GUIONISTAS EN PIE DE GUERRA.

14 septiembre, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

¡BASTA!

En serio, ¡basta!

Decimos que somos guionistas, pero somos el puto Frente Popular de Judea.

¿No estáis hartos de ver cómo nuestro colectivo se desangra en guerras internas por culpa de las mismas miserias?

– Los guionistas de ficción contra los guionistas de entretenimiento.

– Los guionistas de SGAE contra los guionistas de DAMA.

– Los guionistas visibles contra los guionistas invisibles.

Sé lo que estáis pensando, y estoy de acuerdo con vosotros:

Tenemos que encontrar nuevas excusas para pelearnos.

Porque dejar de discutir entre nosotros no es una opción. Necesitamos ese estímulo, esa vidilla, esa carnaza, esa válvula de escape a través de la cuál poder cagar nuestra tensión y nuestras frustraciones.

Además, nunca es tarde para soñar con que las disputas guionísticas desemboquen en una orgía de hostias. Si eres guionista, lo más seguro es que tengas una cara de ésas que piden a gritos un buen par de hostiazas. Por eso has acabado siendo guionista: a base de bullying.

O a lo mejor llegaste al gremio sin esa jeta y la has ido adquiriendo a base de creerte más listo que los demás.

¡Démonos de hostias, joder! ¡Que llegue la sangre al río!

Pero huyamos de los viejos clichés. Lo de ficción contra no-ficción ya es demasiado aburrido. Lo de SGAE contra DAMA consume unas energías que casi es más práctico invertir en rellenar los formularios ésos que te piden para registrar las obras en cualquiera de las dos.

Es por ello que voy a proponer aquí posibles conflictos alternativos. Nuevos campos de batalla para encabronar a los integrantes de nuestro oficio, a ver si con suerte consigo detonar una guerra y me conceden el Nóbel de la paz.

– Guionistas abstemios contra guionistas borrachos.

Tened cuidado. Nuestros tercios de cerveza hacen más daño que vuestras latitas de Acuarius… a menos que las latas estén sin abrir ni vaciar. Por alguna extraña razón a los alcohólicos nos cuesta menos vaciar nuestros recipientes que a los abstemios, los del (léase con retintín) “instinto de conservación.

Y otra cosa os digo: Los guiones del borracho tienen por definición menos sentido y, por tanto, más probabilidades de gustar al director de contenidos de la cadena.

– Guionistas con carnet de conducir contra guionistas sin carnet de conducir.

Podréis atropellarnos con vuestros ridículos cochecitos, podréis llegar más cómodamente a esos polígonos industriales de extrarradio en los que a veces nos obligan a currar, pero… pero… pero… eh… nosotros somos mayoría. Bueno, lo éramos… ya no.

¿Si os invitamos a una caña o a una lata de puto Acuarius… podríais llevarnos en vuestro coche a ese inhóspito polígono industrial en el que se supone que no trabajamos porque (se supone que) somos autónomos?

– Guionistas metrosexuales con camisas y peinados guays contra guionistas echados a perder con alopecia/greñas y camisetas frikis/insípidas que se adaptan con tozudez/resignación a esa barriga cervecera/prominente, esa curva de la felicidad/conformismo.

Por muchos puñetazos que recibamos, nuestro aspecto no puede empeorar demasiado. ¿Pero vosotros? ¿Realmente estáis dispuestos a manchar de sangre vuestras camisas de temporada?

– Guionistas que escriben sus propias cosas al margen del trabajo contra guionistas funcionarios que sólo escriben cuando alguien les paga por hacerlo.

¡Cuando queráis quedamos y nos damos de hostias, payasos! Pero mejor a última hora de la tarde, cuando salga del curro. Bueno, menos el miércoles…. el miércoles no, que tengo una reunión con unos colegas para un largo que tenemos entre manos… ¿El jueves? Depende de si me llaman o no para hablar de lo del libro de relatos ése en el que estoy colaborando. Igual el fin de semana, pero no, espera… que tengo mi novela un poco abandonada y tres directores en los mensajes del Facebook preguntándome cuándo les voy a escribir el guión ése para el Notodo. ¿Y si nos fostiamos el domingo a última hora? Ay, no… el domingo he quedado con mi novia para explicarle por qué no tengo energías ni tiempo para ser ese novio de verdad que se merece.

– Guionistas que respetan los límites del humor contra guionistas que no respetan los límites del humor.

Bueno, aquí en realidad no hay conflicto. Todos los guionistas estamos a favor de reírnos de cualquier cosa. Excepto de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca).

Todos estamos de acuerdo en que es de mal gusto reírse de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) No puedes reírte de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) porque todo tiene un límite. Menos los límites del humor, claro. Los límites del humor no tienen límites, excepto, claro está: (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca)

Y si eres un guionista al que ningún tema le toca muy de cerca, lo más seguro es que no admitas que nadie se ría de los límites del humor.

– Guionistas de izquierdas contra guionistas de derechas.

Aquí el combate sería mucho más desigual: hay muchos más guionistas de izquierdas que guionistas de derechas.

Aunque…

… si tenemos en cuenta que algunos guionistas de izquierdas ignoran que en realidad son de derechas… y que incluso algunos de derechas ignoran que en realidad son de izquierdas…

… y si tenemos en cuenta que somos una princesa en nuestra cuenta de Twitter y una puta en la cama de la señora de Cuenca…

… que somos una princesa en las reuniones de ALMA y una puta cuando nos toca firmar el contrato de turno…

… es posible que terminemos dándonos de hostias a nosotros mismos… y nos cerremos puertas de todos los colores por el camino… y lleguemos a la edad de jubilación sin una cuneta en la que caernos muertos.

