VIAJE AL CENTRO DE MI OMBLIGO

3 diciembre, 2015

por Enrique Herrero (‘Sé lo que hicisteis’, ‘El club de la comedia’).

Hace un par de semanas, gracias a la publicación de mi post “Cuatro años en paro“, pude hacer un análisis sociológico viendo los comentarios que despertó en diversos lugares de Internet.

Entré para investigar primero en Menéame, después en Twitter,  y finalmente en Videosdegatitoslocos.com. Reconozco que lo último fue por vicio, pero es que hacen cosas tan graciosas, los condenaos…

Llegué a varias conclusiones: que hay gente muy maja por el mundo, que si todos los cuñados saltaran a la vez no pasaría nada porque no se pondrían de acuerdo en cuál es el mejor momento para saltar, y que si quieres acojonar a un gato solo tienes que enseñarle un pepino.

Después, y tras largas horas de investigación, localicé este texto que procedo a compartir con ustedes:

“Cómo son los guionistas parados de larga duración”

Los guionistas parados de larga duración no utilizan el coche, se transportan en unicornio, el unicornio mágico que les dan en la tierra donde viven, el planeta de la fantasía.

En el planeta de la fantasía hay unicornios pero no hay Internet, lo cual explica por qué no saben que existe algo llamado YouTube. Ese mágico lugar donde podrían subir sus vídeos, ganar dinero ipso facto, y acabar escribiendo un libro. Rectifico,ese mágico lugar donde podrían subir sus vídeos, ganar dinero ipso facto, y acabar diciendo que han escrito un libro cuando en realidad se lo ha escrito un señor.

Los centros educativos organizan combates entre ellos, combates en los que los profesores pelean hasta la muerte para pagarles la matrícula, el curso, y hasta la limusina para llevar a Becky al baile de graduación. A pesar de ello no estudian para reciclarse porque son unos vagos.
(Peor para ellos, mejor para la dulce Becky. No se la merecen…)

Cuando no residen en el planeta de la fantasía es porque están en La Moraleja, y es que son unos niños ricos que proceden de familias extremadamente adineradas. De hecho tienen tanto tanto dinero que cuando se acaban la Nocilla tiran el vaso.

Como habitantes del planeta de la fantasía están exentos de ir a entrevistas de trabajo para cualquier labor que no sea de guionista. El resto de trabajos para ellos son vulgares, ellos solo utilizan las manos para teclear, lo cual es normal, la mayoría son feos.

A pesar de su aspecto hay que tener cuidado con ellos. Si hubieran podido habrían matado a Galileo Galilei bajo el lema “La tierra no gira alrededor del sol, gira alrededor de nuestros ombligos” (la manera de ejecutarle habría sido a base de contarle sus horribles chistes)

Porque aunque os hayan hecho gracia con algún chiste, con algún vídeo, o con algún programa en el que hayan trabajado, que no os engañen, no tienen gracia porque lo digo yo que tengo Wifi.

(Extraído de Cuñaopedia)

Sé lo que estaréis pensando ahora:

-Increíble, Carmen

-Así es, Iker…

Pero esto en resumen es lo que piensa una parte importante de la población sobre los guionistas parados de larga duración.

Así que tened cuidado, compañeros, si señores con gabardina os regalan chicles con calcamonías no los aceptéis, no llevan droga. Si desconocidos hablan con vosotros, salid corriendo, podrían ser cuñaos. Y si salís poneos una rebequita que por las noches refresca, y siempre la podréis vender para pagaros un cubata en un bar donde haga calorcito.

Por mi parte me despido ya, que me he dejado el unicornio en doble fila.

Muchas gracias por vuestro tiempo, de nada por el mío.

Recuerda que hasta el próximo 10 de diciembre puedes participar en el sorteo de seis ejemplares del libro Objetivo Writers’ Room. Las aventuras de dos guionistas españoles en Hollywood. Sólo tienes que rellenar este formulario:

(Participar en esta promoción supone que has leído y aceptas lo que se dice en nuestro disclaimer sobre Protección de Datos personales.)


CUATRO AÑOS EN PARO

19 noviembre, 2015

por Enrique Herrero (‘Sé lo que hicisteis’, ‘El club de la comedia’).

