POR QUÉ EL SKETCH ES EL MEJOR FORMATO DEL MUNDO

24 abril, 2019

Vale, quizá el titular sea un poco exagerado, en la mejor tradición clickbait de Yahoo! Noticias; pero sí puedo asegurar que a mí el sketch me ha cambiado la vida profesional y, de camino, la personal. Conforme he escrito decenas, cientos de sketches, he ido descubriendo las enormes posibilidades que tiene este pequeño género.

Mi idilio con el sketch de humor empieza como espectador en los tiempos en que Emilio Aragón conducía ‘Ni en vivo ni en directo’, la Trinca protagonizaba polémicos sketches con trogloditas salidos en ‘Tariro, tariro” o Benny Hill, el Arévalo inglés, correteaba rijosamente detrás de mujeres ligeras de ropa. Por si te queda alguna duda, no, no soy millennial.

Pero fue en 2004 cuando un programa de sketches me impresionó de verdad: ‘Vaya semanita’.

Era un espacio que triunfaba no sólo en Euskadi, sino también más allá gracias a los contenedores de zapeo. En aquel entonces yo trabajaba en un magacín en prime time presentado por Iñaki López. Los datos de audiencia no eran muy generosos, aunque el último programa logró un 20% de share gracias a una entrevista con Bertín Osborne (Sí, a los vascos también nos seducía). Yo estaba deseando desarrollar ficción y, sobre todo, participar en aquel programa de sketches que me maravillaba por su audacia y su capacidad de reírse de todo y de todos. Tenía que entrar en aquel equipo como fuera.

Lo primero que hice fue buscar un manual sobre escritura de sketches. No encontré ninguno. Tampoco había demasiados acerca de comedia, así que tuve que tirar de instinto y de la observación de maestros del sketch como los Monty Python. Un día grabé un capítulo de ‘Vaya semanita’ para poder darle al pause en los créditos finales y descubrir el nombre del coordinador de guión. Era Diego San José, talento que en el futuro se convertiría en uno de los guionistas más cotizados gracias a ‘Ocho apellidos vascos’ o ‘Superlópez’. Escribí un par de sketches de muestra y se los mandé por carta. Sí, por correo postal. Puro millennialismo. Para mi sorpresa, Diego me contestó y me pidió que hiciera la prueba estándar que encargaban a todos los aspirantes a integrar el equipo.

En la Semana Santa de 2005 entré en ‘Vaya Semanita’. Aún no sé por qué, los sketches que mandé como prueba eran horribles. Sin que yo hubiera escrito una sola coma, nada más volver de las vacaciones, el programa consiguió un 40% de share. Una bestialidad. Y no era de extrañar: el grado de autoexigencia que tenían Diego y su equipo era elevadísimo. Una máxima interna regía su funcionamiento: si una idea sonaba a ya hecha, se tiraba a la basura y se buscaba otra. Es algo que interioricé y que, desde entonces, he tratado de incorporar en los diversos programas en que he participado.

Fueron tres meses de intenso aprendizaje, de diversión, pero también de mucha tensión. En cuanto terminó la temporada, el presentador, Óscar Terol, y la mayoría del equipo actoral, de realización, producción y guión, comunicaron que se marchaban para crear un nuevo formato en Televisión Española. ¡La que se lió!

Como ‘Vaya semanita’ era el buque insignia de ETB (Euskal Telebista), nadie estaba dispuesto a dejar que desapareciera. Así que se configuró un nuevo equipo. Del anterior quedaban muy pocas personas. Estaba el director, Javier García de Vicuña, tres actores, entre ellos Andoni Agirregomezkorta, que se convertiría en la cabeza visible del programa, y yo. El guionista novato se acababa de convertir en el más veterano. Como era el único que quedaba, terminé de coordinador de guión.

Tuve la fortuna de contar con nuevos y magníficos guionistas, como Manu Martínez March, Aitor Eneriz, Julene Aranburu o Juanjo Ramírez Mascaró, que entró en el equipo más tarde, avalado por su flamante película protagonizada por cacahuetes.

Pero nadie tenía demasiada confianza en nosotros. Seguro que has ido a un funeral y te has fijado en las caras compungidas de los invitados al presentar sus respetos a los familiares del fallecido. Pues así nos miraban los trabajadores de ETB, como si fuéramos cadáveres prematuros. Casi nadie pensaba que ‘Vaya semanita’ podría mantenerse en la parrilla por mucho tiempo. Recuerdo que nos juntamos todo el equipo de guión para ver completo uno de los programas antiguos y cundió el desánimo. ‘Es que esto es cojonudo, no vamos a poder alcanzar este nivel’, dijo alguien. La verdad es que el reto era aterrador. Pero había que seguir adelante.

Y llegó el día del estreno. Había morbo por ver la primera edición del programa que ETB promocionó como el ‘Nuevo Vaya semanita’. Y no salió mal. Hubo críticas de todo tipo, pero muchas de ellas fueron bastante buenas. Eso sí, los espectadores echaban de menos a los actores ‘de antes’ y a los personajes ‘de antes’, y ‘los jefes’ nos presionaban continuamente para crear personajes que tuvieran tanto tirón como los antiguos y de paso, lograr las audiencias de la época gloriosa. Poco a poco nos fuimos consolidando con miniseries como ‘La Biblia contada a los vascos’, ‘Los Batasunnis’, ‘Los Euskolegas’ o ‘El Jonan y el Txori’. El programa se fue asentando gracias a que encontramos nuestra propia mirada respetando el espíritu gamberro y libre que había caracterizado a la versión anterior.

Nunca tuvimos unas audiencias tan espectaculares, pero estuvimos más de seis años en parrilla con emisiones ininterrumpidas (durante todo el verano ETB se dedicaba a quemar el formato con refritos de los mejores sketches, y ahí siguen). Los especiales navideños obtenían todos los años muy buenas audiencias hasta que en 2017, en una de sus decisiones incomprensibles, la cadena decidió cargarse la tradición.

También logramos algún que otro reconocimiento, como el Premio Ondas en 2006 (Diego San José, Óscar Terol y el equipo anterior ya no estaban pero, sin duda, también es su premio), el Laurel de Oro en 2007, un galardón que nos entregaron en Marbella (acabé compartiendo mesa con Julián Contreras Ordóñez y jacuzzi con Carla Duval y su marido, en una de las experiencias más surrealistas de mi vida), o el Premio de la Academia de la Televisión en 2008.

Con los años, he coordinado otros programas de sketch como ‘Irrikitown’, ‘Euskadi Movie’ –una de las mejores versiones que se han hecho de ‘Vaya semanita’-, ‘Vaya tropa’ –presentado por Arturo Valls en Cuatro-, o el próximo estreno de TVE 1, ‘Hoy no… mañana’, espacio codirigido y producido por José Mota, y con Santiago Segura como presentador. A lo largo de todas estas experiencias, he ido enamorándome cada vez más del sketch. Es un formato con enormes ventajas y posibilidades. Aquí listo algunas:

  • La capacidad de experimentar con posiciones de cámara, efectos visuales y de audio, tipos de planos…, es decir, con la narrativa, es inagotable. Como son piezas cortas, se pueden construir muchas y muy diferentes, y jugar con toda clase de recursos.
  • El contenido nunca se agota, porque la actualidad y los avances de la sociedad son excelentes semilleros para nuevas propuestas de sketch. Sin ir más lejos, para ‘Hoy no… mañana’ he escrito uno basado en la moda de los Youtubers: una futura madre descubre a través de una ecografía que en su interior habita un feto youtuber, que graba vídeos tales como ‘20 cosas que no sabías sobre el útero’.

  • Desarrollar una serie o una película puede llevar meses de intenso trabajo, mientras que es posible escribir un sketch en una sola tarde. Esto lo convierte en un formato ideal para introducirse en la escritura de guión.
  • El sketch no es exclusivo de la televisión: también se pueden escribir para la radio, el teatro o para el cine, como ya demostró Juan Cavestany en ‘Gente en sitios’.
  • Son piezas que permiten un consumo rápido, cosa que hoy en día se demanda más que nunca gracias a Internet y al auge de los contenidos virales. Un ejemplo de ello son las divertidas piezas de Pantomima Full.
  • Ayuda a testar personajes. Para probar la comicidad de un personaje, o si funcionan sus rasgos distintivos, es factible construir una situación de sketch y ver cómo se desenvuelve.
  • Los sketches siempre están de moda. Así lo evidencian programas como ‘Polònia’, ‘Homo zapping’, ‘Oregón TV’ o los especiales navideños de José Mota.
  • Para los actores, también el sketch es una golosina: les permite meterse en la piel de infinitos personajes.

Por todo ello me reafirmo, sí: el sketch es el mejor formato del mundo. Y a modo de homenaje a estas pequeñas piezas que tantas alegrías me han dado, acabo de cerrar el círculo: como seguía sin existir un manual dedicado al sketch, he escrito uno que acaba de publicarse:

Cuenta con un prólogo que el gran José Mota ha tenido el detalle de regalarme, y en sus páginas cuento todo lo que le hubiera gustado conocer a aquel guionista que en 2004 estaba loco por aprender de qué manera se crea un sketch. Como no tengo un Delorean y no puedo dárselo, espero que al menos sirva para que otros lleguen a sentir por el sketch lo mismo que yo.

Fernando Erre.

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DONOSTIA 2016: ENTREVISTA A BORJA COBEAGA

27 septiembre, 2016


Entrevista y Fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Con motivo de la presentación de Kalebegiak, una película colectiva que recoge la visión sobre San Sebastián de varios cineastas estrechamente relacionados con la ciudad, durante el Festival pudimos charlar con Borja Cobeaga sobre Bidexka, su nuevo cortometraje. Y ya de paso sobre comedia en general.

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Los cortometrajes que forman Kalebegiak tienen como nexo en común aportar distintas visiones de directores sobre la ciudad de San Sebastián. ¿Por qué has elegido contar esta historia y no otra?

Si hablamos de cómo surgió el corto, empezaré diciendo que yo tenía otro corto en mente. Esta primera idea la escribí yo solo y no me gustó nada como había quedado el guión. Se llamaba Niño Señor. Y a pesar de lo divertido del título, no me gustaba nada. Fue entonces cuando hablé con Diego San José sobre una idea que teníamos ya pensada desde los tiempos de Vaya Semanita y que por cuestión de producción nunca se pudo ejecutar, pero ahora sí que se han dado las condiciones adecuadas. Por un lado la producción era asequible para este proyecto, y por otro, y a diferencia de Niño Señor, esta idea sí reflejaba una visión mucho más clara de lo que es importante en esta ciudad: la gastronomía. El Festival es el ejemplo perfecto para decir que incluso más que el cine, aquí importa la comida. Lo que preocupa no es que Ethan Hawke reciba o no un premio, sino dónde ha comido y si le ha gustado.

