GUIONISTAS QUE SON NOTICIA, PELÍCULAS QUE HAY QUE VER Y OTROS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

19 junio, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. El primer enlace de esta semana es una recomendación. ‘Todos tus secretos’, el primer largometraje del Manuel Bartual, ya está disponible en todas las plataformas online. Es una de las películas más interesantes de los últimos años –tanto que hemos entrevistado a su responsable hasta en dos ocasiones en este blog– y merece la pena verla. En este artículo de Cinemanía podéis encontrar, además de dónde disfrutarla, un fragmento de cómo se hizo la película.

2. Guillermo Zapata no es el único guionista que ha sido noticia esta semana. El bloguionista Carlos López también lo ha sido, y sin tener que dimitir de ningún cargo público. Todo lo contrario. Gracias a Fórmula TV hemos podido saber que Carlos es el nuevo fichaje de Bambú para su serie ‘La Embajada’.

3. Sin embargo, uno al que se le echa de menos por no tener muchas noticias suyas últimamente es a Enrique Urbizu. Mientras esperamos que su próximo proyecto no se retrase mucho más podemos revisionar sus películas o ver cómo explica las claves del género policiaco.

4. Y de un maestro a otro. Martin Scorsese tiene una lista de 85 películas que hay que ver.

5. Así que, hablando de Scorsese, el guión de esta semana va a ser una película suya. ¿Qué tal ‘El lobo de Wall Street’, escrita por Terence Winter?

6. Por cierto, el Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, en el que algunos bloguionistas imparten sabiduría y mano dura, ha vuelto a ser considerado como el mejor máster dentro de la categoría de Comunicación Audivisual en el ránking anual de El Mundo.

7. Cuando era un adolescente obsesionado con la comedia, Judd Apatow se dedicaba a entrevistar a sus cómicos favoritos en un programa de radio para aprender de ellos. Y ahora que es un director, guionista y productor de éxito todavía obsesionado con la comedia ha decidido recopilar esas entrevistas en su libro ‘Sick in the Head’. En este enlace podéis leer una entrevista en la que habla sobre esas conversaciones y la importancia que tuvieron para él.

¡Buen fin de semana!


ENTREVISTA A MICHEL GAZTAMBIDE

3 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

Casi diez años separan los estrenos de ‘La caja 507’ y ‘No habrá paz para los malvados’, dos películas que ya son clásicos del cine negro español. Fueron elogiadas por la crítica y, en el caso de la segunda, triunfadora en los Goya. La última sesión de los Martes de DAMA del mes de enero estuvo dedicada a analizar estas dos películas de la mano de Michel Gaztambide, coautor de ambos guiones junto a su director, Enrique Urbizu. 

Gaztambide centró su charla en contar a los asistentes el proceso de trabajo de ambos proyectos, desde el germen de la historia a la documentación que llevaron a cabo para desarrollar el guión. Fueron dos horas que, sin duda, cualquier guionista hubiese estado encantado de escuchar. Por eso, no dejamos pasar la oportunidad de hacerle algunas preguntas.

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El guionista Michel Gaztambide.

Al comienzo de tu charla en los Martes de DAMA hiciste un recorrido apasionante por los orígenes del thriller, donde demostrarte ser un gran experto en el asunto. ¿Cuándo empezó tu pasión por el género?

Para mi generación tanto la literatura como el cine negro están en el principio de nuestra formación. Es un género fundacional para muchos de nosotros. Siendo muy jóvenes vimos ‘El Padrino’ en un cine. Y devoramos la colección de Bruguera libro amigo. Descubrimos a los clásicos. Y a los autores españoles y europeos. Yo, además, tuve la suerte de nacer en Francia: país apasionado por el género negro con una larga tradición tanto a nivel editorial como cinematográfico. Luego he vivido en Euskadi. El tardofranquismo, la transición, la sangre… Supongo que introduciendo todo esto en una batidora y agitando sale lo que sale…

¿Qué lecturas y películas fueron las que te marcaron? ¿Cuáles son tus referentes?

Muchos. El cine americano de los 70. Las películas francesas de Melville y Clouzot… Más tarde ‘Érase una vez America’ de Leone. Los novelistas clásicos: Simenon, Thompson, Himes, Hammet, Goodis, Chandler, McBain… Más tarde Ellroy.

Según contaste, de ‘La caja 507’ Enrique Urbizu y tú hicisteis 17 versiones de guión, siete de ellas oficiales. También que fue un proceso muy duro dado que fue una película que nadie os pidió y porque llevabais mucho tiempo sin estrenar nada. ¿Recuerdas algún momento en el que estuvieseis cerca de desistir? ¿Qué fue lo que os empujó a seguir en los momentos complicados?

