EL FORMATO DEL GUION Y MIS AMIGOS DE LA RAE

23 octubre, 2017

Por Germán Aparicio

Hubo un tiempo en el que para ser un buen escritor era necesario tener una buena caligrafía. Imagino que hubo grandes filósofos cuyos pensamientos no transcendieron por culpa de una letra ininteligible. Con los médicos pasó lo contrario, pero esa es otra historia.

Siglos más tarde, las máquinas de escribir homogeneizaron la caligrafía, pero seguía existiendo el escollo de la ortografía. Los ordenadores y los programas de edición con autocorrección han hecho mucho por los delincuentes de la palabra, aunque muchos siguen cometiendo delitos casi en cada página.

Puedes tener historias muy interesantes que contar, pero si te huele el aliento, es poco probable que encuentres una audiencia dispuesta a escucharlas. Con la ortografía ocurre algo parecido, solo que por escrito. La diferencia estriba en que el aliento suele delatar lo que has comido, mientras que las faltas de ortografía delatan lo que no has leído.
Últimamente, el archiconocido y pirateadísimo Word, está dando paso a otros programas de edición de guiones, importados casi siempre de los anglosajones. Entre los más populares están el Screen Writer, el Final Draft, y el Celtx. Paradójicamente, diría que este último es el que se usa menos pese a ser gratuito.

El caso es que estos programas están estandarizando un uso de los signos ortográficos y del formato de guion que no se corresponde con el de las ediciones impresas. Además, según la editorial que leas, encontrarás un formato u otro, e incluso hay distintos formatos dentro de la misma colección de una misma editorial. Supongo que para respetar el original.

Muchos diréis que lo importante de un texto es que se entienda, y yo os digo que sí, pero que también es importante que sea cómodo de leer. Y para ello existen las normas de ortografía y gramática. ¡Coño, ya! Que si cada uno escribe como le viene en gana esto es un sindiós.

Para aclarar la manera correcta de dar formato a un guion, me dirigí hace unos meses a los señores de la Real Academia Española, vía mail. Para mi sorpresa me contestaron, y para mi gozo, coincidían conmigo. Me quedó alguna duda que volvieron a resolverme tras una segunda consulta. Os transcribo un resumen de lo hablado con ellos.

CONSULTA 1

…quisiera consultarles acerca de las normas de puntuación para cine y televisión.

En ocasiones se escribe una acotación en mitad de un diálogo. Como en el siguiente ejemplo:

JUAN

No he sido yo. (Enfadado). Y es la última vez que lo digo.

(…)

… casi nadie usa el punto después del paréntesis de la acotación, y algunos tampoco usan la mayúscula, como en el siguiente ejemplo:

JUAN

No he sido yo. (enfadado) Y es la última vez que lo digo.

Quisiera saber cuál es la manera correcta.

RESPUESTA 1

En primer lugar, siguiendo la norma general, en las acotaciones el punto se escribirá tras el paréntesis de cierre:

«Bernarda. (Golpeando con el bastón en el suelo). ¡No os hagáis ilusiones de que vais a poder conmigo!» (GaLorca Bernarda [Esp. 1936]).

En segundo lugar, lo indicado es empezar la acotación con mayúscula solo si va precedida de punto (a no ser que, por ejemplo, esta esté constituida por más de un enunciado y aparezca en mitad de una intervención).

En tercer lugar, se recomienda escribir punto delante de la acotación si está formada por una oración completa, pero no si está formada por un grupo nominal.

De acuerdo con esto, en su ejemplo, lo más indicado es escribir punto antes y después de la acotación y empezar esta con mayúscula:

JUAN

No he sido yo. (Enfadado). Y es la última vez que lo digo.

CONSULTA 2

…en mi consulta olvidé preguntar si se recomienda utilizar la cursiva en la acotación entre paréntesis o es indiferente.

Quedé muy satisfecho  con su respuesta que, sin embargo, no es aplicable a la mayoría de los guiones de televisión con los que me encuentro (porque tampoco lo era mi pregunta). Y es que, debido a que se usan programas de edición importados de EE.UU. es usual encontrarse con el siguiente formato:

JUAN

No he sido yo.

(enfadado)

Y es la última vez que lo digo.

A mí me parece que no hay motivo para empezar la acotación sin mayúscula, ni para obviar el punto después del paréntesis de la acotación, pero querría conocer su opinión, así como si consideran necesario o recomendable el uso de las cursiva en la misma.

RESPUESTA 2

Las indicaciones que le ofrecimos sobre el uso de mayúscula en las acotaciones son válidas aunque la acotación o indicación aparezca en una línea aparte en este tipo de guiones.

Así, si la intervención del personaje se cierra con punto, la indicación deberá comenzar con mayúscula. Si la acotación, como sucede en este caso, no es una estructura oracional ni presenta puntuación interna y está aislada en una línea, prescindir del punto no sería completamente censurable:

JUAN

No he sido yo.

