HABLAN LOS GUIONISTAS QUE DEMANDARON A TRUEBA

28 noviembre, 2016

Semanas antes del estreno de “La reina de España”, Carlos López y Manuel Ángel Egea, coguionistas junto con Rafael Azcona y David Trueba de “La niña de tus ojos”, han presentado una demanda contra Fernando Trueba, director de ambas películas, por posible usurpación de derechos de autor.

El pasado 25 de noviembre se estrenó “La reina de España”. Escrita y dirigida por Fernando Trueba, la película se ha presentado como la secuela de “La niña de tus ojos” (Fernando Trueba, 1998).

Poco antes del estreno, el 8 de noviembre, dos de los guionistas del film original presentaron una demanda de diligencias previas en el Juzgado de lo Mercantil de Madrid para dilucidar si Fernando Trueba habría incurrido en usurpación de derechos de autor por haber usado sin autorización unos personajes creados originalmente por Carlos López y Manuel Ángel Egea. En esta demanda, a la que ha tenido acceso Bloguionistas, López y Egea piden al juez que requiera a Fernando Trueba para que explique si “La reina de España” es efectivamente una secuela de “La niña de tus ojos”, y para que aporte la copia de exhibición de la nueva película, así como los contratos de cesión de derechos entre Trueba y sus productores. La intención de la demanda (que no denuncia, como erróneamente se la denomina en algunos medios) es aclarar si Fernando Trueba ha usado sin autorización unos personajes sobre los que no tiene los derechos.

Y es que la génesis de “La niña de tus ojos” fue más complicada de lo que se puede adivinar consultando simplemente su ficha técnica. Según figura en los créditos de la película, su guión fue escrito por Carlos López, Manuel Ángel Egea, Rafael Azcona y David Trueba. Pero en realidad, hubo más de un guión, y más de un equipo de guionistas.

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Títulos de crédito iniciales de “La niña de tus ojos”.

Según documentación a la que ha tenido acceso Bloguionistas, la redacción del guión original tiene lugar en 1990, cuando Manuel Ángel Egea aún estaba centrado en su carrera como actor y productor teatral (más tarde llegaría a ser director de comunicación de UGT y profesor universitario) y Carlos López aún distaba mucho de ser el jefe de guión de series como “El Príncipe” o “La embajada”. López y Egea escribieron por su cuenta un guión original titulado “La niña de tus ojos” que contaba la historia de una troupe de actores españoles que viajaban a la Alemania nazi para rodar una película folclórica en los míticos Estudios UFA de Berlín. Allí, el mismísimo doctor Göbbels se enamoraba de la actriz principal, dando lugar a una serie de peripecias que incluían sacar a presos de los campos de concentración para hacer de palmeros, y una disparatada huida final.

En enero de 1993, López y Egea vendieron su guión a Pedro Pérez (por aquel entonces director gerente de Cartel) y Andrés Vicente Gómez (en aquellos tiempos consejero delegado de Iberoamericana) por tres millones de pesetas. Según el contrato suscrito, al que ha tenido acceso Bloguionistas, el guión se titulaba “La niña de sus ojos” (sic). Los productores manifiestan en dicho contrato su intención de realizar “un film de largometraje” (atención: uno, no dos) “basado en la idea original” del guión de López y Egea, “sin obligación de sujetarse a la literalidad del mismo”, y dejan clara también su intención de contratar a Rafael Azcona para escribir ese nuevo guión, y a Fernando Trueba para dirigirlo.

Carlos López y Manuel Ángel Egea.

Carlos López y Manuel Ángel Egea.

En la cláusula undécima de dicho contrato queda también estipulado que los productores ostentarán en exclusiva “sin limitación alguna, todos los derechos de explotación de la obra audiovisual”. Sin embargo, López y Egea aseguran en que esa cesión no implica la autorización para realizar secuelas. Según ellos, Fernando Trueba debería haberles pedido permiso para utilizar sus personajes. Y es que en el guión original de López y Egea, al que ha tenido acceso Bloguionistas, ya aparecían la gran mayoría de los personajes que acabarían protagonizando las dos películas: el decorador gay, el galán, la actriz protagonista con su séquito, el director de producción alemán, el intérprete…

Pero en entrevistas concedidas a diversos medios, Fernando Trueba ha afirmado, por un lado, que los derechos sobre esos personajes pertenecen al productor, y por otro, que en el guión de rodaje de la primera película no quedó “ni una palabra” del guión de López y Egea. Trueba ha llegado a afirmar que Azcona y él llevaron a cabo aquel guión “empezando de cero” y basándose “en hechos históricos”, a pesar de que el guión de rodaje mantiene los mismos personajes y la historia principal (“Jerarca nazi se enamora de cupletista española mientras ésta rueda película folclórica en los Estudios UFA”) que el guión original de López y Egea. En palabras de Carlos López, “¿en qué hecho histórico está basado que sacasen a palmeros de los campos de concentración, y que la protagonista de la película se fugase con uno de ellos?”. Episodios inventados como éste ya figuraban en el guión original, que López y Egea desarrollaron entre 1990 y 1991, dos años antes de que Fernando Trueba fuese siquiera propuesto como director. Estas fechas son fácilmente contrastables, ya que López y Egea recibieron en 1990 una subvención del Ministerio de Cultura para desarrollar dicho guión.

