CÓMO FIJAR OBJETIVOS ÚTILES Y CUMPLIRLOS

9 marzo, 2017

Hemos querido rescatar este post de la excelente Bang2Write para resaltar la importancia de fijarte objetivos cuando aspiras a dedicarte al guión profesionalmente. Pero no sólo se trata de fijar objetivos, sino también de cumplirlos…


Cómo fijar objetivos útiles y cumplirlos.

Título original: How To Set Meaningful Goals And Stick To Them.

Texto original de Lucy V Hay (Bang2Write). Traducción de Nico Frasquet. 

Una cosa que mis compañeros escritores siempre me dicen es: ¿Cómo consigues escribir tanto y además hacer otras cosas? ¿No tienes hijos? ¿Acaso puedes estirar el tiempo

Bueno, primero reconozco que tengo el privilegio de llamar “escribir” a mi trabajo. Como freelancer, profesora y bloguera soy capaz de elaborar mi propio horario. Trabajo a propósito dentro de la industria creativa porque de esta manera puedo alimentar mi hábito de la escritura (si os suena como si estuviera hablando de una droga, es porque para mí lo es) y encima ganar dinero.

Pero no siempre fue así. Yo CONSEGUÍ que así fuera. Y tú también puedes, – si es que convertirte en un escritor freenlancer o a tiempo completo es tu meta – Aquí te explico como:

1) No esperes a que sea “el momento adecuado para escribir”. Consigue que siempre sea “el momento adecuado para escribir”.

 ¿De cuánto tiempo dispones? Si tienes un trabajo y otros compromisos y responsabilidades como la familia, puedo apostar a que no dispones de mucho. Así que bienvenido al club.

Pero todo el mundo – y me refiero a todo el mundo – tiene un tiempo de trayecto de ida y vuelta hacia el trabajo, una hora para almorzar, tiempo para tomarse un respiro o incluso tiempo en el baño. (Se de gente que ha escrito guiones completos y novelas en el baño, lo digo en serio).

Además, hay cosas que tienes que hacer en tu vida diaria que requieren esfuerzo físico, pero no un esfuerzo mental. Por ejemplo, en mi caso te hablo de planchar. Tengo tres hijos y mi marido necesita cinco camisas para su jornada laboral. Si le dejara hacerlo a él, parecería que se ha revolcado por el suelo. ¡Y no! Mi orgullo no me lo permite… Así que mientras plancho, escribo. O, mejor dicho, escribo posts para el blog. Justo ahora estoy planchando, así que ya sabes. Y sí… también yo odio planchar.

2) Establecer una fecha límite.

Las personas a menudo saben QUÉ es lo que quieren (por ejemplo, convertirse en un guionista profesional), incluso pueden llegar a saber CÓMO lo van a conseguir… pero a menudo se olvidan de establecer CUANDO lo van a conseguir, es decir se olvidan de establecer una fecha límite (o deadline).

Así que seamos claros: NO quiero decir que fijar una fecha límite signifique que si no has hecho tal cosa para esa fecha tengas que abandonar. Con mucha frecuencia oigo a escritores decir cosas del estilo de “Me voy a dar cinco años para ver si lo consigo”.  ¡¿PERO QUÉ CO**…?! Bajo tales condiciones negativas de partida, por supuesto que no vas a “conseguirlo”. Por lo que a mí respecta casi es mejor que ni comiences…

Lo que necesitas es establecer un plazo mucho más positivo y alcanzable. Por ejemplo: Si tu objetivo es convertirte en guionista profesional, ¿por qué no estableces fechas límites como estas?:

  • Quiero un guión de un corto de bajo presupuesto producido para X fecha.
  • Quiero haber ganado o haber quedado finalista en al menos tres prestigiosos concursos de guión este año.
  • Para X fecha quiero empezar y terminar un curso de guión.
  • Quiero escribir [número] cortos, largometrajes, pilotos de TV (etc) para X fecha.
  • Quiero conocer a [número] productores y agentes este año
  • Para X fecha quiero haber ido a [número] eventos de networking.

… Y así seguiría. En otras palabras, es necesario que te asegures de que has hecho una variedad de cosas que te llevarán hacia ese objetivo final de convertirte en guionista profesional.

3) Consigue que tus objetivos sean “masticables”

¿Qué quieres hacer? Piénsalo, ahora mismo: ¿Puedes escribir, digamos, dos páginas al día de un guión de noventa páginas? ¿O 500 palabras de una novela que llegaría hasta las 80.000?

Ahora averigua cuanto tiempo te llevaría esta tarea. Pero de esos “pedazos masticables” fija tres objetivos finales y márcalos en tu diario:

  • OBJETIVO PROBABLE: (Número de palabras fijadas por día más un 10%)
  • OBJETIVO POCO PROBABLE: (alrededor de un 25% antes)
  • OBJETIVO IMPROBABLE: (alrededor de un 50% antes)

No voy a mentirte, la probabilidad de alcanzar tu objetivo “improbable” es muy pequeña. Creo que yo sólo lo he conseguido en tres ocasiones. Pero cuando lo consigues, lo celebras con mucho más entusiasmo.

4) No trabajes duro, hazlo de manera inteligente.

 La gente no logra lo que quiere porque se siente abrumada por la cantidad de trabajo, o desanimado por la perspectiva de este. Pero hay una razón por la que la gente suele decir “Si quieres que algo se haga, pídeselo a alguien ocupado” Esto es debido a que las personas ocupadas son las que no hablan sobre hacerlo, sino la que lo están haciendo… Y lo están haciendo de manera inteligente.

Pero, ¿Qué significa esto de hacerlo de manera inteligente? Bueno, significa que hay que ser realista con la productividad, la gestión del tiempo y la delegación. Si no sabes lo que esto significa para ti, entra aquí.

5) Conoce la diferencia entre objetivos “débiles” y objetivos “fuertes”

Debes reconocer la diferencia entre lo que yo llamo un objetivo “débil” y uno “fuerte”. Aprendí esto durante mi formación como profesora, cuando se aseguraron de que entendíamos la diferencias en términos de objetivos de aprendizaje.

Todos los alumnos de mi clase deben aprender algo en esta sesión

O

La mayoría de la clase debería saber la diferencia entre X e Y al final de la sesión y ser capaz de describirla.

¿Notas la diferencia? Estoy hablando de especificar. Es difícil establecer “objetivos” y medir como de efectivos son si no somos capaz de especificarlos bien. Así que si tu objetivo es:

Quiero escribir un guión

Esto es un objetivo débil, y por lo tanto necesitas ser más específico.

Quiero escribir un guión de largometraje de terror en los próximos tres a seis meses.

Mucho pero que mucho mejor. Mucho más fuerte. ¿Pero qué te parece esto?

Quiero escribir y desarrollar un guión de largometraje de terror en los próximos tres a seis meses y de esta manera entrar con él en X certámenes el próximo año.

¡Bingo!

6) No te olvides de “Evaluar”

Las personas tienden a olvidarse de evaluar, no sólo sus fracasos ocultándose de ellos, sino incluso sus propios éxitos. Pueden llegar a ser demasiado modestos y decir que ha sido pura suerte, o están tan centrados en el próximo gran proyecto que no se dan cuenta de cómo consiguieron alcanzar lo que tienen ahora. ¡Qué locura!

Si tú quieres avanzar en lo que sea que estés haciendo, necesitas ver que estás haciendo MAL y que estás haciendo BIEN. Y como es de esperar, si estás haciendo las cosas mal, es necesario que dejes de hacerlas. Si por el contrario estás haciendo las cosas bien, ¡Sigue haciéndolas! Parece simple, pero te sorprendería saber cuánta gente se olvida de estas tácticas.

Aquí también es dónde tenemos que ser realistas. No vamos a ser capaces de cumplir con todos nuestros objetivos, eso es un hecho. Pero no por eso significa que sea un fracaso. Porque incluso si fallas, en sí mismo es una experiencia de aprendizaje. Así que aprovecha esta experiencia y sigue avanzando desde allí con la lección aprendida.

