SOBRE EL ENCUENTRO DE GUIONISTAS (III)

13 noviembre, 2017

Por Teresa de Rosendo

* La de hoy es la segunda parte de la crónica de Teresa sobre el Encuentro de Guionistas. La primera, la podéis encontrar aquí.

VIERNES POR LA TARDE. ¡SEGUIMOS!

La tarde del viernes no desmereció la mañana. La arrancó un interesante diálogo entre Alberto Marini y Jorge Coira, guionista y montador respectivamente de la película El desconocido. Marini relató cómo en sus primeros montajes sufría mucho porque le habían cambiado el guion pero acabó entendiendo que una película es una tarea coral… en la que Coira defendió que el último autor de la historia es el montador. Marini apostilló que en realidad lo es el músico, que es quien da la intención definitiva a muchas secuencias. Podrían haber seguido (director de fotografía, productor…). Pero la frase del debate fue sin duda la de Marini: “el guion es como un hijo criado en una comuna, un hijo de la CUP”… signifique lo que signifique. Sobre el final de El desconocido, ambos contaron cómo lo reinventaron porque al ver el montaje no les encajaba un cierre feliz y aprovecharon planos de colas del rodaje para reescribirlo.

Siguió el turno de Alicia Luna, que decidió trabajar con representante a partir de una discusión absurda con un productor. Ella considera que tenerlo te evita cabreos con quien te contrata, aunque sigue leyendo todo lo que firma. Explicó que el standard de comisión es un 13% de cada contrato si el curro se lo buscaba ella, y un 15 en caso de conseguirlo el representante. Y nos aconsejó que no tuviéramos miedo: “los agentes en España son gente seria”.

Sobre la atractiva Buñuel en el laberinto de las tortugas, Eligio R. Montero contó cómo el verdadero trabajo de guión de animación, en su experiencia, no se hace sobre el papel sino sobre la animática, una suerte de storyboard con bocetos de cada plano. Según contó, es la fase de trabajo más larga, más que la animación en sí, porque es más barata y admite más prueba y error. Contó además cómo esta experiencia le ha cambiado su forma de escribir: ahora prefiere centrarse en secuencias narrativas en lugar de mecánicas (esto es, unidades de acción más que por localización, secuencias versus escenas según papá Syd Field).

Encuentro 6.png
Animática de Buñuel en el laberinto de las tortugas

Otras formas de escritura y un poco más de autobombo

Ahora me bajo un momento de esta crónica para subirme una hora al escenario. Hacia las seis tiré de la lengua a David Kavanagh, CEO de la FSE (Federación de Guionistas de Europa) y del sindicato de guionistas irlandés. David contó la importante labor de lobby en Europa (incidiendo en la inminente aprobación de la nueva directiva de copyright) y de intercambio de información que lleva a cabo la FSE, e hizo un repaso de las principales fortalezas de otros sindicatos del continente, especialmente la de los británicos, que a diferencia de nosotros pueden establecer tarifas para su trabajo; o la forma en que los guionistas daneses lidian con nuestra misma dificultad: el abogado de su sindicato negocia todos los contratos de tal manera que sabe los precios del mercado y no permite que tanguen a los guionistas. Terminó con un mensaje inspirador: “Vuestro trabajo genera mucho dinero, tenéis derecho a recibir un porcentaje de beneficios de todo lo que escribáis y a que vuestras entidades de gestión os ayuden a ser fuertes como sindicatos, y la mejor forma de lograr cosas es pelear unidos”.

El remate del día lo dio una novedosa forma de aprovechar nuestras habilidades de escritura: Jacobo Delgado, además de ser guionista de Cuéntame, escribe discursos para Pedro Sánchez. Con una fina analogía entre los géneros audiovisuales y los discursos presidenciales, nos habló de cómo escribe la “película de autor” (el discurso en el Congreso), de cómo tienes que dar titulares al principio de cada meeting, del hecho de que aunque haya gente escribiendo los discursos a los políticos eso no les resta valor, y de que para el speechwriter también existe la señora de Cuenca.

Y hasta aquí lo que los organizadores nos tenían preparado para el viernes. O no, porque nos emplazaron poco después en el centro de Santiago a una cerveza y una empanada cortesía de FAGA, para celebrar su décimo aniversario y el vigésimo de AGAG. Después, unos cuantos logramos que nos sentaran en un restaurante sin reserva y arrasamos con las zamburiñas, pulpo, queso de tetilla, Estrella Galicia, gintonics… y partir de las 00:00, lo que pasa en un encuentro de guionistas, se queda en el encuentro de guionistas.

SÁBADO. DÍA 2.

Amanecemos con unos kilos de más y nos lanzamos a por el segundo y último día del encuentro. Primera parada…

El guionista de reality

Amalio Rodríguez forma parte del equipo creativo de Zeppelin TV y dedicó su intervención a contar su proceso de desarrollo en El Puente, un formato original mezcla de reality y concurso a partir de una idea original de Javier Pereira. Como en todos los programas de este tipo, el casting fue clave para la parte emocional, y una de las primeras decisiones que tomaron fue dosificar la información de cada concursante, su perfil, para que el espectador los descubriera cuando ya los había visto interactuar y así se enriquecieran las historias. Amalio insistió en que el orden del relato es fundamental para el guionista, y de ahí que se reservaran y alimentaran un final potente, que generase expectativas.

Creatividad en las TVs autonómicas

El sábado fue sin duda un poco ladrillazo en la cabeza a todos los que escribimos en cadenas nacionales y no paramos de quejarnos. Los de las autonómicas llegaron para dar una lección de creatividad con bajos presupuestos y circunstancias adversas: Trinxeres (TV3) muestra a tres amigos que se lanzan mochila al hombro por senderos de Cataluña siguiendo el rastro de historias y personas relacionadas con la Guerra Civil. No en vano la ponencia se llamaba “¿Cabe la memoria histórica en la parrilla?” Y a juzgar por la carne de gallina que se nos puso con algunas de las imágenes, la respuesta es un rotundo sí. Su co-guionista, Carles Costa, explicó cómo el programa había ayudado a entenderse a tres generaciones, y cómo el interés que suscitaban los contenidos llegó a eclipsar el hecho de que entrevistaran a un franquista mayor de cien años con su uniforme puesto sin que nadie reparase en ello ni se quejase.

Encuentro 10.jpg
Gandalf Gambarte desgranó las claves del éxito de Land Rober

Y llegó uno de los momentos más esperados del Encuentro: comprobar si el ponente y guionista Gandalf Gambarte se llamaba realmente así. Como él intuía nuestra inquietud, arrancó la ponencia confirmándolo. Gandalf habló de su trabajo como guionista en uno de los éxitos autonómicos del momento: Land Rober Tunai Show (TVG), un formato de comedia y música en el que “éxito” se queda corto: más de 20.000 personas se apuntan para ir de público y la lista de espera ronda el año y medio. ¿La clave? El público es el cuarto actor del programa: participa activamente y genera gracias al equipo de guión un tercio de cada show: sketches en directo con una fórmula es infalible: si el espontáneo lo hace mal genera risas, y si lo hace bien, también. Ocurrió aquíaquí, y aquí.

Son las 11:30 y la pausa del café está cerca pero aún quedan dos charlas fundamentales:

El reparto de derechos. Un tema polémico entre compañeros y otros no invitados a la fiesta pero que se cuelan igualmente para llevarse unas copas gratis: algunos productores ejecutivos, valiéndose de su posición de poder, están adjudicándose porcentajes cada vez más altos de nuestros derechos de autor sin haber escrito nada o casi nada. En algunos casos llega al 20%, una práctica preocupante que se ha decidido cortar desde ALMA y FAGA mediante una nueva propuesta de reparto que explicaron Natxo López y Eduard Solà: una recomendación que sustituya en caso de arbitraje el clásico 25%, 25%, 50% y que está en manos de una mesa de trabajo. Ambos dejaron claro que el resultado no sería una imposición sino una red de seguridad en caso de litigio, y que el reparto de derechos es un pacto entre autores y el principio que debería regirlo es que cobra quien escribe.