(Enfadado)

Y es la última vez que lo digo.

El criterio editorial más habitual es escribir en cursiva tanto el contenido de la acotación como los paréntesis.

Así pues, amigos guionistas y editores, mis amigos de la RAE y yo, os recomendamos fervientemente usar el siguiente formato.

JUAN

No he sido yo.

(Enfadado).

Y es la última vez que lo digo.

Queridos guionistas, coordinadores y editores, sé que cuesta cambiar, y que la inercia os llevará a seguir escribiendo esas tristes acotaciones en minúscula y sin punto, como si fueran huérfanas, como si no tuvieran derecho a nada. Os costará, como os está costando escribir “solo” y “guion” sin tilde, pero mis amigos de la RAE y yo os pedimos que lo intentéis.

 


 

Quisiera acabar con algunos ejemplos extraídos de esta web al azar para poner de manifiesto que no existe consenso acerca de la manera correcta de dar formato a un guion. Incluso dentro de un mismo guion el formato “baila”.

ministerio del tiempo

El Ministerio del Tiempo. Acotación integrada en el diálogo, en cursiva, a veces empezando en mayúsculas, a veces no, y sin punto después del paréntesis.

isla.jpg

La Isla Mínima. Acotación en una línea aparte, en cursiva y sin punto después del paréntesis.

galdos.jpg

Prim. Acotación en una línea aparte, en cursiva (no siempre), empezando minúsculas y sin punto después del paréntesis.

 

Germán Aparicio es guionista de televisión desde hace más de veinte años. Aunque su especialidad es la ficción y más concretamente la comedia, también ha escrito monólogos, sketches y programas. Actualmente se encuentra escribiendo un thriller para Movistar y una comedia para A3. Es socio de ALMA.

 


10 ERRORES FRECUENTES DE LOS ESTUDIANTES DE GUIÓN (I)

11 enero, 2016

por Sergio Barrejón.

Dar clases de guión no es particularmente lucrativo. La docencia quita tiempo y energía que uno podría emplear en trabajos mejor pagados, o en escribir esos proyectos personales que siempre está uno postergando. O mejor: en pasar más tiempo con la familia y amigos.

En 2014, analizando el guión "Repite conmigo, loro" en el Máster de Guón de Salamanca. Foto: Juan Medina.

En 2014, analizando el guión “Repite conmigo, loro” en el Máster de Salamanca. Foto: ©Jean Cité.

Pero dar clase es rentable, de una manera distinta a la económica. No quiero caer en el cliché según el cual “el profesor aprende más que los alumnos” (menudo fraude). Pero lo cierto es que uno se renueva como profesional. Cuando uno es un guionista “consagrado” (sea lo que sea eso) corre el riesgo de anquilosarse, de refugiarse en la zona de confort. Estar en contacto con jóvenes aspirantes obliga a repensar las técnicas, los arquetipos, los clásicos. Le recuerda a uno que escribir consiste en mejorar. Y es que cuando crees que eres bueno, es porque ya estás viejo. Enseñar rejuvenece. Te enseña a replantearte todo. A mirar los textos con ojo crítico. A seguir exprimiendo el limón, porque siempre hay una forma de apretar más fuerte y sacar otra gota de zumo de un limón que parecía seco.

Normalmente mi temporada de clases termina con el año. Y en enero siempre me vienen flashbacks de las clases que he dado. De las cosas que yo he aprendido (y que espero haber transmitido a mis alumnos). Juntando algunos de los flashbacks de este enero, me ha salido este decálogo de errores comunes de los estudiantes de guión:

1. Pensar que no tienen contactos. De hecho, quizá el error sería pensar demasiado en los malditos contactos y demasiado poco en lo verdaderamente importante, que es escribir más y mejor. Pero la cuestión es que la mayor parte de los estudiantes de guión, por definición, ya tienen “contactos”: sus profesores. Muchos, pero muchos profesionales de guión muy reputados, estarán encantados de echarles una mano a sus ex alumnos si preguntan con sentido común, con educación y con respeto. Naturalmente, si la pregunta es: “¿Cómo hago para conseguir trabajo de guionista?” vamos mal. ¿Le preguntarías a un hombre casado “cómo hago para encontrar esposa”? Pues eso.

2. Pensar que los estudios les dan más posibilidades de trabajar. Muchos estudiantes de guión piensan que, al poco de terminar su máster o su curso, alguien les hará llegar una de esas míticas PRUEBAS DE GUIÓN, mediante la cual demostrarán su TALENTO y verán abrirse ante ellos LAS PUERTAS DE LA INDUSTRIA. En realidad, a nada que uno lo piense, no hay ningún motivo lógico por el cual el productor ejecutivo de una serie esté dispuesto a contratar para una serie a jóvenes recién salidos de la escuela, sin ninguna experiencia, y cuya actividad literaria se limita a esperar que alguien les haga llegar una prueba. No funciona así. Uno sólo se acredita como escritor… bueno, escribiendo.