¡Buena suerte!


La versión original del post la podéis encontrar en este enlace: http://www.bang2write.com/2016/11/how-to-set-meaningful-goals-and-stick-to-them.html

 


GIJÓN 2016: ENTREVISTA A JONATHAN CENZUAL

22 noviembre, 2016

Entrevista de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea y fotografías de Diego Bernardeau

El guionista y cineasta español Jonathan Cenzual ha acudido a la 54ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón para presentar su última película, El pastor, un drama con tintes de cine negro sobre los abusos de poder de una promotora urbanística hacia un pastor que se niega a vender su porción de tierra.

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Este proyecto parece muy ligado al contexto social y económico de la España actual. ¿Cuál fue tu punto de partida para crear la historia?

En un principio, me interesaba hacer algo sobre la trashumancia, un tema que siempre me ha atraído mucho. Yo he pasado bastante tiempo viajando, y cuando vine a España por asuntos familiares caí en la cuenta de que aquí todos vivimos de algún modo con temas como la corrupción y los desahucios, pero que de tanto oírlos en las noticias acabamos por ignorarlos. Precisamente, yo volvía después de haber estado un tiempo fuera, por la India y Nepal, por lo que había permanecido separado de esta lógica de las noticias, así que debió chocarme de manera brusca, sobre todo lo de los desahucios, que echen a gente de sus casas cuando no tienen adónde más ir. Además, resulta más chocante cuando la siguiente noticia cuenta que el político de turno ha robado no sé cuántos millones. Si lo piensas, deberíamos estar todos en la calle quemando el Congreso, y no viendo al fútbol por la tele.

Con esto quiero decir que para la creación de la película fusioné estos aspectos con esa idea de la trashumancia y el pastoreo que me interesaba en un principio, y que sirve como metáfora para explicar la situación actual. Así que me sirvo del claro retroceso del mundo rural para representar el abuso de poder en cualquiera de sus formas. Podría haber sido una película sobre un chaval al que el abusón de la clase le quita la comida, pero creo que usar el pastoreo, una cosa tan arraigada a cualquier país -especialmente en el Mediterráneo-, servía mejor para representar en lo abstracto que alguien quiera quitarle a otra persona lo más básico que tiene, y dejarle sin nada.

De todas maneras, a pesar de inscribirse en esta realidad actual, la trama concreta que escribiste es ficticia, ¿verdad?

Sí, aunque se inscribe en la realidad. De hecho, ya he dicho más de una vez que la idea de la historia en sí, o cómo se desenlaza, no tiene mucho de original. Y yo soy el primero en reconocerlo. Dicho esto, ya desde el principio yo no me planteaba hacer una película que destacase por su originalidad. Cualquier película que se base un poco en hechos cotidianos y sea una crítica social, ya de por sí no puede ser original. Al fin y al cabo estás criticando algo que está sucediendo en el mundo real. No es que yo me basase en un artículo de prensa o en un caso en concreto, pero al mismo tiempo conozco el contexto en que estas situaciones tienen lugar, igual que lo conocemos todos. En este sentido, escribir el guión fue bastante jodido, porque el detonante mismo de la historia, cuando intentan comprar las tierras al protagonista y este se niega, te indica hacia dónde va a derivar la cosa.

Lo que me resultaba más interesante de ver era, sin embargo, cómo va cambiando la psicología de la gente que rodea a nuestro protagonista. Especialmente entre el resto de los vecinos que esperan beneficiarse, y que lo ven automáticamente como al estereotipo más negativo de un pastor, analfabeto, raro y antisocial, algo que para nada es. Y lo mismo en la dirección opuesta, donde quería saber cómo un tipo que a priori es bueno puede llegar a explotar a causa de la presión. Todo el mundo acaba estallando, eso era lo que quería transmitir con el guión. En este sentido y por lo que he podido saber, es interesante comprobar que la audiencia se divide en el resultado de la película, entre los que veían claro que no había otra solución y los que jamás la vieron venir. Es bueno que divida, porque significa que hay reflexión en cada espectador sobre cómo reaccionaría a su vez si se viera en la situación del protagonista.

¿Cómo ha sido entonces la creación de los personajes? El protagonista, para el buen funcionamiento de de una historia como esta, debe producir empatía en el espectador.

Sobre la personalidad de Anselmo, el protagonista, recuerdo haber hablado con Miguel Martín a la hora de preparar su papel. Para él era difícil, cosa muy comprensible, porque el personaje debía ir llenándose lenta y progresivamente de ira para aproximarse a esa posible explosión. Pienso que esta película no sigue los cánones establecidos de tensión. Es una película que arranca muy lenta y que va creciendo y creciendo continuamente. Nunca recae, pero ese crecimiento es lento hasta el final, lo que implica muchos matices para el personaje que después el actor debe poder transmitir. De hecho, la película no está rodada cronológicamente, por lo que debía quedar claro el momento en que estaba el personaje.

Estas diferentes fases de la ira de Anselmo vendrían por lo tanto muy acotadas desde el guión, ¿no?

Sí, aunque quizá no en un sentido estricto del formato. Como escribí el guión sabiendo que lo dirigiría yo mismo más tarde, escribí las acotaciones sobre todo para mí, para luego trabajarlas de la mejor manera posible con el actor en la localización. Por mucho que uno escriba, las cosas siempre cambian en el rodaje. No quiero decir que no haya guión, evidentemente, pero como creador de la historia yo sabía en qué punto nos encontrábamos en cada momento y se lo transmitía a los actores.

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Entonces, ¿tenías más bien una escaleta extendida para no perder el hilo de la historia?

Bueno, tenía un guión a modo casi de esquema, como un mapa a partir del cual armar la historia que había escrito. Era una relación de los hechos que se dan en la película, a partir de la que poder guiar a los actores, de manera casi telegráfica. Entiendo que si hubiese dirigido la película de otro guionista, el guión hubiese sido más completo y adaptado al formato, pero al encargarme yo mismo no ha sido necesario. Me bastaba con saber qué acciones iba a realizar el personaje en cada secuencia, y que habían sido pensadas para reflejar su personalidad a través de sus actos, siempre con vistas a esa lenta escalada de ira. Creo que, en este tipo de cintas, la audiencia siempre tiene que ir un paso por delante en cuanto a cabreo. Para que se adhieran al punto de vista del protagonista, casi como fans. No puedes darles más ventaja sobre el personaje, porque comenzarían a preguntarse sobre la verosimilitud de ese personaje que no se está enterando y no empatizarían tanto con él.

¿Cómo te aseguras que el espectador se halla en ese punto preciso?

Yo creo que difícilmente puedes saberlo. Lo haces y esperas que funcione. Creo que además ocurre con todas las películas. Tú escribes un planteamiento y un guión para tu historia, pero no sabes en realidad si va a salir o no. Esto no depende solo del guión, sino también del rodaje y de la edición posterior. En el montaje todavía se cambian muchas cosas y ni siquiera así tienes la seguridad de que vaya a ser eficaz para el espectador. Al haber escrito la película y estar en el proyecto desde el principio, yo al menos pierdo toda la tensión con respecto a la historia, porque la conozco de memoria, así que tengo que confiar en que lo estoy contando bien. Ese es el misterio del cine en realidad. Saber si algo funciona o no. Y no sólo del cine, sino de todo aquel arte que busque contar una historia, porque no es una ciencia exacta.

Deducimos por tanto que no eres muy académico en tu proceso de escritura.