Con esto quiero decir que dentro de la visión de San Sebastián como ciudad, todo lo que tiene que ver con la gastronomía es importante, como se demuestra en el giro final. Y pensamos que la mejor manera era darle esa épica a todo este tema de la gastronomía, y sobre todo al de los cocineros como figuras importantes. Diego y yo teníamos incluso otro sketch de Vaya Semanita al respecto, que tampoco llegamos a hacer nunca, sobre un hombre que tenía un ataque al corazón en el Bulevar (una de las zonas con más bares) y la gente se arremolinaba a su alrededor, de donde surgía un chef donostiarra diciendo: “apártense, soy cocinero”, como si fuera una figura omnipotente. Para esta visión de la ciudad decidimos hacer esta chorrada, que al hacerla a lo grande se convierte en una gran chorrada.

En definitiva, considero que el cortometraje que he hecho para Kalebegiak es una parodia de la ciudad, porque la idiosincrasia de esta ciudad es muy parodiable, con sus particularidades en el modo de vida y con sus tótems, que están ahí para ser cuestionados.

La persecución con la que comienza la historia está realizada con muchos medios. ¿Te planteabas ya desde el guión una persecución así?

Sí. Creo que es importante verlo en imágenes desde el guión. Al principio, la persecución se escribió para ser rodada en la playa de La Concha, pensando que nadie recurriría en Kalebegiak al tópico de destacar este lugar, pero resulta que fuimos uno de los últimos en rodar y nos dijeron que La Concha estaba siendo utilizada por varios cortometrajes más, así que decidimos cambiarlo sin alterar la idea original: debía ser un escenario icónico de la ciudad. Este corto no tendría la misma gracia si hubiese sido pensado para Zamora o Almería, por decir dos ejemplos. Fue así cómo acabamos situándolo en Gros, antes incluso de hacer la segunda versión de guión, con la persecución ya más o menos como se muestra en el corto, porque tenía que ser muy visual para ir en consonancia con la estructura de la historia. Y todo con el objetivo de transmitir la fantasmada. Cuanto más aparatoso en cuanto a localización, gente mirando, adelantamientos y demás, más gracia iba a tener, porque queríamos basar la comicidad precisamente en esa exageración que queremos transmitir de San Sebastián con respecto a su cocina.

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Fotografía tomada durante el rodaje de Bidexka

La elección de rodar en euskera, que no era algo impuesto por el proyecto, ¿se debe a una decisión de guión para fomentar esa especificidad?

Es un caso curioso. Uno de los motivos por los que deseché Niño Señor fue que tenía mucho diálogo y no me veía haciéndolo en euskera. En cambio, Bidexka, en su primera versión de guión, no tenía prácticamente diálogo y eso me animó a atreverme más. Lo que pasa es que Diego San José y yo somos unos fanáticos del diálogo y cuando nos ponemos a escribir acaba saliendo mucho diálogo. Así que acabar haciendo un corto en euskera con mucho diálogo se debe a una bola de nieve, porque en realidad el corto iba a ser muy mudo… pero nos pierde el diálogo.

Pues para no estar en la primera versión es en gran medida el diálogo el que mantiene la tensión hasta el desenlace del cortometraje. Sobre todo gracias a una conversación que se presenta como ya iniciada y que el espectador solo puede tratar de seguir debido a la falta de concreción.

Sí. Eso fue idea de Diego, que pensó que sería bueno introducir la idea de segunda oportunidad que subyace en el diálogo con tal de mantener la tensión. Sin estas líneas de diálogo se hubiese quedado en tan sólo una ambulancia que va cumpliendo peripecias hasta llegar al hospital/restaurante. Otra idea que trabajamos desde el guión y que creo que queda muy bien es el Basque Culinary Center (la universidad culinaria de San Sebastián), esa mezcla absoluta resultante de un laboratorio de pruebas químicas y un hospital y que en realidad es una cocina. Diego propuso añadir esta historia personal para darle más gracia al personaje de la conductora. Y la verdad es que con eso conseguimos que no sea simplemente un chiste de dos líneas.

¿Qué etapas habéis seguido durante el proceso de construcción de la historia?

Primero nos centramos en la idea, que estaba bastante clara. Una ambulancia a toda pastilla por San Sebastián transportando lo que parece ser un órgano pero que en realidad es el pescado más fresco del mundo. Luego trabajamos la estructura, qué podía o no pasar, qué acciones debía ir superando la ambulancia. Finalmente, la última capa fue la creación del personaje: qué condicionantes o qué historia tenía detrás, para hacerlo lo más interesante posible. Cuando estábamos diseñando cómo podía ser la conductora, pensaba mucho en la socorrista del video viral de YoutubeLa he liao parda”. Youtube es una buena referencia. Por ejemplo, la película sueca Fuerza Mayor, una de las mejores comedias negras de los últimos años, se inspiró en tres videos de Youtube. Y nosotros, en No Controles, metimos también una referencia, ya que el personaje de Juan Carlitros aparecía como un gato de Youtube. A veces Youtube es una buena inspiración. No sé si eso responde a la pregunta.

Durante el festival, pudimos hablar con Patxo Tellería, que nos comentó que para él hacer comedia con un toque social le servía en cierto modo de catarsis. Tú has hecho comedia de todo tipo, desde la más basada en chistes como Ocho Apellidos Vascos a otra más situacional como Negociador, ¿en qué te ayuda a ti hacer comedia?

Yo creo que hacer comedia me sale un poco de forma natural desde que escribí mi primer corto, que no tenía pensado que fuera una comedia pero que acabó siéndolo. A mí me aporta, de una manera muy egoísta o incluso manipuladora, la risa del público. La sensación que tiene uno cuando ha escrito algo y lo ve proyectado con un público que además se ríe en el momento que tenías pensado es maravillosa. Y temáticamente hablando de la comedia, creo que también aporta una visión de mi vida. Para mí, sobre todo es una reacción contra la solemnidad, contra las cosas graves. Creo que la comedia te permite utilizar una herramienta que no es solemne en absoluto pero que te permite tratar asuntos que te lo parecen en mayor o menor medida. Desde Pagafantas, donde tratábamos el drama personal de ser un pringado, a Negociador, donde toqué el tema de las negociaciones de ETA con un fuerte contraste entre la historia cómica y todos los muertos que hay detrás de una situación tan grave como esta. En suma, a mí la comedia me ayuda a restar solemnidad.

El otro día leía que Verhoeven estaba muy interesado en hacer cine político en los ochenta y noventa y trabajaba en Estados Unidos, con lo que tenía que hacer ciencia-ficción. Y creo que en cierto modo mi aproximación al cine político es usar la comedia, porque sí que es verdad que la experiencia de haber hecho Negociador me ha hecho pensar que me gustaría hacer más cosas así, porque hay temas realmente apasionantes. Por ejemplo, hace poco estaba pensando en hacer una especie de Il Divo con Rita Barberá, casi sin salir de casa, como una especie de obra teatral. Casi de Polanski, pero con Rita Barberá, aunque es muy difícil que no te salga grotesco. Lo que me desanima a hacer lo de Rita Barberá es precisamente que no queda solemne pero se va tan al otro extremo, a lo grotesco, que es difícil de hacer.

Nosotros como valencianos lo agradeceríamos, sin duda.

Es que Valencia tiene un poco esa cosa exagerada, petarda. Petarda en el sentido literal, no es una metáfora.

¿Cuales dirías que son tus recursos cómicos favoritos a la hora de escribir?

Yo creo que lo que más me gusta es sembrar sin chiste para luego rematar con una gran risa. Donde más disfruto escribiendo es con una situación que a lo mejor dura un montón y te hace dudar de si va a ser comedia, pero que por la combinación de varias cosas acaba estallando como tal. Es lo que Diego y yo llamamos el cebe. Hablamos de cebar. Por utilizar otra película, pienso en el ejemplo de la uruguaya Whisky, donde la primera risa llega en torno al minuto 50, y que funciona por la repetición y la conjunción de varios elementos. Es ese tipo de comedia, que no se basa sólo en el chiste y que estalla por acumulación o por la presentación que se ha ido sembrando del personaje la que más me interesa a la hora de escribir.

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En cierto modo es la dilatación de un buen sketch, ¿no? Una situación de partida, en este caso más dilatada al tener más tiempo, pero que sirve para luego generar un número elevado de situaciones cómicas derivadas de esa premisa.

Sí. Es también una estructura muy de cortometraje. Por ejemplo, en Éramos pocos, que partía de una situación a priori nada cómica, justamente pasaba eso. Era la situación la que servía para envolver al espectador y hacer estallar la risa en el último tercio. Una situación que por otro lado era un drama en sí misma.


“LA PEREZA ES LO QUE MUEVE EL MUNDO”

13 marzo, 2015

A lo tonto, Borja Cobeaga lleva casi un año de promoción: junto a Diego San José hizo más entrevistas de las que cualquier guionista hubiese imaginado tras el estreno de ‘Ocho apellidos vascos’; luego publicaron ‘Venirse arriba’, su primera novela; al poco tiempo vio la luz ‘Aupa Josu’ y, justo hoy, estrena ‘Negociador’, su tercera película como director. ‘Negociador’ es una película muy especial porque está hecha con pocos medios, trata sobre un tema delicado y es muy diferente a los dos primeros largometrajes de Borja. Así que, como imaginaréis, teníamos muchas ganas de hablar con él.

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Foto: @Nacho Méndez

Una de las cosas que más me ha sorprendido de ‘Negociador’ es tu evolución como director de largometrajes, ¿qué piensas que ha cambiado del Cobeaga de ‘Pagafantas’ al actual?

Sobre todo tenía ganas de hacer algo muy personal. Con esto no quiero decir que ‘Pagafantas’ no lo fuese, aunque hubiese ganas de provocar la carcajada no creo que hubiese concesiones; era una comedia alocada y con un poso bastante melancólico. El siguiente paso fue ‘No controles’, que también era una comedia alocada, pero más clásica y sin esa melancolía. Sin embargo, los primeros cortos que hice, como ‘Éramos pocos’, funcionaron muy bien y no tenían ese sello de comedia loca. Pensé que a lo mejor me estaba perdiendo algo, ya que eran algo muy personal y no lo estaba imprimiendo en lo que estaba haciendo ahora. Y de ahí vino ‘Negociador’, de la necesidad de tener ese tono incluso antes de que se me ocurriera la historia. También me pasa que, como espectador cada vez me gustan menos las pelis “académicas” y que son más correctas y me gustan más las películas imperfectas y con personalidad.

