UN LABORATORIO EN EL QUE SENTIRSE GUIONISTA

20 octubre, 2015
Albert Val, analista de guiones

Albert Val, analista de guiones

Cuando terminé mis estudios, salí de la ESCAC con un guión de largometraje bajo el brazo, dispuesto a comerme el mundo. No tardé mucho en darme cuenta de que había pocas, muy pocas productoras dispuestas a leer un guión de un pardillo como yo. Aquello no iba a ser tan fácil como pensaba.

La cosa fue a peor cuando empezaron a desaparecer las pocas ayudas que existían para la escritura de guiones. Como la mayoría de vosotros, yo intentaba desarrollar algo con pies y cabeza durante las horas muertas que me dejaba el trabajo precario de turno que pagaba el alquiler. Lo cual era un pez que se mordía la cola, qué os voy a contar, porque ese trabajo precario permitía pagar las facturas pero a la vez impedía disponer del tiempo y la tranquilidad necesarios para escribir un guión.

El azar o la suerte me llevó a entrar a trabajar en la productora Filmax, una de las pocas que contaba con un auténtico Departamento de Desarrollo. Un lugar donde se recibían y leían guiones a diario y donde se analizaban y discutían hasta encontrar aquellos que encajaran mejor con la línea editorial de la productora.

Aquella fue mi segunda escuela, donde aprendí cómo funciona la industria y pude seguir de cerca el proceso entero de principio a fin de docenas de películas, desde el primer tratamiento o versión del guión hasta el estreno en salas. Tuve la suerte de colaborar en maravillas como [REC] o Mientras duermes y en producciones internacionales como Transsiberian o El Perfume.

Durante diez años, me involucré en innumerables guiones y proyectos, aunque no como guionista, sino como story editor (consultor de guión, vaya). Mi trabajo consistía en ayudar a los guionistas a mejorar su guión, a través de análisis, informes, reuniones, debates, brainstormings, etc. Y al final me doctoré en cine de género y me especialicé como consultor y analista de guiones.

Vale, ¿y por qué os cuento todo esto?

No hace mucho tuve la oportunidad de participar en una mesa de debate organizada por la Fundación SGAE en el pasado Festival de Cine Fantástico de Sitges y en un momento dado alguien preguntó por el método de trabajo que seguíamos los guionistas de la mesa. Rápidamente surgió la palabra “soledad”, entendida como esa intimidad necesaria para encontrar la inspiración y tranquilidad que permiten desarrollar un guión. Cuando me tocó hablar, comenté que esa soledad creativa era algo necesario pero que había otro tipo de soledad mucho más jodida, la soledad provocada por las instituciones y por el propio tejido industrial hacia el guionista: sin ayudas de ningún tipo para que el guionista pueda concentrarse únicamente en escribir, sin garantías laborales ni económicas y, en definitiva, sin una dignificación de su profesión.

Hoy en día no existe ninguna ayuda pública estatal o autonómica dirigida al guionista sin productora. Nada, ni un puto euro. (Actualización 20-oct: en la sección de comentarios, Daniel Cortázar y Asier Guerricaechebarria aclaran que en Euskadi y Valencia sí hay ayudas a guionista sin productora). No se invierte en el I+D de nuestro cine, nadie apuesta por la escritura de guiones. Hace poco, el Tribunal Constitucional tiró por los suelos una iniciativa del Parlamento catalán que proponía un impuesto sobre las operadoras telefónicas que se derivara directamente a la industria, una parte del cual se destinaría exclusivamente al desarrollo de guiones. La medida se tumbó hace unas semanas, gracias a un recurso del Gobierno. Es sólo el último ejemplo de que no sólo no se invierte en desarrollo sino que se anula cualquier intento de conseguir ayudas para el guionista y tampoco se propone ninguna alternativa ni solución al respecto.

Es por todo esto que cuando surge una iniciativa como la que os vengo a contar parece maná caído del cielo.

La Fundación SGAE ha organizado de nuevo su Laboratorio de escritura de guiones. Aquí podéis encontrar las bases. Es la cuarta convocatoria y tiene cuatro puntos fuertes:

  1. se centra en la escritura de guiones de terror, suspense, fantasía y ciencia ficción,
  2. los seis proyectos finalistas recibirán una beca de 5.500€ cada uno,
  3. durante cinco meses los seis guionistas finalistas desarrollarán su proyecto con un tutor con experiencia en desarrollo de guiones de género,

y 4. uno de esos seis guiones resultantes se convertirá en una película.

