NO HAY QUIEN LAS ENTIENDA

22 noviembre, 2017

Por Isa Sánchez

– ¿Cómo que el café preparado, Johnny? —preguntó Mike mientras su amigo ahondaba una muesca en la barra y apuraba su tercer vaso de bourbon—. ¿Te preparó el café y después se largó?

– Así es Mike. Cuando me levanté, ella se había llevado todas sus cosas, pero me había dejado el café preparado.

– ¿Y no te ha dejado una nota ni nada?

– Nada, Mike… Ya sabes: mujeres… No hay quien las entienda.

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Olatz Arroyo y Marta Sánchez al inicio de su charla: “Mujeres que escriben comedia”.

Como en cualquiera de las escenas similares que hemos visto en el cine, los libros y en todo lo que se lleva contando desde que se cuentan cosas, los pobres Johnny y Mike no entienden nada. Las mujeres hacen cosas raras sin que sepamos sus motivos. No creo que este texto pueda ayudarlos, pero quizá les dé alguna pista sobre por qué están tan perdidos.

Los pasados 2, 3 y 4 de noviembre tuvo lugar en Santiago de Compostela el V Encuentro de guionistas (cuyo resumen se puede leer aquí gracias al currazo que se metió anotando y redactando Teresa de Rosendo), una sucesión de charlas de las que salí, como muchos de mis compañeros, con un chute de inspiración y ánimo para escribir más e intentar hacerlo bien. Una de estas charlas fue la que dieron Olatz Arroyo y Marta Sánchez sobre la presencia de la mujer en la comedia. Ellas, como guionistas de larga trayectoria en series de TV (7 vidas, Aída, Gran Hotel, Allí abajo…) venían a reclamar la necesidad de desprejuiciar a la industria nacional y sus gerifaltes respecto al potencial cómico de la mujer, ya sea como personaje o como autora/estrella (“Desde Lina Morgan, no ha habido otra Lina Morgan”, repitieron en un par de ocasiones con toda la razón del mundo). ¿Cuánto tiempo va a tardar España en engancharse al carro de mujeres cómicas que capitanean todo tipo de espacios audiovisuales? A lo Tina Fey, Kristen Wiig o Lena Dunham entre otras (norteamericanas todas).

Una de las sentencias con las que Marta y Olatz introdujeron su presentación fue que se necesitaban “más comedias no DE mujeres, sino CON mujeres”. Y a esta diferencia entre el DE y el CON es a la que quiero dedicar mi primer artículo para bloguionistas (gracias por acogerme entre vosotros), ya que ahí reside buena parte del meollo. El protagonismo de personajes femeninos en una historia no implica que estos tengan que ser el contenido a tratar. Dicho así puede parecer obvio, pero vista la situación de nuestro cine y nuestra TV, la obviedad parece quedarse solo en lo teórico. A veces, he explicado esta diferencia a mis alumnos con una equivalencia: la mujer como tema versus la mujer como argumento. Y es que no es lo mismo hablar DE ellas, que A TRAVÉS DE ellas. Obvio de nuevo, ¿no?

Si lo primero, hablar DE mujeres (así enunciado, como si pudiéramos constituir un tema por nosotras mismas porque compartimos cualidades, virtudes y defectos esenciales… un asunto que bien daría para otro artículo), es algo que a alguien determinado en unas circunstancias concretas, puede parecerle poco apetecible, interesante o…. cansino (hartible como dicen por el sur); lo segundo, hablar CON mujeres, es algo tan habitual en el día a día, que parece extraño que pueda ningunearse en nuestra ficción. Y es que somos muchas… como hemos dicho tantas veces: la mitad de la población. Y no somos iguales (perdón, que se me cuela de nuevo el asunto para otro artículo).

Le preguntaba alguien del público a Concepción Cascajosa, quien nos brindó una auténtica masterclass como las que suele regalar a sus oyentes, por qué creía que en Estados Unidos, de ramalazo tan machista, nos llevaba la delantera en cuanto a ficciones de protagonismo femenino. Aunque la respuesta derivó a otras reflexiones de carácter más sociológico, a mí me da por pensar que probablemente, esto se debe más a la avispada visión de negocio estadounidense, que a una mayor conciencia de género en el país que ha elegido a don Donald para que los gobierne. Aunque lo cierto es que tampoco hay que ser muy avispado para suponer que las mujeres somos un importante nicho de mercado deseoso de ficciones que nos contemplen más allá de ser el tesoro que proteger, la damisela que salvar o la motivación de pulsiones testosterónicas increíbles (sobre la construcción patriarcal de los personajes femeninos es muy interesante la segunda parte de la entrevista que Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea hicieron a Laia Aguilar, Mercè Sarrias y Carmen Fernández Villalba y puede leerse aquí). Porque repito: somos muchas, somos la mitad. Y si es hartible el temita de la mujer y solo se lleva escuchando unos años, podéis imaginar cómo estamos algunas del hombre como tema, protagonista y amo, como lleva siendo siglos.

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Concepción Cascajosa analizando las tendencias narrativas en las series internacionales para 2017-2018.