Hoy hago cuatro años en el paro, o lo que es lo mismo 1460 días, o  2102400 minutos, o 96595468446682268716859 actualizaciones de la base de datos de Avast!. Cuando veía por televisión a gente que llevaba tanto tiempo en paro pensaba: “Tiene que ser una gran putada”, y ahora que lo estoy pienso: “Es una gran putada”, lo cual demuestra que además de guionista soy “mazo empático tía”

Pero mi vida no siempre fue así…

… Corrían los locos años 2000-2010, no existían políticos con coleta, los cuñados presumían de lo poco que contaminaba su Volkswagen, y Ricky Martin solo salía del armario para sorprender a niñas jugando con su perro y un bote de mermelada.

Por mi parte, tras acabar mis años de estudiante de dirección de cine que llevaba una pulsera Power Balance, me encontré con una sorpresa, la desaceleración no era desaceleración, era una crisis, a pesar de ello durante los años de escuela de cine trabajé en una productora (que ya no existe por culpa de la crisis), hice vídeos para otra empresa (que ya no existe por culpa de la crisis) y ahora vendría bien que pusiera que hice algo más y acabarlo con: “(que ya no existe por culpa de la crisis)” para cerrar mejor el párrafo, pero sería mentira, así que lo siento, aunque eso sí, para compensar lo cerraré con una palabra que nunca falla como cierre: ojete.

Como en aquella época todavía no hacía falta participar en “Los juegos del hambre” para obtener una plaza en un curso del paro, hice uno en una tele local donde además acabé teniendo un programa de humor. También dejé currículums en productoras que amablemente (o no) me ignoraban (sí o sí), hasta que me enteré de que en una productora hacían un máster de guión que te aseguraba prácticas, ¡¡¡ESTA ES LA MÍA!!! Grité mientras intentaban beber de mi cerveza en un bar, y luego ya después me inscribí en el máster.

Durante el máster tuve la suerte de asistir a clases impartidas por la gente que más sabe de guión de televisión, y la mala suerte de que muriera mi abuelo al que quería muchísimo, y que además coincidiera con mis miniprácticas en el programa en el que por mi perfil pensaba que más encajaba (no diré el nombre del programa por no comprometer a Wyoming) pero lo que si puedo decir es que debido a la muerte de mi abuelo tuve que hacer un Intermedio en mis prácticas, lo cual me impidió mostrar mis virtudes, mis defectos, y mis camisetas con mensajes divertidos en la redacción de ese programa que ponen antes de la hora de la cena y en el que no salen hormigas.

Wyoming-intermedio

El máster fue pasando, y en la muestra de trabajos tuve la fortuna de que a varios directores de programas les gustara mi vídeo de proyecto final de máster, así que casi al día siguiente ya estaba trabajando en uno de mis programas favoritos. Un día se me acercó un hombre y me ofreció caramelos, pero eso es otra historia… Un día se me acercó un hombre en el trabajo y me ofreció irme a un programa mítico de la tele que se iba a volver a hacer, yo le dije con total tranquilidad, que si a los del programa en el que estaba no les importaba, por mí genial. Más tarde descubrí que ese hombre al que traté con respeto pero sin mucha ilusión mientras pensaba “¿Y este hombre quién es?”  era uno de los mejores directores de programas que hay en la tele.

En el nuevo programa empezamos siendo muy poquitos, me encontraba trabajando con guionistas pata negra, aunque reconozco que estuve cohibidillo debido a la distancia en el tema de la edad y en la jerarquía, me reía muchísimo con mis compañeros. En ese tiempo todo pintaba bien, hacíamos buenas audiencias, gané un concurso de monólogos, y las mujeres se volvían locas por mí. (Una de esas tres cosas es mentira, pero como no he puesto mi foto en el post no podéis saber cual de las tres es).

Con el tiempo en la productora cancelaron varios proyectos, lo cual hizo que recolocaran a guionistas fijos de la productora en el programa, lo que fue positivo porque también eran pata negra y muy buena gente. Pero teniendo en cuenta sus incorporaciones, y las de los becarios que iban rotando, había tanta gente que cuando pasaban al lado de nuestra redacción nos preguntaban: “¿Esta es la cola para entrar en el Primark?”, así que cuando se me acabó el contrato me fui a la calle. (Dato: La anécdota del Primark podría no ser cierta).

Antes de dejar la productora le di mi currículum y un dvd con mis mierdas a uno de los directores a los que les gustó mi proyecto de final de máster, lo que provocó que a los dos días de estar en paro me volvieran a llamar para otro programa. Las cosas volvían a ir bien, además de estar en el número uno en Youtube con un vídeo, trabajaba en un nuevo programa con un equipazo, con un director que confiaba totalmente en mi trabajo, teniendo yo más rodaje, y estando más suelto, pero de lo de mi colon irritable hablaré en otra ocasión.