– Guionistas machistas contra guionistas feministas.

Si eres hombre y (para mas inri) machista te recomiendo que libres esa guerra en el campo de batalla de los guionistas de comedia. Seréis mayoría. Casi nadie contrata a mujeres para escribir comedia. Casi todo el humor que se emite en TV tiene tintes bastante masculinos. ¿Es injusto? Sí. ¿Tiene base alguna? Pues no. Pero hablamos de un negocio cuya religión oficial consiste en rendir culto a los audímetros. No hay razón para esperar que la razón impere.

– Guionistas con talento contra guionistas sin talento.

Da igual cuál de los dos bandos gane: Nunca sabrás a cuál de ellos perteneces.

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ENLACES DONOSTIARRAS PARA EL FIN DE SEMANA

20 septiembre, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

1*. Como algunos sabéis, los enviados especiales habituales de Bloguionistas nos encontramos en plena cobertura del 63 Festival de San Sebastián. Pinta bien, ¿eh? Pues sí, para que nos vamos a engañar. Tras dos años consecutivos cubriendo el Festival de Málaga realizando entrevistas, hemos debutado en nuestro primer festival internacional de Clase A. Casi nada. Todo ha sido gracias a la ayuda de DAMA, que ha apoyado económicamente este viaje para unirse a la causa de Bloguionistas y dar difusión al trabajo de los autores.

*Vale, nos habéis pillado, esto no es un enlace, sino una introducción. Lo compensamos con esta bonita foto del Kursaal:

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EXT-KURSAAL-NOCHE. Foto: @hbeltrangimeno.

2. Desgraciadamente no pudimos asistir al pase de una de las películas más esperadas del año: ‘Regresión’, la vuelta de Alejandro Amenábar. Un sólo pase de prensa el viernes con el que fue imposible cuadrar horarios, alguno que otro previo al festival en Madrid al que nadie nos invitó… Lo dicho, una lástima. (Jefes y jefas de prensa, a partir de ahora invitadnos. Somos simpáticos y educados). Así que nos estrenamos el viernes 18 con ‘Truman’, la nueva película de Cesc Gay.

Pese a ser la primera película proyectada de la Sección Oficial que entra en concurso, ‘Truman’ ya se ha convertido en una de las favoritas del festival. La crítica se la dejamos a otros, nosotros hablaremos con su director y co guionista Cesc Gay sobre el guión esta misma tarde. Si no sucede nada fuera de lo normal, mañana publicaremos la entrevista.

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El Teatro Principal de San Sebastián. Siempre hay colas, pero cabemos todos. Foto: @hbeltrangimeno.

3. Antes de charlar con Cesc Gay lo haremos con Álex de la Iglesia. El director vasco presenta ‘Mi gran noche’ en la Sección Oficial, aunque lo hace fuera de concurso. Se trata de una comedia muy loca y muy coral escrita, cómo no, junto a Jorge Guerricaechevarría y que pudimos ver ayer en el Teatro Principal de San Sebastián.

Como veis, vamos a pasar el domingo en bastante buena compañía.

4. Pero no sólo de Sección Oficial vivimos en Bloguionistas. Empezamos el sábado 19 con una sorpresa: ‘Le Nouveau’, una comedia “preadolescente” del francés Rudi Rosenberg que participa en Nuev@s Director@s. Ya hemos dicho que las críticas se las dejábamos a otros, pero para compensar que vamos a poner el tráiler en francés y sin subtítulos (es lo que hay), diremos que es divertidísima, con actuaciones brillantes de actores jovencísimos (ojo con Josuah Raccah) y que está escrita con mucha inteligencia y sensibilidad. Ojalá dé mucho que hablar. Si tenéis posibilidad de verla, hacedlo sin dudarlo:

5. Y para compensar que ayer vimos otra película de la Sección Oficial, la experimental ‘Evolution’, de Lucile Hadzihalilovic, nos dejamos caer por la proyección de ‘Me, Earl and the Dying Girl’, que participa dentro de la sección Perlas. Fue una de las grandes triunfadoras del último festival de Sundance y, ésta sí, tiene tráiler subtitulado:

logoDamaConLetras


CONSEJOS A LO CORNETTO, CURSOS PARA INVOCAR GUIONES Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

27 marzo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. “Para mí, la tortura es tener una idea, trabajar su argumento general, la estructura y la historia. Una vez tengo esto, puedo escribir un guión en dos o tres semanas”. Esto lo dice Woody Allen. Esto y cuatro cosas más sobre escribir guiones.

2. Y en la misma página, screencraft.org, que ya es de visita diaria obligada, podemos ver cuáles son los cinco ingredientes para grandes personajes que no estás utilizando (aún).

3. También se han ganado el calificativo de obligatorio todos los cursos y ponencias que organizan desde DAMA. Con el último que han montado te van a enseñar a invocar un guión en seis semanas sin perder demasiado la cordura y el responsable de hacerlo será el gran Carlos Molinero.

4. Mientras te apuntas al curso de Molinero puedes ver este video en el que Mario Puzo y Francis Ford Coppola hablan sobre la escritura de ‘El Padrino’:

5. El enlace semanal con un guión para leer se va a empezar a convertir en tradición. El viernes pasado fue el de ‘Tiburón’. Hoy, el de Nebraska, escrito por Robert W. Nelson (AKA Bob Nelson) y dirigida por Alexander Payne.

6. Por cierto, ya hay nuevas fechas para la próxima Fiesta del Cine: 11, 12 y 13 de mayo.

7. Los compañeros de Las Horas Perdidas nos descubrieron una de las lecturas más interesantes de la semana: un ensayo de 17.000 palabras escrito por el guionista de ‘Perdidos’ Javi Grillo-Marxuach en el que narra detalladamente su paso por la serie.