De haberlos los he olvidado. Un guión siempre es un proceso de altibajos. Mejor saberlo y no venirse abajo cuando vienen mal dadas. El guión de ‘La caja 507’ era especialmente complicado. Por lo que había que contar, lo complejo que era transmitir las tramas de corrupción al espectador… y que se entendiera mínimamente. ¿Lo que nos empujó? La historia. La certidumbre de que ahí había una película y el obstinado convencimiento de que al final sabríamos contarla.

Cuéntame más sobre ese “guión 0” del que hablaste, ¿qué trabajáis en él?

Llamamos “guión 0” a la primera versión. Por primera vez se llega al final, se abarca toda la historia… pero abundan los defectos, es carne de reescritura. Por eso se le llama 0. Digamos que es el primer esbozo a partir del cual uno construye –tras distintas versiones– el guión definitivo.

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Gaztambide leyó algunos documentos sobre los que trabajaron él y Urbizu.

Mientras que ‘La caja 507’ fue un proyecto propio, ‘No habrá paz para los malvados’ fue un encargo. Nos contaste que Enrique y tú hicisteis una sinopsis que, pese a que encantó a vuestros clientes, no era más que “declaración de intenciones”, ¿por qué? ¿Necesitasteis seguir trabajando algún aspecto más de la historia para avanzar?

Bueno, eso no es exacto. ‘No habrá paz para los malvados’ es una historia nuestra, no un encargo. Otra cosa es que, una vez presentada la sinopsis, hubiera un contrato de desarrollo… Y en cuanto a la segunda parte de la pregunta, necesitamos seguir trabajando en la medida en que la sinopsis es apenas un resumen, el esbozo de unas líneas argumentales. El “qué” se quiere contar. Pero faltaba el “cómo”: el desarrollo del argumento, la tornillería… El alma de la historia que solo aparece con el guión.

Para el personaje de Modesto Pardo en ‘La caja 507’ os documentasteis con tesis sobre personas que habían perdido a sus hijos. ¿Cómo fue el proceso de creación de un personaje como Santos Trinidad?

Para Modesto esa fue solo una línea de investigación. La afirmación que haces es equívoca en ese sentido. La base de Modesto es el ciudadano medio español. El que vivía la especulación inmobiliaria como algo ajeno, como quien oye llover. Hasta que, en el caso de Modesto, le afecta directamente a partir de la muerte de su hija.

En cuanto a Santos Trinidad nos basamos fundamentalmente en el arquetipo clásico del policía acabado. Enrique escribió un artículo* sobre el personaje en el cine negro que es excelente y en el que estaba prácticamente todo el diseño de semejante señor.

*Dicho texto se puede encontrar en este libro

El guionista Rafael Cobos dijo en una entrevista que le hicimos para esta web que a él la documentación le parece un “proceso golosísimo”, con el que disfruta mucho. ¿Opinas lo mismo? ¿Continúa vuestro proceso durante la escritura del guión?

De acuerdo totalmente con Rafael. Y el proceso de documentación es continuo. Digamos que somos archivos con patas.

¿Recuerdas algún dato o información que te sorprendiese especialmente mientras leías noticias, sumarios o similares?

Uno tiene una edad, y vive en un país en que es muy difícil que le pueda ya sorprender alguna cosa.

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La charla tuvo lugar, como siempre, en la Cineteca del Matadero de Madrid.

Dijiste que no tendría mucho sentido hacer una película sobre corrupción como ‘La caja 507’ en la actualidad pero que sí lo tendría hacerlo en forma de comedia, algo que ya estabais haciendo Enrique y tú…

Creo que en estos momentos la situación es tan extremadamente enloquecida que solo el esperpento puede aspirar a retratarla.

¿En qué proyectos te encuentras trabajando actualmente?

Como siempre, dos o tres proyectos. Decía Victoria Abril que traía mala suerte hablar de los proyectos. Yo no le voy a llevar la contraria.

Recomendaste a los noveles no empezar en el guión con un thriller porque es un género muy difícil, ¿cómo fue tu primer guión?

Un thriller que dirigió Félix Rotaeta: ‘Chatarra’. Ves que “consejos vendo pero para mí no tengo”.

A lo que me refería es a la dificultad que tiene el género per se. Hay que ser fiel a los arquetipos, atar bien todos los cabos y además también ser original. Si es tu primer proyecto y te sale mal, o regular – que casi es peor -, puedes pensar que no vales para el oficio. Y ese puede ser un diagnóstico equivocado. Lo que puede haber pasado es simplemente que el género era especialmente exigente para una primera vez.

Fue muy interesante cuando nos hablaste sobre tus ejercicios de creatividad: numerología, asociación de palabras siguiendo las letras del abecedario… ¿Cuándo empezaste a usarlos? 