Por un lado, es casi imposible (¿Imposible del todo? No, pero CASI) que un chico de veintipocos haga una prueba brillante para una serie si antes no ha escrito unos cuantos cientos de páginas. Un largo, unos cuantos cortos, una obra de teatro, un proyecto de serie, un piloto…

Por otro lado, hacer una prueba brillante no garantiza que uno tenga los recursos para alimentar la exigente máquina de una serie semanal (ni hablemos ya de una diaria) durante meses, manteniendo un buen nivel y sin acabar en un psiquiátrico. Molaría mucho que así fuera, pero en la vida real las cosas no suelen ser así. (¿Acaso nunca ocurre así? Alguna vez, pero CASI nunca). En la vida real, uno puede haber entrenado con el mismísimo Yoda, pero si se enfrenta a Darth Vader demasiado pronto, lo más probable es que le corte una mano. Y en la vida real no te implantan una mano biónica al final.

3. Pensar que tienen vidas infinitas. El ambiente controlado y seguro de una escuela o facultad de guión es engañoso. Uno piensa que entregar un guión sin terminar, o lleno de erratas, o de incoherencias, o peor aún, FUERA DE PLAZO (insertar sonido de trueno y chillido de horror) no va a tener consecuencias, porque al fin y al cabo sólo están estudiando (léase PAGANDO) y “tienen derecho a equivocarse”. Esto es un error gravísimo. En primer lugar, nadie tiene derecho a equivocarse nunca, en ninguna circunstancia de la vida. Lo que ocurre es que todos nos equivocamos, y lo lógico es ser más o menos tolerante con los errores ajenos, especialmente con los errores de la gente que está empezando. Pero de ahí a pensar que tienes DERECHO a equivocarte va un abismo. Ni siquiera los alumnos más aventajados y los que aciertan siempre tienen DERECHO a llegar a trabajar de guionista. El mercado audiovisual es una jungla (como cualquier mercado laboral de cualquier ámbito, excepto el de los Registradores de la Propiedad y los Notarios, donde los méritos no cuentan, y personas apellidadas Rajoy Brey pueden medrar sin problema).

Lo cierto es que los errores que cometes en la escuela también te pueden pasar factura. Recuerda que tus profesores y tus compañeros son tus primeros “contactos”. ¿Quieres quedar como un vago delante de tus primeros contactos? No es buena idea. Tus tareas de clase deben estar tan bien trabajadas, tan bien formateadas y tan bien presentadas como si fueran encargos profesionales pagados en oro puro. Nunca es demasiado pronto para adoptar una actitud profesional. En el caso de que algún día yo tenga que recomendar a un guionista joven, es poco probable que elija al que en mis clases presentaba sus guiones tarde, sin portada, con erratas y escritos en Word con Comic Sans.

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4. Juzgar a sus profesores por sus créditos profesionales. El hecho de estar PAGANDO para aprender guión enturbia, en cierto modo, todo el proceso. Me explico: el objetivo final es que uno COBRE por escribir. Por tanto, parece ilógico empezar pagando por hacerlo. Y algunas personas, por su carácter sólo saben lidiar con esa falta de lógica adoptando una postura cínica ante el proceso: “qué me va a contar a mí de escribir guiones un dialoguista de Amar es para siempre“.

Un sano escepticismo hacia las presuntas capacidades del profesor siempre está bien. Le protege a uno de caer en el sectarismo de algunos gurús del guión. Pero no confundamos sano escepticismo con autodesprecio. Porque seguir acudiendo a unas clases que consideras una mierda no es más que una forma de autocastigo. Si eres tan bueno, los profesores tan malos y las clases tan caras, ¿qué haces ahí? Coge todo ese dinero que estás pagando e inviértelo en producir tu propia película low budget (que no “low cost”, no seamos horteras).

5. No creer en sus personajes ni en sus historias. Éste quizá es el peor error. Y tiene mucho que ver con el punto anterior. Cuando uno empieza a profundizar en el proceso de la escritura, se da cuenta de que es condenadamente difícil hacer esto bien. Y no hablo sólo de la técnica. Es que, apenas uno se pone en serio a escribir, se da cuenta de que la única manera de no escribir una basura banal es PROFUNDIZAR en la historia. Y profundizar en la historia duele. Porque consiste en poner algo PROPIO en el texto. Hay que dejar un trocito de la propia piel en cada página. Hay que vomitar. Hay que desnudarse. Hay que sacar a la luz cosas que la gente normal no va por ahí enseñando. Y eso DA MIEDO.