8. Simon Pegg, Edgar Wright y Nick Frost son los responsables de la “Trilogía del Cornetto”, es decir, de tres de las comedias más brillantes en lo que llevamos de siglo. Así que, atentos a sus consejos:

9. El sábado pasado nos dejó Moncho Alpuente, periodista, humorista, escritor, presentador, músico… En resumen: un grande. Su hija, Bárbara Alpuente, a la que se le ha pegado la genialidad del padre, le ha dedicado este precioso homenaje.

Buen fin de semana.


“LA PEREZA ES LO QUE MUEVE EL MUNDO”

13 marzo, 2015

A lo tonto, Borja Cobeaga lleva casi un año de promoción: junto a Diego San José hizo más entrevistas de las que cualquier guionista hubiese imaginado tras el estreno de ‘Ocho apellidos vascos’; luego publicaron ‘Venirse arriba’, su primera novela; al poco tiempo vio la luz ‘Aupa Josu’ y, justo hoy, estrena ‘Negociador’, su tercera película como director. ‘Negociador’ es una película muy especial porque está hecha con pocos medios, trata sobre un tema delicado y es muy diferente a los dos primeros largometrajes de Borja. Así que, como imaginaréis, teníamos muchas ganas de hablar con él.

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Foto: @Nacho Méndez

Una de las cosas que más me ha sorprendido de ‘Negociador’ es tu evolución como director de largometrajes, ¿qué piensas que ha cambiado del Cobeaga de ‘Pagafantas’ al actual?

Sobre todo tenía ganas de hacer algo muy personal. Con esto no quiero decir que ‘Pagafantas’ no lo fuese, aunque hubiese ganas de provocar la carcajada no creo que hubiese concesiones; era una comedia alocada y con un poso bastante melancólico. El siguiente paso fue ‘No controles’, que también era una comedia alocada, pero más clásica y sin esa melancolía. Sin embargo, los primeros cortos que hice, como ‘Éramos pocos’, funcionaron muy bien y no tenían ese sello de comedia loca. Pensé que a lo mejor me estaba perdiendo algo, ya que eran algo muy personal y no lo estaba imprimiendo en lo que estaba haciendo ahora. Y de ahí vino ‘Negociador’, de la necesidad de tener ese tono incluso antes de que se me ocurriera la historia. También me pasa que, como espectador cada vez me gustan menos las pelis “académicas” y que son más correctas y me gustan más las películas imperfectas y con personalidad.

Pero recuperar el tono de ‘Éramos pocos’ no te hace renunciar a la comedia de gag, porque, al menos, la sigues escribiendo…

No. Para mí lo ideal sería alternar. La comedia más de gag, de carcajada, da muchas satisfacciones. Ver que una línea de diálogo o una situación que has escrito funciona en una sala llena de gente que se ríe a carcajadas es muy satisfactorio y hace que sea muy difícil renunciar a eso. Lo que pasa es que si sólo me dedicase a eso sí que sentiría que estoy renunciando a algo que me gusta mucho. De la misma manera que en el thriller existe ‘La isla mínima’, que es una película comercial y que encima es de prestigio, a mí me encantaría combinar ambas cosas en una sola película. Pero, de momento, como eso parece la fórmula de la Coca-Cola, supongo que seguiré escribiendo y también dirigiendo comedias alocadas y comedias más del estilo de ‘Negociador’. Ahora tengo la sensación de que, en un mismo año, he hecho dos películas muy diferentes, una como guionista y otra como director, y que si pudiese mantener esto como modo de vida sería estupendo.

‘Negociador’ es la primera película que escribes sin Diego San José, ¿cómo ha sido no tener en esta ocasión un muro en el que rebotar ideas?

Es más complicado. Cuando escribes con otra persona lo bueno no es sólo lo que aporta, sino lo que quita, en el sentido de que las malas ideas te las lima mejor otra persona. Con ‘Negociador’ ha sido un proceso natural, porque surgió como entretenimiento propio y sin saber muy bien si iba a hacerla realmente. Entonces, en ese sentido, tenía que ser una apuesta personal. Es verdad que hay un par de ideas en el guión que son de Diego. Como la de que los negociadores oyen en la tele una frase que más tarde usan en la negociación. Creo que, de haber escrito el guión con otra persona, sería mejor, pero, por otro lado, yo siempre he visto esta película como un capricho, y si es un capricho de una sola persona es mucho más sencillo. Y lo he disfrutado incluso en esas imperfecciones que tiene escribir solo.

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Foto: @Nacho Méndez

Dices que empezaste el guión sin saber si la ibas a rodar y, cuando pudiste hacerlo, fue con un presupuesto reducido. Cuando la escribiste, ¿lo hiciste adaptando la historia a los medios de los que dispondrías más adelante?

Claro. Yo, en el fondo, la escribí porque sabía que en el caso de que se rodase iba a ser así. Tuve dos momentos que me hicieron hacer click la cabeza para ver cómo se podía hacer ‘Negociador’. Uno de ellos fue cuando hice un corto para el Notodo como jurado, entre ‘Pagafantas’ y ‘No controles’, llamado ‘Un novio de mierda’. Lo grabamos en una casa, con un equipo muy reducido y pensé: “¿no estaría bien hacer una película así?”. Cosa que se confirmó más tarde cuando estábamos produciendo ‘Extraterrestre’, de Vigalondo, que fue un proyecto que lo había escrito él para poder hacerlo porque la financiación de ‘Open Windows’ se estaba estirando. Las ganas de rodar le llevaron a escribir un guión del que era consciente que tenía que estar limitado. Entonces, yo recuerdo que visité el rodaje y me pareció que aquello estaba muy bien, le veía todo ventajas. Además, también escribí ‘Negociador’ porque me daban envidia algunos compañeros que hacían investigación. Yo hablaba con Urbizu, por ejemplo, y me decía que estaba documentándose con Gaztambide y eso era algo que a mí también me apetecía hacer. Así que sí, sí me mentía a mí mismo mientras escribía diciendo: “esto no sé si se va a hacer pero, por si acaso, no voy a meter figuración aquí”. Por ejemplo, cuando desayunan por primera vez Ramón Barea y Josean Bengoetxea dicen: “qué vacío está esto, ¿no?”.

