). Meter elementos que la compliquen y la recompliquen no ayuda a entenderla.

6. “Esto es un alegato, no una serie.” 

Algunas de las premisas que recibimos tratan temas sociales. A veces están bien desarrolladas y a veces no. El ejemplo habitual suele ser un titular como “Fulanita es víctima de una red de trata de blancas” o “Menganito decide irse al campo y vivir lejos del consumismo”. Los dos titulares podrían dar series buenas, pero no lo sabremos nunca, porque el autor decide emplear la página entera en declarar que “esta serie pretende ser un grito que despierte la conciencia del espectador, que le lleve a cuestionarse los valores sexistas en que se sustentan las relaciones personales y que le abra los ojos respecto a la espantosa realidad en la que viven las mujeres explotadas sexualmente, secuestradas en su país de origen, vendidas a burdeles de carreteras, maltratadas y violadas a diario, sin posibilidad de escapar de sus captores”, o que “la serie enfrentará al espectador a sus propios hábitos de consumo, haciendo hincapié en los peligros de vivir en un mundo que cada vez es más frío y egoísta, centrado únicamente en la adquisición de objetos y alejado de las relaciones humanas, la solidaridad y el amor”. Ni rastro de personajes, conflictos o tramas. Si quieres hablar de la trata de blancas o del consumismo, construye una buena serie y ésos serán los temas que tratarás y que podrás desarrollar entonces.

7. “Esto no es una serie, es la entrada de la Wiki sobre un personaje o un acontecimiento histórico.”

Las series basadas en personajes reales (históricos o contemporáneos) o en acontecimientos concretos pueden estar muy bien construidas y ser muy interesantes. Pero la redacción también tiene que serlo. Si te interesa don Juan de Austria y quieres contar su vida, la sinopsis no puede limitarse a sus datos biográficos más relevantes, porque la sensación que produce es “no se lo ha currado, ha dejado que la historia le hiciera el trabajo y la Wiki la redacción”. Si quieres escribir una serie sobre el desembarco en Normandía, no necesito que me cuentes los detalles que ya conoce todo el mundo, sino la serie que tú ves ahí: los personajes con los que la contarás, los conflictos que tendrán, el motivo por el que esto va a ser una serie y no un documental.

8 “¿Cuál es su secreto?”

Algunas sinopsis se presentan con el siguiente planteamiento: “Fulanito es un hombre que no ha tenido suerte en el amor. Su novia de la adolescencia murió en un accidente. Tardó años en volver a enamorarse y, cuando lo hizo, su novia le abandonó el día antes de su boda, por su mejor amigo”. Hasta ahí vamos bien, quiero seguir leyendo y ver qué pasa con Fulanito, qué va a ocurrir que rompa la racha o qué va a decidir hacer para encontrar al amor de su vida. “Desengañado de las relaciones sentimentales, Fulanito ha decidido no volver a enamorarse nunca. Pero su determinación se viene abajo cuando conoce a Zutana, que es su alma gemela. Se siente tan atraído por ella que está dispuesto a intentarlo de nuevo”. Vale, a ver qué pasa ahora. “Lo que Fulanito no sabe es que Zutana guarda un secreto… un secreto aterrador que pondrá en peligro su vida”. Y ya. No hay nada más. No me cuentan el secreto aterrador. Nunca he llegado a hablar con los autores de las sinopsis que se guardan información, pero me apetecería preguntarles si saben el secreto (pero sólo lo contarán si son elegidos), si no lo saben (pero confían en que se les ocurra antes del primer encuentro con el tutor) o si creen que es una idea tan buena que podríamos plagiársela. El secreto tiene muchas variantes, a veces es “Fulanito descubrirá la auténtica naturaleza de su hermano”, “Menganita tendrá que averiguar el misterio que ocultan los habitantes del pequeño pueblo” o “Zutanito tendrá que enfrentarse con la verdad”. O me lo cuentas, o me explicas que el hermano de Fulanito es un hombre lobo, Menganita averigua que los del pueblo mataron al comendador entre todos y Zutanito descubre que puede bañarse después de comer sin necesidad de esperar dos horas, o no sé de qué va tu serie.

9“¡Mis ojos, mis hermosos ojos!”

Esto es una obviedad, y además es válida para cualquier otro documento que presentéis a cualquier sitio y en cualquier momento: repasadlo todo. Repasad la ortografía y la sintaxis, porque el exceso de faltas produce la sensación de que la persona que ha escrito eso no domina su propio idioma. Repasad los nombres de los personajes, porque he leído series protagonizadas por un tal Juan, que a mitad de sinopsis pasaba a ser Jorge. Un lapsus lo puede tener cualquiera, pero se revisa y se corrige. Si no se corrige, provoca este pensamiento inmediato: “a esta persona no le importa lo bastante su serie, no ha dedicado ni dos minutos a releerla para presentarla de la mejor manera posible”. Y si no parece que te importe a ti tu serie, que eres el que quiere desarrollarla, ¿por qué va a importarme a mí?

Ya que estamos: cuidado con el currículum abrumador. Hablo exclusivamente por mí, no sé lo que hacen otros tutores, pero es lo último que miro y lo que menos me interesa. Si la serie está bien pensada y bien presentada, si tiene buenos personajes y buenos conflictos, me importa muy poco si el autor o la autora se dedican al fútbol profesional o a plantar patatas. Está bien conocer la trayectoria o la formación de los autores, pero no necesito saber hasta el último premio que se han llevado tus cortos. De verdad, eso no importa. No voy a rechazar una premisa que me guste por un currículum de quince páginas, pero tampoco voy a elegirla por eso.

*** CONTINUARÁ EL MIÉRCOLES CON EL TERCER Y ÚLTIMO BLOQUE: ¿EN QUÉ CONSISTE EL TUTELAJE?


DAMA AYUDA SERIES (I): ¿QUÉ SE BUSCA EN LOS PROYECTOS RECIBIDOS?