Algunas cosas las he hecho desde el principio. Sobre todo las que tienen que ver con la creación del personaje. Siempre he hecho fichas muy extensas y detalladas. Los demás ejercicios tienen que ver con una sensación que tengo y es que la imaginación de uno suele ser muy repetitiva. Y me esfuerzo activamente por contaminar la mía con todo tipo de estímulos externos. Los ejercicios me sirven para eso… Y para no estar quieto esperando la inspiración. Para ir a buscarla picando piedra.

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La conferencia organizada por DAMA tuvo una gran acogida.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 11

6 mayo, 2014

Algunos de los autores que firman en este blog, como Natxo López, David Muñoz o Sergio Barrejón, son profesores del Máster de Guión de la Universidad de Salamanca, reconocido por el diario El Mundo como el mejor máster audiovisual de España. El año pasado, Bloguionistas invitó a los alumnos de la VIII Edición del máster a publicar sus impresiones sobre las clases. Este año, repiten la experiencia los alumnos de la IX edición repetirán la experiencia. Comienza una nueva temporada de Los Guionistas del Futuro. 

DOS Y DOS (NO) SON CUATRO

Por Alberto Prado y Carlos Martínez

Llega el mes de junio. La fecha esperada. Mientras esperas a licenciarte y que te echen de patitas en la calle, has de mirar opciones. Y muchas veces, ante la falta de puestos de trabajo, acabas optando por una alternativa: trabajar de aquello que te ha gustado siempre.

Nosotros siempre hemos sido de ver películas, sobre todo los últimos años antes del Máster. Además, ambos venimos de un entorno acostumbrado a escribir (en versiones más modestas, eso sí), por lo que la elección, que no era clara, fue cada vez más una realidad con el paso de los días. Dos y dos, sin duda, son cuatro.

Entonces llega tu momento. Optas por la mejor opción y escoges Salamanca. Te seleccionan y de repente ya estás allí, plantado en un máster que pocos conocen. Un día antes de iniciarse el curso ya estás reunido con tus compañeros en un gran ambiente que se mantiene a lo largo del año. Todos juntos aprenderemos aspectos importantes de un buen guión.

–       Un personaje necesita un conflicto

El primer objetivo de todos nosotros era formar parte del máster, para lo que debíamos haber pasado un proceso de selección basado en nuestros trabajos y proyectos creativos. Una vez en el máster se suda mucho, y te puedes llegar a tirar de los pelos con tus compañeros de grupo, pero sin conflicto no hay guión; y aunque te sientas más perdido que Tom Hanks en La Terminal, todos los conflictos se resolverán tras intensas jornadas de sinopsis, tratamientos y escaletas.

A pesar de no ser tan lúgubre como la habitación de hotel de Barton Fink, en el aula del máster se escuchan desde el inicio sentencias lapidarias que retumban en tu mente y te hacen considerar el abandono, tales como «si eres guionista, tu apellido en cierto momento pasa a ser ‘fracaso’», o «solo un pequeño porcentaje de vosotros acabará viviendo de esto». Dos y dos no son cuatro, piensas.Pero entonces recuerdas otra cita recurrente: «Si pensais que ser guionista no es lo vuestro y no sabéis que hacéis aquí, es que vais por el buen camino en este oficio.»

Las ganas de escribir se animan escuchando a los mismos profesionales decir cosas como «hasta Tarantino la ha cagado con un guion o al principio hay que equivocarse, lo que es imposible es que alguien novel haga Chinatown».

 

–       Ten en marcha dos o tres proyectos y conoce como venderlos.

Hatem Kraiche lo dejó bien clarito, un guionista no puede estar trabajando en una sola idea. Esta idea compagina con nuestros tres talleres paralelos a lo largo del módulo de cine: taller de escritura de largo, de corto y de escenas.

El autor tiene que conocer su trabajo como nadie, y saber exponerlo de forma efectiva. Cada ponente te enseñará lo suyo y lo defenderán a capa y espada, como si de una venta ante el productor se tratara, así que exprime bien lo que saben de su trabajo y como lo cuentan. Como nos aclaró Paco Cabezas según su propia experiencia, nunca sabes a dónde te pueden llevar tus proyectos.

 

–       Escribe sobre lo que te gusta

Todos tenemos mil historias que contar. Por eso, aprovecha para escribir la tuya mientras haces el máster. Si escribes sobre algo que te gusta o crees que merece la pena ser contado, la mera necesidad creativa hará que el resultado sea mucho más satisfactorio.

 

–       La documentación es muy importante

Incluso el 50% de un buen guión puede ser una gran documentación, el autor debe conocer mejor que nadie que les pasa a los personajes en su contexto. Una buena organización e interés en la lectura pueden ser de gran ayuda. Una buena forma de empezar es el método “1,2,7,14”.