Para paliar la falta de autenticidad y de profundidad, muchos estudiantes recurren a EFECTOS: chistecitos de segunda; referencias culturales que no son más que una desesperada búsqueda de complicidad en la cobardía; giros impactantes por inesperados… pero que no afectan a la vida del protagonista, igual que el guionista quisiera no ver alterada su vida por la historia (cosa que es necesaria para que la historia valga algo); diálogos altisonantes o súper irónicos para demostrar que ellos, aunque cobardes, son inteligentes.

Como no conviene que los flashbacks se alarguen demasiado, voy a dejar este post aquí, y la semana que viene hablaré de otros cinco errores comunes. (Ver post: 10 errores comunes de los estudiantes de guión – II)

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PERSONAJES QUE CAMBIAN DE NOMBRE

15 enero, 2015

por Sergio Barrejón.

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J.H., de Almería, nos envía esta pregunta:

En mi historia, hay un personaje femenino que, aunque se da por sentado que es X persona (en la historia no se hace referencia a su nombre), al final de la historia se comprueba que es, en realidad, otra persona distinta. El caso es que no sé cómo hacer referencia a dicho personaje en el guión. Supongo que debería nombrarle por su nombre original, pero éste es uno de los ganchos de la historia, y no quisiera estropear la historia al lector del guión. Así, incluso, llamándola por su nombre original, el lector puede quedar un poco desconcertado. Agradecería si me pudieran ayudar.

Podemos ayudarte. De hecho, te va a ayudar el guionista norteamericano John August, el pionero en los blogs sobre guión. August ha tratado esta cuestión no una, sino dos veces en su consultorio. A continuación, traduzco las dos entradas de su blog.   PERSONAJES CON DISTINTOS NOMBRES Sigue este enlace para leer el artículo original de John August.

En las clases de guión te dicen que no presentes un personaje con un nombre si luego se lo vas a cambiar. Por ejemplo, no lo presentes como CAMARERO para dos páginas después cambiarlo por BOB sin motivo alguno. Pero esta situación es un poco distinta de mi caso. En mi guión, un personaje miente al protagonista sobre su identidad, por motivos que se revelan más adelante. Ahora mismo, en el guión, la presentación del personaje se hace con su nombre verdadero, pero en los diálogos se hace referencia a él por su nombre falso. Y esto supone estropearle al lector esa revelación posterior. El mejor que se me ocurre de algo parecido es Charada. En esa película, el personaje de Cary Grant tiene por lo menos tres o cuatro nombres. ¿Cómo se refleja eso en formato guión? J. Jovel vía imdb

Como norma general, procura tratar al lector como si fuera parte del público. Casi siempre es preferible que la página ofrezca la misma información que ofrecerá la pantalla. Así que si un personaje se presenta a sí mismo como “Señor Truefake”, así es como tú deberías llamarle en el guión. En el tercer acto, cuando se revele que en realidad se llama Ichabod Donnweather, tendrás que decidir si quieres cambiarle el nombre en la columna de acción. Si sólo va a estar presente durante un par de páginas, plantéate la posibilidad de referirte a él con los dos nombres: Truefake/Donnweather. Otra opción es introducir una rápida nota aclaratoria: “Para simplificar, nos referiremos a él como Truefake”. En cualquier caso, te recomiendo seguir usando de alguna manera el nombre original. Los lectores se olvidan con facilidad de los personajes, y andar cambiándoles el nombre puede empeorar las cosas.   CUANDO LOS PERSONAJES TIENEN MÁS DE UN NOMBRE Sigue este enlace para leer el artículo original de John August.

Tengo una pregunta sobre nombres de personajes. No quiero revelar demasiado, pero tengo un guión en el que un personaje usa dos nombres distintos a lo largo de la historia. Más o menos como Superman o Batman se hacen llamar Clark Kent o Bruce Wayne. Lo que hago es simplemente ir poniendo el nombre que el personaje usa en cada momento. ¿Lo estoy haciendo bien? Supongo que, como he introducido una explicación al principio, no habrá confusión por que unas veces llame al personaje por su nombre y otras por su alias. -Andy

Haces bien en evitar la confusión del lector a toda costa. Guiones diferentes suponen formas diferentes de hacer las cosas, no hay fórmulas infalibles. Si yo estuviera escribiendo el próximo BATMAN, sospecho que usaría “Bruce Wayne” para referirme al excéntrico millonario, y “Batman” para referirme al Justiciero Enmascarado. Como en este tipo de películas rara vez aparecen en escena las dos versiones del personaje, probablemente resulta menos confuso. En una película como TOOTSIE, aunque no he leído el guión original, sospecho que siempre se refieren al personaje de Dustin Hoffman como Michael, ya esté vestido de hombre o de mujer. Cuando está disfrazado, probablemente sus diálogos se consignen como “MICHAEL (como DOROTHY)”, para dejar claro qué rol está interpretando en cada momento. En una película como FIGHT CLUB (atención, spoilers), dado que la revelación de que Brad Pitt y Edward Norton son en realidad la misma persona llega tan avanzada la historia, evidentemente conviene referirse a ellos siempre como dos personas distintas. ——————– Podéis enviar vuestras consultas a bloguionistas@gmail.com.