No hay duda de que si eres guionista y tienes un tratamiento de veinte páginas como mínimo que se encuadre dentro del género, tendrías que plantearte participar. No por el dinero ni por el sueño de que tu guión se convierta en película (que también) sino porque este Laboratorio te permitirá sentirte guionista durante unos meses. Gracias a la beca, podrás centrarte en escribir y dispondrás de un tutor que te ayudará a desarrollar tu proyecto y a convertirlo en un guión sólido. ¿Cuándo fue la última vez que pudiste hacer algo así?

Me encantaría presentarme, lo haría con los ojos cerrados, pero no puedo porque me han elegido para ser el tutor del Laboratorio. Lo cual, aunque me impida participar, es un auténtico lujo para mí. Tengo la intención de aportar toda mi experiencia durante mi carrera y me entusiasma la idea de ayudar a seis guionistas con sus proyectos.

En mi opinión, este Laboratorio engloba todo lo que un guionista necesita para escribir con confianza: un refuerzo económico, un tutor que conozca la industria y que le apoye y ayude durante el proceso de escritura y la posibilidad de que al final ese guión se produzca y se convierta en una película. Iniciativas como esta por desgracia hay pocas y los guionistas estamos muy faltos de ellas. Así que no tendríais que dejar pasar esta oportunidad. Nos lo vamos a pasar de miedo.

Albert Val.

 

 


FLASHBACK – CONSULTORIO 2×1: SALTOS TEMPORALES + COLOCAR GUIONES

19 noviembre, 2011

por Pianista en un Burdel.

Me llamo J. L. Hace varios años que escribí un guión de un largo en un Máster de guión que hice, pero nunca lo he presentado para ayudas ni concursos. Este año va a ser la primera vez.

Gracias a su blog me han resuelto muchas dudas sobre el tratamiento, el tratamiento secuenciado, etc. pero aún sigo teniendo una al respecto. Mi guión tiene muchos saltos temporales, no sigue una linea cronológica, y no sé si esto debe ser así también en el tratamiento.

He leído, y recuerdo del máster, que debe ser lineal en función a la historia que se cuente en el futuro guión, pero me gustaría asegurarme, ya que uno de los atractivos de este guión es la estructura que tiene.

Vamos a ver. Creo que estamos mezclando dos conceptos: el tratamiento y el tratamiento secuenciado. Sé que esto de las denominaciones es un coñazo, y que además luego cada productor entiende lo que le da la gana por tratamiento, sinopsis, argumento, tratamiento secuenciado, escaleta, sinopsis larga, preproyecto, biblia y la madre del cordero.

Así que voy lo que sigue es sólo una opinión personal basada en mi experiencia, y como tal debe ser valorada. Tal y como yo lo veo, existen dos tipos de tratamientos: el tratamiento “literario” y el tratamiento “secuenciado”.

En un post de febrero pasado ya hablamos profusamente del tratamiento secuenciado, y antes de eso David Muñoz también escribió sobre tratamientos “literarios”, así que no vamos a entrar en demasiados detalles. Pero creo que la respuesta a tu pregunta pasa por diferenciar el objetivo que persigue cada formato.

  • El tratamiento “literario” es un relato en prosa que cuenta la historia de manera literaria, no cinematográfica, y que pretende enganchar a un lector no necesariamente instruido en técnica narrativa audiovisual (léase un productor o ejecutivo).
  • Por el contrario, el tratamiento secuenciado es un esquema o esqueleto de lo que será un guión. Y por ello debe acercarse mucho más a la técnica cinematográfica: está contado en presente de indicativo y está estructurado en secuencias, con sus respectivos encabezamientos. Y lo más importante para tu pregunta, respeta escrupulosamente el orden cronológico que seguirá el futuro guión.

De manera que, para saber si debes respetar dicho orden cronológico, debes preguntarte qué clase de tratamiento quieres escribir.

Si es un tratamiento secuenciado para el ICAA, o para un productor que ya conoce la historia y quiere ver qué tipo de guión piensas escribir, entonces debes reflejar esa estructura temporal de la manera más fiel al guión. Puede que sea un documento árido, pero será de gran utilidad para dimensionar el guión en términos de producción y valorar sus posibilidades cinematográficas.

Si lo que estás buscando es redactar un documento atractivo de leer, que pueda interesar a alguien totalmente ajeno, entonces puedes recurrir a técnicas más literarias, sin preocuparte de que cada flashback sea detallado en el momento en que ocurre, sin constreñirte a contar lo que la cámara puede filmar. Tu objetivo es escribir un documento ameno, que presente a tus personajes de manera interesante y que venda tu historia bien.