 

–       Escribir es reescribir

Es sin duda el paradigma de nuestro máster. Las cosas no salen a la primera, y para conseguir algo que valga la pena hay que desechar otro tanto de muchas más páginas de extensión. Por eso, parece adecuado finalizar con la sentencia de un grandísimo profesional que pensamos debería ser norma fundamental de cualquier futuro guionista como nosotros y una buena forma de describir este oficio. La cita corresponde a la despedida de la masterclass de Enrique Urbizu:

 

«Así que ya sabéis, a reescribir y reescribir; nada de tocarse los cojones»

 


III ENCUENTRO DE GUIONISTAS: CAPÍTULO DOS

21 octubre, 2013

por Alberto Pérez Castaños. Fotos de Natxo López.

Se acabó. El III Encuentro de Guionistas de Bilbao llegó a su fin con un montón de profesionales del audiovisual repartidos por la ciudad, a altas horas de la madrugada, realizando actividades que no estoy seguro de estar autorizado a describir en este espacio. En cualquier caso, no hubo que lamentar problemas de ningún tipo y todo el mundo regresó a casa como vino: sin deudas con la justicia.

Pero antes de la actividad nocturna se desarrolló el segundo día y último día del Encuentro. Se llevaron a cabo tres paneles: uno dedicado a la convergencia y la transmedialidad, con Daniel Resnich y Julio Garma. Un tan interesante como preocupante debate sobre la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual a cargo de los abogados José Luis Domínguez, Tomás Rosón y Pablo Hernández; y el broche final con la absolutamente genial conversación entre Jorge Guerricaechevarría y Enrique Urbizu.

Como en el capítulo anterior, aquí van las frases más destacadas de la jornada:

Panel 4: Convergencia y transmedialidad

Daniel Resnich:

“La fórmula del transmedia es tener una buena narrativa dividida en diferentes soportes”.

“Un guionista transmedia organiza el caos de contenido por cada plataforma narrativa cohesionada”.

“La hibridación de los géneros también puede transmediarse”.

“Montamos el primer concurso de guión transmedia de España y nos llegaron 51 proyectos”.

Julio Garma:

“La clave es crear contenidos de calidad con marcas detrás y que éstas no molesten“.

“Hay que romper el tabú de que el proyecto sea sólo nuestro y tener la capacidad de buscar a las marcas”.

“La serie Are you app? trabaja con Movistar y éstos no se meten en absoluto en los guiones. Tienen libertad absoluta”.

“La fórmula para generar impacto es calidad + frecuencia + largo plazo”.

Si os interesa, el material proyectado en ambas ponencias puede obtenerse aquí.

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Mesa de debate: La reforma de la Ley de Propiedad Intelectual

Tomás Rosón:

“Con la excusa del caso Padawan el Gobierno desmontó el sistema de remuneración por copia privada: de 100 millones a cinco”.

“A consecuencia del nuevo sistema el usuario ha visto muy reducido su derecho a realizar copias privadas de obras protegidas”.

“No sólo han perjudicado a los autores, también a los usuarios, y sin necesidad. La ley anterior ya preveía excepciones”.

“Esta reforma debería haber esperado a ver la directiva europea que se está preparando”.

Pablo Hernández:

“Una entidad de gestión de derechos no es más que un marco institucional para mejorar las condiciones del autor”.

“Lo que ha hecho el legislador es decir que cualquier persona jurídica puede dedicarse a la gestión de derechos de autor. El legislador ha abierto la barrera a la mercantilización de la cultura”.

“El legislador está imponiendo reglas a las entidades de gestión que anulan la voluntad de los socios”.

José Luis Domínguez:

“Lo que está haciendo el Gobierno con los autores es una auténtica aberración”.

“Ahora mismo estamos en el Consejo de Estado y estamos muy preocupados”.

“Mientras debatíamos en el Congreso, el consejo de ministros anuló nuestra petición”.

“Mi hija va a 2º de bachiller, su profesor mandó a la clase unos libros para leer y les dijo que no hacía falta que los comprasen, que él los pasaba por correo. Ella le dijo que eso era ilegal, que se lo había dicho su padre. Él le respondió que su padre era un listillo”.

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Conversación entre Enrique Urbizu y Jorge Guerricaechevarría moderada por Carlos Molinero:

Jorge Guerricaechevarría: “En comedia me ha pasado que esperaba que algo le hiciese gracia al público y no fue así. Y al contrario también. Ver una comedia solo y verla en una sala llena de gente no tiene nada que ver”.

Enrique Urbizu: “Es difícil medir la respuesta del público en un thriller. A veces no sabes si están en tensión o si se han dormido”.

J.G: “Capra grababa el sonido ambiente de las salas donde ponían sus películas, y analizaba la reacción del público minuto a minuto”.

E.U: “Aclarar el tema de la película es la primera gran decisión formal. Yo nunca he cambiado el tema de la película mientras la escribía, pero sí el enfoque”.