Pero recuperar el tono de ‘Éramos pocos’ no te hace renunciar a la comedia de gag, porque, al menos, la sigues escribiendo…

No. Para mí lo ideal sería alternar. La comedia más de gag, de carcajada, da muchas satisfacciones. Ver que una línea de diálogo o una situación que has escrito funciona en una sala llena de gente que se ríe a carcajadas es muy satisfactorio y hace que sea muy difícil renunciar a eso. Lo que pasa es que si sólo me dedicase a eso sí que sentiría que estoy renunciando a algo que me gusta mucho. De la misma manera que en el thriller existe ‘La isla mínima’, que es una película comercial y que encima es de prestigio, a mí me encantaría combinar ambas cosas en una sola película. Pero, de momento, como eso parece la fórmula de la Coca-Cola, supongo que seguiré escribiendo y también dirigiendo comedias alocadas y comedias más del estilo de ‘Negociador’. Ahora tengo la sensación de que, en un mismo año, he hecho dos películas muy diferentes, una como guionista y otra como director, y que si pudiese mantener esto como modo de vida sería estupendo.

‘Negociador’ es la primera película que escribes sin Diego San José, ¿cómo ha sido no tener en esta ocasión un muro en el que rebotar ideas?

Es más complicado. Cuando escribes con otra persona lo bueno no es sólo lo que aporta, sino lo que quita, en el sentido de que las malas ideas te las lima mejor otra persona. Con ‘Negociador’ ha sido un proceso natural, porque surgió como entretenimiento propio y sin saber muy bien si iba a hacerla realmente. Entonces, en ese sentido, tenía que ser una apuesta personal. Es verdad que hay un par de ideas en el guión que son de Diego. Como la de que los negociadores oyen en la tele una frase que más tarde usan en la negociación. Creo que, de haber escrito el guión con otra persona, sería mejor, pero, por otro lado, yo siempre he visto esta película como un capricho, y si es un capricho de una sola persona es mucho más sencillo. Y lo he disfrutado incluso en esas imperfecciones que tiene escribir solo.

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Foto: @Nacho Méndez

Dices que empezaste el guión sin saber si la ibas a rodar y, cuando pudiste hacerlo, fue con un presupuesto reducido. Cuando la escribiste, ¿lo hiciste adaptando la historia a los medios de los que dispondrías más adelante?

Claro. Yo, en el fondo, la escribí porque sabía que en el caso de que se rodase iba a ser así. Tuve dos momentos que me hicieron hacer click la cabeza para ver cómo se podía hacer ‘Negociador’. Uno de ellos fue cuando hice un corto para el Notodo como jurado, entre ‘Pagafantas’ y ‘No controles’, llamado ‘Un novio de mierda’. Lo grabamos en una casa, con un equipo muy reducido y pensé: “¿no estaría bien hacer una película así?”. Cosa que se confirmó más tarde cuando estábamos produciendo ‘Extraterrestre’, de Vigalondo, que fue un proyecto que lo había escrito él para poder hacerlo porque la financiación de ‘Open Windows’ se estaba estirando. Las ganas de rodar le llevaron a escribir un guión del que era consciente que tenía que estar limitado. Entonces, yo recuerdo que visité el rodaje y me pareció que aquello estaba muy bien, le veía todo ventajas. Además, también escribí ‘Negociador’ porque me daban envidia algunos compañeros que hacían investigación. Yo hablaba con Urbizu, por ejemplo, y me decía que estaba documentándose con Gaztambide y eso era algo que a mí también me apetecía hacer. Así que sí, sí me mentía a mí mismo mientras escribía diciendo: “esto no sé si se va a hacer pero, por si acaso, no voy a meter figuración aquí”. Por ejemplo, cuando desayunan por primera vez Ramón Barea y Josean Bengoetxea dicen: “qué vacío está esto, ¿no?”.

¿Y qué tal ese proceso de documentación?

Justamente coincidió que salieron bastantes cosas, tampoco hay mucho escrito sobre el tema. Además, cuando Diego y yo empezamos a escribir ‘Fe de etarras’ ya habíamos leído bastante porque queríamos que tuviese ese punto de realidad pese a ser una comedia alocada. Jesús Eguiguren publicó un libro con Luis Rodríguez Aizpeolea (‘ETA, las claves de la paz’) que sirvió mucho de base; se hizo un documental, ‘Memorias de un conspirador’, que era sobre Eguiguren; en ETB también hicieron un estupendo reportaje en profundidad con él, más todo lo publicado en prensa… De repente, en poco tiempo había mucho material al que recurrir y, sobre todo, muy rico en detalles cotidianos. El otro día me juntaron en una entrevista con Luis Rodríguez Aizpeolea y me decía que cuando estaban escribiendo el libro le pedía a Jesús que le contase muchas cosas cotidianas, y son esas cosas en las que me he fijado y con las que no he podido evitar fantasear. Por ejemplo, si un día la traductora no acude a la negociación, yo, como guionista, pienso: “¿y por qué no fue?”. Lo que no quise hacer fue hablar con gente que había intervenido en estas conversaciones porque sabía el tono antiépico que iba a tener. Si llego a hablar con ellos me hubiese entrado Síndrome de Estocolmo y me hubiese dado pudor escribir o rodar ciertas cosas.

¿Hubo algún momento durante la escritura en el que dijeses “cuidado, esto mejor no lo pongo”?

No. Eso no pasó, y creo que vino por la confianza en trabajos previos. ‘Vaya Semanita’ vino más que nada de una audacia inconsciente, porque éramos muy jóvenes y en ETB hacíamos un humor político muy cotidiano, no hacíamos burla de nadie en concreto, sino sátira de lo cotidiano. Un ejemplo muy claro es que, justamente, el chispazo con el que nació ‘Negociador’ fue el Salvados que hace Jordi Évole con Jesús Eguiguren. En un momento del programa, Évole iba a Hernani, pueblo símbolo del nacionalismo radical, y le preguntaba a un quiosquero por los periódicos que se vendían: cuánto se vendía el Gara, el Diario Vasco… Y cuando le preguntó cuánto se vendía La Razón le dijo que “ahora más, porque regalaban un patinete”. A mí, ese padre de convicciones nacionalistas muy arraigadas pero que su hijo quiere el patinete y tiene que ir a comprar La Razón, es la política que me interesa.

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Foto: @Nacho Méndez

De hecho, ‘Negociador’ es una comedia política, pero donde haces comedia es con los personajes, con sus bajezas y sus miserias. Esto es algo bastante común en tus obras…

En el último Festival de San Sebastián hubo una especie de encuentro donde proyectaron varios cortos míos seguidos y el presentador del acto me dijo: “todos tus personajes principales son muy mezquinos”. Lógicamente no es algo a lo que fuese ajeno, pero verlos seguidos me impresionó mucho. Supongo que tiene que ver con una visión muy personal de las cosas. Yo creo se resumiría en que tengo un problema con Aaron Sorkin, con ese idealismo, con ese humanismo extremo, y yo no tengo ninguna fe en esas cosas. Creo que la pereza es lo que mueve el mundo. Incluida la política, y lo demuestran ahora. He estado escuchando la conversación de Iñaki González con los comisarios en la Puerta del Sol y, ¿de verdad nos quieren hacer creer que esto es un mundo serio, donde todo está calculado y milimetrado con dos tíos llamándose “tronco” el uno al otro, diciendo “buga”, todo muy cutre, todo muy sórdido… Yo es que creo que la vida es así. Mi visión es que tenemos que sobrellevar nuestras miserias y tirar para adelante.

Viendo la película me dio la impresión de que los momentos más delicados a la hora de escribir tuvieron que ser en los que aparece el personaje inspirado en Thierry, encarnado por Carlos Areces…

Pues sí. Yo lo que tenía claro era que no quería frivolizar. Por un lado estaba bajando a un nivel muy humano todo esto, pero por otro, los hechos históricos llevaban a que esa negociación llegó a dar muchas esperanzas y se truncó. Y lo hizo porque un sector de ETA que en ese momento tenía más peso decidió que así fuese. Luego vino la ruptura de la tregua, el atentado de la T-4, el asesinato de Isaías Carrasco, que era un amigo muy cercano de Eguiguren y lo cierto es que escamotear todo eso me hubiese parecido muy frívolo. Son acontecimientos que no puedes pasar por alto. Y uno de ellos fue la aparición de ese personaje inspirado en Thierry que hace Carlos Areces, un actor de marcado tono cómico. Thierry en la realidad era un tipo muy sociable, muy campechano, pero que luego tenía unos cambios de carácter muy fuertes. Y Carlos Areces es aparecer en la pantalla y la gente dice: “Ay, Areces, qué gracioso”. Tenerle a él ahí y que, de repente, su personaje se ponga inquietante me parece, por un lado muy fiel a la realidad y, por otro, me permitía ponerle el freno a los aspectos cómicos y meterme más en cosas como aquello que dijo de las corbatas negras o en el momento de su detención, que es algo muy icónico… Todo el mundo lo recuerda con un polo verde, esposado y gritando. Por eso me parecía que era necesario subrayar en ese sentido esa parte de la película.

Me preguntan mucho por qué Areces. Uno de los motivos es porque la película se hizo en un ambiente muy familiar, quería llamar a actores con los que había trabajado o con los que tenía ganas de hacerlo, como Josean Bengoetxea. Y Areces, además de ser muy buen actor, es de confianza porque somos amigos. Por otro lado, todos conocemos a Areces. Es uno de esos cómicos que tiene un lado muy inquietante y que pueden hacer papeles aterradores. Ya lo hizo en ‘Balada triste de trompeta’.

Tras ‘Negociador’, ¿estás más cerca de hacer ‘Fe de etarras’, una adaptación de vuestra novela ‘Venirse arriba’ u otro proyecto diferente?

Pasa una cosa muy curiosa con ‘Fe de etarras’; cuando teníamos tiempo para hacerla nadie la quería y ahora que hay quien quiere hacerla, no tenemos tiempo. Entre la escritura de la secuela de ‘Ocho apellidos vascos’, que es el eje laboral que tenemos Diego y yo ahora mismo, y recuperar un proyecto que se quedó un poco paralizado porque Javier Ruiz Caldera estaba rodando ‘Anacleto’ y nosotros escribiendo la secuela, que es ‘Superlópez’, creo que 2015 está ya muy adjudicado. Pero sí que creo que estoy más cerca de hacer ‘Fe de etarras’, sobre todo porque es una comedia muy diferente a ‘Negociador’, es ‘Friends’ con ETA, una comedia de compañeros de piso. El tono ha sido la razón para hacer ‘Negociador’ y con ‘Fe de etarras’ pasa lo mismo. Me apetece bastante hacerlo. Respecto a la adaptación de ‘Venirse arriba’, pues no lo sé, la verdad. Ahora mismo sólo tenemos en mente estos tres proyectos, que no está mal. Pero recuerdo que escribiéndola pensé que podía ser una buena película. La mayor complicación sería encontrar alguien que pudiese hacer del padre. Con el reparto adecuado me gustaría mucho hacerla. Habría que matizar mucho el tono, no caer en hacer un Alfredo Landa 2.0. Sería complicado llegar a un equilibrio entre un actor que sea muy gracioso y que no sea chusco y gritón.

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Foto: @Nacho Méndez

¿Y cómo está yendo la adaptación de ‘Superlópez’?