12 mayo, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Con el de hoy iniciamos el primero de una serie de tres interesantes posts centrados en explorar a fondo la iniciativa DAMA AYUDA SERIES. Para ello, contamos con la ayuda de una de las tutoras y actual miembro de la Junta Directiva de ALMA, la guionista Sara Antuña, la cual ha hecho un gran esfuerzo en contestar a fondo todas nuestras preguntas. Empezamos con el primer bloque, que, tal y como anuncia el titular, estará centrado en reflexionar sobre los elementos que se buscan en una serie para que sea seleccionada por DAMA AYUDA SERIES. ¿Qué opina Sara al respecto?

Captura de pantalla 2017-05-11 a las 12.28.19.png

Recibimos una cantidad increíble de proyectos. Cuando digo “increíble” quiero decir “más de doscientos proyectos, de España, de Colombia, de México, de Argentina…”. Cuando has leído sesenta, empiezan a parecerse unos a otros. Cuando llevas cien, ni te cuento. Así que lo que busco en las sinopsis que pasarán a la final (por decirlo de alguna manera) es más o menos lo que sigue:

1. Una premisa que te llame la atención.

Todos los años hay premisas de serie que se repiten muchísimo, hasta tal punto que a veces tengo subcarpetas donde las voy metiendo: “anda, otro investigador que ve fantasmas (subcarpeta Investigador Estremecedor)”, “coño, ya van cinco mujeres que acceden a un cargo político para el que no se sienten preparadas (subcarpeta Congresista Imprevista)”, “este año ha habido bastante piso de estudiantes de Erasmus (subcarpeta Convivencia y Supervivencia)”, etc. No es que esas premisas tengan algo malo, se me ocurren unos cuantos ejemplos de series de éxito que parten de esa base. El problema es que a veces no hay manera de distinguir unas de otras, de lo mucho que se parecen. Algunas sólo se diferencian en los nombres o las edades de los protagonistas, en la ciudad en la que ocurren o en cualquier otro elemento que no tiene importancia real para juzgar si es mejor o peor que otras propuestas. Así que sí: es bueno intentar ser un poco original, distinguirse del resto, currárselo un poquito más. A veces se elige un proyecto que se parece mucho a otros quince… y ahí entran otros factores. Un thriller clásico o una comedia clásica en cuanto a la premisa no tienen por qué ser malas per se, ni se descartan por eso, siempre y cuando tengan personajes bien diseñados y conflictos claros.

2. Una premisa que te llame la atención, pero no te dé ganas de llamar también a un psiquiatra.

Es bueno intentar ser original con tu premisa, lanzarse a la piscina, enviar algo que creas que no se ha visto antes en la ficción española. Ahí están series tan interesantes como El Ministerio del Tiempo o Camera Café, que fueron originales desde su planteamiento. El problema viene cuando la premisa es una auténtica locura, un despropósito total. Y no tanto por el nivel de extravagancia de la propuesta, sino porque, normalmente, esa idea loca no contiene material suficiente para una serie. “Fulanito se levanta una mañana y descubre que su pene le habla”. Sin duda, una premisa así llamaría mi atención, pero sólo durante diez segundos. Después la descartaría, porque lo único que tiene es eso: un titular muy llamativo, y nada con lo que trabajar después. Una vez que has hecho todos los chistes posibles con un pene que habla, ¿qué te queda? ¿A dónde va esa serie? ¿Quién es Fulanito? ¿Qué quiere? ¿Qué conflicto tiene? ¿Qué le impide conseguirlo? ¿El pene parlanchín va a ser algo más que un secundario cómico? Si no hay personajes y no hay conflictos, no hay serie.

3. Personajes fuertes, bien diseñados.

El noventa por ciento de las propuestas que se caen, lo hacen por ese motivo. No hay personajes. En las comedias se nota especialmente, sobre todo cuando la premisa cómica del personaje es un único chiste. “Zutanito es disléxico, lo que le llevará a protagonizar un montón de divertidas peripecias”. No, esto no va a ocurrir. La dislexia no da para un montón de divertidas peripecias: da para repetir el mismo chiste muchas veces y para que te caiga una demanda de la Asociación de Disléxicos. Piensa en los personajes de las comedias que triunfan: el jefe de The Office no es disléxico. Es engreído, inseguro, deseoso de triunfar, ansioso por caer bien, carente de empatía, bocazas, incapaz de darse cuenta de cómo lo perciben los demás… De esas características surge un personaje complejo, divertidísimo, que dará comedia prácticamente en cualquier situación en la que participe. Si solamente fuera disléxico, leería o escribiría mal… y eso sería todo.

Lo mismo vale para cualquier otro género, no sólo para la comedia: una única característica no es una construcción de personaje, no ayuda a darle conflictos, no lo define de manera que lo entendamos. Menganita, inspectora que va a resolver vuestro caso, tiene que tener algo más que un “es agorafóbica”, “es lesbiana”, “va en silla de ruedas” o “es muy atractiva”. (Respecto a eso último: si la única descripción de los personajes femeninos es su físico, mientras que los masculinos se definen por su carácter, sus virtudes, su pasado, sus defectos y sus objetivos, esa sinopsis tiene muchas papeletas para ir directa al incinerador) Lincoln Rhyme, el personaje de Denzel Washington en El coleccionista de huesos, por poner un ejemplo, es cuadripléjico y no puede abandonar la cama, pero además de eso es inteligente, es pragmático, es ácido en su humor, apenas se relaciona con su familia y está deseando morirse para acabar con su sufrimiento. Algunas de esas características son independientes (la inteligencia o el humor), pero otras van estrechamente ligadas a su condición de cuadripléjico (el deseo de muerte, el haber cortado lazos con su familia).