J.G: “No me gusta saber el tema de la película cuando la empiezo. Prefiero ver qué me dan la situación y los personajes”.

E.U: “En mi caso, si prefiero saber de qué va la película”.

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J.G: “El germen de la película puede venir de cualquier cosa. Un personaje, una situación, una escena…”.

E.U: “La caja 507 nace de un paisaje. Y en No habrá paz para los malvados llevaba años con Santos en la cabeza”.

J.G: “En los bloqueos llega un momento en el que hay que parar y meter la cabeza en otra cosa. Con el tiempo termina llegando la solución”.

E.U: “Cuando me bloqueo me voy con Mikel al burguer”.

J.G: “Cuando eres joven, te fuerzas a terminar un guión en unos meses. Luego vas aprendiendo a dejar las cosas en barbecho. Hay veces que empeñándote en acabar la historia, la machacas”.

E.U: “Yo soy un guionista tardío; pienso como un director, me cuesta un horror hacer escaletas”.

J.G: “Una escaleta es una herramienta útil porque así es más fácil manipular que el guión”.

E.U: “Nosotros hacemos escaleta pero a corto plazo, para poder seguir escribiendo la historia”.

J.G: “Los diálogos son importantes, pero es algo secundario. Un guionista tiene que pensar en imágenes. Una buena película, si está bien narrada en acciones, puede entenderse sin diálogos”.

E.U: “Es horrible cuando en un guión se lee un ‘vemos’”.

J.G: “La ventaja de trabajar con el director es que vas viendo cómo visualiza la película y eso siempre ayuda a la hora de escribir”.

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E.U: “Tenemos la obligación ética de contar lo que estamos viviendo. Ya vale de contar polladas”.

J.G: “Un productor me dijo: ‘Lo tengo claro. Primero fueron los zombies, después los vampiros. Lo próximo van a ser los ángeles'”.

E.U: “Trabajar sobre hechos reales es como doblar hierro. Porque en los guiones todo tiene un porqué, pero la vida real no”.

J.G: “Los hechos reales pueden ser mucho más inverosímiles que una historia inventada. Ficcionar hechos reales no es hacer un documental. Es utilizar la realidad para contar tu historia”.

E.U: “A veces parece que los periodistas sólo se interesan por el lado negativo y peleón del guionista”.

J.G: “Si recibir caña sirve para incentivarte, se avecina una edad de oro en el cine español”.


VE A BILBAO

14 octubre, 2013

por Alberto Pérez Castaños.

Hola, me presento: me llamo Alberto Pérez Castaños y soy guionista. De los que están empezando. Guionista novel. Novato. Inexperto. Y también sorprendido. Resulta que, pese a mi inexperiencia, con este artículo ya van la friolera de DOS los que publico en Bloguionistas. Casi nada. Dos más que Almodóvar. Tras el primero –escrito a cuatro manos–, no sólo di por hecho que jamás volvería a publicar en este espacio, sino que llegué a temer que la Policía del Guión me encarcelase y me prohibiese escribir de por vida. Pero no fue así, y de ahí mi sorpresa; sigo en libertad, escribiendo las mismas idioteces de siempre y, además, me dejan volver a Bloguionistas.

El motivo es el III Encuentro de Guionistas que tendrá lugar en Bilbao a finales de esta semana y que me encargaré de retransmitir en vivo y en directo desde el Twitter de la web. Será como una especie de Carrusel Deportivo del Guión, pero sin fútbol ni Pepe Domingo Castaño. Cobertura plena y sin anuncios cantados. Seguir la retransmisión es tan fácil como hacer click aquí:

Y si en lugar de una retransmisión seria y ecuánime, te apetece cinismo, prepotencia y marrullería, también puedes seguir a Sergio Barrejón, que amenaza con estar por allí haciendo de Manolo el del Bombo, sólo que sin bombo y animando al equipo contrario.

Usaremos el hashtag #3EGbilbao, así que no olvides incluirlo en tus tweets si quieres participar en nuestras conversaciones.

Por otra parte, quiero aprovechar que estoy aquí para decir que si estás leyendo esto, eres guionista y no vas a ir al encuentro, más te vale tener una buena excusa para quedarte en casa. Y no, no venir a Bilbao porque prefieres seguir mi retransmisión por Twitter desde tu sofá no sólo es una excusa pésima, sino que demuestra cierta demencia por tu parte.

Los organizadores del Encuentro no pueden estar haciéndolo mejor: están poniendo todo de su parte para facilitar transporte y alojamiento a todo aquel que ande justo de dinero; han puesto a disposición de todos descuentos en trenes y diferentes hoteles de la ciudad; te invitan a desayunar y a comer… Sólo les ha faltado alquilar una limusina conducida por Woody Allen para llevarnos al Museo de Bellas Artes, donde tendrá lugar el evento. Así que, ya sabes. Ve a Bilbao. Tienes hasta mañana para inscribirte. O para organizar lo de la limusina.