¿Y qué tal ese proceso de documentación?

Justamente coincidió que salieron bastantes cosas, tampoco hay mucho escrito sobre el tema. Además, cuando Diego y yo empezamos a escribir ‘Fe de etarras’ ya habíamos leído bastante porque queríamos que tuviese ese punto de realidad pese a ser una comedia alocada. Jesús Eguiguren publicó un libro con Luis Rodríguez Aizpeolea (‘ETA, las claves de la paz’) que sirvió mucho de base; se hizo un documental, ‘Memorias de un conspirador’, que era sobre Eguiguren; en ETB también hicieron un estupendo reportaje en profundidad con él, más todo lo publicado en prensa… De repente, en poco tiempo había mucho material al que recurrir y, sobre todo, muy rico en detalles cotidianos. El otro día me juntaron en una entrevista con Luis Rodríguez Aizpeolea y me decía que cuando estaban escribiendo el libro le pedía a Jesús que le contase muchas cosas cotidianas, y son esas cosas en las que me he fijado y con las que no he podido evitar fantasear. Por ejemplo, si un día la traductora no acude a la negociación, yo, como guionista, pienso: “¿y por qué no fue?”. Lo que no quise hacer fue hablar con gente que había intervenido en estas conversaciones porque sabía el tono antiépico que iba a tener. Si llego a hablar con ellos me hubiese entrado Síndrome de Estocolmo y me hubiese dado pudor escribir o rodar ciertas cosas.

¿Hubo algún momento durante la escritura en el que dijeses “cuidado, esto mejor no lo pongo”?

No. Eso no pasó, y creo que vino por la confianza en trabajos previos. ‘Vaya Semanita’ vino más que nada de una audacia inconsciente, porque éramos muy jóvenes y en ETB hacíamos un humor político muy cotidiano, no hacíamos burla de nadie en concreto, sino sátira de lo cotidiano. Un ejemplo muy claro es que, justamente, el chispazo con el que nació ‘Negociador’ fue el Salvados que hace Jordi Évole con Jesús Eguiguren. En un momento del programa, Évole iba a Hernani, pueblo símbolo del nacionalismo radical, y le preguntaba a un quiosquero por los periódicos que se vendían: cuánto se vendía el Gara, el Diario Vasco… Y cuando le preguntó cuánto se vendía La Razón le dijo que “ahora más, porque regalaban un patinete”. A mí, ese padre de convicciones nacionalistas muy arraigadas pero que su hijo quiere el patinete y tiene que ir a comprar La Razón, es la política que me interesa.

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Foto: @Nacho Méndez

De hecho, ‘Negociador’ es una comedia política, pero donde haces comedia es con los personajes, con sus bajezas y sus miserias. Esto es algo bastante común en tus obras…

En el último Festival de San Sebastián hubo una especie de encuentro donde proyectaron varios cortos míos seguidos y el presentador del acto me dijo: “todos tus personajes principales son muy mezquinos”. Lógicamente no es algo a lo que fuese ajeno, pero verlos seguidos me impresionó mucho. Supongo que tiene que ver con una visión muy personal de las cosas. Yo creo se resumiría en que tengo un problema con Aaron Sorkin, con ese idealismo, con ese humanismo extremo, y yo no tengo ninguna fe en esas cosas. Creo que la pereza es lo que mueve el mundo. Incluida la política, y lo demuestran ahora. He estado escuchando la conversación de Iñaki González con los comisarios en la Puerta del Sol y, ¿de verdad nos quieren hacer creer que esto es un mundo serio, donde todo está calculado y milimetrado con dos tíos llamándose “tronco” el uno al otro, diciendo “buga”, todo muy cutre, todo muy sórdido… Yo es que creo que la vida es así. Mi visión es que tenemos que sobrellevar nuestras miserias y tirar para adelante.

Viendo la película me dio la impresión de que los momentos más delicados a la hora de escribir tuvieron que ser en los que aparece el personaje inspirado en Thierry, encarnado por Carlos Areces…

Pues sí. Yo lo que tenía claro era que no quería frivolizar. Por un lado estaba bajando a un nivel muy humano todo esto, pero por otro, los hechos históricos llevaban a que esa negociación llegó a dar muchas esperanzas y se truncó. Y lo hizo porque un sector de ETA que en ese momento tenía más peso decidió que así fuese. Luego vino la ruptura de la tregua, el atentado de la T-4, el asesinato de Isaías Carrasco, que era un amigo muy cercano de Eguiguren y lo cierto es que escamotear todo eso me hubiese parecido muy frívolo. Son acontecimientos que no puedes pasar por alto. Y uno de ellos fue la aparición de ese personaje inspirado en Thierry que hace Carlos Areces, un actor de marcado tono cómico. Thierry en la realidad era un tipo muy sociable, muy campechano, pero que luego tenía unos cambios de carácter muy fuertes. Y Carlos Areces es aparecer en la pantalla y la gente dice: “Ay, Areces, qué gracioso”. Tenerle a él ahí y que, de repente, su personaje se ponga inquietante me parece, por un lado muy fiel a la realidad y, por otro, me permitía ponerle el freno a los aspectos cómicos y meterme más en cosas como aquello que dijo de las corbatas negras o en el momento de su detención, que es algo muy icónico… Todo el mundo lo recuerda con un polo verde, esposado y gritando. Por eso me parecía que era necesario subrayar en ese sentido esa parte de la película.