Dicho esto, podemos plantearnos qué es eso del temita del hombre. Pues no lo sé, o sí, porque todos asumimos al hombre como el personaje neutro capaz de personificar cualquier tema universal, como si no compartiera (solo) con sus congéneres cualidades, virtudes y defectos esenciales, mientras que la mujer acostumbra a vehicular solo asuntos considerados femeninos. Es decir: con un personaje masculino puedo hablar de lo que quiera, pero uno femenino debe estar justificado por la trama, como si el género (el de las tías, claro) acarreara (SOLO) determinados temas prefijados. Como si a nosotras no nos importaran las hipotecas, la crisis de los cuarenta, los políticos que nos roban, la amistad… o salvar al mundo, qué coño.

El otro día, le contaba a un amigo una idea para una historia sobre el equipo olímpico de un deporte individual formado por cuatro deportistas y él, conociéndome como me conoce, me preguntaba extrañado si todos los personajes serían hombres. Yo contesté que claro que no. Entonces mi amigo me preguntó si serían dos y dos, o tres hombres y una mujer. No se planteó que podrían ser tres mujeres y un hombre. Y lo entendí, fíjate, porque tres hombres y una mujer podrían representar cualquier historia, pero la combinación de tres mujeres y un hombre, destacaría al hombre del trío femenino. Y cuesta pensar una historia en la que este papel destacado no fuera el del vértice principal, en vez del de un elemento secundario subordinado al trío de protagonistas femeninos, como es lo habitual en el 3 más 1 contrario.

En la charla, se mencionó a Sole, quizá el mejor personaje de 7 vidas, interpretado magistralmente durante años por Amparo Baró y prácticamente ajeno a su condición de mujer. ¿Cuántos personajes como este hemos visto? Es que para tener más Soles, tenemos que creer y defender que puede haberlas, porque me da por pensar (como veis Marta y Olatz me hicieron pensar mucho) que mientras sigamos constriñendo a los personajes femeninos en temas considerados femeninos, seguiremos careciendo de mujeres de edades variadas, (¡edades intermedias incluso!) con problemas de madurez, laborales, existenciales, etc. Y claro, así, si nadie nos explica, es que no hay quien nos entienda. Y los pobres Johnny y Mike seguirán perdidos, haciendo muescas en barras y bebiendo bourbon sin entender nada.

Total que, como una cosa es el tema y otra el argumento, podemos hacer series y pelis CON mujeres sin que sean DE mujeres. Y para eso estamos los guionistas aquí: para crear argumentos potentes a través de los que tratar temas interesantes… e incluso, variados. Así que ¡hagámoslo!

* Si quieres saber más sobre Olatz Arroyo y Marta Sánchez, puedes hacerlo a través de dos entrevistas que se le hicieron en el Blog anteriormente, aquí y aquí.


SOBRE EL ENCUENTRO DE GUIONISTAS (III)

13 noviembre, 2017

Por Teresa de Rosendo

* La de hoy es la segunda parte de la crónica de Teresa sobre el Encuentro de Guionistas. La primera, la podéis encontrar aquí.

VIERNES POR LA TARDE. ¡SEGUIMOS!

La tarde del viernes no desmereció la mañana. La arrancó un interesante diálogo entre Alberto Marini y Jorge Coira, guionista y montador respectivamente de la película El desconocido. Marini relató cómo en sus primeros montajes sufría mucho porque le habían cambiado el guion pero acabó entendiendo que una película es una tarea coral… en la que Coira defendió que el último autor de la historia es el montador. Marini apostilló que en realidad lo es el músico, que es quien da la intención definitiva a muchas secuencias. Podrían haber seguido (director de fotografía, productor…). Pero la frase del debate fue sin duda la de Marini: “el guion es como un hijo criado en una comuna, un hijo de la CUP”… signifique lo que signifique. Sobre el final de El desconocido, ambos contaron cómo lo reinventaron porque al ver el montaje no les encajaba un cierre feliz y aprovecharon planos de colas del rodaje para reescribirlo.

Siguió el turno de Alicia Luna, que decidió trabajar con representante a partir de una discusión absurda con un productor. Ella considera que tenerlo te evita cabreos con quien te contrata, aunque sigue leyendo todo lo que firma. Explicó que el standard de comisión es un 13% de cada contrato si el curro se lo buscaba ella, y un 15 en caso de conseguirlo el representante. Y nos aconsejó que no tuviéramos miedo: “los agentes en España son gente seria”.

Sobre la atractiva Buñuel en el laberinto de las tortugas, Eligio R. Montero contó cómo el verdadero trabajo de guión de animación, en su experiencia, no se hace sobre el papel sino sobre la animática, una suerte de storyboard con bocetos de cada plano. Según contó, es la fase de trabajo más larga, más que la animación en sí, porque es más barata y admite más prueba y error. Contó además cómo esta experiencia le ha cambiado su forma de escribir: ahora prefiere centrarse en secuencias narrativas en lugar de mecánicas (esto es, unidades de acción más que por localización, secuencias versus escenas según papá Syd Field).

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Animática de Buñuel en el laberinto de las tortugas

Otras formas de escritura y un poco más de autobombo

Ahora me bajo un momento de esta crónica para subirme una hora al escenario. Hacia las seis tiré de la lengua a David Kavanagh, CEO de la FSE (Federación de Guionistas de Europa) y del sindicato de guionistas irlandés. David contó la importante labor de lobby en Europa (incidiendo en la inminente aprobación de la nueva directiva de copyright) y de intercambio de información que lleva a cabo la FSE, e hizo un repaso de las principales fortalezas de otros sindicatos del continente, especialmente la de los británicos, que a diferencia de nosotros pueden establecer tarifas para su trabajo; o la forma en que los guionistas daneses lidian con nuestra misma dificultad: el abogado de su sindicato negocia todos los contratos de tal manera que sabe los precios del mercado y no permite que tanguen a los guionistas. Terminó con un mensaje inspirador: “Vuestro trabajo genera mucho dinero, tenéis derecho a recibir un porcentaje de beneficios de todo lo que escribáis y a que vuestras entidades de gestión os ayuden a ser fuertes como sindicatos, y la mejor forma de lograr cosas es pelear unidos”.