FLASHBACK – CONSULTORIO: LAS PRUEBAS DE MARRAS

18 junio, 2011

Por Guionista Hastiado

Un lector de Bloguionistas nos remite el siguiente texto:

Hola, hola, soy Dani de Madrid. Tu libro es el mejor manual que he tenido el placer de leer, releer y subrayar; es preciso y ameno, y tiene unos ejemplos muy bien puestos; y ver a Frasier, Niles y Martin en la portada es simplemente… inspirador.

Verás, estoy preparando una prueba para una serie pero me ha surgido un problema simple y sencillo: ¿Cómo enviarla?

Hasta ahora yo llamaba a las productoras preguntando por si hacían pruebas o admitían pruebas de guión. Cansado de recibir negativas las hacía por mi cuenta y se las he estado enviando al productor ejecutivo o coordinador de guiones por correo certificado. No sé si está bien o no y eso me corroe por dentro pero sobre todo quiero saber: ¿Qué buscan exactamente en una prueba?

Yo he estado enviando un par de escenas de dos o tres páginas y a veces la escaleta de una trama… Sé que hay que demostrar que se conoce a los personajes, que se tiene el tono cogido por los cuernos, que se conocen los mecanismos internos de la estructura de la serie… pero, como diría Josh Bartlett: «Qué más». ¿Qué es eso que decanta la balanza? ¿Hay que seguir fielmente lo ya escrito o se valora más un planteamiento nuevo, fresco y original? Llevo casi cuatro meses enviando pruebas y ni una triste llamada, ¿Qué hago mal? ¿Hago bien en enviar pruebas a lo loco sin que me las pidan? ¿Algún consejo?

Y una duda, ya que estamos, respecto a los interiores y exteriores. ¿Cuándo se rueda en plató simulando un exterior qué se pone, simplemente interior, o se especifica que es un falso exterior de algún otro modo?

Muchas gracias y espero que Hugo le pregunte ya a Jacob «¿Qué es la isla?» para saber si he ganado la porra o no.

Saludos, Dani.

Hola, amigo Dani. En primer lugar, gracias por esa correcta dosis de peloteo con la que ya tengo mi ración diaria para alimentar el ego, que tiene siempre mucha hambre. Me alegra que el libro te haya podido servir de algo más que para calzar mesas.

El asunto de las pruebas es uno de los que más interés suscitan entre la gente que empieza y ya hemos hablado de él en alguna ocasión, aunque desde otras perspectivas. Las preguntas que te haces son lógicas, y todos nos las hemos planteado en algún momento. Ahora que estoy “al otro lado” y me he visto más de una vez en el brete de leerme y elegir pruebas, veo las cosas de otra manera y espero poder ayudarte en algo con una serie de reflexiones que, por supuesto, no dejan de ser personales y simplificadoras…

– Las pruebas se piden, sobre todo, cuando se busca gente con poca experiencia que no tiene una trayectoria profesional que “demuestre” su oficio y/o talento. Por lo tanto, es comprensible que la mayoría de las pruebas que se reciben tengan un nivel bastante bajo. ¿Eso qué implica? Que no hay que preocuparse por ser Billy Wilder (porque si te preocupas en exceso por ello, seguramente meterás la pata). Lo que se busca en esas pruebas son otras cosas…

– Como bien dices, se espera que se haya entendido cómo es la producción elegida para escribir. Debes captar el ritmo, la personalidad de los personajes y el tono… Sólo con conseguir esto, ya estarás por encima del 90 % de las pruebas recibidas. Muchas veces lo que se busca son “aprendices” capaces de echar un cable con una escaleta, una prueba de casting, algunas escenas… mientras van aprendiendo poco a poco. Por eso es fundamental que hayan demostrado que saben adaptarse a tu ficción.

– Y luego está… la chispa. Aquí es donde entra en juego el posible talento innato de cada uno. Además de gente sensata y ordenada, en todos los equipos hace falta gente que tenga “ingenio”, aunque adolezcan de otras carencias. Y no me estoy circunscribiendo a las comedias; con “ingenio” me refiero a la capacidad para encontrar alternativas, giros, diálogos, chistes o situaciones, que no suenen a trillados; que sorprendan sin ser locuras; que encajen perfectamente sin ser lo de siempre. Yo he estado en producciones donde se ha contratado a gente por dos líneas de diálogo “refrescantes”, incluso a pesar de que el resto de la prueba no tuviera demasiado sentido. Por eso, creo yo, además de tener en cuenta estructuras, tono y personajes, a veces hay que lanzarse también a la piscina y buscar la provocación y el brillo. No tratando, como decía, de ser Billy Wilder, sino de aportar un punto de vista más personal. Pero, evidentemente, este tipo de hallazgos son mucho más difíciles de definir, obtener y juzgar, sobre todo por uno mismo…