Aun así, en declaraciones a Europa Press, Cristina Huete, productora de ambos filmes, ha ido incluso más lejos que Trueba, acusando a López y Egea de figurar en los créditos de la primera película merced a un “chantaje”. Huete asegura asimismo que los guionistas percibieron “cantidades que no les correspondían”. Sin embargo, todas esas cantidades están claramente estipuladas en un segundo contrato que firmaron López y Egea con los productores, al que también ha tenido acceso Bloguionistas. En este contrato, fechado en octubre de 1998 (un mes antes del estreno en cine de “La niña de tus ojos”), se estipula que López y Egea aceptan “compartir a partes iguales con los Sres. David Trueba y Rafael Azcona” los derechos de autor gestionados por SGAE y otras entidades.

Según los demandantes, a los que Bloguionistas ha podido entrevistar en exclusiva, su intención nunca fue iniciar acciones judiciales contra Trueba. Cuando hace tres años vieron publicadas en prensa las primeras noticias sobre la producción de una segunda parte de “La niña de tus ojos”, López y Egea dieron por hecho que alguien de la productora les llamaría. “Sabíamos que necesitaban autorización nuestra para hacer esa película”, afirma Carlos López. Pero consideraron inapropiado tomar ellos la iniciativa. En aquellos momentos, no estaba del todo claro que “La reina de España” fuese de hecho una secuela, así que decidieron esperar. “Cuando ya vemos que la cosa va en serio y anuncian efectivamente una secuela, empezamos a revisar los contratos, también con el punto de vista humilde de pensar ‘a ver si nos estamos equivocando’”, explica López.

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A finales del pasado verano, con la secuela ya rodada y su estreno anunciado para noviembre, López y Egea aún no habían recibido ninguna llamada de la productora de Trueba. Finalmente, deciden mover ficha. En palabras de Carlos López: “Sólo queríamos llegar a un acuerdo sobre cómo figuraríamos en rótulos y en qué condiciones haríamos la autorización. Nada más”. Pero cuando el abogado de López y Egea se pone en contacto con los representantes legales de Fernando Trueba, el director se niega a hablar con ellos. La respuesta de su abogada fue tajante: “Mi cliente dice que si queréis algo, que pongáis un pleito”.

Preguntados sobre qué le habrían pedido a Trueba en esa hipotética reunión que no se llegó a producir, López y Egea afirman que “lo obvio en el mercado es: participación en el reparto de los derechos de autor, la que corresponda, la que se negocie, la lógica; y aparición en un crédito, el que se negocie, el lógico, compartido con quien haya que compartirlo”. También aseguran que los productores necesitan obtener una cesión expresa del derecho de transformación, que López y Egea podrían ceder “gratuitamente, o por una cantidad, pequeña, mediana o grande, según se llegue a un acuerdo”.

Según Manuel Ángel Egea, “si esto lo hubieran hecho de una forma legal, en el momento oportuno, nosotros hubiéramos negociado de forma razonable. Pero si se cierran en banda, y nos metemos en un pleito… pues que decida un juez”. Y añade que la afirmación de Trueba de que el derecho de transformación les corresponde a los productores “no sé de dónde la han sacado, porque la ley en ese sentido es muy clara”. En este mismo sentido se manifiestan expertos en propiedad intelectual consultados al respecto: el contrato sólo asegura a los productores los derechos de explotación de la obra audiovisual, es decir: de la primera película, pero no del guión. Al no reflejarse en el contrato una cesión expresa de los derechos de transformación de ese guión original, ni fijarse una remuneración por ese concepto como requiere la ley, no puede presumirse que dichos derechos hayan sido cedidos. Por lo tanto, al amparo de la vigente ley de propiedad intelectual, aseguran los expertos, esos derechos seguirían en poder de los guionistas originales.

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Viendo el convencimiento con que López y Egea plantean su reivindicación, cabe preguntarse por qué no pidieron al juez medidas cautelares, como por ejemplo se hizo en su día con “Manolete”. Aquella súper producción vio sus copias embargadas y su estreno prohibido por culpa de la deuda que el productor del filme (precisamente Andrés Vicente Gómez) mantenía con la empresa que construyó los decorados . Pero López y Egea ni siquiera se plantearon esa vía: “Con esas medidas podríamos perjudicar a mucha gente”, explica Manuel Ángel Egea. “Gente que ha participado de buena fe en esta película, dando por hecho que Fernando Trueba lo tenía todo en regla. Nosotros nos limitamos a intentar negociar. Y ojalá se pueda llegar a algún acuerdo antes de que esto pase a mayores”. Y añade López: “A nosotros no nos hace falta el dinero que podríamos sacar por esto. Nosotros escribimos el guión por amor al arte, no fue ningún encargo. Es por eso que veinte años después cuesta mucho cerrar los ojos y decir ‘bah, que haga lo que quiera’”.