En resumen: el espacio para redactar las sinopsis es limitado y hay que elegir con mucho tino lo que se cuenta, porque todo lo que no suma, resta. Una sinopsis que defina bien a sus personajes demuestra que el autor ha entendido lo que es importante para construirlos y explicarlos. Ser rubio no es importante (salvo que tu serie verse sobre un mundo distópico donde los rubios son perseguidos y decapitados), pero ser hipocondriaco, snob, ex alcohólico o parado de larga duración sí lo es. Los ejemplos son un poco extremos y tienden a ir a los defectos o los problemas, porque ya incluyen la posibilidad del conflicto, pero también las características positivas pueden definir muy bien a un personaje: Phil Dunphy es entusiasta, cariñoso, soñador, empático, generoso… y esas virtudes, llevadas al extremo, lo definen estupendamente.

4. Conflictos claros.

Por increíble que parezca, nos llegan series sin conflicto ninguno. Posiblemente lo haya en la cabeza del autor, pero no ha sido capaz de plasmarlo en la sinopsis. “Fulanito y Zutanita fueron pareja, pero se han divorciado. Debido a la crisis, no pueden dejar la casa en la que viven y se ven obligados a convivir. Juntos vivirán aventuras muy locas”. No es que no se pueda hacer una serie estupenda sobre dos amigos que, cosas de la vida, fueron pareja en el pasado. Pero si tienes una fuente obvia de conflictos como es convivir con tu ex, ¿por qué no contarlo así en la sinopsis? Si Fulanito sigue enamorado de Zutanita sin que ella lo sepa, si se llevan a matar y cada uno decide joderle la vida al otro, si Zutanita tiene pareja nueva y Fulanito siente que tiene que rehacer su vida sentimental para no quedarse atrás… ¿por qué no está eso en la sinopsis? La promesa de “locas aventuras” es demasiado vaga y no muy fiable: si no has sido capaz de pensar tres o cuatro para contárselas al lector, quizá no seas capaz de pensarlas para toda una temporada.

Cuando leo una propuesta que tiene los conflictos claros, que describe a personajes que tienen objetivos y obstáculos que les impiden conseguirlos, que pelean contra ellos mismos, contra otro personaje o contra el mundo, veo una serie viable ahí. Cuando no, no. Sin conflicto no hay nada, amigos.

5. Un contexto o un suceso que, por sí mismos, ya supongan una fuente potente de conflictos o tramas.

Voy a poner de ejemplo (con permiso de su autor) la serie que elegí en la convocatoria de 2015: Las damas de Santovalle, de Héctor Beltrán Gimeno. Me llamó la atención desde el primer momento porque era original (sin ser una idea disparatada) y porque los conflictos estaban clarísimos… sin incluir ni un personaje en la sinopsis. Decía así:

TÍTULO: LAS DAMAS DE SANTOVALLE

GÉNERO: SERIE DIARIA -AÑOS 20- DRAMA/AMOR/COMEDIA

IDEA: Las damas de Santovalle es la historia de un pueblo en el que, por causa de la emigración y la guerra, casi sólo quedan mujeres. Ahora, ellas tendrán que ocuparse de todo para que el pueblo y sus vidas sigan adelante.

SINOPSIS:

Los años veinte en España están lejos del alborozo del charlestón y del New Orleans jazz. Primo de Rivera dicta con mano de hierro, perpetuando una época de caciquismo y pobreza. Esta precariedad desencadena un intenso movimiento migratorio hacia América. Además, la guerra del Rif en Marruecos necesita soldados y solo los ricos pueden ‘elegir’ no ir. En definitiva, mientras los hombres buscan hacer fortuna en América o intentan no ser masacrados por la cabila, ¿quién se queda en el pueblo? ¿Quién cuida de los niños, los abuelos y trabaja las tierras? Exacto, las mujeres. Las damas de Santovalle es la historia de un pueblo al sur del mediterráneo en el que las mujeres tienen que cuidar del hogar, de sus mayores y de sus hijos. El problema es que ahora, además, tienen que ocuparse del trabajo que los hombres han dejado. Han heredado sus deberes como cabezas de familia, pero también sus derechos y no están dispuestas a dejar pasar esta oportunidad. ¿Y si las mujeres se organizasen para derrocar al señorito que explota las tierras? ¿Y si se rebelasen contra las costumbres más arcaicas? ¿Podría alguna mujer declarar su amor hacia otra mujer en este clima de libertad? Las damas de Santovalle quiere ser la respuesta a todas estas preguntas mediante sus personajes y sus tramas de drama, amor y comedia. En definitiva, Las damas de Santovalle es la historia de un cambio, tanto en las vidas de los habitantes de Santovalle como en sus mentalidades. A partir de ahora, las mujeres serán dueñas de sus vidas, de sus destinos y de sus corazones.

Portada_Las_damas_de_Santovalle_2015.jpg

La idea estaba clarísima: un pueblo sin hombres, en el que las mujeres se ven obligadas a asumir el rol de los ausentes. En el tiempo y en el lugar en que se enmarcan (un pueblo, en los años 20), la necesidad de esas mujeres de ocupar el sitio que hasta entonces ocupaban los hombres supone una fuente clarísima de conflictos. El mismo Héctor los planteaba en la sinopsis: las mujeres no sólo heredan deberes (lo que ya conlleva conflictos), sino también derechos (lo que abre un abanico de interesantes posibilidades). Y no importa que no tenga personajes con nombre, apellido y color de ojos: es obvio que Héctor parecía capaz de desarrollarlos a partir de la situación que planteaba (un pueblo pequeño, de campesinos), del detonante de su serie (faltan hombres y las mujeres deben ocupar su lugar) y de las preguntas que se formulaba (habrá mujeres fuertes capaces de plantar cara al señorito, habrá mujeres que harán cambiar las costumbres, habrá como mínimo una mujer lesbiana).