Y dejamos la propuesta para pasar al Estatuto del Creador, que suena a Antiguo Testamento pero se trata de algo incluso más serio: la subcomisión de Cultura en el Congreso ha estado escuchando a profesionales del sector para elaborar un estatuto que atienda las necesidades y peculiaridades de nuestro mercado. Curro Royo las explicó y las resumió junto a Carlos Ares: necesitamos una excepción a la Ley de Competencia que permita a los autónomos negociar tarifas mínimas sin que nos multen cuales petroleras que pactan precios; acabar con los llamados contratos buy outs por los que una cadena o productora compra nuestro trabajo para siempre y para todas las ventanas, países, medios (inventados o por inventar) a un precio ínfimo; tener un epígrafe propio en el IAE para dejar de cotizar como toreros, y el derecho a fraccionar nuestros impuestos o condiciones realistas para bajas por maternidad o jubilaciones.

Y ahora sí, CAFÉ. Y tarta de Santiago.

Encuentro 5.png
Asistentes al V Encuentro de Guionistas

Más guionistas inspiradores

Un poderoso panel de guionistas nos recibió a la vuelta para hablar del meritazo que tienen los coordinadores y guionistas de las series diarias. Verónica Fernández y Aurora Guerra están de acuerdo en que en este país nos cuesta creernos un formato en el que cabe de todo, que como guionista es un reto constante “que engancha” (Aurora) y “enamora” (Verónica). Con una humildad y sencillez encomiables, Aurora (que actualmente coordina El secreto de Puente Viejo y Acacias 38) desmintió que estiraran las tramas: “las detono rápido y las quemo rápido, la gente está enganchada al ritmo”. Verónica reconocía que el ritmo de trabajo le costó al principio, y como no quería renunciar a la calidad, diseñó un sistema de trabajo por el que los guiones pasaban muchos filtros. “La diaria te lleva a límites que como guionista no sabías que ibas a alcanzar”. Ambas coincidían en que esto no sería posible sin tener un equipazo de guionistas detrás. A la pregunta de por qué perviven las diarias, las dos tenían claro que el cariño a los personajes crece exponencialmente cuando el espectador los ve a diario.

Volvimos a las autonómicas con Xabi Zabaleta (Go!Azen, un musical de adolescente en euskera. Repito: un musical de adolescentes en euskera) y Héctor Lozano (Merlí). “En Euskadi como todo el mundo sabe no se folla pero tampoco se baila”, abrió Zabaleta su exposición. A pesar de eso, vendió primero la tv movie (en ETB estaban preocupados por enganchar a la gente joven) y luego la serie a partir de unas canciones que escribió y grabó con el guionista Álvaro Carmona. Ruedan 13 capítulos a lo largo de 45 días en verano. Ahí es nada. Como les han comparado con todos los musicales famosos, la apertura de la nueva temporada será un homenaje a La la land. Tanto Zabaleta como Lozano coincidían en que parte de su éxito estaba dirigido a gustar a los padres. “La serie ha servido para que se sienten a hablar dos generaciones sobre temas tabú”, afirmó orgulloso Lozano, que vendió el proyecto a TV3 a partir de tres folios que escribió porque siempre había sido fan de El club de los poetas muertos. Además de la orientación a los padres, cree que parte de su éxito es que se esforzó mucho en que los chicos hablaran como en la realidad, y por eso mismo cree que el doblaje para la televisión nacional no estuvo a la altura.

Encuentro 7.jpg
Miguel Barros habló del viaje del guionista a lugares inciertos

La mañana se cerró con la que para mí fue una de las charlas más inspiradoras del Encuentro: la de Miguel Barros (Blackthorn, Nadie quiere la noche), que habló de guiones ambientados en lugares extremos. “Sitúo mis pelis en lugares extremos porque me gusta viajar”. Relató cómo en el desarrollo de la serie Gigantes para en el departamento de desarrollo de Movistar+ se ponían muy nerviosos porque no sabía decirles hacia dónde iba la serie. “El guionista tiene la responsabilidad de embarcarse en un viaje incierto. Tenemos la obligación de recorrer los lugares menos transitados. Si no, acabamos haciendo viajes a un resort con una pulsera en la mano y realmente no hemos ido a ningún lugar”. Barros habló no solo de sus éxitos, sino de “películas que no habéis visto y no vais a ver porque se fueron a la mierda”. También de la frustración con el resultado final de tus guiones: “El fracaso entre lo que escribes y lo que se plasma está siempre ahí, hay que aceptarlo”.

Una tarde para la comedia

La tarde la inauguraron Olatz Arroyo y Marta Sánchez representando a CIMA. La abrieron con dos escenones de Veep y Glow, para reivindicar que no hace falta que las series de mujeres tengan tramas sobre ser mujeres, aunque tampoco está de más que se refleje de una forma no tópica algunas de las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida real por serlo. “Queremos hablar de nuestras vidas laborales, de otros temas que no sean la maternidad”, contó Marta. Reclamaron personajes femeninos inolvidables que no sean una mera comparsa de los hombres. “Uno de los mejores personajes que han existido en nuestra comedia es Sole de Siete Vidas. También Lina Morgan”. Afirmaron que a los productores les cuesta confiar proyectos a mujeres. Y Olatz remarcó que en muchos equipos se mete a una mujer a última hora para cubrir expediente, y tiene que dar su opinión por todas las demás mujeres, se acaba convirtiendo en la representante de todo un género.

Encuentro 8.jpg
Manuel Burque y Josep Gatell hablaron sobre el pitch con el que vendieron Es por tu bien”

Los siguientes en subir al escenario fueron Manuel Burque y Josep Gatell, guionistas de uno de los taquillazos del año, Es por tu bien, para explicar cómo pitchearon la película en Telecinco y, según contaron, la vendieron en esa misma reunión: un concepto y personajes muy claros, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado (se acababa de estrenar Dios mío pero qué te hemos hecho), y un ensayo previo en el que ambos prepararon concienzudamente cada posible pregunta que pudieran hacerles los productores… incluida la de “¿Queréis tomar algo? ¿Café, agua…?”. Sí, llegaron a ese punto… pero les salió bien. Ambos desgranaron el proceso del pitch y defendieron su importancia: da voz al guionista y la oportunidad de defender un guión sobre el que luego será más difícil opinar, permite no sólo vender la película sino a uno mismo, y en su caso –recomendación que salía por segunda vez-, convencer a los productores de saltarse la fase de tratamiento e ir directamente de sinopsis a primera versión.

Internet, esa fuente de posibilidades

Se acerca el final del encuentro pero aún quedan algunos hits. Como esta foto:

Captura de pantalla 2017-11-12 a las 19.11.34.png

En esa mesa se encuentran los fundadores de este blog que estáis leyendo, y Dani Castro y Natxo López subieron al escenario para defender a sus “yos” del pasado y hablar sobre la creación de Bloguionistas. Ambos contaron cómo se adentraron en el fenómeno de los blogs y sus motivaciones cuando empezaron allá por 2009 Guionista hastiado, Guionista en Chamberí, Chico Santamano o Pianista en un burdel: expresarse con la voz propia que no podían usar en las series donde trabajaban y darse a conocer. “Casi todo lo bueno que me ha ocurrido profesionalmente ha venido por cosas pequeñas en las que he creído mucho”, contaba Dani hablando sobre su blog. Con el tiempo, decidieron juntarse en un solo espacio para unirnos a todos y el resultado habla por sí solo: Bloguionistas ha ayudado a crear conciencia de gremio, ha abierto un espacio de debate (con sus agrias polémicas), y ha seguido dando voz tanto a los habituales de la casa como a futuros colaboradores: “Estamos abiertos a que publiquéis. Poneros en contacto con nosotros”.

Tras la pausa, José Antonio Pérez (Mi mesa cojea, Órbita Laika, Hoy por hoy), que siempre viene a los encuentros para contar un trabajo súper cool y completamente distinto del anterior, habló del auge de los podcast seriados, trayendo ejemplos de todas partes del mundo (la BBC es top en este tipo de ficción). Aunque no lo tuvo fácil, porque un espontáneo del público le acribilló a preguntas casi al principio de la charla, algo que José Antonio aprovechó para arrancar unas risas entre el público, con una solvencia sobre el escenario de la que hizo gala de nuevo en la fiesta de clausura. La cuestión es que contó su experiencia en El gran apagón que, aclaró, no es radio colgada en internet, sino un formato creado para una plataforma solo de podcasts, Podium. Contó que la escritura la planteó como la de una ficción, que la primera temporada contó con 50 actores, que con las duraciones hace lo que le da la gana y que las grandes cadenas están preparando sus propias plataformas de podcast, por lo que es una gran oportunidad para guionistas, y por qué no, para nuevos guionistas.