La pregunta que queda en el aire, ahora, es ¿qué pasa con los otros dos guionistas de “La niña de tus ojos”? Ni David Trueba ni el fallecido Rafael Azcona aparecen tampoco en los créditos de “La reina de España”. ¿Se les incluirá en el reparto de los derechos de autor?

Bloguionistas ha contactado con Susan Youdelman, viuda y heredera de Rafael Azcona, para preguntarle al respecto. Aunque Youdelman prefiere no hacer declaraciones, sí ha podido confirmar que desconoce cómo será dicho reparto. Es decir: o Fernando Trueba no ha declarado aún la obra en su entidad de gestión, o lo ha hecho sin llegar a un acuerdo con Youdelman. Trueba ha manifestado públicamente que escribe sus guiones con una foto de Rafael Azcona en su escritorio, tal es la admiración que guarda por el mítico guionista. ¿Se atreverá a dejar fuera al autor que escribió para él tres de sus mayores éxitos: El año de las luces, Belle Epoque La niña de tus ojos?

Una ley no escrita de la profesión establece que el reparto estándar es como sigue: argumento 25%, guión 25%, dirección 25%, música 25%. Nadie duda de que un 50% corresponde a Fernando Trueba. La pregunta es ¿cómo se repartirá el 25% correspondiente a argumento?

Si esta incógnita se llega a despejar, podría ser clave en un hipotético proceso judicial. Puesto que los cuatro guionistas de la primera película pactaron por contrato repartirse “a partes iguales” los derechos de autor, es lógico pensar que López y Egea tienen derecho a percibir por “La reina de España”, como mínimo, lo mismo que pudieran llegar a percibir David Trueba o los herederos de Azcona, en el hipotético caso de que Fernando Trueba llegase a algún acuerdo con ellos.

La secuela de una comedia ha acabado convirtiéndose en un drama. Y todo parece indicar que el final, efectivamente, lo escribirá un juez. Pero lo que López y Egea sí tienen claro es que su cruzada no está movida por el egoísmo. “No estamos defendiendo sólo un asunto nuestro. Estamos defendiendo la dignidad de una profesión que está siendo muy maltratada”, sentencia Manuel Ángel Egea. “Ojalá esto sirva de ejemplo para los guionistas: cuidado con lo que firmáis”.

Texto: Sergio Barrejón. Fotos: Héctor Beltrán.


PERIS ROMANO: “AHORA MISMO HAY TEXTOS EN TEATRO QUE PODRÍAN SER PELÍCULAS CON MUCHO PÚBLICO POTENCIAL”

15 octubre, 2015

Entrevista: Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Nacho Méndez.

Peluquería y maquillaje: María Manuela Cruz

Estilismo: García Madrid

Pocas comedias en el circuito teatral de Madrid pueden presumir de lo mismo que ‘Los miércoles no existen’: cinco temporadas de éxito –con la quinta recién estrenada– y una adaptación a cine a punto de ver la luz. El artífice de todo esto es Peris Romano. Tras debutar como director de largos junto a Rodrigo Sorogoyen con ‘8 citas’ en el año 2008, rodar unos cuantos cortometrajes (‘Trío’, ‘El efecto Rubik’, ‘Llámame Parker’…) y dirigir televisión, Peris se pasó al teatro con la comedia generacional-musical ‘Los miércoles no existen’. Y no le fue nada mal.

Gracias a ese éxito, mañana, 16 de octubre, se estrena la versión cinematográfica, para la que Peris se ha rodeado de caras conocidas a las que ha hecho bailar y cantar: Gorka Otxoa, Inma Cuesta, Eduardo Noriega, María León, Alexandra Jiménez… Un reparto de lujo para una película que tiene todos los ingredientes para convertirse, al igual que su hermana teatral, en todo un éxito.

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Vestuario: García Madrid.

‘Los miércoles no existen’ ha estado dos años cosechando éxitos en varios teatros de Madrid, ¿en qué momento te ofrecen hacer una adaptación cinematográfica?

La obra, en un principio, nació como guión de película, pero cuando ya lo tengo terminado y me pongo a moverlo por productoras, tanteo un poco y nadie está en disposición de producir: acaba de llegar la crisis de golpe, empieza a haber mucho miedo en el sector y, en lugar de quemarlo llevándolo de productora en productora para que me digan que no, como el teatro alternativo estaba en auge, lo monté e intenté hacer la peli que yo quería pero a pie de público. Así, en vez de que haya productores que se lean el guión, les llamo para que vengan a ver la función. Tenía seis semanas, que era el plazo inicial con el que empezó la obra, porque era mi primera experiencia en el teatro y no tenía ni idea de cómo podía salir el experimento, pero salió bien y las seis semanas se convirtieron en trece, las trece en un cambio de teatro y otros cuatro meses y así hemos ido empalmando hasta llevar dos años. Pero siempre nació como peli. Por eso, cuando empezamos a arrancar la tercera temporada recibo varias ofertas y me decanté por la que más se acercaba a la idea de película que quería hacer.