Estos aspectos son cruciales para descartar unas series o elegir otras. Yo tengo mis preferencias en cuanto a género o formato, y normalmente me tira el thriller de cincuenta minutos y abundantes tiroteos más que cualquier otra cosa, y prefiero una de ciencia ficción que una sobre el mundo del fútbol. Pero los gustos personales, aunque influyen a la hora de elegir, ceden siempre ante una buena idea, bien presentada y bien pensada, como la serie diaria de Héctor.

*** CONTINUARÁ EL LUNES CON EL SEGUNDO BLOQUE: ¿CUÁLES SON LOS ERRORES MÁS COMUNES?


7 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

24 octubre, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

1. Hace ya más de un año que terminó ‘Breaking Bad’. Los que seguimos las andanzas de Walter White y su escudero Jesse Pinkman aprendimos que cocinar meta puede traer algún que otro problema, pero también recibimos cinco valiosas lecciones como guionistas según este enlace.

2. También se puede aprender, y mucho, visitando esta sección de la infinitamente maravillosa página de la BBC. Se trata de la Writersroom de la cadena británica, donde se puede encontrar desde entrevistas inspiradoras a material para descargar.

3. Michael Hirst es el guionista de ‘Vikingos’ y ‘Los Tudor’ entre otros muchos trabajos. La peculiaridad de Hirst es que trabaja completamente solo: escribe al completo todos los capítulos de sus series como bien cuenta en esta entrevista.

4. Y para terminar con el ciclo británico de enlaces, una entrevista a Dean Craig, autor del guión de ‘Un funeral de muerte’, en la que da unos cuentos consejos a los guionistas que están empezando.

5. Martín Piñol es guionista, cómico y autor de más de 20 libros de humor. Ahora está de estreno con su nuevo show, Lecturas Obligatorias, en el Cinema Maldà de Barcelona.

6. Esta semana se han dado a conocer los seleccionados de la segunda edición de la iniciativa DAMA Ayuda, en la que han participado un total 303 sinopsis. Los elegidos desarrollarán sus proyectos de largometraje con David Muñoz, Carlos López, Michel Gaztambide y Alicia Luna respectivamente. Enhorabuena a los afortunados, y también al Máster de Guión de Salamanca, que cuatro de los seleccionados proceden de sus aulas.

7. También se anunciaron los nombres que protagonizarán los martes de DAMA del mes de noviembre. Diego San José diseccionará los trucos del sketch y Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo hablarán de ‘Crematorio’ y su ya mítico Rubén Bertomeu. Además, se hablará de cómo vender una serie en Estados Unidos. Reservad rápido, que los asientos volarán.

Buen fin de semana.


FIRMAS INVITADAS. DAMA AYUDA: DOS GUIONES Y UN ROTULADOR NEGRO

15 septiembre, 2014

La semana pasada se publicaron las bases de la segunda edición de la iniciativa DAMA Ayuda. En Bloguionistas invitamos a algunos de los guionistas tutorizados en la primera edición a contar la experiencia y, tras Juanjo Ramírez, hoy es el turno de Diana Rojo y Juan S. López, que han desarrollado sus proyectos ‘L de Loli’ y ‘Los Ausentes’ respectivamente junto a David Muñoz durante los últimos nueve meses.

Por Diana Rojo y Juan S. López.

Cuando desde Bloguionistas se pusieron en contacto con nosotros para que contásemos nuestra experiencia en DAMA Ayuda, tuvimos la misma duda que cuando recibimos la noticia de que estábamos seleccionados: ¿seremos capaces?

Y es que conseguir plasmar en estas líneas lo que ha supuesto para nosotros DAMA Ayuda, y concretamente ser tutorizados por David Muñoz, es muy complicado. Son demasiados sentimientos repartidos a lo largo de un intenso proceso de trabajo. Pero vamos a intentarlo.

Nosotros, Diana y Juan, no nos conocíamos antes de todo esto. Pero para los dos suponía una oportunidad de seguir aprendiendo y, por qué no, de encauzar nuestras carreras en el guión, o al menos así es como lo veíamos. Y tuvimos la suerte de ser seleccionados. Os podéis imaginar la alegría que nos llevamos.

01

02

El nerviosismo con el que acudimos a la presentación de seleccionados en la sede de DAMA con los cuatro tutores y nuestra primera reunión con David unos minutos después, solo fue superado cuando David nos vino a decir que nuestras sinopsis tenían potencial para ser una buena historia, pero que de momento no lo eran ni de lejos. Ese fue el primer momento (uno de tantos, de verdad, no os lo podéis imaginar) en el que pensamos “soy un fraude y se van a dar cuenta”*.

*No queremos enredarnos en hablar sobre nuestros guiones. David, en su post sobre la segunda convocatoria de DAMA Ayuda, al que agradecemos enormemente las palabras que nos dedica, cuenta todo lo que hay que saber sobre “L de Loli” (de Diana Rojo) y “Los Ausentes” (de Juan Salvador López). 

A partir de entonces empezó un proceso de trabajo que David propuso fuese a tres bandas, es decir, tener reuniones periódicas (una vez cada dos o tres semanas) los tres juntos, viendo primero el proyecto de uno y luego el del otro, marcándonos pequeños objetivos que cumplir antes de la próxima reunión. A nosotros nos pareció bien y a día de hoy no somos capaces de imaginar que hubiese sido de otra manera. Nos sirvió para ser un equipo, cada uno escribiendo su guión, pero siendo partícipe de los avances, retrocesos, entusiasmos y frustraciones del otro. No queremos decir que sea la forma ideal de afrontar este tipo de iniciativas, simplemente ha sido la manera en que lo hemos hecho nosotros, y nos ha ido muy bien.

06

Exaltación de la amistad guionística.