Además, también han organizado un programa realmente interesante. Se tratarán temas que nos interesan y preocupan a todos como la invisibilidad del guionista, la situación actual del sector, el acceso a mercados internacionales, los nuevos modelos de negocio… Todo esto en boca de gente como Nacho Faerna, Sergio G. Sánchez, Kike Maíllo, Josep Gatell, Teresa de Rosendo, Fernando Navarro y muchísimos más.

Si esto te parece poco, para cerrar el Encuentro han convencido a Jorge Guerricaechevarría y a Enrique Urbizu para que se suban a la palestra moderados por Carlos Molinero. Presumo que hablarán de guión pero, personalmente, pienso que merecería la pena aunque se pusieran a discutir sobre su receta personal para el arroz con costra.

Y por mi parte nada más. Si con lo que he escrito aquí no te dan ganas de ir al Encuentro, yo ya no sé qué más puedo hacer. Allá tú.


ESCRIBIENDO “OTRO VERANO”

16 septiembre, 2013

por Jorge Arenillas, guionista y director.

Esta historia se remonta a la primavera de 2010. Para entonces, llevaba casi dos años trabajando en la adaptación de una novela para dos productoras que acababan de tener un gran éxito conjunto. Como consecuencia de ello, nuestra adaptación se iba pervirtiendo más y más para convertir la película resultante en lo que todos pensaban que sería su pasaporte a los siguientes premios Goya. Habían saboreado la gloria y querían más.

Y yo me sentía desgraciado porque, mientras tres productores y un director trataban de meter sus ideas antagónicas en un guión hecho jirones, podía ver “la mejor película posible” alejándose de nosotros, desplazada por “la película más comercial posible”. Nada que no le haya ocurrido cien veces en su carrera a cualquier guionista de encargo, vaya. Pero después de dos años de dar vueltas sobre la misma historia como un perro que no se decide a tumbarse, se hacía muy difícil mantener la compostura cuando alguien “lanzaba una idea” que tú sabías desde el principio que era rematadamente idiota.

Como consecuencia de mi agotamiento mental, acabé recibiendo la llamada que consideraba inevitable, la del anuncio de mi sustitución por otro guionista. Bueno, esa frase no es del todo exacta. En realidad me enteré por terceras personas de que estaban tanteando a otros compañeros, antes de que me lo comunicaran oficialmente. Un modelo de trabajo muy americano, en definitiva: ir quemando guionistas o equipos de guionistas y sustituyéndolos por otros sobre la marcha. Aún me cuesta creer que Los Pitufos 2 tenga cinco guionistas acreditados.

Si mi pasión hubiera seguido puesta en gobernar aquel barco sin capitán, hubiera sido demoledor. Por fortuna, ella saltó por la borda unas semanas antes que yo y encontró un confortable atolón donde empezar una nueva vida. El nuevo objeto de mi pasión se llamaba Otro verano.

Tras un par de experiencias agridulces escribiendo para otros, me encontraba muy cerca de detestar sentarme delante de la página en blanco. Y no entendía cómo había llegado a eso. Yo era la clase de niño que arrastraba la máquina de escribir y un edredón hasta la terraza de mi casa, para poder mecanografiar a gusto a las nueve de la mañana de un sábado de invierno sin temor a despertar a mis padres. Creo que podemos llamar a eso vocación. Pero ya no recordaba la última vez que había escrito una página por razones no estrictamente económicas.

Reflexioné sobre ello y concluí que había llegado la hora de escribir mi primera película como director. Lo había intentado antes varias veces, pero siempre a merced del interés (o la falta de él) de productores, directores de desarrollo, comités de ayudas, etc. Esta vez estaba determinado a llegar hasta el final, como fuera. Escribiría la película que podía hacer con mis propios medios si fuera necesario.

Me lo tomé como un juego de mesa, como Misterio o La fuga de Colditz. Éste es tu tablero de juego y éstos son tus personajes: ahora crea una aventura a partir de ellos. En mi caso, el tablero era una casa de verano a mi disposición durante un mes entero. Pensé, bueno, si no podemos movernos en el espacio, movámonos en el tiempo: que la historia alterne pasado y presente, entrecruzándolos hasta confundirlos.

Uno de los motivos de mi infelicidad durante la escritura de mis guiones de encargo era hacerlo solo. Escribí tres guiones con Enrique Urbizu y lo pasamos bomba encerrados en aquel despacho durante año y medio. Quería recuperar aquella alegría. Miré a mi alrededor y encontré a mi coguionista mucho más cerca de lo que pensaba. Juanma Cuerda era mi amigo desde el colegio, ingeniero de profesión y con una recién descubierta (o al menos desarrollada) vocación por la escritura. Nunca había escrito un guión y, por ello, carecía de prejuicios sobre lo que se puede y no se puede hacer. No era ortodoxo. Era perfecto.