Vamos, que tenías razón desde el principio: ese guión que nadie se atrevía a producir era una película y tenía que hacerse…

No es cuestión de razón. Yo creo que cuando nos lanzamos a hacer un proyecto personal nos mueven muchas razones, dependiendo del momento en el que vivamos. Una, la principal, es cómo puedo generar mis ingresos. Mucha gente lo piensa diciendo: “lo hago con dos-tres actores, escribo y dirijo, hago también las luces…”, pero yo lo pensé en grande, esa fue la diferencia. Pensarlo así, de una manera más ambiciosa, con dos repartos a la vez, dos direcciones totalmente distintas buscando en una algo más tipo cine independiente y en otra más comedia comercial, me permitió ir probándolo con el público, recoger sus opiniones… Es un working progress que como paso previo a la película ha sido muy enriquecedor. Ahora bien, no tengo a los mismos actores en la película que en la función, así que todo lo que he ido viviendo en el teatro lo he trasladado al cine pero con el estilo personal de cada actor.

Entonces, ¿qué es lo que te llevas de estos dos años en el teatro?

Me llevo el trabajo actoral, el confiar en ellos y aporten haciendo el texto y el personaje suyo. Desde ese momento es una colaboración mutua, porque tú a lo mejor has escrito un texto que apuntaba a un sitio pero lo que termina de rematarlo es el trabajo con los actores y con el equipo. También me llevo el feedback con el público. Cuando vas a ver una cosa tuya ves gente que se ríe, gente que no, ves las emociones de manera más evidente. Aunque también tiene su lado malo; cuando sale una mala función no puedes parar, te frustras…

El guión original era de cine, luego lo adaptaste a teatro y creció, como dices, con los actores. ¿Cómo ha sido esa nueva readaptación del texto al cine?

Inicialmente, la película que llevo por primera vez al teatro es una cosa, con el trabajo con los actores se convierte en otra y en el proceso de función y con respuesta del público se convirtió en otra distinta. Ha evolucionado mucho. Para empezar, en un principio no era musical. Arranco con una comedia urbana, pero en teatro pensé en añadir esa parte de banda sonora que se convirtió en un elemento más de la obra cuando los actores hacían coros o alguna coreografía. Funcionaba tan bien con el público que hubiera sido un poco tonto no trasladarlo a la película. Esa es una diferencia bastante grande respecto al guión original.

De hecho, las canciones que añades en la película tiene peso en la propia trama. ¿Hasta qué punto es un riesgo hacer algo así? ¿Has tenido algún problema para incluir alguna canción o tenido que adaptar la historia a la canción que querías añadir?

Hay un poco de todo. Muchas de las canciones que ya utilizaba en la obra de teatro eran canciones en las que pensaba cuando escribía, porque definían bastante bien la secuencia. Pero lo asociaba porque me encanta escribir con música, entonces en ese tracklist que tienes para escribir te coincide con un momento puntual y dices: “qué bien funciona”, como si encajase la letra con lo que estabas escribiendo. La canción estaba por un lado y la escena por otro y las he hecho coincidir, nunca he adaptado la canción a la escena o viceversa. Lo único ha sido que, para la película, por cuestiones de derechos, ha habido que componer tres canciones porque, por ejemplo, ‘Dirty Dancing’ costaba una pasta. Obviamente, con dinero lo puedes todo, pero los productores tenían claro que esto no era un musical, que había que darle importancia a la música pero que el presupuesto había que destinarlo a otras cosas más importantes. Al final, lo que se canta en la película, lo que cuentan esas canciones, son el momento vital o personal por el que está pasando el personaje; para ver su línea de pensamiento de otra manera que no sea gestual o corporal. Lo que diferencia esto del musical es que aquí no se para todo de repente y se ponen a bailar y cantar, está integrado, es algo distinto. Lo hacía Dennis Potter hace años en series británicas; de repente un personaje miraba a cámara y se ponía a cantar con intención dramática, “ahorrándose” así líneas de diálogo.

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‘Los miércoles no existen’ ha tenido cuatro temporadas de éxito absoluto –y una quinta en marcha– antes de su salto al cine, ¿da esto cierta tranquilidad de cara al estreno?