Me preguntan mucho por qué Areces. Uno de los motivos es porque la película se hizo en un ambiente muy familiar, quería llamar a actores con los que había trabajado o con los que tenía ganas de hacerlo, como Josean Bengoetxea. Y Areces, además de ser muy buen actor, es de confianza porque somos amigos. Por otro lado, todos conocemos a Areces. Es uno de esos cómicos que tiene un lado muy inquietante y que pueden hacer papeles aterradores. Ya lo hizo en ‘Balada triste de trompeta’.

Tras ‘Negociador’, ¿estás más cerca de hacer ‘Fe de etarras’, una adaptación de vuestra novela ‘Venirse arriba’ u otro proyecto diferente?

Pasa una cosa muy curiosa con ‘Fe de etarras’; cuando teníamos tiempo para hacerla nadie la quería y ahora que hay quien quiere hacerla, no tenemos tiempo. Entre la escritura de la secuela de ‘Ocho apellidos vascos’, que es el eje laboral que tenemos Diego y yo ahora mismo, y recuperar un proyecto que se quedó un poco paralizado porque Javier Ruiz Caldera estaba rodando ‘Anacleto’ y nosotros escribiendo la secuela, que es ‘Superlópez’, creo que 2015 está ya muy adjudicado. Pero sí que creo que estoy más cerca de hacer ‘Fe de etarras’, sobre todo porque es una comedia muy diferente a ‘Negociador’, es ‘Friends’ con ETA, una comedia de compañeros de piso. El tono ha sido la razón para hacer ‘Negociador’ y con ‘Fe de etarras’ pasa lo mismo. Me apetece bastante hacerlo. Respecto a la adaptación de ‘Venirse arriba’, pues no lo sé, la verdad. Ahora mismo sólo tenemos en mente estos tres proyectos, que no está mal. Pero recuerdo que escribiéndola pensé que podía ser una buena película. La mayor complicación sería encontrar alguien que pudiese hacer del padre. Con el reparto adecuado me gustaría mucho hacerla. Habría que matizar mucho el tono, no caer en hacer un Alfredo Landa 2.0. Sería complicado llegar a un equilibrio entre un actor que sea muy gracioso y que no sea chusco y gritón.

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Foto: @Nacho Méndez

¿Y cómo está yendo la adaptación de ‘Superlópez’?

Al principio fue un proceso bastante reflexivo de leer los álbumes y ver si cada libro daba para estructura de película, y la verdad es que resulta complicado. Pero sí que, del mismo modo que hay adaptaciones de tebeos como ‘Anacleto’ o ‘Zipi y Zape’ que cogen los personajes y los ponen en un contexto totalmente diferente, aquí sí que queremos ser fieles al universo y al tono de la historia. Creo que el guión va a estar lleno de detalles que remiten de lleno al universo de ‘Superlópez’. Es curioso porque, por ejemplo, ‘Zipi y Zape’ tiene seguidores, pero no son tan fervientes como los de ‘Superlópez’. Ya me ha pasado muchas veces de encontrarme con alguien que me dice: “he visto que vas a hacer Superlópez, ten cuidado”. Y creo que hay una cosa del tono, de cómo afrontamos la adaptación, en la que Diego dio en el clavo: de la misma manera que en ‘Superman’ Clark Kent es un perdedor y cuando es Supermán es la hostia, ‘Superlópez’ en su faceta de López es un perdedor y como Superlópez, también. Y con esa premisa creo que haremos una buena peli.

Está siendo un proceso curioso porque es la primera vez que adaptamos algo, pero tenemos mucha confianza sabiendo que Caldera es el director. Todavía no he visto la película, pero el tráiler de ‘Anacleto’ me ha parecido bestial. Pensé: “¿este tío va a dirigir ‘Superlópez’? Pues lo que quieras, porque sería capaz de hacer una gran escena de acción con una hoja en blanco”. Luego, por otro lado, Diego y yo nos estamos divirtiendo mucho haciendo con las setpieces de acción, que es algo que no hemos hecho nunca. Pero ahí nos tenemos que limitar porque, pese a que va a tener un gran presupuesto para tratarse de una producción española, no tiene ese presupuesto que puede tener una película de superhéroes tipo ‘Los Vengadores’, nosotros estamos en una liga mucho más pequeña y por eso tenemos que ser muy selectivos en dónde ponemos la carne en el asador en cuanto a efectos y escenas de acción. En ese sentido, el trabajo con Javi está siendo muy racional.

Además de tener varios proyectos en marcha, por si fuera poco, también eres presidente de DAMA, ¿qué balance haces de este primer año?

La verdad es que, comparado con anteriores presidentes, está siendo tremendamente fácil porque DAMA ya ha llegado a un nivel de estabilidad brutal. Todo es como muy normal ya. Estamos creciendo y haciendo cosas; desde hace unos meses llevamos el catálogo de SACD, la entidad de gestión francesa, y eso hace que nuestro volumen crezca. Pero no es una obsesión crecer, yo me encuentro con amigos de SGAE y no les reparto panfletos de DAMA, de hecho Diego es de SGAE y yo de DAMA. Eso es algo que también quiero transmitir: estoy muy a gusto en DAMA, todo es muy racional y muy transparente, si te quieres venir estupendo y si no, también. Yo, si me pasé a DAMA, fue porque estaba en SGAE y no entendía cómo, por ejemplo, estaban comprando teatros o por qué estaba dominada por un sector pequeño que era el que menos recaudaba en la realidad. Era una espiral muy loca. Yo sé que muchos de los que están en SGAE siguen dentro para intentar cambiarlo, pero hay cosas que no entiendo por qué tienen que seguir aguantando. Pero siempre desde el respeto hacia ellos. Fíjate, si no respeto a Diego… Así que, todo aquel que quiera venir será bienvenido. En los últimos años se ha racionalizado mucho todo y no sólo crecemos en número de socios, sino también a nivel de infraestructura, pero siempre sin volvernos locos ni ponernos a comprar teatros.