El remate del día lo dio una novedosa forma de aprovechar nuestras habilidades de escritura: Jacobo Delgado, además de ser guionista de Cuéntame, escribe discursos para Pedro Sánchez. Con una fina analogía entre los géneros audiovisuales y los discursos presidenciales, nos habló de cómo escribe la “película de autor” (el discurso en el Congreso), de cómo tienes que dar titulares al principio de cada meeting, del hecho de que aunque haya gente escribiendo los discursos a los políticos eso no les resta valor, y de que para el speechwriter también existe la señora de Cuenca.

Y hasta aquí lo que los organizadores nos tenían preparado para el viernes. O no, porque nos emplazaron poco después en el centro de Santiago a una cerveza y una empanada cortesía de FAGA, para celebrar su décimo aniversario y el vigésimo de AGAG. Después, unos cuantos logramos que nos sentaran en un restaurante sin reserva y arrasamos con las zamburiñas, pulpo, queso de tetilla, Estrella Galicia, gintonics… y partir de las 00:00, lo que pasa en un encuentro de guionistas, se queda en el encuentro de guionistas.

SÁBADO. DÍA 2.

Amanecemos con unos kilos de más y nos lanzamos a por el segundo y último día del encuentro. Primera parada…

El guionista de reality

Amalio Rodríguez forma parte del equipo creativo de Zeppelin TV y dedicó su intervención a contar su proceso de desarrollo en El Puente, un formato original mezcla de reality y concurso a partir de una idea original de Javier Pereira. Como en todos los programas de este tipo, el casting fue clave para la parte emocional, y una de las primeras decisiones que tomaron fue dosificar la información de cada concursante, su perfil, para que el espectador los descubriera cuando ya los había visto interactuar y así se enriquecieran las historias. Amalio insistió en que el orden del relato es fundamental para el guionista, y de ahí que se reservaran y alimentaran un final potente, que generase expectativas.

Creatividad en las TVs autonómicas

El sábado fue sin duda un poco ladrillazo en la cabeza a todos los que escribimos en cadenas nacionales y no paramos de quejarnos. Los de las autonómicas llegaron para dar una lección de creatividad con bajos presupuestos y circunstancias adversas: Trinxeres (TV3) muestra a tres amigos que se lanzan mochila al hombro por senderos de Cataluña siguiendo el rastro de historias y personas relacionadas con la Guerra Civil. No en vano la ponencia se llamaba “¿Cabe la memoria histórica en la parrilla?” Y a juzgar por la carne de gallina que se nos puso con algunas de las imágenes, la respuesta es un rotundo sí. Su co-guionista, Carles Costa, explicó cómo el programa había ayudado a entenderse a tres generaciones, y cómo el interés que suscitaban los contenidos llegó a eclipsar el hecho de que entrevistaran a un franquista mayor de cien años con su uniforme puesto sin que nadie reparase en ello ni se quejase.

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Gandalf Gambarte desgranó las claves del éxito de Land Rober

Y llegó uno de los momentos más esperados del Encuentro: comprobar si el ponente y guionista Gandalf Gambarte se llamaba realmente así. Como él intuía nuestra inquietud, arrancó la ponencia confirmándolo. Gandalf habló de su trabajo como guionista en uno de los éxitos autonómicos del momento: Land Rober Tunai Show (TVG), un formato de comedia y música en el que “éxito” se queda corto: más de 20.000 personas se apuntan para ir de público y la lista de espera ronda el año y medio. ¿La clave? El público es el cuarto actor del programa: participa activamente y genera gracias al equipo de guión un tercio de cada show: sketches en directo con una fórmula es infalible: si el espontáneo lo hace mal genera risas, y si lo hace bien, también. Ocurrió aquíaquí, y aquí.

Son las 11:30 y la pausa del café está cerca pero aún quedan dos charlas fundamentales:

El reparto de derechos. Un tema polémico entre compañeros y otros no invitados a la fiesta pero que se cuelan igualmente para llevarse unas copas gratis: algunos productores ejecutivos, valiéndose de su posición de poder, están adjudicándose porcentajes cada vez más altos de nuestros derechos de autor sin haber escrito nada o casi nada. En algunos casos llega al 20%, una práctica preocupante que se ha decidido cortar desde ALMA y FAGA mediante una nueva propuesta de reparto que explicaron Natxo López y Eduard Solà: una recomendación que sustituya en caso de arbitraje el clásico 25%, 25%, 50% y que está en manos de una mesa de trabajo. Ambos dejaron claro que el resultado no sería una imposición sino una red de seguridad en caso de litigio, y que el reparto de derechos es un pacto entre autores y el principio que debería regirlo es que cobra quien escribe.