– Un buen consejo sería intentar que el conflicto o las situaciones que plantees sirvan para aprovechar y desarrollar al máximo las idiosincrasias de los personajes que las protagonizan. Lo que realmente atrapa a los espectadores son los personajes y, de la misma manera, los que los escribimos apreciamos la lectura de unas líneas que te hagan decir “lo ha clavado, éste es él en su pura ensencia…”

– Y, por supuesto, lo que siempre decimos: REESCRIBIR es lo más importante.  Hay pruebas que se nota que se han hecho por probar, o para quitárselas de encima lo más rápido posible. Una buena escena deberá estar bien estructurada, pensada y rematada.

– Respecto al material que se debe enviar -y hablaré de televisión, que es lo que más conozco y donde funciona más el asunto de las pruebas- lo mejor es siempre saber qué es lo que se demanda. Lo habitual suele ser una trama escaletada (o incluso un capítulo entero, si hablamos de una serie corta o de un coordinador hijoputa), más algunas escenas dialogadas. Lo mejor es escribirlas de la serie en cuestión a la que aspiras a entrar, aunque también puedes arriesgarte y hacerlo con una producción de tono semejante. En “7 Vidas“, por ejemplo, aceptábamos pruebas de “Frasier“, “Seinfeld“, “Friends“… (vale, sí, yo también hago chistes al respecto).

– En cuanto a la manera de enviar las pruebas, siempre es recomendable enterarse de dónde están buscando a gente. Dudo mucho que una prueba que aterriza sin haber sido solicitada llegue a dar ningún resultado, más teniendo en cuenta que, si estás empezando en el oficio, te será difícil escribir unas escenas tan epatantes que sean capaces de venderte por sí mismas (y si no estás empezando, también). Sin embargo, tampoco digo que sea un estrategia inútil. Enviar currículums a lo loco muy pocas veces da resultado, pero a veces pasa, y hay que probar todas las puertas…

– Eso sí, la información es poder, así que hay que estar al día de lo que se está haciendo, de nuevas producciones y productoras punteras, y tirar de conocidos que puedan decirte en qué empresas están abiertos a recibir pruebas. Por supuesto, si puedes enviarla a través de alguien que te conozca, tendrás muchas más posibilidades de ser, al menos, tenido en cuenta.

– Por supuesto, importan y mucho las cuestiones de forma: utiliza un formato profesional (si consigues algún guión de la serie en cuestión, mejor que mejor); NADA de faltas de ortografía ni errores tipográficos (parecerá que no te has trabajado mucho la prueba); no metas dibujitos ni churriguerescas portadas; sé concreto, educado y directo en tu carta de presentación; y añade siempre un currículum actualizado y no excesivamente extenso… (no incluyas el premio al mejor cuento que te dieron en la guardería).

– Y, por último, no te hundas si no recibes respuesta. Es normal, y más si has enviado una prueba no solicitada. Piensa que en la mayor parte de las producciones las pruebas las lee gente que está hasta arriba de trabajo (el coordinador de guión, habitualmente), y con frecuencia no tienen tiempo de responder a cada prueba educada e individualmente (porque para hacerlo de otra manera, es mejor no hacerlo). Lo habitual es que sólo se pongan en contacto con aquella gente que quieren contratar o a la que quieren conocer en persona para hacer una entrevista personal. Así que puede que tu prueba estuviera bien, pero que simplemente hubo una o dos mejores y te quedaste fuera…

Estos dos últimos años están siendo difíciles. Incluso para los guionistas profesionales no resulta fácil encontrar un puesto de trabajo, así que imagino que los principiantes lo deben estar flipando. Pero la mala racha está empezando a pasar, y se preparan bastantes nuevas producciones que irán abriendo horizontes.

No hay recetas mágicas aparte del esfuerzo, el empeño, la paciencia y el talento. Y, por supuesto, aprovechar las oportunidades. Si consigues que te llamen para trabajar en algún sitio, empléate al máximo, incluso aunque te paguen una mierda y el proyecto no te entusiasme. Algún día esa gente puede contar contigo para otro proyecto, si has encajado bien en el equipo. No hay nada más decepcionante que ver a una joven promesa que entra en un equipo gracias a una buena prueba, y la fastidia por llegar con absurdas ínfulas o con pocas ganas de dar el callo. Y he visto unos cuantos casos, créeme…

Y en cuanto a tu última cuestión, más técnica, cada producción puede que tenga sus propias normas, pero lo normal es que pongas EXT. Si luego se rueda en un plató eso ya es cosa de la producción, pero si la escena es exterior, es exterior.