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Foto: @Nacho Méndez

Entrevista: Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Nacho Méndez.

Peluquería y maquillaje: María Manuela Cruz

Estilismo: García Madrid


9 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

30 enero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Supongo que a estas alturas ya conocéis el colectivo 70 teclas. En este enlace de nuestro blog podéis descargar los guiones que han publicado hasta la fecha –a falta del de ‘La isla mínima’–, además de un buen puñado de trabajos de Berlanga, Azcona y Bardem y otros tantos escritos por Bloguionistas y colaboradores. 

2. Y en éste podéis leer una entrevista bastante interesante a Stephen King y su ordinaria vida como señor del terror. Tiene 67 años y, exacto, sigue escribiendo como una auténtica bestia.

3. La bloguionista Ángela Armero y Daniel Martín han escrito una novela sobre los orígenes de las galerías Velvet. La producción de Bambú está siendo un éxito, pero a la novela tampoco le va mal. Si te gusta la serie, estás tardando en comprarlo.

4. Tampoco les está yendo mal a los compañeros DAMA con sus conferencias de los martes. Lleno en las del mes de enero y todo parece indicar que repetirán éxito con las de febrero, porque mira qué cartelazo.

5. Uno de los guionistas que pasó por los Martes de DAMA fue Rafael Cobos, coautor de ‘La isla mínima’ junto a Alberto Rodríguez. Aquí puedes leer una entrevista al director sevillano, reciente ganador del premio Feroz.

6. David Seidler es el guionista ganador de un Oscar por ‘El discurso del rey’. También es un gran pescador. Y tiene un método de trabajo interesante. Lo sé porque lo dice en este vídeo:

7. Larry David no tiene un Oscar ni falta que hace. El creador junto a Jerry Seinfeld de la sitcom más exitosa de todos los tiempos debuta en Broadway como autor y actor. Aquí, un reportaje bastante completo sobre el asunto. Ojo, que también está bastante en inglés.

8. Filmarket Hub acaba de convocar la segunda edición de Pitchbox. Si no sabes lo que es pégale un vistazo, porque es muy probable que te interese.

9. Y, para terminar, le pegas otro vistazo a este ciclo organizado por la Fundación SGAE con las películas nominadas al Goya. Del 1 al 22 de febrero en la Sala Berlanga de Madrid por sólo 3 euros.

Buen fin de semana.


NOS HAN HECHO UN COBRA KAI

27 enero, 2015

por Josep Gatell.

Imaginad que en vuestra clase hay un alumno que todas las mañanas os roba el bocadillo. No podéis hacer nada porque su padre financia al colegio, así que el chaval está protegido. Uno ingresa un pastón, otros miran a otro lado, y el matón se lleva unos cuantos bocatas. El sistema funciona. Y aquí tenéis dos opciones: cambiar ese sistema o cambiar de colegio.

A los guionistas nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nuestro protagonista. Porque un Karate Kid en el que Danielsan tiene que hacer las maletas y cambiar de ciudad para que no le partan la cara todas las mañanas sería una mierda. No queremos que el mundo sea así. Y no lo queremos porque en general a las personas (guionistas o no) también nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nosotros mismos. Si en un país hay un sistema corrupto lo suyo es acabar con él, no tener que huir. Bien, pues justo eso ocurrió ayer en la Asamblea Extraordinaria de la SGAE… pero al contrario. Se votó a favor del alumno que nos roba el bocata. De que Johnny Lawrence y sus colegas del Cobra Kai nos curtan el lomo todas las noches de 2 a 8 de la mañana. Echad un vistazo a las franjas horarias y al sistema de reparto que actualmente sigue la SGAE:

Reparto SGAE franjas

 

Los contenidos que se emiten por TV de 2 a 8 de la mañana se llevan ahora mismo el 59% de lo que recauda la SGAE. No generan ni el 0’6% de audiencia. No superan ni el 1% en ingresos por publicidad. Pero se llevan el 59% del pastel. Loco, ¿no? Atentos:

Un autor (guionista, director o músico) cuyo trabajo se emita en televisión de 18:30 a 00:30 cobrará menos de la SGAE que otro que lo haga a las 04:00 de la madrugada. Aunque los primeros generen el 59% de la audiencia frente al 0’55% de los segundos. Aunque los primeros generen unos ingresos por publicidad del 23% (ingresos con los que se financia la SGAE, por cierto) frente al 1% de los segundos. Nos han hecho un Cobra Kai.

¿Por qué? Porque cuando se vota en la SGAE no rige la norma de “un socio un voto” sino la de “un euro un voto”. Un socio que recibe mucho dinero posee más votos que otro que genera menos. ¿Y qué socios reciben más dinero? Volved a la tabla: los que emiten de 2 a 8 de la mañana. Bastan unos pocos para inclinar la balanza a su favor. ¿Quiere decir que está todo perdido? NO. Teníamos dos opciones:

Cambiar de país. Afortunadamente, la SGAE no es la única entidad de gestión que tenemos los guionistas. Existe DAMA, por ejemplo, con un sistema de reparto distinto y donde no se aplica la locura de que una canción emitida a las 4:40 se pague mejor que la de una serie de prime time.