Lo primero de todo fue olvidarnos de la sinopsis que habíamos enviado. Había que partir de ella para volver a construir la historia, pero esta vez haciendo un boceto muy general de lo que sería la trama principal, las posibles subtramas, quién era nuestro protagonista, las etapas básicas por las que debería pasar la historia y hacia dónde debía encaminarse. Esto nos iba a servir en la siguiente fase de islote al que poder regresar cuando salíamos a navegar a lo loco y nos perdíamos por el camino.

La intención era irnos acercando poco a poco a una escaleta básica. Para ello nos dedicamos a apuntar todo lo que se nos pasaba por la cabeza, tirándonos a la piscina con situaciones que a veces parecían no encajar, pero que nos iban a ayudar a avanzar y a dar lugar a otras mejores. Hubo que volver en varias ocasiones a ese islote del que hablábamos antes, incluso reformularlo y adaptarlo, para ir llegando a un auténtico tratamiento repleto de personajes, acciones, imágenes poderosas, tramas… En definitiva, para encontrar la historia que queríamos contar.

A finales de febrero teníamos un tratamiento donde la historia había cogido forma. Era el momento de lanzarse hacia la primera versión del guión. David nos marcó el objetivo de escribir veinte páginas a la semana, sin mirar atrás, sin excusas de falta de inspiración o de tiempo. Y como la palabra de David es Ley, pues no nos quedó más remedio que hacerlo. De esta manera nos plantamos en abril con nuestra primera versión del guión.

04

¡Ains! Las primeras versiones…

Desde luego no eran guiones para ganar un Goya, pero eran unas versiones esenciales para visualizar las historias, percibir si tenían la tensión adecuada, si los personajes funcionaban, si se entendía lo que te habías propuesto contar. Y para lo que más nos sirvió esta primera versión fue para darnos cuenta de que éramos capaces de hacerlo, y que si habíamos sido capaces una vez, lo volveríamos a ser ahora que nos habíamos dado cuenta de que había que “volver a empezar”.

Las 140 páginas de la primera versión no mienten. Si ese segundo acto, leído del tirón, te ha parecido un coñazo, es porque lo es. Si el tercer acto no hay por dónde cogerlo, igual tienes que replantearte el primero. Si ese personaje que tenías por ahí no está aportando nada especial a la historia, ya sabes lo que toca por mucho cariño que le tengas. En este punto es posible que te des cuenta de que a lo mejor es conveniente volver a la escaleta, tapar fisuras, apuntalar, y coger impulso para llegar a la segunda versión.

En la segunda versión aligeramos la historia, eliminamos lo innecesario, las funciones que cumplían los personajes estaban más definidas, las mecánicas de la historia funcionaban mejor, el protagonista era más protagonista porque su objetivo ya era un objetivo, y el antagonista era más… Vaya, el antagonista no hace absolutamente nada: tenemos un problema.

05

En la madrugada, un compañero vale millones.

En realidad, lo mejor de la segunda versión es que sabes que si lo has hecho dos veces, lo volverás a hacer una tercera… y una cuarta… ¡y hasta una séptima! Y si dudas, para eso está David, para decirte que no te vengas abajo, que tu historia es buena, que lo sabes hacer y que lo vas a hacer. Y como la palabra de David es Ley…

Cuando te quieres dar cuenta ha llegado julio, han pasado nueve meses desde que empezaste a escribir y eso a lo que llevas dedicando el 90 por ciento de tu actividad cerebral se ha terminado (es importante guardarse el otro 10 restante para comer, dormir y asearse de vez en cuando). Tienes una versión muy digna de un guión, y si quieres puedes continuar mejorando a tu criatura. Pero cuesta asumir, que ya no vas a poder contar con la ayuda de…

08

¡TUTHOR!

Tuthor convive entre los mortales bajo la identidad de David Muñoz. Gobierna los fenómenos cósmicos del Conflicto, los Puntos de Giro y el Objetivo. Le gusta pasar desapercibido y le incomodan las alabanzas de sus cachorros. Sin embargo, fuerzas más poderosas y terrenales, como la emoción y el agradecimiento, se imponen en esta pequeña parcela del Universo, que hoy es nuestra.

Tuthor no te va a escribir una nota sin haberse leído en profundidad cada entrega. Y os aseguramos que ha habido muchas entregas que leer. Tuthor no te va a decir jamás que algo está bien por quitárselo de en medio. Lo mismo te tacha una página con uno de esos temibles rotuladores negros que porta en lugar de martillo, que te escribe un “jaja” pequeñito al lado de un diálogo.

03

No hay dolor.

La implicación de Tuthor ha ido más allá del compromiso de reunirse una vez al mes y sus deseos de que los guiones queden bien ha estado siempre al nivel de los nuestros. Ha sabido orientarnos sin anular nuestras voces, respetando y alentando nuestra personalidad como guionistas. Tuthor siempre nos ha levantado el ánimo en los momentos de bajón con paciencia y comprensión, y en una ocasión llegó incluso a utilizar un rotulador rosa.

07

Tuthor puede hacer varias cosas a la vez en las reuniones.

Desde el primer día hemos confiado en su criterio. Pero eso no quiere decir que no hayamos “discutido” hasta quedarnos a gusto, o que no hayamos probado las artimañas más rocambolescas para intentar salvar una secuencia o un personaje que él ya sabía que se iban a acabar cayendo por su propio peso. Pero Tuthor razona y habla el lenguaje del resto de los mortales.

Haber podido compartir con él estos últimos nueve meses de escritura intensiva ha sido un privilegio. Todo lo que hemos aprendido es impagable, y por eso te damos las gracias, oh, Tuthor.

Tanto sentimiento de gratitud no habría sido posible sin la labor de DAMA. Roberto, Ruth y todos los que se nos escapan pero que también han estado detrás de esto merecen un agradecimiento igual de efusivo. Hay que poner en valor la labor que desde DAMA se hace en favor de guionistas noveles como nosotros, dándoles la oportunidad de aprender de auténticos referentes del guión. Mil gracias.