Tú decides.

La siguiente consulta la envía E.R. y dice así:

Os lo habrán preguntado mil veces y probablemente habréis respondido sin cansaros 999, ¿cómo coloco a una productora el guión que he escrito? Sé que no recomendáis enviar los guiones por correo, pero no se me ocurre otra manera de asomar la cabeza en el mundillo. He terminado una historia de terror gótico y decimonónico, quizá podríais recomendarme alguna productora a la que pudiera enviárselo.

Como lector: Alguno de vosotros mencionó algo de prepararse una presentación por si un productor decide atenderte. ¿Podría alguno escribir un post sobre el tema, dar algunos consejos o  rememorar algunas experiencias?
La primera pregunta, efectivamente, la hemos respondido unas cuantas veces. Y no, no recomiendo en absoluto ponerse a enviar indiscriminadamente copias no solicitadas de tu guión.
Por varias razones, y perdona si no sueno muy alentador: en primer lugar, porque la mayor parte de los primeros guiones son una mierda pinchada en un palo. No he leído el tuyo, así que no puedo opinar. Y por otro lado, “Tesis” era un primer guión y no era una mierda pinchada en un palo, así que probablemente me equivoque. Pero también es cierto que he leído unos cuantos primeros guiones y la inmensa mayoría no valían ni para limpiarse el culo con él. Y aunque valiesen… daría igual. Porque la gran mayoría de las productoras no se leen los guiones no solicitados.
Si alguien está esperando que le dé el consejo mágico para colocar guiones, que no siga leyendo. Porque si lo hay, yo no lo conozco. Y de hecho, pienso -llámenme pesimista- que no existe una fórmula mágica para vender guiones. Igual que no la hay para triunfar en… yo qué sé, el mundo de la moda, o de la hostelería. Aunque algo me dice que, de existir una fórmula, estaría basada en una mezcla de perseverancia, autocrítica, talento… y suerte.
Por ser un poco positivo, te diré que, a bote pronto, supongo que Filmax sería la productora ideal para un guión de terror gótico/decimonónico. Y he oído muchas veces que en Filmax sí se leen los guiones que les llegan por el conducto oficial, y que suelen contestar a los tres meses más o menos. Pero también he oído que siempre contestan algo del tipo “no, gracias”. De hecho, quitando ejemplos anecdóticos como “Tuno Negro” o “Más de 1.000 cámaras…”, no conozco ninguna película que se haya rodado a partir de un guión enviado en plan francotirador.
De manera que supongo que la perspectiva más realista que puedes esperar de esta vía es llamar la atención de un productor sobre tu estilo como guionista. Así, quizá, algún día obtengas algún encargo para reescribir un guión, o desarrollar una idea… Y de ahí en adelante, sky is the limit. Pero ojo, eso también puede ser un arma de doble filo: porque si has escrito un guión rematadamente malo -lo cual es más probable cuanto más lejos estés de las 1.000 primeras páginas-, eso es lo que se recordará de ti durante un tiempo.
Sé que no te doy alternativas molonas al envío indiscriminado de copias. Pero la falta de alternativas molonas no convierte en buena a una mala idea, ¿verdad?
Más información sobre la eterna pregunta de cómo poner el pie en la puerta la encontrarás en este post de Curro Royo, en éste de Chico Santamano (continuación aquí) y en éste de un servidor.
En cuanto a la segunda parte de la pregunta, tienes razón: la cosa del pitching da para un post. Pero en resumen, es una cuestión de sentido común. Piensa fríamente en su guión e imagina esta situación: coincides con Steven Spielberg en un ascensor… y de pronto se va la luz. El ascensor se queda parado. Estáis los dos solos. Por romper el hielo, Spielberg te pregunta a qué te dedicas. Y cuando le dices que eres guionista, Spielberg arquea una ceja y te pregunta “¿y tienes alguna historia que me pueda interesar?”.
Estas cosas no pasan, por supuesto. Y si ocurriesen, lo más probable es que Spielberg se pusiera a trastear con su Blackberry antes que dirigirte la palabra. Pero qué putada si ocurre y no tienes una respuesta preparada, ¿eh? Pues ése es el ejercicio: ¿qué le dirías a Spielberg si te pregunta algo así? Sacar el guión de la mochila y endosárselo sería una grosería, como si una chica te pregunta cómo te llamas y tú le enseñas la polla. Tienes que captar su interés. Y ojo: si un tío tan importante como Steven Spielberg se queda encerrado en un ascensor, es más que probable que antes de cinco minutos haya un ejército dedicado a sacarlo de allí. Así que tendrás que preparar una respuesta breve.
Más información a cargo de gente mucho mejor informada que yo, en este post de mi antiguo blog: Los Diez Mandamientos del Pitching.
Podéis enviar vuestras consultas a bloguionistas@gmail.com.
(Publicado originalmente en Bloguionistas el 10 de junio de 2010)