Cerrando a lo grande

Otra de las charlas que dejaron en silencio el patio de butacas fue la de Justin Webster, autor de Muerte en León, que se confesó militante y enamorado de la no ficción. Como no podía ser de otra manera, Webster habló de la importancia del proceso de documentación, y de cómo el guión se va construyendo solo a partir de este, y en gran parte en la sala de montaje: “El guión se transforma a medida q avanza el proceso. Un detalle que descubres al cabo de un año puede cambiarlo todo”. Y de hecho fue un poco lo que le pasó, pero no quiero hacer spoilers. Webster explicó que “A la pregunta de cómo es posible que una mujer mate a la luz del día en el medio de León la respuesta debería ser la serie. No es una respuesta sencilla. Muerte en León intenta ser lo opuesto a los juicios rápidos, los juicios fáciles”.

Encuentro 9.jpg
Los impactantes datos del hilo de Manuel Bartual

“Me llamo Manuel Bartual y últimamente me pasan cosas raras”. Así empezó la última ponencia del encuentro a cargo del hombre que en una semana pasó de tener 16.000 seguidores en Twitter a 449.000 con la historia de sus vacaciones que superó 1,3 billones de impresiones y más de medio millón de likes. Bartual repasó el fenómeno desde sus influencias con Ghost Watch, Marble Hornets o La guerra de los mundos hasta los memes que se generaron a posteriori. Las claves del éxito según él mismo fueron tres: se dio en verano, época propicia para leer y entrar en este tipo de contenidos, fue un fenómeno de Twitter para Twitter, y pudo interactuar con sus seguidores en tiempo real. “Intento contar historias completamente adaptadas al medio en el que las cuento”. Tiene sentido. Y por mucho que nos doliera, llegó el final. Manuel cerró el encuentro y lo hizo con una de esas frases inspiradoras que te recuerdan lo genial que es este trabajo:  “La gente está ávida de historias. Busquemos una forma distinta de contarlas”.

Si os ha parecido interesante, esto no es lo mejor del encuentro. Lo mejor es el subidón que te da cuando estás ahí, la de buen rollo que se respira, lo que amas a todos tus colegas de profesión en la fiesta de la última noche. Del bajón de la espera en el aeropuerto, ya si eso hablamos otro día.

Nos vemos en el próximo, ¿no?


TU FUTURO COMO GUIONISTA SE HA DECIDIDO EN UNA REUNIÓN EN LA QUE NO HAS ESTADO.

27 abril, 2016

wert

.

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El viernes pasado tuvo lugar una asamblea organizada por el principal sindicato de guionistas de España. Probablemente te llegó un mail en el que te avisaban de ello y te explicaban por qué era de suma importancia asistir a ella, y probablemente tú mandaste ese mail a la papelera sin siquiera leerlo.

Pues bien, quiero que sepas que has faltado a la reunión más decisiva para nuestro gremio. En ella se han definido las bases de nuestra profesión para, como mínimo, los próximos cinco o diez años.

En la asamblea se trataron – y votaron – asuntos tales como:

– Cuáles serán nuestros salarios mínimos a partir de ahora.

– En qué casos concretos y bajo qué condiciones será lícito que un guionista trabaje como autónomo.

– Cómo se repartirán los derechos de autor generados por la emisión de contenidos en internet.

Pero tú no asististe a esa reunión. No te vi allí, porque borraste el mail sin siquiera leerlo.

La asamblea comenzó con la junta directiva exponiendo en un powerpoint las cifras de cuánto dinero había recaudado la asociación y en qué había sido invertido. Reinó la transparencia por encima de todo.

Acto seguido, expusieron unas estimaciones del dinero que genera la ficción nacional en internet y una propuesta de los porcentajes que debería recibir cada autor según categorías, formatos y número de visitas.

En ese momento alguien sacó a colación el tema de “los guionistas de programas”, argumentando que los autores de no-ficción deberían cobrar menos derechos que aquéllos que escriben ficción DE VERDAD.

No había ninguna razón de peso para hacer una observación como ésa, pero el tema generó cierto revuelo. Alguien recalcó que los de programas en realidad no podían considerarse guionistas; que eran más bien no-guionistas de no-ficción. Llegados a ese punto los de programas, por alusiones, reivindicaron la importancia de sus aportaciones en concursos y realities varios. Alguien dijo que, aunque no lo parezca, a Bertín Osborne le escriben lo que tiene que decir. Desde el otro bando contraatacaron replicando que si nos ponemos así, también debería cobrar derechos de autor Belén Esteban. Esa opinión sentó bastante mal a un ex-redactor de Sálvame que no dudó en recalcar que, en ese caso, también tendrían que cobrar derechos los directivos de las cadenas e incluso los anunciantes de desodorantes, porque con sus imposiciones determinan las tramas de las series de mayor éxito. Tras esas palabras tuvo lugar un intercambio de improperios por los que, sin duda alguna, sí habría merecido cobrar derechos de autor Belén Esteban.

Aunque cueste mucho imaginarlo en un grupo de guionistas, de pronto alguien pasó de las palabras a los hechos. Me refiero al creador de una de las series más exitosas de los dos últimos años, que no dudó en zanjar la disputa propinándole un puñetazo al coordinador de guión de no sé qué programa de cocineros.

El de los cocineros corrió llorando hacia un rincón para poder tuitearlo, mientras un chaval acusaba al veterano creador de la serie de que ese puñetazo lo había plagiado de un Notodo que el propio chaval había colgado en internet dos años antes.

A partir de esa acusación ya no hubo vuelta atrás. Un golpe llevó a otro y todos empezaron a pelearse con todos. Aquello parecía La Taberna del Irlandés o el parlamento de Taiwán (según le preguntases a un nostálgico de los grandes clásicos o a un modernito de los que reivindican Humor Amarillo como reliquia vintage). La mayoría de los guionistas se quedaban sin aliento tras asestar un par de golpes, mientras murmuraban: “Esto es agotamiento nivel escaletar segundo acto”. Otros, sin embargo, golpeaban sin parar mientras evangelizaban a sus víctimas sobre las ventajas del crossfit.

El momento más devastador para el sindicato llegó cuando un dialoguista de culebrón derribó por accidente el proyector que habían alquilado para mostrar los powerpoints. Dos miembros de la junta directiva sufrieron un amago de infarto al calcular que necesitarían 50 nuevos afiliados para pagar eso. No se habían sentido tan cerca del colapso desde que coordinaron aquel late night de cuyo nombre no quieren acordarse.

Mientras todo esto sucedía, un ex-guionista de Acacias es para siempre en Puente Lobos repartía entre los caídos folletos de promoción de su último microteatro, y un guionista junior de Globo pateaba a un veterano de Cuéntame mientras sacaba el móvil para comprobar si esa victoria constaba o no en imdb, y una argumentista de una serie autonómica perseguía con un cuchillo del catering a uno de los 200 guionistas que pasaron por B&B, que se escondía bajo las mesas de ese mismo catering rezando con todas sus fuerzas por la invisibilidad del guionista. Varios metros más hacia la izquierda, un productor que no era del todo guionista pero estaba afiliado al sindicato porque “tenía muchas ideas pero no tenía tiempo para materializarlas” machacaba a cabezazos a un muchacho que – entre paliza y paliza – le hablaba al productor sobre una idea con la que llevaba varios años intentando escribir un largo. El productor forcejeaba con el chaval, intentando sodomizarlo, y le decía que estaba interesado en la historia pero que de momento no podía pagarle porque no había pasta para ello, pero conocía a un tío que estuvo en Telecinco hacía tres años y era muy amigo del cuñado de Francis Lorenzo.

Junto a las mesas del catering, una analista de audiencias y una guionista de talent shows charlaban sobre cómo el salmón les daba flatulencias, en un intento de pasar el test de Bechdel.

Un groupie de la HBO estrangulaba a uno de los camareros gritando que lo de los músicos de los programas de adivinos de madrugada era un ultraje. No desistió hasta que alguien le dijo que se había equivocado de reunión, que lo suyo era en la SGAE, en el otro edificio: el grande, caro y bonito.