A un estreno, a menos que seas uno de los directores tops que todos conocen –que seguro que también van cagados–, siempre vas inseguro. Nunca sabes cómo va a reaccionar el público. Lo mismo te estrenan la última de ‘Stars Wars’ y no va nadie a verla, sin que signifique eso que es una buena o mala película. Pero sí da tranquilidad de cara a ser resultadista; ya sé que algunas situaciones funcionan porque se han testeado con 50.000 espectadores. Porque lo bueno de esto es que, tras las funciones, siempre hay un blog que saca una crítica, o comentarios en el canal de ventas donde pone lo que más ha gustado y lo que menos. Yo me quedaba siempre con lo que menos había gustado porque, al fin y al cabo, como guionista de comedia siempre quieres contentar a mucha gente. Con ese muestreo tan amplio sí he hecho caso de algunas críticas, tomándolas de manera constructiva. Incluso para reforzar cosas que ya habían funcionado. Así que, al trasladarlo a la pantalla esperas que el público lo reciba igual de bien o incluso mejor, porque puedes ver en un primer plano en cine algo que en el teatro ni te diste cuenta.

Para la película has cambiado la gran mayoría del elenco que había en la obra de teatro, ¿por qué? ¿cómo ha afectado eso a lo conseguido en la función con el trabajo actoral?

Con dos repartos y catorce actores ya era un problema de inicio a la hora de elegir. Si hubiese hecho tres películas y le hubiera dado a cada uno de los actores su personaje hubiese salido de distinta forma. Pero una vez entra un productor y una cadena de televisión quieren resultados y en un porcentaje tienes que ceder, sobre todo a la hora de elegir un reparto atractivo y llamativo. Son todos muy buenos actores que le han dado a los personajes una nueva visión más profunda. Además, todos han visto la función, así que de una manera u otra también se han nutrido de sus compañeros. También es algo que te renueva a la hora de enfrentarte al reparto, te vuelve a entusiasmar y te vuelves a implicar. Aunque también tengo unas ganas de hacer otras cosas que me muero, porque son muchos años de mi vida con esta historia. He ido haciendo algún corto o algún capítulo para una serie de televisión, pero como proyecto personal llevo con este muchos años. Le voy a deber mucho a ‘Los miércoles no existen’ en ese sentido.

Tanto la obra como la película beben de esa comedia madrileña que hacían Fernando Colomo o Emilio Martínez-Lázaro y David Trueba en los 90, que fue un subgénero que tuvo mucho éxito y que luego dejó de hacerse…

Totalmente. Incluso de Berlanga, que no era comedia madrileña como tal pero sí era Madrid en los años 60-70. Pero sí, he bebido mucho de ellos. Al final es una mezcla de referencias porque también soy de la generación de ‘Clerks’, ‘Alta fidelidad’ o de Kundera y sus relatos cortos –que era lo que estaba de moda entre los guionistas de cuando yo empecé–, toda la música de los 90… También me ha influido Armero, que primero con ‘Todo es mentira’ y luego con ‘Nada en la nevera’ abrió una puerta a esa comedia madrileña que es verdad que nos ha seguido esperando desde hace mucho años. Sin embargo, en cuanto a estética y puesta en escena las referencias creo que son más europeas o más cercanas al cine independiente americano que a lo que hacemos aquí. Todos los directores de mi generación han bebido de todos estos referentes y la mezcla de todos ellos intenta captar a un público muy amplio que lleva viendo cine 20 años.

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Vestuario: García Madrid.

Esa comedia siempre ha sido muy generacional. ‘Los miércoles no existen’ lo es, así como la mayoría de tu obra previa, ¿escribes este tipo de historias por tu cercanía a ellas –tienes prácticamente la misma edad de los personajes– o porque te parece una etapa especialmente interesante?

Bueno, para empezar, creo que es verdad que no se hace este tipo de comedia generacional, o comedia joven, o comedia urbana, porque quizás las ultimas que se hicieron no funcionaron y supongo que por eso se veía como un género agotado. ‘Los miércoles no existen’ es una historia que llevo escribiendo varios años, son diez historias y seis personajes y yo he sido alguno de ellos en estos últimos diez años de mi vida, tantos en los personajes femeninos como en los masculinos. De repente se me ocurría una escena por un momento que yo he vivido o que ha sido cercano a mi grupo de amigos y me llevaban a construir esa historia. A partir de ahí, la edad sí que influye mucho. Ahora tengo 36 y me siento bastante identificado en todo lo que pasa en la fase de los 30. Para un proyecto personal como este creo que sí es interesante escribir de lo que sabes, de lo que conoces y esas experiencias personales ayudan mucho a darle cercanía al guión, sobre todo cuando crees que tu historia puede llegar a mucha gente indistintamente de la edad. ‘Los miércoles no existen’ se ha aprovechado de eso, porque mucha gente ha ido a ver la obra y se ha sentido identificada con las situaciones, se ha reído, se ha emocionado… Y quizás alguien se ha ido dándole vueltas a la obra porque le ha removido alguna situación que a él le ha pasado. Esta sensación, por ejemplo, no pasa si vas a ver un thriller de Fincher, que es la leche y que me entusiasma como cinéfilo, pero a lo mejor tal y como la has visto se te olvida.