Juanma dijo que sí. Eso implicaba que sólo podríamos escribir por las tardes, cuando él acabara su jornada laboral. No tuve problema con eso: nunca me ha gustado escribir más de cuatro horas seguidas. El resto del día me lo paso dándole vueltas a la historia, pero soy incapaz de estar ocho horas delante del ordenador. Al final me cunden como la mitad, así que ya ni siquiera lo intento.

Lo único que me preocupaba de nuestro horario es que a duras penas íbamos a cumplir mi plan de rodar ese mismo verano, y si retrasaba el rodaje tendría que hacerlo doce meses (recordad que la película se llama Otro verano). Temía que el aplazamiento minara mi determinación. Al cabo de unas semanas de escritura, cuando comprendí que no íbamos a desenmarañar las paradojas espacio-temporales del guión a tiempo para rodar en 2010, acepté a regañadientes el año de retraso.

Con este tiempo “regalado”, Juanma y yo hicimos algo muy inteligente: escribimos la primera versión de otro guión entre las dos últimas de Otro verano. Así, cuando lo retomamos en primavera de 2011, teníamos distancia sobre nuestro propio trabajo. Fue muy fácil llegar a una versión de rodaje que nos complaciera a ambos después de aquel impasse.

Hubo que hacer ajustes entre nuestros métodos de trabajo. Juanma prefiere el silencio para trabajar, yo suelo hacerlo con Bruce Springsteen & The E Street Band sonando a todo volumen. Él sopesa bien la frase antes de escribirla, yo la escribo casi a la vez que la pienso y la modifico sobre la marcha las veces que haga falta.

Había dos realidades que no podíamos ignorar: que la producción iba a ser paupérrima y que yo la iba a dirigir. Respecto a lo primero, si podíamos contar la llegada de una ambulancia mostrando simplemente el reflejo de la sirena en las caras de los personajes, así lo hacíamos. También nos absteníamos de que el protagonista derribara una puerta si podía girar el picaporte. En cuanto a que fuera mía la decisión última sobre lo que iba a rodarse, resultó muy útil la confianza mutua que Juanma y yo nos tenemos después de tantos años. Él podía lanzar las ideas más disparatadas sin temor a que su director pensara “este tío es gilipollas”, y también sabía las razones por las que yo decidía mantener o descartar algo en el guión. Como director, no me guardaba ases en la manga ni ocultaba mis motivos al guionista, como otros habían hecho antes conmigo.

La mala experiencia de mi guión de encargo anterior siguió pasándome factura. Como reacción a las concesiones que había tenido que hacer en aquel proyecto, fui más radical de lo que pretendía con Otro verano. Si el protagonista de aquella historia acababa cada escena abrazado a su familia, el de ésta era un tipo hosco, casi un ermitaño. Si en el otro guión todo tenía que verbalizarse y explicitarse, la trama de éste era deliberadamente opaca. Tuve que poner freno a mi “venganza” para que el guión de Otro verano se convirtiera en lo que la película necesitaba, no en lo que necesitaba yo.

Cuatro meses después de terminar la última versión, empezamos a rodar. Fuimos tremendamente fieles al guión, más incluso de lo que me hubiera gustado. Eso no evitó que Juanma, que participó en el rodaje como auxiliar de producción, viniera de vez en cuando a advertirme de que nos estábamos desviando de la intención original. Me hizo sonreír. Otro verano era el bautismo de mi amigo como guionista primerizo, ése que tiene que ver cómo a la niña de sus ojos se la benefician todos, primero el equipo, luego los espectadores. Bienvenido al club.

Cuando la otra película se estrenó, los críticos coincidieron en señalar que el guión era mediocre. Lo era. En realidad, me mortificaron más las alabanzas que los palos: te pone en una situación incómoda ser nominado a premios por un trabajo del que reniegas. Pero tenía el antídoto en el bolsillo: Otro verano, una película en la que podía responder por todo, los errores y los aciertos. Completamente mía, para bien o para mal. El guión que me ha reconciliado con la escritura y las ganas de hacer cine.

Otro verano se estrenó el pasado viernes en las plataformas Filmin y Filmotech, y en la sala Artistic Metropol (Madrid).

http://www.otroverano.com


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 2

12 abril, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ayer comenzamos, y hoy continuamos, una serie de “firmas invitadas” muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

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FRASES TATUADAS EN EL ALMA DE UN ASPIRANTE A GUIONISTA

por el desubicado en España, teatrero, melodramático, e intimista Luis Jara. Amante de lo fantástico y de la ciencia ficción, incansable contador de historias.