Cambiar de sistema. Plantar cara al Cobra Kai. La votación de ayer en la Asamblea se GANÓ. Ganó la apuesta por cambiar las franjas y repartir el dinero de forma justa y sensata. Así lo votamos guionistas, directores y músicos y, de nuevo, ganamos. Pero no fue suficiente. Había que ganar por dos tercios de diferencia y nos quedamos a las puertas. Perdimos por poco pero quedó claro que existe una amplia voluntad de mejorar y cambiar las cosas.

Llegados a este punto, ¿qué hay que hacer? Lo que cada uno quiera. En mi caso, yo apostaré una última vez por cambiar las cosas en la SGAE. Porque creo que es bueno que exista más de una entidad de gestión pero sólo si ambas funcionan correctamente y de forma segura. Ahí es cuando se puede elegir y cambiar con libertad y ahí es cuando se puede hacer frente común para luchar por los derechos de autor. Si un país funciona bien pero el de al lado está corrupto, de poco sirve emigrar porque el problema seguirá estando ahí.

O no, cuidado. Quizás no hay solución y nos toque cruzar sí o sí la frontera, pero por si acaso dentro de un mes habrá nuevas elecciones en la SGAE. Si nos ponemos las pilas y elegimos a una junta directiva que apueste por cambiar este asunto, quizá consigamos ese final épico que sin duda alguna nos merecemos. El de unas franjas sensatas que reflejen la importancia del trabajo de guionistas, directores y músicos como se merece. El de la patada de la grulla.


EL FACTOR HUMANO

14 enero, 2015

Por Lea Vélez. 

Lea Vélez es guionista y escritora. Ha sido la creadora y coordinadora de series diarias de gran éxito, como El Secreto, La Verdad de Laura o Luna Negra. En 2014 ha publicado dos novelas: La cirujana de Palma (Ediciones B) y El Jardín de la Memoria (Galaxia Gutenberg).

Ser guionista es una profesión. Como en todas las profesiones, los guionistas a veces nos asociamos o nos afiliamos a un sindicato -y para eso tenemos ALMA- y a veces no. La fortaleza o debilidad de un sindicato está en su número de miembros. La decisión de asociarse depende de muchos factores: tener amigos que se han asociado antes, la posibilidad de acceder a seminarios y cursos, la necesidad de luchar por la mejora de nuestros derechos laborales, conocer a otros guionistas o una combinación de todo esto. La cosa es que hay quien se asocia y hay quien no, ya digo. Los autores audiovisuales, en cambio, debemos unirnos siempre, obligatoriamente, a una sociedad de gestión. Si no lo hacemos no podemos registrar nuestras obras, ni percibir la parte de nuestros ingresos que nos corresponde por derechos de autor.

En España hay dos sociedades de gestión para los autores audiovisuales. Una es SGAE y la otra es DAMA.

Yo soy de SGAE.

Quizá nadie alce la ceja y mi percepción de cómo anda el patio sea errónea y quizá muchos la están alzando ya. “Coño, Lea… ¿De la SGAE? ¿Con lo maja que tú eres? Si pareces una tía lista”.

Sí, de SGAE, y además apoyo profundamente la existencia de SGAE y de DAMA. “¿Pero cómo? ¿Cómo es posible?”, pensará algún compañero… La SGAE está asociada a años de corrupción, al tío aquel, presidente plenipotenciario que ha dejado una mancha que sigue sin pasar la prueba del algodón. Está ligada a la dictadura de ciertos músicos, a la manipulación y el amiguísimo y a tantas clases de merdé como planos tiene la avaricia personal. La palabra SGAE es radioactiva. ¿Por qué soy de SGAE? Eso me pregunto yo. ¿Por qué no me he pasado a DAMA? ¿Por vagancia? ¿Porque me gusta que me miren mal algunos compañeros? No. Soy de SGAE por el factor humano.

Quien haya leído El Factor Humano de Graham Green quizá me entienda. Quien no lo haya leído, que lo lea, que aunque no me entienda lo pasará genial. Para mí la esencia de la vida está en la lealtad a las personas. Mi factor humano es la lealtad a las personas por las que entré en SGAE.

También hay otras personas en DAMA, un grupo de guionistas y directores de cine, gentes admirables, con ideas limpias y claras, que mientras yo me asociaba a SGAE, decidían escindirse de la centenaria sociedad de gestión. Estaban hartos de ser pisoteados y hechos leña por los músicos de zarzaparrilla, los editores musicales y su poder omnipresente y cansino. Estos cineastas, autores del audiovisual, lucharon por promover una nueva sociedad de gestión que velara mejor por sus derechos, que repartiera con equidad, que a veces, no siempre, es lo mismo que la justicia. Primero fundaron la asociación: ALMA. Más adelante, hace ya diez años -si no me fallan las cuentas- y tras muchas dificultades, lograron crear DAMA. Precioso nombre. Conozco su lucha porque yo era socia activa de ALMA en 1999, tan activa que estuve un año en la junta directiva y apoyé desde la asociación aquella génesis de DAMA y sobre todo, apoyé humildemente, desde mi guionismo incipiente, a la gente que la promovía y sus valores. Los apoyé porque había factores humanos por todas partes. Uno de ellos, mi amiga Virginia Yagüe, pero eran más.

