CINCO LECCIONES DE GUIÓN QUE EXTRAJE DE “SHOW ME A HERO”

6 abril, 2017

Por Gabi Ochoa

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Ya no hay héroes. Y los que todavía existen están en Netflix, porque HBO nos ha querido enseñar otra parte, una mirada más oscura de la realidad y del poder.

Me embarqué en los 6 capítulos de Show me a hero con la sensación que Simon no funcionaría tan bien como The Wire, ya que el nivel altísimo impuesto por su compañero de fatigas, Richard Price, en The night of, era difícil superar.

Enseguida vi que la obra nos marcaba algunas ideas, algunos pasos que son los que me llevó a desarrollar estas ideas deslavazadas sobre lo que creo que he aprendido de la escritura de Simon con esta miniserie.

Ni que decir tiene que esto estará lleno de spoilers, pero espero que extraigáis algunas ideas de cara a vuestras próximas re-escrituras:

1. Documentación, documentación, documentación.

Simon se basa, junto a su compañero William F. Zorzi, en el libro de Lisa Belkin con el mismo título para adentrarse en un problema concreto, en una afrenta de cualquier alcalde de los años ochenta en los EEUU de Reagan: hacer que la convivencia negros-blancos sea harmoniosa gracias a un proyecto, real, de viviendas de protección oficial en la ciudad de Yonkers. Lo que me parece fascinante es que un proyecto social, que puede parecer no ser un material potente para la ficción (no se cae un avión, no aparece gente que creíamos muerta, ni se pierde un barco, es decir, “a la mierda el high-concept”) se convierta en el magma de esta obra. Sobre todo porque la documentación, el desarrollo de una historia sobre una base real, es perfecto para conocer la realidad. Para mí Simon da lecciones con sus propuestas: baja a la calle, las historias están allí, no en tu cabeza googleada. Es importante cómo huye del cliché guionista-wikipedia que tanto daño ha hecho a la ficción, y se adentra en profesionales de las historias cotidianas, mayoritariamente periodistas, pero también profesores. El guionista-barra creo que amplifica el radio de escritura, y eso es lo que hace que la historia se meta en terrenos ficcionales que otros creadores no hubieran probado.

2. La importancia de los secundarios.

Si algo hace de maravilla Simon es cómo crea el “efecto bola de nieve” con los personajes secundarios. Si alguien ve los primeros 2-3 capítulos le puede llegar a exasperar los personajes como Norma O’Neal o Mary Dorman porque parecen no avanzar y obstaculizan la visión de la ascensión del alcalde Wasicsko. Pero nada más lejos: con Norma y su ceguera progresiva reflexionamos sobre la “ceguera” real de los vecinos de barrios pudientes de Yonkers, todo lo contrario que el personaje de clase bien como es Mary, que sufre un cambio sensacional cuando la charla sobre los asentamientos y, sobre todo, la visita real a esas familias que se van a instalar en su barrio, le hacen ver que “los otros” tienen preocupaciones, familias, una vida igual de digna que la suya, quitándose los prejuicios y los miedos por aquello desconocido. Creo que analizar hasta el más mínimo de esos secundarios (mención por supuesto a personajes como Vinni, que interpreta Winona Ryder) te hace pensar sobre el material de las series de Simon: busca siempre un crisol de puntos de vista para no darte una solución fácil, para contrarrestarte hasta el más mínimo detalle. No son personajes que pasan por allí, sino que le dan una connotación diferente a la obra.

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3. Rompe con lo esperado: nútrete de la realidad.

Simon lo grita a los cuatro vientos: Haz una serie anticlimática, porque Show me a hero lo es. Cuando ya te has encariñado del alcalde Wasicsko, cuando crees que superará todo el follón que significa poner esas viviendas sociales, te topas con la realidad: ya no es alcalde. Y en ese momento, muy en la línea del Jake LaMotta de Toro salvaje vas a ver un descenso a los infiernos en 3 episodios más. ¡Porque eso ocurre antes de llegar a la mitad!