EL CINE ESPAÑOL Y UN BMW EN DOBLE FILA

22 septiembre, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos años, una fría noche de invierno en Madrid, volvía a casa con mi mujer, embarazada de seis meses, cuando nos encontramos nuestro coche bloqueado por un BMW en doble fila. Pasaban unos minutos de la medianoche, en la calle Conde Duque. ¿Qué hacer?

PITAR, NATURALMENTE, dirán muchos.

Yo llamé a la grúa. La mayor parte de mis amigos me dice que soy un malrollero, que llamar a la policía no mola nada. En mi opinión, lo que no mola nada es que un fulano con un coche de 40.000€ no quiera gastarse 4€ en meterlo en un parking. Y tampoco mola nada que todos hagamos como si eso fuera normal.

Total, que tuvimos que esperar más de media hora, con un frío del carajo. Estábamos cansados, y aún nos quedaba media hora más de coche hasta llegar a casa. Pero esperamos. Vino la policía y a punto estaban de llevarse el coche, cuando bajó el dueño del BMW a moverlo.

Antes de retirar su coche, el tipo me recriminó que no hubiera pitado para avisarle. Yo le dije que no acostumbraba a tocar el claxon a las tantas de la noche, porque calculaba que podría ser bastante molesto para los vecinos. ¿Saben lo que me contestó?

-¡Pero si aquí pita todo el mundo! ¡Mi cuñado, que vive ahí al lado, tiene que dormir con tapones en los oídos!

Y eso, según él, era un argumento PARA PITAR.

España.

 

CORTA A:

 

La semana pasada, el realizador Tinieblas González convocó a la prensa en el Café Antzokia de Bilbao para contarles el via crucis que ha pasado con su primer largometraje, Alma sin Dueño, y sus problemas con la productora, Alma Ata. Los highlights vienen a ser:

  • Presupuesto hinchado para optar a más dinero de subvenciones. Según Tinieblas, el coste real de la película era 1,2 millones. En los papeles enviados al ICAA se decía que había costado 3 millones.
  • Desvío de la subvención recibida para postproducir la película. De los 480.000€ recibidos, no se habrían invertido efectivamente más que 100.000€, con la consecuente merma de calidad en el resultado.
  • Estreno ficticio para optar a más subvenciones, sin avisar siquiera al director.
  • La productora remonta la película prescindiendo del director. Según éste, un premontaje de la peli había gustado mucho a Filmax, pero la versión final carecía de la calidad necesaria para interesar a la distribuidora.

Pero los hechos no interesaron mucho a la prensa generalista, como cabía esperar. Lo que les interesó fue la carnaza. Y Tinieblas les dio una buena ración cuando empezó a extrapolar su caso particular a la situación general del cine español. No denunció simplemente las malas artes de su productora con su película, sino que se prodigó con declaraciones sobre “los productores” que tienen “coches de lujo”, sugerencias al público (?) para que no paguen por ver cine español porque estarían “pagando dos veces”, y comentarios sobre que esta rueda de prensa suponía su “entierro” en la industria.

El texto que ha circulado por la mayor parte de los medios es el habitual cortapega de agencia incluyendo varias imprecisiones y errores, y centrado sólo en los aspectos que pueden dar lugar a indignación de barra de bar. En definitiva, ni un periodista de ningún medio generalista ha intentado indagar sobre los datos concretos que ofreció Tinieblas (una productora con nombre propio presuntamente habría desviado subvenciones y falseado documentos públicos). Pero todos los medios tradicionales se han querido hacer eco de los ataques difusos y generalizados al conjunto del cine español. Naturalmente, sin contrastar un dato ni aportar la más mínima réplica. Porque cuanto menos específico eres, más target tienes. Porque en este país, vende más un titular del tipo “todos los políticos apestan” que uno del tipo “PSOE y PP pactan una ley electoral que dificulta la formación de nuevos partidos”.