 

1. Antonio Sánchez Escalonilla: “Entrar tarde, salir pronto”

El gurú del guión en España nos dio una master-class de 11 horas, dedicada a los fundamentos de la narración y las estrategias del guión cinematográfico. Y con él llegó la primera frase grabada a fuego en mi corazoncito de futuro guionista: “Entrar tarde, salir pronto”. Esta frase, que ha sido uno de los leitmotiv del master, es la clave de una buena escena, y es en lo que más fallo como guionista. En la reescritura hay que replantearse cuándo realmente empieza una escena y cuánto de superfluo tienen, por ejemplo, las presentaciones de personajes antes de que comience la acción. Entrar en harina pronto conecta enseguida con el espectador, precisamente porque esa falta de contexto pone en alerta sus mecanismos de comprensión.

De igual modo, salir pronto  abre un abanico de posibilidades emocionales y narrativas. No mostrar el final de una escena, además de dejarla en alto para enganchar con lo siguiente, es mucho mejor que mostrar la conclusión de una acción. Un final trágico elidido; una última reacción ante el peligro; cortar antes del irremisible ridículo de un personaje… Mostrar sólo las consecuencias, da mucho más juego. Y ya si haces una elipsis de la destrucción de una ciudad a lo Transformer 3 o los escamoteos de batallas de Juego de tronos en la primera temporada, encima ahorras en producción…

 

2. Pablo Remón: “La información que necesita un espectador es menos de la que pensamos”.

El espectador es capaz de reconstruir lo que no se muestra, por lo que las explicaciones obvias le aburren y pierde su conexión activa con lo que ve. El problema que yo veo es encontrar un punto de equilibrio. ¿Hasta qué punto quiere trabajar el espectador?

De todos modos, la consigna es: no des todo tan mascado, no infravalores la inteligencia del que ve una película.

 

3. Sergio Barrejón: “Escribe primero la columna de acción”.

Los diálogos son la base de un guión, al menos de largometraje. De hecho, como lector es mucho más agradecido leer las partes dialogadas que las columnas de acción. Pero ya daba con la clave Mateo Gil en su visita al master: “Soy un buen lector de guiones, porque no me salto las columnas de acción…”

Sergio Barrejón, como profesor del taller de cortometrajes, nos insistió en replantearnos la necesidad de los diálogos. ¿Hace falta que se hable tanto? ¿Podrías contar lo mismo sin que se dijeran frases vacías?  Y nos sugirió escribir primero la columna de acción, hacer un corto mudo, y a partir de ahí buscar redondearlo con diálogos imprescindibles para que se comprenda la historia.

Por supuesto, la tendencia general cuando estamos escribiendo y el texto queda corto, es alargar las conversaciones. ¿Para qué? Deberíamos empezar a imaginar más lo que se ve en una película, y no sólo lo que se dice. Después de todo, el cine nació sin voz.

 

4. David Muñoz: “El acto 2 es lo que se promete al espectador”.

Desde las primeras clases teóricas del master había ya un fantasma que revoloteaba sobre nosotros, ilusos aspirantes a contadores de historias: El acto 2 (Trueno). El gran escollo, la gran muralla que salvar por los guionistas. ¿Por qué? Porque la cabeza de un guionista no empieza a maquinar en base a un desarrollo gradual de la hora de en medio de una película, sino con la idea de un planteamiento o conflicto interesante que se quiere desarrollar o por un final climático con el que dejar a todos sorprendidos y que se pasen horas hablando de tu ingenio o sensibilidad.

Y entonces llegó David Muñoz el profesor del taller de largo, que coge tus sueños creativos y los zarandea hasta dejarlos hechos unos zorros, peaje necesario para llegar a ser guionista. Las clases de David Muñoz son un continuo aprender a base de tropezar. Estando atascados en el acto 2, David pronunció la frase de arriba y me hizo plantearme el tema de otra manera: El acto dos es por lo que paga la gente cuando va a ver tu película, es con lo que va a disfrutar.  ¿Podría un guionista empezar la casa por el tejado, y comenzar a diseñar una estructura para un segundo acto “que a él le gustaría ver en el cine” y a partir de ahí empezar a construir?

Quizás esto último es bastante extremo. De cualquier forma, ayuda bastante tomar el acto 2 como un disfrute, como un paseo creativo en el que demostrar el guionista que somos.

 

5. Enrique Urbizu: “No me imagino haciendo otra cosa”.

Por el master han pasado algunos de los guionistas más importantes de nuestro país. Para terminar este artículo me gustaría hacer referencia a una frase de uno de ellos, el director de No habrá paz para los malvados, y que me viene a la cabeza cada vez que me encuentro ante una crisis creativo-existencial, o cuando me pregunto si merece la pena ser guionista.

Pues eso, que no me imagino haciendo otra cosa.

 



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