Y dejamos la propuesta para pasar al Estatuto del Creador, que suena a Antiguo Testamento pero se trata de algo incluso más serio: la subcomisión de Cultura en el Congreso ha estado escuchando a profesionales del sector para elaborar un estatuto que atienda las necesidades y peculiaridades de nuestro mercado. Curro Royo las explicó y las resumió junto a Carlos Ares: necesitamos una excepción a la Ley de Competencia que permita a los autónomos negociar tarifas mínimas sin que nos multen cuales petroleras que pactan precios; acabar con los llamados contratos buy outs por los que una cadena o productora compra nuestro trabajo para siempre y para todas las ventanas, países, medios (inventados o por inventar) a un precio ínfimo; tener un epígrafe propio en el IAE para dejar de cotizar como toreros, y el derecho a fraccionar nuestros impuestos o condiciones realistas para bajas por maternidad o jubilaciones.

Y ahora sí, CAFÉ. Y tarta de Santiago.

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Asistentes al V Encuentro de Guionistas

Más guionistas inspiradores

Un poderoso panel de guionistas nos recibió a la vuelta para hablar del meritazo que tienen los coordinadores y guionistas de las series diarias. Verónica Fernández y Aurora Guerra están de acuerdo en que en este país nos cuesta creernos un formato en el que cabe de todo, que como guionista es un reto constante “que engancha” (Aurora) y “enamora” (Verónica). Con una humildad y sencillez encomiables, Aurora (que actualmente coordina El secreto de Puente Viejo y Acacias 38) desmintió que estiraran las tramas: “las detono rápido y las quemo rápido, la gente está enganchada al ritmo”. Verónica reconocía que el ritmo de trabajo le costó al principio, y como no quería renunciar a la calidad, diseñó un sistema de trabajo por el que los guiones pasaban muchos filtros. “La diaria te lleva a límites que como guionista no sabías que ibas a alcanzar”. Ambas coincidían en que esto no sería posible sin tener un equipazo de guionistas detrás. A la pregunta de por qué perviven las diarias, las dos tenían claro que el cariño a los personajes crece exponencialmente cuando el espectador los ve a diario.

Volvimos a las autonómicas con Xabi Zabaleta (Go!Azen, un musical de adolescente en euskera. Repito: un musical de adolescentes en euskera) y Héctor Lozano (Merlí). “En Euskadi como todo el mundo sabe no se folla pero tampoco se baila”, abrió Zabaleta su exposición. A pesar de eso, vendió primero la tv movie (en ETB estaban preocupados por enganchar a la gente joven) y luego la serie a partir de unas canciones que escribió y grabó con el guionista Álvaro Carmona. Ruedan 13 capítulos a lo largo de 45 días en verano. Ahí es nada. Como les han comparado con todos los musicales famosos, la apertura de la nueva temporada será un homenaje a La la land. Tanto Zabaleta como Lozano coincidían en que parte de su éxito estaba dirigido a gustar a los padres. “La serie ha servido para que se sienten a hablar dos generaciones sobre temas tabú”, afirmó orgulloso Lozano, que vendió el proyecto a TV3 a partir de tres folios que escribió porque siempre había sido fan de El club de los poetas muertos. Además de la orientación a los padres, cree que parte de su éxito es que se esforzó mucho en que los chicos hablaran como en la realidad, y por eso mismo cree que el doblaje para la televisión nacional no estuvo a la altura.

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Miguel Barros habló del viaje del guionista a lugares inciertos

La mañana se cerró con la que para mí fue una de las charlas más inspiradoras del Encuentro: la de Miguel Barros (Blackthorn, Nadie quiere la noche), que habló de guiones ambientados en lugares extremos. “Sitúo mis pelis en lugares extremos porque me gusta viajar”. Relató cómo en el desarrollo de la serie Gigantes para en el departamento de desarrollo de Movistar+ se ponían muy nerviosos porque no sabía decirles hacia dónde iba la serie. “El guionista tiene la responsabilidad de embarcarse en un viaje incierto. Tenemos la obligación de recorrer los lugares menos transitados. Si no, acabamos haciendo viajes a un resort con una pulsera en la mano y realmente no hemos ido a ningún lugar”. Barros habló no solo de sus éxitos, sino de “películas que no habéis visto y no vais a ver porque se fueron a la mierda”. También de la frustración con el resultado final de tus guiones: “El fracaso entre lo que escribes y lo que se plasma está siempre ahí, hay que aceptarlo”.

Una tarde para la comedia

La tarde la inauguraron Olatz Arroyo y Marta Sánchez representando a CIMA. La abrieron con dos escenones de Veep y Glow, para reivindicar que no hace falta que las series de mujeres tengan tramas sobre ser mujeres, aunque tampoco está de más que se refleje de una forma no tópica algunas de las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida real por serlo. “Queremos hablar de nuestras vidas laborales, de otros temas que no sean la maternidad”, contó Marta. Reclamaron personajes femeninos inolvidables que no sean una mera comparsa de los hombres. “Uno de los mejores personajes que han existido en nuestra comedia es Sole de Siete Vidas. También Lina Morgan”. Afirmaron que a los productores les cuesta confiar proyectos a mujeres. Y Olatz remarcó que en muchos equipos se mete a una mujer a última hora para cubrir expediente, y tiene que dar su opinión por todas las demás mujeres, se acaba convirtiendo en la representante de todo un género.