Para mí, ese es uno de los hallazgos importantes de la serie. La serie no va de cómo Wasicsko termina siendo alcalde y triunfa, no, sino de cómo se sobrevive a haberlo tenido todo e ir cayendo en un abismo autodestructor. Además, evidenciado en el momento que ni le dejan presentarse de nuevo a alcalde desde su partido. Y todo eso con el gran proyecto, su objetivo, a mitad hacer, no sabiendo qué pasará. Ahí es donde la apuesta es fuerte, pero es que lo es porque viene de una realidad. Muchas veces nos empeñamos en hacer que nuestros “héroes” intenten superar todos los obstáculos, y ser “paradigmáticos” a lo Syd Field, pero eso es una estructura, no la panacea. Es interesante explorar la realidad, no defraudarla. Preguntas cómo ¿Qué pasó realmente con ese alcalde? ¿Cómo fue ese pozo de las viviendas sociales? ¿Cómo fueron el resto de alcaldes?, etc, te hace replantear cómo contamos siempre las historias en un continuo pata-pata-pata (primer-segundo-tercer acto con sus dos clímax bien puestitos). Dejemos de dar la murga con las estructuras perfectas y oigamos lo que la realidad nos quiere contar.

4. Trabaja desde la emoción

Otro de los hallazgos es que los personajes de Simon nunca son psicologistas, es decir, no parten de cambios emocionales que replantean su vida, los cambios en sus ficciones son de mentalidad, son profundos, de moral, son casi dignos de filosofía, pero bajada a la realidad. Simon, como lo era Brecht, le interesa, no tanto sufrir y empatizar con los personajes, sino más bien concienciar sobre lo que les pasa. Tal vez esta reflexión va más allá y daría para otro post más profundo (¿Tiene el guionista ideología? ¿Cómo eso impregna su escritura y sus personajes? Yo siempre me remito a dos ejemplos recientes: el cine de Pablo Larraín y el de Paolo Sorrentino), pero lo que creo que podemos extraer de Show me a hero es la capacidad que tienen las ficciones para trabajar en ideas desde las emociones, desde verdades dolorosas, y desde los actos de los personajes y cómo esto ayuda a sus cambios de conciencia. No se trata de reír o llorar con ellos. Es entenderlos.

5. Encuentra tu secuencia franquicia. 

Tal vez esto sea algo más personal, pero creo que los guionistas debemos crear secuencias que contenga el poso de la historia en apenas unos minutos. Mi compañero Iván Escobar las llamaba “secuencias franquicia” (creo que no solo él) y Simon hace esto magistralmente. Todo se resume en una secuencia joya para mí: en el último capítulo, un chaval negro sale a su porche para acariciar a los caniches de la señora que los pasea y que lleva días haciendo que caguen en su parcela (a la señora, como a muchos vecinos, no les gusta que en su barrio haya viviendas sociales). Y la señora para y deja que acaricie a los caniches. Ese gesto, ese momento, define el profundo conflicto que Show me a hero guarda.

Seguro que vosotros veis más ideas, reflexiones, extraéis más datos de la serie. Yo tengo que reconocer que me ha enganchado, como han hecho últimamente The night of o Angels in America, aunque sea una serie de los noventa. Pero si pienso sobre Simon y sus ficciones siempre lanzo la caña a las lecturas de Stendhal, Dickens, Zola o Balzac en la facultad, todo está ahí.

Espero vuestras aportaciones sobre lo que os sugiere esta ficción u otras similares de HBO. Ahora que han llegado, que nos dejen contar esas historias en Móstoles, Cazorla, Benetússer o Reus. Sería una fantástica noticia.

Tráiler:

https://www.youtube.com/watch?v=0FPIflcWIOk


CRÓNICAS NÓRDICAS /2: CÓMO GANAR UN EMMY INTERNACIONAL

20 octubre, 2016

por Conchi Cascajosa.

Ivar Køhn ya es por fin un hombre feliz. Presidente del Consejo del Nordic Film & TV Fund y responsable de Drama en la televisión pública noruega (NRK), Køhn ya tiene por fin un Emmy Internacional del que presumir, el ganado en noviembre de 2015 por Anneke von der Lippe, protagonista de Øyevitne / Eyewitness. Y es que lo que el también guionista y antiguo ejecutivo de desarrollo en Suecia fue a contar al Helsinki Script fue cómo la industria audiovisual noruega se había volcado para poner sus series en el mapa internacional. Para eso hubo que reforzar las relaciones entre cine y televisión y crear una red internacional, con la idea de subir la calidad a cada paso. Køhn, capaz de explicar sus ideas sobre la creación dramática en términos casi místicos (“es lo más importante en la vida, porque permite a los seres humanos verse a sí mismos”), esbozó la estrategia en la que se lleva trabajando desde 2004. Una de sus piezas fundamentales es un encuentro anual que se celebra todos los años en enero en Losby, a las afueras de Oslo, en el que durante dos días creativos y ejecutivos se encierran para presentar las series en proyecto, analizar casos de éxito, asistir a talleres sobre desarrollo y financiación y mejorar su conocimiento sobre el estudio de audiencias.