Nosotros solo contamos con nuestra propia experiencia, que no ha podido ser mejor. Por eso no podemos hacer otra cosa que recomendar a todo el mundo que aproveche la oportunidad que se les brinda desde DAMA con la segunda edición de DAMA Ayuda: ¡a qué esperáis, insensatos!

No sabemos qué ocurrirá a partir de ahora con nuestros guiones, si se convertirán en una película o caerán en el olvido. Tampoco sabemos si podremos ganarnos la vida como guionistas. Pero hay algo que sí tenemos claro y que nos hace terminar este post con una sonrisa: que nos quiten lo “bailao”.


FIRMAS INVITADAS: DAMA AYUDA A ESCRIBIR PRESIDENTES

9 septiembre, 2014

Como sabréis, ayer se presentaron las bases de la segunda edición de la iniciativa DAMA Ayuda. Tras el éxito de la primera convocatoria, desde Bloguionistas hemos pedido a algunos de los guionistas que fueron seleccionados que cuenten su experiencia a lo largo de casi un año de trabajo. Hoy le toca a Juanjo Ramírez, que desarrolló el guión de su proyecto ‘Presidente’ junto a Carlos López.

Por Juanjo Ramírez.

Empecé a escribir este post, lo borré, lo volví a empezar… Normalmente escribo los posts sobre la marcha, de manera despreocupada, temeraria… Pero si me obligas a escribir sobre Carlos López no puedo teclear a la ligera.

Este texto va a ser difícil, porque yo no me siento cómodo “haciendo la pelota” y sé de buena tinta que Carlos López se siente muy incómodo cuando alguien le halaga.

Inciso: Carlos López ha sido mi tutor en DAMA AYUDA. Fin del inciso.

La primera vez que Carlos publicó en Bloguionistas quedé maravillado. Entonces me fui a IMDB a ver quién era ese tipo y descubrí que había crecido viendo –y aplaudiendo– las pelis que ese señor había escrito para la gran pantalla…

… y los chistes que había inventado para la pantalla pequeña.

Poco después conocí a Carlos en persona y descubrí que siendo quien es y habiendo hecho todo lo que ha hecho, su cualidad más admirable es la HUMILDAD.

Ahora viene un Flashback:

INT. BAR. DÍA.

Como casi todas mis historias, ésta comienza en un bar. ¿Qué hacía en ese bar? ¡Socializarme! Es decir, mirar Twitter. Y un tweet concreto atrajo mi atención: Uno en el que alguien preguntaba a David Muñoz cuál era el plazo final para entregar las sinopsis candidatas a DAMA AYUDA. David respondía que el plazo terminaba a las doce de la noche de ese mismo día. Yo entonces vivía en una jaula y sentía una enorme necesidad de huir de ella. Quizá por eso recordé una idea que tuve algunos años antes, una idea que descarté en su momento porque no me veía con fuerzas para materializarla. ¿Qué mejor excusa para correr hacia mi casa y ordenar esa idea loca en algo parecido a una sinopsis?

El engendro tiene el título provisional de PRESIDENTE y a grosso modo se puede resumir en:

Un ex presidente del gobierno de España que llevó a su país a la ruina. Ahora, pocos años después, se marcha de vacaciones a un hotel aislado en una isla bananera, antigua colonia española. Su intención es desaparecer por unos días, huir de sí mismo y de los demás, beber como si no hubiera un mañana… ¡Pero en esa isla el tema político-social está muy caldeado! Mientras él se emborracha, ¡estalla la revolución! ¡Los guerrilleros asaltan el hotel y toman rehenes! Y él no tiene más remedio que tomar cartas en el asunto. Es la historia de un tío que huye de sí mismo pero se ve obligado a enfrentarse a sí mismo. Una oportunidad de redención. ¿Sabrá aprovecharla, el muy imbécil?

Se trata quizá de una de las historias más personales que he parido, pero es al mismo tiempo totalmente distinta a cualquier otra cosa que haya escrito. Cuando de repente cierta mañana te despiertas y te dicen que DAMA ha elegido tu sinopsis loca, te das cuenta de que te has metido en un berenjenal, de que no sabes cómo coño vas ha convertir esa página y media en hora y pico, de que te esperan unos meses muy jodidos.

Cuando las quimeras se convierten en REALIDAD los obstáculos cobran una consistencia devastadora: ¿Cuál es el género de esta peli? ¿Es comedia? ¿Es thriller político? ¿Es drama contemplativo? ¿Es todo a la vez? ¿El público se creerá al personaje? ¿El público odiará al personaje?

Aquí es cuando llega ese momento complicado que anuncié al principio: No tengo más remedio que “hacerle la pelota” a Carlos López. Sin él esta película no sería como es. Sin él esta película directamente no sería. Porque Carlos creyó en ella incluso más que yo. Porque Carlos supo detectar los hallazgos y los escollos con una clarividencia prodigiosa.

Yo soy muy de defender el anti-dogmatismo, soy muy de abogar por las estructuras eclécticas, por las pelis que no se ciñen a dictaduras de géneros… pero luego escribo –al menos en audiovisual– historias relativamente conservadoras. Estoy acostumbrado a pervertir los géneros, pero no a darles la espalda. Por eso he de agradecer infinitamente a Carlos que me animase a escribir una película que no se casase con ninguna convención, que pervirtiese constantemente las leyes de los distintos géneros que, casi por accidente, rozan la trama de forma tangencial. Por eso agradezco a Carlos que me animase a traicionar las expectativas del público en todo momento, golpeándoles con algo distinto a lo que daban por hecho. Creo que lo hemos conseguido, pero no nos corresponde a nosotros juzgarlo.