Llegados a este punto, los guionistas más sensatos propusieron abandonar la violencia e ir a algún sitio a limar las asperezas de manera civilizada. Entonces se produjo un cisma aún más irreconciliable que el de los guionistas de ficción y los guionistas de programas: El cisma entre los que querían ir al Pepe Botella y los que preferían la China Mandarina. Por si fuera poco, los unos exigían acabar la noche en el Tony 2 y los otros preferían el Karaoke de Mostenses.

Aunque tú no estabas allí… porque arrojaste el correo a la carpeta de spam, sin saber que en aquella asamblea se definió nuestro futuro, llegándose a la conclusión de que nuestro futuro estaba bastante indefinido.

A esa misma hora un chaval de 14 años colgaba un vídeo de YouTube sobre qué gominolas japonesas le daban más asco a su gato. Dos horas más tarde, el vídeo tenía 5 millones de visitas…

… y alguien pagaba 5 millones de euros por un gin-tonic mientras cantaba en un karaoke la canción de Mazinger Z.

.


NOS HAN HECHO UN COBRA KAI

27 enero, 2015

por Josep Gatell.

Imaginad que en vuestra clase hay un alumno que todas las mañanas os roba el bocadillo. No podéis hacer nada porque su padre financia al colegio, así que el chaval está protegido. Uno ingresa un pastón, otros miran a otro lado, y el matón se lleva unos cuantos bocatas. El sistema funciona. Y aquí tenéis dos opciones: cambiar ese sistema o cambiar de colegio.

A los guionistas nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nuestro protagonista. Porque un Karate Kid en el que Danielsan tiene que hacer las maletas y cambiar de ciudad para que no le partan la cara todas las mañanas sería una mierda. No queremos que el mundo sea así. Y no lo queremos porque en general a las personas (guionistas o no) también nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nosotros mismos. Si en un país hay un sistema corrupto lo suyo es acabar con él, no tener que huir. Bien, pues justo eso ocurrió ayer en la Asamblea Extraordinaria de la SGAE… pero al contrario. Se votó a favor del alumno que nos roba el bocata. De que Johnny Lawrence y sus colegas del Cobra Kai nos curtan el lomo todas las noches de 2 a 8 de la mañana. Echad un vistazo a las franjas horarias y al sistema de reparto que actualmente sigue la SGAE:

Reparto SGAE franjas

 

Los contenidos que se emiten por TV de 2 a 8 de la mañana se llevan ahora mismo el 59% de lo que recauda la SGAE. No generan ni el 0’6% de audiencia. No superan ni el 1% en ingresos por publicidad. Pero se llevan el 59% del pastel. Loco, ¿no? Atentos:

Un autor (guionista, director o músico) cuyo trabajo se emita en televisión de 18:30 a 00:30 cobrará menos de la SGAE que otro que lo haga a las 04:00 de la madrugada. Aunque los primeros generen el 59% de la audiencia frente al 0’55% de los segundos. Aunque los primeros generen unos ingresos por publicidad del 23% (ingresos con los que se financia la SGAE, por cierto) frente al 1% de los segundos. Nos han hecho un Cobra Kai.

¿Por qué? Porque cuando se vota en la SGAE no rige la norma de “un socio un voto” sino la de “un euro un voto”. Un socio que recibe mucho dinero posee más votos que otro que genera menos. ¿Y qué socios reciben más dinero? Volved a la tabla: los que emiten de 2 a 8 de la mañana. Bastan unos pocos para inclinar la balanza a su favor. ¿Quiere decir que está todo perdido? NO. Teníamos dos opciones:

Cambiar de país. Afortunadamente, la SGAE no es la única entidad de gestión que tenemos los guionistas. Existe DAMA, por ejemplo, con un sistema de reparto distinto y donde no se aplica la locura de que una canción emitida a las 4:40 se pague mejor que la de una serie de prime time.

Cambiar de sistema. Plantar cara al Cobra Kai. La votación de ayer en la Asamblea se GANÓ. Ganó la apuesta por cambiar las franjas y repartir el dinero de forma justa y sensata. Así lo votamos guionistas, directores y músicos y, de nuevo, ganamos. Pero no fue suficiente. Había que ganar por dos tercios de diferencia y nos quedamos a las puertas. Perdimos por poco pero quedó claro que existe una amplia voluntad de mejorar y cambiar las cosas.

Llegados a este punto, ¿qué hay que hacer? Lo que cada uno quiera. En mi caso, yo apostaré una última vez por cambiar las cosas en la SGAE. Porque creo que es bueno que exista más de una entidad de gestión pero sólo si ambas funcionan correctamente y de forma segura. Ahí es cuando se puede elegir y cambiar con libertad y ahí es cuando se puede hacer frente común para luchar por los derechos de autor. Si un país funciona bien pero el de al lado está corrupto, de poco sirve emigrar porque el problema seguirá estando ahí.

O no, cuidado. Quizás no hay solución y nos toque cruzar sí o sí la frontera, pero por si acaso dentro de un mes habrá nuevas elecciones en la SGAE. Si nos ponemos las pilas y elegimos a una junta directiva que apueste por cambiar este asunto, quizá consigamos ese final épico que sin duda alguna nos merecemos. El de unas franjas sensatas que reflejen la importancia del trabajo de guionistas, directores y músicos como se merece. El de la patada de la grulla.


LA OCASIÓN PERFECTA PARA LEER EL QUIJOTE

12 enero, 2015

por Julia Altares, guionista (Amar en tiempos revueltos, Motivos personales, El súper) y miembro de la Junta Directiva de SGAE.

Después de disfrutar y aprender con vuestros post desde que vio la luz Bloguionistas, es la primera vez que escribo para el blog, y es que he cogido al vuelo la oportunidad que me han dado, porque la ocasión lo merece: tenemos a la vista la Asamblea General Extraordinaria de SGAE, que como muchos de vosotros sabéis se celebrará el próximo 26 de Enero en la sede de la ONCE, Paseo de la Habana 208, a las 16:00.

Auditorio ONCE P Habana

Lo que quiero pediros sin ningún pudor y apelando a la responsabilidad de todos es que asistáis a la asamblea del 26 de enero y apoyéis con vuestros votos tanto la aprobación de cuentas como el cambio de franjas horarias.

Y para que sepáis lo que nos estamos jugando en ella los autores socios de SGAE, os lo explico brevemente. Aunque el orden del día tiene más puntos, son dos los fundamentales y los que nos afectan muy directamente:

1.-Aprobación de las cuentas de 2013 de la Entidad, que en la pasada Asamblea de Junio fueron rechazadas por cuestiones políticas y claramente interesadas del colegio de Pequeño Derecho (el de los Músicos)

2.-Ratificación del cambio de valoración de las franjas horarias, uno de los factores que inciden directamente en el reparto de nuestros derechos. Este cambio ya ha sido aprobado por la Junta Directiva el pasado mes de diciembre y se tiene que ratificar (o no) en la Asamblea, con los votos de todos vosotros.

Con respecto al primer punto, hay que aprobar las cuentas como sea, porque de no hacerse, la entidad puede quedar en una situación inédita desde su creación. Y sobre todo, una situación absurda, que podría acabar directamente con la entidad en unos momentos en los que las entidades de gestión están en el punto de mira.

Y no están los tiempos para que una entidad como la SGAE, con todas las reservas que podáis tener hacia ella y muchas de ellas con razón, desaparezca después de ser el gran pilar en la defensa de los derechos de autor en este país.

Ya en junio, las cuentas estaban perfectamente formuladas (no dejan de ser una radiografía numérica de gastos e ingresos) y nadie cuestionó su perfecta adecuación a la realidad. Aprobarlas debería haber sido un trámite más, pero algunos socios decidieron usarlas como arma arrojadiza precisamente para evitar el cambio de valoración de las franjas horarias. Se trata de un grupo de socios encabezados por lo que llaman La Rueda: músicos de los conciertos nocturnos de las televisiones (de 2.00 a 7.00 AM, aproximadamente) que, con una audiencia prácticamente nula y, por tanto, cero espacios de publicidad, se llevan entre un 50% y un 70% de la recaudación total de la música de SGAE.

Esto ha sido posible, aparte de por componendas más o menos “irregulares” o pícaras, digamos, de determinados autores, porque esas franjas de madrugada tenían una ponderación en SGAE mucho más alta de lo debido, si nos acogemos a valores puramente objetivos (audiencia y publicidad, que en definitiva es de donde las televisiones sacan parar pagar los derechos de autor a SGAE por el repertorio que utilizan).

