JOTA ARONAK: “COMO AUTORES DEBEMOS INTENTAR BUSCAR NUESTRO PROPIO LENGUAJE”

20 marzo, 2017

Entrevista de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

IRA es el título del primer largometraje escrito y dirigido por Jota Aronak, un guionista que ha apostado para su estreno en un proyecto de larga duración por la hibridación de géneros y por explorar y profundizar un concepto que genera múltiples opiniones cruzadas: la pena de muerte. Con él pudimos coincidir en la última edición de SEMINCI, donde hablamos sobre la película, su guión y la forma que tiene de estructurar su tesis.

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Para contextualizar al lector, podemos decir que estamos delante de una película política, donde tú, como guionista, aportas tu visión sobre la pena de muerte. ¿Cuál fue el proceso para guionizar tu opinión?

A decir verdad, mi intención como guionista no era la de dejar mi opinión sobre la pena de muerte como único punto de vista, porque ni soy una eminencia en el tema ni a nadie le interesa  lo que opino yo sobre ello. Mi objetivo como guionista era hacer un trabajo de análisis de las distintas perspectivas sobre el tema y tratar que la mayoría estuvieran presentes y con un peso similar.

Me gustaba la idea de hacer que el espectador creara su propia opinión sobre el tema y que, si llevaba una idea predefinida antes de ver la película, hacer que se la cuestionara y la defendiera consigo mismo. Siempre me ha resultado muy curioso lo que opina la mayoría de la gente que me rodea respecto a la pena de muerte, y sin embargo, cuando le trasladas a un supuesto ejemplo personal, en el que él se ve en una situación como la del personaje, su opinión varía. Quería hacer eso mismo con el espectador y hacerle la misma pregunta al inicio y al final de la película.

¿Qué herramientas te han sido útiles para vertebrar tu discurso y transformarlo en una película de tres actos?

La herramienta que uso y me parece imprescindible para todo el proceso es la pizarra. En mi caso, las tres pizarras.  Primero trabajo en ellas, colocando tarjetas con los pulsos narrativos de cada escena y  después decido en cuál de las tres deben ir. Es muy visual y a mí me ayuda mucho para ver la película de un solo vistazo. Con ello te das cuenta de qué acto flojea o qué escenas no deben ir donde están situadas. Una vez tengo todo este trabajo hecho y estoy contento con el resultado paso a las teclas, pero nunca antes.

¿Cómo decidiste que esta era la primera película que querías escribir?

En realidad esta es la primera película que he dirigido, sí, pero es el cuarto guión que he escrito.

¿Cuántas fases de reescritura ha tenido la película?

Unas 12 desde el primer borrador. Y considero reescritura también la fase de rodaje y la edición.

¿Por qué decides mezclar los géneros de documental y ficción?

Creí en aquel momento que era la mejor manera de contar esta historia. Quería que tuviera un importante ingrediente de realidad y que eso impactara. Llevarlo al documental me parecía la mejor opción. Luego, la propia historia me pedía un cambio de género, ritmo y narrativa. Esto siempre me preocupó mucho, temía que ese cambio de género fuera brusco y demasiado llamativo, pero creo que finalmente es un cambio fluido, casi inapreciable y hace que el espectador comience viendo un tipo de película y acabe viendo otra sin darse cuenta.

¿Por qué contar este caso concreto, con estos personajes concretos? ¿Qué te aportan que no lo hagan otros?

Son personajes llevados al extremo. El padre es un tipo corriente (tan corriente como he podido) que ve cómo un día cualquiera su vida cambia por completo y se convierte en otra persona. Ese padre podríamos ser cualquiera de nosotros, he tratado de reflejar a alguien con el que podamos sentirnos identificados. Me gustaba la idea de que el espectador sintiera pena por él, se identificara, luego se distanciara y finalmente se cuestionara su reacción. Es un personaje que se transforma por completo y pasa de ser un padre destrozado por la muerte de un hijo a un hombre perturbado, frío y calculador que se ha convertido en un meticuloso asesino.

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El otro personaje es alguien que quiere contar una historia por encima de todo y antepone sus objetivos a sus límites morales. Es un simple observador que muestra “su realidad” a través de la cámara. Tiene una gran historia que quiere contar. Sin embargo, como él mismo dice, pasa de ser un simple observador a convertirse en un personaje más.

¿Desechaste otras ideas antes de decidir que esta era la mejor manera para transmitir tu visión?

Supongo que cuando te decides a contar algo de determinada manera tu cabeza valora cientos de opciones más, casi de un modo inconsciente, y finalmente te decantas por la que mejor te parece. Si te refieres a la forma que tiene la película lo tenía muy claro desde el principio. Nunca pensé en contar esta historia de un modo convencional. Siempre quise jugar con los géneros, con la ambigüedad respecto a la realidad y a la ficción y con que fuera una película contada a través de la cámara de uno de los personajes.

Todo lo que contamos lo ve esta cámara y esos límites me parecían muy interesantes para abordar una película con una temática como esta. La justicia tiene muchas aristas y dependiendo desde donde se mire ves unas u otras. Esta historia trata de reflejar muchas de ellas, pero siempre desde el ojo de ese documentalista y esa cámara.

¿La película tiene relación con algún caso real?