Es interesante leer también sobre el asunto en Facebook, en el muro de Juanjo Moscardó, presidente de EDAV, la asociación de guionistas valencianos. Allí ha habido una interesante discusión entre Sergio G. Sánchez, guionista de El Orfanato, y el propio Tinieblas. Esa discusión no la verán en ningún periódico. ¿Saben por qué? Porque acaba bien. Tinieblas y Sergio acaban deseándose suerte y despidiéndose amablemente. Y ya se sabe que tras la muletilla “alcanzó gran relevancia en las redes sociales” se esconde en realidad el subtexto “¡Peleeeaaa!”.

Comprendo perfectamente el cabreo de Tinieblas y estoy casi seguro de que es justificado en lo que respecta a Alma Ata. Sobre la situación general del cine español, no tengo datos. Y cuando los he tenido, he podido comprobar que cada cual los interpreta a su gusto. Como está visto que aquí cada uno tuerce la realidad para hacerla coincidir con sus prejuicios políticos, yo directamente paso de entrar en el debate. La vida es demasiado corta como para discutir con gente que protege sus opiniones como si fueran sus genitales.

Pero sí pienso que Tinieblas cometió un error al convocar a la prensa para contar su caso. Porque la prensa tradicional (léase rancia) no es amiga de nadie. Están dedicados en cuerpo y alma a vender ejemplares a base de sensacionalismo y carnaza. La exposición pública que te proporcionan es, en el mejor de los casos, anecdótica. Y en el peor de los casos, como dice Tinieblas, puede suponer un “entierro” (aunque lo dudo: a nadie le importará un carajo que le insultes en los periódicos si piensa que le puedes dar dinero a ganar). Lo que les interesa a los medios rancios (no hablo de los periodistas, sino del sistema en sí) es ver cómo la gente se da de hostias. Porque eso, aparentemente, es lo que le interesa al público.

Todos encontramos vomitivas esas entrevistas de los making of en que la actriz dice que “todos en el rodaje éramos como una gran familia, fue maravilloso trabajar con ellos”. Valoraríamos mucho más declaraciones del tipo “el director entró en mi roulotte a las tres de la mañana con la polla en la mano” o “conseguí este papel porque me acosté con el productor”. Siguiendo la máxima de dar al público lo que quiere ver, y dada la audiencia que tienen los programas en los que la gente se tira los trastos a la cabeza, muchos responsables de medios han decidido que lo que vende es el conflicto. Y unos cuantos, incluso, han decidido que si en una noticia no hay conflicto, pues se inventa.

En resumen, que no estoy ni a favor ni en contra de Tinieblas. Ni a favor ni en contra del “cine español” (sea eso lo que sea). Pero estoy en contra de hacerle regalos de este tipo a una prensa ávida de sangre. Porque, además, nadie está realmente facultado para hablar por TODO el cine español. Ni bien ni mal, ojo. Defender el cine español sería tan incoherente como atacar al cine español. Considerar el cine español como un todo orgánico es un error de base, una premisa equivocada. Y cualquier razonamiento que se desprenda de una premisa equivocada, aun siendo un razonamiento válido desde el punto de vista lógico, conducirá a conclusiones equivocadas.

Por mi parte, el día que tenga un problema así con una productora (Dios no lo quiera), confío en tener la responsabilidad de ponerles una querella y procurar que paguen por lo que han hecho, en lugar de llamar a la prensa para contarles lo mal que está TODO.

Que venga la grúa y se lleve el puto BMW, que los vecinos no tienen culpa de nada.

Tineblas ha decidido denunciar públicamente porque “no puede costearse un largo proceso judicial”. Yo no entiendo mucho de procesos judiciales, así que no puedo opinar sobre si éste sería largo o no. Pero calculo que bien podría haber puesto por escrito una mera relación de los hechos sospechosos que él ha observado y haberla remitido a la Fiscalía, para que allí valoren si son constitutivos de delito. Si la Fiscalía actúa de oficio, entiendo que Tinieblas ni siquiera tendría que denunciar a la productora. ¿Se ha llevado a cabo ese paso? No lo sé. Ni siquiera estoy seguro-seguro de que se pueda hacer, porque de momento, nunca me he visto en esta situación.

Pero personalmente me encantaría ayudar a Tinieblas si decide coger el toro por los cuernos y proceder legalmente contra aquellos que él sabe que han cometido delitos. Porque pienso sinceramente que está bien que haya subvenciones. Lo que no está bien es que haya mangantes. Y tampoco está bien que no hagamos nada útil para acabar con los mangantes.

Tinieblas: no te conozco de nada, pero si les denuncias y entras en un largo proceso judicial, yo estoy dispuesto a poner hasta 1.000€ de mi bolsillo para ayudarte a costearlo. Dicho queda.