Atajar y solucionar este problema ha sido uno de los objetivos principales durante esta legislatura, pero siempre hemos topado con la oposición de un sector de músicos que viven de eso (y bastante bien, como os podéis imaginar). Para salvar su chiringuito, no dudaron en tumbar las cuentas, la gestión de la junta directiva, que se convocaran elecciones y en eso estamos.

En realidad son un porcentaje muy muy reducido del colectivo total de músicos, pero se organizan con gran precisión y efectividad, por lo que les va en juego.

Pero aunque lo parezca, no es un tema que sólo afecte al colegio de Pequeño Derecho. Los Audiovisuales también nos jugamos muchísimo con este cambio de franjas, porque las que queremos ratificar en la asamblea (y que ojo: ya están consensuadas por todos los colegios) favorecen a nuestras series y películas. Simple y llanamente porque son las franjas de máxima audiencia y mayor publicidad.

Además, si se acaba más o menos con el mercado artificial de la música nocturna y deja de ser rentable para las televisiones, a lo mejor las cadenas tienen que plantearse un cambio en su programación, invertir más en ficción… Pero no ficcionemos, a pesar de la tendencia natural, y vayamos a lo concreto:

Entiendo perfectamente vuestras reticencias a asistir a semejante “circo”, porque algunos autores de Pequeño Derecho toman la palabra durante horas, en una burda maniobra de distracción y dilación, que sin embargo tiene el efecto deseado: pasan las horas, las votaciones se retrasan más y más… Y los audiovisuales, hartos y sin ganas de perder el tiempo, se van marchando antes de las votaciones… ¡Y los de La Rueda se llevan el gato al agua! Como pasó en Junio, vaya.

ESTA VEZ NO PUEDE PASAR, COMPAÑEROS. NOS JUGAMOS MUCHÍSIMO. Un colega ha tenido una idea maravillosa: dice que se llevará las dos partes del Quijote, por si se aburre en el debate…

Bromas aparte, hay una solución en caso de que no podáis o no queráis asistir a la Asamblea. Y es que deleguéis vuestros votos en alguien de confianza, que sepáis que va a acudir.

Esta delegación de voto consiste en enviar los papeles que os mandaron al efecto el pasado mes de diciembre, con el nombre de la persona en la que delegáis, de vuelta a SGAE. Si no tenéis a mano estos papeles, aún estáis a tiempo de pedir otros y participar. Si nos vence la pereza, otros se quedarán con el fruto de nuestro trabajo.

Apuesto a que todos los que estáis leyendo esto habéis levantado la voz en alguna ocasión contra los irritantes casos de corrupción que asolan nuestro país. ¿Me equivoco? Pues el día 26 tenemos la oportunidad de plantar cara a un cierto nivel de “corrupción” que se está produciendo en nuestra sociedad de gestión. Ahora podemos clarificar las cosas y hacerlas más justas. ¿Vamos a dejar pasar la oportunidad?

El derecho de autor se defiende reclamando lo generado real y justamente por nuestro trabajo. Y, sin embargo, se mancha cuando se utilizan argucias para percibir un dinero que no se merece. Acabemos con esto y ganaremos todos. Si nosotros respetamos el derecho de autor, nos haremos respetar.

Por favor, concienciémonos por una vez, y actuemos. El plazo para mandar delegaciones se acaba el 22 de enero. ¡No queda tanto!


CONSULTORIO: SOBRE COMPRA Y VENTA DE DERECHOS

10 septiembre, 2013

Por David Muñoz

“Buenos días,

Mi nombre es Verónica y me enteré de ustedes a través del buscador Google.

Les escribo para consultarles: ¿Qué diferencia hay entre “adaptación”, “basado en” y “versión libre”, a la hora de escribir un guión? 

Mi pregunta apunta a saber en cuáles de estos tres casos hay que conseguir derechos, y sobre todo a poder diferenciar de manera concreta, cuándo escribimos influenciados inconscientemente por los autores que nos gustan (como una especie de homenaje) y cuándo estamos repitiendo la obra de otro autor.

Desde ya muchas gracias por su respuesta.

¡Saludos desde Argentina!

Verónica”.

Obviamente, si estás escribiendo siendo influida de forma inconsciente por un autor que te gusta, no tienes porqué conseguir los derechos de nada. De hecho, si es así de verdad uno ni se lo plantea, ¿no? La palabra clave es “inconsciente”. O sea, que es algo que se hace sin saber que se está haciendo.

Otra cosa es que aunque durante el proceso de escritura esa influencia sea inconsciente, al terminar leas tu guion y te des cuenta de que has fusilado alguna de tus películas preferidas. Entonces sí que deberías plantearte qué hacer.

De todas maneras, como ya hemos explicado muchas veces aquí, las ideas expresadas en su forma más sencilla no tienen copyright. Ni tampoco las estructuras dramáticas. Ni siquiera los argumentos básicos. Si escribes un western sobre un vaquero justiciero que llega a un pueblo y se enfrenta a los “malos” locales nadie va a pensar que estás plagiando. Hay cientos de películas así. Tantas que dicho argumento se ha convertido en un cliché, en casi un subgénero.

Lo importante son los detalles. Para que lo entiendas voy a ponerte un ejemplo que mis alumnos me han citado en clase muchas veces: “Bailando con lobos” y “Avatar”. Las dos cuentan básicamente la misma historia: un extraño de otra cultura, en principio un enemigo, un soldado, acaba integrándose de tal manera entre aquellos a los que en teoría debería combatir, que termina peleando a su lado y enfrentándose a quienes eran los suyos. Pero una es un western y la otra una película de ciencia ficción y tienen un desarrollo lleno de detalles que las diferencian.

De la misma forma, podrías escribir un guión con la estructura de “Memento” y no pasaría nada. Otra cosa es que algún productor te lo comprara, claro (hay películas con una identidad tan específica que cualquiera que se le parezca es despreciada por derivativa). Pero eso es otro tema. Lo importante es que no habría problema alguno en que lo hicieras.

Imagínate que no fuera así. No podríamos escribir nada. Todas las historias parten en mayor o menor grado de historias anteriores. Como dice Arturo Pérez Reverte, lo que escribimos es una mezcla de las historias que hemos leído y de la vida que hemos vivido. Es imposible empezar a estructurar un guion olvidando todas las películas que hemos visto. No podemos inventar la rueda cada vez que nos ponemos a escribir.

Otra cosa es que, por seguir con el mismo ejemplo de antes, decidas contar la historia de un soldado paralítico que llega a un planeta extraterrestre y tiene la oportunidad de andar al ocupar el cuerpo de una criatura alienígena. Entonces sí que podrías tener problemas.

Narrar es tomar decisiones, elegir, dejar atrás lo genérico para ir hacia lo específico. Y si tus decisiones son las mismas que las de otro guionista, es probable que entonces sí que estemos hablando de plagio.

Luego, me preguntas la diferencia que hay «entre “adaptación”, “basado en” y “versión libre”, a la hora de escribir un guión».

Pues de cara al tema del que estamos hablando, lo importante es que en los tres casos tienes que adquirir los derechos de la obra de la que has partido.  Da igual lo fiel que seas a ella. “Blade Runner” se parece muy poco a la novela de Philip K.Dick en la que se basa, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, pero para que Hampton Fancher y David Webb Peoples pudieran escribir el guión de la película de Ridley Scott, los productores tuvieron que adquirir los derechos de la novela de Dick.

No sé si en Estados Unidos los tres tipos de créditos que mencionas están regulados de alguna manera por la WGA (seguro que sí). Lo que sé es que en España y creo que también que en muchos países europeos eso depende únicamente del acuerdo al que haya llegado el autor con los productores y del contrato que haya firmado.

Lo habitual es que si lo que aparece en pantalla es “versión libre” (cosa que pasa muy poco) se deba a que todo parecido de la película con el material de partida es pura coincidencia. Pero lo normal es que independiente de lo fiel que sea o no el guión a la novela, cómic, o lo que sea que adapte, lo normal es poner “basado en” y ya está.