Al principio fue un proceso bastante reflexivo de leer los álbumes y ver si cada libro daba para estructura de película, y la verdad es que resulta complicado. Pero sí que, del mismo modo que hay adaptaciones de tebeos como ‘Anacleto’ o ‘Zipi y Zape’ que cogen los personajes y los ponen en un contexto totalmente diferente, aquí sí que queremos ser fieles al universo y al tono de la historia. Creo que el guión va a estar lleno de detalles que remiten de lleno al universo de ‘Superlópez’. Es curioso porque, por ejemplo, ‘Zipi y Zape’ tiene seguidores, pero no son tan fervientes como los de ‘Superlópez’. Ya me ha pasado muchas veces de encontrarme con alguien que me dice: “he visto que vas a hacer Superlópez, ten cuidado”. Y creo que hay una cosa del tono, de cómo afrontamos la adaptación, en la que Diego dio en el clavo: de la misma manera que en ‘Superman’ Clark Kent es un perdedor y cuando es Supermán es la hostia, ‘Superlópez’ en su faceta de López es un perdedor y como Superlópez, también. Y con esa premisa creo que haremos una buena peli.

Está siendo un proceso curioso porque es la primera vez que adaptamos algo, pero tenemos mucha confianza sabiendo que Caldera es el director. Todavía no he visto la película, pero el tráiler de ‘Anacleto’ me ha parecido bestial. Pensé: “¿este tío va a dirigir ‘Superlópez’? Pues lo que quieras, porque sería capaz de hacer una gran escena de acción con una hoja en blanco”. Luego, por otro lado, Diego y yo nos estamos divirtiendo mucho haciendo con las setpieces de acción, que es algo que no hemos hecho nunca. Pero ahí nos tenemos que limitar porque, pese a que va a tener un gran presupuesto para tratarse de una producción española, no tiene ese presupuesto que puede tener una película de superhéroes tipo ‘Los Vengadores’, nosotros estamos en una liga mucho más pequeña y por eso tenemos que ser muy selectivos en dónde ponemos la carne en el asador en cuanto a efectos y escenas de acción. En ese sentido, el trabajo con Javi está siendo muy racional.

Además de tener varios proyectos en marcha, por si fuera poco, también eres presidente de DAMA, ¿qué balance haces de este primer año?

La verdad es que, comparado con anteriores presidentes, está siendo tremendamente fácil porque DAMA ya ha llegado a un nivel de estabilidad brutal. Todo es como muy normal ya. Estamos creciendo y haciendo cosas; desde hace unos meses llevamos el catálogo de SACD, la entidad de gestión francesa, y eso hace que nuestro volumen crezca. Pero no es una obsesión crecer, yo me encuentro con amigos de SGAE y no les reparto panfletos de DAMA, de hecho Diego es de SGAE y yo de DAMA. Eso es algo que también quiero transmitir: estoy muy a gusto en DAMA, todo es muy racional y muy transparente, si te quieres venir estupendo y si no, también. Yo, si me pasé a DAMA, fue porque estaba en SGAE y no entendía cómo, por ejemplo, estaban comprando teatros o por qué estaba dominada por un sector pequeño que era el que menos recaudaba en la realidad. Era una espiral muy loca. Yo sé que muchos de los que están en SGAE siguen dentro para intentar cambiarlo, pero hay cosas que no entiendo por qué tienen que seguir aguantando. Pero siempre desde el respeto hacia ellos. Fíjate, si no respeto a Diego… Así que, todo aquel que quiera venir será bienvenido. En los últimos años se ha racionalizado mucho todo y no sólo crecemos en número de socios, sino también a nivel de infraestructura, pero siempre sin volvernos locos ni ponernos a comprar teatros.

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Foto: @Nacho Méndez

Entrevista: Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Nacho Méndez.

Peluquería y maquillaje: María Manuela Cruz

Estilismo: García Madrid


DAMA AYUDA SERIES, RUTINAS DE GENIOS Y OTROS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

13 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. El domingo pasado tuvo lugar una mesa redonda sobre el estado del cine español en ‘El Objetivo’. En ésta, intervinieron la productora Emma Lustres, el actor Antonio de la Torre y los directores Juan Antonio Bayona y Paco León, y dijeron cosas muy, pero que muy interesantes y que se deberían empezar a tener en cuenta.

2. También es para tener en cuenta este vídeo en el que se analiza la estructura de un guión desglosándolo en cinco puntos:

3. Y, en la misma web del vídeo, si miráis un poco más abajo, podéis encontrar varios ejemplos de este desglose en unas cuantas decenas de guiones.

4. No es la primera vez que se recomiendan libros sobre cine en esta sección, pero es que hay demasiados y muy buenos. El otro día, en El País, hicieron una breve recopilación con títulos que merecen la pena.

5. Y, hablando de libros, no pasa nada si alguno se ha leído ’50 sombras de Grey’, está perdonado. Pero que le pegue un vistazo a este artículo, porque a lo mejor ha sido víctima de un engaño que no es la primera vez que se lleva a cabo.

6. Tampoco es la primera vez que un guionista es ninguneado en una gala de premios. El pasado sábado, en los Goya, sucedió con Borja Cobeaga y Diego San José, guionistas de ‘Ocho apellidos vascos’. Alberto López te cuenta en “El cine al desnudo”, su sección habitual en Cinemanía, cómo vivieron (y qué cenaron) los dos aquella noche en sus respectivas casas.

7. Charles Dickens, Kingsley Amis, Sigmund Freud, Pablo Picasso… Todos estos genios y grandes mentes creativas tenían rutinas diarias y por fin puedes ver cómo eran.

8. El pasado mes de diciembre se aprobó el Convenio colectivo aprovechando el 25º aniversario de ALMA. Para los que no fuisteis a vivir aquel momento histórico, tranquilos, que se grabó. Por cierto, si todavía no eres afiliado al sindicato ten cuidado, que durante el vídeo un montón de guionistas te dan motivos para que lo hagas:

9. Y, para terminar, buenas noticias. ¿Os acordáis de las convocatorias de desarrollo de guión de largometraje DAMA Ayuda? Pues se acaba de crear DAMA Ayuda Series, con el objetivo de hacer lo mismo pero con proyectos de series de televisión.

Buen fin de semana.


CHARLIE KAUFMAN, ‘VENIRSE ARRIBA’ Y OTROS TRES ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

31 octubre, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

1. La Fundación SGAE ha anunciado un Taller de Coaching para Autores que tiene como objetivo mejorar gran parte de esos puntos débiles del guionista. Será del 5 de noviembre al 26 del mismo mes y tiene un precio de 80 euros (la mitad para socios de la sociedad). Programa, profesores y mucha más información, en este enlace.

2. La semana pasada tuvo lugar el Festival de Series de Canal + en Madrid. Por segundo año consecutivo, los guionistas tuvieron voz en este acto y, en esta ocasión, protagonizaron una mesa redonda que tuvo por tema el episodio piloto. Fue un éxito rotundo. Aquí la crónica.

3. El Diario de Sevilla entrevistó al guionista Rafael Cobos (‘La isla mínima’, ‘Grupo 7’…) y dejó algunas pequeñas perlas sobre el oficio en sus respuestas.

4. También está plagada de perlas esta Masterclass de más de una hora del guionista Charlie Kaufman, ganador un Oscar por ‘Eternal Shunshine of the Spotless Mind’ (me niego a poner el título traducido) y de una buena ducha tras esta ponencia (nunca he visto a nadie sudar tanto estando sentado).

5. Borja Cobeaga y Diego San José no han ganado un Oscar, pero lo están petando tanto que ya no nos extrañaría a ninguno. Están terminando de escribir la secuela de ‘Ocho apellidos vascos’, serán los encargados de llevar a la pantalla grande a Superlópez y acaban de sacar su primera novela, ‘Venirse Arriba’, escrita con la colaboración de Juan Cavestany. Aquí se puede leer el primer capítulo.


7 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

24 octubre, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

1. Hace ya más de un año que terminó ‘Breaking Bad’. Los que seguimos las andanzas de Walter White y su escudero Jesse Pinkman aprendimos que cocinar meta puede traer algún que otro problema, pero también recibimos cinco valiosas lecciones como guionistas según este enlace.

2. También se puede aprender, y mucho, visitando esta sección de la infinitamente maravillosa página de la BBC. Se trata de la Writersroom de la cadena británica, donde se puede encontrar desde entrevistas inspiradoras a material para descargar.

3. Michael Hirst es el guionista de ‘Vikingos’ y ‘Los Tudor’ entre otros muchos trabajos. La peculiaridad de Hirst es que trabaja completamente solo: escribe al completo todos los capítulos de sus series como bien cuenta en esta entrevista.

4. Y para terminar con el ciclo británico de enlaces, una entrevista a Dean Craig, autor del guión de ‘Un funeral de muerte’, en la que da unos cuentos consejos a los guionistas que están empezando.

5. Martín Piñol es guionista, cómico y autor de más de 20 libros de humor. Ahora está de estreno con su nuevo show, Lecturas Obligatorias, en el Cinema Maldà de Barcelona.

6. Esta semana se han dado a conocer los seleccionados de la segunda edición de la iniciativa DAMA Ayuda, en la que han participado un total 303 sinopsis. Los elegidos desarrollarán sus proyectos de largometraje con David Muñoz, Carlos López, Michel Gaztambide y Alicia Luna respectivamente. Enhorabuena a los afortunados, y también al Máster de Guión de Salamanca, que cuatro de los seleccionados proceden de sus aulas.

7. También se anunciaron los nombres que protagonizarán los martes de DAMA del mes de noviembre. Diego San José diseccionará los trucos del sketch y Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo hablarán de ‘Crematorio’ y su ya mítico Rubén Bertomeu. Además, se hablará de cómo vender una serie en Estados Unidos. Reservad rápido, que los asientos volarán.

Buen fin de semana.


ENTREVISTA: BORJA COBEAGA Y DIEGO SAN JOSÉ

22 abril, 2014

por David Muñoz

A estas alturas no creo que haya muchos habituales de Bloguionistas que no sepan que Borja Cobeaga y Diego San José son los guionistas de la que ya es la película española más taquillera de la historia: la comedia “8 apellidos vascos”. Quizá porque, aunque no suele ser lo normal, por una vez los guionistas han hecho tantas entrevistas promocionando su película como el director y los actores. Sin embargo, en muy pocas se ha hablado realmente del guión de la película. Por eso, me pareció que sería interesante conversar con ellos aquí, para, por una vez, no mencionar ni los límites del humor, ni el mundo abertzale, ni los tópicos regionales, ni el difícil momento que atraviesa la industria del cine español, ni… en fin, todo de lo que ya han hablado tantas veces, y centrarnos en el proceso de escritura del guión y su forma de ver la comedia. Así que, aprovechando que me encontré con ellos comprando películas en un centro comercial (sí, somos de esos…), se lo propuse y este es el resultado: una conversación de más de dos horas vía chat. Espero que disfrutéis tanto leyéndola como yo disfruté teniéndola. Ah, para entender bien todo lo que se dice hay que saber un par de cosas: Borja y Diego coescribieron las dos películas que ha dirigido Borja, “Pagafantas” (2009) y “No controles” (2010); han sido guionistas del programa de la ETB “Vaya semanita”, y tienen en la nevera un piloto de serie de televisión también para la ETB titulado “Aupa Josu”, dirigido por Borja y coescrito por Diego y Juan Cavestany.