Mientras tanto, cada vez que oiga hablar de estos temas, yo me pondré tapones en los oídos.


CONSULTORIO LEGAL CON TOMÁS ROSÓN

19 mayo, 2011

por Sergio Barrejón.

De vez en cuando, llegan al email de bloguionistas consultas de tipo legal que, por prudencia, no nos atrevemos a contestar. Normalmente, lo que hacemos es sugerir a los lectores que consulten con un abogado.

Yo, personalmente, suelo recomendar a todo el mundo que acuda a Tomás Rosón. Abogado en ejercicio desde hace cuarto de siglo, Tomás Rosón ha sido asesor legal del sindicato ALMA y de la entidad de gestión DAMA desde sus inicios. En 2002 fundó la firma Gravina Abogados, desde la que ofrece sus servicios a los socios de ALMA y DAMA a precios muy ventajosos.

Hace dos semanas, el lector A.M.R. nos escribió unas preguntas que ya son viejas conocidas entre los guionistas de largometraje que intentan hacer llegar sus obras a las grandes productoras. Concretamente, son preguntas que se ha hecho todo aquel que haya visitado la página en que Filmax establece las condiciones bajo las cuales recibe guiones no solicitados:

Hola,

os planteo una pregunta por si pudiera ser motivo de comentario en vuestro blog:

Recientemente he acabado biblia, tratamiento y guión de una serie de televisión. Me disponía a enviar todo el material a Castelao, una filial de Filmax que ha producido una serie (Polseres vermelles) con un tono que se ajusta bien a lo que yo propongo.

El caso es que en Castelao (Filmax) tienen como requisito indispensable firmar el siguiente documento:

Como veis el documento priva al guionista de casi cualquier derecho existente, pero el punto V es particularmente terrible. Cito:

“El DECLARANTE renuncia toda acción y reclamación judicial o extrajudicial contra CASTELAO relativa a la vulneración de propiedad intelectual, plagio y/o uso de material en dominio público que pueda estar incluido en el PROYECTO.”

Dicho esto mi pregunta es: 

1.- El punto V, ¿es legal?

2.- El punto V, ¿es habitual?

3.- El punto IV, sobre la exclusividad, ¿es habitual? 

En mi opinión todos los puntos del contrato son un completo abuso; exclusividad, cesión de derechos de por vida, cesión de tu propiedad intelectual… pero agradecería vuestra visión del asunto.

Un saludo y enhorabuena por el blog!

Esta vez, en lugar de derivar al lector a Tomás Rosón, decidí probar a llamar yo mismo a Tomás y proponerle que contestase él directamente, aquí en Bloguionistas. Aceptó sin dudarlo, y sin pedir nada a cambio. Y ésta es su respuesta:

Lo primero a considerar es qué significa la cláusula V, y de ella cabe destacar que no se refiere a las infracciones sobre el material original aportado (obviamente una renuncia a una acción por plagio sobre tal material sería nula, pues el plagio es un delito, y los derechos morales de propiedad intelectual, como el de paternidad de la obra, irrenunciables), sino a las infracciones del material de dominio público incluido en el proyecto, por lo que parece una forma sibilina de apropiarse más que de obras, de ideas que no son protegibles desde el punto de vista de la propiedad intelectual: por ejemplo, de la idea de hacer una obra sobre un personaje histórico determinado. Para proteger estas ideas precisamente se usan cláusulas de confidencialidad que dicen exactamente lo contrario de lo que se recoge en ese documento. Puede consultarse un modelo en la página de ALMA (descargable sólo para afiliados).

La cláusula IV no es de exclusividad, sino una garantía del autor de que su obra es original e inédita y que no se ha movido en productoras o concursos. No es ilegal en sí misma.

Con carácter general, no obstante, y desde el punto de vista de un guionista profesional, es poco recomendable suscribir documentos como éste, pues aunque está pésimamente formulado en términos legales y deja muchos agujeros, “barre para casa”: sin conllevar obligación alguna a Castelao (que ni siquiera está obligada a contestar), en la práctica se convierte en una opción de compra a su favor gratuita por seis meses, y no hay porqué regalar a nadie una opción que cuesta dinero en el mercado: los guionistas profesionales que valoran su trabajo no dan a las productoras opciones gratuitas, sino remuneradas.