Lo importante, repito, es que si partes de un material ajeno, consigas los derechos, a no ser que acabes haciendo algo que no permita reconocer cual ha sido tu inspiración (o que adaptes una obra que por su antigüedad tenga libres los derechos, claro). Da igual que lo hayas hecho de forma inconsciente. Ya sabes que el desconocimiento de una ley no exime de su cumplimiento.

Y ah, los homenajes son otra cosa. Normalmente quienes los escriben procuran que se noten. Son guiños a los autores que han influido al guionista o al director (por ejemplo las películas de Tarantino están llenos de ellos) y que suelen reconocer aquellos que son también fans del mismo cine. No puedes adaptar al cine algo que no es tuyo y evitar las responsabilidades legales diciendo que era “un homenaje”. ¡Te aseguro que no funciona!

“Muy buenas,

Soy autor de una recopilación de relatos que se publicará en otoño 2013.

Tengo contrato firmado con la editorial por el cual cedo los derechos exclusivos para la publicación en forma de libro para su reproducción, distribución y venta en cualquier lengua para todos los países del mundo por el plazo de 5 años de la publicación de la obra.

Por otro lado ha surgido el interés de hacer una adaptación cinematográfica de algún relato de la obra.

La pregunta es: ¿puedo ceder, vender una opción o de forma completa los derechos a un tercero (productor, guionista, etc.), ya que es para una adaptación?

A tener en cuenta que una cláusula del contrato dice lo siguiente: 

– El AUTOR/A responde delante de la EDITORIAL de la originalidad de su obra y del ejercicio de los derechos que cede mediante el presente contrato y manifiesta que no tiene contraídos, ni contraerá, compromisos o gravámenes de ningún tipo que atenten contra estos derechos. En este sentido, el AUTOR/A se hace responsable de todas las cargas pecuniarias que se pudieran derivar para la EDITORIAL en favor de terceros con motivo de reclamaciones o conflictos derivados del incumplimiento de estas obligaciones por parte del AUTOR/A.

La verdad, no sé qué hacer. Si podéis responder a mi pregunta os estaré inmensamente agradecido.

Un saludo,

A”.

Teniendo en cuenta la información que me das, creo que está claro que puedes vender los derechos de adaptación al cine o la televisión de tus relatos. En el contrato con la editorial no se los has cedido a ellos. Y si no los tienen, siguen siendo tuyos. Ellos los únicos derechos que te han comprado les permiten publicar el libro (y por cierto, la cláusula en cuestión me parece tremenda, lo que no sé es si es habitual en el mundo editorial; espero que al menos tengan prevista una compensación adecuada). Por tanto, si un productor quiere hacer una película con tu material, con quien tiene que hablar es contigo, no con la editorial.

A menudo, los editores se reservan también los derechos de adaptación (de transformación en los contratos), pagándole al autor un porcentaje del dinero que ganen en el caso de que se produzca una venta (casi siempre una miseria), pero afortunadamente no es ese tu caso. Tus historias siguen siendo tuyas al menos en ese aspecto.

Y aunque no lo tengo claro, parece que te preocupa lo de la “originalidad de la obra” y que si hay una película contando lo mismo tu obra ya no sea “original”. Pero vaya, que con los plazos que se manejan en el cine, tu libro estará en el mercado dos años antes de que pueda estrenarse la película. Eso, si se hace. El 70% de los proyectos se quedan en el camino. No es algo que deba preocuparte.

Pero aunque me parece muy claro que no has cedido los derechos de adaptación, lo más fácil sería que llamaras a tu editor y le preguntaras al respecto. Así sabrías también si es probable que tengas problemas con ellos en el futuro por este tema. Hay muchos editores que al desconocer las cifras reales que mueve el cine, se imaginan que se pagan grandes cantidades por los derechos, cuando no es ni mucho menos así, y entonces se ponen avariciosos, les da por querer revisar los contratos, etc. Cuidado, no quiero decir que eso te vaya a pasar. Lo más seguro es que te digan: “pues vale, haz lo que quieras”.

Yo hace años estuve en una situación así. Una productora madrileña se interesó por un cómic mío llamado “Miedo”, coescrito con Antonio Trashorras y dibujado por Javier Rodríguez, y como yo no tenía muy claro al leer el contrato si los derechos eran nuestros o no, hablé con el editor, me aclaró que sí que lo eran y ya está. Luego, como suele pasar, después de marear la perdiz unos cuantos meses, el productor perdió interés y no llegamos ni a firmar el contrato de la película.

Además,  creo que por pura cortesía, está bien que tengas informado a tu editor del interés que han despertado tus relatos. Si son medio honrados, lo único que pasará es que alegrarán de publicar algo que a más gente le está llamando la atención.


POR QUÉ SIGO SIENDO DE DAMA

25 julio, 2013

por Carlos López

Andan los compañeros de Sgae poniéndose de acuerdo, echando cuentas, revolviendo cajones, abriendo ventanas para que entre el aire. Con ello se enfrentan a lobbys y a lobos, saltan chispas en la Asamblea y en la Junta. No es una tarea fácil resetear aquella casa, para nada, y ojalá les salga bien: será bueno para todos los autores. Hoy mismo habrá noticias de la Junta reunida para nombrar al sucesor de Reixa. Hoy, como la semana pasada, como todos estos meses, el barullo de Sgae lo inunda todo, al público y a los profesionales les llega tanto ruido que alguno me ha preguntado si DAMA ya había dejado de existir. ¿Perdona…? Sí, sí, me insiste ante mi gesto perplejo, me han llegado rumores de que la cosa está mal.

Pues no. Escribo este post para informar a quien lo necesite: DAMA funciona. Como dicen en los malos telediarios, con absoluta normalidad. De hecho, funciona mejor que nunca, ya ha cumplido catorce años y ha superado un buen rosario de pruebas. Vaya por delante, por si no lo sabíais, que yo pertenezco a DAMA desde sus comienzos, por eso puedo afirmar que hoy disfruta de mucha más salud de la que podíamos soñar. Ya no somos una reunión de bienintencionados con aire utópico-conspirativo, hace años que no pecamos de ingenuos y que nos importa más cuándo y cuánto se paga que cualquier otra declaración de intenciones.

Que no se hable de DAMA, que parezca invisible, quizá sea la mejor prueba de que todo marcha razonablemente bien: recauda y reparte cada trimestre, tiene firmados convenios con cadenas, televisiones, operadoras, portales de internet y acuerdos de reciprocidad con otras casi cuarenta entidades extranjeras. Somos alrededor de 700 autores (sólo guionistas y directores), una entidad pequeña que se beneficia de su reducida dimensión para funcionar como un reloj suizo. No tenemos excusa, por que no nos hace falta una gran maquinaria para andar. No necesitamos poner de acuerdo a músicos con dramaturgos, ni a letristas con editores. No hay un pasado como una losa ni una contabilidad insondable. Las asambleas de DAMA eran interminables: ahora, creedme, son muy muy aburridas.

Así es fácil ser transparentes. Incluso resulta fácil reconocer los errores cuando se cometen, y fácil también repararlos sin ninguna burocracia.

Todo es tan normal que, atentos, DAMA y Sgae se llevan bien. ¿No lo sabíais? Era lo más lógico, alguna vez tenía que pasar. Hay muchas mesas de negociación a las que asistimos juntos para defender intereses muy parecidos. Hoy, DAMA y la Sgae comparten una base de datos conjunta que permite, por ejemplo, que guionistas de un mismo capítulo que sean de entidades diferentes puedan repartirse los derechos de forma automática. Hoy cualquiera puede cambiar de una a otra entidad sin ningún problema: os lo detallo más abajo. Y os lo cuentan, claro, en la web de DAMA.