Con muchos. El trabajo de investigación fue muy largo y casi después de llenar 15 cuadernos de casos y experiencias reales decidí dibujar una propia, sí, pero basada en muchas. Hay muchos diálogos y testimonios que son prácticamente réplicas de conversaciones con presos, abogados, criminólogas o padres de hijos asesinados. Hay mucha verdad en cada línea de texto porque está basado en la verdad.

¿Qué ha prevalecido, la importancia de la documentación jurídica para que la trama sea realista o concesiones por el bien de la verosimilitud y el entretenimiento?

Creo que se puede mantener compensado todo un poco. Una vez tienes claro cómo funciona la ley y el código penal tratas de usar esos datos para escribir la historia. No tienes por qué hacer concesiones respecto a la verosimilitud de los datos.

Los personajes protagonistas parecen estar dotados de muchas aristas. ¿Los has trabajado de manera independiente o es la propia relación que surge entre ellos lo que te permite darles esta profundidad?

Son dos personajes muy definidos antes de comenzar su relación, pero a medida que esta avanza y va cogiendo fuerza los personajes se transforman. Me preocupaba mucho contar sólo una historia de venganza, quería que fuera también una historia de personajes con mucha profundidad y verdad en ellos. El arco de transformación de cada personaje es algo muy buscado y trabajado no sólo en guión y en rodaje sino también en edición.

Parece que, para ser tu primera película, apuestas por un género arriesgado con una temática polémica. ¿Esta decisión es parte de la apuesta para diferenciarte desde el inicio, o fueron decisiones narrativas para contar la historia tal y como querías?

Espero no parecer pretencioso, pero creo que, como autores, debemos intentar buscar nuestro propio lenguaje y tratar de diferenciarnos. Siempre tendremos nuestras referencias de las que beber y aprender, pero somos nosotros los que decidimos cuáles usamos y cuáles no, y esa elección debe de ser muy personal.

Con esta película he tratado de ser yo mismo y dejarme llevar, pero sobre todo hacer una película que me identificara. Puede que no consiga hacer otra, nunca se sabe, mañana puedo morir o pueden encarcelarme en Irán por posesión de drogas, así es la vida. Con ese pensamiento claro quise hacer esta película como si fuera la única que hiciera, así que tenía que apostarlo todo.

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¿Qué le aconsejarías a alguien que se esté planteando ahora escribir su primera película? ¿Cómo consigues un productor para que apueste por ti sin haber hecho antes un largometraje?

Yo no puedo aconsejarle nada a nadie, pero sí contarle mi experiencia. Yo no había rodado ninguna película antes, pero sí tenía mucho callo rodando: 60 videoclips, 5 cortos y 50 spots. Tenía un gran equipo detrás que apostaba por mí y a un productor de campo que estaba tan loco como yo. A los dos años de haber acabado de escribir IRA, de recibir negativas de todos los colores y tamaños y de escuchar constantemente que no podíamos hacer esta película, decidimos que sí se podía.Y se pudo.


Y AHORA, ¿QUÉ?

16 diciembre, 2016

por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea.

Hace ya cinco meses que acabamos nuestros estudios en el Master de Guión de la UPSA y, desde entonces, hay una sombra que nos sigue a cada paso que damos. De hecho, la muy cabrona ya empezó a seguirnos unos meses antes de acabarlo, que fue cuando la advertimos por primera vez. “Se acerca la fecha”, nos decía, “y no tenemos un plan de futuro que digamos, precisamente. Nos vas matar de hambre”. Y entonces llega el día. Acaba el Máster, y la sombra te grita al oído: “¿Y ahora, qué coño hacemos, eh, lumbreras? ¿Por dónde empezamos?”

Nosotros, aunque todavía de manera lejana, estamos encontrando la forma de enviar a nuestra sombra a tomar por culo. Porque sí: hay vida más allá de los estudiosAsí que este artículo, el primero que escribimos en primera persona, va dedicado a todos los que os podéis encontrar más o menos en una postura similar a la nuestra. Quizá, contando nuestra experiencia, os podamos ayudar en algo. Esperemos que así sea.

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Curiosamente (aunque si se piensa dos veces, es de cajón), puede que lo primero y más importante que hemos aprendido es que, para que haya vida después del Máster, es importante que ya exista durante el mismo. E incluso antes. La mayoría de los amigos que hicimos ya entraban al Máster habiendo hecho cortometrajes, videoclips, spots publicitarios… lo que fuera, pero ya escribían. Y escriben, cómo no. Nuestro caso no fue diferente. Y os podemos asegurar que ni contábamos con unos presupuestos desorbitados ni con unos medios de envidia. Lo importante no pasa tanto por ahí, sino por escribir y apuntarse a todo lo que se pueda y no cesar en el empeño.

Lo segundo es que sí, que trabajar gratis es una mierda. Estamos de acuerdo en eso. Pero hay formas y formas de hacerlo. Y, a fin de cuentas, por algún lado hay que meter cabeza. Así que, puestos a no ver un duro, que sea en proyectos propios, o de amigos que necesiten ayuda, o de desconocidos que tampoco tengan un centavo pero que tengan proyectos que realmente te apasionen. En el peor de los casos, habrás aprendido bastante por el camino. En el mejor, habrás hecho amigos, verás un proyecto acabado y surgirán las opciones de otros en los que se empieza a hablar, aunque sea de manera simbólica, de remuneración.