El apoyo público también es fundamental: el Instituto del Cine Noruego invierte una cadena proporcional a lo que pongan las cadenas en la producción de una serie, siempre con la condición de que la productora mantenga los derechos sobre la misma. No todo les ha salido bien (por ejemplo, un proyecto para trabajar con mentores internacionales no funcionó), pero su receta para ganar un Emmy Internacional se basa en cuatro ingredientes: “Céntrate en el guion” / “Sé local” / “Haz gran drama” / “Trabaja en equipo”. Y esto último se materializa de formas sorprendentes. No sólo el encuentro anual en Losby se financia por las principales cadenas del país, sino que estas han llegado a un acuerdo tácito por el que nunca enfrentan a dos series nacionales. Noruego no come noruego, y series notables como Occupied o Mammon son resultado de ello.

Ivar Køhn explicando cómo ganar un Emmy Internacional, con Liselott Forsman, directora de la jornada, y Petri Kemppinen, director ejecutivo del Nordic Film & TV Fund.

Ivar Køhn explicando cómo ganar un Emmy Internacional, con Liselott Forsman, directora de la jornada, y Petri Kemppinen, director ejecutivo del Nordic Film & TV Fund.

La idea de que cada proyecto debe girar en torno al guion fue omnipresente en el Helsinki Script. Quizás uno de los participantes que lo demostró de manera más contundente fue Sigurjon Kjartansson cuando habló del proceso de creación del thriller islandés Ófærð / Trapped, emitido con éxito por la BBC. Puede que Trapped haya sido vendida como una serie de autor del director Baltasar Kormákur, pero Kjartansson fue su verdadero responsable creativo. Para ello, trabajó primero durante meses desarrollando la idea inicial de Kormákur con dos guionistas islandeses mientras el proyecto se financiaba. Una vez que se lograron, gracias a los mercados francés y alemán, el presupuesto de siete millones de euros, Kjartansson creó un segundo equipo con el británico Clive Bradley, el alemán Klaus Zimmermann y la francesa Sonia Moyersoen. Los cuatro estuvieron todo el 2014 trabajando los guiones a distancia, salvo por cinco encuentros de trabajo intensivos. Para Kjartansson esos encuentros, basados en la discusión constantes, fueron fundamentales para dar a la serie la profundidad que se buscaba y recordó la insistencia de Moyersoen en que cada personaje estuviera perfectamente desarrollado: “Creo que logramos hacer a cada personaje humano”.

Quizás a algún lector haya sorprendido que Ivar Køhn colocara el “Sé local” entre los cuatro ingredientes para hacerse un hueco en el mercado internacional. Y es que no hace falta borrar las huellas culturales del país, más bien al contrario. Kjartansson explicó en su presentación que Trapped se basaba en una metáfora propiamente insular: la de sentirse atrapado. Y cuando en el Festival de Copenhague entrevisté a Anders Toft Andersen, el productor que desarrolló Follow the Money junto con el guionista Jeppe Gjervig Gram, me insistió en que para poder contar de forma universal una historia sobre la corrupción financiera debían utilizar a protagonistas que representaran a los tres grandes sectores de la sociedad danesa. Pero nadie lo dijo más claro que Hanne Palmquist, responsable de Programación Original de HBO Nordic: “Lo que buscamos es programación local enraizada en esta región”. Aviso a navegantes: para series que quieran parecer norteamericanas, ya está HBO.


PREMIOS DE TEATRO, GUIONES DE OSCAR Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

27 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. Todavía estáis a tiempo de participar en el sorteo de cinco entradas para ver ‘Negociador’, la nueva película de Borja Cobeaga. No digáis que no os avisamos.

2. Simon Rich es uno de los guionistas más jóvenes jamás contratados en ‘Saturday Night Live’. Además, escribe novelas y tiene su propia serie de TV. En esta entrevista cada respuesta que da es una pequeña lección.