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Manuel Burque y Josep Gatell hablaron sobre el pitch con el que vendieron Es por tu bien”

Los siguientes en subir al escenario fueron Manuel Burque y Josep Gatell, guionistas de uno de los taquillazos del año, Es por tu bien, para explicar cómo pitchearon la película en Telecinco y, según contaron, la vendieron en esa misma reunión: un concepto y personajes muy claros, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado (se acababa de estrenar Dios mío pero qué te hemos hecho), y un ensayo previo en el que ambos prepararon concienzudamente cada posible pregunta que pudieran hacerles los productores… incluida la de “¿Queréis tomar algo? ¿Café, agua…?”. Sí, llegaron a ese punto… pero les salió bien. Ambos desgranaron el proceso del pitch y defendieron su importancia: da voz al guionista y la oportunidad de defender un guión sobre el que luego será más difícil opinar, permite no sólo vender la película sino a uno mismo, y en su caso –recomendación que salía por segunda vez-, convencer a los productores de saltarse la fase de tratamiento e ir directamente de sinopsis a primera versión.

Internet, esa fuente de posibilidades

Se acerca el final del encuentro pero aún quedan algunos hits. Como esta foto:

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En esa mesa se encuentran los fundadores de este blog que estáis leyendo, y Dani Castro y Natxo López subieron al escenario para defender a sus “yos” del pasado y hablar sobre la creación de Bloguionistas. Ambos contaron cómo se adentraron en el fenómeno de los blogs y sus motivaciones cuando empezaron allá por 2009 Guionista hastiado, Guionista en Chamberí, Chico Santamano o Pianista en un burdel: expresarse con la voz propia que no podían usar en las series donde trabajaban y darse a conocer. “Casi todo lo bueno que me ha ocurrido profesionalmente ha venido por cosas pequeñas en las que he creído mucho”, contaba Dani hablando sobre su blog. Con el tiempo, decidieron juntarse en un solo espacio para unirnos a todos y el resultado habla por sí solo: Bloguionistas ha ayudado a crear conciencia de gremio, ha abierto un espacio de debate (con sus agrias polémicas), y ha seguido dando voz tanto a los habituales de la casa como a futuros colaboradores: “Estamos abiertos a que publiquéis. Poneros en contacto con nosotros”.

Tras la pausa, José Antonio Pérez (Mi mesa cojea, Órbita Laika, Hoy por hoy), que siempre viene a los encuentros para contar un trabajo súper cool y completamente distinto del anterior, habló del auge de los podcast seriados, trayendo ejemplos de todas partes del mundo (la BBC es top en este tipo de ficción). Aunque no lo tuvo fácil, porque un espontáneo del público le acribilló a preguntas casi al principio de la charla, algo que José Antonio aprovechó para arrancar unas risas entre el público, con una solvencia sobre el escenario de la que hizo gala de nuevo en la fiesta de clausura. La cuestión es que contó su experiencia en El gran apagón que, aclaró, no es radio colgada en internet, sino un formato creado para una plataforma solo de podcasts, Podium. Contó que la escritura la planteó como la de una ficción, que la primera temporada contó con 50 actores, que con las duraciones hace lo que le da la gana y que las grandes cadenas están preparando sus propias plataformas de podcast, por lo que es una gran oportunidad para guionistas, y por qué no, para nuevos guionistas.

Cerrando a lo grande

Otra de las charlas que dejaron en silencio el patio de butacas fue la de Justin Webster, autor de Muerte en León, que se confesó militante y enamorado de la no ficción. Como no podía ser de otra manera, Webster habló de la importancia del proceso de documentación, y de cómo el guión se va construyendo solo a partir de este, y en gran parte en la sala de montaje: “El guión se transforma a medida q avanza el proceso. Un detalle que descubres al cabo de un año puede cambiarlo todo”. Y de hecho fue un poco lo que le pasó, pero no quiero hacer spoilers. Webster explicó que “A la pregunta de cómo es posible que una mujer mate a la luz del día en el medio de León la respuesta debería ser la serie. No es una respuesta sencilla. Muerte en León intenta ser lo opuesto a los juicios rápidos, los juicios fáciles”.

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Los impactantes datos del hilo de Manuel Bartual

“Me llamo Manuel Bartual y últimamente me pasan cosas raras”. Así empezó la última ponencia del encuentro a cargo del hombre que en una semana pasó de tener 16.000 seguidores en Twitter a 449.000 con la historia de sus vacaciones que superó 1,3 billones de impresiones y más de medio millón de likes. Bartual repasó el fenómeno desde sus influencias con Ghost Watch, Marble Hornets o La guerra de los mundos hasta los memes que se generaron a posteriori. Las claves del éxito según él mismo fueron tres: se dio en verano, época propicia para leer y entrar en este tipo de contenidos, fue un fenómeno de Twitter para Twitter, y pudo interactuar con sus seguidores en tiempo real. “Intento contar historias completamente adaptadas al medio en el que las cuento”. Tiene sentido. Y por mucho que nos doliera, llegó el final. Manuel cerró el encuentro y lo hizo con una de esas frases inspiradoras que te recuerdan lo genial que es este trabajo:  “La gente está ávida de historias. Busquemos una forma distinta de contarlas”.

Si os ha parecido interesante, esto no es lo mejor del encuentro. Lo mejor es el subidón que te da cuando estás ahí, la de buen rollo que se respira, lo que amas a todos tus colegas de profesión en la fiesta de la última noche. Del bajón de la espera en el aeropuerto, ya si eso hablamos otro día.

Nos vemos en el próximo, ¿no?


TU FUTURO COMO GUIONISTA SE HA DECIDIDO EN UNA REUNIÓN EN LA QUE NO HAS ESTADO.