Sinceramente, nosotros nos hemos metido en casi todo (por no decir todo) lo que nos ha pasado por delante, y a día de hoy seguimos sin ganarnos la vida con esto del guión. Pero en la mayoría de las ocasiones los proyectos en los que nos hemos metido nos han llevado a buen puerto. Nos juntamos con un par de amigos y nos pusimos a currar en nuestra propia productora donde pudimos coescribir y colaborar de múltiples formas en el largometraje western Nubes Rojas, una película de bajo presupuesto con la que nadie ha salido de pobre, sí, pero que a día de hoy nos ha enseñado y dado más alegrías de lo que nunca habríamos imaginado. En esta época también participamos en varios videoclips y escribimos nuestros propios “Notodos“.

Después han llegado obras de Microteatro (representadas en ciudades como Valencia, Salamanca, San Sebastián y Las Palmas), un cortometraje galardonado con mejor guión en el festival CineJoven de Almería y la oportunidad de entrar a escribir en Bloguionistas. Esto último nos está permitiendo conocer a un sinfín de grandes guionistas de los que seguir aprendiendo. Hasta ahora y desde septiembre hemos publicado más de 60 entrevistas entre Madrid, San Sebastián, Sitges, Valladolid, Gijón y Ciudad de México, lo que ha supuesto un aprendizaje tan intensivo y enriquecedor como el que tuvimos en el Máster.

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Así, cada día el “qué coño hago y por dónde empiezo” se va haciendo más pequeño. Con un poco de suerte la sombra entrará en coma y dejará de perseguirnos. Si echamos la vista atrás, vemos que hay ciertas cosas que sí han funcionado. Y oye, nunca está de más compartirlas.

La primera y más palpable es que cuando te metes en un proyecto sin pasta de por medio (sea propio o ajeno) lo más importante es hacerlo siendo consciente de ello, hacerlo lo mejor posible y con la más grande de las sonrisas. No tiene sentido amargarse por algo que has decidido tú. Al final nadie te ha obligado a estar ahí, así que mientras exista el buen rollo entre todos, y puestos a hacerlo, hazlo bien. Qué menos, ¿no?

Lo segundo es que no tiene sentido agobiarse por las sombras que te hablan al oído.  No queremos decir nada que resuene a Paulo Coelho, pero la verdad es que cuando uno deja de hacerles caso y se pone a lo suyo, sin agobiarse y sin estrés, y se preocupa de lo que importa, que es trabajar y buscarse las castañas, las cosas suelen funcionan mejor.

Lo tercero tiene que ver con esa tendencia masoquista a hacerlo todo, absolutamente todo. No cerrarse ninguna puerta, por más que esté oxidada, llena de clavos y huela a tifus. Es difícil pensar, cuando uno está en producción a las cuatro de la mañana un sábado, que llevar trastos de un lado a otro te va a servir para algo. O que pasar frío en el Teruel profundo rodando con caballos es lo mejor que puede hacer uno en diciembre. Pero luego pasa el tiempo y te das cuenta que de cada rodaje, de cada experiencia, has aprendido algo que te sirve para próximos proyectos, o para ir a pedir un trabajo, o para que tu currículum destaque por encima de otros cien millones de personas que también están empezando.

Sin ir más lejos, Luis Caballero, un buen amigo guionista, nos dijo que una escuela de cine de Valencia pedían CV a la búsqueda de nuevos profesores. Decidimos probar suerte, pensando que no nos íbamos a comer un rosco, y… Atención spam rápido: en enero empezamos a impartir dos cursos de guión en Valencia, basados en y ajustados a nuestras batallitas y experiencias. Fin del spam. Puestos a ganarnos las lentejas, mejor hacerlo intentando transmitir lo que sabemos, ¿no?

Si tenemos que sacar una conclusión de este año, es que hay que hacer todo lo posible por acercarse a gente que va a poder enseñarte algo. Escribirles (con educación, por supuesto) suele ser bastante productivo, y cuando se hace con la sinceridad de buscar simplemente el mero aprendizaje o un par de consejos suele dar sus frutos. Nosotros siempre les estaremos agradecidos a Juan Miguel Company, un excelente profesor y mentor que tuvimos en la Universidad, a Ramón Alòs, el primer productor con el que hablamos en nuestra vida, confió en nosotros y nos enseñó que los productores pueden ser gente de lo más agradable, a Paco López Barrio, el guionista que nos transmitió su pasión por la profesión y nos convenció definitivamente para instruirnos como es debido y, cómo no, a Sergio Barrejón, sin el que hoy no estaríamos aquí escribiendo.

Poco más nos queda por decir, así que nos volvemos a la seguridad de publicar entrevistas. Os dejamos, eso sí, nuestras cuentas de Twitter, por si por un casual de esos habéis leído hasta aquí y queréis comentarnos cualquier cosa del artículo, o de un guión, o del curso que damos en Valencia (sí, aquí está de nuevo el spam), o de la vida, o simplemente queréis enviarnos amenazas anónimas. Eso ya, lo dejamos a vuestra decisión y fetiches personales.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 6

16 mayo, 2013

Nueva entrega de la serie de artículos escritos por los alumnos del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Reconocido como el mejor máster audiovisual de España, abrió hace poco el proceso de selección de alumnos para la edición 2013/2014. Varios de los autores habituales de este blog, como David Muñoz, Natxo López o Sergio Barrejón, se cuentan entre sus profesores.

COSITAS QUE DECIRLE A UN GUIONISTA NOVEL PARA NO HERIR SU ENORME E INJUSTIFICADO EGO

por Sergio Granda y Sandra López.

Parte I: Las amistades peligrosas.

Una de las cosas que más se agradecen en el Máster de Guión de la UPSA es la verdad. Cierto es que cada ponente y profesor tiene su verdad. Sin embargo, siempre se trata de una verdad argumentada. Si lo escrito es una mierda, mejor saberlo cuanto antes. Sin medias tintas.

Pero más allá de las aulas nos encontramos con un fenómeno que sólo persigue controlar la estabilidad emocional del guionista novel. Y eso ocurre en el mismo instante en el que a uno se le ocurre enseñarle su trabajo a ese conjunto de personas cercanas que por extrañas circunstancias de la vida te tienen ligero aprecio.

He aquí una caprichosa, subjetiva y muy criticable colección de mentirijillas que, en el fondo, ocultan una opinión devastadora.

*Nota: El nivel de peligrosidad DEFCON va a la inversa, es decir, DEFCON 1 es el máximo y DEFCON 5, el mínimo.

***Nota2: Hemos añadido unos cuantos DEFCON más.

DEFCON 10. “Está… simpático”

Conserva esa amistad. En el fondo te quiere. Es posible que sea tu pareja y seguramente esté renunciando a muchas cosas por eso que tú llamas “tu vocación” y el resto de tu familia concibe como un “ya se le pasará, acabará trabajando en la frutería”.

DEFCON 9. “Está gracioso…”

–       Pero si no es comedia.

–       (Silencio incómodo)

DEFCON 8. “… me recuerda a aquella peli de Kevin Costner”.

Has plagiado. Eso es así. Y no tiene por qué ser de forma voluntaria. De hecho, es bastante probable que no te gusten las pelis protagonizadas por Kevin Costner, pero el plagio involuntario funciona así.  Un día te levantas y se te ocurre la maravillosa y, en realidad, desafortunada idea de hacer una peli de acción post-apocalíptica donde los océanos han cubierto la Tierra. “¡A nadie se le ha ocurrido antes!”.

DEFCON 7. “Mola”

La cosa se complica. Estamos ante una de las expresiones más abstractas que el humano haya creado desde el origen de los tiempos. La clave está en la impersonalidad con que se manifiesta. El término “mola” no habla en primera persona. El sujeto no dice “me mola”. Simplemente dice “mola”. Y la supresión del “me” es una forma bastante elegante de echarle la culpa al resto de la humanidad.

DEFCON 6. “Dale un par de vueltas”/ “dale una vuelta”

Aquí conviene detenerse y analizar más en profundidad. Mucho cuidado. Esta frase en boca de alguien que no esté vinculado al mundo, sólo esconde una cosa: investigación previa. Y cuando alguien investiga para no admitir que tu guión da asco, malo. Muy malo. Porque es bastante posible que el nivel de asco sea de DEFCON 1.

DEFCON 5. “Promete…”

Pero detrás de esta inofensiva palabra… ¿Qué se oculta? Os lo diremos: UNA CONSPIRACIÓN. Meticulosamente articulada, seguramente tu madre haya tejido una intrincada tela de araña, una red de contactos familiares y amistosos, donde el único que no se entera de nada eres tú. Todo para que no te dé uno de esos estúpidos ataques adolescentes de tristeza. Todo para que… acabes trabajando en la frutería.

DEFCON 4. “Es un guión muy válido…”

Acompañado de temblores, sudores fríos, sensación de mareo y pronunciadas arcadas.

No añadiremos más.

DEFCON 3. “Tío, yo es que no sé leer guiones”

¿Sueles ponerte agresivo cuando te dicen cositas que no te gustan? ¿Agredes físicamente a tus amigos? ¿Tus conocidos temen tu reacción? Reflexiona.

DEFCON  2. “Sabes que te quiero ¿verdad?”

No sigas con esa conversación. Sonríe. Disimula. Finge que no ha leído el guión.  Finge que ese guión no existe. La otra persona también lo hará. Será vuestro secreto.

DEFCON 1.

– Mamá ¿Qué te ha parecido mi guión?

-¿Puedes sustituir a tu padre en la frutería este viernes?

Salvo que realmente sea necesario, la respuesta es NO. No cedas. Estamos contigo. El resto de guionistas noveles te queremos. Y te apoyamos. Pero por lo que más quieras no sustituyas a tu padre en la frutería este viernes. Se trata de una trampa. Se trata del único contrato indefinido que verás en mucho tiempo. Y cuando una madre dice las palabras “sustitución” y “temporal” en la misma frase, en realidad quiere decir “remplazar” y “siempre”.


FLASHBACK – FIRMAS INVITADAS: CURRO ROYO

17 julio, 2011

Si yo no fuera tan vago, si no tuviera tres hijos, si no me gustara tanto estar con Chus, si no aprovechara cada ocasión para subirme un pico y cantar arriba una jota, si no viviera en Inglaterra y tuviera que estudiar inglés, si no estuviera postproduciendo mi primer corto, si True Blood y Dexter no fueran tan buenas series, si no fuera el único en casa que hace tortillas de patata, si Cuéntame no siguiera funcionando como un tiro, si los bonsáis no se murieran a la mínima, si hubiera escrito ya la cuarta versión de “Reset”, si estrenaran de una vez la sexta de Lost y tomara menos ansiolíticos…

…si se dieran esas circunstancias, tendría un blog.