Creo que ningún arte puede ser académico por el mero hecho de ser arte. No tiene un esquema que vaya a funcionar siempre, aunque se sigan ciertos cánones que han demostrado su efectividad. Se supone que funcionan, pero esto no ocurre siempre. Como escritor, creo que es importante ser fiel a la historia que uno quiere contar, sin dejarse llevar por lo que piense que la audiencia va a querer, porque además es imposible predecirlo. Ser auténtico por encima de todo, y si luego gusta pues mejor. No es algo secundario, porque al fin y al cabo las películas no se escriben para uno mismo, sino para la gente que va a verlas, pero es que la manera de respetar al público es precisamente hacer lo que tienes en la cabeza y mostrárselo para que sean ellos quienes lo valoren y decidan.

En este caso, tú tenías este tema que te rondaba en la cabeza y es después cuando decides contarlo a través de la historia concreta de Anselmo. ¿Es así?

Sí, totalmente. Lo primero fue preguntarme: ¿Qué puedo usar para contar esta crítica al abuso de poder del grande contra el pequeño? ¿Cómo puedo reflejar el poder corrosivo de la codicia? Luego, a partir de estas preguntas elaboré los personajes concretos que mejor me ayudasen a responder en un contexto concreto. Así fue como elegí la historia de un pastor al que una poderosa constructora pretende arrebatarle sus tierras con su superioridad económica. También quise reflejar esto a través del resto de personajes, como demuestra la motivación de los vecinos de los terrenos colindantes al de Anselmo, que son rápidamente tentados y comienzan a presionar a su igual, por el hecho de lucrarse ellos a su vez, sin respetar la legítima decisión del protagonista a no querer marcharse de su casa.

De ahí que se vean reflejados como verdugos y víctimas al mismo tiempo, lo que demuestra además era jerarquía del poder de los abusones de la que hablabas.

Es verdad que varias personas me han preguntado por la naturaleza de los vecinos, a los que no ven eminentemente malos. Si eran malos, no lo sé, pero al hacer cosas malas es que se están volviendo así, me da lo mismo la razón, extremos aparte. En este caso es la codicia la que los mueve y les cambia su compás moral, hasta el punto de complicar activamente la vida de una persona para mejorar las suyas. Además, yo creo que esta división de personajes buenos y malos ya está superada, y lo que cuenta es la escala de grises que sirven para dotar de más capas y realismo a los personajes.

De todas formas, desde el principio y como decías antes, la película no oculta hacia dónde se encamina, por lo que es importante que se genere este debate sobre la condición de las distintas partes en conflicto, ¿no?

Claro. De hecho la película prioriza esto sobre la posibilidad de sorpresa. Desde el principio se intuye que va a producirse un conflicto muy fuerte, más allá de una mera discusión inmobiliaria. Imagínate que la actitud del protagonista se redujese a poner una denuncia o montar una campaña en Twitter (ríe). El cine se sirve de historias más dramáticas que eso para dotar de discurso a sus historias, sobre todo tratándose del género de esta película.

Sí. De hecho la atmósfera juega un papel importante en la cinta, casi a modo de personaje y al mismo tiempo de caldo de cultivo para el devenir de la historia.

Claro. La película está rodada en la provincia de Salamanca, que conozco mucho porque vivo ahí y me ha inspirado. Y como universo funciona precisamente porque, al no haber nada, no te puedes esconder. Un poco como ocurre en las películas del oeste, aunque fue algo que surgió de manera inconsciente en mí. De hecho no caí en la cuenta hasta que no me lo comentó un amigo. Pero es verdad que los western suelen tratar sobre un pecado capital, algo que también ocurre aquí. Te diría incluso que el campo hace las veces del espectador, de la audiencia que está ahí observando cómo todo sucede, casi como un Dios castigador que mira desde las alturas. Sería un poco como ver a dos hormigas peleándose, saber que podrías pararlas pero querer ver quién puede más. Hice mucho hincapié en las condiciones de esos grandes terrenos sin construir, donde todo lo que sucede queda a la vista a varios kilómetros a la redonda. El hecho de que se desencadene una situación de ilegalidad en un lugar así, el típico pueblo dormitorio rodeado de campos donde parece que no haya vida pero donde todo se oye, me sirvió para contar mejor esta historia, en la que se produce el aislamiento de un vecino para lograr que claudique. En esa zona de Salamanca, tú te puedes sentir muy libre cuando sales a caminar y ves los enormes cielos de Castilla, pero al mismo tiempo, en un contexto de presión absoluta, esa nada debe evocar precisamente todo lo contrario, una sensación de opresión e imposibilidad de huida, como en un desierto.

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En definitiva, podría haber contado esta historia de abuso de poder en cualquier otro lugar, en la piel del vendedor de un pequeño comercio que un gran centro comercial busca absorber, pero esta atmósfera dotaba a la historia de un mayor grado de universalidad. Hubiera podido contar la historia en otro contexto porque es algo ya de por sí universal, que en la Sociedad hemos permitido dejando que los más grandes puedan pasar por encima del código penal, pero al narrar esta historia sobre la tierra, sobre algo tan primitivo, buscaba apelar en el espectador a un sentimiento casi arcaico, que a la vez es finito y no puede crearse más. Que alguien te quiera quitar tu lugar en el mundo, tu pedazo de tierra, es algo universal y común a todo ser humano, y por lo tanto una fuente de historias.

 


NO TODO ES FICCIÓN: ENTREVISTA A FRANCESC RELEA

10 noviembre, 2016

Entrevista y fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Seguimos la sección centrada en el guión de documental con el guionista y periodista Francesc Relea, quien presentó Ciudades a Contraluz durante la edición de la SEMINCI de este año. El proyecto, centrado en las ciudades de Medellín, Sarajevo, Beirut y Kigali, está estructurado a partir de cuatro historias personales que persiguen el objetivo de retratar el resurgimiento de dichas urbes. Fue en Valladolid donde pudimos hablar con él sobre la relación entre el periodismo y el guión de documental.

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La primera pregunta tiene mucho que ver con la estructura por la que te decantas. ¿Qué te aportan, narrativamente hablando, estas cuatro ciudades?

La idea de hacer un documental centrado en cuatro ciudades empezó hace mucho tiempo, por lo que ha ido madurando poco a poco. En realidad, empezó cuando dejé el periodismo escrito, puesto que estuve muchos años escribiendo para El País. En ese momento empecé a pensar a qué me quería dedicar. Anteriormente había trabajado en televisión (hice un documental sobre Sabina), la experiencia había sido buena, y yo tenía en la cabeza hacer algo sobre algunos de los sitios donde había cubierto noticias como periodista. Además, había ciudades donde hacía mucho tiempo que no estaba, como en Sarajevo, y tenía ganas de volver a hacer cosas en ellas. A partir de Sarajevo, y de tener claro que quería decantarme por el formato audiovisual, empecé a pensar ciudades que me parecían interesantes, hasta que encontré el nexo para el documental: me interesaba cubrir ciudades donde yo había estado durante la guerra y que quería saber cómo estaban en el presente. De ahí salió también Beirut y Medellín, si bien no había estado nunca en Ruanda, pero decidí añadir Kigali porque me parece que fue un conflicto que se cubrió mucho en su momento y del que ahora es casi imposible saber nada sobre él.

Y cuando tienes decididas las ciudades, ¿cómo surgen los temas? En cada una de ellas escoges un punto de vista bien diferente (en Kigali una ciclista, en Medellín un bailarín de hip hop…).

Diría que fue un proceso que se decidió en la misma creación del documental. Tenía claro que no quería el punto de vista de políticos, analistas y demás. Quería historias normales de gente normal, gente que hiciera cosas, que mirara hacia adelante y no hacia el pasado. Por tanto, quería contar historias esperanzadoras sin querer pintarlo todo, por ello, de color de rosa. De ahí el título del documental también: historias de luces y sombras de ciudades que han recorrido un camino importante pero donde aún quedan muchas cosas por resolver. Creo que en el documental se refleja esto.

Por tanto ese punto de vista esperanzador es casi la premisa del documental.