La guerra de estos compañeros era buena para el conjunto de los autores audiovisuales. Era buena para todos. Para la apertura, para la visibilidad de los guionistas, para que SGAE redujera sus tarifas de gestión, para romper un monopolio, para empezar a limpiar y ordenar. En aquellos años de escisión, ALMA estaba muy unida a la génesis de DAMA y SGAE era para todos, el Goliat enemigo. Había sido el dragón que chamuscaba los derechos del audiovisual. Era la dictadura de un sistema de reparto injusto. Los ataques de los autores de ALMA hacia la SGAE como ente abstracto y maléfico, eran constantes porque SGAE utilizaba sus inagotables recursos en querellas judiciales con las que evitar el nacimiento de DAMA. Encuentro aquella frustración y el enconamiento de DAMA hacia SGAE, comprensibles. Pero eso ya no es así. Lo voy a decir de nuevo: eso ya no es así. Merece ser repetido: Ya no es así.

DAMA captará socios haciendo las cosas bien y SGAE conseguirá volver a hacerlas si todos nos unimos. Por eso me duele que cada vez que los del audiovisual de SGAE tenemos un traspiés o somos derrotados o bloqueados, como en la anterior asamblea, suenen voces de DAMA, de amigos míos, que se olvidan de que los limpios de SGAE somos quijotes contra enormes aéreo-generadores que escupen mierda. Me duele que tras las hecatombes, los bloqueos, las derrotas, digan cosas como: “¿Veis por qué hay que hacerse de DAMA?”.

Como tengo este handicap de la lealtad hacia las personas, una lealtad que es irrompible e inoxidable en el sentido de que es eterna, yo sigo hablando bien de DAMA y de su gente, a pesar de estos comentarios, mientras soy leal a los de mi SGAE. Esta poca reciprocidad… me duele y ya me duele que me espanta ver que la falta de unidad son pedruscos contra los dos tejados.

Fuera del mundo del guión, para la gente de a pie, SGAE se ha convertido en sinónimo de autores caraduras que cobran un dinero “del pueblo” por generar quién sabe qué cosa que debería ser gratis y la prueba de esto es que son todos unos corruptos. Sabemos, chicos, que esto es una falacia propiciada por las multinacionales de la electrónica. Lo del canon y bla, bla, en lo que no entraré. La campaña de estas multinacionales durante años se tradujo al fin en una ley que ya desde ahora nos ha recortado el salario. Con la legislación vigente, ya este año, los autores de DAMA Y SGAE, todos, hemos dejado de cobrar por la copia privada. Habrá quién no percibiese muchos ingresos, un par de cientos de euros al año, habrá quién cobrase mil y pico y habrá quién nada. Depende del repertorio. A muchos no les importará, pero retroceder en los logros históricos es un precedente tremendo y ha sucedido, en gran parte, a causa de la debilidad de la SGAE, su halo radiactivo y la leña que se ha hecho del árbol caído. La realidad es que si este retroceso en nuestros derechos se lo sumamos a los salarios partidos por la mitad con los que andamos ahora y al desempleo brutal, deberíamos cabrearnos mucho. Sí, la cosa es como para cabrearse mucho y como para canalizar el cabreo planteándose que hay que movilizarse, asociarse y luchar por todo, TODO, lo que tenemos. Hacerse de un sindicato es genial, pero no todo el mundo se anima. Hacerse de una sociedad de gestión es obligatorio, así que es fundamental que canalicemos esa unidad a la que nos obliga el cobro de nuestros derechos de autor. Todos somos de una sociedad de gestión y esto nos une al 100 por 100.

Por eso nos interesa a TODOS que las sociedades de gestión sean fuertes y que velen por nuestra visibilidad y nuestras luchas y por eso hoy, con la asamblea de SGAE a la vuelta de la esquina, debemos difundir la necesidad de asistir y de lograr con el voto que una de nuestras sociedades de gestión lave su cara y funcione de la mejor manera posible.

El 12 de enero, Julia Altares, que es una persona fabulosa y además amiga (ella es mi factor humano) y también es miembro de la junta de SGAE, escribía un artículo en este blog llamándonos al voto. Explicaba muy bien la situación y nos pedía que vayamos a la asamblea o que deleguemos en otro socio. Bloguionistas colgaba el artículo en su twitter y añadía la frase: “hoy Julia Altares nos explica cómo los músicos de “la rueda” nos meten la mano en la cartera y cómo podemos evitarlo”. Tuvo muy pocos retutits, poquísimo apoyo porque la palabra SGAE es… Sí, correcto: radioactiva. Hubo en cambio una respuesta de un compañero guionista, un miembro de DAMA al que aprecio y conozco, que en lugar de apoyar, respondía al tuit con aquella mentalidad de tiempos enfrentados: “¿Qué cómo evitarlo? Pues pasándose a DAMA, muy fácil.”

Vamos, chicos, seamos más sabios. Sé que no es personal, pero el efecto de comentarios así es personalísimo. Por eso escribo este artículo dirigiéndome a todos mis amigos, compañeros y socios de DAMA o SGAE. Quiero pediros apoyo, recordaros la importancia de la unidad porque entre SGAE y DAMA somos el 100 por 100 de los autores audiovisuales. Quiero deciros que el descalabro de SGAE no es bueno para el audiovisual porque no es el descalabro de SGAE-ente abstracto, es el descalabro de la gente del audiovisual de SGAE, de colegas de los que hablamos sin apellido: como Julia y Curro y Adolfo y Susana y Javier y Verónica o Ignacio o yo misma.

Dadle un poquito a la tecla de apoyo. Echadnos un cable aunque solo sea evitando frases lapidarias. De verdad que queremos renovar, democratizar y limpiar una de nuestras casas y tener dos voces fuertes para que no se sigan recortando nuestros derechos. Seamos “La dama y el caballero” o “La Dama y el Vagabundo” y acordémonos siempre de las personas, porque os juro que en esta vida, al final, lo único que importa, lo que mueve el corazón, lo que cuenta, lo que queda… es el factor humano.


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