La razón es clara: la empresa tendrá mucho más interés en colocar los proyectos que le cuesten dinero: de hecho, si pagan, es que tienen interés en desarrollarlo. Por otra parte, no se tardan seis meses en leer un proyecto y evaluar el posible interés, sino un mes a lo sumo, que sería un plazo razonable para dejar una obra en depósito.

En seis meses, Castelao podría no sólo entregar el proyecto a terceros (cosa que se autoriza en el documento) sino moverlo por las televisiones y, además, “quemarlo” ofreciéndolo junto con otros igualmente gratuitos, e incluso, siendo malpensados, simplemente retirarlo de la circulación para que no haga sombra a otros proyectos que le interese colocar a dichas televisiones.

Además de enviarme su respuesta, y siendo como es una persona ocupadísima, Tomás Rosón me pidió que dejase claro que la colaboración que podía ofrecer a este blog sería esporádica y sólo para asuntos de interés general.

Así que todos aquellos que tengáis una duda legal y queráis la opinión clara y directa de un especialista, podéis contactar con Tomás Rosón en Gravina Abogados.

Muchas gracias, Tomás.



CONSULTORIO 2×1: SALTOS TEMPORALES + COLOCAR GUIONES

10 junio, 2010

por Pianista en un Burdel.

Me llamo J. L. Hace varios años que escribí un guión de un largo en un Máster de guión que hice, pero nunca lo he presentado para ayudas ni concursos. Este año va a ser la primera vez.

Gracias a su blog me han resuelto muchas dudas sobre el tratamiento, el tratamiento secuenciado, etc. pero aún sigo teniendo una al respecto. Mi guión tiene muchos saltos temporales, no sigue una linea cronológica, y no sé si esto debe ser así también en el tratamiento.

He leído, y recuerdo del máster, que debe ser lineal en función a la historia que se cuente en el futuro guión, pero me gustaría asegurarme, ya que uno de los atractivos de este guión es la estructura que tiene.

Vamos a ver. Creo que estamos mezclando dos conceptos: el tratamiento y el tratamiento secuenciado. Sé que esto de las denominaciones es un coñazo, y que además luego cada productor entiende lo que le da la gana por tratamiento, sinopsis, argumento, tratamiento secuenciado, escaleta, sinopsis larga, preproyecto, biblia y la madre del cordero.

Así que voy lo que sigue es sólo una opinión personal basada en mi experiencia, y como tal debe ser valorada. Tal y como yo lo veo, existen dos tipos de tratamientos: el tratamiento “literario” y el tratamiento “secuenciado”.

En un post de febrero pasado ya hablamos profusamente del tratamiento secuenciado, y antes de eso David Muñoz también escribió sobre tratamientos “literarios”, así que no vamos a entrar en demasiados detalles. Pero creo que la respuesta a tu pregunta pasa por diferenciar el objetivo que persigue cada formato.

  • El tratamiento “literario” es un relato en prosa que cuenta la historia de manera literaria, no cinematográfica, y que pretende enganchar a un lector no necesariamente instruido en técnica narrativa audiovisual (léase un productor o ejecutivo).
  • Por el contrario, el tratamiento secuenciado es un esquema o esqueleto de lo que será un guión. Y por ello debe acercarse mucho más a la técnica cinematográfica: está contado en presente de indicativo y está estructurado en secuencias, con sus respectivos encabezamientos. Y lo más importante para tu pregunta, respeta escrupulosamente el orden cronológico que seguirá el futuro guión.

De manera que, para saber si debes respetar dicho orden cronológico, debes preguntarte qué clase de tratamiento quieres escribir.

Si es un tratamiento secuenciado para el ICAA, o para un productor que ya conoce la historia y quiere ver qué tipo de guión piensas escribir, entonces debes reflejar esa estructura temporal de la manera más fiel al guión. Puede que sea un documento árido, pero será de gran utilidad para dimensionar el guión en términos de producción y valorar sus posibilidades cinematográficas.

Si lo que estás buscando es redactar un documento atractivo de leer, que pueda interesar a alguien totalmente ajeno, entonces puedes recurrir a técnicas más literarias, sin preocuparte de que cada flashback sea detallado en el momento en que ocurre, sin constreñirte a contar lo que la cámara puede filmar. Tu objetivo es escribir un documento ameno, que presente a tus personajes de manera interesante y que venda tu historia bien.

Tú decides.

La siguiente consulta la envía E.R. y dice así:

Os lo habrán preguntado mil veces y probablemente habréis respondido sin cansaros 999, ¿cómo coloco a una productora el guión que he escrito? Sé que no recomendáis enviar los guiones por correo, pero no se me ocurre otra manera de asomar la cabeza en el mundillo. He terminado una historia de terror gótico y decimonónico, quizá podríais recomendarme alguna productora a la que pudiera enviárselo.

Como lector: Alguno de vosotros mencionó algo de prepararse una presentación por si un productor decide atenderte. ¿Podría alguno escribir un post sobre el tema, dar algunos consejos o  rememorar algunas experiencias?

La primera pregunta, efectivamente, la hemos respondido unas cuantas veces. Y no, no recomiendo en absoluto ponerse a enviar indiscriminadamente copias no solicitadas de tu guión.

Por varias razones, y perdona si no sueno muy alentador: en primer lugar, porque la mayor parte de los primeros guiones son una mierda pinchada en un palo. No he leído el tuyo, así que no puedo opinar. Y por otro lado, “Tesis” era un primer guión y no era una mierda pinchada en un palo, así que probablemente me equivoque. Pero también es cierto que he leído unos cuantos primeros guiones y la inmensa mayoría no valían ni para limpiarse el culo con él. Y aunque valiesen… daría igual. Porque la gran mayoría de las productoras no se leen los guiones no solicitados.

Si alguien está esperando que le dé el consejo mágico para colocar guiones, que no siga leyendo. Porque si lo hay, yo no lo conozco. Y de hecho, pienso -llámenme pesimista- que no existe una fórmula mágica para vender guiones. Igual que no la hay para triunfar en… yo qué sé, el mundo de la moda, o de la hostelería. Aunque algo me dice que, de existir una fórmula, estaría basada en una mezcla de perseverancia, autocrítica, talento… y suerte.

Por ser un poco positivo, te diré que, a bote pronto, supongo que Filmax sería la productora ideal para un guión de terror gótico/decimonónico. Y he oído muchas veces que en Filmax sí se leen los guiones que les llegan por el conducto oficial, y que suelen contestar a los tres meses más o menos. Pero también he oído que siempre contestan algo del tipo “no, gracias”. De hecho, quitando ejemplos anecdóticos como “Tuno Negro” o “Más de 1.000 cámaras…”, no conozco ninguna película que se haya rodado a partir de un guión enviado en plan francotirador.

De manera que supongo que la perspectiva más realista que puedes esperar de esta vía es llamar la atención de un productor sobre tu estilo como guionista. Así, quizá, algún día obtengas algún encargo para reescribir un guión, o desarrollar una idea… Y de ahí en adelante, sky is the limit. Pero ojo, eso también puede ser un arma de doble filo: porque si has escrito un guión rematadamente malo -lo cual es más probable cuanto más lejos estés de las 1.000 primeras páginas-, eso es lo que se recordará de ti durante un tiempo.

Sé que no te doy alternativas molonas al envío indiscriminado de copias. Pero la falta de alternativas molonas no convierte en buena a una mala idea, ¿verdad?

Más información sobre la eterna pregunta de cómo poner el pie en la puerta la encontrarás en este post de Curro Royo, en éste de Chico Santamano (continuación aquí) y en éste de un servidor.

En cuanto a la segunda parte de la pregunta, tienes razón: la cosa del pitching da para un post. Pero en resumen, es una cuestión de sentido común. Piensa fríamente en su guión e imagina esta situación: coincides con Steven Spielberg en un ascensor… y de pronto se va la luz. El ascensor se queda parado. Estáis los dos solos. Por romper el hielo, Spielberg te pregunta a qué te dedicas. Y cuando le dices que eres guionista, Spielberg arquea una ceja y te pregunta “¿y tienes alguna historia que me pueda interesar?”.

Estas cosas no pasan, por supuesto. Y si ocurriesen, lo más probable es que Spielberg se pusiera a trastear con su Blackberry antes que dirigirte la palabra. Pero qué putada si ocurre y no tienes una respuesta preparada, ¿eh? Pues ése es el ejercicio: ¿qué le dirías a Spielberg si te pregunta algo así? Sacar el guión de la mochila y endosárselo sería una grosería, como si una chica te pregunta cómo te llamas y tú le enseñas la polla. Tienes que captar su interés. Y ojo: si un tío tan importante como Steven Spielberg se queda encerrado en un ascensor, es más que probable que antes de cinco minutos haya un ejército dedicado a sacarlo de allí. Así que tendrás que preparar una respuesta breve.

Más información a cargo de gente mucho mejor informada que yo, en este post de mi antiguo blog: Los Diez Mandamientos del Pitching.

Podéis enviar vuestras consultas a bloguionistas@gmail.com.

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