27 abril, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El viernes pasado tuvo lugar una asamblea organizada por el principal sindicato de guionistas de España. Probablemente te llegó un mail en el que te avisaban de ello y te explicaban por qué era de suma importancia asistir a ella, y probablemente tú mandaste ese mail a la papelera sin siquiera leerlo.

Pues bien, quiero que sepas que has faltado a la reunión más decisiva para nuestro gremio. En ella se han definido las bases de nuestra profesión para, como mínimo, los próximos cinco o diez años.

En la asamblea se trataron – y votaron – asuntos tales como:

– Cuáles serán nuestros salarios mínimos a partir de ahora.

– En qué casos concretos y bajo qué condiciones será lícito que un guionista trabaje como autónomo.

– Cómo se repartirán los derechos de autor generados por la emisión de contenidos en internet.

Pero tú no asististe a esa reunión. No te vi allí, porque borraste el mail sin siquiera leerlo.

La asamblea comenzó con la junta directiva exponiendo en un powerpoint las cifras de cuánto dinero había recaudado la asociación y en qué había sido invertido. Reinó la transparencia por encima de todo.

Acto seguido, expusieron unas estimaciones del dinero que genera la ficción nacional en internet y una propuesta de los porcentajes que debería recibir cada autor según categorías, formatos y número de visitas.

En ese momento alguien sacó a colación el tema de “los guionistas de programas”, argumentando que los autores de no-ficción deberían cobrar menos derechos que aquéllos que escriben ficción DE VERDAD.

No había ninguna razón de peso para hacer una observación como ésa, pero el tema generó cierto revuelo. Alguien recalcó que los de programas en realidad no podían considerarse guionistas; que eran más bien no-guionistas de no-ficción. Llegados a ese punto los de programas, por alusiones, reivindicaron la importancia de sus aportaciones en concursos y realities varios. Alguien dijo que, aunque no lo parezca, a Bertín Osborne le escriben lo que tiene que decir. Desde el otro bando contraatacaron replicando que si nos ponemos así, también debería cobrar derechos de autor Belén Esteban. Esa opinión sentó bastante mal a un ex-redactor de Sálvame que no dudó en recalcar que, en ese caso, también tendrían que cobrar derechos los directivos de las cadenas e incluso los anunciantes de desodorantes, porque con sus imposiciones determinan las tramas de las series de mayor éxito. Tras esas palabras tuvo lugar un intercambio de improperios por los que, sin duda alguna, sí habría merecido cobrar derechos de autor Belén Esteban.

Aunque cueste mucho imaginarlo en un grupo de guionistas, de pronto alguien pasó de las palabras a los hechos. Me refiero al creador de una de las series más exitosas de los dos últimos años, que no dudó en zanjar la disputa propinándole un puñetazo al coordinador de guión de no sé qué programa de cocineros.

El de los cocineros corrió llorando hacia un rincón para poder tuitearlo, mientras un chaval acusaba al veterano creador de la serie de que ese puñetazo lo había plagiado de un Notodo que el propio chaval había colgado en internet dos años antes.

A partir de esa acusación ya no hubo vuelta atrás. Un golpe llevó a otro y todos empezaron a pelearse con todos. Aquello parecía La Taberna del Irlandés o el parlamento de Taiwán (según le preguntases a un nostálgico de los grandes clásicos o a un modernito de los que reivindican Humor Amarillo como reliquia vintage). La mayoría de los guionistas se quedaban sin aliento tras asestar un par de golpes, mientras murmuraban: “Esto es agotamiento nivel escaletar segundo acto”. Otros, sin embargo, golpeaban sin parar mientras evangelizaban a sus víctimas sobre las ventajas del crossfit.

El momento más devastador para el sindicato llegó cuando un dialoguista de culebrón derribó por accidente el proyector que habían alquilado para mostrar los powerpoints. Dos miembros de la junta directiva sufrieron un amago de infarto al calcular que necesitarían 50 nuevos afiliados para pagar eso. No se habían sentido tan cerca del colapso desde que coordinaron aquel late night de cuyo nombre no quieren acordarse.

Mientras todo esto sucedía, un ex-guionista de Acacias es para siempre en Puente Lobos repartía entre los caídos folletos de promoción de su último microteatro, y un guionista junior de Globo pateaba a un veterano de Cuéntame mientras sacaba el móvil para comprobar si esa victoria constaba o no en imdb, y una argumentista de una serie autonómica perseguía con un cuchillo del catering a uno de los 200 guionistas que pasaron por B&B, que se escondía bajo las mesas de ese mismo catering rezando con todas sus fuerzas por la invisibilidad del guionista. Varios metros más hacia la izquierda, un productor que no era del todo guionista pero estaba afiliado al sindicato porque “tenía muchas ideas pero no tenía tiempo para materializarlas” machacaba a cabezazos a un muchacho que – entre paliza y paliza – le hablaba al productor sobre una idea con la que llevaba varios años intentando escribir un largo. El productor forcejeaba con el chaval, intentando sodomizarlo, y le decía que estaba interesado en la historia pero que de momento no podía pagarle porque no había pasta para ello, pero conocía a un tío que estuvo en Telecinco hacía tres años y era muy amigo del cuñado de Francis Lorenzo.

Junto a las mesas del catering, una analista de audiencias y una guionista de talent shows charlaban sobre cómo el salmón les daba flatulencias, en un intento de pasar el test de Bechdel.