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David: ¿”8 apellidos…” es un encargo, no?
Borja: Sí.
David: ¿Cómo surgió? ¿Qué es lo que os propusieron exactamente?
Borja: La llamada la hizo Telecinco Cinema. Nos propusieron escribir una comedia sobre regionalismos e imagino que pensarían que nosotros tiraríamos por lo vasco, por haber estado trabajando en “Vaya Semanita”, el programa de ETB. Esa fue la directriz, poco más, y nosotros propusimos la historia, los personajes.
Diego: A partir de ahí se dieron muchas vueltas. De hecho, el primer tratamiento no tiene NADA que ver con la película. Lo que sí se mantuvo siempre fue que un andaluz iba a Euskadi y, lo que nos parecía más importante: que no iba a haber simplemente un choque, sino que se iba a hacer pasar por vasco.
David: Cuando os llamaron para el proyecto, ¿os citaron como ejemplo “Bienvenidos al norte”? Es algo que me parece haberle leído decir a uno de los productores de la película, Ghislain Barrois, en alguna parte.
Diego: Más que citarse como referencia, creo que se habló de la película porque la referencia es obvia, pero de cara a fijarnos en el argumento no. De hecho, es una película que tampoco nos gustó demasiado en su momento. Nosotros teníamos un proyecto de 2007 titulado “8 apellidos vascos”, que no tiene mucho que ver con la película que hemos hecho para T5 (rescatamos el título), que era más bien un “Los padres de ella” meets “Vaya Semanita”. Y siempre tiramos más por ahí que por “Bienvenidos al Norte”.
Borja: Es cierto que la idea de hacer una comedia sobre tópicos regionales flotaba en el ambiente. Varias productoras habían encargado a equipos de guionistas pelis del estilo. Estábamos nosotros con “8 apellidos vascos”, pero había una de un catalán en Andalucía, un manchego en Cataluña…
David: ¿Cómo era esa primera versión del tratamiento?
Borja: No era una comedia romántica, era una comedia “laboral”. Se centraba en un señorito andaluz, mucho más señorito y pijo que el personaje de Dani Rovira, que iba a Euskadi a dirigir una fábrica. Él era un hijo de papá que tenía que demostrar a su padre que era capaz de ser un hombre responsable. Y en Euskadi se hacía pasar por vasco. Pero la motivación era familiar y laboral, no romántica.
Diego: Esa primera historia viene de una motivación clara: No queríamos escribir OTRA comedia romántica. En aquella versión ya están apuntados algunos chistes que se quedaron. Creo que lo del contenedor que arde estuvo siempre.
Borja: Y se cayeron algunos chistes muy buenos, como el de otro personaje que llevaba años fingiendo ser vasco y tenía un zulo de jamones de jabugo.
David: ¿Y cómo fue el paso a escribir “otra” comedia romántica?
Borja: Fue jodido, porque llevábamos varios meses con la historia de la fábrica y nos dimos cuenta de que aún no teníamos un tercer acto válido. Partimos de cero otra vez, cosa que te puedo asegurar que no fue fácil. Pero veíamos que la mayor motivación para el personaje, la que podría hacer más o menos creíble que el tipo se fuera a Euskadi y fingiera ser vasco, debía ser una chica.
David; ¿Por qué os atascasteis con el tercer acto, qué pasaba?
Diego: ¡Ya no me acuerdo! ¿Qué pasaba, Borja?
Borja: La fábrica era una conservera, así que había alguna escena en un barco pesquero que creo que estaba bien. Teníamos una resolución muy “Bienvenido Mister Marshall”. Muy tonta.
Diego: Ah, venía el padre, ¿no?
Borja: Sí, venía el padre de Sevilla y los vascos fingían ser muy pro-españoles porque le habían cogido cariño al andaluz. Eso sí era muy “Bienvenidos al norte”.
Diego: Sí, demasiado, cierto
David: Entonces, si lo he entendido bien… ¿el paso a la comedia romántica fue decisión vuestra al ver que lo otro no funcionaba?
Diego: Creo que fue más bien con T5.
Borja: Yo creo que no fue T5. Empezamos a escribir el guion en una época en que los asistentes a la sala de cine empezaban a ser solo los señores y señoras mayores. Pelis como “Hotel Marigold”, “Intocable”… Es decir, que no hacía falta que la trama fuera romántica para tener éxito. Por lo tanto Telecinco no estaba particularmente obcecada en que hiciéramos una comedia romántica. Estaban contentos con que no hubiera trama de amor. Fuimos nosotros, más bien, porque veíamos que estábamos abocados a ello, aunque nos resistiéramos. Queríamos pensar que no y al final no hubo remedio.
Diego: También pasaba que eso nos permitía volver a la idea de 2007, que era sobre un chico de Santander que se enamoraba de la hija de Otegi y que para caerle bien a su suegro, se hacía radical, pensando que así se lo ganaba.
Borja: Eso es. Ellos seguían pensando en la idea original. Les encantaba. Tenían la espinita de haber hecho esa peli y al final hicimos esta, tomando algunos elementos, como el título.
Diego: Veníamos tocados de “No controles”, que no había funcionado bien, y queríamos evitar el amor. Pero era una tontería de actitud.
Borja: Exacto.
David: ¿Cómo son los primeros pasos que dais al escribir un guion? ¿Sois de escaleta?
Borja: Somos de escaleta muy al final.
Diego: Lo que hacemos es hablar mucho tiempo, meses. Y luego escaletar al final, para repartirnos la escritura, pero ya está muy mascada, incluso a nivel de gags.
David: Aunque tardéis en meteros en escaleta… ¿no vais construyendo una estructura básica de la película según vais avanzando en el desarrollo de la historia? Yo lo que suelo tener, tanto cuando escribo solo como acompañado, es una especie de “mapa” de la película, una línea horizontal dibujada en un papel en la que coloco los hitos principales. Lo llamo “mapa” porque aunque no sepa cómo voy a llegar, por lo menos sé a dónde tengo que ir. ¿Cuál es vuestro método?
Diego: Sí, eso sí lo tenemos. Lo que pasa es que yo creo que antes de eso nos centramos mucho en tener 4-5 gags muy potentes (la manifa estuvo ahí casi siempre), por si hay momentos de comedia que nos guían el argumento, sobre todo en una película como ésta, donde los gags son prioridad, o al menos más que en “Pagafantas” y “No controles”.
Borja: Creo que pasados meses de conversaciones tenemos bastante metida la peli en la cabeza. En cuanto a estructura sobre todo. Pero es cierto que estructuramos muchas veces en base a secuencias de comedia que creemos potentes. Hay 3 o 4 momentos que sabemos que van a estar. Y muchas veces tramamos para que esos momentos estructuren la peli. En ocasiones hacemos una escaleta física, pero muchas veces tenemos claro en la cabeza como es. Lo demuestra que cuando nos repartimos el trabajo no hay errores, sabemos de qué escena nos toca escribir a cada cuál.
Diego: Una cosa que hacemos mucho es: vale, podemos tener una secuencia como la manifa; que puede ser muy divertida, ¿pero qué nos puede cambiar en la trama, qué giro puede aportar más allá de que luego los chistes estén bien? Es decir, a veces tenemos primero la vía para el gag y luego pensamos bien cuál puede ser su aporte al argumento.
David: ¿En qué momento repartís el trabajo? ¿Cómo lo hacéis?
Borja: Recuerdo que en “Pagafantas” nos turnábamos. Es decir, uno escribía las versiones impares y el otro las pares. Pero a partir de “No controles” cambiamos y nos repartimos bloques de secuencias.
Diego: Pero la verdad es que cuando vamos a teclear, ya está todo muy mascado. Cuando escribimos yo no tengo la sensación de tener que inventar mucho. Otra cosa es dialogar, que ahí ya jugamos más a hacernos reír mutuamente.
Borja: Sí, a sorprender al otro con un diálogo que no espera. Yo recuerdo mi ataque de risa cuando en “Pagafantas” leí que el tío Jaime decía: “No sabía que te gustaban los Héroes del Zodiaco”. Ahí Diego me pilló desprevenido.
Diego: El chiste favorito de Julián López. No de la peli, de nuestra carrera.
Borja: A él también le pilló desprevenido.
David: ¿Os pidió Tele 5 un tratamiento o pasasteis de escaleta directamente a guion dialogado?
Diego: Hubo tres tratamientos: el primero, el laboral; el segundo, más romántico pero algo más secote, menos loco; y el tercero, romántico y entregado al gag, que es el que se ha estrenado.
Borja: El tratamiento es el enemigo de la comedia. Es imposible que un tratamiento sea tan divertido como el guion final, sobre todo en nuestro caso, que somos muy de diálogo. Nuestras pelis tienen su punto fuerte en los diálogos.
Diego: Lo malo es que la cadena puede dudar con un tratamiento de comedia. Llevarse la sensación de que no es divertido. Y te pueden volver loco. En T5 vieron la película clarísima en la primera versión dialogada, a partir de ahí, todo fue afinar detalles que no nos cambiaban la vida.
David: ¿Cómo eran los tratamientos? ¿Cuántas páginas tenían?
Diego: Muy largos, ¿no? Unas 30 páginas. Siempre vamos largos, en cualquier caso
Borja: Sí, tratamientos larguísimos, siempre pasamos de 30.
David: Y sí metíais diálogos, ¿no?
Diego: Algunos chistes que teníamos muy claros, sí están en tratamiento. Pero lo hacemos más de cara a los lectores del tratamiento que a nosotros. Por el pudor de “esto así contado les va a aburrir”.
Borja: Sí, además creo que así lo vendemos mejor, te da una sensación más precisa de cómo será la peli.
David: En teoría el tratamiento debería servir no tanto para saber si la historia es divertida sino para saber si funciona dramáticamente, ¿no?
Borja: Pero en una comedia se espera que uno se ría. Eso está por encima de todo. Desde luego es importante que funcione dramáticamente, pero la guasa es lo primero.
David: Claro.
Borja: Una cosa interesante que hacemos y es idea de Diego, antes de ponernos con el guion, es la ficha de personajes.
Diego: Es curioso porque su utilidad es un poco abstracta, nunca tengo la sensación CONCRETA de que me esté ayudando, pero está claro que sí: hacemos unas fichas un poco de periodismo barato, como si fueran estas entrevistas que hacen a los actores en las revistas de cine, “¿Tu frase más mítica?”, “¿Tu lema?”, “¿Qué odias de ti?”… pero en un rollo muy desahogado, creo que no aguantaríamos tomarnos eso muy en serio y, al ser comedia, buscamos divertirnos también con esa fase.
Borja: Es bueno para fases de bloqueo, cuando nos cuesta avanzar. Nos hace mirar a otro lado y nos da ideas.
David: ¿Pero no son biografías exhaustivas, no? Sino material que luego usáis para caracterizar a los personajes.
Diego: Sí.
Borja: Son cuestionarios, muy de “Quo” o “Elle”.
Diego: Exacto, es hasta divertido rellenarlos
Borja: A veces esos datos no aparecen en la película. Ayudan a saber cómo hablan los personajes, a rellenar huecos de su personalidad. El de Juan Carlitros de “No controles” es antológico.
Diego: Y también ayudan a que, cuando nos dividimos el curro, estemos escribiendo cada uno en su casa para los mismos personajes.
David: ¿Y la relación con el director? ¿Cómo fue durante la escritura del guión? ¿Estaba ya contratado cuando estabais escribiendo o llegó más tarde?
Borja: Cuando nos ofrecieron escribir la peli, pensaban que yo querría dirigirla. Pero teníamos otro proyecto con Telecinco que a mí me apetecía más, por lo que preferimos escribirla y pasar a otra cosa.
David: ¿Y el otro proyecto? ¿Cuál era?
Borja: “Fe de etarras”. Pero finalmente no lo hacemos con ellos. Cuando teníamos una primera versión de guion llamaron a Emilio.