Efectivamente. No me interesaba para nada el análisis, el volver al pasado, algo que creo que ya está muy hecho. De hecho, las pocas imágenes de archivo que usamos son para contextualizar, puesto que queríamos contar historias de hoy con personajes de hoy. Por ello muchos de los protagonistas han nacido después del conflicto, hay pocos adultos.

Y por el mismo motivo, quizá, decides no poner voz en off.

Sí, sin duda. Fue otra de las decisiones. No queríamos voces en off, queríamos que hablaran los protagonistas de cada ciudad sin que por ello miraran a cámara. Solo al final del documental lo hacen. Yo soy bastante anti modelo, y  hubo bastante debate en el equipo al principio, puesto que una de las ideas era hacer algo con una voz en off a través de mí, que yo fuera el hilo conductor, pero poco a poco lo fuimos descartando y yo, la verdad, estoy satisfecho con la decisión.

Si bien el documental vive de la realidad, parece que hubo mucho proceso de escritura antes de empezar a rodar, ¿no?

Lo hubo, lo hubo. A cada ciudad fuimos dos veces, de hecho. La primera para hacer casting, a manera de preproducción para buscar las historias, y la segunda para rodar. En este primer viaje hubo mucha búsqueda de historias, y a partir de las historias empezamos a buscar personajes que cuadraran con lo que queríamos contar. Luego es verdad que el casting no funcionó igual en todas las ciudades. Creo que funcionó muy bien en Medellín, donde teníamos un socio coproductor que hizo un muy buen trabajo de localización de personajes que funcionaran, y fue un poco más flojo en Sarajevo, donde hubo ciertos personajes que no pudieron estar en la historia porque no coincidía con fechas, por lo que hubo que adaptar el guión. Así que sí, en el primer viaje es donde hubo más trabajo.

Y entre ambas visitas, ¿cómo construís el guión del documental? Todos los personajes tienen su arco de transformación, sus historias llegan a conclusiones.

La idea era meternos en los personajes, convivir con ellos y mostrarlos en su actividad, pero también en otros contextos. No diría que es ficcionar, porque todo lo que sucede es real, pero sí, hubo mucho trabajo para conseguir reflejar esa transformación que también han vivido ellos.

A parte del trabajo de personajes, también se nota un fuerte trabajo por lo que respecta a la construcción en actos de cada una de las cuatro historias. ¿Cómo es este proceso en un documental?

Antes de grabar teníamos muy claro que íbamos a hacer tres actos. En el primer acto contaríamos a grandes rasgos cómo son las ciudades a día de hoy y cómo eran, además de contar cómo son los personajes sin hacer una presentación mirando a cámara, sino más bien viéndolos en su contexto. En el segundo acto desarrollamos las historias y las intercalábamos, y en el tercer acto hacíamos una conclusión general donde saltábamos constantemente de historia a historia.

Por otra parte, el acto central lo dividimos en dos bloques, lo que nos permitía hacer una separación a mitad de acto y volver a la ciudad más tarde. En montaje, por tanto, teníamos cuatro bloques, y si bien podíamos correr el riesgo de confundir al espectador al pasar de una ciudad a otra sin previo aviso, era algo que no me importaba. Me parecía interesante que durante unos segundos el espectador no supiera en qué ciudad está, haciendo que todas las ciudades se mezclen, pero creo que la confusión dura muy pocos segundos.

Sí, y de hecho entremezclar las historias en el segundo acto puede favorecer el interés.

Exacto, el espectador está más pegado a la historia.

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Cartel promocional de la película

Y en un documental con un avance narrativo tan claro, ¿cuánto hay de trabajo anterior de documentación, de preparación de las preguntas para que todo vaya en la dirección que queréis?

Hombre, hay un trabajo de documentación amplio de cada país, de cada historia y de cada tema en sí. Por ejemplo, cuando descubro la importancia del ciclismo en Ruanda lo primero que hago es ver quiénes son los protagonistas de la historia. De hecho, en primer lugar el protagonista iba a ser un ciclista masculino, pero vimos que no funcionaba muy bien explicándose en cámara. También es posible que cometiéramos el error de grabarle en inglés y no en su idioma nativo, pero al descubrir a la ciclista descubrimos que era mucho más interesante tirar por ahí.

Volviendo a la pregunta, hay todo un trabajo de preparación y documentación del país, y luego hay que documentarse sobre el personaje en sí para ver qué podemos sacar de él. Para ello hay que preparar unas preguntas muy claras a cada entrevistado. Luego, podéis imaginaros que tenemos horas y horas de material que nunca utilizamos.

Otra cosa que hicimos, por ejemplo, es preparar cuatro o cinco preguntas comunes a todos para reforzar ciertos conceptos, como memoria, reconciliación, olvido… Pero sí, al final tuvimos que hacer una poda muy radical.

Hablabas ahora del descubrimiento de la ciclista. ¿Hasta qué punto teníais tiempo para dejaros llevar?

Ya sabéis que en un documental uno puede llevar un guión muy cerrado, pero luego la realidad del rodaje te cambia ciertos elementos, así como el montaje. Donde realmente se cocina un documental, de hecho, es en la sala de montaje. Nosotros teníamos mucho material, y luego hicimos el proceso de selección. Además, sí que es verdad que cuando llegas a cada ciudad te llevas sorpresas, y hay que saber estar abierto a ellas, si bien podíamos permitirnos mucho más esta libertad en la primera visita, en la de casting, que no en la segunda, donde íbamos mucho más ceñidos. Así que cuando fuimos a rodar ya teníamos a los protagonistas y a sus historias.

Respecto a la selección de personajes, ¿cómo superáis las reticencias por su parte, si es que existieron, a decir aquello que os interesa para la construcción y avance narrativo del documental?

Por lo general todas las personas colaboraron mucho. Es cierto que hubo alguna que estuvo a punto de caer, porque no nos entendimos muy bien, pero por lo general no ha habido problema en este aspecto. Para ello, creo que es muy importante la disposición de todo el mundo, por lo que es importante hacer una buena selección en la fase de casting. Tienen que ser personas que cuadren en cámara, que sepan explicarse y que además tengas buen feeling con ellos. La verdad es que en el 95% de los personajes la actitud fue buena. Otra cosa es cómo funcionan delante de cámara.

Diríamos que el proceso de escritura está completamente sujeto al casting.

Sin duda. Y luego en montaje puedes ver lo que realmente no te funciona, o lo que te puede cortar el ritmo en el cómputo global.

¿Hasta qué punto habéis escenificado situaciones para que se complementaran con la información real?

Bastante poco. Totalmente escrito y ficcionado, muy poco. En Beirut, por ejemplo, cuando el protagonista va a visitar a su amigo el refugiado sirio, sí que escribimos algunas escenas, si bien no se han usado al final, pero por lo general no hay secuencias ficcionadas por completo.

Ahora que hablamos de ficcionar, ¿cómo encontráis el equilibrio entre lo que se puede ficcionar porque puede ocurrir y es una realidad que queréis mostrar y lo que ya sería pasarse de la raya?

Creo que nunca hemos llegado a pasarnos de la raya porque hemos sido muy muy cautos. Lo que hemos ficcionado siempre ha sido en situaciones y ambientes que formaban parte de los personajes. Nunca hemos llevado a los personajes a situaciones ficticias. Nos lo llegamos a plantear en algún momento, pero al final no nos hizo falta. Diría que ese fue nuestro equilibrio.

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Y sin embargo, intentáis que la localización sí que apoye (sea por contraste o por ir a favor) lo que se va a contar en ese momento. Por ejemplo en Sarajevo, cuando grabáis en la única carretera que se podía utilizar durante la guerra. Eso sí que lo decidís, ¿cierto?

Sin ninguna duda. De hecho en Ruanda hemos unido dos pruebas de ciclismo en una única.  Sí que hemos buscado las localizaciones para ambientar las situaciones lo máximo posible y que pueda respirar más realidad con lo que se vivió y lo que se vive.