Y a falta de un blog propio, estoy encantado de postear en este experimento colectivo.

A modo de introducción-presentación, he reescrito una carta que envié a dos fantásticas personas que me preguntaron cómo se podía empezar a escribir guiones. En los post que sigan, estaré encantado de poder compartir mi experiencia, que es esa cosa que te da la vida a cambio de quedarse con todo tu tiempo.

CARTA A DOS ASPIRANTES A GUIONISTA

Hola chicos. La verdad es que, con el corazón en la mano, lo tenéis bastante difícil. La distribución de empresas que den trabajo a los que vivimos de esto, no es nada democrática. Básicamente, el trabajo está en Madrid. Y tampoco es que lo haya a patadas. Si vives en una autonomía con idioma propio, y escribes ése idioma, tienes una oportunidad en las teles autonómicas, pero te las habrás con los típicos productores caza-subvenciones, o los que están al albur del cambio político que ponga en los despachos “a los suyos”. Ni que decir tiene que fuera de Madrid, se cobra un tercio, que llega en ocasiones a ser una cosa de risa y de vergüenza, a partes iguales.

Dicho esto, tengo que admitir que yo era- y soy- lo que en Madrid dicen un chico “de provincias”, de Zaragoza concretamente. Cuando empecé a escribir algo parecido a un guión, hacia el año 84, estaba estudiando Geografía e Historia y aún tenía pelo. Conocí entonces a Jonathan Gelabert- conocido hoy en la globosfera como El Hombre Perplejo– y empezamos a escribir cosas juntos. La excusa- buscarse una siempre es bueno- fue presentarnos a un concurso de TV3, un concurso de proyectos de series de televisión. No nos dieron el premio, pero crearon un accésit para reconocer que la serie, “Alexandre de Monfort”, a pesar de ser improducible, les gustaba mucho.

El día que fuimos a recoger el premio fue la primera vez que entré en una televisión. Nada más entrar en la sala donde nos esperaban los jefes de TV3, nos salió al encuentro Xesc Barceló y con una de sus sonrisas socarronas nos dijo: “Hombre, los del Alexandre de Monfort… ¿vosotros sabéis lo que cuesta alquilar un caballo?” Ése fue mi aterrizaje en la profesión y en el “audiovisual español”. Nuestra serie estaba ambientada en el S. XIV y eso la relegaba a un cajón… al menos por ahora

Jonathan Gelabert siempre tuvo más claro que yo lo de dedicarse profesionalmente al guión. Tengo que admitir, como he hecho muchas veces y lo haré a lo largo de toda mi vida, que sin Jonathan yo no habría dado el primer paso… ni el segundo, ni los que siguieron. Tal vez es por eso que siempre me he sentido en este oficio como un auténtico intruso, como alguien que hace lo que le gusta y encima le pagan, como si me hubiera colado en una fiesta a la que no fui invitado y me preguntase cuánto tiempo tardarán en echarme. Puedo asegurar que aún hoy, cada vez que me encargan un guión, pienso para mis adentros: “Éste es, en éste me pillan… con este guión se darán cuenta de que yo, en el fondo, no soy guionista”

Desde que empecé como guionista, un trabajo me ha llevado a otro. He conocido gente estupenda, he trabajado en veinte sitios, he tenido estrepitosos fracasos y algún que otro éxito. Lo mejor han sido los compañeros, los buenos, la gente que ama este oficio, que es capaz de seguir sorprendiéndome con sus escenas y diálogos. Gente como Juanvi Pozuelo, Vicente Mora, Xabi Puerta, Carlos Martín, Ignasi Rubio, Joan Potau, Alberto Macías, Eduardo Ladrón de Guevara, Roberto Santiago, Ignacio del Moral, Verónica Fernández, Julia Altares, Antonio Onetti, Juan Carlos Rubio, Mercedes Cruz, Antonio Venegas, Ernesto Pozuelo, Joaquín Andújar…  y muchos, muchos otros.  Con algunos de ellos he escrito, otros me han coordinado o les he coordinado, o he tenido que opinar de sus guiones, o han opinado de los míos. Son buena gente a la que aprecio y respeto. Contadores de historias. ¿Se puede ser algo mejor?

Cuando yo empecé, los únicos guionistas que había en España estaban en los aeropuertos y en las playas… eran guionistas americanos y estaban de paso o de vacaciones. Hoy, cada año, hay una nueva horda de graduados en escuelas, facultades o masters que se lanzan al asalto del más mínimo resquicio del negocio como orcos de Moria.

Mover guiones en productoras, a mí, no me ha servido nunca. Sólo debéis enviar un guión a una productora si conocéis a alguien dentro. Si no, probablemente no lo leerá nadie ¿Concursos… subvenciones? Te proporcionan una fecha de entrega, un dinero si ganas, sirven para que te pruebes a ti mismo… ¿Cursos? Insisto en que puede ser una buena inversión, pero no está garantizada, y sólo debéis hacer cursos impartidos por guionistas en activo.

Sed realistas en cuanto a vuestros objetivos, posibilidades y expectativas… y si se abre una puerta, corred hacia ella antes de que se cierre. Tal vez no sea la entrada al negocio que pensasteis, pero os puede llevar dentro igualmente.

En fin, que me siento como un funámbulo que estuviera haciendo esfuerzos para no caerse de la cuerda al vacío y se acercaran otros dos funámbulos y le preguntaran… “¿Resiste?”. Toda mi respuesta sería… “por ahora sí”.

Con mucho cariño,

Curro Royo.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 19 de diciembre de 2009)


FLASHBACK: CÓMO CONSEGUIR PRUEBAS

30 mayo, 2010

por Pianista en un Burdel.

Últimamente, en la sección de comentarios, se ha repetido varias veces la misma pregunta: ¿cómo conseguir pruebas de guionista?

Hace ya casi tres años, en mi anterior blog, hablé de ello en profundidad con Antonio Trashorras. Su amplia experiencia como guionista y jefe de contenidos en diversas productoras avala los muchos consejos que me ofreció entonces, y que siguen vigentes ahora.

Éste es el post original:

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20 Junio 2007

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS / 11

Muchos lectores me escriben preguntándome cómo se consigue hacer una prueba para entrar de guionista en una productora. Otros muchos quieren saber cómo puede un guionista novel empezar a mover su guión. Como he dicho en alguna ocasión, siempre contesto.

Pero como los mensajes siguen llegando, y yo soy un vago redomado, he decidido que sea un compañero quien responda a esas preguntas. Antonio Trashorras, guionista, productor y amiguete, mordió el anzuelo y accedió a compartir con los lectores de Pianista en un Burdel toda su sabiduría… Y parte de su mala leche.

Puede que Trashi no sea precisamente El Risitas, y tal vez consiga desanimar a más de uno, pero los más valientes encontrarán esta entrevista de mucha utilidad. Y algunos de ustedes descubrirán que desaconseja severamente ciertos consejos que yo les he dado por email. Háganle caso a él.

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PIANISTA.- Copypasteando de un lector: “¿Qué medios de aproximación a una productora hay en estos temas del guión? De cara sobre todo a que te hagan una prueba. ¿Se llama y se pregunta? ¿Se envía muestras de trabajo?”

ANTONIO TRASHORRAS: A ver, en primer lugar, entiendo que con lo de la “prueba” se refiere a posibles trabajos en series, ¿no? O sea, que necesiten guionistas para alguna serie y hagan pruebas a gente que no conocen, ¿es eso?

P: Doy por hecho que es así.

AT: Supongo que hay que establecer primero el nivel profesional objetivo que cada guionista tiene. O sea, si eres un absoluto principiante, sin crédito alguno… Pues… Ejem… ¿Cómo demonios vas a convencer a un productor para que te haga un prueba de guión? Porque esas pruebas, de hecho, se hacen a guionistas de cierto nivel. No hay tantos guionistas profesionales en este mundillo que consigan trabajo sin que antes los empleadores sepan su nivel objetivo, sin que comprueben si son el tipo de guionistas que buscan. Hay mucho guionista por ahí moviéndose ya con ciertos créditos en su curriculum, y que aun así llegan a una productora y les piden una prueba. De modo que si eres un ABSOLUTO NOVATO… Lo tienes jodido. Quedan posibilidades laterales y más o menos frikis para meter la cabeza en alguna serie:

1) La vía personal, sea enchufe o conocimiento previo de alguien o similar. Por ejemplo, yo conozco a algún joven sin crédito alguno de quien me he leído cosas que no están mal. En un momento dado, puedo recomendar a alguien que apueste por ellos. Me refiero a productores que se fían de mí, si yo les aseguro que ese guionista NOVEL puede funcionar.

Ahí se añaden enchufes, claro. Enchufes de esos que no molan nada, tipo el sobrino del productor, y tal. Gente “muy ingeniosa” que no tiene créditos, pero que alguien confía en ellos porque viene recomendado.

Luego está el punto 2), que me parece kamikaze: eso de escribirte tú solo en casita un guión de la serie en la que aspiras a entrar. Eso lo hacen mucho los americanos, pero aquí es una rareza.

P: Un spec, vaya.

AT: Un spec, por ejemplo, de Los Serrano.

P: Yo eso lo desaconsejo sistemáticamente. No sólo porque es casi imposible venderlo, sino porque lo más seguro es que te tomen por un LOCO con demasiado tiempo libre.

AT: A ver, no es una cuestión de venderlo, sino de demostrar que sabes escribir. Es que, verás, si tú eres productor o coordinador de guión de una serie -una que ya lleve algunas temporadas- y de pronto recibes un capítulo spec y ves que lo ha escrito alguien de… No sé, 25 años… Te puede entrar la curiosidad de empezar a leerlo. No lo veo tan descabellado. En las primeras páginas puedes comprobar si escribe aceptablemente, si le ha pillado el punto a los personajes, etc. Tampoco inviertes mucho tiempo. Apenas diez o doce páginas pueden bastar. Si es una basura, lo tiras.

P: Pero ¿es realista pensar que eso te puede dar trabajo? Quiero decir: si el equipo está cerrado…

AT: Hablo si el equipo NO ESTÁ CERRADO. Los típicos momentos de transición entre temporadas. Y, claro, pensando en guionistas junior o así, como los llaman en Globo. En plan “completar plantilla con jóvenes con ganas”.

P: De todas formas, hay una condición para que esa técnica funcione. Y es una condición difícil: hacer llegar el spec a LA PERSONA INDICADA, sin intermediarios.

AT: La persona indicada tampoco tiene tanto misterio. Sólo pueden ser dos o tres:

– COORDINADOR DE GUIÓN
– PRODUCTOR EJECUTIVO
– DIRECTOR

Lo más probable es que el único que se lo lea sea el coordinador, ya que su trabajo implica leer un huevo.

P: Resumiendo, la opción 2) sería: “si eres lo bastante kamikaze, escribe un spec y envíalo por correo al nombre que, en los créditos de la serie, aparece bajo el lema Coordinador de guión“. En cuanto a la opción 1), me hace preguntarme dos cosas: Esos guionistas noveles en los que confías, ¿cómo entraron en contacto contigo?

AT: Mmmmh… Normalmente los guionistas te hacen llegar a otros guionistas. No sé cómo.. Pero es una cadena… Hay mucho amigo de guionistas amigos de guionistas, etc., etc.

P: Entiendo que no te refieres a enchufados, sino que sencillamente recomiendas a los noveles que se esfuercen en conocer gente y darse a conocer como aspirantes a guionistas.

AT: Eso es. Ahora bien, en mi caso también influye que tengo una cierta… Exposición pública. O sea, como escribo en revistas y periódicos desde muy joven; y el puto blog; y voy por festivales y demás, pues (no sé muy bien cómo) hay muchos que se me acercan y ya saben bastante de mí.

También doy clases y hay alumnos que dan el paso posterior a las clases de querer que leas cosas suyas personales, lo cual es temible y un marronazo. Pero a veces, muy de vez en cuando, te topas con alguien que no es un absoluto INEPTO. MUY DE VEZ EN CUANDO. Y en tales casos… Me resulta un auténtico PLACER ayudarlo, si puedo.

P: Conozco la sensación (de eso va todo esto).

AT: Creo que lo mejor de este gremio es que de verdad disfrutamos AYUDANDO. Hay sinceridad cuando recomiendas a un guionista joven en el que confías. Te estimula mucho encontrar talentos. El siguiente paso es que haya gente en la industria que confíe en tu criterio.

P: Antes has dicho que si eres un absoluto novato, lo tienes jodido. ¿Qué vías ves más productivas para conseguir un primer crédito cuando eres un pimpollo?

AT: Jo… A ver, lo primero sería… ESCRIBIR DE PUTA MADRE, ¿no? Yo tiendo a ser un desanimador, no me ando con gilipolleces ilusionadoras y tal.

P: Sí, claro: LAS MIL PRIMERAS PÁGINAS.

AT: No sólo las mil páginas. Hay guionistas que llevan 100.000 páginas y siguen siendo malos de solemnidad. Es decir, aparte del puro oficio, que se adquiere como lo adquiere un fontanero. El talento tampoco abunda, ¿eh? Y el talento lo percibes en los pequeños detalles, en los destellos. Brillos que te dejan muerto a veces. Alguien va y te cuenta una idea de peli, y flipas. O alguien enfoca una escena de una forma marciana, y ves que ahí delante tienes una cabeza que no es como las demás. El oficio ya lo adquirirán. El oficio lo aprende cualquier mediocre. No es para tanto esto de los putos guiones: requiere orden mental; pensamiento lógico; mucho causa-efecto; algo de oído para los diálogos… En fin, cosas que tampoco son extraordinarias. Pero el brillo es otra cosa.

P: Vale, pero volvamos al CV. Los cortos, por ejemplo. ¿Son una buena carta de presentación? ¿Puede servir de algo que un guionista novel tenga “un buen corto” escrito y/o dirigido?

AT: A ver, primero… CASI NINGÚN CORTO ES BUENO, ¿vale? Casi ninguno. Pero dejando a un lado eso: si tú escribes un corto y lo diriges pueden pasar dos cosas: que como director seas inútil, o que como director seas un monstruo. Si el corto queda de miedo y lo has dirigido tú, entonces NO ERES UN GUIONISTA, eres un puto auteur, eso que todo el mundo anhela ser. Eres el tío que las productoras querrán, pero como director/autor, no como guionista. Es decir, ese caso se sale de nuestras charla. En el otro caso, es decir, si eres un director de mierda y jodes el corto, pues la verdad es que NADIE APRECIA UN BUEN GUIÓN MAL DIRIGIDO. Es una pena, pero así es. Si tu guión es cojonudo, pero da con un director de mierda (otro o tú mismo), casi nadie apreciará el buen trabajo de escritura. O sea que estás en manos de esos queridos seres llamados directores. Entonces… Retomando… ¿La pregunta era…?

P: ¿Cuál sería el primer paso para conseguir créditos, para no ser totalmente novel?

AT: Intentaré desglosar una serie de etapas. Posibilidades, punto por punto.

1) Si te apuntas a cursos, y en esos cursos los profesores son guionistas de cierto nivel, te puedes aproximar a ellos. Si lo que escribes está bien, es muy probable que haya profesores dispuestos a ayudarte. Lo digo con conocimiento de causa. Yo he ayudado así a algunos guionistas, y muchos otros que conozco también han ayudado así a noveles. Entre nosotros solemos pasarnos información: “oye, conozco a un chico que escribe muy bien”… “Oye, ¿sabes de algún joven que pudiera entrar en esta serie?”… Creo que esto es un primer paso muy interesante para los jóvenes, llegar a otros guionistas mayores mediante cursos o talleres.

2) Subvenciones. Si no tienes créditos, pero has obtenido alguna subvención, pues al menos garantizas que tienes cierto nivel. Aunque la peli no se haya hecho, es una cierta garantía. En las subvenciones hay jurados de la industria, y estamos en lo mismo: puedes llamar la atención de alguien. Pasan los años y a veces conoces a gente que recuerda guiones que leyeron en convocatorias de subvenciones, e incluso pueden acordarse del nombre, ¿no estás de acuerdo?

P: Sí, y por supuesto, en un CV pinta muy bien “gané una ayuda del ICAA” o “quedé finalista en el Pilar Miró”. Por otro lado, cuando he estado de jurado en algún premio, los amiguetes productores suelen decirme eso de “ya me avisarás si ves algo realmente bueno”.

AT: Todo es ir dando pasitos pequeños. Pensemos que estamos en el mundo real, donde cuesta mucho salir adelante.

P: “No hay una X marcando el lugar”.

AT: Pasito a pasito…
3) En cuanto a largometrajes, no descartemos el enviar “specs” a las productoras. De acuerdo, es casi una vía imposible. Pero, oye, lo único que te gastas es el dinero de las fotocopias. Hay que informarse, eso sí, previamente. Lo ideal sería tener un cierto conocimiento previo del momento concreto que vive cada productora en el mercado. No hay demasiadas productoras en España: cualquiera, por muy novel que sea, puede sacar una lista de las principales, siendo medianamente espabilado, sin que nadie le diga de dónde sacar el listado, ¿ok? Luego, efectivamente, si tienes información de la industria, mejor, pero sino… pues basta con ponerte a llamar y preguntar. Desde luego que te van a decir claramente si están recibiendo y leyendo proyectos, o sea que por esa vía te puedes evitar enviar tu guión a sitios donde ni se lo van a mirar. Es obvio que hay que informarse por los “jefes de desarrollo”, y si es posible al menos hablar brevemente con ellos por teléfono.

P: ¿Y no te parece más productivo el pitching con los jefes de desarrollo en persona?

AT: Entiendo que te refieres a que, aún teniendo el guión escrito. si lo cuentas en pocas frases y no interesa, te ahorras el enviarlo, ¿es eso? No te refieres a no tenerlo escrito e ir por ahí haciendo el pitch, esperando que te encarguen la escritura.

P: No, no: hay que ser ALGUIEN para lograr un encargo de una simple conversación. Yo hablo de un pitch sobre guión escrito.

AT: Mmmmh… Pero no siendo NOVEL TOTAL. Me da la impresión que los pitchs funcionan si das unas ciertas garantías de base.

P: ¿Hace falta dar garantías para ser escuchado 5 MINUTOS? ¿El ser capaz de presentarse y dar la cara no es suficiente garantía?

AT: Piensa esto: ¿cuántos frikis, críos y trastornados que se creen guionistas no querrían sentarse 5 minutos con el tío de la productora que hace las pelis de Amenábar? ¿Cientos? Y recibir a la gente, colocarla en la agenda, etc., ES UN TRABAJO. Tú estás leyendo un guión, y si no te gusta lo tiras a la papelera. Pero un visita no la puedes tirar a la papelera. Tratar con personas desgasta.

Esto no es una ciencia, desde luego… Pero no veo demasiado “justificado” que un jefe de desarrollo de una productora reciba a alguien novel que por teléfono parece “sensato” a escuchar su idea, que insiste en que es buenísima. No te parece un poco… ¿Inconsistente? Hay gente que se vende muy bien, y son muy convincentes, y luego escriben como el culo, o tienen cero talento. De todas formas… Si alguien profesional te vende esa burra por teléfono, pues le recibes.

P: No es recomendable, por tanto, intentar colar un pitching si no tienes un mínimo CV profesional. Para que te reciban hay que haber firmado algo presentable.

AT: A ver, no sólo no me parece recomendable… Sino que incluso me parece INJUSTIFICABLE. Perdona que sea así de duro, pero me parece importante que los guionistas noveles se conciencien de su posición, que no se hagan pajas mentales ni se les llene la cabeza de pájaros. Puede que alguno de verdad sea un genio, puede que tengan una idea maravillosa, y un guión en un cajón que te cagas la perra. Pero si llamas y, por muy sensato que te muestres, no te reciben, no tienes porqué ofenderte, ni pensar que en las productoras son unos altivos porque no te conceden los minutos para un pitch. Es que sencillamente esa vía no resulta operativa para guionistas noveles, es una cuestión de puro funcionamiento laboral de las empresas, ¿me explico? Es como… No sé… La forma en que se patentan los inventos… O el mercado del arte… Ya me entiendes: cada sector tiene su funcionamiento. Si eres novel y tu idea es cojonuda y tu guión buenísimo… Pues siguiendo los cauces normales creo que casi seguro será detectado: un profesor de guión alucinará contigo y te recomendará, o un jurado quizá te premie… Tu obra, aunque primeriza, te hará llegar a esos sitios donde la gente querrá saber de ti.

P: Resumiendo, los “cauces normales” para un guionista novel que quiera mover un guión serían:

– Enseñarlo a los colegas
– Presentarlo a concursos o subvenciones
– Intentar que un profesor o conocido profesional lo lea
– Intentar que una productora lo lea, haciendo una selección previa de productoras y confirmando que reciben guiones

AT: Eso es. Y ojo, que los informes de las productoras a veces también sirven. A veces pueden recomendar mucho a alguien. Un informe superbueno de un analista sirve. Pero, muy importante, PACIENCIA. Sin ansiedad.


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