Rodando la escena de la manifestación.

Rodando la escena de la manifestación.

Diego: No se metió mucho, fue siempre muy respetuoso porque la primera versión le hizo mucha gracia. Nosotros trabajábamos en las siguientes versiones y, antes de mandársela a la cadena, quedábamos con él y comentábamos algunos detalles.
Borja: Sí, él vio desde el principio que la trama y los personajes funcionaban. Quería afinar un poco la relación padre-hija, que creo que es su principal aportación.
David: En Twitter habéis comentado que hubo aportaciones a los diálogos de la gente de “Que vida más triste”, por ej. o de los actores andaluces Alfonso Sánchez y Alberto López. ¿Cómo gestionáis esas aportaciones?
Diego: Rubén Ontiveros o Mario Albelo son gente con la que siempre contamos para que se lean nuestros guiones y siempre nos cuelan 2-3 chistazos. Son unos superdotados para eso, son dos de las personas que mejor dialogan humor que yo conozca. Pero también lo hicieron en “Pagafantas” y “No controles”.
Borja: Ahí hay un tema. Somos vascos y los chistes de allí los controlamos. Los andaluces, no. Algo que ansiábamos mucho es que el actor que hiciera de Rafa fuera andaluz y aportara mucho en la manera de hablar del personaje.
Diego: Sí, para que no quedara falsísimo. Entonces, en la parte de Andalucía, teniendo a un actor malagueño y dos sevillanos, los chistes pasan a ser rematados por sus expresiones.
Borja: A mí me gusta cuando Dani Rovira confiesa que ha mirado el móvil de Amaia y dice “un salpicadito”. Eso no estaba en guion, por ejemplo. Me parece que hace suyo el personaje. Y en lo vasco hay frases como “el puto cura” o “perder has hecho” de Karra Elejalde que son aportaciones suyas. Pero por otro lado sí hay mucho diálogo tal cual del guion. Es que suele pasar que parece que el actor ha improvisado todo… No es una queja. Sólo una constatación. Me pasa desde Mariví Bilbao en el corto “La primera vez”, que el público lo veía y creía que estaba improvisando sobre la marcha.
David: ¿Cuántas versiones escribisteis del guion? Y, ¿cuánto duró el proceso de escritura?
Diego: Versiones de tratamiento 3. Dialogadas creo que 8. Aunque igual hubo las típicas separatas cuando se acercaba el rodaje. Y el tiempo total, como un par de años
Borja: Con muchos parones, eso sí, por la situación de Telecinco, que retrasó la producción de proyectos casi un año, en bloque.
David: Siguiendo con el tema de la improvisación (o no). Algo que en realidad sería una pregunta para Martínez Lázaro pero que me produce curiosidad: ¿Se permitieron improvisaciones de los actores y que aportaran cosas en rodaje, a lo Apatow? Dicen que Apatow (y eso es lo que se ve en los extras de los DVD de sus pelis) hace una toma con el guion y luego deja que los actores meten sus morcillas a ver si alguna merece la pena. ¿O eso es algo que una película española (por tiempo de rodaje) no se puede permitir?
Borja: Eso en España no se puede hacer. Es así. Y creo que tampoco hay una cultura de improvisación loca como la de los cómicos americanos. Yo muchas veces, como director, y si vamos bien de tiempo, pido al actor una toma “bonus track”, donde lo puede hacer como le dé la gana. Y a veces esa toma es maravillosa y otras una mierda. Pero creo que las improvisaciones de ensayo o rodaje, en el caso de “8 apellidos vascos”, son mucho más puntuales.
David: Además casi todos esos cómicos americanos también escriben, ¿no?
Borja: Claro.
Diego: Es otra cultura. Y si no escriben, venían de clubes de improvisación.
Borja: Exacto.
Diego: De todos modos, creo que los cómicos de ahora, tipo Dani Rovira, van estando más capacitados para eso. Dani se escribe su material, ha hecho mucho directo y, de hecho, cuando estás con él te das cuenta de que es muy rápido.
Borja: Pero la industria es la que no está capacitada, con rodajes de 6 semanas o menos.
Diego: Claro. Y yo, como guionista, me imagino una comedia rodada en 12 semanas para que haya mucha morcillita, y que el resultado no tiene ni puta gracia.
Borja: Hay actores cómicos buenísimos que no son capaces de improvisar.
David: También.
Diego: ¿Se sabe cómo lo hace Todd Phillips? Es que a Apatow le tengo paquete.
Borja: Lo de Apatow es fascinante, ver los making. Como Will Ferrell con Adam McKay. Es brutal el nivel.
Diego: Igual en “Funny People” tenían que haber improvisado un poquito menos, ¿no?
Borja: Jajajajaja. Sí, se les fue de las manos. Un par de horas, en concreto.
David: Carlos Areces por ejemplo es alguien que morcillea muy bien, con mucha gracia.
Borja: Pues con Areces, por ejemplo, rodamos hace poco un piloto que escribieron Diego y Juan Cavestany y no improvisó ni una coma. Se le notaba cómodo con el guion.

Carlos Areces en "¡Aupa Josu!".

Carlos Areces en “¡Aupa Josu!”.

David: Me gustó mucho. Ojalá el éxito de “8 apellidos…” sirva para que se animen a emitirlo.
Diego: “Aupa Josu” es lo que más me gusta de lo que he hecho con Borja, y me flipa la sociedad que hacemos con Juan.
Borja: De hecho, en “Aupa Josu” nos dimos cuenta de que debíamos improvisar algo. No por ganas, sino porque me di cuenta de que nos estábamos quedando cortos. El guion era de 60 páginas y los actores hablaban a toda pastilla, por lo que metimos un par de cosas en rodaje para estirar un poco. Pasó como con “Pagafantas”, un guion de 95 páginas que luego dura 78 minutos. Pero las improvisaciones de “Aupa Josu” eran más de escenas aparte, como cuando levanta los brazos en plan Nixon, por ejemplo. El guion se rodó tal cual.
David: El tono es fundamental en comedia. Y lo es desde la escritura. “8 apellidos…” y “Aupa Josu” son muy distintos en ese sentido. ¿Lo son tanto desde guion o es el resultado de la interpretación que hace de ellos cada directorl?
Borja: Creo que parten de la escritura.
Diego: Sí, claro. Se escribe de manera totalmente diferente, muy conscientes de qué busca cada proyecto.
Borja: Creo que el tono es territorio del director, pero sí hay algo ya desde guion que marca, incluso antes de guion, son las intenciones iniciales.
Diego: En “8 apellidos vascos” hay chistes, gags muy claros, y en “Aupa Josu” eso quisimos evitarlo, de hecho, incluso íbamos quitando del guion aquellos momentos en los que hacíamos comedia claramente.
Borja: El planteamiento inicial era muy diferente.
David: La situación incómoda sustituye al gag.
Borja: “Aúpa Josu” es una comedia más bajonera, sin chistes de diálogo.
Diego: A mí me encanta escribir las dos cosas, no creo que haya una cosa mejor ni más difícil que la otra, pero es una decisión que tomamos en base de para quién estamos trabajando.
David: Yo en “Aupa Josu” con los diálogos de los payasos abertzales me partí de risa…
Diego: Jaja.
David: Y ese plano del niño llorando…
Borja: No veo diferencia entre escribir un gag o una situación incómoda, siempre hay un concepto detrás. Pero es un concepto más dirigido a la exageración o a destacar un aspecto mediocre del personaje.
David: Y las conversaciones con el “contacto”… pero vaya, sí, que es otro tono, otro mundo.
Borja: Sí, son diálogos realistas. Es decir, no es nada que no pase en la vida real.
Diego: Eso es. El gran debate es si “Aupa Josu” llega a tanto público como “8 apellidos”, que obviamente, creo que no.
Borja: Creo que en “Aupa Josu” el público objetivo éramos Cavestany, Diego y yo. Ahí está la diferencia. Lo hicimos para nosotros.
David: Mmm… no sé… mi impresión es que podría gustar mucho. Pero a lo mejor me equivoco.
Borja: Yo creo que habría gente que diría “¿Esto es una comedia? Si es deprimente…”.
David: En Inglaterra “The Office” fue un éxito. Y mil series así lo han sido. Solo hay que intentarlo.
Borja: Claro. Por eso lo hacemos.
Diego: A ver si se estrena, aunque no sé yo si los programadores de Euskal Telebista leerán Bloguionistas.
Borja: Yo hago cine por el convencimiento absoluto de que puedes hacer algo buenísimo y que guste a la gente.
David: Volviendo a “8 apellidos…”, hay algo de lo que he hablado mucho con mis alumnos y es que, frente a lo que mucha gente cree tras leer libros como el de McKee, ni todos los personajes en cine tienen un arco de transformación, ni un conflicto interno que se resuelva en el clímax. Pasa en el terror (Alien), pasa en la aventura (Indiana Jones), y también pasa en la comedia. Mi impresión es que le pasa a Rafa, el protagonista de “Ocho apellidos vascos”. Quiere ligar con Amaia, y ya. Por lo demás él está bien, no tiene nada que resolver a nivel psicológico. Pero ese objetivo es suficiente para ponerlo en marcha. Mi teoría, quizá equivocada, es que cuando en comedia sí se le da al protagonista un conflicto interno (al personaje de Jack Lemmon en “El Apartamento”), su resolución hace que inevitablemente el tercer acto derive en drama. Y Rafa parece diseñado para evitar esa deriva al drama final. ¿O no es así?