Las cosas no son tan fáciles, me diréis. Cierto, ahora menos que nunca. Hoy dices que eres autor y te tiran piedras. Va a costar mucho tiempo y esfuerzo reparar el daño que el faraón Bautista ha infligido a la imagen de los autores, a los que puso de escudo en la proa para que recibiéramos todos los golpes. Por eso tengo que aplaudir la tarea que intentan algunos compañeros en la nueva Junta. Lo tienen muy complicado, ya se está viendo. Los muros del castillo siguen intactos, los técnicos y albaceas siguen siendo los mismos de antes, seguro que hay cámaras secretas aún sin abrir y que a diario les aparecen pedruscos enterrados en la arena. En un debate en el que participé en el II Encuentro de Guionistas retraté esta situación con la imagen que esta situación me evocaba: aquella oficina de Cómo ser John Malkovich, de apariencia normal pero de unas dimensiones útiles que obligaban a andar permanentemente agachado. Perdónenme si exagero. Ojalá.

imgBeing John Malkovich3 copia

Y si se llevan tan bien, ¿no sería mejor que sólo hubiera una entidad de gestión, y no dos? Si esa hipotética entidad sólo integrase a guionistas y directores quizá no fuera mala idea. Pero meter bajo el mismo techo a otro tipo de miembros, de intereses dispares cuando no contrapuestos, sería caminar hacia atrás. Además, creo que es bueno que exista más de una, la ley lo permite y, además, así el autor puede elegir. Y la competencia obliga a que se afilen las ofertas. Por ejemplo: desde que existe DAMA, la tarifa que cobra al autor por su gestión la Sociedad General de Autores y Editores ha bajado del 25% al 18%. Sí, mientras podamos permitírnoslo, a todos nos beneficia que haya competencia, aunque al mismo tiempo será inevitable que formemos una ventanilla única para recaudar.

Ya estamos. He mencionado cifras y porcentajes. Menudo coñazo de post. Larguísimo y panfletario. Espero que no sea así, esto no pretende ser un informe ni tampoco un folleto, aunque a más de uno se lo parecerá.

Y para quienes les espanta hablar de estos temas, supongo que sois conscientes de que quienes nos están robando (en política, en economía, en gestión) se aprovechan precisamente de nuestra desidia en las cuentas, de que decimos no servir para esto, de que todo este mundo nos parezca tan aburrido…

ROMPER EL MONOPOLIO

Para entender mínimamente por qué hay dos entidades, y por qué costó tanto que las hubiera, sólo hay que saber que la aparición de DAMA supuso el fin de un monopolio. Hasta 1999 sólo existía Sgae. Recaudaba todo y en nombre de todos, fueran socios suyos o no, de cualquier nacionalidad, los conociera o no. Así cobraba cada año a televisiones y usuarios una cantidad fijada a tanto alzado, y después repartía entre sus socios con las tarifas internas que tenía a bien establecer. Las demás entidades de gestión (actores, intérpretes, ejecutantes), nacidas con su apoyo, recaudan derechos digamos colaterales, pero la nuestra no, nosotros también teníamos derecho por ley a cobrar Comunicación Pública, por eso la irrupción de DAMA atacaba su línea de flotación: nuestra mera existencia les obligaría a cambiar de forma de recaudación, ya no se podría hablar de representación universal, de una cantidad grosso modo, porque si había dos entidades era preciso IDENTIFICAR cada emisión, cada autor, cada obra por separado para poder cuantificar cuánto habría que pagar a cada entidad.

¿Me explico?

No estaban dispuestos a aceptarlo (aún hoy no lo hacen: véase el ingente fondo de derechos sin identificar), por eso intentaron abortar nuestro nacimiento y, después, hacernos la vida imposible con infinitas zancadillas, incluida una querella criminal, el veto a los festivales que incluyeran un autor de DAMA, el regalo de asistencia jurídica a los cines que dejaran de pagarnos, el ofrecimiento bajo cuerda de adelantos millonarios a los autores que se pasaran a sus filas…

Casi consiguen ahogarnos, es cierto. Aquella beligerancia nos impuso una economía de subsistencia. Que aún hoy forma parte de nuestro carácter: que ningún miembro del Consejo cobre dieta ni sueldo alguno es, mientras nos lo podamos permitir, una garantía de salud que evita luchas intestinas y posibles corruptelas.

Creo que si finalmente hemos salido adelante ha sido sobre todo por una cuestión de actitud, porque dejamos de quejarnos y actuamos en positivo. Simplemente nos planteamos una pregunta muy sencilla (¿cómo lo harías tú?) que tenía una respuesta complicada, pero una respuesta que ha ido materializándose con el paso de los años. Desde el principio, DAMA estuvo obligada a identificar a cada autor y cada obra, y las facturas que presenta a las televisiones y los cines siguen siendo así: una por una, cada emisión de cada obra. Así es muy difícil que queden cantidades dedicadas a otra cosa que no sea el estricto reparto de derechos.

En 2004 éramos 67 socios. Hoy somos más de 700, lo que supone un repertorio de casi doscientas mil obras. Recauda al año casi cuatro millones de euros. Cobra una tarifa de gestión del 12%. ¿El sistema de voto? Se explica en cuatro palabras: un socio, un voto. Hace años parecía una utopía, alguno pensaría que éramos jipis irredentos, asamblearios desocupados, agitadores sin fundamento. Puede ser. Pero hoy es una entidad que paga, y cuyas hojas de liquidación se entienden. Ese era el objetivo. Y si un día no me gusta, me doy de baja con una simple firma. Y me cambio de entidad. Se puede.

A mí me costó una querella personal ante un juzgado mi intención de darme de baja de Sgae. Eran otros tiempos.

ALGUNAS PREGUNTAS CLAVE

¿Qué hay que hacer para cambiar de Sgae a DAMA, o viceversa?

Fácil. Según un acuerdo entre las dos entidades, si antes del 21 de septiembre manifiestas por escrito tu deseo de cambiar de entidad, todo tu repertorio pasará a formar parte de la otra entidad a partir del siguiente uno de enero. ¿Cómo hay que manifestarlo? Sencillamente, acudir a la entidad a la que quieres ir, y ella se encarga de todo. Y este no es un viaje para toda la vida: puede ser de ida y vuelta, y más de una vez.

¿Qué entidad puede gestionar repertorio de teatro?

Sgae es la única entidad que gestiona derechos teatrales. Pero puedes tener tus obras de teatro en Sgae y tus obras audiovisuales en DAMA. No hay ningún problema, muchos socios lo hacen. En ninguna de las dos te van a mirar mal. Igual que si eres actor y también estás dado de alta en AISGE: es la única manera de cobrar. Encargas a una sociedad la gestión de un derecho, no te atas de pies y manos y con todo tu equipaje exclusivo a una sola entidad. Insisto: estás pagando una gestión, no te estás sacando un carné de militancia.

¿Hay problemas de reparto si los guionistas de un capítulo o película son de diferente entidad?

No. Es automático, hay un flujo de información constante entre Sgae y DAMA para garantizar este reparto. Es una de las razones por las que, de momento, no se ha abierto un debate que seguramente sea necesario dilucidar en tiempos futuros: ¿es justo el reparto en cuatro partes iguales entre director, argumentista, guionista y músico?

¿Qué requisitos hacen falta para ser socio de cualquiera de las dos?

Las entidades de gestión recaudan en tu nombre los derechos de autor que, por ley, son de gestión colectiva obligatoria… vamos, que tú solo no puedes reclamarlos y tienes que hacerlo a través de una de las dos entidades. Para que puedan recaudar, sólo tienes que tener UNA OBRA emitida que haya generado derechos. La inscribes y automáticamente te conviertes en socio. No te van a cobrar nada (bueno, creo que Sgae una pequeña tasa de inscripción) ni te van a cobrar por registrar tus obras después, que en ambas entidades puedes registrar ONLINE, por supuesto.

Y la pregunta que todos, amigos de lo inmaterial, estáis pensando:

¿QUIÉN PAGA MÁS?

Creo que no se puede dar una respuesta general, cada una valora de manera diferente según qué obra sea y a qué hora se emite, o si es un estreno, por poner algunos criterios de ejemplo. Hay una forma de averiguarlo: en DAMA te practican repartos virtuales de tu obra, para que sepas cuánto cobrarías si fueras socio antes de decidirte.

Es cierto que DAMA nació con la intención evidente de cobrar el máximo posible aminorando al límite el descuento de gestión. Pero también es verdad que a veces, cuando Sgae detecta que en una serie los guionistas de DAMA cobran más, les inyecta una cifra mágica a sus autores para que no se sientan agraviados. En mi opinión, este sobresueldo arbitrario es una razón más para no estar en Sgae: si me podían pagar más, ¿por qué no lo han hecho? ¿Por qué me pueden regalar una cantidad sin explicación? Preguntas que, yo al menos, como socio de DAMA no me hago. No me preocupan. No veo individuos en la Junta en los que nunca depositaría mi confianza. No veo intereses ocultos. No veo gastos inexplicables.