Me ha resultado curioso ver cómo has recuperado, dándoles una segunda vida en ‘Los miércoles no existen’, trabajos tuyos anteriores como ‘Trío’ y ‘En plan romántico’. ¿Hay alguna razón para esto?

Como te he dicho antes, esta es una historia que llevo escribiendo ya muchos años. Ahora lo ves como una película pero llega un momento en esos años de escritura en los que tienes unas ganas de rodar que te mueres. Entonces, descontextualizas esa historia que tienes para un guión y la haces como pieza única en un formato corto, y de repente pruebas cosas de cara a esa hipotética y futura película que a lo mejor haces en algún momento. En mi caso me lo tomé como un aprendizaje y como una manera de seguir aprovechando el audiovisual. ¿Para qué vas a generar un texto nuevo que no te convence si ya tienes uno que funciona? Pasó algo parecido con ‘Whiplash’; al principio era un corto y se ha terminado haciendo un largometraje. Al corto ya se le veía algo, se hizo para buscar financiación y salió bien. Pues esto es lo mismo. Si quieres llamar la atención de esos productores que son los que hipotéticamente te pueden dar trabajo en algún momento, tu carta de presentación es un cortometraje. Y cuanto más ruido haga ese cortometraje, más feedback más tener de productores que tienen ganas de saber quién es el chico nuevo. Ahora mismo hay muchos chicos nuevos y muchas chicas nuevas y está muy complicado. Si ‘Los miércoles no existen’ en teatro ha conseguido algo es abrir una puerta que mucha gente de la profesión no sabía que podíamos abrir. Ahora vivimos un momento súper dulce en ese aspecto, porque ves que hay cortos que a veces vienen de un microteatro, u obras que se convierten en películas. Ahora mismo hay textos en teatro que podrían ser películas con mucho público potencial. A lo mejor no lo vemos en cine porque la producción está sufriendo lo que está sufriendo, pero en teatro hay cosas espectaculares que podrían renovar nuestro audiovisual. Hay que aprovechar esto que coincide con el público parece volver a interesarse por las películas que hacemos en España.

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Ya debutaste en el largometraje con ‘8 citas’, junto a Rodrigo Sorogoyen. Además, también has escrito y dirigido el corto ‘Time After Time’ junto a Pablo Silva, ¿con qué te quedas de dirigir en pareja?

Yo creo que no es malo. Más allá de experiencias personales dónde con el paso del tiempo cada uno toma un camino y esa amistad se reduzca, creo que es bueno trabajar en equipo. Cuando empiezas, lo que necesitas es alguien a tu lado que te esté reforzando, que te esté diciendo que lo que estás haciendo está mal o está bien. No eres una figura solitaria desde el principio, y así tienes un apoyo con el que, si congenias y trabajas bien, tienes un frontón de puta madre con el que devolverte la pelota y contrastar lo que estás haciendo. Una vez pasas por esa fase de trabajar en equipo ya puedes evolucionar a trabajar solo y contar tus propias historias con tu visión. Eso sí, como cada uno vaya para un lado, puede ser una cagada trabajar en equipo. Pero yo he disfrutado mucho trabajando así, porque lo he hecho a menudo y si vuelve a surgir la oportunidad de trabajar con alguien en un proyecto interesante, genial.

Has sacado tu trabajo como director de televisión. Te iba a decir que, a lo mejor, por trabajar en series, tienes más asimilado ese espíritu de trabajo en equipo…

Es que yo creo que esto es un trabajo en equipo totalmente. Aunque tú hayas escrito la película y la vayas a dirigir, sin toda la gente de la que te tienes que rodear para hacerla no hay nada. Puede ser un equipo “capitaneado”, “comandado”, llámalo como quieras, donde haces una convocatoria como en el fútbol para tener a los mejores y sacar a cada uno el mayor rendimiento para que el equipo sea la hostia y ese partido lo ganes 5-0, por hacerte un símil rápido y futbolero. ¿Sabes qué pasa? Cuando trabajas en tele muchas veces tienes que dirigir como otros quieren que dirijas. No tienes la libertad que a ti te gustaría. A lo mejor tú piensas en hacer las cosas de una manera pero “arriba” quieren que haya un gag cada tres minutos… Hay tantos condicionantes que, bueno, vas ganando tablas y cuando llegas a cierto número de capítulos ya sabes de manera instintiva qué tienes que hacer y cómo lo tienes que hacer. Yo he estado en series que empezabas en junio a trabajarlas y tenían un nombre y cuando llegaba septiembre la serie no tenía nada que ver con lo que habías empezado y un nombre distinto. A veces, en un proyecto personal, eso puede contaminarte, porque a lo mejor no estás haciendo lo que tú quieres hacer, sino lo que sabes que va a gustar a este sector o a este target de público. Cuando trabajas solo aprendes también a contar tu historia y a atraer al público a eso que has hecho tú. Eso ha sido ‘Los miércoles no existen’ para mí.