Por desgracia esta vez las audiencias nos acompañaron, pero hasta la cola del paro, o eso parecía… cuando la cancelación ya era un hecho, el director del programa anterior en el que estuve me llamó para que fuera al nuevo programa que iba a hacer en otra productora, parecía que tuviera una flor en el culo… pero como he dicho antes, de lo del colon irritable hablaré en otra ocasión.

Nuevo programa, nueva productora, pero con el director que me dio mi primera oportunidad en un proyecto grande, con los guionistas del primer programa con el que estuve tras acabar el máster, y con unos presentadores de Champions. Estaba claro que si a todo lo anterior le sumábamos mi buena suerte, nada podía ir mal, y así fue, no fue mal, fue fatal, aunque aguantamos bastantes meses, los informes de las audiencias eran tan tristes que parecía que en vez de Kantar Media los hacía Isabel Coixet.

Así que a pesar de currar con un equipo cojonudo, ingeniosos, buena gente, y currantes, nos fuimos a la puta calle, y de esto hoy hace cuatro años.

Debo suponer que poco antes sin darme cuenta, miré a un tuerto que se me cruzó con un gato negro en la mano mientras pasaba por debajo de una escalera vestido de amarillo cantando canciones de José Vélez: Primero cancelaron el programa, después ganó Rajoy las elecciones, al poco tiempo primero murió mi perro, y al poco mi adorada abuela, vamos… que todo eran buenas noticias, pero Dios aprieta pero no ahoga, por eso para animarme me llamaron de un programa de otra productora, me ofrecieron un buen trabajo, me pidieron mis datos, y me incorporaba el lunes de la semana siguiente, todo genial salvo por una cosa, la cadena decidió cancelar las contrataciones el viernes, así que Dios ahogar lo mismo no ahoga, pero te mete unas patadas en los huevos que son de penalti y expulsión.

Y durante estos cuatro años de paro esta ha sido la gin tónica general, en el mejor de los casos proyectos que no se llegan a hacer, en el peor colaboraciones sin cobrar en las que no te devuelven los emails, sitios en los que descartan por ser mayor de 30… lo mejor que puedo decir es que en ningún sitio se han chupado el dedo, me lo han metido en la oreja, y luego me lo han dado a oler (en ningún sitio buscando trabajo de guionista, que buscando “de cualquier cosa” ya es otra historia)

Mentiría si dijera que no echo de menos la pasta, ¿quién no va a echar de menos esos macarrones gordos y aceitosos del comedor de Glob… ehh… de esa productora?, pero he de decir que una de las cosas que más echo de menos de menos de no trabajar es no trabajar, me encantaba sentarme, abrir la escaleta, que me dieran mi tema, y ponerme a escribir, y todo eso rodeado de gente ingeniosa. Porque sinceramente, después del de probador de nuevos sabores de Donuts, ser guionista es el puto mejor trabajo del mundo, y no tengo del todo claro que haya gente a la que le paguen por comer Donuts.

De mi trabajo como guionista lo mejor que me llevo es la cara de orgullo que tenía mi padre cuando viendo la tele le decía: “Esto lo he escrito yo”, sin su ayuda no habría podido llegar nunca a ser guionista. Por desgracia, a pesar de su juventud y su extrema bondad, el cáncer se lo llevó hace unos pocos meses, pero hasta en su última época presumía de las cosas que hacía su hijo, salvo cuando me dejaba dada la luz de la habitación y me iba al salón, que eso no le hacía presumir, le hacía maldecir.

No sé si mi situación cambiará o no, y no le culpo solo a la mala suerte, el hecho de haber priorizado el tiempo con mi familia, amigos de toda la vida, etc… me ha condicionado a la hora de no hacer nuevos contactos, y de no mantener los que tenía en un mundo en el que las ofertas de trabajo no salen en Infojobs, y en el que tampoco existe la figura del agente de guionistas.

Solo espero que si lees esto, necesitas a alguien en tu equipo, y te apetece, me escribas para hacer una prueba, que si lees esto y te encuentras en la misma situación veas que no eres el único (que quieras que no algo de consuelo da) y que si quieres dedicarte a ser guionista veas que tiene cosas muy bonitas, pero que también tiene otras que son todo lo contrario… Ah, y que si me escribes para que te diga como funciona el máster de guión que realicé y me molesto en responderte, que al menos me mandes un mail para darme gracias, que aunque parezca sorprendente, hay gente (en plural) que no lo hace.

Muchas gracias por vuestro tiempo, de nada por el mío.


A %d blogueros les gusta esto: