LOS TRES METROS SOBRE LA TAQUILLA

12 enero, 2011

Por Chico Santamano.

Si algún vez tuve algo de crédito como ”””guionista de referencia””” en este blog voy a terminar de aniquilarlo. Mientras que Guionista en Chamberí escribe sobre Werner Herzog, David Muñoz se curra un servicio público guionistil de primera, y Pianista en un Burdel… mmh… ¿Dónde está Pianista?… Bueno, mientras que mis compañeros de blog hablan de cosas GUAYS, a mí me gustaría reflexionar un ratito sobre la película española más taquillera de 2010: “TRES METROS SOBRE EL CIELO“.

Si han estado fuera del país en las últimas semanas o directamente sólo prestan atención al cine al que sólo prestan atención, les haré un breve resumen de qué es “3MSC”.

La peli, escrita por Ramón Salazar y dirigida por Fernando González Molina (un momento, ¿un director español sin créditos de guionista…? ¡Gracias, Señor por los directores de encargo!) está protagonizada por María Valverde, la actriz que mejor luce los vestidos cortitos (MUY cortitos) del mundo y de la que cualquier adulto de la especie humana se ha de enamorar obligatoriamente al ver “La flaqueza del Bolchevique”… María es también el híbrido perfecto entre Natalie Portman y Gillian Anderson, la lolita universal, la arruina hogares, la robamaridos, la robahijos, la que vuelve loco a cualquier varón con ganas de volver a abrazar un poquito sólo su adolescencia (y no sigo para no parecer un contertulio de Telemadrid y/o la Cope)… y al otro lado del ring, encontramos a Mario Casas, que por si no lo saben es el mojabragas teenagers definitivo… el quinqui del nuevo milenio, el malote con corazón, el outsider con cara de bobo entrañable y poseedor de un culo perfecto que despierta suspiros vaginales.

La peli es un remake de esta otra peli italiana…


…que a su vez es la adaptación del libro homónimo escrito por el fenómeno literario del momento, el Stephen King del melodrama bañado en clearasil: Federico Moccia. Además, el film lleva recaudados la friolera de 9 millones de euros. El auténtico sleeper patrio del año. Y ya se han confirmado dos secuelas que se estrenarán previsiblemente de aquí al año que viene. Vamos, un auténtico fenómeno de los que hacen INDUSTRIA.

Como yo soy de los que creen que el público NO ES GILIPOLLAS (o al menos no tanto como mucha gente cree), voy a intentar explicarles por qué me congratula tanto el éxito de esta peli, que algunos calificarían como “mierda para adolescentes descerebrados” y no les falta razón, pero amigos… al fin, mierda de la buena.

Para empezar “3MSC” no engaña a nadie. Es lo que promete. Un producto PERFECTO para hacer suspirar a los adolescentes de este país. Ojo… A los adolescentes de verdad, no a treintañeros que no olvidan “El club de los cinco” y lo más teen que han visto últimamente es “Election” o “Juno”. La peli va a por su target sin pudor ni en las formas ni en el fondo. Lo que viene a ser por fin un poco de picardía comercial. Y así espero que se entienda este post… porque defiendo la existencia de “Tres metros sobre el cielo” porque defiendo (entre otros muchos tipos de cines, faltaría más) la existencia de un cine para adolescentes en clave adolescente. Intentar analizar esta película desde otro prisma que no sea ese sería absurdo y sobre todo VIEJUNO.

Quiero creer que con este producto el complejo de inferioridad español, el resentimiento del proletariado, el “no olvidemos a las clases desfavorecidas” han sido enterrados por fin. Adiós, España malrollera. Parece que alguien se ha dado cuenta de que hay un público que muere de ganas (y pasa por taquilla) por ver gente guapa, que hacen cosas “molonas”, en sitios molones. Porque, señores y señoras, por primera vez en nuestra filmografía todos los protas son ricos. Adiós, España llorona. Y encima se mueven en entornos bonitos, joder. Ese instituto es el mismísimo Versalles. ¿Quién no querría estudiar allí… con esa escalera fastuosa y esas alumnas minifalderas? ¿A quién no le apetece dejar aparcada su vida del extrarradio y empezar a soñar con una vida ni mejor, ni peor, sólo DISTINTA? Adiós, España feísta.

La película en cuestión reúne lo mejor (y lo peor) de la saga Crepúsculo y los “A todo gas”. Un producto con una factura estupenda, bien rodada y fotografiada, para el niño y la niña. Porque sí. El cine español también puede (y debe) tener un look molón. Dejar atrás los barrios marginales con inmigrantes de buen corazón y abrazarse a lo que un adolescente actual busca y encuentra en series como “Gossip Girl” o en las pelis de high school americano. Cuando vi a María y Mario retozando sobre esa bandera del Reino Unido en esa playa con flores rosas no podía dejar de gritar (interiormente, se entiende) que al fin alguien se había tomado la molestia de cuidar un poco la dirección de arte en una producción que no fuera de época. Podrían haber puesto una toalla azul marino comprada el día anterior en el Corte Inglés (sin tirar el ticket para luego poder devolverla, claro), pero no… por una vez alguien pensó en “¿y si lo hacemos BONITO?“.

Así que, a pesar de que la la película no parece acabar nunca porque repiten hasta la saciedad lo de “chico pierde chica > chico recupera chica”, “chico pierde chica > chico recupera chica”, “chico pierde chica > chico recupera chica”…  a pesar de que es la primera película de la historia que tiene cinco tercer actos, a pesar de lo previsible de sus situaciones, a pesar del origen MUY chorra de la violencia del protagonista, a pesar de algunos diálogos sonrojantes, a pesar de que su historia no pasará precisamente a la historia, a pesar de que no se entiende que esta chica pueda perdonar a ese chico que le ha dado una hostia cuando desde todos los medios públicos y privados se intenta concienciar con la idea de “si te pega una vez, lo va a hacer más veces” (¿abrimos el debate sobre la responsabilidad de la ficción en la sociedad?), a pesar de todas sus taras que son muchas e indefendibles, ojalá tengamos cada año cien de estas.

Cien pelis que, conscientes de cuál es su público, van a por él sin vergüenza y con una factura digna  a la medida de su target. Cien pelis que sirvan para poder financiar otras mucho más pequeñas. Esas que ganan premios y dan buen nombre a nuestro cine por todo el mundo. En definitiva, cien pelis que nos hagan poder echar a andar de una vez por todas sin la ayuda de papá estado y mamá subvención.

AH… Y tiene una SECUENCIA DE DISCOTECA más que digna, con unos extras que lo dan TODO!

 

MORALEJA:
Señores responsables de 3MSC: no contéis conmigo para que pague por ver la secuela. Por desgracia llego unos 15 años tarde para disfrutar al cien por cien de esta saga, pero os apoyaré SIEMPRE, claro que sí.

 


LOS TITULARES QUE NO LEYERON EN LAS PORTADAS

27 enero, 2010

Por Chico Santamano


“Los éxitos del cine español y la implantación del 3D consiguen datos históricos de taquilla”

“El cine español aumenta su recaudación en un 35% con respecto al año anterior”

“Más de 110 millones de euros en taquilla  para el cine español”

“Octubre: el mes de oro del cine español”

“14 millones de euros para el cine español sólo en la primera quincena de noviembre”


¿No les suena de nada estos titulares de portada, verdad? Posiblemente porque nunca los han visto.
Ni en El País, ni en El Mundo y en La Razón ni hablamos… Parece ser que los buenos datos no interesan lo más mínimo. Sin embargo, seguro que recuerdan todas aquellas negritas catastrofistas del año pasado. Acusaban a nuestra cinematografía de ser un reducto de vagos sin talento que rodaban la primera mierda que les venía a la cabeza. Y todo ello con un único fin, claro… sacarse sus buenos millones en subvenciones.

Pues bien, esa panda de rufianes del 2008 es prácticamente la misma que la del 2009 (las películas no sólo las hacen los directores). Algunos dirán que si un coche se estrella es más noticia que si llega sano y salvo a su destino, pero ¿quién no recuerda haber visto publicados en primera página los buenos datos y records históricos de bancos nacionales y empresas textiles? ¿Por qué los grandes medios sólo se fijan en el cine español cuando va mal? Algunos dirán que porque para eso lo pagamos todos con nuestros impuestos. Y no les faltará razón, pero subvencionamos tantas y tantas cosas sobre las que la prensa no nos pasa puntualmente informes de su descalabro que da como rabia, ¿no creen?

No seré yo el que defienda la tesis de un complot de los medios contra el cine español. Esas teorías de la conspiración me dan siempre muchísima pereza, porque sólo hay una cosa peor que llorar en público y es llorar como niñas histéricas señalando con el dedo a todo el que pasa por allí como culpable de tus lágrimas.  Vale que ese acoso y derribo no ayuda, pero también es absurdo cargar contra los demás. ¡Seamos responsables por una vez en la vida!

Es absurdo dudar de que si el cine español pasa por etapas negras lo hace única y exclusivamente por méritos propios. Ninguna película española ha recibido ni una décima parte de las críticas que recibe la telebasura en este país y ésta arrasa cada día. Por lo tanto, lo lógico es creer que la mayoría de nuestras pelis (ojo, como la de cualquier otra cinematografía del mundo) no interesan ni conectan lo más mínimo. Hay que asumir que muchas de ellas son infumables y, por si fuera poco, la promoción brilla por su ausencia.

Así que, sin olvidar que todavía nos queda mucho por hacer y aprender, si los demás no nos dan la enhorabuena por un buen año de trabajo bien hecho, nos la tendremos que dar nosotros mismos.

FELICIDADES, compañeros.


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