QUÉ COSAS HACE LA GENTE QUE LO PETA MÁS QUE TÚ.

31 agosto, 2016

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Si eres guionista y estás empezando, es lógico que pienses que eres el mejor. ¡El puto amo! Llevas toda la vida escuchándolo. Cuando escribiste ese poema lleno de ripios en el cole, tus padres se lo enseñaron al resto de la familia y entre todos proclamaron que eras especial, que estabas destinado a llegar lejos.

Luego hiciste aquel corto amateur que ganó el primer premio en el festival de tu pueblo. “Vas a ser el nuevo Amenábar“, profetizaron tus colegas, pero a esas alturas tú ya dabas por sentado que Amenábar era basura comparado contigo.

Saliste del instituto dispuesto a merendarte el mundo, atravesaste esa fase que en su día bauticé como “la edad del pavo del artistilla” y, cuando por fin te dieron el diploma de turno y llegó el momento asomarte al mundo real para probar tu valía, enviaste tus guiones a una decena de productoras, dando por hecho que alguna de ellas se rendiría a tus pies.

Por alguna extraña razón, no sucedió.

Escudriñabas las webs de Anagrama, Vertele, Fotogramas… y siempre era algún otro quien conseguía ese éxito que, si el mundo fuera justo, te correspondería a ti.

En muchas ocasiones los artistillas de nuestra calaña se quedan prisioneros en ese bucle hasta el fin de sus días, pero si tienes suerte (y espero que la tengas) la vida te demostrará que…

… igual no eres tan bueno COMO TE HAN HECHO CREER. Esos titubeos pueriles que aplaudían tus familiares podían petarlo en el jardín de infancia, pero ahora estás jugando en la puta arena de los gladiadores.

En los casi 10 años que llevo flirteando con el mundo de la tele he hecho no sé cuántas pruebas de guión para distintos programas y series. El 80% de esas pruebas no dieron ningún fruto. Las primeras veces pensaba que el mundo era injusto, que la gente que tomaba las decisiones era demasiado obstusa y no apreciaba mi “talento”.

Luego, con el paso de los años, fui coincidiendo en distintos trabajos con otros guionistas que, ya sea por divina providencia, ya sea porque nuestro gremio es una casa de putas, resultaron ser precisamente esas personas que habían sido elegidas en todos aquellos curros en los que mis pruebas de guión fueron rechazadas. Gracias a eso descubrí por qué en el pasado habían llamado a esos guionistas en lugar de a mí:

Porque son mejores que yo.

Así de simple. La mayor parte de las veces que curro con un guionista y acabo pensando “qué bueno es este cabrón” (o cabrona) me entero al poco tiempo de que ésa fue una de las personas que, años atrás, en cierto programa o cierta serie, eligieron en vez de a mí.

Creo que no soy del todo mal guionista ni hago del todo mal mi trabajo, pero seamos realistas: El mundo es demasiado grande y hay MUCHA gente en él que es muy, muy buena. Ganarás en salud y felicidad si asumes eso: El mundo no conspira contra ti. Es sólo que hay decenas de individuos que lo hacen mejor que tú.

Una de las virtudes que suelen tener esos guionistas que lo petan más que nosotros es:

Dejarse de chorradas e ir al grano. Yo no sé hacerlo. Si supiese hacerlo habría empezado este post diciendo que mi intención era precisamente ésa: la de enumerar cuáles son las virtudes de la gente que lo peta más que nosotros.

Está bien, ya sabemos que una de ellas es “ir al grano”. Éstas son las demás:

– Son MUY trabajadores.

Es un hecho: La mayoría de la gente que se queja porque su talento no está siendo valorado como merece rara vez hace gran cosa para merecer valoración alguna.

Los guionistas que lo petan más que tú normalmente se lo curran más que tú. Revisan sus guiones una y mil veces, corrigiendo erratas, agujeros, puntos débiles. Les llamas para que se tomen una caña contigo y, muy a su pesar, rechazan el planazo porque tienen que preparar una reunión o responder un mail.

Los guionistas que lo petan más que tú también reciben críticas negativas cuando exponen  sus guiones en sus círculos de confianza. La diferencia está que en que tú reaccionas a esas críticas diciéndole a tu colega: “Muchas gracias. Tus comentarios me parecen súper útiles“… y acto seguido los tiras a las basura y no cambias ni una coma de tu guión, mientras que la gente que lo peta más que tú, cuando recibe críticas de ese tipo, intenta aprovecharlas para escibrir una versión mejor.

La gente que lo peta más que tú revisa sus textos para evitar gazapos como el del párrafo anterior, en el que he tecleado “escibrir” en lugar de “escribir”.

– Disparan con MUCHA puntería.

Los guionistas que lo petan más que tú tienen un sexto sentido que les ayuda a saber qué batallas deben librar y en cuáles no merece la pena perder el tiempo.

Es posible que tú, con tu romanticismo de mierda, decidas apostar por la gacela coja, porque te gustaría vivir en un mundo en el que las gacelas cojas también puedan triunfar. Pero la gente que lo peta más que tú es consciente de que el mundo funciona como funciona, y no como a ellos les gustaría que funcionase. Los guionistas que lo petan más que tú no son adictos al fracaso.

Algunos triunfadores tienen un ego del tamaño de Júpiter, e incluso cabe la posibilidad de que dicho ego les haya ayudado a llegar a donde están, pero la mayoría de los guionistas de éxito que conozco son más bien humildes: Veneran a más gente de la que desprecian, padecen una inseguridad casi patológica, van por la vida como si todavía les quedase todo por aprender…

… pero valoran su trabajo.

La gente que lo peta más que tú no se vende demasiado barata o, como mínimo, no regala su tiempo a timadores, ni a gacelas cojas.

Conozco gente que ha escrito decenas de guiones pero no ha vendido ninguno. Sus obras van a parar a un cajón cerrado bajo llave o acaban siendo usadas para limpiarle el culo al rocín de Don Quijote. Sólo les falta colocarse en la calle Montera con una minifalda y un portátil dispuestos a  mamársela en Courier 12 a cualquiera que les pida arremeter contra el molino de viento más cercano. ¡Qué cojones! Yo soy uno de ésos…

Da igual lo bien o mal que escribas: Cien mil euros apostados al caballo perdedor son cien mil euros tirados a la basura.

¡Valora tu trabajo!

¡No lleves a tu criaturita a jugar al parque de los yonkis!

Pero antes de todo eso, recuerda el apartado anterior: No basta con apuntar bien. Primero debes tener buena munición. ¡Cúrratelo! Déjate la sangre y el sudor en lo que haces. Y también la ilusión, si no es mucho pedir.

– Caen MEJOR que tú.

Si llevas tiempo en esto te habrás dado cuenta de que la mitad de los trabajos en el mundo del guión se consiguen por enchufe…

¡¡MENTIRA!!

Se consiguen por recomendación personal, que no es lo mismo.

Tiene su lógica: Hablamos de un curro que cosiste en encerrarte con otra media docena de personas en una sala a compartir ideas… durante seis, ocho, doce horas. Hablamos de un curro en el que la decisión final del coordinador ha de ir a misa (porque no existen baremos objetivos para definir qué es correcto y qué no lo es) En esas circunstancias no sólo se valora el supuesto talento del candidato. Se valorará en igual o mayor medida que sea capaz de generar buen ambiente, que trabaje bien en equipo, que no se deje dominar por la soberbia o por el ego. No hay nada que tranquilice más a un jefe que saber que no está contratando a un puto loco, o a un arrogante conflictivo de mierda, o a un sociópata de los cojones.

Es por ello que esa gente que lo peta más que tú… esa gente que fue elegida en tu lugar porque su prueba de guión fue mejor que la tuya… suele ser a su vez la misma gente que entra antes que tú a ciertos lugares… “por recomendación personal”.