Un groupie de la HBO estrangulaba a uno de los camareros gritando que lo de los músicos de los programas de adivinos de madrugada era un ultraje. No desistió hasta que alguien le dijo que se había equivocado de reunión, que lo suyo era en la SGAE, en el otro edificio: el grande, caro y bonito.

Llegados a este punto, los guionistas más sensatos propusieron abandonar la violencia e ir a algún sitio a limar las asperezas de manera civilizada. Entonces se produjo un cisma aún más irreconciliable que el de los guionistas de ficción y los guionistas de programas: El cisma entre los que querían ir al Pepe Botella y los que preferían la China Mandarina. Por si fuera poco, los unos exigían acabar la noche en el Tony 2 y los otros preferían el Karaoke de Mostenses.

Aunque tú no estabas allí… porque arrojaste el correo a la carpeta de spam, sin saber que en aquella asamblea se definió nuestro futuro, llegándose a la conclusión de que nuestro futuro estaba bastante indefinido.

A esa misma hora un chaval de 14 años colgaba un vídeo de YouTube sobre qué gominolas japonesas le daban más asco a su gato. Dos horas más tarde, el vídeo tenía 5 millones de visitas…

… y alguien pagaba 5 millones de euros por un gin-tonic mientras cantaba en un karaoke la canción de Mazinger Z.

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REPITIENDO ALGUNAS CONCRECIONES SOBRE LOS DERECHOS DE AUTOR

5 julio, 2011
por Guionista Hastiado. (Publicado originalmente en Fotogramas)

Mucho de lo que voy a contar tiene que ver con este gran post que mi buen amigo Daniel Castro publicó ayer y cuya lectura recomiendo a todo el mundo.

Los derechos de autor nacieron como medio para evitar las tropelías contractuales de las empresas culturales contra los autores. En resumen, obligan a las empresas a compartir con los autores una pequeña parte del lucho obtenido gracias a sus creaciones. En la Wikipedia tienen una explicación mucho más profusa y exacta. Convendrán ustedes en que sería muy injusto que García Márquez hubiera vendido los derechos de “100 años de soledad” por unos cuantos pesos cuando aún era un desconocido, y que nunca hubiera vuelto a recibir una ganancia por su obra.

Los mayores detractores de los derechos de Autor, por lo tanto, son ciertos oligopolios culturales, que son quienes realmente pagan esos derechos (cadenas de televisión, distribuidoras, emisoras musicales, editoriales…).

Los autores conservamos siempre los derechos morales de nuestras obras, lo que significa que siempre seremos reconocidos como autores de esas obras, y percibiremos la parte de derechos que nos corresponda por ello (no es así en el derecho anglosajón, ver la wikipedia para más información). Los derechos de explotación o de distribución publica suelen estar en manos de empresas a las que se les han cedido (productoras de televisión, por ejemplo).

Cosa aparte es el canon por copia privada, que surgió en nuestro país en los años 80 en respuesta a la aparición de aparatos con los que se podían hacer copias físicas de los soportes donde se distribuían ciertas obras (cassetes de doble pletina, duplicadoras de vídeo…). Se creó como una compensación estimada por las presumibles pérdidas que dichas copias podían generar, y autoriza, de facto, a que el consumidor pueda tener una copia para su uso, siempre que sea sin ánimo de lucro (en cuyo caso todo es perfectamente legal, no como en el derecho anglosajón donde la tenencia de dicha copia sí supondría un delito).

Ese canon lo abonan las empresas que fabrican y comercializan dichos aparatos. Otra cosa es que se hayan esforzado en dejar muy claro que ese gasto se lo trasladan al consumidor, algo que, lógicamente, cabrea al consumidor.

El canon lo recaudan las entidades de gestión de derechos de autor, como la SGAE. Ellas se encargan de repartirlo (y aquí viene una de las preguntas más difíciles de responder en todo este lío: ¿cómo se reparte ese dinero?).

El gran lío surgió con la llegada de internet, donde la copia física deja de existir. Evidentemente, el pago del canon se convierte en algo mucho más controvertido y difícil de justificar. De hecho, son muchos los creadores que no están de acuerdo con que se siga manteniendo, o no al menos de la manera en que se gestiona.

Los derechos de autor no son algo malo en sí mismos, son semejantes a las patentes industriales; suponen una protección del autor frente a las grandes corporaciones y favorecen el desarrollo cultural de la sociedad. No se cobra al público varias veces por lo mismo (una demagogia bastante extendida, en buena parte debido al gran lío del canon), sino que se cobra a una empresa una parte de las ganancias que genera la obra. La pelea de fondo tiene que ver con cómo y cuanto se recauda, y cómo y cuánto se reparte. Ahí es donde está el espacio de discusión.

Y ahí es donde se incide en muchos de los problemas que tiene la SGAE, siempre desmedida en su afán recaudatorio (bodas, peluquerías y asuntos por el estilo, trabas al copyleft, zancadillas a otras entidades de gestión…), y muy poco transparente en su forma de distribuir los derechos. Los elevados sueldos de muchos de sus directivos y las presuntas irregularidades en las cuentas de la SGAE han estado desde hace muchos años en boca de multitud de autores que no compartían el espíritu de la entidad. La investigación abierta contra la SGAE no parece sino confirmar muchas de estas sospechas.

No se trata de que la SGAE no exista. Se trata de que haga las cosas bien y, por descontado, de que nadie meta mano en la caja.