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Vestuario: García Madrid.

Ahora mismo estás trabajando en dos proyectos televisivos bastante importantes como son la adaptación de la novela ‘La sonata del silencio’ y la segunda temporada de ‘El ministerio del tiempo’, ¿crees que él éxito de la obra también te ha vuelto a abrir las puertas de la televisión?

Creo que sí, pero que también es una suma de factores entre la experiencia acumulada, y que eres tan bueno como tu último trabajo. El teatro ha sido un escaparate para todos los que hemos formado parte del proyecto, nos puso en el mapa como se suele decir.  Y en mi caso, me ha permitido que mucha gente de la profesión pudiera ver algo distinto a lo que venía haciendo, o ver algo mío por primera vez. Como Javier Olivares, que después de verla en dos ocasiones, me dio la oportunidad de incorporarme al ‘El ministerio del tiempo’. ¿Qué vio? Hay que preguntárselo a él. Me considero un afortunado por poder vivir un momento tan dulce como este y con los tiempos que corren, pero son 15 años de “pelea” hasta llegar aquí. Y los que me quedan.  

¿No crees que el crecimiento del drama en nuestra televisión ha sido muy superior que el de la comedia, que se ha quedado bastante estancada?

La comedia en televisión es muy difícil porque te tienes que dirigir a un sector tan amplio que tiene que gustar al niño, al padre, al abuelo y hasta al perro. Escribir para un target tan amplio y durante 70 minutos es muy complicado. Es más fácil construir dramas con esa estructura y esas líneas que comedias, dónde lo que se hace es repetir la fórmula de ‘Médico de familia’, ‘Los Serrano’ o ‘Aquí no hay quién viva’, que es lo que más funcionó en en el género. Las cadenas sólo quieren eso y es muy difícil sacarlas de ahí. Se han hecho algunos intentos absurdos, como adaptar ‘Cheers’, cuando aquí hay guionistas de muchísimo talento que te pueden escribir diez sitcoms estupendas sin necesidad de recurrir a comprar los derechos de una serie de los años 80. Otro ejemplo es ‘Vida loca’ o, ‘Con el culo al aire’, que al final se desinfló. Con ‘Algo que celebrar’ pasó lo mismo. Ante estas cosas no sabes qué hacer como guionista. Ahora parece que Movistar parece que abre la puerta a recibir proyectos más en la línea del formato americano, series de 40 minutos, de ocho o diez capítulos, de atmósfera, de personajes, con público concreto… Eso es música para los oídos de cualquier guionista. Pero, ¿qué pasa? Que representa un porcentaje muy bajo para todos los que somos, y lo que sigue dándonos de comer es la televisión generalista. ‘El ministerio del tiempo’, por ejemplo, es un intento de hacer algo distinto: tiene comedia, tiene historia, tiene aventura, tiene ciencia ficción… Tiene un montón de elementos. Ojalá esta sea la puerta que se abra para que vengan detrás un montón de series diferentes.

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PREMIOS DE TEATRO, GUIONES DE OSCAR Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

27 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. Todavía estáis a tiempo de participar en el sorteo de cinco entradas para ver ‘Negociador’, la nueva película de Borja Cobeaga. No digáis que no os avisamos.

2. Simon Rich es uno de los guionistas más jóvenes jamás contratados en ‘Saturday Night Live’. Además, escribe novelas y tiene su propia serie de TV. En esta entrevista cada respuesta que da es una pequeña lección.

3. ¿Estás enfadado porque en los Oscar ibas con ‘Boyhood’ y no con ‘Birdman’? ¿Linklater te ha marcado profundamente como guionista y que Iñárritu se lo llevase todo te está matando por dentro? Bien, pues deja de quejarte por tonterías y ponte a hacer algo útil, como leer guiones. ‘Birdman’, mejor guión original. ‘The Imitation Game’, mejor guión adaptado. Y, venga, el de ‘Boyhood’ de regalo.

4. Y luego puedes seguir pensando en hacer cosas productivas como, por ejemplo, una obra de teatro. ¿Por qué no? La Fundación SGAE ya ha publicado las bases del Premio Jardiel Poncela de este año. El premio son 8.000 euros y tienes hasta el 20 de abril.

5. Mientras trabajas en tu obra, a lo mejor estas lecciones de William Goldman te vienen bien.

6. Tras Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, Movistar Series sigue apostando por pesos pesados para crear nuevos proyectos. Esta semana han confirmado que David Trueba tendrá su propia serie en el canal.

7. Y la HBO apuesta por guionistas emergentes. Así que, si tienes un buen nivel de inglés y, lo más complicado, visado de trabajo allí, quizá te interese pegarle un vistazo a este enlace.

Buen fin de semana.


EL PRINCIPIO DEL FINAL

26 noviembre, 2012

Por Daniel Castro.

Hola a todos. Espero que tengáis el suelo sucio.

Porque vengo a venderos una escoba.