Borja: No creemos en los grandes conflictos.
Diego: Yo creo que esto también tiene que ver con lo que decíamos antes de cuál es el proyecto que estás escribiendo. Si quieres que te quepan muchos gags y la gente se meta en el cine con la esperanza de reírse muchas veces y todo el tiempo, no puedes cargar al personaje de un gran conflicto que, para resolverlo, te va a llevar de manera inevitable a hablar en serio de esa resolución. Si quieres que hasta el clímax tenga comedia, habrá que darle un esquema que sustente todo, que haya progresión, pero que cuide el protagonismo de los gags. Hay una frase que leí en internet y me fascina: “los gags muy bien pero el guion una puta mierda”. El problema es mío por leer frases en internet.
David: Como si los gags no fueran también el guion…
Borja: Pero creo que también tiene que ver con nuestra actitud ante las pelis, las estructuras, los conflictos. En “Pagafantas” decidimos que no habría evolución de personaje. No pasaría Txema de A a B, sino de A a A.
David: Claro, en “Pagafantas”, donde el prota sí tiene ese conflicto (de hecho es la base de la película) lo que hacéis es no resolverlo. Al final el personaje de Gorka Otxoa sigue siendo el mismo (o peor). Me pareció una estrategia muy inteligente precisamente para evitar el final en clave de drama de muchas comedias.
Borja: Eso es.
Diego: Sí.
Borja: Pero incluso ahí el tono iba hacia el drama, por consciencia de que no vas a cambiar. Es que la gente no cambia TANTO. Eso no me lo creo nunca cuando veo una peli.
Diego: Sí, en los últimos 20 minutos de “Pagafantas” no hay casi chistes.
Borja: Justamente la gracia está en que no somos capaces de desprendernos de nuestras mediocridades.
Diego: Pero claro, era un proyecto diferente a “8 apellidos…”, donde diseñamos el primer acto ya pensando que en el tercero tenía que haber comedia por encima de todo.
David: En “Pagafantas” el final en el avión me pareció tremendo, pero muy divertido también.
Borja: Es terror, como el episodio final de “En los límites de la realidad”.
Diego: Creo que, precisamente de cargar a la comedia de “grandes conflictos dramáticos”, ha surgido ese cáncer que es la comedia dramática.
Borja: El dramedia. Uff.
Diego: Que es una fusión que funciona una vez de cada 100. En las otras 99 ni te ríes ni te emocionas
Borja: Lo difícil es lo que hace Alexander Payne, comedia y drama en la misma escena, incluso en el mismo diálogo.
David: ¿En qué películas pensáis cuando habláis de dramedia? ¿Algún título?
Diego: Dramedia es mucho la nueva comedia indie americana, no? Nunca son COMEDIAS puras. Nunca se tiran a la guasa.
Borja: Creo que la primera dramedia clara que vi, pero que justo estaba bien fue “La boda de Muriel”. Pero “Pequeña Miss Sunshine”, “500 días juntos”… No las aguanto.
Diego: Eso es. Ese rollo. En plan “comedia, sí, pero ojo, que tiene mucho cine”.
Borja: Diego, lees demasiado internet.
David: ¿Cuáles serían entonces vuestros referentes en comedia contemporánea? No tanto porque os den un modelo a seguir sino porque disfrutéis con ellos.
Borja: Ahí estamos muy de acuerdo. Es difícil decir algo que a Diego le guste y a mí no. Quizás yo soy más permisivo con el post-humor y demás.
Diego: Para mí, si hablamos de comedia, Adam Mckay, Todd Phillips, los hermanos Farelly, Edgar Wright… Y “The office”, “Louie”, Armando Ianucci (con “The Thick of it”, “Veep”)…
Borja: Alexander Payne es el tipo de director que yo querría ser. De hecho mi objetivo es hacer algo como “Nebraska”. Que considero muy comedia. Y claro, luego hay cosas de amigos nuestros que nos flipan: Cavestany, Alberto González…
Diego: Claro, Juan y Alberto hacen comedia. Pero de un nivel alucinante además.
Borja: Mis 15 minutos favoritos de comedia reciente son de un episodio de “The IT Crowd”.
Diego: El de los baños, ¿no?
Borja: El primero de la segunda temporada, el del musical gay, todo el tramo final.