En los primeros meses no hubo tratamientos, ni siquiera escaletas. Intercambiábamos mails kilométricos compartiendo impresiones sobre los personajes, sus trasfondos, sus preocupaciones, las motivaciones que les habían llevado a donde estaban… Hablábamos también sobre esa isla ficticia en la que iba a transcurrir la peli. ¿Cómo eran sus lugareños? ¿De qué vivían? ¿Qué conflicto podía mandarlo todo a tomar por saco? Eran conversaciones en las que, de algún modo, íbamos tanteando la historia para que la peli nos revelase su propia personalidad, su propia música, su propio aroma… la manera en que quería ser contada.

A veces eran intercambios de mails. Otras veces eran reuniones cara a cara. Menos de las que hubiésemos querido, porque ambos estábamos liadísimos y porque yo pasé algunas temporadas en mis islas canarias. Pero recuerdo con cariño esos encuentros en persona (espero que se perpetúen) perdiendo la noción del tiempo, él con su café americano, yo con mi cerveza. Es muy bonita –aunque pretenciosa– esa metáfora para hablar del proyecto: porque el malabarismo de tonos de esta peli es tan osado como combinar en una misma mesa un café y una cerveza.

No es mi intención desacreditar a quienes empiezan hablando de estructura. ¡La estructura me parece importantísima! Pero en este caso la estructura surgió casi sin hablarse: Cuando empezaron a surgir las primeras piezas concretas se iban acomodando de manera espontánea en los distintos bloques narrativos, quizá porque el inconsciente ya iba haciendo algunos trabajos por su cuenta.

Otro inciso: Carlos no suele hablar de actos ni de puntos de giro. Le gusta más pegar la oreja a las historias y escuchar cómo se aproximan, igual que un indio en los raíles de un tren. Él me hablaba de bloques: Detectaba el fin de cada bloque cuando pasaba algo significativo que catapultaba la historia a otro nivel. Fin del inciso.

Conforme el magma emocional se fue concretando en personajes que provocaban cosas, hubo material suficiente para elaborar lo que he bautizado como “esca-r-miento” (ese híbrido extraño entre escaleta y tratamiento) Conforme la trama se perfilaba, las sugerencias de Carlos se iban haciendo cada vez más concretas, pero sin ninguna intención de presionar. Carlos es algo así como un maestro zen de Legazpi. Nunca te fuerza a remar contracorriente: profetiza las piedras del río y te sugiere argucias para esquivarlas sin sacrificar tu ritmo de navegación. Rara vez te resalta un problema si no tiene una solución que ofrecerte y casi todas sus soluciones son tan coherentes que acabas aceptándolas. Me gustaría poder decir que todas las grandes ideas que hay en Presidente son ocurrencias mías, pero NO.

He de reconocer que la escritura de Presidente ha sido una experiencia MUY DURA para mí. Pocas cosas me han resultado tan complicadas de escribir. En parte porque pocas veces he tenido tan poco tiempo libre y tan poca tranquilidad mental, en parte porque nunca había escrito una historia tan compleja, tan ajena a mis géneros habituales y tan cuajada de personajes relevantes… en parte también porque es más duro definir tus estrategias cuanto tienes tutelándote a una persona a la que admiras tanto.

Pero en ese último punto he de decir que Carlos siempre me lo ha puesto fácil. Me ha permitido respirar a mi aire, me ha tratado con un cariño que no merezco (es la única persona a la que he dejado cuasi-plantada por quedarme dormido, y ni me lo reprochó como merecía), me ha insistido siempre en lo mucho que le gustaban los “aciertos” que proponía para la historia, pero al mismo tiempo ha sido el primero en sermonearme cariñosamente cada vez que cedía a las convenciones cómodas de los géneros, o cada vez que me volvía demasiado condescendiente con los personajes.

He de reconocer también que la única fase en la que me he sentido absolutamente cómodo ha sido en la fase de guionizar. Es ahí donde los personajes y las situaciones brotan como si tuvieran vida propia, o como si descubrieran dicha vida conforme la tecleas. Pero estoy seguro de que esos personajes no se habrían comportado de la misma manera sin esos meses previos de pensar, de tirarse de los pelos, de dedicarse a otras cosas y dejarlos fermentar en las trastiendas del cerebro.

Esos personajes no estarían tan vivos sin todos estos meses de trabajo –y los que les queden– ni serían tan únicos sin las preguntas socráticas de Carlos o sin iniciativas como la de DAMA AYUDA.

Existen otras instituciones que, además de ofrecer ayudas similares, pueden permitirse el lujo de pagar a los galardonados para que desarrollen su guión. DAMA suple la cuestión monetaria con cariño y con tutores de calidad. Después de esta experiencia – y habiendo tenido algún que otro escarceo en iniciativas similares – me atrevo a afirmar que el cariño y la implicación de los tutores de DAMA hacen MUCHÍSIMO. Iniciativas como ésta sirven para que se hagan guiones que…

… probablemente…


FLASHBACK: CÓMO ESCRIBIR UNA BUENA SINOPSIS (Y PARA QUÉ)

30 octubre, 2013

por Sergio Barrejón.

Con la reciente publicación de los elegidos para las tutorías gratuitas de DAMA AYUDA, estamos recibiendo un montón de emails, tweets y mensajes telepáticos pidiendo consejo para redactar una sinopsis como Dios manda.

Al igual que la primera y la segunda regla del Club de la Lucha son “No hablarás del Club de la Lucha”, la primera y la segunda regla de Bloguionistas deberían ser “No harás preguntas que ya hayan sido contestadas”. Porque queda fatal escribir a un blog diciendo os leo todos los días y me habéis ayudado mogollón para después preguntar por un asunto que ya había sido tratado hace menos de un año.

A lo que vamos: si escribes “sinopsis” en el cajetín de búsqueda que podéis ver en la columna derecha del blog, el primer resultado que obtienes es un post de diciembre de 2012 titulado “Cómo escribir una buena sinopsis (y para qué)”.