Sí, ésta es una de esas entradas que podéis archivar bajo la etiqueta de “Autobombo”.

Podría buscar en el archivo de Bloguionistas, pero no quiero.

Me da miedo.

Y vergüenza.

Prefiero no comprobar cuánto tiempo ha pasado desde que me embarqué en la grabación de un largometraje autoproducido titulado “Ilusión”.

Han pasado tantos meses que podríamos contarlos por años. Por lo menos dos.

En este tiempo, con la ayuda de un montón de gente, he grabado y montado la imagen de una película que odio y aprecio de manera intermitente sin que, a veces, nada justifique esos cambios.

Este viernes, ante la indescifrable mirada de Homer, su perro amarillo, la montadora Cristina Laguna y yo dimos por cerrado, de una maldita vez, el montaje de “Ilusión”.

Para cuando leáis esto, Roberto ya estará trabajando en la posproducción de sonido y la suerte estará echada.

Éste es un avance.

Espero que os guste.


LA HBO ESPAÑOLA

31 marzo, 2010

Existe desde hace años un clamor popular (más bien industrial) para que Canal + se lanzara de una vez por todas a producir ficción para televisión. Evidentemente, el que paga por ver esa plataforma merecería un producto más cuidado, diferenciado y no por ello más caro que un “Los hombres de Paco” o “Sin tetas”.

Pues bien, la semana pasada se confirmó la buena nueva y Canal+ oposita para convertirse en la HBO española. Cuando vi la noticia me lancé,  ratón en mano, para descubrir más allá de ese titular tan prometedor y me dio un bajón de tres pares de narices.

Vamos a repasar algunos entrecomillados del director de Contenidos y Compra de Derechos de Televisión de Pago…

“Aspiramos a hacer cosas que nadie está haciendo en televisión. Y cuanto mejores sean nuestros colaboradores, mejor será el resultado y más satisfechos estarán nuestros clientes, que es nuestro objetivo final.”

“Creemos que los dos primeros proyectos que ponemos en marcha cumplen todas estas premisas. Estamos muy satisfechos de que dos personas con tanto talento como el productor Fernando Bovaira y el escritor y director David Trueba, se hayan embarcado con Canal + en esta aventura.”

Sí… Una aventura sí que es, porque repasando el imdb de Bovaira (apoteósica producción cinematográfica) y el de Trueba (soy fan de “Los peores años de nuestra vida”) no suman ni una sola serie.

Mmmmh…

Entonces, a ver que me entere yo. Canal + apuesta por la ficción televisiva, pero para sus dos primeras apuestas cuenta con dos nombres que nunca han hecho tele, porque, se entiende, que la tele la puede hacer cualquiera que tenga un mínimo nombre… ¿o cómo es esto?

Intento buscar una explicación y pienso en antecedentes de renombrados cineastas que jugaron a esto de la televisión. Se me viene a la mente Álex de la Iglesia y su “Plutón BRB Nero”, los ases del género en la renovada “Historias para no dormir”, Corbacho y Juan Cruz con “Pelotas”, Campanella con “Vientos de agua”. Ninguna de ellas fueron precisamente un éxito… y eso que Campanella traía experiencia como director en la tele americana.

Pienso en que quizá han apostado por Bovaira y Trueba por el nombre. Esto…  Verán, yo no quiero herir susceptibilidades, pero todos somos conscientes de que ninguno de ellos tiene el tirón de un “Dirigido por Santiago Segura” o la promesa de un pezón de Elsa Pataky, ¿verdad? El nombre de Fernando Bovaira no ha arrastrado nunca a nadie a una taquilla (como es lógico) y David Trueba no es precisamente Steven Spielberg.

Pienso en que quizá están trasladando la detestable fórmula, tan típica en el cine español, del sello “de autor”. Y de ser así me echo aún más a temblar. Porque, salvo contadísimas excepciones, las series americanas de éxito que vienen avaladas por un nombre; J.J. Abrams, David E. Kelley, Aaron Sorkin, Marta Kauffman, Tina Fey, Larry David… son nombres forjados en las parrillas televisivas con una carrera catódica a sus espaldas aplastante.

Vale que es el típico argumento que siempre se lanza de abajo arriba, pero ¿qué coño pasa por esas cabezas que rigen los despachos? Si quieren hacer tele diferente, tele “de la buena”… dense una vuelta por las productoras DE TELE y hablen con los guionistas DE TELE.

Ellos son los que están al día de las ficciones más punteras del planeta. Ellos son los que tienen los culos pelados por sus éxitos y fracasos. Ellos son los que conocen mejor que nadie el pulso televisivo, los códigos, el tono… Ellos son los que guardan en sus ordenadores una pila de tramas y biblias descartadas porque no encajaban en una parrilla convencional, pero sí en una que dice apostar por contenidos diferentes como la de Canal +.

En definitiva, si cualquiera no puede hacer CINE con unos resultados aceptables… ¿por qué hacer TELE iba a ser más fácil?


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