apellidos 10
David: Bueno, volvemos a “8 apellidos…”, que nos despistamos. A mí lo que más me divirtió de la película (aparte de la mítica llegada a “Mordor”…) fue el tramo que empieza con la cena en la que Amaia le presenta a Rafa a su padre (Karra Elejalde) y termina con él colándose en la casa de Carmen Machi ayudado por el padre. Me gusta mucho que cada vez que parece que el prota va a salir bien librado del lío en el que se ha metido y el padre por fin se va a ir a casa, esté vuelva para “ayudarle” y cada vez le complique más las cosas. Funciona muy bien y es muy divertido. Además los actores están muy bien, sobre todo Elejalde y Rovira.
Borja: Esa es mi parte favorita de la peli.
Diego: Sí, es lo más redondo. De hecho se puede ver fuera de la peli y funciona como bloque.
Borja: Pero creo que viene también de otros guiones nuestros. En “Pagafantas”, a esas alturas de trama, pasaba lo mismo cuando le ponen las mechas, el cumpleaños… Creo que llegamos a ese punto de guion siempre bien. Nos hemos librado ya de plantear la trama, conocemos a los personajes y tenemos el terreno abonado.
David: Y podéis complicarle la vida al prota. El objetivo, como dice el guionista John August, siempre es putearle, ponérselo difícil, cada vez más. ¿En qué momento decidisteis dejar en elipsis la cena, o sea, cuando comen, y que no se viera? Porque esa es una de las cosas que ayudan a que ese tramo funcione. En la escena de cena de “Los padres de ella”, la estrategia del guionista fue justo la contraria, mostrar la escena y dejar fuera el antes y el después.
Diego: En realidad es bloque de “conocer al suegro” ya tiene un peso en minutos bastante generoso. Detenernos, además, en la cena, nos iba a alargar mucho esa zona y se iba a apoderar del segundo acto. Por otra parte, es un tema en el que iba a ser muy fácil caer en lo obvio: lo de comer demasiado, que se cuenta mejor vomitando
que viéndose. Nos hacía gracia pasar directamente a “RAFA sale vomitando”.
Borja: Sí, no queríamos hacer la escena de ingerir. Era más gracioso todo si quedaba en off.
Diego: Como símbolo del estómago andaluz sobrepasado por Euskadi.
David: Clara Lago ha sido la más criticada de la película. Por lo del acento (que a mí también me resulta raro), pero también creo que a eso se suma que le ha tocado un personaje que en comedia siempre resulta muy ingrato, y es el personaje serio, el normal, cuya actitud más creíble contrasta con la del protagonista y los personajes secundarios, que siempre suelen ser más divertidos.
Borja: El payaso blanco es difícil de defender.
Diego: Claro, pero es imprescindible. De hecho, creo que Amaia tiene más peso que la chica de “Los padres de ella”, que no me acuerdo ni de quién es.
Borja: Tiene que haber un rebote cómico. Si no, los personajes más cómicos no funcionan.
Diego: Nuestra vía para darle comedia era cargarla de carácter, que tuviera mucha mala hostia, una mala leche que no suele ser la de las chicas de comedia romántica, y además, darle el nudo de la decisión final.
David: Eso me gustó mucho. Que no es una pánfila.
Borja: Pero el personaje, como el tono de la peli, ha quedado más amable. Cosa que no considero un problema, sino una decisión. Nosotros imaginamos una concejala de Bildu que gruñe.
Diego: Sí, Amaia en nuestra cabeza tenía mucha mala leche, pero es posible que ese tipo de personaje femenino hubiera sido raro para parte del público. Luego, es cierto que pasa una cosa que se vio cuando montaron el tráiler: la peli se explica mejor con la Amaia gritona y malencarada. Y, de hecho, Clara Lago en el trailer parece Linda Hamilton en “Terminator 2”, entre empujones y tacos.
Borja: Sus mejores momentos son los de mala hostia, está claro.
David: ¿Y lo de darle un conflicto interno (o emocional), tan potente, que además se resuelve, con lo de su padre? Ella es el personaje que cambia, no el protagonista. Se reconcilia con el padre y acepta a Rafa.
Borja: Eso era fundamental para la mecánica de la trama. Es decir. ¿Cómo pasa de odiar al tipo a quererle? Teníamos que mezclarlo con el conflicto familiar. Amaia pasa de estar sola a tener una familia.
Diego: De hecho, Borja y yo llevamos 2-3 años muy obsesionados con la relación padre-hijo, y esto íbamos a meterlo sí o sí a las primeras de cambio.
Borja: Las relaciones paterno-filiales nos obsesionan mucho más que las románticas.
David: A mí me gustó mucho esa subtrama.
Borja: Pues ahí viene la insistencia de Emilio como director. Ese tanto es suyo. Esa escena la reescribimos muchas veces.
Diego: Sí, a mí cuando Karra le da el sobre, creo que es de los momentos más emotivos que nos han salido y es porque Emilio, que no es vasco, nos sacó el cariño a nosotros que nunca escribimos esas cosas.
David: De hecho lo que me pasó es que a nivel emocional para mí una vez pasa eso, lo demás me supo un poco a epílogo. Como que ya estaba todo el pescado vendido.
Borja: Totalmente.
Diego: Sí, la cosa es que lo siguiente fuera rápido. Otra opción que se barajó, y que viendo ahora la peli, me parece mejor que en su momento, era que Koldo estuviera en Sevilla en el desenlace. Koldo y Merche, los dos.
David: El final fue lo único que a mí me dejó un poco frío de la película. ¿Por qué Rafa dice que “no” en la escena de la boda? No lo pillé, me pareció un poco artificial, algo que hacía falta para provocar un giro antes del final pero que no estaba del todo bien “vendido”.
Borja: Había un tema que se limó en guion, bueno, más bien en rodaje, que era la motivación económica. Es decir, que Amaia hacía todo esto por el pufo que tenía con la boda. Limarlo ayudó a que la relación padre-hija fuera más emocional, pero claro, la motivación de Rafa para volverse a Sevilla tras decir que “no ” en la boda, quedaba más floja. Porque en realidad él se quedaba en shock cuando se enteraba de que Amaia hacía todo por la pasta.
Diego: Cuando se enteraba de que todo era una tomadura de pelo por pasta, se venía abajo.
Borja: Teníamos un chasco muy claro de Rafa que ahora está desdibujado. Pero eso habría convertido a Amaia en un personaje mucho más mezquino y la relación con su padre se habría resentido. Llegados a ese punto, con la peli a punto de rodar, había que elegir, y
el móvil económico casi desapareció.
Diego: A nosotros nos iba lo mezquino, pero se buscaba una película más blanca en cuanto a motivaciones, y eso se limó para suavizar a Amaia.
David: ¿Y el final con los del Río? Me comentasteis que vuestra intención era más irónica que la escena que se rodó, ¿no?
Borja: Bastante más. Rafa se daba cuenta de que su fantasía es una horterada.
Diego: Claro, la presencia de los del Río era para generar un APOCALIPSIS HORTERA del que se burlara Rafa. Yo creo que el cambio del personaje de Rafa en la peli es ése: se da cuenta de que es un hortera de cojones y no lo había visto hasta entonces.
Borja: Además el sonido es de playback, no de directo. Eso lo cambia todo. Es un matiz pero le da un aire mucho más mágico. Lo nuestro era realismo sucio. Sólo queda el diálogo de “un poco hortera sí que es”.
David: Me gustó mucho la subtrama de amor entre Carmen Machi y Karra Elejalde, esto de que sea una versión inversa de la de los protas, en este caso es el vasco quien se enamora de una española… es muy buena, pero también como muy de manual, esto que se dice a veces de que las subtramas deben de ayudar a ver la trama principal desde otro punto de vista, contar cosas que refuercen el tema y que no te permite contar la trama principal. ¿Sois tan cerebrales al abordar la escritura de subtramas así o es algo que surge de forma espontánea?
Borja: Lo somos. Cerebrales. Porque pasa en todos nuestros guiones.
David: Que no lo digo como una crítica, sino lo contrario.
Borja: Lo sé, lo sé… Yo creo que es porque odiamos las subtramas, pero como nos gustan los secundarios, lo que hacemos es que sea una trama espejo. Nos flipan los secundarios. A veces, demasiado, Juancarlitros en “No controles” se comía la peli.
Diego: El personaje de Merche era un hombre en la versión anterior de tratamiento. Y lo transformamos en mujer para que Koldo rompiera su nacionalismo a base de enamorarse de una extremeña sin darse cuenta.
David: ¿Y cómo era de hombre?
Borja: Era un falso abuelo.
Diego: Un abuelo al que los hijos no le hacían caso y entonces disfrutaba mucho con su rol de “falsa familia” y no estaba dispuesto a que el andaluz se volviera a Sevilla.
Borja: Porque nos gustaba la estampa de familia falsa. Una familia falsa que es más de verdad que la auténtica.
David: Que gran escena la revelación final sobre Merche, cuando se ve el cojín con la bandera de España y las fotos…
Borja: Sí, volvemos al terror de “alguien se da cuenta” que había en “Pagafantas” con los posters de Bunbury o el final del avión.
David: La relación entre Elejalde y Machi queda un poco colgada en la peli. No sabes cómo se resuelve. ¿Era así en el guión?
Borja: No tanto, porque en principio los veíamos en Sevilla. Pero nos pidieron centrar el final en los dos protas.
Diego: Es razonable resolver la trama romántica con ellos dos y nadie más, para darle más entidad. A mí hay algo de que no sepas bien qué pasa con Koldo y Merche que me gusta, porque creo que en este tipo de comedias comerciales no se suele dejar nada sin sobre explicar. El marronazo es que hay que hacer una segunda parte y habrá que pensarlo.
Borja: Alberto González es muy fan de “No controles”, pero dijo algo que nos afectó mucho: que el final, con todos los protas despidiéndose, cerrando tramas, parecía “El retorno del rey”.
Diego: Jajaja. Sí. Desde entonces medimos mucho las despedidas
Borja: Evitamos finales explicativos.
Diego: Esa frase me marcó mucho
Borja: Sí, es nuestra mayor influencia de los últimos años. Ni “Louie”, ni nada. Esa frase de Alberto.
David: Una cosa rara es cómo entra en la película el personaje de Carmen Machi, ¿fue así siempre en el guion? A mí me pareció extraño que aceptara tan fácilmente al prota cuando se presenta en su casa de noche, me costó tragármelo. ¿Cómo razonasteis vosotros ese momento?
Borja: Yo pensaba que era una mujer que se aburría mucho. No tengo conflicto con su motivación en ese sentido. Desde su primera escena es muy cotilla, muy invasiva, muy cercana.
Diego: Y vive en un pueblo tan pequeño y tan vasco, que tiene una conexión desesperada y automática con alguien de fuera.
Borja: Su motivación es que se aburre bastante y se apunta a un bombardeo. Y claro, lo que dice Diego, que empatiza con el no-vasco.
Diego: Es como una “alianza pro-constitucional”
Borja: Jajajaja.
Diego: Creo que en alguna versión, esa parte se explicaba más, y se intentó reducir para ir más rápido al grano.
Borja: Jajaja, Diego, no te justifiques. Nos han pillado. Como con las amigas de la prota, o el ex novio. Probamos a meterlos en la trama y nos sobraban todo el rato.
Diego: Es verdad
Borja: Teníamos que tener pocos personajes, eso estaba por encima de todo para que la trama funcionara.
Diego: Con el novio había alguna situación buena, como cuando se encontraba con Rafa ya vestido con su ropa.
Borja: El ex novio estuvo en casi todas las versiones de guion, pero era otra peli.
Diego: Sí, porque necesitabas explicar demasiado el fracaso de la anterior relación.
David: Justo ahora estoy asesorando la escritura de un guión de comedia que creo que puede estar muy bien en el proyecto de desarrollo “Dama Ayuda”. La guionista, Diana Rojo, está escribiendo la primera versión, y de pronto, hay varias subtramas que nos sobran. Hay una hija que me temo que es vuestro “novio” y no va a sobrevivir a la siguiente versión.
Borja: A nosotros lo que más nos gusta es la unitrama.
Diego: Solo nos gustan las subtramas que abre la trama principal, las que nacen por eso. Por ejemplo, lo de Koldo y Merche es consecuencia de una mentira, que es la trama principal.
Borja: Cuando hay tramas secundarias nos da la sensación de que estamos haciendo un capítulo de “Hospital Central”. Con todos nuestros respetos a la serie, pero creo que el cine o bien es coral a tope, como Berlanga o Altman, o de una sola trama. Odiamos cuando las subtramas están separadas de la principal, cuando ésta no la provoca.
Diego: Eso es. A mí me parece televisivo.
Borja: Y los personajes suelen caer en el proceso, está claro. A mí me ha tocado llamar a un actor para decirle que no venga a rodar, que su personaje se ha caído. Siempre se peca por exceso. Nunca me he arrepentido de haber cortado una escena de guion o montaje. Siempre es mejor más corto. Bueno, hay una excepción en “Pagafantas”. De guion. Sé que a Diego le duele especialmente esa.
David: ¿Cuál fue?
Borja: Una escena con el amigo de tío Jaime, el fotógrafo que SÍ había abrazado el digital.
Diego: Ahí teníamos un encuentro muy chulo con un compañero de instituto que tenía otra tienda de fotos, pero digitales, y se enfrentaba a él en el bar, como si fuera un western, diciéndole que no tenía principios.
David: Cuando nos encontramos hace unos días Borja dijo algo a lo que le he estado dando vueltas, y es que creía que si él hubiera dirigido la película no habría sido un éxito tan grande. Ya os comenté que a mí no me gustó ni la puesta en escena ni esa música como de “dabadabadaba” tipo años sesenta. Y sin embargo, me reí mucho. ¿Creéis que sí que hay un estilo en comedia a priori más comercial?
Borja: No lo sé. Tampoco lo dije por hacerme más “cahierista”, por decir que la peli dirigida por mí habría sido mejor. En absoluto. Pero creo que por ejemplo, el personaje de Amaia habría sido diferente, más hosco, y creo que la clave del éxito de la peli es su amabilidad, su tono caricaturesco y blanco.
Diego: Más que en aspectos técnicos, creo que Emilio ha sabido abrir la película a un público mucho más amplio del que nosotros teníamos en mente, se han simplificado detalles para que se descojone desde el adolescente hasta el abuelo, y si se habla del taquilla es importante este giro.
Borja: Todas las críticas que ha tenido Emilio sobre su puesta en escena las he tenido yo con mis dos pelis como director. El hotel de “No controles” no era la apoteosis del diseño de producción precisamente.
Diego: Jajaja.
David: Yo tenía casi una lucha interna viéndola… como que, vale, no me gustaba formalmente (tampoco es que me horrorizara) y a la vez me estaba riendo mucho. Y no soy de los que se parte de risa con facilidad en el cine. Me preguntaba si la comedia no sería un tanto incompatible con cierta complejidad formal.
Borja: Yo creo que es compatible. Tras “No controles” reflexioné un montón sobre esto. Una cosa es el estilo invisible de Cukor y Hawks y otra cosa es la inexpresividad. Creo que en mis pelis como director he confundido el estilo invisible con el estilo inexpresivo.
Diego: Yo aquí siempre recuerdo una cosa. Cuando se intentó hacer un piloto de “Que vida más triste” con dire de foto, realizador, etc… los mismos guiones no tenían ni puta gracia. Para mí, muchas veces, la comedia funciona mejor cuando la forma no luce demasiado.
Borja: Pero una comedia rodada con intención es más divertida que una comedia “retransmitida”. Ejemplos como Edgar Wright y Javi Ruiz Caldera lo demuestran. Pero entiendo lo que decís. Lo importante es saber dónde está la gracia y que la puesta en escena lo refuerce. A veces reforzarlo es dejar la cámara quieta. A veces puede haber un chiste de movimiento de cámara o un corte concreto.
Diego: En este sentido, los Farrelly son unos superdotados
Borja: Los mejores.
Diego: Hay algunos gags de “Carta blanca” que no se pueden contar mejor.
Borja: La escena del pedo líquido.
Diego: El pedo líquido, o la paja en el coche con la policía mirando.
Borja: Aguantan plano y cortan en el momento preciso. Y viene un plano de expresividad muy graciosa. Sí creo que se puede hacer comedia con la puesta en escena. El tema es reforzarlo.
David: Claro.
Borja: Y creo que lo último que he dirigido lo hace mejor que antes. Si ves el corto “Democracia” o “Aúpa Josu”, hay una intención de cambio.

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“Democracia”.

David: Si, a mí los dos me han gustado mucho. Y me parecen muy bien dirigidos.
Borja: No es que sea una puesta en escena apabullante, no es formalismo, es lo que le pega a la historia. Y la bronca que me cayó cuando Diego vio “Democracia”…
Diego: No me acuerdo qué dije exactamente, pero cuando vi el corto pensé: “No me jodas, hacemos dos pelis… ¡¿y diriges así AHORA?!”.
Borja: Diego y yo estábamos de acuerdo en que por ejemplo, “No controles” tenía una apariencia mucho más pobre de lo que habíamos imaginado. Por culpa de las condiciones de producción y por la mía. Ahora he aprendido a localizar, a no contenerme… Es muy de colegio de curas eso de no presumir. De ahí una puesta en escena tan sosa en mis dos primeras pelis. Muy jesuita.
Diego: También has aprendido a coger una entrevista sobre guion y que acabemos hablando de ti sin que nos demos cuenta. Esto antes no te salía.
Borja: Jajajaja.


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