En caso de que sean ciertas las acusaciones de que alguien ha robado dinero, es dinero robado a los autores, no al estado ni a los contribuyentes. Los socios de la SGAE seríamos los principales perjudicados.

La SGAE no son los autores. La SGAE es una sociedad que recauda y gestiona derechos, algo parecido a un agente. Para un autor individual sería una tarea muy compleja gestionar y recaudar sus derechos, y por lo tanto es lógico que contrate a una entidad para que lo haga por él, igual que se contrata a un abogado para que te defienda en un juicio.

Todo esto se ha planteado como una lucha entre los autores y los internautas, cuando es una lucha de autores contra empresas, por un lado, y de empresas (y gobierno) contra asociaciones de internautas, por otra.

Los autores no estamos en contra de Internet, ni mucho menos. Todo lo contrario, Internet sirve para dar mayor difusión a nuestro trabajo, algo que alimenta nuestro pobre espíritu de tímidos egocéntricos. Lo que sí creemos es que si alguien se lucra con nuestro trabajo debe compartir una parte –muy pequeña- de sus beneficios con nosotros.

Los autores no somos millonetis ladronzuelos, somos currantes. Los renombrados figuras a los que se ha identificado siempre con la SGAE no tienen mucho que ver con la mayor parte de los creadores de este país, mucho menos importantes, mucho menos forrados y mucho menos pícaros.

Por último, confirmo que soy socio de la SGAE (aunque el canto de las sirenas de DAMA me llama cada vez más poderosamente). Es algo de lo que parece que ahora mismo uno debería avergonzarse, y sé que me van a caer hostias como panes por escribir este artículo. Pero cada vez que explico estas cosas en familia, en una boda, en la peluquería o en una tertulia de terraza, consigo que alguien se plantee mínimamente la posibilidad de que todas esas verdades tan absolutas, tan extendidas y tan maniqueas puedan ser, al menos, matizables. Algo es algo. Granito de arena.


UNA CUESTIÓN DELICAA

20 enero, 2011

por Pianista en un Burdel.

A mí tampoco me hace gracia el juego de palabras. Pero es que lo del ICAA hace mucho que no tiene gracia. El año pasado ya tuvimos problemas con las subvenciones a Desarrollo de Guión del ICAA, gracias a la chapuza que hicieron los gestores del Ministerio y el señor Guardans. ¿Se acuerdan de todo el rollo de Cineastas contra la Orden? ¿A que parece que hace mucho tiempo?

Pues no, sólo hace un año de aquella vez en que anunciaron las ayudas el 1 de Febrero, cuando el plazo de recepción de solicitudes se cerraba el 1 de Marzo. Un puto mes para presentarse a una subvención de CUARENTA MIL EUROS. Este año las han anunciado un poco antes, el 15 de Enero… y han recortado el plazo de admisión al 15 de Febrero.

¿Esto qué coño es, un concurso público o una gymkana de pueblo?

No se lo pregunten al Twitter del ICAA, porque lleva inactivo desde el 16 de Diciembre. Se ve que Gervasio, el que llevaba este tema, salió a tomar café… y hasta hoy. Media profesión se ha enterado de que han salido las ayudas porque la noticia ha saltado en Facebook y Twitter, de boca de algún guionista que ha llevado el arte de la procrastinación hasta el extremo de echar horas leyendo el BOE.

Parece, en cualquier caso, un buen momento para recordarles dos posts que publicamos en Bloguionistas el año pasado por estas fechas, y que les vendrán muy bien si quieren presentarse a las ayudas:

EL TRATAMIENTO SECUENCIADO PARA EL ICAA

LA MEMORIA SUSCRITA POR EL AUTOR PARA EL ICAA

Uno de los más rápidos en reaccionar este año ha sido Gabkarwai, que ha publicado el artículo COMISIONES Y DOSSIERES, lleno de acertadísimos consejos que nadie que vaya a presentarse a las subvenciones debería dejar pasar.

El artículo ha aparecido en un blog muy reciente y muy recomendable: GUIONISTAS VLC. Síganlo de cerca, porque tiene buena pinta. Lo escriben entre cuatro guionistas profesionales valencianos, han empezado con mucho brío, actualizando a diario, y prometen convertirse en un referente importante para la profesión.

Y hablando de Valencia, las tramas empiezan a entrecruzarse como en la escaleta de una telenovela. Resulta que el próximo día 3 de Febrero, el guionista Sergio Barrejón, firma invitada de Bloguionistas la semana pasada, impartirá precisamente allí una charla llamada Recursos para Guionistas en Internet.

Auspiciada por la SGAE y EDAV, la asociación de guionistas valencianos, la charla promete proporcionar mucha información y herramientas útiles para el día a día de un guionista, y que andan por ahí sueltas en Internet, a un click de distancia… y gratis.

Y ya que hemos mencionado a la SGAE, voy a despedirme con un link en primicia: hoy se estrena TUS DERECHOS 2.0, una serie documental para Internet, dirigida por Alejandro Pérez Blanco, y producida por Sayaka (No Controles). Cada capítulo de la serie se centrará en un tema relacionado con los derechos de autor, abordando el tema del modo más objetivo posible, entrevistando a todos los que tienen algo que decir al respecto, desde directivos de entidades de gestión hasta gurús de Internet. La intención es construir un debate que presente información y la diversidad de opiniones…

… aunque no servirá de nada: los trolls seguirán siendo trolls. Y seguirán comentando en este blog, ay.


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