Llegados a este punto, ¿qué podemos hacer para petarlo como lo peta la gente que lo peta más que nosotros? El primer paso está en admitir que aún no somos ese tipo de gente. El segundo paso está en preguntarnos: ¿Realmente estamos dispuesto a serlo?


EL GUIÓN COMO MÉTODO DE TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES VENÉREAS.

8 junio, 2016

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

¡Hola!

¿Qué tal?

SPAM ALERT:

Hoy miércoles 8 de junio se estrena en el Festival de Cine de Alicante el largometraje Deus Ex Machina, cuyo guión firmo junto a su director, Fernando Osuna.

carteldeus

Aquí el teaser de la criatura:

FIN DEL SPAM.

Difundo este spam no sólo como forma de autopromoción, sino también porque ello da pie a ciertas reflexiones de carácter general. Como ya comenté en este otro post, las primeras versiones de ese guión las escribí hace 13 años. Por razones de tiempo no he podido encargarme de las últimas reescrituras, con lo cual me enfrenté al premontaje con cierta perspectiva, casi como analizando el trabajo de otra persona.

Se apagaron las luces, la trama se abrió paso a través de la línea de tiempos del Final Cut… y a mitad de película me vino un pensamiento que no rima muy bien con los tiempos que corren:

“¡JODER, ESTO ES MUY MISÓGINO!”

Escarbé en mi memoria en busca de explicaciones. ¿Por qué era tan misógina la peli? Hoy día escribiría algo misógino sólo porque sé que eso molestaría especialmente, ¿pero en aquellos años? ¿Qué relación tenía con las mujeres el Juanjo de aquellos años? ¿Qué ideología imperaba en aquella sociedad, en aquellos “lobbies” cinematograficos?

Poco después paré de analizar mi pasado y volví a analizar el guión de Deus ex Machina. Entonces llegué a la conclusión de que la película NO es misógina. De hecho, con los cambios que introdujo en el guión Fernando Osuna, se podría decir que es incluso lo contrario.

De pronto, al analizar y catalogar mi propia criatura, había cometido un error muy de novato: Pensar que la película es misógina, porque sus personajes lo son.

De hecho me gusta que lo sean. Seguramente alguien con más visión comercial habría recomendado “suavizarlos un poco” para que cayesen mejor, para llegar “a más target”, pero ésta no es una historia de héroes, ni de modelos de conducta. Es la historia de dos desgraciados “muy de su tiempo” que, nos guste o no, eran “muy de su tiempo” hace 13 años y lo siguen siendo en nuestros días. En cierto modo, Deus Ex Machina es una especie de western donde no hay caballos y en el que sustituimos las pistolas por teléfonos móviles. Está bien que los protas sean misóginos.

¡Ey! ¡Relax! ¡Relax! Cuando digo que “está bien que sean misóginos” no estoy deciendo que me parezca bien la misoginia. Me refiero a que eso le conviene a la historia.

Es un error muy común, incluso entre analistas profesionales, ése de identificar de manera automática los valores del personaje con los valores que la historia intenta transmitir, y con esto llegamos al vórtice de la reflexión de hoy:

¿Qué ingredientes de una historia o qué decisiones de guión determinan los valores que transmitimos? ¿Qué define nuestro posicionamiento moral con respecto al tema que tratamos?

En algunas historias está clarísimo: Los propios personajes se encargan de proferir la moralina de turno de manera explícita. Ese tipo de obras, siempre en mi opinión, son torpes, burdas, deficientes… y corremos con ellas el riesgo de perder a gran parte del público. No nos gusta que venga nadie a darnos lecciones. Ñiñiñiñiñi. Vete a tu puta casa, señor Flanders.

Muy cerca en el ranking de “truquitos rudimentarios” tenemos la cuestión pavloviana de los premios y castigos. Algunos piensan que con eso basta: El posicionamiento moral del narrador se establece según el personaje sea premiado o castigado al final del discurso. Esto equipara los finales de trama a las moralejas de las fábulas. Un análisis que puede aplicarse a cierto tipo de historias, muy necesarias y respetables, pero que no son – siempre en mi opinión – ni las más ricas, ni las más complejas. Ese tipo de fábulas son como las ruedecillas pequeñas que se ponen en la parte de atrás de la bici para que los niños aprendan a montar.

Sin embargo, cuando se narra para gente que ya ha aprendido a montar en bici la cosa se vuelve un poco más ambigua. Pensemos por ejemplo en El Lobo de Wall Street.

SPOILER ALERT:

En la resolución del film de Scorsese el personaje es “castigado”. Sus acciones traen consecuencias, el ilícito castillo de naipes que ha construido cae por su propio peso.

A pesar de ello muchos acusan al Lobo de Wall Street de enaltecer los valores que encarna su protagonista. Se trata de un sello de fábrica muy de Scorsese, y muy de su guionista Terence Winter que no en vano puso parte de su alma en otro personaje con ambigüedades similares: Tony Soprano.

FIN DEL SPOILER.

No, señores. En la ficción, como en la propia vida, a veces ganan los malos y a veces pierden los buenos. Y a veces ni siquiera es fácil saber si has ganado o has perdido. ¿Al final de Rocky, el prota ha ganado o ha perdido?

Si aplicásemos la regla premio-castigo podríamos llegar a la conclusión de que Jesús de Nazaret era un hijo de puta, porque termina crucificado y cosido a latigazos. Otros argumentarán que la crucifixion de Jesús es como el combate final de Rocky. No seré yo quien les lleve la contraria.

En el tercer puesto del ranking de trucos de mierda tenemos: Los valores que el narrador repudia son los que encarna el villano de la historia. ¿¡En serio!? ¿Es Sherlock una serie homófoba porque el villano es gay?  ¿Y qué nos intenta decir Thomas Harris con Hannibal Lecter? ¿Que ser inteligente y culto es malo? Ruedecillas traseras de bicicleta, una vez más. Un recurso propio de tiempos más naifs. Si seguimos analizando Rocky, en este caso sí encontramos ruedecillas de bici: El villano Apollo Creed encarna de manera muy explícita los valores que desaprueba el autor. Stallone, por mucho que me apasione todo lo que tiene que ver con él, siempre ha recurrido a un discurso muy naif.

Haciendo de abogado del diablo admitiré que en algunos casos se puede deducir el posicionamiento del autor no por los valores que encarna el villano, sino por los objetivos que persigue. Sin embargo esa fórmula está cada vez más obsoleta, porque:

Hoy día existe una sana tendencia a “humanizar” al malo. Hemos pasado de demonizar al lobo a asumir que lo llevamos dentro. Quizá una parte de nosotros mismos agradece ese homenaje, ese exorcismo del lobo interior que nos ofrecen las historias. Ya no nos creemos a ese villano que es malo “porque sí”. Queremos que tenga sus razones, como Ed Harris en La Roca u Orson Welles en Sed de Mal. Razones que quizá no compartamos del todo, pero que evidencian cómo nuestras certezas están cimentadas sobre arenas movedizas.

En el cuarto lugar del ranking tenemos una argucia que considero mucho más digna: Dejar alguna que otra insinuación simbólica en un punto estratégico de la trama. Esa botella de Vichy al final de Casablanca. Ese billete sobre el vaso de whisky de Kevin Spacey en L.A Confidential. Esos buitres devorando a la vaquilla de Berlanga. Son como las marcas de los canteros escondidas en las paredes de las catedrales, indicando al espectador medianamente avispado en qué claves leer ciertas partituras. Si quieres decirlo poderoso, dilo con símbolos.

Encontramos, no obstante, un denominador común en los ejemplos que hemos citado hasta ahora: Se trata de personajes derrotados cuyo fracaso es narrado con cariño, en algunos casos incluso con orgullo, como si el guionista le dijese al personaje: “Te han castigado, pero que sepas que yo estoy contigo.

Siempre ha habido corrientes, ora más populares como el Romanticismo, ora más crípticas y marginales que han rendido culto a ese ángel caído que hay en nosotros.

Segundo Lucifer que se levanta/ del rayo vengador la frente herida. / Alma rebelde que el temor no espanta, / hollada sí, pero jamás vencida.

Así ensalzaba Espronceda a su Estudiante de Salamanca en el siglo XIX, y el mismo himno se podría aplicar a Di Caprio en El Lobo… o a Marv en Sin City. Incluso podemos recurrir a la versión del siglo XX de otro extremeño:

Y veréis el resurgir poderoso del guerrero / sin miedo a leyes ni a nostalgias, / y caer mil veces más y levantarse de nuevo / sin más bandera que sus huevos.

Así lo cantaba Extremoduro en su disco Pedrá. Distintos siglos, los mismos antihéroes.

Obviamente, no hay que pensar que un narrador transmite valores abyectos sólo porque trata con cariño a personajes abyectos. Recordemos que gran parte de la gracia de este arte consiste en hacer que el público empatice con gente que aborrecería en el mundo real. Un buen narrador es el que consigue que te caigan bien un asesino como Tony Soprano, un capullo como Homer Simpson, una hijaputa como Cersei Lannister. Un buen narrador logra confundirte con un hechizo que te hace amar a dos personajes incestuosos que han intentado matar a un niño, o que te invada la culpabilidad cuando te sorprendes a ti mismo deseando por un segundo que el pederasta de Happiness consiga por fin follarse al puto niño.

Creo que necesitamos esa catarsis, y también necesitamos recordatorios de que cualquier persona merece ser amada y comprendida aunque sus valores no merezcan ser compartidos o aceptados.

Y es que a veces no todos tenemos claro si queremos ensalzar a Caín o a Abel. Se dice que aún estamos traumatizados porque todo el conocimiento atesorado durante los últimos siglos nos condujo al horror. Renacimiento, Ilustración, Positivismo… creíamos estar alcanzando la luz igual que Ícaro, pero la hilera de fichas de dominó desembocó en guerras mundiales, campos de concentración, bombas atómicas. Muchos piensan que eso ha condicionado la narrativa (y cualquier otro arte) del siglo XX en adelante. Nos hemos vuelto más escépticos, más relativistas… los Extremoduros son casos aislados. Los creadores contemporáneos, en ocasiones, no saben exactamente cuál es su posicionamiento ante según qué temas.

El que en estos días tiene las cosas tan claritas como los narradores de antaño podría considerarse casi un fanático.

El que no tiene las cosas tan claras se enfrenta a dos peligros:

1- Acabar convertido en altavoz moral de quienes le pagan para propagar valores ajenos, como si de enfermedades venéreas se tratase.

2- Escribir como si no quisiese posicionarse a favor de ningún bando y acabar transmitiendo ciertos valores de manera inconsciente. El resultado es el mismo, aunque en este caso la enfermedad venérea no procede de ninguna organización, sino del subconsciente; de las propias vísceras del escritor o de la educación que ha recibido.

Personalmente pienso que ninguna obra de arte debe ser juzgada por la ideología que transmite, pero nos topamos con una triste y cruda realidad: Rara vez nos educan para desarrollar un pensamiento crítico. Creo firmemente en el derecho a expresar todo tipo de valores, y en el derecho a rebatir e incluso ridiculizar las ideas con las que no comulguemos. Pero hoy por hoy no estamos preparados para esa utopía.

No controlamos los efectos que van a producir nuestros mensajes y si – para más inri – nuestra labor se reduce al guión, ni siquiera controlamos los valores que vamos a transmitir con nuestras palabras.

A menos que hayas escrito diálogos didácticos estilo Vacaciones Santillana en tu guión, todos los parámetros mencionados más arriba acabarán transmitiendo unos valores u otros dependiendo de si el director rueda a los personajes en picado o en contrapicado, del tipo de música que elija para cada momento, del tipo de sonrisa que use el actor para decir cada frase…

Aún más divertido: No sólo existe el imponderable de que el director y tú transmitáis valores venéreos sin saberlo. También ocurrirá que el receptor del mensaje, en la mitad de las ocasiones, contemplará la historia a través de su propio crisol y proyectará en ella sus propios valores, sus propios miedos, sus propias frustraciones. Como aquellos críticos que consideraban fascistas las pelis de Rescate en New York y L.A de John Carpenter, cuando en mi opinión son un magnífico canto a la anarquía. Como Barney en Cómo Conocí a Vuestra Madre argumentando por qué él estaba de parte del Tiburón en la peli de Spielberg y de los Kobra Kai en Karate Kid.

Y Barney tenía razón: Daniel San es un gilipollas.


TIRAD LA PRIMERA PIEDRA

25 mayo, 2016

tirapiedra

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Que tire la primera piedra quien no se haya documentado alguna vez en Wikipedia.

Que tire la primera piedra quien no haya dicho “escena” cuando quería decir “secuencia”… o “secuencia” cuando quería decir “escena”.

Que tire la primera piedra quien no haya dejado nunca erratas en sus acotaciones por prestarles menos atención que a los diálogos.

Que tire la primera piedra quien no haya borrado detalles interesantes en dichas acotaciones con el fin de acortarlas y que el guión ocupe menos páginas.

Que tire la primera piedra quien no se haya leído un guión saltándose los encabezados, hasta llegar a un punto en que ya no sabe si la acción transcurre en NOCHE o DÍA.

Que tire la primera piedra quien no haya tenido que coger un diálogo de un personaje y asignárselo a otro… haciendo la vista gorda ante el hecho de que… si el diálogo del primero te sirve también para el segundo… los personajes están mal trabajados.

Que tire la primera piedra quien haya tenido una ideaza para un corto de 5 minutos y no haya sentido la tentación de mutilarlo para que encaje en los 3:30 del Notodo.

Que tire la primera piedra quien de verdad se crea que la cosa ésta a la que nos dedicamos es un trabajo.

Que tire la primera piedra quien no esté leyendo esto para huir de sus obligaciones de escritor.

Que tire la primera piedra quien no baje la voz cuando tiene que criticar a alguien del gremio en un bar de Malasaña.

Que tire la primera piedra quien haya visto un capítulo de una serie española y no haya pensado: “Yo lo habría hecho mejor.

Que tire la primera piedra quien haya escrito un capítulo de una serie española y al ver el resultado, no haya pensado: “Joder, ¿no se suponía que yo lo iba a hacer mejor?

Que tire la primera piedra quien aún se acuerde de más del 20% de lo que decía Aristóteles en su Poética.

Que tire la primera piedra quien no haya dicho: “Bueno, es sólo una primera versión, aún falta mucho curro” cuando en realidad pensaba: “Joder, ojalá funcione a la primera y no haya que hacer las putas reescrituras de mierda“.

Que tire la primera piedra quien no se haya enterado de si sigue teniendo curro o no… a través de Vertele.

Que tire la primera piedra quien se haya visto todas las webseries de todos sus colegas.

Que tire la primera piedra quien no haya escrito cierta palabra en un guión… y justo en ese momento suena esa misma palabra en la canción que está escuchando mientras teclea… y piensa: “Esto es una señal“… pero luego no sucede una puta mierda y el mundo continúa girando igual de gris que siempre.

Que tire la primera piedra el guionista que no haya soñado con desertar de su oficio para montar: a) un grupo de música… b) un bar… c) una tienda de no sé qué cosa que compra de importación y luego se lo vende a los hipsters el triple de caro.

Que tire la primera piedra quien no haya jurado y perjurado que no volverá a trabajar gratis pero a las dos semanas le proponen un proyecto que tiene muy buena pinta y que si sale adelante puede ser un bombazo y que lo cierto es que siempre le ha apetecido currar con fulanito.

Que tire la primera piedra quien no piense que todos los formatos son igual de respetables, que no todas las historias requieren la misma duración… pero que en el fondo no dormirá tranquilo hasta poder decir que ha escrito su primer guión de LARGOMETRAJE.

Que tire la primera piedra quien no haya usado la frase “voy a documentarme” como eufemismo de “me apetece ver una peli“.

¿Cuántas de estas piedras podríais tirar por mes? ¿Cuántas de ellas lloverían sobre vuestro propio tejado? Que tire la primera el guionista que sepa cómo coño se repara el tejado. O mejor guardamos las piedras para el próximo brainstorming, para la próxima mesa italiana, para el próximo microteatro, para el catering de la próxima peli lowcost, para el próximo trimestre… por si nos desgrava en la declaración de la renta…


LO KE SIENPRE KISISTE SABER SOBRE EL BIAJE DL HEROE

18 mayo, 2016

viajedelheroe

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace unos años, cuando colaboraba en otro blog, ayudé a difundir el MANUAL PARA ESKRIVIR 1 LARGOMETRAGE del gurú Yeray Calero, que imparte clases de guión en la Universidad Politécnica de Jinámar.

A continuación reproduzco los primeros 7 de esos 12 párrafos de sabiduría ancestral que nos regaló el gurú Yeray:

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Ola si kieres scribir un largometrage animooooo es muy faciiiiil!!!!!

Lo primero q tienes q aser n primer lugar es dividir la historia n 3 partes q eso se llama 3 ACTOS y mola xq asi al pensar n trozos separados parese menos grande y t da menos peresa

n la primera parte o 1er acto pones las cosas de cuando el prota aun no le a pasado nada raro y es un mierda xq no a cumplido sus sueños y tal o xq no a prendido algo inportante o cosas asi

Luego pasa algo q deja al prota to descolocao y entonses pasa al 2 acto que es el + largo jejejeje por eso los gionistas le tienen miedo pero eso s xq no les mola d verdad el cine si t mola el cine el 2 acto s el + divertido porque ay es donde t cabe todo lo q ase q la peli mole n plan q el prota tiene q star todo el rato de un lao pa otro y teniendo peligros y eso, los q no les mola scribir el segundo acto es xq en ves de meter dinosaurios o ninjas en la peli meten a marisa paredes o algo asi

Luego pasa algo q se llama anticlimas q es cuando al prota se la meten ay por donde + le duele y se pone d bajona o sta a punto d morir o algo y eso es como el examen final que si supera ay la prueba chunga es xq a prendido to lo q en el acto 1 le asia ser 1 mierda pero aora se a entrenao con los dinosaurios y los ninjas del acto 2 y entonses s el tercer acto q es como q todo se arregla o se jode del todo

Pa q tu personaje mole lo suyo es q no sea perfecto xq a la gente perfecta dan ganas de inflarles a ostias x listillos d los cojones jejeje es mejor ponerles defectos y tal y x lo visto lo q al publico le mola es q los personages canbien y empiesen siendo de una manera y luego sean distintos al final q si enpiesa siendo malo acabe siendo bueno o si enpiesa stando tranki termine stando jodido x ejemplo

Otra teknica q mola conoser para aser guiones es lo del “viaje del heroe” q + o menos consiste n q tienes q conparar tu historia con Luk Eskaiwalker n la guerra d las galaxias y sino se parese entonses es que tu peli no mola

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Desde hace años, siempre que leo el manual de Yeray Calero siento una espinita clavada muy adentro, un desasosiego: El maestro Calero menciona “el viaje del héroe” pero no profundiza en ello. Así pues, me he puesto en contacto con él, y me ha concedido esta entrevista:

En tu “Manual para eskrivir 1 largometrage” sacas a colación el viaje del héroe, que ahora está tan de moda gracias a la saga de Star Wars. ¿Podrías explicarnos mejor en qué consiste?

La movida esa dl viaje dl heroe s lo d cuando stas to chungo xq quieres pirarte a tomar x culo pa ke no t rayen las movidas del barrio, ke son todos los dias la misma puta mierda pero al mismo tiempo stas d puta madre n casa d tus viejos sin pagar el alkiler jejeje, entonses pasa alguna movida ke t obliga a pirarte aunke no kieras xq as rebentao a algun niñato y la poli t sta buscando o tus viejos t disen q t largues xq stan asta la poya d ti xq eres 1 puto parasito y entonses como cambias de anbiente conoses a gente nueva ke t enseña movidas sobre la vida y t dan a probar nuevas drogas y lo tipico ke t pones farruco y t crees ke eres distinto al resto d la peña y t kieres comer el mundo y s como con la droga ke al prinsipio t piensas ke eres el puto amo pero luego t viene la bajona y tienes 1 mal viaje y esploras tu lado + chungo y + oskuro y t das cuenta d ke no eres el puto amo si no ke eres 1 mierda.

Vaya mensaje más desolador, ¿no?

Ke dises colega. Lo ke mola dl tema s ke sales to trasformao, como q todo el royo ese d irte d casa d los viejos y ponerte to mal ase ke seas + maduro y lo ke no t mata t ase + fuerte asi ke te vuelves a flipar y vuelves a intentar ser el puto amo pero resulta ke otra ves la cagas y t das cuenta d ke sigues siendo 1 mierda pero como ya as conosido peña nueva t hechan 1 mano o t enseñan + drogas nuevas asi ke al final por fin acabas siendo el puto amo de verdad y ya sabes lo ke es la puta bida. Asi ke t puedes enfrentar a lo ke sea poniendo los cojones ensima d la mesa y si algun pallaso t jode la bida lo rebientas a ostias jejejeje

O sea, que te conviertes en luchador y por fin rompes con tu pasado…

Ke va, compadre… Asiendo todo eso ya puedes volver al barrio y desirle a tu viejo ke ya no eres 1 puto mocoso ni 1 parasito y ke eres igual d macho ke el y mandarlo a tomar x culo y total, ke t das cuenta ke lo ke querias no era pirarte dl barrio si no volver al barrio pero siendo 1 puto crack y ke la peña t respete y les cuentas las batallitas en el bar pa ke sus bidas tengan sentido grasias a ti.

En otras palabras, lo que viene siendo madurar como todo hijo de vecino…

Lo ke pasa es ke n las pelis to eso se adorna con mostruos y nabes espasiales o animales ke ablan xq tanpoco es plan d ke la peña apokine 9 pavos pa entrar al cine del sentro comersial  y ke se encuentren con la misma puta mierda d sienpre k pa ver eso se asoman al patio interior del edifisio y lo ven gratis. Y tanbien ke lo asen en 12 pasos.

¿En 12 pasos? ¿12? ¿Igual que los 12 párrafos de tu manual? ¿Por qué?

No se pibe, lo mismo xq kieren ke sea como con las horas dl reloj pa poder ponerlo en un sírculo ke keda + guapo y tanbien como los meses dl año ke tanbien son 12 y asi es como con las cuatro estasiones ke enpiesas n primavera y t confias cuando t yega el veranito  pero luego t pones mas tranki rollo otoño y grasias a eso puedes enfrentarte al puto bajon dl invierno y si no la palmas luego es primavera otra ves. Weeeeee!!!

Impresionante. Es como si nuestro microcosmos fuese un reflejo del macrocosmos…

Y ensima t sirve pa vender calendarios dl viaje dl heroe xq pones un pibon n cada pajina y tienes 12 pibones, uno pa cada mes. Yo tengo un calendario ke no avansan los meses xq la foto de Miss Encuentro con el Mentor me pone to burro. Jejejeje

Ahora que lo dices, creo que no has mencionado en tu entrevista nada sobre ese tema, sobre el encuentro con el mentor.

Es le cuando creses en el barrio tu maestra es la calle, compadre.

Muchas gracias por solucionar nuestras dudas, maese Yeray. Ha sido un placer y un honor. Si te parece bien, volveré a entrevistarte dentro de un par de semanas para hablar sobre personajes.

Fa ke sí, cuando te apetesca. Pa personages los ke tengo aki n el barrio jjjjjj

 

 


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