Un saludo, ánimo, y mucha mierda.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 7 de mayo de 2010)


CONSULTORIO: LLAMADAS TELEFÓNICAS Y OTROS PEQUEÑOS MARRONES

31 enero, 2011

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Recibimos esta consulta de Ernesto en nuestro buzón.

Hola Bloguionistas

Feliz año y ,una vez más, enhorabuena por vuestro blog. Me resulta muy difícil trasladar al papel algunas secuencias que conllevan alguna complejidad, digamos, “espacio temporal”. Sobre todo pensando que ese guión lo va a leer alguien y, por mi bien, tiene que entenderlo.

¿Cómo aconsejaríais describir un pequeño flashback? Por ejemplo como en CSI o similares, cuando con una pequeña pista forense reconstruyen una parte del crimen.

Hola Ernesto, gracias por leer nuestro blog y por atreverte a plantear una consulta. Voy contestando una a una a tus consultas.

Vamos con esos flashes que aparecen brevemente, habitualmente acompañados con un efecto de sonido bastante espectacular, ¿cómo se escriben?

Pues si no sabemos cómo lo hacen en CSI, ¿por qué no mirar en un guión de CSI? Aquí hay un montón de ellos, en inglés. He copiado un fragmento del piloto. (Haced clic en la imagen para verla más grande)

Como ves, en el caso de CSI, simplemente introducen el rápido flashback con esa indicación entre paréntesis, después, avisan del fin del flashback y se vuelve al presente. Pese a tratarse de otro tiempo y/u otro escenario, no numeran la escena de flashback como independiente.

En cambio, en una serie en la que trabajé, cuando un personaje tenía visiones premonitorias, sí que poníamos encabezado y numeración independiente para la secuencia (si se trataba de flashes procedentes de secuencias anteriores, indicábamos de qué secuencia procedían).

Es decir, como ves, la respuesta es sencilla: se puede hacer de cualquier manera. Si se trata de tu propio guión, puedes elegir tú la forma. Si estás trabajando en una serie, lo más inteligente es adaptarte a la manera de hacer habitual en ella. Eso sí, es imprescindible que el equipo tenga claro que tiene que grabar (o rodar) ese plano.

¿Cómo transcribir una conversación telefónica que tiene lugar en dos sitios diferentes, mientras los dos personajes realizan diferentes acciones? Me viene a la mente esa película de Ridley Scott en la que mientras Russell Crowe recoge a sus hijas del colegio le dice a Leonardo DiCaprio como atrapar terroristas en Oriente Medio. O, de una manera más cotidiana, ver a una madre que desde la cocina dice a su marido que tiene que comprar en el super cuando acabe de trabajar en su despacho. Perdón por el machismo.

Lo más habitual es que, simplemente, se intercalen las secuencias. Eso sí, si un personaje va desplazándose, tendrás que ir cambiando los encabezados y describiendo las diferentes localizaciones en que se encuentre en cada momento. Aquí te he escrito un pequeño ejemplo. No está curradísimo, pero creo que te servirá para hacerte una idea. No es autobiográfico, lo prometo.

Otra posibilidad, algo más perezosa, es, simplemente, poner en el encabezado las dos localizaciones e indicar que se trata de una conversación intercalada (Intercut) y ya será en montaje cuando se decida qué réplica se verá en “on” y cuál en “off”. Esto es más apropiado cuando la conversación telefónica se da entre dos únicas localizaciones (es decir, ninguno de los dos interlocutores se va moviendo, como en tu ejemplo).

Aquí, un ejemplo del guión de “In the Loop”. Lo tienes aquí.

¿Cómo describir acciones paralelas? Como en los finales de El Padrino.

Pues, simplemente, intercalándolas. No es difícil, es sólo un poco cansado.

Aquí te pego parte del montaje final de “El Padrino 2”. (Spoilers, claro). Mientras el testigo protegido Pentangeli toma un “baño caliente” en la casa protegida antes de ir a testificar, Fredo va a pescar con el hijo de Michael y Hyman Roth (el antiguo socio judío de Michael) llega al aeropuerto de Miami. Estas tres tramas acaban con muertes ordenadas por el Padrino. Simplemente, se intercalan escenas de estas tramas, a veces también con una escena más “neutra” en la que se ve a Michael Corleone, el Padrino.

¿Cómo escribiríais el guión para explicar estas circunstancias sin que se perdiera el ritmo y sin que la mente de un productor se colapsase? ¿Podríais poner algún ejemplo?

Lo importante es que lo que ocurra sea suficientemente interesante, para que el lector siga adelante pese a la incómoda sucesión de encabezados. Uno de mis trucos, para el caso de las llamadas telefónicas, es cortar en el medio de una frase para que sea en la siguiente escena cuando el lector pueda completar la frase. Así creo que la lectura es más fluida.