Pero tranquilo, no te alteres: te vamos a ahorrar ese terrible esfuerzo. A continuación, cual becario del Instituto Noos, voy a copiar y pegar aquí el contenido de ese post. Si eres capaz de hacer scroll down sin herniarte, estás de cinco minutos de descubrir… ejem…

CÓMO ESCRIBIR UNA BUENA SINOPSIS (Y PARA QUÉ)

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 20.dic.2012)

La enseñanza académica del guión es cruel y descorazonadora. Lo que uno quiere cuando tiene la edad de estar estudiando en la Universidad no es escribir sinopsis, sino escribir un GUIÓN. Así, con mayúsculas (y con tilde). Pero como no hay manera de quitarle las ganas de escribir a un verdadero escritor, he llegado a la conclusión de que lo más honesto por mi parte es enseñarles a manejar ciertas herramientas.

La sinopsis es una herramienta estupenda para dos personas:

– Al lector, productor o espectador le permite saber de qué va la historia.
– Al propio guionista le sirve para orientar su trabajo en una dirección, y no irse por las ramas al redactar el guión. Uno de los errores más comunes en los jóvenes guionistas es intentar calzar dos o tres películas distintas en un solo guión. La sinopsis les ayuda a evitar eso, y por eso decidí empezar el taller obligándoles a escribir una sinopsis de un guión que aún no habían escrito.

Para eso escribimos sinopsis: para contarnos a nosotros mismos qué tipo de película queremos escribir. Porque es muy, pero que muy frecuente, olvidarnos de lo que queríamos contar cuando estamos a mitad del segundo acto y los caminos se bifurcan y las posibilidades se multiplican, y nos sentimos como un jugador de ajedrez intentando anticipar demasiadas jugadas.

¿Y cómo se escribe una buena sinopsis? Pues como un buen guión: empezando por el principio y ciñéndote a la historia. Simple, pero nada fácil.

Desde mi punto de vista, y salvo excepciones (el cine es arte, y en el arte se tienen herramientas, pero no fórmulas), hay dos maneras de arrancar una sinopsis:

A) Con un párrafo que empiece con el nombre del protagonista y su situación al arrancar la película, seguido de un segundo párrafo donde se presenta el conflicto principal de la historia.

B) Con un breve párrafo que describa el universo en que se desarrolla la acción, y seguidamente un párrafo de tipo A).

La opción B) yo la reservaría para películas de época, fantásticas y, en general, todas aquellas historias que se desarrollen en un entorno muy distinto al “aquí y ahora”.

Norte de África. Durante la Segunda Guerra Mundial. En Casablanca, capital de la Francia Libre, se dan cita refugiados de toda Europa en su búsqueda desesperada de un pasaje para América.

Rick Blaine (40), un norteamericano renegado y solitario, veterano de la lucha antifascista, regenta el café más popular de Casablanca. Una ruleta, el aplaudido piano de Sam y la presencia habitual de autoridades y personalidades hacen de Rick’s el epicentro de la vida nocturna de la ciudad.

Una noche, Rick tiene un encuentro inesperado: Ilsa, la mujer de la que estuvo enamorado años atrás en París, y que desapareció repentinamente de su vida sin dar explicaciones, se presenta por sorpresa en el café. Ahora está casada con uno de los líderes de la resistencia antinazi: alguien a quien Rick admira desde hace años. Los dos necesitan un pasaje para América antes de que los nazis los arresten, y sólo Rick podrá conseguírselo… si es que está dispuesto a separarse por segunda vez de la mujer que amó.

Es sólo un ejemplo. A partir de ahí, la cosa consiste en algo tan simple y tan condenadamente difícil como SINTETIZAR. Ir a la esencia de la historia. Contar sólo los hitos fundamentales para entender la película. Para conseguir esto en tan sólo una o dos páginas, podemos observar las siguientes indicaciones:

– Un buen método para identificar lo esencial es mantener el punto de vista del protagonista. Procurar no escribir demasiadas frases sin su nombre.

– Usar el pasado, el futuro, el condicional o el subjuntivo si es necesario. La sinopsis no es esclava del presente de indicativo. Es pura literatura.

– No es buena idea “hacer zoom” en una determinada escena y contarla como si fuera un guión. A no ser que sea una escena de arranque muy significativa, que siembre un montón de información esencial, y que cumpla el cometido de los párrafos A) + B).

– Olvidemos los diálogos. No hay nada más aburrido que un diálogo largo contado en estilo indirecto.

– La sinopsis no es un mapa. Sólo es una brújula. Si necesitamos un mapa, ya haremos una escaleta.

– No hace falta explicar las causas de todo, si eso nos va a obligar a un farragoso párrafo sin interés dramático. Por ejemplo: en la sinopsis de Casablanca quizá no haga falta explicar cómo le llegan a Rick los salvoconductos. No es esencial: el personaje de Ugarte no vuelve a aparecer. Su muerte es espectacular, y el detalle de los salvoconductos escondidos en el piano tiene su gracia, pero todo ello no influye en acontecimientos posteriores de la trama. Lo único que interesa a la trama es que Rick tiene en su mano la posibilidad de salvar a Ilsa y su marido… o de marcharse él con ella.

– Sí: la sinopsis debe incluir el final. No estamos escribiendo la contraportada del DVD. Estamos trazando un plan de trabajo, y estableciendo el tono de la historia. Si te gusta escribir sin conocer el final, me parece bien. Pero entonces este post no es para ti. Es muy posible que el final no quede brillante ni gracioso en la sinopsis. No importa. Imaginad el final de El Tercer Hombre o Con Faldas y a lo Loco en versión sinopsis: un truño. No pasa nada. Y para demostrarlo, voy a terminar este post aquí, sin chimpún final.

 


A %d blogueros les gusta esto: