LA ASAMBLEA DE LA SGAE

1 julio, 2013

Asamblea_SGAE_2012_Reixa

Por Natxo López

El pasado jueves día 20 tuvo lugar en Madrid la Asamblea General de Socios de la SGAE, a la que acudí en calidad de socio, espoleado por la polémica de la que nos hicimos eco en Bloguionistas en este post.

Fue una asamblea larga, espesa y algo tensa. No fui con idea de tomar nota de lo que se decía así que no voy a hacer un resumen pormenorizado de lo que allí aconteció, sino que me limitaré a exponer algunas valoraciones absolutamente personales.

Por contextualizar, voy a intentar explicar brevemente la polémica que había levantado tanta expectación entre socios y medios de comunicación.

Como ustedes saben hace cosa de un par de años, y poco después de unas elecciones que confirmaron el continuismo de la directiva, la policía entró en la SGAE para recabar información en una causa contra diversos miembros de la directiva a los que podríamos llamar “presuntos chorizos hijos de su madre”.

Tras el consecuente revuelo se decidió volver a celebrar elecciones. De ellas surgió una nueva directiva, liderada por Antón Reixa, músico y productor gallego, que había manifestado la intención de regenerar la SGAE e intentar limpiar su imagen pública, muy deteriorada.

Después de un año como presidente, su gestión está en entredicho por varios grupos descontentos. Uno de los motivos más importantes es que Reixa aireara hace poco que hay un grupo de 11 músicos que han cobrado auténticas millonadas en repartos de derechos, gracias a una argucia fraudulenta, por la cual registran miles de obras que se emiten a altas horas de la madrugada en programas de TV vacíos de contenido. Como la SGAE cobra un montante fijo al año a estas televisiones por todos los derechos audiovisuales de los que se beneficia, ese dinero que se llevan estos 11 señores se está quitando de la recaudación de otros músicos, guionistas y directores que, obviamente, verán mermados sus ingresos legítimos por derechos de autor. Obviamente, a ese grupo de 11 personajes esto no les sentó bien, pero también hubo gente a la que no le gustó que esta denuncia se trasladara a los medios.

El asunto candente relacionado con éste es la deseada reformulación de ciertos sistemas de reparto, que tradicionalmente han beneficiado a los músicos en detrimento de autores audiovisuales. SGAE ha estado este año negociando con DAMA para hacer más justos y equitativos esos repartos, especialmente en lo que respecta a las televisiones. No parece lógico que haya músicos que ganen millones de euros por meter con calzador tonadillas en programas de madrugada, mientras que guionistas de series de prime time reciben compensaciones mucho menores. Era una reivindicación histórica del colectivo audiovisual (guionistas incluidos, por supuesto) y en esta legislatura se ha metido mano al asunto, lo que ha puesto en pie de guerra, lógicamente, a una gran parte del colectivo de músicos.

Otro de los asuntos que ha enturbiado la gestión de Reixa es el asunto Arteria. Arteria es una elefántica red de teatros que se empezaron a adquirir bajo la batuta de Teddy Bautista. Son teatros grandes, caros, y sin una utilidad clara para la entidad. Así que se decidió venderlos (aunque parece difícil que, en el actual contexto económico, se pueda recuperar todo el dinero que se invirtió en ellos). Para ello, Reixa contrató a una empresa llamada Thesan, que se encargaría de gestionar esa venta. El problema es que parece que esta empresa era demasiado “cercana” al presidente (Onetti, presidente de Arteria, ha llegado incluso a acusar a Reixa de haber recibido comisiones de Thesan), además de haber obtenido unos honorarios algo discutibles (35.000 euros al mes, consiguiera o no vender inmuebles, más una comisión por posibles ventas).

Ante esta situación, diversos grupos contrarios a Reixa (algunos de la “vieja escuela”, mayoritariamente músicos, otros con ganas de conseguir más poder) habían planeado su estrategia: votar en contra de las cuentas en la Asamblea e intentar provocar así la dimisión del presidente para convocar nuevas elecciones.

Pero aquí surge un problema grave. Si las cuentas no se aprobaran, la entidad entraría en una situación muy complicada, porque sin refrendo de cuentas la gestión queda paralizada. Y eso podría, de hecho, provocar que el Ministerio de Cultura entrara con sus caballos por la puerta grande de la SGAE para poner orden. Lo que ocurre es que, con la animadversión que este gobierno ha demostrado hacia la cultura, es muy posible que más que poner orden se dedicara a poner a la entidad patas arriba y a desmontarla desde dentro. Era un peligro real que la mayoría de los socios preveían y que consideraban mejor evitar para arreglar las cosas entre los socios, pero que los “enemigos de Reixa” estaban dispuestos a asumir con tal de derribar a la presidencia.

Ésta era la situación previa a la Asamblea, en la que la pelea se iba a plasmar, básicamente, en una cuestión: ¿se aprobarían o no se aprobarían las cuentas? Aprobarlas suponía un balón de oxígeno para el presidente; no aprobarlas, su probable caída con el riesgo de intervención estatal. ¿Músicos contra escritores? ¿”Bautistas” contra “Reixanos”? No. Pero sí.

Ahora, mis impresiones, absolutamente personales y posiblemente erróneas.

– Lo primero que me llamó la atención al entrar a la asamblea es el gran despliegue. Era mi primera asamblea (a pesar de que llevo algunos años como socio de la SGAE) y aquello parecía la junta directiva del Santander. La SGAE tiene mucho dinero y lo demuestra.

– Lo segundo que me llamó la atención fue la alta media de edad de los asistentes. Mucha calvicie, mucha cana, mucho rencor enquistado durante décadas. Da la sensación de que la SGAE es una entidad de gente que “hizo cosas hace años”. ¿Dónde están los jóvenes músicos, guionistas y autores que, también, triunfan hoy en día? (Y cuando dijo “jóvenes”, doy un margen muy amplio) ¿No debería plantearse, en algún momento, un cierto relevo generacional?

– La Asamblea empezó tarde. Antes de empezar con los asuntos previstos en el orden del día se propuso votar si las votaciones iban a ser secretas o públicas. Esto ya mostraba una cierta idea de cómo estaban distribuidas las fuerzas, porque en general los contrarios a Reixa querían votaciones secretas. Ganó por amplia mayoría la votación pública (que se contabiliza con un sistema tecnológicamente complejo y algo zarrapastroso al mismo tiempo, con “azafatos” corriendo por la sala para leer los códigos de barras de las papeletas alzadas a mano, ya que cada socio cuenta con diferente número de votos, según su “peso” como autor; aparte de que muchos teníamos votos delegados por compañeros).

Lo primero que había que hacer era presentar las cuentas, y hubo un desfile de técnicos y economistas con poco dominio del escenario que desglosaron las cuentas del año, explicando punto por punto los ingresos y los gastos. Mucho número y mucho bostezo. En resumen, este año se ha recaudado menos por la caída de la actividad (consecuencia de la crisis, de la subida del IVA y de la “cuasisupresión” del canon) y ha habido más gastos, en parte para resolver algunas de las rémoras económicas que vienen de la anterior etapa y que empiezan a quedar resueltas. Todo esto ha ocasionado un déficit para el ejercicio de algo más de un millón de euros.

Las explicaciones fueron demasiado largas. Entre una cosa y otra duraron casi tres horas. Una estrategia de “apabullamiento numérico” un poco fea, la verdad. Habría bastado con un par de personas y unas explicaciones más generales, puesto que las cuentas desglosadas estaban a disposición de todo el mundo.

– Tras la presentación de las cuentas, se abrió el turno de palabra, y ahí es cuando empezó “el tomate”. Uno tras otro, fueron saliendo a la palestra diversos socios a plantear sus cuestiones sobre las cuentas. Muchos de ellos pertenecían al sector “indignado” de los músicos y se dedicabaron a lanzar exabruptos y exponer sus amargores de manera poco ordenada, lo que provocó que el moderador (que tuvo un papel ciertamente ingrato) tuviera que repetir una y otra vez: “por favor, limítese al tema de las cuentas”, obligando a muchos de ellos a intentar retorcer sus argumentos para ligarlos al asunto tratado, en plan: “estas cuentas no me gustan y por lo tanto Reixa es malo y feo y mal músico y le odio. Pero en relación a las cuentas”.

– Me llamó la atención la falta de vergüenza de algunos de esos músicos acusados de enriquecerse fraudulentamente, que salían al estrado hablando de que se había atacado a su imagen pública y blablabla, pero que en ningún momento negaron haberse llevado ese dinero. Al contrario, lo reivindicaron y negaron que esas decenas de miles de composiciones registradas fueran “música que nace muerta”, como había expresado Reixa en su comunicado. “¡La música nunca nace muerta! ¡Nace, crece y se reproduce!“, aseguró José de Eusebio. Él, Juan Erasmo Mochi y Juan Márquez fueron algunos de los ponentes más pendencieros. Con sus atribuladas intervenciones dieron una imagen muy lamentable de los músicos y de sus reivindicaciones. (Mochi llegó a increpar a Reixa por no ser “español”, lo que provocó que le retiraran el turno de palabra y que desde la platea le llamaran “fascista”). No faltaron tampoco  imprecaciones constantes desde las gradas, con algunas frases divertidas como “¡A mí no me interviene ni dios!”, cuando alguien advertía de la posibilidad de que el Ministerio interviniera a la entidad.

Otro “clásico” de la oposición a Reixa es José Miguel Fernández Sastrón, músico de familia bien que fue uno de los principales candidatos en las anteriores elecciones (y, por lo tanto, uno de los principales perdedores). Sastrón habló con propiedad y buenas maneras, lo que es muy de agradecer a pesar de la dureza de sus acusaciones de falsedad de las cuentas. El tipo además tiene un físico y una voz vibrantes, que recuerdan al entrañable Scar y le dan cierto aire de antagonista de los que molan. Yo percibí un detalle curioso que me llamó mucho la atención. Durante una furibunda -aunque leída- alocución de José de Eusebio, Sastrón iba pronunciando para sí mismo, con los labios, las mismas palabras que decía el orador, como si se supiera de memoria el discurso porque lo hubiera escrito él. Es una teoría muy loca, lo sé, pero juro que lo vi y no encuentro otra explicación. A ver si alguien cuelga algún video de la asamblea para poder corroborarlo.

Hubo también algunas intervenciones a favor de la labor de la junta. Me quedo con la de Enric Gomá; medida, ajustada a tiempo y bien estructurada y argumentada. Cómo se nota cuando habla un guionista, la verdad.

– También hubo otras aportaciones variopintas, como la de un anciano que apenas se tenía en pie (no sé cuál era su nombre). Por lo visto se trata de uno de los socios más antiguos de la SGAE y de los primeros que se enfrentó a Bautista, y que en su discurso reivindicó el pago de unos derechos que la entidad le debe desde hace décadas.

– Tras más de cinco horas de asamblea, se procedió a la votación sobre las cuentas, cuando muchos de los asistentes ya se habían ido (aunque se dio permiso para que dejaran sus papeletas en manos de compañeros). Finalmente las cuentas fueron aprobadas por un margen no muy grande, con el 56,13% de votos a favor.

– Cerca de las 10 de la noche, y una vez finalizada la votación, decidí irme a mi casa. Por lo visto la cosa siguió tensa un rato más, con la intervención de Onetti en referencia a Arteria.

En resumen, una asamblea bastante lamentable, un montón de gente muy enfadada, todo un poco “Berlanguiano”. ¿Y por qué? Porque, en definitiva, estamos hablando de dinero. Y cuando se trata de dinero, todo el mundo intenta defender su parcela y se pone muy nervioso. Y esto no debería ser así en una entidad que se supone que debería ser prácticamente “burocrática”, un medio para que los autores podamos gestionar nuestros derechos de autor.

Da la impresión de que Reixa se ha equivocado en muchas cosas. Y, desde luego, si son ciertas algunas de las acusaciones de cobro de comisiones, debería, como mínimo, dimitir. Pero votar en contra de las cuentas no parecía la mejor solución para arreglar las cosas. Además, la junta directiva está compuesta por muchas más personas, y yo me quedo sobre todo con las cosas buenas que sé que se están haciendo. La SGAE viene de una etapa anterior tan nefasta, que es fácil que las cosas vayan a mejor, porque hay mucho por arreglar.

Y eso es todo lo que más o menos recuerdo de esas largas horas. Ahora, por favor, les conmino a que corrijan, maticen o contradigan cualesquiera de los asuntos e informaciones que he desgranado aquí, porque les aseguro que fiarse de mi memoria y mi criterio es siempre, cuanto menos, aventurado.


CONSULTORIO: VENDER GUIONES EN EL EXTRANJERO

7 junio, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos días, G.I.V. envió esta consulta al buzón de Bloguionistas:

Hola,

Ante todo enhorabuena por vuestro blog, me lo habían recomendado mucho y con razón.

Una pregunta: ¿habéis escrito algún post sobre como vender un guión en el extranjero? Por supuesto es mejor intentar que se realicen los guiones en la madre patria, pero tal como está la cosa dan ganas de traducirlos al inglés y mandarlos al espacio exterior.  Si alguien ha reseñado una experiencia sobre ello os lo agradecería mucho.

Saludos y gracias.

Voy a matar dos pájaros de un tiro: por un lado, explicaré brevemente mi fracaso intentando vender un guión en el mercado anglosajón. Y por otro, daré unos pocos links al respecto, todos ellos incluidos en la masterclass Recursos para Guionistas en Internet, que impartiré este lunes, 13 de Junio, en la sede de la SGAE de Madrid.

El guión que he estado intentando infructuosamente vender se titula Un pequeño accidente sin consecuencias, y lo escribí con Rodolf Sirera. ¿Por qué he intentando venderlo fuera? Pues porque en España me pasa una cosa curiosa, por no decir irritante, con este guión: los productores que lo leen suelen elogiarlo en términos que (creo) van más allá de la mera cortesía, pero todos coinciden en que “no lo ven” en el mercado español. Según estos productores, el guión es demasiado adulto, o el público español demasiado infantil, o las dos cosas… no sé si lo he entendido bien.

En realidad no puedo quejarme: el tratamiento recibió en su día una ayuda de 24.000€ del ICAA y el guión quedó finalista en el concurso MUCES. Pero precisamente por eso me parecía que debería tener oportunidades de producirse. Así que, como en España nadie me hacía caso, decidí intentarlo fuera. Bendita ingenuidad…

Lo primero, naturalmente, era traducirlo. Por recomendación de Nahikari Ipiña, contratamos a Denis Murphy, quien hizo una excelente traducción, y además me sugirió un nuevo título que me gustó mucho: No Harm Done. Después acudí a un escaparate de guiones que conocía hace tiempo: InkTip.

En InkTip, los autores tienen la posibilidad de colgar sus guiones de manera privada, y sólo accesible a productoras que previamente se hayan registrado como tales en InkTip. Colgar un guión durante 6 meses cuesta 60 dólares.

A partir de que lo cuelgas, los productores tienen a la vista una página previa con el título y una logline de tu obra. Si les interesa, pueden acceder a una sinopsis más larga y a tu CV. Y si les sigue interesando, pueden bajarse tu guión en PDF. Toda esa información sólo es accesible a productoras registradas.

Todo el proceso se realiza online, y en todo momento puedes consultar quién ha leído qué. Gracias a InkTip aprendí que mi logline no valía gran cosa, y mi sinopsis era una mierda. Porque si bien muchas productoras leían la logline, muchísimas menos pasaban a la sinopsis, y casi ninguna llegaba a leer el guión. De ahí saqué una valiosa lección: no sólo necesitas una traducción profesional de tu guión, también de sinopsis y tu logline. En una palabra: apoquina.

InkTip tiene una función extra muy interesante: periódicamente, te envía un email con una relación de Scripts Wanted: anuncios de productoras que buscan guiones con características concretas. Obviamente, el número de veces que alguien busca algo muy parecido a tu guión no es muy alto, pero la contrapartida es que, cuando ocurre, las productoras a las que contactes se leerán tu guión (o al menos tu sinopsis) con verdadero interés.

Con todo y con esto, después de 6 meses y 60 dólares, apenas un par de productoras leyeron el guión, y de las que contacté directamente a través de Scripts Wanted, sólo un par de ellas me contestaron que muy bien, pero que no era lo que buscaban.

El siguiente paso fue lo que habría hecho cualquier guionista en mi lugar: me pasé dos días sin quitarme el pijama echándole la culpa a todo el mundo de mis problemas, incluyendo el mal olor de mi pijama.

Luego me fui al Berlinale Talent Campus y me vengué de mi fracaso contándole mi sinopsis a todo bicho viviente que se cruzaba conmigo. Y en inglés, además. Esto lo hice con la ayuda de este libro y del guionista barcelonés David Pascual, que me echó una mano para diseñar un pitching breve en condiciones.

Resultado: pues más caras de interés de las que me esperaba. Entre ellas, algunas de productores que luego me pidieron leer el guión. Y alguna anécdota curiosa: en una masterclass no exactamente relacionada con el mundo del guión, el ponente nos sugirió un ejercicio consistente en contarle a la persona que teníamos al lado una historia autobiográfica, cuanto más dramática mejor. Me giré, vi a mi lado a una señora de unos 60 años (lo que me llamó la atención, dado que la media de edad de los asistentes no llegaría a los 30) y decidí contarle algo mucho mejor que mi vida: la sinopsis de mi guión. A continuación, le tocó el turno a ella. Era norteamericana y me contó una interesante anécdota sobre sus estudios en España, durante el franquismo. En un momento dado, se refirió a su padre. Mencionó que era director de cine. Le pregunté el nombre, y me dijo: “mi padre se llamaba William Wyler”.

Cuando le confesé que lo que le había contado no era autobiográfico, sino la sinopsis de un guión, me pidió que se lo enviase. Resultó que tenía una productora. Efectivamente le envié el guión y se lo leyó, pero no pareció impresionarle demasiado. Aunque me contestó muy amablemente y se ofreció para hablar en mi favor si me servía de ayuda en alguna ocasión.

También estuve en contacto con una productora inglesa a la que le solté el pitch. A pesar del ambiente ruidoso y caótico en que la conocí, la historia pareció engancharle y me pidió el guión. Creo que le gustó, porque siguió pidiéndome que le enviase más y más material. El único problema es que, aunque tenía más material para enviarle, no veía razonable pagar traducciones de todo lo que escribo para responder a lo que probablemente era más cortesía que interés. Aun así, cuando complete uno de los proyectos que tengo en marcha, y que calculo que puede interesarle, lo traduciré y se lo enviaré. Pero de momento, tampoco ha salido nada por ahí.

Tras el fracaso del Talent Campus, decidí revolcarme directamente en el fango y empecé a frecuentar foros de guionistas americanos. En uno de ellos encontré interesantes referencias de analistas de guión. Concretamente, varios de los foreros hablaban maravillas de Julie Gray. Así que la escribí y le contraté un análisis. Creo recordar que me costó unos 180$.

Lo interesante de Julie Gray, además de la calidad de su análisis, es que te da dos opciones: te puede entregar sus comentarios por escrito, o bien te ofrece la posibilidad de mantener una charla de una hora por Skype. Yo elegí la segunda opción. Y Julie me dio buenas y malas noticias. Las buenas eran que el guión le había gustado mucho, y las malas que no lo veía muy vendible en el mercado americano. Lo veía más como una película europea.

Desanimado, empecé a pensar que el guión no tenía posibilidades en absoluto, y pensé en colgarlo en TriggerStreet, para al menos recibir las opiniones de otros guionistas y amantes del cine. TriggerStreet es un sitio donde los guionistas muestran sus obras y comentan las obras ajenas. Tu guión está expuesto a cualquiera que se registre en la web, y cualquiera puede escribir una crítica de él.

Pero atención: existen dos buenas herramientas de control para evitar los ataques desconsiderados: por un lado, está el cuestionario de lectura, y por otro, el Hall of Justice. El cuestionario de lectura consiste en una serie de preguntas muy concretas que el autor plantea a los usuarios que quieren criticar el guión. Preguntas del tipo: “¿Qué encuentra James en el cajón del escritorio de Martin?” o “¿Por qué Hannah rechaza las proposiciones de Steven?”. Así, varias preguntas. Sólo se puede escribir una crítica del guión si se contestan correctamente. Es casi imposible que alguien pueda pasar un test así sin haberse leído el guión. Y normalmente, ni el más recalcitrante de los trolls se tomaría la molestia de leerse un guión de largo entero sólo por el placer de machacarlo.

En cuanto al Hall of Justice, consiste simplemente en un método para criticar las críticas. Los comentarios desconsiderados, los ataques sin motivo, y los análisis sospechosos de no haber sido escritos sin leerse el guión, pueden ser retirados. Antes, se los envía al Hall of Justice, donde el autor de la crítica tiene la oportunidad de revisarlos y republicarlos. Si el ataque persiste, la crítica se borra.

En mi opinión, y aunque colgar un guión en TriggerStreet puede suponer quemarlo definitivamente, es una excelente plataforma para obtener pequeños análisis gratuitos. Lo bueno del sistema es que nadie puede subir un guión sin haber comentado antes al menos tres guiones ajenos.

Pero no llegué a colgarlo en TriggerStreet, porque Julie Gray me sugirió una opción más exclusiva: Circalit. Esta web es algo así como una mezcla de InkTip y TriggerStreet. Por un lado, cualquiera puede subir un guión para someterlo a la opinión de los demás usuarios. Pero por otro, existe una Gold List, una especie de primera división a la que sólo se entra mediante invitación de alguno de los colaboradores profesionales de Circalit. A los guiones de la Gold List sólo pueden acceder agentes y productores registrados.

Por invitación de Julie Gray, No Harm Done entró en la Gold List… y bueno, ahí está. Quizá no sea tan buen guión como yo pensaba. Quizá sí, y sea uno de esos proyectos que dan vueltas durante años antes de encontrar su lugar. Como Cuéntame. O la Biblia. Suena más probable lo primero, ¿verdad?

En cualquier caso, ésa es mi experiencia intentando “vender en el extranjero”. Imagino que muchos pensarán que tenía que haberme buscado un agente, y probablemente sea cierto. Pero se da la circunstancia de que tengo varios amigos con agente en Hollywood, y su experiencia me dice que normalmente es el agente el que va a buscar al autor.

Tal vez estoy siendo poco ambicioso. Es un defecto típico de un guionista español, al fin y al cabo. Pero algo me dice que el interés que un agente de Hollywood puede tener en un tipo que no escribe en inglés, y que apenas tiene créditos de cine en imdb.com, es bastante limitadito. De hecho, casi todos los guionistas españoles con agente en Hollywood son también directores. O bilingües.

Entiendo que lo que un agente o manager busca en un nuevo director o guionista es un realizador que pueda adaptarse al funcionamiento del mercado y, a la vez, aportar un estilo personal e innovador. Con dos particularidades: mientras que manejar el inglés suficiente como para dirigir una película es más o menos fácil, escribir en una lengua que no es la materna es endiabladamente difícil. Y encima, mientras que al director se le pide que realice una película cada dos o tres años, del guionista se espera que aporte material nuevo cada pocos meses.

En esas circunstancias, ¿qué motivos iban a llevar a un agente a querer representarme? Si yo mismo fuese agente, no querría representar a alguien como yo. Un solo guión, por bueno que pueda ser, no compensa el tiempo, el trabajo y las molestias que suponen representar a un nuevo cliente. Para que un agente considere representar a un guionista, éste debe ser capaz de aportar de manera periódica una cierta cantidad de material que poner en el mercado. Así, un guionista que no es bilingüe y ni siquiera vive en Los Angeles tiene las mismas posibilidades de hacer fortuna en Hollywood que en el casino de Torrelodones.

Les recuerdo que la información que doy en este post es sólo una centésima parte de la que doy en mi charla Recursos para Guionistas en Internet. Software, ayudas y subvenciones, promoción, documentación… De todo ello y más hablaré este lunes, 13 de Junio, de 10.00 a 14.00 horas, en la sede de la SGAE en Madrid. La inscripción cuesta 10€ para socios de SGAE, y 20€ para los demás, y puede hacerse a través de este link a la web de Fundación Autor.


QUICKIES

2 septiembre, 2010

por Pianista en un Burdel

Este es mi primer post después de las vacaciones, si exceptuamos El fin del mundo ya fue, una llamada de atención que espero muchos de ustedes se hayan tomado en serio, porque es de lo más serio que va a pasar en los próximos días.

Para hacer una reentrada suave, no me voy a ciscar en nadie ni voy a perorar sobre formato ni nada parecido. Sólo unas cuantas ideas para aquellos que aún no hayan encontrado un buen propósito para el año nuevo. (Ya saben que las personas decentes no hacen sus propósitos el 31 de Diciembre, sino el 31 de Agosto.)

Vamos allá, de más barato a más caro:

Propósito 1: mover mi guión. Éste es uno de los primeros propósitos en flaquear: ¿Y a quién se lo envío…? Si es que luego no contestan… ¿Y si luego me lo plagian…? Si además los directores en España no quieren guiones ajenos…

A mí estas actitudes derrotistas me parecen síntoma de falta de talento. La mayor parte de las veces esconden una certeza absoluta sobre la falta de calidad del propio trabajo. Es más fácil autocompadecerse que esforzarse por mejorar. Pero aun así, me gusta dejar sin excusas a esos blanditos que se quejan por lo difícil que está todo sin haber movido un dedo. Aquí les dejo el email de un director que está buscando guiones ajenos:

carnedeneon@yahoo.es

Es Paco Cabezas. Lo petó con su corto “Carne de Neón” hasta el punto de que le produjeron una peli basada en el corto. Se titula igual: “Carne de Neón”, y está a punto de estrenarse. En el blog de la peli apareció el lunes pasado una entrada titulada Quiero leer guiones, donde Cabezas dice literalmente:

[…] Escribir y dirigir una película es un proceso muuuuuy largo, meses, años de tu vida dándote cabezazos contra una pared de granito, hasta que ves la luz al final del túnel o te abres la cabeza.

Es por eso que voy a hacer algo fuera de lo común, se me ha ocurrido dejaros un e-mail por si hay alguien ahí que tenga un guión de largometraje que merece la pena ser leído… Ahora es buen momento…

La cosa es sencilla, punto 1, si has escrito un “melodrama-donde-se-ve-crecer-la-yerba-y-cuando-parece-que-va-a-pasar-algo-va-y-se-acaba” ¡No me lo mandes! agradecería que fuera un guión de género, llámale thriller, terror o comedia, o mejor los 3 la vez.
Punto 2, es bastante probable que me parezca una p*** mierda, no te lo tomes a mal, eso no quiere decir que no sea un buen guión o que no tengas talento, quiere decir que mis primeros 8 guiones eran espantósamente malos y que de tanto leer y escribir me he convertido en un cansino perfeccionista bastante ego-maníaco (Y un poco gañán también) y que el 99% de las veces que leo un guión acaba en la hoguera (En casa nos calentamos con una pila de guiones) porque me cuesta pasar de la pag 30 y me aburro con muuuucha facilidad…
Así funciona mi cerebro en un día bueno
¿Y qué pasa con el 1% restante? Pues que de ese guión puede salir una película, así de simple… Cuando yo trabajaba en el videoclub no tenía los contactos que tengo ahora y hubiera matado porque alguien me enseñase una puerta abierta. Así que, aquí está…

Lo dicho: no tienen ustedes excusa, quejicas de mierda. Recuerden: carnedeneon@yahoo.es. Dense prisa, antes de que se arrepienta o le pete el email.

Propósito 2: hacer algún cursillo de guión. Alguna vez he dicho que hacer cursillos breves con guionistas en activo me parece mucho mejor estrategia para meter la cabeza en la profesión que matricularse en inacabables carreras o carísimos masters. En menos de tres semanas da comienzo en Madrid uno de los cursillos más apetecibles que puedo imaginar: el TALLER DE SKETCHES de la Fundación Autor. Los profesores: nada más que Diego San José (Pagafantas, No Controles, Vaya Semanita…) y Rubén Ontiveros (Qué vida más triste, Vaya Semanita, Made in China…)

Dos monstruos del humor enseñando cómo hacen su trabajo en un cursillo eminentemente práctico. Son seis días y cuesta 200€ (sólo 125€ para socios de SGAE). Aquí el programa y aquí el boletín de inscripción. Más información: angomez@sgae.es

Propósito 3: hacer las Américas, que aquí la cosa está imposible. No sé si alguna vez les he hablado de InkTip. Es algo así como el Escaparate de Abcguionistas… pero de verdad. Un sitio donde los autores, por una tarifa razonable, pueden exponer sus guiones para que las productoras puedan acceder a ellos. La web está llena de testimonios sobre las producciones que han salido de ahí.

Pues bien, la gente de InkTip ha montado ahora un megaevento presencial en plan citas rápidas entre autores y productores. Lo han llamado InkTip Pitch Summit y tendrá lugar el 25 y 26 de septiembre en Los Angeles. Aquí ya estamos hablando de cuatro cifras, naturalmente. Les cobrarán 300$ por participar, lo que no es caro ni mucho menos, viendo la enorme lista de productoras que acudirán. Ahora bien, hay que pensar en hotel y avión, con lo que la broma, desde España, no bajaría de los 2.000€, calculo. Pero bueno, si lo combinan con ese viaje a L.A. que siempre quisieron hacer y para el que tanto han ahorrado…

El plazo límite para inscribirse es el 10 de septiembre.

Y eso es todo por mi parte hasta la semana que viene. Sigan pasándose por aquí, porque el resto de los bloguionistas ya están volviendo de sus vacaciones… y Chico Santamano ya va a dejar de publicar refritos.


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