Ya te he puesto unos cuantos ejemplos. Por cierto, siento que algunos estén en inglés, espero que esto no te suponga un gran problema. Cuando tengas alguna duda sobre una película concreta, puedes buscar el guión, por ejemplo en alguno de estos sitios: IMSDb, SimplyScripts o Script-O-Rama; tienen un montón de ellos.

Muchas gracias por vuestra atención y seguir así.

Gracias a ti. Seguiremos así mientras duren las fuerzas y el alcohol.


CONSULTORIO: CON O SIN CONT.

22 abril, 2010

por Pianista en un Burdel.

Llega esta pregunta a nuestro consultorio:

————————————-

Estoy escribiendo un largo y me ha entrado una duda sobre el formato de guión.

¿CUÁNDO HAY QUE PONER “(CONT.)”?

Ejemplo:

ANTONIO

Han llamado del colegio.

Antonio se acerca a Javi. Le coge del brazo.

ANTONIO (CONT.)

¿Por qué no has ido a clase?

Javi con la cabeza gacha.

ANTONIO (CONT.)

¡Mírame cuando te hablo!

Antonio husmea.

ANTONIO (CONT.)

¿Has bebido?

*Tengo entendido que si Antonio fue el último personaje que habló, si vuelve a  hablar se pone el “(CONT.)”

*¿Es siempre así? ¿Cuándo hay que poner “(CONT.)”?

* Y, ¿si Antonio habla al final de una escena, y empieza hablando en la siguiente escena?

* Resulta un poco coñazo poner “(CONT.)” tanto para el escritor como para el lector. Y no le veo ninguna utilidad concreta. ¿Sirve para algo?

A.H.F.

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Antiguamente, si un personaje tenía varias intervenciones de diálogo separadas sólo por acción, en la segunda y subsiguientes intervenciones había que añadir a su nombre la indicación CONT’D, o bien incluir, entre su nombre y el diálogo, la acotación entre paréntesis (continuing)

Hoy en día, eso ya no se hace.  Sencillamente, ha caído en desuso. Resulta innecesario e incomoda la lectura.

Si un personaje habla al final de una escena y empieza hablando en la siguiente escena, tampoco hay que usar CONT’D.

Que yo sepa, sólo hay un caso en que se debe usar CONT’D, y es cuando el diálogo de un personaje queda cortado entre dos páginas. Es decir, si el parlamento alcanza el final de una página y debe continuar en la siguiente, deberás indicar (MORE) en la última línea de la página, y (CONT’D) tras su nombre, en la siguiente página.

Veámoslo aplicado en el guión de “Pulp Fiction”:

VINCENT

Jules, if you give this nimrod fifteen hundred buck, I’m gonna shoot ‘em on general principle.

JULES

You ain’t gonna do a goddamn thing, now hang back and shut the fuck up. Besides, I ain’t givin’ it to him. I’m buyin’ somethin’ for my money. Wanna know what I’m buyin’ Ringo?

PUMPKIN

What?

JULES

Your life. I’m givin’ you that money so I don’t hafta kill your ass. You read the Bible?

PUMPKIN

Not regularly.

JULES

There’s a passage I got memorized. Ezekiel 25:17. The path of the righteous man is beset on all sides by the inequities of the selfish and the tyranny of evil men. Blessed is he who, in the name of charity and good will, shepherds the weak through the valley of the darkness. For he is truly his brother’s keeper and the finder of lost children. And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger those who attempt to poison and destroy my brothers. And you will know I am the Lord when I lay my vengeance upon you. I been sayin’ that shit for years. And if you ever heard it, that meant your ass. I never game much thought to what it meant. I just thought it was a cold-blooded thing to say to a motherfucker before I popped a cap in his ass. But I saw some shit this mornin’ made me think twice. See, now I’m thinkin’: maybe it means you’re the evil man. And I’m the righteous man.

(MORE)

Así cerraríamos la página 1.
La siguiente página comenzaría así:

JULES (CONT’D)

And Mr. 9mm here, he’s the shepherd protecting my righteous ass in the valley of darkness. Or it could mean you’re the righteous man and I’m the shepherd and it’s the world that’s evil and selfish. And I’d like that. But that shit ain’t the truth. The truth is you’re the weak. And I’m the tyranny of evil men. But I’m tryin’, Ringo. I’m tryin’ real hard to be the shepherd.

De todos modos, esto de (MORE) y (CONT’D) -que en castellano podría ser (MÁS) y (CONT.)- suelen hacerlo automáticamente los programas de edición de software. Celtx, Screenwriter y Final Draft lo hacen, al menos.

Confío en haber respondido a tus preguntas. Aprovecho para recomendarte dos libros extraordinarios sobre formato (ambos en inglés, me temo): THE SCREENWRITER’S BIBLE y THE HOLLYWOOD STANDARD. Difícilmente llegarás a tener una duda sobre formato que no esté contestada en uno de estos libros.

¿Más dudas? Escribid a nuestro consultorio de guión.


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