3. ¿Estás enfadado porque en los Oscar ibas con ‘Boyhood’ y no con ‘Birdman’? ¿Linklater te ha marcado profundamente como guionista y que Iñárritu se lo llevase todo te está matando por dentro? Bien, pues deja de quejarte por tonterías y ponte a hacer algo útil, como leer guiones. ‘Birdman’, mejor guión original. ‘The Imitation Game’, mejor guión adaptado. Y, venga, el de ‘Boyhood’ de regalo.

4. Y luego puedes seguir pensando en hacer cosas productivas como, por ejemplo, una obra de teatro. ¿Por qué no? La Fundación SGAE ya ha publicado las bases del Premio Jardiel Poncela de este año. El premio son 8.000 euros y tienes hasta el 20 de abril.

5. Mientras trabajas en tu obra, a lo mejor estas lecciones de William Goldman te vienen bien.

6. Tras Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, Movistar Series sigue apostando por pesos pesados para crear nuevos proyectos. Esta semana han confirmado que David Trueba tendrá su propia serie en el canal.

7. Y la HBO apuesta por guionistas emergentes. Así que, si tienes un buen nivel de inglés y, lo más complicado, visado de trabajo allí, quizá te interese pegarle un vistazo a este enlace.

Buen fin de semana.


FIRMAS INVITADAS: DECÁLOGO DEL ORGULLO GUIONÍSTICO

28 marzo, 2013

Daniel Corpas Hansen (Copenhague, 1976), es guionista de TV (“Yo soy Bea”, “Lo que me contaron los muertos”, “SuperCharly”) y escritor (“El acontecimiento literario del año”). También ha escrito diversas piezas teatrales para Microteatro por dinero, así como branded contents para marcas como Toshiba. Ahora participa en el proyecto de narrativa transmedia ShotWords.

DECÁLOGO DEL ORGULLO GUIONÍSTICO

1. La película, en realidad, la hace el guionista.

2. Al ser por lo general buena gente, el guionista procura que el punto 1 no sea demasiado obvio, con vistas a no herir los egos del director y el productor.

3. El guión es esa cosa sobre la que todo el mundo tiene una opinión y casi nadie una idea.

4. Escribir un guión está “chupao”, cualquiera puede hacerlo. Prueba de ello es que en el gremio tenemos colegas tan ilustres como Paul Auster o Anita Obregón.

5. El guión es la forma de escritura más perfecta jamás inventada por el hombre, pues ha eliminado todo lo que no es estrictamente esencial e indispensable.

6. Dostoievski se hubiese cortado un testículo por poder narrar el arco de transformación de Walter White.

7. Si sales del cine diciendo que la fotografía era preciosa o que el actor estaba estupendo, es que la película era una mierda.

8. David Simon dijo aquello de “Fuck the average spectator” y no sólo no le echan sino que en la HBO le tratan como a un dios.

9. Esto no es una crisis estructural del sector: es que nos obligan a escribir cosas que ya nadie quiere ver.

10. Algún día no muy lejano podremos colocarle una almohada en la cara a la señora de Mota del Cuervo y apretar todos juntos hasta que deje de joder.


LA CANAL+ AMERICANA

7 abril, 2010

Por Chico Santamano

Miren, yo les prometo que esta semana pensaba seguir con el relato del guión del Príncipe en la guerra de Oriente Medio, pero por culpa de este post de Guionista en Chamberí, NO VOY A PODER. ¡Agradézcanselo a él!

Más que contestar a su réplica (aunque le dedico unas cuantas postdatas) voy a intentar explicarme más y mejor sobre el dichoso tema de la HBO española. Que quién me mandará a mí meterme en estos tinglaos, con lo bien que quedo yo siempre contándoles cotilleos y esas cosas insustanciales. En fin…

Antes de nada, quiero mandar un mensaje a Guionista en Chamberí con “mi voz estupenda”. Guionista en Chamberí, tercer guionista más atractivo de bloguionistas, dos cositas… la primera, espero sinceramente que estés mejor de tu pie. Tengo el corazón encogido por esa extremidad azul avatar. La segunda, si toda la ira de la que eres capaz es la que has volcado en tu post… Yo me caso contigo mañana mismo, pirata.

AL LÍO.

Por supuestísimo que no pretendía que esto pareciera algo personal contra Bovaira o Trueba. Al primero le pondría un ático en Serrano sólo por ser de los pocos productores FINOS DE VERDAD que funcionan en este país, más allá de los recopilasubvenciones de turno. Por otro lado, reconozco que el cine de David Trueba me da mucha pereza, pero es cuestión de gustos, claro. Aún así, ya dije en su momento que era muy fan de “Los peores años de nuestra vida” y hoy añado “La niña de tus ojos” a la lista. Por aquello de acercar posturas y tal… Eso sí, Guionista en Chamberí, me va a perdonar una falta directa. La tele de hoy en día no tiene NADA que ver con lo que se hacía hace 20 años. Lo siento, pero por muy estupendo que fuera “El peor programa de la semana” no me vale como animal acuático.

Para que quede meridianamente claro, me habría dado exactamente lo mismo que hubieran sido estos dos que Pedro Almodóvar (otro ejemplo de cineasta que pinchó en su día junto a Ayaso y Sabroso con “Mujeres”) o Gerardo Herrero. El problema, como bien han apuntado desde la semana pasada nuestros inteligentes lectores, es ese tufillo que desprende esta elección.

Ese tufillo huele a miedo, a inseguridad y sobre todo a “ante la duda, la más tetuda”. Huele a creer que eligiendo a profesionales de un medio con una supuesta calidad y un supuesto prestigio como es el cine, los riesgos serían menores. Pero no riesgos artísticos, ni comerciales…  Apesta a “si me tengo que jugar mi puesto de jefazo, mi cabeza tiene menos posibilidades de salir disparada si ante un fracaso puedo decir: No sé qué pudo pasar… ¡contratamos a los mejores!”.

Y claro que hasta que no las veamos todo esto es hablar por hablar. Ojalá que las series sean maravillosas. Pero lo que realmente espero es que, después de esas, vengan otras muchas más que se ajusten a ese genuino factor de riesgo que es lo que, como espectador primero y profesional después, les demando a los señores de Canal +. Porque HBO no es sólo “Carnivale” o “The Pacific”, también es “Flight of the conchords” y “Curb your enthusiasm”. Series marcianas e innovadoras en su discurso, en su tono, en su fondo y en su forma.

¿Qué pasaría si pescáramos a los chicos de “Malviviendo”, a los “Venga Monjas”, a Raúl Minchinela, a Juan Luis Arsuaga, a Eduard Punset, a Mauro Entrialgo o a Manel Fontdevila y los arropáramos con profesionales de la televisión? ¿No les parece cuanto menos estimulante? Y que nadie diga (que me los veo venir) “quién se iba a abonar a Canal + por esos don nadies”. ¿De verdad creen que alguien se abonaría por el reclamo de una serie creada por David Trueba o una protagonizada por Pepe Sancho y Alicia Borrachero?

(Espero que no me obliguen a aclarar que soy FAN INCONDICIONAL de Alicia Borrachero desde “Periodistas”… que últimamente se la cogen con papel de fumar)

Ante todo, el auténtico espíritu de la HBO, más allá de la superproducción y la factura impecable, es el espíritu de la exclusividad y la alternativa. Si cuando veamos al fin las producciones de Bovaira y Trueba no tenemos la sensación inequívoca de que ninguna de esas dos series las podríamos haber visto en el prime time de Televisión Española… Esta experiencia no habrá merecido la pena.

Sería una (otra) oportunidad de oro perdida, ¿no creen?

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..

PD: Para todos aquellos que defienden la elección de cineastas de relumbrón con  ejemplos como el de Steven Spielberg con “Urgencias” (entre otras muchas series), seamos serios, que John Wells se puede pillar un mosqueo de mucho cuidado. El Rey Midas tiene prácticamente la misma función que Salma Hayek en el remake yanki de “Betty la fea”. Ya me entienden, ¿no?

PD2: Chamberí, no hacemos “A tortas con la vida”… NOS DEJAN hacer “A tortas con la vida”. ¡Perdonen por creer que podemos hacer cosas mejores!

PD3: En los últimos 20 años se han hecho bastantes más series basadas en novelas de las que usted cree, Chamberí… “Las cerezas del cementerio”, “Entre naranjos”, “Petra Delicado”, “Pepe Carvalho”, “Manolito Gafotas”, “Quart”, “Abuela de Verano”, “Estados alterados”, “Sin tetas no hay paraíso” (sí, qué le vamos a hacer) y según Susana Pérez Alonso… “LA SEÑORA”.

PD4: Y por último, señores de Canal +, sé que a lo mejor no es el momento ideal para decirles esto, pero si me regalan una suscripción de un año me veré esas series con un cariñito especial.

Mucha suerte (en serio).


LA HBO ESPAÑOLA

31 marzo, 2010

Existe desde hace años un clamor popular (más bien industrial) para que Canal + se lanzara de una vez por todas a producir ficción para televisión. Evidentemente, el que paga por ver esa plataforma merecería un producto más cuidado, diferenciado y no por ello más caro que un “Los hombres de Paco” o “Sin tetas”.

Pues bien, la semana pasada se confirmó la buena nueva y Canal+ oposita para convertirse en la HBO española. Cuando vi la noticia me lancé,  ratón en mano, para descubrir más allá de ese titular tan prometedor y me dio un bajón de tres pares de narices.

Vamos a repasar algunos entrecomillados del director de Contenidos y Compra de Derechos de Televisión de Pago…

“Aspiramos a hacer cosas que nadie está haciendo en televisión. Y cuanto mejores sean nuestros colaboradores, mejor será el resultado y más satisfechos estarán nuestros clientes, que es nuestro objetivo final.”

“Creemos que los dos primeros proyectos que ponemos en marcha cumplen todas estas premisas. Estamos muy satisfechos de que dos personas con tanto talento como el productor Fernando Bovaira y el escritor y director David Trueba, se hayan embarcado con Canal + en esta aventura.”

Sí… Una aventura sí que es, porque repasando el imdb de Bovaira (apoteósica producción cinematográfica) y el de Trueba (soy fan de “Los peores años de nuestra vida”) no suman ni una sola serie.

Mmmmh…

Entonces, a ver que me entere yo. Canal + apuesta por la ficción televisiva, pero para sus dos primeras apuestas cuenta con dos nombres que nunca han hecho tele, porque, se entiende, que la tele la puede hacer cualquiera que tenga un mínimo nombre… ¿o cómo es esto?

Intento buscar una explicación y pienso en antecedentes de renombrados cineastas que jugaron a esto de la televisión. Se me viene a la mente Álex de la Iglesia y su “Plutón BRB Nero”, los ases del género en la renovada “Historias para no dormir”, Corbacho y Juan Cruz con “Pelotas”, Campanella con “Vientos de agua”. Ninguna de ellas fueron precisamente un éxito… y eso que Campanella traía experiencia como director en la tele americana.

Pienso en que quizá han apostado por Bovaira y Trueba por el nombre. Esto…  Verán, yo no quiero herir susceptibilidades, pero todos somos conscientes de que ninguno de ellos tiene el tirón de un “Dirigido por Santiago Segura” o la promesa de un pezón de Elsa Pataky, ¿verdad? El nombre de Fernando Bovaira no ha arrastrado nunca a nadie a una taquilla (como es lógico) y David Trueba no es precisamente Steven Spielberg.

Pienso en que quizá están trasladando la detestable fórmula, tan típica en el cine español, del sello “de autor”. Y de ser así me echo aún más a temblar. Porque, salvo contadísimas excepciones, las series americanas de éxito que vienen avaladas por un nombre; J.J. Abrams, David E. Kelley, Aaron Sorkin, Marta Kauffman, Tina Fey, Larry David… son nombres forjados en las parrillas televisivas con una carrera catódica a sus espaldas aplastante.

Vale que es el típico argumento que siempre se lanza de abajo arriba, pero ¿qué coño pasa por esas cabezas que rigen los despachos? Si quieren hacer tele diferente, tele “de la buena”… dense una vuelta por las productoras DE TELE y hablen con los guionistas DE TELE.

Ellos son los que están al día de las ficciones más punteras del planeta. Ellos son los que tienen los culos pelados por sus éxitos y fracasos. Ellos son los que conocen mejor que nadie el pulso televisivo, los códigos, el tono… Ellos son los que guardan en sus ordenadores una pila de tramas y biblias descartadas porque no encajaban en una parrilla convencional, pero sí en una que dice apostar por contenidos diferentes como la de Canal +.

En definitiva, si cualquiera no puede hacer CINE con unos resultados aceptables… ¿por qué hacer TELE iba a ser más fácil?


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