Espero haberos informado. Supongo que a más de uno le estomaga cualquier cosa que parezca un folleto de propaganda. Bueno, no veréis que DAMA se gasta en grandes campañas, de alguna manera habrá que contar lo que hace.

(Sólo una cosa más. Seguro estoy de que en muchos lectores, es la norma en los últimos tiempos, la sola mención al cobro de los derechos de autor habrá despertado su indignación. Sienten que es una cantidad que se les roba directamente de sus bolsillos y que no tenemos ninguna razón para cobrar. Contra ese sentimiento yo también me rebelo. No entiendo cómo los autores hemos permitido que esa sea la relación que mantenemos con el destinatario de nuestra obra, cómo es posible que el consumidor de cultura sienta esa animadversión contra nosotros cuando es obvio que si alguien se enriquece será, en todo caso, la industria, las grandes y medianas compañías: nosotros sólo cobramos en minúscula proporción.

A ellos les diré, si me quieren entender, que tal como están las cosas el cobro de esos derechos es sencillamente una parte de nuestro salario, la que no nos pagan cuando nos contratan (y que además cobramos con mucho retraso, ligada con cierta justicia a la repercusión de nuestra obra: cuanto más aceptación, más se cobra). Y que si dejamos de cobrar esos derechos, el beneficiado nunca será el consumidor, sino que simplemente habrán conseguido que dejen de pagarnos, sin que ello repercuta en el precio final. ¿O acaso se ha descontado en el precio de los equipos informáticos y de los soportes de grabación lo que fabricantes e importadores nos pagaban en concepto de copia privada? )


FIRMAS INVITADAS: JOSÉ LUIS ACOSTA, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE SGAE

18 julio, 2013

Tras la destitución de Anton Reixa como presidente de la SGAE, Bloguionistas ha invitado a José Luis Acosta, guionista y único candidato que se presentó anteayer a la presidencia, a que publique su opinión sobre el particular. Asimismo, la tribuna queda abierta para aquellos otros candidatos que quieran aportar su punto de vista.

Los autores habituales de este blog no necesariamente comparten las opiniones vertidas por el autor de este artículo. Como hemos dejado claro desde nuestros inicios: “La intención de este blog es dar voz a los profesionales del guión. Cada uno de nosotros escribe aquí con total libertad, y es responsable sólo de sus propias palabras. No hay patrocinadores, ni redactor jefe, ni una línea editorial.”

MIS OPINIONES SOBRE LA ACTUAL SITUACIÓN DE LA SGAE

por José Luis Acosta.

Entiendo que a muchos lo sucedido anteayer os sorprendiera, pero era algo que ya estaba cuajándose dentro de la entidad desde hacía un tiempo. Lo que os puedo decir no es la versión oficial, si es que existe, ni la del colegio audiovisual. Es única y exclusivamente mi opinión personal.

Reixa ha sido un presidente con claros y oscuros, un excelente trabajador que en teoría tenía el perfil perfecto para la casa: productor, empresario, vinculado a dos colegios distintos (audiovisual y pequeño derecho)… Pero aún reuniendo todos estos atributos, el paso del tiempo ha ido erosionando su gestión. Bien es cierto que parte de esa erosión ha venido de un beligerante grupo de autores de pequeño derecho que desde el primer momento mantuvieron una posición muy hostil contra Reixa, algunas veces con una base razonable y otras no tanto.

También es cierto que eso se sabía desde el primer minuto de llegar a la SGAE y asistir a la primera junta directiva verdaderamente democrática en 27 años. Hay que contar con eso a la hora de mover las piezas para gobernar esta complicada casa.

Los meses han ido pasado y los diferentes grupos de trabajo y colegios han ido avanzando en propuestas y desarrollando parte del programa que traían para la regeneración de la SGAE, y también para avanzar en la solución de sus problemas. Los miembros de la junta, mayoritariamente, han intentado ahondar en la trasparencia y eficacia de la casa, y sobre todo han intentando salvar a la SGAE de la delicada situación en la que se encuentra, atacada por una muy hostil Ley de Propiedad Intelectual, por unas recaudaciones que han bajado durante la crisis económica, y por el agujero que heredamos del anterior equipo, con las fatídicas inversiones de Arteria. La situación no es fácil, y toda la energía debería y debe concentrarse en ello.

En lo que afecta al tema audiovisual, se está a punto de conseguir la deseada división en dos bolsas: que la recaudación de pequeño derecho sea independiente de la de audiovisual. Quedan algunos flecos por resolver, pero mínimos ya. A finales de septiembre estoy seguro que se conseguirá, y ahí Miguel Hermoso, el vicepresidente de audiovisual, ha hecho un esplendido trabajo.

Os he hecho este preámbulo para que percibáis que en esa casa se gastan muchas horas en trabajar, y bien. Más de lo que se dice mezquinamente por ahí.

Volviendo al tema Reixa: el desenlace se debe, y mucho, a esa presión de los famosos músicos de la rueda, pero sobre todo, a la forma en que Reixa llevó la gestión de ese delicado asunto, muy torpemente y, además, dejando la puerta abierta a que la SGAE pueda recibir demandas por haber hecho públicos una serie de nombres, presuntamente vinculados a prácticas poco honestas de recaudación. Pero también se debe, y mucho, a su propia gestión, a su poca claridad en asuntos harto delicados, y a la manera de gobernar, avivando los fuegos de la división y no lo contrario. Esa es mi opinión, evitando entrar en los detalles que no vienen al caso ahora mismo.

Nos quedaban tres años aún de gobernanza y eso es mucho para el ambiente irrespirable en el que estaba sumida la casa en estos últimos meses. Continuar así era imposible y toda la junta estaba de acuerdo en que la permanencia de Reixa debía tener un fin próximo. En lo que no se estaba de acuerdo era en cuándo. Lástima que se haya marchado de esta manera.

En cuanto a las famosas luchas de poder, puede que las haya habido, pero no tantas como se quiere hacer creer. Se ha intentado vincular a Antonio Onetti y a Fermín Cabal en esas guerras por el poder, pero ninguno de los dos aspira a ser presidente de la SGAE, y cuando se ha posicionado un candidato que ellos han creído adecuado, de inmediato han dado un paso atrás y lo han apoyado, y eso los ennoblece. De la parte de pequeño derecho no hago comentarios, porque se diga lo que se diga no son nuestros enemigos. Los enemigos, los de verdad, los fuertes y cada vez más numerosos, están fuera de esa casa y tienen nombres de grandes compañías. También tenemos un gobierno muy beligerante con los autores. Sería de idiotas seguir ese juego que solo ayuda a fracturar la SGAE y que anima a dividir y a ser mucho menos eficaces contra lo que tenemos delante.

Yo, ante la alternativa que había de candidatos, di un paso al frente cuando Miguel Hermoso e Imanol Uribe me animaron a presentar mi candidatura ante lo que ya se preveía como la inminente caída de Reixa. Se trataba de buscar soluciones a una situación harto complicada. El pasado martes 16, Reixa fue cesado por mayoría de la junta directiva y se decidió aplazar la elección de presidente por una serie de razones que prefiero no comentar.

El próximo jueves día 25 se deberá de elegir nuevo presidente. Yo mantengo mi candidatura, sigo creyendo que la SGAE tiene solución. Alguien dirá que soy un loco optimista. Quizá, pero estoy firmemente convencido de ello. Pienso que la gobernanza de ésta casa no debe ser asumida por un Presidente técnico,ejecutivo, ni que esté en todos y cada uno de los frentes. Ya hemos visto lo que puede pasar, antes y ahora, es evidente que no es ése el valor que debe primar en una presidencia, sino otro. No estoy en campaña, aunque lo parezca, no sois vosotros ahora los votantes, pero quiero compartir mis opiniones con mis compañeros, porque siempre es bueno oír comentarios que ayuden.

El 25 de julio la junta directiva decidirá quién será el nuevo presidente de la SGAE, y seguiremos trabajando, seguramente más y mejor, y espero que sea quien sea, todos los colegios remen en la misma dirección. Sería lo deseable, porque no se puede perder un minuto más en otras batallas que, en teoría, se dan por terminadas. Esperemos. Poco más os puedo contar, os agradezco mucho el haberme invitado a compartir este espacio. Un abrazo y a seguir luchando y currando.


A %d blogueros les gusta esto: